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¿Llegó la hora de derrotar a Maduro y al Partido Militar? por Ezio Serrano Páez – Konzapata – 18 de Octubre 2018

Para unos, el peor gobierno de la historia republicana se sostiene por la peor oposición de todos los tiempos. Son tal para cual, cultiva la vulgata en tanto se evade la responsabilidad que cada ciudadano tiene con el destino propio y de su nación.
Foto: Alba Ciudad

Un aspecto básico se olvida: el cumplimiento de la Constitución técnicamente hablando, se asegura con el uso legítimo de la fuerza. La Fuerza Armada y los tribunales de justicia constituyen los resortes que deberían activarse cuando un gobierno decide hacer pira de la constitucionalidad.

De manera que, aún reconociendo las inconsistencias del liderazgo opositor, aún admitiendo la existencia de un grupete de pícaros aliados del gobierno, nada puede eximir a la Fuerza Armada de su obligación constitucional pues están renunciando a su razón de ser. Si la vaca no da leche que la lleven al matadero, con el perdón del extremismo vegetariano.

1.- ¿Y por qué no funcionan los resortes?

Para recuperar la Constitución y la democracia debemos derrotar al partido militar. Tomando en cuenta que los cubanos armaron la trampa y mueven los hilos del poder, surge una duda razonable:¿Derrotarlos con las armas? ¿Derrotarlos con votos?

La respuesta es obvia. Hugo Chávez y el chavismo apoyados en las leyendas urbanas de Bolívar, el bolivarianismo, soporte de nuestro imaginario colectivo, y bajo estricta observación facultativa cubana, revivieron el Partido Militar que históricamente ha estrujado al mundo civil venezolano. Una vez convertidos en el brazo armado del Estado-Psuv, se han dedicado a gozar del poder utilizando las armas de la república para hacer efectivo el gran atraco nacional que los atracadores llaman Revolución Bolivariana. Sin duda, es el brazo armado del Estado-partido, lo que realmente sostiene a la dictadura venezolana. Lo demás es pastelería y decorado de una gran torna envenenada.

2.-Radicales y moderados, todos tienen razón.

Para recuperar la Constitución y la democracia debemos derrotar al partido militar. Tomando en cuenta que los cubanos armaron la trampa y mueven los hilos del poder, surge una duda razonable:¿Derrotarlos con las armas? ¿Derrotarlos con votos?La dicotomía así planteada nos lleva a otro nivel pero siempre atrapados por las dicotomías: ¿Invasión o negociación? Lamentable que los venezolanos, encajonados en estos dilemas, se dividan hasta la atomización, como si fuese posible hallarle respuesta fácil a un dilema como el de ser o no ser. Por lo pronto, presumimos que todos tienen algo de razón: ¿Los 60 años de dictadura cubana no dicen nada a los avispados de la negociación? Pero a los radicales cibernéticos también se les puede preguntar: ¿Y dónde están las armas y los combatientes que las van a empuñar? Las dicotomías tienden a simplificar borrando los matices que nos permiten entender.

3.- Bañarse en el Guaire para gobernar

Una nueva oportunidad para derrotar al partido militar alumbra en el túnel. Pero no hay peor ciego que el negado a ver. El próximo mes de diciembre vence el período de gobierno constitucional de Nicolás Maduro. Se le abre un abismo legal que intentará llenar con señuelos: Nueva constitución y referéndum, elecciones municipales, represión y bonos navideños para los siervos de la gleba. Añádanle bastante bla bla. Pero Maduro y el partido militar saben que la pasada elección de mayo es un molesto fardo que no logran descargar. Tal vez sin proponérselo, los abstencionistas minaron el camino de la reelección. Desconocidos los resultados por el mundo entero, tendrá que lanzarse al Guaire para gobernar desde la otra orilla, sin poderse bañar de legalidad.

4.- Con una sesión es suficiente

La Asamblea Nacional que tanto se empeñó en preservar su virginidad constitucional, tiene ante sí la ocasión de actuar de acuerdo a sus competencias. A partir de diciembre no hay presidente en Venezuela, pero más aún: el mundo lo sabe y buena parte de aquél dice estar dispuesto a poner empeño para resolver el caso venezolano. Debe admitirse la merma de esa institución, la represión, su división y pérdida de popularidad le afectan severamente. La AN está herida y por ello la sociedad civil organizada, y todos los dolientes debemos rodear y apoyar a la única entidad legítima que nos representa como nación. Debemos exigirle el cumplimiento de su deber, y en un solo bloque, la nación y su representación, debemos cumplir con la obligación de proclamar el fin del período de Maduro y solicitarle al mundo nos respalden en la realización de elecciones libres y democráticas.Seguramente muchos factores actuarían en contra de esta opción de poder, pero la lista de factores favorables también se puede extender.La Asamblea Nacional tiene en sus manos un arma poderosa Foto: @AsambleaVE

He aquí algunos de estos:

a.-Se muestra un horizonte de corto plazo que puede actuar como señal para activar a toda la sociedad. Esto podría dar esperanza a una sociedad tan golpeada por la desesperanza.

b.-La comunidad internacional recibirá un mensaje único y concreto. Fin de la ambigüedad invasión-negociación. Ya no se podrá afirmar que los venezolanos no sabemos lo que queremos.

c.- La petición de apoyo internacional para salvaguardar un proceso electoral es mucho más “mercadeable” que la petición de invasión para iniciar una guerra.

d.- La sola amenaza de realizar elecciones con apoyo internacional reconocido, es un poderoso factor de negociación que pone en suspenso al gobierno de Maduro.

e.- Nos focalizamos en un solo propósito. Con un solo norte nos inmunizamos frente a los distractores.

f.-La posibilidad de elecciones libres, sin tutelaje oficial, abre una opción al chavismo disidente que desee participar.

g.-Los partidos en paralelo deberían reagruparse o remozarse para convivir en la escena democrática. Finalmente,

h.- La posibilidad de una contienda electoral libre del tutelaje del Partido Militar ofrece la ocasión histórica de cambiar el relato histórico bolivariano. Los civiles podemos defender la libertad cuando los portadores de las armas traicionan su misión. El mito de la soberanía cautiva del poder militar se podría quebrar.

Una poderosa Asamblea Nacional, en reunión extraordinaria, con el apoyo resteado de la sociedad organizada, las academias, los universitarios, los gremios y sindicatos, sus representantes, y toda expresión organizada de la sociedad civil, con una sola y estruendosa sesión que incluya al cuerpo diplomático, insistimos, con una sola sesión, la dictadura de Maduro estaría en jaque. Permitir que el dictador “reasuma” el mando sin siquiera patalear, sería la confirmación del modelo cubano, la consagración de la humillación. En el peor de los escenarios, debemos renovar los votos de la ilegalidad contraídos por Maduro y su partido militar.

¿El crimen nos devorará? por Luis Ugalde S.J. – Notiespartano.com – 18 de Octubre 2018

download.jpgEl horrendo asesinato de Fernando Albán – privado de libertad sin orden de detención, violando la ley y arrastrado y empujado a la muerte en el SEBIN- ha sobrecogido al país y al mundo, que ya venían alarmados con el crimen que anda suelto en Venezuela. Testimonios de alta credibilidad vienen informando de detenciones ilegales, violaciones sistemáticas de procesos judiciales con detenidos incomunicados de sus familiares y abogados, ejecuciones extrajudiciales, órdenes de excarcelación burladas, extorsiones de miles de dólares para salir de la injusta prisión etc. Parece incomprensible que algunos que en otro tiempo reclamaban derechos humanos y que todavía hoy quieren ostentar el título de sus “defensores”, sean los primeros encubridores. Son más que alarmantes las informaciones que llegan sobre militares detenidos, incomunicados y maltratados. No es menos preocupante la persecución selectiva de líderes de partidos que el régimen ha decidido descabezar. Y cínicamente hablan de elecciones libres y de diálogo con esos mismos perseguidos y encarcelados. ¡Dialogar con una pistola al pecho! y con la condición previa de reconocer a una tiranía que se auto-prorroga por seis años más, para castigo de millones de venezolanos.

Pero el crimen no está sólo en las cárceles y en la manipulación de la justicia, sino que se ha generalizado a las diversas áreas económicas, sociales y políticas, donde actúa el gobierno y sus armados, legales e ilegales: contrabando de gandolas en las fronteras, tráfico millonario de droga, robo sistemático en las alcabalas a quienes transportan víveres, chantaje a los comercios, extorsión a quienes necesitan sus documentos, trasiego multimillonario de dólares preferenciales, niños comiendo en la basura… La inseguridad reina entre los productores del campo y los vecinos de la ciudad. Tan grave es el cinismo y la complicidad, que muchas bandas se sienten autorizadas e incluso invitadas a vivir del crimen y del abuso, imitando a los corruptos de más arriba.

El Libertador, cuando ya las tropas enemigas iban en retirada y amanecía la República, decía alarmado “la anarquía nos devorará”. La anarquía y el crimen reinan hoy cuando impunemente se violan los derechos de los otros y se usa la ley para eliminar a los rivales. Hoy de la República no queda sino el nombre y el Estado no es garantía para todo ciudadano, sino sinónimo de abuso y botín privado.

No extraña que al régimen le suenen a denuncia el par de primeros artículos antidictatoriales que definen el alma de la Constitución de 1999:

Artículo 2. “Venezuela se constituye en un estado democrático y social de derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la 1 responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

Artículo 3. “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.

Los hechos hacen que estos artículos suenen a una burla cínica y cruel. En vista de que ni quieren ni pueden convertir en vida la Constitución de 1999, deciden eliminarla e imponer otra constitución tiránica como lápida de la sociedad muerta. Ejecutarán este crimen a no ser que nos pongamos de pie y unidos todas las diversas agrupaciones, asociaciones, organizaciones y partidos, asumiendo el deber ciudadano y la obligación de conciencia de defenderla. Si no queremos que el crimen termine devorando al país, todos tenemos que levantar- como nos lo manda la Constitución en el artículo 333- con una voz unida que clama ¡basta ya!, y actuar de modo eficaz para frenar la muerte en todas sus formas y restablecer el orden constitucional.

Con ello estaremos honrando la memoria y el sacrificio de la vida de Fernando Albán y de muchos más, perseguidos, asesinados y maltratados; de millones a quienes el crimen en sus múltiples formas les ha arrebatado su vida digna, en libertad y justicia. ¡Dios bendiga a Venezuela y nos de ánimo con su “Levántate y camina!”

Petro: “Levántate y anda” por José Toro Hardy – Twiter – 16 de Octubre 2018

dTAO0vr1_400x400.jpgPretendiendo quizá emular al Redentor, el mandatario le ordena al Petro: _“Levántate y anda”_. Pero a diferencia de Lázaro, el Petro no reacciona y permanece como un cadáver insepulto. En economía no existen los milagros.

Le recomendaría al gobernante leer aquella famosa obra de Antoine de Saint- Exupéry: “El Principito”. Allí hay profundas lecciones de sabiduría y de filosofía política escritas en forma de cuento para niños. Eso facilita su comprensión.

En particular le aconsejo leer el Capítulo X donde El Principito visita un asteroide cuyo Rey le aconseja: _“Si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”_.

Aquel monarca sabio comprendía que no era prudente dar órdenes irracionales que minaran su autoridad. Si ordenaba al sol ponerse al mediodía el astro no le obedecería. En cambio si daba la misma orden a las 7 pm el sol de inmediato cumpliría sus instrucciones: _“La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables”_.

No es razonable pensar que el Petro pueda tener éxito sencillamente porque contraviene todo lo que la razón y la economía nos enseñan al respecto y lo que la experiencia muestra en relación con las criptomonedas. No reúne sus características.

La base de cualquier criptomoneda es la confianza; mal puede generar confianza un instrumento emitido por un gobierno caracterizado por la más frenética indisciplina fiscal que ha dado al traste con el valor del bolívar y generado la mayor hiperinflación del mundo.

Por ello el gobierno pretende que puede remplazar el elemento confianza con el respaldo imaginario de reservas de petróleo en un campo de la Faja del Orinoco o con reservas de oro y otros minerales. Olvida el régimen que con ello viola expresas disposiciones de la Constitución:

_Artículo 12. “Los yacimientos mineros y de hidrocarburos … pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles”_. No pueden ser dados en garantía.

Esas son algunas de las razones por las cuales la Asamblea Nacional dictaminó la ilegalidad del Petro, al considerar que no es más que un título de deuda pública disfrazado y no avalado por una Ley de Crédito Público. Adicionalmente el gobierno de los EEUU también lo sancionó, lo que liquida sus posibilidades en los mercados internacionales.

En su empeño por imponer a toda costa el Petro, el gobernante pareciera añorar el poder del Kublai Khan -primer emperador chino de la dinastía Yuan y nieto de Gengis Khan- quien impuso en China por primera vez el uso obligatorio del papel moneda (Fiat) que los propios chinos habían inventado en el Siglo VIII. Ante la reticencia de sus súbditos en aceptar aquellos billetes que venían respaldados con el sello del emperador, la única forma de imponer su uso fue cortarles la cabeza a quienes los rechazasen.

La revolución acude a otros mecanismos de presión algo menos drásticos pero que buscan ser coercitivos. Por ejemplo, dice que las líneas aéreas internacionales tendrán que pagar la gasolina en Petros, que se utilizará como forma de pago para el petróleo o que se aplicará para remunerar a los empleados públicos o pagar servicios al Estado e incluso la obtención de pasaportes.

Después de haber destruido el signo monetario venezolano -el Bolívar- el régimen pretende substituirlo. Con esto incurre en otra violación de nuestra Carta Magna que taxativamente señala:

_Artículo 318: “La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el Bolívar”_

Lo cierto es que a la fuerza no lograrán su objetivo. El Petro no volará. No sirve para enfrentar la hiperinflación. Nunca se generalizará su uso para poder cumplir con las tres funciones características de una moneda: a) como medio de pago; b) como depósito de valor y c) como unidad de cuenta o de cambio.

Existe la percepción generalizada de que el interés de imponerlo es para poder lavar dinero producto de la corrupción y la droga o para burlar sanciones de los EEUU. Repito, los mercados no creen en milagros y no es fácil cortarle la cabeza a los súbditos que no acepten el Petro.

Rotundo No a la Constitución Comunista por Luis Ugalde S.J. – Analitica.com – 2 de Octubre 2018

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El Gobierno hace mucho tiempo que se divorció de la Constitución vigente. Para imponer su “revolución socialista” en 2007 trató de sustituirla por una cubanoide dictatorial. Pero fue derrotado, gracias al valiente y decidido liderazgo estudiantil y a algunos mandos de la Fuerza Armada que llevaron al enfurecido Chávez a respetar el resultado.

Dictadura tiránica En la larga década siguiente el régimen decidió imponer sus intereses y metas, violando la Constitución cuantas veces fuera necesario. La violación de las violaciones fue la espuria creación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC): ¡Supraconstitucional, monocolor y por 4 años, prorrogables si les conviene! Esa ANC por encima de todo lo electo y constituido viene ejerciendo el poder Judicial, Legislativo, Ejecutivo, Electoral… y en los dos últimos años ha quedado a la vista del mundo la naturaleza dictatorial del régimen. Una dictadura que además demostró su total incapacidad de gerenciar el bien de la sociedad y se convirtió en promotora y defensora armada del mal común: hambre, enfermedad, persecución, cárcel, exilio de millones, secuestro salarial, infierno de los servicios públicos (agua, luz, seguridad, transporte…). Todo esto con voluntad y mecanismos para perpetuarse por inhabilitación de los rivales y de los partidos opositores. Ante este dramático cuadro, millones de venezolanos salen en estampida hacia las fronteras de exilio doloroso. El régimen es dictadura y tiranía, pero todavía a los demócratas nos queda la posibilidad de esgrimir formalmente la vigente Constitución de 1999.

La nueva constitución comunista. Ahora, sin transparencia ni información, el régimen quiere imponer su nueva constitución eliminando definitivamente la vigente. Quiere implantar su legalidad dictatorial e imponernos el “deber” constitucional de acatar la tiranía so pena de perseguirnos como subversivos. Con todo, por ahora somos defensores de los derechos humanos y estamos constitucionalmente (art. 333 y 350) obligados a salir de este gobierno. Pero si callamos y no impedimos la imposición de la nueva constitución cocinada clandestinamente, con ella la tiranía cerrará la puerta y obligará a los súbditos a defenderla, como en Cuba.

Rotundo NO. En esta terrible encrucijada toda Venezuela debe levantarse con un rotundo y sonoro NO, sin grietas ni divisiones entre partidos y líderes, para impedir por todos los medios éticos la imposición de la nueva Constitución, que la tienen escondida para caernos como ladrón de noche, si nos ven distraídos, apáticos y divididos. Dicen que a primeros de diciembre nos sorprenderán con el referéndum, acompañado de nuevas dádivas económicas, que serán ilusión para hoy y más hambre para mañana. Otros serviles de la tiranía defienden como más seguro que la ANC elimine la Constitución de 1999, sin correr el riesgo de fracasar en el referéndum; su máximo beneficio a menor costo.

Esto es de tal gravedad que todos los demócratas defensores de la libertad debemos estar preparados para levantarnos unánimemente e impedir esa monstruosidad. Millones de opositores y de chavistas originarios, trabajadores, empresarios, estudiantes, vecinos, miembros de universidades, gremios, asociaciones, iglesias… y todo el mundo exterior solidario con la tragedia venezolana y su agonizante democracia, debemos organizarnos desde ahora y movilizarnos contra la nueva Constitución cubanoide, sin esperar a que nos sorprendan, ni dormir hasta el día del referéndum. Si la tiranía siente que hay claridad y unidad en la oposición, no se arriesgará con el suicida cambio de la Constitución. Si a pesar de esa resistencia, se llegare al Referéndum, todo el país tendrá que moverse para defender la Constitución de 1999, como el último y definitivo baluarte. Aunque más adelante tengamos que cambiar en ella asuntos -como la reelección presidencial indefinida, la duración de sus períodos – y promover la descentralización, la Asamblea bicameral etc. Millones de chavistas no maduristas y de opositores movilizados por la tragedia social que vivimos y unidos para impedir la imposición de la constitución dictatorial comunista, elaborada para cerrar con candado la puerta hacia la libertad, la democracia y la prosperidad esperanzada.

“Me quiero casar con uno del PSUV” por Claudio Nazoa – El Nacional – 20 de Septiembre 2018

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Con alegría leí que en la nueva constitución de Venezuela, redactada por el Dr. Hermann Escarrá, podría legalizarse el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esta es mi oportunidad.

No. No estoy saliendo del closet ni soy gay todavía, pero como he marchado, firmado, votado, dejado de votar y no pasa nada, tomé una decisión: voy a casarme con uno de los emblemáticos jefes del PSUV para salir de la miseria y para que me expliquen por qué les gusta esta vaina. Veamos los candidatos.

*HERMANN ESCARRÁ*: Me llama la atención. Es limpiecito y huele a Jean Nate, pero no me jayo cuando con palabras enredadas dice que lo malo es bueno.

*ARISTÓBULO  ISTÚRIZ*: Cuando era maestro adeco era bueno pero la guerra económica y las lumpias lo tienen loco y feísimo. Me daría miedo despertarme en la madrugada entre sus brazos.

*JOSÉ VICENTE RANGEL*: Me gustaba cuando era joven y se parecía a José Gregorio Hernández, pero como ya es muy mayor, si me caso con él le van a decir asalta cuna. Lo peor es que me convertiría en la madrastra de papi papi, su hijo alcalde, quien me llamaría mami mami.

*TAREK WILLIAM SAAB*: Podría escribirme poemas lindos. Lo malo es que se afeita con el barbero de la morgue quien le quita su belleza natural. No me gustaría que mis amigos jodedores me lo critiquen.

*ERNESTO VILLEGAS*: ¡Ay, no…! Ese hombre para ser de izquierda es muy aguao y tiene cara de monja arrepentida. Prefiero casarme con alguno de sus dos hermanos, Mario y Vladimir, quienes son de derecha y están bien buenos.

*CALIXTO ORTEGA (sobrino)*: Me da miedo que funda el anillo de compromiso y lo venda en forma de bonos. Prefiero al tío.

*CALIXTO ORTEGA (el tío)*: ¡Excelente candidato! Bello, simpático, gracioso y bonachón. Lo malo es que va a querer vivir en Maracaibo y allí no hay luz, agua ni teléfono.

*JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO*: Me encantan los españoles, pero éste es un hibrido diabólico entre Bambi y Mr Bean. Él no se entrega por amor sino por billete. Mejor que se case con Pablo Iglesias.

*NICOLÁS MADURO*: Gran estadista y un gran hombre (mide 1,85). Economista como ninguno. Inventó las dos monedas invisibles más arrechas del mundo: el petro y el bolívar soberano. Él te sabe de medicina, ingeniería, agricultura, guerra económica, diplomacia y etc. Sibarita como yo, ama la alta gastronomía. Lo malo es que…

¡Ay!, se me acabo la página.

Acuerdo obligado por Luis Ugalde S.J. – Blog Cesar Miguel Rondón – 18 de Septiembre 2018

Luis-Ugalde-800x478Las cosas han llegado a tal extremo y la situación es tan dramática que la desesperación se ha apoderado del país. La gente no cree en el régimen y sus promesas-propaganda y cada medida nueva agrava la situación. El liderazgo opositor carece también de credibilidad por su falta de unidad y su impotencia frente a la dictadura y los urgentes problemas socioeconómicos.

El desastre es tan grave que la reconstrucción parece imposible sin un gran acuerdo de salvación nacional concretado en un gobierno de transición que incluya a buena parte de los que fueron y de los que todavía hoy son chavistas. El régimen actual no tiene futuro, pero puede resistir con un alto costo de vidas, dignidad humana y libertad democrática de millones de venezolanos. No puede haber un gobierno nacional que entusiasme y tenga éxito si no lleva en el corazón de sus políticas concretas las razones que hace 20 años tuvieron las mayorías chavistas. Si, según las encuestas más recientes, un 85 % de los venezolanos vive en pobreza, el nuevo gobierno sólo cuajará si renace en la vida de esa inmensa muchedumbre que agoniza en la pobreza y el exilio, y fracasará si no toma en serio la vida digna de ellos. Esa esperanza no se puede nutrir sólo de palabras y retórica, sino que necesita de entrada signos visibles de mejora socio-económica, lo que no es posible sin un vigoroso florecimiento de miles y miles de empresas privadas, entendidas y vividas como esperanza de los pobres y la superación de la pobreza como esperanza de la empresa privada, de la democracia y la libertad. Por otra parte, nada de esto es posible sin un apoyo decidido de las democracias y organismos internacionales, concretado en recursos materiales cuantiosos. Sin ese apoyo, ni el gobierno actual, ni cualquier otro que venga, tendrá estabilidad ni éxito y la solución no es la desesperanzada agonía dictatorial cubana de más de medio siglo.

El gobierno de transición sólo despertará entusiasmo nacional y concretará el apoyo externo si de inmediato enfrenta la hiperinflación (alimentada por el actual gobierno con enorme déficit fiscal y dinero inorgánico) y activa la producción económica que en cinco años se ha reducido a la mitad y que está matando a la gente, arrebatándole su salario y dignidad y bloqueando toda posibilidad de reactivación.

1-Para revertir de inmediato este despeñadero hay que combinar:

-No pago de la deuda externa ($ 132.000.000.000) en dos o tres años. Condonación de buena parte de ella, refinanciamiento de la otra parte y cuantioso préstamo (según los entendidos no menos de $ 40 mil millones)

-Reprivatización de las empresas estatizadas, hoy ruinas improductivas.

-Inversión extranjera (y nacional) con garantías jurídicas y economía social de mercado.

-Apertura petrolera (y gas) a las inversiones no estatales y recuperación productiva.

-Financiamiento de importación de bienes básicos de consumo (alimentos, medicinas…) e insumos para reactivar la producción.

2- Al mismo tiempo se requiere inmediata ayuda humanitaria internacional con activación nacional de los canales de distribución y también de un inmenso voluntariado de solidaridad con efectos en la regeneración moral y de reconciliación. Rescate del Estado y del caos, corrupción e ineptitud de los servicios públicos de agua, electricidad, transporte, seguridad… Rescate de la Constitución: libertad de presos políticos y exiliados, legalización de todos los partidos y de los candidatos vetados; separación de poderes públicos; eliminación de la ANC (supraconstitucional, es decir dictatorial); Fuerza Armada reconstitucionalizada; nuevo CNE; elecciones justas, libres y transparentes, una vez restablecidas las condiciones democráticas para ello.

No se trata de medidas sueltas ni de que cada grupo político pretenda instaurar en esta transición el modelo de su preferencia, sino de lo imprescindible para salir de esta dramática agonía. Sería fatal enredarse en debates ideológicos sin entender que la extrema emergencia exige un pragmatismo sanador previo a elecciones democráticas en las que la población escogerá al candidato de su preferencia entre alternativas que incluyan las que vienen del chavismo y también las que parecen más opuestas a él. Por ahora la negociación no puede ser maximalista, sino realista con la necesaria unidad nacional y el apoyo internacional imprescindibles.

3- La salida del gobierno actual tiene que ser pronta y negociada con espíritu de reconciliación, no de venganza sino de perdón, con una nueva primavera de reencuentro venezolano combinada con una acción serena y equilibrada de la justicia, en los casos que se requiera para evitar la impunidad.

4- Los militares (hoy unos cómplices y represores y otros reprimidos) y las democracias del Mundo y de las Américas deben formar parte de diversa manera de esta negociación y reconstrucción.

5-La Asamblea Nacional ha de ser la legítima pieza central de esta transición y quien la encabece debe excluirse de la contienda electoral democrática, que tendrá lugar tan pronto se restablezcan las condiciones básicas constitucionales para una elección libre, transparente y con garantías.

Ese acuerdo que incluya al chavismo democrático puede escandalizar a algunos, pero no será más chocante que el abrazo – en medio de tantos cadáveres y odios – de Bolívar y el jefe español Morillo en Santa Ana de Trujillo, como importante paso desagradable para salir de la guerra.

Borrador texto constitucional de la República Bolivariana de Venezuela 2018 por Instituto de Altos Estudios del Proceso Social de Trabajo “Jorge Rodríguez” – Septiembre 2018

Los drones de la decadencia por Trino Márquez – Noticiero Digital – 9 de Agosto 2018

 

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Después de varios días de ocurridos los sucesos de la Av. Bolívar, algunas cuestiones van quedando claras. La operación con los dos drones fue adelantada por el grupo de irreductibles ligado al asalto al Fuerte Paramacay, que logró mantenerse en libertad cuando Juan Caguaripano fue capturado por los cuerpos de seguridad del Estado. Este núcleo -vinculado con sectores de la “Resistencia”, tan activa en las calles de Caracas durante el largo ciclo de protestas de 2017- considera que la crisis venezolana no se resolverá por la vía pacífica, ni electoral, sino a través de una conjura o un acto heroico  que deponga al régimen de Nicolás Maduro por la fuerza. Así como el gobierno cuanta con su fracción guerrerista, en el vasto cosmos de la oposición también existen los Rambos, que se consideran predestinados  a ejecutar misiones espectaculares, no importa que carezcan de toda relación orgánica con las fuerzas organizadas.

La “Operación Fénix”, como ha sido calificada por sus promotores, no sirvió para enviar al plano astral a Nicolás Maduro y al Alto Mando, pero sí contribuyó a enrarecer aún más el turbio ambiente nacional, proporcionándole al ruinoso y desangelado gobierno de Maduro argumentos para atacar sin misericordia a la oposición y desviar el foco sobre los graves problemas nacionales. Las primeras víctimas de la escalada represiva fueron Julio Borges, en el exilio desde hace varios meses, y el joven y combativo Juan Requesens, ambos miembros de la Asamblea Nacional y de Primero Justicia. Probablemente, la espiral incluya a otros dirigentes en el futuro cercano. En la arremetida contra Borges y Requesens, de paso, se violó una vez más la Constitución, artículo 200, que establece de forma taxativa el procedimiento a seguir para allanar la inmunidad de un diputado.

El episodio de la Av. Bolívar ocurre en medio de la coyuntura económica y social más grave registrada en Venezuela. Cuatro días antes se había producido un apagón que dejó sin luz a Caracas y a más de la mitad interior del país. Frente a esta falla, que se repite maquinalmente en períodos cada vez más cortos, las “explicaciones” de Luis Motta Domínguez fueron de un descaro obsceno. Incapaz de admitir su abismal ineptitud, volvió a hablar de saboteo de la ultraderecha. Mostró ante la nación y el mundo unos cables, parecidos a los de una computadora, que supuestamente habían sido cortados por los saboteadores con el avieso plan de  provocar la interrupción del servicio eléctrico. Las protestas de las valientes enfermeras y los médicos, se mantienen. La inflación continúa devorando el ingreso de los venezolanos. Los enfermos se mueren de mengua y los niños no reciben alimentos en los hospitales. La diáspora hacia el exterior crece con las horas.

La responsabilidad del régimen de Maduro frente a la desintegración del país ha quedado atenuada por algunos días, porque el mandatario convirtió el incidente del 4 de agosto en una tabla para surfear la crisis junto al Alto Mando Militar, la otra cúpula afectada.

A la “Operación Fénix” el gobierno le opuso la operación desmesura. En un país donde prevalezca la sindéresis,  el jefe del Estado habría delegado en el Ministro del Interior o en el jefe de la Policía el esclarecimiento de los hechos. En la Venezuela exagerada de Maduro, el propio presidente asumió la denuncia e investigación. Resulta obvio que el mandatario necesita construir su propia leyenda. Convertirse en un héroe prometeico. ¡Soy tan importante que mis enemigos quieren asesinarme!

Su drama es que nada de lo que dice o hace resulta creíble o transcendental. Los esfuerzos que realiza para dotar de majestad lo ocurrido en la Av. Bolívar no cristalizan. Ninguno de los gobiernos democráticos, ninguno de los parlamentos o de los medios de comunicación importantes del planeta les confieren credibilidad a sus palabras. No logra equipararse a Chávez, mucho menos a Fidel Castro. Rómulo Betancourt le queda demasiado grande.  En torno a su figura, sus declaraciones y discursos sólo provocan suspicacias. Dudas arraigadas en su comportamiento desmedido. En la interminable cadena de pretendidos intentos de magnicidio que jamás se concretaron y cuyos responsables nunca aparecieron. En la ausencia de instituciones u organismos independientes capaces de llevar adelante una investigación seria e independiente que elabore una radiografía de los hechos y muestre su concatenación. Mostrar el testimonio de un delator en cadena nacional, antes que favorecerlo dibujó de una forma más opaca su imagen.

En este vértice el plano comunicacional la labor del gobierno ha fracasado. Ha podido distraer un poco la atención nacional, pero no ha logrado transformar el atentado en un magnicidio, con toda la carga emotiva que el hecho conlleva. La estampida de la gloriosa Guardia Nacional y la dramática soledad y desamparo de Cilia ese día, fueron otros signos de la decadencia del régimen que los drones mostraron.

Los reyes del dedo por Tulio Hernández – Blog de Cesar Miguel Rondón – 5 de Agosto 2018

Tulio Hernández

Un síntoma revelador de lo que nos ocurre como sociedad secuestrada lo encontramos en el hecho de que el debate mayor entre quienes adversamos al chavismo se hace básicamente en relación con quién debe ser el líder de la oposición. O el futuro presidente. En cambio, se debate muy poco sobre qué tipo de organización y de estrategia necesitamos para rematar el régimen rojo. O, sobre cuál es el modelo de país que queremos o debemos construir una vez que la plaga criminal sea depuesta.

Vivimos como adolescentes veleidosos.  De candidato en candidato. Nos enamoramos por unos meses y luego los pateamos. Amábamos a Capriles: ya no. Le suplicamos a Lorenzo Mendoza: ahora tampoco. Rugíamos emoción por Leopoldo López: muy pocos lo aguardan. Días después de su escape lo apostábamos todo por Antonio Ledezma. Ya pasó. Ahora estamos en la hora de María Corina: tiene asegurado el próximo adiós.

A los venezolanos demócratas la impotencia política nos ha convertido en amantes de un día. Picaflores electorales. El despecho en secuencia es nuestro discurso político. Cada vez más privado de razón y desbordado de emoción. Somos los reyes del dedo que acusa al otro, pero jamás logra señalar a su dueño. Ahora que nos sabemos perdidos, sería interesante preguntarse si solo fallaron los dirigentes. O si hay algo aún más complejo que no queremos o no logramos ver.

II 

Todo lo anterior lo publiqué, a comienzos de la semana que hoy concluye, en mi muro de Facebook. Y generó un entusiasta, y lo mejor, respetuoso, debate asociado al cómo haremos para emprender con nuevos bríos y por otros caminos la lucha democrática. Ahora trataré de continuarlo desarrollando dos tesis básicas.

La primera tesis se resume en una petición: “¡No nos engañemos más y aceptemos que perdimos la guerra!”. En una conclusión, la segunda: “Nadie está limpio de responsabilidad, todos fuimos derrotados, pasemos la página y comencemos a construir una manera absolutamente nueva de hacer la resistencia al totalitarismo del siglo XXI”.

III

Es una obligación reconocer de una vez por todas que sí, que en Venezuela hubo una guerra. Que podemos llamarla como sea. Atípica. Sui generis. Bastarda. O asimétrica. “Estado armado contra pueblo sin armas”. “Goliat malandro contra David pendejo”. Pero la guerra ocurrió y los demócratas la perdimos. Aceptarlo es el primer paso en la recuperación.

No es hora de tomar nuevos atajos sino de lamernos las heridas. De indagar en la dimensión de los daños. Los asesinados en manifestaciones. Y los heridos. Los encarcelados, exiliados, torturados. Los partidos y organizaciones civiles ilegalizados. El número de empresas quebradas, expropiadas, saqueadas. Los hospitales y las escuelas que ya no existen. Los puentes que se cayeron. Las universidades menguadas. Los condenados a muerte por la escasez de medicinas. Los 4 millones de emigrantes. Las comunidades indígenas diezmadas por sarampión y  tifoidea. Tu tristeza y la mía.

IV

La segunda tesis es una consecuencia de la primera: hay que cerrar todas las páginas abiertas e incursionar en maneras definitivamente nuevas de hacer política. Ha llegado la hora del Ave Fénix. Cuatro pasos: aceptar la derrota; reconocer la ingenuidad; mirar a los ojos la maldad infinita, la fealdad monstruosa, el corazón con púas, la bestialidad infrahumana, pero también el poderío que le da la ausencia de escrúpulos, del monstruo al que nos enfrentamos. Y sobre esa base, sobre ese reconocimiento, comenzar de nuevo.

Mirar atrás solo para aprender. Porque ninguno de los bandos democráticos puede demostrar que su línea era la correcta. Fallaron quienes intentamos la vía electoral, el golpe de Estado, la insurrección popular callejera. También quienes aguardaban a los marines. La derrota es lo único compartido. Lo demás es suposición.

Las vías que conocimos ya no tienen sentido frente a un régimen que, por mantenerse en el poder, ha violado a su antojo la Constitución, reprimido sin piedad a sus connacionales y puesto en riesgo la propia existencia de la nación.

Hubo un tiempo cuando la dirigencia se peleaba los camarotes preferenciales del Titanic mientras, unas leguas marinas adelante, el iceberg aguardaba en silencio. Ahora ya es de madrugada. El trasatlántico está a punto de desaparecer tragado por las aguas. Lo único disputable son los botes salvavidas. Solo queda aprender a remar juntos. O por lo menos sin interferir en el remo de los otros.

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