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Flota sin potencia por Antonio J. Pérez Aguirre – La Patilla – 11 de Mayo 2019

A propósito de la incursión en aguas venezolanas del USCS JAMES

download.jpgDesde hace 4 lustros, cualquier persona que viva la Venezuela actual, le es muy difícil conciliar el sueño y tener un rato de tranquilidad.
Uno entra en una reunión de trabajo que dure un par de horas, y al salir el país es otro; te acuestas a dormir, cansado de la jornada del día y al cabo de unas pocas horas de sueño el país amanece patas arriba.

El amanecer de hoy no fue la excepción, al levantarme tenía mis redes sociales cundidas de mensajes respecto a la incursión del USCS JAMES en aguas venezolanas, fotos, videos de youtube, audios, etc, etc, etc.

¿Pero qué pasó en realidad?
Veamos los hechos:
Al revisar el portal Marine Traffic observamos que el USCG JAMES, el día 09MAY2019 a las 01:12 horas UTC (04:12 horas HLV) el AIS (Automatic Identification System) cuando se encontraba navegando al Norte de la isla de Bonaire; la data indica que llevaba rumbo 123º, es decir hacia el Suroeste, a una velocidad de 11,3 nudos.
Mantuvo rumbo y velocidad hasta las 17:46 horas UTC (21:46 horas HLV), cuando cambió al rumbo 269º (Este franco) con una velocidad de 10,8 nudos. Ese rumbo y velocidad la mantuvo constante hasta las 19:46 horas UTC (23:46 horas HLV), después de esa hora no hay mas datos. Asumo que desconectaron el AIS.

Existe un audio en el que se escucha una conversación entre el USCS JAMES y una unidad de la Armada de Venezuela no identificada en la que el USCS JAMES informa que se encuentra navegando a 2 millas náuticas fuera del Mar Territorial (MT) venezolano; la unidad no identificada de la Armada Bolivariana le replica diciéndole que el USCS JAMES se encuentra a “13,5 millas náuticas de tierra continental de Venezuela”, y le explica que el USCS JAMES “se encuentra en la Zona Contigua (ZC), aguas jurisdiccionales venezolanas” y le que “la aplicación de la Ley en la mar en esa zona es responsabilidad única del Estado venezolano” e invita al USCS JAMES a que asuma rumbo Noroeste y abandonar las aguas jurisdiccionales venezolanas, e indicándole que “la posición y situación” del buque gringo “será informada al gobierno venezolano a fin de tomar acciones”.
Allí termina la conversación.

Para entender mejor la situación es necesario aclarar algunos conceptos de Derecho Internacional Marítimo (DIM).

El Artículo 11 de la Constitución Nacional dispone el ámbito de acción en donde se ejerce la soberanía de la Republica, estableciendo que “… la soberanía plena de la República se ejerce en los espacios continental e insular, lacustre y fluvial, mar territorial, áreas marinas interiores, históricas y vitales y las comprendidas dentro de las líneas de base recta que ha adoptado o adopte la República; el suelo y subsuelo de éstos; el espacio aéreo continental, insular y marítimo y los recursos que en ellos se encuentran…”
Nótese que no se nombra ni la ZC ni la Zona Económica Exclusiva (ZEE).

¿Qué es el Mar Territorial?
Es una extensión marina de 12 millas náuticas adyacente a las costas de un Estado y sobre la cual el Estado ribereño ejerce soberanía. Su régimen jurídico fundamental está previsto en la Convención sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua de 1958. Este concepto fue ratificado por Venezuela la Ley Orgánica de los Espacios Acuáticos. En ella se especifica que la “La soberanía nacional en el mar territorial se ejerce sobre el espacio aéreo, las aguas, el suelo, el subsuelo y sobre los recursos que en ellos se encuentren” (Artículo 8º) y su extensión (Artículo 9º).

La Zona Contigua (ZC) es una faja marina, adyacente al mar territorial, en la cual el Estado ribereño ejerce jurisdicción en materia de aduana, inmigración y sanidad.
Su régimen está establecido en el artículo 24 de la Convención sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua de 1958 y ratificado en la Ley Orgánica de los Espacios Acuáticos. En ella se especifica su extensión de 24 millas náuticas contadas a partir las líneas de más baja marca o las líneas de base desde las cuales se mide el mar territorial (Artículo 43º) y se declara que la República tomará medidas de fiscalización para prevenir y sancionar infracciones en el ámbito fiscal, de inmigración y en materia sanitaria.

A manera de conclusiones:
La Armada no cuenta con un sistema de Control de Tráfico Marítimo ni con sistemas de alerta temprana tales como radares ni planes de patrullaje marítimo tanto con unidades de superficie como aeronavales, que le permitan tomar las acciones necesarias para tomar las acciones de soberanía correspondientes en los espacios marítimos de la República.

El USCS JAMES fue interceptado cuando se encontraba a 13,5 millas náuticas al Norte de la costa del estado Vargas, cuando ya tenía más de 16 horas navegando entre la ZEE y la ZC venezolana, sin que se sepa que la Armada haya tomado acciones.
Al ser interceptado el USCS JAMES por una unidad no identificada de la Armada venezolana se estableció una comunicación entre oficiales de las dos unidades.
De esa conversación se desprende el desconocimiento del oficial venezolano sobre el ejercicio de la soberanía de los Estados Ribereños en la ZC, ya que en ella no se ejerce soberanía plena, sino que se limita a la prevención y sanción de infracciones en el ámbito fiscal, de inmigración y en materia sanitaria y que las atribuciones de la Armada se circunscriben al derecho de aproximación, derecho de legítima defensa, derecho de visita y registro y derecho de persecución continua, tal y como está claramente explicado en el Manual de Derecho Operacional (MAN-JU-CGA-001), una copia del cual debe encontrarse en el puente de mando todas de las unidades flotantes de la Armada.
Al indicarle al USCS JAMES que la situación y posición de ellos sería informado al gobierno nacional, demuestra que no tenían claras las reglas de encuentro o reglas de enfrentamiento, las cuales deben estar definidas en la orden de operaciones u orden de patrullaje.

Los gringos lanzaron el cebo, la presa tardó mas de 12 horas en morderlo, y cuando lo mordió lo hizo de manera nada temeraria, mas bien lo hizo de forma temerosa y con toda la razón del mundo.
Que una Armada de aguas marrones se enfrente contra la Armada mas poderosa del mundo no es ninguna Catalina, alguien debe explicárselo al Comandante General de la Marina quien por lo visto desconoce los elementos más básicos de la estrategia naval.

En caso de una confrontación contra los Estados Unidos, a nuestra Armada o a lo que queda de ella, lo que le queda es aplicar el concepto de Flota en Potencia. Me consta que en el almirantazgo revolucionario (minúsculas adrede) existen al menos dos personas que conocen el concepto (un submarinista y otro especialista en guerra electrónica).
Si les queda un poquito de conciencia y se preocupan por sus subalternos deben tomarse el tiempo para intentar explicárselo al Comandante General.
Si no lo entiende por que su ceguera ideológica e intelectual no se lo permite díganselo en lenguaje llano: o se quedan agazapados o la flota está condenada a desaparecer.

El alto mando de la FAN compañía anónima por Trino Márquez – Noticiero Digital – 2 de Mayo 2019

Aunque los hechos del lunes 30 de abril revelaron que existen fisuras en la FAN -de otra manera no se explica la participación del exdirector del Sebin, general Cristopher Figuera, en la fuga de Leopoldo López- la respuesta del Alto Mando en contra del movimiento rebelde fue categórica.  En su alocución al país, Vladimir Padrino López estuvo acompañado de sus generales. Su intervención no tuvo matices: apoyó a Nicolás Maduro sin atenuantes.
¿Qué hace falta para que el Alto Mando, único sostén realmente importante sobre el que se apoya Maduro, se coloque del lado de los venezolanos? Los ciudadanos se han extenuado en su lucha por recuperar la libertad y el bienestar. La gente ha marchado, ha participado en miles de protestas exigiendo mejoras en los servicios públicos, ha intentado salir de Maduro por las vías  previstas en la Constitución (referendo revocatorio), le concedió a la oposición la mayoría parlamentaria en 2015 para que balancease el gigantesco poder del Ejecutivo y del Estado construido por el chavismo-madurismo. Nada ha servido. El régimen ha bloqueado todas las salidas legales y democráticas. Maduro se atornilló a Miraflores. Ignora la Constitución y reprime tanto a la oposición como a quienes protestan. Carece de legitimidad de origen porque las elecciones del 20 de mayo fueron cuestionadas hasta por Henri Falcón. Tampoco posee legitimidad de desempeño porque su gestión al frente del Gobierno ha sido desastrosa. El país se ha hundido en la miseria y la catástrofe. Los militares saben que la solución de la crisis pasa por remover a Maduro, el obstáculo más pesado que impide realizar elecciones libres y normalizar la nación. En vez de pedirle que se mantenga apegado a la legalidad, avala sus desafueros.
La rebelión del 30 de junio trató de modificar el cuadro congelado que fue formándose en las recientes semanas, luego del meteórico ascenso Juan Guaidó a partir del 5 de enero, cuando fue elegido Presidente de la Asamblea Nacional. El movimiento fue improvisado. No contaron con diez años para preparar la revuelta, como tuvieron Hugo Chávez y los conjurados del 4-F. El movimiento, aunque logró la liberación de Leopoldo López, el preso político más emblemático de la nación, careció de las repercusiones que sus organizadores esperaban. Al comienzo la dirigencia opositora no se vio unida. Ningún cuartel de Caracas ni del interior se sublevó. Ningún avión sobrevoló Miraflores, ni Fuerte Tiuna. No fue tomada ninguna repetidora, ni emisora de radio o televisión. El régimen pudo mantener el control informativo casi total a lo largo de la jornada. Conatel afiló el alicate. Provocó un bloqueo informativo casi completo. Sacó del aire a CNN Internacional, a la BBC de Londres y cerró Radio Caracas Radio. Los circuitos radiales más importantes no pudieron difundir las informaciones veraces. Venevisión, Televen y la mayoría de las emisoras de radio, se colocaron en modo ausente. Durante todo el día estuvieron en Babia. Solo las redes, con muchas limitaciones, se mantuvieron activas informando lo que ocurría.
A pesar de los errores y deficiencias inocultables, el episodio del 30 de junio no fue evaluado negativamente por la gente. Ese mismo día, muchas personas atendieron el llamado de Guaidó a retornar a las calles en la noche. El 1 de mayo la gente volvió a desbordar las vías de Caracas e importantes ciudades de la provincia. El deseo salir de Maduro no decae, aunque algunas veces las esperanzas parpadeen. Esto ocurre con el ánimo de la gente.
Con el Alto Mando sucede algo totalmente distinto. Habla de apego a la Constitución y lealtad a Nicolás Maduro. ¿A cuál Constitución?  Será a una distinta a la de 1999, que se refiere a elecciones libres y justas, a Poderes Públicos autónomos y equilibrados, a gobiernos alternativos, a una Fuerza Armada profesional al servicio de la Nación y de ninguna parcialidad política. A esa Carta Magna el Alto Mando no le es leal. Al contrario, permite que el régimen la viole de forma continua. ¿Por qué esa complicidad? Porque el Alto Mando ha desvirtuado el objetivo de la institución armada. La FAN ya no está para servirle al país, sino para beneficiarse del país. Para aprovecharse de la administración de Pdvsa, de la CVG, del Arco Minero, de la distribución de la gasolina y los alimentos, de los varios centenares de empresas que fueron estatizadas y que hoy son dirigidas por militares activos o retirados, de bancos, estaciones de televisión y otros activos públicos que han sido colocados en sus manos. Los militares se convirtieron en capitanes de empresas, muchas de ellas quebradas.
La institución se transformó en una gran corporación, en una inmensa compañía anónima. Por eso al Alto Mando no le interesa defender la Constitución  ni el bienestar de la gente, cada día más empobrecida y menos empoderada. El argumento de la lealtad a la Carta del 99, esgrimido por Padrino López para defender este régimen decadente, en realidad constituye una excusa que le permite proteger los enormes beneficios que obtiene la compañía anónima que dirige. El pueblo que siga padeciendo y la democracia que continúe extinguiéndose.

Nicolas Maduro: Corruption and Chaos in Venezuela – US Department of State – 15 de Abril 2019

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“Maduro usurped power; he’s not the duly elected president. Juan Guaido is the person that the Venezuelan people chose. America and now 54 other nations simply have ratified that, have said, ‘Yep, we recognize that’s what Venezuelans want.’” – U.S. Secretary of State Mike Pompeo, March 19, 2019.

Venezuela’s former regime, led by Nicolas Maduro, has consistently violated the human rights and dignity of its citizens, plundered the country’s natural resources, and driven a once prosperous nation into economic ruin with his authoritarian rule and socialist economic policies. Maduro’s thugs have engaged in extra-judicial killings and torture, taken political prisoners, and severely restricted freedom of speech, all in a brutal effort to retain power.

MADURO’S UNCONSTITUTIONAL ACTS:

  • In 2015, pro-democracy opposition parties resoundingly defeated the Maduro regime in legislative elections. Shortly thereafter, Maduro began dismantling various branches of government. Lame-duck National Assembly President Diosdado Cabello rushed to stack the country’s courts with unqualified party hacks to serve as Maduro’s guarantors of power.
  • On January 11, 2016, when the National Assembly proceeded to seat three legitimately elected deputies, the Supreme Court declared the National Assembly in contempt, rendering all subsequent legislation approved by this democratically elected body null and void. Maduro has deliberately sidelined this constitutionally legitimate Assembly ever since.
  • Maduro’s National Electoral Council (CNE) cronies oversee the conduct of all elections and declare the winners. Since 2015, they have tilted the playing field to ensure that Maduro can’t lose. They have disqualified every major opposition party and most opposition candidates since 2017.
  • In 2017, acting on Maduro’s orders, the CNE organized widely contested elections for the National Constituent Assembly, whose primary objective was to draft a new constitution. Instead, Maduro used the Assembly to usurp the powers of the legitimate National Assembly, ratify his orders, and enact laws, many of which vilify and disparage opposition figures and their policy proposals.
  • This sham electoral system culminated in the May 20, 2018 presidential elections. With most opposition figures arrested, exiled, or banned from running, Maduro faced a weakened field of candidates in a rigged election. To drive pro-Maduro turnout, the regime bribed voters with desperately needed food and other subsidies in exchange for their votes.
  • On January 10, 2019, Maduro unlawfully assumed the presidency at a ceremony deemed illegitimate by many Venezuelans and more than 50 countries, including most of Venezuela’s neighbors and the majority of the European Union.

In this context, Juan Guaido, elected on January 5, 2019, as President of the National Assembly, the only remaining democratically elected and legitimate institution in the country, invoked relevant articles of the Venezuelan constitution and became Venezuela’s Interim President.

MADURO’S CORRUPTION:

  • Maduro’s most egregious corruption scheme involved embezzlement from the state-owned oil company Petroleos de Venezuela (PdVSA). In 2015, the U.S. Department of the Treasury’s Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN) issued a finding under Section 311 of the USA PATRIOT Act. A European bank accepted exorbitant commissions to process approximately $2 billion in transactions related to Venezuelan third–party money launderers, shell companies, and complex financial products to siphon off funds from PdVSA.
  • In 2018, a $1.2 billion money-laundering scheme involving Matthias Krull, a German national and Panamanian resident, and Gustavo Adolfo Hernandez, a Colombian national and naturalized U.S. citizen, exploited PdVSA and took advantage of the corruption in Venezuela’s foreign currency exchange systems by trading U.S. dollars for Venezuelan bolivars at market rate and then back again.
  • In 2016, Maduro declared approximately 12% of the country to be a part of an “Orinoco Mining Arc” and awarded himself broad authorities to oversee the exploitation of resources for personal gain. In 2017, the regime ejected legitimate foreign companies doing business and replaced them with unregulated miners who operate with the backing of senior Venezuelan military officers.
  • In 2017, after a seven month investigation, Venezuela’s National Assembly uncovered instances where the regime “spent” $42 for a box of food, which it then distributed in exchange for votes, at a time when the food items cost less than $13. Maduro’s inner circle kept the difference, which totaled more than $200 million dollars in at least one case.
  • Venezuela ranks 169 out of 180 countries on the Transparency International’s 2017 Corruption Perception Index.

MADURO’S HUMAN RIGHTS VIOLATIONS:

  • In October 2018, Caracas Councilman Fernando Alban traveled to New York to denounce the Maduro regime’s brutality on the sidelines of the United Nations General Assembly. Upon his return to Venezuela on October 5, Maduro’s secret police arrested him at the airport. He died in custody a few days later when he mysteriously fell from a 10th floor window of a maximum-security prison in Caracas.
  • Maduro has increasingly relied on the Special Action Force of the National Police (FAES) that he created in 2017 to carry out illegal raids and extrajudicial killings.
    • The FAES, comprised of 1,300 officers, stands accused of killing more than 100 people in low-income neighborhoods from June to December 2018. (January 26, 2019 NGO Provea report)
    • On March 20, 2019, according to the U.N. High Commissioner for Human Rights Michelle Bachelet, FAES executed 37 people in connection with illegal home invasion raids in January.
  • The regime has deployed the National Guard and civil militias known as colectivos to crack down on peaceful protestors. According to the National Assembly, the former regime is responsible for at least 40 protest-related deaths so far this year.
    • 175 protest-related detentions and 7 deaths reported on January 23, 2019 (NGO Foro Penal)
    • 1,255 persons detained since January 21, 2019 (NGO Foro Penal)
    • 864 prisoners of conscience, including 95 military members (NGO Foro Penal, as of 4/1/19)
  • On April 5, 2019, human rights NGO PROVEA announced the discovery of several clandestine detention centers, including three allegedly run by colectivos, police, state security forces, and intelligence agencies, where the former regime extralegally detained and abused Venezuelan citizens.
  • On April 4, 2019, police raided the home of National Assembly Deputy Roberto Alcala in an effort to prosecute him on trumped-up terrorism charges.
  • On March 21, 2019, Maduro’s police raided the home of Interim President Juan Guaido’s chief of staff Roberto Marrero, and arrested him. Maduro’s Cuban-supported intelligence agency, SEBIN, continues to detain him. SEBIN has a record of using cruel and inhumane treatment to coerce confessions.

Comunicado de la Fundación Justicia, Paz y Solidaridad – 11 de Abril 2019

Ante el anuncio de distribución de Ayuda Humanitaria por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja, de la Cruz Roja Venezolana y el ilegítimo gobierno de Nicolás Maduro

Este miércoles 10 de abril de 2019, el ciudadano Nicolás Maduro Moros, presidente de facto de la República Bolivariana de Venezuela, ha anunciado en cadena nacional de radio y televisión que “llegamos a un acuerdo, los comités internacionales de la Cruz Roja y el Gobierno Bolivariano, de trabajar para conjuntamente con los organismos de la Organización de Naciones Unidas, la ONU, (para) traer a Venezuela todo el apoyo, toda la ayuda de carácter humanitaria que pueda traerse”.

Al respecto, la Fundación Justicia Paz y Solidaridad, quiere hacer públicas ante la comunidad nacional e internacional, las siguientes consideraciones ante un tema tan complejo:

1. A lo largo de veinte años, desde la llegada de Hugo Chávez al poder, los venezolanos y el mundo entero ha sido testigos del desmantelamiento del orden interno y de la legalidad. A lo largo de este ominoso período se cuentan por centenares las víctimas de la desproporcionada represión propiciada por el estamento militar y los grupos paramilitares que actúan bajo la protección del régimen gobernante. Además de la destrucción de todo el aparato productivo en medio de la mayor bonanza petrolera que hayamos vivido, cuyos recursos fueron usados mayormente para la implementación de un sistema económico obsoleto, la creación de la mayor trama de corrupción de la historia contemporánea, respaldar al régimen cubano e incrementar el poder de influencia del Estado venezolano en la región para contrarrestar la influencia de los Estados Unidos y permitir la consolidación en toda Latinoamérica de factores y regímenes negativos, alentándose incluso que grupos extremistas islámicos pudiesen sentar base de entrenamiento y protección en nuestro territorio nacional, significando esto una grave amenaza para la paz de toda la región. A todo esto, se añade la consolidación de un cartel de tráfico internacional de drogas en el que se encuentran involucrados altísimos funcionarios del régimen de Chávez y de Maduro y que usa a la estructura y la seguridad del Estado para concretar sus fines.

2. Sumado a ello se presenta la explotación de nuestros recursos naturales, tanto en la Faja Petrolífera del Orinoco como en el Arco Minero, por parte de Cuba, China, Rusia, Turquía e Irán, entre otros países, cuyos dividendos sólo cumplen inmensos compromisos adquiridos por el régimen de Maduro. Esta invasión silenciosa del territorio venezolano significa la mayor ocupación por parte de fuerzas extranjeras en toda la región americana, que incluso más allá de las mismas explotaciones de recursos minerales, se ha traducido en la presencia de militares extranjeros pese a la prohibición explicita que existe respecto a ello en la Constitución Nacional de 1999 y que se usa como medida de garantía de los países antes nombrados para continuar sosteniendo el régimen que gobierna de facto a Venezuela.

3. En Venezuela se ha consolidado un Estado fallido y forajido, cuyos órganos que deberían ser administradores y garantes de justicia, seguridad y paz, sólo se han convertido en apéndice del régimen que lidera Maduro. Este testimonio de horror ha llegado a su punto culmen el pasado 23 de febrero del año en curso cuando las Fuerzas Armadas y Policiales, en unión a grupos paramilitares por el régimen, incluyendo privados de libertad del Centro Penitenciario de Occidente, que fueron armados para tal fin por órdenes de la ciudadana Iris Varela que detenta el cargo de Ministra de Asuntos Penitenciarios, IMPIDIERON el ingreso de la Ayuda Humanitaria que se encontraba en las ciudades fronterizas de Cúcuta (Colombia) e incineraron varios vehículos que la trasladan en el Puente Internacional Francisco de Paula Santander (Ureña-Venezuela) y de Pacaraima (Brasil) donde el pueblo indígena de Santa Elena de Uairen fue reprimido con una desproporcionada violencia ocasionándose la muerte de al menos 14 indígenas pemones y un centenar de heridos, así como del Barco “Puerto Rico” en aguas del Mar Caribe el cual fue expulsado bajo amenaza de fuego por parte de la Armada Nacional.

4. El Estado de Derecho y Justicia, marco del orden democrático, ha desaparecido en Venezuela. Y éste es el principal impedimento para que cualquier proceso de distribución de ayuda humanitaria coordinado por el régimen de Nicolás Maduro cumpla con los Principios Humanitarios de neutralidad, humanidad e imparcialidad establecidos por la Organización de Naciones Unidas mediante la resolución 46/182 del 19 de diciembre de 1991.

5. Sin embargo, la necesidad de iniciar el proceso de distribución de ayuda humanitaria es urgente. La Comunidad Internacional debe asumir con seriedad el compromiso de presionar para el restablecimiento de la democracia en Venezuela, sólo de esta manera se podrá detener el aumento de las víctimas de esta grave crisis, exclusiva responsabilidad del régimen de Maduro.

Es por eso, que la ayuda humanitaria NO puede significar para los venezolanos un paliativo que sólo otorga tiempo extra a la crisis. No se trata de solucionar por un corto lapso de tiempo. El fin del régimen es la única solución al drama que padecen los treinta millones de venezolanos.

6. Ante esta dramática situación, que solo agrava la crisis alimentaria y sanitaria que vive Venezuela, agotada la vía del diálogo para alcanzar una salida negociada y pacífica que condujera a elecciones libres y la imposibilidad de la sociedad civil, por su estado de indefensión, de enfrentar al régimen de Nicolás Maduro, la Comunidad Internacional debe asumir una postura más definitiva y hacer uso legítimo del principio de la RESPONSABILIDAD DE PROTEGER (R2P) a Venezuela, aprobado por la Organización de las Naciones Unidas en septiembre de 2005 en la que se acordó que “la comunidad internacional deberá estar dispuesta a adoptar medidas colectivas «de manera oportuna y decisiva», por medio del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, en cada caso concreto y en cooperación con las organizaciones regionales pertinentes, cuando proceda, si los medios pacíficos, que incluyen los diplomáticos, humanitarios y de otra índole, resultan inadecuados y «es evidente» que las autoridades nacionales no protegen a su población”.

Dicho principio fue oportunamente aplicado con resultados positivos en materia de protección a Sudán (2006), Libia (2011), Côte d’Ivoire (2011), Yemen (2011), Sudán del Sur (2011), Siria (2012) y la República Centroafricana (2013). Venezuela, inmersa en esta crisis sin precedentes en la región occidental, no puede ser la excepción. El número de víctimas producto de la hambruna y la escasez de medicinas, así como de la represión y de las prácticas sistemáticas de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, aumenta al pasar las horas y el fin implica el derrocamiento del régimen de Nicolás Maduro.

7. Alentamos que la ayuda humanitaria ingrese a Venezuela y así como todo el país, esperamos que el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Cruz Roja Venezolana no acepten imposiciones inviables en este proceso. Estamos convencidos de que es necesario que Cáritas Venezuela y en su conjunto las Iglesias de diferentes confesiones se involucren como garantes de un proceso de justa distribución de esta ayuda.


Caracas, 11 de abril de 2019

Por el Consejo Directivo,

Alfredo Coronil Hartmann, Presidente
Loreno Fernández Escobar, Vicepresidente Ejecutivo
Egildo Luján, Vicepresidente Administrativo
Eduardo Blanco Larrazábal, Tesorero
Leopoldo Villasmil Herrera, Secretario

Cinco lecturas de la declaración de Abrams y el “prematuro 187” por Pedro García Otero – Noticiero Digital – 4 de Abril 2019

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Siendo Elliot Abrams un funcionario de segunda fila dentro del Gobierno de Donald Trump, sorprende la repercusión que han tenido unas declaraciones del encargado del tema Venezuela por la Casa Blanca a Caracol Radio el día de hoy.

Para quienes han venido siguiendo la posición de los principales voceros de EEUU, no hay nada nuevo en el discurso de Abrams.

Además, también sorprende que el resto de la declaración, lo que hay antes y después de la frase de “sería prematuro invocar” el artículo 187:11 de la Constitución, no haya tenido la misma repercusión: esto, a pesar de que Abrams ha calificado de “narcotraficante” al régimen de Maduro, ha reiterado (por enésima oportunidad) que “todas las opciones están sobre la mesa”, y ha dicho la frase crucial que tambien dice siempre: “estamos en un sendero de presión diplomática y económica”.

Hay por lo menos cinco maneras de “aterrizar” el discurso de Abrams en la lucha de la mayoría de los venezolanos por restituir el orden constitucional, pese a nuestra muy comprensible necesidad de anhelar un cambio en medio de la realidad de un pueblo que está, literalmente, comiéndose sus propias vísceras.

1) Los tiempos de la diplomacia no son los tiempos de nuestra urgencia

Muchos atribulados venezolanos de esta hora (es muy comprensible, bástese pensar en lo que puede sentir un zuliano que escuche que “sería prematuro”, terminar con su calvario), esperan el final de lo que es una pesadilla de corrupción, ineptitud, hambre y miseria. Sienten que ya no podemos solos, y en muchos sentidos, esto es muy cierto. Venezuela es hoy un país rehén.

Sin embargo, el quiebre militar que se esperó y no se produjo en 2014 y en 2017 no se produjo tampoco en 2019, lo cual hace que el proceso de deslavazar el régimen tenga que coger otros senderos menos expeditos.

Hace seis días, el propio Abrams dijo que “las sanciones en serio comienzan el 29 de abril, no se le ha dado ni siquiera una oportunidad de funcionar”. Y eso es cierto. El plazo para que las empresas internacionales se adapten a las sanciones contra Pdvsa arranca a finales de mes (“apenas” arranca, debería decirse). Eso es presión económica.

Pero además, EEUU, y lo ha dicho de manera sutil, intenta hacer todo para seducir a ese quiebre militar, incluyendo llamadas personales a todo el alto mando. Y eso es presión diplomática.

EEUU jugará al agotamiento de Maduro todo lo que tenga que jugar. No han engañado a nadie. Siempre hay un largo camino que recorrer en ese terreno antes de la opción militar, que realmente es la última opción. Con toda lógica, además.

 

Si es por negociar, EEUU está negociando la situación de Venezuela con la OTAN y hasta con Rusia, por cierto, sin ningún venezolano en el medio, lo cual da una profunda tristeza y vergüenza históricas: mientras el régimen habla de “soberanía”, dos potencias se disputan nuestro pellejo. Hace 50, 40, 30 años, fuimos un país respetado, al que otros países acudían, por ser una voz independiente, para resolver sus conflictos.

2) Nuestra pelea es nuestra. Y nuestro sufrimiento también.

EEUU no tiene nuestro apuro. Cambiará sin pestañear el infinito sufrimiento de 20 y pico de millones de venezolanos, los que quedan en este país, antes de dar la sangre de un solo soldado estadounidense (si esa “solución” llegara a darse).

Por una razón muy sencilla: este lío es nuestro. Pensar en una fuerza militar presta a atendernos es tener una muy mala lectura de la Historia: bástese en analizar en los conflictos intestinos más recientes que han terminado teniendo carácter internacional, como el de la ex Yugoslavia o el de Siria.

Eso hace mucho más imperiosa su resolución por las vías diplomáticas e institucionales, que, debe insistirse, corren independientemente de nuestro infinito dolor y escarnio.

Por supuesto, este es un problema de toda la región, ya de geopolítica global. Pero por los momentos, la región, incluso en los momentos en los que Trump, Pence y Pompeo rugian al mismo tiempo, llamaba a encontrar vías de resolución pacífica del conflicto venezolano. Y EEUU, que ha aprendido de cada guerra en la que ha participado, tiene una razón más para intentar seducir y no destrozar la Fuerza Armada venezolana: se necesita en una eventual transición, aunque parezca una locura decirlo.

Solo piensen a quién han apelado el régimen y la oposición, quién es hoy el árbitro de la política venezolana, y lo entenderán. La única fuerza real, lo único que separa a este país de la disolución en este triste 2019, es su fuerza armada. Esto puede molestar, puede causar asco incluso a nivel físico, pero es la verdad.

Por algo Maduro y Cabello, todos los días, están apelando a sus paramilitares, los “colectivos”, el poder con el que realmente cuentan.

Lo que aprendió EEUU en las últimas guerras en las que participó (particularmente Irak y Siria) es que destruir un ejército deja al país en virtual estado de indefensión para caudillos regionales, brutales, corrompidos y hasta más difíciles de combatir que el problema original.

Algo que seguramente nadie quiere que se repita en Venezuela, salvo quienes hoy tienen el poder, para hacer imposible cualquier transición y regresar en rol de salvadores de la Patria. Que aunque hoy parezca una locura, es posible.

3) Toca dar demostración de fuerza.

Las protestas del fin de semana del apagón, en Caracas, asustaron tanto al régimen que el lunes botó a Luis Motta Domínguez y han normalizado el servicio eléctrico en la capital, casi volviendo el sistema, por los momentos, a la situación ya calamitosa, y previa a los grandes apagones desde el 7 de marzo, con la excepción hecha del horror al que están sometidos los sobrevivientes de la revolución bolivariana (porque hasta decirles “habitantes” es un exceso) en el occidente del país.

El régimen tiene demasiado miedo al pueblo movilizado en la calle, y quienes hoy decían “nos j…” en las redes sociales, harían bien en dejar el teclado y enterarse de dónde son las manifestaciones opositoras este fin de semana. Y participar y hacer conexiones para algo tan elemental como transmitir información en grupos de whatsapp, por ejemplo.

Maduro, que en meses no había salido de Caracas, visitó Maracay hoy. Eso dice de qué lado está la calle, pero también es un llamado de atención sobre la ofensiva que pretende el régimen.

4) Guaidó es aún el presidente para 54 países

Eso no ha cambiado después de las declaraciones de Abrams, ni después de que la Asamblea Constituyente “allanó” la inmunidad parlamentaria de Juan Guaidó: 50 y pico de países lo siguen reconociendo como presidente. Detenerlo será un secuestro para los países más poderosos de la Tierra con excepción de Rusia y China.

Sutilmente, la declaración de Abrams deja en offside a la parte de la oposición que ha demandado a Guaidó para que “invoque” (no se puede usar este verbo sin comillas, sugiere casi algo sobrenatural) el 187:11. Guaidó no puede “invocarlo” unilateralmente. No sin recorrer todo el calvario hasta que finalmente (y puede pasar mucho tiempo para ello) se decida, si se decide, que la última opción es la militar. Algunos analistas dicen que tanto como agosto de 2020, cuando comienza la campaña electoral en EEUU.

Pero en tanto y en cuanto Guaidó siga siendo el presidente reconocido por 54 países y el político mejor valorado de la oposición, con 73% de apoyo, pese a estar casi completamente censurado en los medios tradicionales, no se le debería presionar desde dentro de la oposición. Es el vocero fundamental de la estrategia. Una estrategia que, por cierto, requiere extrema unidad opositora.

5) El régimen sigue en caída libre.

En tanto, es cierto, Maduro ha creado las condiciones para detener a Guaidó. Pero Cabello ha señalado “no tenemos prisa”. Y por supuesto que no la tienen. Están jugando al desgaste de la oposición y al desgaste del propio Guaidó, lo que hace imperioso que cualquiera que en este momento lo apoye lo haga aún más, porque después de él viene un largo desierto, como ha advertido Thays Peñalver en ese magistral artículo titulado Consejos sobre el 187:11.

Solo si Maduro y Cabello ven a Guaidó huérfano de apoyo interno y externo lo detendrán. Pero eso desataría, probablemente, reacciones mucho más duras de la comunidad internacional, especialmente de la Unión Europea, que le tiene terror a Trump y al unilateralismo, y actúa desde ese reflejo, pero que en Yugoslavia cedió, por ejemplo.

Maduro y Cabello no están más fuertes porque no haya una pistola apuntándoles. No tienen opciones. Son gobernantes acorralados, ilegítimos, que se han inventado una institucionalidad que no resiste un soplido; a los que Rusia extorsiona con quitarle la ayuda militar si no pagan este mes 1.000 millones de dólares que no tienen y no van a tener. Sospechan hasta de sus propias sombras, y cada uno sospecha del otro.

Y más allá de eso, no hay ninguna razón legítima para que se mantengan en el poder. No serán capaces de resolver un solo problema. La calle les está gruñendo cada día más cerca.

En estos días, me ha salido de fantasma el discurso de Rafael Caldera el 4F1992, cuando, oportunistamente, olfateaba el ambiente favorable a los golpistas en la calle y decía que “no se le puede pedir a un pueblo que se inmole en nombre de la democracia”.

¿En nombre de qué puede Maduro pedirle a los seguidores que aún le quedan que se inmolen? ¿En nombre de una revolución que ha matado de hambre a las madres, a los primos o a los hermanos de aquellos que deberán inmolarse? ¿Quién se inmolaría, a la hora de la chiquita, por Maduro?

Justamente, EEUU y sus aliados internacionales, esperan que esa pregunta tenga que ser respondida por la nomenklatura mucho antes de que el primer marine se ponga su uniforme de campaña.

Epílogo

¿Qué puede cambiar el statu quo, el ritmo que llevan “las presiones diplomáticas y económicas”? Varias cosas: una diaspora más brutal de la esperada, una asonada militar, una poblada, o una torpeza de Maduro que precipite una ruptura con la UE o con aliados como México o Uruguay…

O una solución negociada con unas elecciones, probablemente con un tercero en el poder.

Así como nosotros no hemos alcanzado el máximo de nuestro sufrimiento, tampoco lo han alcanzado ni Maduro ni sus más cercanos, que a lo mejor descubren que seguir apoyándolo tiene un costo muy superior al de tratar de reinsertarse en un proceso democrático.

¿Alguien recuerda el cambio en el orden de la estrategia por parte de Juan Guaidó el día en que la ANC “autorizó” al TSJ a continuar el juicio en su contra?

En política nada es casual…

 

Cardenal Urosa: Venezuela es un verdadero desastre; Maduro debe irse por Walter Sanchez Silva – La Patilla – 3 de Abril 2019

Jorge Urosa Savino (Foto Manuel Sardá)

El Arzobispo Emérito de CaracasCardenal Jorge Urosa Savino, afirmó que la situación en Venezuela, a causa de los apagones y la grave crisis humanitaria, “es un verdadero desastre” y reiteró su pedido para que Nicolás Maduro se haga “a un lado y entregue el poder que ocupa de facto”.

El Cardenal expresó que la actual situación le genera “una gran angustia por el país” e indicó que lo que ocurre ahora en Venezuela, “para decirlo en breves palabras y con toda claridad: Es un verdadero desastre”.

“Esta terrible crisis eléctrica refleja la incapacidad de los actuales gobernantes para dirigir la vida del país. Simplemente son incapaces de gobernar a Venezuela”, señaló. Por ello, la solución “radical pero pacífica” a la crisis es “que Maduro, ya rechazado por la mayoría de la población, se haga a un lado y entregue el poder que está ocupando de facto”.

Es necesario que se acepte la presidencia interina del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, que haya un gobierno de transición, previsto en el artículo 233 de la Constitución, para que se realicen unas elecciones limpias y transparentes, y se inicie una auténtica recuperación del país”, añadió.

Maduro sigue cruzando líneas rojas y ahora va por Guaidó por Vanesa Vallejo – Panampost – 2 de Abril 2019

¿Si Maduro decide encarcelar a Guaidó ocurrirá por fin una intervención militar en Venezuela?

¿Maduro prepara todo para encarcelar a Guaidó? (PanAm Post)

Ayer, lunes 1 de abril, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Nicolás Maduro, Maikel Moreno, ordenó el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de Juan Guaidó tras señalar que el opositor violó la prohibición de salida del país que le fue impuesta el 29 de enero por esa instancia chavista. De este modo, según dijo el cómplice de Maduro, se da luz verde al enjuiciamiento de Guaidó y se abre la puerta a su posible detención.

El verdadero presidente de Venezuela, respondió: “No hay ningún tipo de inhabilitación, porque no tienen ninguna competencia para hacerlo, vamos a seguir en la lucha de la Operación Libertad”.

Y es que solo la Asamblea Nacional tiene la facultad constitucional de allanar inmunidad parlamentaria a sus diputados y solo cumpliendo estrictamente el procedimiento establecido en la Constitución. Pero en medio de los inventos de la tiranía, lo que ha dicho el TSJ usurpador es que después de que la Asamblea Constituyente, impuesta por Maduro, aprobara la decisión del Tribunal Supremo, quedó libre el camino para la captura de Guaidó.

Hay que recordar las advertencias de EE. UU. al respecto de una posible detención de Guaidó. A finales de enero, después de que el fiscal de Maduro, Tarek Saab, anunciara “investigaciones” contra Guaidó porque supuestamente las acciones del líder opositor llevaron a un desorden social y produjeron sanciones económicas contra la tiranía, John Bolton, advirtió que “cualquier acto de violencia e intimidación contra el líder democrático de Venezuela, Juan Guaidó, o la propia Asamblea Nacional representaría un grave ataque contra el Estado de derecho y recibirá una respuesta significativa”

Aseguró también que si el presidente encargado, Juan Guaidó, y su gente ven comprometidos su integridad física, EE. UU. intervendrá militarmente. El funcionario además afirmó que si bien Estados Unidos aprueba la postura de no intervención que tomaron en ese momento los 13 países del Grupo de Lima, el país cuenta con autonomía y no adscribe la inacción militar.

Hay dos grandes preguntas. ¿Maduro se atreverá a hacer algo contra Guaidó? Es posible que el tirano solo quiera asustar al presidente para que ni siquiera intente seguir adelante. Pero también existe la posibilidad de que ante la posición cada vez más pasiva de Estados Unidos, las amenazas no cumplidas de Guaidó y la falta de reacción con la que se ha encontrado Maduro cada vez que ha pasado la línea roja, decida aventurarse a capturar al presidente. Si nadie responde, habrá ganado una gran batalla.

De otro lado cabe preguntarse: ¿Si Maduro decide capturar a Guaidó, EE.UU. intervendrá en Venezuela? La respuesta a esta pregunta tal vez esté en la Asamblea Nacional. Si ante una eventual captura del presidente, la AN no decide solicitar intervención militar de manera clara y fuerte, y no tiene un plan para recuperar a Venezuela después de que entre la ayuda militar internacional, es probable que el Gobierno Trump no haga nada. Después de todo, ni siquiera el mismo Guaidó ha sido capaz de pedir a EE. UU. que de ser secuestrado intervengan.

Es lamentable, pero Maduro va pisando lineas rojas a ver hasta dónde puede llegar y parece que la próxima es encarcelar a Guaidó. Cada vez hace algo peor, y al ver que no recibe ninguna reacción contundente, avanza.

Acuerdo Nacional o Muerte por Luis Ugalde S.J. – Elucabista.com – 1 de Abril 2019

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Al ver que ninguna de las partes puede aniquilar a la otra se llega a la conclusión de que es mejor negociar la salida que matarse. Ahí ha llegado Venezuela y es claro que el régimen es incapaz de mejorar la gravísima situación. Está sentenciado de muerte, aunque pueda prolongar la agonía a un costo muy alto.
La conciencia y la Constitución (art. 350) nos mandan desconocer la tiranía que hoy está matando a la población y violando sus legítimos derechos y aspiraciones y estamos obligados a trabajar por el restablecimiento de la Constitución (art. 333) con elecciones democráticas libres y transparentes. La Constitución manda (art. 233) que, ante la falta absoluta de Presidente legítimamente elegido, el Presidente de la legítima Asamblea Nacional se encargue de la Presidencia de la República para conducir la transición que restaure la Constitución, al tiempo que frena la hiperinflación de muerte, busca de emergencia la ayuda humanitaria y promueve el renacer de la vida ciudadana y de la producción económico-social. Necesitamos un cambio urgente que desde ahora ponga todas las condiciones para un proceso electoral limpio (CNE nuevo, registro electoral, voto en el exterior, candidatos habilitados, modo de votar, testigos…).
Ya el “diálogo” burlado no volverá como una trampa para que el régimen pueda ganar tiempo, sino que necesitamos un extraordinario acuerdo para recrear el país. Cada día que pasa se agrava la situación y eleva los costos para quienes desesperados se aferran al poder y aumentan la represión criminal. Por el lado de la oposición se ha disipado la ilusión de una fácil salida, gracias a los marines o a soldados brasileños y colombianos, sacrificados para salvarnos. No queda más que la violencia interna impuesta con paramilitares criminales protegidos por las fuerzas armadas y la policía o la negociación con un gobierno de transición o la prolongación del caos y del régimen cadavérico que ya hiede. Una intervención armada externa tendría graves e impredecibles consecuencias y la llave para evitarla la tiene nuestra Fuerza Armada con solo decidirse a cumplir su juramento y obligación constitucional de no imponer la tiranía sino defender la democracia.
Es lógico que los chavistas se pregunten por su futuro postiránico. La respuesta para millones tiene que ser que, al restablecer su Constitución, ellos tendrán los mismos derechos y garantías que los demás grupos sociales y partidos. En la oposición hay mucho sufrimiento y agravios que dejan profundas heridas con deseos de que los crímenes sean castigados y la rabia alimenta la furia de la revancha y el linchamiento. Por eso necesitamos un liderazgo extraordinario con la grandeza de Mandela con la mente centrada en la reconstrucción del país reconciliado, para sumar todas las fuerzas nacionales sanas y reducir el sabotaje del chavismo despojado del poder y con resentimiento y miedo. No hay renacer posible sin una gran renovación de espíritu nacional y amplia colaboración internacional, como en el posnazismo, el posapartheid o el poshorror de la república cárcel que había tras el Muro de Berlín.
El creciente cerco nacional e internacional a la tiranía no cederá en su exigencia de derechos humanos, elecciones democráticas y cambio inmediato de modelo económico con un vuelco a la hiperinflación. La necesaria masiva ayuda internacional con préstamo de miles de millones de dólares y un flujo de inversiones productivas internacionales y nacionales, es impensable con Maduro aferrado al poder usurpado. El Gobierno de transición es indispensable y urgente para encauzar de inmediato la salida de la tragedia socioeconómica y guiar la ruta productiva, al mismo tiempo que se ponen las condiciones para elecciones presidenciales libres y democráticas con garantías internacionales.
SIN MADUR0. Maduro ha demostrado que NI QUIERE NI PUEDE convocar a elecciones democráticas y limpias, ni restablecer la Constitución que Chávez proclamaba como la mejor del mundo. Maduro NI QUIERE NI PUEDE cambiar el antiproductivo modelo económico, ni frenar la hiperinflación ni promover la producción nacional. La salida del país pasa por la salida voluntaria u obligada de él.
¿Dónde quedan en ese gobierno de transición el chavismo y la Fuerza Armada? La FA está llamada a construir la transición y dar la decisiva colaboración para que Venezuela renazca con constitución y democracia. Por supuesto el núcleo corrupto militar debe salir. ¿Cómo? es parte de la negociación. ¿Por qué va a negociar la oposición? ¿Por qué la camarilla gubernamental? Todos lo tienen que hacer obligados por la realidad, porque el enfermo se muere. Hay que obligarlos demostrando que es la alternativa razonable y viable frente al conflicto armado sin capacidad de renacer nacional y de la costosísima prolongación indefinida de la agonía que se agrava. Tiene que haber justicia para los delitos graves. El doloroso y multitudinario grito del pueblo movilizado lo exige. Es imposible renacer sin un amplio e inclusivo acuerdo con un plan nacional muy definido y con respaldo internacional. También para EE.UU., Colombia, Brasil, UE, Rusia, China, el Grupo de Lima e incluso para México y Uruguay es el mejor camino. Y a Cuba se le puede hacer ver que también para ellos es la única salida. Lo necesario ahora es que cada grupo no se aferre a su fórmula sino que todos coincidan en la única salida negociada y vean que es lo mejor y menos costoso también para ellos. Afortunadamente Guaidó vino con la mano abierta y no con el puño cerrado, obedeciendo a la Constitución para suplir a la falta de gobierno legítimamente elegido (art. 233).
Muchas de las aspiraciones de la población venezolana que apoyó a Chávez hoy son urgentes, legítimas, e irrenunciables, aunque traicionadas. Y muchas de las deformaciones y corrupciones de la democracia prechavista no deben volver para que en Venezuela seamos esforzados ciudadanos productores de un primaveral renacer nacional reconciliado e inclusivo.

187 – ord 11 por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 30 de Marzo 2019

187 – ord 11

Adolfo P. Salgueiro
Art. 187 ord. 11 de la Constitución:  “Corresponde a la Asamblea Nacional…..11)Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país…”

Claro está que la necesidad de recurrir a la fuerza para permitir y custodiar el ingreso de la ayuda humanitaria acopiada en nuestras fronteras es urgente y se requiere ya mismo dadas las nefastas consecuencias que acarrea cada hora de demora. En todo caso, no se está hablando de una invasión ni ocupación de nuestro territorio por fuerzas extranjeras sino del uso de la fuerza necesaria para garantizar el ingreso de insumos cuya disponibilidad representa la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas teniendo en cuenta que ya el 23 de febrero quienes usurpan el poder utilizaron violencia desmedida para impedir la entrada de tales bienes. Es evidente, pues, que unos camiones o aviones o buques que no estén custodiados por unidades capaces de ejercer fuerza no podrían superar la barrera de los grupos de represión (GN, policías) y mucho menos de irregulares exentos de todo control (colectivos).

La otra vertiente, la que sostiene Guaidó –y que compartimos plenamente–, es la que toma nota y es consciente de que para poder requerir el apoyo de misiones militares extranjeras para hacer el trabajo humanitario que las fuerzas propias se niegan, es necesario por lo menos haber conversado con algún gobierno que esté dispuesto a ofrecer su capacidad militar para garantizar que los insumos entren al país, transiten por él y sean entregados a sus destinatarios aun en contra de la terca y cruel oposición de los usurpadores. Esos no pueden ser boy scouts, tienen que ser militares y deben tener la disposición necesaria para utilizar el mínimo de violencia requerido para garantizar su misión en un ambiente favorable por parte del pueblo, pero altamente hostil por parte de quienes aun controlan la represión. Será lamentable –y seguramente inevitable– que ese enfrentamiento produzca daños que habrá que lamentar. Si alguien tiene la respuesta para evitar esos “daños colaterales” es el momento de ofrecerla.

Este columnista desconoce si la Presidencia (E) ha iniciado alguna gestión ante posibles gobiernos amigos que pudieran ofrecer asistencia con uso de la fuerza. Lo que sí luce bastante evidente es que hasta ahora todo el mundo ofrece solidaridad, algunos ejecutan sanciones de mayor o menor efectividad, pero ninguno ha mostrado disposición de comprometer soldados y recursos para llevar adelante una misión que a todas luces es necesaria y urgente.  Siendo ello así es totalmente lógico dar la razón a Guaidó & Cía. que sostienen que mal pudieran andar invocando alegremente el artículo que da origen al título de esta columna para luego quedar colgados de la brocha sin nadie que venga al rescate.

Ha quedado ya bastante claro –como lo expresó Almagro– que, desgraciadamente, aún no se ha alcanzado el precio de muerte y sufrimiento requerido para que el discurso se convierta en acción. Cuando en la Alemania del Tercer Reich se llevaron a cabo abusos exponencialmente mayores tampoco se movieron ni  los corazones ni los ejércitos hasta que la debacle hubo adquirido condición de contagiosa. Tal circunstancia a lo mejor pudiera alcanzarse cuando nuestros vecinos o Estados Unidos estimen que verdaderamente están en riesgo de contagio. Los acontecimientos están llevando a eso, pero con una velocidad política más lenta que la requerida por la emergencia humanitaria.

Quienes pudieran aportar el uso de la fuerza –salvo Estados Unidos– no disponen de los recursos económicos ni las condiciones políticas internas necesarias para llevar a cabo una misión con costos en dinero y en sangre.  En  Estados Unidos –que sí disponen de los recursos y de la estabilidad políticas interna– no se vive el clima requerido para una nueva aventura internacional y en todo caso lleva razón cuando afirma que si la dictadura venezolana ha sido acorralada, ello es consecuencia de las sanciones impuestas más que por las declaraciones emitidas. Además, ellos ya han visto que este tipo de operativos pocas veces lleva a los resultados finales deseados.

En resumen, creemos que es hora de depositar nuestra confianza y nuestras esperanzas en el equipo del presidente (E) Guaidó, sabiendo que actuar con prudencia casi siempre es más acertado que hacerlo por impulso.

Los generales de Guaidó por Ibsen Martínez – El País – 26 de Marzo 2019

La impaciencia por ver resultados ha llevado a muchos a desesperar del joven presidente y a poner en entredicho no solo su entrega, su valor personal y su entereza, sino también su cordura y honestidad.

Juan Guaidó en un evento en San Mateo Anzoategui.
Juan Guaidó en un evento en San Mateo Anzoategui. CARLOS JASSO REUTERS

Uno de los motivos del osado gambito de Juan Guaidó que aún pone en riesgo su integridad y su libertad personales fue dramatizar la estrategia que, con ejemplar perseverancia, viene proponiendo a sus compatriotas con su consabida jaculatoria civilista : “cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Tal como ha ocurrido en otros difíciles lances opositores, la impaciencia por ver resultados inmediatos ha llevado a muchos a desesperar del joven presidente y a poner en entredicho no solo su entrega, su valor personal y su entereza, sino también su cordura y honestidad. ¿Qué se le reprocha a Guaido con tanta acritud?

Que su política hacia el mundo militar venezolano no haya rendido todavía el fruto esperado de ver docenas de generales, con las respectivas unidades a su mando, desconocer a Maduro y ponerse bajo la civil potestad que la Constitución otorga a Guaidó.

Que no invoque de una buena vez cierto artículo de la Constitución que lo autoriza a solicitar el auxilio de una fuerza militar multinacional que, se nos dice, resolvería todo en un periquete.

Los debates que se entablan en los “hilos” de Twitter dejan ver a menudo una arrogante ignorancia, muy clasemediera y muy venezolana, acerca de cómo funcionan las cosas del mundo.

Se diría que para ciertas mentalidades, a Guiadó le bastaría discar un número telefónico, como quien hace un pedido a Pizza Hut, y ordenar al militar gringo que responda al otro lado una o dos andanadas de misiles Tomahawk – mejor mande tres – y una brigada de la 82a División Aerotransportada de los EE.UU hasta fin de mes.

Poniendo a un lado el infantilismo que delatan esas ensoñaciones, pienso que lo más grave es que prescinden por completo de lo que nos viene contando la realidad. Y una observación, frecuente y hecha de buena fe, es la de que hasta ahora ni un solo general bolivariano ha atendido al llamado de Guaidó.

Las excepciones son, hasta donde se alcanza a ver, un antiguo director de inteligencia, peligroso hombre de avería, señalado por el Departamento de Justicia estadounidense como ficha muy importante del narcotráfico. Y un desalmado exjefe de los servicios de salud, responsable, entre otros delitos de lesa humanidad, de la muerte de miles – ¡miles!- de pacientes renales a quienes la Seguridad Social bolivariana les privó oportunamente de medicamento y asistencia por infames motivos electorales.

Se señala a este general, muy documentadamente, como defraudador continuo, durante años, de dineros destinados a la salud. El monto de los defraudado por él y otros de su misma ralea se calcula en miles de millones de dólares. Tránsfuga de última hora y en tránsito en Colombia, el general se presentó a una entrevista televisada en Bogotá vistiendo el uniforme venezolano como si éste por sí solo lo nimbase de alguna heroicidad, como si acabase de llegar de la batalla de Ayacucho. Este general no es una excepción; es un espécimen, un ejemplar cuyo estudio permite inferir las características del resto de la colmena.

Nada más escuchar su lambdacismo – infaltablemente, el general arrepentido trueca la “r” por “l”- y el cínico fárrago de burocratismos con que pretende exculparse permite imaginar la proterva mafia de nulidades que desoye la generosa, pero hasta ahora inconducente, oferta de amnistía que ha hecho Guaidó.

En un ejército como el bolivariano, que dispone de más generales que la Otan, cabe suponer cuántos más tendrán la catadura moral del asesino confeso del Seguro Social bolivariano.

En este instante, sin embargo, dignos oficiales venezolanos permanecen secuestrados y sometidos a bárbaras torturas potencialmente letales. En Colombia, más de un millar de elementos de tropa regular y suboficiales, desertores todos, languidecen en los refugios de Acnur o se han sumado ya a la desamparada y trashumante masa de desplazados.

¡Pero es por los desalmados, estultos generales de la cleptocracia madurista por quienes aún esperamos desde comienzos de año!

Mientras, Mike Pompeo anuncia más sanciones financieras y aterrizan aviones rusos trayendo resfuerzos. ¿Alguien quiere apostar?

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