elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Constitucion

Pronunciamiento de las Academias Nacionales ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente – 15 de Agosto 2017

COMUNICADO

Las Academias Nacionales, en cumplimiento de sus mandatos de creación y en su deseo de contribuir a la mejor conducción de nuestro país, se pronuncian una vez más sobre la ilegitimidad de una mal llamada asamblea nacional constituyente, resultado de unas elecciones no solicitadas por el pueblo soberano, según lo exige la Constitución vigente en su artículo 63 en cuanto a los principios que debe regir todo sufragio para cargos populares, elecciones que además han sido admitidas como fraudulentas por el propio prestador de servicios informáticos del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Las circunstancias de la convocatoria en violación del texto constitucional y el empeño de proseguir con una intención constituyente han sido tan patentes que han merecido el desconocimiento y la condena internacionales. Desde su instalación, esta asamblea ha pretendido constituirse en un poder supraconstitucional, asumiendo funciones propias de los poderes establecidos del Estado venezolano y decidiendo materias sobre las cuales carece de atribuciones.

Entre otras facultades usurpadas, esta asamblea ha destituido y nombrado -a conveniencia partidista- funcionarios diversos del Poder Moral, amenaza la inmunidad parlamentaria y está interfiriendo en las elecciones regionales que están claramente definidas en el texto constitucional y otras leyes al respecto, elecciones que no son una concesión gratuita del gobierno, ni mucho menos de esa asamblea, sino un derecho constitucional aplazado intencionalmente por el CNE desde el año pasado. Las actuaciones de dicha asamblea, radicalmente nulas y que apuntan al desmantelamiento de las instituciones republicanas y a instaurar una dictadura, han merecido el repudio de la Unión Europea, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, un grupo importante de gobiernos hemisféricos y organizaciones diversas ocupadas en temas de derechos humanos, libertad y democracia en todo el mundo.

Este quebrantamiento buscado del orden constitucional no conlleva solución alguna a los gravísimos problemas económicos y sociales que aquejan a la población venezolana en términos de inflación, seguridad, nutrición, salud, educación y ciudadanía, dentro de lo cual debemos enfatizar el irrespeto a derechos humanos fundamentales. Por el contrario, conduce a un mayor deterioro del estado de derecho sobre el cual se fundamenta el progreso justo, sano y próspero de cualquier país que se precie de desarrollado o en vías de serlo.

En tal razón, las Academias Nacionales claman por la verdadera paz para el pueblo venezolano y una vez más hacen un llamado a los poderes fácticos para que retornen al orden constitucional establecido en la Carta Magna aprobada por el pueblo en 1999, lo cual ha sido una exigencia masiva de la sociedad venezolana, apoyada por numerosas organizaciones civiles y políticas dentro y fuera de Venezuela. En la defensa de ese texto está contenida la salvaguardia de la convivencia social y política requerida para el fortalecimiento de las instituciones, de los derechos humanos, de la democracia y la libertad.

En Caracas, a los quince días del mes de agosto de 2017

Horacio Biord Castillo Presidente de la Academia Venezolana de la Lengua
Inés Quintero Montiel Directora de la Academia Nacional de la Historia
Alfredo Díaz Bruzual Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Gabriel Ruán Santos Presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales
Gioconda Cunto de San Blas Presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales Humberto García Larralde Presidente de las Academia Nacional de Ciencias Económicas
Gonzalo Morales Presidente de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat

Comunicado de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia – 12 de Agosto 2017

comunicado-de-prensa_15_0.jpg
El Ministerio de Relaciones Exteriores, en nombre del Gobierno de Colombia, ha sido explícito en su condena a la ruptura constitucional de Venezuela. Considera urgente mantener la postura adoptada por varios países y las declaraciones y decisiones individuales y colectivas en la región para restablecer las instituciones democráticas en Venezuela, tal y como lo hicimos en la Declaración de Lima del 8 de agosto pasado.
A pesar de las dificultades actuales para lograr una salida pacífica y negociada, seguimos creyendo que este camino es el adecuado para encontrar soluciones de largo plazo para el pueblo venezolano. En este contexto y respetando los principios y propósitos de la Carta de Naciones Unidas y del derecho internacional, hemos hecho llamados al Secretario General de Naciones Unidas para que utilice los mecanismos de solución pacífica de controversias y buenos oficios para crear las condiciones que se requieren para una negociación que ponga fin a la crisis de ruptura democrática en Venezuela.
En este sentido, rechazamos medidas militares y el uso de la fuerza en el sistema internacional. Todas las medidas deben darse sobre el respeto de la soberanía de Venezuela a través de soluciones pacíficas.
Bogotá, 12 de agosto de 2017.

Unidad por Fernando Mires – Blog Polis – 11 de Julio 2017

Download (1)mud.jpg

No es palabra mágica. Pero sin unidad no puede haber ningún movimiento democrático, mucho menos cuando enfrenta a un enemigo –enemigo, no adversario- cuyo objetivo es liquidar la vida política de una nación. En casos como el de Venezuela, donde la política se encuentra separada solo por milímetros de la guerra, la unidad de la oposición ha llegado a ser un tema existencial.
Unidad: la unidad es siempre unidad “en contra y a favor de”. No existe la unidad por la unidad. La unidad tiene lugar frente a un objetivo y/o un enemigo común. La unidad es, por lo tanto, un término relacional. Solo aparece en relación con algo que la niega o la afirma.
La unidad comienza con la unidad consigo, es decir, al interior de cada partido. Luego continúa a través de la alianza con otros partidos que tienen los mismos enemigos.Termina ampliándose en la unidad de todas las fuerzas democráticas de la nación. Eso quiere decir, si la unidad no se da al interior de los primeros niveles, la tercera unidad, la unidad democrática nacional, nunca podrá tener lugar.
La unidad será siempre unidad en la diversidad. Con los idénticos no se requiere unidad. La unidad comienza entre los distintos y, muchas veces, entre fuerzas, organizaciones y partidos que no tienen nada en común, nada, con excepción de un mismo enemigo. De ahí que, mientras más amplia es la unidad, mayores son sus diferencias. Y mientras más claras sean las diferencias, tanto mejor para la unidad.
Así como en la vida privada distinguimos entre amigos, compañeros de trabajo, vecinos y simplemente conocidos, la unidad entre distintos reconoce diversos niveles. En los casos extremos –Venezuela es uno de ellos- la unidad más amplia deberá darse entre los que bajo condiciones normales serían adversarios. Debido a esa razón las unidades amplias despiertan animadversión entre quienes poseen un concepto moralista de “lo político”. Pero sin esas unidades amplias, el enemigo fundamental nunca podrá ser derrotado. La política no es sucia, pero no se hizo para las almas cándidas y puras. La política es impura. La unidad política, también.
La persistencia de la unidad peligra frente a sus enemigos, tanto internos como externos. No me refiero a quienes mantienen posiciones diferentes dentro de la unidad sino a aquellos que han hecho de la lucha en contra de la unidad una profesión de fe. En el caso de Venezuela me refiero explícitamente a los llamados “opositores a la oposición”.
Algunos forman parte de la MUD, otros se sitúan en un plano externo a la MUD y su único objetivo es desprestigiarla, atacarla por todos los medios, desacreditar a sus dirigentes y militantes. En fin, hacen, objetivamente, el trabajo quintacolumnista de la dictadura al interior de la oposición. En ese punto, la alternativa elegida por el movimiento VENTE al abandonar la MUD fue por lo menos coherente. Hasta hace pocos días estaba en la MUD sin estar en la MUD.
Ahora solo cabe esperar que VENTE desarrolle una política independiente a la de la MUD porque si se fue para atacar a la MUD desde fuera, es decir, para seguir parasitando de la MUD, solo continuará haciendo lo mismo que hizo antes: restar y dividir. Y en este momento la tarea, dentro y fuera de la MUD, es sumar y multiplicar.
Pues una cosa es la diversidad en la unidad y otra muy distinta son los enemigos de la unidad. La unidad, en consecuencia, tiene pleno derecho a deslindarse de sus enemigos. Su deber, incluso, es protegerse de ellos. Ninguna unidad puede incluir a sus enemigos. Como todas las cosas en la vida, la unidad tiene límites. Más todavía si se tiene en cuenta que la unidad de la MUD no termina en sí misma.
Como demostró la reunión del 6/A en defensa de la Constitución, la unidad antidictatorial no ha agotado sus espacios. Falta aún sellar una alianza más firme y duradera entre la MUD y el chavismo constitucional. A partir de esa alianza básica la unidad deberá alcanzar dimensiones nacionales, incorporando a las iglesias, a los gremios de trabajadores, a los empresarios, a organizaciones vecinales, al mundo de la cultura, en fin, a todo ese campo heterogéneo y contradictorio denominado “sociedad civil”, unidos todos alrededor de un eje: la defensa de la Constitución en contra de un régimen anticonstitucional. Si esa unidad llegara a encontrar, además, una sigla que la identifique, tanto mejor.
No hay mejor medio para consolidar la unidad, reiteramos, que un objetivo (y enemigo) común. Y el objetivo de la unidad democrática venezolana es la preservación de la Constitución. Las elecciones, al ser constitucionales, son a su vez un medio de lucha frente a un enemigo que precisamente intenta destruir la Constitución para no realizar elecciones. En ese sentido, acudir a las elecciones regionales, como decidió hacerlo la MUD, no fue una táctica entre otras tácticas posibles. Fue, antes que nada, su obligación ciudadana.
No se puede luchar por la Constitución y a la vez no aceptar la vía electoral aún a sabiendas de que el enemigo va a hacer todo lo que esté en sus manos para que esas elecciones no tengan lugar. Sobre ese punto no debió haber habido discusión. El hecho de que la hubo prueba que, aún dentro de una parte de la oposición, la defensa de la Constitución tiene un carácter instrumental, es decir, continúa siendo una táctica, una entre tantas más. Ese es un problema grave: todo, pero todo lo que es o ha llegado a ser la oposición, se lo debe a la Constitución de 1999. La vida de la oposición depende de la vida de la Constitución. La relación entre oposición y Constitución es, y debe ser, simbiótica.
Las elecciones regionales no serán una vía distinta a la protesta en las calles sino su continuación bajo otras formas. Por de pronto, las campañas electorales tendrán lugar en las calles, pero no solo en las de las grandes ciudades sino también en los rincones más aislados de la nación.
Durante el periodo pre-electoral los candidatos no solo deberán ser aspirantes a un cargo gubernamental. Antes que nada deberán ser líderes en cada región. La lucha que librarán será, en algunos casos, heroica. Estarán expuestos a diversas agresiones. El régimen intentará destituir o encarcelar a muchos candidatos y, por supuesto, enviará a su chusma armada, los colectivos, a impedir las manifestaciones electorales.
No hay que olvidar nunca: la naturaleza del régimen es profundamente anti-electoral y por lo mismo esencialmente militar. Luego, las que vienen, si es que tienen lugar, no serán elecciones normales. Estarán plagadas de incidentes. Dios quiera que así no ocurra, pero todo indica que el número de asesinados por la dictadura continuará aumentando.
Las elecciones regionales no serán, en ningún caso, pacíficas. Hay que decirlo de una vez.
La dictadura intentará, como siempre lo ha hecho, llevar las elecciones a un plano militar, el único en donde se siente fuerte. De más está decirlo, Cabello, los Rodríguez El Aissami y otros, movilizarán a sus provocadores. Por supuesto, también aparecerán incautos -nunca faltan- que intentarán responder a la violencia con la violencia. Las elecciones tendrán un carácter confrontacional. Nadie se engañe, el principal enemigo de toda elección es el régimen. La lucha, por lo tanto, no será en y dentro, sino también por las elecciones.
Si las elecciones tienen efectivamente lugar, el CNE intentará manipular los resultados por medio de fraudes. Pero esta vez enfrentará el obstáculo de muchos gobiernos democráticos que observan con lupa y, sobre todo, el de la vigilancia de miles de activistas, esos mismos anónimos testigos de mesa que hicieron posible el triunfo del 6D.
Y si de todas maneras la oposición logra conquistar las gobernaciones –tampoco hay que engañarse en eso- el régimen procederá a desconocer el veredicto ciudadano destituyendo a algunos gobernadores elegidos. Pero con ello no hará más que seguir cavando el foso de su propia tumba, acercándose cada vez más a ese punto clave en el cual no logrará sostenerse más sobre sí mismo.
Para enfrentar a la difícil realidad que se avecina, la oposición necesitará de la protección del manto de la unidad. Por lo demás, gracias a la unidad tejida en torno a la persecución de objetivos democráticos y constitucionales, esa oposición ha logrado hoy lo que en un momento parecía imposible: el apoyo de la inmensa mayoría de los países democráticos de la tierra. A la dictadura solo le queda el apoyo de los regímenes autoritarios, el de algunos partidos estalinistas y el de fantasmas de sí mismos, al estilo Maradona.
Cada vez está más claro: solo la unidad políticamente organizada de los demócratas salvará a Venezuela.

Los dos rostros por Fernando Mires – Blog Polis – 10 de Agosto 2017

39768fernandomires1640x360Hay que tener cuidado al afirmar si un hecho pasará a la historia o no. Nunca se sabe. Lo único cierto es que la historia se hace con hechos. O acontecimientos que tienen lugar (es decir, que se hacen su lugar) en el tiempo. Los hechos, a su vez, son históricos cuando determinan a otros hechos o porque son portadores de una fuerza simbólica, o por las dos razones a la vez. Por eso va a ser difícil que ese domingo 6 de agosto de 2017 pase desapercibido a la mirada de los historiadores que nos ocupamos con la dramaturgia venezolana.
Por una parte, ese día tuvo lugar un evento simbólico y con toda probabilidad –se sabrá después- desencadenante. Dirigentes de la oposición organizada en la MUD y políticos representantes de una fracción del chavismo que ha roto con lo que ella llama madurismo, sostuvieron un encuentro cuyo objetivo fundamental fue sellar una unidad en torno a la defensa de la Constitución de 1999.
Por otra parte, ese mismo día tuvo lugar en el fuerte Paramacay un levantamiento de militares quienes bajo el mando del capitán Juan Guaranipano dieron a conocer un encendido comunicado en contra de la tiranía de Maduro. Para Maduro un regalo del cielo: la posibilidad de realizar su último sueño: el de convertirse, si no en un nuevo Chávez -eso ya no puede serlo– por lo menos en un Erdogan latinoamericano. Pero tampoco lo será. No tiene detrás de sí una religión y mucho menos la mayoría electoral que goza el turco.
Es decir, en un solo día, con diferencia de muy pocas horas, emergieron hacia la superficie no solo los dos rostros de la oposición venezolana. Son, además, los dos rostros que han impregnado la historia latinoamericana desde la independencia hasta nuestros días.
Un rostro es constitucional, democrático, asambleísta. El otro es militar, violento, golpista. El primero cree en los debates, en los diálogos, en las alianzas. El segundo en el acto heroico, en la proclama mesiánica, en la fuerza bruta. No fue entonces casualidad que la dictadura solo viera al segundo rostro. Al fin y al cabo, dictadura y golpismo se entienden entre sí como perros de la misma raza. A pesar de estar situados en puntos antagónicos, la dictadura y los militares rebeldes hablan idéntico lenguaje: el lenguaje de las balas. No así en el hecho político surgido en defensa de la Constitución que tuvo lugar en la UCAB ese 6/A
Más allá de su importancia simbólica, el encuentro constitucionalista del 6/A podría llegar a ser el punto de partida que llevará a la formación de un frente democrático, nacional y antidictatorial mucho más amplio que la oposición existente y real. Su destino dependerá de su capacidad de expansión.
Por el momento el encuentro solo ha dado lugar a una informal vinculación de organizaciones políticas con vocación constitucionalista. Quizás alguna vez logre incorporar a gran parte de las organizaciones civiles y eclesiásticas, al mundo de la cultura, a los gremios de trabajadores y empresarios y, no por último, a los militares democráticos sometidos a la dictadura interna que ejerce sobre ellos el alto mando.
En otros términos, el 6A puede llegar a ser el día en el cual comenzó a nacer un nuevo centro hegemónico más allá de izquierdas y derechas y otros modelos en extinción. Un centro que por el solo hecho de existir, contará, sin duda, con el apoyo de todo el occidente democrático. Un centro, en fin, destinado a ser un nuevo espacio de convergencia entre todas las fuerzas democráticas de la nación.
Si todo eso sucede, el 6/A pasará a ser, sin lugar a dudas, un día muy histórico.

 

Primera prueba con la Asamblea Inconstitucional por Humberto García Larralde – La Patilla – 6 de Agosto 2017

Download (6).jpgUna de las implicaciones del fraude groseramente perpetrado el domingo pasado contra la República es que pone al descubierto que los que quedaron en la asamblea inconstitucional no fueron en verdad electos por quienes acudieron a votar. Si estos no pasaron de 3 millones, los 5 millones de votos que añadió Tibisay borró totalmente la relación entre elector y elegido. ¿Cuáles votos designaron a qué delegados? Emerge como probabilidad realista que la asamblea estuviese previamente designada por las mafias que controlan el poder y que se estafó abiertamente a los escasos electores que se presentaron. Sus consecuencias son perversas.

Además de haberse violado los artículos 5, 63 y 347 de la Constitución -entre otros- que señalan que la soberanía reside en el pueblo, que solo éste puede convocar a una Asamblea Constituyente y que el sufragio debe ser siempre libre, universal, directo y secreto, tal designación entierra definitivamente toda pretensión de legitimidad para la asamblea espuria. Pero el fascismo se empeña, de todas maneras, que ésta disponga de poderes supra-constitucionales para hacer y deshacer.

Nicolás Maduro se ha transformado en dictador, pero no le ha resultado fácil. Ha pagado un costo político elevado por su violación masiva de derechos humanos, el asesinato de más de un centenar de manifestantes en los últimos cuatro meses, y por desconocer a la Asamblea Nacional, además de su aquiescencia con el saqueo del país. Es decir, los remanentes del Estado de Derecho, ante una opinión pública nacional e internacional que exige su cumplimiento, lo obligó a incurrir en subterfugios para intentar cobijar el escamoteo de sus preceptos. Pero ahora, una asamblea inconstitucional sacado de la chistera por los capos que controlan el poder pretende pasarle la aplanadora al país sin siquiera molestarse por aparentar su apego a la ley, ¡a cuenta de que se arroga unilateralmente ser plenipotenciaria! Un asalto aún más vulgar a la institucionalidad democrática que la ejercida hasta ahora.

Debe rechazarse tajantemente cualquier decisión que pretenda imponer esa asamblea inconstitucional. No es que las fuerzas democráticas deben “lidiar con una asamblea con la cual discrepa en cuanto a su legitimidad”, como si eso fuese un asunto a aclarar. No. Esta asamblea simplemente no existe en términos legales y no tiene legitimidad ni potestad alguna para hacernos creer que sus decisiones deban ser acatadas. Como se ha repetido hasta el cansancio, el pueblo venezolano debe acogerse a lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución, que rezan, respectivamente:
(art. 333) “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.
En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.”

(art. 350) “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.”

La desobediencia civil reside precisamente en eso, en desconocer órdenes o decisiones ilegítimas que violan los preceptos básicos sobre los cuales se sustenta la convivencia democrática. El liderazgo opositor pagó muy caro la pifia de no haber respondido de inmediato y de manera contundente a la designación fraudulenta de leguleyos fascistas en el Tribunal Supremo, quienes prostituyeron sus funciones a favor de las mafias que controlan el poder. Creyó que podría dirimir este conflicto apelando al derecho, pero con los mismos farsantes que lo habían secuestrado. Y mira el terrible daño que han hecho. Ese tsj es responsable directo de las lamentables muertes de decenas de ciudadanos que protestaban por que éste les negó sus derechos a una salida pacífica, constitucional y electoral. No se puede hacer lo mismo ahora. Debe rechazarse toda pretensión de legitimidad de la asamblea espuria. Esto tiene, incluso, connotaciones de lenguaje muy precisas. No se puede hacer referencia a una Asamblea Constituyente, aun para descalificarla, porque no es tal. Es una asamblea inconstitucional y así debe ser referida.

Toca blindarnos, detrás de un liderazgo resuelto, en el desacato de toda disposición que nos intenten imponer salida de ese cuerpo. Si la defensa del orden constitucional es la base de las alianzas que deben construirse entre venezolanos demócratas para derrotar a la dictadura, no podemos transigir cuando ésta se violenta tan descaradamente. Esto envuelve riesgos personales. Pero la única fuerza que tenemos en este momento -además del apoyo internacional cada vez más comprometido- está en rechazar, como un sólo ser, los atropellos y arbitrariedades del fascismo. Hagamos inviable, inoperante, su pretensión totalitaria negándonos a obedecer. Inspirémonos en Gandhi, que tantos gustan invocar.

Al respecto, ya se ha presentado la primera prueba a la que debemos someternos: la destitución ilegal y abusiva de la Fiscal General por parte de esa asamblea espuria y la imposición de otras sanciones (inhabilitación, prohibición de salida) por quienes se arrogan la jefatura del poder judicial. Además de la defensa resuelta de la Fiscal, no debe dirigirse gestión alguna relacionada con sus atribuciones a quien pusieron en su reemplazo. La fiscalía, para los demócratas, seguirá estando en manos de Luisa Ortega Díaz hasta que los mecanismos constitucionales existentes dispongan otra cosa. Entre paréntesis, ¿se ha visto cosa más absurda que designar a quien funge de defensor -Tarek Saab- también comoacusador (fiscal)? Sólo es posible bajo el totalitarismo. Definitivamente, Tarek carece de personalidad, dignidad, de principios y de amor propio.

Para el dictador Maduro, la asamblea inconstitucional iba a asentar la paz en el país. Pero la primera decisión que toma es ésta. Por demás, quien resultó electa como presidente -dotada, según las aspiraciones totalitarias, de más poder que el propio Maduro- no es precisamente alguien que se ha destacado por su ponderación y disposición a la paz, al encuentro con el otro, al entendimiento.

Debe recordarse -y me perdonan por lo reiterativo- que para el fascismo la política es una guerra. No reconoce freno moral, ético, legal ni político a la hora de atropellar. Cede y negocia sólo ante razones de fuerza. No caigamos en la ilusión, porque la razón constitucional y ética está de nuestro lado, de que podamos convencer a los Diosdado y los Maduro de que desistan de su impostura despótica. Es menester forzar a que desistan, encontrando la forma de que sus pretensiones se hagan inviables y que tengan que pagar un alto costo político por quererlas imponer. Estrechar el apoyo internacional para aislar aún más al régimen, consolidar acuerdos con el chavismo democrático y formular propuestas claras a la Fuerza Armada para que se inhiba de prestarse a la imposición represiva de los diktats de la asamblea espuria y defienda la constitución, debe marcar las acciones de la oposición en el futuro inmediato. Decenas de miles de militares que formaron parte del Plan República son testigos de que pocos fueron a votar y que la jornada resultó un fraude descomunal.

En esta estrategia, no puede abandonarse los espacios de lucha disponibles. Las fuerzas democráticas deben inscribirse para las elecciones regionales y dar la pelea para que éstas se den debidamente, en forma imparcial, acorde con el ordenamiento constitucional. Pero esto es asunto de otras reflexiones.

Comunicado de la Unidad Democrática – 6 de Agosto 2017

Comunicado Fiscalia – 5 de Agosto 2017

Comunicado de la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios – 3 de Agosto 2017

 

ANTE LA INCONSTITUCIONAL, ILEGÍTIMA y ANTIDEMOCRÁTICA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE QUE CONSOLIDA UN ESTADO DE FACTO EN VENEZUELA.

Los Rectores de las Universidades Nacionales agrupados en la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU), nos dirigimos al País y a la Comunidad Internacional para denunciar la grave y difícil situación que vive la Nación venezolana ante el proceso efectuado en fecha 30 de julio de 2017, violatorio de la soberanía, del derecho al sufragio y a la participación política de los ciudadanos venezolanos de forma pacífica, que consolida la imposición de la Asamblea Nacional Constituyente, decretada por el Ciudadano Nicolás Maduro Moros. En tal sentido, manifestamos:

CONSIDERANDO

Que los Rectores ratificamos nuestro apego a la Ley de Universidades vigente, la cual confiere a las Universidades, en su artículo 2 la cualidad de ser Instituciones al servicio de la Nación, así como el deber de colaborar en la orientación de la vida del País mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales.

CONSIDERANDO

Que la educación universitaria como derecho humano y deber social se fundamenta en el principio de respeto a todas las corrientes de pensamiento erigida en valores democráticos, de justicia social y de solidaridad humana.

CONSIDERANDO
Que por mandato Constitucional, Venezuela se constituye como un estado democrático, social de derecho y de justicia, y por ser competencia de las instituciones universitarias del País la defensa de los valores a la vida, libertad, justicia, igualdad, preeminencia de los derechos humanos, ética y pluralismo político, están llamadas a participar con los demás Poderes Públicos en la orientación y defensa del ordenamiento constitucional y jurídico venezolano, pilares fundamentales que garantizan la paz y la convivencia de la Nación.

CONSIDERANDO

Que las actuación del Poder Ejecutivo, Consejo Nacional Electoral y Tribunal Supremo de Justicia, originaron la ruptura definitiva del orden democrático, con la convocatoria mediante Decreto N° 2.830 de fecha 01 de mayo de 2017, a una Asamblea Nacional Constituyente, violatoria de los derechos a la soberanía originaria, al sufragio y a la participación política consagrados en los artículos 5, 62, 63, 347 y 348 Constitucional, con lo cual pretende la trasformación del Estado Venezolano, derogando el Estado Democrático, y social de derecho y de justicia proclamado por la voluntad del pueblo de Venezuela en Asamblea Constituyente de 1999.

CONSIDERANDO

Que ante el desconocimiento arbitrario de la voluntad del Pueblo de Venezuela por parte del Ejecutivo Nacional y demás Poderes públicos, la AVERU interpuso por ante el Tribunal Supremo de Justicia, Sala Constitucional, Demanda de nulidad por razones de inconstitucionalidad contra la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, recurriendo al mecanismo institucional que la democracia establece para la resolución de los conflictos.

CONSIDERANDO

Que el proceso de consulta popular en ejercicio de la soberanía y de libre expresión democrática, llevada a cabo el día 16 de julio de 2017 por las organizaciones políticas y la sociedad civil, es desconocido por el Ejecutivo Nacional y demás Poderes Públicos violentando la voluntad del pueblo Venezolano que afirmó el rechazo y desconocimiento a la convocatoria de una Asamblea Constituyente sin consulta previa a los ciudadanos, la aprobación de elecciones libres y transparentes para la instauración de un Gobierno de Unión Nacional y la reconstrucción del País.

CONSIDERANDO

Que la AVERU rechaza de forma enérgica la escalada de violencia por parte de los organismos de seguridad del Estado en los últimos tres meses, y especial condena los asesinatos de 17 ciudadanos ocurridos el día 30 de julio de 2017, durante el evento de selección de los integrantes a la Asamblea Nacional Constituyente, asimismo exige el cese de los asesinatos en protestas pacíficas, las detenciones arbitrarias, sometimiento a la jurisdicción militar, torturas, aislamientos, allanamientos, acoso y la negativa de permitir la asistencia médica de lesionados, por constituir un comportamiento cruel e inhumano contrario a los convenios de Ginebra sobre Derechos Humanos y principio democráticos.

ACUERDA

PRIMERO: Rechazar el flagrante desconocimiento del sistema democrático venezolano por parte del Poder Ejecutivo Nacional, Electoral y Judicial, órganos que excediendo la autoridad que le ha sido otorgada cercenan las competencias del Poder Legislativo, pilar de la democracia por ser producto de la elección libre, universal, directa y secreta, mecanismo mediante el cual los ciudadanos participan en los asuntos públicos por medio de sus representantes elegidos.

SEGUNDO: Exigir el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales, y en especial el derecho a la vida de todos los venezolanos, consagrados en la Constitución y estándares Internacionales.

TERCERO: Ratificar que las Universidades de gestión pública y privada están al servicio del País como interlocutores, para realizar los aportes ante cualquier situación que amerite en un futuro inmediato un entendimiento nacional, en el marco de respeto a la Constitución vigente.

CUARTO: AVERU reitera el deber de todos las instituciones pública y privadas de continuar trabajando en defensa de la institucionalidad con apego a la pluralidad, valores y principios democráticos, que prevé la Constitución en la búsqueda de soluciones en pro del bien común de la Nación.

QUINTO: AVERU manifiesta a la Comunidad Universitaria y a la sociedad venezolana su compromiso de estar siempre al lado de la defensa de la autonomía universitaria, y de la separación de los Poderes como garantía de un Estado democrático, social de derecho y de justicia.

Cecilia García-Arocha Márquez, Rectora Universidad Central de Venezuela, Presidenta AVERU

Mario Bonucci Rossini, Rector Universidad de Los Andes, Vicepresidente AVERU

Benjamín Scharifker Podolsky, Rector Universidad Metropolitana, Secretario AVERU

Jorge Palencia Piña, Rector Universidad del Zulia

Jessy Divo de Romero, Rectora Universidad de Carabobo

Milena Bravo de Romero, Rectora Universidad de Oriente

Francesco Leone Durante, Rector Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado

Enrique Planchart Rotundo, Rector Universidad Simón Bolívar

Raúl Casanova Ostos, Rector Universidad Nacional Experimental del Táchira

Raúl López Sayago, Rector Universidad Pedagógica Experimental Libertador

Rita Elena Añez, Rectora Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre

Francisco José Virtuoso Arrieta, Universidad Católica Andrés Bello

Francisco Febres Cordero Carrillo, Rector Universidad Monteávila

Angel Lombardi Lombardi, Rector Universidad Católica Cecilio Acosta

Javier Yonekura Shimizu, Rector Universidad Católica del Táchira

Juan Pedro Pereira Medina, Rector Universidad Yacambú

Pedro A. Beauperthuy U., Rector Unimar

Oscar Belloso Vargas, Rector Universidad Rafael Belloso Chacín. Envía Mariano Fernández.

Anulan nuestra constitución por Vladimir Villegas – Notiminuto – 31 de Julio 2017

A diferencia de lo ocurrido en el proceso constituyente de 1999, lo de ayer fue deslucido, gris, ayuno de pueblo

img_2736.jpgAyer fue un día nefasto para la democracia en Venezuela. Hoy entramos en una nueva situación. Las siglas ANC no significan otra cosa que ANULAN NUESTRA CONSTITUCIÓN. Desde que se instale ese tinglado de ilegitimad se le habrá colocado un clavo más en el ataúd de la Carta Magna de 1999, que nació al calor de una participación ciudadana sin precedentes.
A diferencia de lo ocurrido en el proceso constituyente de 1999, lo de ayer fue deslucido, gris, ayuno de pueblo, en medio de una brutal represión de la cual no se salvaron ni los trabajadores de la prenda. Le han inflingido un daño terrible a la alternativa constituyente. La han manoseado para convertirla en un instrumento para permanecer en el poder de espaldas al sentir mayoritario de la población, para anular otros poderes, acabar con la inmunidad parlamentaria, cortar cabezas, terminar de desarticular la Asamblea Nacional y rebosar las cárceles de mas presos políticos. No lo estamos inventando. Todo eso es parte de las “ofertas” electorales de prominentes dirigentes oficialistas .
Los testimonios que hemos tenido de empleados públicos obligados a votar, el chantaje con las bolsas de los llamados Clap, y la vacía y hasta risible campaña de los candidatos a la fraudulenta Constituyente, muestran la decadencia de un aparato político-clientelar que se ha visto obligado a sustentarse por medio de la represión. Aunque al final conserven el poder, si es que lo logran, estamos viendo el fin de un sueño que ganó millones de voluntades. Hoy se ha convertido en una terrible pesadilla, incluso para el propio pueblo chavista, que cada vez encuentra menos argumentos para permanecer al lado de una dirigencia oficialista desdibujada, convertida ya en una caricatura de sí mismos. Es una revolución deformada y decrépita, negada a aceptar el repudio que genera.
El panorama que se avecina para Venezuela es desolador. No hay señales de que desaparecerá la represión ni la protesta. Se aleja, por ahora, la posibilidad de una salida negociada, pacífica y constitucional. Y no hay razones para creer que la fulana ANC traerá paz después de instalarse, si antes de hacerse realidad ha sembrado muerte, represión, violencia y confrontación. A eso hay que agregarle las grietas que el propio chavismo oficial presenta a lo interno. Esa Asamblea puede terminar siendo un escenario de lucha por el poder entre algunas facciones. ¿Permitirá Nicolàs Maduro que Diosdado Cabello le ponga la música en ese escenario?
Otro aspecto que preocupaba antes y ahora con mas razón es la situación de derechos humanos. El gobierno ha sido más exitoso en eso de cumplir amenazas que promesas. Y una de esas amenazas más temidas es contra las libertades democráticas contenidas en la moribunda Carta Magna de 1999, que algún día habrá de recuperar el aliento, la vida. Por ejemplo, ya de hecho está prohibido el derecho a la manifestación. Se pretende acabar con la inmunidad parlamentaria, con lo cual no será sorpresa alguna que unos cuantos parlamentarios opositores “sesionen” desde el Sebin o Ramo Verde.
Y otro foco de ataque es la libertad de expresión y de información. Temo particularmente por esto. Ojalá esté equivocado. Pero el trato que todos estos días, y particularmente el día de ayer, se le ha dado a los trabajadores de la prensa, parece ser un preludio de lo que unos cuantos gorilitas agazapados andan buscando: que la censura se haga norma constitucional. Ya no habrá Carta Magna de la cual aferrarse para reclamar. Todo quedará a merced del “dibujo libre” que se propongan hacer quienes formarán parte de esa constituyente nacida de espaldas a la voluntad real del soberano pueblo de Venezuela. Ni hablar del derecho a huelga, ni del derecho a la propiedad. Ni al principio de la inviolabilidad del hogar. Antes de llegar la tal Constituyente ya hemos visto el rostro de lo que nos espera como sociedad si ese proyecto autoritario llegara a consolidarse.
El juicio de la historia llegará, a su paso, pero implacable, para poner en su lugar a quienes han llevado al país a este caos.

 

Venezuela: Los escenarios ante el fraude de la Asamblea Nacional Constituyente por Pedro García Otero – Panampost – 28 de Julio 2017

La Asamblea Nacional Constituyente propuesta por Nicolás Maduro nació torcida y culmina en un proceso irreconocible por el país o el mundo. (Fotomontaje PanAmPost)
Esta nota intenta ser un análisis de lo que puede suceder en Venezuela tras la “elección” de la Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio. Supongamos que, pese a las negociaciones de último minuto, que Nicolás Maduro, el creador del engendro, está intentando para llegar a algún acuerdo (se desconoce de qué tipo), ya es muy tarde, y el domingo se producirá un proceso que no puede ser catalogado sino como una farsa.

Ya no solo la convocatoria al proceso, sin elección previa, como deja claramente establecido el artículo 347 de la actual Constitución venezolana, es fraudulenta; también lo es el proceso de selección de candidatos, y muy especialmente, lo ha sido todo el proceso elaborado por el Consejo Nacional Electoral para dicha elección, desde la conformación de requisitos hasta lo que se concretará el domingo, que no puede ser calificado sino de fraude: Una elección donde no se sabe quién vota dónde, ni cuántas veces puede votar una persona, no hay controles posteriores, ni verificación externa; donde, además, han habido, como ha denunciado la ONG Provea y el Ministerio Público, ingentes presiones para forzar a ciudadanos vulnerables, en función de sus empleos o de sus pensiones, a sufragar.

Entonces, a partir de este hecho, siguen una serie de consideraciones, que tienen dos versiones “raíz”, por definirlas de alguna manera: O Maduro midió bien su jugada (algo que estas mismas negociaciones de último minuto, promovidas por él, parecen dejar que no lo tiene tan claro), o no la midió bien.

La única alternativa posible para evitar hacer que los venezolanos vivan una tragedia es que el grupo que manda entienda que tiene que suspender la Constituyente. Si no lo hace, en cualquiera de los dos escenarios, las consecuencias serán catastróficas, no solo para Venezuela, sino también para la región.

Pero como el país, y la realidad, seguirán existiendo el 31 de julio, estamos obligados a ver qué país se prefigura desde entonces en lo adelante.

Escenario 1: Maduro calculó correctamente
Supongamos que Maduro hizo el cálculo correcto: Que la comunidad internacional será un tigre de papel, que no instrumentará nuevas sanciones, y que las que ya ha aplicado no le hacen mayor daño a él y a sus conmilitones; que las Fuerzas Armadas permanecerán monolíticas, mientras ven como se desmontan las últimas piezas de la república y se sustituyen por un sistema tumultuario; que el 74 % de la gente que rechazan la Constituyente se somete, tras pocos, o muchos días, de protestas; y que además, no se le abren fisuras a lo interno del chavismo, cuando las diversas facciones (que las hay) comiencen a pugnar dentro (o fuera) de la Asamblea Constituyente.

Si esto es así, en los próximos meses los pagadores de la borrachera serán los venezolanos. El país desaparecerá; Venezuela se convertirá en una suerte de Zimbabue en el corazón de América, con su carga inexorable de desplazados, con un incremento del hambre y de la miseria. La parte de la comunidad internacional que hoy es indiferente al sufrimiento de los venezolanos, especialmente los miembros de Caricom, entenderán la dimensión de la tragedia. Pero será tarde para hacer algo.

Especial preocupación debería sentir Colombia, el vecino más cercano de Venezuela, tanto por el tema humanitario como por el del narcotráfico, y el de los grupos irregulares.

Escenario 2: Maduro calculó mal
Este es el escenario más interesante, y seguramente, el de mayor probabilidad de ocurrencia, a partir de lo que hemos visto en los últimos meses. En este escenario podrían darse una o varias de estas hipótesis, que hay que analizar punto a punto:

a. La comunidad internacional profundiza sus sanciones;
b. Las Fuerzas Armadas se dividen o se pronuncian contra las actividades del Gobierno;
c. La gente y la dirigencia política continúan en el tiempo o alcanzan niveles insurreccionales (armados o no);
d. El chavismo se divide en relación a lo que está ocurriendo en el país, o incluso, esa división comienza la misma noche en que se conocen los “resultados” de una Constituyente que, con toda seguridad, ya están digitados.

En las últimas horas, Gran Bretaña, México y Noruega se han manifestado contra la Asamblea Constituyente. Son apenas los últimos tres de una catarata de pronunciamentos. Además, México y Colombia se adhieren a las sanciones del Gobierno de Estados Unidos contra funcionarios venezolanos.

Probablemente, el mismo lunes, la Unión Europea haga lo mismo, o anuncie sus propias sanciones.
En un país fuerte, tales sanciones serían de poca importancia: Pero Venezuela es hoy, política, social y económicamente (fundamentalmente esto), un país destrozado. No hay músculo productivo ni financiero para aguantar sanciones y presiones internacionales masivas.

Hay analistas que consideran que “el hambre no tumba Gobiernos” (si esto fuera así, el de Venezuela habría caído hace tiempo), y que las privaciones del pueblo pueden masificarse sin poner en riesgo a Maduro y a su élite. Eso aún está por verse, pero en este escenario, está claro que el sufrimiento del pueblo venezolano alcanzará cotas aún mayores que las ya vividas.

Pensemos ahora en la hipótesis b). De la dimensión de la brecha dependerán los resultados; hasta el momento, hemos visto una suerte de pequeño “goteo”, militar, controlado por el Gobierno mediante detenciones.

Ahora, está claro que Maduro le teme a una ruptura del orden castrense. El chavismo se sostuvo, fundamentalmente, sobre tres mitos: El primero era que siempre tenía la mayoría a su favor, y ese se rompió hace tiempo; igualmente, el que rezaba que en los sectores populares era imbatible (estamos viendo las fuertes protestas de sectores pobres). El último mito que lo sostiene es que es un Gobierno “de la Fuerza Armada”, es decir, que el Ejército es su partido. Este mito se puede derrumbar en minutos de una asonada militar, así no sea exitosa.

Si esa asonada es grande, pero sin poder imponerse, estaríamos ante un escenario muy peligroso: El de una guerra civil. Normalmente, lo que llamamos “guerra civil”, comienza como un conflicto entre militares, al que se van sumando civiles armados. En otras palabras: Dios nos libre.

Sobre la protesta social prolongada
Ahora pasemos al escenario c). Estos, como ya dije, se complementan. El escenario de una protesta social prolongada solo puede ser alimentado por la presión internacional. Por algo muy simple: Una de las razones, sino la principal, por la que Maduro no ha podido aplastar la protesta, es por la inmunidad parlamentaria de los diputados opositores y por la presión internacional. El primer factor podría desaparecer con la Constituyente, pero el segundo no lo controla el Gobierno.

¿Cuántos presos políticos, cuántos muertos, marcan el “umbral del dolor” a partir del cual la comunidad internacional considera que ya no hay excusas para intervenir? ¿Puede Maduro allanar la inmunidad parlamentaria y meter presos a los 112 diputados opositores? (Lo ha más que insinuado).

¿Soportaría Venezuela ser un país con 5 mil presos políticos, y donde el muerto diario del “patrón sistemático”, del que habla Luis Almagro pasen a ser 10, 20, 50 asesinados diarios? Más aún, ¿lo soportará la propia sociedad sin pasar al escenario donde Maduro triunfa y el pueblo se somete y se desmoviliza? O por el contrario, ¿surgirá una insurrección armada?

La “resistencia”, o parte de ella, parece estar a un paso de convertirse en una guerrilla urbana. Y en Venezuela hay armas privadas en abundancia. Ya se conocen casos en los que ciudadanos han repelido a balazos a las fuerzas del orden, que por ahora, ante esto, huyen…

Son preguntas que, por los momentos, no tienen respuesta. Pero luce factible que Maduro (o más bien Diosdado Cabello) no pueda pagar semejante costo. Lo cual nos lleva al escenario d): El de la fractura a lo interno del chavismo, que, hasta ahora, como la militar, se ha decantado por ser un goteo.

Dado lo precario del sistema electoral, la baja participación que se prevé, y el desconocimiento del sistema electoral de un proceso absolutamente engorroso, y aún más luego de los últimos anuncios de Tibisay Lucena, la presidenta del CNE, que hacen completamente inauditable la “elección”, lo más probable es que el lunes veamos un rosario de impugnaciones, “resueltas”, sin ninguna y a la carrera, por la propia Lucena, creando un escenario de ingobernabilidad adicional al que significará la oposición en la calle.

Además, mucho se habla de que Maduro teme que Cabello, a través de la ANC, controle el Gobierno y que el presidente pase a ser una figura meramente decorativa; esta sería la preocupación detrás de la negociación de último minuto entre chavistas y (algunos) opositores.

En cualquiera de estos escenarios (con Maduro triunfante, o con Maduro tambaleante), el resultado es de una larga ingobernabilidad, de un agravamiento de las condiciones del país, que se produce, además, en medio de un desguace económico.

La única posibilidad de victoria opositora radica en una ayuda externa (militar o internacional) con la cual no se cuenta en este momento, no depende de la propia oposición. No, al menos, en este momento o sin combinación con estos dos factores.

La única alternativa sensata, en este momento, tanto para el Gobierno como para la oposición, parece suspender la ANC. Lo cual no está en el ambiente… ¿o sí?

El escenario no probable: ¿Y si la suspenden?
¿Por qué sigue negociando Maduro, a través de sus emisarios, a menos de 48 horas del comienzo del proceso? Es público y notorio que José Luis Rodríguez Zapatero continúa en Venezuela. También lo es, porque se ha filtrado, que el presidente ha ofrecido suspender el proceso sine díe, a cambio de un cronograma electoral (que no lo incluye) y del arreglo de parte de las controversias entre el Tribunal Supremo y la Asamblea Nacional (no se ha especificado qué tipo de arreglo ni sobre cuáles controversias).

¿Sería potable para la oposición semejante acuerdo? Hay un sector que dice que no, encabezado, según afirman, por Henrique Capriles y María Corina Machado. Hay mucha desinformación en este momento. Lo cierto es que suspender la Constituyente, hoy, puede evitar un baño de sangre. Para algunos radicales, esto puede parecer etéreo, pero para quienes hacen política real, estoy seguro que no lo es.

Hay otra versión según la cual, lo único que le está ofreciendo Maduro a la oposición es un “acuerdo de respeto a los poderes constituidos”, mediante el cual la Asamblea queda como una figura decorativa, mientras él queda como un presidente real, no amenazado por Cabello. Esta, por supuesto, es una alternativa no digerible para el país inmensamente mayoritario que rechaza a Maduro.

Lo cierto es que si Maduro negocia, en este momento final, es obviamente porque no las tiene todas consigo. Porque sabe que ningún país serio va a aceptar la Constituyente, y menos después de las últimas, y desesperadas, medidas para lograr que alguien se acerque a votar el domingo. Porque además, el país está en rebelión, una rebelión que ya tiene casi cuatro meses y a veces baja de intensidad, pero que el lunes subirá; porque el mundo militar es una “caja negra” hasta que deja de serlo.

Este es el estado de las cosas al anochecer del viernes 28 de julio, a un día y un poco más de un proceso ilegítimo que puede sumir al país en el caos, y que sin duda traerá mucho malestar a un país en estado terminal.

Amanecerá y veremos…

A %d blogueros les gusta esto: