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¡Supraconstitucional! por Luis Ugalde S.J. – Elucabista.com – 27 de Noviembre 2017

 

 

8Supraconstitucional significa que está por encima de toda constitución. Venezuela vive y agoniza en el reino de la supraconstitucionalidad. Los reyes absolutos eran supraconstitucionales y ningún súbdito podía juzgarlos, ninguna ley condenarlos, por criminales que fueran. Los dictadores de derecha e izquierda son supraconstitucionales; Stalin, Mao Castro, Luis XIV, Hitler, Franco, Videla, Pinochet…

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) pretende ser supraconstitucional, es decir dictatorial, que puede juzgar, condenar, hacer o deshacer todo lo constituido. El régimen, agobiado por su fracaso total, se sacó de una manga la ANC. En una democracia solamente es legítima la Asamblea Constituyente que es convocada por el voto universal y secreto del poder originario ciudadano para hacer una constitución que, luego de ser aprobada por el voto del pueblo soberano, entra en vigencia.

La actual ANC no fue convocada por el poder originario del pueblo, fue fraudulenta su elección con voto corporativo de algunas agrupaciones arbitrariamente definidas por el Ejecutivo, y nunca existieron, ni siquiera, la mitad de los votos que proclamaron. La ANC es usada fraudulentamente para convocar a elecciones, anular a rivales electos, hacer leyes, regular precios, castigar y perseguir a todo lo constituido que no sea del gusto del gobierno. Los dictadores siembran el odio y persiguen a los que no se sometan. Estos amenazaron con freír las cabezas de los adecos, mandaron al infierno a los obispos porque tenían el demonio debajo de la sotana, sembraron el odio contra los empresarios, criminalizaron a los opositores; llenan de insultos a presidentes de otros países y promueven programas televisivos sembradores de odio con “hojillas” y “mazos dando”. En el colmo del amor, ahora han sacado una ley contra el odio que les permite perseguir “legalmente” a quienes disientan y critiquen al régimen. Ley para perseguir ideas, sentimientos e intenciones. Como los dictadores criminales (Stalin y compañía) obligaban a sus rivales a confesiones públicas y arrepentimientos, antes de fusilarlos.

Se fomenta la constitucionalización de todo, hasta del pasaje estudiantil; por ese camino pronto blindarán el derecho de los neonatos al consumo de leche materna. Todo lo constituido debe someterse a lo supraconstitucional: asamblea nacional, gobernadores, alcaldes, candidatos presidenciales, presidentes electos, rectores, empresarios, equipos de beisbol, párrocos y obispos. Por eso la ANC no dura unos meses sino que se dio un plazo de dos años prorrogables para tener todo el control de este período presidencial y del comienzo del otro.

Ciertamente es un hecho que en Venezuela existe la ANC, como lo ha dicho hace poco algún genio político, pero es una Asamblea dictatorial constituida. Una asamblea de militantes cuya opinión hay que conocer, pero de ninguna manera es supraconstitucional y sería una barbaridad reconocerle su pretendida supraconstitucionalidad. La ANC existe como una monstruosidad dictatorial a la que ningún demócrata puede reconocer moralmente, ni someterse legalmente. Una cosa es no ignorar su existencia y pretensiones y otra subordinarse a su dictadura.

Si Venezuela quiere salir de esta tragedia, rescatar su Constitución y la vida democrática, es indispensable la negociación con buen acompañamiento internacional. Pero sería una locura acoger como moneda de cambio la pretensión gubernamental de reconocer la supraconstitucionalidad de la ANC, creada para matar la democracia y la Constitución.

La ANC no tiene más capacidad que la que le otorga la sumisión de los súbditos, por miedo, coacción y necesidad. Pero su impotencia es evidente. Si fuera poderosa, con un decreto revertiría el milagro al revés de un millón de bolívares de hoy que valen igual que un bolívar de hace diez años, o que un toronto cueste más que 4.000 litros de gasolina. Con otro decreto abriría las puertas del país a dos millones de venezolanos aventados por el mundo en busca de vida. La ANC es expresión de la impotencia de un gobierno agonizante, que ha hundido al país en la miseria y en la desesperación.

Necesidades políticas de Venezuela por Luis Ugalde S.J. – 14 de Noviembre 2017

Unknown-1Hoy tenemos mucha oscuridad con pocas luces y moral. Estamos frente al abismo con algunas necesidades políticas de vida o muerte para lograr un futuro democrático de esperanza. Nombraré algunas.
Venezuela necesita:
1-Salir de este régimen con su modelo político y económico ruinoso y empezar de inmediato a superar la acelerada y espantosa crisis social, política y económica.
2- Un consenso con gran unidad en torno a la manera de parar la ruina económica productora de miseria social, y poner las condiciones que promuevan las inversiones nacionales e internacionales indispensables para la recuperación y reactivación de miles de empresas productivas.
3- Retomar la Constitución y los derechos humanos consagrados en ella, como punto de encuentro y base para activar las virtudes ciudadanas y valores solidarios.
4-Que predomine una Fuerza Armada decidida a respaldar el restablecimiento de la Constitución y su democracia frente a la dictadura.
5-Un gobierno de transición de unidad nacional con el fin de preparar las bases y condiciones indispensables para la elección de un gobierno democrático de reconstrucción. O un presidente electo para la “salvación nacional”, que trascienda a los partidos, pero con apoyo y compromiso de estos con un gobierno que responda a la emergencia social.
6- Apoyo internacional excepcional, como lo requieren los países luego de una devastadora guerra o de un terremoto de destrucción masiva.
7- Una movilización interna e internacional en torno a la ayuda humanitaria indispensable e inmediata para el logro de comida y medicinas de primera necesidad.
8- Una nueva esperanza nacional con movilización de conciencias y grupos descentralizados, sacando cada uno lo mejor de sí, rompiendo exclusiones y tendiendo puentes que activen la solidaridad reconstructora.

Ante necesidades tan evidentes, nadie que piense en el bien de Venezuela entera, debiera estar en desacuerdo.

Pero la política no se puede contentar con enumerar las necesidades, su responsabilidad es hacer que lo necesario se haga posible y convertir lo posible en realidad.

En el paso de lo necesario a lo posible nos encontramos con que los actores sociopolíticos están exigidos por otras necesidades e intereses propios.

Intereses propios:
1-Los maduristas dan prioridad de vida o muerte a la imposición y perpetuación de su poder absoluto.
2-Varios líderes de la oposición sienten que ha de ser él y más nadie quien presida el cambio, con apoyo de los demás.
3-Los empresarios parecen demasiado agobiados y dedicados a salvar lo suyo.
4-Mucha de la población frustrada y sufriente parece estar pensando en sobrevivir agachando la cabeza o en escaparse del país.

Pero contra toda apariencia la derrota puede ser una buena cura contra la ceguera y nos puede volver a la sensatez y unión.

Necesitamos producir signos radicales de conciencia democrática que, tomando en serio las necesidades básicas del país, sean capaces de convertirlas en metas de acción y proponer, por ejemplo, que otro -y no yo- sea el próximo presidente. “Yo y mi grupo” no pueden ganar y menos gobernar solos y reconstruir el país.

El gobierno está demasiado cegado blandiendo sus tramposos triunfos electorales que le impiden caer en la cuenta de su espantosa e irremediable derrota económico-social: La miseria social, el cerco internacional y el sufrimiento de la población lo atrapan.
Está acabado pero busca someter por resignación y miedo. Concentrado y obsesionado en la erradicación de la Asamblea Nacional y en la legitimación de la anticonstitucional y dictatorial Asamblea Constituyente; no como una institución más, sino como el poder supremo supraconstitucional que puede eliminar todo lo que no se someta y se arrodille. Que los resultados electorales solo sean válidos si reciben la bendición de la dictatorial Constituyente.

Ante esta dramática realidad, es absolutamente necesaria la unión básica en el país, con decidido apoyo internacional de los gobiernos democráticos, que no se conseguirá sin una unidad política interna trascendente y sólida donde los intereses particulares estén sometidos al esfuerzo excepcional para la salvación nacional
Nota.- Es necesario presionar en todos los frentes. La negociación con acompañamiento internacional será buena si se exigen las condiciones democráticas (que el régimen no quiere) para la próxima elección presidencial y restablecimiento de la constitución. El régimen ha demostrado que puede producir o violentar cualquier resultado, por eso los mayores partidos políticos y agrupaciones se niegan a acudir a las inmediatas elecciones tramposas de alcaldes. Por otra parte muchos demócratas están horrorizados ante la alternativa de entregar su alcaldía con más de 80% población opositora. Esto llevará en la práctica a una especie de conducta dual:

1) Unos no votarán y deberán concentrar esfuerzos en levantar con fuerza nacional e internacional una bandera que exige condiciones para las elecciones presidenciales y para el cambio de régimen.

2) Otros irán a votar con la movilización local descentralizada de la sociedad civil.

Inevitablemente ocurrirán las dos cosas incluso en un mismo partido. Lo importante es no caer en acusaciones después de la votación que impidan formar una unidad mayor para el indispensable gobierno de salvación nacional.

Levántate y camina por Luis Ugalde S.J. – Blog Cesar Miguel Rondón – 19 de Octubre 2017

LuisUgaldeColOpi-848x478La dictadura se atribuyó el triunfo en las elecciones a gobernadores del modo como lo hacen los dictadores, que deciden hasta el porcentaje (94% o 60%) que les conviene como meta y luego combinan arbitrariamente los medios para presentar el resultado preestablecido. Ante el hecho de que el 80% de los venezolanos repudiamos esta dictadura, el gobierno tenía que preparar cuidadosamente el conjunto de trampas y manipulaciones. Ya la votación del 30 de julio para la Asamblea Nacional Constituyente había sido un enorme y descarado fraude de fondo y de forma. Pero la gran mayoría de la población y de la dirigencia opositora esperaba que con una participación opositora masiva de la población y con diligentes testigos de mesa en todos los rincones del país, tenía la posibilidad de triunfar impidiendo el fraude sistemático que se proponía el Gobierno y de ganar la mayoría de los gobernadores. El hecho de que en las elecciones parlamentarias de 2015 los demócratas opositores fueran capaces de defender su rotundo triunfo, hacía creer que podrían hacerlo ahora. Pero los hechos han demostrado que la dictadura está más desesperada y decidida a imponerse sin cuidar mucho las formas, pues ya el mundo la ve como dictadura. Por otro lado la oposición democrática ha demostrado que no tenía ni la organización ni la unidad, ni la conexión con la gente movilizada, imprescindibles para enfrentar eficazmente a un gobierno aferrado a su supervivencia totalitaria. Pero lo que no puede controlar esta dictadura es que en los últimos largos meses viene acelerándose una inflación que este año va a pasar de 1.000% y el próximo se anuncia superior a 2.000%, con su brutal empobrecimiento y desesperación para la población, ruina para la empresa productiva. Un gobierno corrupto, inepto (salvo para la trampa política) y aferrado a un modelo totalitario que destruye los derechos fundamentales a la vida, la salud y la libertad, tiene delante una realidad que se agrava cada día y no se resuelve con trampas electorales.
Ahora todos los demócratas debemos ser serenos y lúcidos para reconocer los propios fallos, más que echar la culpa a los otros. El país entra en un estadio nuevo y más grave, que solo con unidad y claridad estratégica frente a la dictadura y con apoyo internacional podrá salir de este régimen y emprender la dura tarea de la reconstrucción.

La Conferencia Episcopal Venezolana una vez más tuvo el acierto de invitar de manera insistente “Vayamos todos a votar por nuestro futuro”, mientras que el Gobierno maniobraba para dividir y empujar a la abstención de los demócratas para perpetuar la dictadura. El resultado es que con un conjunto de manipulaciones la apertura al futuro ha sido negada, lo cual nos pone mayores retos a todos los venezolanos, con un futuro totalitario, miserable y sin esperanza.

El Gobierno seguirá con su juego. Ahora exigirá que los gobernadores electos, incluso los opositores, vayan a arrodillarse ante la fraudulenta ANC. La obligación de los gobernadores es someterse a la vigente Constitución de 1999 y no a la ANC constituida desde la dictadura para matar a la Constitución.

¿Y ahora qué?
En los primeros años del cristianismo los discípulos de Jesús vivían perseguidos y con miedo de que los mataran como a su Maestro. El ambiente externo era difícil y hostil, pero era más fuerte el fuego interno de la experiencia espiritual de Jesús Resucitado. Esta fuerza interior les llevó a vencer todos los obstáculos. Un día Pedro y Juan, como judíos piadosos, entraban al templo de Jerusalén a orar y en la puerta se encontraron la mano extendida de un paralítico que desde el suelo pedía esa limosna diaria que no cambia nada, pero permite sobrevivir. Pedro le miró a la cara al paralítico y le dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina. Y tomándolo de la mano derecha lo levantó. De inmediato se le robustecieron los pies y los tobillos, se levantó de un salto, comenzó a caminar y entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios” (Hechos de los Apóstoles 3, 5-8). En Venezuela ya no tenemos oro ni plata para vivir de la limosna estatal y el clientelismo político, han saqueado el país y el régimen quiere convertir a la mayor parte de la población en mendigos con mano extendida para recibir la bolsa CLAP o cualquier otra limosna, insuficiente pero necesaria para la sobrevivencia sumisa típica de estos regímenes.

Ahora más que nunca nuestro futuro está en no plegarse a la limosna pública, sino en escucharnos, decirnos unos a otros y practicar el “Levántate y camina” democrático y productivo. Esto hoy está más claro que antes del último fraude electoral, a pesar de la comprensible depresión luego de la burla ocurrida. Los dirigentes todos unidos, con autocrítica y renovación, deben coincidir en el “Levántate y camina”. También en todas las áreas de la actividad social, económica y cultural se tiene que articular ese 80 % de los venezolanos para no seguir postrados a la puerta del templo de la “revolución” pidiendo una humillante sobrevivencia de un país que quiere libertad, justicia y convivencia digna para todos.

Comunicado de la Sociedad de Puericultura y Pediatria – 7 de Septiembre 2017

Legitimidad secuestrada por Luis Manuel Aguana – Blog TIC’s y Derechos Humanos – 26 de Agosto 2017

thumbnailluismanuelaguanaCuando me atreví en el 2011 a llamar colaboracionistas a varios dirigentes de la oposición venezolana (ver Los opositores de Vichy, en http://ticsddhh.blogspot.com/2011/09/los-opositores-de-vichy.html) no era común ese calificativo. Sustentaba el señalamiento por las actuaciones que tuvo -y aun sigue teniendo- la dirigencia opositora de abrazarse a las actuaciones del régimen y por la contradicción que significa afirmar que estamos en una dictadura pero actuar como si no lo estuviéramos, causando un grave daño a la lucha de los venezolanos por sacudirnos a este régimen y alargarnos traicioneramente el problema. Esa es la creación de la famosa “disonancia cognitiva” que tiene enfermos a los venezolanos.

Pero ahora al leer el excelente trabajo del profesor Víctor Maldonado (Manual del colaboracionista perfecto http://www.lacabilla.com/ContenidoOpinion/opinion/manual-de-un-colaboracionista-perfecto-por-victor-maldonado/359) se entiende perfectamente que el término también le cabe a aquellos que siguen a fe ciega a esa dirigencia claramente colaboracionista, lo que agrava en modo superlativo el gran problema que ya supone tener dirigentes opositores durmiendo en la misma cama que el régimen.

Pero hay algo que sale de todo este colaboracionismo crónico de aquellos que siguen ciegamente las líneas de esa dirigencia, que está pasando inadvertido a las grandes mayorías ansiosas de encontrar una salida rápida y que en este momento se encuentran decepcionadas por el enfriamiento de las calles y atentas a una nueva evolución del drama de todos los venezolanos pero esta vez de las manos de una dirigencia legítima y coherente. Y es que esos colaboracionistas no solo han enfriado las calles con sus decisiones que favorecen la agenda y los objetivos del régimen, como bien indica la definición del Profesor Maldonado en su artículo, sino que han secuestrado la legitimidad de la oposición en su conjunto y eso tiene importantes repercusiones internacionales ¿Que significa esto?

El único poder legítimo reconocido por la comunidad internacional es la Asamblea Nacional. Y eso no es gratis. La población votó masivamente el 6D-2015 en contra del régimen, no a favor de la oposición. Y eso por fin fue reconocido por los políticos opositores. Pero no han actuado en consecuencia del mandato que recibieron. El 16J, de nuevo, el pueblo le dio un espaldarazo a la Asamblea Nacional, y volvieron a desconocer la voluntad popular al no actuar en consecuencia de las preguntas que ellos mismos formularon en esa consulta popular.

Entonces los venezolanos estamos en el peor de los mundos: le dimos legitimidad a un poder que no ha obedecido su mandato del 6D-2015 ni del 16J-2017, de deshacerse del régimen de forma constitucional, y con ese respaldo popular reconocido en todo el mundo están actuando de forma colaboracionista, y al margen de lo que queremos; sin tener manera de como decirle al mundo formalmente que estos colaboracionistas y sus seguidores nos han secuestrado nuestra legitimidad, realizando actos como declarase en contra que la comunidad internacional nos ayude a resolver el grave problema humanitario de un régimen que nos está matando de hambre. Ciertamente no es el tipo de representante que necesitamos.

¿Qué hacer? Desde mi punto de vista, desconocerlos como desconocemos ahora al régimen de Nicolás Maduro. Lo lamentable es que aun detentan el título de “opositores oficiales” y actualmente son el único poder con el respaldo de la comunidad internacional, dándose el lujo de ir fuera del país, utilizando la legitimidad que les dimos, para solicitar que no sancionen a este régimen hambreador de la población.

No hay duda que entonces la mayoría opositora que no se encuentra en los extremos polarizados, está materialmente secuestrada en su legitimidad como pueblo. Sin embargo ya el pueblo se pronunció en una Consulta Popular el 16J. Y por el hecho que la Asamblea Nacional, órgano ejecutor de ese mandato, no lo haya cumplido, eso no significa que ya es una orden dada a cualquiera que pueda materialmente ejecutarla por encima de esa desobediencia abierta, porque fue el pueblo Depositario de la Soberanía el que se pronunció. No aceptamos, de acuerdo a los Artículos 5, 333 y 350 de nuestra Constitución, el secuestro de nuestra Soberanía provenga de donde provenga.

En este sentido los venezolanos desde el 16 de Julio de 2017 le enviamos un claro mensaje a todo el mundo, y en especial a la comunidad internacional, sin intermediario alguno, para que pueda ser comprendido: 1) Rechazamos y no autorizamos la convocatoria del pueblo soberano para una Asamblea Nacional Constituyente que cambie la constitución de 1999, y menos aun que se tome atribuciones de los Poderes Públicos que no le corresponden. Por lo tanto, todos los actos llevados a cabo por ese fraude constituyente electo con fraude el 30J son nulos; 2) Las Fuerzas Armadas tienen todavía la obligación de actuar con apego a la Constitución de 1999, porque así se los hemos demandado; 3) Los Poderes Públicos deben ser renovados inmediatamente conforme a la Constitución de 1999, en especial el Poder Ejecutivo, por lo que aun sigue pendiente la conformación de un Gobierno de Unión Nacional, y en consecuencia cualquier acto que se haga en apego a ese mandato directo del pueblo de Venezuela es legítimo y no necesita ni a la Asamblea Nacional ni a ningún otro intermediario para hacerlo efectivo. Como siempre dice un buen amigo, no hay que buscar a Dios en los rincones. Esta allí a la vista de todo el mundo para quien lo quiera ver.

Cualquier iniciativa de ayuda de la comunidad internacional para hacer valido ese mandato que el pueblo venezolano expreso claramente el 16J, ya cuenta con la aprobación del pueblo venezolano. De allí que cualquier gobierno extranjero o cualquier ciudadano de otro país que desee ayudarnos a solucionar este grave problema humanitario será bienvenido, no por quienes han usurpado nuestra soberanía o por quienes han secuestrado nuestra legítima representación, sino por el propio pueblo de Venezuela.

En este sentido hay que aclararle a la Presidente del fraude constituyente del 30J, cuando declara que son los voceros de la oposición quienes “…Han pedido la intervención del país, han pedido sanciones financieras y su amo imperial les está dando ese regalo que es perjudicar al pueblo de Venezuela” (ver Delcy Rodríguez reaccionó por nuevas sanciones impuestas por EE UU http://www.el-nacional.com/noticias/gobierno/delcy-rodriguez-reacciono-por-nuevas-sanciones-impuestas-por_200542), que no son ellos quienes han pedido ayuda sino nosotros, los 7,5 millones de venezolanos cuando directamente ordenamos un mandato de cambio que aun continúa pendiente, y que poco a poco la comunidad internacional está comprendiendo las verdaderas razones por las que todavía no se ha cumplido.

Comunicado de la MUD sobre sanciones a violadores de DDHH y saqueadores – 27 de Agosto 2017

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La Mesa de la Unidad Democrática se pronunció este domingo a través de un comunicado en el cual fijó posición por las decisiones del gobierno del presidente Donald Trump sobre Venezuela.

A continuación el comunicado de la MUD:

1. Sanciones a violadores de derechos humanos y saqueadores de los recursos públicos siempre contarán con nuestro apoyo, en ausencia de una justicia imparcial en Venezuela.

2. También respaldaremos y solicitaremos todo el apoyo diplomático mundial que contribuya al restablecimiento constitucional y democrático en Venezuela.

3. Solicitamos de toda la comunidad internacional advertir a todos los ciudadanos y empresas de sus respectivos países que deben abstenerse de efectuar operaciones financieras o contratos de interés nacional con el gobierno venezolano que sean violatorios de la Constitución Nacional por no haber sido aprobados por el único órgano constitucional legítimo para autorizarlas como es la Asamblea Nacional.

4. La crisis que vive el pueblo de Venezuela es responsabilidad exclusiva y excluyente del gobierno de Nicolás Maduro. Él es el responsable de la política que acabó con la base industrial del país y con la calidad de vida de la familia venezolana. El pueblo de Venezuela no le permitirá escudarse en ninguna sanción internacional para eludir su responsabilidad por haber conducido al país al desastre actual.

5. El patriotismo no es retórico. La defensa de la patria es la defensa de la soberanía popular, la calidad de vida del venezolano, y la vigencia plena de la Constitución. Todas violentadas por el gobierno más antipatriota que hemos tenido en la historia de Venezuela, y responsable exclusivo de haber generado un aislamiento internacional sin parangón en el hemisferio.

 

Para un problema global una solución global por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 22 de Agosto 2017

thumbnailluismanuelaguanaTal vez no se imaginó Moisés Naim al publicar su libro “Ilícito” en el 2005, al plantearse la lucha desigual de los gobiernos en contra de las redes delictivas globales, que estas podrían ser… ¡el mismo gobierno! El narcotráfico, el terrorismo, el blanqueo de capitales, y muchas cosas ilícitas planteadas en ese libro pero ahora gobernando un país. Eso cambia completamente la perspectiva de cómo el mundo puede combatir eso. Creo que Naim debería considerar publicar una versión actualizada de ese fascinante libro bajo la luz de la actual realidad venezolana.

Hace más de un año, en una entrevista realizada por Naim a la llamada “Fiscal de Hierro” norteamericana, Bonnie Klapper, la ex funcionaria daba como anécdota una entrevista con un narcotraficante colombiano: “BK:…le pregunté cómo llevaba las drogas del puerto a Caracas, o de Caracas al lugar adonde lo transportarían a otros países, y a quién tenían que pagarle. El traficante me miró y me dijo: doctora no entiendo la pregunta. Le dije, usted tuvo que pagarle a la policía para que no le decomisaran la mercancía, y el me respondió: no doctora, usted no entiende. Nosotros le pagábamos a la policía y ellos transportaban la droga. Cuando teníamos envíos grandes les avisábamos a la policía antinarcóticos del puerto para que ellos pudieran sacar la mercancía del puerto en los carros de la policía. NM: Lo que usted nos está diciendo es que en Venezuela las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, la policía y el sistema de la policía política, etc., no están controlados por los narcotraficantes, ¡ellos son los narcotraficantes! BK: Son los narcotraficantes. He oído decir que Venezuela es un narco Estado. Hay mucha gente maravillosa en Venezuela, la gran mayoría, pero si uno mira el sistema policial, el Ejercito, sin ellos el negocio no existiría. Ellos aceptan sobornos y transportan la droga…” (ver Entrevista de Moisés Naim con Bonnie Klapper, https://youtu.be/Kd0PYJepM2c – Caso de Venezuela min 18:05). Y de acuerdo a lo que está saliendo a la luz pública han hecho algo más que eso Leer más de esta entrada

¿Qué perpetró la ilegítima Constituyente al asumir funciones de la AN? por José Ignacio Hernández – ProDaVinci – 19 de Agosto 2017

pp47-1100x618El viernes 18 de agosto de 2017, la fraudulenta e ilegítima Asamblea Nacional Constituyente decidió asumir las competencias de la Asamblea Nacional para dictar leyes y demás actos parlamentarios, tomando en cuenta que la Junta Directiva de esa Asamblea no compareció a la convocatoria que la Constituyente le formuló para ese día 18.

Quien detenta el cargo de “Presidente” de ese órgano, aclaró en su cuenta twitter que la Asamblea Nacional no había sido disuelta, y que ella sigue en funciones. Con esto se pretende hacer ver que la ilegítima Constituyente solo asumió las funciones de la Asamblea Nacional ante su “desacato”.

¿Qué fue exactamente lo que decidió la Asamblea Constituyente? Los anuncios del 18 de agosto tan solo confirman lo que es un hecho en Venezuela desde el pasado 4 de agosto: que la Asamblea Nacional Constituyente, además de ilegítima y fraudulenta, es un órgano que ejerce poderes absolutos e ilimitados, esto es, poderes dictatoriales, al consumar el golpe de estado iniciado por la Sala Constitucional. En ejercicio de esa dictadura, la Constituyente se limitó a ratificar que ella ejercerá cualquier función de la Asamblea Nacional, lo que de hecho ya había venido realizando.

1. Lo que decidió la Constituyente

Repitiendo la tesis del desacato, la constituyente consideró que la Asamblea Nacional desconoció el artículo 349 de la Constitución, ante lo cual, ella debe asumir “las competencias para legislar” así como las competencias para “dictar actos parlamentarios en forma de ley”. Lo que quiere decir que la Constituyente no va a redactar una constitución, cual es la tarea de una Constituyente, sino que va a ejercer las funciones que la Constitución de 1999 asigna a la Asamblea Nacional.

2. ¿Disolvió la Asamblea Nacional Constituyente a la Asamblea Nacional?

Tratando de explicar el alcance de esta decisión, quien detenta el cargo de “Presidente” de esta Constituyente advirtió que no se había disuelto a la Asamblea Nacional.

Cabe aclarar que la disolución de la Asamblea Nacional no se limita a los casos en los cuales el Poder Legislativo es cerrado por la fuerza. También ese órgano puede ser disuelto cuando se impide el ejercicio de sus funciones, de forma tal que lo único que queda es la apariencia de una Asamblea Nacional que, en el fondo, está vacía.

Desde esta perspectiva, habría que advertir que la Asamblea Nacional ya había sido disuelta por la Sala Constitucional, tribunal que orquestó un golpe de Estado al impedir a la Asamblea Nacional ejercer sus competencias, e incluso, al usurpar el ejercicio de las mismas, como quedó en evidencia con las sentencias 155 y 156.

De igual manera, ya la ilegítima Constituyente había usurpado funciones de la Asamblea Nacional al remover a la Fiscal y designar al “nuevo titular” del Ministerio Público, así como al dictar una “Ley” para crear una “Comisión de la Verdad”. Desde el mismo momento en que la Constituyente asumió poderes supra-constitucionales, disolvió no solo a la Asamblea Nacional sino a toda la Constitución.

Con lo cual, la Constituyente, con su decisión del 18 de agosto, ratifica lo que ya había hecho la Sala Constitucional y lo que ella misma había decidido con anterioridad: que la Asamblea Nacional no puede ejercer sus funciones, las cuales serán asumidas por la Asamblea Nacional Constituyente como poder supra-constitucional.

3. ¿Y qué dice el artículo 349 de la Constitución?

En su intento por justificar su decisión, la ilegítima Constituyente invocó el artículo 349 de la Constitución para explicar por qué asumía funciones de la Asamblea Nacional.

Ninguna norma de la Constitución puede ser interpretada para reconocer poderes dictatoriales, pues la Constitución es un pacto de libertad para limitar al poder, y no una herramienta del poder para limitar la libertad. Esto basta para negar que el artículo 349 justifique el ejercicio de poderes dictatoriales de la Constituyente.

En todo caso, no está de más recordar que, de acuerdo con ese artículo, “los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. Para interpretar esa norma, hay que aclarar cuál es la “decisión” que puede adoptar una Asamblea Nacional Constituyente legítimamente electa. La respuesta es clara en el artículo 347: la única decisión que esa Asamblea Constituyente puede dictar es una nueva Constitución. Con lo cual, los Poderes Públicos no pueden incidir en la nueva Constitución, pues ésta es la norma suprema.

Pero en modo alguno ese artículo 349 puede ser interpretado en el sentido de reconocer a esta ilegítima y fraudulenta Constituyente poderes absolutos e ilimitados, o sea, poderes dictatoriales. Nada justifica una dictadura, y mucho menos, la Constitución de 1999.

4.- ¿Qué validez tendrán los actos dictados por la Asamblea Nacional Constituyente en
ejercicio de las funciones de la Asamblea Nacional?

Los actos dictados por la Asamblea Nacional Constituyente en ejercicio de las funciones de la Asamblea Nacional serán nulos e ineficaces, de acuerdo con el artículo 138 de la Constitución. Esto significa que esos actos deberán tenerse por inexistentes, a consecuencia de lo cual, ellos deben ser desobedecidos de conformidad con los artículos 333 y 350 de la Constitución.

5.- ¿Puede la Constituyente autorizar contratos y operaciones de crédito público?

Muy probablemente la ilegítima Constituyente va a pretender usurpar funciones de la Asamblea Nacional, autorizando contratos y operaciones de crédito público que, de acuerdo con la Constitución y las Leyes, deben ser autorizados por la Asamblea Nacional.

Ninguno de esos actos de control tendrá validez alguna, pues ellos son resultados de la usurpación de la soberanía popular y de la usurpación de las competencias de la Asamblea Nacional, con lo cual, deben tenerse como inexistentes.

Esto es relevante para los acreedores de la República, pues cualquier obligación contraída por el Estado de conformidad con controles ejercidos por la ilegitima Constituyente deberá reputarse como inexistente.

 

Plenipotenciaria Impotente por Luis Ugalde – El Universal – 19 de Agosto 2017

8La Asamblea Dictatorial Constituida se ha autoproclamado “plenipotenciaria”. Saben que es mentira, pues no la convocó el pueblo y viola la vigente Constitución. El Ejecutivo, el Electoral y el Judicial se apresuraron a hacerle genuflexión de súbditos; exigirá que también se arrodillen gobernadores, alcaldes, candidatos e instituciones. La ANC ilegítima se proclama y actúa como poder dictatorial“plenipotenciario”, con todas las armas para reprimir y nula legitimidad.

Por otra parte ha quedado en evidencia la impotencia de la ANC para resolver los gravísimos problemas vitales de la población venezolana:el desabastecimiento dramático, la miseria creciente, la mortal carencia de medicinas vitales, la improductividad, la inseguridad, la corrupción…. Una muestra fue el lamentable debate “constituyente” sobre las soluciones económicas: un torneo verbal de buenos deseos bloqueados por sus trasnochados dogmatismos ideológicos. La Asamblea dictatorial fue puesta para no cambiar el muy desacertado modelo reinante, impotente para resolver esos problemas pero con fuerza represiva para imponerse a una población empobrecida. El tiempo juega en contra de esta dictadura pues la vida de los venezolanos se endurece y se desborda la riada del éxodo obligado. Frente a esto la Venezuela democrática, que somos casi todos, y los demócratas internacionales, debemos aferrarnos a la única Constitución legítima vigente e inventar con creatividad la salida de esta ratonera inhumana.

Para cualquier observador sereno Venezuela no tiene salida sin una negociación para establecer un gobierno democrático de unión nacional. Nuevo gobierno ya, es el clamor de la doliente población. Gobierno de una unidad superior de las fuerzas democráticas que incluya las aspiraciones razonables de la población en 1998, ahora con miseria agravada. Si actuara ética y racionalmente, el propio Maduro abriría esa puerta de salvación, pero ya ha demostrado que prefiere atrincherarse al modo cubano, ahondando a la vez la miseria socioeconómica y la represión dictatorial. No olvidemos que en 1957 cuando consideraron indeseable la dictadura de marcos Pérez Jiménez, las Fuerzas Armadas le quitaron el apoyo y Larrazábal, como su representante, abrió el país a la democracia, sin un solo tiro. Así ha ocurrido en una decena de países hispanos en las últimas décadas. No tenemos otra alternativa. Con las dictaduras no basta tener razón moral, es necesario sumar y unir fuerzas para obligarlas a rendirse.

Las votaciones de julio (16 y 30) de este año pusieron más en evidencia ante nosotros y el mundo el carácter dictatorial y tramposo del régimen en contraste con la voluntad y capacidades democráticas de la población. Ello ha traído el repudio de todos los países democráticos que rechazan la tiranía y la miseria que viven los venezolanos, reprimidos y cercados.

Nuevo Gobierno ya

No estamos hablando de un gobierno paralelo, sin los recursos del Estado y sin capacidad de acción, sino de un gobierno de unidad nacido de una negociación nacional e internacional que sustituya al actual gobierno atrincherado contra toda solución; que arranque de inmediato con masiva ayuda humanitaria (ya no es una necesidad marginal), combinada con una nueva política económica para activar la iniciativa empresarial productiva; con apoyo especial para la producción de alimentos, el servicio de salud, la reconstrucción del tejido social y la solidaridad nacional. Esa dimensión humanitaria necesita varios millardos de dólares y una movilización social solidaria. Las negociaciones y programas para la reconstrucción no pueden esperar a diciembre de 2017, y menos al débil triunfo electoral de algún débil partido parcial en 2018.

El pasado mes de julio el régimen fue claramente derrotado dos veces con votos. Así lo hemos visto los venezolanos y el mundo. Los ciudadanos demócratas y la MUD tuvimos grandes aciertos en las movilizaciones sociales y en la conducción al triunfo. Creo, que lamentablemente, faltó explicar desde ese mismo 30 estos triunfos frente a la dictadura de la ANC. Esta es“plenipotenciaria” para imponer y reprimir e impotente para cambiar el sufrimiento socioeconómico del país, del que es causante.

¿Elecciones en 2017? Frente a la Constituyente usurpadora, los demócratas nos aferramos a la vigente Constitución con voto libre, universal y secreto de gobernadores, alcaldes, legislativos y presidenciales (por el referéndum presidencial robado)… El Régimen con el poder dictatorial de la ANC está decidido a impedirlas: que la oposición se abstenga y le regale 23 gobernaciones, o se divida y vaya disminuida, maniatada y en condiciones tramposas, o con previo sometimiento a la ANC dictatorial. El arbitrario adelanto de las regionales de diciembre a octubre es una maniobra más. Nada nos debe sorprender, ni llevar a renunciar a las elecciones constitucionales. Sabemos que el Régimen no es democrático y estamos actuando en rebeldía apoyados en el artículo 333, Exigimos un CNE que garantice “igualdad, confiablidad, imparcialidad, transparencia” constitucionales (art.293), pero no lo hará. Pero si nos movilizamos y organizamos unidos, superaremos las trampas (como en triunfos pasados). La dictadura hará lo posible contra elecciones democráticas y seguirá llenando las cárceles. El hambre y la enfermedad continuarán avanzando, los caminos del exilio desbordándose y el país aislado. Por eso lo más urgente para los venezolanos es un nuevo gobierno de salvación nacional ya, con decidido apoyo internacional que adelante con voluntad, números y organización, la ayuda humanitaria internacional y nacional para que la población no muera y recupere la esperanza democrática.

 

Trece razones para votar por Fernando Mires – Blog Polis – 17 de Agosto 2017

39768fernandomires1640x360En Venezuela, antes de cada elección, surge la misma controversia. Los argumentos son, si no iguales, parecidos. Al final se impone la razón y la mayoría de la oposición vota. Si la oposición gana, todos festejan el triunfo. Esta vez, en cambio, hay algunas variantes. Las anunciadas elecciones regionales que deberían haberse realizado un año atrás, están por venir. Tendrán lugar después de las grandes demostraciones de masas en defensa de la Constitución, iniciadas en abril del 2017. Los ánimos están enervados y no es para menos: el régimen ha asesinado a muchos seres humanos. Casi todos, jóvenes.
La dictadura, ya abiertamente declarada, ha impuesto mediante el fraude más grosero conocido en toda la historia electoral latinoamericana, una asamblea constituyente, fascista y cubana a la vez. El ambiente es propicio para todo tipo de aventuras antipolíticas, y también hay razones que lo explican: la lógica de la fuerza representada en una mafia de poder en alianza con los altos mandos del ejército se ha impuesto por sobre la voluntad de la inmensa mayoría. Bajo estas condiciones ha crecido en el seno de la oposición un abstencionismo políticamente anómico pero a la vez militante; muy destructivo con respecto a la única organización política de oposición que existe en Venezuela: la MUD.
Frente a las amenazas que provienen del régimen y de los divisionistas, los sectores democráticos de la oposición intentan defender los pocos espacios que restan. Como una contribución solidaria a la lucha que ellos libran en condiciones tan adversas, he redactado trece puntos que, en mi opinión, son razones que deben tenerse en cuenta para participar en las elecciones regionales de 2017. Siempre y cuando tengan lugar. Pues bajo una dictadura ejercida por personajes sin principios, seres brutales al servicio de sus propias ansias de poder, todo puede ser posible.

  1. Las elecciones regionales están pautadas en la Constitución. Desconocerlas o renunciar a participar es seguir a la pauta de la dictadura -la que como toda dictadura es antielectoral-. Es faltar a la letra y al espíritu de la Constitución. Es romper con la línea histórica de la oposición. Línea que ha sido definida por sus principales líderes y suscrita por la gran mayoría de sus partidos como pacífica, democrática, constitucional y electoral. La Constitución es la guía, es el programa y es la ruta de la oposición. Sin la Constitución la oposición no existiría. Todo lo que es la oposición se lo debe a la Constitución. La decisión divisionista, derrotista y abstencionista de una parte de la oposición liderada por el grupo VENTE, es anticonstitucional y por lo mismo hace el juego a los planes de la dictadura.
  2. Entre oposición y Constitución hay una relación simbiótica. Todo voto a favor de la oposición es un voto a favor de la Constitución. Por esa misma razón, todo voto a favor de la Constitución es un voto en contra de la constituyente cubana. La principal contradicción política de las próximas regionales deberá ser -siempre y cuando los partidos y candidatos entiendan la esencia del problema-: o Constitución o constituyente. Agitar esa contradicción es más importante que el número de gobernaciones que puedan ser ganadas. Las elecciones, en ese sentido, no son solo un fin sino, además, un medio de agitación política a favor de la Constitución. Convertir a las regionales en un movimiento democrático, popular y constitucionalista es la gran tarea política del momento.
  3. El 16/J la mayoría del pueblo venezolano votó (simbólicamente) en contra de la constituyente, no en contra de las elecciones. Y la razón es elemental: la constituyente fue inventada para evitar las elecciones, sobre todo las regionales, destinadas a privar a la dictadura de todos sus poderes locales. Luego, al votar en contra de la constituyente, los venezolanos votaron a favor de la reivindicación del sufragio universal. Los puntos 2 y 3 tampoco auspician el abstencionismo. Por eso, los que hablan del mandato del 16/J, tergiversan su sentido, tanto en su letra como en su intención. Aparte del rechazo terminante a la constituyente, no hay, en ninguno de los tres puntos del 16/J, un mandato explícito a favor de la abstención electoral.
  4. La Unidad al ir a las elecciones regionales no interrumpe, más bien confirma su continuidad política. La MUD siempre ha sido electoral. Nació y se configuró como una asociación electoral. Que, obligada por las circunstancias, hubiera debido asumir otras funciones, es otro tema. Lo importante es que la MUD ha continuado la línea trazada el año 2007 cuando defendió la Constitución en contra del propio Chávez. Sus más grandes éxitos han sido electorales. Electoral fue el triunfo que robaron a Capriles en las presidenciales del 2013. Electoral fue el grandioso triunfo del 6D. Electorales son las alcaldías y gobernaciones arrancadas a la dictadura. Electorales fueron las grandes manifestaciones por el RR16. La defensa de la AN, elegida electoralmente, fue el punto de partida de las grandes movilizaciones que llevaron a Maduro a imponer la constituyente cubana. Electorales por último fueron las jornadas que llevaron a votar el 16/J en contra de la constituyente. No hay ningún motivo para que la MUD se aparte de la vía electoral, la única que conoce. Romper la vía electoral es romper la oposición. Quienes lo hacen están por cierto en su derecho. Pero para ejercerlo deben presentar una línea política diferente. Y hasta hora, definitivamente, no la tienen. Son como los perros hortelanos de la política: no hacen ni dejan hacer.
  5. Al plantearse en contra de las elecciones, sin ofrecer ninguna otra alternativa, los abstencionistas solo piensan en dos posibilidades: o en una invasión o en un golpe militar. En cualquiera de los dos casos la oposición no tiene ningún papel que jugar. De este modo los abstencionistas no solo exigen la abstención. Además, buscan eliminar a la oposición, sobre todo a la MUD, como sujeto político, condenándola a servir de coro de acciones en las cuales ella no tiene ningún poder de decisión.
  6. Las elecciones se encuentran en perfecta continuidad con las protestas iniciadas en abril del 2017. No hay ningún objetivo surgido durante las protestas del 2017 que no pueda ser revivido durante las campañas electorales que –eventualmente- tendrán lugar. Protestas sin vía electoral al chocar permanentemente con la soldadesca están condenadas a la derrota. Las elecciones, en cambio, abren un nuevo cauce. Mientras las protestas tenían lugar solo en centros urbanos, allí donde hay universidades, las elecciones pueden llevar la protesta hasta los últimos rincones, ampliando el espacio de participación pública. Las elecciones regionales son en ese sentido más radicales que las elecciones presidenciales. Más allá de los resultados, de los fraudes, y de la posibilidad de que sean eliminadas por el régimen, las elecciones permiten abrir un nuevo espacio de confrontación política.
  7. Las elecciones no legitiman al régimen pues el régimen es anti-electoral. Las elecciones solo legitiman a las elecciones. Por eso cabe esperar que la dictadura hará todo lo posible por torpedear, boicotear y, si todo eso no resulta, postergar o incluso eliminar a las elecciones. Si se da ese caso, como es probable que ocurra, no la oposición sino la dictadura habrá perdido legitimidad; si es que le queda algo.
  8. Las elecciones tampoco legitiman al CNE. Todo lo contrario, permiten derrotar al CNE como ya ha ocurrido en otras ocasiones. Por eso quienes arguyen que no irán a las elecciones después del monstruoso fraude del 30/J sacan mal las cuentas. Pues ese CNE no es fraudulento desde el 30/J. Lo ha sido siempre. Incluso, el mayor fraude electoral de su historia no lo cometió el 30/J – en el hecho, una elección interna del PSUV- sino el 14 de abril de 2013 cuando Tibisay Lucena -al negarse a mostrar los cuadernos electorales- reconoció, objetivamente, haber robado las elecciones presidenciales. La oposición aprendió la lección: cuando la votación se convierte en un aluvión y cuando las mesas son vigiladas una por una, el fraude puede ser derrotado. Mesa vigilada es mesa ganada.
  9. La monstruosidad del fraude del 30/J cumplió dos objetivos: el primero: inventar millones de votos para imponer a la constituyente cubana. El segundo: advertir a la oposición de este modo: “nosotros somos tramposos, no tiene sentido que ustedes vayan a las elecciones pues con nuestros fraudes los volveremos a derrotar”. Imposibilitada de ganar las elecciones, la dictadura ha decidido envilecerlas, desmoralizando a la ciudadanía y dividiendo a la oposición en electoralistas y anti-electoralistas. De este modo, si la oposición no acude a votar, la dictadura hará elecciones adjudicándose un triunfo electoral sobre la oposición “anti-electoral”. El problema más grave es que una parte de la oposición –ignoramos su magnitud- ya ha pisado la trampa. Esa parte ha olvidado el principio más elemental de la política: “nunca hagas lo que tu enemigo quiere que tú hagas”
  10. No el 30/J sino el 6/D debe ser el parámetro electoral de la oposición. El 30/J solo demostró los límites que es capaz de traspasar la dictadura cuando la oposición está ausente. El 6/D demostró en cambio lo que puede llegar a alcanzar la oposición cuando participa activamente en las elecciones. Si en las regionales no lo hace, tendrá lugar un segundo 30/J. Que nadie tenga dudas. Los responsables serán los abstencionistas. Nadie más.
  11. La participación electoral bajo dictaduras está avalada por la experiencia de una gran cantidad de movimientos democráticos que han usado todos los espacios para acelerar la caída de los tiranos. No se trata por cierto de reeditar la discusión bizantina acerca de “la dictadura no sale con votos” o a la inversa: “solo con votos sale la dictadura”. Se trata solo de tener presente dos hechos objetivos: El primero dice que siempre los movimientos democráticos han puesto a las elecciones en el primer reglón de la lista de exigencias. El segundo dice que hasta ahora no se conoce ningún caso en la historia en el cual una dictadura haya sido derrotada mediante la abstención electoral.
  12. La mantención de una línea constitucional y por lo mismo electoral ha sido la principal razón que explica por qué la oposición ha concitado en su torno un gran apoyo internacional. Si los asesinatos de tantas personas lograron sensibilizar a la opinión pública mundial no fue por la innegable tragedia del hecho –en Siria son asesinados grandes cantidades de seres humanos día a día y la indignación internacional es muy débil- sino porque quienes cayeron en Venezuela lo hicieron luchando por uno de los sacramentos de la política moderna: el sufragio universal, inscrito en la Constitución de 1999 y negada por la constituyente de la dictadura. Si la oposición decidiera no participar en futuras elecciones, aún argumentando trampas y fraudes, el impacto sobre esa opinión mundial sería más negativo que positivo y, sin duda, la dictadura sabría como manipular a su favor esa situación.

Hay por último una razón en la cual están contenidas todas las demás. Una razón que condiciona a toda otra razón, o –para decirlo con el vocabulario de Freud- una razón sobredeterminante. Esa es la razón ciudadana. Significa, según esa razón, que cuando uno vota no lo hace solo para cumplir un objetivo, o por motivos tácticos o estratégicos, o porque voy a perder o ganar. Uno vota simplemente porque es un deber hacerlo. Que otros van a robar mi voto no me exime del cumplimiento de mi deber. Nadie puede dejarse determinar por la maldad de los otros. El hecho de que Maduro y su mafia sean unos hijos de puta, es problema de ellos, y alguna vez lo pagarán. Pero cuando uno vota, también vota para y por sí mismo. El voto es la dignidad del ciudadano.

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