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Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana – 22 de Enero 2019

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El 23 de enero de 1958: hito histórico para la democracia Venezolana.

1. El 23 de enero de 1958 es una fecha histórica para todos los venezolanos. Es un signo inspirador del triunfo de la racionalidad social ante el abuso del poder; de la unidad del pueblo que se hallaba débil ante la desarticulación de un régimen de atropellos, de corrupción y de represión que encubría dentro de sí todos los males que un gobierno autoritario puede tener.

2. Desde esa fecha el país marchó en vía de desarrollo, con una democracia que siendo perfectible, logró hacer germinar en varias generaciones los valores inherentes a ella: el mundo de libertades, separación de poderes, el valor de la alternabilidad en el poder, la solidaridad y participación ciudadana, la descentralización, el derecho de asociación, la libertad de expresión e información y muchos otros elementos, que aunque no llegaron perfectamente a una efectiva instalación en la realidad venezolana, influyeron para que la conciencia democrática se enraizara profundamente en la población. Lamentablemente, el deterioro de la vida democrática por factores conocidos por todos abrió las puertas a que se fuera introduciendo un régimen de gobierno en el que muchos cifraron sus esperanzas, pero que, a la postre ha resultado contrario a los principios de la ética social y al respeto de la dignidad humana.

3. Hoy nos encontramos nuevamente con otro 23 de enero, a los 61 años de aquel acontecimiento que fue significativo en la lucha de la civilidad ante la barbarie. Lo hacemos siendo conscientes del sufrimiento al que ha sido sometido el pueblo venezolano por la acción gubernamental, y hoy “vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!” (Exhortación del Episcopado Venezolano. 9-01-2019, n.2).

4. Ante esta realidad que la hemos calificado de tragedia nacional, es notorio que la mayoría del pueblo pide un cambio de rumbo que pasa por un período de transición hasta elegir nuevas autoridades nacionales. La experiencia reciente de los cabildos abiertos, instrumento constitucional, ha permitido que los ciudadanos se expresen abiertamente. En ellos la población ha manifestado el descontento generalizado al considerar ilegítima, por su origen, la juramentación para un nuevo período presidencial, que ha abierto “una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho” (n.3). “Urge, por tanto, asumir el clamor popular de un cambio, de una concertación para una transición esperada y buscada por la inmensa mayoría” (n.2).

5. Las marchas organizadas para este 23 de enero, en todo el territorio nacional, constituyen un signo de esperanza, algo nuevo que está comenzando a generarse en nuestro país: cambios necesarios para el desarrollo humano integral de cada persona y de todas las personas, pero siempre en democracia y de acuerdo a la Constitución Nacional.

6. Estas marchas no son el final del camino, sino un signo de futuro en proceso que debemos construir entre todos, sin excepción. No podemos cargar todo el peso de las responsabilidades a una sola persona ni a una sola institución, pues somos una nación y como tal debemos enfrentar las dificultades; por lo tanto, “como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades (…) los Venezolanos no podemos ser simples espectadores de lo que sucede en el país, pues somos ciudadanos y, como tales, actores de primer orden (…) Esto exige la articulación de todos los sectores sociales, promoviendo la creatividad y proactividad de muchas personas en la búsqueda de soluciones” (Id. n.5).

7. Exhortamos como ciudadanos a la Fuerza Armada Nacional y a los diversos órganos de seguridad del Estado para que protejan a la población, la acompañen y respeten con un sentido cívico ante las demandas de sus derechos y de nuevas realidades en el contexto de lo político. Proteger a los ciudadanos, es decir, al pueblo al que pertenecen sus propias familias y que sufren las mismas calamidades, debe ser lo que inspire el salir a las calles uniformados. “La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos” (n.5). En este sentido deben atender al clamor de sus hermanos venezolanos para que todo transcurra en paz.

8. Sabemos que existen grupos anárquicos que generan violencia. A estos grupos son los que deben frenar los órganos de seguridad del Estado en defensa de la población civil que marchará de forma pacífica. Obedezcan a su conciencia como venezolanos. El valor de la vida y la libertad son indiscutibles, no se negocian, y “Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo” (Id. n.2). De igual modo hacemos un llamado a dichos grupos, cualquiera que sea su signo y orientación, para que se unan a la sana convivencia y a la concordia que tanto piden los venezolanos, dejando a un lado todo tipo de violencia.

9. El 23 de enero debe ser, además, un día de reflexión y oración. Somos un pueblo creyente y orante. Pedimos a la Santísima Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, que cuide a cada venezolano, a las familias, en su búsqueda de bienestar y libertad, e invitamos a todos a rezar la oración por Venezuela:

“Jesucristo, Señor Nuestro, acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades en nuestra patria. Nos sentimos inquietos y esperanzados, y pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu. Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común. Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y el encuentro, para que juntos construyamos la civilización del amor a través de una real participación y la solidaridad fraterna. Tú nos convocas como nación y te decimos: Aquí estamos Señor, junto a nuestra Madre, María de Coromoto, para seguir el camino emprendido y testimoniar la fe de un pueblo que se une a una nueva esperanza. Por eso todos juntos decimos: ¡Venezuela! ¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia! Amén”

Con nuestra bendición.

Caracas, 22 de enero de 2019.

 José Luis Azuaje Ayala Arzobispo de Maracaibo Presidente de la CEV

 Mario Moronta Rodríguez Obispo de San Cristóbal 1° Vicepresidente de la CEV 

Raúl Biord Castillo Obispo de La Guaira 2° Vicepresidente de la CEV

 José Trinidad Fernández Angulo Obispo Auxiliar de Caracas Secretario General de la CEV

Exhortación del episcopado venezolano – 9 de Enero 2019

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EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

“LO QUE HICIERON A UNO DE ESTOS HERMANOS MÍOS MÁS PEQUEÑOS, A MÍ ME LO HICIERON” (Mt 25,40). 

1-Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con ocasión de la 111ª Asamblea Ordinaria, conscientes de nuestra responsabilidad espiritual y moral como ciudadanos y pastores, nos dirigimos al pueblo de Venezuela, al que pertenecemos y del cual somos servidores. Recibimos el año 2019, con la confianza puesta en Dios, como una buena oportunidad para el cambio que el país pide a gritos: la recuperación del Estado de Derecho según la Constitución y la reconstrucción de la sociedad venezolana, en dignidad, libertad y justicia para todos. Queremos alentar la verdadera esperanza del pueblo, sustentada en el misterio de la Navidad que celebra que el Hijo de Dios se hace humano y pobre para hacernos más humanos y solidarios.

2.- Como pastores, tenemos la obligación de preguntarnos por el sentido ético de la gravísima situación que estamos viviendo. Nuestras apreciaciones nacen de una valoración moral sobre la dignidad humana violentada, el bien común irrespetado y la verdad manipulada. San Oscar Arnulfo Romero, profeta y mártir de América, dijo: “si hay un conflicto entre el gobierno y la Iglesia, no es porque la Iglesia sea opositora sino porque el conflicto ya está establecido entre el gobierno y el pueblo, y la Iglesia defiende al pueblo” (Homilía del 21-10-1979). Todo poder humano es transitorio y se legitima si en su ejercicio produce un bienestar colectivo con especial atención a los pobres y excluidos, logrando así una sana convivencia en la pluralidad y la diferencia. El pueblo venezolano vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable! Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo. Urge, por tanto, asumir el clamor popular de un cambio, de una concertación para una transición esperada y buscada por la inmensa mayoría.

3.- Como señalamos en nuestra Exhortación del 11 de julio de 2018, “reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo (para elegir el Presidente de la República) fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y en los más altos principios de dignidad del pueblo” (No temas, yo estoy contigo, n. 6). Por tanto, la pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen, y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho.

4.- En esta crisis política, social y económica, la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias. En efecto hace tres años (1-12-2016) el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, pidió que se restituyera cuanto antes a la Asamblea Nacional el rol previsto en la Constitución. El voto de confianza que el pueblo venezolano le ha conferido debe ser retribuido con el cumplimiento de los deberes de los diputados, diseñando y redactando las leyes que necesita el país para el restablecimiento de la democracia y la vuelta a la decencia y honestidad en la administración de los fondos públicos. El Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos interpela: “la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo. La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad” (1-1-2019).

5. Los venezolanos no podemos ser simples espectadores de lo que sucede en el país, pues somos ciudadanos y, como tales, actores de primer orden. La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos, para ver de lejos lo que la mayoría rechaza: políticas de hambre, persecución política, represión militar y policial, presos políticos, torturas, corrupción, ineficiencia e ineficacia en la gestión pública. Como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades. Esto exige la articulación de todos los sectores sociales, promoviendo la creatividad y proactividad de muchas personas en la búsqueda de soluciones.

6. Como dijo el Papa Francisco, es necesario buscar juntos caminos de “concordia” y entendimiento, de unión del pueblo venezolano, de respuestas a los múltiples problemas y de defensa de los derechos humanos que nos permitan superar la crisis y atender a los más pobres. ¿A quién bendice nuestro Dios en la actual situación dramática de Venezuela? La respuesta que nos da Jesús es clara, profunda y desafiante: “Vengan benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era emigrante y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel y me vinieron a ver” (Mt 25,34-36). Es una pregunta acuciante para todas las personas de buena voluntad, cuya respuesta debe llevarnos a una acción eficaz.

7.- Somos conscientes que cuanto se haga por los más pequeños es a Cristo a quien se le hace, y por ello como Iglesia nos comprometemos en las diócesis y en las parroquias, en primer lugar, a seguir ayudando a la supervivencia, tanto de los más débiles y desprotegidos dentro del país como a los que han emigrado buscando trabajo y mejores condiciones de vida, así como refugio y asilo. En segundo lugar, a continuar trabajando en la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular de los que carecen de todo, de los amenazados de muerte, de los perseguidos y privados de libertad. En tercer lugar, con mayor ahínco, nos proponemos seguir desarrollando programas de formación y organización que permitan la recuperación de la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país de una forma pacífica. Todo esto enmarcado en el proceso de evangelización que promueve los valores de verdad, autenticidad, justicia, solidaridad, paz, reconciliación y fraternidad.

8. Tenemos muchas razones para agradecer a personas e instituciones. Al Santo Padre Francisco por su constante cercanía y preocupación por nuestra patria. El 7 de enero de 2019, en el Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, expresó: “Deseo para la amada Venezuela que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que han sido afectados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”. Igualmente, agradecemos a las Iglesias y Gobiernos de diversos países su solidaridad y su atención a los compatriotas que, producto de la crisis, han tenido que dejar el país en búsqueda de mejores condiciones de vida. Apreciamos el trabajo pastoral y de solidaridad que desarrollan día a día los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, así como las muchas iniciativas que en este campo se están llevando adelante desde Cáritas a nivel nacional, diocesano y parroquial, desde la comisión de Justicia y Paz y las vicarías de Derechos Humanos, de otras organizaciones y asociaciones. Invitamos a articular iniciativas y proyectos en favor del pueblo a los hermanos de otras iglesias y de otras religiones, a las instituciones públicas y privadas, a los empresarios, profesionales, trabajadores y obreros, para trabajar por la paz y por un mejor país.

9.- Como creyentes cultivemos la oración personal y comunitaria. Con María, proclamemos que la misericordia de Dios llega a sus fieles de generación en generación, “porque el Señor hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón y derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,51-52). Aprendamos de María, nuestra Madre, que Tú, Señor Jesús, eres el alfa y la omega, el principio y fin de nuestra existencia, nuestro pan para el largo camino, nuestra alegría completa, nuestra paz duradera. Amén.

Con nuestra bendición, Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 9 de enero de 2019

Desempeño de Maduro “se ha hecho ilegítimo y moralmente inaceptable” – Yo Influyo – 8 de Enero 2019

 En medio de la fuerte crisis venezolana, el obispo José Luis Azuaje señaló que los obispos cumplen el llamado del Papa Francisco para permanecer cerca del pueblo y no lo abandonarlo.


Monseñor José Luis Azuaje


El presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), Mons. José Luis Azuaje, afirmó que la historia dará su veredicto sobre la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo periodo de seis años, pero advirtió que el desempeño del mandatario “se ha hecho ilegítimo y moralmente inaceptable”, pues sigue llevando al país al despeñadero.

“En tres días se realizará la juramentación del presidente de la República. Todas las dudas enmarcan esta juramentación, ¿legítima?, ¿ilegítima? La historia cuando sea el momento, a través de los actores que propiciaron unas elecciones tan dudosas en un marco de ventajismo, dará su veredicto”, señaló el prelado este 7 de enero.

El 10 de enero, Maduro juramentará como presidente para su segundo periodo que debe durar hasta el 2025. Sin embargo, más de 40 países han anunciado que no lo reconocerán como mandatario por las dudas que rondan en torno a la legitimidad de las elecciones del 20 de mayo de 2018, en las que hubo un alto ausentismo y no participó gran parte de la oposición.

“Lo que sí es cierto del todo es que nuestro país vive una desproporcional crisis en todos los ámbitos, pero por desgracia quien ha dirigido el gobierno nacional durante estos últimos años, produciendo un deterioro humano y social en la población y en las riquezas de la nación, está empeñado en proseguir con la misma cartilla, sin cambios significativos en la economía y en el mejoramiento de las condiciones de vida de los venezolanos, por lo que en su desempeño se ha hecho ilegítimo y moralmente inaceptable. Seguir el mismo camino hasta ahora transitado es llevar al despeñadero al pueblo”, advirtió Mons. Azuaje.

El prelado se expresó así en el discurso de inauguración de la Asamblea Ordinaria de la CEV que se realiza en Caracas.

El también arzobispo de Maracaibo denunció que en Venezuela siguen “los grandes índices de pobreza”, de hiperinflación, corrupción que entre otras cosas han causado el colapso de las instituciones de salud y la migración de millones de personas.

Además existe una “mayor amenaza y represión, una violencia incontrolable que ha dejado más de veinte mil personas asesinadas en el año 2018”. También hay “centenares de presos políticos, civiles y militares, que claman justicia”.

Las violaciones de los derechos humanos han “tenido su colofón en el asesinato del joven indígena pemón Charly Peñaloza de 21 años y la represión a comunidades indígenas y líderes comunitarios, donde hay en juego muchos intereses”, añadió.

“Con este racimo de deterioro, podemos imaginarnos los sufrimientos que tendrá que pasar el pueblo en un nuevo período de gobierno, si no se ponen las correcciones necesarias que pasa por un cambio integral de política y de actores políticos”, advirtió.

Mons. Azuaje destacó que en medio de esta situación los obispos cumplen el llamado del papa Francisco para que permanecer cerca del pueblo y no lo abandonarlo. “No nos ha pedido estar cerca de los políticos y menos del gobierno, sino del pueblo porque es el que siempre lleva las de perder en toda diatriba política y en los desajustes económicos”, indicó.

“Cada obispo, así no esté reseñado en la prensa local o nacional, está trabajando desde la misión evangelizadora y la promoción humana, abarcando todo el territorio nacional; no solo lo hace con su presencia, sino también con la labor de los párrocos, religiosos y religiosas, diáconos permanentes, seminaristas y laicos evangelizadores”, afirmó.

Involucración de los fieles en la vida pública

En su extenso discurso el presidente de la CEV denunció que “en el ámbito político, la gente está como oveja sin pastor, sin proyecto común, y se le hace cuesta arriba el fortalecer la ciudadanía y la conciencia de corresponsabilidad política”.

Ante ello, recordó a los fieles que “nuestra conciencia cristiana nos debe comprometer cada día más”. El Papa Francisco “nos dice que ‘nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos’”.

“Esta afirmación toma sustento y sentido porque ‘una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra’. Así que cada quien cargue con sus responsabilidades en esta hora aciaga del país. No juguemos a lo que no somos, antes bien, que brille la identidad y los valores de cada una de las instituciones. Es el mejor servicio a los venezolanos”, afirmó.

Mons. Azuaje indicó que “la política es ‘un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre’, pero también hay que advertir que cuando ‘aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción’”.

El prelado también exigió que se devuelvan sus competencias a la Asamblea Nacional, cuya dirección fue confiada electoralmente a la oposición, pero que fue reemplazada por el Gobierno con una Asamblea Nacional Constituyente.

En ese sentido, entre las reflexiones que se realizarán en la Asamblea Ordinaria, la CEV buscará “incentivar la cultura del encuentro entre los venezolanos” enfocándose “en la centralidad de la persona humana y no en ideologías”, promover “la responsabilidad política que es impulsada por la Doctrina Social de la Iglesia”, e “intensificar la misión evangelizadora de la Iglesia desde una ‘nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría’, siendo una Iglesia en salida con las puertas abiertas. “Ésta no es cualquier salida, sino la misionera, puesto que ésta ‘es el paradigma de toda la obra de la Iglesia’”, afirmó.

Posición del episcopado venezolano por Ovidio Pérez Morales – El Nacional – 3 de Enero 2019

Ovidio Pérez Morales

En vista de los acontecimientos políticos de estos iniciales días de 2019 me parece oportuno exponer sintéticamente la última toma de posición de la Conferencia Episcopal Venezolana ante la realidad nacional. La formuló en su Exhortación de la asamblea plenaria de julio pasado. Por cierto, justo la próxima semana, del 7 al 12, se tendrá una nueva asamblea general ordinaria de los obispos (la primera de las dos que estatutariamente, en enero y julio, se tienen cada año).

Con respecto a la crisis del país dicen: “Sin temor a equivocarnos (la) calificamos como una gran tribulación (Cfr. Ap 12, 7-12)”. Añaden que es “cada vez más grave” y destacan lo siguiente: “Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora”, con todo lo que eso significa de dramas personales y familiares y de pérdidas para el país.

Los obispos afirman: “El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria”. Agregan: “Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano”.

Sobre la consulta electoral de mayo, cuya ilegitimidad, extemporaneidad y graves defectos de forma advirtieron, dicen que “solo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes quieren imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la nación”. Luego de señalar que desde el poder “se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la libertad de elegir a sus gobernantes”, hacen esta seria aseveración: “Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la asamblea nacional constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo”. De inmediato ponen de relieve “las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos”.

Con respecto a qué hacer, los obispos comienzan por recordar la invitación divina “a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes (…) la oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles”. Y luego advierten que, sin pretender sustituir en su papel y vocación a los políticos, “ni convertirse en factor de gobierno o de oposición”, estimulan al laicado a intervenir activamente en la palestra política y alientan a la sociedad civil a comprometerse con el país.

Los obispos animan aquí “a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando los medios que contempla nuestra Constitución”. A los líderes de la oposición les dice que “deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio”. Y exhortan “a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica”.

Finalmente, el episcopado se compromete junto a las instituciones y organizaciones de la Iglesia a “continuar y reforzar” la acción solidaria, favoreciendo también “un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad”. Agregan: “Puesta la confianza en Dios, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad”.

Concluyo con una observación mía. En la línea de su misión evangelizadora, la Conferencia Episcopal Venezolana asume, pues, una posición profética, activa, clara y corresponsable, ante la gravísima crisis nacional, promoviendo el cambio de rumbo que urge en el país.

El silencio de Francisco por Fernando Gonzalo – Blog Polis – 16 de Agosto 2018

La que fue quizá la más vieja Epopeya de liberación de la historia, parte de un acto de solidaridad de Dios.  Estando su pueblo Israel, cautivo en Egipto, dijo Dios a Moisés: “Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto…conozco sus sufrimientos.  Ve; yo te envío para que saques a mi pueblo de Egipto y lo lleves a la tierra prometida”, es decir, a la libertad.  Es así como Israel conoció la identidad de Dios, luchando por su libertad y como Dios se desveló a su pueblo; antes que como Dios creador, como Dios solidario que salva de la opresión.

Del latín solidus, la palabra significa “sólido, compacto”.  Del francés la palabra “solidaridad” supone una “implicación para compartir luchas y cargas, tomando como propias las ajenas. Se dice que en sociedades con un patrimonio de creencias comunes, que generan la cohesión del grupo, la solidaridad es automática.  Por otra parte, hay quienes consideran como sinónimos la “solidaridad universal” y la “caridad cristiana”. Es pues –la solidaridad- una de las actitudes más nobles de la convivencia humana.
El pasado mes de Enero (2018) el Santo Padre, el Papa Francisco, vino de visita a América Latina en misión apostólica (1).  En aquel momento, frente a episodios de violación de Derechos Humanos, en concreto de represión, crímenes y torturas, por parte del régimen contra el pueblo de Venezuela, el Papa guardó silencio.  En esa oportunidad el presidente Maduro había llamado a los obispos “diablos con sotana” y frente a una intensa represión y torturas, expresidentes, periodistas y pueblo se hicieron eco del silencio del Santo Padre.  Jesús María Vivanco, de Human Rights Watch, calificó ese silencio de “impresionante” y el expresidente Pastrana de “intolerable”.
Los Derechos Humanos (DDHH) constituyen hoy un compromiso social de los cristianos, en el entendido que están obligados a promover su práctica real y efectiva.  Diferentes Encíclicas (2) así lo proclaman, y en general el magisterio social de Juan Pablo II, quien dice: “El secreto de la paz verdadera reside en el respeto de los Derechos Humanos” (3).
En Julio 23 de 2018, en IDEA, veintiún expresidentes y exjefes de gobierno emitieron un comunicado expresando preocupación por “el silencio del Estado Vaticano ante las atrocidades que hoy ocurren –en Venezuela y Nicaragua- a manos de gobiernos abiertamente dictatoriales”.  Violaciones sistemáticas de Derechos Humanos “que ofenden el género humano” y que fueron corroboradas por el Comité Internacional de D.H. y de la secretaría de la OEA y el panel de expertos sobre crímenes de lesa humanidad.
Es importante enfatizar que la opción cristiana por los Derechos Humanos, hunde sus raíces en la Biblia; “el imperativo básico de la experiencia religiosa es el de proteger y promover la dignidad humana. El código ético de la práctica de Cristo, se concreta en la valoración absoluta de la persona humana, nunca mediatizable a ninguna otra realidad y a la que todo está subordinado….. la persona es el centro axiológico del universo” (4)
Las encíclicas, antes mencionadas, enfatizan la obligación de trabajar para que los DH tengan total protección jurídica y vinculación política y por su condición ética expresan un ideal pleno universal.  Por ello la creación en Roma (1998) del Tribunal Penal Internacional para juzgar crímenes mayores -incluída la tortura- es manifestación de la voluntad de superar los límites geográficos de los Estados y así garantizar la vigencia de los DH.  Dice Fernando Sabater: “La Declaración Universal de los DDHH, de 1948, es el repertorio fundamental para juzgar los regímenes políticos de cualquier rincón de mundo”.  Ahora, en este trance tan doloroso para sus hermanos latinoamericanos, tiene el Papa Francisco la oportunidad de firmar, esa declaración.  Sería un gesto ejemplar.
Sería un maravilloso acto de solidaridad con los Obispos de Venezuela y de Nicaragua. Desde hace mucho tiempo la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se ha pronunciado firmemente y públicamente al lado del pueblo y de la democracia.  En este año 2018, se registra lo siguiente:
  1. El 17/1/18, por las homilías del día de la Divina Pastora, el presidente Maduro pidió enjuiciar a los obispos Antonio López Castillo y Víctor Hugo Basabe.  En ese momento, la CEV se manifestó: “ellos podrán contar con toda la Iglesia ante las acciones que puedan poner en peligro su integridad de vida”
  2. El 31/3/18, La CEV se manifestó tras los hechos ocurridos en la Comandancia de Policarabobo, donde 68 personas fueron asesinadas, calificando el hecho como “una masacre”
  3. El 14/5/18, se pronunció la CEV: “Clama al cielo el deterioro que sufre el pueblo. …ante problemas humanos de tal magnitud se conduce al país a una catástrofe humanitaria sin precedentes”
  4. El 11/7/18, “Hacemos un fuerte llamado a los gobernantes sobre la crisis que sufre el país y que calificamos como una gran tribulación y sobre la situación de los presos políticos”
  5. El 20/7/18, La CEV envía carta de solidaridad al pueblo y obispos de Nicaragua: “Repudiamos las agresiones violentas, injurias y heridas físicas contra los obispos ….. para amedrentarlos y silenciarlos”
El Santo Padre Francisco siempre nos pide, insistentemente, que recemos por él.  Vamos pues, a rezar por el Papa para que, por la Gracia del Espíritu Santo, decida hacerse solidario del secuestrado pueblo de Venezuela y en contra del oprobioso régimen.
Recemos todos también por Juan Requesens y por todos los presos políticos.
__________________________
(1) Misión apostólica es ir por todo el mundo y predicar el mensaje de Cristo… y el sucesor de Pedro debe continuar haciéndolo, como la piedra sobre la cual el edificio de la Iglesia se apoya “una y otra vez, para siempre”.
(2) Pacem in terris (1963), Redemptor hominis (1979), Sollicitude rei socialis (1987), Christifidelis laici (1988), Centesimus annus (1991)
(3) En la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 1999
(4) Marciano Vidal, “Moral del futuro”, Estella (Navarra) 1999.  Vidal ha escrito también “El camino de la ética cristiana” y “Diccionario de ética teológica”
Fuente: elecciones-net

Comunicado de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana ante el deterioro de la justicia venezolana – 13 de Agosto 2018

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Comunicado de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana ante el deterioro de la justicia venezolana

 

1. El País está pasando por una situación muy delicada: se quiere instaurar una espiral de violencia y se promueve el resquebrajamiento de la Justicia, particularmente cuando todo lo que tiene que ver con ella se está saliendo del control de las leyes y de los procedimientos legales, para enmarcarse en la arbitrariedad que lleva a la persecución física, el amedrentamiento, y al atropello del Estado de Derecho. Debemos afirmar como pueblo que la violencia venga de donde venga, implementada a personas, instituciones o al pueblo mismo, debe ser rechazada en todas sus vertientes. Con la paz logramos todo, con la violencia la destrucción.

2. La semana pasada la Comisión de Justicia y Paz de la CEV afirmaba: “las aprehensiones a parlamentarios, funcionarios o ciudadanos con base en indicios o presunciones de la responsabilidad penal, no conllevan a detenciones arbitrarias, tratos crueles o inhumanos, torturas o desapariciones forzadas, supuestos que atentan a todo evento contra la integridad física y psíquica de los venezolanos”.

3. Debemos recordar que en un Estado de derecho, quien es privado de su libertad, es titular de derechos referibles a las diferentes esferas (derechos relativos a la integridad física y psicológica, a las relaciones familiares y sociales, a la integridad moral, etc.). Esto excluye desde luego, no sólo todo tipo de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, sino también las condiciones mismas de reclusión en situación de aislamiento, la completa imposibilidad de comunicación y la falta de contactos con otros seres humanos, que las más de las veces provocan graves sufrimientos psíquicos y físicos al privado de libertad. La dignidad de la persona y los derechos fundamentales a ella inherentes no pueden negarse nunca. Ésta es la esencia última de la justicia, que implica fundamentalmente reconocer que toda persona –independientemente de su origen y condición, raza, pensamiento y comportamiento–, por el hecho de ser persona, tiene la misma y fundamental dignidad.

4. Lamentablemente en el país quienes se sienten con poder están usando la única arma de los que no tienen razón: la violencia represiva. Para ejercerla están violando leyes, los articulados de la Constitución Nacional y los Derechos Humanos. Perseguir, someter y enjuiciar arbitrariamente, es el componente que se observa, mientras hay una multitud de pueblo que pide alimentos, medicamentos, luz eléctrica, transporte público, gas, sueldos dignos, detener la inflación. Pero nada de esto está ocurriendo; por el contrario, se quiere ejercer un control social y se promueve el quiebre de la disidencia.

5. A pesar de toda esta realidad dolorosa, no podemos sucumbir ni como ciudadanos con derechos ni como sociedad en búsqueda de bienestar. La protesta cívica, la organización comunitaria, la unidad como pueblo, el reclamo legítimo del buen funcionamiento de los servicios públicos que les pertenecen al pueblo, son acciones que están avanzando. Para ello debemos seguir fomentando la reconciliación y la paz, la búsqueda de la verdad y un discernimiento espiritual que nos permita saber valorar toda información o hechos que puedan ocurrir en el país; buscar la verdad es tarea de todos.

6. Exhortamos a los organismos de seguridad del Estado a cambiar su actitud, entiendan que estamos en momentos de grandes sacrificios y sufrimientos de nuestro pueblo, de sus propias familias, de sus hijos. No repriman, sino antes bien, acompañen a este pueblo que no tiene otra alternativa sino la de buscar ser escuchado en sus necesidades.

Que María Santísima, la Virgen reconciliadora y de la paz, cuide de nuestro pueblo.

Caracas, 13 de agosto de 2018

Con nuestra bendición.

+José Luis Azuaje Ayala
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

 

Exhortación del Episcopado Venezolano – 11 de Julio 2018

CENTÉSIMO DÉCIMA
ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
“NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO” Is. 41, 10

INTRODUCCIÓN

1. Los Obispos de Venezuela, reunidos en la 110° Asamblea General de nuestra Conferencia Episcopal, como pastores del Pueblo de Dios, atendemos los temas pastorales que nos son propios; sin embargo, como ciudadanos, dirigimos la mirada y la reflexión hacia nuestro país y su situación particular, que sin temor a equivocarnos calificamos como una “gran tribulación” (Cfr. Ap 12, 7-12), que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro.

2. Como lo vislumbrábamos en nuestra Declaración del 23 de abril del presente año, la situación del país se torna cada vez más grave. La mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación. La calidad de vida de los venezolanos, ya sumamente precaria, se deteriora día a día. A los graves problemas que reiteradamente hemos puesto de relieve en nuestras exhortaciones y comunicados, relativos a las áreas de la alimentación, la salud, los servicios públicos (agua, electricidad, comunicaciones, vialidad), la seguridad personal, el empleo y el ingreso, se suman ahora los de la circulación y venta del efectivo y el del transporte público. En este último caso, siendo evidente la desaparición paulatina del parque automotor, la improvisación de medios de transporte sin control ni seguridad ha sido ocasión de tragedias en distintos puntos del país, con pérdida de vidas humanas y mayores dolores para numerosas familias.

EL PROBLEMA POLÍTICO

3. El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos.

4. Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano.

5. La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma, sólo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población.

6. Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo.

7. Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales.

8. Urge en Venezuela una dirigencia política que ponga en el centro de sus reflexiones y de su accionar al pueblo venezolano, que tenga conciencia de que más allá de controlar el poder, la política es el oficio de quien movido por la nobleza y los principios éticos sabe ponerse al servicio de los ciudadanos y no de mezquinos intereses. Los líderes de la oposición deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio, y trabajar con más fuerza por su bienestar.

UN PAÍS EN DIÁSPORA

9. Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países. La emigración produce situaciones dramáticas: la dura lucha por hacerse un lugar en un país extraño; la posibilidad de caer en el vicio o en la prostitución, o en manos de redes que explotan a sus semejantes; el estigma del rechazo; la tristeza de quienes aquí se quedan; el regreso en situación de fracaso de quienes no han encontrado dónde colocarse (Cfr. COMISIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA E INFANCIA, Documento “Familia en Migración”, 15 de junio de 2018, nn. 6-8). Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón.

10. Muchos emigrantes venezolanos desempeñan oficios humildes y honestos, que en modo alguno los rebajan o los envilecen, y que por lo tanto no pueden ser motivo de burla ni desprecio. En otros casos el emigrante lleva el acervo de una excelente formación académica y una dilatada experiencia laboral, que le permite ejercer en muchos países la docencia, la medicina, disciplinas científicas o industriales de alta calificación. En todo caso, quienes se han marchado, especialmente los jóvenes, constituyen un talento humano que se va perdiendo para la construcción de nuestro país. Si se ofreciera al venezolano alguna esperanza de futuro no tendría que emigrar. Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso.

EL MENSAJE DE LA PALABRA DE DIOS

11. La Palabra de Dios nos alecciona al garantizarnos que Dios está siempre al lado de su pueblo, en especial en sus horas más difíciles. El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad, pero que también lo educa, a través de pruebas y dificultades, para que alcance la madurez necesaria como nación. Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes.

12. Dios nos quiere decir también que las pruebas, sinsabores y amarguras de la vida no son señal de su abandono, sino que pueden ser también ocasión de crecimiento y de salvación. La oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles, aunque no veamos su resultado de inmediato: la oración perseverante alcanza lo que pide, como nos garantiza el Señor en el evangelio (Mt 7, 7).

APORTE Y RESPUESTA DE LA IGLESIA

13. La Iglesia, cuya misión espiritual está claramente señalada por Cristo en el Evangelio, no pretende sustituir en su papel y vocación a quienes conocen y manejan la Política. No aspira dominar el panorama social, ni convertirse en factor de gobierno o de oposición. Sin embargo, estimula al laicado debidamente formado y consciente de sus obligaciones y derechos ciudadanos, a hacer oír su voz y a intervenir activamente en la palestra política, con el fin de que los altos principios y valores que la fe cristiana nos transmite se vivan también en el ámbito de lo público y se traduzcan en obras de bien común.

14. Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones. Hay muchas personas comprometidas con el país, sus comunidades, sus familias. Existe en el venezolano mucha creatividad, iniciativa, espíritu de sacrificio: todo ello se manifiesta en un trabajo esforzado y diversas iniciativas de emprendimiento. Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros).

15. Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la Patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica.

16. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos invitan a ser solidarios. Nuestras diócesis, parroquias y demás instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras, han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos (ollas comunitarias, comedores, bancos de medicinas). Debemos continuar y reforzar en lo posible esta acción solidaria con el apoyo generoso que tantos fieles aportan, aun desde su pobreza. Pero, además, la comunidad eclesial está llamada a favorecer un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad (Cfr. CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento La Contribución de la Iglesia… N° 58): corresponde a cada Iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas.

17. No debemos desanimarnos nunca frente a los desafíos de un presente incierto y difícil: al contrario, puesta nuestra confianza en Dios, que nos da la fuerza para el testimonio y para hacer el bien, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad. Con el fin de animar la esperanza y rogar por las necesidades concretas de cada comunidad, nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos. En ese contexto, el IV Encuentro Nacional de Jóvenes (ENAJÓ), que se celebrará del 1° al 4 de agosto en la Provincia eclesiástica de Cumaná, quiere ser un aporte valiente y esperanzador de los jóvenes católicos de Venezuela ante la situación que vive el país.

18. Una vez más, Dios nos reitera: “No temas, yo estoy contigo”. En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor. En estos momentos de sufrimiento y lucha, invocamos una vez más la maternal intercesión de la Santísima Virgen María de Coromoto, para que Ella, con su oración ante su Hijo, nos ayude a superar los males de la situación actual. Como nos ha dicho el Papa Francisco: “María es como Dios quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica en amor” (PAPA FRANCISCO, Fiesta del Inmaculado Corazón de María, 9 de junio de 2018).

Con nuestra bendición,

Los Obispos de Venezuela.

Comunicado de la Presidencia de la CEV ante la deslegitima realización de las elecciones presidenciales – 14 de Mayo 2018

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                             COMUNICADO

1. En Venezuela, cada día vamos entrando en una espiral de conflictos que tiene su raíz en la crisis generalizada que se vive en el país, crisis que afecta poderosamente a las personas y a las familias más vulnerables: los pobres, los campesinos, los obreros, los enfermos, los ancianos, los indígenas y los niños. Pero no sólo son estos sectores los afectados, también la sufren los profesionales, los estudiantes y las instituciones en general.

2. Esta realidad no ha sido atendida ni por el gobierno nacional ni por los gobiernos regionales, y clama al cielo el deterioro creciente que sufre el pueblo. Consecuencia directa de esto es la indiferencia ante una campaña electoral que no ha tenido emociones, ni proyecto país, ni un número considerable de seguidores. En el fondo el pueblo entiende que la convocatoria a estas elecciones ha sido hecha con tanta antelación por ventajismo e intereses políticos, además de ser ilegítima por el ente que la convocó.

3. Ante esta realidad queremos recordar y ratificar lo que ya hemos planteado: “Ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo. Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año” (23-04-2018).

4. Esta petición que hemos hecho por el bien del país, sigue vigente ante la importancia que reviste una elección presidencial. No se puede anteponer el interés de pequeños grupos políticos, ante el interés de la gran mayoría de la población venezolana. Nuevamente pedimos públicamente la postergación de estas elecciones para el último trimestre del año, aunque estemos a pocos días del 20 de mayo, día señalado para las mismas.

5. La Iglesia celebra la solemnidad de Pentecostés el 20 de mayo, por lo que pedimos al Espíritu Santo que guíe las mentes y los corazones de los Venezolanos, para que ratifiquemos nuestro servicio al país y su gente, entendiendo que la democracia y sus valores se perfeccionan si las condiciones de convivencia, de desarrollo y de la vivencia del bien común favorecen a todo el pueblo.

Caracas, 14 de mayo de 2018.
Con nuestra bendición.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Urosa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

Obispos se pronuncian ante la crisis política y humanitaria que vive Venezuela – La Patilla – 23 de Abril 2018

Este lunes 23 de abril la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), emitió un comunicado donde los obispos venezolanos se pronuncian ante la crisis política y humanitaria que vive Venezuela, además solicitan la postergación de las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo. A su juicio no existen condiciones favorables para la realización de las mismas.

DECLARACIÓN ANTE LA CRISIS POLITICA Y HUMANITARIA

1.- Como pastores urgidos por el amor de Cristo y ciudadanos de esta patria Venezuela, nos dirigimos nuevamente al pueblo católico y a los hombres y mujeres de buena voluntad para compartir nuestras preocupaciones. Comprobamos alarmados, cómo los males señalados en nuestra Exhortación Pastoral de enero de este año se han agravado: La hiperinflación ha acrecentado el empobrecimiento general de la población, con la descomposición de la calidad de vida de todos. La carencia generalizada de los servicios públicos de Luz eléctrica, agua, gas, en todo el país que hace más difícil la vida. Todo ello ante la sorprendente indiferencia de los responsables gubernamentales de estas áreas para solventar estos problemas.

2.- El Estado ve cada día más comprometido su rol sustitutivo para asegurar los insumos básicos para la subsistencia del pueblo. Todo esto se traduce en más hambre y desempleo. A ello se suma el aumento de la insalubridad por la aparición incontrolable de epidemias y de enfermedades en las poblaciones más vulnerables, con el agravante de la carencia de medicamentos para los tratamientos. Toda esta problemática está generando un gran número de protestas a lo largo y ancho de todo el país, que aunque silenciadas por los medios de comunicación, se van acrecentando.

3.- La emigración está tomando cada día mayores proporciones. Afecta a todos los niveles sociales. Se realiza en condiciones cada vez más precarias. Rompe los lazos familiares, trae consigo desolación y abandono de los mayores y de los niños. Las muertes, que ya comienzan a producirse de hermanos emigrantes, siembran mayor dolor en sus familias. Agradecemos a los países que han acogido, a través de sus organizaciones de ayuda humanitaria, a los venezolanos que se han visto obligados a salir del país. De igual forma a las instituciones eclesiales que trabajan con migrantes, a las Caritas, por la atención brindada a los hermanos venezolanos.

4.- Ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo. Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año.

5.- Hacemos nuevamente un apremiante llamado, en primer lugar a los gobernantes y responsables de la nación, a tomar conciencia de su responsabilidad en todos estos males, a escuchar al pueblo y a abocarse, sin más dilación, con la ayuda y colaboración de la empresa privada, e incluso de países hermanos, si hace falta, a controlar la hiperinflación, a facilitar la búsqueda de soluciones políticas que detengan estos males, antes de que alcancen proporciones incontrolables y cotas dolorosas de destrucción y muerte.

6.-En segundo lugar, todos los venezolanos, hemos de tomar conciencia que está en juego en estos momentos no solamente la realización de un evento comicial más o la merma transitoria de la calidad de vida de un pueblo, sino su misma existencia como nación libre, fraterna y democrática.

7.- Los creyentes en Jesucristo, vivo y resucitado tenemos la fe y la convicción de que la última palabra no la tiene ni la soledad, ni el sufrimiento ni la desesperanza que sufrimos cada uno y nuestras comunidades, sino la fuerza transformadora de la vida de Dios, en Cristo resucitado. Con la fuerza de la fe y el empuje de la esperanza, es posible asumir valientes y decididas actitudes de solidaridad y darle un rumbo distinto a esta historia de muerte. Cristo quiere nuestra conversión personal y comunitaria. Con este sólido fundamento, en Dios, siempre hemos actuado los creyentes. Allí se apoya nuestra fe en el cambio y la transformación de Venezuela y de sus habitantes.

Caracas, 23 de abril de 2018.

Con nuestra bendición.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela.

 

Vía Crucis de Jesús y del pueblo venezolano por Luis Ugalde​ – El Nacional – 24 de Marzo 2018

LuisUgaldexRobertoMata-4325-e1519499432509Venezuela está de muerte y no hay propaganda política que lo pueda ocultar, ni campaña electoral disfrazar. Triste que se quiera negar, distraer, falsificar y perpetuar esta terrible realidad con una falsa votación que impide elegir y ya tiene resultados predeterminados. En Semana Santa durante dos mil años recordamos y revivimos el atropello, prisión, tortura, falsas acusaciones, infame crucifixión y muerte de Jesús. Hoy no es solo el ritual de un crimen antiguo, sino una dramática realidad que el pueblo de Venezuela sufre en carne propia como nunca antes. Nuestro “vía crucis” es el de Jesús. Hoy acompañar a Jesús es acompañar a los sufrientes de Venezuela dentro y fuera de sus fronteras y ser solidarios unos a otros con la fuerza de Dios que resucita (como lo hizo con Jesús), demostrando que el amor es más fuerte que la muerte.

La semana pasada (19-3-18) la Presidencia de la Conferencia Episcopal, con admirable y sostenida coherencia, invitó a todos los venezolanos a vivir la Semana Santa con claro rechazo de la política de muerte que tortura y mata a millones y en solidaridad con los más necesitados. Poner nuestra fe, esperanza y todo nuestro esfuerzo organizado para lograr el cambio de presidente, del fracasado Plan de la Patria y del modelo político-social. Los obispos nos invitan a unir las seculares prácticas religiosas de acompañamiento adolorido a Jesús con la vivencia solidaria con millones de venezolanos sufrientes y maltratados y asumir nuestras responsabilidades cristianas, humanas para rescatar la vida y la convivencia en paz, democráticamente y bajo la Constitución. El esfuerzo por restablecer la Constitución violada por el régimen no es delito, sino una obligación de conciencia y un deber constitucional (artículo 333 de la Constitución) para civiles y militares.

“Lo que hicieron con uno de estos más pequeños lo hicieron conmigo” (Evangelio de Mateo 25); no hay otra manera de vivir con Dios. Vivir la Semana Santa acompañando a Jesús con actitudes y acciones que preparan nuestra resurrección y reconstrucción de Venezuela por el amor.

Ante la imposibilidad de reproducir todo el mensaje episcopal, ofrecemos sin más comentarios algunos de sus párrafos más significativos:
“…La nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna. Junto a esto, además de ir eliminando las capacidades de producción de bienes y servicios, ha aumentado la pobreza, la indefensión y la desesperanza de los ciudadanos”.

“El deterioro ha sido inmenso: la falta de alimentos, medicamentos y de otros productos, así como las fallas de energía eléctrica que impiden el trabajo productivo y el desarrollo normal de la vida cotidiana, atenta contra la dignidad de las personas. Esto ha conducido a que un considerable número de venezolanos decida irse del país en búsqueda de nuevos horizontes, trayendo como consecuencia el desarraigo y la tristeza en miles de familias;”

“El Plan de la Patria ha sido nefasto para la vida de los venezolanos, los tan nombrados motores de la revolución solo han quedado en el papel.”

“…propuestas gubernamentales que les hacen sufrir, que han quebrado a la nación, y han propiciado que funcionarios públicos hayan hecho de ella su hacienda y peculio personal.”

“…no se debe satanizar a todos los que tengan opiniones divergentes, sino más bien, asumir la realidad que vivimos los venezolanos siendo todos más conscientes de dicha unidad. Con ello, se podrá tener un horizonte más claro en el que el reclamo exigente de una salida democrática y pacífica, supere la terquedad de un gobierno que se hace cada vez más ilegítimo por sus actuaciones y por la creciente represión hasta para quienes han sido sus miembros. “

“…nuestra fe en Jesús nos lleva a tener y testimoniar una permanente opción preferencial por los más pobres, excluidos y afligidos de la sociedad “(…)”El tiempo que vivimos debe ser una ocasión propicia para manifestar la misericordia del Padre Dios, a través de nuestras obras y testimonio de una caridad fructífera.”

“A todos los dirigentes políticos, sociales y económicos, les queremos recordar que cualquier cosa que se haga a cada uno de los hermanos que empeore su situación de vida, sea menosprecio, imposición de cargas pesadas, empobrecimiento, olvido de su protagonismo, robo de lo que les pertenece, se le está haciendo al mismo Jesús. “

“La de los pobres es la causa de Jesús y, por ende, de la Iglesia. Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestras comunidades eclesiales y grupos apostólicos, al anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios, expresamos no solo nuestro compromiso solidario, sino que garantizamos con nuestra entrega, el acompañamiento a los pobres, a los que sufren y a quienes se sienten excluidos”.

“(… )Al conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, podemos acercarnos a los sacramentos, al encuentro con la Palabra y la renovación de nuestros compromisos bautismales que nos lleva al encuentro misericordioso con los más necesitados. Con la Resurrección del Señor reafirmamos nuestra esperanza y nuestro compromiso caritativo.

Deseamos presentar (…) las siguientes propuestas:
• Qué hermoso sería que el Domingo de Resurrección, en cada una de nuestras comunidades parroquiales se pueda tener una “olla comunitaria” o una “comida fraterna”, en la que todos participemos, invitando a los más pobres, a los indigentes, a los necesitados.
• “Que a lo largo de los últimos días de Cuaresma, de la Semana Santa y de Pascua intensifiquemos las visitas a los enfermos, a los ancianos, a los privados de libertad, a los barrios pobres y a las comunidades necesitadas, para llevar de lo que tenemos; para acompañar”
• “Sugerimos que en toda Venezuela, del 19 al 22 de abril, además de organizar una jornada nacional de oración, al estilo de las “Cuarenta Horas”, en todas las comunidades parroquiales y eclesiales, se hagan gestos significativos de misericordia y caridad para con quienes de verdad sienten necesidad de una expresión de ternura, solidaridad y caridad”.
• Mención particular deben tener en nuestras oraciones todas las personas, la mayoría jóvenes, que a partir del 19 de abril del año pasado fueron asesinadas por reclamar los valores de la democracia en el país (…). Igualmente el día de Pentecostés a celebrarse el próximo 20 de mayo, pidamos que el Espíritu Santo ilumine nuestras mentes para discernir el camino a seguir para la recuperación del país.”

“Interpelamos a los dirigentes políticos, del Gobierno y de la Oposición, así como a profesionales, miembros de los diversos gremios, obreros, empresarios, trabajadores del campo, maestros y estudiantes: ¡Escuchen el clamor del pueblo! “

“No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambio para ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social”.

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