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El silencio de Francisco por Fernando Gonzalo – Blog Polis – 16 de Agosto 2018

La que fue quizá la más vieja Epopeya de liberación de la historia, parte de un acto de solidaridad de Dios.  Estando su pueblo Israel, cautivo en Egipto, dijo Dios a Moisés: “Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto…conozco sus sufrimientos.  Ve; yo te envío para que saques a mi pueblo de Egipto y lo lleves a la tierra prometida”, es decir, a la libertad.  Es así como Israel conoció la identidad de Dios, luchando por su libertad y como Dios se desveló a su pueblo; antes que como Dios creador, como Dios solidario que salva de la opresión.

Del latín solidus, la palabra significa “sólido, compacto”.  Del francés la palabra “solidaridad” supone una “implicación para compartir luchas y cargas, tomando como propias las ajenas. Se dice que en sociedades con un patrimonio de creencias comunes, que generan la cohesión del grupo, la solidaridad es automática.  Por otra parte, hay quienes consideran como sinónimos la “solidaridad universal” y la “caridad cristiana”. Es pues –la solidaridad- una de las actitudes más nobles de la convivencia humana.
El pasado mes de Enero (2018) el Santo Padre, el Papa Francisco, vino de visita a América Latina en misión apostólica (1).  En aquel momento, frente a episodios de violación de Derechos Humanos, en concreto de represión, crímenes y torturas, por parte del régimen contra el pueblo de Venezuela, el Papa guardó silencio.  En esa oportunidad el presidente Maduro había llamado a los obispos “diablos con sotana” y frente a una intensa represión y torturas, expresidentes, periodistas y pueblo se hicieron eco del silencio del Santo Padre.  Jesús María Vivanco, de Human Rights Watch, calificó ese silencio de “impresionante” y el expresidente Pastrana de “intolerable”.
Los Derechos Humanos (DDHH) constituyen hoy un compromiso social de los cristianos, en el entendido que están obligados a promover su práctica real y efectiva.  Diferentes Encíclicas (2) así lo proclaman, y en general el magisterio social de Juan Pablo II, quien dice: “El secreto de la paz verdadera reside en el respeto de los Derechos Humanos” (3).
En Julio 23 de 2018, en IDEA, veintiún expresidentes y exjefes de gobierno emitieron un comunicado expresando preocupación por “el silencio del Estado Vaticano ante las atrocidades que hoy ocurren –en Venezuela y Nicaragua- a manos de gobiernos abiertamente dictatoriales”.  Violaciones sistemáticas de Derechos Humanos “que ofenden el género humano” y que fueron corroboradas por el Comité Internacional de D.H. y de la secretaría de la OEA y el panel de expertos sobre crímenes de lesa humanidad.
Es importante enfatizar que la opción cristiana por los Derechos Humanos, hunde sus raíces en la Biblia; “el imperativo básico de la experiencia religiosa es el de proteger y promover la dignidad humana. El código ético de la práctica de Cristo, se concreta en la valoración absoluta de la persona humana, nunca mediatizable a ninguna otra realidad y a la que todo está subordinado….. la persona es el centro axiológico del universo” (4)
Las encíclicas, antes mencionadas, enfatizan la obligación de trabajar para que los DH tengan total protección jurídica y vinculación política y por su condición ética expresan un ideal pleno universal.  Por ello la creación en Roma (1998) del Tribunal Penal Internacional para juzgar crímenes mayores -incluída la tortura- es manifestación de la voluntad de superar los límites geográficos de los Estados y así garantizar la vigencia de los DH.  Dice Fernando Sabater: “La Declaración Universal de los DDHH, de 1948, es el repertorio fundamental para juzgar los regímenes políticos de cualquier rincón de mundo”.  Ahora, en este trance tan doloroso para sus hermanos latinoamericanos, tiene el Papa Francisco la oportunidad de firmar, esa declaración.  Sería un gesto ejemplar.
Sería un maravilloso acto de solidaridad con los Obispos de Venezuela y de Nicaragua. Desde hace mucho tiempo la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se ha pronunciado firmemente y públicamente al lado del pueblo y de la democracia.  En este año 2018, se registra lo siguiente:
  1. El 17/1/18, por las homilías del día de la Divina Pastora, el presidente Maduro pidió enjuiciar a los obispos Antonio López Castillo y Víctor Hugo Basabe.  En ese momento, la CEV se manifestó: “ellos podrán contar con toda la Iglesia ante las acciones que puedan poner en peligro su integridad de vida”
  2. El 31/3/18, La CEV se manifestó tras los hechos ocurridos en la Comandancia de Policarabobo, donde 68 personas fueron asesinadas, calificando el hecho como “una masacre”
  3. El 14/5/18, se pronunció la CEV: “Clama al cielo el deterioro que sufre el pueblo. …ante problemas humanos de tal magnitud se conduce al país a una catástrofe humanitaria sin precedentes”
  4. El 11/7/18, “Hacemos un fuerte llamado a los gobernantes sobre la crisis que sufre el país y que calificamos como una gran tribulación y sobre la situación de los presos políticos”
  5. El 20/7/18, La CEV envía carta de solidaridad al pueblo y obispos de Nicaragua: “Repudiamos las agresiones violentas, injurias y heridas físicas contra los obispos ….. para amedrentarlos y silenciarlos”
El Santo Padre Francisco siempre nos pide, insistentemente, que recemos por él.  Vamos pues, a rezar por el Papa para que, por la Gracia del Espíritu Santo, decida hacerse solidario del secuestrado pueblo de Venezuela y en contra del oprobioso régimen.
Recemos todos también por Juan Requesens y por todos los presos políticos.
__________________________
(1) Misión apostólica es ir por todo el mundo y predicar el mensaje de Cristo… y el sucesor de Pedro debe continuar haciéndolo, como la piedra sobre la cual el edificio de la Iglesia se apoya “una y otra vez, para siempre”.
(2) Pacem in terris (1963), Redemptor hominis (1979), Sollicitude rei socialis (1987), Christifidelis laici (1988), Centesimus annus (1991)
(3) En la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 1999
(4) Marciano Vidal, “Moral del futuro”, Estella (Navarra) 1999.  Vidal ha escrito también “El camino de la ética cristiana” y “Diccionario de ética teológica”
Fuente: elecciones-net

Comunicado de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana ante el deterioro de la justicia venezolana – 13 de Agosto 2018

Primer logo CEV transparente

Comunicado de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana ante el deterioro de la justicia venezolana

 

1. El País está pasando por una situación muy delicada: se quiere instaurar una espiral de violencia y se promueve el resquebrajamiento de la Justicia, particularmente cuando todo lo que tiene que ver con ella se está saliendo del control de las leyes y de los procedimientos legales, para enmarcarse en la arbitrariedad que lleva a la persecución física, el amedrentamiento, y al atropello del Estado de Derecho. Debemos afirmar como pueblo que la violencia venga de donde venga, implementada a personas, instituciones o al pueblo mismo, debe ser rechazada en todas sus vertientes. Con la paz logramos todo, con la violencia la destrucción.

2. La semana pasada la Comisión de Justicia y Paz de la CEV afirmaba: “las aprehensiones a parlamentarios, funcionarios o ciudadanos con base en indicios o presunciones de la responsabilidad penal, no conllevan a detenciones arbitrarias, tratos crueles o inhumanos, torturas o desapariciones forzadas, supuestos que atentan a todo evento contra la integridad física y psíquica de los venezolanos”.

3. Debemos recordar que en un Estado de derecho, quien es privado de su libertad, es titular de derechos referibles a las diferentes esferas (derechos relativos a la integridad física y psicológica, a las relaciones familiares y sociales, a la integridad moral, etc.). Esto excluye desde luego, no sólo todo tipo de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, sino también las condiciones mismas de reclusión en situación de aislamiento, la completa imposibilidad de comunicación y la falta de contactos con otros seres humanos, que las más de las veces provocan graves sufrimientos psíquicos y físicos al privado de libertad. La dignidad de la persona y los derechos fundamentales a ella inherentes no pueden negarse nunca. Ésta es la esencia última de la justicia, que implica fundamentalmente reconocer que toda persona –independientemente de su origen y condición, raza, pensamiento y comportamiento–, por el hecho de ser persona, tiene la misma y fundamental dignidad.

4. Lamentablemente en el país quienes se sienten con poder están usando la única arma de los que no tienen razón: la violencia represiva. Para ejercerla están violando leyes, los articulados de la Constitución Nacional y los Derechos Humanos. Perseguir, someter y enjuiciar arbitrariamente, es el componente que se observa, mientras hay una multitud de pueblo que pide alimentos, medicamentos, luz eléctrica, transporte público, gas, sueldos dignos, detener la inflación. Pero nada de esto está ocurriendo; por el contrario, se quiere ejercer un control social y se promueve el quiebre de la disidencia.

5. A pesar de toda esta realidad dolorosa, no podemos sucumbir ni como ciudadanos con derechos ni como sociedad en búsqueda de bienestar. La protesta cívica, la organización comunitaria, la unidad como pueblo, el reclamo legítimo del buen funcionamiento de los servicios públicos que les pertenecen al pueblo, son acciones que están avanzando. Para ello debemos seguir fomentando la reconciliación y la paz, la búsqueda de la verdad y un discernimiento espiritual que nos permita saber valorar toda información o hechos que puedan ocurrir en el país; buscar la verdad es tarea de todos.

6. Exhortamos a los organismos de seguridad del Estado a cambiar su actitud, entiendan que estamos en momentos de grandes sacrificios y sufrimientos de nuestro pueblo, de sus propias familias, de sus hijos. No repriman, sino antes bien, acompañen a este pueblo que no tiene otra alternativa sino la de buscar ser escuchado en sus necesidades.

Que María Santísima, la Virgen reconciliadora y de la paz, cuide de nuestro pueblo.

Caracas, 13 de agosto de 2018

Con nuestra bendición.

+José Luis Azuaje Ayala
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

 

Exhortación del Episcopado Venezolano – 11 de Julio 2018

CENTÉSIMO DÉCIMA
ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
“NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO” Is. 41, 10

INTRODUCCIÓN

1. Los Obispos de Venezuela, reunidos en la 110° Asamblea General de nuestra Conferencia Episcopal, como pastores del Pueblo de Dios, atendemos los temas pastorales que nos son propios; sin embargo, como ciudadanos, dirigimos la mirada y la reflexión hacia nuestro país y su situación particular, que sin temor a equivocarnos calificamos como una “gran tribulación” (Cfr. Ap 12, 7-12), que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro.

2. Como lo vislumbrábamos en nuestra Declaración del 23 de abril del presente año, la situación del país se torna cada vez más grave. La mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación. La calidad de vida de los venezolanos, ya sumamente precaria, se deteriora día a día. A los graves problemas que reiteradamente hemos puesto de relieve en nuestras exhortaciones y comunicados, relativos a las áreas de la alimentación, la salud, los servicios públicos (agua, electricidad, comunicaciones, vialidad), la seguridad personal, el empleo y el ingreso, se suman ahora los de la circulación y venta del efectivo y el del transporte público. En este último caso, siendo evidente la desaparición paulatina del parque automotor, la improvisación de medios de transporte sin control ni seguridad ha sido ocasión de tragedias en distintos puntos del país, con pérdida de vidas humanas y mayores dolores para numerosas familias.

EL PROBLEMA POLÍTICO

3. El principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos.

4. Es necesario favorecer en la acción de gobierno y de las instituciones públicas y privadas al ciudadano, al venezolano, al hombre y mujer concretos que sufren y padecen los males actuales, y anhelan su superación. Ignorar al pueblo, hablar indebidamente en su nombre, reducir ese concepto a una parcialidad política o ideológica, son tentaciones propias de los regímenes totalitarios, que terminan siempre despreciando la dignidad del ser humano.

5. La consulta electoral realizada a finales del mes de mayo, a pesar de todas las voces –entre ellas la nuestra– que advertían su ilegitimidad, su extemporaneidad y sus graves defectos de forma, sólo sirvió para prolongar el mandato del actual gobernante. La altísima abstención, inédita en un proceso electoral presidencial, es un mensaje silencioso de rechazo, dirigido a quienes pretenden imponer una ideología de corte totalitario, contra el parecer de la mayoría de la población.

6. Desde el Ejecutivo Nacional, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y el Consejo Nacional Electoral se pretende conculcar uno de los derechos más sagrados del pueblo venezolano: la elemental libertad para elegir a sus gobernantes en justa competencia electoral, con autoridades imparciales, sin manipulaciones ni favoritismos. Mientras existan presos políticos, y adversarios a quienes se les niega su derecho a postularse, no habrá proceso electoral libre y soberano. Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y a los más altos principios de dignidad del pueblo.

7. Las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán. En cierto modo resulta suicida seguir insistiendo tercamente en un camino de autodestrucción que se volverá contra sus promotores. La Iglesia no alienta los deseos de venganza ni las retaliaciones, pero tampoco promueve la impunidad de delitos que atentan contra la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales.

8. Urge en Venezuela una dirigencia política que ponga en el centro de sus reflexiones y de su accionar al pueblo venezolano, que tenga conciencia de que más allá de controlar el poder, la política es el oficio de quien movido por la nobleza y los principios éticos sabe ponerse al servicio de los ciudadanos y no de mezquinos intereses. Los líderes de la oposición deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio, y trabajar con más fuerza por su bienestar.

UN PAÍS EN DIÁSPORA

9. Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países. La emigración produce situaciones dramáticas: la dura lucha por hacerse un lugar en un país extraño; la posibilidad de caer en el vicio o en la prostitución, o en manos de redes que explotan a sus semejantes; el estigma del rechazo; la tristeza de quienes aquí se quedan; el regreso en situación de fracaso de quienes no han encontrado dónde colocarse (Cfr. COMISIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA E INFANCIA, Documento “Familia en Migración”, 15 de junio de 2018, nn. 6-8). Muchas de estas situaciones han encontrado alivio en la mano generosa que las iglesias hermanas de países vecinos han extendido a nuestros compatriotas, lo cual agradecemos de todo corazón.

10. Muchos emigrantes venezolanos desempeñan oficios humildes y honestos, que en modo alguno los rebajan o los envilecen, y que por lo tanto no pueden ser motivo de burla ni desprecio. En otros casos el emigrante lleva el acervo de una excelente formación académica y una dilatada experiencia laboral, que le permite ejercer en muchos países la docencia, la medicina, disciplinas científicas o industriales de alta calificación. En todo caso, quienes se han marchado, especialmente los jóvenes, constituyen un talento humano que se va perdiendo para la construcción de nuestro país. Si se ofreciera al venezolano alguna esperanza de futuro no tendría que emigrar. Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso.

EL MENSAJE DE LA PALABRA DE DIOS

11. La Palabra de Dios nos alecciona al garantizarnos que Dios está siempre al lado de su pueblo, en especial en sus horas más difíciles. El libro del Éxodo nos enseña que Dios guía a su pueblo de la esclavitud a la libertad, pero que también lo educa, a través de pruebas y dificultades, para que alcance la madurez necesaria como nación. Dios, por medio del profeta Isaías, nos invita a no tener miedo, conscientes por nuestra fe, de que no estamos solos, sino que el Señor nos acompaña y nos fortalece en nuestras vicisitudes.

12. Dios nos quiere decir también que las pruebas, sinsabores y amarguras de la vida no son señal de su abandono, sino que pueden ser también ocasión de crecimiento y de salvación. La oración, el ofrecimiento del sacrificio y de las horas adversas nunca serán inútiles, aunque no veamos su resultado de inmediato: la oración perseverante alcanza lo que pide, como nos garantiza el Señor en el evangelio (Mt 7, 7).

APORTE Y RESPUESTA DE LA IGLESIA

13. La Iglesia, cuya misión espiritual está claramente señalada por Cristo en el Evangelio, no pretende sustituir en su papel y vocación a quienes conocen y manejan la Política. No aspira dominar el panorama social, ni convertirse en factor de gobierno o de oposición. Sin embargo, estimula al laicado debidamente formado y consciente de sus obligaciones y derechos ciudadanos, a hacer oír su voz y a intervenir activamente en la palestra política, con el fin de que los altos principios y valores que la fe cristiana nos transmite se vivan también en el ámbito de lo público y se traduzcan en obras de bien común.

14. Ante la situación desastrosa que se deteriora permanentemente por las erradas políticas establecidas, y que los responsables se niegan a rectificar, animamos a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones. Hay muchas personas comprometidas con el país, sus comunidades, sus familias. Existe en el venezolano mucha creatividad, iniciativa, espíritu de sacrificio: todo ello se manifiesta en un trabajo esforzado y diversas iniciativas de emprendimiento. Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo. Por otra parte, animamos a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, y a los partidos políticos, a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución (referendo consultivo, manifestaciones y otros).

15. Exhortamos a la Fuerza Armada a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la Patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica.

16. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos invitan a ser solidarios. Nuestras diócesis, parroquias y demás instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras, han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos (ollas comunitarias, comedores, bancos de medicinas). Debemos continuar y reforzar en lo posible esta acción solidaria con el apoyo generoso que tantos fieles aportan, aun desde su pobreza. Pero, además, la comunidad eclesial está llamada a favorecer un cambio estructural en pro de la transformación de nuestra sociedad (Cfr. CONCILIO PLENARIO DE VENEZUELA, Documento La Contribución de la Iglesia… N° 58): corresponde a cada Iglesia local buscar los medios, los métodos y las estrategias para contribuir a ese cambio con acciones concretas.

17. No debemos desanimarnos nunca frente a los desafíos de un presente incierto y difícil: al contrario, puesta nuestra confianza en Dios, que nos da la fuerza para el testimonio y para hacer el bien, afiancemos las exigencias en favor de la justicia y la libertad. Con el fin de animar la esperanza y rogar por las necesidades concretas de cada comunidad, nos comprometemos a realizar actos y eventos de religiosidad popular, por ejemplo: procesiones con las imágenes del Señor, la Virgen o los santos más queridos en cada lugar. La esperanza y el compromiso concreto deben llevarnos a ser samaritanos unos de otros en esta hora difícil en que nos encontramos. En ese contexto, el IV Encuentro Nacional de Jóvenes (ENAJÓ), que se celebrará del 1° al 4 de agosto en la Provincia eclesiástica de Cumaná, quiere ser un aporte valiente y esperanzador de los jóvenes católicos de Venezuela ante la situación que vive el país.

18. Una vez más, Dios nos reitera: “No temas, yo estoy contigo”. En sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor. En estos momentos de sufrimiento y lucha, invocamos una vez más la maternal intercesión de la Santísima Virgen María de Coromoto, para que Ella, con su oración ante su Hijo, nos ayude a superar los males de la situación actual. Como nos ha dicho el Papa Francisco: “María es como Dios quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica en amor” (PAPA FRANCISCO, Fiesta del Inmaculado Corazón de María, 9 de junio de 2018).

Con nuestra bendición,

Los Obispos de Venezuela.

Comunicado de la Presidencia de la CEV ante la deslegitima realización de las elecciones presidenciales – 14 de Mayo 2018

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                             COMUNICADO

1. En Venezuela, cada día vamos entrando en una espiral de conflictos que tiene su raíz en la crisis generalizada que se vive en el país, crisis que afecta poderosamente a las personas y a las familias más vulnerables: los pobres, los campesinos, los obreros, los enfermos, los ancianos, los indígenas y los niños. Pero no sólo son estos sectores los afectados, también la sufren los profesionales, los estudiantes y las instituciones en general.

2. Esta realidad no ha sido atendida ni por el gobierno nacional ni por los gobiernos regionales, y clama al cielo el deterioro creciente que sufre el pueblo. Consecuencia directa de esto es la indiferencia ante una campaña electoral que no ha tenido emociones, ni proyecto país, ni un número considerable de seguidores. En el fondo el pueblo entiende que la convocatoria a estas elecciones ha sido hecha con tanta antelación por ventajismo e intereses políticos, además de ser ilegítima por el ente que la convocó.

3. Ante esta realidad queremos recordar y ratificar lo que ya hemos planteado: “Ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo. Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año” (23-04-2018).

4. Esta petición que hemos hecho por el bien del país, sigue vigente ante la importancia que reviste una elección presidencial. No se puede anteponer el interés de pequeños grupos políticos, ante el interés de la gran mayoría de la población venezolana. Nuevamente pedimos públicamente la postergación de estas elecciones para el último trimestre del año, aunque estemos a pocos días del 20 de mayo, día señalado para las mismas.

5. La Iglesia celebra la solemnidad de Pentecostés el 20 de mayo, por lo que pedimos al Espíritu Santo que guíe las mentes y los corazones de los Venezolanos, para que ratifiquemos nuestro servicio al país y su gente, entendiendo que la democracia y sus valores se perfeccionan si las condiciones de convivencia, de desarrollo y de la vivencia del bien común favorecen a todo el pueblo.

Caracas, 14 de mayo de 2018.
Con nuestra bendición.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Urosa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

Obispos se pronuncian ante la crisis política y humanitaria que vive Venezuela – La Patilla – 23 de Abril 2018

Este lunes 23 de abril la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), emitió un comunicado donde los obispos venezolanos se pronuncian ante la crisis política y humanitaria que vive Venezuela, además solicitan la postergación de las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo. A su juicio no existen condiciones favorables para la realización de las mismas.

DECLARACIÓN ANTE LA CRISIS POLITICA Y HUMANITARIA

1.- Como pastores urgidos por el amor de Cristo y ciudadanos de esta patria Venezuela, nos dirigimos nuevamente al pueblo católico y a los hombres y mujeres de buena voluntad para compartir nuestras preocupaciones. Comprobamos alarmados, cómo los males señalados en nuestra Exhortación Pastoral de enero de este año se han agravado: La hiperinflación ha acrecentado el empobrecimiento general de la población, con la descomposición de la calidad de vida de todos. La carencia generalizada de los servicios públicos de Luz eléctrica, agua, gas, en todo el país que hace más difícil la vida. Todo ello ante la sorprendente indiferencia de los responsables gubernamentales de estas áreas para solventar estos problemas.

2.- El Estado ve cada día más comprometido su rol sustitutivo para asegurar los insumos básicos para la subsistencia del pueblo. Todo esto se traduce en más hambre y desempleo. A ello se suma el aumento de la insalubridad por la aparición incontrolable de epidemias y de enfermedades en las poblaciones más vulnerables, con el agravante de la carencia de medicamentos para los tratamientos. Toda esta problemática está generando un gran número de protestas a lo largo y ancho de todo el país, que aunque silenciadas por los medios de comunicación, se van acrecentando.

3.- La emigración está tomando cada día mayores proporciones. Afecta a todos los niveles sociales. Se realiza en condiciones cada vez más precarias. Rompe los lazos familiares, trae consigo desolación y abandono de los mayores y de los niños. Las muertes, que ya comienzan a producirse de hermanos emigrantes, siembran mayor dolor en sus familias. Agradecemos a los países que han acogido, a través de sus organizaciones de ayuda humanitaria, a los venezolanos que se han visto obligados a salir del país. De igual forma a las instituciones eclesiales que trabajan con migrantes, a las Caritas, por la atención brindada a los hermanos venezolanos.

4.- Ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo. Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año.

5.- Hacemos nuevamente un apremiante llamado, en primer lugar a los gobernantes y responsables de la nación, a tomar conciencia de su responsabilidad en todos estos males, a escuchar al pueblo y a abocarse, sin más dilación, con la ayuda y colaboración de la empresa privada, e incluso de países hermanos, si hace falta, a controlar la hiperinflación, a facilitar la búsqueda de soluciones políticas que detengan estos males, antes de que alcancen proporciones incontrolables y cotas dolorosas de destrucción y muerte.

6.-En segundo lugar, todos los venezolanos, hemos de tomar conciencia que está en juego en estos momentos no solamente la realización de un evento comicial más o la merma transitoria de la calidad de vida de un pueblo, sino su misma existencia como nación libre, fraterna y democrática.

7.- Los creyentes en Jesucristo, vivo y resucitado tenemos la fe y la convicción de que la última palabra no la tiene ni la soledad, ni el sufrimiento ni la desesperanza que sufrimos cada uno y nuestras comunidades, sino la fuerza transformadora de la vida de Dios, en Cristo resucitado. Con la fuerza de la fe y el empuje de la esperanza, es posible asumir valientes y decididas actitudes de solidaridad y darle un rumbo distinto a esta historia de muerte. Cristo quiere nuestra conversión personal y comunitaria. Con este sólido fundamento, en Dios, siempre hemos actuado los creyentes. Allí se apoya nuestra fe en el cambio y la transformación de Venezuela y de sus habitantes.

Caracas, 23 de abril de 2018.

Con nuestra bendición.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela.

 

Vía Crucis de Jesús y del pueblo venezolano por Luis Ugalde​ – El Nacional – 24 de Marzo 2018

LuisUgaldexRobertoMata-4325-e1519499432509Venezuela está de muerte y no hay propaganda política que lo pueda ocultar, ni campaña electoral disfrazar. Triste que se quiera negar, distraer, falsificar y perpetuar esta terrible realidad con una falsa votación que impide elegir y ya tiene resultados predeterminados. En Semana Santa durante dos mil años recordamos y revivimos el atropello, prisión, tortura, falsas acusaciones, infame crucifixión y muerte de Jesús. Hoy no es solo el ritual de un crimen antiguo, sino una dramática realidad que el pueblo de Venezuela sufre en carne propia como nunca antes. Nuestro “vía crucis” es el de Jesús. Hoy acompañar a Jesús es acompañar a los sufrientes de Venezuela dentro y fuera de sus fronteras y ser solidarios unos a otros con la fuerza de Dios que resucita (como lo hizo con Jesús), demostrando que el amor es más fuerte que la muerte.

La semana pasada (19-3-18) la Presidencia de la Conferencia Episcopal, con admirable y sostenida coherencia, invitó a todos los venezolanos a vivir la Semana Santa con claro rechazo de la política de muerte que tortura y mata a millones y en solidaridad con los más necesitados. Poner nuestra fe, esperanza y todo nuestro esfuerzo organizado para lograr el cambio de presidente, del fracasado Plan de la Patria y del modelo político-social. Los obispos nos invitan a unir las seculares prácticas religiosas de acompañamiento adolorido a Jesús con la vivencia solidaria con millones de venezolanos sufrientes y maltratados y asumir nuestras responsabilidades cristianas, humanas para rescatar la vida y la convivencia en paz, democráticamente y bajo la Constitución. El esfuerzo por restablecer la Constitución violada por el régimen no es delito, sino una obligación de conciencia y un deber constitucional (artículo 333 de la Constitución) para civiles y militares.

“Lo que hicieron con uno de estos más pequeños lo hicieron conmigo” (Evangelio de Mateo 25); no hay otra manera de vivir con Dios. Vivir la Semana Santa acompañando a Jesús con actitudes y acciones que preparan nuestra resurrección y reconstrucción de Venezuela por el amor.

Ante la imposibilidad de reproducir todo el mensaje episcopal, ofrecemos sin más comentarios algunos de sus párrafos más significativos:
“…La nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna. Junto a esto, además de ir eliminando las capacidades de producción de bienes y servicios, ha aumentado la pobreza, la indefensión y la desesperanza de los ciudadanos”.

“El deterioro ha sido inmenso: la falta de alimentos, medicamentos y de otros productos, así como las fallas de energía eléctrica que impiden el trabajo productivo y el desarrollo normal de la vida cotidiana, atenta contra la dignidad de las personas. Esto ha conducido a que un considerable número de venezolanos decida irse del país en búsqueda de nuevos horizontes, trayendo como consecuencia el desarraigo y la tristeza en miles de familias;”

“El Plan de la Patria ha sido nefasto para la vida de los venezolanos, los tan nombrados motores de la revolución solo han quedado en el papel.”

“…propuestas gubernamentales que les hacen sufrir, que han quebrado a la nación, y han propiciado que funcionarios públicos hayan hecho de ella su hacienda y peculio personal.”

“…no se debe satanizar a todos los que tengan opiniones divergentes, sino más bien, asumir la realidad que vivimos los venezolanos siendo todos más conscientes de dicha unidad. Con ello, se podrá tener un horizonte más claro en el que el reclamo exigente de una salida democrática y pacífica, supere la terquedad de un gobierno que se hace cada vez más ilegítimo por sus actuaciones y por la creciente represión hasta para quienes han sido sus miembros. “

“…nuestra fe en Jesús nos lleva a tener y testimoniar una permanente opción preferencial por los más pobres, excluidos y afligidos de la sociedad “(…)”El tiempo que vivimos debe ser una ocasión propicia para manifestar la misericordia del Padre Dios, a través de nuestras obras y testimonio de una caridad fructífera.”

“A todos los dirigentes políticos, sociales y económicos, les queremos recordar que cualquier cosa que se haga a cada uno de los hermanos que empeore su situación de vida, sea menosprecio, imposición de cargas pesadas, empobrecimiento, olvido de su protagonismo, robo de lo que les pertenece, se le está haciendo al mismo Jesús. “

“La de los pobres es la causa de Jesús y, por ende, de la Iglesia. Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestras comunidades eclesiales y grupos apostólicos, al anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios, expresamos no solo nuestro compromiso solidario, sino que garantizamos con nuestra entrega, el acompañamiento a los pobres, a los que sufren y a quienes se sienten excluidos”.

“(… )Al conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, podemos acercarnos a los sacramentos, al encuentro con la Palabra y la renovación de nuestros compromisos bautismales que nos lleva al encuentro misericordioso con los más necesitados. Con la Resurrección del Señor reafirmamos nuestra esperanza y nuestro compromiso caritativo.

Deseamos presentar (…) las siguientes propuestas:
• Qué hermoso sería que el Domingo de Resurrección, en cada una de nuestras comunidades parroquiales se pueda tener una “olla comunitaria” o una “comida fraterna”, en la que todos participemos, invitando a los más pobres, a los indigentes, a los necesitados.
• “Que a lo largo de los últimos días de Cuaresma, de la Semana Santa y de Pascua intensifiquemos las visitas a los enfermos, a los ancianos, a los privados de libertad, a los barrios pobres y a las comunidades necesitadas, para llevar de lo que tenemos; para acompañar”
• “Sugerimos que en toda Venezuela, del 19 al 22 de abril, además de organizar una jornada nacional de oración, al estilo de las “Cuarenta Horas”, en todas las comunidades parroquiales y eclesiales, se hagan gestos significativos de misericordia y caridad para con quienes de verdad sienten necesidad de una expresión de ternura, solidaridad y caridad”.
• Mención particular deben tener en nuestras oraciones todas las personas, la mayoría jóvenes, que a partir del 19 de abril del año pasado fueron asesinadas por reclamar los valores de la democracia en el país (…). Igualmente el día de Pentecostés a celebrarse el próximo 20 de mayo, pidamos que el Espíritu Santo ilumine nuestras mentes para discernir el camino a seguir para la recuperación del país.”

“Interpelamos a los dirigentes políticos, del Gobierno y de la Oposición, así como a profesionales, miembros de los diversos gremios, obreros, empresarios, trabajadores del campo, maestros y estudiantes: ¡Escuchen el clamor del pueblo! “

“No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambio para ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social”.

Mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana – 19 de Marzo 2018

PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS Y A LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD.

1. Terminando la Cuaresma y cercana la conmemoración de la Semana Santa, nos disponemos a celebrar la Pascua del Resucitado. Es la fiesta de la alegría que nos da el sabernos liberados del pecado y convertidos en “hombres nuevos”. Este año, sobre todo por las circunstancias que nos rodean, debido a la crisis generalizada que afecta particularmente a los más pobres, ese tiempo pascual debe ser preparado y vivido con espíritu de fraternidad, solidaridad, caridad y con mucha conciencia de lo que queremos hacer con el futuro de nuestra Patria.
I. “¿Cómo podríamos cantar un cántico nuevo en tierra extraña?” (Salmo 138)

2. En los últimos tiempos, Venezuela se ha convertido en una especie de “tierra extraña” para todos. Con inmensas riquezas y potencialidades, la nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna. Junto a esto, además de ir eliminando las capacidades de producción de bienes y servicios, ha aumentado la pobreza, la indefensión y la desesperanza de los ciudadanos.

3. El deterioro ha sido inmenso: la falta de alimentos, medicamentos y de otros productos, así como las fallas de energía eléctrica que impide el trabajo productivo y el desarrollo normal de la vida cotidiana, atenta contra la dignidad de las personas. Esto ha conducido a que un considerable número de venezolanos decidan irse del país en búsqueda de nuevos horizontes, trayendo como consecuencia el desarraigo y la tristeza en miles de familias; a otros los ha empujado a la práctica del contrabando, el “bachaqueo” y variadas formas de corrupción. Quienes nos quedamos luchamos por no perder la esperanza y llamamos a los más débiles a defender sus derechos y recuperar las libertades perdidas.

4. La dirigencia política no ha estado ni está a la altura de la problemática que sufren los venezolanos. Pareciera que la calidad de vida del venezolano no es la prioridad de quienes nos gobiernan, pues son insensibles ante tanto dolor, sufrimiento y muerte. El Gobierno y sus seguidores tienen la mayor responsabilidad, al querer imponer un régimen que mediatiza al ser humano, y así mantener sus intereses políticos y económicos; el plan de la patria ha sido nefasto para la vida de los venezolanos, los tan nombrados motores de la revolución sólo han quedado en el papel. Los venezolanos no nos merecemos esto, mucho menos quienes han estado sumergidos en la pobreza y hoy han pasado a engrosar el número de personas en la miseria. Es imposible que un pueblo con hambre, con enfermedades y sin oportunidades, pueda pensar en el desarrollo integral de la Patria; y más difícil es entender cómo personas que están sufriendo tantas calamidades se adhieren aún a las propuestas gubernamentales que les hacen sufrir, que han quebrado a la nación, y han propiciado que funcionarios públicos hayan hecho de ella su hacienda y peculio personal.

5. Como lo hemos hecho en otras oportunidades, llamamos a la dirigencia que disiente del oficialismo, que cada día es más numerosa, a una mayor coherencia en sus prácticas y acciones. La unidad se construye en la pluralidad. Por tanto, no se debe satanizar a todos los que tengan opiniones divergentes, sino más bien, asumir la realidad que vivimos los venezolanos siendo todos más conscientes de dicha unidad. Con ello, se podrá tener un horizonte más claro en el que el reclamo exigente de una salida democrática y pacífica, supere la terquedad de un gobierno que se hace cada vez más ilegítimo por sus actuaciones y por la creciente represión hasta para quienes han sido sus miembros. Hay que tratar de sumar cada día más a todas las instituciones y sectores, sin olvidar que las organizaciones populares tienen un lugar primordial, pues son ellas las protagonistas de la vida ciudadana. Nuevamente recordamos que el pueblo, y en especial los pobres, es el auténtico sujeto social del cambio y del desarrollo del país.

6. Los venezolanos estamos convencidos, que no es con las dádivas gubernamentales ni con las promesas de los dirigentes políticos como se va a solucionar la grave situación que afronta nuestra Venezuela. Si el pueblo no es tomado en cuenta como protagonista de los cambios necesarios en lo político, económico y social, crecerán la desilusión, la migración, la desconfianza, el conformismo y la pobreza. Entonces nos preguntamos con el salmista, “¿Cómo cantar un cántico nuevo en esta tierra que cada día se vuelve extraña?”

II. “Lo que hicieron a uno de estos pequeños, a Mí me lo hicieron” (Mt. 25,40).

7. Para los cristianos, esta situación no puede ser ajena a nuestras preocupaciones, oraciones, compromisos evangelizadores y de promoción humana. En primer lugar porque formamos parte de este pueblo sufriente; en segundo lugar porque nuestra fe en Jesús nos lleva a tener y testimoniar una permanente opción preferencial por los más pobres, excluidos y afligidos de la sociedad; y en tercer lugar, porque esa misma fe, vivida en caridad nos impulsa a hacer realidad en nuestra nación el Reino de Dios, que lo es de justicia, paz, amor, verdad y libertad. Somos solidarios no por un sentimiento, sino por nuestra pertenencia a ese pueblo con el cual compartimos sus esperanzas y gozos, sus angustias y problemas (cf. G.S. 1). El tiempo que vivimos debe ser una ocasión propicia para manifestar la misericordia del Padre Dios, a través de nuestras obras y testimonio de una caridad fructífera: Caridad y misericordia que deben conducirnos a trabajar también por la reconciliación en nuestra Patria.

8. A todos los dirigentes políticos, sociales y económicos, les queremos recordar que cualquier cosa que se haga a cada uno de los hermanos que empeore su situación de vida, sea menosprecio, imposición de cargas pesadas, empobrecimiento, olvido de su protagonismo, robo de lo que les pertenece, se le está haciendo al mismo Jesús. No hay que olvidar que, al final, seremos juzgados por el amor con el cual hayamos vivido y trabajado. Algunos dirán que su fe no se fundamenta en Jesús, sino en el poder que ostentan, pero les recordamos que todo poder es efímero: así como lo han obtenido, podrán perderlo en cualquier instante, y lo peor del caso es que quedarán expuestos a ser juzgados por sus propias acciones y palabras.

9. La de los pobres es la causa de Jesús y, por ende, de la Iglesia. Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestras comunidades eclesiales y grupos apostólicos, al anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios, expresamos no sólo nuestro compromiso solidario, sino que garantizamos con nuestra entrega, el acompañamiento a los pobres, a los que sufren y a quienes se sienten excluidos. Nuestras acciones de caridad y acción social quieren ser una contribución para aliviar sus penas y también para aportar soluciones que dignifiquen su existencia personal, familiar y comunitaria. Todas nuestras instituciones están, hoy más que nunca, al servicio del pueblo y con mayor énfasis, a los más necesitados.

III. “La comunidad de los creyentes compartía todo lo que poseían… y nadie pasaba necesidad” (Hech. 2, 44-45).

10. Durante la Cuaresma solemos fortalecer nuestra vida de creyentes con acciones de caridad y misericordia. Nuestra participación en las diversas celebraciones litúrgicas y otros actos de devoción deben ser una bella ocasión para reafirmar precisamente nuestro compromiso con los más necesitados. De ahí, la importancia no sólo de prepararlas con dedicación junto con nuestros sacerdotes y laicos, sino que hemos de predicar con decisión la Palabra de Dios, para que sea iluminadora en estas circunstancias que todos vivimos. Dedicaremos mayor tiempo para atender a las personas en sus necesidades espirituales, de modo especial en el sacramento de la reconciliación. Debemos recordar que durante la Semana Santa, al conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, podemos acercarnos a los sacramentos, al encuentro con la Palabra y la renovación de nuestros compromisos bautismales que nos lleva al encuentro misericordioso con los más necesitados. Con la Resurrección del Señor reafirmamos nuestra esperanza y nuestro compromiso caritativo.

Deseamos presentar en orden a lo expuesto, desde una perspectiva eclesial, las siguientes propuestas:

• Qué hermoso sería que el Domingo de Resurrección, como expresión de nuestra fe en el Resucitado que nos ha hecho hijos de Dios Padre y, por tanto hermanos, en cada una de nuestras comunidades parroquiales se pueda tener una “olla comunitaria” o una “comida fraterna”, en la que todos participemos, invitando a los más pobres, a los indigentes, a los necesitados.

• Que a lo largo de los últimos días de Cuaresma, de la Semana Santa y de Pascua intensifiquemos las visitas a los enfermos, a los ancianos, a los privados de libertad, a los barrios pobres y a las comunidades necesitadas, para llevar de lo que tenemos; para acompañar a tantas personas que sienten la tristeza de la partida de sus seres queridos hacia otras naciones; para que tomemos conciencia de la labor que se va realizando en la frontera con Colombia y Brasil donde se acogen y acompañan a tantos migrantes venezolanos, así como en otros países hermanos que los han recibido con solidaridad: Gracias a las Iglesias hermanas y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

• Sugerimos que en toda Venezuela, del 19 al 22 de abril, además de organizar una jornada nacional de oración, al estilo de las “Cuarenta Horas”, en todas las comunidades parroquiales y eclesiales, se hagan gestos significativos de misericordia y caridad para con quienes de verdad sienten necesidad de una expresión de ternura, solidaridad y caridad.

• Mención particular deben tener en nuestras oraciones todas las personas, la mayoría jóvenes, que a partir del 19 de abril del año pasado fueron asesinadas por reclamar los valores de la democracia en el país. Su memoria y entrega no deben ser olvidadas. La justicia prevalecerá en algún momento de nuestra historia Patria. Igualmente el día de Pentecostés a celebrarse el próximo 20 de mayo, pidamos que el Espíritu Santo ilumine nuestras mentes para discernir el camino a seguir para la recuperación del país.

11. Como lo hemos señalado en nuestro comunicado del 29 de enero pasado, en el pueblo reside la soberanía, por lo que ante esta situación tan dolorosa y dramática que vivimos los venezolanos, urge que sea tomado en cuenta como protagonista y sujeto de su cambio y de la construcción de la Venezuela que todos queremos. Interpelamos a los dirigentes políticos, del Gobierno y de la Oposición, así como a profesionales, miembros de los diversos gremios, obreros, empresarios, trabajadores del campo, maestros y estudiantes: ¡Escuchen el clamor del pueblo! Está pidiendo ser oído. No basta con promesas o con pequeñas dádivas dirigidas a esclavizar y hacer improductivas a las personas. No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambio para ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social.

12. Imploramos la gracia del Espíritu Santo: que su luz y sabiduría nos acompañe para poder contribuir a la salida justa, pacífica y humana de la crisis que golpea a todos en Venezuela. Dios Padre nos ha dado el hermoso regalo de su Hijo, quien con su muerte y resurrección nos ha dado la vida nueva que hemos de vivir con decisión en el amor, en la justicia y la Paz. Para ello, contamos con la maternal protección de María, Nuestra Señora de Coromoto, Madre de todos los venezolanos.

Con nuestra bendición.

Caracas, 19 de marzo del año 2018, Festividad de San José.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Uorsa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

 

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Venezuela, la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios -AVERU- y la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela -FEDECÁMARAS – 16 de Febrero 2018

         La Conferencia Episcopal de Venezuela, AVERU y FEDECÁMARAS ante el país:

La Conferencia Episcopal de Venezuela, la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios -AVERU- y la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela -FEDECÁMARAS-, ratificamos nuestro rechazo al llamado anticipado a las elecciones presidenciales hecha por la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente -ANC-, y al proceso electoral que activó el mismo Gobierno Nacional y que ha secundado el Consejo Nacional Electoral -CNE-, dejando a un lado el orden jurídico establecido en nuestra Constitución y las leyes.

Somos un país de profundos principios democráticos. Consideramos el voto como la vía constitucional para expresar la voluntad de las mayorías, la solución a la crisis institucional, política, económica y social que vive Venezuela; pero, siempre y cuando, ese voto sea el resultado de un proceso electoral imparcial, transparente, justo, equilibrado y auditable; y son justamente esas las características que están ausentes en las próximas elecciones convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente, cuyo resultado no será reconocido por los venezolanos ni por la comunidad internacional.
Exhortamos a los distintos actores políticos del país a no ser partícipes de un proceso viciado, que no ofrece ninguna garantía electoral y que solo profundiza la crisis de Venezuela a través del desconocimiento de los principios y los valores democráticos.
Exigimos al Gobierno Nacional y a los diferentes Poderes Públicos a rectificar y a garantizar la paz de nuestro país a través de unas elecciones presidenciales libres, transparentes y que reflejen el genuino deseo de los electores venezolanos, tal como lo establece la Constitución y las normas legales del ordenamiento jurídico vigente.

Hacemos un llamado a la ciudadanía en general, a todos los actores sociales, a seguir abogando por unas elecciones que garanticen a los venezolanos, dentro y fuera de nuestro país, poder ejercer el derecho al voto libre, universal, directo y secreto.

Proponemos la conformación de una coalición de la sociedad civil que unida sea capaz de defender los principios republicanos de la nación, la libertad y la posibilidad real de podernos expresar, como una clara manifestación de los derechos humanos.

Seguiremos defendiendo la democracia y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

 

Denuncia contra Diocleciano por Héctor Silva Michelena – Blog Polis – 28 de Enero 2018

Unknown-1.jpegLa Gran Persecución. Así llaman los historiadores a la persecución desatada por Diocleciano contra la Iglesia y los cristianos, entre los años 303 y 313 d.C. Se calcula que durante su gobierno los cristianos alcanzaron a ser de 6 a 7 millones. El imperio estaba en aprietos por la presión de los barbaros. Este emperador lanzó  “La gran persecución” (303 d.C). Se ordenó que las iglesias y los libros sagrados de los cristianos se destruyeran por completo, a esto se debe la perdida de los archivos y bibliotecas de la Iglesia. Después, se mandó encarcelar a todos los jefes cristianos. Por último se ordenó que todos deben ofrecer sacrificios a los dioses.

Número de Víctimas: Es difícil dar un número de víctimas. El historiador inglés del siglo XVIII Edward Gibbon arroja un máximo de 2.000 víctimas cristianas durante la Gran Persecución (303-313) y supone un estimado total de 4.000. Hoy día los historiadores más solventes suponen unas cifras de algunos miles (seguramente menos de 10.000) en todo el periodo.

El 13 de enero de 2017,La Asociación Puertas Abiertas, en el diario La Nación, de Buenos Aires, bajo firma de Emilio Cárdenas, los hechos que tienen que ver con lo sucedido el año anterior con las incesantes persecuciones desatadas contra los cristianos Hablamos de la persecución religiosa más intensa de todas las distintas persecuciones que hoy existen. Del pisoteo, entonces, de una de las libertades esenciales del ser humano: la libertad de conciencia.

Lamentablemente hay, entre los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos fueron las más intensas el año pasado, dos países latinoamericanos: esto es México y Colombia, que ocupan los lugares 41° y 50°, respectivamente de ese sórdido listado. A ellos suman, en un informe especial de este año, al gobierno de Venezuela.

El presidente de la República, Nicolás Maduro se pronunció este lunes sobre el polémico sermón ofrecido ayer por el monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe, durante la misa de bienvenida de la Divina Pastora a Barquisimeto. Durante la presentación de la Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional Constituyente, el primer mandatario nacional señaló que se trata de un grupo de la iglesia católica que está lleno de “maldad, de veneno, de odio”, .Y aseguró que ““A esta gente nadie los escucha, nos llamaron ‘peste’, nadie cree en estos diablos con sotana, nosotros amamos al Dios creador, amamos a la Divina Pastora”. También aseguró que, con estas declaraciones, los máximos representantes de la Iglesia quieren “generar enfrentamientos entre los venezolanos, violencia, muerte, exclusión, persecución, como sucedió durante la guarimba.

En su discurso, repleto de las palabras más soeces de que dispone el vocabulario criollo, se refirió a los incidentes acaecidos el domingo pasado en la procesión de la Divina Pastora, cuando la gobernadora de Lara, Carmen Meléndez, y los militares que estaban en una tarima fueron desalojados por la feligresía. En una evidencia más del control que ejerce sobre poderes genuflexos, llamó a la Fiscalía, a la Contraloría y al TSJ a “revisar las homilías” del arzobispo de Barquisimeto, monseñor Antonio López Castillo, y del obispo de San Felipe, Víctor Hugo Basabe, que celebraron misas durante la procesión de la Divina Pastora en la capital del estado Lara, para “verificar si cayeron en delitos de odio”. Este es el “delito” de los prelados López Castillo y Basabe: clamar por el fin del hambre y la corrupción.

Cuando el presidente venezolano se adentra en temas religiosos en cuando más se nota su delirante ignorancia. Tampoco disimula su poco conocimiento del Derecho: claramente pide investigar condenando de antemano. Además, esta acción es ilegal debido a que, de acuerdo con la Constitución, es competencia del Parlamento ejercer contraloría sobre el Poder Ejecutivo.

Una nota en El Nacional web, del 15 de enero, se informa que el presidente Nicolás Maduro ordenó este lunes la investigación al monseñor López Castillo y al obispo  Basabe, de la Diócesis de San Felipe, en el estado Lara, por supuestos delitos de odio. El primer mandatario se refirió a las palabras de Basabe quien, el domingo durante la homilía de la Divina Pastora en Barquisimeto (Lara), calificó a las personas afectas al oficialismo como “peste”. Dando paso a su pulsión de represalias, instó al Fiscal General, al Defensor del Pueblo y al Procurador de la República a “revisar” sí las palabras emitidas por el Obispo de San Felipe corresponden a “verdaderos delitos de odio que pretenden generar enfrentamientos, violencia, muerte., exclusión, persecución…”.

Recordemos que el 14 de enero, en la Homilía en Santa Rosa, día de la Divina Pastora, una fiesta religiosa multitudinaria, de 2017, el Arzobispo Castillo dijo: “Yo como Pastor siento un dolor muy grande porque ustedes no tienen comida ni medicina, porque se mueren niños y ancianos por falta de medicamentos…la mayoría de nuestro pueblo no creemos en el comunismo socialista fracasado que ha llevado al país a la miseria…yo no callaré jamás, hablaré siempre por el bien común del pueblo. Debemos respetar la Constitución para que no sea parcializada como muchas veces se hace” dijo el prelado durante la Homilía en Santa Rosa.

Y este año, el Arzobispo López Castillo, doctor en teología y filosofía, durante esa misma festividad religiosa, dirigió unas palabras por Venezuela durante la eucaristía, y enfatizó que el pueblo de Venezuela clama por comida y medicinas, petición que hizo a la Patrona de Almas, como también se le conoce a la virgen. Grupos de personas obsequian mandarina a los caminantes, quienes se aglomeran alrededor del camión de mandarinas. En ese punto, monseñor López Castillo repitió la petición, a viva voz: “¡Queremos comida! ¡Abajo los corruptos!”, palabras que fueron aplaudidas por los presentes y fueron cortadas por las televisoras regionales.

La GN y milicianos reprimieron la procesión en el cruce de la avenida Morán con Venezuela, pero cuando llegaron los milicianos y funcionarios de la Guardia Nacional, los presentes en la procesión empezaron a lanzarles conchas de naranjas y potes de agua. Los militares se retiraron del lugar. El Gobierno Nacional ha rechazado las declaraciones, sin embargo la Conferencia Episcopal Venezolana, ha conservado sus palabras. Por ello aquí el mensaje integro de la Homilía de monseñor Basabe.

Explicó el Obispo que” Dentro de las múltiples acepciones del vocablo iglesia, quizás la más significativa es la de congregación de cristianos que estamos unidos por el bautismo. La procesión entonces también constituye Iglesia, porque a ella concurrimos los cristianos en asamblea, para expresar y fortalecer la fe”. Y denunció la búsqueda de comida, el deterioro extremo de la salud pública, la alta desnutrición de los niños y la ideologización en la educación. Corresponde a las autoridades civiles del Estado ejercer su poder efímero, limitado y subordinado al pueblo de Venezuela, para buscar las soluciones pertinentes y luego rendirnos cuentas, aquí en la Tierra. Corresponderá al Supremo Creador decidir si los invita o no al Banquete Eterno.

“El gobierno reacciona porque hemos tocado conciencias”, y agregó: “ratifico lo dicho y me da mucha tristeza que el presidente mienta tan olímpicamente delante de todo un pueblo y diga cosas que no dijimos. En mi homilía no hubo incitación al odio ni a la confrontación, ni a una guerra civil. El gobierno reacciona porque hemos tocado conciencias; los obispos estamos llamados a hacer forjadores de paz y generar esperanza lo cual implica denunciar la injusticia, y no nos dejamos ganar por el miedo ni tapamos la mentira. Llamamos al pueblo y pedimos a la Divina Pastora ayudarnos a combatir la peste de la indiferencia. Estamos tranquilos: la verdad es de los valientes y el culillo es gratis”.

El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor José Luis Azuaje, afirmó que las homilías que causaron escozor en el gobierno están apegadas a la doctrina teológica y se amoldan a la pastoral social de la Iglesia. Argumentó que “El problema es que el gobierno, a través de la ANC, no acepta las críticas y reflexiones que pueda hacer el pueblo a las cosas que no funcionan. La Ley contra el odio es para los ciudadanos que no están de acuerdo con lo que sucede en el país, es violatoria de los derechos humanos. En un país donde casi nada funciona ¿por qué tenemos que callarnos? Hay que hablar en función de las correcciones y de rectificar las políticas erradas derivadas del modelo económico y político”.

El primer vicepresidente de la CEV, monseñor Mario Moronta, consideró que las amenazas de Maduro son una afrenta contra todo el Episcopado y la Iglesia. Dijo que las homilías fueron del conocimiento público y, por tanto, no hay nada que investigar. Y concluyó: “No van a encontrar en ningún momento ningún llamamiento al odio, ninguna invitación a la violencia, como en efecto sí lo podemos ver en muchas de las expresiones que incluso ayer se dijeron”. Los obispos afirmaron que el pueblo rechaza los hechos en los que murieron el comisario Oscar Pérez y otros críticos del gobierno. El presidente de la CEV dijo que recaban información de las organizaciones de derechos humanos: “Hay mucho dolor y familias involucradas”.

En un comunicado emitido el 16 de enero en la tarde por la Presidencia de la CEV, la Iglesia rechazó las amenazas contra los obispos López Castillo y Basabe. Denunciaron que Maduro tergiversó el mensaje de monseñor Basabe “con el objetivo de hacer ver que los obispos incurren en delitos. La verdad de lo que sucede en el país ha quedado evidenciado en las homilías pronunciadas ese día. El aval de esto lo han confirmado los miles de feligreses presentes en la misa en la avenida Venezuela que, con sus gestos, certificaban lo que escuchaban”. La CEV indicó que los obispos señalados por Maduro cuentan con el respaldo de toda la Iglesia que peregrina en Venezuela “ante cualquier acción que ponga en peligro su integridad de vida y su libertad de pensamiento y de acción”.

Dijo Aristóteles: “Si no quieres estar en política, en el ágora, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan”. Este es el resultado de la actitud conformista y resignada, de quienes quieren vivir de las dádivas, regalos y el subsidio de gobierno, anzuelo para capturar voluntades y el voto popular.

Aprópiate del lema de Juan Pablo II en su segunda visita a Venezuela: ¡Despierta y reacciona, es el momento!

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