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El bumerán llega a Madrid por Asdrubal Aguiar – La Patilla – 11 de Enero 2020

downloadRecién ordeno y cierro, por lo pronto, mi obra periodística y de ensayos acometida a lo largo de los últimos veinte años. Son 8 volúmenes y casi 5.000 las páginas en las que me muerdo la cola para entender y denunciar a la mutante revolución que se cuece entre el Foro de Sao Paulo y sus escribanos de Valencia, España.

Adiestrados estos, intelectualmente, por La Habana, se montan sobre los hombros una tarea cuya realización preocupa hace treinta años, cuando se predica, con liviandad, el fin del comunismo, vale decir, la llegada del posmarxismo que se apalanca sobre los proventos del capitalismo y manipulando las formas de la democracia, para vaciarlas de todo contenido. Eso sí, oculto tras los camisones de ocasión, útiles en el mercado de la opinión pública y para sus redes globales: bolivarianismo, luego socialismo del siglo XXI, al término progresismo; ese mismo que vocean el impresentable de Ernesto Samper Pisano y José Luis Rodríguez Zapatero.

Más directos y sinceros han sido, ayer Fidel Castro, quien, ante la pregunta de una periodista sobre el significado del socialismo del corriente siglo, la ataja en seco: ¡es comunismo!, nada más; hoy, Alberto Garzón, novel ministro de Pablo Iglesias dentro del morganático régimen que se instaura en España, quien afirma que: “el proyecto político de Castro está más vivo que nunca”.

Todo comienza, pues, con un pequeño volumen, el noveno, de apenas 128 páginas, editado por el diario El Nacional el año 2000, que escribo a finales de 1999 para dar cuenta de mi Revisión crítica de la Constitución bolivariana. Desde entonces y ahora, la llamo el pecado original. Su prólogo – ¿quién podría imaginarlo?, yo mismo me sorprendo – se lo solicito a un cordial y amigable profesor valenciano, a quien conozco a inicios de dicho año cuando atiendo una cita del director general de la Unesco, para dictar en España una charla, en Castellón de La Plana.

Él y varios de sus colegas, así, llegan a Caracas para enterarse, con fines académicos, del proceso constituyente nuestro. Es lo que esgrimen y me dicen al saludarme. Mas al cabo son ellos quienes, tras bambalinas, imaginan e impulsan a La Bicha de Hugo Chávez, como primera experiencia acordada entre Lula y Fidel en 1991, dándole paso franco al poscomunismo señalado.  Y como se sabrá más tarde, les contrata Isaías Rodríguez, vicepresidente de la Constituyente, embajador en España, manifiesto protector de la ETA, lo que es un dato secundario para esta crónica.

Topamos, así, con el posmarxismo en tierras americanas, con sus constituyentes a cuestas y sus procesos para el desmontaje de nuestras democracias, amantadas estas por el patrimonio moral del Occidente judeocristiano.

Se cuecen los estatutos políticos del poscomunismo en los hornos de la universidad valenciana y su fundación, que a lo largo de los años se hará beneficiaria de asesorías generosas asignadas desde Caracas, Quito, y La Paz. Me refiero a la Fundación CEPS, al Centro de Estudios Políticos y Sociales cuyo cerebro más destacado y acucioso es el actual catedrático Roberto Viciano Pastor. En lo adelante no oculta más su filiación ni sus tareas, como el haber dirigido los “equipos de seguimiento y asesoramiento a las Asambleas Constituyentes de Venezuela (1999) y las más recientes de Ecuador y Bolivia”.

“La observación del autor es crítica –dice Viciano sobre mí y acerca de mi desencuentro con “su” Constitución y en el prólogo que me escribe en 2000 – desde una particular visión del derecho, de la función pública y del deber del Estado, y desde una priorización de los valores de la que, desde luego, no es espejo fiel la nueva Constitución”. Se refiere, obviamente, a la suya, a la que asesora desde Valencia y para Venezuela, a partir de una institución cuyo portal la muestra como consultora política, jurídica y económica, de las “fuerzas y gobiernos progresistas de América Latina”.

Lejos de lo anecdótico, lo vertebral es que tras un ejercicio y varias puestas en escena por quienes se empeñan en no quedarse huérfanos ante el agotamiento de la experiencia del socialismo real soviético, pasadas tres décadas de sinuosa penetración, experimentando más allá de los predios de la madre patria, los armadores españoles del Foro de Sao Paulo regresan a su nicho, al CEPS en el que amamantan a Pablo Iglesias y los constructores de Podemos. Se trata de los destructores que intentarán ser, ahora, de la milenaria cultura de la que se avergüenzan una parte de la Europa y la España posmodernas: No lo digo yo, lo afirma el papa Ratzinger, en pasada oportunidad, cuando desnuda al progresismo como relativismo cabal y amoral de la existencia.

Llega a Madrid, en suma, la muerte de Dios – lo repito por enésima vez – y el presupuesto para que la corrección política signifique el fin de los sólidos morales y cualquier acotamiento desde lo racional. Es lo que manda, al caso y como lo señalo en mi anterior columna, la Agenda “igualitaria” de la ONU 2030.

Lo más insólito es que todo se reduce al advenimiento de una procaz religión, nutriente de la desesperanza, asociada con el delito, envilecedora como ninguna, la de “los principios y valores de Fidel Castro, que debemos seguir defendiendo”, según lo indica Garzón. En esa estamos, en el plano de los “rauxas”, dirán los catalanes.

Ramos Allup… Te amo!!! por Claudio Nazoa – Caiga quien caiga .net – 9 de Enero 2020

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Juro que es la primera vez que le digo esto a un hombre y, lo peor, ¡a uno tan feo!, pero… ¡no aguanto más! Hoy salgo del clóset gritando y por la calle del medio: ¡Te amo, Ramos Allup! ¡Te amo!

Ojo, esto no es un ataque de mariquera senil. No. Se trata de que Ramos Allup es el propio, se ha convertido en una especie de demonio de Tazmania que ataca a los diablos rojos.

Yo sé que en ambas partes esto va a traer cola, pero ya es hora de que todos los venezolanos digamos las cosas claras y sin miedo.

¿Recuerdan cuando estuvo en la primera reunión de Miraflores?, quisieron callarlo pero no se dejó, por el contrario, con su particular y horrible voz, gritó:

―Mira chico… tú aquí no mandas. ¡Así que respeta! ¡Tú no me vas a callar!

Fue tan contundente que tuvieron que dejarlo decir lo que tenía que decir, incluso se tomó más tiempo de lo pautado y no permitió que lo cortaran. Al día siguiente, todo el mundo comentaba lo sucedido. Henry se había convertido en una especie de Robin Hood que le grita a los poderosos, para vengar a los oprimidos que no pueden ir a Miraflores a decir verdades incómodas al presidente.

Vamos a hablar claro. Ramos Allup no le cae simpático a todo el mundo, pero como el amor es ciego, yo lo amo. Él tiene cara y actitud de tipo arrecho que no se deja pisotear y ese es su secreto: su arrechera es auténtica. Ramos Allup es, quizás, uno de los mejores oradores que ha tenido Venezuela, a veces, me recuerda a Jóvito Villalba.

No quiero que piensen que estoy aupando una posible candidatura de Henry Ramos, que de paso tampoco él quiere. La verdad, a mí no me gustaría verlo en Miraflores, a menos que sea como vengador, zumbando pescozones y mordiendo a los malos.

Lo irónico de mi enamoramiento, hasta el momento platónico, es que hace mil años, cuando yo era comunista, Ramos Allup era el diablo que yo combatía. Ahora, cuando están los comunistas en el poder, él sigue siendo el diablo, pero es el diablo que necesitamos para que entre en el infierno a castigar con la paila hirviente de su verbo a estos Luciferes que nos desgobiernan.

Me arrepiento de haber combatido tanto tiempo a los adecos y copeyanos porque, aunque nos duela… ¡con ellos se vivía mejor! Imagínense, en esa época, hasta quienes éramos comunistas, teníamos papel tualé en nuestra casa.

Los diablos malos, histéricos, dicen: ¡No volverán… no volverán…! Yo les digo: estamos volviendo porque el pueblo nos está llamando.

Mientras, enamorado, grito: ¡Ramos Allup, te amo!

Franco Manuel Casella Lovatón: “Las mafias armadas han secuestrado la república” por Rubén Olveira Araujo – Deia – 30 de Noviembre 2019

Embajador’ del autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, Lovatón se reúne en Sabin Etxea para explicar la delicada situación que atraviesa su país

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BILBAO.Tras los incendios de este verano, América Latina continúa, metafóricamente, en llamas. Nicaragua, Bolivia, Venezuela, Chile, Colombia… ¿A qué responde este malestar generalizado en la región?

-Hay dos elementos. Uno es un elemento antropológico cultural sembrado desde el comunismo: el antiimperialismo. Es la idea de que los norteamericanos vienen con su capitalismo salvaje a destruir la tranquilidad del mundo, pero la verdad detrás de eso es que el comunismo es mucho más salvaje, mucho más depredador, que acaba con la libertad individual. En América Latina somos países jóvenes que estamos en un proceso de transición de la adolescencia a la adultez.

¿Y el otro elemento?

-El plan orquestado desde el foro de Sao Paulo para generar inestabilidad en la región. Los intereses de la mafia de Nicolás Maduro están detrás de eso. Maduro está perdiendo la batalla en el tema internacional por su intromisión continua, por forzar unas elecciones sin candidatos y ganar una elección que fue una farsa. Yo pertenezco a Voluntad Popular y mi partido -liderado por Leopoldo López y hoy por nuestro señor presidente Juan Guaidó- fuimos ilegalizados a las vísperas de las elecciones. Ante todo esto, la crispación que hay en la región, y el movimiento que hay tiene intereses que no son las reivindicaciones sociales.

¿Dice que no son las reivindicaciones sociales?

-No, porque éstas las utiliza Maduro como un empaque que es un resultado engañoso. Suena muy bien hablar de la igualdad, de los derechos, de la oportunidad, de temas de alto contenido social que, si te lo dijera una opción comunista que no ha estado en el poder, jugaría con la esperanza de los votantes. Pero estamos hablando de unos depredadores que llevan 20 años en el poder, que acabaron con las riquezas del país más rico del continente, con las mayores reservas de petróleo, de diamante, coltán… Todo eso ha sido manejado por ellos con una visión delincuencial porque, a día de hoy, Venezuela está repartida en negocios ilícitos del narcotráfico, donde abiertamente grupos irregulares como las FARC o el ELN tienen el control de cerca del 40% del territorio nacional del sur de Venezuela y en donde células de Hezbolá entrenan libremente en la Isla de Margarita. Venezuela se ha convertido en una amenaza para la región.

¿Por qué?

-No es un tema de ideologías, porque estas deben existir y coexistir en democracia. La cuestión es que tenemos un régimen que está persiguiendo a los políticos y que, además, está desconociendo la división de poderes. En 2015 ganamos la Asamblea con dos tercios de los votos y, desde el día uno, comenzó el ataque, el hostigamiento y las agresiones contra los diputados. No hemos cobrado sueldo ni un solo día, coartando la autonomía presupuestaria del Parlamento, etc. Pero fue más allá, porque los grupos irregulares han ingresado al palacio golpeando al personal de la Asamblea. Han violentado la tradición republicana en un irrespeto al poder legislativo. Nuestra independencia no se celebra evocando un acto militar, sino un acto parlamentario.

¿Esta situación que atraviesa Venezuela, concretamente, no tiene también algo que ver con el bloqueo y la gestión que se ha hecho desde fuera?

-Eso es parte de la propaganda que ha divulgado el régimen de Maduro. La verdad de las sanciones no es que atentan contra el pueblo, porque si se leen con detalle tienen excepciones para el tema de alimentos, medicinas, etc. En un estado normal, un ministerio de la Salud compra medicinas para entregarlas, pero aquí estamos ante los mayores ladrones de la historia. Se estima que se han robado 300.000 millones de dólares y que de la noche a la mañana han aparecido nuevos millonarios que vienen todos del partido de Chávez, y ahora del partido de Maduro. Personajes que son conocidos por su trayectoria, que eran personas humildes y que ahora son dueños de bancos, con aviones privados, yates, etc. ¿Cómo un ser humano que no hace un aporte real a la economía se convierte de la noche a la mañana en un magnate? Es un simple acto de pillaje. En medio de esto, las sanciones se centraron en perseguir y congelar esos capitales que tienen mala procedencia, pero venden al pueblo que el hambre que se está pasando es producto de la sanción. Lo que no dicen es que muchos de los ministros de la Salud tienen el monopolio de las importaciones de medicamentos y que inflan los precios. Esos mismos que elevan la bandera por el pueblo lo que quieren es seguir haciendo el desastre que están haciendo.

¿A eso se debe la escasez de productos básicos en el país?

-Así es. A pesar de que Venezuela vivió la mayor bonanza de la historia no ha dejado infraestructuras, ni servicios públicos, ni medicinas, ni grandes hospitales. Lo que ha dejado son nuevos millonarios: los boliburgueses y los enchufados, que hicieron fortunas fortuitas que terminaron cambiando la vida a unos pocos robando lo que es de todos. Y, además, financian grandes campañas mediáticas para decir que hay un bloqueo como en Cuba, cuando el sufrimiento está causado por ellos. Desde nuestro punto de vista hemos intentado el tema de la ayuda humanitaria, colaboraciones con Cruz Roja, donaciones… Pero por respuesta obtuvimos que cuando la ayuda ingresaba a Venezuela, fue quemada por los grupos violentos. Imagina el crimen humanitario que es esto en un país donde se está pasando una gran necesidad, donde hay miles de enfermos… Todo este sistema genera el éxodo más grande de la historia: cuatro millones de venezolanos nos hemos visto forzados a abandonar el país.

¿Qué cambiaría si Guaidó alcanza la presidencia?

-Lo primero es restituir el estado de derecho. A día de hoy la república no existe porque no hay un reparto de derechos. Restituir un poder judicial que esté al servicio de la justicia y no de la parcialidad política. También reinstitutionalizar el ejército, para que dejen de ser militantes de un partido y se dediquen a su tarea: custodiar la integridad territorial. Y, por supuesto, restituir todos los elementos de confianza para la empresa privada, para el emprendimiento, porque es la verdadera solución al empleo. Hay que restablecer la confianza, porque sin eso no hay ningún proyecto, ni político ni económico, que se viable.

¿Dentro de este restablecer la confianza contemplan medidas como la apertura o privatización del mercado?

-Primero habría que entender la naturaleza del mercado, que debería estar centrada en la explotación del petróleo, de los recursos naturales, etc. También quitar la producción del oro y de los diamantes a los grupos irregulares y a las guerrillas para que genere dividendos a la nación. Generar políticas para indemnizar a la gente que fue robada. Tenemos que dejar de hacer las cosas mal y empezar a hacer las cosas bien.

¿Considera que la comunidad internacional debería intervenir en un conflicto nacional?

-Nosotros contamos con el reconocimiento de más de 60 países a la presidencia del diputado Juan Guaidó, porque se ha venido haciendo un trabajo importante visibilizando y denunciando las violaciones de derechos humanos. A veces pretenden utilizar la injerencia como excusa para que nadie se meta dentro de Venezuela, pero lo que está ocurriendo es un exterminio y una violación sistemática de los derechos humanos y del estado de derecho, por lo que sí que se necesita una intervención moral y ética de la comunidad internacional. Estamos en una situación de secuestro, de mafias armadas que han secuestrado la república.

América Latina en “retroluciòn” por Rafael Gallegos – Blog Petroleo Sin Reservas – 10 de Noviembre 2019

La historia es un perenne repetir de situaciones que creemos diferentes porque el tiempo les da distinto decorado. “Muchos Vietnam” dijo el Che en los sesenta y trató de plagar de guerrillas a Latinoamérica. Les vendieron a los más jóvenes y a los más ingenuos que las revoluciones eran cosas de montañas, de barbas, de tabacos, de fusiles y de campesinos. ¿Y con estas montañas tan altas ustedes no han hecho la revolución? – le preguntaban los guerrilleros cubanos a los venezolanos en 1959, cuando asombrados observaban el majestuoso Ávila mientras subían por la autopista hacia Caracas.

Parecía que derrocar el sistema capitalista era uniformarse, coger un fusil e ir a la montaña. Ah! y cosa de dos años como hizo Fidel. Así derrotarían a las dictaduras o a las democracias “burguesas” y conquistarían el paraíso socialista. Menos  mal que encontraron militares demócratas y líderes civiles  con pilas y guáramo que los derrotaron.

¿Hay alguna diferencia entre el sentido de esta esa frase y “la espada que camina por América Latina”? Ambas reflejan la intención de esparcir el comunismo por el continente, con unos cuarenta o cincuenta años de diferencia. El Fidel Castro que en los sesenta apoyado por la Unión Soviética quiso hacer de Venezuela la cabeza de playa del continente para esparcir su revolución, es hoy el Foro de Sao Paulo, o el más exclusivo Foro de Puebla donde una treintena de líderes firmaron un acuerdo para apoyar gobiernos “progresistas” y frenar el avance de la “ultraderecha”.

Paradoja de paradojas, ellos llaman gobiernos  “progresistas” a los que padecen más necesidades y muestran peligrosos déficit de democracia. Es decir a los que menos han progresado, como por ejemplo Cuba y Venezuela, los dos salarios más bajos del continente. Y llaman de “ultraderecha” a los que proclaman la democracia y las libertades económicas, como todos los países del primer mundo.

Pareciera que para los comunistas ser progresista significa salarios de menos de 5$ al mes, improductividad, hospitales enfermos, desnutrición y hambre. Y por supuesto, países con democracias que “progresan” hacia lo que podríamos llamar democracias totalitarias por la vía de acabar con la propiedad, las empresas y el agro; de reprimir la disidencia y practicar gigantesco  ventajismo electoral, inhabilitar líderes y partidos. Y elecciones con árbitros rojitos  imitar los líderes forever y el partido único… como en Cuba.

MEDIAS VERDADES

Lo más efectivo del comunismo, y no lo dude, es la propaganda para manipular los hechos y las masas. Herederos de Goebbels, el asesor de Hitler que repetía las mentiras tantas veces como fuera necesario hasta transformarlas en verdades; de la Stasi, el Ministerio de Propaganda de la dictadura de Alemania Oriental, y de la KGB soviética maestra del G2 cubano. Una escuela de décadas.

Con razón son capaces de convencernos que una mujer puede estar medio embarazada, o de encontrar la justificación para crucificar a Cristo en el nombre de Cristo, aspecto que intentan cuando  acaban con la calidad de vida del pueblo… en el nombre del pueblo.

Por ello ahora nos tratan de vender por ejemplo, que Chile despertó. Pronto nos convencerán de que los chilenos quieren transitar la “heroica” ruta de los venezolanos. Algo así como que quieren cambiar los 400 $ mensuales de salario mínimo por los 5$ de Venezuela, o el crecimiento del PIB de 3% por ciento anual por el abismo de menos 30% de Venezuela, o la inflación de 3% anual por la milmillonaria hiperinflación venezolana. Mejor déjame dormido… y que dijo un chileno. Hablan de la desigualdad chilena ocultando que el país más igualitario de América es Cuba, o tal vez Venezuela. Todos los no enchufados… igualados en la miseria.

O nos quieren convencer que Evo ganó por nariz siendo gobierno y que las veinte horas de cierre de los cómputos no lo favorecieron. Tuvo que desenmascararlo la OEA para que cediera. Qué diferencia con Gonzalo Barrios, quien prefirió, en aras de la democracia venezolana, que su candidatura oficial  perdiera por mínima diferencia antes que ganar en un mar de dudas. Y así se dio la primera transferencia electoral de un gobierno a la oposición en Venezuela. De Raúl Leoni Rafael Caldera en 1968.

La propaganda de la “revolución” pretende que asimilemos tanta mentira disfrazada de medias verdades y nos convirtamos en silenciosos testigos del absurdo, cual aquel hombrecito de flux y pajarita de las tiras cómicas llamado Subuzo.

LOS DIAMANTES SON ETERNOS

Y los “revolucionarios”, que se creen diamantes y de muchos quilates, pretenden ser eternos. “No nos vamos ni por las buenas ni por las malas”, ¿les suena?

Para ellos la democracia es una excusa. Lo importante es permanecer en el poder. Ninguno se quiere ir. Chávez, a quien el pueblo le dio fecha de vencimiento, utilizó  “su” tribunal para contradecir la Constitución y en  otro referendo…se quedó. Parecido hizo Evo cuando el pueblo le dijo legalmente que tenía que irse. Lo mismo trató hacer Correa. Cristina Fernández, encontró un recoveco y quedó como vicepresidente en medio de múltiples juicios  por corrupción. La reelección ha sido utilizada por estos líderes para asfaltar la autocracia.

DOÑA BÁRBARA

Hay que estar claros, lo que está planteado es la misma lucha de todos los siglos. Civilización versus barbarie.  La misma lucha… con distinto decorado.

Pretenden que como Subuzo presenciemos inertes tremendo teatro del absurdo. La palabra revolución les queda gigantesca. Será “retrolución”… en retro ¿va de retro Satanás?

Porque la revolución en el siglo XXI es democracia, libertades, tecnología, educación de primer mundo, valores, respeto, productividad, equipos de alto desempeño, honestidad..  Todo lo contrario de esta destrucción de Venezuela.  

Ellos están unidos a nivel nacional e internacional. A nosotros nos queda superar estas tres oposiciones – es imperativa la Unidad- , así como  sacarle provecho al magnífico apoyo del mundo democrático y afinar estrategias para rescatar a Venezuela.

Estamos obligados a imitar a Santos Luzardo y lograr que la civilización triunfe sobre la barbarie.

Una Enfermedad Llamada Chavismo, ¿Quiénes la Padecen? por Rafael F. Collins – Revista IF Digital – 6 de Septiembre 2019

Quiero desempolvar unas ideas de Aldous Huxley escritas en 1958 para su libro “Nueva visita a un mundo feliz” con la intención de comprender la importancia de la identidad individual. 

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El origen de la enfermedad

Estas ideas son tan esclarecedoras como el sol puede serlo para el día que nace.

La premisa de Aldous Huxley para aquella época, es que el mundo podría colapsar en sociedades controladas por gobiernos comunistas por dos razones: La primera es el exceso de población, y la segunda, exceso de organización como respuesta para tratar de administrar los pocos recurso disponibles.

Pero en Venezuela, en pleno siglo XXI no ha hecho falta ni tener exceso de población, ni exceso de organización, ni mucho menos pocos recursos para sufrir el comunismo, porque sí, el comunismo no se vive, se sufre. En nuestro caso, comparto la idea de Huxley al parodiar la frase de Winston Churchill, “nunca tantos han sido tan manipulados por tan pocos.”


En Venezuela, en pleno siglo XXI no ha hecho falta ni tener exceso de población, ni exceso de organización, ni mucho menos pocos recursos para sufrir el comunismo, porque sí, el comunismo no se vive, se sufre.


En el orden de esas manipulaciones, una de las peores, es la de hacer sentir a los integrantes de nuestra sociedad, que aspirar a la realización individual es malo, y solo se obra de buena manera cuando la sociedad -como masa- se pone por encima del individuo.

Es decir, tus intereses, tus sueños, tus anhelos son un pecado si ellos te impiden ser parte de la masa, porque para ser parte de la masa, el principal requisito es olvidarte de tu identidad, de tu capacidad de razonar.


Los síntomas

“Pero las sociedades están compuestas de individuos y son buenas -únicamente- en la medida en que ayudan a los individuos a realizarse conforme a sus potencialidades y a lograr una vida feliz y fecunda”, acierta Huxley al decir esto.

Ahora les pregunto ¿Han notado que en Venezuela hay personas que se quejan de todo y otros que por el contrario se adaptan a todo por más humillante que sea?

La respuesta seguramente es sí, y esto tiene una explicación que te dejará pensando largo rato:

El filósofo y psiquiatra, Erich Fromm nos dice: «Nuestra sociedad occidental contemporánea, a pesar de su progreso material, intelectual y político, ayuda cada vez menos a la salud mental y tiende a socavar la seguridad interior, la felicidad, la razón y la capacidad para el amor del individuo; tiende a convertirlo en un autómata que paga su frustración como ser humano con trastornos mentales crecientes y una desesperación que se oculta bajo un frenético afán de trabajo y supuestos placeres.

Nuestros «crecientes trastornos mentales» pueden manifestarse en síntomas neuróticos. Estos síntomas son claros y causan una zozobra extrema.


Los enfermos

Pero «huyamos —dice el doctor Fromm— de definir la higiene mental como la prevención de los síntomas. Los síntomas no son como tales nuestros enemigos, sino nuestros amigos; donde hay síntomas hay conflicto y el conflicto siempre indica que las fuerzas vitales que luchan por “la integración y la felicidad siguen combatiendo todavía».

Donde cabe hallar a las víctimas realmente incurables de la enfermedad mental es entre quienes parecen los más normales. «Muchos de ellos son normales porque se han ajustado muy bien a nuestro modo de existencia, porque su voz humana ha sido acallada a edad tan temprana de sus vidas que ya ni siquiera luchan, padecen o tienen síntomas, en contraste con lo que al neurótico sucede.»

Son normales, no en lo que podría llamarse el sentido absoluto de la palabra, sino únicamente en relación con una sociedad profundamente anormal.


Su perfecta adaptación a esa sociedad anormal es una medida de la enfermedad mental que padecen. Estos millones de personas anormalmente normales, que viven sin quejarse en una sociedad a la que, si fueran seres humanos cabales, no deberían estar adaptados, todavía acarician «la ilusión de la individualidad», pero de hecho han quedado en gran medida desindividualizados.

Su conformidad está derivando hacia algo que se parece a la uniformidad. Pero «uniformidad y libertad son incompatibles. Uniformidad y salud mental son incompatibles también… El hombre no está hecho para ser un autómata y, si se convierte en tal, la base de la salud mental queda destruida”

Queda claro entonces dos cosas, en Venezuela gracias al chavismo no hay una sociedad occidental propiamente dicha, pero sí hay, en la misma medida gracias al chavismo y sus cómplices (falsa oposición), un bombardeo constante que busca destruir la salud mental del individuo, con el objetivo claro de volver a la persona un autómata incapaz de razonar, de pensar, de criticar y de seguir su realización y el cumplimiento de sus sueños.

Así las cosas el diagnóstico es: Enfermedad: Chavismo, socialismo, comunismo. 

Nota importante de leer: Si aún, después de 20 años sufriendo esta enfermedad te quejas, te resistes a sus malos tratos y criticas a la dirigencia política que no cumple con su trabajo, ¡felicidades! A pesar de sufrir la enfermedad estas luchando por curarte y tu salud mental se mantiene.

Si por el contrario, todo te da igual, tienes una actitud sumisa ante las cosas negativas que te hace el chavismo y sus cómplices y andas por ahí como si fueses un ser adaptado a una sociedad que no funciona, lo lamento, es posible que necesites entrar a un programa de rehabilitación urgente o capaz el chavismo que habita en ti ya sea incurable.

Si aún puedes entender esto ¡pide ayuda!

Rómulo Betancourt fue comunista por Elías Pino Iturrieta – ProDaVinci – 26 de Agosto 2019

 

En el país de la polarización, saber que Rómulo Betancourt fue en su juventud dirigente de un partido comunista puede ser una especie de baldón eterno. Los extremismos que campean no admiten matices en el entendimiento de la política, ni aprecian con normalidad la evolución de las conductas personales. Tampoco observan con el imprescindible equilibrio   los pasos que se dan debido a la influencia de unos acontecimientos nacidos al calor de un tiempo que deja de existir para dar paso a otros. Lo más probable es que predominen las sospechas en el caso de uno de los artífices esenciales de nuestra democracia, después de descubrir su pecado juvenil de marxismo leninismo. La descripción somera que ahora se ofrecerá partiendo de las investigaciones del colega Luis León – Rómulo Betancourt y el Partido Comunista de Costa Rica: 1931-1935, Ediciones de la Facultad de Humanidades de la UCV,1985- pretende luchar contra esos prejuicios.

Después de su salida del país, concluida la primera etapa de la gesta llevada a cabo por los estudiantes ucevistas de 1928 contra la dictadura de Gómez, el joven Betancourt se entusiasma con las ideas del dirigente peruano Víctor Raúl Haya de la Torre y con el trabajo del APRA, el gran partido de masas que funda. Lleva en la maleta esos antecedentes, que son apenas un vínculo carente de profundidad, cuando resuelve labrar fama y ganarse la vida en Costa Rica. Su llegada coincide con la creación de una sucursal costarricense del APRA, ante cuyos promotores se presenta con folletos del partido y con referencias de su relación con el fundador. Los animadores de la sucursal de San José –Carmen Lira, José María Zeledón y Luisa González- lo reciben sin prevenciones y lo ponen en contacto con Joaquín García Monge, editor de Repertorio Americano, quien lo incluye en la lista de sus colaboradores. Empieza entonces a ganar lectores. El buen viento hace que también conozca a una educadora a quien animan las ideas progresistas, Carmen Valverde, quien  se convierte en su esposa y en madre de su única hija. Unas opiniones de Haya de la Torre sobre los sucesos del Falke, invasión armada contra el gomecismo que termina en fracaso, hacen que el joven se distancie del proyecto ¨indoamericano¨ y se acerque a un grupo de muchachos solazados en los rudimentos marxistas.

Topa con ellos cuando se inscribe como oyente en la Escuela de Derecho para   proseguir sus truncados estudios, pero es mayor el tiempo que dedica a las faenas políticas que a la visita de las bibliotecas. De allí que comience a destacar como un adelantado de las ideas revolucionarias, debido a cuya divulgación se envuelve en una trifulca que pone a correr su nombre en los periódicos. Ocurre una pelea con estudiantes conservadores, en la cual destaca por un fervor que es descrito por los reporteros como testimonio de un fanatismo peligroso. Los comentarios del episodio y las aclaratorias que hace para no aparecer como un agitador, comienzan a darle una celebridad que refuerzan sus escritos en Trabajo, órgano de un bloque obrero y campesino. Sus compañeros de la época afirman que su pluma es la más desenfrenada del movimiento. Dedica entonces varios textos a atacar los intereses de la empresa estadounidense Electric Bond and Share Company, en los cuales acomete contra las tropelías imperialistas. El Partido Comunista de Costa Rica se funda el 16 de junio de 1931, con Betancourt en el elenco directivo. Testimonios de sus contemporáneos señalan que mueve los hilos desde la trastienda para evitar críticas por su origen extranjero, pero otros aseguran que está desde el principio en primera fila.

En las elecciones municipales de 1932 los comunistas obtienen un caudal inesperado de votos, que les ofrece oportunidades de administración en varias localidades. Betancourt plantea que todos los candidatos de la organización deben pertenecer a la clase trabajadora, para que la revolución del futuro comience con buen pie, pero los comités consideran que no conviene una propuesta tan excesiva. Uno de las figuras más radicales de la directiva, Arnaldo Ferreto, quien es elegido regidor en Heredia, asegura después que el venezolano fue su consejero más extremista. En mayo del año siguiente, cuando se reúne en San José el Segundo Congreso de la Confederación Ibero-Americana de Estudiantes, el venezolano critica las medias tintas de Vicente Lombardo Toledano, célebre sindicalista mexicano. En 1934 anima a los campesinos en la célebre huelga bananera del Atlántico contra la United Fruit Company, a través de una serie de textos dirigidos especialmente a ellos en sus columnas del semanario Trabajo. En mayo de 1935, debido a  actividades contra la seguridad del estado, el gobierno de Jiménez Oreamuno ordena su expulsión de Costa Rica. El perseguido se las arregla para permanecer en el país sin ser objeto de persecuciones efectivas, después de que ha respondido a la disposición oficial con una afirmación lapidaria: ¨soy y seré comunista¨. Deja el país por voluntad propia en 1936, cuando las posibilidades de una transición política parecen posibles en Venezuela.

El Plan de Barranquilla, que ayuda a redactar en 1931 para la liberación de su patria y que es un documento fundamental de nuestra contemporaneidad, incluye planteamientos de cuño marxista sin llegar a las propuestas drásticas que maneja en Costa Rica. Contemporiza con factores de los cuales abominaba, para sugerir una propuesta tragable por   agrupaciones y líderes contrarios al gomecismo que no están dispuestos a embarcarse en una aventura bolchevique. Sus ideas para Costa Rica son distintas a sus ideas para Venezuela, quizá porque se esté alejando a conciencia de la primera insurgencia o porque considere que conviene dejarla para mejor ocasión. Más lo primero que lo segundo, si juzgamos por las campañas del posgomecismo, destinadas a la creación del partido Acción Democrática, y por su conducta cuando llega al poder en 1945 y en 1958. Estamos ante una  evolución  que no pueden apreciar las miradas que solo se  regodean en un tramo   de  carreras ajustadas a los desafíos que los lugares y los tiempos  proponen,  sin cuya atención los políticos están condenados al fracaso y a la estupidez.

La fatalidad del aislamiento por Américo Martín – TalCual – 25 de Agosto 2019


Chávez y Maduro

El aislamiento del proyecto diseñado por Hugo Chávez y sostenido hasta la desesperación por Nicolás Maduro es, dicho sin retórica fácil, la consecuencia del colapso de una estrategia cuyo objetivo central era ¡otra vez! tratar de alcanzar el imposible teórico que Marx anunció en 1848 y perfeccionó en 1867. No digo que Chávez fuera un tardío marxista. Fue simplemente otra prueba de que el comunismo y el socialismo son utopías del siglo XIX y como tales, de imposible aplicación. Esos nombres fueron usados para fines estéticos de sistemas totalitarios.

El auge del chavismo fue palanqueado entre 2004 y 2007 por el fuerte crecimiento económico que, al impulso del petróleo-caro, proporcionó a aquella fantasía el más inusitado financiamiento. El exabrupto diseñado con pretensiones de modernidad sacralizó el énfasis marxista en la industria pesada y en la dictadura de la ciudad sobre el campo. En manos de Stalin semejante modelo hizo de la Unión Soviética una gran potencia militar con algunas ramas industriales desarrolladas cimentada en la estatización de la industria pesada. Pero sostenida no por el consenso sino por la más feroz represión. Frágil castillo de naipes, tal sistema se derrumbó solo.

Todo intento de repetirlo corrió la misma suerte, incluso el del audaz comandante barínés quien montó un andamiaje que le proporcionó liderazgo en el continente e influencia en casos poco recomendables

Sus nuevos aliados revertieron sus progresos geopolíticos: Mugabe, Gaddafi, Sadam, Al Qaeda, Hezbolá. En su patio cercano ocurrió algo similar. Imposible conciliar la necesaria alianza con Colombia y su acercamiento a las anti-colombianas FARC y ELN. A cambio de alianzas perniciosas, dejó caer, por ejemplo, el gasoducto colombo-venezolano que nos colocaría en puertos de aguas profundas en el Pacífico.

El fracaso de su modelo, las amistades que más bien le resultaron adversas, además de sus violaciones a la Constitución y DDHH decretaron su acelerado aislamiento. Con visión estratégica, Chávez había construido un andamiaje hemisférico bajo su personal dirección. Sus componentes: Alba, Unasur, Celac, Petrocaribe, Petrosur, Petroandina perdieron musculatura o no carburaron. Tampoco Bancosur, cuya fantasiosa misión era suplantar al Banco Mundial, el FMI y otros organismos multilaterales. A Maduro debió pegarle en el alma oír a Pepe Mujica y el FA de Uruguay tacharlo de dictador. ¡Ah y de Mercosur salió con poca gloria y mucha pena!

La economía no tumba gobiernos dice el refrán, pero el empobrecimiento del país es tan severo y la diáspora tan inquietante que sin duda impulsan la lucha por el cambio democrático y la solidaridad mundial. La oposición unida alrededor del eje Guaidó-Asamblea Nacional, contrasta con el visible deterioro de la otra acera

Para ralentizar su aislamiento, el bloque gobernante se sienta sobre bayonetas. Los informes referidos a violación de DDHH, lejos de contenerlo lo dinamizan: el informe Bachelet es prueba viviente. ¿Adónde conduce el desgaste del bloque de poder? ¿Cómo detener la diáspora o las hambrunas? ¿Ciertamente el dilema es guerra o negociación? Teóricamente la primera no es descartable debido a los focos de tensión potencialmente detonantes, pero las guerras civiles son en nuestro país un anacronismo, más para reforzar argumentos que para gastar municiones. La negociación se atiene a la lógica del cómo pierdo o gano más: si aceptando elecciones libres al abrigo de las garantías constitucionales o alzándome contra el mundo que presiona salidas incruentas.

Esto de Maduro no es una dictadura por Paciano Padrón – El Imparcial al día – 20 de Agosto 2019

Por supuesto que el régimen criminal que todavía hoy somete a Venezuela tiene elementos que le asemejan a una dictadura, como las torturas, asesinatos y presos políticos, el control de la opinión pública o el sometimiento de los poderes públicos a una sola voz; no obstante, esta tragedia es más que eso, estamos ante un proceso de destrucción absoluta del país y de su sometimiento al crimen organizado, al narcotráfico, a la guerrilla colombiana y al terrorismo internacional, además de la presencia de soldados cubanos, iraníes, chinos y rusos con la aceptación y complacencia del régimen. Estamos invadidos. No se vislumbra factible una salida solo con el esfuerzo de los venezolanos. El TIAR es una opción, pero también es bienvenida cualquier otra salida que permita sumar fuerzas para sacar al usurpador y a los invasores.

En algo más de 200 años de vida republicana, tres cuartas partes del tiempo hemos estado sometidos como pueblo a gobiernos totalitarios, a dictaduras militares, no alcanzando a 60 años los períodos de gobiernos civiles y democráticos. No obstante, ningún régimen tan destructor como este del llamado socialismo del siglo XXI, máscara del comunismo internacional y del Foro de Sao Paulo. En Venezuela teníamos como ejemplo de férreas dictaduras las de Juan Vicente Gómez y Marcos Evangelista Pérez Jiménez: el primero dominó el escenario por 27 años y murió en el poder; la “Rotunda” es el nombre de la dantesca cárcel de sus presos políticos; Gómez no permitió que las ideas modernas del siglo XX se difundieran en el país, tampoco permitió partidos políticos, sindicatos, organizaciones estudiantiles ni ninguna otra de la sociedad civil, él era el dueño de Venezuela; al morir, todo lo robado quedó en el país y oportunamente fue decomisado y devuelto al Tesoro Nacional. Fue nacionalista al igual que lo sería Pérez Jiménez, a pesar de su temible Seguridad Nacional, la odiada policía política del régimen que torturó y robó; modernizó el país, hizo obras fundamentales y Venezuela quedó en vía al desarrollo.

El salvajismo de este comunismo del Foro de Sao Paulo tiene como política la destrucción económica del país para, al estilo cubano, someter a la población por hambre y enfermedad, desatando una mortalidad y desesperanza, una migración sin precedentes en el continente, que ya se estima cercana a los seis millones de los nuestros, mientras 44% de los que restan desean emigrar y el 25% del total de la población actual de Venezuela confiesa, en encuestas, que está preparando su salida, lo que significa que de no generarse el cambio en los próximos meses, la cuarta parte de la población que hoy permanece en el país saldrá de él como migrante, en búsqueda de sobrevivencia.

Comer de la basura es “normal”, 50% de la población declara que no come tres veces al día, el 77% dice conocer a alguien que está padeciendo hambre extrema, mientras que el 92% de la población total está por debajo de la seguridad alimentaria, dijimos 92%, la casi totalidad de los nuestros.

Si bien la migración masiva genera no pocos problemas a los países hermanos receptores, está igualmente demostrado que produce beneficios recibir a los migrantes, pero más allá de la compensación que pueda producirse entre daños y aportes positivos de una migración masiva, esta narco dictadura de forajidos de la guerrilla, del terrorismo y los traficantes de narcóticos es una amenaza a la paz continental.  Es la región la que debe actuar. Los soldados venezolanos están de tal manera controlados por el G2 cubano, de tal manera penetrados, que poco puede esperarse de ellos. Una acción del TIAR o de una fuerza coaligada por la libertad y la democracia en América, pueden devolver la paz y el camino del desarrollo a Venezuela, y pueden ser garantía de erradicación de la presencia, a cuerpo de rey, del crimen internacional organizado en la región. Es el momento para que el continente reaccione de manera efectiva y contundente, no más declaraciones. Es la hora, el régimen de Maduro está podrido y sin aliento. Se le acabó el tiempo. Esto de Maduro no es una dictadura.

Con qué palabras nombrar la destrucción por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 7 de Julio 2019

La primera y más profunda dificultad con la que nos enfrentamos ante la destrucción consiste en nombrarla. En todos los planos de la realidad, los ciudadanos nos vemos asediados por la misma dificultad: cómo hablar, cómo describir, cómo narrar a los demás la destrucción de la que somos testigos y víctimas. Para quienes se paran delante de un micrófono o para quienes escriben, se trata de un desafío considerable: cómo evitar repetirse, cómo lograr que las palabras se ajusten a lo atroz, a lo desgraciado de ciertos hechos.

Un segundo dato es el carácter amorfo de la destrucción. La destrucción destruye los equilibrios, las proporciones y las armonías. Descoyunta, rompe, tuerce, agujerea, erosiona y desarticula. Pone las cosas fuera de su lugar, las amontona, las vuelve inservibles. No solo ensucia: la destrucción multiplica los basureros. Lo inservible adquiere las proporciones del paisaje: aparece en todas partes. Se hace cada vez más presente y más visible. No solo desordena, también ensucia. Destrucción y suciedad corren aparejadas, son inseparables. De hecho, la suciedad es el primer paso de la destrucción.

El tercer rasgo es esencial: la destrucción siempre es peor de lo que parece a primera vista. Nunca es solo exterior, sino que se proyecta hacia lo que no vemos. A la fachada maltrecha se corresponde un interior desvencijado. La agresión verbal populista, por ejemplo, nunca es solo un desliz o un equívoco: es una expresión neta del odio que el antidemócrata siente hacia el orden, las instituciones, el trabajo y los valores. En la destrucción siempre hay realidades ocultas. Lo que vemos es apenas un atisbo, el cabo suelto de una tragedia de todavía más grandes proporciones. Quiero decir con todo esto: la destrucción nunca es solo aparente. Cuando la vemos, ya tiene raíces, se ha expandido por debajo de la superficie.

La cuarta propiedad de la destrucción es que ella no tiene límites claros o definidos. En otras palabras: no tiene fronteras claramente señaladas. Tiene eco, consecuencias más allá de lo inmediato o lo obvio. Se expande con lógicas difíciles de reconocer o predecir. Justo por eso es tan difícil de detener o revertir: actúa de forma incierta. Adquiere las formas menos previsibles.

El quinto factor que quiero mencionar aquí es que la destrucción no se detiene. Es un proceso con una extraña pero real facultad de alimentarse a sí mismo. El avance de la destrucción se produce, simultáneamente, en varios ámbitos, a distintas velocidades, impulsada por múltiples modalidades. Puede ser ruidosa y producirse a grandes zancadas, pero también lo contrario: actuar de forma sibilina y silenciosa. Incluso puede presentarse como lo contrario: como avance, progresismo, forma de los nuevos tiempos.

En el caso de Venezuela, a las cinco propiedades señaladas, hay que añadir todavía tres descriptores fundamentales, propios de regímenes totalitarios, como la Rusia de Stalin o la China de Mao. El primero de ellos es que la destrucción se ha orquestado y ejecutado desde la cúpula. El ansia destructiva ha alcanzado el poder y, una vez en el mismo, ha reconvertido el Estado y sus órganos en maquinarias productoras de estrago y ruina. Leyes, poderes públicos, instituciones, organizaciones y discursos han sido puestos al servicio de la asolación de las naciones.

Como consecuencia de lo anterior, y este es el segundo descriptor, la destrucción ha sido total. Ha derivado hacia la devastación. Devastación no es una palabra exagerada: expresa, nombra la suma de destrucción y ruina en que se ha convertido el territorio venezolano, en cada uno de sus puntos. Relatar esa devastación es uno de los desafíos narrativos a los que me refería al comienzo. ¿Por qué? Porque la devastación es tan extendida, profunda y extrema que se torna inenarrable, impronunciable.

Y así llegamos al octavo capítulo –al octavo infierno– de la destrucción venezolana: el exterminio de las personas. Y es que, en la lógica inclemente de los regímenes comunistas –como ocurrió en la Europa del Este y está ocurriendo en Nicaragua–, la aniquilación humana es su verdadero aliento, su razón de ser, su motivación raigal. El régimen de Maduro no mata accidentalmente. Mata por constitución, por vocación, mata por articulación interior. Está en su programa genético, desde el día uno. No es una deriva, no es un error ni un accidente. No es la obra de un excepcional grupo de fieras fuera de control. Es su marca, su destino: matar, como mataron al capitán Acosta Arévalo.

La pregunta es legítima: un régimen que es destrucción de la existencia y aniquilamiento de las vidas, ¿hacia dónde nos conduce? ¿Nos está llevando hacia una nueva modalidad de holocausto? ¿O se trata de una variante del Holodomor, el genocidio cometido en Ucrania por los comunistas bajo el mando de Stalin, que aniquiló de hambre, matanzas y prácticas de tortura, a más de 5 millones de personas, entre 1932 y 1933? ¿Necesitamos nuevas palabras, otros modos de expresar los cada vez más inimaginables e insospechados sufrimientos a los que estamos sometidos los venezolanos?

‘Desgraciadamente, si Maduro no sale, Venezuela acaba en guerra’ entrevista por María Angélica Correa – El Tiempo – 28 de Junio 2019

Pérez-Maura, periodista del diario ABC, considera que división en cúpula militar generaría choques.

Pérez-Maura, periodista del diario ABC

Pérez-Maura, periodista del diario ABC.

Con el certero golpe constitucional que Juan Guaidó propinó a Nicolás Maduro en el mes de enero, Venezuela ha vislumbrado una salida del laberinto en que la hundió Hugo Chávez.

Sin embargo, el camino de regreso a la democracia está plagado de entresijos que van consumiendo los días que le quedan a Guaidó como presidente interino. Mientras el trabajo soterrado de los que la han secuestrado toma una vez más la bandera del diálogo para ganar tiempo, el país se cae a pedazos.

En una reciente columna, el periodista Ramón Pérez-Maura, adjunto al director del diario ABC de España, expresó que no comparte el entrar en propuestas mediadoras para solventar la crisis en Venezuela, con países que reconocen a Maduro, como Noruega, China, Cuba, Rusia o Irán, “porque la negociación con Maduro debe partir del principio de que él no es un presidente legítimo, él tiene que dejar el poder y debe cesar la usurpación. Solo se llegará a una solución partiendo de esas premisas”.

Pérez-Maura, en sintonía con el secretario general de la OEA, toma sus palabras cuando este afirma que: “Sobre la base de que Maduro todavía es un presidente legítimo no se van a resolver ni la crisis humanitaria, ni la crisis migratoria ni las violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Al contrario. Se van a reforzar”.

Porque Pérez-Maura ha mantenido una posición firme que se traduce en sus escritos, y en conversación que sostuvimos cuando fue enfático al afirmar que la situación en Venezuela no va a cambiar mientras Nicolás Maduro tenga el respaldo de Rusia y China, “y tenemos múltiples señales de que ese respaldo se mantiene. Cuando China invierte en un país acaba quedándose con todo. China siempre gana”.

Y agrega: “La oposición creo que sigue muy fragmentada, pero hay un factor diferencial con lo que ocurre en cualquier otro país, que es la existencia de un presidente encargado, reconocido por medio centenar de países del mundo, por las grandes democracias, por varias grandes potencias, y eso introduce un escenario que no hemos visto nunca.

Porque hasta ahora, cuando hemos visto presidentes encargados o presidentes que no tenían el poder verdadero, generalmente era porque habían caído del poder y seguían reclamando la presidencia.

“España, después de la Guerra Civil, tuvo un gobierno en el exilio con un presidente de la república en el exilio que se instaló en México, y México reconocía a ese presidente. Los encargados suelen ser presidentes que están de salida, y aquí lo que estamos viendo es uno de entrada, que es algo que políticamente no habíamos conocido nunca, por lo que no es fácil trazar la línea ni saber qué ocurrirá.

“La política que está siguiendo Estados Unidos con la cúpula militar venezolana acabará dando resultado. No sé si tardará uno o seis meses, pero acabará dando resultado”.

Es una situación inédita en todos los sentidos, y, como usted señala, es un presidente de entrada que es legítimo. Pero, no tiene el poder de las fuerzas armadas. ¿Qué es más determinante para salir del régimen, las fuerzas armadas venezolanas o que Rusia y China le quiten el apoyo?

Necesariamente es una combinación de las dos cosas. Las fuerzas armadas son determinantes; si ellas se levantaran contra el presidente, aquello se acabaría en diez minutos. Yo creo que él –Maduro– ha seguido una política muy inteligente, manteniendo los privilegios de la cúpula militar –que es la cúpula que señala Estados Unidos–, pero, teniendo un ejército tan numeroso como el que tiene, tienen muchos oficiales de rango medio y bajo sin ninguno de los beneficios de la cúpula y que son muy conscientes de lo que ocurre en las calles del país.

Y eso es un caldero en el que se está cociendo una posible insurrección, y que le da base a cualquiera de los de la cúpula que se sienta amenazado por Estados Unidos para tener un apoyo logístico de una parte numerosa del ejército.

Ahora, como yo no conozco lo suficiente bien las interioridades de la cúpula militar venezolana para saber cómo se puede estructurar un golpe a partir de ahí, lo que sí sé es que en el mundo entero no existe ni ha existido en la historia un ejército que tenga más generales que el ejército de Venezuela. Es que hay ejércitos en el mundo que tienen menos soldados rasos que los generales que tiene Venezuela.

Rusia y China son un apoyo fundamental, y no creo que vayan a retirar su apoyo en ningún momento porque solo tienen qué perder. Aquí la izquierda española partidaria de Maduro dice que a Estados Unidos le interesa Venezuela por el petróleo, y a Rusia y a China, ¿por qué les interesa?, ¿por la pesca? No, les interesa por lo mismo. Rusia sabe que el día que cambie el régimen, difícilmente su situación va a ser la misma.

Yo afirmo que Venezuela es una pelota en un campo de fútbol entre Estados Unidos y Rusia…

No, yo no creo porque la crisis venezolana ha generado algo que no habíamos visto nunca, y es que todos los países del Grupo de Lima, que son los más relevantes de América Latina, se han puesto detrás del presidente Guaidó. Eso es algo único.

Venezuela es un objeto de deseo perverso por parte de China y de Rusia, y es un objeto de deseo democratizador por parte del hemisferio americano, con la excepción de México y de Nicaragua. Esto es algo que no había ocurrido nunca. Es que es muy relevante, cómo se ha llegado a la existencia de un presidente encargado salido de la Asamblea Nacional. 

Lo digo porque desde hace muchos años perdimos nuestra soberanía. Nuestro destino se balancea entre países que nos apoyan, con Estados Unidos a la cabeza, y regímenes que no nos quieren soltar. 

Yo creo que cualquier país que sea una dictadura puede estar sometido a esa situación, y creo que la injerencia humanitaria puede estar muy justificada, que no es necesariamente el envío de tropas y actuar militarmente. Puede ser, pero no es lo que estoy diciendo.

Injerencia humanitaria es interferir en la política de un país a través de embargos, de sanciones, de presiones políticas, de apoyo a un bando frente a otro, y creo que esa injerencia está perfectamente justificada. Porque lo que tú no puedes es jugar con la limpieza de una democracia constituida cuando lo que estás es enfrentándote a una dictadura, porque entonces gana la dictadura, siempre.

¿Y Cuba, que no la hemos mencionado?

No la hemos mencionado porque Cuba ha sido un beneficiario durante muchos años, y sigue siendo el que controla el entorno directo del presidente Maduro. Cuba sabe que, como caiga Venezuela, esta vez a ellos no los salva nadie. Ellos están ejecutando, sobre todo, los mandatos de Rusia, porque al final ellos siguen teniendo increíblemente una dependencia de Moscú; no olvidemos que Moscú ha pretendido mantener las influencias allá en donde la Unión Soviética las tuvo.

Maduro y el régimen castrista tuvieron un papel relevante en el proceso de paz de Colombia, con la inclusión de la guerrilla a la vida política. Venezuela y Colombia a la cabeza del continente son dos espacios que no los van a querer soltar.

No. Estoy seguro de que no. Creo que Venezuela está cerca de vivir una guerra civil, de unos choques sangrientos en las calles. El grado de miseria que padece la población venezolana no sé cuánto tiempo se pueda aguantar.

La miseria se aguanta más tiempo, cuanto más mísero es tu origen, por lo tanto, en Venezuela se aguantará relativamente poco tiempo porque sus clases medias han vivido en una situación de riquezas y de afluencia que en este momento no existe, salvo para una mínima, mínima cúpula militar, y un entorno mínimo del chavismo, pero la gente es consciente de cómo es su degradación, incluso en los barrio más pobres, los beneficios que obtenían antes ya no los obtienen.

El G2 cubano mantiene un sistema de torturas y de terror dentro de las filas castrenses

 

¿Por qué dice guerra civil?

Creo en el riesgo de guerra cuando llegas a esta situación, cuando todo cambia a peor, y aun así el presidente se mantiene atado, y su pequeño entorno se mantiene atado a él. Eso no se puede aguantar. Si él no sale, acaba en guerra.

Entre 2018 – 2019 es cuando más detenciones y desapariciones de militares se han producido.

¿Por qué será?

También el G2 cubano mantiene un sistema de torturas y de terror dentro de las filas castrenses. Hay mucho miedo. ¿Podría ser que el régimen esté buscando una guerra civil? 

No, el régimen no lo está buscando.

El régimen castrista es perverso y lo ha demostrado en Venezuela. ¿Qué opina de la posición del gobierno español? 

La posición del gobierno español es absolutamente lamentable. El gobierno español, este gobierno español, ha intentado en todo momento dar amparo al presidente Maduro. Su compañero de filas, José Luis Rodríguez Zapatero, se presentó como un mediador y quedó demostrado que estaba alineado con una de las partes. Todos los intentos de mediación tenían como objetivos buscar fórmulas para prolongar la estadía de Maduro en la presidencia.

Y el gobierno español acabó sumándose al reconocimiento de Guaidó porque había un verdadero clamor nacional, porque no lo podía evitar, porque habría dejado absolutamente marginado al presidente en España, con un coste importante para su popularidad. Dicho esto, la palabra fue muy bonita pero después nada hizo, nada más, no ha vuelto a apoyar en nada a la oposición, y al embajador del presidente Guaidó prácticamente ni lo han reconocido, y en cambio se sigue teniendo un trato fluido y cordial con el embajador del presidente Maduro.

Creo que Venezuela está cerca de vivir una guerra civil, de unos choques sangrientos en las calles

 

¿Por qué?

Por razones ideológicas.

¿Y Podemos?

Como es lógico, sigue apoyando a Maduro porque son los alumnos del chavismo. Podemos ha sido financiado por Venezuela y por Irán, que es el otro aliado. Entonces, esa relación va a exigir como condición, entre un futuro acuerdo entre el Psoe y Podemos, el que se deje a Venezuela tranquila y a Maduro tranquilo.

Ni Chávez fue socialista ni Maduro es socialista. Han sido comunistas. 
Y Podemos también. Podemos es comunista.

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