elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Colombia

El opositor Ledezma, a su llegada a Madrid: “Venezuela está en el abismo” por Juan Diego Quesada – El País – 18 de Noviembre 2017

El exalcalde metropolitano de Caracas va a ser recibido hoy por Rajoy
1510987029_555878_1511002067_noticia_fotograma.jpg

Al opositor venezolano Antonio Ledezma, bajo arresto domiciliario desde 2015, le tocaban cada día dos veces a la puerta. A las ocho de la mañana y las ocho de la tarde. Los funcionarios encargados de su vigilancia en Caracas le tomaban una foto, estampaban sus huellas en una cartilla y regresaban 12 horas más tarde. Por la fuerza de la costumbre, la escolta se fue relajando poco a poco y el trámite de la noche dejó de ser sagrado. El jueves, tras planearlo con antelación, cumplió el primer pase de revista con toda tranquilidad, como si no fuera a ocurrir nada extraordinario, y a continuación se escapó por carretera hasta Colombia, dando por seguro que nadie se daría cuenta hasta el día siguiente. Este sábado, al llegar a Madrid en un vuelo comercial desde Bogotá, se sobresaltó al escuchar que se había fugado de Venezuela: “Los presos políticos no se fugan, se liberan a sí mismos”.

Ledezma, de 62 años, ha sido recibido hoy por el presidente español, Mariano Rajoy, que le ha transmitido su compromiso de trabajar por una solución plenamente democrática para Venezuela, que “necesariamente” ha de pasar por la liberación de los presos políticos y la convocatoria de elecciones, informa Efe. El Ministerio de Asuntos Exteriores venezolano ha rechazado la reunión, que ha calificado de “acto inamistoso” contra las “instituciones democráticas de Venezuela”. Es el primer encuentro de una gira que le llevará por todo el mundo explicando su visión sobre lo que está ocurriendo en su país. “Venezuela no es que esté al borde del abismo, es que está ya en el abismo”, destacó.

Trump considera a López y Ledezma “presos políticos retenidos ilegalmente”
El opositor añadió que después de más de 1.000 días preso había llegado el momento de denunciar “los desmanes” del presidente venezolano Nicolás Maduro. “En este viaje por carretera que hice hasta la frontera de Colombia vi a mujeres y niños rebuscando en la basura. Es un crimen que eso pase en uno de los países más ricos en petróleo del mundo”, explicó.

En el aeropuerto le esperaban su esposa Mitzy Capriles y sus dos hijas, Miitzy y Antonietta, esta última embarazada. La familia aseguró no haber sabido nada de los planes de evasión de Ledezma hasta el último momento. “Nunca nos hizo partícipe, hasta el final no sabíamos que vendría”, dijo su mujer, que lleva tiempo viviendo en Madrid.

El exalcalde de la capital venezolana, arrestado por una supuesta conspiración contra Maduro, entró a territorio colombiano este viernes solo y tras un viaje de 15 horas por tierra. Llegó de madrugada y tuvo que esperar varias horas a que amaneciera y abriera el puente Simón Bolivar. En su primera declaración desde la ciudad fronteriza de Cúcuta aseguró que “vivió una travesía” antes de pisar territorio colombiano. En el camino sorteó 29 puestos de vigilancia, lo que abre el interrogante de si Ledezma recibió ayuda desde dentro del sistema.

Colombia tampoco puso ningún impedimento a su escapatoria. Las autoridades migratorias explicaron que su entrada al país se registró de forma legal debido a que no existe una orden de captura internacional ni una solicitud formal de detención. El expresidente colombiano Andrés Pastrana, una de las piezas claves en la evasión de Ledezma, le esperaba también en el aeropuerto de Barajas. Pastrana dijo que la fuga se preparaba desde hace varios días y que él mismo pidió al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que diera garantías de seguridad al opositor huido mientras estuviera en su país, aunque Santos no le llegó a contestar. Fue el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, quien finalmente garantizó el trato preferencial a Ledezma.

Pastrana cree que esta es una ocasión magnífica para que una voz autorizada de la oposición difunda su mensaje por el mundo. “Pero no hay que olvidar que todavía hay muchos presos políticos dentro y Maduro tiene la obligación de garantizarles la vida”, agregó.

Por su parte, Ledezma no tardó en pedir unidad a la oposición venezolana, a la que considera responsable de dar aire al Gobierno con sus diferencias. El político criticó abiertamente la decisión de algunos gobernadores opositores de reconocer la Asamblea Constituyente chavista, a la que considera ilegítima, y se mostró contrario al diálogo entre Gobierno y oposición previsto en República Dominicana para principios de diciembre. “Es una trampa”, concluyó.

Mientras él se va a embarcar en una gira internacional cuyo recorrido concreto está todavía por definirse, puertas adentro, Venezuela vive una profunda crisis. Las sanciones financieras por parte de Estados Unidos y su precaria situación económica han situado al país al borde de la suspensión de pagos.

 

Timochenko, candidato por Ibsen Martínez – El País – 15 de Noviembre 2017

Unknown¿Cuáles serán los temas del aspirante cuando todo lo que haga y diga tenga como espejo la tragedia venezolana?

Esta carta persa que hoy escribo desde Bogotown, República de Colombia, entretiene las ideas sueltas de un venezolano sobre Timochenko, el candidato presidencial del FARC.

Por poco escribo maquinalmente “de las FARC”, en lugar de “candidato del FARC”, torciendo el hecho de que Rodrigo Londoño, alias Timochenko, no es el candidato de la legendaria organización narcoterrorista conocida por esas siglas desde la segunda mitad del siglo XX, sino de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

El FARC se propone participar en la campaña electoral colombiana con un candidato perceptiblemente zanahoria, ni más ni menos que si se tratase de la Liga Verde, el partido ecologista finlandés.

Aunque la conversación pública colombiana gira encrespadamente sobre si deben los excabecillas de las FARC purgar penas de prisión antes de ocupar curules en el Congreso, me intriga más la estrategia de campaña electoral de alias Timochenko.

¿Cuáles podrán ser los temas de publicidad electoral del candidato del FARC en tiempos de posconflicto cuando todo lo que haga y diga tiene como espejo la tragedia venezolana, la inhumana faz, el descomunal fracaso del socialismo bolivariano? Al fin y al cabo, las ideas del FARC de Timochenko son declaradamente afines a las del estentóreo socialismo bolivariano del siglo XXI, propugnado por el extinto Hugo Chávez.

Es previsible que la campaña de Rodrigo Londoño estilice, intensificándolos, temas ya tratados por el FARC en vídeos testimoniales como el de la chica que viaja en Transmilenio mientras desgrana, en voice over, frases hechas del tipo ONG sobre derechos sociales y políticos.

Restaría aún resolver el problema de cómo potabilizar hasta el grado de ciudadano presidenciable a un caballero imputado decenas de veces por asesinato, secuestro, tráfico de drogas, lavado de dinero y quién sabe si hasta por aparcar en doble fila sobre un paso de cebra.

Este reto mediático me recuerda la estrategia adoptada, hace más de 40 años, por los excomunistas venezolanos que, una vez descartada por ellos la lucha armada como ruta al poder, decidieron participar en elecciones. Fundaron un partido desganadamente socialdemócrata, lo llamaron Movimiento Al Socialismo (MAS) y se buscaron un candidato que no fuese un cortagargantas excomandante guerrillero. Lo sé bien porque de joven integré aquella panda como activista de su comisión de propaganda.

El MAS designó candidato a un respetadísimo periodista y parlamentario progre, un denodado defensor de los derechos humanos llamado José Vicente Rangel. Sí, ese mismo.

Rangel era por entonces un elegante abogado cuarentón cuyos bigotillos le daban un extraordinario parecido con el santo patrón de los venezolanos: el venerable médico de los pobres José Gregorio Hernández, muerto en 1919 y actualmente en proceso de beatificación.

Hernández es para los creyentes venezolanos emblema de piedad y beatitud cristianas. Millones de estampas y estatuillas lo muestran en traje, chaleco y corbata. Aparece siempre tocado con un sombrero homburg gris y las manos cruzadas a la espalda.

Pues bien, el MAS tapizó los muros de toda Venezuela con afiches del candidato Rangel fotografiado taimadamente en la misma postura que el santo de Venezuela: con traje, corbata y las manos cruzadas a la espalda, pero sin el sombrero homburg.

El afiche fue celebrado como genialidad publicitaria, como el no va más de los métodos subliminales. Las encuestas otorgaban al debutante MAS cerca del 11% de la intención de voto.

El establishment político y las cámaras empresariales reaccionaron aniquiladoramente. Tapizaron a su vez los muros de Venezuela con el exacto reverso del afiche del MAS: el envés del beato doctor José Gregorio Hernández era el protervo compañero de viaje José Vicente Rangel, visto de espaldas.

Sus manos sostenían arteramente una ametralladora. Rangel obtuvo el 4,6% de los votos.

De te fabula narratur, Londoño.

 

Maduro eleva la tensión con Colombia al culpar al país de la escasez de medicinas contra la malaria por Francesco Manetto – El País – 15 de Noviembre 2017

El Gobierno de Santos rechaza las acusaciones y recuerda que nunca negó la venta de medicamentos a Venezuela

Las relaciones entre Colombia y Venezuela han sufrido en las últimas horas un nuevo golpe a cuenta de unas acusaciones de Nicolás Maduro, que volvió a recurrir a la retórica del enemigo exterior para tratar de justificar uno de los peores males que afectan a su país. El presidente chavista, asfixiado por una grave crisis de deuda exterior, culpó al Gobierno de Juan Manuel Santos de ser responsable de la escasez de medicamentos, que desde hace unos años se ha convertido en un problema estructural. El Ejecutivo colombiano respondió horas después dejando claro que nunca negó la venta de medicamentos al país vecino, con el que comparte más de 2.000 kilómetros de frontera.

Maduro, cuya Administración fue declarada el martes en suspensión parcial de pagos por la agencia de calificación estadounidense Standard & Poor’s, señaló a los que considera sus adversarios habituales. “Hemos tenido un sabotaje terrible durante estos años. Este año, con las sanciones del Gobierno de los Estados Unidos la cosa se ha puesto ruda. Pero no nos van a parar, solamente para que sepan”, dijo en una intervención en televisión. El aparato bolivariano busca, en estos mensajes a los venezolanos, instalar un relato que justifique las dificultades que atraviesa el país. Trata de hacerlo descargando responsabilidades e identificando culpables, esto es, principalmente las fuerzas de la oposición y lo que califican, con un lenguaje más propio de la Guerra Fría, de imperialismo internacional.

El sucesor de Hugo Chávez fue en esta ocasión más allá, formulando graves acusaciones a las autoridades de Colombia y llegando al insulto personal. “Por ejemplo, unas medicinas que traíamos de Colombia. El Gobierno de Juan Manuel Santos prohibió que se vendieran esas medicinas [contra la malaria] a Venezuela”, afirmó. “Bueno, está bien, no las compraremos en Colombia, Santos. Trágate tus medicinas, las estamos comprando en la India y van a llegar muy pronto a Venezuela. Trágate tus medicinas y tu droga y tu cocaína”, llegó a decir.

Aclaración: nunca hemos negado la venta de medicamentos a Venezuela, ni tenemos ninguna injerencia en la relación entre el gobierno de Venezuela y la industria farmacéutica. Reiteramos nuestro compromiso de cooperar en los temas de interés en salud pública.
— Alejandro Gaviria (@agaviriau) 15 de noviembre de 2017
La semana pasada, el presidente colombiano había asegurado que Venezuela es su “peor pesadilla”, en referencia a una posible crisis migratoria. “Prepárate, Santos”, le espetó Maduro. “Ojalá puedas vivir 100 años, Santos, para ser la pesadilla tuya 100 años, porque aquí la revolución va a seguir mandando, gobernando, trabajando, construyendo el socialismo”.

Bogotá respondió a estos centrándose en lo más importante y rebatiendo las declaraciones sobre las exportaciones de medicinas. El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, lo aclaró primero a través de su cuenta de Twitter. “Nunca hemos negado la venta de medicamentos a Venezuela, ni tenemos ninguna injerencia en la relación entre el Gobierno de Venezuela y la industria farmacéutica. Reiteramos nuestro compromiso de cooperar en los temas de interés en salud pública”, escribió. Su departamento emitió más tarde un comunicado que reitera: “El Gobierno de Colombia nunca ha prohibido la venta de medicamentos a Venezuela, ni tiene injerencia en las relaciones comerciales de la industria farmacéutica nacional con otros países”.

Primer encuentro para crear estructura FARC en Venezuela por Libardo Muñoz – Partido Comunista Colombia – 10 de Noviembre 2017

Farc-1-encuentro-Venezuela.jpg
El Primer Encuentro Nacional Preparatorio para crear la estructura organizativa del Partido FARC en Venezuela, se convocó para los días 11y 12 de este mes de noviembre, en Maracay, estado Aragua.

La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común FARC, en la convocatoria internacional de este primer encuentro destaca que se trata de un importante paso, contemplado en las conclusiones del Congreso Constitutivo desarrollado en Bogotá con todas sus fuerzas desmovilizadas en cumplimiento fiel del Acuerdo de La Habana.

Esta actividad internacionalista del partido FARC en Venezuela es “un ejercicio imprescindible en el actual y complejo escenario creado por el imperialismo, con la abierta y descarada complicidad del fascismo y la ultraderecha que arremeten contra la República Bolivariana de Venezuela”.

La convocatoria del Partido FARC enfatiza en que no hay tiempo que perder en desenmascarar a los principales instigadores fascistas que tratan de dividir a dos pueblos, como Colombia y Venezuela, unidos históricamente en la defensa de La Paz y el internacionalismo revolucionario.

En los dos días del encuentro FARC Venezuela se crearán grupos de trabajo con la presencia de los colombianos que, durante diferentes etapas históricas, echaron raíces familiares, laborales, sociales y políticas en un país que los acogió y que hoy vive la amenaza real de una intervención militar del poder imperialista de EEUU, apoyado por gobiernos lacayos, entre estos el de Colombia.

De este Primer Encuentro Nacional para sentar bases del Partido FARC en la República Bolivariana de Venezuela saldrá un plan articulado de defensa del Acuerdo de PAZ y su correspondiente implementación y al mismo tiempo contribuir con la consolidación de la tierra de Bolívar, como un punto de apoyo, un baluarte de la PAZ con justicia social.

La organización del encuentro FARC-VENEZUELA espera contribuir con la convivencia pacífica, con la unión de las fronteras comunes, con el combate al paramilitarismo, con la erradicación de la corrupción y el contrabando de extracción y en la lucha contra el bloqueo económico que EEUU intenta aplicar contra la patria de Hugo Chávez.

Un aspecto al que se dará prioridad es la creación de una estructura informativa, para responder la arremetida de la mentira de los medios informativos financiados por la derecha tanto desde Colombia como desde adentro de Venezuela.

El vicepresidente de Colombia denunció que el cártel de los Soles es manejado por altos oficiales del Ejército chavista – Infobae – 17 de Septiembre 2017

Óscar Naranjo aseguró que la organización criminal “maneja el tráfico de cocaína” desde Venezuela
8b-_oscar_naranjo.jpg
La comunidad internacional mantiene el foco puesto en el tráfico de drogas proveniente de Venezuela. Óscar Naranjo, vicepresidente de Colombia, denunció que el cártel de los Soles es el encargo de manejar el tráfico de cocaína.

“Es una organización criminal, de altos oficiales de las fuerzas armadas venezolanas, que durante años han estado en la lupa de las autoridades norteamericanas”, señaló el funcionario colombiano en una entrevista con el diario El Tiempo.

Y agregó: “Esperemos que la justicia internacional sea capaz de procesar al llamado cartel de los Soles, que desde hace años maneja el tráfico de cocaína a gran escala”.

Naranjo reconoció, además, que el gobierno de Juan Manuel Santos siempre tuvo la sospecha de las actividades de ese cártel.

Por su parte, atribuyó a un factor cambiario el aumento de los cultivos de coca y no a la dedicación del Gobierno al proceso de paz, iniciativa que terminó con la desmovilización de las FARC, guerrilla hoy convertida en partido político.

El secretario adjunto de Estado de EE.UU. para Seguridad y Lucha Antinarcóticos, William Brownfield, dijo la semana pasada en una comisión del Senado de ese país que el Gobierno del presidente Santos descuidó la lucha contra el narcotráfico en los últimos seis años para lograr el acuerdo de paz.

“No es atribuible exclusivamente a eso, es multicausal. Una de las razones fundamentales del crecimiento tiene que ver con la depreciación del peso frente al dólar; pasamos de un dólar de 1.800 (pesos) a uno de 3.000 (pesos); ese es un incentivo atractivo para las mafias, para promover la siembra y producir más coca”, opinó Naranjo.

Naranjo detalló que otros factores que contribuyeron al aumento de los cultivos ilícitos fue que las FARC propagaron la idea de que si la gente tenía cultivos, el Estado iba a llegar a ayudarlos económicamente.

Además, “el precio del oro en el 2012 era altísimo, y mucha economía criminal migró hacia esta renta criminal; luego, el precio del oro cayó y volvieron por los cultivos ilícitos”.

 

Venezuela, crimen sin frontera – El País Colombia – Septiembre 2017

Un equipo periodístico de El País recorrió durante dos semanas las trochas, ríos y desiertos de la frontera colombo-venezolana para documentar cómo funciona la más grande operación de contrabando que se registra hoy en Latinoamérica. Y en ese recorrido obtuvo las primeras pruebas documentales que se conozcan sobre la empresa criminal que las guerrillas y las bandas criminales colombianas han montado en coordinación con la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela. Esta es la historia de un viaje a la frontera de todos y de nadie.

info-ganancia.jpg

Las únicas veces que advertimos la presencia del Estado es cuando los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana aparecen para extorsionarnos. Por lo demás, son los diferentes grupos armados ilegales colombianos los que ejercen control no solo en la frontera, sino en amplias zonas del territorio venezolano.

Por eso este viaje de dos semanas, un recorrido de 1.790 kilómetros desde el estado Táchira y atravesando el Zulia hasta la alta Guajira venezolana, fue interrumpido, primero, por hombres del ELN, que tras el desarme de las Farc se convirtió en la guerrilla más antigua de Latinoamérica, fuertemente armados controlando un río al sur del Lago Maracaibo, en el estado Zulia.

Vino luego la extorsión de hombres señalados de pertenecer a bandas criminales colombianas y que actúan escoltados por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, obligados a pagar ‘peaje’ para andar por las trochas o pasos ilegales que dominan disidentes de la guerrilla del EPL y ‘vacunados’ casi en cada retén de la Guardia Nacional.

Imágenes exclusivas que revelarán a lo largo de este especial cómo actúan los grupos ilegales colombianos en asocio con militares venezolanos en un territorio donde la soberanía la ejercen las organizaciones dedicadas a la extorsión, el contrabando y el narcotráfico.

El recorrido se inicia en el municipio de Puerto Santander, 64 kilómetros al norte de Cúcuta. Llevamos solo unas horas sobre la línea fronteriza y de repente estamos parados frente a lo que parece ser una mudanza gigantezca. Familias enteras, ante la crisis política, social y económica, cruzan con sus maletas y enseres hacia Colombia esperando quedarse, mientras los contrabandistas entran por ríos y trochas con todo cuanto pueden sacar de Venezuela.

En los últimos seis años, 350.000 venezolanos han cruzado hacia Colombia para quedarse

Una actividad que ha generado en las últimas semanas episodios de tensión fronteriza ante las incursiones de militares venezolanos lanzando gases lacrimógenos, disparando y despojando a varias personas de sus pertenencias; o la incursión de un helicóptero en Paraguachón, a lo que el Gobierno en Caracas ha dicho que es solo una estrategia de provocación desde Colombia.

Desde este municipio de Norte de Santander, la sensación que queda es que frontera adentro están desmantelando un país; porque no solo entran víveres y combustible, también rieles de tren, chatarra, instalaciones eléctricas, cobre, material de señalización vial, animales en pie, avisos publicitarios, partes de autos, maquinaria pesada y antigüedades, entre muchos otros, según el listado de productos decomisados por las autoridades colombianas.

Las cifras son elocuentes. En los últimos seis años la División de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (Dian) ha incautado en la frontera con Venezuela elementos por un valor superior a los $291.340 millones de pesos, alrededor de cien millones de dólares.

No obstante Vladimir, un venezolano curtido por el sol y con más de 10 años contrabandeando combustible y carne hacia Cúcuta, asegura que “lo que incautan las autoridades colombianas no es ni el 2% de lo que sale de Venezuela”.

Un contrabando que se intensificó en los últimos años a raíz del control de precios que fijó el Gobierno venezolano a los productos de la canasta básica y cuyos valores irrisorios, como el de la gasolina, incentivaron masivamente el paso de alimentos y medicina hacia Colombia, y son recibidos por mafias que burlan los controles aduaneros locales y cobran entre 10 y 15 veces más.

info-costo-gasolina.jpg

Autoridades colombianas estiman que diariamente los contrabandistas pasan de manera ilegal 16 toneladas de alimentos y cerca de tres millones de dólares en combustible, por lo que guerrilleros y bandas criminales encontraron en la frontera un negocio tanto o más lucrativo que el narcotráfico.

Es decir, 1.125.000 galones a través de las 192 trochas que se estiman existen en esta frontera. Es como si todos los días ingresaran desde Venezuela 112 carrotanques de los que tiene Pdvsa con capacidad para 10.000 galones de gasolina.

Un carrotanque con 10.000 litros de gasolina, 2650 galones, cuesta en Venezuela 10.000 bolívares, menos de dos dólares

Con el caer de la tarde las carreteras de Táchira y Zulia se convierten en el escenario de un danzar inusitado de luces. El espectáculo luminoso es producido por centenares de motocicletas conocidas como las ‘moscas’, que son las encargadas de guiar los camiones cisterna de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y los demás camiones que ingresan por las trochas para vender ilegalmente gasolina y productos básicos que tienen precio controlado.

Mientras en Caracas, y en nombre de la soberanía, la Guardia Nacional reprimía con exceso de fuerza, al punto de ser señalada de varios homicidios, a estudiantes y jóvenes que protestaban contra el gobierno de Nicolás Maduro, en los estados fronterizos funcionarios de esa misma institución militar actúan como un grupo criminal más, según pudo constatar El País, extorsionando y en estrecha relación con guerrilleros y bandas criminales, como Los Rastrojos, Los Pelusos y El Clan del Golfo, quienes sostienen entre ellos una guerra por el control territorial en los estados Táchira, Apure y Zulia, y por copar los espacios dejados por la guerrilla de las Farc tras su desmovilización.

Así fue el viaje que realizó El País, en alianza con la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS y con el apoyo del International Center For Journalists – ICFJ, a las entrañas de un territorio donde impera la ilegalidad.

La ‘soberanía’ del ELN
No han mentido del todo los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro cuando le aseguraron a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, que el ELN no se oculta en la frontera venezolana. Más que ocultarse, esta organización, con 54 años de lucha armada, permanece varios kilómetros adentro de la línea divisoria y ejerce control territorial con uniforme y armas en suelo bolivariano.

El País los encontró un par de horas adentro del estado Zulia, suplantando en su papel a la Armada Nacional Bolivariana en la vigilancia y el control de los ríos.

Apostados con armas semiautomáticas y fusiles de largo alcance, según se constató, han instalado puestos de mando en el río Tarra, uno de los afluentes más utilizados para el tráfico de víveres y gasolina y cuyas aguas desembocan al sur del Lago Maracaibo.

La ‘soberanía’ del ELN
La guerrilla del ELN controla toda actividad legal e ilegal sobre el río Tarra, en el estado venezolano de Zulia.
Por ese sector nos desplazábamos en lancha, tratando de registrar la actividad ilegal, cuando fuimos obligados a salir del río y retenidos en uno de sus campamentos durante 20 minutos, muy cerca de los retenes de la Guardia Nacional Bolivariana, que aquí más parecen anillos de seguridad del ELN.

La periodista venezolana Sebastiana Barráez, quien ha seguido de cerca durante los últimos años los fenómenos de criminalidad en la frontera indica que no es extraño ver a guerrilla y paramilitares muy adentro del territorio venezolano “porque se ha registrado su presencia en estados como Barinas y Guárico, que no son fronterizos, pero estos grupos han ido penetrando territorio, tratando de alejarse de quienes tengan el dominio en la línea divisoria”.

“La Guardia Nacional Bolivariana es el componente militar que hace presencia en la frontera y han logrado una especie de convivencia con la guerrilla de las Farc y del ELN, al igual que con Los Rastrojos, pero también ha pasado con Los Urabeños y con Los Pelusos. Aunque hay mayor relación de los efectivos militares con los grupos paramilitares que son los que controlan el contrabando de combustible y de alimentos en la frontera”, señala Barráez.

Los Pelusos desplazaron a sangre y fuego a Los Rastrojos del sector de Llano Jorge, en San Antonio del Táchira

Por su parte Rocío San Miguel, directora de la ONG venezolana Control Ciudadano, agrega que se ha llegado a tal nivel de corrupción y de connivencia con estos grupos porque “el mismo Estado actúa como un cartel”.

“Es una estructura en la que se da, por una ruta estatal, el tráfico de drogas, de gasolina, alimentos y minerales que se compartimentan tres cuerpos armados: La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la guerrilla y los paramilitares”, señaló San Miguel.

A ese contrabando gigantesco responsabilizó el gobierno del presidente Nicolás Maduro el desabastecimiento en Venezuela y junto a los problemas de inseguridad llevaron a que en agosto del 2015 se ordenara el cierre de la frontera con Colombia.

Esa decisión, según José Roberto Concha, director del Consultorio de Comercio Exterior de la Universidad Icesi de Cali, no fue más que una medida desesperada. “El problema del desabastecimiento en Venezuela es simplemente un mal manejo económico”.

Gran parte del pastel del combustible que pasa por los departamentos de Norte de Santander, Cesar y La Guajira se lo lleva la guerrilla del ELN, que operaría en la frontera con una estructura de cerca de mil hombres.

Desde que el gobierno Maduro ordenó el cierre de la frontera y hasta el pasado mes de junio, el Departamento de Aduanas en Colombia, Dian, incautó por los cruces ilegales que controlan las bandas criminales y el ELN contrabando y gasolina por más de 87.000 millones de pesos. Alrededor de 30 millones de dólares.

Productos que tenían como destino final para su comercialización las ciudades de Cúcuta, Valledupar, Maicao y Riohacha, según la información oficial.

Para la guerrilla del ELN es de tanto interés este territorio entre Colombia y Venezuela, donde está anclada la región del Catatumbo, que tiene operando allí el 66% del total de las estructuras que posee en toda Colombia, entre ellos los frentes Noriental, Oriental y Magdalena Medio.

“El Catatumbo es una zona muy compleja; ahí hacen presencia el ELN y una disidencia del EPL, dedicados especialmente al narcotráfico, a cobrar extorsiones a los contrabandistas y al hurto de petróleo del oleoducto Caño Limón Coveñas, del que extraen un producto que llaman ‘Pategrillo’ y que sirve de insumo para el narcotráfico y para ser vendido como combustible para automotores”, explica a El País el general Gustavo Moreno, comandante de la Policía de Norte de Santander.

El ELN y Los Pelusos comparten territorios y negocios del narcotráfico en el Catatumbo

Pero el accionar del ELN no se limita al narcotráfico en la región del Catatumbo. Este grupo guerrillero también ejerce control del lado venezolano en la serranía del Perijá, cerca de municipios como Machiques, en el estado Zulia, donde han sido ubicados pequeños cultivos de marihuana, coca y amapola, además de laboratorios para procesamiento de droga.

Pero con el cierre de la frontera se cortó también el circuito de las comunicaciones entre las Fuerzas Armadas de ambos países y sin esa cooperación binacional, guerrilla y bandas criminales vienen actuando de lado venezolano sin presión alguna, según fuentes militares en Colombia.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa de Venezuela ha negado esa supuesta permisividad con estos grupos y aunque El País intentó insistentemente tener alguna voz o un pronunciamiento oficial de su parte, no fue posible.

‘Bienvenidos a Venezuela’
La frontera en el cruce del Puente Internacional La Unión, que comunica a Puerto Santander con la localidad venezolana de Boca de Grita, es un hervidero controlado por la banda criminal Los Rastrojos, según Inteligencia Militar en Colombia. Los fajos de dinero en bolívares se transportan en cajas y maletines ante la depreciación de la moneda, justo cuando las grandes ciudades se encuentran en crisis por falta de efectivo, el comercio está atiborrado de todo lo que escasea en Venezuela y miles de personas llegan cada día dispuestos a muchas cosas acorraladas por el hambre.

Desde que se cerró la frontera, según la Policía Antinarcóticos, han sido capturados en Colombia 49 venezolanos intentando salir con droga hacia Estados Unidos y Europa, muchas mujeres han terminado en las calles colombianas ejerciendo la prostitución, otros en empleos informales, e incluso, mujeres llegan hasta la línea fronteriza a vender los enseres y su cabello.

Bienvenidos a Venezuela
Miembros de la Guardia Nacional Bolivariana cobran ‘vacuna’ a quienes entran con alimentos a Venezuela.
Sobre el puente internacional, dos venezolanas intentan convencer a una colombiana de que les pague algo más de los 70.000 pesos que les ofrece por su cabello. Pero ante la crisis en Venezuela la oferta ha ido en aumento y eso disminuyó el precio. El dinero que reciben, al cambio, son 175.000 bolívares, el equivalente a cinco salarios mínimos mensuales de dos meses atrás.

Sin cabello, pero con arroz, pañales y harina pan, una de ellas regresa a suelo venezolano. Nos acercamos para intentar hablarle, pero al final del puente un hombre la aborda, tres miembros de la Guardia Nacional Bolivariana la rodean y tras un diálogo de un par de minutos les entrega parte de su dinero antes de internarse en Venezuela. Presumimos que es una extorsión.

Llega nuestro turno. Llevamos víveres con nosotros. Un soldado de la Guardia venezolana pregunta cuánto pagamos por los víveres en Colombia y alerta a una sargento de que no llevamos facturas. Con un gesto la suboficial venezolana le cede el control de la situación a un hombre vestido de civil y de acento colombiano sentado en medio de ellos. Quienes visitan constantemente la frontera aseguran que hace parte de una banda criminal.

Información de Inteligencia de las autoridades colombianas señala que en la frontera y en suelo venezolano opera el Clan del Golfo, banda criminal formada por paramilitares que quedaron al servicio del narcotráfico y de alias Don Mario, y que hace presencia en el sector venezolano de El Guarumito, entre Colón y La Fría, en el estado Táchira.

Igualmente, que quienes actúan más cerca a la Guardia Nacional Bolivariana es la banda criminal Los Rastrojos, cuyos principales jefes Wílber Varela, alias Jabón, fue asesinado en el estado Mérida y Diego Rastrojo, el segundo al mando, fue capturado en Barinas. Esta banda hace presencia en Puerto Santander y del lado venezolano en Boca de Grita, García de Hevia y Orope.

Los Rastrojos ejercen control de territorios en Venezuela desde el 2002

De hecho fue Orope la segunda parada legal en el camino hacia el interior del país, pero ilegal en su proceder. Esta vez la Policía Bolivariana nos ordena abrir la cajuela del carro y en voz baja le pide al conductor una cuota para dejarlo seguir sin revisar el vehículo.

Él accede con el propósito de mostrarnos cómo funcionan las leyes en el Táchira; el dinero debe entregarlo a un hombre de civil que lo oculta en un bolso colgado detrás de un árbol. Esa escena se repite cientos de veces por día y muchas más durante esta serie.

Consciente de que entraremos en tierra de nadie y que la única protección que tendremos será la divina, el guía nos recomienda memorizar, para disminuir riesgos, que en El Guayabo, Encontrados y Santa Bárbara (Zulia) el control es de las bandas criminales; mientras en Casigua-El Cubo y El Cruce el dominio lo ejercen las guerrillas del ELN y los Pelusos, una denominación que se le ha dado a disidencias del Ejército Popular de Liberación (EPL).

A lado y lado de la vía un hecho puede explicar buena parte del desabastecimiento. La hierba ha ocultado lo que anteriormente fueron cultivos de palma y plátano y empresas productivas permanecen abandonadas. Ya no hay quién cultive la tierra.

“Nadie va a trabajar en una finca por 30.000 bolívares al mes cuando eso se los gana uno en un día trabajando la gasolina o haciendo fila para comprar productos regulados y venderlos luego a los contrabandistas”, argumenta el guía, en alusión al llamado bachaqueo que consiste en comprar bastante productos subsidiados e ir a venderlos a Colombia.

Mientras la inflación en Colombia en el 2016 fue del 5,7%, en Venezuela fue del 550%

El salario desde el 2012 de un venezolano retrocedió un 88 por ciento. De los 295 dólares que se tenían como salario mínimo, en junio del 2017 llegaba apenas a 36 dólares, según un estudio de la Universidad de Harvard, lo que ya representa una tragedia para las familias.

Muchas de esas nuevas familias empobrecidas se han visto tentadas a formar parte de la estructura del contrabando, entre ellas la del guía que nos acompaña, un hombre delgado e impregnado de nicotina, quien cuenta que en ocasiones se cuelan varias veces en las filas junto a sus esposa e hijos para comprar productos subsidiados en cantidad y llevarlos a vender a Colombia.

Las trochas o pasos ilegales son marañas de caminos angostos y polvorientos que se extienden hasta algún lado del río en la frontera y por entre ellas desaparecen a diario decenas de camiones que burlan la orden de cierre de la frontera.

El general Antonio Beltrán, comandante de la Brigada 30 del Ejército de Colombia le explicó a 
El País que “Venimos desarrollando tareas conjuntas con la Policía Nacional e interviniendo esas trochas. El año anterior intervenimos 17 y en lo que va de este año llevamos 29; en total y gracias a los servicios de Inteligencia tenemos en este momento más de 55 trochas georreferenciadas”, en Norte de Santander, de las cerca de 200 que existen a lo largo de la frontera.

Los hombres de Megateo
El País recorrió la trocha conocida como la ‘Pika del Dos’, un paso ilegal controlado por Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que se desmovilizó en Colombia en los años 90 y que comandó hasta el día de su muerte, en octubre del 2015, alias ‘Megateo’. Esta banda criminal actúa en la frontera en estrecha alianza con la guerrilla del ELN, según el Ejército colombiano.

A través de este paso ilegal se llega desde la carretera a Machiques, en el estado Zulia, al municipio de Tibú, Norte de Santander, cerca al lugar donde el ELN secuestró a mediados de junio a dos periodistas holandeses y meses atrás a la periodista española Salud Hernández.

Los hombres de Megateo
Los Pelusos, disidentes del EPL, han marcado como suyo el municipio de Tibú, Norte de Santander.
Curiosamente, lo primero que se encuentra un kilómetro adentro del pasó ilegal es un retén de la Guardia Nacional y cuarenta minutos más adentro aparece un sector donde presuntos guerrilleros controlan el paso.

Por esta vena rota circulan junto a nosotros varios camiones con materiales de construcción que también escasean en Venezuela y camionetas transportando carne o ganado en pie para el mercado colombiano, donde costará hasta tres veces más de lo que se consigue por kilogramo en Venezuela.

Un fenómeno que no solo afecta el comercio local en Colombia, sino que generó un brote de fiebre aftosa, según el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, cuando el país fue declarado libre de la enfermedad desde el 2009. Solo entre enero y julio de este año, el Ministerio registraba el decomiso de 1143 cabezas de ganado y 130.340 kilos de carne traída de forma ilegal desde Venezuela.

La carne de contrabando que entra a Cúcuta se hace a través de hormigueo; mucha gente con pocas cantidades

En Cúcuta, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, se consumen 193 cabezas de ganado diariamente, pero solo se sacrifican 120. Es decir, las 73 restantes, incluso muchas más, ingresan ilegalmente desde Venezuela, donde el kilogramo tiene un costo promedio de 6000 pesos, contra los 18.000 pesos que se pagan del lado colombiano.

Pero por más de que la ‘Pika el Dos’ sea considerada una trocha, a través de la cual confirman las autoridades colombianas que se mueven además de gasolina y víveres, armas, droga e incluso secuestrados, es la vía más activa para ir de un país a otro en vehículo, pese a que los pasos binacionales legales están cerrados.

 

Incautaciones por sectores económicos en la frontera con Venezuela
Ver gráfico
Con el sello GNB
El País recorrió la trocha conocida como la ‘Pika del Dos’, un paso ilegal controlado por Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que se desmovilizó en Colombia en los años 90 y que comando hasta el día de su muerte, en octubre del 2015, alias ‘Megateo’. Esta banda criminal actúa en la frontera en estrecha alianza con la guerrilla del ELN, según el Ejército colombiano.

El recorrido continúa por la alta Guajira venezolana donde el negocio del contrabando y el combustible ya no es de grandes bandas sino de particulares que bajo la modalidad del hormigueo, litro a litro, sacan enormes cantidades de gasolina hacia Maicao (La Guajira) y el Cesar.

El reloj marca las 3:00 de la mañana e iniciamos el recorrido en una caravana de contrabandistas hacia la ciudad de Paraguaipoa, donde la gasolina logra el precio más alto en este lugar de Venezuela antes de ir a Colombia: 14.000 bolívares la pimpina de 23 litros. Cerca de dos dólares.

Antes debemos atravesar el puente sobre el lago Maracaibo para buscar una estaciones de servicio donde se puede llenar el tanque sin que les exijan chip, el dispositivo electrónico que implementó el gobierno Maduro para controlar la gasolina que recibe cada persona y evitar el contrabando.

Ubicar ese sitio donde puedan cargar combustible sin límite les garantiza que la reserva de las camionetas Ford Bronco o los vehículos Caprice Classic saldrán con su capacidad máxima o incluso más, porque la mayoría han inflado los tanques con compresores para expandir su tamaño.

“Lo que se hace es soplar el tanque con un compresor de aire caliente y cuando se infla alcanza un máximo de capacidad que permite meter hasta 20 litros más”, explica uno de los conductores con los que hicimos el recorrido hasta la alta Guajira venezolana.

Con el sello GNB
En cada retén, los contrabandistas deben pagar una cuota a los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.
En cada una de las alcabalas los miembros de la Guardia Nacional están acompañados por hombres de civil, a quienes los contrabandistas llaman paramilitares, que se encargan de recibir el dinero de la cuota que cancelan los vehículos que saben que van a vender gasolina.

De acuerdo con una base de datos que estructuró El País con cerca de 500 casos de policías y militares involucrados en diversos delitos en toda Venezuela, teniendo como fuente los boletines de prensa de la Fiscalía General, la Guardia Nacional Bolivariana es el arma más corrupta. De los 500 uniformados detenidos, 180 pertenecen a la GNB; el 36% de la medición.

De esos 500 casos analizados, 462 se registraron en los últimos cinco años; es decir, el 92% de ellos y el año en el que se desbordó la corrupción en las tropas chavistas fue 2016, poco después del cierre de la frontera, cuando fueron capturados 313 integrantes de la Fuerza Armada, Policía, Cuerpo Técnico de Investigaciones (Cicpc) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en la comisión de distintos delitos.

Los mayores casos de corrupción en los uniformados se dan en Táchira, Zulia y Caracas

La mayoría de los casos corresponden a capturas en los estados fronterizos con Colombia y por alianzas criminales con el narcotráfico y con grupos dedicados al contrabando de gasolina, de carne, de víveres, de materiales de construcción y el robo de avionetas y de medicamentos.

“No tengo duda de que esto está ocurriendo y creo que en eso se basa este Gobierno, en la desmoralización de las tropas y la entrega de la soberanía porque si nos vamos al tema financiero y al saqueo monumental, te das cuenta que entonces necesitas un conflicto para poder tapar lo que está ocurriendo”, aseguró a este diario el general en retiro del Ejército Clíver Alcalá, uno de los altos mandos militares del chavismo, quien distanciado de las decisiones de Nicolás Maduro lamenta que la criminalidad en todas sus formas haya permeado las tropas a lo largo de la frontera.

En Paraguipoa abandonamos la caravana de contrabandistas de combustible luego de la venta del hidrocarburo y seguimos en dirección a Colombia en los viejos jeeps que viajan atestados de productos de toda índole para vender en los departamentos de la costa norte.

A diferencia del interior del país, en la alta Guajira venezolana los contrabandistas tienen la libertad de elegir la persona que habrá de extorsionarlos: o la Guardia Nacional Bolivariana en las vías o los indígenas guajiros que cobran por hacer uso de las trochas polvorientas en sus territorios.

“Por las trochas de los guajiros se traga polvo, pero se economiza una buena plata porque los indígenas se conforman con 300 o 500 bolívares, para la Guardia, como viste, 3500 o 4000 bolívares es muy poquito”, dice el viejo nacido en Maracaibo que nos acompaña en esta travesía.

De esos 500 casos analizados, 462 se registraron en los últimos cinco años; es decir, el 92% de ellos y el año en el que se desbordó la corrupción en las tropas chavistas fue 2016, poco después del cierre de la frontera, cuando fueron capturados 313 integrantes de la Fuerza Armada, Policía, Cuerpo Técnico de Investigaciones (Cicpc) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en la comisión de distintos delitos.

Habilitar trochas en la alta Guajira venezolana es uno de los principales medios de sustento de los indígenas wayú

Minutos más adelante, aparece en la vía otro retén de la Guardia Nacional y sin que el vehículo se haya detenido, el uniformado le pregunta al ayudante del campero “¿Cuánto ha recogido?”. El dinero a su modo de ver no es suficiente y amenaza con requisar a todos; en medio del desespero, los viajeros aportan algo más para aumentar el alijo.

El carro va lleno, por lo que se alcanza a apreciar, de frutas, carne, ropa, zapatos y juguetes; la gente bromea con la suerte que está viviendo.

“A este paso que vamos en Venezuela no van quedar ni pájaros”, dice un contrabandista que viene al lado nuestro en el techo del vehículo tipo campero, y lo hace con conocimiento de causa. Debajo del cajón de madera en el que viene sentado lleva 80 canarios para una venta que ya ha cerrado con antelación en la ciudad de Barranquilla.

Cifras de Inmigración Colombia señalan que en los últimos seis años 350.000 venezolanos han llegado para quedarse en Colombia ante la crisis política, social y económica en su país.

“Al paso que vamos, el último que salga de Venezuela va a tener que apagar la luz y clavar un letrero en Paraguachón que diga ‘Se arrienda este país’ porque no está quedando nada”, sentencia.

En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando
En el corazón del contrabando

El río bajo el
control del ELN

Casi dos horas después de iniciado el recorrido en lancha por el río Tarra, en el sur del estado Zulia, registramos lo que algunos saben, otros presumen y los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro llevan años negando: el control territorial que ejerce la guerrilla colombiana del ELN decenas de kilómetros adentro de Venezuela.

Tras la desmovilización de la guerrilla de las Farc, el ELN se convirtió en la organización ilegal más antigua en Colombia y Latinoamérica, con 54 años de acciones armadas y sus principales actividades económicas han sido el secuestro, el contrabando y el narcotráfico.

El río Tarra es un enorme corredor fluvial que conecta el municipio colombiano de Tres Bocas (Norte de Santander) con el extremo sur del Lago Maracaibo, en el estado venezolano del Zulia, y por su curso aseguran los lugareños que corre tanta agua como la gasolina que transportan en pimpinas los contrabandistas en dirección hacia Colombia.

Debido a la presión militar en Colombia, desde el año 2000 el ELN se fue asentando dentro del territorio venezolano

Sabíamos por información previa que el recorrido conllevaba riesgos. Algunos rumores hablaban de guerrilleros colombianos, pero era una probabilidad remota porque estábamos dos horas adentro del territorio venezolano. El peligro en realidad era el malestar que pudiera causar entre las bandas dedicadas al contrabando la presencia de unos pescadores desconocidos.

Así quedó establecido en el libreto que preparamos la noche anterior para hacer frente a alguna eventualidad. Pescadores, que llevamos carnada para bocachico y paletón, que nos dirigimos en dirección a Tres Bocas, frontera con Colombia, y que venimos desde El Pato, un caserío en el Municipio de Casigua, en Zulia, uno de los estados con las mayores reservas de petróleo en Venezuela.

Con la lección aprendida, el motor se enciende antes de las 9:00 de la mañana un día de finales de julio y damos inicio al recorrido por el Tarra; no pasa mucho tiempo para empezar a ver el danzar de las canoas que se deslizan hacia Colombia con víveres y decenas de pimpinas de 23 litros de gasolina cada una.

Pero era imposible no llamar la atención cuando transitas en la única lancha vacía por este corredor fluvial. Todo lo que llevamos son equipos de pesca y una vieja nevera disfrazando ante los propios lancheros la intención de registrar ese movimiento ilegal por el río.

Fuentes de Inteligencia aseguran que por los estados Apure y Táchira se han movido los cabecillas del ELN

Con un dispositivo oculto de grabación intentábamos hacer algunas imágenes y cuando aparecen dos lanchas de frente como cerrando el paso y luego se abren para obligarnos a cruzar por el medio. Al parecer alguien no está conforme con nuestra presencia y el ayudante de la embarcación nos pide no sacar teléfonos ni hacer fotografías.

Un par de curvas más arriba centramos la atención en un banco de arena donde varios hombres están cargando una lancha con más de 20 canecas con capacidad para 55 galones de gasolina e intentamos obtener las imágenes con el teléfono celular. De repente un silbido apacigua el rugir del motor y la lancha se reclina lenta contra el barranco.

Luego la voz del lanchero nos alerta y, sin alcanzar a esconder el teléfono, quedamos de frente a un hombre de baja estatura, botas militares, camiseta sin mangas, pelo rapado y aferrando un fusil M-4 en su mano derecha. Pese al calor en esta zona petrolera, la adrenalina congela el cuerpo y escasea el aire.

El río bajo el control del ELN
Apostados sobre un barranco, hombres del ELN ejercen control sobre el río Tarra, en el estado Zulia.
Mentalmente repasamos el libreto de pescadores que preparamos para un duelo verbal con los contrabandistas o la misma Guardia Nacional Bolivariana, pero ignorábamos qué tan eficaz sería para hacer frente a un grupo de hombres armados con fusiles semiautomáticos, como los que portan los ejércitos más avanzados del mundo.

El sol hiere la piel con sus 37 grados de temperatura y llevamos diez minutos sin saber qué o a quién esperamos. Las lanchas siguen bajando por el río, saludan a los hombres sobre el barranco y aunque quisimos pasar desapercibidos, ahora somos el centro de las miradas.

Por los mapas que revisamos previamente, sabemos que el centro poblado más cercano está aproximadamente a 40 minutos de donde presumimos estar y solo sabe de nuestra presencia un grupo de periodistas a ambos lados de la frontera que aguardan atentos una señal. Pero ahora ignoran el riesgo que enfrentamos en esta tierra de nadie. O mejor, en agua de nadie.

En un momento pensamos que era la Guardia Nacional Bolivariana actuando de civil, por el poder de las armas que portan y porque parte de ese recorrido lo realizamos el día anterior por tierra y para llegar a ese punto era necesario atravesar siete puestos de control militar o alcabalas.

De repente el hombre nos ordena dejar la lancha y subir hasta su posición, donde revisa el único bolso que llevamos y realiza algunas preguntas. De una vieja casona ubicada a pocos metros, envuelta completamente por el bosque, otros cuatro hombres portando fusiles AK-47, M4 y Galil, se acercan para vigilar con binoculares de largo alcance la actividad por el río.

La compañía Comandante Diego del ELN es una de las más activas en la frontera por Norte de Santander

Al parecer hay un caserío cerca porque en la distancia se ve a tres personas más y un par de niños jugando descalzos con un vaso de plástico. A un costado de la vieja casa, que creemos que sirve como campamento, aparecen desordenadas varias pimpinas de gasolina y algunos víveres.

Minutos después, lamiendo sus labios como quien acaba de soltar un plato de comida, aparece un hombre de barba y cabello negro a quien los sujetos armados se refieren como el ‘comandante’ y que Inteligencia Militar en Colombia tiene reseñado con el alias de Cristian.

Con marcado acento colombiano solo alcanza a preguntar por los nombres de cada uno de nosotros y nos mira de pie a cabeza cuando su teléfono suena. Al otro lado de la línea parece que los problemas son mayores a los que puedan representar unos pescadores artesanales y con un gesto de mano autoriza que sigamos el camino.

Sin la más mínima pista que nos permitiera saber quiénes eran estos hombres armados a un costado del río Tarra, descendimos de nuevo a la lancha y nos alejamos del lugar.

Evolución de los precios gasolina
Aún con los nervios tallando, aparece 15 minutos más arriba otro grupo de hombres armados; esta vez pasamos sin problema porque su prioridad, según el guía, es cobrarles el peaje a las lanchas que van con víveres y gasolina hacia Colombia. El lanchero, un viejo de unos 65 años de piel cobriza, saluda levantando la mano y ese gesto es suficiente para abrir esa puerta imaginaria sobre el río Tarra y seguir sin contratiempos hacia el caserío más cercano.

En un par de oportunidades intentamos saber quiénes son los hombres que nos detuvieron, pero el lanchero responde con evasivas. Seguramente lo sabe, pero no insistimos porque es claro que en lugares como este el silencio es sinónimo de vida.

A los costados del río decenas de lanchas parqueadas en embarcaderos improvisados permanecen llenas de pimpinas de gasolina a la espera de la que la luz del día descienda y con ella la caravana que ha de llegar a pocos metros de la frontera con Colombia.

El río bajo el control del ELN
Alias Cristian es cabecilla de comisión del Frente Noroccidental de Guerra del ELN, según órganos de Inteligencia.
Tras 28 kilómetros de recorrido llegamos a Tres Bocas, un caserío donde en cada esquina asoma la ilegalidad; donde la devaluación obliga a transportar los billetes de cien bolívares en maletines y grandes bolsas (el Gobierno prohibió el envío de billetes de alta denominación a los sitios de frontera) y el contrabando es el amo del lugar. Un lugar remoto hasta donde tampoco alcanzó el brazo del Estado colombiano a estirar sus instituciones.

Antes de regresar en la tarde, el ayudante de la lancha voluntariamente nos dice en voz baja que los hombres armados pueden ser de un grupo que ha llegado a la región y que llaman ‘Los Pelusos’, que cree que es otra guerrilla que vino de Colombia para reforzar la lucha armada que sostiene el ELN contra los “grupos paramilitares” en territorio venezolano.

Los habitantes de los estados Táchira y Zulia utilizan el término ‘paramilitar’ para referirse a cualquier grupo distinto a la guerrilla. En este caso hacen alusión a la guerra que libran guerrilleros del ELN con las bandas criminales Los Rastrojos y el Clan del Golfo en varios municipios venezolanos por el control de las economías criminales.

En Tres Bocas compramos parte de la faena de los pescadores residentes en la zona y con la nevera llena iniciamos el regreso. En un gesto amable, y esperando saber algo más de los hombres armados, decidimos voluntariamente detenernos en el campamento para dejarles algo de lo que supuestamente llevamos como pesca y vino entonces lo inesperado.

A junio del 2017, fueron capturados en la frontera 29 miembros del ELN e incautadas 89 armas y granadas

Los hombres que prestaban seguridad sobre esa arteria fluvial se acercaron a recibir el pescado vistiendo uniforme camuflado similar a los del Ejército de Colombia y portando sobre su hombro izquierdo brazaletes de colores rojo y negro con la sigla ‘ELN’. Por fin una pesca nuestra.

Una oportunidad inédita para un medio independiente de captar en imágenes a la guerrilla colombiana del ELN actuando en suelo venezolano uniformados y con armas de alto calibre; ejerciendo control territorial.

Sebastiana Barráez, analista y periodista venezolana que durante varios años ha seguido de cerca la situación en la frontera, explicó que la presencia del ELN en Casigua y Encontrados es porque las bandas criminales han copado el espacio en la frontera y ellos se movieron más hacia el interior del estado Zulia buscando territorios que puedan controlar.

El río bajo el control del ELN
Los hombres del ELN tienen un campamento a orillas del río Tarra con algunos cultivos alrededor.
“La guerrilla del ELN ha actuado muy cómoda allí, pero no teníamos conocimiento de operaciones de tipo militar. Sorprenden las imágenes logradas porque lo que sabemos es que ellos andan de civil y la población de esos sectores saben quiénes son porque ellos son una especie de autoridad en la zona”, explicó Barráez

Fuentes de Inteligencia Militar en Colombia afirman que en territorio venezolano operan las Tropas Especiales Capitán Caribe del ELN, al mando de alias ‘Alexis’, que operan en el norte de Tibú, en suelo colombiano, y el municipio de José María Semprum, en el estado Zulia y El Cruce.

Igualmente, un grupo de fuerzas especiales encargadas de prestar seguridad a los jefes del Comando Central de ese grupo guerrillero, al mando de alias Jhoany, con una presencia fuerte en municipios como Cacigua – El Cubo, donde sostienen un enfrentamiento con las bandas criminales por el control territorial.

Recostado contra la frontera con Venezuela, la guerrilla del ELN tiene el 60 % de sus tropas junto a los Estados de Apure, Táchira y Zulia. Sobre la línea fronteriza es alias ‘César’, del Frente de Guerra Nororiental, quien hace presencia con hombres del Frente Luis Enrique León Guerra.

El ELN ha tenido cercanía con el grupo guerrillero venezolano de las Fuerzas Bolivarianas de Liberación

Tal como ocurre en Colombia, la guerrilla del ELN se ha financiado también en Venezuela de delitos como el secuestro y a comienzos de este año Javier Tarazona, presidente del Colegio de Profesores del estado Táchira, denunció que este grupo armado ilegal se está fortaleciendo con el reclutamiento de niños venezolanos en municipios fronterizos.

Incluso, en varias oportunidades se ha denunciado que en el estado Táchira se sintonizan tres emisoras de esta guerrilla en los diales 96.7 FM, 95.5 FM y 90.1 FM con el nombre de Antorcha Estéreo y otra emisora del Frente Oriental sin que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) haya hecho algo para sacarlas del aire pese a las denuncias.

El mayor general retirado del Ejército, Clíver Alcalá Cordones, quien acompañó a Hugo Chávez y ha tomado distancia de las actuaciones de Nicolás Maduro, reconoce en entrevista con este diario que los grupos guerrilleros tenían un pacto con el Gobierno en Caracas desde el gobierno del expresidente Hugo Chávez, pero lamenta que ese acuerdo se haya desbordado.

“En el pasado yo no tengo dudas de que el Gobierno de Venezuela tenía una especie de pacto político con los grupos de este tipo, pero ahora se les permitió avanzar y se les permitió controlar territorios. Estamos en una contradicción, perdiendo soberanía en la frontera y por otro lado pidiéndole a la comunidad internacional que respete nuestra soberanía”, dice el general Alcalá.

Rocío San Miguel, directora de la ONG venezolana Control Ciudadano, aclara, por su parte, que “la Guardia Nacional Bolivariana no está defendiendo en las ciudades del interior la soberanía ni la independencia. Se está defendiendo es la permanencia en el poder de un sistema corrupto”.

Fuentes oficiales aseguran que el ELN recibe atención médica en el municipio de José María Semprum, en Zulia

También contrario al general Alcalá Cordones se pronunció el internacionalista y catedrático de la Universidad del Rosario de Bogotá, Vicente Torrijos, quien cree que la responsabilidad del fortalecimiento de los grupos guerrilleros colombianos en Venezuela le corresponde toda al expresidente Hugo Chávez. “No solo les abrió la frontera y los resguardó de la acción de las Fuerzas Armadas colombianas, sino que les permitió controlar economías ilícitas”.

El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN
El río bajo el control del ELN

Barráez agrega que es innegable que existe un trabajo coordinado en la frontera entre las organizaciones armadas colombianas y la Guardia Nacional Bolivariana “que en principio lo que hacía era cobrarles a los contrabandistas una vacuna o un peaje, pero ahora incluso controlan algunas trochas o pasos ilegales”.

Esa actuación coordinada entre militares y guerrilla del ELN facilitará que con su anuencia, esta noche seguramente saldrán de nuevo la caravana de lanchas cargadas de gasolina y de víveres en dirección a Tres Bocas, en la frontera con Colombia, donde el precio del combustible alcanza hasta mil veces su valor inicial.

El poder de las bandas
criminales

Parece una escena del otro mundo. Tres militares de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) escoltan a un hombre de civil, quien espera al final del Puente Internacional Unión para extorsionar a quienes llegan con alimentos desde Colombia al municipio de Boca de Grita, en el Estado Táchira.

Con el desabastecimiento de alimentos en Venezuela, por este paso internacional llegan diariamente entre 15.000 y 20.000 personas al municipio de Puerto Santander (Norte de Santander), procedentes de los estados Táchira, Mérida y Zulia. Todos pasan conscientes de que además de sus gastos, deben separar el dinero para pagar esta suerte de ‘impuesto al hambre’ a supuestas bandas criminales colombianas.

Ya habíamos intentado cruzar hacia Venezuela una vez, pero mientras renegamos de las filas y la alta temperatura advertimos que una mujer fue separada del camino por los uniformados venezolanos, revisados sus paquetes y antes de proseguir debió pagarle a un hombre de baja estatura, barriga generosa, gruesas cadenas que le cubren el cuello y una mochila en la que va depositando el ‘impuesto’.

Los Rastrojos y Clan del Golfo sostienen enfrentamientos en Venezuela por control territorial

Los estimativos de las autoridades venezolanas señalan que el 40 por ciento de los productos básicos que se encuentran bajo control de precios en ese país pasan de contrabando a Colombia y que buena parte de ellos terminan siendo comercializados en el municipio de Puerto Santander.

La explicación para que los mercados y almacenes estén abarrotados de productos con el sello de Precio de Venta al Público (PVP) registrado en bolívares y con el nombre y la bandera de ‘República Bolivariana de Venezuela’: es simple. En Colombia alcanzan hasta 20 y 30 veces su precio real.

El poder de las bandas criminales
El poder de las bandas criminales
Eso lo saben las bandas criminales y por eso su accionar no se limita a cobrar impuesto de ingreso a Venezuela. Comerciantes de Puerto Santander aseguran con un temor palpable que no solo ellos pagan extorsiones a estas bandas, también los contrabandistas, los vendedores formales e informales en ambos países y quienes se dedican al cambio de moneda.

Con el propósito de entender lo que está ocurriendo, decidimos entonces regresarnos hasta Puerto Santander para comprar productos de primera necesidad y tratar de saber lo que pasa con los uniformados.

Luego de terminar nuestro mercado exprés, preparamos todo para intentar grabar con una cámara oculta lo que ocurre al otro lado del puente, en la eventualidad de que los militares decidieran detenernos. En total llevamos cuatro paquetes con harina pan, azúcar, leche en polvo, arroz, elementos de aseo y un par de llantas de motocicleta que compró el guía para rehabilitar su moto, que completa dos meses parada por falta de cauchos.

Tan pronto el guía supo que el propósito es obtener imágenes, intenta persuadirnos de no hacerlo y advierte que si son esas las intenciones no está dispuesto a caminar cerca de nosotros por una cuestión de supervivencia. Que en ese caso él cruzaría antes o después de nosotros.

“¿Estás loco chico? Tú cree que alguien va a atreverse a grabar aquí donde los paramilitares tienen controlado todo. Si solo sacas un teléfono móvil y de inmediato se te ponen atrás para mirar si estás grabando o te leen los chats. Dicen que controlan hasta con cámaras”, advierte el hombre, en alusión a las bandas criminales.

Decidimos atravesar y uno de los dispositivos de grabación va encendido. Delante de nosotros caminan varias personas con paquetes similares y reducimos la marcha porque queremos saber exactamente lo que ocurre y de qué hablan los uniformados con la gente. Mientras las demás personas se alejan, nos quedamos en el puente viendo las lanchas que pasan de Venezuela a Colombia con víveres, ante los ojos de todo el mundo.

Bandas criminales colombianas extorsionan a comerciantes en los estados Táchira y Zulia

Poco después el camino está despejado y caminamos como condenados directo al paredón. Desde la distancia un soldado alto y lánguido nos ve venir y de inmediato se para de su silla, mientras el hombre de civil que los acompaña le quita el dinero a una mujer que lleva con orgullo una camiseta con los colores de la bandera de Venezuela.

Lo primero que pregunta el uniformado es cuánto pagamos por los productos que estamos pasando y alerta a una sargento de nombre ‘K. Martínez’ de que llevamos víveres. La suboficial nos mira fijo y con solo volver la mirada le cede el control de la situación al hombre de civil de baja estatura y barriga generosa.

Con una mirada intimidante, un par de cadenas doradas que le cubren el cuello y sin guardar el manojo de billetes que le acaba de entregar la última víctima, el hombre pregunta a dónde vamos y qué contienen los paquetes que traemos. Decide luego que para seguir, tenemos que darle dos mil bolívares por cada paquete, mientras los oficiales de la Guardia Nacional permanecen al lado nuestro como simples testigos notariales de la extorsión.

Por más de dos minutos contamos y recontamos los 80 billetes que habremos de entregarle para lograr la suma exigida. En este punto de la frontera es escaso el billete de altas denominaciones y todo gira en torno al de cien bolívares. Mientras tanto el hombre se pone de pie y los guardias se ubican a los lados como armando un cinturón de seguridad.

El guía y otras personas que han debido cancelar la extorsión en el puesto militar aseguran que la Guardia Nacional Bolivariana actúa junto a bandas criminales. Intentamos corrobar esa información con el Ministerio de Defensa de Venezuela, pero nunca obtuvimos respuesta.

Con ocho mil bolívares menos en el presupuesto, recogemos los paquetes para seguir el camino; mientras tanto ya los oficiales de la Guardia Nacional tienen retenida a la próxima víctima. Convencidos de que la situación había sido superada, continuamos el camino pero esta experiencia con los miembros de bandas criminales sobre el paso internacional estaba lejos de terminar.

Venezuela relaciona insistentemente a paramilitares colombianos con un intento de golpe

Información de inteligencia recopilada por las autoridades colombianas señalan que a lo largo de la frontera y dentro del territorio venezolano operan las bandas criminales de El Clan del Golfo, como se conoce ahora al clan de Los Urabeños, y la banda criminal los Rastrojos.

El clan del Golfo es una organización delincuencial al mando de alias ‘Chulo’ e integrada por 104 hombres, según los reportes de Inteligencia Militar en Colombia. Su rango de acción va desde Cúcuta, Villa del Rosario y Puerto Santander y se extiende hasta el municipio venezolano de Guarumito, entre Colón y La Fría, en el estado Táchira.

Sobre el puente, dicen las autoridades, quienes operan a ambos lados de la frontera y suman ya una trayectoria larga de vínculos y coexistencia con la Guardia Nacional Bolivariana es la banda criminal Los Rastrojos, una organización que en esta zona está al mando de alias Necoclí.

El poder de las bandas criminales
El poder de las bandas criminales
Esta estructura de 83 hombres, que según fuentes de Inteligencia Militar en Colombia, habría ampliado su rango de acción reclutando a jóvenes venezolanos, tiene fuerte presencia en Puerto Santander (En los corregimientos de Banco de Arenas y Vigilancia) y los municipios venezolanos de Boca de Grita, García de Hevia y Orope, justo el sector donde nos encontramos.

Contra estas bandas criminales se han realizado 23 operaciones conjuntas de Ejército y Policía de Colombia en lo corrido de este año y se ha logrado la captura de 76 personas relacionadas con estas organizaciones y la incautación de 58 armas de fuego y 11 artefactos explosivos.

De lado venezolano las cifras no existen. El País intentó durante tres semanas hablar con el gobernador de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, pero la persona encargada de las comunicaciones se limitó a decir que “hay un manejo tendencioso de los medios colombianos hacia Venezuela” y que “ojalá las imágenes que obtuvieron no sean solo del ELN sino también de los paramilitares colombianos, que hay bastanticos por esta zona”.

“Preocupante la presencia de paramilitares colombianos que cruzan la frontera en ambos sentidos constantemente… contrabandeando gasolina, ganado, víveres, vacunado, sicariando, participando en las protestas opositoras, etc. Ojalá también hayan grabado eso”, respondió a través de mensajes la persona encargada de las comunicaciones en la Gobernación del estado Táchira.

Extorsión en dos actos
Cien metros más delante de donde hemos pagado la extorsión a las bandas criminales, ya en pleno centro de Boca de Grita, Táchira, no nos hemos percatado, pero dos hombres apostados junto al cuartel de la Policía aguardan nuestra llegada.

Desde unas sillas plásticas en plena calle principal nos hacen un llamado y el guía intenta explicarles que ya hemos pagado por el paso de los productos sobre el puente al hombre que se hace acompañar por la Guardia Nacional, pero es inútil.

“Si quiere vamos hasta el puente nuevamente para que veas que ya hemos pagado por estos paquetes”, insiste el guía frente a los hombres, quienes nos sorprenden aún más con su respuesta. “Lo que pagaron allá es para la Guardia y para el Seniat (entidad que recauda impuestos en Venezuela), lo que se paga aquí es lo de nosotros”, dice uno de los hombres recostados sobre una silla y quien se niega a decir a quién se refiere cuando habla de “nosotros”.

Se trata de una extorsión en dos actos y ahora los hombres nos exigen tres mil bolívares más para pasar con las bolsas; todos saben que la cifra no es negociable y que intentar evadir el pago es un pésimo negocio, advierte el guía dejando entrever que no hay opción.

Al revisar las imágenes nos damos cuenta que unos pasos más adelante de donde nos retuvo la Guardia Nacional, dos mujeres y un hombre con uniformes del servicio de aduanas de Venezuela Seniat, permanecían atentos a los movimientos del hombre de civil; asumimos que como auditando y registrando los pagos irregulares que se han hecho.

El creador de Los Rastrojos, Wílber Varela, alias Jabón, fue asesinado en Mérida en enero del 2008

A la corrupción y complejidad de la zona se suman elementos nuevos, según autoridades militares en Colombia. El Clan del Golfo y Los Rastrojos están en proceso de fortalecimiento y han aumentado su pie de fuerza con la llegada de nuevos integrantes desde los departamentos de Chocó y Antioquia para fortalecerse en la lucha que sostienen ambas bandas criminales por control territorial y las economías ilegales.

Ganancia final al cambio
La presencia de la banda Los Rastrojos en Venezuela no es nueva. En el 2008 fue asesinado en el estado Mérida su principal jefe, Wílber Varela, alias Jabón, quien creó esta organización al servicio del narcotráfico para enfrentar en el occidente colombiano a Diego Montoya, alias Don Diego, y su banda criminal Los Machos por las rutas de la droga.

También en el estado Barinas, lejos de la frontera con Colombia, fue capturado a mediados del 2012 a quien todos conocían como Don José, el dueño de una de las más grandes fincas arroceras del estado donde nació el expresidente Hugo Chávez.

Se trataba en realidad de Diego Henao, alias Diego Rastrojo, quien confesó ser el asesino de su antiguo jefe, Wílber Varela, y habló durante su juicio de dos cumbres de narcotraficantes que se hicieron en Barinas junto a Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, Daniel ‘El Loco’ Barrera y Juan Carlos Rivera, alias 06.

Las propias autoridades venezolanas han asegurado que tienen registrada la presencia de decenas de paramilitares colombianos en los estados Táchira, Zulia, Apure, Barinas y Mérida, actuando como parte de economías criminales como el contrabando, el tráfico de drogas, la extorsión, el tráfico de armas y el paso de combustible.

Basta con dar un vistazo a los boletines de prensa de la Fiscalía de Venezuela para darse cuenta que en las pocas acciones en las que se han registrado capturas contra bandas criminales están también involucrados miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB.

Las bandas criminales se disputan con el ELN los territorios que dejaron las Farc en Venezuela

Pero toda acción tiene su efecto y una de esas consecuencias es el actual cierre de la frontera ordenado desde Caracas, a raíz de un supuesto ataque de paramilitares colombianos contra tres oficiales del Ejército de Venezuela, según el presidente Nicolás Maduro.

Ocurrió el 19 de agosto del 2015, cuando tres integrantes del Ejército Bolivariano fueron emboscados y heridos por supuestos paramilitares. Sin embargo, el exembajador de Venezuela ante Naciones Unidas Diego Arria aseguró tras refugiarse en España que el hecho que llevó al cierre de la frontera fue un ajuste de cuentas entre la Guardia Nacional y el Ejército venezolano.

Según explicó Arria a los medios, los militares heridos habían detenido días atrás una camioneta que conducían dos agentes de la Guardia Nacional, quienes se negaron a una requisa y pidieron la presencia de un fiscal. Horas después, ante un delegado del Ministerio Público, fue abierta la camioneta y en su interior se hallaron drogas, 47 millones de bolívares y 3 millones de dólares.

En su momento Arria aseguró que el ataque perpetrado contra los uniformados fue una vendetta por el narcotráfico y el control del tráfico de gasolina.

“El trabajo sucio de la Guardia Nacional Bolivariana en este punto de la geografía venezolana la realizan los paramilitares colombianos. No es gratuito que el cerebro de la estructura criminal Los Rastrojos, con quienes hoy comparte escenario la Guardia Nacional Bolivariana haya sido asesinado en Mérida; el señor se movía sin problemas por las zonas controladas por la Guardia”, dijo un analista venezolano quien pidió no revelar su identidad.

El poder de las bandas criminales
El poder de las bandas criminales
“Son manzanas podridas, actuaciones individuales”, aseguró hace pocas semanas el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa venezolano, tras una operación antinarcóticos que dejó al descubierto que varios uniformados actuaban de lado de carteles de droga colombianos.

Sin embargo, las imágenes logradas por El País durante este viaje al corazón del contrabando y la ilegalidad en Venezuela, revelan que se está pudriendo todo el bulto.

A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim
A la sombra de las bacrim

la trocha
de los Pelusos

Aunque no figure en ningún mapa y los libros de geografía hablen oficialmente de siete pasos internacionales entre Venezuela y Colombia, la ‘Pika del Dos’ es extraoficialmente el cruce número 8 y es la única vía, aunque ilegal, por la que se puede ir en vehículo de un país a otro desde que el presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre de la frontera.

La ‘Pika del Dos’ es una de las 57 trochas o pasos ilegales que tienen ubicadas satelitalmente las autoridades colombianas solo en el departamento de Norte de Santander (En total son 192 a lo largo de toda la frontera) y por allí se mueve sin mayores obstáculos el contrabando, el tráfico de drogas, el combustible y toda actividad que represente una economía criminal.

Aquí el pasaporte no es necesario para ir de un país a otro y quienes actúan como ‘agentes consulares’, que de vez en cuando aparecen, son los miembros de la banda criminal Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que comandó Víctor Ramón Navarro, alias ‘Megateo, hasta octubre del 2015, cuando murió en una operación conjunta de la Policía y el Ejército de Colombia.

El Ejército Popular de Liberación, EPL, se desmovilizó el 15 de febrero de 1991

Los Pelusos tienen más de 400 hombres entre el Catatumbo y el territorio venezolano, según fuentes militares en Colombia; obedecen órdenes de alias Pácora y esta organización criminal está dedicada especialmente al narcotráfico, el tráfico de combustible y la extorsión a los contrabandistas.

Ninguna señal en la vía conduce hacia la ‘Pika del Dos’. Para encontrar el camino es necesario tomar la carretera que del Táchira va hacia Maracaibo y solo los que se han codeado en actividades ilegales saben exactamente donde tomar el desvío que en 20 kilómetros lleva hasta el municipio colombiano de Tibú, Norte de Santander, considerado la Capital del Catatumbo.

Sin más excusas para estar sobre la vía que una falsa fórmula para ir del lado colombiano a conseguir algunas medicinas, que también escasean en Venezuela, tomamos este paso ilegal pasadas las 2:00 de la tarde sobre una motocicleta y con un sol que ambienta el camino infernal.

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
En el punto de entrada, y debajo de una palma de sombra generosa, cuatro hombres en motocicleta fungen como anfitriones en la vía. Dos de ellos conducen delante de nosotros durante un par de kilómetros, vigilando cada movimiento a través de su espejo retrovisor, hasta un puesto rudimentario donde ya nos esperaban unos viejos conocidos en este recorrido por las entrañas del contrabando: funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana.

-“¿Ustedes para quién trabajan?”, fue la pregunta inicialmente del uniformado.
-“Para nadie. Vamos a Tibú a comprar una medicina urgente para una tía y a buscar una tapa lateral que se le perdió a la moto”, explicó el guía venezolano, quien tiene además la misión de llevar la vocería para evitar que el acento colombiano nos deje por fuera del camino.

A diferencia de los vehículos que permanecen estacionados al lado del retén, no llevamos combustible, ni víveres, ni carne, ni cobre, ni materiales para la construcción. Sin nada que llame la atención, el uniformado da la espalda como cediendo el paso y se concentra en su teléfono móvil.

No recorremos ni 20 metros cuando al otro lado del camino uno de sus compañeros de armas parece no estar de acuerdo con lo rápida que fue la detención, nos silba y nos hace regresar de nuevo.
-“Para dónde van por ahí”, pregunta.
-“A Tibú”.
-“¿Qué van a hacer allá?”.
-“A comprar un medicamento para una tía y la tapa de la moto”.
-“¿Ustedes ya se censaron?”.
-“Sí. Debemos estar ahí porque pasamos mucho por aquí”, respondió el guía.

El hombre se convence con la explicación y continuamos el camino hacia Colombia, mientras siguen llegando conductores de camionetas y vehículos para hacer religiosamente la parada frente a una mesa vieja, con dos sillas en el frente donde se ubican quienes llegan a ‘dialogar’ con los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.

Tras la desmovilización del EPL, 160 hombres al mando de Francisco Caraballo quedaron en disidencia

-¿Para qué es el censo?, le pregunté al conductor de la motocicleta. -“Por plata. Porque los contrabandistas deben dejar una parte de plata ahí. Todos estos carros que vienen vacíos de allá para acá ya fueron a dejar algo de contrabando a Tibú”, responde.

La vía polvorienta es tan transitada como cualquier frontera internacional. Decenas de camionetas Ford Bronco y automóviles Chevrolet Caprice, preferidos por los contrabandistas de combustible por la capacidad que tienen de almacenar hasta 160 litros de gasolina en su tanque, van y vienen.

También camiones de carga desfilan por esta trocha de tierra amarilla con víveres, chatarra, canecas de combustible y materiales de construcción hacia Colombia durante el día y parte de la noche.

De acuerdo con el guía, en esta trocha “hasta el aviso en el que se lee ‘Bienvenidos a Colombia’ es falso. “Aquí estamos todavía en Venezuela. Lo que pasa es que si se paran con todos estos negocios ilegales en el lado colombiano los coge el Ejército o la Policía y los jode. Pero ellos saben que hasta aquí no van a llegar las tropas y que los protege la Guardia”, asegura.

Demostrar que aquí Los Pelusos no solo controlan el territorio y dictan sus normas, sino que deciden a su antojo por dónde debe cruzar la línea fronteriza sería un gran hallazgo. Sin embargo, en este punto de la geografía, en el corazón del convulsionado Catatumbo, tratar de averiguarlo sería tan mala idea como andar por esta trocha con un dispositivo para lectura de coordenadas.

 

Resumen de aprehensiones totales 2011-2017
Ver gráfico
Unos 300 metros más adelante, al lado izquierdo de la vía, aparece un improvisado puesto de control que según los avisos hace parte de un consejo comunal, aunque los conductores aseguran que nadie instala un rancho en la ‘Pika del Dos’ sin el visto bueno de Los Pelusos. Una mujer sale al escuchar el ruido de la motocicleta y nos cobra dos mil pesos o cuatro mil bolívares por cada uno.

Un poco más arriba aparece solo un rastro en el lugar en que los contrabandistas aseguran que salen Los Pelusos para controlar actividades ilegales como el contrabando de aluminio, que se ha incrementado por esta vía.

Los Pelusos tienen presencia activo en los 11 municipios colombianos que conforman el Catatumbo

gu

Víctor, quien en realidad tiene otro nombre, ha sido compañero de aventuras ilegales del guía que nos acompaña y al encontrarlo en este camino presume de estar haciendo cobres (dinero) con el aluminio.

“Después de que les pague a Los Pelusos no hay problema. Yo lo que hago es que vendo el aluminio y desde Tibú hago una transferencia al banco en Venezuela. Así le pagan a uno mejor el peso y no carga mucha plata para evitar que le quitenmás”, aconseja Víctor.

La región del Catatumbo es una extensión montañosa sobre Colombia y Venezuela

En lo corrido del 2017, el contrabando de aluminio ha tenido un incremento del 629%, de acuerdo con la División de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia, en comparación con lo que se vivió en el 2016. Se pasó de 1445 kilos en todo el 2016 a 10.536 kilos a julio del 2017.

El tráfico de aluminio se ha convertido en otra llamativa fuente de ingresos para los contrabandistas, quienes adquieren el kilogramo en Venezuela por 2500 pesos, poco menos de un dólar, y lo venden en Colombia en 4500 o 5000 pesos, cerca de dos dólares, lo que representa una ganancia del 100 por ciento.

 

‘El pategrillo’
Menos de un kilómetro adelante del retén instaurado por Los Pelusos, un balancín desprovisto de seguridad, y a un lado de la vía bombea petróleo a través de tres tuberías, una de ellas termina junto a una casa cubierta con una membrana negra que impide ver lo que ocurre detrás.

Además de las acciones terroristas contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas para extraer petróleo, las autoridades colombianas y los contrabandistas que acostumbran moverse por la ‘Pika del Dos’ aseguran que en este lado de la frontera pozos como ese bombean para diferentes patronos.

“Esto puede ser de Ecopetrol o de Pdvsa, pero de aquí también se alimentan Los Pelusos y el ELN”, asegura el guía, quien dice conocer bien del tema porque su suegro era “encuellador” de la estatal petrolera venezolana y lo sacaron de la empresa por la cercanía de sus hijas con sectores de la oposición.

Los grupos guerrilleros colombianos tienen la capacidad de refinar artesanalmente ese petróleo y de extraer de él un producto conocido como ‘pategrillo’, que no solo sirve para el procesamiento de cocaína sino que logran extraer gasolina para alimentar el contrabando de combustible.

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos

El proceso, según explicó una fuente militar, consiste en depositar el crudo en enormes canecas metálicas a las que llaman marcianos y que al exponerlo a altas temperaturas obtienen el ‘pategrillo’ para refinar la cocaína y gasolina para vehículos; el sobrante termina en ríos y montañas generando un grave daño ambiental.

“El Catatumbo es hoy por hoy una zona muy compleja. Ahí tenemos presencia del ELN y Los Pelusos, dedicados especialmente al narcotráfico y al cobro de cuotas o extorsiones a los contrabandistas de hidrocarburos. Igualmente, al hurto de combustible del oleoducto Caño Limón-Coveñas, el cual convierten en el llamado ‘pategrillo’, que sirve para ser utilizado de insumo en el narcotráfico”, explicó el general Gustavo Moreno, Comandante de la Policía en Norte de Santander.

Justamente, unos metros más adelante y tras casi una hora de camino por la trocha, aparecen dos enormes complejos para el acopio y contrabando de gasolina, donde permanecen parqueados varios camiones con canecas de 55 galones y otros más grandes con canecas de 1000 litros, a la espera de poder cruzar durante la noche en caravana hacia Tibú.

Dentro del primero de estos lugares, llegan varios carros Chévrolet Caprice y otras referencias similares a vender el combustible que han adquirido en las estaciones de servicio en los municipios de los estados Zulia y Táchira.

La vía es amplia y el suelo es testigo de los litros de gasolina que por alguna razón se han derramado por este camino, en adelante como recubierto de alquitrán, donde el olor a combustible domina el ambiente y la visión se hace difusa por efecto de los gases asados al calor de la región.

La Pika del Dos es solo una de las 57 trochas identificadas en Norte de Santander

Cien metros más adelante hay otro complejo aún más grande sobre un piso de tierra ennegrecido por el combustible que, según el acompañante, es petróleo para llevar a refinerías artesanales. A los lados permanece parqueada una flotilla de camiones viejos, a punto de chatarrizar, que son los preferidos por los contrabandistas porque se adquieren a bajo costo y las pérdidas no serán mayores si son incautados por el Ejército o la Policía de Colombia.

Cerca de una decena de esas ‘refinerías’ artesanales ha sido destruida en el último año por la Fuerza Pública, todas en la región del Catatumbo, en los municipios de La Gabarra y El Tarra, donde están los laboratorios para producción de cocaína del EPL y el ELN. Una caneca de ‘pategrillo’ cuesta alrededor de 180.000 pesos, 62 dólares, mientras la de gasolina se vende por cerca de 250.000 pesos, que equivale a 86 dólares.

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
Lo inexplicable es que los miles de galones de combustible que tenemos al frente, en esta bomba de tiempo que por acción del calor en cualquier momento podría estallar, no los haya visto pasar ninguno de los uniformados de la Guardia Nacional apostados kilómetros más abajo en la entrada a la ‘Pika del Dos’.

En adelante, y ya cerca de Tibú, cada centímetro en la vía anuncia que entramos al territorio del EPL. Entre otras cosas porque este grupo no se autodenomina ‘Los Pelusos’, como ha sido bautizado por las autoridades para identificarlos como banda criminal. Ellos prefieren ser vistos como grupo guerrillero.

De acuerdo con los grafitis en postes y paredes, Los Pelusos son el mismo Frente Libardo Mora del EPL y así se lo recuerdan a contrabandistas y visitantes ocasionales como nosotros.

Del lado colombiano, aseguran fuentes de la Policía Nacional, “esta banda criminal se dedica a hurtar combustible del oleoducto entre Tibú y El Tarra para surtir los grandes laboratorios en sectores como Filo Gringo.

Filo Gringo es justo el sector donde hace un par de meses fueron secuestrados dos periodistas holandeses que grababan un programa de reencuentros familiares y por donde también fue plagiada la periodista española Salud Hernández, quien preparaba un informe especial sobre el Catatumbo, muy cerca del lugar en el que ahora nos movemos.

Es inevitable sentir que en Tibú todo mundo te mira; todo mundo habla en secreto de las personas en la moto que nunca habían visto por la región. El consejo del guía es entrar en la farmacia y comprar cualquier medicamento porque está seguro que ‘Los Pelusos’ saben de nosotros desde el momento mismo en que tomamos la ‘Pika del Dos’ y seguramente alguien en Tibú estará pendiente de si entramos o no en búsqueda de la medicina por la que supuestamente vinimos. Con varias pastas y un jarabe que no necesitábamos iniciamos el regreso luego de comer en Tibú.

El resurgir del EPL
La guerrilla del EPL se desmovilizó el 1 de marzo de 1991 y aunque 2200 combatientes entregaron sus armas, un reducto de 150 hombres al mando de Francisco Caraballo se agrupó en torno al Frente Libardo Mora y se asentó en la región del Catatumbo.

Documentos de la Fiscalía General de la Nación indican que este grupo disidente se fue fortaleciendo en la frontera venezolana con la ayuda del ELN, con quienes han atacado conjuntamente unidades militares, oleoductos y estaciones de Policía.

Igualmente, en territorio venezolano han unido fuerzas en los últimos años para disputarle a las bandas criminales colombianas en varios municipios de los estados Táchira y Zulia el control territorial y el manejo de las economías ilegales. Entre ellos los sectores de Casigua El Cubo (Zulia) y Orope (Táchira).

En esa disputa, dicen los estrategas militares, es crucial conservar el control del Catatumbo que es de donde brota, literalmente, el combustible que ha mantenido encendida la guerra en Colombia: la cocaína. Una zona que el abandono del Estado la convirtió en campo abonado a la criminalidad.

John Marulanda, consultor internacional en temas de seguridad, indica que con la crisis política y económica en Venezuela ha aumentado la corrupción y la propia Fuerza Armada ha sentido el desabastecimiento y el problema de los bajos salarios y eso es un incentivo a que se dediquen a actividades ilícitas en la frontera.

Agrega que el fortalecimiento de Los Pelusos (EPL), un grupo que el Gobierno colombiano insiste en decir que se ha extinguido, es producto de la suspensión de la aspersión aérea de cultivos ilícitos, “acordada en la mesa de negociaciones de La Habana” y que generó tantos cultivos y tanta cocaína que pasan para Venezuela para que vía aérea se vaya para el Caribe.

El EPL, junto al ELN, extraen combustible del principal oleoducto colombiano

“Los Pelusos mantienen el control de once municipios del Norte de Santander y ellos allí ponen las leyes de convivencia, ordenan los toques de queda, tienen control del territorio. Todo eso está alimentado por la coca y todo eso es culpa de este Gobierno que no ha tomado medido radicales y ha permitido que crezca de manera incontrolable los cultivos de hoja de coca y ahí es donde han venido creciendo y ha resucitado a la sombra de Los Pelusos, la guerrilla del EPL”, dice Marulanda.

Una capacidad que puede ir en aumento, toda vez que Los Pelusos viene en un proceso de aumento de hombres, reclutando jóvenes entre los 15 y los 20 años, y copando espacios que dejó la guerrilla de las Farc tras someterse al proceso de paz con el Gobierno de Colombia.

Esa cercanía de Los Pelusos con el ELN los convierte también en aliados de la Guardia Nacional Bolivariana. En Colombia han sido capturados varios enlaces de Los Pelusos que estaban a cargo de la compra de armas a militares venezolanos.

Entre ellos ‘Camilo Barrera’, capturado en abril de este año en Villa del Rosario, y quien era cabecilla logístico de Los Pelusos y el encargado de distribuir el armamento que adquiría de militares venezolanos, como fusiles, subametralladoras, pistolas y granadas, según fuentes militares.

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
Muchas de esas armas venezolanas han sido encontradas por las autoridades colombianas en operativos contra este grupo ilegal, que junto a Los Rastrojos y el Clan del Golfo, con asiento en Venezuela, hacen parte de los objetivos a desarticular según fuentes militares.

Los Pelusos son para las autoridades de Colombia y Estados Unidos uno de los principales grupos dedicados al narcotráfico transnacional, exportando cocaína hacia Norteamérica y Europa, usando como plataformas a Venezuela y el mar Caribe.

El negocio de las drogas y el contrabando, según las autoridades estadounidenses, no habría alcanzado estos niveles sin la ayuda de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Por esa razón tiene abiertos procesos en varias cortes contra más de una veintena de funcionarios del chavismo, la mayoría implicados en tráfico de armas y de cocaína con organizaciones criminales colombianas y carteles mexicanos como el de Sinaloa.

Los Pelusos en el Catatumbo tendrían al menos ocho enormes complejos para la producción de cocaína, según Inteligencia del Estado, y con una capacidad para producir alrededor de una tonelada cada mes, que sale hacia Venezuela por trochas como la ‘Pika del Dos’ y que llega hasta los puntos de embarque, tras la hazaña de atravesar todo el país, en las costas bolivarianas.

A nuestro regreso a Venezuela, y luego de caer la tarde, la actividad va en aumento y ya los agentes de la Guardia Nacional permanecen recostados bajo una palma, desde donde levantan la mano en señal de saludo, mientras vehículos y camionetas corren extrayendo de su país todo cuanto pueden.

Es como si hubiera llegado ‘la hora feliz’ para los contrabandistas por esta trocha que, al parecer las autoridades colombianas ni venezolanas han visto, desde octubre del 2015, cuando Maduro ordenó el cierre de la frontera, se convirtió en uno de los pasos internacionales más activo de toda América, después de la frontera entre Estados Unidos y México.

En o

la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos
la trocha de los Pelusos

De acuerdo con las autoridades, aunque el Eln es el grupo que más hurta crudo, el Epl roba por lo menos mil barriles de petróleo al mes.

Pero las bandas criminales también viven del contrabando de gasolina y acpm que traen de Venezuela y lo introducen al país ilegalmente. El mayor centro de esta actividad es Puerto Santander, municipio del área metropolitana de Cúcuta y área de frontera con el vecino país. Por esta población ingresaban mensualmente cerca de dos millones de litros de combustible a través de diversos mecanismos fraudulentos.

La dimensión del negocio llevó a las autoridades a intervenir ese negocio ilícito. Desde hace tres meses, agentes de la Policía Fiscal y Aduanera, bajo el mando del director nacional, el general Gustavo Moreno, adelantan operativos en los centros de acopio ubicados en Puerto Santander con el fin de contrarrestar el contrabando. Inicialmente, las medidas adoptadas provocaron fuertes enfrentamientos con los contrabandistas, quienes bloquearon el municipio e incendiaron el edificio de la Alcaldía.

‘Gonzalo Satélite’ es el comandante del Frente Juan Fernando Porras Martínez, del Eln, que opera en Sardinata y Tibú.

Créditos:
Reportería y redacción: Unidad investigativa.

ElPaís.com.co Connectas.org icfj.org
Este reportaje fue realizado en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

Síguenos en:

El País S.A. © 2017| Cra. 2 No.24-46 Tel. (+572) 898 7000 | Cali, Colombia
Política y Tratamiento de Datos | Aviso Legal | Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia.

 

Santa Paciencia Escribe por Luis F. Jiménez – Caretas Ilustración Peruana – 7 de Septiembre 2017

El Papa Francisco visita Colombia, mientras la tensión en la frontera con Venezuela aumenta.

69675-t1Md9Kq2Ex7Nh5E.jpg

Las nuevas sanciones de Donald Trump a Venezuela, adoptadas el 25 de agosto pasado, pasaron de afectar a personajes públicos a trabar los mecanismos financieros que nutren al gobierno del oxígeno de los dólares. Fueron las primeras sanciones al gobierno, que EE.UU. caracteriza como “dictadura”.

En ese sentido afectan el endeudamiento o la venta de acciones, pues sancionan a los operadores en el mercado financiero estadounidense que apoyen al gobierno venezolano o a Petróleos de Venezuela (PDVESA).

Tales sanciones quirúrgicas buscan minimizar los daños a la población y por ello evitaron, por ahora, imponer sanciones que afecten los ingresos por exportaciones de petróleo, según algunos observadores. Otros consideran que solo afectando estos ingresos se llevará al régimen de Nicolás Maduro a la mesa de negociaciones. Nunca antes.

La amenaza de nuevas y fulminantes sanciones desde la Casa Blanca que afecten los ingresos petroleros explicaría la sorprendente decisión de Maduro de reincorporar a Samuel Moncada de su cargo de canciller a su antigua función de Representante ante la OEA, de la que Venezuela ha decidido abandonar.

 

Las expectativas en el exterior están centradas en la reunión del Grupo de Lima en Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo 20 de septiembre, que espera relanzar nuevas medidas en apoyo a la democracia en Venezuela.

La evolución de la crisis venezolana hace imperativo decidir nuevos cursos de acción para evitar que la violencia desborde hacia los vecinos de Venezuela: Brasil y, especialmente, Colombia.

Un reciente artículo (“Colombia: el peligro es Venezuela” de Hernando Gómez Buendía, Razón Pública 28/8/17) agrega aspectos inquietantes sobre el posible impacto que la crisis venezolana tendría sobre el proceso electoral colombiano. Para el autor, “el futuro de Venezuela es la pesadilla de Colombia”, pues considera que la evolución venezolana lleva a una guerra civil o a una “dictadura como la cubana” y ambas opciones tendrían profundos efectos en la sociedad colombiana, que lucha por superar 50 años de guerra interna y por consolidar una democracia liberal.

Este sombrío pronóstico se deriva de los fracasos de las soluciones institucionales planteadas en Venezuela: diálogos en Unasur, asistencia de la Iglesia Católica, parálisis de la OEA, debilidad de la reacción de los países del área y del entrampamiento tanto del gobierno como de la oposición en sus propias posiciones.

Este conjunto de factores no puede sino agudizar la violencia que afectaría a los 2,200 km de frontera común, conmocionada ya por las migraciones de quienes huyen de Venezuela, por la ruptura del comercio regional y las distorsiones de los servicios sociales del lado colombiano. Y por el contrabando y el tráfico de drogas.

Se especula que para el gobierno chavista, sometido a una insostenible presión social, económica y financiera, una posible “salida” sería un incidente armado. Para Maduro, el Golfo de Venezuela sería como las Malvinas de Galtieri. Se menciona que han existido conatos de incidentes militares ya en Arauca y sobrevuelos de aeronaves venezolanas sobre territorio colombiano. Leer más de esta entrada

El Papa se verá con cinco obispos venezolanos en su visita a Colombia por D. Verdú/F. Manetto – El País – 7 de Septiembre 2017

Francisco conversará con ellos y otras autoridades en la sacristía tras la misa de Bogotá

1504711170_288462_1504716803_noticia_normal_recorte1.jpg
El papa Francisco se verá durante su viaje a Colombia con cinco obispos venezolanos. Será mañana, jueves, en privado, tras oficiar la primera misa en Bogotá, un breve saludo según el Vaticano. La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) llevaba semanas buscando una reunión con Jorge Mario Bergoglio. La gravísima crisis institucional que golpea a Venezuela es uno de los temas que, indirectamente, sobrevuela el viaje a Colombia y la expectativa ante un mensaje papal es máxima.

Tras difundirse especulaciones sobre una cita, el portavoz del Vaticano, Greg Burke, había asegurado el pasado viernes que no estaba organizado ningún encuentro formal con representantes de la Iglesia venezolana ni con miembros de la antigua guerrilla de las FARC. La frontera entre Colombia y Venezuela, alrededor de 2.200 kilómetros, se ha convertido en la principal vía de fuga del régimen de Nicolás Maduro. Las relaciones entre los dos Gobiernos atraviesan su peor momento desde que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, encabezara la oposición internacional contra las elecciones de la Asamblea Constituyente celebradas el 30 de julio, unos comicios rechazados por las fuerzas críticas con el chavismo y convocados con unas reglas del juego que favorecían al actual Ejecutivo.

FRANCISCO PIDE “UNA ORACIÓN POR VENEZUELA”
El papa Francisco pidió ayer una oración por la paz en Colombia y por el diálogo entre el Gobierno y la oposición en Venezuela al saludar a los periodistas que viajaban con él a Colombia, poco después de despegar del aeropuerto italiano de Fiumicino.

“Buenos días y gracias por la compañía, por este trabajo que vais a realizar para acompañarme en este viaje, que es un poco especial porque es un viaje también para ayudar a Colombia a seguir adelante en su camino de paz. Y os pido una oración por esto durante el viaje. Y gracias por todo lo que haréis”, dijo Francisco. “Además, quisiera decir que durante el vuelo sobrevolaremos Venezuela. Así que una oración también por Venezuela, para que se pueda dar el diálogo y el país encuentre una buena estabilidad, mediante el diálogo con todos”, agregó a continuación el Pontífice.

Colombia recibe a diario miles de venezolanos que buscan comenzar una nueva vida en el país. En julio el Gobierno regularizó la situación de 150.000 sin papeles hasta 2019, provocando la ira de Maduro, que había llegado a insultar a Santos públicamente. “Pide la bendición, compadre. Inclínate, híncate ante tu padre. Soy tu padre”, le espetó.

Jorge Mario Bergoglio visita Colombia, donde permanecerá hasta el próximo domingo, en búsqueda de la paz, la convivencia y la reconciliación de una sociedad que se halla profundamente dividida tras más de medio siglo de conflicto armado con las FARC. Pero la brecha que separa a los venezolanos es mucho mayor y parece cada vez más insalvable. Por esta razón, las palabras del Papa sobre esa crisis suponen una prioridad para la Iglesia de la región y la oposición venezolana.

Mediación

El papel que pueda desempeñar el Vaticano en la mediación entre el régimen de Maduro y los partidos de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) es crucial, según la Iglesia de ese país. En junio, una delegación de la Conferencia Episcopal Venezolana se reunió con Francisco para abordar la situación y buscar su respaldo. Lo hizo en medio de la oleada de protestas que duró cuatro meses y dejó más de 120 muertos. El grupo de obispos quiso transmitirle al Pontífice su clara posición en defensa del pueblo y contra las políticas del Gobierno de Maduro, que consideran “erradas”. Según la propia delegación, Francisco se mostró entonces consternado por la grave crisis humanitaria y la violencia en la represión de las manifestaciones.

El Pontífice ha afrontado esa crisis en varias ocasiones, pero el enconamiento político del país hace que cualquier mensaje corra el riesgo de ser instrumentalizado por el chavismo y criticado por los sectores más duros de la oposición. Así las cosas, Francisco no ha encontrado todavía la fórmula para abrir una nueva vía de diálogo. Los obispos, al igual que las fuerzas opositoras, consideran que el Gobierno de Maduro debe asumir sus errores y acceder al establecimiento de un canal humanitario por el que puedan entrar productos básicos y medicinas, convocar elecciones y conceder libertad a los presos políticos. El Papa está dispuesto a hacer lo posible, según afirmó hace meses en el vuelo de vuelta de su viaje a Egipto. “Todo lo que se pueda hacer por Venezuela hay que hacerlo, pero con las garantías necesarias. Si no, jugamos al pin-pin-pirulero”, señaló.

Los secretos que guarda la fiscal Luisa Ortega – Revista Semana – 26 de Agosto 2017

537765_1.jpg
En dos meses un expediente con los crímenes de Nicolás Maduro tocará las puertas de la Corte Penal Internacional. El papel de la derrocada fiscal, desde Colombia, será clave para llevar al régimen venezolano ante los tribunales del mundo.

La fiscal Luisa Ortega huyó de Venezuela con el agua al cuello, pero logró llegar a Colombia con un cúmulo de información que –apenas con los primeros datos– ya está ocasionando un tsunami en la región. Su fuga fue simplemente espectacular.

Quien fue una de las mujeres más cercanas al desaparecido Hugo Chávez y fiscal general desde 2007, acompañada de su esposo y dos funcionarios, puso en una lancha rápida un par de maletas y navegó por tres horas desde la península de Paraguaná hasta Aruba. Allí, en el Aeropuerto Internacional Reina Beatrix, los aguardaban dos pilotos colombianos a bordo de un chárter privado. Tras decolar, la nave voló hacia el norte para luego virar al occidente y, finalmente, tomar ruta hacia al sur. Fue un trayecto en parábola con el propósito de no ingresar a cielo venezolano. A las 3:30 de la tarde del viernes 18 de agosto, la nave aterrizó en Bogotá.

La llegada de Ortega y sus primeros días en Colombia estuvieron marcados por el secretismo y el silencio. Lo último que se sabía de ella era su breve intervención, vía telefónica, en la Cumbre de Procuradores y Fiscales de América Latina que se celebró en Puebla, México. Ortega, a quien la Asamblea Constituyente oficialista que rige Venezuela apartó del cargo el 5 de agosto, se dirigió a “mis hermanos fiscales”, para denunciar que la policía política había tomado las instalaciones del Ministerio Público; aseguró que 64 fiscales –siendo ella la primera– sufrían persecución y que el gobierno de Maduro les había prohibido salir del país. “Todo esto por las investigaciones de Odebrecht que involucran al señor Maduro y a su entorno. Eso los tiene muy preocupados”, recalcó. Nadie imaginaba que al tiempo que sus palabras hacían noticia, ella estaba llevando a cabo su plan de fuga.

El lunes el secretismo se rompió con un breve y categórico trino del presidente Santos: “La fiscal Luisa Ortega se encuentra bajo protección del gobierno colombiano. Si pide asilo se lo otorgaremos”. Con eso bastó para que se armara la de Troya. La cúpula del gobierno venezolano reaccionó con vehemencia y un primer efecto de la acogida a Ortega es que se ahondó el abismo en las relaciones bilaterales. “Bogotá se ha convertido en centro de la conspiración contra la democracia y la paz de Venezuela. Vergüenza histórica del Caín de América”, aseguró el canciller del vecino país, Jorge Arreaza. El funcionario calificó de cínica la decisión de Santos y recordó que no era la primera vez, pues desde 2002 Colombia protege a Pedro Carmona, jefe del fallido golpe contra Hugo Chávez. Por su parte, el ex defensor del pueblo Tarek William Saad, quien asumió la Fiscalía por mandato de la Asamblea Constituyente, calificó de repugnante y ofensiva la decisión. El vicepresidente Diosdado Cabello, al responder el trino de Santos, fue más irónico, pero no menos venenoso: “Te la regalamos. Te vas a llevar una joya. Es más: nómbrala fiscal”.

Mientras las virulentas reacciones del régimen de Maduro eran la comidilla política, trascendió que Ortega y Santos se habían reunido en privado. A partir de esta reunión se especuló que en cosa de horas la fiscal iría a Washington y que desde allá expondría las pruebas para demostrar la corrupción del presidente de Venezuela y su séquito. Pero Ortega sorprendió una vez más. Efectivamente tomó un vuelo, pero con destino a Brasil. Apareció como invitada estelar en la reunión de fiscales del Mercosur, y su intervención produjo el primer conato de crisis regional.

Ortega insistió en que el caso de Odebrecht en su país era de proporciones insospechadas y que comprometía a la cúpula del gobierno, empezando por Maduro. Por los documentos desclasificados en Estados Unidos sobre el escándalo, se sabía que las coimas pagadas en Caracas eran del orden de 98 millones de dólares. Pero Ortega aseguró: “En Venezuela se pagaron 300.000 millones de dólares por las obras de Odebrecht”. Sin embargo, la fiscal no avanzó más al respecto y saltó a otros escándalos. Sostuvo, por ejemplo, que el presidente de Venezuela y el empresario barranquillero Álex Saad son propietarios de la firma Group Grand Limited, con la que controlan en forma amañada el multimillonario negocio de la asistencia alimentaria que provee el Estado a cerca de 6 millones de hogares venezolanos. Del tinglado también haría parte Tarek William Saad, quien tendría familiaridad con el empresario colombiano. Este fue el primero en rechazar la acusación y anunció una demanda contra Ortega.

Respecto al vicepresidente Diosdado Cabello, la fiscal aseguró que recibió 100 millones de dólares por medio de la empresa española TSE Arietis. La suma, que incluso suena desproporcionada para críticos del régimen, se habría triangulado a través de dos primos del vicepresidente de Venezuela, Alfredo Campos Cabello y Gerson Jesús Campos Cabello. Finalmente, la fiscal dijo que sabía que el impuesto fiscal Saad ya había destruido los expedientes que reposaban en Caracas, pero que ella poseía copias certificadas de todo y que las entregaría a la Justicia de Estados Unidos, Colombia y España.

A las afirmaciones de la depuesta fiscal desde Brasil, respondió de inmediato el gobierno de Maduro. El presidente venezolano decidió sacar del aire, inmediatamente, a los canales colombianos RCN y Caracol Televisión, y, por otra parte, aseguró que solicitaría la captura de Luisa Ortega mediante una circular roja de la Interpol.

A su vez, desde Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, dio los primeros pasos de la nueva estrategia continental para hacerle frente al régimen de Maduro. La OEA comisionó a Luis Moreno Ocampo, quien fue el primer fiscal de la Corte Penal Internacional, para que en un breve plazo –dos meses: septiembre y octubre– recaude evidencias sobre crímenes de lesa humanidad perpetrados sistemáticamente en Venezuela. El informe que elaborará Moreno será trasladado a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional y al Consejo Permanente de la OEA, para que esas instancias estudien la apertura formal de juicios contra el régimen de Maduro.

El gobierno de Venezuela también será presionado con el destape de su corrupción en escenarios internacionales. La OEA activó el Mecanismo de Seguimiento de la Implementación de la Convención Interamericana contra la Corrupción (Mesicic). El procurador general, Fernando Carrillo, cree que los regímenes de Pinochet en Chile, Fujimori en Perú así como Lula Da Silva en Brasil hicieron agua cuando el mundo probó que eran máquinas de corrupción. “La dictadura de Nicolás Maduro también caerá cuando se logre armarle un caso internacional por sus crímenes de lesa humanidad, y por tener a Odebrecht como motor del socialismo del siglo XXI”, asegura.

La fiscal Ortega regresó a Colombia el jueves, y estará en el país mientras determina en qué condiciones puede ir a Washington para entregar a la Justicia de Estados Unidos las pruebas contra Maduro. Ya sea allá o acá, se anticipa que pronto se reunirá con Moreno Ocampo y con la comisión de la OEA para documentar un jugoso expediente internacional contra el presidente venezolano. Y eso explica su furia renovada contra el gobierno de Colombia.

Colombia concede refugio a seis magistrados venezolanos por Sally Palomino – El País – 27 de Agosto 2017

Esta condición les permite moverse libremente por Bogotá y acceder a los beneficios de seguridad social
1503777463_980566_1503779603_noticia_normal_recorte1.jpg
En Colombia, la crisis de Venezuela se ha convertido en un tema del que se habla todos los días. Desde la semana pasada cuando la fiscal Luisa Ortega aterrizó en el país luego de un periplo que empezó cuando salió de Paraguaná en lancha hasta Aruba, el régimen de Nicolás Maduro ha señalado a Bogotá como el epicentro de una “conspiración” en su contra. La tensión aumentó con el ofrecimiento de asilo que Juan Manuel Santos le hizo a Ortega el fin de semana pasado. Mientras la fiscal rebelde permanece en el territorio nacional, pero es incierto si aceptará quedarse en este país, el gobierno colombiano concedió refugio por 30 días a seis de los 33 magistrados juramentados en julio por el Parlamento de Venezuela y que huyeron después de que Maduro ordenó su detención.

“Ayer nos otorgaron el refugio”, dijo este sábado a la agencia EFE el magistrado Rafael Ortega. Además de él, recibieron este beneficio sus colegas José Luis Rodríguez Piña, Rubén Carrillo, Gonzalo Oliveros, Gonzalo Álvarez y Evelyn D’Apollo. Ortega explicó que Colombia acogió con esta medida a su esposa y sus dos hijos, así como a la esposa de otro magistrado.

La condición de refugiados les permite moverse libremente por Bogotá y acceder a los beneficios de seguridad social. “No sé cómo lo tomará el gobierno venezolano, lo cierto es que el gobierno colombiano actúa según el derecho internacional cuando se trata de perseguidos políticos”, razonó el magistrado Ortega. Él, su esposa y sus hijos llegaron a comienzo de agosto a Cúcuta, capital del fronterizo departamento de Norte de Santander, y de allí viajaron a Bogotá.

El pasado 21 de julio, la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría opositora, juramentó a 33 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia para sustituir a los que considera “ilegítimos”, después de que en diciembre de 2015 la mayoría chavista en el Legislativo designó a decenas de jueces. Un día después de jurar el cargo, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) detuvo al magistrado Ángel Zerpa. Era el inicio de una persecución contra los 33 juristas. Desde que el presidente venezolano amenazó con llevarlos presos y congelarles sus bienes y sus cuentas bancarias, los magistrados buscan protección internacional. El miércoles anterior el gobierno chileno le otorgó asilo a cinco de ellos. En la embajada de Panamá y de México en Caracas se refugian otros a la espera de alguna decisión que les permita salir de Venezuela.

 

A %d blogueros les gusta esto: