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Venezuelans Find Medical Refuge in Colombia – Latinamerican Herald Tribune – 6 de Octubre 2019

ARAUCA, Colombia – The Arauca pier is already busy before sunrise. Hundreds of people arrive in boats from Venezuela to get medical attention, and to be sure they do, they must be among the earliest to stand in the long lines that quickly begin to form.

One of the first buildings they come across in the city, which is the capital of Arauca province and is only separated from Venezuela by the swiftly flowing Arauca River, is that of the Colombian Red Cross.

From 4:00 am, when the humidity and heat of the area are not yet so fierce, dozens of people, many with babies in their arms, line up outside the medical center waiting for the doors to open at 7:00 am with hopes of being among the 120 to be assigned their turn.

Some have cardiac problems, others suffer respiratory illnesses and there are also pregnant women who, despite their pain, know that this is the only way to get good medical care.

One of them was Tatiana Lopez, who traveled from the state of Guarico in central Venezuela to be treated for the painful neuritis she suffers in one arm.

“Thank God they looked after me well. The doctor who saw me is an excellent person who actually listened to me. He told me to tell him all I was suffering and I told him everything,” Lopez told EFE after her doctor’s visit.

From her home, it took the woman 10 hours to reach El Amparo, the Venezuelan town on the other side of the Arauca River, and from where she took a boat over to the Colombian city.

Despite the long trip, the woman preferred to go to Arauca than see a doctor in her native land because, besides the fact that her son lives here, the state of clinics in her own country is “super bad.”

“The hospitals are awful, there are no medicines, no remedies. You can’t even find a parasite cleanse in Venezuela,” she said.

The Red Cross – the local coordinator of Arauca’s emergency-call project, Carlos Alberto Prada, told EFE – offers the services of general medicine, psychology and an infirmary, which mainly attend Venezuelan migrants and Colombians returning from that country.

“The chief characteristic of the Venezuelan population that we serve is that it is pendular, since on the Venezuelan side they have access to public services. Then they come to the Colombian side for health services,” Prada said.

In its facilities, financed by donations from the International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies (IFRC), the institution has a dispensary of medicines and a storeroom of cleansing equipment for those who need such products as part of a program to promote healthy living.

According to figures of Colombia Migration, as of June 20 there were 42,890 living in Arauca province of the almost 1.4 million Venezuelans who had settled in the country, and of whom 24,989 live in the regional capital.

One of those is Clairey Tanales, who has been living in Arauca for almost three years and has not gone back to Venezuela because she has no money to do so and fears that if she left, something could happened to her children.

“I’m not going anywhere because here I’m closer (to Venezuela) and I would only have to cross the river,” said the woman, who previously lived over 1,000 kilometers (620 miles) from Arauca in the Venezuelan state of Anzoategui.

Tanales is aware that the situation in which many Venezuelans are surviving in Arauca is critical, so she tries to take full advantage of the available health services, chiefly for one of her children who suffers from asthma.

And so the days go by in Arauca, where at sunset the boats return to Venezuela full of passengers, many of whom were able to receive medical care as they wait for the situation in their own country to change.

“I know things will get better in Venezuela, this won’t go on for much longer,” said Tatiana Lopez. “There are few days left before this is over.”

Músicos de Colombia y Venezuela se hermanan en una sinfonía – Revista Avila Montserrate – 1 de Octubre 2019

Orquesta y Coro Sinfónicos de la Juventud hicieron su debut en Bogotá

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E l pasado 27 de septiembre, en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, hicieron su debut la Orquesta y el Coro Sinfónico de la Juventud, integrados por 100 músicos de Colombia y Venezuela, quienes brindaron un magnífico concierto bajo la batuta del maestro venezolano Manuel López Gómez y con la dirección coral de los maestros Sara Catarine (Venezuela) y Ricardo Gómez (Venezuela).

La Orquesta Sinfónica de la Juventud interpretó la Sinfonía Nº 9 en mi menor, Op. 95 Nuevo Mundo, de Antonín Dvorák, mientras que el Coro Sinfónico de la Juventud interpretó “Va pensiero”, Coro de Esclavos Hebreos de “Nabucco” y “Vedi, le fosche notturne spoglie”, Coro de Gitanos de “Il Trovatore”, de Giuseppe Verdi.

Ambas agrupaciones nacieron en Bogotá en abril de 2019, como una iniciativa de nueve maestros colombovenezolanos provenientes del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, quienes unieron esfuerzos con el fin de constituir formalmente la Fundación para la Integración Musical en Colombia (Fundimusicol), con el objetivo de fomentar la experiencia musical colectiva, creando un espacio de cultura, intercambio e integración, donde participan músicos de todos los niveles, edades, estratos y nacionalidades.

La Orquesta y el Coro Sinfónico de la Juventud, de la mano con Fundimusicol, brindan la oportunidad de hacer práctica orquestal y coral a muchos jóvenes colombianos graduados, estudiantes universitarios, así como también a jóvenes y maestros venezolanos de alto nivel que participaron en grandes orquestas en Venezuela y que hoy en día buscan abrir en Colombia horizontes llenos de esperanza, música e integración.

Fundamusicol ha logrado reunir a músicos de Colombia y Venezuela en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga. Según sus cálculos, más de 500 jóvenes integrantes del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela han emigrado a Colombia. Los directivos de la fundación han comenzad a desarrollar un plan para conseguir patrocinios y ayudas que les permitan sostener y desarrollar el proyecto.

El proyecto musical ha sido impulsado por los maestros Eduardo Ortiz, Arex Aragón, Álvaro Carrillo, Evelio Barazarte, Rhomy López, Sara Catarine, Eugenio Duarte, Juan Vera.

Eran falsas coordenadas de supuestos campamentos paramilitares que consignó régimen de Maduro en la ONU – Miami Diario – 1 de Octubre 2019

Eran falsas coordenadas de supuestos campamentos paramilitares que consignó régimen de Maduro en la ONU

La vicepresidente del régimen venezolano,Delcy Rodríguez, consignó en la Asamblea General de la ONU unas coordenadas de supuestos campamentos paramilitares cuyo objetivo sería atacar a su país que resultaron ser falsas.

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, denunció  ante la ONU la presencia de supuestos campamentos paramilitares en territorio colombiano cuyo objetivo sería atacar a su país.

“Le voy a pedir al presidente Duque que tome un lápiz, porque nos ha obligado a nosotros a traer a esta asamblea general las coordenadas precisas y concisas de la existencia de campamentos, donde se está entrenando a terroristas para agredir a Venezuela. Tres sitios, en el noroeste, presidente Duque: Santa Marta, Riohacha y Maicao”, aseguró.

Según un reporte de Infobae dichas coordenadas que según la denuncia debían dar cuenta de tres lugares específicos donde se encontrarían campamentos paramilitares entrenándose para agredir al país chavista.

Riohacha (La Guajira), Santa Marta (Magdalena) y Maicao (La Guajira) son poblaciones ubicadas en tres municipios de Colombia cercanos a la frontera con Venezuela.

Las coordenadas “precisas y concisas” entregadas por la canciller de Caracas fueron: Santa Marta (11°14’19″N 79°6’15″W), Riohacha (11°32’3″N 75°55’14″W) y Maicao (11°22’39″N 72°13’58″W).

De acuerdo al Geoportal del Instituto Geográfico Agustín Codazzi -mapa oficial de Colombia- y Google Earth dichas coordenadas arrojan como resultado que dos de los tres lugares,que deberían corresponder a Santa Martha y Riohacha, están realmente en alta mar. Uno está más cerca de Barranquilla (Atlántico) y otro en aguas de Panamá,  sin ningún tipo de isla o islote alrededor, lo cual hace imposible que allí pueda haber un campamento paramilitar.

El tercer lugar sí corresponde a Maicao, municipio fronterizo con Venezuela, pero está dentro de su casco urbano y es una casa que, según la investigación de campo que realizó Noticias Uno al verificar por su cuenta estos lugares, es usada como sede de la fundación infantil Save The Children, que atiende principalmente a menores de edad de origen venezolano, apunta Infobae .

 

De acuerdo a la información recabada por los periodistas el lugar está rodeado por sitios de culto de distintas religiones, como una mezquita islámica, una parroquia católica y un templo de los testigos de Jehová. Frente al supuesto campamento terrorista también hay un colegio.

“El único punto que coincide es el de Maicao, pero en una zona que por la configuración no daría cuenta de campos de concentración para habilitación militar”, le dijo Johan Avendaño, experto en geografía de la Universidad Central a Blu Radio.

En la nota de Infobae  destacan como un hecho curioso que la denuncia de Rodríguez sobre los entrenamientos de terroristas colombianos para atacar Venezuela se hizo apelando a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condena a los Estados que apoyen al terrorismo.«La misma que un día antes había sido invocada por el presidente Duque para denunciar que el régimen de maduro albergaba a los terroristas del ELN usando como pruebas unas fotografías que resultaron ser falsas».

«Trajo aquí un material que, dice él, era la prueba de que en Venezuela albergamos irregulares colombianos. Hemos llegado a tal nivel de irrespeto de venir a mentir a esta comunidad”, dijo, paradójicamente, la  funcionaria venezolana al referirse al Dosier de Duque.

Al final, la respuesta de Venezuela fue tan imprecisa como la acusación de Colombia y el pleito de ambos países quedó expuesto ante toda la comunidad internacional.

Destitución en Colombia

La equivocación, que generó una fuerte polémica, por la entrega de unas fotos de guerrilleros del Eln tomadas en Colombia y no en Venezuela, generó las primeras decisiones del gobierno colombiano.

Se conoció que por ese hecho, que puso a dar explicaciones al presidente Iván Duque y a varios funcionarios de su gobierno, será llamado a calificar servicios el jefe de inteligencia de las Fuerzas Militares, es decir, a retirarse del cargo.

Se trata del general Oswaldo Peña Bermeo, quien ocupa la jefatura del Comando Conjunto de Inteligencia.

¿Cuál fue el peor error de Iván Duque en el Dossier contra Nicolás Maduro? por Daniel Gómez – ALnavío – 1 de Octubre 2019

En el Ministerio de Defensa de Colombia se confiaron. No revisaron la procedencia de las imágenes por considerar que lo evidente es obvio y no merece un tratamiento mayor: la actividad de la guerrilla en Venezuela. El exceso de confianza, ese fue el verdadero fallo, apunta al diario ALnavío una fuente desde el propio núcleo del gobierno de Iván Duque. El presidente dijo que el error fue anecdótico, pero no. Tuvo que dimitir el general Oswaldo Peña Berbeo, jefe del Comando Conjunto de Inteligencia. Y como dice a este diario una fuente diplomática en Madrid, el documento queda invalidado ante la comunidad internacional.

Iván Duque dijo que el error en el dossier era anecdótico / Foto: Gobierno de Colombia
Iván Duque dijo que el error en el dossier era anecdótico / Foto: Gobierno de Colombia

Se lo explica al diario ALnavío una fuente del propio gobierno de Colombia: En el afán por demostrar lo evidente, por demostrar que Nicolás Maduro apoya a guerrilleros, terroristas y narcotraficantes en la frontera, nadie en el Ejecutivo tomó la precaución de verificar la procedencia de las fotos que el presidente Iván Duquepresentó en la Asamblea General de la ONU. Simplemente, dieron por hecho que todo estaba bien. “No debió ser así”. La tarea fue mal ejecutada, y tiene consecuencias.

Hoy se sabe que cuatro de las fotos contienen referencias inexactas. Se dice que se sacaron en Venezuela cuando en realidad se tomaron en Colombia, tal como demostraron el diario El Colombiano y la agencia France-Presse (AFP).

Como apuntaron a este diario tanto la fuente en Bogotá como Anna Ayuso, investigadora principal para América Latina del Centro de Información y Documentación de Barcelona, se esperaban dimisiones y la hubo. Alguien tiene que pagar, dijo Ayuso, y horas más tarde se conoció la renuncia este lunes del general Oswaldo Peña Berbeo, jefe del Comando Conjunto de Inteligencia. Con 33 años en el cargo, era uno de los militares más condecorados. Pero se equivocó con el dossier.

“Como General de la República soy consciente de la necesidad de responder por mis actos y los de mis subalternos, y actúo en consecuencia”, dijo.

Señala la fuente cercana al gobierno que para probar los lazos de Maduro con la guerrilla y el narcotráfico no hay mucho que escarbar en el Ministerio de Defensa. “Está a la vista”. Pero eso no quita que el documento tuvo que ser revisado con exhaustividad. Por todo lo que se había prometido. Porque Duque se medía en un foro mundial, no iba a una reunión con el partido de Álvaro Uribe ni con el equipo de Juan Guaidó en Bogotá. Era el punto neurálgico de la intervención de Duque ante las 170 delegaciones que acudieron a la Asamblea General de la ONU. No era una conferencia para mandatarios de Latinoamérica. No era una conferencia para el presidente de Estados Unidos. Era una conferencia para el mundo. Y desde el gobierno de Duque, desde la Cancillería, se habían prometido pruebas irrefutables. Se habló de una batería de pruebas. Y así lo reflejó en su momento este diario. Una batería de pruebas porque era la oportunidad de confirmar los vínculos del régimen de Maduro con el terrorismo. No es cualquier cosa, este tema.

Los errores también cuestionan a los militares de Colombia. Funcionarios que siguen día a día la realidad en la frontera colombo-venezolana. Que llevan años luchando contra el ELN y las FARC. Siguiendo el rastro de todos esos guerrilleros que han luchado contra la paz. Que conocen las coordenadas. Que tienen peinada la frontera. Que tienen cuerpos de inteligencia trabajando en todo el corredor y aún más a lo interno de Venezuela, y más ahora debido al clima de desconfianza, al clima de tensión entre ambos países.

Pero no se verificó la procedencia de la información, y se equivocaron. Se equivocó el Ministerio de Defensa. Y se equivocó Duque. No fue un error “anecdótico”, como dijo el presidente en entrevista con el Miami Herald.

“El dossier queda desacreditado a ojos de la comunidad internacional. Hasta lo bueno que podía contener pierde validez”, comenta al diario ALnavío una fuente diplomática en Madrid, vinculada a Juan Guaidó.

“La verdad es que los errores desacreditan el dossier”, agrega la experta Anna Ayuso.

Ahora se anuncia que el gobierno de Iván Duque actualizará el documento. El canciller, Carlos Holmes Trujillo, declaró este lunes que “se trata apenas de un asunto de diseño y reconocimiento de créditos en los pies de foto. En consecuencia, se va a actualizar para que quede claro mediante el uso exclusivo de fotos propias de la Fuerza Pública”. De nuevo intenta explicar lo que ya no tiene explicación. Por eso el diario ALnavío se preguntaba el viernes pasado, qué tan contundente era el informe de Duque.

Se actualizará el dossier, y Colombia seguirá en su lucha. “Vamos a seguir denunciando esos vínculos por instrucciones del presidente Iván Duque, a volver al Consejo Permanente de la OEA, a ir a todas las instancias de las Naciones Unidas, a la Unión Europea, bilateralmente a los países con los cuales tenemos relación diplomática”, agregó el canciller.

“El dossier queda desacreditado a ojos de la comunidad internacional. Hasta lo bueno que podía contener pierde validez”, comenta al diario ALnavío una fuente diplomática en Madrid, vinculada a Juan Guaidó.

Ante el error de Duque, apareció el éxtasis de Maduro. “Da penita el tipo. El rey de los falsos positivos. El imbécil de Porky, el imbécil de Iván Duque fue y presentó un documento y las fotos, todas, son falsas. Como tienen que ser, porque la guerrilla es un fenómeno colombiano de 70 años”.

Entre risas y burlas, Maduro se puso a criticar a Duque en la televisión estatal, al tiempo que subrayaba el “magnífico” discurso de su vicepresidenta, Delcy Rodríguez en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Allí Rodríguez presentó pruebas “precisas y concisas” contra Duque que no fueron ni precisas ni concisas. La vicepresidenta de Nicolás Maduro afirmó que Colombia entrena paramilitares en la frontera noroeste para “agredir a Venezuela”. En tres sitios concretamente: Santa Marta, Riohacha y Maicao. Y entonces enunció tres coordenadas:

– Santa Marta: 11°14’19″N 79°6’15″W

– Riohacha: 11°32’3″N 75°55’14″W

– Maicao: 11°22’39″N 72°13’58″W

Una investigación del diario El Tiempo de Bogotá demostró que Delcy Rodríguez mintió. “Las coordenadas que corresponden a Santa Marta y Riohacha, donde entrenarían grupos terroristas para atacar a Venezuela, realmente corresponden a lugares en medio del mar Caribe, uno cercano a Barranquilla y el otro a Panamá”, explica el periódico.

Si lo quiere comprobar usted mismo, puede copiar las coordenadas de las que informó Delcy Rodríguez e introducirlas en Google Maps. Verá cómo las de Santa Marta y Riohacha son erróneas, mientras que la de Maicao es correcta.

Como Duque, Rodríguez presentó datos falsos en la ONU, pero Maduro no la insultó, no la desacreditó. ¿Para qué? No tiene nada que perder. Han hecho de la mentira su forma de gobernar. Y una prueba está en las denuncias que incluyó Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, en su informe sobre Venezuela. En el régimen de Maduro paga el que es desleal. No el que miente ni es corrupto.

Cae el jefe de la inteligencia militar de Colombia por los errores del informe sobre Venezuela por Francesco Manetto / Santiago Torrado – El País – 1 de Octubre 2019

El ‘dossier’ que Iván Duque entregó a la ONU como prueba de los vínculos entre el chavismo y el ELN contenía varias fotos erróneas

Duque en la ONU
El presidente colombiano, Iván Duque, habla ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. LUCAS JACKSON REUTERS

Los errores contenidos en un informe sobre Venezuela que Iván Duque presentó la semana pasada ante Naciones Unidas le han costado el puesto al jefe de la inteligencia y contrainteligencia militar de Colombia. Oswaldo Peña Bermeo, director de ese comando conjunto, solicitó este lunes por carta su retiro del servicio activo. “Como general de la República soy consciente de la necesidad de responder por mis actos y la de mis subalternos, y actúo en consecuencia”, se lee en una comunicación dirigida al mandatario. Este entregó al secretario general de la ONU, António Guterres, un dossier sobre los vínculos entre el chavismo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otros grupos ilegales que operan en la frontera. Sin embargo, al menos cuatro de las fotografías presentadas como evidencia de esa relación no correspondían al país vecino. Tres de ellas pertenecen a la Agencia France Presse (AFP).

El presidente trató de minimizar el asunto en unas declaraciones en Miami. “¿Por qué está ahí? Porque es una foto de contexto. Y el dossier tiene tanto fotografías de contexto como fotografías propias de la inteligencia colombiana”, señaló. Aun así, afirmó que no estaba en condiciones de asegurar que se trataba de una imagen de Venezuela: “Lo dice la fundación de la cual se deriva la fotografía que fue incluida contextualmente en el reporte. Es importante que se esclarezca. Pero más allá de la foto que me parece que es anecdótica dentro del dossier, lo que realmente está mostrando con información es la ubicación de los cabecillas [del ELN] en Venezuela”.

El Colombiano

@elcolombiano

| El presidente @IvanDuque se equivocó. Esta foto no fue tomada en Venezuela, fue tomada en Colombia. http://bit.ly/2m7DSsv 

Foto entregada por Duque a la ONU no es del Eln en Venezuela

En la Asamblea 74 de las Naciones Unidas, el presidente de Colombia, Iván Duque, entregó un dossier de 128 páginas en las que denunciaba el presunto a..

 

Sin embargo, para el Ejecutivo y sus aliados estos errores no desbaratan el fondo del contenido del dossier. Es decir, que la situación de la frontera representa una evidente amenaza a la paz y la estabilidad de la región que no admite discusión. La Administración de Donald Trump informó de que “respalda plenamente las conclusiones” y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, aplaudió “los esfuerzos del Gobierno”. Además, este lunes, mientras el general entregaba su dimisión, el Gobierno redobló sus denuncias. Y a pesar de los desmentidos, “el dossier continúa con un carácter reservado”, enfatizó a primera hora de la mañana el ministro de Defensa, Guillermo Botero, en una concurrida comparecencia ante la prensa en la Escuela Superior de Guerra, donde estuvo acompañado por el canciller, el fiscal general, los comandantes militares y el director de la policía. Botero, sin embargo, no hizo referencia alguna a la inminente salida del jefe de inteligencia. “No se puede desviar la atención de lo principal a lo accesorio”, declaró el canciller, Carlos Holmes Trujillo, aunque aclaró que el dossier se va a actualizar con el uso exclusivo de fotos de las fuerzas armadas.

Todos los comparecientes insistieron, por enésima ocasión, en la evidencia de que Venezuela se ha convertido en un “santuario” de grupos armados ilegales colombianos y en que el ELN, en particular, mantiene una retaguardia al otro lado de la frontera, amparado por el Gobierno chavista. Los miembros de la última guerrilla activa en Colombia encuentran atención médica, tienen cuentas bancarias y propiedades, hacen turismo, entrenan y planean atentados desde territorio venezolano, sostuvieron. Para respaldar sus acusaciones exhibieron, entre otras, varias fotos en que tres cabecillas del ELN posan en lugares públicos de Maracaibo, Valencia y Caracas, extraídas de dispositivos electrónicos incautados. Las imágenes se remontan a los años 2011, 2015 y 2018. También mostraron un vídeo y varias imágenes en las que personas armadas, presuntamente involucradas en narcotráfico, cuentan dinero en el Estado de Zulia.

El general Luis Fernando Navarro, comandante general de las fuerzas militares, aseguró que la inteligencia colombiana ha podido establecer que Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito, uno de los miembros más buscados de la cúpula del ELN,se encuentra en el Estado de Apure, protegido por varios anillos de seguridad, a 35 kilómetros de la frontera con Colombia y a un kilómetro de una base de la Guardia Nacional venezolana.

“Estos vínculos vienen denunciándose desde hace años”, señaló el canciller Trujillo, quien remitió al trabajo de organizaciones como Insight Crime e International Crisis Group, así como los pronunciamientos del Grupo de Lima —del que Bogotá forma parte— y la propia Asamblea Nacional venezolana, dominada por la oposición. El jefe de la diplomacia colombiana aseguró que iban a “seguir denunciando esos vínculos, por instrucción del presidente Duque” próximamente ante la ONU y la Unión Europea, como ya lo hicieron ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Las polémicas fotos “erróneas” del ELN en Venezuela que Iván Duque presentó ante la ONU para acusar a Maduro – BBC News – 28 de Noviembre 2019

Duque dando un discurso en la ONU.El presidente Iván Duque llevó a la ONU un informe para probar que guerrilleros colombianos operan en Venezuela.

La larga lista de diferencias que tensan la relación entre Colombia y Venezuela incluye ahora al menos cuatro fotografías.

El presidente colombiano, Iván Duque, incluyó unas imágenes en un informe de 128 páginas que entregó al secretario general de las Naciones Unidas el jueves, para probar la supuesta presencia de guerrilleros de su país en Venezuela respaldados por el gobierno de Nicolás Maduro.

Sin embargo, al menos cuatro de las fotos incluidas en ese informe entregado a António Guterres incluían datos erróneos, según medios de comunicación locales e internacionales que obtuvieron las imágenes previamente.

“Mi gobierno tiene pruebas fehacientes y contundentes que corroboran el apoyo de la dictadura a grupos criminales y narcoterroristas que operan en Venezuela para atentar contra Colombia”, dijo Duque al anunciar la entrega de ese dosier en la Asamblea General de la ONU.

El gobierno de Maduro no tardó en reaccionar, poniendo en cuestión la credibilidad del mandatario colombiano.

“El presidente Duque, un pésimo mentiroso. No habían pasado 24 horas y ya salía a la luz pública la verdad”, dijo la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en la Asamblea de la ONU en Nueva York este viernes.

Pero ¿qué muestran exactamente esas imágenes?

Twitter de Ivan Duque.Captura de las imágenes publicadas por Iván Duque en su Twitter: las fotografías de la controversia aparecen en la fila de arriba (centro) y en la de abajo (izquierda).

El ELN en Colombia (y no en Venezuela)

En una de las fotos en disputa se ven hombres y mujeres con uniformes militares, presuntamente del guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano, formando una ronda con niños con camisetas blancas en un lugar de vegetación.

“Penetración del ELN en escuelas rurales del estado de Táchira con fines de adoctrinamiento – Abril 2018″, afirma el texto que acompaña la foto que el propio Duque tuiteó tras entregar el dosier.

El diario El Colombiano puso en duda sus declaraciones e informó horas más tarde que la imagen, en lugar de haber sido tomada en el estado venezolano de Táchira, provenía del propio territorio de Colombia.

Javier Alexander Macías, editor de la sección de Paz y Derechos Humanos de El Colombiano, precisó que la foto le había sido proporcionada por la inteligencia militar colombiano para un reportaje sobre el reclutamiento de niños por parte de la guerrilla en el departamento colombiano de Cauca, costa del Pacífico, publicado en junio de 2015.

“El presidente @IvanDuque se equivocó. Esta foto no fue tomada en Venezuela,fue tomada en Colombia“, señaló el diario en su cuenta de Twitter.

Duque sostuvo este viernes desde Miami que la foto era “anecdótica” dentro de su dosier, que “tiene tanto fotografías de contexto como fotografías propias de inteligencia colombiana”.

El mandatario ha aludido a la explicación que desde Táchira ha dado la ONG Fundaredes, que sostuvo que la foto “forma parte de material recopilado” por la misma en junio de 2013 sobre la presencia del ELN en escuelas, aunque lo publicó recién en 2018.

Las denuncias de presencia de guerrilleros en la frontera entre ambos países están lejos de ser novedad, pero se volvieron un tema sensible en medio de la crisis política y económica de Venezuela, que ha enfrentado a los gobiernos de Maduro y Duque.

Ante la polémica por la foto, opositores colombianos como el exguerrillero y exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, acusaron a Duque de utilizar la crisis venezolana para eludir el debate sobre los problemas de su propio país.

La segunda fotografía

La segunda fotografía del informe de Duque que cayó en la controversia este viernes muestra una cabaña con las siglas del ELN pintadas con aerosol en unazona boscosa.

“Masacre en el estado Bolívar (Venezuela), por enfrentamientos entre miembros del GAO-ELN y grupos de ‘Pranes’ que delinquen en el sector – octubre 2018”, señala el texto que acompaña la imagen en el dosier colombiano.

En esta ocasión, otro medio de comunicación también puso en cuestión sus afirmaciones.

La agencia francesa de noticias AFP informó que esa foto “fue tomada en la región colombiana del Catatumbo, fronteriza con Venezuela” por uno de sus fotógrafos, Luis Robayo, en septiembre de 2018.

Imagen de Luis RobayoEl fotógrafo de AFP Luis Robayo es el autor de la imagen, según dijo la agencia de noticias y el propio reportero.

“Esta foto la tomé el 20 de septiembre de 2018 en un viaje que hice a la región del Catatumbo para hacer un reportaje”, afirmó Robayo.

Hasta cuatro fotos “erróneas”

Además, AFP indicó que un portavoz del ministerio colombiano de Defensa se había disculpado telefónicamente “por el uso de al menos tres fotografíasde esta agencia en el dosier, que no se ha hecho público en su totalidad”.

“Además, la fuente reconoció que las tres fotografías de la AFP habían sido tomadas en Colombia y no en Venezuela”, añadió la compañía francesa.

Teniendo en cuenta la imagen que le habría suministrado a El Colombiano la inteligencia militar en 2015, suman cuatro las fotos “erróneasque habría presentado el gobierno de Colombia ante la ONU.

“Escándalo mundial”

La vicepresidenta venezolana sostuvo ante la Asamblea General de la ONU que todo esto era un “escándalo mundial”.

Delcy Rodríguez.La vicepresidenta venezolana dijo ante la ONU que era un “escándalo mundial”.

“Un ligero examen ha demostrado que esas fotos que trajo como de Venezuela el señor Iván Duque realmente corresponden a territorio colombiano, en el caso del Cauca y en el caso del Catatumbo”, dijo Rodríguez, cuyo gobierno ha sido acusado por la ONU de numerosas violaciones de derechos humanos.

Además de negar que Venezuela albergue a guerrilleros colombianos, Rodríguez leyó las coordenadas de sitios de Colombia donde afirmó que hay campamentos en que “se está entrenando a mercenarios para agredir a Venezuela”.

Aunque dijo que presentaría fotos de esos lugares, no las hizo públicas de inmediato.

Colombia ha negado que pretenda agredir a Venezuela y defiende la credibilidad del informe presentado a la ONU.

“El ELN tiene 3 de sus 8 frentes de guerra en Venezuela. Son 20 estructuras con 1.438 terroristas que están en territorio venezolano, lo que corresponde al 30% de sus hombres armados”, tuiteó Duque este viernes, proporcionando más información sobre el informe.

“Tienen esa ‘retaguardia estratégica'”, agregó, “gracias a la seguridad que les brinda el régimen de Maduro”.

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Táchira: La tragedia del estado fronterizo venezolano por Miguel Henrique Otero – ABC – 27 de Septiembre 2019

Lejos de constituir la ventaja histórica es un peligro de inocultables magnitudes

El estado Táchira debe ser, ahora mismo, una de las zonas fronterizas más peligrosas del mundo. El que una sección de su territorio colinde con una parte de la franja oeste de Colombia, lejos de constituir la ventaja histórica, es un peligro de inocultables magnitudes.

Hay que recordar que, por décadas, los municipios fronterizos venezolanos mantuvieron prácticas de intercambio comercial, turístico, académico y familiar, benéfico para los dos países. Hubo un tiempo donde los visitantes venezolanos constituían un importante estímulo para hoteles, restaurantes y comercios al otro lado de la frontera. Miles de familias colombianas encontraron en nuestro territorio un lugar para vivir y trabajar. A pesar de los problemas y dificultades que son característicos de las regiones limítrofes, entre Táchira y el Norte de Santander se construyó una cultura viva y poderosa, flexible y tolerante, porque la frontera no perdió nunca su condición porosa para los habitantes de aquí y de allá, incluso cuando las cancillerías, alentadas por fervores nacionalistas, establecieron controles que impedían la libre circulación en ambos sentidos.

En los últimos veinte años, esa compleja realidad, la de una frontera de constantes intercambios, ha sido totalmente destruida. Las múltiples ventajas que ofrecía a los tachirenses han sido arrasadas por Chávez y Maduro. Y lo han sido, porque su territorio, sus bienes y sus habitantes, han sido entregados a la voracidad destructiva de las bandas armadas que son constitutivas de su poder.

A partir de ese pacto, de forma paulatina -en un comienzo, bajo modalidades muy discretas- Táchira se convirtió en un enclave de seguridad para los narcoguerrilleros. Se les permitió adquirir fincas y viviendas. Se crearon centros médicos que pudiesen atender sus necesidades de salud. Se obligó a empresarios del sector hotelero a reservar partes de sus instalaciones a los delincuentes amigos del gobierno. En las hemerotecas pueden encontrarse las denuncias que hizo Sergio Omar Calderón, gobernador del Táchira en ese momento, sobre la presencia de los delincuentes en la región.

Mientras que en 1999 se produjeron 44 secuestros en el país, dos décadas más tarde, en el 2019, la cifra se había disparado a 16 mil 917 casos. Un aumento superior a 38.000%. Lo aclaro de una vez: ambos datos provienen del oficial Instituto Nacional de Estadísticas. De estos secuestros, casi la mitad se produjeron en las regiones fronterizas del Zulia y Táchira, donde las FARC y el ELN ya circulaban con total impunidad.

De forma simultánea, otro fenómeno, ahora ampliamente documentado por organismos de inteligencia de Colombia, Brasil y Estados Unidos, tomaba cuerpo: la creación y diseminación de grupos paramilitares -que todavía algunos llaman ‘colectivos’-, cuyas armas provienen, casi a partes iguales, de CAVIM y de los arsenales de las FARC y del ELN. De hecho, hay armas con las que se han atacado y asesinado a jóvenes que protestaban, cuya huella balística ya había sido registrada en crímenes cometidos por las FARC en ataques al ejército de Colombia. La que era una frontera de intercambios civiles ha sido pervertida en un corredor para el tráfico de armas.

Operar a su libre albedrío

En efecto: Tráfico de armas, drogas, combustibles, productos de la petroquímica, cajas del CLAP, vehículos y equipos informáticos robados, oro, diamantes, coltán, reses, carnes refrigeradas, medicamentos y más. La frontera es ahora un terreno bajo el mandato de paramilitares, narcoguerrilleros, grupos de militares dedicados al tráfico de drogas, policías dedicados al secuestro y al sicariato, militares rusos, chinos y más.

El poder no solo les ha concedido licencia para operar a su libre albedrío, lo cual les autoriza a delinquir, sino que, además, les ha designado un coordinador, de modo que evitar conflictos entre los distintos grupos, y de ponerlos a todos bajo una dirección, que se encargará de movilizarlos, cuando el poder lo ordene. La opinión pública no ha tomado el pulso de lo que significó el nombramiento de Freddy Bernal como «Protector del Táchira», el 31 de diciembre de 2018. La designación, que tiene los ribetes de una payasada, no lo es en absoluto.

Bernal es el jefe absoluto de las operaciones paramilitares y militares en toda la región fronteriza. Unidades militares, FAES, policías, Dgcim, Sebin, FARC, ELN y de los grupos que operan en la zona. A todos estos cuerpos vienen a sumarse ahora los milicianos, a quienes están entrenando en el manejo de todo tipo de armas,incluyendo baterías de misiles instaladas por Rusia.

Ninguna de las dos imágenes es gratuita: Táchira es un polvorín y una bomba de tiempo. En su territorio, especialmente en tres de sus municipios fronterizos, están concentrados grupos de violentos al margen de la ley -sicarios, secuestradores, asaltantes, líderes de grupos de invasores-, militares desaforados y ambiciosos, milicianos intoxicados de discursos nacionalistas, funcionarios extranjeros -perros de la guerra- instalando armas y buscando la ocasión para hacer uso de ellas y lograr nuevos contratos.

Se están apropiando de fincas, expulsando a sus propietarios, creando las condiciones para instalar un enorme enclave para uso de narcoguerrilleros, paramilitares, militares y funcionarios corruptos. Está en curso un ataque a las autoridades civiles del estado, que incluye a la gobernadora escogida con los votos de los ciudadanos, de manera que entre el TSJ ilegal e ilegítimo, y la ilegal e ilegítima ANC, designen un nuevo gobernador, de modo de tomar el control total de la región.

Todo esto hace pensar en las oscuras energías que se están concentrando en la zona. Son muchas las vidas que podrían estar en peligro. En cualquier momento podría ocurrir una tragedia. Los venezolanos tenemos una responsabilidad: hay que defender al estado Táchira.

 

La frontera incandescente por AndyRobinson – La Vanguardia – 22 de Septiembre 2019

Paramilitares, guerrilleros y narcos colombianos tensan aún más el cisma entre Caracas y Bogotá, con EE.UU. de testigo


La frontera incandescente
Soldados vigilando las calles y protegiéndose de francotiradores en el municipio de Convención (Colombia) (Mauricio Dueñas Castañeda / EFE)

Los paramilitares más sanguinarios, el narcotizado Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las escisiones rearmadas de las FARC son los nuevos protagonistas de la crisis venezolana. Tres años después del histórico acuerdo de paz en Colombia, los principales actores de la cruel guerra interna que duró 52 años y se cobró más de 200.000 vidas, se han convertido en un elemento clave del peligroso aumento de tensiones en la frontera de Venezuela.

El presidente colombiano, el conservador Iván Duque, y sus aliados más estrechos en la Casa Blanca denuncian el apoyo del gobierno de Nicolás Maduro a los grupos rebeldes de la guerrilla colombiana que, tras rechazar el proceso de la paz, se refugian en territorio venezolano. Para Washington y Bogotá –y para la oposición que lidera Juan Guaidó– esto constituye una provocación militar que ha sido agravada por el desplazamiento de unidades militares venezolanas a la zona fronteriza. “Es la etapa previa a una agresión militar”, remarca Mauricio Jaramillo, un analista próximo al gobierno de Duque de la Universidad colombiana de Rosario.

La crisis venezolana

Guaidó usa las actividades guerrilleras para justificar su llamamiento a una intervención militar estadounidense

La decisión de activar el llamado TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) que autoriza el uso de la fuerza en defensa propia, se debe precisamente a las acusaciones de Colombia y EE.UU de que Maduro amenaza a Colombia al acoger a estos grupos armados. El TIAR, una suerte de OTAN latinoamericana, está integrado por un puñado de países como Argentina, Brasil, Chile y Colombia, y liderado por EE.UU.

Por su parte, el opositor venezolano Juan Guaidó utiliza las actividades guerrilleras para justificar su llamamiento a una intervención militar estadounidense y así derrocar a Maduro de una vez por todas. “La intervención militar extranjera ya existe en Venezuela (…). La guerrilla del ELN tiene 1.500 hombres en varios estados y ha matado a soldados venezolanos“, explicó Guaidó en mayo en una entrevista concedida a La Vanguardia .

Maduro apunta a las fotos de Guaidó con líderes del grupo paramilitar los Rastrojos

Por otro lado, Nicolás Maduro señala las explosivas fotos de Guaidó posando con líderes del grupo paramilitar los Rastrojos que salieron a la luz pública la semana pasada como evidencia, a primera vista, de la involucración de Duque en una alianza entre grupos delincuentes colombianos vinculados a la ultraderecha y la oposición de Guaidó. Maduro acusa a Duque de ser el artífice de la operación dirigida por los Rastrojos en la que Guaidó cruzó la frontera en febrero en Puerto Santander a 60 kilómetros al norte de Cúcuta, para asistir al concierto de Venezuela Live Aid e iniciar una gira por América Latina.

La operación de cruzar ayuda humanitaria estadounidense a Venezuela fue coordinada por el gobierno colombiano en colaboración con el Departamento de Estado estadounidense. El grupo Virgin del magnate británico Richard Branson organizó el concierto Venezuela Live aid, con la presencia de varios artistas de regaetón, en la víspera del intento de trasladar la ayuda. Guaidó llegó al final del concierto. No se sabe si la embajada estadounidense en Bogotá o Branson sabían de antemano que Guaidó cruzaría con el apoyo de los paramilitares colombianos.

Washington no ve equivalencia entre la posible alianza de Guaidó con los paramilitares colombianos y la de Maduro con la guerrilla. Ante preguntas de si las fotos son motivo de preocupación para la Administración de Trump, Carrie Filipetti, responsable de América Latina del Departamento de Estado dijo: “Guaidó puede hacerse una foto con quien quiera”. Sin embargo, arremetió contra Maduro por apoyar a la guerrilla: “Sabemos con certeza que está proporcionado refugio a las FARC y al ELN”.

ELN ya hace años que opera en la frontera venezolana

Lo cierto es que la presencia del ELN en Venezuela no es novedad. Hace años que esta guerrilla opera en el área de la frontera obteniendo ingresos –al igual que los paramilitares– del contrabando de bienes, petróleo y drogas. Las FARC también tenían bases en Venezuela.

Por eso, tanto el ultraconservador Álvaro Uribe como el más liberal Juan Manuel Santos incorporaron a Chávez y, luego, a Maduro al proceso de la paz. Santos, en su libro sobre el proceso de la paz, explica que los gobiernos venezolanos eran imprescindibles para llegar a un acuerdo con las FARC en el 2016.

Así mismo, hay una larga historia de colaboración entre los sectores radicales de la oposición venezolana y los paramilitares colombianos que, a su vez, han mantenido estrechos lazos con Uribe.

Lorent Saleh, nominado por un grupo de eurodiputados del PP español para el premio Sajarov por derechos humanos –galardón que obtuvo este año– fue fotografiado con líderes paramilitares en el 2016. “Hablamos con una mujer en Cúcuta que dijo que Saleh, compartía una casa con paramilitares donde se guardaban armas”, afirma Cañizares. “Hay gente en la oposición venezolana para la que todo vale”.

El supuesto “rastrojo” desmintió en TV la mentira fresca del régimen – La Patilla – 20 de Septiembre 2019

El 20 de septiembre, NTN24 entrevistó al señalado por el régimen de ser alias “Patrón Pobre”, quien desmintió a Jorge Rodríguez y explicó como fue el traslado del Presidente (E) Juan Guaidó a Colombia, en febrero de 2019.

Jhonathan Zambrano García, venezolano, oriundo del estado Táchira, ha sido vinculado por el chavista Jorge Rodríguez con “Los Rastrojos”, banda que según el régimen apoyó a Guaidó a cruzar la frontera Colombo-Venezolana en febrero, mes en el cual se realizó el concierto Aid Live Venezuela y el ingreso de la ayuda humanitaria.

Zambrano expresó sobre las acusaciones: “Lo supe ayer, al igual que todo el mundo”. Actualmente, se encuentra en Colombia desde ese 22 de febrero, sin tocar tierra venezolana desde esa fecha. Zambrano se muestra sumamente preocupado por la integridad de su familia.

Relató que trasladó al presidente (e) Juan Guaidó “desde La Fría hasta Agua Clara”, donde estaban representantes del gobierno de Duque, asegurando que su camioneta no estaba blindada y únicamente la ocuparon su persona, un amigo del presidente, su esposa y Guaidó. “Diez minutos antes me avisaron que venía el presidente Guaidó, fue algo común, no estaba planeado”, expresó.

Asimismo, afirma que es una persona normal “Tengo un negocito en casa, estaba en el negocio cuando llegaron con el alboroto, para conocer al presidente Guaidó (…) no tengo nada que ver con grupos irregulares ni nada fuera de ley”. También afirmó con certeza que “no es ningún borracho” ni ha estado preso jamás.

Por otra parte sobre las declaraciones de Rodríguez dijo que “es una persona irresponsable, con un cargo enorme. Está jugando con la vida de las personas”. Igualmente responsabilizó al régimen por su seguridad “Está mal estar diciendo que uno es un delincuente, un paramilitar, pueden atentar contra mi vida, están poniendo en riesgo mi vida”.

Sin embargo, aseguró que su lealtad y fidelidad es inquebrantable: “No me voy a arrepentir, ojalá que Dios quiera al presidente Guaidó le vaya bien”.

NTN24

@NTN24

“Falso totalmente. No tengo nada que ver con grupos irregulares ni nada fuera de ley”: Jhonathan Orlando Zambrano, hombre a quien el régimen de Maduro vincula con ‘Los Rastrojos’
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Hezbollah Is in Venezuela to Stay by Colin P. Clarke – Foreign Policy – 9 de Febrero 2019

Regime change in Caracas won’t change the country’s problematic relationship with the terrorist group.

A poster shows Hezbollah secretary general Hassan Nasrallah, Venezuelan President Hugo Chavez, and Arab leader Jamal Abdel Nasser on Dec. 7, 2006 in Beirut. (Ramzi Haidar/AFP/Getty Images)

A poster shows Hezbollah secretary general Hassan Nasrallah, Venezuelan President Hugo Chavez, and Arab leader Jamal Abdel Nasser on Dec. 7, 2006 in Beirut. (Ramzi Haidar/AFP/Getty Images)

Responding to a question on current instability in Venezuela and the presence of terrorist groups in the region, specifically Lebanese Hezbollah, U.S. Secretary of State Mike Pompeo confirmed in a recent interview that the Trump administration believes that the “Party of God,” as Hezbollah is known, maintains “active cells” in Venezuela. He went on to say that “Iranians are impacting the people of Venezuela,” because Hezbollah is trained, financed, and equipped by Tehran.

Some security policy analysts seemed surprised by Pompeo’s claims, but they shouldn’t be. Hezbollah has long maintained a presence in Latin America, especially in the infamous Tri-Border Area

Hezbollah has long maintained a presence in Latin America, especially in the infamous Tri-Border Area

, a semi-lawless region where Argentina, Paraguay, and Brazil converge. But even beyond the Tri-Border Area, Hezbollah is well-entrenched in Venezuela, where the Shiite terrorist group has long worked to establish a vast infrastructure for its criminal activities, including drug trafficking, money laundering, and illicit smuggling. For example, Margarita Island, located off the coast of Venezuela, is a well-known criminal hotbed where Hezbollah members have established a safe haven. Under the regime of former Venezuelan President Hugo Chavez, the government took a more active approach to offering sanctuary to Venezuela-based supporters of Hezbollah.

More controversial than what Pompeo said, however, should have been what he implied—namely, that regime change would rid Venezuela of Hezbollah. Whatever the benefits of replacing the current Venezuelan regime with Washington’s preferred alternative, there’s reason to doubt that it would change the country’s problematic relationship with the terrorist group.

Hezbollah has a long and sordid history in Venezuela. A cocaine-smuggling ring active throughout the 2000s led by a Hezbollah-linked Lebanese national named Chekry Harb—a drug trafficker and money laundering kingpin who went by the nickname “Taliban”—used Panama and Venezuela as critical hubs in an operation that sent narcotics from Colombia to the United States, West Africa, the Middle East, and Europe. Proceeds from the cocaine-trafficking ring were laundered into Colombian pesos or Venezuelan bolivars, with Hezbollah netting between 8 and 14 percent of profits.

Hezbollah’s reliance on sympathizers within its diaspora communities, including in Venezuela, has significantly minimized the group’s potential exposure to detection. Venezuela’s border security officials and law enforcement, amid the country’s general desperation, have been largely unwilling to resist bribes and kickback schemes offered by Hezbollah members

Venezuela’s border security officials and law enforcement, amid the country’s general desperation, have been largely unwilling to resist bribes and kickback schemes offered by Hezbollah members

and their cadres.Given the present instability in Venezuela, it’s fair to wonder what would happen with Hezbollah under a government led by opposition leader Juan Guaidó, who was recently recognized as the legitimate ruler of the country by the United States and dozens of other nations, including European heavyweights France, the United Kingdom, Germany, and Spain.

A government led by Guaidó would almost certainly be more active in opposing Hezbollah’s presence on Venezuelan soil, not just nominally but in more aggressively seeking to curtail the group’s criminal network and, by extension, the influence of Iran. As part of a quid pro quo for its support, Washington would likely seek to lean on Guaidó to crack down on any Iran-linked activities throughout the region.

But there is a major difference between will and capability. And while a Guaidó-led government might initially demonstrate strong political will in countering Hezbollah and Iran—at least to appease the Trump administration—Venezuela as a country faces an immense challenge in attempting to rebuild its shattered society. Pushing back against Hezbollah may simply fall much lower on the list of priorities for Guaidó and his administration than the United States might like.

Pushing back against Hezbollah may simply fall much lower on the list of priorities for Guaidó and his administration than the United States might like.

The uncertain nature of Venezuela’s security services and military suggests a serious capability gap to contend with when working with Caracas. Venezuela has maintained close links to Russia militarily, and it remains unknown what portion of the security services are or will remain loyal to Maduro. The United States experienced great success with Plan Colombia, a multiyear, multibillion-dollar effort to engage in security cooperation with and build the capacity of Colombian law enforcement and military forces.

But replicating the success of Plan Colombia, which helped the Colombian armed forces gain a significant advantage over the FARC, has proven elusive in other contexts, including in Mexico, where the Mérida Initiative, a security cooperation agreement between the United States and Mexico focused on counter-narcotics, failed to successfully combat drug trafficking and organized criminal networks in that country.

During his first two years in office, President Donald Trump has demonstrated a desire to extricate the United States from costly overseas interventions. This is just one of several reasons why a “Plan Venezuela” aimed at helping that country rebuild critical government institutions may be unfeasible.

To be successful, such a strategy would require a multiyear commitment of U.S. trainers (troops, contractors, or a mixture of the two) to work with Venezuelan authorities to counter the unique threat posed by Hezbollah, a group that combines terrorist and criminal activities to great effect. Another challenge is the baseline capability of the Venezuelan military and security services, certainly well below where Colombian personnel were when U.S. troops first began training them in the early 2000s.

There is also the issue of Iran. Hezbollah is backed by a regime in Tehran that provides it with upward of $700 million annually, according to some estimates. Venezuela serves as Iran’s entry point into Latin America, a foothold the Iranians are unlikely to cede without putting up a fight.

Venezuela serves as Iran’s entry point into Latin America, a foothold the Iranians are unlikely to cede without putting up a fight.

Moreover, Russia retains a vested interest in propping up Venezuelan President Nicolás Maduro and keeping him in power, given the longstanding relationship between the two countries. Moscow recently warned the United States against intervening in Venezuela militarily. Further, after cooperating closely in Syria, Hezbollah is now a known quantity to the Kremlin and an organization that President Vladimir Putin could view as an asset that, at the very least, will not interfere with Russia’s designs to extend its influence in the Western Hemisphere.If the Maduro regime is ultimately ousted from power, it will likely have a negative impact on Hezbollah in Venezuela. After all, the group’s tentacles extend into the upper reaches of Venezuela’s current government—Tareck El Aissami, the minister of industries and national production, was designated by the U.S. Treasury Department under a counter-narcotics authority and allegedly has a close relationship with Hezbollah.

Yet on balance, Hezbollah has deep roots in Venezuela, and completely expelling the group—no matter how high a priority for the Trump administration—remains unlikely. The best-case scenario for Washington could be an ascendant Guaidó administration that agrees to combat Hezbollah’s influence—if the new government is willing to accept a U.S. presence in the country to begin training Venezuelan forces in the skills necessary to counter terrorism and transnational organized criminal networks with strong ties to Venezuelan society. But that scenario, of course, is dependent on the United States offering such assistance in the first place.

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