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Los paramilitares más violentos desconfían de Maduro porque iba a «venderlos» en la negociación de Oslo por Gabriela Ponte – ABC – 26 de Mayo 2019

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Colectivos fuertemente armados en una calle de Caracas – 

ABC habla con líderes de los llamados «colectivos», a los que el mandatario chavista permite que se financien con las bolsas de alimentos Clap para tratar de recuperar su confianza.

Maduro consiente que las ayudas sociales que ofrece a la población a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, conocidas como las cajas de comida Clap –proyecto que coordina Freddy Bernal– sirva para financiar a estos grupos paramilitares. Este diario pudo saber que los integrantes del colectivo Tres Raíces revenden estas cajas de comida con la complicidad y apoyo de altos cargos del régimen. Lo hacen en la zona E del barrio 23 de Enero, donde tienen varios galpones y casas en las que guardan grandes lotes de alimentos importados desde México y Brasil. La zona es custodiada por los colectivos y la Policía tiene prohibido acercarse al lugar.

El precio oficial de la caja de alimentos a las familias es de 2.500 bolívares, pero el colectivo las revende en 52.000 bolívares –un litro de leche cuesta 20.000 bolívares–. El pago se hace en efectivo y se aceptan bolívares, dólares y euros.

La traición

¿Por qué consiente Maduro que ocurran estos cambalaches? ABC pudo saber que los principales colectivos se enteraron de que en las recientes «negociaciones» de Oslo entre el Gobierno y la oposición, el representante del presidente encargado, Juan Guaidó, exigió el desmantelamiento de estos paramilitares. Fue una exigencia que el chavista aseguró que Maduro la aceptaría. Desde entonces, la desconfianza y el malestar de los colectivos hacia Maduro, que al fin y al cabo no es Chávez, va en aumento y así el presidente intenta calmarlos.

«Allí se maneja más dinero que en una agencia bancaria», explicó a ABCuna mujer que vive en la zona E. «La reventa de los productos subsidiados es un secreto a voces, todos lo saben, pero nadie dice nada», comentó. Se sabe que a través de la venta de estos productos el colectivo Tres Raíces consigue los recursos para financiar sus actividades, pagar el salario de sus integrantes e incluso para comprar armas.

Orlando Reyes es el nuevo líder del Colectivo Tres Raíces. Hay que consultar con él cualquier cosa que se quiera hacer en el barrio. Después de varias semanas de gestiones ABC consiguió hablar con él. Hace un año, el nombre de este colectivo saltó a los medios de comunicación de medio mundo porque el que era entonces su líder, Heiker Vásquez, participó en las operaciones para capturar y matar a Óscar Pérez, un policía, exmilitar y actor, acusado de terrorismo por parte del Gobierno, que robó un helicóptero, sobrevoló Caracas y lanzó dos granadas que no llegaron a explotar sobre instituciones públicas. Vásquez, además de jefe de Tres Raíces, vestía uniforme de la Policía Nacional Bolivariana y junto con las Fuerzas de Acciones Especiales, FAES, rodearon Pérez y sus seis acompañantes. En la refriega Vásquez murió y al verse rodeado tras perder a sus compañeros Óscar Pérez se rindió pero, a pesar de ello, fue asesinado a tiros y luego rematado, tal y cómo confirma a ABC uno de los líderes de Tres Raíces.

La muerte de Vásquez fue confirmada por Freddy Bernal, el coordinador de los Claps y presunto jefe nacional de estos colectivos. La exfiscal general, Luisa Ortega Díaz, ahora perseguida por el regimen y ahora exiliada, señaló que sobre Vásquez pesaban cinco expedientes por diferentes delitos y que tenía una orden de arresto que nunca llegó a ejecutarse.

Aliados y rivales

Entre los colectivos existen rivalidades que muchas veces se saldan con enfrentamientos armados y muertes. El barrio 23 de Enero tiene una superficie de dos kilómetros cuadrados y acoge a casi 300.000 habitantes. El territorio está dividido entre los colectivos que operan en el lugar. Tres Raíces tiene su radio de acción en las zonas de El Observatorio y las zonas más cercanas al palacio de Miraflores. Además, controlan varias infraestructuras como un estadio, un centro de educación, dos ambulatorios y tienen sus oficinas en la planta baja de dos edificios. «Estoy dispuesto a morir por defender la patria», se despide Reyes, líder de Tres Raíces.

Otro de los colectivos formado bajo la tutela del gobierno venezolano es «Ana Karina Rote», que domina la zona de Caricuao al oeste de Caracas, en donde se ha instalado un campo de entrenamiento de personal civil para la defensa de la patria en caso «de alguna invasión armada por parte de Estados Unidos», según uno de sus miembros.

El campo de entrenamiento se ubica en una zona de montaña, en un sector denominado UD-5, en donde «reclutas» aprenden a formar y desfilar, leyes vigentes, ejercicios militares y el uso de armas de guerra. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, mostró en su programa «Con El Mazo Dando», esos entrenamientos con armas y el manejo de motos de altas cilindradas. «Nosotros nos estamos preparando para defender la revolución en cualquier terreno», señaló el número dos de Maduro.

Uno de los líderes del colectivo Ana Karina Rote explica a ABC que, además de Caricuao, están presentes en otros sectores de Caracas, en donde ofrecen talleres de educación para el trabajo, enseñan la agricultura urbana y promueven la convivencia. «Atendemos temas sociales de la población, pero también somos un grupo armado que reconocemos a Nicolás Maduro como nuestro único presidente y tenemos la misión de neutralizar, por cualquier medio, las acciones de calle violentas que pretendan realizar los representantes de la ultraderecha, que quieren fabricar las condiciones necesarias para que Estados Unidos nos invada. Aquí hay un pueblo que se moviliza con las armas», aseguró.

Batallón de Vanguardia

Igual que en el 23 de Enero, los integrantes del colectivo Ana Karina Rote están armados, pero no dicen quien les provee las armas. De este colectivo ha surgido un nuevo grupo denominado Batallón de Vanguardia, integrado por líderes comunitarios, con el fin de diseñar nuevas políticas de acción ante la tensa situación que atraviesa el país. «Estamos articulados con los demás colectivos de Caracas y de todo el país; queremos la paz y la defenderemos a toda costa, si es necesario con las armas», subraya.

 

Colectivos en Venezuela: de civiles a delincuentes por Thomas Dangel – PanamPost – 17 de Mayo 2019

De donde yo vengo, de Venezuela, la palabra “Colectivos” se desconfiguró y ahora va asociada a terrorismo, armas, y muerte

Colectivos en Venezuela (Archivo)

Según la Real Academia Española se define como “colectivo” a un grupo unido por lazos laborales, profesionales, académicos entre otros. También como un adjetivo de quienes tienen virtud de recoger o reunir y además como perteneciente o relativo a una agrupación de individuos.

Cuando en Colombia o en cualquier otro país hablamos de colectivos podemos estar hablando de colectivos de artistas, o de música, de emprendedores, de gente que se une para lograr objetivos para mejorarse a si mismos y a la sociedad.

Pero de donde yo vengo, de Venezuela, la palabra “Colectivos” se desconfiguró y ahora va asociada a terrorismo, armas, y muerte. Los colectivos en Venezuela se han convertido en organizaciones terroristas, parapoliciales, de exterminio y de control del país, atacan manifestaciones, intimidan, roban y asesinan venezolanos. Literalmente “cazan” a los opositores.

El gran polo patriótico, plataforma electoral del chavismo creada en el 2011 está integrada por 28 Consejos Patrióticos Sectoriales, y cuenta con 10.810 colectivos y movimientos sociales compuestos por 35.543 personas. Según el gobierno y sus seguidores aseguran que tienen exclusivamente fines culturales, ideológicos y pacíficos, pero las evidencias muestran lo contrario.

Angelica Lugo, periodista de El Nacional dice que los colectivos “muestran sus dos lados a los vecinos: intimidan y roban. También organizan las colas de los servicios públicos y hacen alarde de su labor social, siempre amparados en sus armas”

Utilizan el “Método Iraní” en la cual en vez de dejar que fuese el ejército o la Guardia Revolucionaria iraníes los que salieran a reprimir, utilizaron a los integrantes de lo que llamaban el “Basij”, que eran unos colectivos que andaban en moto y que, con pistola en mano, iban matando a cuanto manifestante encontraban en la calle. El líder revolucionario Ruhollah Jomeini proclamó un decreto fundando el Basij como «una gran milicia del pueblo» en noviembre de 1979, quien habría declarado que «un país con 20 millones de jóvenes debe tener 20 millones de fusileros, o una fuerza armada con 20 millones de soldados; tal país nunca será destruido”

Lo que sucede es que en una manifestación a los primeros tres o cuatro muertos, la gente sigue allí, pero ya cuando llegas a los 30 o 40 muertos, la gente comienza a decirse, “mejor me voy para la casa porque me van a matar”.

La ventaja de usar a los grupos paramilitares de esa manera es que brinda al régimen dictatorial los argumentos para alejarse del conflicto y luego argumentar, a través de sus aparatos de propaganda, que las muertes fueron provocadas durante conflictos entre civiles.

Eso es más conveniente que dar órdenes a soldados a abrir fuego contra la población usando sus fusiles de reglamento, lo que llevaría a la comunidad internacional a declarar que desde el poder se ordenó a la Fuerza Armada cometer una masacre.

Los podemos identificar así, se movilizan en su mayoría en grupos de motos, encapuchados, y vestidos de civil, van armados con armas automáticas, e incluso armas largas, granadas, etc.

Para llegar a los orígenes de los colectivos, muchos de los cuales se autodenominan “político-sociales” nos tenemos que remontar a los grupos guerrilleros venezolanos de los años 60.

Agrupados en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, varios de esos movimientos optaron por participar en la pacificación. Para principios de la década de los años 80 casi toda esa guerrilla insurreccional venezolana había sido pacificada, institucionalizada, derrotada o estaba tan dividida que era irrelevante.

En el año 71 los jóvenes del Partido Comunista de Venezuela (PCV) se separan del partido y de la lucha insurreccional fundando el Movimiento al Socialismo (MAS) y La Causa Radical (LCR). Estos dos partidos aceptan el juego democrático y fueron asumiendo, en el transcurso de las siguientes dos décadas, posiciones de poder en sindicatos, concejos municipales, alcaldías y gobernaciones.

La Revolución Venezolana (PRV) sería el otro partido insurreccional que tendría varias divisiones: Liga Socialista; Bandera Roja y Venceremos.

Es importante entonces nombrar a estas organizaciones porque personajes claves del chavismo han militado en ellos: Alí Rodríguez Araque ex ministro de energía entre otros cargos, en el PRV; Elías Jaua quien ha sido ex vicepresidente, ministro etc., en Bandera Roja y Nicolás Maduroex canciller de Chávez y presidente ilegitimo, en la Liga Socialista.

Personajes pertenecientes a estos movimientos, se infiltran en la Fuerza Armada Nacional, y liderados por Hugo Chávez realizan el golpe de estado fallido del año 1992 contra el presidente a ese momento, Carlos Andrés Pérez.

Entonces, cuando Chávez intenta el golpe, no solo estaba apoyado por militares, también había un componente civil compuesto por estos colectivos

En ese momento el golpe es infructuoso y Chávez se rinde y es llevado a prisión, pero antes, se pronuncia en televisión nacional con la recordada frase “Por ahora”

En el año 1994 Chávez y varios de los golpistas siguen en la cárcel y logran el indulto por parte del presidente Rafael Caldera quien acordó esto con partidos de la izquierda para lograr apoyos a su gobierno.

Logra ganar las elecciones presidenciales en el año 1998 y asume el poder el 2 de febrero de 1999. En el año 2002 el gobierno crea los “Círculos bolivarianos” cuyo objetivo según ellos era «Elevar la conciencia social, formar cuadros revolucionarios y velar por el cumplimento de la democracia participativa».

Uno de los llamados a crear y organizar los primeros círculos bolivarianos fue Diosdado Cabello, quien se define como chavista radical, con vínculos con el narcotráfico, uno de los personajes más nefastos de la historia de mi país.  Con el fin de financiar a estos círculos bolivarianos Chávez en un principio destina 140 millones de dólares. Fueron comparados por algunos o inspirados en las brigadas de respuesta rápida, o los comités de defensa de la revolución cubana.

Unos años inestables y una popularidad en descenso trajo como consecuencia que el 11 de abril de 2002 miles de venezolanos salieran a la calle exigiendo la renuncia de Hugo Chávez, se suceden hechos de violencia en las calles, muchos de estos asociados a los círculos bolivariano. En grabaciones hechas por periodistas en “puente llaguno” se puede apreciar a Richard Peñalver, uno de los pistoleros que atacaron a manifestantes en Caracas, miembro del partido de Maduro, y aunque lo condenaron por estos hechos fue indultado por Chávez, y hasta fue concejal de Caracas. A raíz de la violencia y los venezolanos en la calle, la cúpula militar venezolana le exige la renuncia al presidente, Chávez decide entregarse y abandona el palacio de Miraflores.

Luego hay un cúmulo de eventos que suceden en pocas horas se juramenta Pedro Carmona, se disuelve el Parlamento, el Tribunal Supremo y otros entes, la mayoría de los países latinoamericanos, no reconoce esta presidencia, y como este movimiento no tenía bases sólidas, venezolanos partidarios de Chávez exigen su vuelta a la presidencia, y con el apoyo de un sector militar logra retomar a ella el 14 de abril.

Les cuento todo esto porque ese momento marca un punto clave, Chávez ahora desconfía de los militares, hace una limpia de las fuerzas armadas y refugia la defensa de la revolución en los círculos bolivarianos, quienes luego mutarían a los llamados colectivos que se conocen actualmente.

Empiezan a recibir más financiamiento del Estado, sueldos, vehículos, armas, territorios, y entrenamiento militar, muchos de estos se ha denunciado que han sido dirigidos por las FARC.

Colectivos como los Tupamaro, La Piedrita, Alexis Vive, tienen circuitos cerrados de televisión, radios, se mueven con total impunidad en zonas de Caracas como el 23 de enero, donde ni la policía puede entrar.

Estos colectivos Paramilitares se muestran abiertamente. Son organismos que se asumen como el brazo armado del pueblo, los guardianes de la revolución, o que cumplen funciones parapoliciales con la permisividad del Estado. Se trata de grupos armados que se consideran a sí mismos como parte de una vanguardia revolucionaria.

Les pongo un ejemplo, el colectivo “la piedrita” pertenece a la Parroquia o sector 23 de enero en Caracas, a ellos se les entrego parte de ese territorio y asumen las funciones que debería tener el estado en este sector como las de seguridad y control ciudadano. Así vemos como el colectivo la piedrita dirige la comuna llamada “la piedrita”, su líder es Valentín Santana quien tiene tres órdenes de captura, pero nadie lo busca. Se atribuyó ataques a medios de comunicación, a la sede diplomática del Vaticano, se le ha acusado de asesinar a varias personas, pero vive en total impunidad.

El 4 de agosto de 2009 por ejemplo, docenas de motorizados con boinas rojas liderados por Lina Ron a quien se le atribuye ser una de las líderes más notorias de los colectivos rodearon la entrada de las oficinas de Globovisión y sometieron a los guardias de seguridad, ingresaron a la fuerza a la planta baja del edificio y lanzaron dos bombas lacrimógenas. Si bien el presidente Chávez condenó el ataque y esta dirigente fue apresada por dos meses, esto no fue mas que una fachada, porque se denuncio luego las comodidades que tenia Lina Ron en la cárcel, además Chávez la quería muchísimo, tanto así que le dedicó un tweet el día que Lina Ron muere, por causas naturales.

Pero ¿Por qué se habla tanto ahora de los colectivos en Venezuela? Porque desde la muerte de Chávez y la llegada de Nicolas Maduro a la presidencia, una de las alas más radicales del chavismo se instaló en el poder, esto a través de una elecciones signadas por el fraude y el amedrentamiento a los votantes donde la agencia  Reuters denominó a los colectivos como “un factor clave de la maquinaria electoral del gobierno” que “ayudaron a influenciar resultados y eran considerados por la oposición como maleantes que intimidan a los rivales”.​ El Centro Carter declaró que durante las elecciones los centros de votación tenían un «ambiente intimidante» cuando «grupos de motorizados asociados con el partido de gobierno» eran visto alrededor de los centros.

Para nadie es un secreto lo que desencadenó desde la llegada de Nicolas Maduro al poder, inflación, inseguridad, parálisis de la economía, endeudamiento, escasez, hambre y miseria.

Ante este escenario, que todos conocemos, hay una fractura de la Fuerza Armada Nacional, y Maduro ante su desespero, y su miedo se refugia en el terrorismo, llevado como bandera por los colectivos en Venezuela. Básicamente les ha entregado el país.

Uno de los colmos del descaro es como la ministra para el Servicio PenitenciarioIris Varela, describe a los colectivos como el “pilar fundamental de la patria”, cuando conocedores del ámbito penitenciario y periodistas han denunciado que se han liberado presos en Venezuela con la condición de que se unan a los colectivos armados para seguir amedrentando a los ciudadanos con el objetivo de que Nicolas maduro se mantenga en el poder.

En las protestas del 2014 millones de venezolanos se volcaron a las calles, En Carabobo de donde yo vengo, el gobernador para ese entonces era Francisco Ameliach, aliado a Chávez y Maduro, el responde a la convocatoria a marchar hecha por la oposición con este tweet. “UBCH a prepararse para la batalla Fulminante. Diosdado dará la orden”.

Las UBCH son las unidades de batalla Hugo Chávez, no es más que un sinónimo para los colectivos. Ese día los colectivos atacan la manifestación, hay más de 9 heridos y muere Genesis Carmona, estudiante universitaria, quien en el 2013 gano el concurso de miss turismo en nuestro estado.

El 8 de agosto de 2017 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos responsabilizó a grupos armados progubernamentales y a las fuerzas de seguridad de ser responsables de la muerte de al menos 73 manifestantes durante las protestas en Venezuela de 2017. Estos mismos colectivos a la orden del para entonces alcalde de caracas Jorge Rodríguez y actual ministro de comunicación, invaden violentamente la Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición donde hieren a 5 diputados.

Los colectivos atacan también junto a tropas de la fuerza armada y de la policía, como ocurrió en el caso de Oscar Pérez, quien era inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas, quien llamó a la insurrección militar para sacar a maduro del poder y fue asesinado junto a varios de sus compañeros, en la llamada masacre de El junquito. Una ejecución extrajudicial.

Los colectivos tienen carta blanca para atacar cualquier expresión de la sociedad civil que ellos crean puede atentar contra los intereses del gobierno, del partido de gobierno o sus aliados. También, tienen carta blanca para delinquir a través del tráfico de armas y drogas, robos, secuestros, invasiones, cobros de vacunas y cualquier expresión criminal que genere recursos para su crecimiento. Además, ejercen control social de la población al ser muchos de ellos los responsables de repartir los planes sociales como son las pocas cajas de comida que llegan a los venezolanos a través del gobierno.

La última acción de Maduro fue entregarles a estos colectivos el manejo de la frontera de Venezuela con Colombia, en Cúcuta,  a través de las llamadas “trochas” para que se sigan financiando, yo mismo he estado en la zona, y contabilizamos cuantos venezolanos pasan y son unas 130 personas por minuto y a cada una de ellas los colectivos paramilitares les cobran 5 mil pesos colombianos, lo que totaliza unos seiscientos cincuenta mil pesos por minuto, y que suman 39 millones de pesos por hora, estos cruces están abiertos entre 10 y 12 horas, generando aproximadamente 39 millones de pesos al día, lo que equivalen a 120 mil dólares y mensualmente estarían sumando los casi 4 millones de dólares para seguir con su régimen de terror en Venezuela.

Esta situación la hemos denunciado en los organismos internacionales, el gobierno colombiano la conoce. Por eso el 2 de abril de este año la Asamblea Nacional declaró a estos grupos como terroristas y declaró sus actuaciones como “terrorismo de estado”.

Vemos como estos colectivos de terror siguen atacando a los venezolanos en las convocatorias de calle hechas por el presidente encargado Juan Guaido, al existir el quiebre en las fuerzas armadas estos pasan a ser el principal grupo de ataque con el que cuenta Nicolas Maduro para intentar controlar a la población.

El siguiente paso es el que estamos llevando a cabo en los organismos internacionales, necesitamos que la OEA y la ONU declaren a estas organizaciones como terroristas, así como se reconoce al Hezbollah en Arabia Saudita o el ISIS en Siria.  Ya es hora de que se detenga la acción criminal de estos colectivos en Venezuela antes de que sea demasiado tarde y estos grupos sigan sumando crímenes a su historial.

*Thomas Dangel es abogado, político venezolano en el exilio. Concejal 2013-2018 del estado Carabobo. Perseguido y apresado por la dictadura. @ThomasDangel

Maduro mueve las piezas para una guerra de guerrillas por Zenaida Amador – ALnavío – 12 de Mayo 2019

Siguiendo los lineamientos más radicales del chavismo, Nicolás Maduro intenta blindarse con la informalización (grupos paralelos) del poder de fuego, lo que no sólo lo hace más peligroso en Venezuela y para los países vecinos sino también a escala global. Con los más recientes nombramientos apuesta a la desinstitucionalización de los cuerpos de seguridad.

Maduro hace cambios importantes en los cuerpos de seguridad / Foto: @NicolasMaduro
Maduro hace cambios importantes en los cuerpos de seguridad / Foto: @NicolasMaduro

Aunque disminuido por el rechazo popular y las consecuencias políticas, diplomáticas y económicas de haber decidido abandonar el camino democrático, Nicolás Madurono deja de buscar las vías para seguir en el poder. Desde hace meses decidió atrincherarse para resistir su salida a cualquier costo, pero lejos de lo que muchos habían anticipado no lo está haciendo bajo el resguardo de los militares.

En lugar de la Fuerza Armada Nacional (FAN) Maduro ha preferido movilizar a algunos grupos policiales y de inteligencia, así como a organizaciones paramilitares, para hacerle frente a la situación crítica, lo que si bien responde a su creciente desconfianza de los militares también está en sintonía con una estrategia de resguardo articulada desde los tiempos de Hugo Chávez con la que se busca darle sostenibilidad a “la revolución” por encima de toda institucionalidad.

Chávez le rindió culto a la época de las montoneras en Venezuela e impulsó la organización de guerrillas como estrategia de defensa revolucionaria, dando paso a la formación de grupos de choque conformados por civiles. También creó la Milicia Bolivariana con ese objetivo: disponer de civiles armados, adoctrinados y fieles a la revolución. De hecho, aseguró que la Milicia Bolivariana “no es otra cosa que el pueblo en armas presto a defender la Revolución socialista y Bolivariana”.

Fueron removidos los jefes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) para reemplazarlos por piezas fieles a los líderes radicales del chavismo, que son quienes motorizan la organización de comandos de civiles armados.

Para cumplir estas labores no se necesitan instituciones sólidas ni funcionarios de carrera apegados a la Constitución y a las leyes, y menos cuando Maduro ha dejado de lado la ruta democrática. Ahora busca usar la precarización como sistema de supervivencia con el poder de fuego bajo el control político, donde el enemigo es todo aquel que se considere un traidor a la revolución.

Así que Maduro trabaja para agigantar a la Milicia que, según afirma, ya cuenta con casi dos millones de miembros a los que les prometió un fusil para cada uno más una dotación de misiles rusos, y viene impulsando afanosamente la desinstitucionalización de los cuerpos de seguridad que lo resguardan.

Jugadas recientes

En el seno de la Fuerza Armada, desde hace meses, incluso antes de que Juan Guaidó asumiera funciones ejecutivas como presidente encargado de Venezuela, se han presentado episodios de militares que manifestaron abiertamente estar en contra de la gestión de Nicolás Maduro y que lo consideran un presidente ilegítimo. Todos, salvo los que huyeron del país, fueron perseguidos, apresados o aniquilados.

A raíz de los hechos del pasado 30 de abril, cuando efectivos militares cerraron filas junto a Juan Guaidó para exigirle a Maduro el cese de la usurpación de la Presidencia, comenzó una férrea cacería de los desleales al régimen dentro de la FAN. Pero en los cuerpos que han estado más ligados al accionar de Maduro, es decir, los encargados de la represión de la protesta ciudadana, de las detenciones, persecuciones y tortura de los opositores a la gestión del Gobierno, se aplicó de inmediato un proceso de purga que va en línea con la informalización de estos organismos.

En tal sentido fueron removidos los jefes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) para reemplazarlos por piezas fieles a los líderes radicales del chavismo, que son quienes motorizan la organización de comandos de civiles armados. Esta dirigencia en la coyuntura actual no tiene margen de negociación por su vinculación con crímenes de lesa humanidad, corrupción, narcotráfico y otros delitos perseguidos por la justicia internacional.

Por eso no hay que perder de vista que mientras el general Elio Estrada Paredes, ahora comandante de la PNB, estuvo al frente de la Zona 11 de la Guardia Nacional Bolivariana en el estado Zulia, los llamados colectivos o grupos paramilitares de choque amedrentaban en las protestas opositoras vestidos con uniformes militares, lo que no sólo encendió las alarmas en la opinión pública, sino que despertó inquietud dentro de la institución castrense. Además, el pasado 21 de enero fue el encargado de contener el alzamiento militar ocurrido en Caracas en reacción a la ilegítima toma de posesión de Maduro para un nuevo mandato.

Al frente del Sebin está de nuevo el general Gustavo González López / Foto: Sebin

Al frente del Sebin fue puesto el general Gustavo González López, quien salió de ese ente a fines de 2018 tras una gestión conocida por la sistemática violación de los derechos humanos. Es una ficha de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y líder del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Además, en 2011 fue comandante de la Milicia Bolivariana, donde impulsó la idea de crear batallones parroquiales para garantizar la formación del pueblo en armas en cada localidad.

Y para dirigir las FAES fue designado José Miguel Domínguez, un conocido miembro de colectivos caraqueños. Domínguez, alias “Miguelito”, protagonizó en 2017 violentas acciones represivas contra manifestaciones opositoras donde hubo civiles fallecidos por heridas de armas de fuego. Es una ficha de Freddy Bernal, quien además de ejercer una comandancia paralela de las FAES es uno de los principales líderes de los colectivos en el país, y quien desde enero pasado comanda la articulación de los nuevos esquemas de defensa y represión de Maduro.

Mil y una Vietnam

En lo que va de 2019 la posibilidad de una intervención extranjera en Venezuela ha estado siempre “sobre la mesa”, tal como lo han afirmado distintos voceros, comenzando por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Colectivos urbanos: La Piedrita. Alexis Vive. Tupamaros. Carapaica. Tres raíces. Coordinadora Simón Bolívar. Frente 5 de Marzo. Montaraz. José Leonardo Chirinos.

Activos en el interior y en zonas fronterizas: Fuerza Bolivariana de Liberación. Fuerza Patriótica de Liberación Nacional.

Frente a esta amenaza Maduro también ha apelado a la Milicia como defensa, indicando que se trata del pueblo en armas, “una experiencia única a nivel militar en América Latina y el Caribe”, gracias a la cual “si Estados Unidos pretende intervenirnos, tendrán un Vietnam peor del que se han podido imaginar”.

El PSUV se ha referido al particular en sus publicaciones internas: “La organización de las fuerzas armadas populares de Vietnam se llevó a cabo durante la guerra de todo el pueblo. En Venezuela tenemos una gran ventaja en el hecho que ya se han venido organizando las milicias en lo territorial y sectorial”.

Para Cabello es probable que fuerzas militares de Estados Unidos entren al país, pero “el problema de ellos será salir de Venezuela porque nos convertiremos en uno y mil Vietnam para defender nuestra patria (…) Se les convertirá nuestra tierra sagrada en un espacio inhóspito donde morderán el polvo de la derrota una y un millón de veces”.

Failed Venezuela Uprising Benefits Armed and Criminal Groups by Venezuela Investigative Unit – Insight Crime – 8 de Mayo 2019

The landscape of Venezuela’s social conflict has grown even more complicated a week after the failed uprising led by Juan Guaidó. This continued descent into state-sponsored anarchy has only favored armed and criminal groups who act with increasing impunity.

On April 30, a group of soldiers of the Bolivarian National Armed Forces (Fuerza Armada Nacional Bolivariana – FANB) rebelled, led by Juan Guaidó, president of the National Assembly and sworn in as interim president of Venezuela, and Leopoldo López, head of the Voluntad Popular party. One notable figure who joined the rebellion was General Manuel Cristopher Figueroa, the now ex-director of the Bolivarian National Intelligence Service (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional – SEBIN), the political police charged with persecuting and torturing Maduro’s opponents.

The armed rebels progressed along one of the main streets of Caracas, calling on civilians and the security forces alike to join their cause. While this call did not receive the backing it sought, it nevertheless showed a continuing weakening of the military establishment surrounding Maduro.

Repression against demonstrators was swift, with at least five people killed over two days in Caracas and the state of Aragua. Videos circulated on social media showed that clashes involved “colectivos” (paramilitary groups linked to Maduro) and agents from the judicial and preventive police forces, who were not known to have taken part in such repression before.

In the days since the uprising, other acts of violence and murders have been carried out by a range of criminal groups, including colectivos, “pranes” (prison gangs) and mega-gangs.

A shootout near the Simón Bolívar bridge that connects Táchira with Colombia; the murder of an air force general and five other officers in Aragua, seemingly ordered from a prison gang at the Tocorón penitentiary; and a confrontation between rival mega-gangs in the state of Sucre, which left eight dead and 14 injured, top the list of recent incidents.

Nobody has been arrested or charged in relation to these incidents. Criminal groups continue to enjoy almost unlimited impunity while Maduro has only intensified the repression and persecution of his opponents.

InSight Crime Analysis

The failed attempt to overthrow Maduro has exposed something more dangerous than the president losing control of the military: how Venezuela could descend into armed civil conflict and the role criminal groups could play in such violence.

Venezuela is already the most violent country in the region, with a rate of 81.4 homicides per 100,000 inhabitants, and one of the most dangerous in the world. However, the role of armed groups and criminal organizations has begun to blur with state functions, and violence is rising steadily as a a consequence.

“While the FANB has been weakened, criminal groups have been strengthened. Nobody is going after them or accusing them of anything. They have immunity, they are above the law. They exercise territorial control,” Venezuelan security expert Alberto Ray told InSight Crime.

Members of armed groups who robbed and attacked members of the public in the state of Lara were detained by security forces but immediately released. Worse, the police officers who arrested them were subsequently sanctioned and dismissed from their jobs by regional officials close to Maduro.

“We are seeing the privatization of spaces [traditionally occupied by the state] to criminal groups, without security forces and the military doing anything about it,” said Ray.

The colectivos, present nationwide, are paid off to “defend the Revolution” but have also essentially been given carte blancheto develop criminal economies.

Colombian guerrilla groups, such as the National Liberation Army (Ejército de Liberación Nacional – ELN) and the dissidents of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC), are now present in over half of Venezuela, finding a safe haven and a staunch ally in Maduro.

This panorama is completed by the dysfunctional actions of the security forces, as the Venezuelan army has trained ELN guerrillas to launch high-powered missiles, according to Bloomberg.

Faes, colectivos y militares corruptos: el escudo protector de Maduro – La Patilla – 8 de Mayo 2019

Miembros de las Fuerzas de Acción Especial de Venezuela (FAES) realizan una operación de seguridad en el vecindario de los 70, municipio de El Valle, en Caracas, el 1 de abril de 2019 (Foto por Yuri CORTEZ / AFP)

La imagen de una tanqueta arrollando a un grupo de manifestantes desarmados, el pasado 30 de abril, le dio la vuelta al mundo. El incidente fue tan noticioso que líderes mundiales, artistas y opinadores debieron pronunciarse, pues de nuevo retrató el rostro criminal del régimen de Nicolás Maduro.

Ese día conjugaron en las calles el poder de represión que hoy sostiene al régimen: colectivos, FAES y un pequeño sector militar corrompido. Las violaciones de derechos humanos han sido una constante en Venezuela a través de estos tres cuerpos, ellos encierran unas escalofriantes cifras de detenidos, muertos y desaparecidos. La ONG Human Rights Wacht detalló en su informe del año 2018 que en el país 12.500 personas han sido detenidas desde 2014 en relación con las manifestaciones públicas.

Aunado a ello, Keymer Ávila, investigador del Instituto de Ciencias penales y profesor de la Universidad Central de Venezuela, asegura que en 2017 murieron 4.998 personas a manos de las fuerzas de seguridad del Estado, lo cual equivale a unas 14 personas al día. Este crecimiento exponencial de víctimas a manos del régimen chavista coincide con la creación del FAES. Este grupo que forma parte de la Policía Nacional Bolivariana es considerado por la ONG venezolano PROVEA, como un escuadrón de la muerte que siembra terror en las zonas populares, con una acción sistemática de ejecuciones.

Son múltiples las denuncias sobre asesinatos que han estado ocurriendo en diversas zonas populares de Caracas a manos de este cuerpo. Sin embargo, el campo de acción del FAES no son solo las barriadas, ya que Nicolás Maduro ha venido utilizándolos para contener las movilizaciones de la oposición. Los expertos en el área han advertido sobre el peligro que significa esta situación, pues este grupo no está entrenado para resguardar el orden público, sino para identificar objetivos y desarticularlos.

El otro cuerpo represor en el cual pareciera refugiarse Maduro es en los colectivos. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU acusa a este grupo de choque de haber causado 27 muertes durante las protestas del año 2017 en Venezuela. José Almeida, especialista en el tema de seguridad, asegura que los colectivos tienen un fuerte componente cubano en su formación; por lo que son un bastión imprescindible en la lucha de pueblo contra pueblo.

A pesar de que el gobierno de Maduro se empeña en reiterar que los colectivos son grupos culturales que fomentan la paz en las localidades donde actúan, la realidad es que han sido utilizados como fuerza de choque para contener las movilizaciones de la oposición y amedrentar a ciudadanos desarmados. Asimismo, este conglomerado se le acusa de actuar como paramilitares, debido a que toman el control de ciertas zonas, en las que ejercen la violencia política e imponen sus propias normas.

Los colectivos se han convertido en un arma de represión muy importante para Maduro en un momento en el que existe una ruptura en la Fuerza Armada venezolana. Almeida reitera que la represión desmedida que se ha visto por parte de las fuerzas de seguridad es un símbolo del desespero que existe en el interior del régimen, ya que al perder el apoyo popular, internacional y, principalmente de la mayoría de la FAN, Maduro ha optado por la fuerza bruta como única herramienta para silenciar el deseo de cambio del país.

En la estrategia de supervivencia de la dictadura venezolana, no puede dejarse a un lado el papel de una parte de la FAN. Hoy existen un grupo de militares que sostiene al gobierno madurista, porque representa para ellos la posibilidad de acumular riquezas por medio del control de recursos del Estado, operaciones de contrabando, narcotráfico u otro delito de extorsión contra la población. Son estos militares los que dirigen escenas como la de la tanqueta, apelan a la permanencia del sistema para continuar lucrándose en medio de una población que huye del hambre y la represión.

57 manifestantes asesinados por represión de Maduro en lo que va de 2019 por Miguel Angel Camacho – PanamPost – 2 de Mayo 2019

Los últimos dos manifestantes asesinados eran menores de edad.

A Maduro no le importa cuántas vidas tenga que quitar con tal de mantenerse en el poder. (Fotomontaje PanAm Post)

Mientras algunos políticos de la región intentan defender el ilegítimo mandato de Nicolás Maduro, y condenan la Operación Libertad efectuada por la oposición y militares leales al presidente Guaidó, con la que se busca llevar al país nuevamente por en sendero de la democracia y la libertad, el dictador ha recrudecido su accionar violento para mantenerse en el poder. Solo en 2019, más de medio centenar de manifestantes han sido asesinados.

Así lo confirmaron las ONG Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) y Provea. Según los datos ofrecidos por estas organizaciones, que han estado denunciando desde hace años los crímenes de la dictadura y los grupos armados ilegales que mantienen a Maduro en el poder, 57 personas han muerto a lo largo y ancho del país en medio de las protestas a consecuencia de armas de fuego.

Ver imagen en Twitter

Observatorio de Conflictos@OVCSocial

Aquí están sus nombres.

Son 57 los manifestantes asesinados por el régimen de Maduro en lo que va de 2019. Los dos últimos eran menores de edad.

En dos días, al menos 239 heridos en todo el país por balas, perdigones y gases lacrimógenos.

Las víctimas más recientes, confirmadas, fueron dos menores de edad, Yoifre Hernández Vásquez (14 años) y Yosner Graterol (16 años), y dos adultos jóvenes, Jurubith Rausseo García, (27 años) y Aragua Samuel Enrique Méndez (24 años). Los cuatro murieron en medio de las protestas que tienen como objetivo presionar a Maduro y a sus cómplices para que deje el poder.

Estas cifras podrían aumentar drásticamente debido al llamado realizado por el narcotraficante y presidente de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, quien le pidió a sus grupos paramilitares (también llamados colectivos) defender el socialismo del siglo XXI implementado por Hugo Chávez en Venezuela, y al video de Valentín Santana, líder de uno de los grupos paramilitares más sangrientos de Venezuela, quien instó a sus seguidores a defender con las armas al dictador.

Hay que recordar que estos grupos paramilitares se han dedicado a perseguir a ciudadanos que han mostrado su rechazo al régimen de Maduro. Sus acciones han ido desde el amedrentamiento hasta la decapitación de seguidores del presidente Guaidó, práctica dadas a conocer alrededor del mundo por grupos terroristas como ISIS, Al Qaeda, entre otros (muchas de esas muertes no están registradas).

El prontuario criminal del genocida Nicolás Maduro por Emmanuel Rincón – PanamPost – 28 de Abril 2019

La complicidad ideológica lleva a muchos fanáticos a negar los crímenes de lesa humanidad que Nicolás Maduro desata a diario.

Distribución de bidones de agua potable en Caracas. (Foto: EFE)

Recientemente el periódico ABC de España publicó un reportaje con fotografías devastadoras sobre el hambre que pasa el pueblo venezolano. Lo despiadado de aquellas imágenes, hizo que la izquierda mundial, sin que hayan pasado horas desde el momento de la publicación de las fotos, comenzara a crear una campaña afirmando que habían sido tomadas en Yemen, y sí, Venezuela ha llegado a tales extremos, que hay gente que al ver las fotos se atreve a compararlas con Yemen.

Es cierto, en Latinoamérica hay pobreza y hambre, pero no es usual verla en estos extremos tan radicales. Solo el pasado año, al menos el 80 % de los venezolanos perdieron 11 kilos de peso, esto quizás ayude a entender a mucha gente por qué ven a los ciudadanos de Venezuela caminando por el continente sin un dólar encima o montado en balsas con vía hacia las islas del Caribe.

Hace tan solo un par de días, más de 20 venezolanos desaparecieron al dirigirse en una balsa hacia Trinidad y Tobago, ¿qué tan desesperado puede estar un hombre para subirse en una balsa con destino a lo desconocido?

Esos muertos son de Nicolás Maduro, el único responsable de que esos venezolanos hayan perdido sus vidas. Pero ¡vaya!, parece que a mucha gente esto no le importa, ya se han acostumbrado a escuchar que los venezolanos mueren de hambre, mueren de inacción, mueren de torturas, y mueren de comunismo. Ya no es noticia.

Si el hambre y la opresión les parece poco, también cabe destacar que durante los últimos ocho años las fuerzas policiales han ejecutado a 18 401 venezolanos; varios de ellos en protestas al aire libre contra la dictadura del genocida. Esto significa que, al mes, por lo menos 190 venezolanos son exterminados por las armas de los mercenarios de Nicolás Maduro; dentro de estos atropellos se debe incluir también a las voces disidentes que han sido calladas en el país. Todos estos datos han sido refrendados en el reciente estudio «Uso de la fuerza pública y derecho a la vida en Venezuela» del abogado Keymer Ávila.

No obstante, lo más alarmante todavía llegado , pues resulta que desde que Hugo Chávez se hizo del poder, más de 330 000 venezolanos han sido asesinados en un despliegue brutal de delincuencia, brote que, vale subrayar, no ha sido jamás atacado por la “revolución bolivariana”. De hecho, una buena cuota de estos crímenes han sido cometidos por las armas que el propio gobierno ha entregado a los colectivos armados que “defienden la revolución”.

¿Llevan la cuenta de cuántos muertos hay a las espaldas de Nicolás Maduro y su grupo de compadrazgo, o ya la perdieron? Organizaciones como el Frente Cristiano, estableciendo sondeos de decesos solo en hospitales, han estimado que a diario unos 100 venezolanos mueren por desnutrición. De sostenerse este número, aproximadamente unos 40 000 venezolanos habrán muerto a fin de año por hambre. Ya no siguen pareciendo de Yemen las imágenes de ABC, ¿cierto?

Otro dato demoledor, para que se hagan una idea de la magnitud de la crisis, es que la ONG Amnistía Internacional calcula que unos 3 000 000 de venezolanos viven con enfermedades crónicas sin recibir ningún tipo de medicinas. En este contexto, la Organización de Naciones Unidas estimó que 7 000 000  de venezolanos necesitan de manera urgente ayuda humanitaria; pero sí, todavía hay gente en el mundo que se atreve a burlarse del padecimiento ajeno, y, por causas ideológicas, intentan ocultar la realidad de los venezolanos.

¿Cómo se hubiesen sentido los judíos si en ese momento algún diario u organización política hubiese dicho que la matanza de Hitler era mentira? ¿Qué habrían pensado los camboyanos si un país de América Latina hubiese puesto todo su aparato propagandista a favor del comunista Pol Pot para negar el asesinato y la desaparición de al menos 3 000 000 de sus compatriotas? Un dato para los que intentan ocultar las miserias del comunismo: negarlo no lo hace menos cierto, solo demuestra las rasgaduras de quienes disfrutan el sadismo y la muerte.

Stalin fue otro grande entre los grandes, porque, entre otras cosas, logró taparle a su pueblo que miles de ciudadanos morían a diario por desnutrición, pero para el infortunio de Nicolás Maduro, en el siglo XXI, por más inversión propagandista que haga y compra de consciencias, la hambruna es inocultable, los alaridos de asesino se escuchan de Venezuela hasta China, y ni millones de balas podrán callarlos.

Lester Toledo: “El cierre de la frontera no es por defensa, es un negocio” – Sunoticia.com – 15 de Abril 2019

El coordinador de la Coalición Ayuda y Libertad, Lester Toledo, se trasladó hacia la frontera entre Venezuela y Colombia, al norte del Departamento de Santander, para constatar las condiciones a las que están siendo sometidos miles de venezolanos que salen a diario hacia la frontera, unos como migrantes, otros para buscar comida y medicinas en el vecino país. Denunció graves casos de extorsión y cobro de vacuna para condicionar el paso por las trochas, beneficio que va directamente a los bolsillos del “protector” del Táchira. Freddy Bernal y sus bandas criminales.

“En pesos y en dólares los colectivos de Freddy Bernal están extorsionando criminalmente a los venezolanos, que necesitados de comida o medicinas cruzan hacia Colombia. Un negocio que le reporta a este emisario del usurpador y a sus delincuentes, US$ 3.600.000 por mes, a razón de un promedio de US$ 120.000 por día. Por lo que el cierre de la frontera, ya no se trata de una decisión política, de defensa o de nacionalismo, sino de un negocio sucio y criminal del mismo régimen que juega con la necesidad y la urgencia del pueblo”.

Toledo, junto a los concejales venezolanos en el exilio, David Pernía y Thomas Dangel, hizo el recorrido por las trochas fronterizas, por los puentes Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Tienditas, para verificar y constatar las condiciones de paso. ‪”Son desgarradores los relatos que escuchamos de nuestros hermanos venezolanos a quienes hoy se les impide pasar comida o medicina para sus familias”, narró Toledo.

“Lo que acá estamos viendo es otra muestra cruel de cómo el usurpador se apoya en bandas criminales y paramilitares, dándoles licencia para delinquir y lucrarse con fronteras, cárceles, narcotráfico y minería ilegal.

Poniendo en riesgo su libertad, y desde el lado venezolano donde permanecen las estructuras incendiadas de los camiones que llevaban la ayuda humanitaria, Toledo exigió la apertura de la frontera.

“Hace casi dos meses el régimen, en acción criminal quemó dos camiones cargados de ayuda humanitaria, y hoy las fronteras siguen cerradas, ya no por defensa de nada, sino por un negocio criminal que juega con el hambre y la necesidad de los venezolanos. La frontera tiene que ser abierta plenamente para todo el que lo necesite. A este negocio ilegal hay que ponerle fin”, denuncio desde territorio venezolano Lester Toledo quien tiene una orden de captura por parte del régimen y permanece en exilio forzoso desde hace más de dos años.

 

Los colectivos: eje del sistema represivo por Trino Márquez – La Patilla – 10 de Abril 2019

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Nicolás Maduro sabe que el tiempo que le resta en Miraflores depende casi exclusivamente de la eficacia de la maquinaria de extorsión, terror y represión que sea capaz de armar.

Recuperar el sistema eléctrico e hidráulico para aliviar las penurias de la gente cuesta demasiado dinero. Mucho más del que puede conseguir en los mercados internacionales. El bloqueo financiero que lo acosa lo mantiene asfixiado. Sus socios rusos y chinos no se muestran dispuestos a costear la recuperación de esas redes, destruidas por la incompetencia y corrupción de los gobernantes. Ellos saben que allí residen las verdaderas causas del desastre. Nada que ver con los ataques terroristas cibernéticos, electromagnéticos o babosadas parecidas. Nadie más peligroso que un madurista al frente de un servicio que requiere conocimiento del área y un plantel de profesionales y técnicos de alto nivel.

El relanzamiento económico luce igual de lejano. ¿Quién en el mundo de los negocios tendrá la osadía de invertir grandes capitales en Venezuela, donde no existe seguridad jurídica, el servicio eléctrico es una calamidad, por los grifos no sale agua, sino barro, las vías de comunicación, los puertos y los aeropuertos dan pena y buena parte del personal calificado ha huido? Venezuela está quedando para que vengan los saqueadores de tumbas, los garimpeiros y los depredadores de todo género, dispuestos formar parte de la red que destruye el ambiente y se lleva el petróleo, el oro, los diamantes, la bauxita, el coltán y todas las demás riquezas que Maduro les permite.

Maduro se encuentra incapacitado para resolver las demandas de la sobrevivencia cotidiana. Con él se agravarán todas las carencias que hoy padecemos.

Si quiere seguir gobernando en medio del caos que ha provocado, Maduro tendrá que intentar demoler todo vestigio de democracia, pensamiento crítico y organizaciones independientes. Esta, al menos, será su intención. No logra cristalizar sus aspiraciones por dos razones básicas: el país ha sacado fuerzas del subsuelo para encararlo y la comunidad democrática internacional de la región y de buena parte del planeta, se le plantó de frente. Para Maduro, 2019 ha sido un año de sorpresas desagradables. Juan Guaidó se convirtió en el líder indiscutible de una oposición renacida y la figura en torno de la cual se aglutina la mayoría de las fuerzas que se oponen al régimen. La comunidad internacional actúa con un nivel inusual de compromiso y solidaridad con los demócratas venezolanos. La entrada progresiva de la ayuda humanitaria a través de la Cruz Roja, la victoria obtenida en la OEA con el reconocimiento a Gustavo Tarre y el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, representan muestras inequívocas del compromiso de las naciones democráticas con Venezuela. A Maduro solo lo acompañan las dictaduras del continente y del mundo, o gobiernos como el de López Obrador, atrapados por la telaraña que la izquierda cavernícola tejió desde hace décadas en América Latina.

En medio del aislamiento, impopularidad y quiebra financiera que lo agobian, Maduro optó por redimensionar el sistema represivo que lo resguarda. Le teme a las FAN. No confía en el Ejército, la Aviación, ni la Marina, a pesar de intenso proceso de fanatización ideológica al que esos componentes han sido sometidos. Viró hacia la Guardia Nacional, que fue desdibujándose progresivamente. Los esfuerzos que se realizaron en el pasado por profesionalizarla se olvidaron. Ahora es un aparato de choque, que reprime a mansalva y se ha incrustado en el esquema construido a lo largo de dos décadas, cuyo centro reside en la corrupción. Junto a la GNB, el sistema represivo madurista está compuesto por la Policía Nacional Bolivariana (PNB), las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes), la Milicia Bolivariana y los colectivos. Los cuatro primeros cuerpos poseen un revestimiento formal. Al menos en su forma jurídica, son órganos del Estado. Se financian con fondos públicos y aparecen en un renglón del Presupuesto Nacional. Esta característica obliga a Mauro a guardar algunas apariencias formales. Deben sujetarse a ciertos códigos y normas jurídicas.

En cambio los colectivos, llamados ahora ‘cuadrillas de paz’, son agentes libres. Grupos paramilitares. Irregulares dispersos integrados por delincuentes que actúan en misiones ad hoc. El régimen los financia con fondos de la Nación, pero sin que nadie sepa cuál es la procedencia de esos recursos, ni estén sometidos a ningún control o supervisión institucional. Nadie conoce la partida del Presupuesto donde aparecen. Su naturaleza ilegal los convierte en un arma mortal al servicio irrestricto de Maduro.

La ONU declaró a la Guardia Revolucionaria de Irán como grupo terrorista. Igual debería suceder con los colectivos armados. Sería un golpe noble al instrumento represivo más brutal con el que cuenta Maduro. Eje de su sistema represivo informal.

Roma en llamas por Ramón Peña – Noticiero Digital – 8 de Abril 2019

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El mal que agobia a Venezuela, de intensidades inauditas, no es banal. Tampoco sobrevenido. Es calculado. Hasta anunciado por los capos del régimen. Lo advirtió esa alta funcionaria que funge de Santa Evita de los pranes: “¡Así dejemos a Venezuela en cenizas no nos iremos del poder!”. Noción que comparten algunos de sus compinches: un apocalipsis antes que vérselas con la justicia, con la DEA, con el Tribunal de la Haya, con el Departamento del Tesoro Estadounidense, con el Grupo de Lima.

Aferrado a toda tabla de salvación, el propio Golem gobernante hace un llamado angustiado a los colectivos y los incita “a la resistencia activa”. A sus tonton macoutes, en quienes confía más que en las fuerzas regulares del Estado. Amenaza a lo Duvalier, a lo Leonidas Trujillo, a lo Pablo Escobar Gaviria. “Resistencia activa” puede leerse como licencia para disparar. Ya lo han demostrado. Un recurso demencial para enfrentar el reclamo pacífico de una ciudadanía reducida a la miseria estructural por la carencia de pan, medicinas, luz, agua, transporte,…

En su mixtura de odio y miedo prestan atentos oídos a la conseja castro-cubana. Esa que guarda en la memoria los tiempos de Ernesto Guevara como serial killeren el Cuartel de la Cabaña. Evocación que parece inspirar a ese cónclave, nacido de fraude y trampa, popularmente bautizado como la “Prostituyente”. Reunidos en aquelarre fascio-comunista (que Goya no hubiera vacilado en plasmar en las pinturas de su época negra)  y al llamado de una exaltada y senil oradora, no vacilaron en sentenciar, a coro, sumariamente, “¡Al paredón!”, a quien en legítimo y constitucional derecho es el Presidente Encargado de la Nación.

Es el desquiciamiento, el extravīo de quienes, como Nerón, escogieron incendiar a Roma. Los venezolanos, valientes pero desarmados, aguardan expectantes por un brillo de sensatez e institucionalidad de las fuerzas de seguridad de la Nación.

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