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¿Quién mató a Oscar Pérez? por Rafael Poleo – Noticias Sigatoka Venezuela – 23 de Enero 2018

POLEO1-1.jpgNo sólo fue una estupidez, también fue una chapuza el asesinato del rebelde Oscar Pérez y sus camaradas, perpetrado en las condiciones más crueles y escandalosas, como espectáculo destinado a aterrorizar a una población en creciente rebeldía contra los secuestradores que la mantienen humillada bajo un tratamiento que incluye el sometimiento por hambre y castigo físico.

Concluida la escalofriante exhibición de sadismo como instrumento de gobierno, los secuestradores enfrentan consecuencias que agravan hasta el extremo una situación que parece confortable cuando en realidad es muy crítica. Estados Unidos y Europa van cerrando el cerco de una manera progresiva, emitiendo con calculada lentitud sus terribles sanciones personales contra los capitostes del régimen, quienes con el corazón en la boca esperan cada nueva lista de malditos. En una estrategia de asfixia lenta, cada tanto aparece una lista de diez o doce sancionados, la cual se anuncia con anticipación pero reteniendo los nombres, de manera que quienes aún no han aparecido tiemblen ante la posibilidad de que ahora les toque. Este cronista tiene información concreta de que los capos chavistas y sus familias viven en zozobra permanente, temiendo que la próxima lista arruine sus sueños de una vida opulenta en el Primer Mundo.

Los sancionados ven congeladas las fabulosas colocaciones que para escapar del Departamento del Tesoro estadounidense confiaron a bancos europeos. Ese dinero no lo verán nunca más. En lo personal, no podrán viajar a países europeos como ya no pueden hacerlo a Estados Unidos. En casos como el general Reverol esto significa una vida desquiciada. Sancionado por Estados Unidos, trasladó a España, tradicional receptora de dictadores acaudalados (Batista, Pérez Jiménez, Perón, etc.), un proyecto de vida futura que se asentaba frente a la preciosa ría de Vigo, instalados en una vivienda acorde con su elevado rango. Su familia se estaba acomodando allí. Para facilitar esta operación esa familia ocupó los cargos de importancia en el consulado venezolano viguense, que sirve a toda Galicia. Ese proyecto de quien se disponía a disfrutar del retiro opulento que merece un destacado servidor de la revolución que ha hecho la felicidad de los venezolanos, se derrumba cuando la Unión Europea emite una nueva lista que le incluye entre quienes ven congelados sus haberes y prohibido su ingreso en el llamado viejo continente cuando ya lo estaba en Norte América y cada día más dificultado en los países vivibles de Centro y Sur América.

Las sanciones personales son uno de los instrumentos que Estados Unidos y Europa, con la colaboración de los países que cuentan en Ibero América (México, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Brasil), aplican para poner de rodillas a la oclocracia venezolana. Son varios, como la acción directa sobre el movimiento comercial y financiero del Estado forajido. No se puede negociar con él y hacerlo con Estados Unidos, y entre los dos mercados la elección es obvia. Esto repercute cruelmente sobre la población, lo cual no importa a los mandatarios venezolanos como no importa a sus homólogos cubanos. Ellos comen bien, y compensan con el poder sobre vidas y haciendas limitaciones como la de no gozar más vacaciones en el Primer Mundo. En este caso donde Occidente no se enfrenta a políticos sino a sociópatas que en su ignorancia de los mecanismos globales de poder creyeron que podrían esclavizar una sociedad en medio del continente americano, lo eficaz son las sanciones personales. Para evitarlas Rafael Ramírez cambió de bando y ha puesto en manos de Estados Unidos los detalles del saqueo a los ingresos petroleros. Este “Efecto Ramírez” es devastador. El Departamento del Tesoro tiene todo el mapa del gran saqueo. Por causa de Ramírez los jefes chavistas se miran entre sí con desconfianza mientras buscan el contacto a través del cual puedan saltar la talanquera. Téngase en cuenta que, como histórica regla de hierro, los más proclives a voltearse la chaqueta son aquellos que más pregonan lealtad.

La masacre de El Junquito es un ejemplo del desorden que, alimentado por un miedo que en cualquier momento será pánico, cunde en el alto chavismo. El mayor Bastardo Mendoza, guardia nacional jefe de la operación, parlamentaba a viva voz con Oscar Pérez cuadrando la rendición de los rebeldes con la bendición de Maduro, cuando alguien tan poderoso como para torcer una orden del Presidente sacó de la operación a la Guardia Nacional y entregó el caso al poderoso colectivo, obediente a Diosdado Cabello y Freddy Bernal, que gobierna en el 23 de Enero. Es allí donde se decide asesinar a los rendidos. Pero dentro de estos hechos se desarrolla un episodio de alta significación cuando los tres más importantes jefes del colectivo temido por Gobierno y Oposición son ultimados por fuego oficialista. Como es de rigor en estas operaciones, los verdugos son a su vez asesinados para que no puedan contar quién los mandó. Como guinda de la torta, al día siguiente Maduro, rodeado de generales-focas, destituye al comandante general de la Guardia Nacional, de quien en los cuarteles se dice que se negó a que su fuerza ejecutara la masacre -pero a la hora de presentar cuentas a la Corte Internacional, él aparecerá como responsable del crimen, salvo que diga quién ordenó sacar del escenario a la GN.

De Maduro se sabe que ordenó traer vivos a los rebeldes. Cabello, en su programa televisado, hace maromas para hab el mensaje de que él siente mucho lo ocurrido. Entonces, ¿quién? Los militares se pelotean la culpa de un episodio que ha de terminar en un mini-Nuremberg. Lo posible es que se pongan de acuerdo para culpar a los colectivos, con lo cual Padrino se sacudirá por fin a Cabello y al ejército irregular que Castro inventó para balancear el peso de la FAN. Destruir ese ejército particular de Freddy Bernal es trabajo pendiente para los militares -no fácil, por cierto.

Asesinato en El Junquito por Trino Márquez – La Patilla – 17 de Enero 2018

UnknownContra Óscar Pérez el régimen cometió un asesinato. Violó el derecho humano fundamental: el derecho a la vida La responsabilidad básica del crimen la asumió Nicolás Maduro, con el fin de quitarles el protagonismo de la operación a Diosdado Cabello y a Freddy Bernal, quienes al comenzar a circular las primeras informaciones de lo que ocurría en El Junquito, se mostraron como los artífices del ataque. De nuevo Maduro pone a Cabello en el lugar subordinado donde quiere mantenerlo.

La reacción del gobierno fue confusa al comienzo y cínica luego. Al principio parecía que no se hubiese enterado de la existencia de internet, de los teléfonos inteligentes y de las distintas redes que han convertido a los usuarios en reporteros y protagonistas de la noticia. Pérez fue describiendo a lo largo del asedio cómo la policía los atacaba, sin tomar en cuenta los llamados del grupo para deponer las armas y entregarse. Las primeras versiones del gobierno apuntaron a señalar que Pérez se había negado a negociar abriendo fuego contra los agentes que le habían propuesto rendirse. Cuando la patraña se hizo insostenible debido a la amplia difusión alcanzada por los videos grabados por Pérez, optaron por adoptar una estrategia más agresiva. Los voceros del régimen pasaron a hablar de la “célula terrorista” descubierta y desmantelada por la revolución en defensa de las legítimas instituciones de la República. Más tarde, como había que implicar a la MUD de cualquier manera, Néstor Reverol señaló que la ubicación del grupo había salido de una delación del equipo negociador que asiste a Dominicana. Calumniador y desvergonzado, el hombre. Ni siquiera tuvo el gesto de darles los créditos a los cuerpos de inteligencia del Estado.

Maduro, repito, asumió la responsabilidad de haber ordenado la matanza. El heredero de Hugo Chávez decidió aplicar la pena de muerte aunque la aventura de Óscar Pérez se encontraba a años luz del delito perpetrado por los conjurados del 4-F, cuyo jefe más visible fue el mentor del actual Presidente. La democracia se comportó frente a los conjurados de aquella fecha con una benevolencia que hoy luce ingenua. A los alzados se les respetaron todos sus derechos y se le agregaron otros no contemplados en ningún código, a pesar de haber provocado la muerte varias centenas de jóvenes soldados, quienes siguieron las órdenes de sus irresponsables comandantes. En cambio a Pérez y sus acompañantes se les masacró sin contemplaciones de ningún género. La Constitución, tan maltratada por sus redactores, fue de nuevo violada, esta vez acompañada de sangre. Maduro, el responsable, pretende enjuiciar a los obispos de Barquisimeto y San Felipe, quienes con sus homilías del fin de semana pasado no hirieron a nadie, solo lastimaron la sensible piel del gobernante. ¡Qué desproporción!
Al sitio donde estaba ejecutándose la labor de exterminio no dejaron entrar ningún periodista, ni se encontraba presente ningún fiscal del Ministerio Público o de la Defensoría del Pueblo, pero sí se hallaban grupos civiles paramilitares. Al parecer el Fiscal y el Defensor tenían algo más importante que hacer ese día, por eso se desentendieron de resguardar la vida de unos venezolanos sitiados y condenados a muerte por los organismos de seguridad. Tarek William, por cierto, se ufana de ser uno de los redactores del extenso capítulo de la Carta Magna dedicado a la protección de los derechos humanos. Parece que su sometimiento total a los designios de Maduro le hizo perder la memoria, y la lengua, porque hasta ahora no ha dicho ni pío sobre el acribillamiento. El colectivo “Tres raíces”, cuyo jefe era Henker Vásquez, actuó en coordinación con los cuerpos policiales. Esta acción se encuentra totalmente fuera de la ley. El uso de la violencia y las armas está exclusivamente reservado a los órganos competentes del Estado. El operativo mostró la asociación entre grupos irregulares civiles y policías. Ya no se saben dónde están las fronteras entre unos y otros. Esta es una de las características de los Estados forajidos. El silencio cómplice de la FAN es escandaloso.

El crimen de El Junquito forma una pieza más del expediente que se le levanta a Maduro. Su costo político puede ser elevado. En el plano internacional, la condena ha sido unánime. Hasta los defensores del régimen han tenido la decencia de guardar un discreto silencio. Human Right Watch y la Unión Europea lo repudiaron de forma terminante. Ahora, cuando el régimen busca auxilio financiero internacional y se desarrolla el ciclo de negociaciones en República Dominicana, esa operación de exterminio alertó de nuevo a una comunidad que proscribe cada vez más a Maduro.
El mandatario con su decisión le envió un mensaje claro a toda la oposición: será aplastada si se opone a la hegemonía madurista. En contrapartida, sin proponérselo, sentó las bases de un mito. Óscar Pérez, a pesar de haberse equivocado en sus métodos, se convertirá en un símbolo de valentía y resistencia. Y a los valientes, con un programa y una estrategia, resulta duro vencer.

La moneda paralela de las milicias armadas chavistas por Maolis Castro – El País – 16 de Diciembre 2017

Los grupos parapoliciales conocidos como ‘colectivos’ imponen su autogobierno en distintas zonas de Venezuela por la fuerza e incluso toman el control económico

Al oeste de Caracas, el bolívar —la moneda de Venezuela— fue sustituida por otra con la imagen del expresidente Hugo Chávez y antiguos líderes del colectivo Alexis Vive desde hace una semana. “Inicia la primera experiencia de canje de bolívares por moneda comunal el panal”, ha presentado el grupo progubernamental en su cuenta de Twitter. Los colectivos son ampliamente conocidos por ser el brazo armado del chavismo. Estos grupos se han instaurado en distintos territorios del país sudamericano, la mayoría con base en la parroquia caraqueña 23 de Enero. En sus feudos no existe el libre albedrío, el control de estos milicianos es total.

Son organizaciones que han proliferado con el consentimiento del Ejecutivo. Su existencia era prácticamente clandestina en 2002, pero su protagonismo se ha nutrido del apoyo de altos funcionarios. Como otros colectivos, Alexis Vive ha hallado una forma expedita de recibir financiamiento legal y directo del Estado venezolano mediante la creación de fundaciones y de comunas en barrios. Robert Longa, el líder de ese grupo, tiene empresas registradas a su nombre que han recibido capital del Estado, por ejemplo.

En los dominios de Alexis Vive, en 23 de Enero y en tres ciudades de Venezuela, han levantado un emporio que incluye una televisora, una radio, un banco, fabricas productoras de alimentos y unos 11 comercios. Así, no solo se imponen por la intimidación, sino también por el poder económico en algunos barrios. Su moneda surge en un momento en que el bolívar se ha devaluado, al punto de tener un valor 100.000 veces menor frente al dólar cotizado en el mercado negro, y en que el propio presidente, Nicolás Maduro, ha anunciado el nacimiento de una criptomoneda, el petro, en un intento de torpedear la crisis financiera. Solo un panal equivale a 5.000 bolívares y tres sirven para comprar un kilogramo de arroz producido por el mismo colectivo. “En plena guerra económica y el bloqueo financiero internacional contra Venezuela, la Comuna El Panal 2021 y la Fuerza Patriótica Alexis Vive cumpliendo con las ordenes directa de comandante eterno Hugo Chávez, inicia la circulación de la moneda comunal el panal”, agrega la agrupación.

Según Alexis Vive, el proyecto no es fortuito. En noviembre de 2007, Chávez propuso la creación de un sistema económico en cada comuna. “Esa es la única manera de vencer la pobreza, de vencer la miseria y de lograr la mayor suma de felicidad posible para el pueblo, para hablar sólo de la economía”, dijo el mandatario entonces. Los colectivos se han impuesto como una fuerza de control social en Venezuela. En agosto, Naciones Unidas responsabilizó a estas organizaciones, milicias armadas, y a las fuerzas de seguridad por la muerte de 73 personas durante las protestas en el país.

Fuerza intocable

Para la autodenominada revolución bolivariana son un arma infalible durante estallidos sociales. Casi nunca caen ante las autoridades. Solo sobresale un episodio violento en octubre de 2014, un enfrentamiento entre estos grupos parapoliciales y cuerpos de seguridad del Estado. Entonces fue asesinado José Odreman, líder del grupo 5 de Marzo, en el centro de Caracas. La muerte valió la destitución del ministro de Interior y Justicia de turno, Miguel Rodríguez Torres, que ahora es un disidente del Gobierno. Fue una advertencia de que los colectivos son una fuerza intocable del régimen.

Hasta ahora estas milicias han estado sumidas a las directrices del oficialismo. El partido Redes, ilegalizado por el Consejo Nacional Bolivariano en agosto, conglomeraba a varios colectivos. Tras su desestructuración decayeron las aspiraciones políticas de varios de sus dirigentes.

 

Nicolás Maduro es muy bueno por Claudio Nazoa – El Nacional – 7 de Agosto 2017

 

1480240523886.jpgEn inmigración de Estados Unidos, un guardia me preguntó:

—¿Cómo hacer usted parra trabajar en diarrio El Nacional y no estar preso o perseguido?

¡Me quedé loco! En ningún lado notifiqué que trabajaba aquí. Así que, con sobrado orgullo, le expliqué que en este periódico el único que apoya al gobierno soy yo.

No tengo miedo de ir preso por mis opiniones. No. Imposible tener miedo por decir la verdad: nunca he visto un gobierno tan de pinga como este. No reconocerlo sería mezquino. No tengo miedo de que la policía, a medianoche y en pijama, me saque a empujones de mi casa. Yo soy, y he de admitirlo, igual al único bueno de Serenata Guayanesa. El grandote, talentoso y simpático que canta: “Saaapo… ¡Vete de aquí…!”.

Hay que estar ciego para no ver el progreso de Venezuela. Hoy somos el centro de atención del mundo. El país más admirado por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Corea del Norte y… y… otros.

Nótese la libertad con la que escribo. Sin temor a que agentes de seguridad, con una tanqueta, destrocen la reja de mi edificio, destruyan los ascensores, vuelvan añicos los automóviles o maten a mi mascota. Eso, a mí, no me va a pasar, porque con valor y sin mariconerías de ninguna especie digo la verdad. Respondan: nuestro comandante presidente ¿no está realmente bello? Cutis perfecto. Bigote mexicano. Trajes estilo Mao, que están ¡guaooo! Sonrisa Colgate. Verbo audaz y locuaz. Inglés sin precedentes y ni hablar de lo bello que baila. Rudolf Nureyev, a su lado, era un pendejo.

¡Qué maravilla de mandatario! Qué tacto. Elegante hasta cuando se pone bravo y denuncia, con razón, a países horribles que envidian a Venezuela: España, Italia, Francia, México, Argentina, Brasil, Alemania, Chile, Paraguay, Perú. Los ingratos de Colombia, Reino Unido, Panamá, Costa Rica, Suiza, Noruega, Holanda, Canadá y… la Colonia Tovar. Todos lacayos del imperio yanqui donde, como bien dijo nuestro comandante presidente, desprecian a los negros. Al punto de que el presidente era un negrito y ahora pusieron a un catire.

Por cierto, me reuní con Winston Vallenilla, Roberto Malaver, Roberto Hernández Montoya, Roque Valero y el grandote de Serenata Guayanesa, para fundar un colectivo y caerle a coñazo limpio a los artistas de la derecha que digan que nuestro presidente es malo. Solo le pido al gobierno que nos faciliten las motos. Seguro las consigo porque Nicolás Maduro es muy bueno.

Escribir la historia por Alberto Barrera Tyszka – ProDaVinci – 23 de julio 2017

 

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“Cuando desperté nada podía hacer: seis revólveres me apuntaban a la cara. Abrí un ojo. Un vistazo soñoliento, brumoso, parcial. Podía ser una pesadilla. Fracciones de segundo para saber que estaba preso. Debía hacer algo. Seis revólveres.”

No es el testimonio de un estudiante detenido injustamente en algún prisión del interior del país. Pero podría serlo. Tampoco es un fragmento de una carta de un preso político, llevado sin trámite legal y de madrugada desde su casa hasta El Helicoide. Las comillas con las que comienzo este domingo no fueron escritas en este tiempo y, sin embargo, dolorosamente, de pronto vuelven a formar parte de nuestro presente. Esas tres líneas con un hombre inocente frente a seis revólveres están en la primera página de una novela escrita por José Vicente Abreu en 1964. “Se llamaba SN” es su título. Es un libro terrible y desolador, una denuncia sobre la brutal represión durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. SN era nombre del terror, las siglas designaban a la Seguridad Nacional.

Hoy en día no hay un solo cuerpo de destrucción, un solo nombre. Hoy está el SEBIN pero también está la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana, la milicia, los grupos paramilitares…Actúan sin temor, sin remordimiento, como si la violencia contra civiles que protestan fuera algo natural, como si la represión, la tortura y el asesinato formaran parte de una nueva normalidad.

Quienes invocaron el Caracazo para rebelarse en contra de los poderes establecidos, han terminado reproduciendo miles de Caracazos cada día. Han profesionalizado la ejecución institucional en contra de la población. Han hecho de la masacre no un evento esporádico sino un procedimiento legal; una rutina uniformada, con permiso para liquidar ciudadanos. El chavismo, en vez de combatir la represión, la ha sacralizado. La violencia militar en contra del pueblo es ahora un acto heroico. Atacar entre 7 u 8 a un estudiante, golpearlo con todo y donde sea, dispararle…merece un bono, una condecoración. Hay que entender que la represión que hemos visto y padecido durante todos estos largos días no es un acontecimiento aislado, no es una reacción repentina frente a la multitud indignada. Es un sistema. El mismo sistema que se aplica en las OLP o en la nómina de las empresas públicas. El mismo procedimiento que aprobó el CNE y que define las bases comiciales para la elección de la Constituyente. El Estado como arma de exclusión y aniquilamiento.

Pero hoy el discurso legitimador es mucho más potente, más delirante. Ahora el poder desarrolla y trata de imponer, con mucha más fuerza, su propia justificación. Las dictaduras militares que azotaron a Suramérica en el siglo XX trataron de excusar su violencia denunciando la amenaza comunista. El gobierno de Maduro invoca ahora la amenaza derechista. Pero actúa de la misma manera. El SEBIN y la Fuerza Armada funcionan con los mismos patrones de comportamiento que el crimen organizado. No tienen ningún control. Secuestran ciudadanos. Los desaparecen dentro de los túneles de las fortalezas oficiales. Se mueven al margen de la ley. Y acumulan muertos. Imponen una justicia propia, sin respetar a los tribunales civiles. Y llenan las cárceles de presos políticos…Y siguen repitiendo que todo lo hacen por la paz, por el futuro, por el progreso, por el amor al pueblo y a la patria. También así hablaba Pinochet. Eso mismo también dijo Videla.

El discurso oficial es otra versión de las mismas prácticas represivas del Estado. Es una bomba lacrimógena o una ráfaga de perdigones sobre el orgullo, sobre el derecho a protestar, sobre el ánimo, sobre el sentido común. Te disparan pero, además, te llaman asesino. Te golpean pero, encima, te acusan de golpista. Todo tiene que ver con la misma estructura. El discurso también forma parte del mismo sistema de producción de muerte. Existe para confundir, para desesperar, para generar sensación de impotencia, rabia, locura. Cada palabra y cada pausa, cada cita y cada omisión, tienen un espacio y una función en la maquinaria. No es azaroso el silencio selectivo que practica con demasiada frecuencia el Defensor del Pueblo, por ejemplo. Es otra versión de la violencia. Una forma de tratar de darle un nuevo orden al caos.

Cuando Nicolás Maduro dice que la Constituyente traerá la paz y el reencuentro de todos los venezolanos, lo único que hace es bailar nuevamente sobre los muertos. Cuando asegura que la Constituyente es un milagro, que relanzará la economía, que nos dará una nueva identidad, no está en el fondo diciendo nada. Solo trata de distraer. Habla para evitar decir. Y, mientras tanto, en alguna oscura celda, hoy como ayer, una mano tal vez raya unas líneas sobre un papel y escribe la verdadera historia del país: “Cuando desperté nada podía hacer. Seis revólveres me apuntaban a la cara”.

 

Amnistía acusa a la policía de Maduro de usar violencia sistemática contra los manifestantes – Amnistia Internacional – El País – 10 de Julio 2017

La ONG sostiene que en algunos casos han abierto fuego o han disparado gases lacrimógenos a quemarropa

Amnistía Internacional responsabiliza al Gobierno venezolano de Nicolás Maduro de incitar a la violencia y de poner en práctica una estrategia premeditada para utilizar la fuerza ilegítima contra los críticos al régimen. La ONG puso nuevamente la alarma este lunes, tras un aumento de muertes durante las manifestaciones que han dejado al menos 91 fallecidos y 1.400 heridos en tan solo tres meses.

“Lo que parecían ser reacciones aisladas por parte de las autoridades venezolanas enfrentando manifestaciones disidentes, en realidad es una estrategia planificada por parte del Gobierno del presidente Maduro de utilizar violencia y fuerza ilegítima contra la población venezolana para neutralizar cualquier crítica”, sostuvo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Desde el 4 de abril, cuando comenzó la ola de protestas sistemáticas en contra de Maduro, Amnistía Internacional afirma que ha podido corroborar que la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional Bolivariana han empleado fuerza no letal de forma indebida, incluyendo disparos de bombas lacrimógenas directamente al cuerpo de manifestantes disidentes. Un ejemplo es el caso de Juan Pernalete, quien murió después de recibir un impacto de un proyectil de gases lacrimógenos directamente al pecho mientras se manifestaba en Caracas en abril pasado. Las fuerzas de seguridad también han utilizado armas de fuego, recalca la ONG. Fabián Urbina murió el 20 de junio después de que un funcionario de la Guardia Nacional le disparara directamente mientras protestaba en Caracas.

“El hecho de que quienes opinan diferente sean las únicas personas a quienes se tilda de terroristas, a quienes se les impide manifestarse y contra quienes se usa la violencia y la fuerza ilegítima es prueba de una estrategia para silenciar el creciente descontento social en Venezuela”, afirma Guevara Rosas.

Asimismo, existen preocupaciones sobre un posible empeoramiento de la situación de cara a las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente convocadas por Maduro para el próximo 30 de julio. La escalada ya es real. La semana pasada, grupos de choque del chavismo irrumpieron en la sede de la Asamblea Nacional (AN), controlada por la oposición, y agredieron a diputados y visitantes. Unas 300 personas permanecieron retenidas en el edificio durante horas, mientras un nutrido grupo de civiles armados del régimen les impedía salir.

Amnistía Internacional tiene evidencia de varios casos de grupos civiles armados que han atacado a la población civil. El informe de la ONG asegura que existen pruebas de que los ataques por parte de estos grupos, denominados “colectivos armados”, se han producido en presencia de las fuerzas de seguridad y que estas no han actuado para proteger a la población.

Según informa la ONG, la violencia no solo atañe a los manifestantes que rechazan el Gobierno de Maduro. También se han documentado ataques contra comunidades y personas que no estaban participando en protestas, incluyendo irrupciones violentas masivas por parte de las fuerzas de seguridad con vehículos blindados y bombas lacrimógenas. Uno de los ejemplos proviene de La Isabelica, Carabobo, donde los habitantes informaron de que en mayo 2017 las fuerzas de seguridad allanaron la comunidad, disparando gas lacrimógeno directamente hacia casas y disparando al azar a transeúntes.

Ante esta situación, la justicia penal internacional —tanto la Corte Penal Internacional, como aquellos países que cuentan con jurisdicción universal— estarán observando de cerca la situación venezolana, amenaza la ONG. Si los altos mandos gubernamentales, militares, y policiales “no eliminan los mecanismos que apuntan a una política estatal de violencia en contra de la población, y no ponen fin a la promoción de la violencia en sus discursos y sus órdenes oficiales, podrán ser llevados ante la justicia penal internacional”, concluye.

 

¿Hechos extraños? por Javier Contreras – Revista SIC – 5 de Julio 2017

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El asalto y la destrucción que tuvo lugar en los jardines de la Asamblea Nacional, el 5 de julio, no tienen nada de extraños. Tampoco se pueden catalogar como extraordinarios, ya que lamentablemente lo ordinario, entendido como lo habitual, es que la violencia en cualquiera de sus manifestaciones forme parte del paisaje cotidiano de Venezuela.

Nicolás Maduro criticó lo ocurrido y señaló que no avala ninguna acción vandálica y violenta, motivo por el que invitó a las autoridades competentes a investigar y establecer las responsabilidades del caso. Este tipo de declaraciones son bien recibidas, pero son insuficientes si no van acompañadas de una verdadera voluntad política para desmontar los andamiajes que le dan sustento al accionar impune de grupos violentos aliados del gobierno nacional.

Ante la gravedad de lo que está ocurriendo, casi a diario en el país, hay que dejar de lado los eufemismos. Estos grupos aliados del gobierno que actúan impunemente, llamados genéricamente colectivos, existen, sus miembros son claramente reconocibles, y constituyen una formación paramilitar. Más allá de la molestia e incomodidad que le cause a ciertas personas, si no se habla claramente, no hay forma de enfrentar la complejidad real de lo que estamos viviendo.

Desde hace tiempo, quien escribe estas líneas, ha alertado sistemáticamente sobre el peligro de subestimar a los paramilitares locales, o la inconveniencia de no establecer la distinción con sus pares colombianos; las dos actitudes se impusieron por desconocimiento o por comodidad, hasta que la realidad ha forzado que lo tomemos tan en serio como lo amerita.

Reconociendo que estos grupos son un componente más del escenario político, no puede sorprender a nadie lo que han venido haciendo, que tuvo en la irrupción a la Asamblea Nacional su actuación más reciente y más llamativa o mediática. No puede sorprender que quienes obtuvieron poder, prebendas y carta de ciudadanía para delinquir en aras de la defensa del proceso, ejecuten las acciones que ejecutan.

Agrupaciones que cuentan con armamento y logística; que hacen de la deformación ideológica una herramienta para tratar de legitimar su proceder; que mantienen control territorial en algunos sectores del país, especialmente en Caracas; pueden interpretar a su antojo aquellas declaraciones de “lo que no se pueda con los votos, lo haremos con las armas”. El PSUV no pudo ganar la Asamblea Nacional con los votos, ¿aspiran secuestrarla con las armas de la violencia?

No son hechos extraños. Cuando se condecora y se asciende de rango a funcionarios de los cuerpos de seguridad sospechosos de estar involucrados en violación de derechos humanos, homicidios, uso desproporcionado de la fuerza o actos delictivos, el mensaje es claro: se premia la “lealtad” incluso en detrimento de la legalidad, creando una atmósfera propicia para la violencia de Estado.

La mayoría de los “dilemas históricos” son falsos, porque casi siempre hay más de dos opciones, porque la política no es en blanco y negro. Lo que hoy plantea el gobierno cuando habla de constituyente o guerra, es mentira y maniqueo. Mentira porque el conflicto ya se instaló, maniqueo porque hay una vía que no toma en cuenta: el respeto a la actual Constitución Nacional y la consecuente reinstitucionalización del país.

En lo que no existe una tercera opción es en la escogencia entre violencia y coexistencia. Quienes apuestan a la violencia, sin importar su orientación partidista, son quienes realmente traicionan a los venezolanos; quienes por acción u omisión amparan grupos criminales, paramilitares o no, reducen el espacio para el entendimiento; quienes utilizan el poder político para reprimir, atemorizar y humillar, no entienden lo que el país demanda y necesita.

 

El premeditado y sangriento asalto oficialista al Parlamento venezolano: fotos que dan la vuelta al mundo – La Patilla – 5 de Julio 2017

Cinco diputados opositores fueron heridos por seguidores del presidente Nicolás Maduro que irrumpieron violentamente este miércoles en la sede del Parlamento venezolano, donde se realizaba una sesión especial por el día de la independencia, informaron legisladores.

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Julio Borges, presidente de la Asamblea de mayoría opositora, reportó en Twitter que en el “ataque” resultaron heridos los diputados Armando Armas, Américo de Grazia, Nora Bracho, Luis Carlos Padilla y Leonardo Regnault.

Al menos dos trabajadores de la cámara también sufrieron lesiones, reportaron otros diputados.

Tres legisladores resultaron con cortes en la cabeza. Américo de Grazia “tuvo convulsiones” y fue trasladado en ambulancia a un centro médico, señaló su colega Juan Guaidó a periodistas, indicando que los agresores tenían “piedras, palos y cuchillos”.

Borges atribuyó la incursión a “colectivos”, grupos civiles oficialistas que según la oposición son armados por el gobierno.

Cerca de un centenar de personas, algunas encapuchadas, con palos y tubos, y vestidas de rojo, entraron a los jardines del Palacio Legislativo y detonaron bombas de estruendo, desatando el caos, constató un equipo de la AFP.

“Esto no duele más que ver todos los días cómo perdemos el país”, comentó Armas tras subir a una ambulancia con la cabeza cubierta por vendas ensangrentadas.

Los partidarios de Maduros se encontraban frente al edificio legislativo en un “plantón” de seis horas en rechazo a la oposición, pero durante un receso de la sesión solemne forzaron el portón y lograron llegar hasta los pasillos y entradas a los salones.

Periodistas que cubrían el acto fueron obligados por encapuchados a dejar de grabar y tomar fotografías, y a salir del Palacio Legislativo. Uno de los hombres portaba un arma de fuego.

“El gobierno siempre recurre a la violencia”, manifestó el diputado opositor Stalin González. “Vamos a seguir enfrentado a estos salvajes”, agregó su colega Simón Calzadilla.

El incidente se produjo mientras Maduro encabezaba un desfile militar con miles de efectivos en el paseo de Los Próceres, en el complejo Fuerte Tiuna, en Caracas.

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Chavistas irrumpen en el Parlamento venezolano y hieren a varios diputados – La Razon – 5 de Julio 2017

El grupo de cerca de 30 personas violentas que entraron en la Asamblea fueron expulsadas por la seguridad de la misma

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Chavistas irrumpen en el Parlamento venezolano y hieren a varios diputados

Varios diputados venezolanos han resultado heridos este miércoles debido a un ataque lanzado por civiles armados contra la Asamblea Nacional, según ha denunciado la oposición, en el contexto de la crisis política que atraviesa la nación caribeña.

Legisladores de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), coalición opositora, han indicado que en torno al mediodía (hora local) civiles armados que llevaban desde primera hora merodeando por la zona han entrado en el Parlamento y han atacado a varios diputados.

El diputado opositor José Manuel Olivares denuncio en Twitter la entrada de “grupos paramilitares” en el Parlamento venezolano, en un mensaje que publicó junto a dos fotos en las que puede verse al diputado Armando Armas con sangre en la cabeza y parte de su camisa.

Posteriormente, el grupo de cerca de 30 personas violentas que entraron en la Asamblea fueron expulsadas por la seguridad de la misma.

De acuerdo con la información recogida por medios locales, al menos cinco diputados opositores han resultado heridos, entre ellos Américo de Grazia, que ha sido atendido de urgencia por un fuerte golpe en la cabeza. “Vamos a defender a Venezuela, para eso fuimos electos. Cueste lo que nos cueste seguiremos”, ha dicho otro de los heridos, Armando Armas, según ‘El Nacional’.

La Asamblea Nacional ha denunciado en Twitter el “secuestro” de los diputados y de empleados de la sede parlamentaria y ha acusado Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de permanecer impasible ante la situación.

El presidente, Nicolás Maduro, se ha apresurado a condenar estos “hechos, extraños”, atribuidos a seguidores del chavismo. “Condeno absolutamente esos hechos hasta donde los conozco en este momento (…). Los condeno y he ordenado su investigación y que se haga justicia”, ha declarado al término de un desfile militar por el Día de la Independencia.

La MUD, apoyada por la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, y por la Organización de Estados Americanos (OEA), acusa al presidente, Nicolás Maduro, de interferir en los demás poderes del Estado para mantenerse en el Palacio de Miraflores. El ‘chavismo’, por su parte, denuncia un “golpe de Estado”.

Estos incidentes se enmarcan en la ola de violencia que recorre Venezuela por la represión de las manifestaciones opositoras. Desde abril, cuando comenzaron las protestas de la MUD, unas 90 personas han muerto y miles han resultado heridas, de acuerdo con la Fiscalía.

La MUD, apoyada por la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, y por la Organización de Estados Americanos (OEA), acusa al presidente, Nicolás Maduro, de interferir en los demás poderes del Estado para mantenerse en el Palacio de Miraflores. El ‘chavismo’, por su parte, denuncia un “golpe de Estado”.

 

Verdugos bolivarianos por Enrique Viloria Vera – Noticiero Digital – 210 de Junio 2017

 

Para no improvisar, recurro nuevamente al DRAE, que informa sobre un par de acepciones del vocablo verdugo: en primer lugar, persona encargada de ejecutar la pena de muerte u otros castigos impuestos por la justicia, en segundo, persona cruel que castiga sin piedad o exige demasiado.

Históricamente, el oficio de verdugo era ejercido por diversas personas, según el caso o la civilización: en Francia era hereditario, los romanos encargaban a los lictores, en Franconia, este rol le tocaba al último vecino recién casado, en otros lugares de Alemania, era encomendado al más reciente ciudadano residenciado en la villa. En otros casos, como en el antiguo Israel, la sentencia de muerte se ejecutaba por todo el pueblo, por los acusadores y por los parientes del condenado, y a veces por los mismos jueces, en España, le correspondía ejecutar la sentencia de muerte a un funcionario público designado por el Ministerio de Justicia. En fin, cada sociedad implementaba su propia y peculiar fórmula para el desempeño de este rol muy poco deseado por los habitantes de la localidad.

Igualmente, la historia registra, sin mucho orgullo, a un conjunto de verdugos destacados. Entre ellos destaca, Charles Henri Sanson hijo, nieto y bisnieto de verdugos. Era bastante diestro decapitando con la espada, pero también había adquirido una singular eficacia en la tarea de administrar las torturas y los suplicios. Sabía arrancarles el labio superior a los blasfemos, quemar a fuego lento a las meretrices, arrancar la lengua a los mentirosos, amputar las manos a los ladrones, fustigar a los pecadores, herrar como ganado a los desertores o flagelar a los menores de edad que habían incurrido en delito grave. Se calcula que cegó la vida a cerca de tres mil personas.

La Revolución Bolivariana también ha realizado su aporte a la Historia Universal de la Vileza, aunque en la Venezuela socialista no está prevista la pena de muerte, los verdugos oficiales – los integrantes de los cuerpos represivos y los colectivos socialistas -, cuentan con licencia para matar a los integrantes de la oposición a la vista de todos, además son felicitados públicamente y premiados en secreto por la alta dirigencia de la dictadura castrista-chavista- madurista.

Estos millares de verdugos motorizados cuentan con su particular padrino, su God Father socialista quien los arma generosamente y los protege de cualquier amenaza proveniente de instituciones nacionales o de organismos internacionales que reclaman insistentemente el respeto a los derechos humanos. Dos chafarotes que se declaran chavistas, revolucionarios, bolivarianos y anti-imperialistas, ya tienen inscrito- por mérito propio- su nombre para ser considerados verdugos distinguidos.

Como particular aporte, la Revolución Bolivariana cuenta también con su corte de verdugas revolucionarias- siempre dispuestas a lo que sea-, con el fin de preservar el poder detentado por los destructores de la Venezuela socialista del siglo XXI. Además, esgrimen un argumento que indica la calaña de las señoras verdugas: ¡Porque me da la gana!       

 

 

    

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