elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: CNE

Fraude preventivo en Venezuela: los cara é tabla por Alberto Barrera Tyszka – The New York Times – 12 de Julio 2020

Nicolás Maduro aseguró que las elecciones parlamentarias de diciembre serán “una fiesta democrática”, pero su gobierno está gestando un mecanismo que le permite ganar las elecciones incluso antes de celebrarlas.

Credit…Matias Delacroix/Associated Press

CIUDAD DE MÉXICO — Hugo Chávez solía enumerar la cantidad de procesos electorales realizados como una prueba irrefutable de que Venezuela era el país “más democrático del mundo”. Nicolás Maduro prefiere no correr ningún tipo de riesgo. Para los comicios en los que se elegirá a la nueva Asamblea Nacional, que por ley deben efectuarse en diciembre de este año, ya ha diseñado un mecanismo perfecto: un fraude preventivo que le permite ganar las elecciones aun antes de realizarlas.

¿Qué pueden hacer la oposición nacional y los países que la apoyan ante este escenario?

En rigor, las elecciones parlamentarias de 2020 solo son otro trámite en la larga lucha del chavismo por conseguir una legitimidad internacional que destrabe las sanciones que han impuesto al régimen algunas naciones y que le permita mejorar su funcionamiento en el mundo. El gobierno necesita desmontar y poner bajo su control a esta última institución democrática que existe en Venezuela. Pero la democracia es peligrosa y Maduro y su gobierno no están dispuestos a volver a vivir una derrota sorpresiva como la de 2015, cuando la oposición ganó la mayoría del parlamento.

Lo que quieren o desean los venezolanos, las aspiraciones o preferencias del pueblo, están ahora relegadas a un segundo plano. En los últimos años, el régimen ha endurecido sus mecanismos de control sobre la población a través de la violencia, de la economía y de los medios de comunicación. Al gobierno no le interesa ni le importa lo que piensen u opinen los ciudadanos con respecto al país y al futuro.

Hay una expresión en Venezuela que describe con gran nitidez a la persona que miente impúdicamente: “cara de tabla”. El uso coloquial, por supuesto, elimina de la letra d en la preposición y deja fluir el conjunto como una sola pedrada caribeña: “cara é tabla”. Es un término que retrata a la perfección a quien intenta engañar a otros de la manera más absurda o grosera pero sin pestañear, sin que una mueca o un gesto lo delate. Cuando Nicolás Maduro invita a todos los venezolanos a votar, cuando asegura que “hay amplias garantías” y dice que las próximas elecciones serán “una fiesta democrática”, Nicolás Maduro solo está actuando como un cara é tabla.

El primer paso para el diseño de este nuevo escenario electoral se centró en la elección de las autoridades del Consejo Nacional Electoral. Aunque constitucionalmente es una tarea que le corresponde a la Asamblea Nacional, el chavismo acudió a un ardid legal poco sustentable para que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) bajo su control pudiera elegir a los nuevos rectores de la institución. Tanto los jueces como los nuevos rectores, así como quienes colaboraron activamente con esta maniobra, son fatalmente unos cara é tabla, dispuestos a ignorar impasiblemente que el árbitro lleva puesta la camiseta del equipo del gobierno.

Una vez garantizado el control del sistema electoral, el segundo paso fue la apropiación de los principales partidos de la oposición por parte del chavismo. Es la cúspide de un proceso que se inició con la llamada Operación Alacrán, un movimiento de compra de diputados de segunda línea de partidos opositores, quienes finalmente han reclamado ante el TSJ su derecho a ser las autoridades legítimas de dichos partidos. El TSJ por supuesto ha fallado a su favor. De esta manera, también, el gobierno ha ocupado los espacios naturales de la disidencia. Es una artimaña que, sobre todo, delata muy bien el miedo que le tiene “la Revolución” al voto popular.

Habría que sumar a este escenario el discurso pronunciado por el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, el 5 de julio, fecha en la que se cumplía el aniversario de la firma del acta de independencia en Venezuela. Nada de lo que ocurre en el país puede analizarse sin tomar en cuenta a los militares. Ellos son una fuerza protagónica, con iniciativa y peso político y económico en cualquier decisión. Padrino López, refiriéndose de manera ambigua y confusa a la oposición, fue sin embargo enfático al sentenciar: “Nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela”. Es la confirmación de que, incluso en el imposible escenario de un triunfo electoral, la oposición se encontraría con un obstáculo enorme: el ejército le impediría ejercer la victoria.

Todo esto supone claramente que se ha cancelado cualquier posibilidad de diálogo y de negociación. El chavismo piensa que la mejor manera de salir de la crisis es profundizar la crisis. La apuesta por desgastar al adversario volvió a funcionar y ahora están en la fase del contraataque. Si la experiencia del parlamento opositor y del liderazgo de Juan Guaidó representó —en algún momento— el regreso de la alternancia política al país, hoy esa esperanza está liquidada. Es el clímax del cara é tablismo político. El talante democrático se mide, sobre todo, en las derrotas. El chavismo ya ha confirmado que no está dispuesto a permitir, ni siquiera, la hipótesis de una derrota.

Ángel Álvarez, politólogo venezolano residenciado en Canadá y una de las miradas más atentas y lúcidas sobre el proceso de nuestro país, ha analizado asertivamente el supuesto debate sobre la participación electoral: “En estos momentos es irrelevante que la oposición participe o se abstenga. Hagan lo que hagan, el resultado va a ser absolutamente el mismo. La oposición ha estado debatiéndose entre participar o abstenerse, por lo menos, desde el año 2005. Y cuando se abstiene, no pasa nada. Y cuando participa, tampoco pasa nada, entre otras cosas, porque la oposición carece del poder necesario para obligar al gobierno a hacer absolutamente nada”. Ahí respira el gran desafío y la gran pregunta: ¿acaso es posible obligar al chavismo a negociar y someterse a unas elecciones libres y transparentes? Hasta ahora, ni la oposición ni la presión internacional lo han conseguido. Ser cara é tabla ayuda. La falta de escrúpulos es una ventaja política.

Después del 6 de diciembre, con la garantía del fraude preventivo, habrá una nueva Asamblea Nacional en Venezuela. La estafa electoral no le dará legitimidad pero tampoco este hecho servirá para extender el plazo de mandato del parlamento anterior. Su período se vence en enero de 2021. Ninguno de los dos organismos será genuinamente legítimo y su vínculo institucional con los otros países será mucho más frágil. Los cara é tabla podrán seguir igual, pero la comunidad internacional necesitará redefinir sus estrategias y el liderazgo de la oposición estará obligado a reinventarse.

El Archipiélago Electoral por el Diputado Luis Stefanelli B. – Protesta Militar – 4 de Julio 2020

download.jpgMi respuesta a mi amigo Manuel ante un escrito de Jesús Seguías que me reenvió por esta vía.

Hola, Manuel.

Observo que pareciera que aparentemente no tiene desperdicio ese escrito de Seguías aconsejando participar en las venideras elecciones, utilizando los mismos argumentos que el combo que encabezó Henry Falcón en el año 2018, y de quien sabemos también terminó denunciando fraude en esa misma elección.

Este escrito sin duda fue realizado por quien tiene una capacidad intrínseca de dominio sobre estos temas y, además, vive de encuestas; y desde luego, partiendo de su óptica y necesidades.

Sin embargo, discrepo de tal opinión por las razones que seguidamente te expondré:

Primero: Esas mismas premisas de las que habla el señor Seguías para justificar lo que busca justificar, se dieron y cumplieron en el proceso de las elecciones de gobernadores, mi estimado, y vea usted lo que pasó: existiendo un alto margen a favor de la oposición en las encuestas, y un altísimo rechazo de Maduro superior al 70% en la época, éstas se perdieron o no? Aderezado el fraude por el robo descarado de la gobernación del Estado Bolívar.
Además de que la elecciones de gobernadores suelen ser más atractivas y participativas para el electorado que las de diputados a la AN, lo cual es desventajoso en el caso que nos atañe, ya que como Seguías sabe muy bien la abstención favorece al Régimen.

Segundo: En su análisis y de manera muy conveniente siempre ha hecho caso omiso al hecho que con el régimen se ha intentado negociar en varias ocasiones y el resultado siempre ha sido el mismo: una burla y un desgaste para la oposición.

Tercero: ¿Le parece poca señal que las tres rectoras principales del CNE –que son fichas del PSUV-, sean personas sancionadas internacionalmente y respecto de quienes es impensable que vayan a avalar un resultado electoral en la que su partido sea el perdedor? Qué oportunidad de sobrevivencia tienen ellas mismas, -usted cree eso posible?

Cuarto: La consecuencia de Ir a unas elecciones nos acarrearía una pérdida del apoyo internacional, puesto que destruiría la confianza de nuestros aliados, al haber ya declarado ese proceso sin reconocimiento internacional.

Se ha preguntado usted: ¿Qué pasaría si habiéndose inscrito y luego de convocadas las elecciones, el régimen viendo que podría perder el control las suspende alegando cualquier artimaña, como por ejemplo, el recrudecimiento –hasta provocado- del coronavirus? Dígame usted, ¿Cómo quedaría la oposición genuina? En mi pueblo a eso le dicen “perdío y mal visto”; así nos vería nuestro gente también. Y a llorar pal monte en lo que a la comunidad internacional se refiere. ¿Te lo explico mejor?

Quinto: ¿Usted cree que este régimen, que juró luego desde el año 2015, que no se iba a dar el lujo de perder otra elección, perdería ésta?

Sexto: Es muy temerario aseverar que si la dictadura Díaz Canel/Castro en Cuba, aceptara ir a elecciones, la oposición se las arrancaría de las manos y el régimen las perdería. Nada más incierto que un resultado en una elección como ésa. Yo me inclino a pensar, fundado en el actuar precedente, que si Díaz Canel te propone unas elecciones, sería con el control de aparato electoral y sería porque no se va a dar el lujo de perderlas, ¡porque es así como funcionan estas dictaduras!

Séptimo: El señor Seguías debe saber muy bien que en medio de ese mercado electoral, plagado de vendidos, arribistas y colaboracionistas, la oposición genuina no va a obtener una mayoría absoluta. Para ilustrar esta última afirmación, a título de ejemplo te escribo una aproximación de lo que estimo sería un posible resultado: PSUV: 33%, Colaboracionistas: 15%, Opositores “light” (comprados): 10%, y Oposición Genuina: 37%., Otros 5%

A simple vista ganaría la Oposición Genuina, ¿no? Pero la realidad es que el control lo va a tener el régimen ¡y hasta ahí llegó este cuento señor! Habiendo perdido el apoyo internacional, la lucha democrática se haría aún más cuesta arriba, sobre todo en este aspecto de los “actores internacionales cambiantes”, a los cuales se refiere, Seguías en su escrito.

Octavo: El ampliar el número de diputados de la manera tan desproporcionada y generando una carga desproporcionada presupuestaria cuando las exigencias del país son de extrema urgencia y diametralmente opuestas, es un acto irresponsable y criminal ¿cuántos tendrán que morir por desidia para cubrir este nuevo aumento burocrático? Alegando que después de 20 años de abusos tropelías y asaltos continuos a la normativa electoral, ahora si se dieron cuenta que el sistema electoral debe procurar balancear el número de asignaciones de puestos con respecto al número de votos obtenidos por las facciones, pretende pontificar con esta nueva nomenclatura.

De aplicarse este criterio totalmente democrático habría que empezar por anular la constituyente del 99 donde el régimen con un poco más del 60% se adjudicó el 97% de los parlamentarios, se quiere santificar esta decisión del CNE como correcta sin tomar en cuenta que los ejercicios hechos a medida y conveniencia del régimen jamás podrán santificarse, ahora sí, porque ahora les conviene habida cuenta de que no pueden controlar a placer como antes las votaciones casi 100% nominales que hacían.

La solución a esta nueva ecuación de control es la atomización de las fuerzas y convertir al Parlamento en un ARCHIPIÉLAGO ELECTORAL, DONDE LO COMÚN SEA UNA ATOMIZACIÓN Y UN MERCADO ABIERTO DE COMPRA DE VOTOS PARLAMENTARIOS, que lamentablemente, si así lo permitimos, terminará convirtiéndose en práctica común, y culturalmente aceptada y esta historia no tendrá fin, ya tuvimos un anticipo en la OPERACIÓN ALACRÁN y la verdad todo el que participe en esta contienda electoral va con esa idea HACERSE RICO VENDIÉNDOLE EL VOTO A MADURO. Solo como corolario a lo dicho pongo como ejemplo que si la oposición lograse ganar los mismos circuitos que obtuvo en el 2015 aún repitiendo los resultados- lo cual parece poco probable luego de la diáspora y del despropósito generado por el régimen- aun logrando esos resultados no alcanzaría la mayoría absoluta y menos la calificada.

Por último; al régimen le conviene un planteamiento, sin duda alguna, “de buena fe” como el que hace Seguías; la verdad es que: el régimen no ganaría esas elecciones, pero tampoco las perdería, los únicos perdedores serían los opositores genuinos, que a partir de ahí, se irían desgastando y disipando por falta de aguante y por desgaste, a partir de ese momento no se contaría con el apoyo internacional con el que hoy se cuenta. ¿Dígame si logran penetrar dos o tres de las planchas opositoras con algún mequetrefe vendido que siempre hay ocultos? Y que ha pasado porque nunca lograrás ser: “cien por ciento puro”, y luego se voltean, como usted y yo sabemos que fácilmente puede ocurrir, y sabemos que esa técnica de desmoralización es típica de estos regímenes, ¿dónde cree usted que iría a parar la genuina oposición?. No mi estimado, no es posible cambiar esta historia si no cesa la usurpación. Ese canto de sirena de esa cuerda de vendidos y arribistas lleva en si mismo el veneno de destrucción de la Nación como la conocimos, es entregársela definitivamente a esta banda de delincuentes que hoy ostentan el control territorial del país.

Ir a elecciones bajo estas condiciones es un riesgo temerario y sin ningún fundamento, que nunca vas a cobrar así las ganes ya que siempre va a existir la combinación de factores corruptos, droga, recursos ingentes de dinero sucio en un escenario electoral abstencionista de gente incrédula con un CNE manipulando listados, centros de votación, Plan República, migraciones controladas y demás exquisiteces del fraude personificado en el chavismo y de gente muriéndose de hambre y/o de la pandemia para ese momento, llevadas al colmo de la miseria, porque eso es lo que viene.

Con gusto me pongo a la orden para debatir éste y cualquier tema que al respecto le parezca bien al señor Seguías, a quien considero una persona preparada y sensata.
Ccs 03/Julio/2020

El engaño está orquestado – Editorial  El Nacional  – 11 de Julio 2020

Con el zarpazo dado este martes a Voluntad Popular el régimen de Nicolás Maduro terminó de armar el tinglado para la farsa de diciembre. Los partidos mayoritarios de la oposición participarán en estas elecciones con una dirigencia que nada tiene que ver con sus líderes fundamentales.

El régimen lo logró. Estarán en el tarjetón Voluntad Popular, Primero Justicia y Acción Democrática. Quizás también Un Nuevo Tiempo. Harán parte del engaño orquestado por unos seudoopositores, el psiquiatra Jorge Rodríguez y unos cuantos advenedizos, ahora en el Consejo Nacional Electoral.

Sus nuevos jefes, actores de un sainete muy malo, esperan a cambio hacer ver que en este país hay democracia y que se respetan los derechos humanos, que lo importante es participar más allá de si se gane o se pierda. Unos llegarán y serán flamantes diputados y otros, después de la comparsa, se quejarán porque Maduro y su gente no les cumplieron e intentarán gritar aquello del fraude y del respeto a la Constitución.

¿Quién ganará? Puede apostar con confianza desde ya y además dando ventaja. Estos comicios irán por una sola calle, no lo dude. Lo que queda por ver es cuántas migajas caerán de la mesa del usurpador y servirán para mitigar el hambre de unos cuantos miserables que han puesto sus intereses por encima de los de la patria.

La invitación está hecha, pero la mesa de seguro estará vacía. El pueblo, inteligente y perspicaz, no se come el cuento. Esta vez no. Las urnas vacías en la farsa de diciembre serán una premonición de lo que seguro acontecerá después, más temprano que tarde, el fin del mandato del caudillo porque ahora sí está más solo que nunca.

El racismo que aún no importa, confesado por un general venezolano por José Ignacio Guédez – La Razon – 8 de Julio 2020

En la Venezuela chavista, la Nicaragua de Ortega y la Rusia de Putin se sigue votando, pero ya no se elige. Los pueblos han perdido su derecho a cambiar

Nicolás Maduro conversa con el ministro de Defensa Vladimir Padrino López/Efe
Nicolás Maduro conversa con el ministro de Defensa Vladimir Padrino López/Efe

“Nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela, yo creo que es bueno que lo entiendan”, vociferó el general Vladimir Padrino López, Ministro de Defensa de la tiranía de Nicolás Maduro, refiriéndose a la oposición democrática venezolana que tiene ya veinte años ejerciendo una resistencia pacífica contra el régimen totalitario chavista. Esta confesión de parte, además de elocuente, pone de relieve un tema que para vergüenza de muchos poco ha importado. Se trata de la discriminación ideológica y la confiscación del derecho a cambiar de los pueblos, que no pocas veces llegan al nivel de genocidio y hasta exterminio.

Por ejemplo, el comunismo todavía vigente en varias partes del mundo, incluyendo América, se basa en el pensamiento único y el partido único, que en la práctica se traduce en prisión, represion, muerte, exilio y sometimiento, en favor de los intereses de una élite oligarquica que se perpetúa en el poder para ejercerlo sin límite ni medida. Si esto se ejecuta desde la “derecha” se considera fascismo y su condena estaría garantizada en todos los niveles, pero sí se esconde detrás de un discurso progresista, puede generar hasta más simpatía que rechazos. Una discriminación absolutamente inmoral. Pero en ambos casos el resultados es el mismo, un racismo ideológico por medio del cual se excluye y persigue a un sector de la población negándosele su derecho de acceder al poder incluso por la vía democrática, como bien dijo el general en su confesión.

Ese racismo ideológico consiguió pasar al siglo veintiuno camuflándose de democracia, con más éxito del esperado. Los racistas ideológicos que no podían llegar al poder con las armas como Fidel Castro, lo comenzaron a hacer por vía electoral, pero una vez en el poder destruían la separación institucional para controlarlo todo sin contrapesos y cambiaban las constituciones y reglas de juego para perpetuar su mando con reelecciones indefinidas. Los demás partidos podían aspirar a algunas cuotas pero en ningún caso aspirar a sustituir al régimen totalitario. Esta es la fórmula de la Venezuela chavista, de la Nicaragua de Ortega y de la Rusia de Putin, por ejemplo, países donde se sigue votando pero ya no se elige, y donde los pueblos perdieron su derecho a cambiar.

Repasemos el caso de Venezuela. Chávez llegó al poder por la vía electoral (indultado luego de su golpe de Estado militar) para gobernar por cinco años sin reelección como establecía la constitución. Pero lo primero que hizo fue cambiar la constitución y aprobar unilateralmente una a su medida con posteriores reformar igual de arbitrarias, que le permitieron morir en el poder catorce años después.

Cuando la oposición ganaba una alcaldía (ayuntamiento) o una gobernación (comunidad), entonces se creaban autoridades paralelas nombradas a dedo, a quienes iba a parar el presupuesto confiscado a los legítimos representantes de esas regiones. Esto que fue hecho también por Hitler, no escandalizó a nadie cuando lo hizo Chávez. Con las elecciones parlamentarias se perfeccionó una fórmula de cambiar la composición demográfica de los circuitos electorales según los resultados anteriores para que el voto a favor del régimen terminara valiendo mucho más que el opositor.

Todo esto ejecutado por un árbitro electoral totalmente parcializado, al punto que su presidente terminó siendo luego vicepresidente de la República, luego alcalde mayor de la capital por el partido de gobierno y hoy en día es el flamante ministro de comunicaciones.

Luego, cuando la oposición ganó en 2015 las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo del régimen, nombrado ilegalmente antes por el parlamento saliente, suspendió de un plumazo la proclamación de varios diputados y luego declaró en desacato a todo el nuevo parlamento. Por si fuera poco, en 2017 se creó por tiempo ilimitado una instancia partidista con fines “constituyentes” que tiene poderes supra constitucionales y que está por encima de todos los poderes públicos, la cual dejó sin efecto la elección de un gobernador, persigue a los diputados y se reserva la última palabra ante cualquier tema. Fue esta instancia la que convocó elecciones presidenciales adelantadas con los partidos de oposición ya ilegalizados, los mismos que ahora han sido expropiados por el régimen. Por esto es que el general dice: “Nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela, yo creo que es bueno que lo entiendan”.

Lo que se entiende perfectamente es la naturaleza del régimen venezolano que con sus magistrados, generales y su soviet constituyente, pretende oprimir al pueblo por siempre, ejerciendo un racismo ideológico y un apartheid político.

¿Qué tiene que pasar para que esto importe? ¿Que hayan más de cinco millones se refugiados por el mundo? ¿Que torturen y asesinen dirigentes políticos y líderes sociales? ¿Que se comprueben miles de desapariciones forzosas? ¿Que se encarcelen a centenares de presos políticos? ¿Qué se asesinen a cientos de jóvenes por protestar pacíficamente en las calles? ¿Que se persiga a la empresa privada hasta que la hambruna, la inflación y el desempleo campeen?

Pues, todo eso y mucho más ya pasó. Ojalá que en vez de derribar estatuas en países democráticos, el mundo asuma el reto de derribar a estos racistas ideológicos que torturan a sus pueblos para mantenerse en el poder a toda costa. Supremacismo ideológico o pluralismo. #LaDemocraciaTambiénImporta.

El Club de los Electores Muertos por Tulio Hernández – Frontera Viva – 6 de Julio 2020 

Luego de haber intentado, hasta el agotamiento, convencer a los venezolanos de que era posible ganarle limpiamente a Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de 2018; de haber manoseado sin descanso el argumento, en apariencia inconsistente pero poderosamente autohipnótico, de que si todos los opositores salíamos a votar, el chavismo sería, no derrotado, sino aplastado; y, de haber acusado de “abstencionistas tarifados” a quienes se negaron a aceptar unas elecciones a todas luces inconstitucionales; Henri Falcón, con menos del veinte por ciento de los votos escrutados a su favor, apareció la noche del 20 de mayo ante la opinión pública denunciando –como quien descubre de improviso la redondez de la Tierra– que había sido víctima de un fraude electoral. Anunció 120 mil denuncias de irregularidades documentadas y 90 mil testigos a quienes  les impidieron actuar en las mesas.

El entonces candidato presidencial descubrió el engaño entre las 5 de la tarde y las nueve de la noche. Después de que el CNE había cerrado las mesas de votación y minutos antes de que cantara los resultados electorales que toda cabeza medianamente sensata había previsto.

¿Por qué no antes? Porque a Falcón y su equipo cercano le habían resultado poco sólidos los argumentos de los países –sesenta en total, todos gobiernos democráticos, todas economías libres– que desde mucho antes habían alertado la estafa, y anunciado que no reconocerían al gobierno que resultara electo, simple y llanamente porque esas no eran unas elecciones de verdad. Ni democráticas, ni confiables. Sino una farsa y simulacro.

Falcón, y lo que se conoce como “el progresismo”, lo sabemos bien todos, había preferido ponerse del lado de ese clan de los “chicos malos” del planeta, las potencias reunidas en torno al bloque conocido como Eurasia –Rusia, Irán y China– que, a contracorriente del mundo occidental, están dispuestas a reconocer todo lo que el chavismo invente, así sean billetes de setenta y tres dólares, con tal de mantener una punta de playa y un aliado que cuide sus intereses en pleno corazón de América.

Es decir, en un acto paradójico y una ética con pies de barro, los “eleccionistas”, para distinguirlos de los “anti eleccionistas” –que es muy distinto a ser “abstencionistas” – se negaron a escuchar a países que hacen elecciones, creen en la alternancia de gobierno y donde nadie cuestiona los resultados de su árbitro electoral. Alemania, Canadá, o Costa Rica, por citar solo tres ejemplos diversos.

Pero, en cambio, apoyaron las posturas de otros en donde no hay alternancia, como China, en la que desde 1949 gobierna solo el Partido Comunista; Rusia, donde se hacen elecciones pero todos saben que es un sistema electoral amañado y Putin se prepara para cumplir veinte años de gobiernos; o Irán, donde todavía, como en Europa medieval, no se ha producido la separación entre religión y política. Un país donde los ayatolas igual conducen rezos a Mahoma, dirigen el consejo de ministros u ordenan la tortura de opositores.

Dos años y casi dos meses después de aquel día cuando la democracia venezolana terminó de hacer aguas, Venezuela tiene dos gobiernos. Uno, controlado por los militares y apoyado por los colectivos paramilitares y aviones Sukhoi rusos, reconocido como legítimo por Eurasia, Nicaragua y Cuba. Y otro, con embajadas aceptadas por las democracias occidentales.  Pero igual Maduro sigue en el poder.

¿Qué significa esto? De una parte, que los “eleccionistas” de 2018 no lograron derrotar al tiranuelo, sino que más bien le agregaron unas décimas a la credibilidad cero que suscitaban sus elecciones-farsa. Y de la otra, que los “anti eleccionistas”, quienes apoyamos la estrategia-mantra que terminaba en elecciones libres, liderados por Juan Guaidó, en alianza con EEUU, la Unión Europea y el Grupo de Lima, tampoco hemos logrado la meta de ponerle fin a la barbarie.

Con una diferencia. A los “eleccionistas” no les quedó nada, salvo la amargura de haber sido estafados y quizás dos puestos sin ventaja en el nuevo CNE, otra vez espurio. En cambio la estrategia Guaidó –sin desconocer los errores cometidos por el liderazgo en su conducción– logró reavivar por un tiempo prudente una resistencia opositora que estaba desaparecida, retomar la calle, y constituir un gobierno que ya no es solo simbólico, al que Estados Unidos le ha entregado el manejo de la petrolera Citgo, Colombia el de la petroquímica Monómeros y, ahora, el Reino Unido las reservas en oro de la nación. Grandes mordiscos en los glúteos del régimen que si no existiese el gobierno de Guaidó hubiesen sido imposibles de accionar.

Pero ahora, mediados del 2020, volvemos otra vez al mismo guion que –aparte de las armas de las FAN, las guerrillas colombianas y los rusos– ha mantenido en el poder al chavismo: convocar a elecciones espurias, a través de un CNE no electo por los canales constitucionales; luego de una intervención judicial de los partidos políticos; con casi setecientos presos políticos; una parte importante de la dirigencia democrática  en el exilio; sin llamados a la observación internacional y, como guinda, con el gobierno modificando el patrón electoral y los sistemas de representación establecidos en la Ley.

Y otra vez, como el guion es el mismo, vuelve la misma ingenuidad, o los mismos arreglos tras bastidores –ya no sabemos qué pensar–, a darle oxígeno a un cadáver insepulto que, sin embargo, respira ayudado.

Es lo que me gusta llamar el CEM, el Club  de los Electores Muertos, un grupo de venezolanos, algunos de buena fe, otros asalariados; unos ansiosos de cambio, otros de poder; que no son capaces de entender el sentido profundo de aquella conseja popular que afirma que una mujer no puede estar “medio embarazada” por las mismas razones que no puede haber elecciones “medio democráticas”, ni se puede jugar al póker con un contrincante que tiene las cartas marcadas, a ver “si se le medio gana”.

No hablo de aquel al que un vivo resucita usando su cédula para votar en su nombre. No. Para mí un “elector muerto” es el que sabe de antemano que su voto no cambia nada y, sin embargo, se empeña en ejercerlo. El  Club de los Electores Muertos ataca de nuevo, ya aparecerá, el 6 de diciembre por la noche,  el gerente de turno anunciando un nuevo fraude del CNE de Maduro.

 

Maduro aumenta el número de diputados para arrebatarle la mayoría a la oposición por Gabriela Ponte – ABC – 6 de Julio 2020

El régimen cambia la composición del Parlamento de 167 escaños a 277 para recuperar el control

Venezuela ya tiene fecha para celebrar sus próximas elecciones parlamentarias: el próximo 6 de diciembre. La nueva rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE), Indira Alfonzo, -designada arbitrariamente en junio por el Supremo venezolano- anunció el cronograma electoral acompañado de cambios en la composición de la Asamblea Nacional que, a parte de inconstitucionales, persiguen el objetivo de dispersar el voto opositor yarrebatarle la mayoría parlamentaria que encabeza desde hace dos años Juan Guaidó.

Alfonzo anunció sorpresivamente el incremento de escaños de la Asamblea Nacional que pasará de 167 diputados a 277 para el periodo legislativo (2021-2026), un aumento del 66% del número de parlamentarios y el mayor registrado en la historia del país. Antes de que Hugo Chávez llegara al poder en 1999 y extinguiera las dos Cámaras, el Congreso y el Senado sumaban en total 260 legisladores.

El régimen de Nicolás Maduro ha dado otra estocada a la democracia, violando el artículo 186 de la Constitución que habla de una base poblacional de 1,1% y resuelve 167 diputados para el territorio nacional que tiene una población cercana a los 32 millones de habitantes. «El aumento del número de diputados no tiene ningún fundamento estadístico demográfico. Si se hace el cálculo con la población actual no da esa cantidad de diputados», asegura a ABC, Luis Salamanca, rector del CNE entre 2006 y 2009, que desmonta la versión de Alfonzo que basa los cambios en conseguir mayor proporcionalidad del Parlamento, con el aumento de la representación de los partidos minoritarias para equilibrar las fuerzas políticas.

El partido hegemónico

La propuesta, que responde a intereses políticos, fue hecha por la llamada Mesa de Diálogo Nacional conformada por miembros del Gobierno y de un sector de la oposición que rompió con Guaidó, para ganar mayor representación en la Asamblea Nacional.

«Si no hay fundamento demográfico, el fundamento es político y se basa en tener más escaños para repartir entre los asociados del Gobierno. Este análisis no se puede desvincular del sistema de partidos que está construyendo Maduro donde hay un partido hegemónico, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que es el partido del Estado y, alrededor, partidos satélites sin mayor representación política como el de los opositores Henry Falcón, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano y como el de Javier Bertucci que no significan nada en la política venezolana», explica Salamanca al tiempo que recuerda que los partidos opositores que podían derrotar a Maduro fueron eliminados uno a uno desde 2018, despojados de sus símbolos y nombres por el brazo jurídico de Maduro para entregárselos a otros dirigentes comprados por el chavismo. «El régimen quiere confundir a los electores», concluye.

Al ser preguntado sobre si la oposición debería participar en las elecciones legislativas, el exrector del CNE responde que «mientras se viva en un régimen autoritario hay que bailar al son de la dictadura» y que participaría «para generar unas crisis política en la que Guaidó sabe que va a ganar y ellos (refiriéndose al Gobierno) van a intentar hacer fraude».

Esta opinión también la suscribe Andrés Caleca, director del CNE en 1999, que asegura que «es un error que frente a todo este atropello del Consejo Electoral la decisión de la oposición sea no acudir a las elecciones y prolongar por tiempo indefinido el periodo legislativo de Guaidó. La decisión debe ser organizar a los partidos opositores. También es un error dejar a la comunidad internacional que resuelva el problema de Venezuela (…) ella solo podría acompañarnos, pero no lucharán por nosotros».

Nueva fórmula

Indira Alfonzo, rectora principal, exmagistrada del TSJ y sancionada en 2018 por el Gobierno de Canadá, confirmó que 86 partidos políticos participarán en los comicios y que la nueva fórmula para elegir los cargos será de 52% a través de la representación proporcional (lista) y 48% por voto personalizado (nominal). Antes del anuncio, el sistema de votación era de 70% nominal y 30% lista, un modelo no equilibrado, porque según el CNE, «un partido ganaba más escaños de lo que les correspondía cuando conseguía ganar por un voto».

Frente a esto, Guaidó dijo que las elecciones carecen de transparencia y ha desestimado el evento programado y, por el contrario, ha dicho que el último periodo legislativo se extenderá hasta que las condiciones estén garantizadas. «Los venezolanos no reconocemos una farsa, como no lo hicimos en mayo de 2018», dijo el líder opositor.

 

Sólo el 9,4% de los venezolanos desea elecciones parlamentarias sin presidenciales por Beisy Andreina Serrano – Punto de Corte – 4 de Julio 2020 

 José Gil director general de Datanálisis, explicó desde su perfil en Twitter, algunos de los fallos que presentan las venideras elecciones parlamentarias. Panorama electoral al cual catalogó de “muy complicado”.

Gil detalló que el 84% de los encuestados opinaba que había que renovar el CNE por falta de confianza en el anterior. Pero esta acción, no transitó por un camino legal y constitucional.

En el hilo publicado en el Twitter el director de la firma mencionada, puntualizó varios fallos orquestados por la administración de Nicolás Maduro, en conjunto con el Tribunal Supremo de Justicia.

“El oficialismo provocó la división de la Asamblea Nacional en enero 2020, supuestamente para darle reconocimiento a la de Luis Parra. Pero, parece que sólo fue para evitar que la Asamblea de Juan Guaidó tuviese los 2/3 para nombrar los nuevos rectores”

Recordó que después de dividir la AN, el TSJ declaró “omisión legislativa” y se traspasó la potestad de nombrar los nuevos rectores. “El rechazo a la gestión del TSJ ha rondado el 80% en los últimos años”.

Posteriormente, el mismo TSJ interviene los partidos AD y Primero Justicia y le entrega sus directivas a dedo a otros directivos; en vez de exigirle a las autoridades originales realizar elecciones internas.

Según Gil, algunas declaraciones de oficialistas señalaron que se consideró intervenir también al partido Un Nuevo Tiempo y declarar terrorista a Voluntad Popular.

Dispuestos a votar

Los datos recogidos por Datanálisis señalan que “los muy dispuestos a ir a votar en unas elecciones parlamentarias son sólo el 11,4%. Siendo los muy dispuestos los que usualmente votan”.

Si la convocatoria a elecciones incluyese también la elección presidencial, los muy dispuestos a ir a votar se multiplican porque eso es lo que la mayoría quiere.

“Sólo el 9,4% de los venezolanos desea elecciones parlamentarias sin presidenciales”

Por qué la convocatoria a elecciones del CNE viola la Constitución por Joy Uricare – eldiario – 2 de Julio 2020

Analistas explicaron lo que supone que el Poder Electoral designado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) afín al régimen, haya convocado comicios legislativos para el 6 de diciembre de este año

El Consejo Nacional Electoral (CNE), designado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) afín al régimen de Nicolás Maduro, anunció que el 6 de diciembre se celebrarán los comicios legislativos en el país. 

Expertos políticos y electorales consultados por El Diario coinciden en que aumentar el número de diputados a elegir, de 167 a 277, para el período 2021-2026 —como anunció la presidenta el organismo electoral, Indira Alfonzo— es una medida que resulta violatoria a lo establecido en la Constitución venezolana.

CNE viola la Constitución

El periodista especializado en la fuente política, Eugenio Martínez, indicó que el Consejo Nacional Electoral venezolano viola el artículo 186 de la Carta Magna. Aseguró que la decisión de incrementar el número de diputados en el Parlamento no tiene justificación legal ni técnica. Esto es más bien es una medida política.

No tiene asidero legal ni técnico. Esa decisión no se puede analizar desde la perspectiva legal o jurídica porque es eminentemente política para permitir que partidos que integran la mesa de diálogo nacional logren representación parlamentaria el 6 de diciembre”, indicó Martínez.

Carlos Medina, director del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), coincide con Martínez sobre la violación de la Constitución. Indica que modificar el sistema electoral al aumentar el número de diputados va en contra de la Carta Magna.

Medina resaltó que la Ley establece que, independientemente de la variación poblacional, el número de diputados a elegir debe mantenerse entre 165 y 177.

“Se ha justificado mucho por parte del grupo de Maduro que como la población ha crecido, entonces hay que aumentar el número de diputados. Esto es violatorio de la Constitución”, sentenció el director del OEV.

El estadístico y director de la firma encuestadora Delphos, Félix Seijas, opinó que el principal objetivo de esta decisión es darle un golpe a la oposición tradicional venezolana. Detalló que al ejecutar esta acción se está cometiendo una violación a la Carta Magna venezolana.

«Esta decisión no resuelve nada, solo busca desbaratar a la oposición venezolana. También se está violando la Constitución, ya que el único ente que puede hacer un cambio en el artículo que especifica el número de diputados es el Parlamento. Esto siempre luego de hacer una consulta a los ciudadanos», indicó Seijas.

Foto: Reuters

Artículo 186 de la Constitución

La Asamblea Nacional estará integrada por diputados y diputadas elegidos o elegidas en cada entidad federal por votación universal, directa, personalizada y secreta con representación proporcional, según una base poblacional del uno coma uno por ciento de la población total del país. Cada entidad federal elegirá, además, tres diputados o diputadas. Los pueblos indígenas de la República Bolivariana de Venezuela elegirán tres diputados o diputadas de acuerdo con lo establecido en la ley electoral, respetando sus tradiciones y costumbres. Cada diputado o diputada tendrá un suplente o una suplente, escogido o escogida en el mismo proceso.

Poder Electoral: ¿Está preparado? ¿Tiene potestad de legislar? 

Martínez y Medina concuerdan en que es “complicado de analizar”. El director del OEV señaló que, de acuerdo con la Ley Orgánica de Procesos Electorales, la AN es la que puede legislar en el país. Es la única que puede nombrar la directiva del CNE.

Medina recordó que ningún tribunal puede darle una competencia por encima de la Constitución a los organismos del país. Así como estos no pueden modificar un artículo de la Carta Magna. Añadió que el cronograma presentado este 1° de julio luce “apretado”.

La verdad es que esta elección luce muy apretada en los tiempos para lograr, además en un contexto tan difícil como el de pandemia, organizar las elecciones en menos de 6 meses. Eso pone en riesgo la calidad en la que transcurran las distintas actividades que componen el proceso normal de organización de una elección”, comentó Medina.

Eugenio Martínez agregó que el CNE no ha informado cuál será el sistema de votación con el que se trabajará en esas elecciones de diciembre. El ente comicial anunció que tendrán 15 auditorías, algo que el periodista afirmó es complicado de definir sin saber qué tipo de sistema se usará.

Resaltó que esta empresa está muy golpeada por la pérdida de la mano de obra especializada. Esto debido a que han recibido mejores ofertas salariales o porque se fueron del país. A esto se suma lo mermada que está actualmente la capacidad técnica del CNE; además de las dudas que genera en la población la premura del evento electoral. Todos estos elementos ponen en riesgo los comicios de diciembre.

“Todos estos factores aumentan el riesgo de que la elección que se realice en diciembre sea un gran fracaso. No solo desde el punto de vista político, sino también desde el punto de vista técnico”, advirtió Martínez.

Destacó que, aunque las condiciones no estén dadas para celebrar unas elecciones en el país, el régimen de Nicolás Maduro no va a posponer los comicios porque eso significaría, desde la retórica de su grupo, alargar el mandato de Juan Guaidó como presidente del Parlamento. Martínez aseguró que por esa razón Maduro necesita hacer las elecciones sin importar el costo que eso tenga para los ciudadanos.

Seijas explicó que el nuevo CNE debe afrontar diferentes retos debido a las debilidades que posee en la actualidad. Destacó que deben plantear medidas seguras para el día de la elección que ayuden a evitar más contagios de covid-19.

«El CNE no tiene casi personal, sobre todo en el interior del país. Esto es algo que se puede solventar, pero también tienen una falta en la maquinaria. Un punto importante que deben resolver también», sentenció Seijas.

¿Quiénes se benefician de estas elecciones?

La decisión tomada por el CNE no posee un sustento desde el punto de vista legal o técnico, afirmó Eugenio Martínez. Agregó que fue una decisión política pensada en una desarrollada estrategia por el régimen de Maduro para construir así un “ecosistema electoral a su medida”.

El periodista también aseguró los que van a aprovechar esta medida del incremento de diputados son los partidos que integran la mesa de diálogo nacional. Aún cuando no logren convocar a una mayoría de venezolanos, podrán lograr una representación en el Parlamento.

Foto: AFP

“Quien va a sacar más provecho de la decisión, desde el punto de vista de la adjudicación, son los partidos que están fuera del G-4. Es decir, los de la mesa de diálogo nacional (…) Después de eso el régimen sí se beneficia construyendo un ecosistema político electoral. Uno que no cuestiona, al menos en corto plazo, la permanencia de Maduro en el poder”, opinó Martínez.

Félix Seijas resaltó que estas elecciones están pautadas en el acuerdo de la mesa de diálogo. Por ello indica que los más beneficiados serán los diputados minoritarios, ya que al elegir 277, estarían ganando un puesto seguro en el Hemiciclo.

Seguramente van a participar militantes políticos que no tienen tanta relevancia, esto les va a asegurar un curul. Además, así el régimen puede terminar de crear una oposición cómoda y a su medida», expresó el director de la firma encuestadora Delphos.

Consensos políticos: Clave para las elecciones

Carlos Medina, director del OEV, comentó qué ocurriría en caso de que en diciembre continúe la cuarentena social en Venezuela debido a la pandemia por covid-19. Aseguró que los acuerdos y consensos políticos son claves para que este evento electoral pueda acordarse en otras fechas y con otras condiciones.

“Procurar los consensos y acuerdos para cambiar la fecha de las elecciones es lo importante. Una vez que el cronograma oficial esté publicado en Gaceta, se podrán evaluar los tiempos y las fechas. Pero es muy importante que se haga en consenso”, explicó Medina.

Resaltó que dicho consenso debe ser amplio y no solo con una parte opositora que a Maduro y su grupo le parezca idónea. Afirmó que debe existir un acuerdo donde estén involucradas todas las fuerzas importantes políticas del país que tienen capacidad de decisión.

¿Qué puede hacer la oposición venezolana? 

Eugenio Martínez afirmó que es importante que la oposición venezolana liderada por Juan Guaidó, presidente Interino de Venezuela, participe en las elecciones. Esto le daría potestad de exigir condiciones y poner en evidencia al CNE.

“Si la oposición decide participar y esa participación se usa para exigir condiciones, que posiblemente no sean otorgadas, esta exigencia permitirá un quiebre dentro de la coalición política gobernante (régimen de Maduro). Para lograr esto, inevitablemente hay que participar”, sentenció Martínez.

Mientras que Féliz Seijas opinó que a la oposición venezolana le conviene crear una estrategia diferente y que vaya más allá de la fecha de las elecciones. Recomendó que deben plantear a los venezolanos caminos de lucha y de condiciones electorales para entonces, dependiendo de lo que suceda al pasar de los meses, poder decidir si debe participar o no en las elecciones.

Los especialistas aseguran que los venezolanos tienen la intención votar, pero que exigen condiciones creíbles para poder ejercer su derecho con confianza. Resta esperar si durante las próximas semanas la nueva directiva del CNE ofrece a la población las medidas necesarias para que salga a sufragar en el evento electoral del 6 de diciembre.

Cuestionan envío de 15 mil máquinas desde China para elecciones ilegales del madurismo – Primer Informe – 2 de Julio 2020

Tras el nombramiento de la nueva directiva del Consejo Nacional en Venezuela (CNE) en un acto ilegal llevado a cabo por el Tribunal Supremo de Justicia al servicio de Nicolás Maduro, la nueva junta en tiempo record convocó a elecciones legislativas y anunció la compra de al menos 15 mil máquinas electorales chinas.

El periodista venezolano especialista en materia electoral Eugenio Martínez se pronunció al respecto y cuestionó la declaración del Rafael Simón Jiménez sobre la compra de estas máquinas que significaría una sola máquina de votación por cada centro electoral. “(…) Tendremos 1 máquina de votación por cada centro de votación (cada centro, no cada mesa) El rector no sabe lo que dice o no dice todo lo que sabe”, dijo el comunicador en su perfil de la red social Twitter.

Aunque Rafael Simón Jiménez aseguró de que el proceso sería totalmente automatizado, Martínez cuestionó la declaraciones porque para él “utilizar solo 15 mil máquinas puede significar muchas cosas: reducción de la cantidad de mesas hasta un mínimo de 14 mil (para tener mil máquinas de respaldo). Votación mixta (manual y automatizada) votación manual con transmisión automatizada, etc, etc.”, mencionó Martínez.

La llegada de las 15 mil máquinas fue anunciada por el nuevo vicepresidente del CNE, Rafael Simón Jiménez, quien dijo en una entrevista radial con Shirley Varnagy por una radio capitalina, que «la votación va a ser absolutamente automatizada y va a ser dentro del mismo modelo que se ha venido aplicando de votación en las últimas elecciones»,

La decisión sobre esta nueva adquisición del régimen de Nicolás Maduro es por el incendio que se desarrolló en los galpones del CNE donde se quemaron la mayoría de las máquinas de votación que vendió la empresa SmartMatic, la misma que denunciara los fraudes perpetrados por el régimen en los últimos procesos electorales.

Martínez aseguró que el CNE para mantener la “precaria infraestructura electoral” en el año 2018 necesita 25 mil máquinas, a pesar del número elevado número de electores en los centros electorales.

Las posibilidades de un mayor número de personas por el limitado número de máquinas electorales, significa también altas probabilidades de contagios de COVID-19 pues para el periodista un evento electoral es más que exigir el uso de tapabocas. “Implica distancia y desconcentrar electores y el vicepresidente del CNE sugiere que se van a aglomerar (suponiendo que es cierto que son 15 mil máquinas)”.

Otras de las probabilidades que Martínez comenta en sus redes sociales es es la baja participación de votantes que hasta el mismo CNE prevé. “La participación que se espera para el 6 de diciembre es tan baja, que solo 15 mil mesas de votación son suficientes (1 máquina por mesa) En la presidencial de 2018 apenas se usaron 23 mil máquinas/mesas y las meses estuvieron vacías en la mayor parte del proceso”, sentenció Martínez.

A %d blogueros les gusta esto: