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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Partidos que no participaron el #20May no podrán inscribirse para municipales – La Patilla – 13 de Julio 2018

2018-02-05T223719Z_1636837403_RC13635C0F50_RTRMADP_3_VENEZUELA-POLITICS.jpgEl CNE en la voz de la rectora Tania D´ Amelio informó que los partidos políticos que no participaron en el proceso del pasado 20 de mayo no podrán inscribir candidatos para el próximo evento del 9 de diciembre correspondiente a los concejos municipales.

A través de su cuenta de Twitter, informó que la prohibición se origina por lo publicado el 27 de diciembre del 2017 en la gaceta N° 41.308. El escrito reza que, “las organizaciones que no postularon en elecciones nacionales, regionales o municipales inmediatamente anterior a este nuevo proceso electoral municipal, no podrán postular en éste y deberán ir a un proceso de renovación”.

Un total de 4.900 cargos serán renovados en esta oportunidad, evento que se celebrará con un año de retraso, al igual que ocurrió con los de gobernadores que debieron realizarse en 2016 pero recién fueron convocados en 2017.

TSJ legítimo ordena a la AN la incorporación inmediata de los diputados Amazonas – La Patilla – 10 de Julio 2018

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La Sala Constitucional del TSJ legítimo, en ponencia de la Magistrada Elenis Del Valle Rodríguez Martínez, anuló este lunes 9 de Julio, la Decisión No 260 (Expediente No AA70 – E- 2015 – 000146) “de la Sala Electoral del ilegítimo TSJ dictada en Diciembre de 2015” y ordenó la incorporación inmediata de los diputados por el estado Amazonas JULIO HARON IGARZA, NIRMA GUARULLA y ROMEL GUZAMANA a sus cargos y, la restitución de todos sus derechos.

La Sala acordó además enviar dicha decisión a organismos internacionales como Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), Parlamento Europeo y Grupo de Lima con la finalidad de que “examinen posibles medidas sancionatorias contra INDIRA M. ALFONZO IZAGUIRRE, MALAQUÍAS GIL RODRÍGUEZ, JHANNETT MARÍA MADRIZ SOTILLO, FANNY MÁRQUEZ CORDERO, CHRISTIAN TYRONE ZERPA” ponente y magistrados del tribunal de facto que opera en Venezuela y, quienes suscribieron la írrita sentencia que afectó derechos individuales y colectivos.

El escrito será remitido igualmente a “Tibisay Lucena, quien funge como Presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), a la Asamblea Nacional en la persona de su presidente Dr. Omar Barboza, a la Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz, y a la Fuerza Armada Nacional, en sus cuatros componentes, a los fines legales pertinentes”

Con esta decisión del TSJ legítimo, la Asamblea Nacional recupera su integración inicial producto de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, y la fracción de oposición la mayoría absoluta.

 

Resultados reales del 20M según Luis Emilio Rondón – 14 de Junio 2018

Luis Emilio Rondón – Rector del CNE:

Resultados Reales de las elecciones :

  • 20-05-18 (REP): 20.750.809
  • Votos Validos: 3.590.040 = 17,3%
  • Nicolas Maduro: 1.811.220 = 8,73%
  • Henri Falcón: 1.436.861 = 6,4%
  • Bertucci: 327.749 = 1,58%
  • Reinaldo Quijada: 14.210 = 0,0%
  • Abstención: 82,70%

Carta de amor a Roberto Ampuero, el canciller de Chile por Elizabeth Fuentes – El Cooperante – 5 de Junio 2018

 

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Caracas.- Querido Canciller:

Prometo no aburrirle ni caer en la tentación de empalagarlo o ser cursi, lo primero que ocurre cuando se trata de una declaración de amor urgente, como esta, donde el sentimiento surge a primera vista y sin previo aviso. Un flechazo radiante que creció y creció a medida que usted se dirigía a Jorge Arreaza, ese pequeño dictador venezolano sin alma en la mirada, a quien usted desnudó en los pocos minutos que duró su inolvidable intervención, una paliza verbal sin un adjetivo demás, sin una grosería mediante, pero que dejó en la lona la arrogancia del funcionario chavista, reducido al ridículo mientras en la sala y en la audiencia y en casi toda Venezuela aplaudíamos su inteligencia y su coraje.

Lamentablemente, ese pequeño dictador parecía no tener idea de quién era usted cuando trató de agredirlo, como a todos. Porque la ignorancia suele ser la gran aliada del gobierno de Venezuela, no solo ejercida desde el poder – se asombraría usted de los curriculum y experiencia de la mayoría del tren ejecutivo-, sino también alimentada meticulosamente desde el poder con miras a gobernar para siempre a un pueblo iletrado, sin el equipaje intelectual necesario para discernir. De manera que se han dedicado durante 20 años no solo a destruir escuelas, universidades, diarios, librerías y organismos dedicados a la investigación, sino a convertir a los votantes (lo único que les importa), en gente hambrienta capaz de cambiar su voto por una caja de comida porque, como dijo públicamente uno de los “próceres” de esta desgracia, “no los vamos a sacar de la pobreza para que se conviertan en escuálidos -así le dicen a los opositores- y no voten más por nosotros”.

Pequeño dictador que no debe saber que usted ha escrito más de 15 novelas, que es profesor en universidades de Estados Unidos y que pasó por la izquierda pero la abandonó nada menos que estando en Cuba, cuando se percató de que el socialismo real era una falacia, como lo escribió el año 2013 en el diario chileno El Mercurio, donde además pidió perdón públicamente por todos los errores cometidos “porque entre 1970 y 1973, desfilé por las calles convencido de que a la democracia de Chile había que arrojarla por la borda”.

Pues permítame decirle que ese pequeño dictador mintió sin vergüenza alguna frente a usted y todos los cancilleres de la OEA, usando la vieja estrategia nazi de “mientras más grande sea la mentira, más la creerán”: Aseguró que Nicolás Maduro ganó con 9 millones de votos (no llegó ni a 6 en unas elecciones injustas y fraudulentas) y dijo que durante las protestas del año pasado los opositores “quemaron vivas a 29 personas porque tenían el color de la piel oscura y los confundieron con seguidores del gobierno”. Una mentira del tamaño de las guayaberas de Nicolás Maduro, porque semejante hecho habría sido no solo una noticia a escala planetaria, sino que habría evidenciado la inutilidad de un gobierno que permitió semejante barbaridad. Cuando la verdad fue que hubo un joven quemado del bando opositor, a quien le estalló en las manos una bomba molotov, imagen terrible que dio la vuelta al mundo y por la cual el venezolano Ronaldo Schemidt se ganó el primer premio en el certamen de fotografía World Press Photo.
Aunque la más grande mentira de nuestro Goebbels tropical fue haber asegurado que el Consejo Nacional Electoral es el mejor del mundo, que ninguno de los países allí presentes tenían algo parecido y que era un garante de transparencia, cuando media humanidad sabe que ese CNE está al servicio del gobierno desde los días de Hugo Chávez, que sus rectoras son fichas claves de Nicolás Maduro y que para cada elección afinan sus trampas sin disimulo para convertir a Maduro en una suerte de Emperador.

En fin Canciller, no le aburro más. Por ahora me dedicaré a buscar sus novelas, todo un acto de amor en esta Venezuela sin librerías.Trataré de acercarme a usted de la manera más bonita posible, como es leerlo y admirarlo en secreto. Y me despido agradeciéndole ese momento magnífico que tanto bien le trajo a mi alma ( se me salió lo cursi, lo siento….), y que me puso a rebobinar esa escena de usted ante Arreaza, esa que siempre hemos querido protagonizar la mayoría de los venezolanos

 

Venezuela luego del proceso electoral por Luis Vicente León – ProDaVinci – 27 de Mayo 2018

lvl-300x359Habiamos escrito en este espacio sobre los posibles escenarios electorales para Venezuela, las incertidumbres críticas que los definian, así como sus predeterminados. Ocurrió en fecha, la variable definitoria fue la participación y el escenario al que dimos mayor probabilidad de ocurrencia se cumplió: Maduro retuvo el poder, empujado por una fuerte abstención y por el control institucional del Estado, en medio de una elección llena de vicios, miedo y ventajismo.

Aún sí, el resultado anunciado por el CNE para Maduro es muy pobre en términos de la participación de su propia base de soporte. Ni siquiera el chavismo, con toda su maquinaria, los recursos del Estado y la presión social fue capaz de mover una cantidad de electores chavistas similar a los eventos electorales previos. Se vanagloria de obtener 68% de los votos, en una elección que presenta la más alta tasa de abstención de un evento presidencial en Venezuela y en el que obtiene menos de un tercio de los votos potenciales del país. Esta elección adelantada no logró el objetivo de legitimación que buscaba. Todo lo contrario, se multiplican y refuerzan las denuncias de fraude y abuso de poder, se reunifica puntualmente la oposición, al menos en el aspecto de desconocimiento electoral y de legitimidad de origen, y la comunidad internacional reacciona en negativo, como era de esperar, agudizando sanciones y restringiendo, incluso en el caso de países de América Latina, las relaciones diplomáticas con Venezuela.

Las probabilidades de que el gobierno logre salir de la crisis de legitimidad por medio de una negociación política que distienda la situación interna son muy bajas y los escenarios que se plantean para el futuro cercano son negativos. Más sanciones, más crisis económica, más tensión interna e internacional y más represión del gobierno para evitar los riesgos inherentes a un país en crisis. El discurso de Maduro hacia el sector privado es amenazante, por lo que la posibilidad de un acuerdo por esa vía, se ve limitada. Y las amenazas y la represión, tampoco servirán -nunca han servido- para controlar el desborde cambiario y de precios, que hace la situación económica del país insostenible. La hiperinflación, por otra parte, hará lo que siempre ha hecho: incrementar sus costos exponencialmente y obligar a cambiar el modelo, quieran o no.

Las sanciones internacionales económicas, financieras y petroleras que se disparan contra la economía en general afectarán a todos los actores internos, no sólo al gobierno. Este último probablemente intentará construir un nuevo mapa de relaciones económicas internacionales, una estrategia clásica en países bajo sanciones. Aliados económicos no convencionales, pagos por compensación de deudas (para evitar transferencias) , reorientación de clientes y proveedores, y primitivizacion de la economía. Pero algo parece claro. La situación interna del chavismo es compleja. El triunfo de Maduro es débil y los propios chavistas tienen que ver su futuro y el de sus familias en riesgo severo frente a un mundo que los tiene en la mira.

El riesgo de fractura sigue presente y Maduro intenta controlarlo, por lo que la persecución interna en el chavismo clásico y el sector militar continuará y se agudizará, generando quizás miedo, pero también riesgos de implosión. Mientras tanto, la oposición sigue teniendo el reto gigante de abandonar la retórica política y todo aquello que los debilite y divida y convertir su símbolo de ilegitimidad del gobierno en acción para provocar los cambios antes de que se la coma la desesperanza y la frustración, como ocurrió antes en países con gobiernos ilegítimos y sancionados como Cuba, Corea, Zimbabue y Siria.

How Electoral Frauds are Made in Venezuela by Carlos Alberto Montaner – Latin American Herald Tribune –

 

CarlosAlbertoMontaner headshot.jpgLatin American genius Carlos Alberto Montaner on how the Venezuela Regime will never let the Opposition win a peaceful electoral route to power

Venezuela’s opposition made the right move when it decided not to vote in the presidential election on May 20.

Allowing the government to drag the opposition again to the slaughterhouse would have been foolish. With that National Electoral Council (or CNE, its acronym in Spanish), with that electoral register and without guarantees of fair play, it was impossible to participate. The opposition could not engage with that filth not even for one more minute.

President Nicolás Maduro says that more than six million Venezuelans voted for him, although the streets and polling stations were almost empty. According to the most trustworthy estimates, only 3.5 million citizens voted, and Maduro must have received a little more than 2.4 million votes. The CNE claims that 46% of the electors went to vote. Actually, only around 17.5% showed up.

The official percentage tried to approach the mythical 50% and, in any case, the 48% who voted in the Chilean elections. If that presence at the polls made Sebastián Piñera’s victory legitimate, why wouldn’t it be the same with Maduro? With 17.5%, the results could be arguable. But with 46%, the triumph was undeniable.

The first time that Hugo Chávez committed a huge electoral fraud was in the recall election of 2004. He was losing 60-40 at 6 o’clock in the afternoon, when the polling stations were supposed to close.

Dr. Jorge Rodriguez — then President of the supposedly impartial CNE and now the regime’s Minister of Information — suspiciously announced that he was going to sleep, admitting with his body language that he knew what would happen: in the early morning, when the nation dreamed of a better destiny, he announced that Chávez had won 59-41. Magically the results had been reversed. Jimmy Carter endorsed the fraud. I don’t know if he did it because he was naive, because they deceived him, out of interest or to avoid an armed confrontation.

How did they do it this time? As they have been doing it since then, when they find it necessary. I used to think it was a complex operation involving the hairy Cuban hand from a sinister computer center installed on the island, but the matter was simpler and closer to home, with good Venezuelan technicians in charge of the dirty business.

Once the voting was officially completed, the Smartmatic company, the electronic organizer of the elections, financed by the Chávez regime, obtained the real sum and calculated the size of the fraud necessary to “win”. At that time virtual votes were made, dispersed along the electoral geography and added to the final account. If the opposition demanded a manual recount, it was indefinitely postponed or denied, as happened to Henrique Capriles in 2013.

This was known with total certainty in August 2017, when Antonio Mugica, president of Smartmatic, today a serious company based in London, with hundreds of employees and multiple clients, that tries to move away from its compromising Chavista past, revealed that the elections for choosing the illegal National Constitutional Assembly had been fueled by a million false virtual votes. On May 20, they simply multiplied the fraud by three.

From a moral viewpoint, the trick does not mean anything to the Chavistas. It is only a revolutionary mean. If in 1992 they tried to topple the government through a military coup, why would they refrain from altering a ridiculous “bourgeois” election that is just a procedure to stay in power? Jorge Rodríguez, Tibisay Lucena — that lady with the face of a kind and harmless grandmother — and the entire CNE, can sleep soundly. They only give the results. The votes are there, tangible and ready, placed by the electronic arm of the Chavista revolution.

But probably this time the fraud was useless. Eighty percent of the truly democratic nations will not recognize Maduro’s government and are demanding free elections, supervised by a neutral entity. U.S. Vice President Mike Pence and Senator Marco Rubio promise that their country will apply a financial harassment against Maduro’s dictatorship and a systematic persecution against the legion of corrupt Chavistas.

The United States is the only nation on the planet that can financially destroy any enemy country. It can punish China, Russia and Iran for helping Maduro’s government. It can threaten Cuba with the elimination of the exiles’ remittances to their relatives on the island or with the full application of the Helms-Burton Law, instead of suspending certain parts of the law every six months, which means that no foreign company could operate in the U.S. or with the U.S. if Cuba keeps its control over the Venezuelan armed forces.

The United States, of course, has the stick. But we don’t know if it’s able to use it.

Carlos Alberto Montaner is a journalist and writer. Born in 1943 in Cuba and exiled, Montaner is known for his more than 25 books and thousands of articles. PODER magazine estimates that more than six million readers have access to his weekly columns throughout Latin America. He is also a political analyst for CNN en Espanol. In 2012, Foreign Policy magazine named Montaner as one of the fifty most influential intellectuals in the Ibero-American world. His latest novel is A Time for Scoundrels. His latest essay is “The President: A Handbook for Voters and the Elected.” His latest book is a review of Las raíces torcidas de América Latina (The Twisted Roots of Latin America), published by Planeta and available in Amazon, in printed or digital version.

Carta abierta del Dr. José Mendoza Angulo, ex rector de la ULA – 27 de Mayo 2018

Doctor
Eduardo Fernández
Caracas.
Apreciado amigo:
Ayer, temprano, tuve la oportunidad de abrir tu correo con el artículo para la prensa titulado “¡Ganaron!” y desde entonces sentí la necesidad de expresarte el estupor que me ha causado su lectura. Para ir al meollo del asunto de una vez, siento obligante expresarte que antes que ver derramada tu bilis política en el texto que comento, yo al menos hubiera esperado de una persona con tu formación profesional y religiosa, con tu cultura, con tu nivel y con tu larga experiencia en la vida pública venezolana, el sesudo análisis sociopolítico, sereno y frío, del hecho político dominante sucedido el pasado 20 de mayo. Fue el ensordecedor silencio producido por los venezolanos llamados a participar en la “votación presidencial” convocada por la asamblea nacional constituyente y montada por el CNE. Conforme a tu opinión, ese ensordecedor silencio puede ser técnicamente considerado como una abstención electoral, pero, sin la menor duda, políticamente fue otra cosa y el liderazgo nacional del cual tu formas parte tiene la obligación de entenderlo y explicarlo.

Caro amigo, tú también fuiste víctima de lo que he llamado la ilusión electoral. El 20 mayo llamé ilusión electoral a la creencia de aquellos venezolanos que, sin fundamento en la realidad, se imaginaron o fueron persuadidos de que, si se votaba en la consulta electoral de más alto rango convocada por este régimen, Venezuela tendría otro Presidente de la República, así no se supiera en que momento asumiría el cargo y con la sola certeza de que su juramentación no sería ante la Asamblea Nacional, único organismo establecido por la Constitución para presidir y validar tan relevante ceremonia. La ilusión electoral tiene su base en una confusión conceptual sobre la identificación y ubicación política de lo electoral. En términos políticos, lo electoral, en tanto que conjunto de procedimientos para consultar libremente la voluntad de la colectividad sobre los asuntos del poder y para hacer depender de esa consulta la formación de los órganos directivos de las instituciones del Estado, es parte natural y esencial de los sistemas democráticos. Por el contrario, porque lo que se denomina voluntad colectiva no se articula de la misma manera que en las democracias ni los órganos del Estado nacen de la voluntad directa de la sociedad, lo electoral no forma parte de la esencia de los regímenes dictatoriales cualquiera sea la forma que estos adopten.

Voy a decirlo de otra manera. El pasado 20 de mayo el régimen le puso término definitivamente a la ilusión electoral con la que convivió la oposición interna después de 1998 y también, en buena medida, la opinión internacional. La verdadera historia comenzó cuando la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, y no la abstención, como tú dices, le dio la mano al recién encargado Presidente Chávez, mediante una discutible y discutida decisión judicial, que lo autorizó a Convocar una Asamblea Constituyente y fijar las bases comiciales de la misma y le permitió conseguir un número abusivo de constituyentes sin correspondencia con los votos obtenidos. Se había alterado el principio democrático de la representación proporcional de las fuerzas contendientes. Desde entonces el gobierno bolivariano pudo andar, aquí adentro, en el país, y en el mundo, a caballo de la media verdad de que en Venezuela existía una democracia y de que el poder obtenido descansaba en una legitimidad democrática lograda en base a votos. Esta media verdad que en realidad ha sido, con perdón de la Ciencia Política, una media democracia, fue hasta diciembre de 2015, un juego no pactado entre un gobierno con claridad de sus objetivos políticos y una oposición venida a menos, errática y fragmentada que identificó, y sigue identificando, pura y simplemente la parte con el todo, vale decir, el acto de votar, a secas, con la democracia.

Las cosas ocurrieron de la siguiente manera. Mientras los logros electorales de la oposición no representaron un peligro inminente para la supervivencia del régimen o tuvieran lugar en escenarios diferentes de los centros neurálgicos de la política oficial, se toleraron. Con la ayuda de una permisividad excesiva de la oposición y mediante la manipulación de la ley por organismos del Estado como el CNE así como de decisiones judiciales dictadas a conveniencia por el más alto tribunal de la República, no hubo necesidad de violar sin escrúpulos la soberanía popular. Hasta que a raíz de la última elección de la Asamblea Nacional el régimen no tuvo más alternativa que desconocerla sin posibilidad de reversión. Se dejó sin representación popular a uno de los estados de la Federación; se desconoció luego el derecho constitucional de los ciudadanos de pedir, mediante referendo, la revocatoria del mandato presidencial; se violó más adelante descaradamente el artículo 347 de la Constitución que pauta que “el pueblo venezolano es el depositario del poder constituyente originario” y se eligió una asamblea constituyente sin consultar al pueblo; se desconoció la soberanía del pueblo del estado Zulia al declararse la vacancia del gobernador recién electo por no juramentarse ante la asamblea constituyente; se usurpó la voluntad del pueblo del estado Bolívar al consumarse fraude contra el candidato que ganó las elecciones; la presidenta de la asamblea constituyente afirmó impúdicamente que no se entregaría más nunca el poder conquistado, y se procedió a montar el tinglado de la votación presidencial. Si con la sucesión de estos hechos ocurridos entre 2015 y 2018 no éramos capaces de darnos cuenta que se había traspasado la línea roja de una cierta convivencia con el régimen, bien merecedores nos hicimos de la histórica lección dada por el pueblo venezolano al darle la espalda al gobierno y a la oposición.

Como venezolano que no voté el 20 de mayo pero que no fui un abstencionista en el sentido político del término, debo rechazar por desobligante el ofensivo silogismo con que comienzas tu artículo y que copio a mi pesar para que no se diga que estoy malinterpretando las cosas. Son tus palabras las siguientes: “En efecto, ganó la abstención. Por tanto, se queda Maduro. En principio se queda por un nuevo período constitucional que dura seis años. Junto con él se queda la hiperinflación, el alto costo de la vida, la pobreza creciente, las condiciones miserables de vida, el hambre, el desabastecimiento, la falta de medicinas, el deterioro de los servicio públicos, la corrupción, la inseguridad, los presos políticos y el desconocimiento al estado de derecho”. Si otros sentimientos no te impidieran comprender las cosas te podrías dar cuenta que el pueblo venezolano, el 20 de mayo, dio una categórica manifestación contra todo eso.

Un cordial saludo, José Mendoza Angulo

 

Vértigo de locura por José Toro Hardy – La Patilla – 23 de Mayo 2018

Unknown.jpegLos teléfonos celulares con sus cámaras terminan siendo los mejores observadores en los procesos electorales. El día 20 las redes sociales transmitieron en vivo la situación de los centros electorales durante todo el día y en toda la geografía nacional. El denominador común es que la gran mayoría de ellos estaban desiertos, tal como estaba la plaza frente el centro electoral donde votó el presidente, ante cuya imaginaria multitud gesticulaba teatralmente.

No obstante, cómo era de esperar, el CNE anunció esa noche unos resultados que parecieran contrastar marcadamente con el testimonio visual que todos pudimos ver. Ahora bien, ¿cuál es la realidad? ¿Es que acaso con eso van a resolver los graves problemas reales del país? Veamos:

Según cifras publicadas por el BCV en sólo un año la Liquidez Monetaria aumentó en un 5.617 % rozando ya el trillón de bolívares. Peor aún, en apenas una semana (previo a las elecciones y por razones obvias) la citada Liquidez se incrementó en un 16,5%. Sé que para quienes no son economistas estas cifras pueden significar poco, pero la realidad es que se trata de dinero sin respaldo que emite el Banco Central para financiar el déficit fiscal.

Crece vertiginosamente la cantidad de bolívares en la economía, coincidiendo con una brutal caída en la producción de bienes y servicios. Esos bolívares tratan de comprar bienes que no existen en el mercado. Cualquiera que tenga los más elementales conocimientos de economía sabe que la consecuencia inevitable es un aumento de los precios que será tanto más elevado cuanto mayor sea la emisión de ese tipo de dinero “inorgánico”. Por eso, nuestra Constitución prohíbe expresamente al BCV financiar el gasto público:

Art. 320

“En el ejercicio de sus funciones el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”.

En el caso venezolano, la violación de tal artículo es tan descarada, que entre mayo del 2017 y abril del 2018 el solo “financiamiento a empresas públicas no financieras” (léase PDVSA) creció 246 veces alcanzando la increíble suma de 1,9 billones de bolívares.

Durante ese mismo lapso la producción petrolera de Venezuela cayó aceleradamente. Hoy producimos lo mismo que en 1949, hace casi 70 años. Muchos analistas estiman que a fines del 2018 la producción podría ubicarse en torno a un millón de barriles diarios. Mientas tanto, arbitrajes internacionales perdidos como en el caso de ConocoPhillips, Russoro, Exxon Mobil y muchos otros que cursan ante el CIADI, comienzan ya a traducirse en embargo de activos petroleros venezolanos en el exterior, como está ocurriendo actualmente en Aruba, Curazao, Bonaire y San Eustaquio.

Todo lo anterior, sumado a la destrucción masiva del aparato productivo ha llevado a Venezuela a padecer lo que luce como una de las más severas crisis económicas que ha padecido el mundo entero en medio siglo.

La hiperinflación que padecemos, en medio de una brutal caída del Producto Interno Bruto, es la causa del brusco empobrecimiento que sufrimos los venezolanos.

Pero lo peor está por venir. Llevamos ya un semestre entero en hiperinflación. Conforme a las cifras que nos proporciona la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (porque el BCV ya no las suministra), el nivel de los precios está creciendo vertiginosamente. Si la inflación promedio mensual alcanzase un 80% durante el 2018, la hiperinflación de este año alcanzaría un 115.583 %. Si tal promedio de inflación mensual fuese del 85%, la inflación del año alcanzaría a un 160.616 %.

Cabe preguntarse, ¿es que acaso tan dramáticos escenarios podrán resolverse con anuncios electorales más propios de Alicia en el país de las maravillas?

La realidad es tan terca como dura. Ya el Banco Interamericano de Desarrollo declaró a Venezuela en default y las principales agencias calificadoras de riesgo soberano seguirán el ejemplo, aunque por ahora hablan de “default selectivo”.

La consecuencia inmediata de esos comicios fue su desconocimiento por parte del Grupo de Lima, EE.UU, la Unión Europea, el Reino Unido y el G-7, que incluye a Japón. Todos están claros. No es con mayores dosis del mismo veneno como se van a curar los graves males de Venezuela.

Estamos enfrentados a un abismo de ilegitimidad. Nuevas sanciones están siendo propuestas en momentos en que la industria petrolera, que aporta el 96% de todas las divisas que percibimos, parece hundirse en un vértigo de locuras.

Resultados de las elecciones del 20M según el rector del CNE Luis Emilio Rondón – (sin confirmar)

Resultados Reales de las elecciones:

20-05-18 (REP): 20.750.809
Votos Validos: 3.590.040 = 17,3%
Nicolas Maduro: 1.811.220 = 8,73%
Henri Falcón: 1.436.861 = 6,4%
Bertucci: 327.749 = 1,58%
Reinaldo Quijada: 14.210 = 0,0%
Abstención: 82,70%

Los retos del futuro inmediato por Trino Márquez – Noticiero Digital – 24 de Mayo 2018

Unknown.jpegSalvo algunos saltimbanquis que andan por el mundo llamando traidores a quienes se les ponen por delante y algún descerebrado que elabora listas inicuas de “colaboracionistas”, el mundo opositor entendió que conviene pasar la página del 20 de mayo y entrar al capítulo dedicado a cómo enfrentar un mandatario y un régimen que, a pesar de salir averiados de la cita electoral, conservan bien sujetas en sus manos las riendas del poder.No obstante los rumores y detención de militares, el gobierno mantiene la cohesión del Alto Mando, la unidad del Psuv y de los principales dirigentes oficialistas; preserva el dominio de todas las instituciones del Estado (excluyendo la Asamblea Nacional); mantiene el respaldo de la mayoría de los gobernadores y alcaldes. Este entramado tan urdido no ha dado muestras de fracturas ostensibles. El régimen evidencia su disposición a enfrentar la creciente presión internacional y endógena con esa malla protectora, incluso a costa de seguir destruyendo lo poco que queda de la nación. No le importa que la hiperinflación siga su curso arrollador, que Pdvsa esté quedando en escombros, que la miseria arrope a un número cada vez mayor de venezolanos y la estampida hacia el exterior alcance cifras siderales. No piensa ceder ni un milímetro sus posiciones. Cuentan con el respaldo de Rusia, China, Irán, Turquía y Cuba.

En este cuadro de dominación hermética y deterioro global, les corresponde moverse a las fuerzas democráticas. Roberto Casanova, el padre Luis Ugalde y Fernando Mires han escrito interesantes artículos acerca de qué hacer a partir del pasado domingo. No voy a repetir lo que ellos dicen. Me limito a recomendar la lectura de sus trabajos, titulados respectivamente, Una propuesta para después del 20 de mayo acusaciones mutuas versus plan unitario, Reflexiones del día después del No al Sí y Venezuela: después del 20-M. Prefiero puntualizar algunos aspectos y señalar otros retos.

Recomponer la unidad, luego de las agresiones mutuas entre los partidarios de Falcón y quienes optaron por llamar a la abstención, autocalificados como la “verdadera oposición”. La política es un arte donde lo primero que debe fortalecerse es la piel. Sin embargo, hay que medir las palabras. Los exaltados deben controlarse. La unidad pasa por la reintegración, e incluso por la incorporación de personajes como Bertucci, a las decisiones y al plan de lucha que se defina en la MUD y en el Frente Nacional, o en la nueva plataforma ad hoc que se cree a partir de las conversaciones entre las fuerzas y grupos políticos. Sólo una férrea unidad de los sectores adversos al gobierno, puede lograr avances significativos en la lucha contra un régimen que ve comprometida su existencia por factores externos tan poderosos como los que reclaman su cabeza.

Reconectarse con los sectores populares. Los padecimientos de la inmensa mayoría de los venezolanos son inenarrables. La sensación de abandono no proviene solamente de su desencanto del gobierno. También existe una enorme decepción con respecto a la alternativa democrática. Los sectores de la clase media y popular sienten que, a pesar de su esfuerzo y contribución para que la situación cambie, los líderes no han estado a la altura de los desafíos. No han conducido con inteligencia la lucha. Esta puede ser una percepción injusta, sin embargo, forma parte del panorama y hay que lidiar con ella. Resulta crucial encontrase con la gente que ha visto erosionar irremediablemente su calidad de vida, canalizar sus deseos y reanimar la esperanza en sí misma, para que vuelva a creer que su esfuerzo puede y tiene que contribuir a cambiar el caos dominante.

Recuperar la confianza en las elecciones tomando en consideración las condiciones reales existentes, caracterizadas por la hegemonía madurista. No resulta conveniente estar proclamando que los demócratas sólo acudirán a nuevas elecciones cuando se haya conformado un nuevo CNE, químicamente puro. Esa aspiración representa un imperativo categórico en una sociedad democrática, pero no en un régimen hamponil. Unas eventuales elecciones presidenciales en un futuro cercano, únicamente se darán en el marco de una crisis colosal que obligue al gobierno a pactar ese mecanismo como fórmula para superar el descalabro. Un punto de esa negociación será la integración de ese hipotético CNE y las condiciones que regirán el proceso. De producirse esa abismal crisis, siempre anunciada pero jamás concretada, el gobierno concertará, cederá y propondrá acuerdos conciliatorios, pero jamás renunciará a demandar algunas garantías. No hacerlo, sería capitular. Ya tenemos evidencias suficientes que indican que la capitulación no se encuentra en sus planes. Un desafío fundamental de la oposición reside en recuperar la confianza del ciudadano en la importancia de su voto, teniendo en cuenta que las elecciones se darán en medio de ese quiebre de la gobernabilidad en la que los bandos en pugna tendrán que ceder en aspectos que consideran cruciales. Lo demás es ilusorio. Si la dirigencia no adquiere plena conciencia de estas restricciones que el cuadro político impone, toda concesión al régimen aparecerá como un signo de debilidad y entrega. El pensamiento simple y maniqueo campea.

El liderazgo que emerja después del 20 de mayo tiene ante sí retos descomunales. Si no los asume con éxito, la labor destructiva del régimen continuará indetenible.

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