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Venezuela: votar en dictadura por Carmen Beatriz Fernández – Blog Polis – 17 de Octubre 2017

La autora analiza cómo transcurrieron las elecciones de gobernadores venezolanas: árbitros partidistas, votos forzados y un fuerte argumentario para disuadir a los opositores de que fueran a votar.

El domingo en Venezuela pistoleros asaltaron dos autobuses de pasajeros. Sucede casi todos los días, en realidad. Caracas se ha convertido en capital hemisférica del crimen. La novedad está en que los asaltantes actuaron sobre autobuses que trasladaban electores migrados. Al finalizar la acción criminal los ladrones se llevaron las llaves de los buses, para que de esta forma sus choferes no pudieran seguir trasladando electores. Y es que a escasas 72 horas de celebrarse las elecciones más de 700 mil votantes, aquellos que sufragaban en los circuitos más fuertemente opositores, fueron cambiados de su centro de votación, hacia otros más distantes geográficamente y más hostiles políticamente. El cambio se hizo a última hora y sin la suficiente advertencia a los electores, muchos de los cuales se enteraron del traslado justo al llegar a su centro de votación. Allí los esperaba el apoyo en movilización del candidato opositor, y deberían trasladarse a sufragar en centros saturados, con logísticas deliberadamente complicadas, fuertes colas y cerca del doble de electores del que fueron diseñados para manejar.

Desde hace ya varios años el árbitro electoral venezolano dejó de serlo para convertirse tímidamente en un jugador oficialista. Un árbitro que imponía condiciones leoninas a la oposición y se las facilitaba al oficialismo, un árbitro que inclinaba el campo de juego para que a su equipo favorito le fuera más fácil meter goles. Un recurso muy manido en los últimos años fue dejar en evidencia la parcialidad del árbitro electoral y su posibilidad de torcer el resultado de las urnas, ello facilitaba desmotivar al elector opositor a ejercer su voto y dificultaba los acuerdos entre quienes adversan al gobierno. Son también frecuentes los casos de votos forzados donde se acompaña, a veces militarmente, al votante más pobre y rural. Tampoco se le permite votar al elector de la cada vez más abundante diáspora que representa ya más del 10% del padrón electoral.

Mientras que el 25% chavista de la sociedad iba a votar, el 75% opositor se debatía entre ir o no
Nunca durante la llamada revolución bolivariana las condiciones electorales han sido equilibradas, pero en las elecciones que se celebraron el domingo, se entró en una nueva fase. Ese árbitro cedió a su timidez inicial para convertirse descaradamente en el único jugador relevante del equipo de Maduro: el que mete todos los goles.

El domingo unos 18 millones de electores fueron llamados a votar en las elecciones para escoger gobernadores. Fueron éstas unas elecciones extemporáneas que habían debido celebrarse el pasado diciembre, por mandato constitucional. El chavismo, que alardeaba tanto de la muy frecuente convocatoria a las urnas, dejó de celebrar elecciones apenas comenzó a perderlas y llegó a estas en parte por presión internacional, y en parte por un esfuerzo de Maduro de aligerar la presión interna, aún a costa de sacrificar a algunas de sus propias fichas.

En Venezuela 3 de cada 4 electores adversan duramente al gobierno de Maduro y con esos números se podría esperar que la oposición se hiciera con al menos 20 de las gobernaciones. Pero nunca fue ése el pronóstico, pues mientras que el 25% chavista de la sociedad estaba convencido de ir a votar, el 75% opositor al régimen de Maduro se debatía entre si ir a votar o dejar de hacerlo, con lo cual la batalla en las urnas electorales se hacía mucho más equilibrada.

Los problemas serios comienzan cuando el electorado se convence de que no hay salidas por la vía electoral
En una elección normal una campaña de gobiernos regionales sería ocasión de presentar y debatir propuestas, contrastar lemas, destacar imágenes. Nada eso pasó en esta contienda. Fue un proceso con perspectiva nacional: durante la campaña el gobierno central usó toda su fuerza argumental para disuadir a los opositores de que fueran a votar. Un argumento fue categorizar a las negociaciones gobierno-oposición como evidencia de un pacto de convivencia, tratando de convencer a las bases opositoras de que hay acuerdos turbios y colaboracionismo. Otro argumento insistía en que votar era reconocer a la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente. Un tercero, ya reiterado, hacer siempre evidente la parcialidad del árbitro electoral. Quizás uno de los momentos más interesantes de la campaña se dió cuando más de 20 presos políticos suscribieron desde su cárcel una carta invitando a votar. Las campañas electorales también se juegan durante las dictaduras, pero en ellas los mensajes son distintos…

Sin embargo durante las últimas dos semanas el liderazgo opositor había sido capaz de convencer a sus electores sobre la importancia de asistir a votar. La disposición al voto entre los opositores, que se mantenía en niveles inferiores al 50% fue creciendo hasta alcanzar un compromiso superior al histórico para elecciones regionales. Así las cosas el oficialismo recurrió a su plan B, con el que consiguió hacerse con 17 de las 23 gobernaciones. Fallada la táctica de impulsar argumentalmente la abstención, se buscó lograrla por la vía de inclinar aún más la cancha para dificultar al máximo el voto opositor. Es posible incluso que se haya ido un paso más allá en el pucherazo, y el fraude en las condiciones electorales se haya complementado con fraude en la votación, particularmente en aquellos centros de menor tamaño. Un indicador no venial es que existen numerosos centros de estas características en los que el candidato oficialista obtuvo más votos de los que nunca obtuvo el difunto comandante Chávez.

Quizás no haya nada demasiado nuevo en esto: a fin de cuentas ningún sistema se juzga como más o menos democrático porque existan reclamos de fraude. El poder suele jugar con ventajismo en todas partes del mundo. Sin embargo el dilema sobre si participar o no, no es banal en un sistema político. Los problemas serios comienzan cuando buena parte del electorado se convence de que no hay salidas por la vía electoral.

*** Carmen Beatriz Fernández es profesora de Political Systems en la Universidad de Navarra y preside la consultora DataStrategia.

CNE chavista otorga 17 gobernaciones a la dictadura y oposición habla de fraude por Orlando Avendaño – Panampost – 15 de Octubre 2017

El régimen chavista ha vuelto a cometer fraude, según la oposición venezolana.
La presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, Tibisay Lucena, apareció a las diez de la noche (hora local) para anunciar los resultados oficiales de las elecciones regionales de este quince de octubre. A pesar de lo advertido, hubo nuevamente sorpresas: el mismo árbitro que impuso la Asamblea Nacional Constituyente otorgó 17 gobernaciones a la dictadura.

Según Lucena, este domingo la dictadura salió triunfante y se impuso sobre la Mesa de la Unidad Democrática, que perdió, al lograr solo cinco gobernaciones. En los principales estados, a pesar de Táchira y Zulia, ganó el régimen de Nicolás Maduro.

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En los estados Amazonas, Aragua, Barinas, Carabobo, Cojedes, Falcón, Guárico, Lara, Miranda, Monagas, Portuguesa, Sucre, Trujillo, Yaracuy, Delta Amacuro y Vargas se impuso el chavismo sobre la MUD. La coalición opositora, en cambio, solo logró ganar en Mérida, Zulia, Táchira y Anzoátegui. Aún no se define el estado Bolívar.

De esa manera, varias de las gobernaciones más importantes del país ahora pertenecen al régimen de Maduro: Miranda, donde ganó el chavista Héctor Rodríguez y perdió el miembro de Primero Justicia, Carlos Ocariz; en el estado Carabobo salió derrotado el de Voluntad Popular, Alejandro Feo La Cruz, y ganó el excéntrico Rafael Lacava. En Mérida y Táchira, ambos estados andinos, triunfó la oposición. También en Zulia, entidad en la que gobernaba el reconocido oficialista Arias Cárdenas.

Se trataría no solo de la reafirmación de un mapa tiznado de rojo, sino de una victoria popular. De acuerdo con la dictadura chavista, hoy el 54 % de los venezolanos dieron un espaldarazo a Maduro.

Minutos antes del anuncio del Consejo Nacional Electoral, la oposición ya había planteado la posibilidad de que la dictadura cometiese fraude. El jefe del comando de campaña, Gerardo Blyde, aseguró que sus números no iban a coincidir con los de la dictadura. Advertía lo inevitable.

Finalmente, luego de una hora y media de espera, Blyde habló al país. La Mesa de la Unidad Democrática ratificó que se había cometido fraude, aseguraron que no reconocían los resultados y pidió a los candidatos a las gobernaciones “organizar acciones de calles”.

“Debemos decirlo: lo intentamos. Intentamos jugar con las reglas, y con las que nos iban cambiando, pero urge unificarnos en una misma política y criterio común”, dijo el dirigente opositor.

Por último, invitó a todas las fuerzas políticas venezolanos de la oposición, aunque difieran, a volverse a sentar en una mesa para estructurar una nueva estrategia de cara al escenario del fraude.

Esto también se contrasta con la información preliminar que había proporcionado Nelson Bocaranda, uno de los periodistas más reconocidos de Venezuela, en donde aseguraba, por medio de un audio, que la oposición le habría ganado por lo menos 11 gobernaciones al chavismo, esto apartir de información de fuentes cercanas al periodista.

“Se ganó la oposición en el estado Miranda, Lara, Táchira, Mérida, Zulia, Nueva Esparta, Amazonas (…) posiblemente Falcón y Bolívar. Hay una pelea cabeza a cabeza entre Marco Torres [el candidato chavista] y el también echado a perder Ismael García (haciendo referencia al estado Aragua)”.

Según la información del periodista los estados que legitimamente habría ganado la oposición habrían sido Miranda, Táchira, Lara, Nueva Esparta, Falcón, Anzoátegui, Bolívar, Amazonas, Carabobo, Bolívar y Zulia.

 

La oposición venezolana teme un fraude en las elecciones regionales por Alfredo Meza – El País – 16 de Octubre 2017

Gerardo Blyde, jefe de campaña de la Mesa de la Unidad Democrática, afirma que los resultados que anunciará el Consejo Nacional Electoral son distintos a los que ellos tienen

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Los venezolanos han elegido este domingo a 23 gobernadores de provincia en un proceso marcado por la confusión. A primera hora de la noche la oposición venezolana estaba convencida de que había ganado la mayoría de los Estados en disputa en las elecciones regionales. Pero, repentinamente, cuando la fiesta se preparaba, en el comando opositor comenzaron a aparecer las caras largas. El jefe de campaña de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Gerardo Blyde, ha afirmado que el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunciará unos resultados distintos a los que la oposición tiene. El anuncio de Blyde, quien quiso alertar especialmente a la comunidad internacional, sugiere que el régimen de Venezuela, que controla al órgano electoral, pudiera haber cometido un fraude. “Tenemos serias dudas de los resultados que se anunciarán en los próximos minutos”.

A 72 horas de la votación, el CNE, controlado por el presidente Nicolás Maduro, ha decidido reubicar 201 colegios electorales y enviar a los votantes a centros atestados de electores y con pocas mesas. Los intereses del régimen venezolano, que apuesta por la abstención, se vieron reforzados. Desinformación, enormes filas, máquinas que no servían y una sensación de caos hizo mella en el ánimo de los opositores.

Muchos miembros de la oposición no estaban convencidos de participar en los comicios, que debían haberse celebrado en diciembre de 2016. El régimen controla 20 de las 23 gobernadurías. Durante las protestas ocurridas entre abril y agosto —que dejaron 125 muertos y centenares de heridos— los líderes opositores vendieron la idea de que no abandonarían la calle hasta lograr un cambio de régimen. Para esos ciudadanos, las regionales son un consuelo menor, entre otras cosas porque tienen la idea, muy arraigada, de que es inútil ganar la mayoría de las provincias si Maduro sigue en el poder.

Hasta el mediodía las proyecciones de participación del analista electoral Eugenio Martínez no superaban el 50% del censo con casi la totalidad de las mesas instaladas. No eran buenas noticias para la MUD, la coalición de partidos políticos de la oposición. Para poder ganar la mayoría de las gobernaciones en disputa la MUD necesita una alta participación. Durante toda la mañana sus seguidores han hecho esfuerzos por llamar a votar a sus partidarios a pesar de las dificultades.

La reubicación de los centros electorales, que según el CNE afectaba apenas a 619.159 electores (un 3,42% del registro electoral) es el último de los obstáculos al que se tuvo que enfrentar la MUD en su esfuerzo de encontrar una solución pacífica a la crisis de Venezuela.

Sus principales líderes, Leopoldo López y Henrique Capriles, no pueden participar como candidatos por distintos motivos. López cumple en su casa una condena de 13 años y nueve meses de prisión, mientras que Capriles ha sido inhabilitado para los próximos 15 años por un caso de corrupción. También tienen en contra la brutal campaña del Gobierno, que ha repetido la idea de que los ganadores deberán jurar su cargo ante la Asamblea Nacional Constituyente, el Parlamento chavista controlado por Maduro desde finales de julio que asumió las funciones de la Asamblea Nacional, que controla la oposición.

Casi ningún país de América y Europa ha reconocido esa instancia porque no fue convocada de acuerdo con lo establecido en la Constitución y su elección es cuestionada por fraudulenta.

Supuesto simulacro

Para intentar infundir ánimo a su electorado, la oposición asumió como una victoria la convocatoria de las elecciones a gobernadores. Haciendo gala de su control sobre el CNE, Maduro había postergado su celebración porque los estudios de opinión vaticinaban una derrota histórica. Muchos expertos piensan que se vio obligado a convocarlas para mantener un simulacro de democracia en Venezuela y rechazar la idea de que en el país rige una dictadura. El régimen venezolano y sus principales dirigentes fueron sancionados por Estados Unidos y también se esperan sanciones de la Unión Europea.

Si las proyecciones se cumplen, los candidatos de la oposición podrían controlar 16 provincias, de acuerdo con los cálculos de un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello. Sería la primera elección regional en 20 años que no dominan los candidatos del Gobierno. Las gubernaturas se han convertido en bastiones de apoyo para Maduro. La pérdida del control de las provincias sería un duro golpe para la autodenominada revolución bolivariana, el movimiento que fundó el difunto presidente Hugo Chávez, y una señal de la pérdida de apoyo entre los más pobres.

CREDIBILIDAD EN CUESTIÓN
Los resultados de las elecciones venezolanas suelen anunciarse cuando el Consejo Nacional Electoral considera que las tendencias a favor de un candidato son irreversibles. Hasta el 30 de julio, cuando se eligió a la Asamblea Nacional Constituyente, había un consenso general. Esos resultados reflejaban lo que había ocurrido durante las votaciones. Pero a principios de agosto, días después de aquellos comicios, la credibilidad del órgano saltó por los aires. El proveedor del software electoral, la empresa Smartmatic, alegó que los resultados de la última elección habían sido manipulados. Para las elecciones de este domingo el CNE sustituyó a Smartmatic por una empresa cercana a un exfuncionario del Gobierno.

Pero a principios de agosto, días después de aquellos comicios, la credibilidad del órgano comicial saltó por los aires. El proveedor del software electoral, Smartmatic, alegó que los resultados de la última elección habían sido manipulados. Para estas elecciones el CNE sustituyó a Smartmatic por una empresa cercana a un exfuncionario del gobierno. Con ese marco se estima que en las provincias con resultados cerrados el cómputo se demore más tiempo.

El chavismo obtiene una polémica victoria en las elecciones de gobernadores en Venezuela por Alfredo Meza – El País – 16 de Octubre 2017

La oposición asegura que el Consejo Nacional Electoral ha anunciado resultados fraudulentos

El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha proclamado que los candidatos del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtuvieron 17 de los 23 Estados en disputa. Minutos antes de conocerse la noticia, el jefe de campaña de la oposición, Gerardo Blyde, denunció que la autoridad electoral anunciaría unos resultados distintos de los que ellos tenían y alertó a la comunidad internacional sobre el fraude que estaría cometiendo el régimen.

1501181245692“Arrasó el chavismo”, dijo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. “Desde ya acepto los resultados de las elecciones”, agregó el gobernante en un discurso pronunciado minutos después del anuncio de la presidenta del CNE, Tibisay Lucena. El Gobierno ha reconocido su derrota en cinco provincias –Anzoátegui, Mérida, Táchira, Nueva Esparta y Zulia– y podrían haber perdido una más. A falta de los resultados en el sureño Estado de Bolívar, el chavismo controla el 75% de las gobernaciones.

Maduro se mostró exultante en la victoria y le advirtió a la oposición que no aceptaría guarimbas (protestas) en las regiones que controlará la oposición. “No vamos a pegar gritos donde perdimos”, ironizó. “No le pediremos a Donald Trump y a Luis Almagro [secretario general de la OEA] que nos invadan”, agregó.

La oposición ha perdido en el Estado Miranda, una de las joyas de la corona, gobernada por el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski, a manos del joven chavista Héctor Rodríguez. Ha sorprendido también el revés en los centrales Estados de Carabobo y Lara, cuyas victorias tenían entre sus cómputos.

A primera hora de la noche la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) estaba convencida de que había ganado la mayoría de las 23 gobernaciones en disputa. A falta de las impugnaciones que seguramente vendrán en los próximos días, el resultado luce como un inmenso varapalo para la alianza de partidos opositores, que centró sus esfuerzos en convencer al electorado de que si lograban controlar la mayor parte de las regiones se pondrían a tiro de la presidencia de la República, cuyas elecciones se celebrarán en diciembre de 2018.

Este anuncio también refuerza las sospechas del ala más radical del antichavismo, que se negó a participar en el proceso argumentando que el CNE no es un árbitro confiable. Controlado por Maduro, el órgano electoral venezolano perdió la credibilidad que tenía tras la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, el parlamento que hizo escoger el mandatario a finales de julio para evitar tratar con la Asamblea Nacional, que domina la oposición. Smartmatic, la compañía que proveía el software de las máquinas de votación, denunció que las autoridades venezolanas habían dado resultados falsos de participación.

En rigor, la oposición de Venezuela ahora controla dos gobernaciones más. En las elecciones regionales pasadas habían obtenido apenas tres. Pero el aumento no representa la mayoría que le adjudicaban las encuestas. En el peor de los casos esos estudios aseguraban que la MUD obtendría un mínimo de 13 gobernaciones. Los estimados, ya se sabe, no suelen tomar en cuenta la realidad que muchos venezolanos ya asumen como una verdad definitiva. Lo dijo la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, al conocer los resultados. “Las dictaduras no pierden”.

El régimen de Maduro y la oposición miden fuerzas en las elecciones a gobernadores por Alfredo Meza – El País – 15 de Octubre 2017

Unos 18 millones de venezolanos están convocados a las urnas para elegir a las máximas autoridades de las 23 provincias del país

Nicolás Maduro y la oposición de Venezuela vuelven a medir fuerzas este domingo para elegir a los gobernadores de 23 Estados del país con dos propósitos distintos. El chavismo busca retener la mayor parte de las 20 provincias que hoy controla. Y la oposición, dividida entre los entusiastas del voto y una minoría muy ruidosa que ha llamado a la abstención porque considera que las elecciones legitimarían el régimen, busca convertirse por primera vez en casi dos décadas en la mayoría que pronostican las encuestas.

En un país golpeado por cuatro meses de violentas protestas y hundido en una severa crisis económica y política, sin visos de pronta solución, unos 18 millones de venezolanos están llamados a escoger, para un periodo de cuatro años, a las máximas autoridades regionales, entre denuncias de irregularidades y la frustración de muchos que exigieron en las calles comicios generales con la expectativa de dejar atrás cuanto antes la etapa de Maduro.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición de partidos opositores al régimen, considera que las elecciones del domingo son un paso en el camino hacia las presidenciales, que, de acuerdo con la Constitución, deberían celebrarse a finales de 2018. Los dirigentes políticos le están dando a la votación la connotación de una lucha épica debido a las dificultades que están enfrentando para superar los obstáculos impuestos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que responde a los intereses de Maduro. Ya lo ha dicho el saliente gobernador del Estado de Miranda, Henrique Capriles Radonski, quien no se presentará a la reelección porque está inhabilitado por la Contraloría General de la República: “Vamos hacia un proceso electoral en las peores condiciones”.

El régimen de Maduro y la oposición miden fuerzas en las elecciones a gobernadores El chavismo intenta que los opositores se abstengan en las elecciones regionales
Maduro convierte las elecciones regionales en un reconocimiento a la Constituyente
En esa batalla contra la adversidad denunciada por Capriles se incluye el cierre de varios colegios electorales, que implica la reubicación de unos 715.000 electores a 72 horas de los comicios, y el operativo diseñado por el Gobierno para informar a los votantes. Casi todos esos centros están ubicados en zonas donde la oposición podría lograr la mayoría. El CNE ha decidido cerrarlos, porque en esos sectores se desarrollaron buena parte de las protestas que entre abril y agosto mantuvieron en jaque al régimen y que dejaron al menos 135 muertos y centenares de heridos. Algunos analistas consideran que esa decisión podría provocar que los candidatos de la MUD obtengan menos votos de los que podrían sacar en condiciones normales.

Esta es la última de las dificultades que ha enfrentado la oposición desde que decidió inscribir sus candidaturas. La decisión ha sido ampliamente criticada por sectores que consideran que se ha traicionado el resultado de la consulta convocada el 16 de julio pasado, en la que más de siete millones de personas aprobaron el rechazo a la elección de Asamblea Nacional Constituyente, el parlamento que 14 días después hizo escoger Maduro para sustituir al Poder Legislativo que controla la oposición; exigieron a las fuerzas armadas que defendieran la Constitución vigente y que respaldaran las decisiones de la Asamblea Nacional; y solicitaron la formación de un Gobierno de unidad nacional después de la celebración de elecciones nacionales. Estas voces, entre las que se incluyen los partidos de la exdiputada María Corina Machado y del encarcelado alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, no han llamado a la abstención, pero han reiterado que no votarán.

La grieta entre la oposición partidaria de llegar a la presidencia aprovechando las pocas oportunidades que concede el régimen y aquella que demanda la salida inmediata de Maduro se ha ensanchado cada día. Maduro ha advertido estas diferencias y se encarga de agitarlas cada día con un discurso provocador. El gobernante ha advertido que los ganadores deberán juramentarse ante la Constituyente, formada solo por diputados chavistas, y que todos aquellos que participen en las elecciones están subordinados a su égida. Dos meses y medio después de su elección, la Constituyente no ha podido cumplir con los planes del oficialismo, porque no es reconocida por los países más importantes de América y Europa

La MUD ha descartado que sus gobernadores se presenten ante la Constituyente. Se trata de una declaración que busca pasar de largo del desánimo que provoca entre sus votantes los planes de Maduro. Todas las encuestas han señalado que cuanto más baja sea la abstención, mayores posibilidades tendrá la oposición de controlar un mayor número de gobernaciones. Los cálculos más optimistas indican que podrían imponerse en 18 de las 23 provincias, aunque esto supondría una abstención menor al 48% registrado en diciembre de 2012, cuando se celebraron los últimos comicios de este tipo. Otros cálculos le dan al chavismo un máximo de 10 gobernaciones. En cualquier caso, la oposición sería la nueva mayoría. Para ellos no es cualquier cosa.

Algunas consideraciones en vísperas a las elecciones regionales por Alfredo Infante S.J. – Revista SIC – 14 de Octubre 2017

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Por lo que he ido midiendo entre la gente desde la observación y relacionalidad primaria, considero lo siguiente:

  1. Las descaradas estratagemas del gobierno a través de su brazo político electoral (CNE) con el fin de profundizar la abstención está provocando en el elector una indignación tal que la gente, vecinos y grupos familiares, se están organizando entre sí, para ir a votar a dónde sea que los envíen, sin miedo.
  2. Ha aumentado la intencionalidad del voto y aunque por la cultura presidencialista históricamente en las elecciones regionales los porcentajes de abstención son importantes, en estas elecciones se superará con creces los tradicionales porcentajes de participación.
  3. De igual modo, para La MUD, remar contra viento y marea, como sucedió con la validación de los partidos políticos, ha aceitado el motor y fortalecido la musculatura de la maquinarias de los partidos.
  4. Aunque hubo una campaña al interno de la oposición contra los partidos políticos y la MUD, la misma ha perdido agarre al coincidir, no en la intencionalidad pero si en los hechos, con la táctica gubernamental.
  5. Ha calado hondamente la consigna de «el voto es calle», desmontando los argumentos de quienes a nombre de la resistencia señalaban que «votar era traicionar la calle».
  6. De igual modo, ha ido creciendo la conciencia de que en un proceso electoral no basta votar sino que hay que cuidar el voto y -aunque el gobierno a través de su brazo político electoral (CNE) no ha permitido la observación de organizaciones serias en la materia como El Observatorio Electoral Venezolano (OEV)- los ciudadanos están dispuestos a inventar modos alternativos de defender su voto.
  7. Creo, también, que el gobierno ha descuidado dos elementos culturales que se activan en estos contextos, el primero, el lúdico, el venezolano asume el hecho electoral no sólo como un evento político sino como una competencia deportiva y festiva, y no hay nadie más detestable que aquel que quita los espacios para jugar, o compra al árbitro, o se apropia de la pelota, o quiere que todos aplaudan a su equipo; el otro elemento es la solidaridad natural de nuestro pueblo por aquel que se encuentra en desventaja.
  8. Pero lo más importante de todo, es que las mayorías desean un cambio político, y aunque las regionales no van a cambiar mágicamente la situación, éstas representan un paso importante para reconstituir las fuerzas democráticas como un acto reisilente ante tanta adversidad.
  9. Hay en el pueblo de a pie, cada vez más, la conciencia de que esta tragedia que vivimos tiene responsabilidades políticas claras en quienes han dirigido los destinos del país durante estos 18 años.
  10. Por todo esto, estas elecciones regionales serán también una especie de referendo revocatorio, quienes salen a votar no solo votarán por un gobernador, sino que descargaran su indignación contra el régimen.

Maduro convierte las elecciones regionales en un reconocimiento a la Constituyente por Alfredo Meza – El País – 12 de Octubre 2017

1507779306_002047_1507780229_noticiarelacionadaprincipal_normal_recorte1.jpgEl mandatario venezolano quiere darle un impulso al nuevo Parlamento que no ha sido reconocido por la mayoría de los países de América y Europa

El mandatario Nicolás Maduro ha afirmado este miércoles en el programa de televisión del hombre fuerte del régimen, Diosdado Cabello, que las elecciones regionales del próximo domingo en Venezuela, que escogerán a 23 gobernadores de provincias, serán un tácito reconocimiento a la Asamblea Nacional Constituyente. El gobernante pretende que los ganadores se juramenten “y se subordinen” a una instancia que no solo es desconocida por sus adversarios de la Mesa de la Unidad Democrática, sino por la mayoría de los países de América y Europa.

“Todo el que vote el domingo estará votando por la Asamblea Nacional Constituyente, reconociendo el poder de la ANC. Todo el que salga a votar, porque es la ANC quien los convoca, quien organiza”, afirmó en una llamada telefónica.

La ANC es el parlamento que hizo escoger Maduro a finales de julio para cesar las funciones legislativas de la Asamblea Nacional, que controla la oposición, pero apenas ha podido dictar leyes. En dos meses y medio no ha podido legislar como el gobernante prometió, ni se conocen novedades de la redacción de una nueva Constitución. El régimen busca con insistencia que la comunidad internacional la reconozca y ha aprovechado las reuniones con la oposición en República Dominicana para plantear un acuerdo sobre su funcionamiento. El órgano está conformado únicamente por representantes oficialistas.

Las elecciones regionales han sido convocadas con casi un año de retraso por parte del Consejo Nacional Electoral, un órgano que controla el chavismo. El régimen pretende evitar que sus adversarios le arrebaten el control de la mayoría de las regiones, como auguran todos los estudios de opinión, y ha apelado a toda clase de maniobras para desmovilizar a la base de la oposición una vez que autorizó que se convocaran. El reconocimiento de la Constituyente es una de las últimas estrategias que pretenden provocar el desaliento del antichavismo, que luce dispuesto a votar según las encuestas, pero que desconfía de las autoridades electorales porque considera que son parciales.

Parte de la dirigencia opositora ha dicho que no participará en las elecciones del domingo. Entre ellos está la exdiputada María Corina Machado, quien considera que el proceso del domingo “es una farsa” y que es prioritario “salir del régimen” antes de celebrar elecciones.

 

15-O: Un balance anticipado por Simón García – Blog Polis – 13 de Octubre 2017

Se despejará la incertidumbre. El gobierno perderá a pesar de su arsenal de tramposerías. La reubicación fue una. El garrote vil del régimen en materia electoral, las matronas del CNE, hará de todo para voltear los resultados en unos siete Estados donde la ventaja opositora resultaba pequeña.
La abstención es el arma secreta del régimen para ganar en lugares de clase media. La inducirán con nuevas provocaciones, amplificarán la voz de los opositores a la MUD y multiplicará mitos, como el de dictadura no sale con votos, que lo presentan como invencible.
Pero hasta el menos avisado sabe que esta elección constituía la gran oportunidad para castigar el uso destructivo y abusivo de poder, quitarle las gobernaciones y decirle no a los responsables de arruinar millones de vidas. ¿Por qué no darles con el voto?
La oposición saldrá confirmada como mayoría y las victorias de sus candidatos reanimará la esperanza. Pero no es suficiente: la rebeldía electoral de los ciudadanos debe ser contundente. Evidenciar que el régimen no tiene gente
El primer logro será haber llegado a una elección que el gobierno no quería. La fuerza de calle y la presión internacional, lo obligaron a retomar el camino electoral. Un hecho bueno para todos porque desbloquea las elecciones de Alcaldes, concejales, legisladores y la del presidente, mal de todos los males.
El segundo será deslegitimar a la ANC, ya herida por el “al menos un millón de votos” de Smarmatic. Moralizará a la oposición. Reforzará las acciones de naciones amigas involucradas en devolverle al país el derecho a seguir resolviendo por los votos el rumbo que desea la mayoría y para decidir, entre venezolanos, en manos de quienes colocar su conducción. Mas que nunca necesitamos importar futuro, frente a un siglo XXI que nos está pasando de largo.
No deja de tener significación, por el aliento que factores de poder le da, la patética demostración de inutilidad del pensamiento extremista. En esa minúscula fracción de gladiadores de la antipolítica se rascan sus fantasías viejos conservadores, jóvenes con natural impaciencia, resentidos con la MUD, actores que quieren influir sobre un nuevo gobierno y los que no admiten que los partidos sean componentes de la democracia. Los reúne la prédica por la abstención, la mejor ayuda que este rincón de la oposición le da al gobierno, cada vez que hay una elección.
Las cifras ratifican que la sociedad quiere salir del régimen y de las crisis por medios constitucionales, electorales, democráticos y pacíficos. Son un duro golpe a las mafias que pugnan por imponer una dictadura y un aliciente para los que se sienten incómodos, en el seno del gobierno y en el campo oficialista, con el plan totalitario. Pero aún les da miedo hablar. También ayudarán a los gobiernos amigos que se oponen a la violación de los derechos humanos y las vulneraciones a la Constitución.
Los números reflejarán la victoria del voto castigo. A menos que a la macolla de tráficos y negociados, les de por apagar la lámpara, el domingo 16 seremos más libres y estaremos más cerca del país que todos necesitamos. El fraude podrá maquillar la derrota de la cúpula, pero resultará inútil para mantenerla a la fuerza.

¿Vichy en Venezuela? por Diego Arria – El Nuevo Herald – 11 de Octubre 2017

UnknownEs bien conocido que tras el derrumbe del ejército francés en 1940, el héroe de la I Guerra Mundial, el mariscal Philippe Pétain, firmó un armisticio con Alemania que permitió la creación del llamado régimen de Vichy, reconocido por su política colaboracionista con los nazis que con su Wehrmacht –fuerza armada alemana– se erigieron como la autoridad máxima en la zona ocupada de Francia.

¿A cuenta de qué recuerdo este infame capítulo de Vichy?

Porque la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela (ANC), que no ha sido reconocida por la gran mayoría de la comunidad internacional, ha acordado que se celebren elecciones para gobernadores el 15 de octubre, con el mismo Consejo Nacional Electoral (CNE), recientemente acusado por sus propios asesores internacionales de practicar el fraude electoral.

Semejante realidad no ha inhibido a la coalición electoral llamada MUD, Mesa de la Unidad Democrática, para llamar a sus partidarios a votar, con el mensaje de que “no se pueden perder espacios”. Todas la encuestas reflejan que, de ser limpias las elecciones, sus candidatos podrían ganar 20, o quizás hasta las 23 gobernaciones en juego.

El problema es que más que elecciones, se anticipa un proceso de “adjudicaciones”. O sea, que el CNE hará posible ajustar los resultados a las necesidades del régimen. Por otra parte, el presidente Nicolás Maduro ha declarado que será invalidada la elección de “todo gobernador o gobernadora”, que no reconozca su ilegítima Asamblea Nacional Constituyente. Esto significa que solo podrían asumir esos cargos los gobernadores que en una suerte de armisticio como el suscripto por Pétain con los nazis, se entreguen y se subordinen a la ANC.

Entre tanto, la Wehrmacht local –el SEBIN, el servicio de inteligencia– ejercerá la autoridad máxima en esas gobernaciones con el apoyo y control de la ANC. De esa manera, gobernadores sometidos, entregados, representarían sin ninguna clase de poderes, recursos y facultades, la imagen que el régimen está desesperado por exhibir: la existencia de un cierto tipo de juego democrático de oposicionistas compartiendo el poder. En todo caso, se tratará más bien de colaboracionistas. Vichy en el Caribe.

Si esta es la situación, ¿por qué los partidos de oposición aceptan las reglas impuestas por la narcotiranía militarizada a través de su Asamblea Nacional Constituyente?

Primero, porque los cuatro partidos principales necesitan posiciones y recursos para sus afiliados, aunque esas posiciones no representarían ninguna clase de beneficios para los venezolanos, cuya libertad no solo seguiría secuestrada, sino que se estaría contribuyendo a legitimar y a perpetuar al régimen aparentando falsamente compartir el poder.

Y segundo, porque esos partidos esgrimen el argumento de que no se pueden entregar espacios al régimen. Convenientemente olvidan que el mayor y el más importante espacio obtenido después de estos 19 años horribles, fue el triunfo en diciembre de 2015 cuando obtuvimos dos terceras partes de la votación para la Asamblea Nacional.

¿Y qué hicieron esos partidos con semejante espacio?

Solo sacar públicamente los retratos de Hugo Chávez del Palacio Legislativo, que por cierto han regresado tras las elecciones de la ANC. Tampoco les importó a esos dirigentes políticos que el 16 de julio del presente año, casi ocho millones de venezolanos les dimos un mandato popular sin precedentes para constituir un gobierno de unidad nacional. Un mandato, por cierto, que no solo desconocieron sino que ni siquiera se atrevieron a anunciar.

Pétain promovió un “nacionalismo de exclusión” que buscó justificarse alegando la presunta existencia de enemigos internos; judíos, masones, gitanos fueron perseguidos. En Venezuela, esos supuestos enemigos serían los que muchos dirigentes de la oposición oficial califican de “radicales”, de “guerreros del teclado”, o de “vivir cómodos” en la diáspora. En suma, esta infame política colaboracionista de los franceses de Vichy con el nazismo, mañana puede repetirse en nuestro país con los neo-Vichys que además de ser ungidos, deberán ser aceptados por el régimen.

El héroe de Verdún, el mariscal Pétain que proclamaba en pancartas: “Franceses, ustedes no son ni vendidos, ni traidores, ni abandonados. Vengan a mí con confianza”, acabó condenado por traidor, primero a muerte, y luego a cadena perpetua tras lograrse la liberación de Francia en 1944.

Una liberación en que participó la Resistencia, con el general Charles de Gaulle a la cabeza. No debemos olvidar que en su época, sus miembros fueron acusados también de radicales, o de vivir cómodos en la diáspora, como el mismo de Gaulle, quien no tenía “teclado”, y solo podía hablar desde el exilio por los micrófonos de la BBC en Londres, pero que mantuvo viva la esperanza y la dignidad de los franceses arengándoles: “Ocurra lo que ocurra la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará”.

Ex embajador de Venezuela ante la ONU, ex presidente del Consejo de Seguridad de la ONU y ex gobernador de Caracas.

 

Volver a la calle por Alberto Barrera Tyszka – ProDaVinci – 8 de Octubre 2017

 

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Quizás hay que empezar reconociendo que las elecciones del próximo domingo provocan, en la mayoría de los ciudadanos, algo parecido a un cortocircuito interior, un breve mareo en la conciencia, un beriberi emocional por lo menos. Juntos llevamos casi 2 años haciendo todo lo correcto, todo lo posible, todo lo democráticamente correcto y posible, para ejercer nuestro voto y expresar de manera participativa y protagónica nuestra opinión. Y juntos fracasamos. El oficialismo, de forma tramposa, cobarde y violenta, hizo lo imposible por impedir que hubiera votaciones libres y universales. Peor aún: organizó su propio bingo de los animales para estafar electoralmente al pueblo venezolano. Sí. Así pasó. Y es una historia que genera una frustración enorme, una indignación infinita.

Hay que reconocer y aceptar que duele. Todavía, cada vez que veo y escucho a Tibisay Lucena, me crujen todas las vocales. Se me atasca una rabia en el origen de la lengua. Hasta mi cédula de identidad echa humo. No es fácil pensar en votar, ir a votar de nuevo, después de todo lo que ha pasado, con este mismo CNE, con este mismo gobierno fraudulento. No es nada fácil. Pero esto no es un gobierno democrático. Y las luchas contra los gobiernos no democráticos nunca han sido fáciles. Exigen superar la radicalidad instantánea, manejarse con mayor inteligencia ante el poder del adversario. La indignación es un sentimiento legítimo pero no es una estrategia política. La emoción no es una forma de pensamiento. No es una maniobra. A veces, por el contrario, es un lujo que no podemos darnos.

Después de todo este tiempo de batallas, desde el inicio de la nueva Asamblea Nacional hasta las marchas en la calle de este año, el oficialismo apura unas elecciones regionales. Sabe que es el momento, su mejor oportunidad, para intentar derrotar a la oposición y lograr recuperar un poco de legitimidad internacional. Su mejor aliado, curiosamente, está del otro lado. Para los comicios del próximo domingo, el gobierno depende más de las bases de la oposición que de las bases del chavismo. Por eso promueven la confusión, distribuyen el desánimo, alientan la abstención. Si todos los pensáramos con el miocardio, nadie iría a votar el 15 de octubre. Luchar contra una dictadura obliga pensar de otra manera.

No deja de ser sorprendente la cantidad de artículos, mensajes, tuits… que están circulando, tratando con ansia de convencer a los futuros abstencionistas del domingo. Es un gran desgaste realizar una campaña donde tú mismo eres tu adversario. Quienes sentencian que votar es claudicar, que votar es “negociar con el régimen”, suelen basar sus feroces críticas en el referendo organizado por la propia oposición. Dicen, repiten, agitan la idea de que “el mandato del pueblo el 16 de julio” fue otro. Que no hay que salir de la calle hasta que Maduro se vaya y se acabó. Que no se hable más. Que cada quien coja su esquina y así resolvemos esto rapidito. Los radicales creen que la magia mueve la historia.

El 16 de julio del año 2017 yo solo vi a un pueblo que quería votar. Más aun: un pueblo que se volcó a votar, incluso con la desautorización institucional. Con un CNE opuesto, con un gobierno amenazante, aun con todo esto, una mayoría abrumadora salió a votar. Ese día, el pueblo mismo se convirtió en institución. En una acción inédita le quitó el poder y la legitimidad al oficialismo. Gracias a eso, en gran parte, la Constituyente se convirtió en una parodia que desconocieron demasiados países en el planeta. El mandato del 16 de julio tiene que ver precisamente con eso. Con un pueblo que, a pesar de su frustración y con todas las sospechas sobre el proceso, insiste en el voto. Quiere pronunciarse. Necesita nombrarse y reconocerse como la mayoría.

Es muy fácil ser un súper héroe en Twitter. Pero la vida real es mucho más compleja. Los ciudadanos de Venezuela tenemos demasiados adversarios: la crisis económica, el proyecto totalitario del gobierno, las divisiones del liderazgo opositor, el cansancio, la impotencia, el desespero… No es fácil. No es nada fácil. Pero es lo que toca. Así son las guerras. Y el Estado nos está haciendo la guerra. El Estado nos quiere arrinconar. Callar. Invisibilizar. Paralizar.

Hay que reconocer y aceptar que cuesta. Pero no es una invitación a una rumba. No se trata de decir: vente a votar, qué gozadera. No. El 15 de octubre forma parte de una misma, larga y difícil, jornada ¿Quieres calle? Ahí está. Los métodos de lucha cambian. El próximo domingo hay una gran marcha. Votar también es volver a la calle.

 

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