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Elecciones libres y transparentes en Venezuela por Daniela Urosa – El País – 21 de Mayo 2019

El sistema electoral venezolano carece de mínimas garantías para celebrar comicios que reflejen la real voluntad de la ciudadanía

Nicolás Maduro, el pasado día 20 en Caracas.
Nicolás Maduro, el pasado día 20 en Caracas. MARVIN RECINOS AFP

Nicolás Maduro ha propuesto un adelanto de las elecciones parlamentarias sin justificación constitucional ni legal alguna para ello. En tal sentido, expresó “asumir un reto” –acudir a elecciones parlamentarias- que nadie le ha propuesto. Si algún reto tiene Maduro es cesar en el ejercicio ilegítimo de la Presidencia de la República, lo que permitiría instalar un gobierno de transición y llamar a elecciones presidenciales.

1. Condiciones institucionales: es fundamental el restablecimiento de la independencia de poderes y el fortalecimiento de las instituciones que participan en los procesos comiciales, en especial (i) eliminación de la asamblea nacional constituyente instaladainconstitucionalmente en julio de 2017 y que usurpa funciones del poder electoral; (ii) designación de nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), árbitro electoral cuyas autoridades fueron ilegalmente designadas y carecen de independencia para garantizar elecciones libres y transparentes; (iii) designación de nuevos magistrados de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, la cual ejerce la jurisdicción electoral en Venezuela pero sus Magistrados no cuentan con independencia judicial. (iv) Designación de nuevos magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,Sala que ha sido el principal instrumento político del actual autoritarismo en Venezuela.

2. Condiciones materiales: no es posible pensar en elecciones en Venezuela mientras no se garanticen los derechos fundamentales de contenido político, en especial, (i) el derecho a la participación política y derecho al ejercicio de cargos públicos, violados por la inhabilitación y privación de libertad de líderes políticos y la ilegalización de partidos opositores y (ii) El derecho al sufragio de los venezolanos en el exterior, injustamente restringido por el CNE, al exigir residencia legal en el exterior para votar.

3. Condiciones electorales (stricto sensu): reforzando las reglas del juego electoral en Venezuela, en particular (i) depuración del registro electoral, (ii) presencia de misiones de observación electoral internacional, (iii) auditoría del sistema de votación electrónica, (iv) competitividad electoral durante la campaña electoral, (v) prohibición del voto asistido y del “carnet de la patria”, que se han traducido en vejaciones ilegítimas al secreto del voto, mediante la coacción de electores a cambio de comida y medicinas.

El restablecimiento de estas condiciones de integridad electoral es condición previa a la realización de cualquier elección en Venezuela y al pleno restablecimiento de la democracia y el Estado de Derecho en nuestro país.

Daniela Urosa es profesora de Derecho Constitucional y Derecho Administrativo en Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela. Este artículo ha sido elaborado por Agenda Pública para El País.

Carta abierta de Hugo Carvajal sobre fraude electoral – 21 de Mayo 2019

Transición por Luis Ugalde S.J. – America 2.1 – 5 de Mayo 2019

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El régimen de Maduro no tiene futuro y su continuación hunde al país en una catástrofe generalizada. Eso lo saben el gobierno y los militares. El cambio es inevitable y cada minuto que se agrega añade muertes y destrucción. Maduro ni quiere ni puede cambiar esta muerte; debe irse. Perpetuar el régimen es suicidio para el gobierno y crimen para el país entero, pero es comprensible la resistencia mientras sientan que para ellos no hay más alternativas que la persecución y la cárcel. Urge definir más la transición, acortar sus tiempos y concretar la negociación de la salida. No se trata de diálogo para ganar tiempo ni de una negociación táctica de corto plazo para salir de Maduro y del régimen, sino de reencontrarnos como venezolanos para reconstruir en democracia con garantías constitucionales para todos. Sin los que son o fueron chavistas no habrá ni democracia ni reconstrucción.

Elecciones libres, transparentes y con garantías internacionales para que el pueblo decida soberanamente. Requerirá cerca de un año constituir un nuevo CNE, actualizar el Registro electoral, asegurar las condiciones de voto en el extranjero, eliminar las inhabilitaciones de partidos y de personas, eliminar la constituyente supraconstitucional, recomponer todos los procesos electorales, etc.

Pero sería un gravísimo error pensar que los cambios socioeconómicos deben esperar al nuevo gobierno electo. El actual modelo económico es criminal y su hiperinflación vuelve miserables el trabajo, el salario y la producción e inviable toda empresa. Necesitamos ya el cambio de modelo y de régimen con apertura económica, estímulo y garantías a la inversión privada nacional e internacional, recuperación urgente de la arruinada industria petrolera con fuerte inversión privada, refinanciamiento de la inmensa deuda externa, préstamo multimillonario de las multilaterales y masiva ayuda humanitaria. Nada de esto puede demorarse. Por eso desde ahora deben avanzar en paralelo la preparación de elecciones limpias, el restablecimiento de la Constitución hoy violada, el cambio del funesto y destructivo modelo del “Socialismo del siglo XXI” y el fin de la delincuencia gubernamental. Maduro ni quiere ni puede hacer esto.

Es de necesidad absoluta un gobierno de transición, que desde ahora inicie el trabajo para unas elecciones libres y justas y al mismo tiempo aborde la terrible postguerra que solo tendrá éxito con una gran movilización interna y solidaridad externa, centradas en la reconstrucción y no en la revancha ni venganza. Lo menos doloroso lógico, y justo sería la renuncia de Maduro, que obviamente no es de su gusto y debe ser presionada interna y externamente.

Hay que acelerar y avanzar simultáneamente en cuatro aspectos distintos, aunque complementarios:
1-Presión internacional con sanciones crecientes y salidas, movilización nacional, con mayor organización hasta un paro nacional en el momento oportuno.
2- Negociación. Al mismo tiempo se tiene que organizar de manera muy discreta y con garantía internacional para las partes de una negociación sobre la base de la salida pronta de Maduro. Para avanzar en la negociación es necesario acelerar el programa básico de la transición y el perfil del equipo, inclusive, que la va a dirigir.
3- En tercer lugar tiene que acelerarse la ayuda humanitaria apolítica (ONGs, Cruz Roja, Caritas, Iglesias, UNICEF, ONU etc.) para atender emergencias que ya son masivas. Hay que hacerlo con movilización del voluntariado interno con una acción sin fronteras políticas, de tal manera que en torno a actividades urgentes se vayan desarrollando plataformas de encuentro suprapartidistas en las cuales se vaya experimentado, que es posible y gratificante, una Venezuela plural y reconciliada donde los diversos trabajen juntos.
4-En cuarto lugar es clave la negociación más concreta con militares para garantizar su aporte constitucional a la democracia y su presencia y responsabilidad constructiva en la transición, con exclusión del control militar-policial cubano sobre Venezuela.

La legítima Asamblea Nacional y su Presidente Guaidó, encargado de la Presidencia son responsables de la transición, como lo exigen los artículos 233, 350 y 333 de la Constitución. Entre sus muchas cualidades Guaidó ha logrado ser aclamado de manera suprapartidista, aunque él sea de un partido. Esto debe mantenerse y desarrollarse por encima de todo, tanto en la presión para el cese de la usurpación, como para la negociación, la ayuda humanitaria y el diseño, de al menos, la próxima década.
Internacionalmente hay países con papel decisivo en la presión y negociación con amenazas (como sería EE.UU) y otros en la negociación sin amenazas propias (como pudieran ser Noruega y otros), e instituciones de ayuda humanitaria suprapartidistas. Negociación, presión de calle y presión internacional no son opuestas sino complementarias y se necesitan, aunque requieren talantes y modos distintos.

Lo anterior acelerado y concretado haría innecesaria la intervención militar externa y el enfrentamiento armado interno. La manera de que desaparezca la amenaza armada es que efectivamente funcionen las presiones, la negociación y el gobierno de transición con fuertes cambios socioeconómicos y acelerada preparación para unas elecciones libres y justas. Urge hacer efectivas las diversas plataformas humanitarias suprapartidistas con decidido apoyo de instituciones nacionales e internacionales de esta naturaleza. Es muy importante que nadie pretenda manipular, ni partidizar, ni impedir la naturaleza específica de cada uno de estos componentes de una misma estrategia: Presión, negociación, acción humanitaria suprapartidista y negociación específica con la Fuerza Armada.

Cinco tics de la mentalidad electoralista por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 21 de Abril 2019

Miguel-Henrique-Otero-696x391El primer lugar común, el tic primigenio de la mentalidad electoralista consiste en asumir que los procesos electorales pueden imponerse o sobreponerse por encima de cualquier realidad.

En un país secuestrado y gobernado por delincuentes; donde el Estado de Derecho ha sido arrasado de forma sistemática; donde el poder electoral, controlado por el régimen organiza procesos electorales ilegales y fraudulentos; donde los más importantes partidos políticos democráticos han sido sacados de circulación por la fuerza y conducidos a la clandestinidad; donde los presos políticos se cuentan por centenares; donde la censura se ejerce de forma ilimitada; donde se secuestra y se detiene a periodistas y a dirigentes sociales y políticos, y se les golpea, roba, detiene y tortura; en medio de este ambiente, la mentalidad electoralista, desconociendo todos estos factores, despojada de todo rubor, reaparece y dice: la solución para Venezuela, con Maduro en el poder, es convocar a un proceso electoral.

En tanto que credo universal, panacea de uso ilimitado, ajena a los sentimientos y realidades que padecen los venezolanos, el electoralismo adopta una postura supremacista: se asume a sí mismo como una conducta superior, moralmente aventajada. El electoralismo se mira en el espejo y dice: soy el sumun de la política. Su segundo tic es justo ese: se pone en movimiento, a pesar del rechazo de la inmensa mayoría de los venezolanos y de todas las realidades que hacen inviable un proceso electoral bajo condiciones necesarias.

Su autocomplacencia, lo conduce a este extremo: el electoralismo se ofrece como un campo abierto a delincuentes, violadores de los derechos humanos, torturadores, protagonistas de delitos de lesa humanidad. Es la consecuencia de su tercer tic mental: cualquiera puede ser candidato. Se ufana de lo ilimitado de su convocatoria. Cuando el electoralista dice que todos pueden competir, incluyendo a narcotraficantes, corruptos y demás especies afines, está poniendo en marcha un mecanismo de legitimación. Si Nicolás Maduro, jefe de un poder criminal; si los militares que protegen los envíos de cocaína a Centroamérica y México; si los asesinos de Fernando Albán; si los torturadores y los jefes de las bandas armadas que se hacen llamar colectivos; si los miembros venezolanos de las FARC y el ELN; si los miembros de ese cuerpo ilegal, ilegítimo y fraudulento que es la Asamblea Nacional Constituyente; si los responsables de la destrucción del país; si todos los sujetos que han sido sancionados por distintos países, pueden participar como candidatos, entonces el proceso electoral no es tal, sino una herramienta al servicio del poder para limpiar expedientes y borrar crímenes que son imprescriptibles.

Además de lo anterior, y con esto vuelvo a la cuestión de las condiciones de un posible proceso electoral, de las que hablé con detalle en mi artículo de hace dos semanas: ¿un proceso electoral bajo las directrices de Conatel, dedicado a impedir el derecho de los ciudadanos a informarse, y a bloquear el acceso a portales informativos y páginas web? ¿Un proceso electoral con un Plan República dirigido por Padrino López, Hernández Dala y el resto del club de torturadores? ¿Un Plan República a cargo del CEOFANB, cuyo jefe, violentando la Constitución, ha desconocido a Juan Guaidó Márquez, legítimo presidente de la legítima Asamblea Nacional y lanzado virulentos ataques a los medios de comunicación? ¿Un proceso electoral donde los centros electorales son asediados por bandas de motorizados armados, protegidas a su vez por funcionarios militares también armados? ¿Un proceso electoral sin suministro confiable de electricidad e internet? ¿Un proceso electoral con el transporte público colapsado? ¿Un proceso electoral con un cable submarino que conecta al poder venezolano con el poder cubano? ¿Hablan de un proceso electoral sin que, siquiera, se haya definido la ruta para la constitución de un nuevo Consejo Nacional Electoral? De esto trata el cuarto tic mental del electoralismo: que su propuesta desconoce los innumerables elementos y factores que garantizan un proceso electoral libre, transparente, equitativo y sustentable.

Por último, el quinto tic del electoralismo, en cierto modo, su secreto u operación inconfesable: que no solo sirve para legitimar a los miembros del régimen, sino también a varias especies de gelatinosos: políticos que dicen ser demócratas y permanecen en silencio ante las atrocidades cometidas por el régimen; figuras-cometas que no se representan sino a sí mismos, que irrumpen cada tanto en el panorama bajo el encargo expreso de fracturar a la oposición desde adentro; señores de la ambivalencia y la opacidad, de los que no se sabe qué se proponen y cuáles son sus verdaderos objetivos.

Elecciones fraudulentas o R2P por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 26 de Marzo 2019

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Lo voy a decir claro y sin tapujos: existe un plan de la oposición oficial de venderle a los venezolanos unas elecciones con la participación de Juan Guaidó como candidato en contra de Nicolás Maduro. Y falta solo la aprobación de Leopoldo López. Aparte de la locura de aceptar a Maduro como supuesto candidato (no solo por ser extranjero y convicto por ladrón), y la estupidez de convencer a Venezuela de ir a unas elecciones saliéndose de la ruta establecida que comienza con el “cese de la usurpación”, el planteamiento es retrogrado y pasa por pensar a estas alturas que los que todavía nos quedamos en Venezuela somos un atajo de estúpidos resignados. Lo retorcido del solo planteamiento es asqueroso. ¡Por Dios! ¿Qué habremos hecho los venezolanos para merecer esa oposición?

Y aun si no fuera Maduro el candidato, plantear la inversión de la ruta –elecciones primero- porque aun no se produce el famoso “quiebre” del régimen, es simplemente suicida. De allí que Stalin González se encuentre trabajando a todo vapor para salir con una propuesta de unos Rectores del CNE “equilibrados”, y que como consecuencia del “arrase” de la figura de Guaidó a nivel nacional, Maduro o cualquier otro que ponga el régimen “perdería” las elecciones. ¡Y listo! Así saldríamos del régimen y todos seriamos felices, en especial la corrupción régimen-oposición. ¡Pareciera que no han vivido en Venezuela en estos últimos 20 años!

En lo particular espero que Juan Gerardo Guaidó Márquez (si, su nombre completo) no se preste a semejante vagabundería corrupta. Aunque de acuerdo a muchos analistas sería parte principal de cualquier jugada de cohabitación futura, porque es protagonista principal del acuerdo del G4 para esa solución política ante la dificultad de lograr el “quiebre” del régimen. Prefiero ver más de esta película para llegar a esa conclusión.

La insistencia de la oposición oficial en la ruta electoral para salir del régimen sin haber desalojado a Nicolás Maduro Moros de Miraflores no es de ninguna manera nueva. Viene desde mucho antes del Referendo Revocatorio abortado ilegalmente en 2016. Han desconocido la autoridad del Tribunal Supremo de Justicia legitimo en el exilio que sentenció en Bogotá a Nicolás Maduro Moros en Octubre de 2018, a 18 años y 3 meses de prisión, y ordenó un nuevo sistema electoral con base manual para Venezuela en sentencia del 13 de Junio de 2018.

Ese patético cuadro obliga a que toda solución que se le de a la crisis política venezolana pase por aceptar a los delincuentes que tienen secuestrado el poder en Venezuela, tolerando elecciones amañadas permanentemente con un CNE fraudulento y reafirmadas por un Tribunal Supremo de Justicia a las órdenes de Maduro, y presidido por un ex convicto. Esta postura recibe cada vez más el NO rotundo del pueblo venezolano.

Luego del 23 de Enero de 2019 con la irrupción al escenario político venezolano de una figura fresca que encarno las esperanzas casi perdidas de los venezolanos, y con el establecimiento de una ruta clara que comenzaba con la salida primero de Nicolás Maduro Moros del poder, se reactiva la protesta en las calles y se le da un nuevo impulso a la oposición de la gente a la tiranía.

El mantra, como he llamado a la secuencia lógica, 1) Cese de la usurpación; 2) Gobierno de Transición; y 3) Elecciones Libres, se posicionó de la mente de todos los venezolanos como la manera de resolver la crisis de nuestro país. Nadie cuestionó la lógica de esta sucesión de eventos. Pero el primer paso, que algunos “boys scouts” de la Asamblea Nacional creyeron que se daría de inmediato porque se iba a introducir “si o si” la ayuda humanitaria por la frontera el 23 de Febrero, no se dio. Se le mintió descaradamente al pueblo venezolano en ese “si o si” porque pensaron que las Fuerzas Armadas se “cambiarían de bando” solo porque el gobierno impediría que la ayuda humanitaria ingresara al país. Más improvisado imposible.

No pasó el “quiebre” y comenzó el calvario. El tiempo pasa y la aceleración de la crisis es brutal. Los apagones, la hiperinflación, la falta de agua, alimentos y medicinas, han agravado al extremo las condiciones de vida de los venezolanos. Y en el medio del camino, las tendencias medidas del respaldo de Juan Guaidó como Presidente de un Gobierno de Transición pasan del 81,4% el 23 de Enero al 63,3% el 14 de Marzo de 2019 (ver Meganalisis enhttps://twitter.com/Meganalisis/status/1107700862233862144) en una caída vertiginosa de casi 20 puntos. El respaldo popular es crítico para los políticos, y como hay que hacer algo porque el quiebre no se produce, ahora están preparando el brebaje de unas elecciones con Maduro para hacérselo tragar a los venezolanos. Y el “quiebre” nunca se producirá porque entendieron finalmente la realidad: las Fuerzas Armadas están destruidas y lo que queda de ellas está en poder de una fuerza militar extranjera, todo esto por obra y gracia del régimen castro-chavista-madurista.

¿Cómo es posible que la solución de Venezuela pase por tolerar, por la vía electoral, la existencia de unas Fuerzas Armadas controladas por un país extranjero? ¿Cómo es posible ni siquiera considerar que se vaya de nuevo a un proceso electoral, demostradamente fraudulento y controlado por el régimen? ¿Cómo es posible que aun la oposición oficial de Venezuela insista en un proceso electoral sin antes haber salido del régimen de Nicolás Maduro Moros, invirtiendo el orden de los factores de la ruta que se le vendió a los venezolanos? Mi respuesta es que todo eso es posible porque la oposición oficial ya es parte del régimen a través de operadores políticos comprados en la Asamblea Nacional.

De allí que entendamos que factores del gobierno del Presidente Encargado Juan Guaidó se opongan y obstaculicen internacionalmente la solución inmediata al problema venezolano como lo sería la aplicación de la Responsabilidad de Proteger (R2P) para Venezuela de la Comunidad Internacional, con la negación de la Asamblea Nacional a la autorización del empleo de misiones militares extranjeras en el país, como lo establece el Artículo 187, numeral 11, para el acompañamiento de la Ayuda Humanitaria (ver Factores del Gobierno de Guaidó se oponen y obstaculizan intervención en Venezuela

https://es.panampost.com/orlando-avendano/2019/03/25/se-oponen-intervencion/).

Entonces tenemos dos posiciones encontradas para resolver el problema y queda a los venezolanos decidir cuál de las dos debe ser aplicada: o unas elecciones fraudulentas controladas por el régimen o la aplicación del Principio de la Responsabilidad de Proteger (R2P) con fines humanitarios que ponga fin a la usurpación para continuar la secuencia planteada desde el 23 de Enero. Creemos que lo grave de la situación de Venezuela sobrepasó a Guaidó y a la oposición oficial colaboracionista por lo que creemos que ya el asunto debe ser consultado al pueblo venezolano.

La Alianza Nacional Constituyente Originaria-ANCO ha hecho una propuesta que plantea elevar a la consideración de los venezolanos, en Venezuela y en el exterior, este problema que nos agobia a todos, a través de una Consulta Popular, preguntando directamente a los venezolanos en los siguientes términos:

¿Autoriza usted, en ejercicio directo de la soberanía popular, a los países que en la Comunidad Internacional sean aliados de la libertad del pueblo de Venezuela, a que integren una Misión Militar Extranjera de Paz con fines humanitarios, para que ingrese en territorio venezolano con el objetivo de proteger, socorrer y liberar al pueblo, realizando las acciones que fueren necesarias para el cese inmediato de la usurpación en que ha incurrido Nicolás Maduro Moros al ejercer, de facto, la Presidencia de la República?(ver Manifiesto para la Consulta Mundial, enhttp://ancoficial.blogspot.com/2019/03/comunicado-anco-manifiesto-ciudadano.html). Esta autorización tiene unos alcances que pueden revisar en el referido enlace).

Una Consulta Popular de esta naturaleza tendría un poder de movilización incomparable y extraordinario en Venezuela. No sería un Cabildo, ni una Asamblea de Ciudadanos, ni una marcha, sería una manifestación de voluntad contundente e incontestable dirigida directamente a la Comunidad Internacional. De esa manera, ni la Asamblea Nacional, ni Juan Guaidó o ninguno de sus representantes en el exterior podrían hablar más por nosotros, quienes estamos sufriendo esta tragedia, ya que estaríamos ejerciendo de manera directa nuestra soberanía como lo establece el Artículo 5 de la Constitución Nacional. Quedaría de parte de la Comunidad Internacional venir o no en nuestro auxilio. Esta Consulta no estaría en contra de los esfuerzos de Juan Guaidó, sino todo lo contrario, sería una manifestación claramente complementaria a la ruta que se nos planteó a los venezolanos, cuyo primer paso es el “cese de la usurpación”.

No se puede luego tener un Gobierno de Transición y menos aun Elecciones Libres sin haber salido de estos delincuentes que han impulsado una invasión comunista armada dentro de nuestro país. Y eso no se puede hacer sin el uso de una fuerza armada inspirada en principios democráticos. Si esa fuerza ya no existe en nuestro país porque fue extinguida deliberadamente por los invasores, nosotros los dueños de la Soberanía debemos solicitarla.

¿Elecciones? porLuis Vicente León – El Universal – 24 de Marzo 2019

Si me preguntan: ¿vale la pena tener una elección? La elección es el único evento político que puede rescatar equilibrios, dar legitimidad real y provocar los cambios…

Escribí un artículo hace un par de años que vale la pena recordar ante el nuevo debate sobre elecciones. Las condiciones de una elección democrática son bien específicas: el voto debe ser universal, directo y secreto. Todos tienen el derecho a votar, sin miedo y sin restricciones y el derecho a postularse y ser elegidos, sin bloqueadores establecidos desde el poder. No puede haber partidos proscritos, ni candidatos inhabilitados. Las condiciones y oportunidades de todos los aspirantes deben ser iguales. No puede haber uso de recursos públicos en la campaña, las instituciones electorales tienen que ser equilibradas y responder solo a la constitución y el proceso electoral debe ser transparente y verificable.

Cuando una elección no cumple con algunas de estas condiciones, se considera que hay deficiencia democrática, pero cuando hay un proceso electoral que no cumple ninguna de esas condiciones, estamos frente a la ausencia total de democracia.
Los argumentos para no ir a una elección así son muy fáciles de entender: ¿Por qué validar un proceso ilegítimo? Si además, la comunidad internacional está compenetrada con el problema y presionando el rescate de la democracia, la coherencia parece indicar que debe rechazarse la elección, denunciar el abuso y continuar una lucha por el rescate de los derechos violentados. La pregunta que surge es: ¿Y qué significa seguir la lucha? ¿Tienes la fuerza para conducirla? 
La segunda posibilidad es participar “estratégicamente”. El argumento se basa en la idea de que una fuerza opositora unida puede superar las barreras y desventajas, creando un momentum estelar de presión en el que el gobierno correrá riesgos relevantes por impedir el triunfo de la mayoría. No se están chupando el dedo quienes participan. Conocen a su adversario y de lo que es capaz de hacer.
Cuando la mayoría está con el débil, éste puede jugar a la participación no competitiva porque confía en que su fuerza será de tal magnitud que es difícil ocultarla y su intento creará espacios de quiebre y tensión que no habría con la abstención.
Si la fuerza opositora, en cambio, es incapaz de provocar unidad y confianza en sus seguidores, el asistir a esa elección puede ser más bien un evento desastroso, pues termina en la validación de su contrincante. Las condiciones del ambiente venezolano hacen pensar que una participación opositora, sin resultados en la negociación, ni cambios en las condiciones electorales, ubicaría a la oposición en una posición de fractura comparable a la vivida en las elecciones regionales, lo cual tendría un pésimo pronóstico a menos que…Irrumpa en el escenario un líder que unifique a la oposición a su alrededor, supere las fricciones, haga que las divisiones internas de la oposición se hagan menores porque la población sigue a ese líder por encima de los partidos y los líderes convencionales, a quienes deja enanos en el acto. Ese liderazgo debe ser capaz de generar esperanzas reales de triunfo y hacer soñar a la población con la posibilidad real de ganar y cambiar. Y entonces los hace votar y defender su voto, porque vale la pena y puede presionar a una negociación política”.¿Les suena esta descripción hecha hace muchos meses?
Si me preguntan entonces: ¿vale la pena tener una elección? La elección es el único evento político que puede rescatar equilibrios, dar legitimidad real y provocar los cambios, pero solo será útil si ocurren dos cosas: 1) un periodo especial en el que se negocian condiciones e instituciones insesgadas para controlar el proceso y 2) si ese periodo es tan corto que no hay tiempo para decepciones, fracturas o intentos de actos de gobierno, sin acuerdos e instituciones renovadas.

Maduro entre el voto y “todas las opciones” por Gregorio Salazar – TalCual – 24 de Marzo 2019

 

Sostener como un elemento de confiabilidad que el CNE que organizó las municipales de 2017 y las presidenciales del 2018 fue el mismo con el cual la oposición triunfó de manera apabullante en las elecciones legislativas del 2015 encierra una falacia demasiado protuberante que seguimos oyendo en boca de voceros del régimen madurista pero también de manera preocupante en algún sector de la oposición.

A lo largo de estos veinte años el chavismo trabajó sin pausa para socavar la fe de los venezolanos en el voto como instrumento fundamental para el cambio democrático, mientras sostenía que el sistema electoral venezolano era el más eficiente y blindado del mundo, virtudes que nunca han sido fehacientemente demostradas pero que tampoco bastarían para que los comicios fueran verdaderamente pulcros.

De qué sirve, por ejemplo, una tecnología que cuenten con exactitud milimétrica los sufragios en un país donde se inhabilitan candidatos y partidos políticos, donde el ventajismo económico, mediático e institucional se ejerce de manera impúdicamente obscena y son múltiples las vías que se han utilizado para desconocer la expresión de la voluntad popular, tarea en la que entra en juego el organismo electoral alterno del régimen: el tribunal supremo de justicia, que descabeza rivales a priori o a posteriori.

Las elecciones legislativas del 2015, represadas por meses y meses sin razón alguna y a pesar del sostenido reclamo nacional, fueron ganadas por la oposición no gracias a la imparcialidad del CNE, sino a pesar del celestinaje de sus cuatro rectoras, ciegas, sordas y mudas frente a los abusos de sus jefes políticos desde el Ejecutivo.

Luego vendría el desconocimiento de la mayoría calificada en la AN, mediante el artificioso juicio a los diputados de Amazonas, proceso en el que vergonzosamente cuatro años después todavía no hay decisión.

Las conversaciones para lograr condiciones electorales justas fracasaron reiteradamente y cuando se llegó al caso de firmar acuerdos como ocurrió entre Maduro y los candidatos de oposición en las presidenciales del 2018 lo convenido fue burlado, como denunciara Henry Falcón ante el TSJ. Falcón llegó inclusive a la increíble concesión de tener que aceptar los “puntos rojos” devenidos en “puntos electorales”, especie de mini guaridas donde el régimen ejerció el control de los votantes por distintas vías, unas más ilícitas que otras.

Se le echa en cara a la oposición su llamado abstencionista a las elecciones legislativas del 2005 y ese error ha sido reconocido por varios de sus promotores.  Rectificar para retomar la ruta de los comicios dio sus máximos frutos en diciembre del 2015, pero el bloqueo por la acción combinada del Ejecutivo, el CNE y el TSJ a la crucial cita electoral que debía representar el referéndum revocatorio evidenció que el chavismo, convencido de que había perdido el favor de las grandes mayorías, no estaba dispuesto a medirse en las urnas en condiciones siquiera medianamente parecidas a las del 6D de 2015. Incluso anunciaron que no harían más elecciones para perderlas.

El desconocimiento de la AN y el bloqueo al referéndum revocatorio que debió realizarse en 2016 más las medidas que se ejercieron contra la tarjeta de la MUD y para ilegalizar dirigentes y partidos políticos  fueron elementos de convicción para los opositores de que el régimen no solamente había conseguido envilecer todo el sistema electoral y su dominio, sino también desbaratar la fuerza y la maquinaria electoral, modesta pero eficiente, que con titánicos esfuerzos había logrado construir la unidad partidista. El alejamiento de las urnas de votación fue in crescendo.

La ruta que ha trazado Juan Guaidó tiene como tercer paso la realización de unas elecciones libres. Un sector minoritario de la oposición también está apuntando a la necesidad de una consulta popular. La diferencia estriba en que lo que para Guaidó es un punto de llegada tras el cese a la usurpación y el gobierno de transición, es para los otros sectores el punto de arrancada: un referéndum para que el pueblo diga si está de acuerdo o no en que se relegitimen todos los poderes públicos nacionales.

La segunda vía, como todas las que impliquen una medición electoral en condiciones justas, resulta mortal para el objetivo de eternización en el poder de la cúpula que ha destruido a Venezuela, como mortal hubiera sido el referéndum revocatorio en 2016, la gran expectativa por la cual los ciudadanos se volcaron a darle todo el poder a la oposición en la AN. Maduro representa un régimen ilegítimo y repudiado por más del 80 % de los venezolanos. Encabeza una fracasada revolución que se dice popular pero paradójicamente le teme menos a las amenazas con fusiles que  a la expresión más democrática y pacífica de los ciudadanos: el voto. Clausurar y  mantener esa puerta cerrada es justamente lo que lo ha dejado frente a “todas las opciones”.

El hombre que siempre denunció el fraude electoral por Agustín Rodríguez Weil – Revista Ojo – 19 de Marzo 2019

No son pocos los que vinculan la historia de Alfredo Weil con la del mito de Casandra. La leyenda cuenta que la sacerdotisa de Apolo previó la caída de Troya en la guerra milenaria; sin embargo, nadie dio crédito a sus palabras, hasta que finalmente la ciudad cedió. Con el experto electoral la historia arroja su propio juicio: cuando él hablaba de fraude le acusaron de “divisionista”. Hoy, el Sistema Electoral no goza de credibilidad alguna y poco a poco aparecen los que no dudan al certificar que el tiempo le dio la razón al especialista que dejó este mundo a los 75 años de edad.

Cuando en el año 2004 se incorporaron las máquinas electrónicas de votación, con motivo del referéndum revocatorio, Alfredo Weil Reyna se opuso gallardamente. En ese momento apareció el enemigo más firme que ha tenido el nuevo entramado electoral, un sistema que ha servido para encubrir una de las facetas más oscuras de la dictadura venezolana. Este científico electoral difundió a los cuatro vientos las fallas y los engaños del sistema, pese a que la mayoría le hizo caso omiso, unos por desinformación, otros por desinterés y otros tantos por conveniencia.

Sin embargo, cuando Alfredo Weil hablaba en foros, reuniones y en otros espacios en los que se abordaba la materia, era una voz autorizada y muy respetada; por eso los demás estaban obligados a escuchar sus planteamientos. En los albores de la vilipendiada y ahora extrañada cuarta república, había desempeñado una trayectoria de militancia en la Universidad Central y en el Partido COPEI, además de ser parte por 12 años de un Consejo Supremo Electoral que gozaba de una gran reputación internacional, puesto que la transparencia no era la excepción sino la regla.

Siendo un técnico avezado y rector en tiempos en los que Rafael Caldera se imponía en el fiero juego político, Weil sorprendía con su calma en la resolución de contiendas electorales; tan diferente a la lengua viperina que puede aparecer en cada alocución de la actual Tibisay Lucena. Sin duda eran otros tiempos y otros estilos.

Para 2004, Weil denunció el crecimiento inconsistente del padrón electoral, las auditorías que no auditaban y la irrupción de un sistema electoral que rompía con el secretismo que demanda un sufragio. Organizó a expertos en la materia bajo la plataforma de ESDATA (junto con María Mercedes Febres Cordero, Bruno Egloff, Horacio Velasco, Humberto Villalobos, Isbelia Martin, Freddy Malpica, Gustavo Delfino y Guillermo Salas), reunió material, publicó libros informativos y se dedicó a dar cientos de charlas para convencer. Se volvió incómodo para muchos, incluso para sectores de la oposición que vilipendiaron su trabajo para sostenerse en el juego político.

Hablar de fraude era un tabú y Alfredo Weil luchaba contra la corriente.  Pese a todo, hubo quienes lo escucharon con atención y le creyeron; por eso fue entrevistado en diversas oportunidades. Las opiniones allí reflejadas deben convertirse en documentos históricos, cuando en un futuro se estudien las inconsistencias de la trampa electoral. Llama particularmente la atención la entrevista que le hizo la conocida periodista Nitu Pérez Osuna, la cual en el último momento no fue emitida por el canal Globovisión, en circunstancias extrañas.

Entre quienes sí lo escucharon destacaron Diego Arria, quien en las Primarias de 2013 usó los avances de ESDATA para diseñar su propia estrategia electoral; y María Corina Machado, quien sostuvo encuentros constantes con él para llevar a cabo el “Plan Cantaclaro”, en las elecciones que permitieron el triunfo de la actual Asamblea Nacional. Dicho Plan buscaba identificar con el sistema de ESDATA centros electorales claves para defender mesas que normalmente eran escamoteadas por la dictadura, pero que en realidad eran defendibles. El éxito fue rotundo, se apoyaron 51 candidatos a diputados, en lugares que usualmente se perdían, y se ganaron 41 escaños de esta forma. Entre ellos se benefició un joven, imberbe y sin la fama de otros ex dirigentes de la generación 2007, casi desconocido en el panorama político de ese entonces: un tal Juan Guaidó, electo en el estado Vargas.

Cantaclaro fue el trabajo que más influyó en darle la mayoría en el Hemiciclo a la oposición.

Salir del chavismo era la meta de vida de Alfredo Weil. Se lo puso entre ceja y ceja cuando, en 2004, su hija Irene María, quien viajó desde México para ejercer su derecho al voto, sufrió un trágico accidente en las carreteras del interior de Venezuela. Un mazazo demasiado duro para el padre amoroso de una familia cristiana. Sin embargo, pudo superar el impacto gracias al apoyo de su esposa, Irene; de sus hijos Patricia y Luis Jorge (“el hijo que nunca tuve”); y de sus hijas Carolina y Virginia junto a sus respectivos esposos, Alan y Javier.

El trabajo continuó, dando incluso cátedra en las redes sociales. Su cuenta de Twitter estuvo siempre identificada con una foto de su querida hija, Irene María, tras salir del centro de votación. En su cuenta todavía aparece un “hilo” de fecha 17 de febrero de 2017, el cual debe ser tomado para las elecciones transparentes que promete el Gobierno de transición que lidera Juan Guaidó:

  1. Hay que realizar una REFORMA CONSTIUCIONAL DEL SISTEMA ELECTORAL, para decidir: a. Reducir período a 4 o 5 años, b. Limitar la reelección a UNA SOLA VEZ (inmediata si es de 4 años o al culminar el siguiente período, si es de 5 años, c. Elegir al Vicepresidente de la República.
  2. Antes de nombrar a nuevos Rectores (dentro de un CNE totalmente viciado), designar una calificada Comisión Técnica que se encargue de evaluar integralmente el sistema electoral, en todos sus componentes, según indico en los siguientes hilos.
  3. Como 1ra tarea la Comisión Técnica debe auditar al R.E. y al SAIME. Verificar el estado de los archivos de Actas de Nacimiento, para tomar las medidas sancionatorias y de recuperación de información. De acuerdo al resultado decidir una reinscripción y una re cedulación.
  4. Debe removerse a todo funcionario incurso en deformaciones de nuestro sistema electoral, a nivel de Directiva, de unidades operativas, Juntas Electorales, Dirección de Registro e Informática y otras, Juntas Electorales Estadales, Distritales y Municipales.
  5. Se debe evaluar la Infraestructura Electoral (Centros de Votación) para reinsertar pequeños centros, donde el régimen hacía su “ingeniería electoral”, en Centros aledaños convencionales, debidamente depurados en su registro electoral. Allí fue donde robaron a Capriles el 2013.
  6. Sustituir el voto “automatizado” por el voto manual. La automatización ha dejado demasiadas sospechas que desnaturalizan la “voluntad popular” (la gente considera que su voto no es secreto y que los resultados se manipulan). Ver http://www.ESDATA.info.
  7. Alemania sentenció contra el voto electrónico con base en este axioma: “En la utilización de aparatos electorales electrónicos, el ciudadano debe poder controlar los pasos esenciales del acto electoral y el resultado de manera fiable y sin conocimientos técnicos especiales”.
  8. El sistema manual ha demostrado ser más eficiente y transparente que el automatizados (caso Colombia o Chile), y la tecnología se usó para difundir “en vivo” los resultados, sin apelar a la “irreversibilidad” del CNE, que mantiene en ascuas al pueblo hasta el amanecer.

Weil no se escondió nunca, dijo lo que tenía que decir y fue el primero en denunciar que existía fraude en Venezuela, algo que alguna vez fue tabú y hoy en día casi nadie pone en duda, ni siquiera políticos que lo renegaron recurrentemente. Hoy son miles los que lo despiden en las redes sociales. Cuando se confirmó su deceso el 14 de marzo de 2019, María Corina Machado escribió: “Hoy ha partido un gran hombre, gran ciudadano y mi gran amigo; Alfredo Weil. Cuánto luchó por liberar a su adorada Vzla. Cuánto lo vamos a necesitar para su reconstrucción. Desde el cielo su espíritu indoblegable seguirá con nosotros. A Irene, sus hijos y amigos mi abrazo infinito”.

César Pérez Vivas también se solidarizó: “Lamento el fallecimiento de mi amigo Alfredo WEIL, un venezolano y demócrata-cristiano a carta cabal. Bastión de la lucha por la democracia y firme defensor de la trasparencia electoral. Denunció y combatió el fraude chavista en el CNE”.

Andrés Velásquez, a quien muchos reconocen su entereza a la hora de denunciar, con la documentación al día, el fraude electoral recibido, también reparó en la pérdida: “Lamentamos en la Causa R, fallecimiento del Dr. Alfredo Weil @AlfredoWeil buen amigo, con quien tuvimos permanentes reuniones destinadas al tema de la pulcritud electoral. Paz a su alma. Nuestras condolencias a familiares y amigos”.

Diego Arria lo calificó como una de las personas más “honorables, dignas y admirables” con la que compartió. Su amigo entrañable, Enrique Aristeguieta Gramcko, no fue ajeno al dolor que embargaba a los demócratas del país: “Lamento tener que informar que hoy falleció el Ing. y Abogado Alfredo Weil Reyna, un ser humano extraordinario, luchador incansable por la libertad de Vzla. Su muerte es una pérdida sensible para la causa de la liberación. Paz a su alma”.

Junto con Aristeguieta Gramcko, Alfredo Weil fundo la Gran Alianza Nacional, GANA, y desempeñaba el cargo de director de esa organización al momento de su fallecimiento. En la página web de la organización formada por numerosos expertos políticos y electorales, se da fe de sus convicciones. “Alfredo era ingeniero mecánico y abogado. Ocupó cargos importantes dentro de la empresa privada y en la administración pública. Además, era un conocido experto electoral, lo cual lo llevó a ser directivo del Consejo Supremo Electoral y fundador de ESDATA. Sin duda hubiese sido el hombre ideal para encabezar la reestructuración del sistema electoral venezolano y para llevar a cabo unos comicios libres y transparentes. Quienes lo conocieron coinciden en resaltar sus grandes virtudes, entre ellas su humildad, entrega, generosidad y prudencia. Buen esposo, buen padre, buen amigo, buen ciudadano y patriota ejemplar. Según sus propias palabras, su máximo deseo no era ser importante, sino útil; y en efecto lo fue”.

En Venezuela se debe cesar la usurpación, establecer un Gobierno de transición e ir a unas elecciones limpias y transparentes. Y en este último renglón, cuando millones ejerzan su derecho al voto en el proceso más esperado de todos los que se han hecho en el país, sobrevivirá su legado. Cada voto manual será una sonrisa para Weil, quien, desde el firmamento, con su computadora Wilson y jugando Candy Crush, mientras modifica su equipo de Fantasy Baseball, verá a su país libre y soberano. Y entonces, el tiempo le habrá dado la razón, como a Casandra.

 

De la destrucción a la creación por Eddie A. Ramírez – Noticiero Digital – 19 de Marzo 2019

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El régimen que se implantó hace veinte años pulverizó Venezuela. Predicaron que era necesario destruir algunas cosas para crear otras. Se intoxicaron con algunas de las obsoletas ideas de Marx y quizá alguien les contó sobre el libro de Schumpeter Capitalismo, socialismo y democracia, que postula la tesis de la destrucción creativa. Destruyeron lo mucho o poco que había y no construyeron nada. Además, sembraron odio y desconfianza, debilitando aún más nuestro escaso capital social.

Ante el cambio que se avecina, nuestra sociedad debe presionar para crear algo diferente al pasado. El ingreso petrolero ha sido administrado por el Estado, el cual poco antes de la estatización logró disponer del 86% del pastel, y de un cien por ciento a partir del 1976. Como consecuencia, nuestro Leviatán ha sido dueño de vidas y haciendas y muy pocas veces lo ha hecho bien, por lo que sufrimos sus consecuencias.

Cambiar la mentalidad es el reto que tiene la nueva generación de políticos y de dirigentes del resto de la sociedad civil. La situación actual de Venezuela no es la de la mítica Juaja andaluza, ni de la histórica Jauja peruana. ¿Tendremos la voluntad y el coraje de cambiar las instituciones y entender que el Estado está en la carraplana y por ello debe limitarse a invertir en educación, salud e infraestructura y dar incentivos, no subsidios, para que el sector privado desarrolle empresas competitivas, así como corregir desigualdades ?

Instituciones como el sistema judicial y el Consejo Nacional Electoral no deben estar en manos de activistas políticos, ni de timoratos que acepten instrucciones de quien esté en MIraflores. Es una inmoralidad seguir pensando en una repartición de cargos, donde gobierno y oposición tienen una cuota y nuestros embajadores y cónsules deben ser profesionales de carrera que promuevan oportunidades de negocio.

El Estado no puede ser mudo, ni indiferente ante las injusticias sociales, pero tampoco dueño de compañías, tener poder de decisión sobre las empresas que deben existir, ni sobre el control de precios. Aquello que predicaba Ludwig Erhard de tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario, puede ser una guía.

Recientemente, el ingeniero Enrique Vásquez escribió sobre Privatización: la vía obligatoria para la reconstrucción de Venezuela, en donde señala que todos nuestros gobiernos, desde 1958 hasta 1998, han sido de izquierda. Recalca la diferencia entre el primer período de Carlos Andrés Pérez, cuyas políticas abonaron el terreno para la crisis actual, entre ellas la nacionalización del hierro y el petróleo, complementadas por un enorme crecimiento del gasto público, emisión de deuda y aumento desproporcionado del tamaño del Estado. Por el contrario, en su segundo período, decidió revertir sus políticas socialistas y populistas mediante la liberalización de la economía, pero ciertos egoísmos políticos frustraron los planes basados en la competitividad y el libre mercado. Vásquez destaca los logros de la Cantv, Sidor y Electricidad en manos del sector privado y recomienda la privatización de Pdvsa.

Leer La ilusión de la siembra del petróleo, publicado por el Cendes, al que nos referimos en artículo pasado, nos motivó a releer Por qué fracasan las naciones, de Daron Acemoglu y James Robinson, quienes sostienen que las causas de las desigualdades entre países no se deben a la geografía, a la cultura o a la ignorancia, sino a problemas básicos relacionados con las instituciones políticas y económicas. Estas deben asegurar la propiedad privada, contar con un sistema no sesgado de la ley y proveer servicios públicos que permitan intercambiar y contratar, así como permitir la entrada de nuevos negocios.

La recuperación económica será difícil. La producción de petróleo es de apenas un millón de barriles por día. Se requerirán grandes inversiones y recursos humanos calificados. Estos últimos tuvieron que emigrar porque aquí, tanto Pdvsa, como las empresas de servicios les negaron empleo. Antonio Cardona, no de los gerentes meritocráticos de la Mesa de Guanipa, nos recuerda que la empresa Schlumberger rechazó contratar a personal despedido de Pdvsa a raíz del paro cívico del 2002. Lo mismo sucedió con las petroleras Total, Statoil y Chevron, así como con otros profesionales en diferentes organismos. Para que regresen parte de estos profesionales, se revierta la fuga de capitales y se logre el desarrollo deseado serán necesarios cambios institucionales que garanticen estabilidad y confianza, entre otras cosas.

Como (había) en botica: Luis Urrutia fue un destacado profesional petrolero en la Costa Oriental del Lago. Para defender principios y valores de la democracia y no ser cómplice de la dictadura se sumó al paro cívico del 2002, por lo cual fue despedido pero, hasta hace unos días, continuó la lucha por una mejor Venezuela. Gente del Petróleo, Unapetrol y los demócratas lloramos su partida prematura. También lamentamos el fallecimiento de Alfredo Weill, quien luchó por la transparencia electoral.Respetamos y apreciamos la fracción 16J, liderada por María Corina y Ledezma, pero sería deseable que no hagan público sus diferencias con el resto de la oposición y que no presionen a Guaidó ¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Alfredo Weil, técnico y humanista por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 15 de Marzo 2019

download.jpgCuando un grupo de amigos selectos de nuestro inolvidable Eric Ekvall (ver Farewell Eric, enhttp://ticsddhh.blogspot.com/2013/11/farewell-eric.html), entre quienes se contaba Alfredo Weil, recibimos el mensaje donde nos informaba que le habían detectado un cáncer terminal, despidiéndose prácticamente de nosotros, Alfredo le contestó: Conmovido por la noticia, pero más por tu actitud. Soy un hombre de fe, y siento que actúas como si también lo eres. Tienes tranquilidad espiritual porque has sido un hombre puro. Esa es la mayor felicidad que se puede tener, incluso en la adversidad”.

Ni decirles tengo que Alfredo hizo lo imposible para la recolección de fondos para la enfermedad de Eric. No tenía idea Alfredo que eso que le dijo a Eric se aplicaba muchísimo a él mismo porque si alguna definición le puedo encontrar a este ser humano excepcional que fue Alfredo Weil es precisamente esa: un hombre puro. En esa penosa y larga enfermedad que acosó a Alfredo hasta el fin de su vida el 14 de Marzo de 2019, estoy seguro que pensaba lo mismo que le dijo a Eric, “esa es la mayor felicidad que se puede tener, incluso en la adversidad”. Y si alguien que como yo lo conoció de tan pocos años (2012-2019, aunque a veces pocos años pueden representar toda una vida), ni imagino que pudieran decir para confirmar esa afirmación sus más íntimos amigos y por supuesto sus familiares. Porque creo que eso era, un hombre puro e íntegro…

Para mi Alfredo Weil fue todo un descubrimiento. Tenía algo que siempre me llamó la atención porque es algo que compartí con él, mezclaba lo técnico con lo humanista. En su caso por su condición de Ingeniero y Abogado; y en el mío por computista con una mezcla de un poco de Economía, Derechos Humanos, Administración y Estudios del Desarrollo. Por eso tal vez tuve tanta afinidad con su pensamiento y sus posiciones ante el país. Pero más allá de eso, en lo personal sentía por Alfredo un afecto muy cercano pero no supe porqué hasta que en una conversación privada de muchas que sostuvimos, tuvimos una revelación mutua que lo explicó: ambos habíamos perdido trágicamente a una hija. Y eso mis queridos amigos es un dolor que solo un papá puede comprender. Y compartir ese dolor con alguien que sufrió la misma experiencia, te une de manera especial con esa persona.

Vi por primera vez a Alfredo Weil cuando me abordó en un evento de la Universidad Metropolitana en agosto de 2012, donde los técnicos de la oposición del Grupo La Colina expusieron el sistema electoral que habían aprobado con el CNE del régimen de Chávez, antes del proceso del 7Oct-2012. Alli Alfredo me felicitó efusivamente por una nota que había publicado el mes anterior (ver Unidad Técnica, en http://ticsddhh.blogspot.com/2012/07/unidad-tecnica.html) donde propuse una Unidad Técnica entre aquellos que adversábamos en las diferentes tribunas el sistema electoral venezolano y aquellos que consensuaban con el gobierno las condiciones técnicas de las elecciones.

Realmente me sentí no solo halagado porque viniendo de este personaje tan reconocido en el país, que sin conocerme reconocía con con humildad un aporte a la discusión, independientemente de donde viniera, para mejorar lo que ESDATA había realizado –que era muchísimo-, sino que se ponía a la orden para trabajar por ella. Me dijo con una alegría y firmeza que aun recuerdo: “Luis Manuel, quería conocerte y te felicito. Es una solución tan simple que nadie la vio. Estoy dispuesto con ESDATA a  acompañar tu propuesta”. Y me dije en esa ocasión “este es un técnico diferente”. Porque los técnicos no suelen ser generosos ni conceder nada a nadie. La razón del porqué Alfredo Weil era distinto era porque además de ser un técnico extraordinario, era porque esencialmente era un humanista. Y esas grandezas no son comunes.

De esa reunión coincidimos varios personajes que nunca nos habíamos visto antes hasta ese día y  solo nos conocíamos por nuestras opiniones en las redes sociales: Alfredo Weil (y otros amigos de ESDATA), Iñaki Gaizaraín, Eric Ekvall, Guillermo Salas, Marisol Sarría, Adriana Vigilanza, Kika Bisogno, Ludwig Moreno, Pablo Brito Altamira, por solo nombrar algunos que me vienen a la memoria de ese día. Y decidimos a partir de allí reunirnos de manera permanente en algo que denominamos Grupo Electoral, plataforma sin otro propósito que luchar en contra del fraude técnico aceptado por la oposición oficial y por conseguir mejores condiciones para los procesos electorales en Venezuela. De ese grupo salieron propuestas, comunicados, cartas públicas, acciones ante los tribunales impugnando procesos electorales, de los que Alfredo Weil fue factor técnico fundamental. De allí también nació una amistad que duró a pesar del tiempo y las diferencias. Y ahora con la pérdida de Alfredo también trasciende aún mas allá porque compromete a los que aun quedamos.

¿Y porque digo compromete? Esta lucha contra el régimen que tiene innumerables frentes, encontró en ESDATA, Alfredo Weil y todos aquellos que de una u otra manera hemos colaborado con nuestro pequeño grano de arena al adecentamiento de los procesos electorales de Venezuela, una pared que en lo personal no estoy dispuesto a ceder y creo que tampoco ninguno de los que acompañaron hasta hoy a Alfredo Weil en esa lucha por ese adecentamiento electoral. Todavía Alfredo estaba enfermo (y ahora sabemos que  muriéndose) cuando publicó ahora su última propuesta que mencioné en mi nota de hace apenas una semana (ver No son los Rectores, es el Sistema, en http://ticsddhh.blogspot.com/2019/03/no-son-los-rectores-es-el-sistema.html): “@AlfredoWeil “Por primera vez voy a hacer un “hilo”para exponer mi punto de vista sobre las posibilidades de futuras elecciones, luego del cese de la USURPACIÓN” https://twitter.com/AlfredoWeil/status/1096939253974683648)”. Los que le acompañamos tenemos que seguir en honor a eso.

Y eso es porque en lo personal me siento como venezolano obligado a continuar con esa obra así sea para hacer un centésimo de lo que Alfredo Weil era capaz de hacer. Intento poner en palabras la impotencia que me da que personas del calibre personal e intelectual de Alfredo Weil se vayan de este mundo cuando mas necesitamos de su ayuda para resolver el problema mayúsculo que tiene Venezuela para resolver su problema electoral. Y ustedes dirán que tal vez pudiera parecer una postura egoísta y utilitaria pero es que se nos está escapando con eso lo que es más valioso y lo que más necesitamos para que este atribulado país funcione en el futuro: gente honesta, pura, decente y con valores ciudadanos, todo eso combinado con una brillantez intelectual y ganas de trabajar por Venezuela demasiado difícil de encontrar en estos tiempos.

Quienes lo conocimos, siempre acompañado de su inseparable “Wilson”, que así era como le decía a su “tablet”, donde poseía todos los análisis electorales posibles, reconocemos que lo que era como ser humano, como técnico y humanista será insustituible.

Comparto con ustedes este deseo de Alfredo Weil para varios de sus amigos a partir del 2014 y que puede servir como recuerdo imperecedero de este venezolano ejemplar:

“Que contribuyamos a rescatar a nuestro país de la noche oscura en que se encuentra, y que podamos culminarlo con una patria libre, soberana, unida y justa…”

Y así lo haremos como compromiso contigo y con Venezuela mí querido amigo, cuenta con eso…

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