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El código QR, el sistema que controla los votos de Maduro por Indira Guerrero – La Patilla – 24 de Julio 2017

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Una plataforma tecnológica implementada por el Gobierno de Nicolás Maduro permite vigilar al votante, sus necesidades, su ubicación, todo dispuesto en el reverso de un documento de identidad distribuido en Venezuela como “el carnet de la patria”, reseña Efe.

Al menos 14 millones de personas, según el Gobierno, han sido censadas en el país a través del sistema de vigilancia con el que el propio presidente venezolano bromea públicamente diciendo que le permite saber cuántas personas hay en una sala e incluso quiénes están embarazadas.

La tarjeta de identificación tiene en la parte posterior un código QR (código de respuesta rápida por sus iniciales en inglés), una evolución del código de barras que permite el almacenamiento y lectura de una lista de información ilimitada según su requerimiento.

El sistema, financiado por el Estado, ha sido puesto a la orden del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, la mayor organización política del chavismo, para dar seguimiento a los votantes y permitir su ubicación gracias a la información almacenada durante su proceso de registro.

Esta tecnología es la principal herramienta usada por el Gobierno, a través del partido, para promover la votación el próximo 30 de julio, cuando se elegirá a los integrantes la Asamblea Nacional Constituyente, un proceso en el que el mayor reto del chavismo es alcanzar una alta participación.

Inducir a la votación es clave para completar el proceso con el que Maduro prevé cambiar la Constitución, sin importar a quién elija el votante porque la mayoría de los candidatos son seguidores de su gobierno, no obstante requiere de una alta presencia en las urnas para dar legitimidad a la polémica elección.

La plataforma fue puesta a prueba hace una semana en un simulacro del Gobierno para medir su capacidad de movilización, en una jornada en la que se vieron dos largas filas: la primera para votar; y la segunda, la que hacían los electores luego de haber sufragado para pasar el carné frente al software que lee la tarjeta y registra su participación.

Dentro del proceso, en el que se comenzó a censar y a distribuir carnets desde principios del año, se almacenó información sobre beneficios recibidos por el Gobierno, militancia en partidos políticos, si forman parte de las familias que reciben alimentos subsidiados por el Estado y sobre sus redes sociales.

Uno de los operadores del sistema que no quiso identificarse asegura que esta tecnología permite que una vez chequeada la persona quede registrada en una base de datos y se puede saber “quién no pudo movilizarse”.

“Sí, podemos”, dijo el operario en pleno simulacro de la plataforma mientras pasaba decenas de tarjetas frente al lector, para responder a la pregunta sobre si podrían saber quiénes no se habían movilizado para ese ensayo de la votación, que se realizó el mismo día que la consulta opositora contra la Constituyente.

Desde hace más de seis meses el Gobierno ha estado visitando casa por casa, viendo la necesidad que registró la persona cuando solicitó el carnet.

La base de datos sirve a una estructura superior del partido del Gobierno para la elección de los candidatos de la Constituyente denominada la “maquinaria 4×4”, los cuatro pilares de la campaña electoral de los partidarios de Maduro para refundar el Estado.

Entre esas cuatro estructuras hay dos con un rol fundamental, una el Movimiento Somos Venezuela, una organización de simpatizantes que verifica las necesidades económicas directamente en el domicilio, para ingresarlas en una lista de espera por beneficios del Gobierno, al tiempo que promociona la permanencia de “la revolución bolivariana”.

La segunda, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un sistema que entrega bolsas de alimentos a muy bajos precios a las familias de bajos recursos, que deben completar ese registro.

Una fuente del Gabinete aseguró que es también el primer recurso que se usará a lo largo de la campaña y para ello el Gobierno comenzó hace tres meses a reservar seis millones de cajas del CLAP que serán distribuidas por los líderes del partido.

El banco de información que dispone hoy el chavismo le permite saber que de casi 15 millones de personas registradas 57 % son mujeres; 32 % tienen entre 15 y 35 años de edad; 34 % de 35 a 55 años, y 33 % más de 55 años; y 98 % son alfabetizados.

El 91 % de los registrados tiene acceso a los CLAP; y 34 % percibe un ingreso menor al salario mínimo, de acuerdo con los datos divulgados por el propio Gobierno.

A menos de una semana para la elección de la Asamblea Constituyente, una de las elecciones más polémicas de los últimos años en Venezuela, se abrió un operativo especial con 1.200 puntos en todo el país para registrar a más ciudadanos.

Este sistema será durante un día el ojo omnipresente que contará uno a uno los votos para garantizar la última carta de Maduro.

 

 

Venezuela: ¿por qué no «bajan» de los cerros? por Pablo Stefanoni – Newsletter Nueva Sociedad – Junio 2017

En entrevista exclusiva, el investigador Alejandro Velasco analiza el papel de los sectores populares en las protestas de Venezuela, que ya llevan más de 70 días, con muertos y heridos, en el marco de una multiplicidad de crisis.

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Mucho se habla, y se escribe, sobre la crisis venezolana pero faltan algunos eslabones. Entre ellos está la pregunta por los sectores populares: ¿participan de las protestas?, ¿cuál es su relación con la oposición?, ¿y con el gobierno de Nicolás Maduro?, ¿quiénes son y cómo operan los famosos «colectivos»? Alejandro Velasco, autor de Barrio Rising. Urban Popular Politics and the Making of Modern Venezuela (2015), responde a algunos de estos interrogantes.

Una de las dudas que aparecen al leer sobre la crisis venezolana es qué factores sostienen a Nicolás Maduro en el poder. Siempre parece estar por caer y no cae, mientras la crisis se agrava. ¿Cuál es su interpretación?

Se combinan varios elementos. Por una parte, está el aparato estatal y la elite chavista. En la medida que vienen cerrándose espacios de maniobra en el plano doméstico e internacional, y tiene que recurrir más y más al autoritarismo, las figuras centrales del gobierno van atrincherándose al percibir una amenaza no solo a su permanencia en el poder sino verdaderamente existencial. Para algunos, es cuestión de principios: ante una oposición envalentonada y con amplio apoyo en el país y en particular en el extranjero, lo que está en juego es el legado de Hugo Chávez, en particular el avance hacia el estado comunal. Más allá de la oposición misma, esto siempre iba a significar una batalla contra la propia Constitución de 1999 –redactada en los comienzos de Chávez–, y con sectores internos del chavismo menos dados a la corriente socialista que a la de democracia participativa, base de esta Carta. De modo que, para los sectores más radicales, de cierta manera es un conflicto bienvenido aunque muy demorado, quizás demasiado para ser exitoso, pero darán la batalla de todas formas. Para otros, no obstante, el interés es más prosaico: los lazos de cuadros claves del chavismo con la corrupción desmedida –sea vinculada con el dólar preferencial o en algunos casos, con el narcotráfico– hace que cualquier salida del poder implique la cárcel, en Venezuela o en el exterior. De modo que la crispación del conflicto, vista en términos existenciales, tiende a cerrar filas, aunque por motivos muy diferentes. Leer más de esta entrada

Habla un panadero: “Ni el efectivo de la caja nos dejaron sacar” por Andrea Ballesteros – El Estimulo – 17 de Marzo 2017

Los “panaderos de la revolución” con la venia del superintendente William Contreras, sacaron a la fuerza de su panadería a Emilio, quien con su socio manejaba desde hace 40 años. Mansion’s Bakery, uno de los tres comercios “tomados” por los CLAP por supuesta especulación. Ambos, de nacionalidad portuguesa, desconocen qué pasará con su negocio.

Ni el efectivo de la caja nos dejaron sacar”, contó el sobrino de Emilio mientras ordenaba la mercancía del abasto de su mamá. “Uno de los integrantes de los CLAP nos dijo: ‘todo lo que está aquí adentro nos pertenece’”.

Ni Emilio ni su socio pueden entrar a su panadería, los candados y las cerraduras fueron cambiados al igual que el nombre del establecimiento. Aunque según Contreras, jefe de la Superintendencia de Precios Justos (Sundde), la “ocupación temporal” solo es por 90 días.

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Hace dos semanas funcionarios de la Sundde visitaron la panadería y obligaron a los dueños a que bajaran los precios de los panes. “El miércoles vino el mismo superintendente y de manera arrogante obligó a los trabajadores a vender todos los panes a precios muy bajos”, señaló a El Estímulo una habitante de la zona que estuvo dentro del comercio cuando fue “tomada” por el Comité Local de Abastecimiento y Producción La Pastora.

“¡Dónde están los dulces y los panes. Son unos ladrones!”, gritaban algunas personas a las afueras del local un día después de la expropiación forzosa, mientras funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana con fusiles en mano, así como el CLAP de La Pastora, impedían el acceso hacia la panadería.

Varios vecinos de la céntrica avenida Baralt denunciaron a El Estímulo que el CLAP de La Pastora sacaba la noche del miércoles jamones, quesos, jugos y refrescos de la panadería, que se llevaron en diferentes carros. “Son unos ladrones, pobre señor Emilio”, lamentó un comerciante de la zona.

Mansion’s Bakery es una de las tres panaderías que el gobierno le dio a los CLAP, los comités del Partido Socialista encargados de racionar los alimentos básicos, luego de que el pasado domingo el presidente Nicolás Maduro ordenara acabar -con nuevas restricciones- la severa escasez de pan en Venezuela.

Producir y vender pan canilla y francés a precios irrisorios, darles entre 300 y 500 panes diarios a los CLAP y trabajar muchas más horas son -según el Ejecutivo nacional- la solución para la ausencia de harina de trigo, materia prima importada y distribuida por el propio gobierno en el país.

Emilio y su socio no quieren hablar por temor, tampoco van a denunciar, según el sobrino del inmigrante. “¿Con quién? Esto es como la historia de David y Goliat solo que nosotros perdimos la guerra”.

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