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Estudio coyuntura política por Catedra Libre Democracia y Elecciones UCV – Mayo 2017

Abrir el siguiente enlace para visualizar la encuesta completasobre la percepción de las expectativas de los ciudadanos para evaluar la democracia como sistema político necesario para darle solución a la situación de crisis social, política y económica que vive Venezuela.

CLDE – Mayo 2017

Dónde está el chavismo constitucional por Trino Márquez – La Patilla – 21 de Junio 2017

ThumbnailTrinoMarquezLa fiscal Luisa Ortega Díaz reafirma frente a los medios de comunicación su condición de chavista, cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo. Considera a la Constitución de 1999 uno de los legados más importantes del fallecido fundador del proceso bolivariano. A partir del principio según el cual “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo… quien la ejerce… mediante el sufragio” (Art. 5) y de la progresividad de los derechos, ha denunciado el carácter fraudulento de las bases comiciales presentadas por Nicolás Maduro para convocar la Asamblea Nacional Constituyente. Como se sabe, Maduro pretende llamarla sin organizar el referendo consultivo que se deriva del artículo 347 de la Constitución.

A partir de esta diferencia, Luisa Ortega Díaz se ha deslindado completamente del madurismo. Ya se había distanciado cuando, mediante las sentencias 155 y 156, el Tribunal Supremo de Justicia trató de despojar a la Asamblea Nacional de sus competencias y arrogarse esas atribuciones. En esa oportunidad, la Fiscal habló de la “ruptura del hilo constitucional”. Ambos episodios le han valido el deprecio y la persecución del madurismo, convertido en jauría rabiosa contra la cabeza del Ministerio Público.

Mucho se ha comentado que el giro de la Luisa Ortega Díaz no es casual, ni responde a una reacción impulsiva. Se dice que su comportamiento forma parte de una acción deliberada dirigida a alejarse del madurismo, versión bastarda del chavismo, por parte de un amplia capa de sectores que hasta hace poco tiempo formaron parte del oficialismo, pero que se separaron porque entienden la política en términos democráticos, ajustados a los principios de respeto a la dignidad y a los derechos humanos, a la alternabilidad, al pluralismo y a la convivencia pacífica establecidos en la Carta del 99.

Este chavismo constitucional, Fernando Mires dixit, se contrapone a un chavismo autoritario, hamponil y gorila, asociado con Maduro, que atropella el Estado de Derecho y desprecia la democracia. El chavismo constitucional estaría integrado por civiles (Ortega Díaz y el diputado Germán Ferrer), militares en condición de retiro (los generales Miguel Rodríguez Torres y Clíver Alcalá Cordones) y otros grupos del chavismo original, que entienden la gravedad de la crisis nacional y se sienten dispuestos a practicar la política como el arte de la acumulación de fuerzas mediante la atracción de aliados, la conquista del voto popular, la tolerancia en medio de las diferencias, el respeto al adversario, el sometimiento del estamento militar al poder civil y el ejercicio del gobierno en el marco jurídico constitucional.

De ser cierto que ese tipo de chavismo existe, que no es una ficción, ni una leyenda urbana, llegó el momento que se exprese con toda la fuerza que es capaz de desplegar. Para luego será muy tarde. Si el madurismo triunfa en esta batalla sin cuartel que el país libra contra la Constituyente Comunal, contra la cubanización definitiva del país, esa fracción ortodoxa del chavismo será barrida, tal como el madurismo ha prometido que hará con la AN, con el Ministerio Público, con las gobernaciones y alcaldías, con la autonomía del Banco Central y con los residuos de propiedad privada que aún quedan. Correrá la misma suerte que la oposición. Ambas corrientes están obligadas a librar una confrontación descarnada contra un adversario cruel, inescrupuloso y, lo peor, armado hasta los dientes.

El chavismo constitucional se ha expresado a través de las declaraciones de algunos de sus voceros más autorizados. Luisa Ortega Díaz, la más importante. Pero, estas voces son insuficientes. Su tono tiene que elevarse, lo mismo que la audacia de sus planteamientos. Percibo un miedo atávico injustificable en ellos a que se les vincule con la Mesa de la Unidad Democrática y sean absorbidos por la plataforma unitaria opositora. En las actuales circunstancias coincidir con la MUD no entraña ningún peligro. La MUD y todos los demás sectores que se oponen al régimen carecen de opciones: o se unen contra el proyecto totalitario de Maduro y la tiranía cubana, o serán aniquilados, tal como ocurrió en la isla caribeña hace sesenta años. La actual es una lucha entre la vida y la muerte. Las sospechas hay que ponerlas de un lado.

En Venezuela es obligatorio que todas las fuerzas democráticas se alíen para derrotar el proyecto dictatorial dirigido por Maduro y soportado por la cúpula militar, el TSJ, el CNE y la Defensoría del Pueblo, cómplices de los desmanes del régimen.
Dejar a Luisa Ortega Díaz sola, en la estacada, sería una inconsecuencia imperdonable. El chavismo democrático tiene que dar la cara e integrarse sin reservas al movimiento opositor.

Chavismo para rato, sin Maduro por Marianella Salazar – El Nacional – 14 de Junio 2017

1007_20130330PnhpdlY esta pasando lo que muchos presentíamos, que desde las mismas entrañas del chavismo sectores que se han venido desmarcando de un gobierno corrupto, violador de los derechos humanos y vinculado con el terrorismo internacional se estén encargando de sacar al narco-gobierno presidido por Nicolás Maduro y de liberarnos finalmente de la pesadilla. Con estrategia y mucho cacumen están marcando la agenda, ellos, con su participación durante el proceso hicieron posible estos dieciocho años de la llamada “revolución bolivariana”, que ha constituido una de las páginas más horrendas de violencia política en la historia venezolana, con millones de personas que han tenido que salir del país truncando sus sueños y millones que se encuentran sufriendo hasta lo indecible las penurias impuestas por el grupo de desalmados que usurpó las instituciones públicas.

El idealismo revolucionario de los inicios desapareció con el ejercicio del poder y la experiencia del socialismo del siglo XXI se convirtió en un trauma nacional. La herencia de Chávez es un legado de miedo que comenzará a desvanecerse cuando veamos que son juzgados y condenados los que han administrado todo este terror. La sombra de Hugo Rafael Chávez Frías se cierne como un espectro sobre las 86 muertes, los miles de heridos, detenidos, saqueos y el vandalismo registrados en un lapso comprendido entre el 1° de abril y el 14 de junio. En su calidad de líder supremo es responsable de los estropicios consumados por los sociópatas de sus herederos, incriminados en primer grado en delitos que no prescriben, como la violación de los derechos humanos.

Es lógico que sectores críticos que inicialmente los respaldaron, que aspiran a sobrevivir políticamente, no quieran seguir embarcados en medidas que han fracturado a la sociedad, ni continuar cooperando en la destrucción, a riesgo de asumir la ferocidad del arrinconado estrato oficial que ha desatado un terror de todos contra todos. El cisma provocado por la fiscal al apegarse a derecho y comenzar a actuar, constituye una clave importante en la trama; no está sola, no pertenece a un grupo aislado, sus actuaciones son de gran impacto en sectores civiles y militares.

En dicho contexto se produce la renuncia (aunque alegue razones de salud) de un miembro del Alto Mando Militar, secretario del Consejo de Defensa Nacional (Codena) y secretario del Consejo de Estado, mayor general Alexis López Ramírez, por estar en desacuerdo con la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el comandante en jefe de la FANB, Nicolás Maduro. Esa decisión tiene respaldo de otros generales y oficiales, activos y retirados, que vienen cuestionando a lo interno.

En solo dos semanas, la fiscal Luisa Ortega Díaz ha hecho lo que la Asamblea Nacional dejó de hacer en año y medio al negarse a destituir a magistrados del TSJ y rectores del CNE, esperando que otros –la disidencia chavista, los estudiantes, el secretario de la OEA, Luis Almagro, y la fiscal general de la República– hicieran el trabajo. Ahora el chavismo sin Maduro, con una estrategia bien pensada, sale en defensa del “legado” de Chávez, una tabla de salvación para los actores que hacen vida en el oficialismo antes de que el barco de la revolución termine de hundirse.

La dirigencia opositora, por falta de sentido de la oportunidad y el de urgencia, se está dejando quitar el liderazgo que le corresponde asumir durante la transición; la protesta en la calle ha sido determinante, marcó un punto de no retorno, pero falta rematar la faena y ahora hay que formar un frente común con ese chavismo contestatario que comienza a consolidarse. Para mañana es tarde.

La izquierda no debe callar frente a Venezuela por Maritella Svampa y Roberto Gargarella – Blog Polis – 9 de Junio 2017

Cuando cayeron los gobiernos de muerte y opresión que se impusieron en Latinoamérica hasta fines del siglo XX, nos quedamos todos –finalmente, sobrevivientes– con al menos dos certezas: una, en torno a los valores irrenunciables de la democracia; otra, la defensa de los derechos humanos. Democracia como respuesta a la tragedia del poder concentrado y la discrecionalidad bruta, la decisión en manos de algunos iluminados que dicen actuar en nuestro nombre. Derechos humanos, como respuesta a la tragedia de que algunos, con la excusa de estar velando por nuestros intereses, persigan al que piensa diferente, o se muestren capaces de herir de muerte a quienes se le opongan.

El compromiso con la democracia que nos enseñó a sangre y muerte la dictadura no requiere de nosotros el resignarnos al sometimiento con elecciones: no hablamos de democracia en el sentido leve, superficial o “formal” de “otro que decide por nosotros, no importa lo que queramos o hayamos votado”. Hablamos de democracia, en fin, en el sentido elemental de elecciones periódicas, con gente en las calles, acuerdos y disensos que se forjan a través de disputas continuas, en donde tenemos la posibilidad de escucharnos mutuamente, para luego dirimir nuestras peleas en las urnas. Por su parte, el compromiso con los derechos humanos es el que pone el piso, la base mínima e innegociable del respeto mutuo, que impide la tortura, la muerte del oponente, la resolución de nuestros conflictos a los tiros. Leer más de esta entrada

La Tortura y el asesinato político en la transición venezolana por Tamara Suju Roa – La Patilla – 4 de Junio 2017

thumbnailtamarasujuMucho se ha escrito y dicho sobre las escandalosos métodos de tortura que están utilizando los organismos de seguridad del régimen de Nicolás Maduro para castigar, tratar de doblegar, tratar de sacar información o acusación de las sus victimas. Son cientos de casos los que están siendo documentados día tras día. En lo particular, recibo peticiones a diario para que ayude a quienes las han sufrido ha dejar constancia de ello, queriendo con esto incluso en algunos casos que me han pedido maneje como clasificados, que no queden impunes cuando regrese el Estado de Derecho a nuestro país

Hoy, una vez más, quiero profundizar en lo cruel, en lo vil, en lo siniestro de estos métodos, y tratar de que ustedes se imaginen el horror que están viviendo las victimas y sus familias, ante el grado de locura mental y psicópata de los funcionarios que las perpetran.

Entre los nuevos horrores que se les ha ocurrido a estas bestias, están por ejemplo, colgar al detenido, y latigarlo con sogas calientes, o pegarles con tablas llenas de clavos. La denuncia sobre la joven a la que después de golpearla salvajemente le metieron excrementos en sus partes intimas es atroz, así como aquellos jóvenes a los que hicieron comer dichos excrementos en la comida que le suministraron. Tambien se han multiplicado las denuncias sobre torturas sexuales, de desnudamiento, de actos lascivos, de violación, perpetradas además con goce, propio de aquellos enfermos sexuales que cometen esto para excitarse. A uno de los jóvenes detenidos en el caso del limón, la policía le pasó la motos por encima cuando lo tenían sometido en el suelo.

Las denuncias sobre asfixias con bolsas plásticas, previamente roseada con gases tóxicos e incluso gasolina, se ha hecho común ya los últimos años, pero ahora es casi un “recibimiento”. Encerrarlos en celdas mínimas en donde luego les lanzan bombas lacrimógenas para asfixiarlos o rosearlos con gasolina y amenazarlos con quemarlos, también puede formar parte del ritual. Colgarlos y mantenerlos por horas permitiendo que solo toquen el suelo con las puntas de los pies, ponerles descargas eléctricas en las partes mas sensibles del cuerpo, rosearles la cara con polvos de las bombas lacrimógenas, mientras los mantienen esposados, sumergirles la cabeza en tobos de agua, previamente envuelta en bolsas plásticas, son entre otras, las más reproducidas y denunciadas.

Lo que mas me causa indignación, es lo que me narran algunas de las victimas con las que he conversado, sobre lo que han visto en los ojos y expresión de sus victimarios: odio, saña y maldad, como si estuvieran poseídos por el demonio, sin medir su propia fuerza cuando golpean con los cascos, con las culatas de las armas, con palos, bates de beisbol o lo que tengan en sus manos. Incluso tengo un testimonio de una joven que me dijo que percibió como el funcionario que le estaba propinando los golpes que le producían sangramiento en la cabeza, al ver la sangre y escuchar los gritos de la joven pidiéndole por su vida, se volvía “como loco” y le pegaba más y más fuerte, como si el “ver la sangre lo entusiasmara” según palabras de la muchacha.

Al castigo, a la intención de obtener una confesión o causar dolor o sufrimientos graves físicos o mentales, se le une el placer sádico por parte de los torturadores, que me hacen pensar en el grave grado de desviación de valores humanos que tienen los victimarios y que los venezolanos debemos enfrentar cuando ésta pesadilla pase. Porque no se trata sólo de quienes ejecutan las torturas con sus manos, sino también de aquellos que la avalan con su silencio, que descaradamente declaran que no les importa que los acusen de violadores de DDHH, que las conocen y saben lo que ocurre en las mazmorras de los cuerpos de seguridad y las permiten, los que también están enfermos.

Enfermos también están los que le disparan a quema ropa a los manifestantes para causarles el mayor daño posible, los que “malean” las balas de perdigón con bolas de vidrio o plomo para herir gravemente a quienes tienen en la mira, los que disparan horizontalmente bombas lacrimógenas a propósito contra la humanidad de quienes manifiestan sabiendo el daño que puede causarles, incluso sabiendo que pueden ser letales, los que usan indiscriminadamente gases lacrimógenos vencidos sabiendo que son dañinos para la salud, causando asfixia, intoxicación y enfermedades respiratorias graves de victimas que abarrotan las clínicas del país, por problemas causados por los efectos de estas bombas, entre otros.

La cifra dada por la oposición venezolana de 15 mil heridos en las protestas es escandalosa, pero si pensamos en que esta cifra incluye heridos de balas, heridos por bombas lacrimógenas lanzadas a propósito contra su cuerpo, heridos de perdigón maleados a propósito, heridos por brutales golpes propinados por los funcionarios, nos damos cuenta del horror que esta viviendo el pueblo venezolano que se defiende como puede, porque el poder de fuego lo tiene el régimen y los grupos paramilitares violentos que ha mantenido desde el principio del chavismo. Documentado está quedando todo. Los nombres de quienes torturan y de su cadena de mando cómplice. Los métodos y sus victimas, que suman centenas.

Los venezolanos tiene por delante, en esa transición que llegará más pronto que tarde, lo que se conoce como la justicia transicional. En esto, las comisiones de la verdad, el enjuiciamiento de los crímenes cometidos y el resarcimiento y atención a la victima será crucial para calmar tanto sufrimiento. El asesinato político y la tortura sistemática que ha ejecutado el régimen para castigar, amedrentar y obtener testimonios de sus victimas, son Crímenes de Lesa Humanidad, que no deben por ninguna circunstancia, ser objeto de cualquier negociación que pueda existir, en la búsqueda de una solución en los próximos días o meses. Aquellos que tienen sus manos manchadas de sangre de venezolanos, deben ser juzgados. El horror, tiene cara, y sus victimas no las olvidan.

La Constituyente de Maduro quiebra la cohesión chavista por Alfredo Meza – El País – 1 de Junio 2017

Exministros y militares retirados del Ejecutivo de Chávez rechazan que el resultado de la Asamblea Nacional Constituyente no sea votado por los venezolanos

Ya hay una razón de peso para que el chavismo descontento con la deriva del Gobierno de Nicolás Maduro se exprese sin el temor de que su crítica sea interpretada como una traición a sus orígenes. Que el resultado de la Asamblea Nacional Constituyente no sea votado por los venezolanos, como ha asegurado Elías Jaua, presidente de la comisión que impulsa la propuesta del régimen, ha concitado el rechazo de exministros y militares retirados del Ejecutivo de Hugo Chávez. El presidente también se niega a celebrar elecciones antes de la Constituyente. Leer más de esta entrada

¿Por qué no ha caído Nicolás? por Gustavo Tovar-Arroyo – El Nacional – 30 de Mayo 2017

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Como vaya viniendo vamos viendo

Somos venezolanos, conocemos muy bien nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestros alcances y límites. No nos destacamos precisamente –lo sabemos– por planificar en el mediano y largo plazo, cargamos con la permanente tara del “como vaya viniendo vamos viendo”. Así no se sale de una tiranía.

Aunque la voluntad, el multitudinario fervor, la creatividad y la moral cuentan, hace falta mucha planificación, organización y astucia para desentrañar del poder político una peste tiránica como la chavista.

Ya lo hemos hecho antes, hagámoslo otra vez.

El invierno ruso

No me alargaré explicando lo que significó para Napoleón y para Hitler el invierno ruso, solo destacaré que fue el agente militar que impidió la conquista de Moscú por ambos tiranos. Usado como elemento de guerra por los generales rusos desde la victoria de Pedro el Grande sobre Carlos XII de Suecia en el siglo XVIII, el invierno ruso ha sido un recurso fundamental al momento de planificar las que han significado las mayores victorias militares de Rusia. Leer más de esta entrada

Los dos chavismos por Fernando Mires – Blog Polis – 24 de Mayo 2017

Download (3).jpgExisten dos chavismos: el chavismo madurista y el chavismo antimadurista. El primero en tendencia descendente. El segundo es ascendente y apareció antes de la gran victoria obtenida por la oposición el 6-D.
Originariamente fueron ramas críticas internas pero pronto aparecieron otras más inpendientes al tronco común. Paralelamente, antiguos personeros, sobre todo ex ministros fieles al chavismo originario comenzaron a mostrar públicas diferencias con el modo y la forma como eran conducidos los asuntos de gobierno (Giorgani, Navarro, entre otros) Más notorias han sido las disidencias de ex altos oficiales de las FANB (desde Baduel hasta Cliver Alcalá). Hay muchos. Ellos han sido objeto de duras represiones. Pero Maduro no ha logrado callarlos. Probablemente no están muy solos al interior de las FANB.
Difícil y largo sería intentar una radiografía de las rupturas producidas al interior del bloque del chavismo. Menos difícil es precisar las razones que están llevando a su disociación. Una de ellas reside en la persona del sucesor.
Maduro está muy lejos de ser un líder carismático. Todo lo contrario: su persona genera anticuerpos por donde vaya. Su alianza con Cabello, el hombre más odiado de Venezuela (incluso por los chavistas) ha terminado por deteriorar aún más su imagen política, si es que alguna vez la tuvo.
La segunda razón es objetiva: reside en la gran crisis económica, incluyendo hambrunas, que asola a toda Venezuela. El llamado pueblo chavista sindica a Maduro y su grupo como el gran culpable. Se ha originando así una demanda de conducción política capitalizada solo en parte por la oposición. Hay otra parte que, no siguiendo a Maduro, mantiene cierta fidelidad religiosa con el presidente muerto. Para los chavistas-antimaduristas dichos sectores representan una posibilidad de reinserción futura del chavismo en la política, algo así como lo que sucedió con el peronismo en Argentina, después de Perón.
Bajo esas condiciones ya no son pocos los chavistas que se hacen preguntas acerca del futuro, tanto personal como nacional. De ahí que las disidencias inter-chavistas equivalen en gran medida a una estrategia de sobrevivencia. No es errado suponer que hay chavistas preparando condiciones para actuar políticamente en un periodo post- Maduro.
Ha sido el mismo Maduro quien al intentar destruir la Constitución de 1999 –la constitución de Chávez – mediante un proyecto corporativo-fascista (castrista dicen otros: es lo mismo), ha terminado por acelerar el proceso de descomposición interna del chavismo. Desde sus filas se escuchan voces pidiendo elecciones (que terminarían por enterrar a Maduro). La posición estrictamente constitucional asumida por la fiscal Ortega Díaz es seguramente la punta de un iceberg profundo. Antiguos chavistas como la dubitativa Maripili Hernández y los magistrados del TSJ Antonio Mojica Monsalve y Marisela Godoy; se han sumado al chavismo constitucionalista (hay que llamarlo de algún modo) denunciando la inconstitucionalidad de la constituyente propuesta por el madurismo. No serán las últimos. Ellos han hecho suyas las palabras de Chávez, ignoradas por Maduro: “No se puede cambiar una coma, una letra de la Constitución, sin consultar al pueblo”. Y todos, mal que mal, se ven confrontados ante la misma pregunta: ¿Cómo evitar que la debacle del madurismo se convierta en la de todo el chavismo? La respuesta de los grupos disidentes, a pesar de sus diferencias, parece ser una sola: es necesario separar al “chavismo verdadero” del madurismo.
Para perfilarse políticamente ante los suyos los chavistas antimaduristas requieren marcar diferencias con la oposición. Pero por otra parte, si no son ingenuos, saben que la defensa de la Constitución no puede tener lugar sin el concurso de esa oposición. A la vez, la oposición, a pesar de que rechaza el culto a Chávez, tan propio al chavismo antimadurista, sabe que las rupturas internas del régimen son síntomas que anuncian su ocaso. Tanto más importantes si se tiene en cuenta que en todos los procesos anti-dictatoriales los aparatos militares que sustentan al régimen tienden a dividirse solo después de una división de los aparatos civiles. Al revés no ha ocurrido nunca.
La lectura que cada oposición hace del proceso histórico venezolano es por cierto muy diferente. Incluso opuesta. Pero a la vez, sus representantes, como son políticos, saben que este no es el momento para iniciar una discusión académica acerca de cuando se jodió Venezuela (si con Chávez o con Maduro).
La oposición antichavista y el chavismo antimadurista se necesitan mútuamente. Pero una alianza entre el chavismo antimadurista y la oposición democrática es algo muy difícil por el momento. Y si se piensa bien, tampoco es necesaria. Lo importante es que, a través de los diferentes caminos elegidos, logren converger en un solo punto. Ese punto lo ha marcado el propio Maduro. Ese punto es la defensa de la Constitución. Si coordinan solo en ese punto (no se requiere de ningún otro) tanto la oposición interna como la externa habrán prestado un enorme servicio al país común que habitan.
“Entre gitanos no nos vemos la suerte”, dice el dicho. Entre políticos tampoco, podría agregarse. Por esa razón las dos oposiciones deberán dialogar, si es que no lo han hecho ya. Ese y no otro es el verdadero –y quizás único- diálogo que necesita Venezuela. Un diálogo entre políticos constitucionalistas que divergen en todo menos en la defensa de esa Constitución que les permite unirse y desunirse entre sí.
O en otros términos: si esa convergencia mínima se diera sobre la base de un frente único, por muy provisorio que sea, la Constitución chavista de 1999, refrendada por la oposición en el 2007, estaría a salvo. Julio Borges lo entendió muy bien al hacer el siguiente llamado:
…… la Asamblea Nacional abre sus espacios para la creación del Frente por la Constitución que reúne a todos los sectores de la sociedad: trabajadores, estudiantes, gremios profesionales, empresarios, académicos.
Dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada. Ese podría ser un lema tácito en el proceso que llevará, más temprano que tarde, a la formación de ese frente constitucional propuesto por el Presidente de la Asamblea Nacional.

El desenlace más predecible (y más impopular) en Venezuela hoy por Omar Lugo – El Estimulo – 23 de Mayo 2017

Colapso de la economía, violencia política, protestas masivas, auge de la criminalidad y el bloqueo de las salidas negociadas configuran el cuadro de Venezuela a finales de mayo, cuando el país completa más de 50 días de manifestaciones continuas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Ahora, el heredero de Hugo Chávez le tira más gasolina a la hoguera, con una Asamblea Nacional Constituyente que abolirá lo que queda de la Asamblea Nacional y le permitirá prolongar su mandato, además de pretender aniquilar a la oposición organizada.

¿Cuáles podrían ser los escenarios más probables en el corto plazo?

A juzgar por las evidencias y por hechos públicos, notorios y comunicacionales, Venezuela marcha aceleradamente hacia una peor radicalización del chavismo militar-cívico. Una Constituyente, que redactará una nueva Constitución a la medida del madurismo, sellará esta tendencia predominante y la hará permanecer durante años.

No hay indicios de que Maduro esté dispuesto a ceder. Todo lo contrario.

Su llamado a una Asamblea Nacional Constituyente “es irreversible”, ha dicho.

Será una Asamblea de “carácter soberano, plenipotenciario” y él se subordinará “a las órdenes que le den”, ha dicho antes de firmar este martes el decreto que ordena al Consejo Nacional Electoral convocar el proceso sin consultar al pueblo si de verdad quiere cambiar la Constitución de 1999.

En realidad es difícil que una Asamblea colegiada, electa entre dirigentes chavistas, no se subordiné al propio Maduro y haga que todo el país se subordine a ellos.

“La Asamblea Nacional Constituyente decidirá si someterá a consulta la nueva Constitución”, admitió el dirigente chavista Elías Jaua este lunes.

El ministro de Comunicaciones, Ernesto Villegas, dijo más tarde que las únicas elecciones previstas ahora serán en el marco de la Constituyente.

La decisión en realidad significa que todos los demás poderes, inclusive la Asamblea Nacional (el parlamento) electo en diciembre de 2015, deberá sucumbir al cuerpo colegiado corporativo que transformará el Estado a la medida de Maduro y su grupo de colaboradores más cercanos.

Es la fórmula ideal para posponer elecciones por parte de un gobierno que según encuestas no podría ganar ninguna ahora mismo.

Ya antes de lanzar su ingenio de la Constituyente, Maduro habría adelantado claramente que sólo habría elecciones cuando estuviera seguro de que pudiera ganar el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En este escenario, cualquier otro poder incómodo será removido, entre ellos el que representa la Fiscal Luisa Ortega Díaz, quien ha resultado dentro del chavismo una disidente del madurismo que se ha opuesto públicamente a una Constituyente con el argumento de que esa fórmula sólo acelerará la crisis actual.

El mandato oficial de la Fiscal termina en 2021, inclusive después que el de la actual Asamblea Nacional. Fue ratificada en su cargo por el anterior legislativo el 22 de diciembre de 2014, por otros siete años.

NADA PERSONAL, SOLO NEGOCIOS

Según todos los indicios, el costo de salir del poder para Maduro, sus más cercanos colaboradores, la “nomenklatura” del chavismo, las fuerzas militares y hasta las bandas de civiles armados, mal llamadas “colectivos” es demasiado alto.

También son elevados los incentivos del chavismo para permanecer aferrados al dominio absoluto que ejercen sobre todas las instituciones del Estado.

Por parte de los costos, una vez fuera del poder, el propio Maduro estaría en riesgo de verse enfrentado a procesos judiciales y penales bajo cargos de violaciones a los derechos humanos o por corrupción administrativa.

En algo de eso ya están trabajando sus adversarios políticos que están tomando nota de la represión desbordada durante este mes y medio de revueltas, o de las denuncias que llegan de Brasil sobre manejos turbios de 11 millones de dólares en efectivo para pagar la campaña electoral de Hugo Chávez en 2012.

El propio vice presidente de la República, Tarek El Aissami y varios militares en el poder podrían enfrentar procesos internacionales por presunto narcotráfico, si prosperaran las intenciones de Estados Unidos que mantiene a estos funcionarios en su lista negra de sancionados por el Departamento del Tesoro.

De modo que para muchos de los protagonistas del chavismo en el poder lo que está en juego es su supervivencia, su libertad y hasta sus fortunas, en caso de que las tuvieran.

Por el lado de los incentivos, es muy difícil que quieran desprender se los privilegios acumulados durante casi dos décadas de poder absoluto político y económico. En sus hogares desde hace años no deben saber el costo de un mercado.

Aún más, una nueva Constitución que les permitiría eliminar por completo el escrutinio electoral de los adversarios es una tentación muy grande.

Estas son las razones fundamentales por las cuales, en las condiciones de hoy, el escenario de la radicalización es el más fortalecido.

AHORA ES TARDE YA

Los propios dirigentes de la oposición –cuya única arma que les queda es la presión de los manifestantes que los acompañan cada día en las calles- han afirmado que si se enfrían las protestas el gobierno establecerá un régimen totalitario en Venezuela.

Bajo el nuevo régimen en ciernes, se institucionalizaría el modelo de votaciones sin elecciones: ausente la oposición de los procesos electorales y hasta de la vida política, los propios chavistas se pagarían y se darían el vuelto, sin disidencia, como ocurre en Cuba desde hace medio siglo, o más recientemente en Nicaragua.

En el mediano plazo, cuando se complete el proceso de la Constituyente Maduro establecerá un Estado Comunal en Venezuela, lo que supondrá una transformación total del sistema, con una economía mixta, socialista y nuevas formas de control político.

Desde hace algunos años en columnas de prensa, que han sido en general ignoradas por la dirigencia política opositora, y por el ciudadano común, expertos como el abogado Leonardo Palacios han venido estudiando el Estado Comunal que se dispone a aplicar en Venezuela el chavismo.

Sus advertencias, basadas en evidencias, ni siquiera fueron escuchadas por la nueva Asamblea Nacional instalada en enero de 2016, cuando todavía tenía fresco el poder delegado por más de ocho millones de votos.

Ni siquiera cuando estaba recién electo y el país opositor rebosada de expectativas entusiastas, al Parlamento en manos de la MUD se le ocurrió por ejemplo convocar alguna manifestación para salir a reclamar el poder que le habían conferido los votos.

De hecho no reclamaron formalmente y a tiempo la designación alegadamente inconstitucional de los magistrados de la Sala Constitucional por parte de la Asamblea saliente, dominada por el chavismo radical en cabeza de Diosdado Cabello.

Hoy, gracias al TSJ la Asamblea ha sido técnicamente ya anulada por el gobierno y lo que le queda a la oposición es la fuerza de la calle, en manos de cientos de miles de seguidores que todavía atienden los llamados convocados a través de las redes sociales.

A través del TSJ por estas horas también comienza la persecución de los alcaldes opositores, acusados de no poner coto a los cierres de calles y protestas, de modo que a través de su Poder Judicial el chavismo ordena a la propia dirigencia de la oposición que frene a la masa de manifestantes.

Esta será la forma más directa de encarcelar a los altos líderes de los partidos opositores, acusados de desacato a una decisión del Supremo, como hizo el gobierno en 2014 con los alcaldes de San Cristóbal (Táchira) y San Diego (Carabobo).

La imposición de una constituyente significaría en este escenario el tiro de gracia para la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Una fragmentada dirigencia, apenas ahora cohesionada por el vértigo de las protestas callejeras, enfrentará el duro trance de tener que rechazar el llamado “irreversible” de Maduro. En caso de “hacerse cómplice” de una Constituyente y participar para tratar de salvar los muebles de la casa en llamas, los dirigentes serían aborrecidos por una masa ya enardecida por casi 60 asesinatos de jóvenes manifestantes, más de mil heridos y centenares de detenidos.

De modo que participar en este proceso de Maduro y el CNE sería un suicidio político en masa para los líderes de los partidos opositores.

No participar supondrá la inminente exclusión o ilegalización de los partidos, cuyos líderes quedarán proscritos.

La MUD objeta el proceso inconstitucional de un llamado a Asamblea Constituyente sin pasar por un referendo consultivo, y además critica que sea organizado por un Consejo Nacional Electoral ya convertido sin mascaradas en el “ministerio de las Elecciones”, con todas las letras.

El gobierno entonces le jugará posición adelantada, de modo que todos los integrantes de la Asamblea Constituyente, – sin importar el mecanismo escogido para designarlos- serán chavistas maduristas que le harán un traje a la medida de Maduro y Diosdado Cabello.

En este escenario un gobierno impopular impondrá a la fuerza su modelo político y administrativo que hasta ahora no ofrece soluciones al colapso de la economía y del propio sistema actual.

El escenario de radicalización, de cierre de salidas y de implosión se nutre del discurso apocalíptico de Maduro y los principales personeros de su gobierno: son los radicales que cada día acumulan más poder.

El gobierno ni siquiera reconoce que existe una crisis real de la economía, muchos menos que ésta ya haya colapsado.

Las evidencias, a las cifras, los resultados sectoriales, los indicadores anticipados y postergados muestran que la economía ha perdido un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos cuatro años. Pero el chavismo insiste en afirmar que eso es falso y que se trata de una guerra económica alentada por agentes al servicio de Washington.

También niega la existencia de la oposición: la considera una banda de terroristas y sólo está preparando la cama para detener a dirigentes de primera línea, después de sus ensayos exitosos en la prisión de dirigentes juveniles y estudiantiles de partidos como Primero Justicia y Voluntad Popular.

La aplicación de la justicia militar para juzgar a civiles bajo peregrinas acusaciones de traición a la patria, terrorismo y conspiración, serán la orden del día. A la alta dirigencia solo le quedarán dos caminos: aceptar voluntariamente la prisión como lo hizo Leopoldo López, o marcharse al exilio a esperar y trabajar por mejores tiempos.

La clandestinidad será otra opción, pero ese es un territorio que se cruza con otros pantanos.

Si el gobierno logra disolver las manifestaciones masivas, de modo que la llamada primavera venezolana se marche por completo y si la dirigencia formal es anulada, quedarán sueltos muchos “radicales libres” en la llamada “Resistencia”, dispuesta a seguir expresando sus frustraciones a través de métodos menos civilizados.

Cuando se cierran los canales de la expresión democrática, libre y bajo los mecanismos pacíficos y constitucionales para buscar una transición democrática, aumenta exponencialmente la posibilidad de que prosperen expresiones de violencia, lo que ha quedado demostrado a lo largo de la historia en muchos países.

La dictadura de las armas – Entrevista a F. Mires – La Razon – 23 de Mayo 2017

39768fernandomires1640x360Fernando Mires/ profesor emérito en Política Internacional de la Universidad de Oldenburg.

-El Gobierno de Maduro mantiene un férreo control y no da signos de que vaya a rectificar. Además, los sectores pobres, la mayoría de la población, no son muy activos en las protestas. ¿Hacia donde conduce la situación actual? ¿Más represión, cambios internos, elecciones anticipadas…?

-En primer lugar, creo que no es tan cierto que la población pobre no participa en las protestas. Sólo en Caracas las manifestaciones llegan a cientos de miles de personas. Han sido las más numerosas de toda la historia del país. Tantos ricos no hay en Caracas. Si se observa las manifestaciones en Brasil en contra de Temer, se puede ver que los sectores más pobres, a pesar de ser activados por el lulismo -que tiene todavía convocatoria popular- o las protestas del cristinismo en Argentina, va a notar que en cuanto a composición social no se ve ninguna diferencia con Venezuela. En los vídeos de las protestas fuera de la capital. Ahí se ve gente pobre, muy pobre. En cuanto a lo del férreo control mantenido por Maduro, es aventurado dar opiniones definitivas. El componente civil del chavismo está muy dividido. Basta leer la revista del chavismo “Aporrea“. Cada vez aumentan las posiciones contrarias al régimen. Cada vez son más los militantes del chavismo que exigen elecciones y no cambio de Constitución. Ex ministros de Chávez se pronuncian públicamente en contra de Maduro. En Venezuela hay un fuerte chavismo antimadurista. La popularidad de Maduro no alcanza al 12% según todas las encuestas. Todos esos son síntomas de que el escudo militar, tarde o temprano, deberá ceder. De eso estoy plenamente convencido.

¿Cree que al Gobierno y a la oposición les interesan mutuamente los episodios de violencia en las protestas para culparse el uno al otro?

–Las cuatro principales demandas de la oposición son constitucionales: Libertad a todos los presos políticos, creación de un cordón humanitario, devolución de las competencias a la Asamblea Nacional y elecciones libres. El movimiento social y político, iniciado por la oposición -pero que va mucho más allá de la oposición- es constitucional y constitucionalista. Sus dirigentes lo han definido como pacífico, democrático, electoral y constitucional. El Gobierno está intentando llevar la confrontación al terreno de la violencia. Y lo hace por la sencilla razón de que en todos los demás terrenos está derrotado. Maduro no tiene el apoyo ni de los representantes de la cultura, ni de las instituciones, ni de las organizaciones civiles, ni de las religiosas. Fuera de las armas (por ahora) no tiene nada.

-¿La convocatoria de una Asamblea Constituyente va a romper el sistema político venezolano?

–La Asamblea Constituyente propuesta por Maduro es una maniobra de última hora para impedir elecciones democráticas en el país. Chávez, en los momentos de mayor gloria, no intentó nada parecido. Maduro intenta refundar la República sin elecciones y sin participación ciudadana. Esa Constituyente propuesta por él es la copia de la Constitución de Mussolini. Es una Constitución fascista-corportativa, mírese por el lado que se la mire. La gran paradoja venezolana es que el sistema institucional está siendo violentado desde el Estado y la oposición (incluyendo a la interchavista) lo está defendiendo. Es una situación muy particular. En la mayoría de las insurrecciones habidas en América Latina ha ocurrido justo al revés.

 

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