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El chavismo arrasa en elecciones municipales boicoteadas por la oposición – BBC Mundo – 11 de Diciembre 2017

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“Hemos ganado más de 300 alcaldías de las 335 del país”, dijo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El chavismo logró este domingo el triunfo en unas elecciones municipales en las que no participaron los principales partidos de oposición de Venezuela.
Según el presidente Nicolás Maduro, estas agrupaciones políticas perdieron así el derecho de participar en los próximos comicios presidenciales.
“No podrán participar, desaparecerán del mapa político”, amenazó el mandatario.
Los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) daban al oficialista Partido Unidos Socialista de Venezuela (PSUV) como victorioso en 41 de los primeros 42 municipios escrutados.
“Hemos ganado más de 300 alcaldías de las 335 del país”, anunció, sin embargo, el presidente Maduro.
Cómo el chavismo gana elecciones y esquiva los efectos de la grave crisis económica que sufre Venezuela
Las abstención promovida por los principales partidos de oposición se tradujo en una participación del 47,32% del electorado, poco más de 9 millones de electores, cuando todavía falta por completar el escrutinio de un 3% de las mesas.
En los comicios municipales de 2013 participó el 58,92% del censo. En las de gobernadores del 15 de octubre, un 61%.
Los principales partidos de oposición de Venezuela rechazan participar en las elecciones municipales “por falta de garantías”
Además de las municipales, este domingo también se votó por el gobernador del petrolero estado Zulia, en el oeste del país. El triunfo también fue para el oficialismo.

En la votación del domingo, participó menos de la mitad del padrón electoral.
Las elecciones se repitieron después de que en octubre venciera el candidato opositor, que perdió su condición al no querer juramentarse ante una Asamblea Constituyente plenipotenciaria que la oposición no reconoce.
Con la victoria de Omar Prieto en Zulia, el chavismo domina 19 de las 23 gobernaciones y se espera que controle en torno al 90% de los 335 municipios del país por los que se votó este domingo.
Con ello, el chavismo consolida su poder local en medio de una severa crisis económica y de las dudas de la oposición sobre la limpieza del sistema electoral.
Ahora, las presidenciales
La próxima gran cita serán las presidenciales en 2018.
Pero, este domingo, el presidente Maduro amenazó con prohibir la participación en la contienda de los partidos que este domingo no acudieron ni llamaron a las urnas.

Cualquier partido que no haya participado en las elecciones municipales celebradas este domingo y que “haya llamado al boicot” no podrá concurrir a los siguientes comicios, advirtió Maduro.
“Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ) han desaparecido del mapa político venezolano y hoy desaparecen totalmente porque partido que no haya participado hoy y haya llamado al boicot de las elecciones no puede participar más”, afirmó el mandatario tras acudir a votar.
Ese es el criterio que la Asamblea Constituyente, controlada por el oficialismo, “ha esgrimido constitucional y legalmente”, añadió sin dar más detalles.

Henrique Capriles es uno de los candidatos más aptos para un posible triunfo ante Maduro u otro candidato del chavismo en 2018.
Sus palabras iban dirigidas a los principales partidos de la oposición: Primero Justicia, de Henrique Capriles, doble candidato presidencial y actualmente inhabilitado; Voluntad Popular, de Leopoldo López, quien cumple una pena de casi 14 años en arresto domiciliario; y también Acción Democrática (AD), que logró cuatro de los cinco triunfos opositores en los comicios regionales celebrados en octubre.
Las tres formaciones se abstuvieron de participar en las elecciones del domingo por considerar que no había suficientes garantías después de lo ocurrido el 15 de octubre, cuando la ciudadanía votó por los gobernadores de los 23 estados del país.
Según la oposición, en esas votaciones se registraron irregularidades e incluso falsificación de actas.
También cree que las hubo este domingo.
“Estamos claros de que hoy, en Venezuela, no hubo elecciones en los términos que establece la Constitución”, expresó en un comunicado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), coalición que agrupa a la oposición y que actualmente se encuentra dividida.
“Una inmensa mayoría de la población electoral venezolana expresó su repudio a este régimen”, agrega el texto.
Mientras, Maduro aseguró que la oposición tuvo “miedo” de medirse al chavismo.
“Estoy seguro de que cara a cara habríamos logrado también una gran victoria”, aseguró en Caracas el presidente, que llamó a sus simpatizantes a prepararse para “grandes victorias” en 2018.

Antonio Machado, un liderazgo para la democracia por Gustavo Coronel – Blog Las Armas De Coronel – 18 de Noviembre 2017

gse_multipart55967Antonio Ledezma está en libertad. María Corina Machado está en libertad. Leopoldo espera. La combinación de Ledezma y de María Corina nos da el nombre del gran Antonio Machado, el gran poeta de la generación de 1898. Sus versos son los apropiados para darnos la pauta, ell camino que la Venezuela digna debe seguir, a fin de liberar a Venezuela del chavismo y de sus malignas adherencias disfrazadas de oposición, aquellas quienes van a validar sus alcaldías o gobernaciones, de rodillas frente a la ilegítima Asamblea Constituyente.

Dijo Antonio Machado:
“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,”
sino estelas en la mar.

Junto a Antonio Machado hagamos el camino que lleve a la redención de Venezuela.

Los peligrosos votistas por Alicia Freilich – El Nacional – 12 de Noviembre 2017

 

1480239147514.jpgLos sufragios continuos en tiranía militarista remontan a un episodio muy trágico de la historia judía durante el nazismo. La cúpula hitlerista comisionó agentes expertos en actuación teatral para simular arreglos, negociaciones, diálogos, con las autoridades administrativas de guetos en los territorios ocupados. Se consultó a las múltiples dirigencias de aquellos autogobiernos centenarios, hubo desconfiados que se abstuvieron, pero prevaleció el criterio de religiosos y votistas, gentes de fe, diestra en pactos de supervivencia comunitaria basada en su experiencia de siglos para conservar una tradición de larga historia sin tierra propia y mucha geografía ajena hasta la refundación de Israel, pronto harán setenta años. Los actores nazis pidieron datos, información minuciosa sobre la población judía en sus respectivas comunidades a fin de ubicarlos en puestos de trabajo seguros. Eso prometieron. A cambio de esa entrega serían protegidos por el Reich. Al final de aquella noche larga, todos fueron ceniza del Holocausto. El fascismo en todas sus máscaras es ideología de odiantes que simulan odiar el odio mientras lo practican.

Este episodio de colaboración, inocente o culpable, es uno de los más complejos, polémicos y dolorosos del judaísmo y, por desgracia, puede servir de ejemplo en la actualidad fascista mundial. Algunos pretenden silenciarlo por vergüenza, pero no puede, no debe olvidarse, así lo explicó en su momento Hannah Arendt con precisión analítica y profundo pesar en Los orígenes del totalitarismo (1951).

Marianne Kohn de Beker (Z’L, bendito su recuerdo) venezolana, filósofa por título de la UCV, discípula de Juan David García Bacca, humanista cotidiana, promotora de talleres, seminarios, fundaciones, cursos, congresos, dedicó su sabiduría vital a explicar cómo el fascio, pulpo siempre vivo, toca hoy día, envenena y despersonaliza países, regiones, sistemas, imperios, por paradoja con liderazgos ultrapersonalistas, filtrándose por entre los eventos más domésticos, en apariencia muy lógicos, convirtiendo el engaño populista, la mentira diaria, en método seductor que forja sumisión, error, trampas necesarias para crear y conservar la criminalidad con etiquetas de revolución, neodemocracia, independentismos.

El régimen chavista, fascio-totalitario, ya en su ciclo de cierre teatral, inicia el de la tiranía constituyente sin disfraz para eliminar a la Venezuela republicana constitucional y convertirla en colonia del imperio neoestalinista-castro-putinesco. Se valió mucho tiempo de los José Vicente Rangel, pero, ya perfeccionada, recurren a los electoralistas de oficio, cresta de una oposición formalista que pide, ruega, exige votar a los hambreados y enfermos, mental y físicamente debilitados. Votar cuando, como y donde lo ordena la dictadura: hoy sí, mañana quizá, ya no, veremos, pasado mañana sin falta, siempre votistas por inercia, incompetencia o conveniencia. Ojo, pero cuidado con una radical diferencia del Judenrat, el suicida experimento citado al principio de esta nota, pues aquellos cayeron del casi todo por inocentes. A estos les importa un rábano las evidencias del siglo XX y menos las locales, reinciden a sabiendas del resultado, sus egos grandes, manipulados y hasta gratificados consolidan el venefascismo. Antes bananero y cafetero, luego petrolero, ahora del arco minero.

La extinta MUD, sin el aval popular mínimo que exige lo racional, insiste en el diálogo con los odiantes constituyentes y sus delegados que la han desconocido de facto. Si pretende sobrevivir a través de ese disparate por demás repetido, revela que perdió no solo la sensatez, también la vergüenza.

“La historia me absolverá” es una frase de Hitler que plagió Fidel Castro. Queda por ver cuántos pueden olvidar a los 300.000 venezolanos en 20 años asesinados por balas, desnutrición y enfermedad, mientras los votistas absuelven al social-fascismo, se autoperdonan y promueven el voto que no elige.

 

Alberto Barrera Tyszka: “La diáspora en Venezuela tiene un elemento afectivo brutal en un país que no había sido emigrante” por Daniel García Marco – BBC Mundo – 9 de Noviembre 2017

 

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Todo lo que escribe el autor venezolano Alberto Barrera Tyszka le lleva a la crisis que vive su país.

Barrera Tyszka, de 57 años y quizá el escritor venezolano de mayor reconocimiento internacional del momento, no puede escapar de lo que ocurre en Venezuela aunque pase la mayor parte de su tiempo en México.

El autor de “Patria o Muerte” y “La Enfermedad”, entre otros títulos, trabaja en una nueva novela que quería ambientar en México, pero que finalmente tendrá como escenario Caracas.

Barrera Tyszka, firme opositor del gobierno de Venezuela, participará en una charla en el Hay Festival Arequipa, en Perú, ocasión a la que BBC Mundo acompaña con una cobertura especial.

Antes de viajar habló por teléfono con BBC Mundo del momento que vive su país y de la creciente emigración y sus efectos personales y globales.

Las previsiones económicas auguran más dificultades para los venezolanos.

Uno de los efectos de la crisis en Venezuela es la emigración. Eso tiene un impacto en un país que nunca emigró y que incluso fue refugio para los que llegaban en busca de libertad y garantías económicas.

Hay un cambio en la identidad, en el ADN del venezolano. Éramos un país que nos veíamos como un país rico y generoso que recibía inmigrantes que venían por razones políticas o económicas. Aprender a ser emigrante es ahora fundamental en nuestra configuración. Es un aprendizaje para un país que por nuestra condición de país petrolero teníamos a los inmigrantes haciendo otros oficios en el sector servicios. Ahora nos toca a nosotros aprender a ganarnos la vida afuera.

¿Puede eso de alguna manera tener algo positivo a largo plazo para Venezuela?

Habría que plantearse si alguien que sale con 18-19 años dentro de cinco años ya no tiene otra familia, si está dispuesto a volver o no. Enriquecería muchísimo eso, pero eso está basado en una hipótesis optimista y esperanzadora: que el conflicto se resuelve y el país tiene un futuro donde caben estos emigrantes.

¿Tiene también un efecto político esa emigración en cuanto a que la gente que se va está descontenta con el gobierno?

El grueso de la gente que emigra podría votar por la oposición y configura una ausencia importante dentro del país. Pero se pierde también en términos de liderazgo en todos los sectores. Se va yendo gente que desde la sociedad civil, la empresa o la universidad puede ser punto de fuerza en contra de un proyecto totalitario como el del gobierno.
Los opositores han mostrado su desánimo tras el polémico triunfo electoral en las regionales de octubre.

¿Siente el desánimo en la oposición tras los meses de protestas y las polémicas elecciones regionales?

Más veo un gran desconcierto. El oficialismo dinamitó las formas de representación política, ha hecho estallar la idea del voto y eso afecta a la oposición. En 2015, con las elecciones parlamentarias, la oposición no supo leer esa victoria. Creyó que ya tenía triunfo, y el chavismo leyó que no podía volver a hacer una elección normal y empezó a trabajar para un modelo en el que no se iba a contar, en el que la participación tenía que controlarse de otra manera. Para cualquier ciudadano en Venezuela la idea del voto ha ido sufriendo un descalabro durante dos años. ¿Cómo la dirigencia de oposición puede llamar a votar ahora? Es muy complicado. Hay un nivel emocional en el que la gente se pregunta dónde está la eficacia del voto.

¿Por qué cree que el chavismo sigue teniendo un nivel de aceptación alto entre un sector importante de la población?

Yo creo que lo que ocurre es justamente lo contrario. Creo que la revolución ya no tiene pueblo. Que tiene cada vez más rechazo. Su relación con los sectores populares se funda en el chantaje y la extorsión. Por eso mismo el gobierno de Maduro está desesperado por conseguir alguna legitimidad electoral, así sea a través de fraudes. La magia ente los sectores populares y el chavismo se acabó. Ahora el oficialismo le tiene miedo al pueblo.

Se estima que desde la llegada del chavismo unos dos millones de personas dejaron Venezuela.

¿Cómo cree que sigue ahora Venezuela?

Es muy difícil especular. Si uno ve los procesos con América Latina veo dos diferencias: la condición petrolera y la crisis en la que estamos, y la condición militar. (El presidente Nicolás) Maduro le ha ido cediendo a los militares la gestión política y social, la producción y distribución de 27 productos de la canasta básica. Son elementos que van a a definir el futuro. ¿Qué pasa con el poder de los militares y el control de la sociedad?

¿Cree que la polarización del conflicto político se refleja en la calle?

Por la crisis la población está un poco agotada de esto. Al final, ¿quién habla del hambre? Esa es la pegunta. El oficialismo lo niega y la oposición se dedicó a hablar sobre la libertad, los derechos, cuando la mayoría vive una situación terrible.
El gobierno celebra los 100 años de la Revolución Bolchevique y la gente no tiene para comprar huevos o queso. Hay un desfase. Yo siempre digo que (Hugo) Chávez convirtió Venezuela en un parque temático de los 60. Mencionaba a Mao Zedong. Era algo risueño incluso, pero con las características de la crisis eso se vuelve trágico.
Venezuela es un país sin estadísticas, sin versiones claras de qué es lo real y eso al ciudadano lo va a asfixiando”

A usted, que es escritor de ficción, ¿le resulta difícil superar la realidad de Venezuela?

Es muy difícil huir, escapar. Si yo quisiera escribir una novela íntima, de naturaleza mística, tarde o temprano el país va a aparecer. Desde la ficción escribo como forma de organizar mi curiosidad, el dolor, lo que no entiendo, y ahí esta presente el país por qué no entendemos lo que pasa y nos está doliendo.
Empezaste la entrevista con la diáspora y tiene un elemento afectivo brutal en un país que no había sido emigrante. Tiene que ver con la noción de familia y los afectos. La diáspora es una experiencia de pérdida de la idea de un país.

La emigración está teniendo un alto coste personal y consecuencias para el futuro del país.
Esos relatos intensos están haciendo brillar a escritores y cineastas venezolanos premiados.
Es un momento muy interesante, pero en el proceso venezolano llevamos tantos años y se ha ido poniendo más tenebroso. En la medida en que todo entra en crisis se ve más oscuro, con menos salidas (…) Y además sin muchas explicaciones. El país tiene un nivel de opacidad enorme en todos los sentidos, desde las estadísticas más básicas como las económicas. Es un país sin estadísticas, sin versiones claras de qué es lo real y eso al ciudadano lo va a asfixiando (…)
Todo eso crea niveles de zozobra muy fuertes, y eso es parte de la realidad que afecta tanta como la inflación. Eso es un proceso que va volviendo al país más tenebroso. El país necesita niveles de transparencia enormes en todos los sentidos.

El molurisco, nueva especie política venezolana por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 6 de Noviembre 2017

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Tu eres un injerto raro de perro con escopeta
Yo te he visto en la retreta de la Plaza de Humocaro
Aquiles Nazoa

Nos equivocamos cuando pensamos que la degradación de la sociedad venezolana se explica solamente por la existencia de un componente criminal, el chavismo, claramente separado de la Venezuela digna. La realidad es que entre el chavismo y la oposición democrática existe una ya numerosa interfase integrada por oportunistas, cobardes o traidores a los principios democráticos, la cual complica la lucha de la Venezuela digna, ya que estos integrantes de la interface se mimetizan como defensores de la democracia para avanzar en sus agendas personales.

Uno lee la definición física de interfase y puede comprender lo que está pasando en Venezuela en el orden social. Dice así:
Se denomina interfase a la zona de separación entre dos fases o medios diferentes, como por ejemplo, agua/aire, metal/disolución, agua/disolvente orgánico, que corresponden respectivamente a interfases líquido/gas, sólido/líquido y líquido/líquido. Esa zona de nadie, o frontera, tiene una enorme importancia en el estudio de una gran cantidad de procesos físicos y químicos, ya que en ella ambas fases pierden sus propiedades características y aparecen nuevas fuerzas que son muy diferentes a las existentes en los medios por separado, lo que da lugar a nuevas estructuras y ordenaciones de compromiso entre las que demandan ambos medios.

Aunque esta es una definición físico-química revela con sorprendente claridad lo que está pasando en la sociedad venezolana. Entre el chavismo y la oposición, grupos claramente diferenciables, ha aparecido una interfase que comparte algunas de las propiedades de uno y otro grupo pero que desarrolla sus propias características, ya que posee agendas, ambiciones y propósitos diferentes a los unos o los otros. No son, como decía, Joselo ni “mariscos” ni “moluscos” pero una nueva clase que podría denominarse Moluriscos, la cual posee los instintos autocráticos y rapaces del chavismo mezclados con las pretensiones democráticas y populistas de pseudo-líderes tradicionales, quienes aspiran al poder y a participar del saqueo de los bienes nacionales.

Los miembros de esta interfase predican, por conveniencia, la participación electoral, aunque cuando saben que ir a ella bajo las reglas del chavismo valida al narco-régimen y le da aspecto de legitimidad a lo que es un gran crimen contra el país. Algunos de ellos llegan a pactar en secreto con el chavismo, obteniendo alguna modesta parcela de poder como contraprestación de sus esfuerzos en pro del régimen. El resultado será un gobernador arrodillado frente al chavismo, o un alcalde mediatizado, quienes dependerán de los dineros que le suministre o le niegue el narco-régimen y, por lo tanto, no podrá jamás ejercer el papel que una oposición genuina debería ejercer.

Uno que otro de estos miembros de la interfase se preparan para acudir a una contienda “presidencial”, a fin de hacerle contrapeso a cualquier candidato presidencial realmente democrático, contribuyendo así a la sobrevivencia del chavismo, grupo al cual se irán pareciendo cada día más. Empresas “encuestadoras” al servicio del chavismo, como Hinterlaces, ya apuntan – hoy mismo – , ver: http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=86347 , a un miembro de la interfase, un molurisco (mitad molusco, mitad marisco) como probable candidato presidencial de “oposición”. Otro de ellos, hoy candidato a Gobernador del Zulia en traición al candidato de verdadera oposición desconocido por el narco-régimen, será otro que tarde o temprano se lanzará a ser candidato presidencial de los moluriscos.
Esta interfase que no es ni chavismo ni oposición sino todo lo contrario pretende reemplazar en el poder al chavismo, manteniendo muchas de sus características trágicas. Representa, por lo tanto, un enemigo más para una oposición que debe ser contundente e intransigente, tanto con el chavismo como con los pseudos demócratas que nadan entre dos aguas

El Chavismo, esa máquina para manipular elecciones por Héctor Briceño – La Razón – 30 de Octubre 2017

 

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La noche del 15 de octubre de 2017 la presidente del Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció un resultado que sorprendió al país y al mundo entero: el desprestigiado chavismo lograba la mayoría de las gobernaciones de Venezuela con una victoria 55% a 45% de los votos a nivel nacional, desenlace totalmente opuesto a lo pronosticado por todas las encuestas y por el más mínimo sentido común.Ninguna elección está libre de incertidumbre para los competidores, ni siquiera en un sistema autoritario, pero lograr un resultado como este en medio de la peor crisis económica y social registrada en el país demanda revisar con detenimiento todas las posibles hipótesis que puedan explicar el fenómeno.Para ello vale la pena comenzar realizando un breve recuento de la volátil y convulsa historia electoral venezolana de los últimos 11 años.

En 2006 el chavismo obtuvo su victoria más contundente cuando Hugo Chávez derrotó a Manuel Rosales en las elecciones presidenciales 63% a 37%. La impresionante brecha fue sucedida 12 meses más tarde en diciembre de 2007, por la primera derrota electoral nacional del chavismo, al perder por estrecho margen el referéndum de reforma constitucional 51% a 49%. Catorce meses después, en febrero de 2009, el país regresaría a las urnas y el chavismo se reconciliaría con la victoria al ganar el referéndum que le permitiría a Chávez ser candidato presidencial nuevamente en 2012, al aprobar la reelección sin límites 55% a 45%. En diciembre de 2010 la convocatoria fue para elegir un nuevo parlamento. En esta oportunidad el resultado registró un país dividido en dos mitades: 48% de votos para el gobierno, 47% para la oposición.

En octubre de 2012 Chávez acudiría a su fiesta de despedida en la temprana elección presidencial en la que el punto de diferencia gobierno-oposición de 2010 se multiplicó por 10, para darle la última victoria a Chávez 55% a 45%. Tres meses después, en diciembre de 2012, se seleccionaron gobernadores en un proceso marcado por la reciente elección presidencial y la desesperanza opositora, otorgando al gobierno 20 de las 23 gobernaciones, manteniendo su ventaja con la cábala 55% a 45%. Otro trimestre pasaría para realizar una nueva elección presidencial tras la muerte de Chávez en marzo de 2013. Nuevamente el resultado se redujo a la mínima diferencia, al computar el 51% a 49% que colocó a Nicolás Maduro al frente del país. En diciembre de ese mismo año se realizaron las elecciones municipales que ampliaron la brecha a favor del chavismo 49% a 39%.

Tras una inusual pausa de dos años el país retornó una vez más a las urnas para elegir un nuevo parlamento en diciembre de 2015. En esa oportunidad la oposición obtuvo su mejor desempeño electoral al invertir el marcador y lograr la victoria 57% a 43% que le otorgó el control total del poder legislativo y la convirtió por vez primera desde la llegada del chavismo, en clara e irrefutable mayoría.

A partir de entonces la Venezuela electoral-adicta promovida por el chavismo cuando disfrutaba del apoyo popular, ingresó al centro de rehabilitación autoritario para comenzar un estricto tratamiento cuya primera etapa fue la abstinencia electoral total, entre 2016 y mediados de 2017, momento a partir del cual ha comenzado a administrarse, bajo rigurosa vigilancia, pequeñas dosis placebo-electorales.

Así cuando el gobierno aprobó la realización de las elecciones regionales vencidas desde diciembre de 2016, el país experimentó un ambivalente sentimiento de frustración y entusiasmo. Desde 2016 se pedían muchas elecciones, pero luego de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a finales de julio, todo sonaba mal.
Los partidos políticos opositores basando su análisis en los aplastantes resultados electorales del 2015, los distintos estudios de opinión pública y los claros indicadores del desastre económico y social, recibieron y festejaron con alegría triunfal (aunque también con una intensa tensión interna) la nueva dosis.

Los escasos dos meses que precedieron a las elecciones del 15-O, líderes opositores, al igual que expertos y analistas, discutieron sobre las consecuencias y escenarios que se abrirían frente a la inevitable derrota del chavismo. Y aunque algunos incrédulos criticaron la recaída en la adicción por parte de la oposición, alegando que los dolorosos sacrificios experimentados durante las protestas del primer semestre de 2017 no tenían como objetivo elegir gobernadores, ninguno se atrevió a dudar que los resultados favorecerían ampliamente a la oposición.

La desconcertante noche del 15 de octubre enmudeció a todos por igual. Hasta el momento ninguna explicación luce convincente nacional e internacionalmente. Se tienen retazos de una olla maloliente, pero aún no se sabe muy bien que se cocinó dentro.

Entre las casi infinitas hipótesis explicativas de lo sucedido durante la elección, cuatro se erigen con mayor fortaleza.

En primer lugar, el acostumbrado ventajismo del que gozan los candidatos del oficialismo que les permite hacer uso de los recursos públicos para sus candidaturas sin el más mínimo pudor. A esto se suma el sistemático uso de las instituciones del Estado para entorpecer y boicotear a los partidos y candidatos opositores: inhabilitaciones, cambios en la normativa electoral, desinformación y un largo etc. La más reciente y sofisticada incorporación a la lista de tropelías ha sido el cambio masivo de electores de sus centros de votación, pocos días antes de la elección, en medio de un estado de total desinformación, afectando al menos a 700 mil votantes provenientes, casualmente, de centros electorales de tradicional apoyo a la oposición.

En segundo lugar, regresa el fantasma urbano del fraude. En esta oportunidad sin embargo, pareciese que es posible proporcionar por primera vez una pistola humeante con huellas dactilares y logo del CAVIM (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares).

Las denuncias realizadas por el candidato opositor Andrés Velázquez desde el estadoBolívar de forjamiento de actas electorales pueden proporcionar las evidencias de la alteración de resultados para desconocer la voluntad de la mayoría. En la misma dirección apunta las denuncias realizadas por el Presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, según las cuales hay problemas en más de 1,6 millones de huellas dactilares recogidas por el Sistema de Autenticación Integrado-SAI (captahuellas) durante la elección, pues no se sabe si esas huellas pertenecen realmente a la persona que fue autorizada para votar o si se cometió el delito de usurpación de identidad.
La tercera gran hipótesis es la abstención. La gran enemiga a vencer dentro de la campaña opositora.

La abstención contó extrañamente con aliados en ambos lados de la herradura política chavismo-oposición. Y aunque la participación se ubicó por encima del registro de la elección de gobernadores anterior (54% en 2012 vs. 61% el pasado 15-O) cuando analizamos los circuitos tradicionalmente más opositores del país, aquellos que concentran la mayoría de los votos opositores, observamos que estos presentan claramente una tasa de abstención mucho más alta que el promedio nacional. También por encima de esos mismos circuitos en elecciones anteriores.

Pero las causas de la abstención no se reducen a la campaña convergente entre radicales opositores y el chavismo. También encuentra explicación en el fuerte proceso migratorio que está padeciendo el país como consecuencia de la crisis. Adicionalmente, la participación se vio afectada por la reubicación de electores.

Entre las consecuencias de la abstención debemos mencionar dos importantes: en primer lugar ella puede explicar parcialmente la derrota opositora en estados como Miranda y Carabobo que cuentan con amplios circuitos como los descritos anteriormente. Pero más importante es el impacto de la abstención en la participación de la ciudadanía en los procesos de observación y control ciudadano del proceso de votación. Es decir, no se trata únicamente de las tasas de votación, sino muy especialmente de la participación activa en la defensa de la voluntad popular. Un ciudadano que acude a las urnas en el marco de una campaña abstencionista puede conformarse sólo con votar, pero en Venezuela eso no es suficiente.

Una prueba de esto es la realización de un escaso 56% de las auditorías ciudadanas (apertura de urnas para cotejar los resultados emitidos por el sistema automatizado) programadas. En este sentido, la abstención es el fraude. La ausencia de ciudadanos que controlen y vigilen el proceso electoral es el escenario soñado para quienes quieren manipular los resultados para torcer la voluntad del pueblo.En cuarto y último lugar se erige la hipótesis de la construcción de un sofisticado aparato clientelar de dominación y coerción que redistribuye miedo y miseria a través del control de los mecanismos para una mínima existencia.Según esta hipótesis el domingo 15 de octubre el gobierno, con un listado en una mano y una bolsa de alimentos (CLAP) en la otra, movilizó a la población para intercambiar su voto por una semana menos de hambre.Para lograrlo el gobierno tendría que haber alcanzado los pensamientos más profundos de los electores hasta inocular un terror de tan alto grado de intensidad del que no es posible liberarse ni siquiera, en la soledad del recinto electoral frente a la máquina de votación.Lo más alarmante de esta hipótesis es que habría pasado desapercibida.

Ningún estudio o análisis de opinión pública lo ha reflejado y los testimonios aún no aparecen. Lo que para muchos es precisamente la prueba irrefutable del temor inoculado.Hasta el momento ninguna de la cuatro hipótesis tiene capacidad explicativa o cuenta con evidencias suficientes para justificar el resultado electoral. Lo más probable es que la verdad se encuentre en alguna concatenación de eventos que las incluya a todas.Lo que si aparece muy claro es que el gobierno se ha convertido en una máquina de invención de mecanismos para manipular y burlarse de los electores y que con ello intenta, desesperadamente, que la oposición deseche la vía electoral como el mecanismo de resolución de la tragedia venezolana.

Tendencias irreversibles, por Vladimiro Mujica – La Patilla – 18 de Octubre 2017

thumbnailvladimiromujica.x43795.jpgEs difícil imaginarse un ícono más emblemático de la complicidad de los poderes públicos para usurpar la soberanía del pueblo, que la imagen sempiterna de la presidenta del CNE anunciando una nueva “tendencia irreversible” en los cada vez más viciados procesos electorales venezolanos. No cabe duda alguna, ni en nuestro medio, ni internacionalmente, que el acto democrático elemental de votar se ha ido transformando en la Venezuela de estos días en una odisea para enfrentar los abusos y tropelías contra el ciudadano que se expresan no solamente en las decisiones del Poder Electoral, sino en la connivencia con las bandas organizadas del chavismo.

Soy de quienes estaban convencidos que aún con toda la trampa y el abuso de poder anunciados y practicados por el régimen para impedir que la mayoría se pudiera expresar con claridad en las elecciones de gobernadores, era indispensable participar en ellas. Pero votar en dictadura no tiene la misma connotación ni el mismo significado que votar en democracia, y los venezolanos acudieron a un acto electoral bajo las condiciones impuestas por un régimen dictatorial, que solamente preserva un impúdico taparrabos de legitimidad. El verdadero dilema de la oposición era participar para evidenciarse como mayoría, o participar para evidenciar el fraude ante el país y la comunidad internacional. Pero, la paradoja trágica de lo que está ocurriendo es que corremos el riesgo de no poder hacer ni lo uno ni lo otro, a menos que terminemos por aprender lo que tanto nos ha costado aprender en estos eternos 20 años de chavismo: que recuperar el país depende de un cambio profundo en la manera de hacer política y de relacionarse con la gente. Leer más de esta entrada

Venezuela: el resultado que muchos temían – Deutsche Welle – 16 de Octubre 2017

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Fue un resultado que muy pocos esperaban, pero muchos temían. El oficialismo se quedó en Venezuela con 17 de los 23 Estados del país. Y podrían ser 18.

Varios encuestadores de renombre afirmaban fuera de grabador que debía darse un resultado exactamente inverso pero favorable a la oposición, y decían que por el efecto de las irregularidades electorales y la presión del aparato chavista -que llegó a tomar lista de asistencia a los comicios de funcionarios, de empleados públicos y de beneficiarios de bolsas de comida subsidiada, y llegó a enviar partidarios para “asistir en el voto” a discapacitados o a personas de edad elevada- la justa electoral iba a terminar empatada. Es decir que oficialismo y oposición se disputarían el triunfo en una elección de final abierto, con aproximadamente 11 gobernaciones cada uno.

Pese al “error” de los expertos de opinión pública en cuanto al resultado final, sí acertaron ciento por ciento en el nivel de participación, superior al 60 por ciento y bastante alto para este tipo de elecciones, un indicio que llevó a no pocos analistas a afirmar que, en realidad, no estaban equivocados cuando hablaban de empate técnico entre chavismo y oposición.

La elección en sí enfrentó desde el vamos muchas denuncias de irregularidades, pero la oposición creía que podía contrarrestarlas con un operativo especial, que bautizó Operación Remate contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Se trataba de recrear el espíritu que llevó al contundente triunfo opositor en las legislativas de 2015 de modo de que el apoyo popular permitiera ejercer una presión lo suficientemente fuerte como para evitar las manipulaciones electorales del chavismo.

En un país en el que los principales líderes opositores están inhabilitados o en prisión, se imprimieron boletas confusas y se cambiaron centros electorales a último momento para desorientar aún más a los militantes opositores.

Por eso, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) desarrolló esquemas de emergencia para intentar acercar a los votantes a los centros de votación que les adjudicaron a último momento. Y creían haber enfrentado con creces el desafío: tal es así que importantes líderes opositores como Julio Borges o Henrique Capriles declararon que sus partidarios habían superado los obstáculos para votar poco antes de que la MUD se atribuyera -sobre las 19 horas de ayer- un triunfo electoral histórico en Venezuela. Pero había nubarrones en el horizonte.

Poco después de las 20 horas locales, la votación había ingresado en territorio desconocido gracias a los centros electorales que permanecían abiertos a pesar de que no había afluencia de votantes. Por eso, la MUD pedía a sus “testigos” (fiscales de mesa), un último esfuerzo para que permanecieran en los centros de votación y no abandonaran el voto de los venezolanos. Fue en vano.

Henry Falcón, gobernador opositor del Estado de Lara, declaró incluso que la Guardia Nacional Bolivariana se había apropiado de centros de votación después de las 18 horas, sin que la autoridad electoral comunicara el cierre oficial de los comicios.

Tras una larga demora, pasadas las 22 locales, Tibisay Lucena, la titular del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, daba a conocer los resultados, calificados después como fraude masivo por los opositores y aplaudidos por el chavismo, que habló de una jornada electoral ejemplar y del profundo espíritu democrático de Venezuela.

En realidad, ya antes había signos por doquier de que los comicios podían desbarrancarse. Maduro había declarado muy suelto de cuerpo que las autoridades electorales no eran las que habían convocado la elección de gobernadores, sino la Asamblea Constituyente, elegida en julio pasado en unos comicios muy cuestionados, en los que la propia empresa informática encargada del recuento de los votos acusó al gobierno de inflar el resultado en un millón de votos.

Como si ese no fuera un signo muy evidente de lo que iba a terminar pasando con esta votación, Maduro fue más allá: dijo que los gobernadores que asuman deberían jurar obediencia a la resistida Asamblea Constituyente como condición sine qua non para asumir su cargo.

De este modo, el voto de millones de venezolanos corría el riesgo de resultar en vano, aun si las autoridades electorales reconocían el triunfo opositor en los estados disputados. No hizo falta llegar a tanto: el chavismo arrasó, según el gobierno y las autoridades electorales. Y Maduro puede ilusionarse con que los gobernadores jurarán ante ese resistido organismo. También puede creer que él alcanzó su objetivo real de manipular esta votación para legitimar la resistida Constituyente y dotar de dotar de “nuevas armas a la Revolución Bolivariana” en medio de una crisis galopante.

Pero nadie debería llevarse a engaño. Lo que realmente está sucediendo es que volverán los días de violencia y de protestas masivas en Venezuela y se agravarán las sanciones internacionales, mientras el país avanza hacia la suspensión de pagos de la deuda, lo que aumentará el calvario que sufre el pueblo venezolano por culpa de su dirigencia.

 

Subestimar la maldad por Alberto Rial – El Carabobeño – 10 de Septiembre 2017

36941-150x150.jpg¿A qué se parece la Venezuela de hoy? Tengo amigos que decían, allá por 2003 y 2004, que Venezuela no era Cuba y que nunca se llegaría al extremo del socialismo antillano. Pero el pronóstico se quedó muy corto, por decir lo menos.

No se puede negar que hay un remedo de Cuba en la falta de libertades, en el partido único (es decir, el único que gobierna) y en la imposibilidad de contar con elecciones limpias e imparciales; o en los presos políticos y el acento militar de la dictadura. Siendo uno de los países más violentos del mundo, Venezuela también se podría parecer a Honduras, con el que comparte las peores estadísticas de homicidios. O a Siria, aunque allí hay una guerra civil que ya lleva 6 años.

En términos de pobreza, escasez y miseria, Venezuela se está aproximando a sitios como Somalia, donde cada año se presenta el fantasma del hambre y una sequía en 2011 acabó con los alimentos y causó miles de muertos. Tiene rasgos que comparte con Zimbabwe: la inflación más alta del mundo y una economía arruinada por autoridades incapaces y despiadadas. O con Haití, en tiempos de papá Doc, por la tiranía, el desmadre y la pobreza.

En todo caso, la situación de Venezuela es única. Un país con recursos de sobra pasó de regalador a pedigüeño en 10 años. De rico petrolero a mendigo. De democracia a dictadura; de tolerante a sectario; de igualado a resentido; de alegre a sombrío; de saludable a desnutrido. De ser una sociedad libre a estar secuestrado por una minoría que se da la gran vida y dedica todos los recursos públicos -salvo unas migajas que deja caer- a complacer sus caprichos. De tener un ejército institucional a calarse una milicia corrupta, cómplice de la oligarquía que gobierna.

Hace dos semanas, dirigentes opositores dijeron que el error de la oposición había sido subestimar “la locura” del régimen y que era necesario reinterpretar la lucha contra el gobierno. La verdad, es un poco tarde para subestimar y reinterpretar la catástrofe que sufre el país de los 300 mil asesinados, de las muertes por hambre y de las enfermedades medievales. El país de los dos millones y pico de paisanos que han emigrado a buscarse la vida como sea y de los 28 millones que pasan trabajo por seguir adentro, o que preparan sus maletas para salir cuanto antes. Quizás se pueda entender que alguien en 2004 dijera que Venezuela no era Cuba, pero no hay forma de tragarse que hoy, ayer o hace 5 años, se pudiera subestimar la maldad del chavismo.

 

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