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Comunicado de Caritas –

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Directores diocesanos de Caritas de Venezuela se pronuncian sobre la crisis y el irrespeto a la dignidad de los venezolanos

Los directores y delegados de Cáritas pertenecientes a la red de Cáritas de Venezuela, en 28 Diócesis y Arquidiócesis del país, reunidos los días 19, 20 y 21 de junio, en la Casa Monseñor Ibarra de la Conferencia Episcopal Venezolana, reflexionando sobre la grave crisis que afecta a todo el pueblo venezolano especialmente a los más pobres, queremos dirigirnos a la opinión pública nacional, como ciudadanos y cristianos comprometidos con nuestra gente, con el anuncio del mensaje de nuestro Señor Jesucristo y con la inviolable dignidad del ser humano.

Durante este encuentro compartimos con preocupación la penosa situación que viven nuestros hermanos, cómo sobreviven ante esta crisis económica y cómo la diáspora de la migración aumenta cada día en nuestro país. Muy a nuestro pesar, las coincidencias en el testimonio de todas las Diócesis tristemente nos lleva a concluir que en este momento la dignidad humana está siendo agredida e irrespetada, especialmente en aquellos que son los más vulnerables, en los que se ha acentuado la fragilidad y dependencia por el déficit nutricional, falta de medicamentos, el abuso de poder por parte del Estado y el deterioro de servicios básicos indispensables como electricidad, agua, transporte, carreteras, aseo urbano, gas doméstico, servicios hospitalarios, servicios fúnebres, servicio de telefonía, acceso a internet, pérdida de un gran número de medios de comunicación. La ruptura del orden social y de la normalidad de la vida cotidiana es inocultable y está a la vista de todos los venezolanos.

Desde Cáritas de Venezuela, pastoral social a cargo de la ejecución de la asistencia y promoción del desarrollo humano, somos testigos presenciales de innumerables expresiones que nos indican el recrudecimiento de la crisis.

  1. Aumenta el éxodo de venezolanos que, aún sabiendo las dificultades en muchos países receptores, se ven forzados a partir como la opción más viable para sobrevivir, trayendo un sin número de familias desmembradas.
  2. Incursión en la minería ilegal, como oportunidad de sobrevivir y preservar calidad de vida , con importantes daños inmediatos como la propagación de enfermedades infecto-contagiosas (malaria entre otras), la esclavizante situación de trata humana y, a largo plazo un notable impacto ambiental como la contaminación por mercurio de ríos y desforestación de nuestras selvas.
  3. Sentimos dolor e impotencia al conocer tanto en zonas urbanas como en zonas rurales de casos de intercambio sexual a cambio de dinero o comida, como forma de llevar alimentos básicos a sus hogares, menoscabando todo valor social y humano.
  4. Estamos impotentes ante la reaparición de enfermedades prevenibles produce muertes y afectan a niños y niñas en edades en donde los daños son irreversibles, ante el deterioro de los avances que en seguridad social el estado venezolano construyó por décadas.
  5. Sufrimos la situación violatoria a la dignidad en personas privadas de libertad, retenidas en las comandancias y destacamentos de los cuerpos de seguridad municipales y del Estado, quienes sufren enfermedad, desnudez, hacinamiento, hambre e invisibilización.
  6. Reconocemos el trabajo que está realizando la iglesia católica unida en cada diócesis y parroquias, en comunidades de vida consagrada, en movimientos de apostolado, colegios y otras agrupaciones. Así mismo, con espíritu ecuménico, valoramos el esfuerzo que llevan adelante diversas profesiones de fe y un gran número de voluntarios de la sociedad civil a favor de los más afectados por esta crisis.

No obstante ante la gravedad de las situaciones expuestas solicitamos al Estado Venezolano la garantía de los Derechos a la Vida, Alimentación y salud tal como está consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Así mismo llamamos a toda la población a organizar o sumarse a tantas acciones de solidaridad, así como a no perder de vista la perspectiva de derecho en cada una de estas acciones, pues mientras aportamos trabajando por nuestra sociedad, su valor, estabilidad y capacidades totales, exigimos el respeto de nuestros derechos fundamentales y la posibilidad de seguir desarrollando toda labor de acción social e intervención humanitaria, en pro del bienestar común y una nueva dignificación de cada venezolano y venezolana.

Suscribimos el llamado de la Conferencia Episcopal Venezolana a ser apóstoles de la esperanza, perseverando en el mandamiento del amor y mirando en nuestro prójimo el rostro de Nuestro Señor Jesucristo. Que el espíritu santo nos aliente con fortaleza, entendimiento, caridad y sabiduría para seguir trabajando por el bien de todos los venezolanos.

 

Unicef: “Niños en Venezuela sufren desnutrición como consecuencia de la prolongada crisis económica y financiera” – ProDaVinci – 26 de Enero 2018

 El 26 de enero de 2018, Unicef publicó un comunicado en el que señala que “cada vez más niños Venezuela sufren desnutrición como consecuencia de la prolongada crisis económica y financiera que vive el país”. Además, hizo un llamado “para que se agilice la puesta en marcha de una respuesta sistematizada contra la desnutrición, basada en la información desglosada y coordinada entre el Gobierno y aliados”. A continuación el comunicado.

Venezuela: aumenta la prevalencia de la desnutrición infantil 
en medio de una crisis económica cada vez más profunda

“NUEVA YORK, 26 de enero 2018 – Cada vez más niños en Venezuela sufren desnutrición como consecuencia de la prolongada crisis económica y financiera que vive el país, advierte UNICEF. Aunque no hay cifras exactas por la falta de información oficial sobre salud y nutrición, hay señales claras de que la crisis está limitando el acceso a los niños a la asistencia médica, alimentos y medicinas. La organización hace un llamamiento para que se agilice la puesta en marcha de una respuesta sistematizada contra la desnutrición, basada en la información desglosada y coordinada entre el Gobierno y aliados.

Según la información oficial disponible, publicada por el Instituto Nacional de Nutrición en 2009, la prevalencia de emaciación (peso inferior al que corresponde a la estatura) en los niños menores de cinco años era por entonces del 3,2%. No obstante, los estudios no oficiales más recientes muestran tasas aún mayores. El Informe Global de Nutrición calcula una prevalencia de emaciación del 4,1%, mientras que el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2017 sugiere que la desnutrición (una medida del hambre que indica la proporción de la población con un consumo insuficiente de alimentos) en Venezuela ha crecido de un 10,5% a un 13% entre 2004-2006 y 2014-2016.

Según el informe trimestral de Cáritas de agosto de 2017, el 15,5% de los niños evaluados presentaban síntomas de emaciación (comparado con el 11,1% en el trimestre anterior), y un 20% adicional de niños en riesgo de desnutrición. Los resultados de estos estudios, aunque no representan el total de la población, son un indicador del continuo deterioro del estado nutricional de los niños.

El Gobierno Bolivariano de la República de Venezuela ha implementado medidas para mitigar el impacto de la crisis sobre la nutrición de los niños, incluyendo la provisión de paquetes mensuales de comida a precios asequibles para las familias más vulnerables, así como ayudas en efectivo y a través del refuerzo de los servicios de valoración nutricional y de recuperación. Pero hace falta más para revertir el preocupante deterioro en el bienestar de los niños.

UNICEF reitera su disposición para reforzar el apoyo al Gobierno y los aliados en la sociedad civil para mitigar el impacto de la crisis sobre los niños más vulnerables.

UNICEF está colaborando con el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Nutrición, y las organizaciones sociales para reforzar y ampliar la vigilancia nutricional a nivel comunitario; proporcionando servicios de recuperación nutricional a través de sus aliados; apoyando cinco centros de maternidad prioritarios en el Distrito Capital, promoviendo la lactancia materna y orientando a las familias sobre crianza y sobre dónde pedir ayuda en caso de ser necesario, entre otros servicios. Estas actividades están siendo implementadas a través de actividades como los días de revisión, en los que se ha visto a más de 113.000 niños; proporcionado alimentos terapéuticos y suplementos en los casos necesarios; programas de capacitación y campañas de comunicación”.

 

Venezuela: de la crisis económica a la crisis humanitaria por Tomás Straka – Nueva Sociedad – Enero 2018

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La falta de perniles entre los alimentos a precios subsidiados originó protestas de Navidad entre las propias bases chavistas. Pero esos hechos, que parecen folclóricos, encubren una situación social de características posbélicas. Para Nicolás Maduro, se trata solo de los efectos de la «guerra económica», pero lo que existe es un desgobierno de la economía luego del boom petrolero.
Dentro de las muchas aristas que se consignarán para la historia de estos últimos meses de la vida venezolana, es muy probable que las protestas escenificadas durante las festividades navideñas (entre otras causas, por la no entrega de perniles a precios subsidiados) reciban una especial atención de los investigadores. Ni en momentos tan conflictivos como los de la Independencia y la Guerra Federal, ni siquiera en los disturbios que siguieron a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935, se había visto que en las navidades la gente no hiciera un alto para celebrar. Por lo tanto, los saqueos y trancones ocurridos en Caracas y otras localidades del país en las últimas fiestas son una prueba del nivel de rabia y desesperación excepcional al que se ha llegado, sobre todo en los sectores populares, tanto o más patética que los emigrantes venezolanos que duermen en carpas en Cúcuta y Boa Vista. Todo esto demuestra que ya se está colmando vaso.
La carestía en Navidad es mucho más dramática que en otra época, sobre todo cuando se trata de una sociedad acostumbrada desde hace décadas a aumentar de forma espectacular sus ingresos (y gastos) durante las fiestas de fin de año. Aunque se trata de una tradición que viene de muy lejos, desde la década de 1970, durante el primer gran boom petrolero, la participación de los empleados en las utilidades de las empresas y el pago de «aguinaldos» (bonos de fin de año) han inyectado un flujo de dinero que hacía de la Navidad venezolana una de las más bulliciosas de la región.
Aunque la crisis que empezó a despuntar en los años 80 las afectó, no por eso desapareció la aspiración a comprar el estreno (ropa nueva para la Nochebuena o Noche Vieja), juguetes de moda para los niños y abundante whisky, pintar la casa y preparar una mesa engrandecida por la inmigración (los criollos hallacas y pernil, panetones, jamón planchado, nueces, turrón, roscón de Reyes, etc.).
Tras los muy duros años 90, la liberalidad con la que Hugo Chávez manejó la bonanza del segundo gran boom revivió la llama. No solo decretó el equivalente al sueldo de tres meses como aguinaldo para todos los trabajadores y organizó ferias para ofrecer perniles y productos para las hallacas importados por el gobierno y vendidos a precios muy por debajo de los de mercado, sino que la clase media pudo traer con dólares subsidiados lo que quisiera del exterior a través de compras por internet, para las cuales el dólar se cotizaba la mitad que en la calle. Fueron los años (de 2004 a 2011, más o menos) en los que los niños recibían cuantos adminículos tecnológicos aparecieron, Venezuela se transformó en el quinto consumidor per cápita mundial de whisky, los bancos daban créditos blandos para ponerse prótesis mamarias de silicón, se vendía el doble de BlackBerrys que en Brasil y las transnacionales repatriaban ganancias superiores o iguales a las que obtenían en países mucho más poblados, como México. Los más pobres duplicaron su capacidad de consumo, según un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello. La clase media hacía viajes y financiaba con dólares subsidiados el envío de sus hijos al exterior.
Muchas voces advirtieron el riesgo del despilfarro, pero no fueron escuchadas y la popularidad de Chávez se mantuvo en más de 70%. Tal es el telón de fondo que hay que ubicar detrás de los venezolanos macilentos de Cúcuta o los que protestaban en Navidad. El colapso de la moneda nacional frente al dólar, que pasó de 18 a más de 100.000 bolívares en cinco años, junto a la constante expansión del gasto público, generó la inflación más alta del mundo (encima de 1.369% en 2017, según datos de la Asamblea Nacional) y pulverizó los ingresos de los venezolanos. Por otra parte, las estatizaciones que Chávez hacía mientras repartía pródigamente el dinero paralizaron la producción.
Según la Federación de Productores Agropecuarios, para 2016 la producción de alimentos había caído en 70%, cosa que los altos precios petroleros permitían compensar con importaciones. Pero después de 2008 esto dejó de ser así. El Estado, que es el que tiene el monopolio de las divisas, simplemente redujo drásticamente las destinadas a las importaciones, lo que a un mismo tiempo genera escasez de bienes y de divisas, y esto provoca aumentos de precios. Para compensar, el gobierno reparte bonos, como el llamado Niño Jesús, con bolívares sin respaldo que solo presionan sobre la inflación. El resultado es que hoy el salario mínimo es de 797.510 bolívares y un pernil de seis kilos cuesta alrededor de un millón y medio de bolívares. Es una disparidad entre los ingresos y los precios que viene ocurriendo desde hace un par de años, pero que en el último trimestre se ha salido de todo control.
Así, lo que comenzó a llamarse la «dieta de Maduro», por la que en promedio los venezolanos bajaron ocho kilos en 2016 según la Encuesta de Condiciones de Vida realizada por las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, se convirtió en hambre pura y dura. Como durante el segundo boomVenezuela pasó a ser un país de obesos (en 2014, 38,4% de la población tenía sobrepeso, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Nutrición), la «dieta de Maduro» agarró a unos ciudadanos gordos a los que rebajar no les vino mal. Pero después de tres años de adelgazar sin control, ya las cosas son preocupantes.
Cáritas ha señalado que 70% de los habitantes tienen déficit nutricional y 15% de la población come una sola vez al día. A eso hay que sumarle la situación sanitaria, con una escasez de 90% en algunos medicamentos según un informe de la Federación Médica. La Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida habla de un millón de casos de paludismo. La ONG Acción Solidaria señala que solo 77.000 de los infectados por HIV reciben retrovirales (aunque a veces no llegan en meses) y calculan que hay al menos otros 200.000 sin medicación. No es extraño que entre los venezolanos que huyen a Brasil, las autoridades hayan encontrado muchos enfermos de tuberculosis y malaria o portadores de HIV que no suelen tener conciencia de ello, según un informe de Human Rights Watch.
En suma, una crisis humanitaria en toda ley, que tiene efectos en toda la región y para el gobierno es solo el resultado de la «guerra económica» de las elites y el Imperio. Es en ese contexto donde después de sortear las protestas de mediados del año pasado, Maduro prometió a sus electores que les entregaría perniles en diciembre si votaban por sus candidatos en las elecciones municipales. El asunto tiene mucho de simple compra de votos. Además demostró que Maduro posee mucha más gente que le cree de lo que se piensa. Pero llegó el 24 de diciembre y los perniles no aparecieron. Fue la gota que derramó el vaso. Lo último que quedaba de los viejos sueños y de las navidades muníficas se fue al traste. Ya no hay más espejismos de riqueza ni excusas que valgan: estamos arruinados, vivimos en una crisis como las que antes solo veíamos en la televisión y tenemos tanta rabia que no dejamos de protestar ni en víspera de Navidad.

El hambre como herramienta de dominación política por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 21 de Enero 2018

gse_multipart55967El 23 de Abril de 2015 fue publicada una entrevista a Marcelo Resende, representante de la FAO en Venezuela, en la cual dijo: “Las misiones sociales, creadas durante los últimos 12 años, han sido un mecanismo fundamental para erradicar el hambre en Venezuela… en base a  la política de alimentación de un país que revirtió el índice de subnutrición y logró que más de 3.000.000 de personas que antes no tenían acceso a los alimentos pudieran tenerlo…”. 

Esta absurda declaración del Sr. Resende, un mercenario al servicio del régimen chavista, fue refutada en una comunicación remitida al Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, por 40 organizaciones no gubernamentales latinoamericanas el 21 de julio de 2016, así como en mi blog, ver:http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2016/07/la-indigna-actuacion-de-la-fao-en.html ,https://www.lapatilla.com/site/2016/08/01/gustavo-coronel-la-fao-sigue-insultando-a-los-venezolanos/ y http://www.analisislibre.org/mi-queja-ante-las-fao-sobre-su-representacion-en-caracas-gustavo-coronel/.

Las misiones chavistas fueron el inicio de una estrategia que terminaría en la utilización abierta del suministro alimenticio controlado a la población como herramienta de dominación política.

Orígenes de la estrategia

La utilización de alimentos cómo herramienta de dominación política tiene sus orígenes modernos en el llamado Plan del Hambre Nazi. Este plan consistió en la transferencia de alimentos producidos en Rusia hacia la Alemania nazi, a fin de alimentar el ejército nazi a expensas de la población soviética, estrategia que causó la muerte por inanición de millones de personas. En el juicio de Nuremberg contra los criminales de guerra nazis  esta estrategia de inanición fue una de las razones que condujeron a las sentencias de muerte de los acusados.

En América Latina las estrategias similares a la usada por el régimen venezolano han sido las de los Castro en Cuba y de Salvador Allende en Chile. En Cuba ha existido desde 1963 un asfixiante racionamiento para la población, el cual la ha colocado en un plan de humillación crónica. Más parecida todavía fue la estrategia llevada a cabo en Chile por Salvador Allende, con las llamadas Juntas de Abastecimiento y Control de Precios JACP. Estas juntas chilenas fueron creadas por Allende en Abril de 1972, integradas por “un grupo de trabajadores que luchan en cada vecindario por lograr un adecuado abastecimiento, control de precios y combate en contra de la especulación”.

La manipulación de los alimentos en función política se basó en una alianza político-militar

En un excelente trabajo publicado  por PROVEA, ver:https://www.derechos.org.ve/investigacion/los-clap-7-indicios-de-discriminacion-politica  se menciona que todos los ministros de alimentación del régimen han sido militares:  el teniente coronel Yván José Bello Rojas, el mayor general Carlos Osorio Zambrano, el general de Brigada Félix Osorio, el mayor general Hebert García Plaza y el general de División Rodolfo Marco Torres, quien fue recientemente remplazado por el General Luis Alberto Medina Ramírez. Las primeras actividades de este tipo que se llevaron a cabo en el régimen datan de 2000, cuando se estructuró la llamada alianza cívico militar propuesta por el anti-semita argentino Norberto Ceresole, creándose dos grupos militarizados, el Plan Bolívar 2000 y el Fondo único Social. Estos fueron centros de gran corrupción, manejados por Víctor Cruz Weffer y William Fariñas respectivamente, ver también: https://www.elcato.org/pdf_files/ens-2006-11-27.pdf

En Julio 2016 Nicolás Maduro anunció la creación del llamado  Comando para el Abastecimiento Soberano, bajo el mando del ministro de la Defensa, General en jefe Vladimir Padrino López. Todos los ministerios quedaron supeditados a Padrino López  en el desempeño de las estrategias para afrontar la escasez de alimentos. Maduro lo dijo: “El Estado Mayor de los Comités de Abastecimiento Popular es un Estado Mayor que tiene más que rango ministerial. Cuando el Estado Mayor cite a un ministro, el ministro está obligado a rendirle cuentas porque le está rindiendo cuentas al pueblo organizado”. Se llegó al extremo de nombrar un general para cada rubro alimenticio: el General Caraotas, el general Leche, etc.

El “ejército” encargado de la logística de distribución de los alimentos estuvo estructurado por tres fuerzas chavistas incondicionales: UNAMUJER, donde militan solamente las mujeres “Bolivarianas, socialistas y chavistas”; El FRENTE FRANCISCO DE MIRANDA, creado por Fidel Castro y Hugo Chávez en  la Habana en 2003 y las llamadas UNIDADES DE BATALLA BOLÍVAR-CHÁVEZ, integradas por “destacados” miembros del PSUV, el partido chavista, quienes forman la estructura base de ese partido, según dice Elías Jaua en la página oficial de ese grupo.

En Mayo de 2016 el régimen designó a Freddy Bernal como coordinador del Centro de Control de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, conocidos como CLAP (Gonorrea, en Inglés) , cuya misión es la de supervisar la distribución de alimentos en las comunidades organizadas “para combatir la guerra económica y garantizar que los alimentos lleguen directamente al pueblo”. Freddy Bernal es un antiguo hampón, miembro de una pandilla de ladrones, hecho preso por la policía de Caracas en la década de los años 60. Hoy en día figura como uno de los miembros del régimen sancionados por USA por estar involucrado en violaciones de derechos humanos y corrupción. Bernal es un civil y quien realmente da las órdenes es el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López. Hace unos días, el 19 de Enero de este año, Padrino López, se reunió  con representantes de los mercados del  sector privado y les dijo que los precios de venta en esos mercados debían mantenerse al nivel de Diciembre, imponiendo así un control arbitrario de precios. Añadió que “estaban llegando a Venezuela 1500 contenedores con cajas de alimentos, para ser distribuidos entre el pueblo venezolano”.

La estructura organizativa de los CLAP se completaba con un grupo de “Inspectores presidenciales” al mando de un militar, el Almirante Carlos Vieira.

Como opera el sistema de los CLAP

El anuncio de la puesta en marcha de los CLAP fue hecho por Nicolás Maduro en Abril de 2016. Maduro dijo: “Comienza una revolución económica en el sistema de distribución de alimentos del pueblo venezolano por la vía del socialismo”. Al decir esto no dejaba duda de que el sistema serviría para consolidar al socialismo-comunismo en el poder. Maduro definió al sistema como : el gran instrumento de la revolución bolivariana fundada por el comandante Chávez para superar y vencer la guerra económica”. El trabajo hecho por PROVEA, arriba mencionado, cita a Aristóbulo Istúriz  en Julio 2016 diciendo lo siguiente sobre los CLAP: “Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) son un instrumento político para defender a la Revolución y al pueblo”. El 8 de junio de 2016, la gobernadora del estado Cojedes, Erika Farías, había dicho: “Los CLAP son una nueva forma de lucha, una nueva organización de base en tiempos de guerra y constituyen un ejército de vanguardia revolucionaria para defender la Patria, profundizar la Revolución”.

No hay dudas de que este sistema comenzó a operar como una herramienta política, convirtiéndose rápidamente en un arma de sometimiento del pueblo.

Los testimonios del pueblo han servido para revelar el grado de exclusión y de manipulación en la distribución de los alimentos. Para comenzar, los chavistas que operan el sistema marcan las casas de los identificados como opositores y  no reparten las bolsas o cajas en esas viviendas. Pero, cuando las entregan, los dejan para el final y  entregan cajas que contienen solo cuatro productos. La distribución divide las zonas en PRODUCTIVAS Y NO PRODUCTIVAS. Las zonas productivas son aquellas donde el chavismo siempre ha ganado las elecciones y allí hacen una distribución “eficiente”. Estas zonas incluyen barrios como Gramoven, Ciudad Caribia, Blandín, etc. Las zonas NO PRODUCTIVAS, como Ciudad Tablitas, no recibe las bolsas o las recibe tarde o incompletas. En un reportaje, ver:https://impresa.prensa.com/panorama/hambre-metodo-control-social-Venezuela_0_4747775275.html , se afirma que los escuálidos (opositores) no reciben la comida.   La organización CEDICE afirma que el régimen utiliza los alimentos como instrumento de control ciudadano, ver: https://www.venezuelalucha.com/cedice-gobierno-utiliza-hambre-una-herramienta-control-la-ciudadania/

Las bolsas llegan de manera irregular, cada mes, y su contenido varía: harina pan, en ocasiones. Pasta y arroz, productos de limpieza, salsa picante o salsa de ajos. Y hay que comprar todo o nada.

El sistema es violatorio de los derechos humanos y de la constitución venezolana.

Los CLAP carecen de basamento jurídico ya que solamente se mencionan en el Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica de fecha 13 de Mayo de 2016. La manera como está puesto en práctica, al obligar al sector privado a cerrar sus puertas y al excluir a venezolanos opositores del acceso a la alimentación, viola múltiples artículos de la constitución venezolana, los cuales hablan del goce de los derechos humanos sin discriminación de ningún tipo y el derecho de los venezolanos a la alimentación. Por su parte la regulaciones de derecho internacional estipulan que un Estado viola los derechos humanos al  negar el acceso a los alimentos a determinados individuos o grupos, tanto si la discriminación se basa en la legislación como si es activa; así como al  impedir el acceso a la ayuda alimentaria de carácter humanitario en los conflictos internos o en otras situaciones de emergencia. Esto es exactamente lo que está haciendo el régimen chavista en Venezuela.

La desnutrición infantil se acerca al genocidio

CARITAS, organización internacional de gran prestigio ha expresado su gran preocupación por la situación venezolana. El problema se agudiza porque el 60% de los pacientes que muestran desnutrición grave son lactantes. Susana Rafalli, de CARITAS, dice que un 33% de la población infantil venezolana muestra retardo en el crecimiento, lo cual incidirá negativamente en su vida adulta. Un informe de CARITAS presentado ante la ONU, ver: http://revistazeta.net/2017/11/17/informe-caritas-venezuela-ante-la-onu/  dice que la mortalidad de los niños venezolanos antes de cumplir su primer año de ha triplicado en los últimos ocho años.

CARITAS afirma que:

  • 69% de los hogares han tenido que cambiar su forma habitual para adquirir/comprar alimentos.
  • 71% de los hogares reporta haber tenido un deterioro de su alimentación.
  • El 69% de los encuestados respondió que nunca ha tenido acceso a los Clap.
  • El 41% de las familias ha tenido que pedir o mendigar por alimento y obtener alimentos en lugares no acostumbrados.

Que puede hacerse?

Lo dicho en este resumen configura una situación de emergencia alimenticia en Venezuela que puede calificarse de tragedia humanitaria. No solo es una tragedia humanitaria sino que ella es  causada  conscientemente por el régimen chavista para mantener al pueblo en estado de sumisión política,  lo cual resultará en la creación de una generación futura mental y físicamente minusválida por la vía de la desnutrición.

Intervención Ya

Cuando a esto se suma la colonización de la cual ha sido objeto Venezuela por el régimen cubano con la complicidad del chavismo y la existencia en Venezuela de un estado fallido, definido como  un estado que no puede o no quiere proveer los servicios esenciales que debe garantizar a sus ciudadanos para funcionar correctamente, es decir, estabilidad, seguridad y garantía de derechos humanos para sus habitantes, es preciso concluir que el régimen venezolano debe ser intervenido cuanto antes, a fin de acelerar su salida del poder.

La naturaleza, diplomática, económica o militar,  de esta intervención será objeto de un escrito posterior.

 

 

 

Al menos 280 mil niños podrían morir por desnutrición según Caritas – La Patilla – 19 de Enero 2018

Los más pequeños de la casa se han vuelto el blanco de la crisis alimentaria y de medicinas. Cáritas de Venezuela estima que 280 mil niños podrían morir a causa de la desnutrición.

Reseña el diario El Impulso que estudios realizados por la organización revelan que durante 2017 fallecieron semanalmente entre cinco y seis niños por falta de alimentación, y al menos 33% de la población infantil presentaba retardo en su crecimiento, lo que a juicio de la nutricionista Susana Raffalli, es un daño irreversible.

El alto índice de desnutrición aguda en niños menores de seis meses duplica la de los infantes mayores de dos años; de la muestra de más de 20 parroquias, el 15% presenta sobrepeso, lo cual, según refiere la experta, podría traer consigo una malnutrición subyacente expresada en déficit de micronutrientes, como la anemia.

Aunque en 2017 la organización atendió a más de tres mil niños desnutridos, para este año los inventarios de suplemento nutricional están agotados y mantienen la incertidumbre de cuándo podrán reponer y continuar apoyando a los más pequeños.

Pablo Hernández del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) especificó que el 60% de la población infantil se encuentra desnutrida, mientras que Edison Arciniegas, de Ciudadanía en Acción, agregó que un millón doscientos mil venezolanos padecen la desnutrición crónica, con mayor ahínco en los estados Amazonas, Apure, Delta Amacuro, Monagas y Sucre.

Contrastando un poco lo que menciona Raffalli, afirma que 50 mil ciudadanos tienen “su vida comprometida” para el primer trimestre de este año debido a la desnutrición, que probablemente vienen padeciendo desde el 2015. “Estarían presentando desnutrición proteica, es decir, consumen el 10% de las proteínas y menos del 40% de las calorías”, detalló.

 

Los venezolanos reciben el 2018 en emergencia humanitaria por Marinellys Tremamunno – Yoinfluyo.com – 10 de Enero 2018

Venezuela inicia el año con más de 300 mil niños en estado de desnutrición grave y con enfermedades infecciosas desbocadas. Yo Influyo te presenta la radiografía del país según el balance de Cáritas Venezuela presentado durante la CIX Asamblea Ordinaria Plenaria del episcopado venezolano.

Desnutrición Venezuela

Estas fueron las “Navidades más tristes en la reciente historia de Venezuela”, confesó el presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, monseñor Diego Padrón, durante sus palabras de apertura de la CIX Asamblea Ordinaria Plenaria, realizada el pasado domingo 07 de enero de 2018. ¿Por qué? “De nuestras visitas a las parroquias y comunidades traemos la angustia y el clamor de la gente por pan y remedios”, precisó.

Para entender por qué los venezolanos han vivido las “Navidades más tristes de su historia”, Yo Influyo presenta una radiografía de la crisis humanitaria que vive la nación sudamericana, de acuerdo con el balance presentado por la coordinadora de Cáritas Venezuela, Susana Raffalli, durante la apertura de la asamblea plenaria del episcopado venezolano.

Se pronostica emergencia sanitaria para el 2018. En Venezuela “hay enfermedades remergentes, principalmente la malaria. Se está presentando casi la mitad de los casos de malaria del mundo, es la tasa de incremento de malaria más alta de todo el continente. Tenemos nuevamente difteria, que había sido radicada en los años 50 y tenemos nuevamente sarampión; que cuando hay sarampión esto es el mejor indicio que hay un déficit masivo de la cobertura de vacunación de los niños, porque la vacuna de sarampión es la primera que se pone, es la más barata y fácil de conseguir”. Aseguró que el sistema de inmunización del país se encuentra en estado precario y que puede llevar a una emergencia sanitaria este 2018.

El sistema de salud está desmantelado. “Los pacientes trasplantados han empezado a morir por pérdida de su órgano, por el Parkinson y por algunas otras enfermedades de muy costoso manejo. La gente está desesperada por no conseguir tratamiento… Hay un desmantelamiento del sistema de salud, no solamente en cuanto a las medicinas sino también en materia de equipos y de procesos. Este sector no escapa de los problemas de inflación y escases que sufre el país. Vemos revendedores del mercado negro extorsionando con medicinas en la puerta de los hospitales. Es un mercado paralelo, inhumano, al que la gente común no tiene acceso”.

En emergencia humanitaria por desnutrición. “En octubre de 2016 comenzamos con un 8,7 % de niños con desnutrición grave, es decir 8 de cada 100 niños que se veían en las jornadas de Cáritas tenían desnutrición grave; cerramos el 2017 con 15,6 %, casi el doble, es decir el 2017 generó dos veces más desnutridos que el 2016”. Las cifras de Caritas Venezuela presentadas por Susana Raffalli son graves si consideramos que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe una emergencia humanitaria en una comunidad cuando el 15 % de sus niños tienen desnutrición grave.

La hambruna podría ser de proporciones inimaginables. “Las proyecciones de Fedeagro, Fedenaga y Cavideas muestran que si en el 2017 cubríamos el 33 % de la demanda, sino se rectifica y no se le da mayor acceso a insumos a la industria alimentaria nacional, ésta va a estar en capacidad de producir solo el 18% de las necesidades de consumo, y se espera que haya una disminución más importante de importaciones… Los estudiosos dicen que la inflación puede llegar entre 2.600 y 5.000% en el 2018, lo cual deterioraría aún más la capacidad de la familia de comprar alimentos”.

En alerta de emergencia nutricional. “Nos mantendremos en niveles de emergencia nutricional todo el año… En el peor de los escenarios es que la desnutrición grave crezca a 1% por mes… Es una situación para la que no vamos a tener capacidad de respuesta”. La coordinadora de Cáritas calculó que existen 300 mil niños en situación de desnutrición grave.

Programas de asistencia en crisis. “Estamos comenzando enero y Cáritas ya tiene casi los inventarios del suplemento nutricional que repartimos agotados. No sabemos cuándo los podremos reponer ni cuándo podremos traer los que tenemos afuera porque no tenemos acceso a divisas, la desnutrición será cada vez más severa”.

 

Entre la ley y el queso blanco por Alberto Barrera Tyszka – ProDaVinci – 3 de septiembre, 2017

unknownEn medio del júbilo y la alegría que distingue a la alta sociedad caraqueña, el pasado 2 de septiembre se inauguró una importante exposición fotográfica en los espacios de la conocida Casa Amarilla de la capital del país. La gala, donde se dio cita buena parte de lo más granado de nuestra élite, estuvo coronada nada más y nada menos que por Delcy Rodríguez. La flamante presidenta de la ANC, con el savoir faire que la caracteriza, explicó a la concurrencia la importancia y la trascendencia del evento. La exposición es una muestra de 40 retratos de Nicolás Maduro en muy diferentes facetas y distintos momentos de su vida. Las imágenes van desde la etapa más nice, en la infancia, hasta la época actual. En una transmisión televisiva, el propio Presidente agradeció –con su modestia de siempre– el homenaje. Antes de terminar, en esta tournée llena de emoción y de sorpresas, Rodríguez anunció que, a partir de ese momento, “cada constituyente sale a sus municipios con una maleta cargada de esta exposición, de estas fotografías, para ser expuestas en todas las plazas Bolívar del país para compartir la visión del presidente Maduro como político, como humanista, como presidente”. La ovación puso a más de uno a punto de lágrimas. La sala se deshizo en aplausos.

El mismo día, en otro país, en un lugar que no ve o no quiere ver la casta oficialista, Susana Rafalli, experta en seguridad alimentaria, hablaba del informe que adelanta Cáritas sobre el aumento de la desnutrición infantil en Venezuela. Las estadísticas son aterradoras. Desde hace tiempo, Rafalli viene alertando sobre un problema que ya tiene dimensiones de tragedia. Ahora el hambre es lo único que avanza a paso de vencedores.

Para poder existir, el oficialismo necesita construir una ficción de país. La fantasía necesita más coherencia que la realidad. Ahora, por ejemplo, pareciera que el Fiscal designado por la ANC es un hombre nuevo, que salió de la nada, que recién aterriza en el poder. ¡Qué eficiencia! ¡Qué velocidad! ¡Qué precisión!… ¡En menos de un mes le ha abierto los ojos al país! Ha descubierto –¡Santo Cristo de Urachiche!– que había unos civiles inconstitucionalmente juzgados por tribunales militares. ¿Cómo se dio cuenta? ¿Cómo logró dar con eso en tan poco tiempo? El nuevo Fiscal siempre puede sorprendernos. Su primera evaluación sobre las protestas fue reveladora: ¡Tala de árboles! ¡Ecocidio! El tipo está en todo. Tiene brío, empuje, decisión. En pocos días descubrió que la otra fiscal es una delincuente. ¡Qué ojo, carajo! Casi parece que la hubiera conocido desde hace tiempo. Pero no. Llegó, olfateó el aire, abrió una gaveta y listo. Ya descubrió que Luisa Ortega Díaz es corrupta, mafiosa, subversiva, proyankee y, además, por si fuera poco, una insoportable narcisista. ¿Dónde estaba este Fiscal antes? ¿Por qué el oficialismo lo tenía escondido? Estos son los funcionarios que necesita el país. ¿Dónde estaba este Fiscal cuando robaron 300 mil dólares de la casa de Nelson Merentes? ¿Dónde estaba cuando la Asamblea chavista se negó a debatir el caso de Antonini Wilson y su maleta con más de 700 mil dólares?

El nuevo Fiscal tiene una memoria flexible y una moral caprichosa. Mientras él declara orondo frente a las cámaras, en otro país, en un territorio que la oligarquía bolivariana se empeña en negar, Isaías Baduel pasa más de 20 días desaparecido en los sótanos del poder. Cientos de presos aún esperan un proceso y un trato acordes con la ley. Yon Goicoechea y muchos otros siguen secuestrados por la inteligencia militar. La violencia del Estado es una acción pero también una amenaza, un miedo que se distribuye para crear el espejismo de la normalidad. El Poder Originario no está en el pueblo. El Poder Originario se lo robó el Sebin.

Pero por mucho que quieran imponérnoslo, el país de la ficción gubernamental no puede sobrevivir en las calles. Es cierto: el liderazgo de la oposición subestima al oficialismo, le cuesta mucho adelantarse a las acciones. Pero el oficialismo comete un error mucho más grave: subestima al pueblo. Ahora salen a promover las elecciones como si todos los venezolanos no supiéramos que han pasado casi dos años evitándolas, impidiendo que el pueblo vote. Ahora hablan de paz y de justicia, como si pudiéramos olvidar lo que los militares hicieron durante todos estos meses. Ahora le echan la culpa a Donald Trump de la crisis humanitaria, como si nadie recordara que siempre negaron que en el país hubiera hambre y escasez. La revolución es una quimera cada vez más frágil.

En el otro país, en el mapa que el gobierno ya no sabe leer, los noticieros van a los buses y la urgencia se expresa de otras maneras. Un tuit de Laura Helena Castillo lo resume perfectamente: “Si ganas salario mínimo integral, el ingreso completo de dos días de trabajo equivale a 420 gramos de queso blanco”. Ese es el límite de la fantasía oficial. Pueden prohibir el odio, pero no pueden prohibir el hambre. Entre la ley y el queso blanco, la Constituyente es una ilusión desechable.

 

Estudio de Cáritas sobre el estado de la nutrición infantil en 4 estados de Venezuela – ProDaVinci – 3 de febrero 2017

La organización Cáritas realizó un estudio de nutrición orientado a contribuir con la población más vulnerable de Venezuela. En su primera etapa, este trabajo de campo se enfocó en investigar los temas de desnutrición aguda, crónica, el bajo peso, los riegos que enfrentan las familias, entre otros, en niños menores de 5 años específicamente en los estados Miranda, Vargas, Zulia y Distrito Capital. Compartimos con los lectores de Prodavinci el informe de Cáritas en el siguiente enlace :

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