elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Capital humano

Circular Corpoelec -10 de Septiembre 2018

Estrenando la diáspora por Eugenio Montoro – 24 de Julio 2018

UnknownFinalmente vino a tocarme el turno. Uno de mis hijos hizo maletas y se fue de Venezuela y los otros, que aún están en Maracaibo, también lo piensan.

Hace 70 años, su abuelo (mi padre) hizo algo parecido. Tomó las maletas y abandonó su España natal para comenzar una aventura en Venezuela. Hoy, en reversa de la historia, este joven venezolano, con la misma edad con que vino su abuelo e igual apellido, vuelve a la tierra de origen de sus mayores. Las razones son parecidas y sencillas: tener una mejor calidad de vida y la posibilidad de crecer.

Consuela saber que va con un contrato de trabajo previamente acordado en su especialidad de ingeniería, soltero y hasta cuenta con el apoyo desinteresado de los familiares en España.

Te vas en caballito blanco, le bromeo, pero sin ignorar los miles de jóvenes que dejan su “tierra de gracia” sin algún plan y empujados por la realidad de no tener presente ni futuro en su país. Miles de profesionales excelentes, trabajadores de alta calificación, profesores, artistas, empresarios, médicos, intelectuales, entre muchos otros, han abandonado su tierra por la pobreza económica que se ha creado y por el horizonte sin esperanzas.

La pérdida de centenares de miles de jóvenes talentosos es el mayor crimen que este régimen. Con ello no solo se debilita el desarrollo presente, sino que mutila el futuro nacional.

Aunque en otras escalas y circunstancias, se repite el caso de PDVSA cuando el régimen decidió despedir a 23000 de sus mejores gerentes, supervisores y técnicos. La empresa se debilitó tanto hasta hacerla inoperante. De igual forma la pérdida del talento nacional que está ocurriendo debilita al país entero hasta convertirlo en una nación aldeana del siglo XVI.    

Este régimen asesino del futuro sonríe viendo la diáspora del talento por cuanto sabe que con ella se van muchos de los que le adversan y en esa medida crece su poder de influencia sobre aquellos que se quedan y reciben limosnas o premios por fidelidad. Su objetivo  es mantenerse en el poder y desde allí fanatizar a sus esclavos en las utopías comunistas a fin de crear un “hombre nuevo”, personaje al que no dudamos de calificar como castrado intelectual, asquerosamente obediente y sin motivación para la crítica y el cambio superior.

Los que vivimos buena parte de los cuarenta años de la democracia y creemos en ella, tenemos una responsabilidad muy grande frente a la toma de acción para salir de este régimen. Al fin y al cabo, disfrutamos un gran período de libertades gracias al empeño y sacrificio de dirigentes notables del pasado. Ellos lucharon por nosotros y ahora nos toca a nosotros luchar por los chamos

Cada hombre y mujer mayor de 40 años ha vivido tanto en el mundo democrático como en este mundo comunista en Venezuela. Saben comparar y por eso no hay excusa para la indiferencia.

Seguir luchando hasta que salga este régimen es el objetivo. No importa cuantas veces nos enredemos en el camino. Para allá vamos y cada vez es mayor la responsabilidad de los que hoy tenemos cuarenta años o más.

 

 

El inmenso potencial de la diáspora – Editorial El Nacional – 2 de Julio 2018

En no menos de 59 países ya están en marcha empresas, de distinto tamaño, impulsadas por emprendedores venezolanos. En no menos de 500 corporaciones, distribuidas en casi un centenar de países, están desempeñándose profesionales venezolanos en cargos gerenciales o de alta dirección, en prácticamente todos los rubros productivos. A todo ello se suman los cientos de miles de compatriotas que, en América Latina, Estados Unidos, Australia y Europa, trabajan en los más diversos oficios, o han dado inicio a innumerables emprendimientos.

No pasa un día sin que, cualquiera de nosotros, no escuche de los sorprendentes relatos de la presencia de venezolanos en el mundo. Una profesora de música en Groenlandia, un coordinador de operaciones en una empresa de catering en Angola, un ingeniero electrónico que ha sido contratado por una empresa de alimentos en Suráfrica. Aunque hay países en los que se ha producido alguna concentración –en América Latina destacan Colombia, Perú, Chile, Argentina y Panamá–, lo cierto es que estamos en los cinco continentes.

Especialistas de todo el mundo reconocen en el fenómeno de la diáspora venezolana características excepcionales. Me referiré a tres de los factores que más se repiten cuando se analiza lo que está ocurriendo. En primer lugar, el carácter de huida que, en tan corto tiempo, se ha producido: alrededor de 3,5 millones de personas en el transcurso de una década. Fuera de Venezuela impacta y causa sorpresa la actitud de “salir en las condiciones que sea” del país. Nuestros compatriotas huyen, abandonan el país con desesperación. El pensamiento de fondo es que cualquier realidad fuera de las fronteras venezolanas es mejor que padecer el estado de cosas creado por el régimen de Maduro y Cabello.

En segundo lugar, resulta llamativo el nivel académico que tienen cientos de miles de esas personas. Esto no se refiere, de forma exclusiva, a la calidad de la educación con que partieron de Venezuela, sino a consideraciones más amplias y significativas: la visión cosmopolita, la multiplicidad de intereses, el dominio de otras lenguas y, muy importante, la disposición a seguir aprendiendo.

El tercer elemento puede sintetizarse en la palabra “actitud”. No predomina el derrotismo en la diáspora venezolana. Al contrario, la gran mayoría sale en pos de un trabajo, a darle forma a emprendimientos, a buscar oportunidades para mostrar los talentos y la disposición a lo productivo. Los venezolanos que se marchan no llegan a otros países a tocar las puertas de ONG, sino las puertas de empresas donde puedan encontrar un trabajo remunerado.

Toda esta enorme corriente productiva representa un capital y un potencial económico, social y humano, que debe ser pensado y convertido en proyectos. Ahora mismo, la actividad económica de los venezolanos en el exterior puede representar entre dos tercios o tres cuartos del PIB de Venezuela. Eso equivale a una cantidad formidable de recursos, no solo económicos, sino de múltiple orden. En varios artículos anteriores me he referido al peso que hoy tienen las remesas para el sostén de millones de familias en Venezuela.

El potencial del que hablo no es retórico. Fuera el país, las capacidades de los venezolanos se han incrementado. Han comenzado a producirse formas de organización para recibir o ayudar a los que están llegando. Hay un activismo fundamental en el ámbito de los derechos humanos, que ha logrado despertar la conciencia de la opinión pública internacional y poner en funcionamiento los mecanismos de autoridades y tribunales especializados. Hay iniciativas académicas, políticas, gremiales y de activismo solidario, que están en desarrollo y que podrían crecer y consolidarse en las próximas semanas y meses.

Mi percepción es que la diáspora está activa y que tiene a Venezuela en el centro de sus pensamientos. No existe una división entre los que se quedaron y los que salimos. Hay una interconexión permanente, que debería fortalecerse, y que podría resultar un factor determinante en el objetivo de poner fin a la dictadura. La diáspora, por sí misma, se ha constituido en una fuerza política, cuyo potencial está, todavía, por desarrollarse. Sus capacidades técnicas, sus relaciones en otros países, el conocimiento que ha adquirido de las nuevas aplicaciones tecnológicas en todos los rubros productivos, sus aprendizajes en la instrumentación de programas sociales, son algunas, entre muchas más, de las capacidades que ha alcanzado, y que serán fundamentales para el nuevo país posdictadura.

Nadie debe permanecer ajeno a esta realidad: ni quienes formamos parte de la diáspora debemos olvidar que tenemos un compromiso con nuestro país, ni quienes permanecen y resisten en Venezuela deben olvidar que hay compatriotas dispersos en el planeta. Estamos listos para participar en la reconstrucción de Venezuela.

 

El largo regreso de los venezolanos a Ítaca por Miguel Ángel Santos – ProDaVinci – 21 de Junio 2018

5469cb8602ab45e32cce9ffd3bee74b7_l
Hace algunas semanas fui invitado por una organización de emigrantes para reflexionar sobre la diáspora venezolana. Propusieron organizar la discusión alrededor de unas cuantas preguntas, que son las mismas que muchos venezolanos dentro y fuera del país llevamos haciéndonos durante años. ¿Para qué sirve la diáspora? ¿Qué debe hacer? ¿Cuál es su rol en la reconstrucción del país? ¿Tendremos la oportunidad de volver? ¿Cuántos de nosotros volveremos? ¿Qué podemos hacer los demás? La invitación me abrió la oportunidad de repasar mi propia experiencia en un exilio que ahora llega a su octavo año, me obligó a poner en palabras algunas lecciones difíciles que he ido asimilando y que hasta entonces habían quedado implícitas. No hay nada como ponerle palabras a las cosas, a los sentimientos, para adueñarse de ellos.

Quiero contarles tres historias que nos van a ayudar a pensar sobre la diáspora venezolana: la historia de un país y su diáspora, la historia de un pequeño pueblo y la historia de un emigrante, mi papá, que es también mi propia historia.

El país y la diáspora sobre la que les quiero hablar primero es Albania, un país que sufrió un enorme colapso a finales de los años 80, en el que perdió el 37% de su producto interno bruto en 5 años. Una catástrofe económica y social que, sin embargo, se queda corta ante la de Venezuela. Nosotros hemos perdido el 39% de nuestro producto interno bruto por habitante en 4 años y, según los pronósticos, al final del año que transcurre estaremos en la vecindad del 50%. Al igual que en Venezuela, en Albania este proceso de destrucción engendró una diáspora colosal, un río de albaneses que escaparon a un país vecino –Grecia– adonde llegaron justo a tiempo para disfrutar de una bonanza económica que se extendería por algo más de una década. Varios años más tarde, en 2008, la crisis financiera global acabó con el 25% del producto interno bruto de Grecia en apenas cinco años. ¿Qué hicieron los albaneses que habían emigrado diez, quince años antes, cuando ocurrió la crisis financiera que acabó con la ilusión de armonía en Grecia? Leer más de esta entrada

Los beneficios de la migración venezolana – El Espectador – 30 de Mayo 2018

El Banco Mundial calma a Latinoamérica sobre este fenómeno y le dice a los gobiernos que los aspectos positivos económicos superarán cualquier aumento en demanda de servicios públicos.

19899955-1.jpg
Conforme América Latina lucha para hacer frente a la marea de personas que huyen de Venezuela, el Banco Mundial está tranquilizando a los gobiernos y dice que los beneficios económicos de la inmigración superarán cualquier aumento en la demanda de servicios públicos.

“Invitamos a los países a ver esto como una oportunidad”, dijo Alberto Rodríguez, director del banco para Venezuela, Perú, Ecuador, Chile y Bolivia, en una entrevista el martes en Lima. “Los inmigrantes pueden reactivar las economías de muchas maneras: pueden aportar innovación, ideas e inversión”, así como habilidades y experiencia.

Los gobiernos de la región han recurrido al Banco Mundial en busca de asesoramiento sobre cómo gestionar el flujo de inmigrantes que huyen de Venezuela a diario para escapar de la hiperinflación y la escasez de alimentos básicos y medicinas. Desde 2017, aproximadamente 800.000 venezolanos han migrado a Colombia, cerca de 300.000 se han establecido en Perú y más de 160.000 en Chile, de acuerdo con una declaración del 18 de mayo del llamado grupo de países de Lima.

El banco, con sede en Washington, está ofreciendo asistencia técnica a algunos países para gestionar la llegada de inmigrantes y ha instado a los países a reforzar servicios como atención médica y educación en áreas donde se están asentando los recién llegados para aliviar la fricción con la población existente, dijo Rodríguez en una entrevista en Lima.

El banco también fue invitado por Perú a evaluar las repercusiones económicas del éxodo para el Grupo de Lima, dijo Rodríguez.

“Cuando se mira este fenómeno desde una perspectiva económica más amplia para una nación entera, tiene algunas externalidades positivas”, manifestó Rodríguez.

El director del banco dijo que la institución estaría dispuesta a contribuir a un fondo para apoyar a los inmigrantes venezolanos si los gobiernos deciden establecer uno. La idea se abordó en la Cumbre de las Américas el mes pasado, puntualizó.

La generación perdida de Venezuela por Magnus Boding Hansen – El País –

La crisis divide a los grupos de amigos y es la causa de que los jóvenes no tengan tantas citas románticas, se aíslen más y tarden en irse de casa de sus padres

1526994832_546336_1527248472_noticia_normal_recorte1.jpg
Justo antes de medianoche, Irina Barreto y Alejandro Álvarez se echaron a llorar en plena pista de baile de la boda que se celebraba en un pueblo de montaña a una hora de Caracas. Habían sido pareja durante ocho años y no se habían vuelto a ver desde que rompieron hace dos, poco después de coger caminos diferentes: ella hacia el Este, a Barcelona, y él hacia el Sur, a Santiago de Chile. Alejandro, de 29 años, empezó a salir con una amiga de Irina, de 25, y su exnovia se enfadó. Pero en la fiesta, bajo las luces de colores, rodeados por sus mejores amigos y con alguna copa de más, los invadió la nostalgia. Habían sucedido tantas cosas que todo parecía irreal. Su vida, su ciudad y su pandilla estaban aquí. De repente, uno vive en Colonia, otro en Milán, otro en Montreal, o en Perú… La crisis los ha dispersado por el planeta y los ha convertido en la generación más internacional de Venezuela.

Quienes están en la treintena o menos han vivido toda su infancia y su adolescencia bajo el populismo de izquierdas del chavismo. Hugo Chávez llegó al poder en 1999 y se lo traspasó al cada vez más dictatorial Nicolás Maduro en 2013. En la Venezuela de ambos dirigentes, el control de los precios y las nacionalizaciones forzosas han arruinado industrias y han sido la causa de que falte de todo, desde alimentos hasta medicamentos, empleo y perspectivas de futuro. Los jóvenes han crecido con una de las tasas de asesinatos, robos y secuestros más altas del mundo. Algunos se han vuelto serios y timoratos. Rara vez se les ve pasando el rato en lugares públicos o hablando por el móvil en la calle. Y por la noche nunca vuelven a casa a pie. La mayoría tampoco camina por la calle de día. Si salen a cenar, siempre que pueden regresan juntos en coche formando una caravana, y si no hay un amigo común, prefieren pasar pantalla en Tinder. Todos conocen a alguna víctima de la violencia, y a muchos los despiertan las pesadillas. Leer más de esta entrada

El boom de ingenieros venezolanos en la Argentina por Martín Dinatale – Infobae – 30 de Abril 2018

El boom de ingenieros venezolanos en la Argentina: el Gobierno trabaja con YPF para absorber la mano de obra calificada

YPF-1920.jpg
En los dos últimos años llegaron a la Argentina 7.000 profesionales que huyeron del régimen de Nicolás Maduro. La Dirección de Migraciones habló con la petrolera, el Colegio de Ingenieros y con mandatarios provinciales

Más de 7.000 ingenieros venezolanos que huyeron del régimen de Nicolás Maduro y llegaron a la Argentina en los dos últimos años se convirtieron en las estrellas del mundo migratorio local: el Gobierno avanzó recientemente en un acuerdo con YPF y con algunos mandatarios provinicales para que puedan absorber esta mano de obra calificada.

Entre los 44.000 inmigrantes venezolanos que llegaron a la Argentina en los dos últimos años para mejorar sus niveles de vida, más de 15.000 aseguraron tener un título universitario y, de estos, más de 4.000 son ingenieros. Pero en los dos últimos meses se añadieron más inmigrantes y, con ellos, unos 3.000 ingenieros más.

El dato no pasó desapercibido por las autoridades de la Dirección Nacional de Migraciones que lidera Horacio García, mucho menos en un país que está gobernado por un presidente que es, precisamente, un ingeniero.

“Vemos que esta mano calificada de ingenieros venezolanos puede ser de un gran aporte a la producción del país sin perjuicio de darle trabajo a los ingenieros de la Argentina”, explicó García en diálogo con Infobae.

De esta manera, la Dirección de Migraciones puso en marcha un programa de acuerdos con autoridades de YPF y del Colegio de Ingenieros a fin de establecer criterios y ver las necesidades del sector, de manera tal que permita orientar esta mano de obra calificada y eventualmente ubicarla. Se sabe que la empresa petrolera más grande del país necesitará en lo inmediato de ingenieros para el proyecto de Vaca Muerta en Neuquén y se apunta a ubicar allí a los profesionales que llegan del país caribeño.

A la vez, se está proyectando organizar un taller multisectorial que permita definir ámbitos de participación en función de aprovechar estos recursos humanos en distintas zonas geográficas. Ya se empezó a hablar con varios gobernadores del norte y centro del país que podrían tener interés en captar la mano de obra venezolana.

De hecho, las autoridades de Migraciones designaron a un área especializada para dar seguimiento a este tema en diferentes provincias. Ya se habló con las administraciones de Córdoba y Neuquén. Pero la idea es continuar concientizando a otros gobernadores para que tomen venezolanos ingenieros u otros con alta calificación laboral, sin perjuicio de darle prioridad a los ciudadanos argentinos con el mismo nivel universitario.

Entre la ola de 31.000 venezolanos que llegaron el año pasado a la Argentina, se radicaron el año pasado 4.136 ingenieros, 1.599 administradores de empresas, 1.143 técnicos, 856 abogados, 615 periodistas, 245 chefs y 250 arquitectos. Este año se añadieron 3.000 ingenieros más a esa lista.

“Se trata de mano de obra muy calificada que busca cualquier trabajo. Pero si se les puede orientar para alcanzar un empleo acorde con sus profesiones será beneficioso para la Argentina también”, dijeron en el Gobierno sobre el programa que lleva adelante Migraciones.

La mayoría de los inmigrantes de Venezuela que llega a la Argentina se suman a la PEA (la población económica activa) por tratarse de gente joven.

Según datos oficiales a los que accedió Infobae, en general son profesionales, tienen estudios universitarios, estudian en alguna facultad o se integran al mercado laboral formal. Prácticamente, la mitad arribó en el último bienio. Sobre el total de 2017 (31.167), en cuanto a franja etaria, 19.136 tienen entre 22 y 35 años de edad. Respecto al más elevado rango de estudios cursados, 15.680 venezolanos declararon tener títulos universitarios.

Entre 2016 y 2017, tomando el total de nacionalidades, la Dirección de Migraciones otorgó 428.000 residencias, entre permanentes y temporarias. En el mismo lapso, concedió 44.000 radicaciones a venezolanos, o sea, un 10% del total.

En el ránking de nacionalidades de 2017 por cantidad de radicaciones, el tercer lugar le cupo a los venezolanos, detrás de paraguayos y bolivianos; y seguidos por peruanos y colombianos.

Como adelantó Infobae el mes pasado, el crecimiento de la ola venezolana en la Argentina es exponencial. Se otorgaron 1.900 radicaciones de venezolanos en el 2012 y esa cifra se disparó en el 2017 a los 31.000. Es decir, hubo un crecimiento del 1.600%.

Este año, la cantidad de venezolanos que llegan a la Argentina no se detuvo. En enero del 2018 se entregaron 435 radicaciones permanentes y 4.343 temporarias a venezolanos (total 4.778). En febrero 2018 fueron 271 en la primera categoría y 3.707 en la segunda (total 3.978). De tal manera, el primer bimestre implicó el otorgamiento de 8.756 residencias a los nacionales de Venezuela. En tanto que en febrero del 2017 se habían otorgado 2.600 radicaciones a venezolanos y en febrero de 2018 se elevó a 4.000, prácticamente un 53% más.

Por decisión de Macri y en virtud de la situación de crisis humanitaria que vive Venezuela, para radicarse, la documentación exigida a los venezolanos es igual a la de cualquier ciudadano de Mercosur, más allá de que el régimen de Maduro está suspendido temporalmente de ese bloque por no cumplir con las normas básicas de adecuaciones legales.

 

El hambre provoca estampida de trabajadores de Pdvsa por Deisy Buitrago, Alexandra Ulmer y Mircely Guanipa – Dollar Today – 18 de Abril 2018

unnamed-2.jpg

En una caravana de lujosos vehículos, el presidente de la estatal venezolana PDVSA llegó el mes pasado a inspeccionar unos taladros petroleros que opera junto con la estadounidense Chevron en la multimillonaria Faja del Orinoco.

Rodeado de guardias de seguridad, el mayor general de la Guardia Nacional Manuel Quevedo pasó sin detenerse frente a un puñado de trabajadores que quería consultarle sobre el deterioro y el éxodo masivo en PDVSA.

“No se bajó a preguntar a los trabajadores sobre lo que está pasando”, dijo a Reuters Jesús Tábata, de 46 años, que trabaja en el taladro PDV23 de un mejorador en la Faja petrolífera del Orinoco.

“Los taladros están parados y a PDVSA parece no importarle (…) para ellos, el que se va es un sueldo menos que pagar”, agregó el trabajador.

Según dos docenas de fuentes consultadas por Reuters, la nómina de PDVSA está siendo afectada por un éxodo masivo de profesionales de rango alto y medio, operadores y técnicos, lo que genera un vacío difícil de llenar con personal especializado y con experiencia, cuando la producción de crudo ha caído a cerca de un mínimo de 33 años.

Esta situación se ha recrudecido en los últimos meses por la hiperinflación, el hambre y ha sido estimulada también por los nuevos jefes de PDVSA, en su mayoría militares que reemplazaron a una docena de ejecutivos petroleros arrestados en los últimos meses por supuestos sobornos, lo que ha causado miedo entre los trabajadores, de acuerdo a las fuentes.

Más de 25.000 empleados de áreas operacionales clave, como ingenieros, geólogos, operadores de plantas, electricistas y mecánicos, entre otros, renunciaron en el último año hasta finales de enero de 2018, según cifras de Recursos Humanos vistas por Iván Freites, un líder sindical y operador en PDVSA. Datos oficiales demuestran que la nómina al cierre del 2016 era de 146.226 trabajadores.

Freites no tiene las últimas cifras pero asegura que las renuncias crecieron este año.

“(La fuga) ha aumentado, es indetenible, es indetenible”, dijo Freites.

Otras dos fuentes de la compañía dijeron que las renuncias podrían llegar a ser más de las que figuran en los registros ya que muchos prefieren abandonar sus cargos, sin renunciar, por temor a represalias y persecuciones de la policía de inteligencia.

La nómina de PDVSA se abultó, luego de la nacionalización de decenas de firmas de servicios petroleros en Venezuela en el 2009, y después que contrató personal no especializado para atender los programas sociales.

Quevedo, que asumió la presidencia de PDVSA a finales de noviembre, pidió en diciembre a los trabajadores buscar dentro de la industria a los “escuálidos”, como el Gobierno llama a los opositores.

“No podemos permitir más saboteo”, afirmó el funcionario.

Una ejecutiva de PDVSA, en condición de anonimato, dijo a Reuters que el militar, cuando asumió, planeaba despedir a unas 30.000 personas pero luego desistió al ver el alto número de renuncias de personal calificado.

La petrolera no ha dado actualizaciones de su fuerza laboral de 2017 y parte de 2018, y no respondió a solicitudes de información de Reuters sobre las cifras de renuncias, tamaño de la nómina, escalas salariales, ni de las operaciones actuales.

La compañía ha enfrentado problemas con su circuito refinador y otras áreas, que críticos de la gestión de PDVSA atribuyen a la falta de inversión, robos y la mala administración de las unidades, lo que ha hecho más riesgoso el trabajo para los empleados, pero que el Gobierno atribuye a sabotajes.

“Se acabó mi paciencia”, expresó un decepcionado ingeniero químico, bajo condición de anonimato, quien en enero renunció a PDVSA hastiado por lo que consideró un marcado proselitismo político en la empresa y emigró a Ecuador con su esposa y sus dos hijos.

“Estás arriesgando tu vida y de repente te dicen que si no votas por ellos (oficialismo), o si no vas a votar, estás botado”, agregó el ingeniero, quien se quejó de su último salario, equivalente a seis dólares mensuales.

Difíciles reemplazos

Las renuncias se han acelerado a medida que la crisis económica se ha agudizado, con la más profunda recesión en lustros y una hiperinflación que ha lanzado al exilio a cientos de miles de venezolanos que buscan un futuro mejor.

Un ingeniero de PDVSA con 15 años de experiencia puede ganar el equivalente a unos 14 dólares al tipo de cambio paralelo más reciente, sin las deducciones, según dos fuentes. En la región los salarios de profesionales de la industria petrolera oscilan entre 3.000 y 12.000 dólares mensuales, según la firma Bertoni Consulting, con sede en Miami.

“PDVSA sigue perdiendo personal profesional y técnico todos los días. La principal dificultad que tienen es que los salarios son en bolívares”, dijo la presidenta de Bertoni Consulting, Alicia Bertoni.

El director externo de PDVSA y presidente de la mayor organización sindical petrolera, la FUTPV, Wills Rangel, admitió que las dimisiones son inquietantes y las atribuyó a una “guerra económica”, que el Gobierno dice fue fraguada y ejecutada por la oposición para sacar a Nicolás Maduro de la presidencia.

“Las renuncias masivas nos preocupan”, dijo a Reuters el técnico petrolero en producción y cercano al gobierno, quien reconoció que PDVSA pierde músculo operacional en áreas vitales y que conseguir reemplazos es muy difícil. “Tenemos que hacer reingeniería y reubicar a los trabajadores que quedan”.

PDVSA no ha logrado cubrir las vacantes más exigentes y los que quedan asumen las labores de los que renuncian, les doblan horarios o turnos, según las fuentes consultadas. En el Centro de Refinación Paraguaná (CRP), muchas plantas operan con dos o tres trabajadores en vez de los cinco habituales, señalan fuentes conocedoras del proceso.

En mantenimiento y operacional, la petrolera – cuyas exportaciones aportan más del 90 por ciento de los ingresos del país- tiene un déficit importante de operadores de plantas, instrumentistas, electricistas, mecánicos, ingenieros petroleros, de procesos y de automatización.

“En la DA1 (destiladora) por falta de trabajadores, hemos tenido varios incendios pequeños”, dijo a Reuters Endy Torres, de 38 años, operador de planta de la refinería Puerto La Cruz, situada en el oriental estado Anzoátegui, y con 15 años de servicio en la empresa.

De capa caída

El CRP, en el estado Falcón en el noroeste del país, que llegó a ser de los más importantes del mundo, la multimillonaria Faja del Orinoco y los campos petroleros en todo el país están siendo golpeados por el éxodo de personal.

Hasta finales de enero de 2018 renunciaron unos 1.500 trabajadores en la refinería Paraguaná, cerca de la mitad de la nómina que había en el 2012, de 3.800 personas, según datos de sindicatos.

Para compensar las renuncias, PDVSA contrató a unos 25 jóvenes para la unidad de coquificación retardada del CRP como parte de un plan gubernamental de empleo desde octubre del año pasado, pero un grupo no regresó -dijo un trabajador de la planta- después de cobrar la segunda semana el equivalente a unos 12 centavos de dólar al tipo de cambio paralelo.

También hay áreas de PDVSA donde renunciar no ha sido fácil por el temor a persecuciones por el servicio de inteligencia del Gobierno o a ser objeto de imputaciones por “traición a la patria”, lo que ha llevado a trabajadores a tomar sus vacaciones y no regresar, dijeron empleados en el petrolero estado Zulia.

En un campo de crudo en Zulia han colgado carteles en los que se leen: “No se aceptan renuncias”, mientras que en otros se deben formar pequeñas filas para ser atendidos, según narraron trabajadores a Reuters.

Un petrolero activo del área de finanzas de Paraguaná dijo a Reuters, en condición de anonimato, que casi no hay ingresos nuevos. “Empiezan el proceso y nada”, explicó en alusión a que no comienzan a trabajar en la compañía.

“La alta dirigencia (fue la) que llevó al borde a una industria tan importante y tan medular para un país cuyo único ingreso depende de ella”, dijo Carlos Reinosa, un operador de producción que renunció y en Chile encontró empleo en una empresa del sector plástico hace un año.

 

Prefiero lavar pocetas por Alberto Rial – El Carabobeño – 8 de Abril 2018

36941-150x150.jpgEmigrar es una aventura. Desde un simple acto de conveniencia hasta una fuga del infierno, entre esos dos extremos pueden situarse las decisiones de salir del terruño. Sea para llegar a una tierra extraña a trabajar, ganarse unos cobres y regresar próspero a la tierra de partida, o para salir de una situación insoportable. En el último caso, la gente no emigra, sino que escapa, como sucede en casos de guerra, genocidio, persecución o hambruna.

Los números gruesos hablan de más de 3 millones de venezolanos que han salido del país desde que el chavismo se instaló en el poder. El 10% de los habitantes, ni más ni menos. Casi la población de Caracas. Es decir, imaginemos que toda la gente que vive en la capital se fue y la dejó vacía. Como si el apocalipsis hubiera llegado a Santiago de León y hubiera acabado con la vida que una vez llenó la ciudad. Mientras, el señor Maduro, mostrando una sensibilidad digna de Mefistófeles, dice que los venezolanos estarían mejor en su país que lavando pocetas en el extranjero.

Los venezolanos emigrados forman un grupo diverso. Muchos salieron antes de la debacle, con un título profesional y hasta una oferta de trabajo en la mano, y hoy viven una vida relativamente cómoda, normal, en Canadá, México, España, Kuwait o Malasia. Otros salieron más tarde, ya con la crisis en marcha, y tuvieron que enfrentar los problemas de una salida apresurada: escasez de trabajo, residencia legal y el aderezo de la inevitable nostalgia. La emigración más reciente es ya una calamidad. La gente busca salir del infierno como sea, a donde sea y sin mirar atrás. Son las colas interminables de refugiados que se ven en las fronteras o los peñeros que salen a riesgo con la esperanza de llegar a Aruba o Curazao.

Un venezolano es presidente de una de las 5 mejores universidades del mundo. Otros tienen un sitio asegurado en el salón de la fama de las grandes ligas. Los hay que llevaron su talento y preparación a cientos de empresas petroleras alrededor del mundo. Pero también vemos doctores repartiendo pizzas, ingenieros sirviendo mesas y, sí, compatriotas lavando pocetas; así como mendigos y vendedores de calle, buscando la solidaridad que el régimen chavista hace tiempo dejó de brindarles.

El factor común de los emigrantes que huyen de esta ribera del Arauca es el hartazgo con un país que dejó de ser vivible, excepto para unos pocos miles de privilegiados –la mayoría, se imagina uno, enchufados- que tienen el dinero, las escoltas y el estómago para soportar lo que ocurre en Venezuela. El resto de los habitantes sobrevive, se encierra en su casa para que no lo quiebren los hampones o se muere de mengua. Definitivamente, lavando pocetas, con dignidad, se está mucho mejor.

 

Los médicos se unen al éxodo, más de 22,000 ya han huido de Venezuela por Antonio María Delgado – El Nuevo Herald – 28 de Marzo 2018

Junior Rodríguez está acostumbrado a ver la muerte de cerca. Después de todo, es médico en un hospital público que atiende regularmente a cientos víctimas de la violencia en Venezuela, país considerado uno de los más peligrosos del mundo.

Pero la violencia se ha convertido en los últimos tiempos en algo mucho más personal para Rodríguez, al igual que para el resto del personal que trabaja en el Hospital Universitario Dr. Luis Razetti, de Barcelona, en el estado oriental de Anzoátegui.

Allí el personal médico trabaja bajo la constante amenaza de morir o de ser lesionado por familiares o amigos de los pacientes —algunos de ellos pandilleros peligrosos— si no logran salvarlos.

“La mayoría de las veces, ese es el peor temor del médico: que el paciente muera y los familiares actúen contra él”, dijo Rodríguez en una entrevista telefónica. “La amenaza de ser ultrajado si el paciente muere siempre está ahí. No tenemos seguridad de ningún tipo. Uno atiende a una persona que resulta ser un delincuente y si allí mismo le da la gana de apuntarte con una pistola, lo tienes que aguantar”.

Rodríguez, quien renunció al hospital hace meses, ya decidió salir de Venezuela para escapar de la inseguridad y la implosión económica que ha creado una hambruna en el país petrolero, uniéndose a los más de 22,000 médicos que ya han hecho lo mismo durante los últimos seis años, según datos de la Federación Médica Venezolana.

La fuga masiva de médicos, una tercera parte de todos los del país, está acelerando el colapso del sistema de salud venezolano, que ya se tambalea bajo la fuerte escasez de medicamentos e insumos, en un país donde los pacientes deben comprar hasta el bisturí con que los van a operar.

La escasez de medicamentos básicos supera ya más del 85 por ciento, lo que quiere decir que un paciente podría tener que recorrer más de nueve farmacias para encontrar un medicamento. La situación afecta especialmente los que se usan para tratar enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión, y los de uso más urgentes, como los antibióticos y para combatir el sida.

Pero los profesionales de la salud simplemente han llegado a la conclusión de que no se puede seguir trabajando en las condiciones actuales de Venezuela. No solamente no tienen lo mínimo para atender a los pacientes y corren peligro físico si se les mueren, sino que, además, cobran un salario que en muchos casos es inferior a $10 mensuales, que ni siquiera alcanza para comprar dos pollos.

El gobierno “ha condenado al personal médico a un salario miserable que se lo come la inflación. Para los médicos de los hospitales públicos, el sueldo es equivalente a unos cuatro o cinco dólares al mes. Eso para un médico que realizó un postgrado, para especializarse”, explicó Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica de Venezuela.

La fuga de cerebros se hace sentir más en los hospitales públicos, que ya operaban a niveles de precariedad comparables solamente con los de los países más pobres, donde las mujeres muchas veces son obligadas a dar a luz en salas de espera y a los heridos los atienden en el suelo.

A esto se suma el hecho de que cerca de la mitad de los médicos que trabajaban en los hospitales públicos ya se fueron del país, resaltó León Natera.

Las consecuencias de esta situación en los centros médicos privados es menor, porque allí el personal gana algo más y las condiciones laborales son mucho mejores. Pero incluso en esas instalaciones se han comenzado a padecer los efectos de una disminución del personal disponible.

William Barrientos, médico y diputado que es vicepresidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, dijo que miles de médicos venezolanos son bien recibidos en países latinoamericanos.

“Hay 2,000 médicos que ya tienen empleo en Chile, y hay otros 1,842 en una lista de espera de médicos que quieren trabajar allí. En Colombia ya hay cerca de 2,346 y en Ecuador, aproximadamente 1,654”, dijo Barrientos en una entrevista telefónica.

Argentina es otro de los países que parece estar recibiendo a los médicos venezolanos con los brazos abiertos, dijo el diputado.

La situación es algo distinta en Estados Unidos, añadió desde Miami Rafael Gottenger, presidente de la Venezuelan American Medical Association.

En Estados Unidos es difícil para un profesional venezolano conseguir la certificación para ejercer la medicina, y por eso es que se ve a docenas de médicos venezolanos con siete y ocho años de graduados trabajando de asistente médico o incluso emprendiendo actividades que no tienen nada que ver con la medicina, dijo Gottenger.

Pero incluso así, son muy pocos los que se arrepienten de marcharse de Venezuela, especialmente ante la ola de violencia que desde las calles ha empezado a desplazarse a las instalaciones hospitalarias.

Rodríguez dijo conocer al menos tres casos de violencia contra personal médico. En uno, una pandilla entró a la sala de emergencias de un hospital en Caracas y ordenó que los médicos se volvieran de espaldas mientras ellos remataban con cuchillos a pacientes que estaban atendiendo.

Uno de los médicos que estaba concentrado en lo que hacía y no obedeció, fue golpeado con fuerza. Cuatro de los pacientes fueron ultimados, dijo Rodríguez.

“Cuando uno los ve entrar, ya sabe que tiene que esconderse porque no se sabe lo que va a pasar. Ya no hay policías afuera, y los que hay se van corriendo, porque muchos no están ni armados”, explicó.

En al menos una ocasión, dijo Rodríguez, tuvo tiempo de salir corriendo ante la llegada de un grupo de maleantes. Llegaron a su casa buscándolo para que fuera atender a uno de sus familiares, relató.

A principios de marzo, la inseguridad en el Hospital Razetti se conoció a través de las redes sociales cuando dos delincuentes apuñalaron a un médico residente para despojarlo de sus pertenencias cuando llegaba para empezar la guardia.

Lo hirieron en el pecho, pero el Dr. Pedro Quijada corrió con suerte porque la herida no fue muy profunda. De lo contrario, su vida hubiera corrido peligro “porque no lo hubieran podido operar por falta de anestésicos en el quirófano”, dijo Óscar Nava, presidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes (Somir), en su cuenta de Twitter.

 

A %d blogueros les gusta esto: