elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Bolivar

Crisis en Venezuela: cómo el país se convirtió en “multimoneda” por Guillermo D. Olmo – BBC News – 21 de Febrero 2020

Hombre sostienen dólares y bolívaresDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES

“El bolívar es ya solo un bonito recuerdo”.

Eso es lo que asegura Ricardo Cusano, presidente de Fedecámaras, la principal asociación empresarial de Venezuela.

Y es que en la Venezuela de la dolarización, el bolívar, al que la Constitución reconoce como la moneda nacional, juega un papel cada vez menor.

Después de años aplicando un férreo de control de cambios, el gobierno de Nicolás Maduro tolera ahora las operaciones en divisa como vía para contener la hiperinflación y estabilizar una economía golpeada por una de las peores crisis de la historia reciente.

Dólares, euros, y en algunas zonas también pesos colombianos y reales brasileños, circulan ahora por Venezuela, hasta el punto de que la economista Tamara Herrera asegura que “el gobierno quiere un país multimoneda”.

De acuerdo con las últimas estimaciones de las principales consultoras económicas del país, más del 65% de las transacciones se hacen ya en billetes verdes y la previsión es que su uso seguirá aumentando.

Aquí ya todo es puro dólar“, cuenta Giovanni, que se gana la vida vendiendo huevos en Catia, una de las zonas más populosas de Caracas.

Venta.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl dólar se usa ya también en las pequeñas transacciones.

A pocos metros, en una imagen impensable hace no mucho, un buhonero grita “¡compro dólares!”.

Por qué está “enfermo” el bolívar

Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, afirma que el “bolívar es un enfermo pegado a una bombona de oxígeno”.

Para el experto, “el bolívar perdió todas las funciones de una moneda y ya no sirve ni como reserva de valor, ni como medio de intercambio, ni como unidad de cuenta“.

El gobierno venezolano financió durante años su elevado déficit público mediante la emisión de moneda, lo que contribuyó a la hiperinflación que ha castigado el poder adquisitivo de los venezolanos y restó crédito tanto al bolívar como al Estado que lo emite.

Para León, esto es clave, ya que “el valor de una moneda depende de la confianza en las autoridades monetarias”.

En el Mercado de la Hoyada, en Caracas, Marcelo Ruiz, uno de los comerciantes que se ganan la vida vendiendo ropa deportiva allí, a los que ahora cada vez con más frecuencia les pagan en divisas, lo ha notado en su propio bolsillo. “El dólar aguanta más“, le dice a BBC Mundo.

Dólares y euros.Los economistas creen que el gobierno quiere que haya varias divisas en el país.

Quién gana y quién pierde con la dolarización

Leonardo Vera, profesor de la Universidad Central de Venezuela, recuerda que “la mayoría de trabajadores y pensionados dependen del Estado y siguen cobrando en bolívares”.

“Tienen unos ingresos irrisorios y viven en condiciones cercanas a la esclavitud”, indica Vera.

Francis Guillén, enfermera en un hospital público da fe de ello. Hace poco decidió lanzarse a fabricar y vender geles y champús, harta de ver cómo su sueldo en bolívares no le alcanzaba para lo esencial.

“En un buen día de ventas, puedo ganar más que en todo un mes de trabajo en el hospital”, explica.

Los expertos indican que los principales beneficiados de la nueva coyuntura son las empresas que facturan en dólares y los proveedores individuales de servicios.

En muchos barrios venezolanos, funcionarios que perciben el salario mínimo, (menos de 4 dólares al cambio), tienen como vecino a un plomero o un conductor que hace trabajos que cobra en divisa.

Bolívares.El bolívar pierde valor día a día.

Para Cusano, “los trabajadores están siendo los grandes perdedores” de la dolarización.

Pese a que Nicolás Maduro prometió que el dólar nunca sería la moneda de Venezuela, en una rueda de prensa el pasado 14 de febrero aseguró que su aparición había sido una respuesta natural de la economía a las sanciones de Estados Unidos.

“Ante la opción reprimo o permito, yo tome la opción lo permito”, dijo confirmando su cambio de opinión respecto a la divisa estadounidense.

Pero no ha habido un cambio legal que respalde y regule el proceso, lo que lleva a Cusano a describirlo como una “dolarización anárquica“, con el peligro de que se imponga “la ley del más fuerte”.

León, en cambio, cree que, a medida que el dólar se extienda, “también los más pobres se verán beneficiados” al acceder a una moneda más valiosa y fiable.

Dónde circula cada moneda

Maduro.Maduro ha cambiado de opinión sobre el dólar.

Aunque el dólar es claramente dominante, las monedas en circulación varían en los diferentes lugares de la Venezuela multimoneda.

Según los datos de Ecoanalítica, Maracaibo es una de las ciudades donde más frecuente es el uso del dólar, lo que podría deberse a que los frecuentes cortes de electricidad dificultan allí el uso de los puntos electrónicos de pago y las operaciones con tarjeta.

Caracas es uno de los lugares donde muchos negocios aceptan el euro. Según los expertos, la moneda única europea procede de las inyecciones que realiza el Banco Central de Venezuela y de pagos que hace la petrolera estatal, PDVSA.

Pero en zonas fronterizas del Estado Táchira es el peso de la vecina Colombia lo que prefieren en muchos comercios. Al sur del Estado Bolívar, fronterizo con Brasil, sucede lo mismo con el real brasileño.

Todas, antes que el bolívar, incapaz de mantener su valor y de la que además escasea el efectivo.

Frontera.En las zonas fronterizas del país se usan también las monedas de Colombia y Brasil.

Los intentos del gobierno por introducir el petro, al que define como una criptomoneda, no han servido hasta ahora para que extender su uso.

Un país sin cambio… ¿y sin bancos?

“Nadie paga el precio exacto. Todo el mundo quiere que le des cambio”, se queja Daniela en la frutería que regenta en el Mercado de Chacao, en Caracas.

Es una tendencia creciente en un país que funciona en dólares pero en el que cuesta encontrar billetes pequeños de esta divisa.

El resultado es que en muchas transacciones se paga un importe principal en dólares y un resto en bolívares con la tarjeta de débito. Por ejemplo, si el precio total son US12$, se pagan US$10 y lo demás en bolívares.

De este modo, las tarjetas de los bancos venezolanos, que no tienen permitido operar en dólares, han quedado convertidas en una especie de tarjeta monedero.

El fenómeno ha llevado a una curiosa segmentación monetaria de la economía. En mercados como el de Quinta Crespo, en Caracas, se tiende a pagar en bolívares las frutas y verduras, más baratas que la carne, que suele pagarse en dólares.

Bolívares.El bolívar se usa ahora solo en las pequeñas transacciones.

Otra consecuencia de la agonía del bolívar es la pérdida de importancia de los bancos.

Como las operaciones en dólares entre entidades no están permitidas, la banca es relegada a la misma velocidad que el bolívar.

La economía de Venezuela funciona cada vez más en dólares en efectivo, por lo que mantener una cuenta bancaria en la que solo se pueden manejar bolívares está perdiendo el atractivo.

Algunos bancos tratan de contrarrestarlo ofreciendo depósitos y servicios de custodia de dólares, útiles para los negocios que facturan grandes cantidades y no tienen otro lugar donde conservarlos, pero las limitaciones para su manejo desincentivan a muchos potenciales clientes.

Qué futuro le espera al bolívar

El volumen de bolívares en circulación se ha reducido significativamente.

Cusano asegura que “en 2019 el gobierno hizo un esfuerzo de disciplina fiscal“, lo que se tradujo en una reducción de la liquidez monetaria, que, según las últimas estimaciones, equivaldría ya a menos de US$700 millones.

Este dato macroeconómico contribuyó a contener la hiperinflación y explica por qué muchos de los que se ganaban la vida como intermediarios en operaciones de cambio en el mercado paralelo tienen ahora que dedicarse a otra cosa.

No hay bolos“, es la frase que más repiten últimamente, utilizando el nombre popular de la moneda venezolana.

Cola.Los bolívares se han ido haciendo cada vez más escasos.

Ha paliado en algo “el colapso de la demanda de bolívares” detectado por Arcay, pero el enfermo sigue en la unidad de cuidados intensivos.

Vera señala que “rescatar el bolívar requeriría un plan integral de reformas“.

Sin embargo, “se ha revelado como un enfermo que se resiste a morir”, y sigue siendo la moneda en la que se cobran la mayoría de impuestos y rige el sistema financiero.

León indica que “en realidad, el bolívar solo puede morir si lo mata el gobierno“.

Y Arcay no cree que vaya a hacerlo: “El bolívar siempre va a ser un recurso para monetizar el déficit. Solo el año pasado monetizaron US$3.500 millones. Esa es una fuente de ingresos a la que no van a renunciar”.

¿Una dolarización «antiimperialista»?O cómo desapareció el dinero en Venezuela por Manuel Sutherland – Nueva Sociedad – Diciembre 2019

¿Cómo pasó el dólar de ser la causa de todos los males a ser una suerte de «bendición» para el gobierno de Nicolás Maduro?
¿Una dolarización «antiimperialista»?  O cómo desapareció el dinero en Venezuela

El gobierno bolivariano se ha caracterizado por un verbo «antiyanqui» inusualmente encendido. En los últimos tres años, los vituperios contra todo lo que representa Estados Unidos han sido más que recurrentes, debido al franco apoyo de Donald Trump a la oposición más beligerante. Por todo ello y por las espinosas sanciones económicas impuestas desde Washington, ha sido muy fácil lanzar permanentemente acusaciones de «sabotaje» y de «guerra económica». Para los seguidores más entusiastas del gobierno, el dólar estadounidense representa así el cúmulo de todos los males económicos de una nación sacudida por el colapso macroeconómico más profundo de su historia.

Para los «guerreros económicos» de Nicolás Maduro, todos los males se achacan a la nefanda influencia del dólar en la economía venezolana, que de manera consuetudinaria ataca a la moneda nacional hasta depreciarla por completo. Esta pérdida de valor del bolívar sería la culpable de la hiperinflación, la baja de salarios y la crisis en general. Así las cosas, en 2018 aseguraban que el aumento en 42.000% de la base monetaria, exclusivamente emitida por el Banco Central de Venezuela (BCV), no tenía nada que ver con la hiperinflación; es decir, no importa cuánto dinero se lance a la calle, su influencia en los niveles de precios sería cero.

De tal forma, se vendió la tesis de que el dólar es la punta de lanza del ataque imperial contra la Patria. Que el gobierno haya aumentado la base monetaria en más de 2.400.000% en los dos últimos años sería irrelevante. Blandiendo esta tesis, parte de la izquierda se ha volcado a justificar todos los problemas de la economía local con el argumento de que el dólar ahoga y enajena a la población venezolana. Este es, precisamente, el caballito de batalla ideológico de los gobiernos cuya inestabilidad económica es objeto de estudio y chanza.

El petro y la criptomoneda estatal que derrotaría al dólar

Hasta hace poco el mismo presidente Maduro hablaba del «narcodólar», «dólar criminal» y «dólar golpista». Con ahínco firmó decretos en favor de eliminar el dólar como moneda de cambio en el país e invirtió ingentes recursos en lanzar una criptomoneda, el petro. El petro estaría atado a las cotizaciones de varios commodities de exportación y no se iba a poder «minar» como una criptomoneda normal, porque estaría respaldado en las reservas de petróleo del país. La idea es que el petro fuera un medio de pago confiable y estable, aunque estuviera atado a un bien de precio muy volátil: el petróleo, cuyo valor, dicho sea de paso, disminuyó en más de 50% en el periodo 2008-2019.

El petro es una idea llamativa pero con una pésima ejecución y diseño. Desde un principio pareció ser otro de los planes mágicos de salvación económica (como el plan de cría de «conejos urbanos») y que haría recuperar el salario mínimo en el país, que entre 2001 y 2019 pasó de 401 dólares a 7 dólares mensuales. Luego de ese inusual devenir crematístico, casi nada nuevo ha pasado en ese ámbito.

Un viraje radical: el dólar como «bendición»

A contrapelo de los sesudos análisis de economistas ortodoxos que aseguraban que Venezuela iba a terminar en una suerte de comunismo norcoreano, el gobierno ha experimentado desde agosto de 2018 un serio, aunque vergonzante, viraje «liberal». En el marco de la segunda reconversión monetaria del chavismo, cuando se le quitaron cinco ceros al bolívar (hace diez años se le habían quitado tres ceros), se lanzó el nuevo «bolívar soberano» y se prometió una ortodoxia presupuestaria severa. Déficit cero y disciplina fiscal emergieron de pronto en el discurso de Maduro, aunque poco después haría exactamente lo contrario, incrementando en 3.600% el ingreso mínimo legal, con un aumento sideral de la emisión de dinero sin respaldo. Pocos meses más tarde procedería a decretar la libre convertibilidad de la moneda, la importación sin mayores requisitos y la plena legalidad del comercio en divisas extranjeras.

Sin duda alguna, hubo tres sucesos que empujaron a Maduro a esta apertura. El primero es la radical hecatombe de la economía. En sus manos, el PIB cayó 50% entre 2013 y 2018, y más grave aún fue la caída interanual reflejada en el primer trimestre de 2019: -26 %. En segundo lugar, el apagón de marzo de 2019 dejó a millones de personas sin poder comprar, ya que el dinero en efectivo (bolívares) es extremadamente escaso, y sin electricidad era imposible comprar en comercios habilitados con puntos de venta electrónicos. Esto impulsó a los comercios a recibir casi cualquier forma de pago. En tercer lugar, el gobierno sufrió los fuertes embates de las sanciones económicas y la insurrección continua del ala más radical de la oposición. Todo ello aceleró los cambios fundamentales hacia una apertura que venía gestándose poco a poco, contradiciendo a un ala de la izquierda que esperaba (ahora sí) la «profundización de la revolución».

Lo que comenzó como una «medida de emergencia» fue mutando en una cotidianidad dolarizada, que llegó al paroxismo con las afirmaciones de Maduro en una entrevista en televisión nacional, en la que enunció sin ambages: «Yo no lo veo mal, no lo veo mal (…). Me declaro pecador (…) es autorregulación necesaria de una economía que se niega a rendirse. (…) Hay que evaluar cómo ese proceso de lo que llaman ‘dolarización’ puede servir para la recuperación y el despliegue de las fuerzas productivas del país y el funcionamiento de la economía. Es una válvula de escape».

Luego de 15 años de férreo control cambiario, de infinidad de convenios cambiarios y de múltiples organismos de gestión (CADIVI, SITME, SICAD, SIMADI I, SIMADI II, DIPRO, DICOM, etc.), ahora el gobierno bolivariano «descubría» que la creciente dolarización informal del país es una bendición. Y el «dólar criminal» pasó a ser un elemento positivo para la economía.

La tremebunda escasez que todos pensaban que aumentaría, por la crisis o por las sanciones, ha disminuido considerablemente. Poco a poco se observa un importante crecimiento en la oferta de bienes y servicios. Muchos empresarios ven en la oportunidad de emprender o rescatar viejos negocios que tenían mercados potenciales. La veloz carrera por posicionarse en ellos ha impulsado a muchos a arriesgarse con cierto éxito. El vigoroso incremento de «bodegones» repletos de mercancías importadas parece reflejar una demanda capaz de comprarlos en dólares. Ello ha llamado la atención a empresarios nacionales, que saben que producir en el país es mucho más económico que importar, debido a los bajos salarios, la energía barata, etc. Ni hablar de los bajos impuestos y la nulidad total en cuanto a tributos y normas relativas a la cuestión ecológica. Esto se articula con la paulatina apertura económica del gobierno, lo que, de conjunto, augura una leve recuperación económica o rebote luego de la histórica caída del PIB en el primer trimestre de 2019.

La dolarización esconde la destrucción del bolívar

El júbilo de Maduro y de sus más cercanos colaboradores con la dolarización informal y desreglamentada no deja de ser sorprendente. Los más connotados patriotas no se preocupan ahora por la pérdida de soberanía monetaria y de libertad económica que implica una dolarización. Parece que no se dan cuenta de que la destrucción del bolívar no es sino la forma monetaria que toma la devastación económica: la ruina del poder adquisitivo, de la precaria seguridad social, de los ahorros y de los fondos que millones guardaban para su vejez. Evidentemente, la hiperinflación como expresión de la pérdida total del valor de la moneda ha empobrecido a millones, destruido hogares y empujado a más de cuatro millones de personas a la emigración. Estamos hablando de casi un sexto de la población total.

Los números de la aniquilación dineraria son realmente impresionantes. En estos días, apenas se posee como circulante en bolívares un equivalente de 700 millones de dólares (a la cotización del dólar oficial). Hace ocho años esa misma liquidez monetaria en bolívares equivalía a 44.000 millones de dólares. Si se mide per cápita, la liquidez monetaria por habitante ronda los 22 dólares. Países como Trinidad y Tobago tienen cerca de 11.000 dólares en ese indicador. La escasez de bolívares asfixia terriblemente a la economía. Sin suficientes medios de pago, la recuperación estructural, torpedeada por las sanciones económicas de Estados Unidos, es completamente imposible.

Algunos datos del colapso

La depreciación del bolívar con respecto al dólar compete al gobierno central, que con mano de hierro dirige el BCV. El desastroso resultado de los indicadores no puede ser achacado a las sanciones de Trump ni al «bloqueo». Países como Cuba, Corea del Norte o Irán, fuertemente sancionados, no tienen ni 1% de la inflación que tiene Venezuela. Así la responsabilidad por el caos monetario es enteramente interna.

Siendo sucintos, la inflación acumulada en los últimos 24 meses (de septiembre de 2017 a septiembre de 2019) alcanza la cifra de 17.665.911,53%. Estos números, que reflejan el incremento de los precios en más de 17.000.000%, son oficiales ya que surgen del BCV. Si observamos la inflación desde septiembre de 2013 hasta septiembre de 2019 (la última disponible el 11 de diciembre de 2019), notamos que la inflación acumulada alcanzó la cifra de 1.195.117.764,02%. Si, más de 1.100.000.000% (BCV).

Aterrizando en el tipo de cambio, no es difícil ver cómo el bolívar se ha depreciado en casi 100%, con respecto al dólar. En los dos últimos años (de diciembre de 2017 a diciembre de 2019), el tipo de cambio ha aumentado 4.140.709,75%. Si hacemos la medición desde 2013 hasta 2019 (diciembre a diciembre), el tipo de cambio ha aumentado en 7.208.437.400,34%.

Lumpencapitalismo

La voraz hiperinflación que destruyó el bolívar (que es plenamente recuperable) impuso esta dolarización anárquica. Según casi todas las estimaciones, la cantidad de dólares es quizás unas ocho veces más grande que la cantidad de bolívares. Las entradas de divisas por remesas, narcotráfico, corrupción (por las sanciones ya no se fugan tantas divisas) y contrabando de gasolina y minería ilegal han hecho que frecuentemente se pague hasta lo más mínimo en dólares. Esta nueva realidad ha horadado la autoestima de muchas personas que perciben salarios de alrededor de 15 dólares mensuales, mucho más alto que el mínimo, y que ven cómo una pequeña parte de la sociedad compra carros de 200.000 dólares, come caviar y paga oficinas de lujo.

Las clases que magistralmente bosquejó Karl Marx según sus atributos productivos parecen reducirse en el imaginario venezolano a dos: los que ganan en divisas y los que reciben bolívares (los pobres). Florece la importación de lujo y la producción nacional desfallece. Un lumpencapitalismo se erige así entre la mar de ilegalidades, evasiones y bandas armadas extractivistas que se han hecho «empresarias» a fuerza de crímenes de todo tipo. El Estado se ausenta y se retrae. Los controles absurdos se abandonan de facto, pero con ellos las regulaciones necesarias también desaparecen. Reina el descontrol y se profundiza la desigualdad del ingreso en niveles nunca antes conocidos.

Aun así, podría haber alternativas a la debacle. Urge un programa de emergencia económica alejado de los intereses inmediatos de los bandos en pugna. Sindicatos, ONG, universidades y algunos partidos podrían trabajar en un plan que ordene y coloque en el centro a los trabajadores y las trabajadoras venezolanos y sus condiciones de vida, para luego impulsar un plan alternativo de mayor envergadura que reordene la vida económica y social del país.

Los venezolanos exiliados en Colombia que sobreviven creando arte con bolívares por Miquel Vera – ABC – 26 de Noviembre 2019

En las calles de Bogotá, se les puede ver mendigando, vendiendo empanadas y hasta prostituyéndose por poco más que la voluntad

Casi un millón y medio de venezolanos han llegado a Colombia a lo largo de los últimos años huyendo de la lenta y sangrienta agonía del régimen chavista. En las calles de Bogotá se les puede ver mendigando, vendiendo empanadas y hasta prostituyéndose por poco más que la voluntad. Algunos, no obstante, han convertido su desventura en arte. Kristian Vásquez, de 28 años, lleva meses ganándose el pan vendiendo retratos de personajes famosos en el centro de la ciudad usando como lienzo bolívares -la devaluada divisa venezolana-. Así, este joven vende por tres euros efigies de celebridades pintadas sobre billetes de doscientos, quinientos y hasta veinte mil bolívares.

«Empecé a pintar sobre ”dinero” porque en Venezuela no tenía ni para comprar telas sobre las que dibujar», relata mientras apura una estampa con la cara Marilyn Monroe apoyado en las regias paredes de la Catedral Primada de Bogotá. Vásquez confiesa a ABC que al principio sentía pudor de dibujar las caras de Chávez o Maduro sobre los billetes, hoy son los que mejor se venden. «Es irónico retratarlos sobre las divisas que ellos convirtieron en la nada más absoluta», explica con impotencia. No en vano, los bolívares no se aceptan ya en casi ninguna casa de cambio de Colombia y están perdiendo uso hasta en Venezuela, donde el dólar y el peso colombiano ganan fuerza como moneda habitual en tiendas y mercados.

«He visto vender estos billetes a peso, de hecho, hace tiempo que tienen más valor como papel que al cambio», relata por su parte María, otra venezolana que convierte el papel moneda en bolsos, carteras y monederos. «Están hechos de un material muy bueno, a mí me van muy bien», comenta resignada mientras recorta, encola y engancha un pedazo de moneda con la cara de Simón Bolívar, prócer de la independencia de varios países hispanoamericanos que fue elevado a héroe por el régimen de Caracas. Ella llegó a Colombia acompañada de su padre y tres de sus ocho hermanas. De noche elabora su mercancía entretejiendo unos billetes que luego, ya en forma de complemento, vende, ironías del destino, a pocos metros de la céntrica plaza Bolívar de Bogotá.

«Además de ganarme la vida, pretendo llevar un mensaje de alerta a los países vecinos con mis pinturas, lo que pasó en Venezuela se puede replicar en otros lugares de la región como Argentina o Perú», advierte Kristian Vásquez. Según dice, para él el dinero es lo de menos, lo que teme es el ocaso de la libertad en su país: «Pintando sobre billetes he entendido que a la larga, el dinero es solo papel».

 

La moneda venezolana se deprecia un 52,07 % frente al dólar en un mes – La Patilla – 30 de Agosto 2019

Un hombre muestra bolívares venezolanos en una plaza de Caracas
La moneda venezolana, el bolívar, se depreció un 52,07 % en los últimos 30 días al ubicarse este jueves en 20.511,05 bolívares por cada dólar, muy por encima de la tasa de 9.830,94 unidades locales que costaba la divisa el pasado 29 de julio en la cotización oficial del Banco Central (BCV).

El dato indica también el aumento de la tasa oficial en 108,64 %.

Con ello, el salario mínimo, que fija el Gobierno, se ubica en 1,95 dólares mensuales, lo que condena a unos tres millones de empleados públicos y cinco millones de pensionistas -que devengan ese monto- a la miseria, según el umbral de Naciones Unidas que ubica en pobreza extrema a quien perciba menos de 1,25 dólares por día.

Además, se reconfirma la cada vez mayor pérdida de poder del bolívar que, según establece la Constitución del país suramericano, es la única moneda de curso legal en Venezuela.

Efe ha podido constatar que en medio de la crisis, los pequeños comerciantes, los prestadores de servicios y los titulares de cuentas de ahorro han optado por efectuar sus cobros en dólares.

El precio del dólar aumentó su valor en Venezuela unas 6.381.800 veces en 2018, al pasar desde los 10 bolívares por unidad en que se cotizaba en el mercado oficial en enero a los 638,18 -o 63.818.000 antes de la reconversión monetaria que suprimió 5 ceros al signo local- en que se ubicó a finales de ese año.

En el país caribeño rige un control de cambios desde 2003, pero el Gobierno de Nicolás Maduro ha permitido su flexibilización en un intento de captar divisas para el erario público, mermado por la caída del bombeo de la industria petrolera, la principal fuente de ingresos del Estado.

En paralelo a la crisis económica, Venezuela atraviesa por tensión política desde que en enero pasado Maduro jurara un nuevo mandato de 6 años que no reconocen la oposición y parte de la comunidad internacional.

En respuesta, el jefe del Parlamento, Juan Guaidó, proclamó un Gobierno interino que cuenta con el respaldo de más de 50 países, con Estados Unidos a la cabeza.

Devaluación del Bolivar – edoilustrado.com – agosto 2019

A Venezuela, el país que somos por Emmanuel Rincón – PanamPost – 30 de Junio 2019

Las bases putrefactas sobre las que se sostiene actualmente Venezuela deben ser abolidas. (Foto: EFE)

En Venezuela nos hemos convertido en cazadores de conspiraciones, en agitadores sociales, en implacables fuentes de animadversión y controversia, en caníbales de opiniones adversas. El chavismo ha sacado lo peor de nosotros, nos hemos vuelto implacables contra nuestros conciudadanos, dictatoriales contra quienes piensan diferente, radicales, en el amplio sentido de la palabra, para defender nuestras posiciones, sean erradas o correctas, o quizás, ninguna de las anteriores.

Incluso yo, que me gustaba pensar que era una persona razonable, he encontrado que de a ratos me vuelvo irracional, insoportable, que me molestan los que piensan que hay una salida amigable con estos delincuentes, y que mucho de esto, no es sino una somatización de la impotencia que produce el haber pasado casi un 80 % de mi vida siendo gobernado por narcotraficantes corruptos y asesinos.

Aquello me ha hecho implacable, sí, implacable y radical, contra la corrupción y la mentira, contra la manipulación, contra todo aquello que considero fomenta que el dictador Maduro siga en pie.

Es cierto que cometemos errores en el camino (que los he cometido), como particulares lo hacemos, puesto que vivimos en una histeria colectiva. Los errores son parte de la dinámica humana. Vivimos o venimos del país más errático del presente siglo, debemos encontrar una solución, y esa solo va a pasar por reconocernos, por mirarnos a la cara y decirnos lo que verdaderamente tengamos que decir.

El reciente escándalo protagonizado por la filtración del escándalo de corrupción, publicado por mi colega y amigo Orlando Avendaño en el PanAm Post, me enseñó muchas cosas, y la primera de ellas es que como sociedad, estamos realmente jodidos, pues incluso para señalar corruptos nos hemos vueltos enemigos, o no logramos ponernos de acuerdo. ¿Hay corrupciones malas o buenas? Creo que lo primero que debemos cuestionarnos es cómo hemos permitido que nos lleven tan bajo para que debamos preguntarnos si es oportuno o no señalar un caso de corrupción. Es comprensible que el chavismo ha dejado el listón por el piso, pero nosotros como venezolanos debemos aspirar a más, debemos esperar más, debemos querer más.

Con nuestros aciertos y desaciertos, los venezolanos hemos sido personas influyentes en el mundo. No en vano el libertador de gran parte de Sudamérica proviene de nuestras tierras, y si bien la épica de Bolívar en la historia quizás nos haya hecho más daño que favores, ya que ha servido sobre todo para alimentar las mentes, sueños y narrativas de pequeños dictadores, no podemos renegar de nuestro pasado.

Con tinos y errores, Bolívar fue un personaje que marcó la historia del mundo, como lo han hecho muchos venezolanos. Pero ha llegado la hora de que empecemos a hablar con la verdad en todo sentido. Bolívar también fue un dictador, también cometió excesos, su liberación no fue una forma de traer igualdad a los pueblos, sino quizás una manera de enriquecerse más, de engrandecer su nombre, o de gobernar toda América, nunca lo sabremos con precisión.

Algo similar sucedió con Hugo Chávez en los últimos tiempos, el pequeño tirano, basándose en el nombre de Bolívar, cometió inimaginables crímenes, regaló nuestras riquezas a una pequeña isla déspota, y nos sumergió en la peor crisis humanitaria de nuestra historia. A partir de allí, han salido a relucir los pequeños Bolívar, los pequeños Gómez, los pequeños Pérez Jiménez, los pequeños Chávez, y lo que es peor, los pequeños Maduro. Esa épica dictatorial hoy aflora desde muy dentro, la intolerancia nos corroe, nos ciega, todos queremos salir de la catástrofe imponiendo nuestra catástrofe personal, y así solo podremos conducirnos a un hoyo negro.

Es cierto, el primer paso que debemos cometer como sociedad para reconstruirnos es salir de la tiranía, pero también es cierto, no podemos permitir que la actual tiranía sea sustituida por nuevas formas de tiranía, por nuevas formas de demagogia, por nuevas formas de corrupción.

Las bases putrefactas sobre las que se sostiene actualmente la nación deben ser abolidas. Ese espacio público transitado por tantos que se han enriquecido a raíz de la desgracia de tantos millones de venezolanos, debe ser limpiado. El costo de implementar una nueva estructura social será pesado, la carga será fuerte, quienes están adheridos con yeso a la estructura corrupta no querrán desaparecer, y será nuestra misión demolerlos para poder limpiar el terreno, extinguir la maleza, sembrar de nuevo y recoger frutos comestibles, sin veneno, que realmente puedan reproducirse y generar un ecosistema de relaciones personales, sociales y económicas sanas.

En el PanAm Post yo encontré un espacio en el cual me puedo expresar libremente y sin censuras, y si algo compartimos todos los que trabajamos para esta casa editorial es que comprendemos que no puede haber compasión contra la corrupción, y que el único camino para que América Latina salga de la miseria es combatiendo el populismo, el socialismo en todas sus vertientes, e impulsando modelos sociales y económicos basados en el libre mercado.

A los colombianos, argentinos, mexicanos, peruanos, chilenos, y en definitiva, a todos los ciudadanos de América Latina, les pido que nos unamos, en primer lugar para acabar con la dictadura de Nicolás Maduro, con la Daniel Ortega y con la de los Castro, y que sobre todo, nos unamos para combatir los modelos políticos que buscan repartir la miseria de nuestras sociedades, y no multiplicar sus riquezas.

Y a los venezolanos, también les pido que nos unamos, pero no con cualquiera: vamos a unirnos con gente honesta, intachable, sin negocios sucios, vamos a unirnos con todo aquel que quiera aportar para hacer de Venezuela un país mejor, para progresar como sociedad y finalmente derrotar al chavismo y todo lo que el chavismo representa, junto a todos aquellos que desde la «oposición», han colaborado de una u otra forma para que se mantengan sus instituciones de miseria, sus negocios sucios, y la normalización de la barbarie.

Venezolanos, soñemos con un país mejor, soñemos como el país grande que somos.

¿Por qué Bolívar tuvo éxito? por Claudio Nazoa – ImpactoCNA – 17 de Junio 2019

1523553628123“No estoy de acuerdo con las marchas. No negociemos nada. No estoy de acuerdo con los trancazos. No estoy de acuerdo con ningún militar ni bueno ni malo. No estoy de acuerdo con la resistencia. No estoy de acuerdo con la MUD. No estoy de acuerdo con votar. Todos, menos yo, son traidores”.

Qué valientes son los líderes de la oposición. Arriesgan su vida exponiendo libertad y pellejo en una lucha desigual, y algunos malagradecidos responden con ofensas y burlas. Qué difícil e injusto es lidiar con quienes critican y no proponen. Cómo habrá sufrido Bolívar organizando, el 24 de junio de 1821, a aquel gentío para la Batalla de Carabobo.

•General Bolívar, los llaneros de Páez dicen que quieren hacer la batalla en La Encrucijada, porque les queda más cerca… Además, andan arrechos porque hay un soldado que Páez llama El Negro Primero, y sí él es primero, nosotros también.

• General, los gochos dicen que lo más seguro es que perdamos La Batalla de Carabobo porque hace mucho calor. Sugieren que la hagamos en Mérida que es más fresco.

• Mi General, la gente de La Victoria está molesta porque cuando usted pasó, los caballos ensuciaron las calles.

•Bolívar, los orientales dicen que en Oriente se enfrió la calle. Que si ganamos, cosa que no creen, se enterarán en meses. Por eso prefieren más bien quedarse con el rey de España.

• General, un batallón de San Cristóbal está cayéndose a coñazos con unos caraqueños que hacían chistes de gochos.

• General, en Caracas la gente está muy decepcionada. Dicen que para qué más batallas si todo está perdido.

• Hay un batallón de maracuchos, mi General, que ya empezaron la batalla por su cuenta. Preguntan que si pueden seguir.

•General, el Negro Primero está bailando tambor y no deja dormir a los soldados.

•Excelencia, los maracuchos están peleando con los de falda de cuadritos que tocan gaita, porque quieren saber si en Escocia también tiene huevos chimbos.

Imagino a Bolívar en una loma de Carabobo, montado en su caballo:

-Venezolanos, los de España son aquellos que están allá: los de la bandera de franja roja, amarilla y roja. La nuestra es amarilla, azul y roja. Ustedes van a combatir a los de allá, a los españoles. Quienes tenemos la bandera amarilla, azul y roja, somos nosotros y estamos unidos alrededor de ella. Les recuerdo que ellos son los malos y nosotros los buenos

¡Y no sigan jodiendo porque si me arrecho los dejo con los españoles!

Proclama de Bolívar a los venezolanos sobre su designación como Presidente interino – Papeles de Historia Venezolana – 31 de Octubre 2017

En el tomo 25 de la sección O´Leary del Archivo del Libertador, al folio 146 se encuentra este documento que es una proclama del Libertador a los venezolanos con motivo de haberse instalado el Supremo Congreso Nacional; el segundo cuerpo legislativo que se forma en la República de Venezuela y el primero luego de la reconquista del país por las armas españolas tras la desintegración del que declaró la independencia el 5 de julio de 1811.

Esta Proclama sería luego impresa en hoja suelta para que circulara por todo el país, en la imprenta de Andrés Roderick (la cual también insertamos tomándola del ejemplar de la Biblioteca Venezolanista “Lord David Eccles” de la Fundación John Boulton), y afortunadamente hoy contamos con este original para corroborar, entre otras cosas, la fidelidad de los textos con los que se informaba el pueblo de Venezuela durante la guerra de independencia y primer tercio del siglo XIX.

Proc1.jpg

SIMÓN BOLÍVAR,

Presidente Interino de la República de Venezuela, Capitán General de sus Ejércitos y los de la Nueva Granada, &.,&., &.

Cuartel General de Angostura, a 20 de febrero de 1819. 9°

Venezolanos!

El Congreso general de Venezuela ha reasumido el Poder Soberano que antes me habíais confiado: yo lo he devuelto al pueblo trasmitiéndolo a sus legítimos representantes.

La Soberanía Nacional me ha honrado nuevamente encargándome el Poder Ejecutivo bajo el título de Presidente interino de Venezuela. Venezolanos! Yo me siento incapaz de gobernaros; así lo he representado por muchas veces a vuestros Representantes y a pesar de mis justas renuncias he sido forzado a mandaros.

Soldados del Ejército Libertador! Mi única ambición ha sido siempre la de participar con vosotros de los peligros que arrostráis por la República.

Ciudadanos! Una Legión Británica, protectora de nuestra Libertad, ha llegado a Venezuela a ayudarnos a quebrantar nuestras cadenas: recibidla con la veneración que inspira el heroísmo benéfico. Abrid vuestros brazos a esos extranjeros generosos que vienen a disputarnos los títulos de Libertadores de Venezuela.

SIMÓN BOLÍVAR

 

¿Qué hacen los venezolanos con los bolívares? por Maolis Castro – El País – 4 de Octubre 2018

El programa económico de Nicolás Maduro no frena la hiperinflación. Muchos ciudadanos destinan los billetes a hacer manualidades

La costurera Wilmarys Pacheco cose carteras y accesorios con bolívares en el oeste de Caracas.
La costurera Wilmarys Pacheco cose carteras y accesorios con bolívares en el oeste de Caracas. RAÚL ROMERO

El bolívar se ha puesto de moda en Venezuela. Una moda peculiar. La costurera Wilmarys Pacheco convierte el papel moneda en carteras y otros accesorios en el oeste de Caracas. “Se venden, son coquetos y muy económicos. Con unos 400 billetes puedo hacer un bolso y con unos 140 se elabora un monedero”, dice.

La devaluación ha provocado una acelerada pérdida del valor nominal de la moneda hasta el punto de que los billetes venezolanos son usados para manualidades o lo que se conoce como money art. En ciudades fronterizas de Colombia es frecuente la venta de artesanía hecha con bolívares, y hay artistas que han comenzado a emplearlos como soporte. Algunos ya han expuesto cuadros y otras creaciones en redes sociales. “Cuando divulgué una obra con papel moneda recibí amenazas anónimas en Twitter por emplear ese material, así que tuve que borrar esa publicación por precaución”, relata una artista en Caracas que pide no ser identificada.

Los billetes más usados para este fin son los de más baja denominación y los que ya no están vigentes debido a la entrada del nuevo cono monetario hace más de un mes. “Hice unos adornos, entre ellos anillos, con los de 100, 50, 20 y dos bolívares antiguos, que ya no sirven ni para comprar un caramelo, pero que tienen colores y diseños muy atractivos. Hace un mes hice un jarrón con ellos. Ya no sirven y la gente suele botarlos en la calle”, cuenta Adriana Tovar, una joven caraqueña.

Los oficialistas piensan que desde el exterior se ha desatado una “guerra” contra el bolívar a través de páginas web que cotizan divisas en el mercado negro. El Gobierno venezolano ha prometido un renacimiento del bolívar, al que ha anclado a la criptomoneda venezolana bautizada como el petro, que se encuentra respaldada en recursos minerales del país. Pero todo depende del funcionamiento del plan de recuperación de la economía, alabado por el oficialismo y criticado por los opositores.

Los nuevos billetes

El 20 de agosto entró en circulación un nuevo cono monetario (conjunto de monedas que existen y circulan simultáneamente en un país y que se describen en orden ascendente o descendente), tras eliminar cinco ceros al bolívar y aplicar un programa financiero con la intención de combatir la hiperinflación. El presidente, Nicolás Maduro, aseguró que se había logrado eliminar la “emisión de dinero inorgánico” con la aplicación de sus medidas económicas. “Todos los bolívares emitidos están sustentados en la riqueza nacional, los bolívares soberanos que están circulando están sustentados en la riqueza en divisas del país y en el funcionamiento del sistema tributario: el buen cobro de los impuestos”, indicó el mandatario un mes después de los ajustes. Pero ninguna de las fórmulas ha logrado mejorías.

Por ahora, los billetes se obtienen en bancos y alcanzan para pagar más que los anteriores. Con ellos se pueden adquirir algunos productos y pagar el transporte terrestre. También la venta de dinero en efectivo es menos evidente en el país. Pero las posibilidades de que el valor de la moneda se diluya este año son altas. Con 500 bolívares soberanos, la denominación más alta del cono monetario, se pueden comprar unos 30 huevos y un kilo de queso, el menos costoso. Hace un mes ese monto servía para pagar lo mismo, además de un kilogramo de pollo, pan, café, arroz y vegetales. “Solo ha servido para facilitar el comercio y otras operaciones, pues ahora nuestros bolsillos están más aliviados al no tener que cargar con voluminosas pacas de dinero. Eso no significa que será una solución duradera porque ya me alcanza menos el efectivo desde que empezó a circular”, explica Adriana Tovar, que percibe el doble del salario mínimo.

La Asamblea Nacional, el poder legislativo opositor, calcula que la inflación aumentó en un 223,1% en agosto. Ni siquiera las divisas se salvan del precipicio económico en Venezuela. “Hoy se necesita casi tres veces más dólares para comprar una canasta promedio de bienes y servicios para una familia de cuatro miembros que lo que se necesitaba hace un año. La hiperinflación es tan agresiva que genera inflación en moneda dura”, decía el economista Asdrúbal Oliveros en Twitter. Otros expertos coinciden con él y pronostican un agravamiento de la debacle.

El aumento en un 3.464% del salario mínimo (que pasó de 5,2 millones de bolívares a 180 millones, unos 28 dólares) decretado por el Gobierno comenzó a devaluarse antes de entrar en vigor, el 1 de septiembre. Con esa cantidad solo se podían comprar cinco kilogramos de detergente hasta hace dos días. Pacheco sabe que el dinero se esfuma como humo en Venezuela. Su esposo, Ángel Ribas, acordó con sus jefes en una carnicería que le pagaran con comida. “Es más rentable que ganar en bolívares, la comida no se devalúa y así garantizamos la alimentación de nuestros cinco hijos”, acota.

La artesanía con billetes no genera grandes ganancias, la costurera apenas gana por la venta de un artículo entre 30 y 50 bolívares o menos de un dólar calculado en el mercado paralelo. Cree que tendrá nuevos diseños de carteras en unos meses. “Ojalá se levante el país, pero creo que eso tardará mucho tiempo… Ya un cliente me pidió que elaborara un monedero con los nuevos billetes porque tienen colores muy bonitos”, dice.

Nuevo cono monetario – Julio 2018

A partir del proximo 19 de agosto 2018, se eliminan cino ceros al bolivar convirtiendolo en Bolivar Soberano ( BS ) de acuerdo a la siguiente escala :

unnamed-2

A %d blogueros les gusta esto: