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¿Dónde está Venezuela en el ranking de los colapsos económicos? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 19 de Febrero 2018

Desde 2014 la economía venezolana no deja de contraerse y el país sufre uno de los peores desastres de la historia contemporánea. José Manuel Puente, profesor del IESA y de la Universidad de Oxford, y Jesús Rodríguez, académico de la Universidad de Warwick, calculan la magnitud del descalabro en su investigación Venezuela en etapa de colapso macroeconómico: un análisis histórico y comparativo.

Para el período 1980-2017, el análisis emplea datos de 192 países registrados por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En el caso de Venezuela se tomaron las cifras del Banco Central entre 1950 y 2015. Ante la decisión del gobierno de ocultar la información oficial, se usaron proyecciones del FMI para el intervalo 2016 – 2017.

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Puente indica:

“Tomando en cuenta la proyección del FMI de que la economía venezolana retrocedió 18% en 2016 y 12% en 2017, en los cuatro años del período 2013-2017 el PIB (Producto Interno Bruto) se redujo 34,6%, es decir, desapareció más de un tercio de la producción total de bienes y servicios. Un colapso solo comparable con economías que han vivido grandes desequilibrios macroeconómicos o conflictos bélicos”.

Similar a una guerra

Venezuela ocupa la octava casilla en el ranking de los países que padecieron una contracción ininterrumpida del PIB durante cuatro años entre 1980 y 2017. Es el único país latinoamericano de la lista, superando a Zimbabue, Congo y Bulgaria. En el primer lugar se ubica Libia, con una reducción de la economía de 67,9%, seguida por Ucrania, Sierra Leona, Arabia Saudita, Tayikistán, Moldavia y Turkmenistán​.

Puente destaca un aspecto relevante:

“Al menos la mitad de los países de esta clasificación han estado inmersos en guerras civiles o alta conflictividad política. Otro aspecto a resaltar es que a excepción de Libia, Zimbabue y Venezuela, el resto de los casos se produjeron durante los años ochenta y noventa, es decir, en las últimas dos décadas los colapsos de esta magnitud son una rareza. Libia sufre una guerra civil mientras que Zimbabue ha sido objeto de sanciones por parte de la Unión Europea y Estados Unidos por recurrentes violaciones de los derechos humanos”.

Líder en Latinoamérica

Si solo se observa Latinoamérica, Venezuela ocupa el primer lugar entre los países que han sufrido las mayores contracciones del PIB durante cuatro años consecutivos entre 1980-2017, seguido por Trinidad y Tobago, Surinam, Argentina, Nicaragua, Guyana, Uruguay, Bolivia, Saint Kitts and Nevis y Paraguay.

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Puente pone en contexto esta clasificación:

“Para analizar este resultado es importante el caso de Nicaragua. Durante los primeros años de la presidencia de Daniel Ortega, entre 1984 y 1988, la producción de bienes y servicios en este país se redujo 17,4% en medio del conflicto político y el bloqueo comercial que le aplicó Estados Unidos. Sin embargo, esta caída representa aproximadamente la mitad de la contracción experimentada por Venezuela en los últimos cuatro años”.

También utiliza a Argentina como punto de comparación:

“Argentina padeció una fuerte crisis entre 1998-2002. Recordemos que hablamos de los tiempos del corralito y en ese lapso de gran inestabilidad el PIB cayó 18,4%, una contracción muy inferior a la de Venezuela”.

Las consecuencias de chavismo

Desde 1951, la fecha más antigua en las estadísticas oficiales, Venezuela no había experimentado cuatro años consecutivos de caída del PIB. Al evaluar como un todo a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro el saldo no es positivo.

Puente precisa:

“El PIB de 2017 es 3,3% inferior al de 1998, lo que implica que los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro prácticamente representan dos décadas perdidas en términos de crecimiento económico y un proceso que deja al país con un aparato productivo profundamente diezmado y con una escasa capacidad para generar riqueza”.

Para evaluar con mayor rigurosidad lo sucedido en el período 2013-2017, la investigación incluye el PIB per cápita del lapso 1951-2017 a precios de 1997. El análisis de este dato concluye que la producción de bienes y servicios por habitante se redujo 38% en los últimos cuatro años y se ubicó al nivel de 1955.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que el chavismo alargó el estancamiento que padece Venezuela desde 1980. Puente afirma:

“Luego de casi cuatro décadas, el país no ha mostrado avances significativos en la producción de bienes y servicios para mejorar el bienestar de la población e incluso presenta niveles de actividad económica inferiores a los registrados en 2003 y 1989, años en que Venezuela experimentó fuertes caídas del PIB y altos niveles de conflictividad política y social. En resumen, en los últimos cuarenta años, la economía venezolana simplemente no ha crecido”.

Modelo en implosión

Si bien el gobierno de Maduro insiste en que la crisis obedece al declive de los precios del petróleo y a la “guerra económica” orquestada por las empresas privadas, Puente y Rodríguez sostienen que el país sufre el colapso de un modelo desacertado que pudo flotar, pero estaba hecho para hundirse.

La lista de fallas que explican la implosión incluye: un esquema de extrema regulación a través de controles de precios, de cambio y tasas de interés; un proceso de expropiación sistemática que contrajo el aparato productivo y pulverizó la inversión privada nacional y extranjera; un elevado incremento de la deuda de la nación; la inexistencia de un fondo de estabilización para enfrentar las fluctuaciones en los precios del petróleo y una fuerte apreciación del tipo de cambio oficial que generó un boom de importaciones e impactó negativamente a los sectores que producen bienes transables.

Puente indica:

“Es el colapso de un modelo. En 2013 con los precios del petróleo en torno a cien dólares el barril la economía apenas creció 1,3%. El declive en la cotización del barril agudiza una contracción que comenzó antes. Además, no existe ninguna otra economía petrolera que presente los desequilibrios macroeconómicos que Venezuela está evidenciando: aguda contracción económica, alta y persistente inflación y sistemática escasez de bienes básicos”.

Puente explica que otro aspecto a considerar es que entre 1998 y 2017, el PIB de Venezuela cayó 3,3% mientras que las economías de los países miembros de la OPEP crecieron en promedio 162,6%.

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Tres patologías

Todo apunta a que Venezuela camina a un quinto año consecutivo de recesión. A las proyecciones de entidades financieras, firmas especializadas y analistas, el profesor del IESA agrega la teoría económica:

“Para rescatar el crecimiento, mejorar el abastecimiento y controlar la inflación en una economía como la venezolana se requiere de un conjunto de medidas adecuadas y tiempo. Se necesitan entre diez y catorce meses para que la economía responda a los incentivos correctos. Estamos en febrero de 2018 y no se ha hecho nada de lo necesario. Por lo tanto, es prácticamente seguro que este año continúe el ciclo recesivo”.

Desde su punto de vista todo apunta a un mayor deterioro en 2018:

“A este agudo ciclo recesivo se une una hiperinflación y el incremento intermensual de los precios se está acelerando, por lo tanto, lo peor está por venir al punto de que el FMI proyecta inflación de 13.000% para este año. Además, hay un desabastecimiento brutal. Entonces, estamos ante tres variables que tienen un impacto devastador desde el punto de vista social”.

No duda en advertir: “No hay cambio económico sin un cambio político. Nicolás Maduro no quiere ni puede, no tiene la visión, el equipo y la credibilidad para aplicar un plan de reformas exitoso”.

Hay salida

Aunque Venezuela ha sufrido un colapso severo y todo apunta a que seguirá deteriorándose este año, Puente señala que de aplicarse los correctivos adecuados, el país puede salir del túnel y comenzar a transitar el camino hacia la recuperación y la prosperidad.

“Hay que dejar claro que existen las medicinas para curar esta enfermedad, Venezuela no está condenada a una catástrofe. Entre las medidas que habría que tomar se encuentran eliminar el control de precios, desmontar el control de cambio, aplicar un tipo de cambio único competitivo y reestructurar la deuda externa. Asimismo, es necesario obtener recursos financieros para fortalecer el sector externo y financiar un programa social de emergencia que incluya subsidios directos”.

 

El bolívar se devaluó 86,6% con la primera subasta del nuevo Dicom por Maria Fernanda Sojo – El Nacional – 6 de Febrero 2018

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La tasa de cambio que resultó de la primera subasta del mecanismo fue de 30.987,5 bolívares por euro o 24.996 bolívares por dólar

La tasa de cambio que resultó de la primera subasta del nuevo Dicom, y que regirá para todas las operaciones con divisas en el país, fue de 30.987,5 bolívares por euro o 24.996 bolívares por dólar, lo que representa otra devaluación del bolívar, bastante golpeado en 15 años de control cambiario.

Los resultados publicados por el Banco Central de Venezuela reflejan una variación de la tasa de cambio de 647% y una devaluación del bolívar de 86,6%, con respecto a la última tasa del Dicom que se ubicó en 3.345 bolívares por dólar en septiembre pasado.

Además, también suponen una variación de la tasa de cambio de 249.860% y una devaluación del bolívar de 99,6%, si se comparan con la tasa de cambio del sistema de divisas Dipro de 10 bolívares por dólar, que fue derogado con el Convenio Cambiario N° 39.

En esta ocasión el BCV no publicó el número de personas que resultaron adjudicadas, ni cuántas divisas fueron asignadas. El instituto emisor solo indicó que debido a las sanciones financieras que impuso Estados Unidos se han dificultado las transferencias en moneda extranjera entre los bancos públicos y privados del sistema financiero nacional que participan en el Dicom, lo que ha generado dificultades importantes en la ejecución de la subasta.

“El Comité de Subastas de Divisas y el Banco Central de Venezuela trabajan arduamente para realizar las adecuaciones que favorezcan la interacción armónica de la empresa privada en este Sistema de Subastas de Divisas”, aseguró.7

La publicación de los resultados de la primera subasta del nuevo Dicom hizo que varios economistas le auguraran un mal futuro. Afirman que las autoridades del BCV no dejaron fluctuar la tasa de cambio, como se prometió al relanzar el mecanismo.

“La primera señal que se recibe de este nuevo Dicom es que el tipo de cambio se fijó a capricho, sin seguir las fuerzas de la oferta y la demanda. Igual que ha pasado con los sistemas cambiarios que se implementaron antes, este está condenado al fracaso”, dijo Alejandro Grisanti, economista y director de Ecoanalítica.

Mientras exista una brecha tan grande entre la tasa de cambio oficial y la tasa de cambio en el mercado paralelo, la crisis económica y la corrupción persistirán, indicó. El precio del dólar en el nuevo Dicom es apenas 10% del precio de la divisa en el mercado negro.

“Con esta tasa de cambio persisten las oportunidades de arbitraje y eso en lo que termina, es en evitar que las divisas lleguen a los sectores productivos”, expresó.

¿Captar remesas? El economista y profesor universitario Luis Oliveros coincidió en que el incremento de la tasa de cambio no solucionará los problemas que hay en el país e insistió en que si el gobierno no asume un programa de estabilización que sea de calidad, la situación va a empeorar más y más rápido.

“Ese aumento que vimos en la tasa de cambio se convertirá en polvo en pocos días. La hiperinflación se encargará de eso”, agregó.

En su columna semanal publicada el lunes, Oliveros advierte que si la tasa de cambio del nuevo Dicom no respondía al mercado, acercándose a la del paralelo, entonces sería difícil para el gobierno lograr su objetivo de captar las remesas que envían los venezolanos que han tenido que irse del país por la crisis.

José Guerra, economista y miembro de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, agregó que la nueva tasa de cambio tendrá un impacto en la inflación, que en diciembre se situó en 85%, mientras que la acumulada durante 2017 llegó a 2.616%.

“El tipo de cambio de la primera subasta Dicom fue de 24.996 bolívares por dólar. Ello equivale a un aumento de 625% del precio del dólar con relación a la última subasta Dicom. Evidentemente va a tener un impacto en la inflación”, publicó en Twitter.

 

BCV devalúa tasa de cambio Dicom en 86,62% – ProDaVinci – 5 de Febrero 2018

 

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El lunes 5 de febrero, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que la tasa de Dicom es de 30.987,50 bolívares por euro, luego de ser adjudica la Primera Subasta relativa al Convenio Cambiario nro. 39, del 29 de enero de 2018. Este tipo de cambio implica una devaluación de la tasa Dicom de 86,62%. Si esta tasa sustituye al Dipro como precio de referencia para la divisa de importaciones oficiales, la devaluación de la tasa de cambio a la que realiza su compra el gobierno sería de 99,96%.

En el comunicado, el BCV advierte:

“No obstante, debido a las sanciones financieras impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos de América, se ha dificultado las transferencias en moneda extranjera entre los bancos públicos y privados del sistema financiero nacional que participan en el sistema Dicom, lo que ha generado dificultades importantes en la ejecución de la mencionada subasta y que afecta de manera directa a las empresas privadas y personas naturales que requiere acceder a monedas extranjeras, en virtud de lo anterior el Comité de Subastas de Divisas y el Banco Central de Venezuela, trabajan arduamente para realizar las adecuaciones que favorezcan la interacción armónica de la empresa privada en este Sistema de Subastas de Divisas”.

 

Venezuela regresa a un solo tipo de cambio tras eliminación del Dipro por Ricardo Zapata – El Nacional – 31 de Enero 2018

 

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El economista Jesús Casique asegura que el nuevo funcionamiento del Dicom no va a solucionar el problema cambiario en el país porque los empresarios no tienen divisas que vender en el sistema

El 26 de enero de este año fue publicado en Gaceta Oficial N° 41.329 el Convenio Cambiario N° 39 donde se establece el nuevo funcionamiento del Sistema de Divisas Complementarias (Dicom), su modalidad de compra y la participación de las empresas y personas naturales en las subastas.

Uno de los elementos que más resaltó en el documento emanado del Banco Central de Venezuela (BCV) fue la derogación en su artículo 37 del Convenio Cambiario N° 35, en el que se determinaba el funcionamiento del Sistema de Divisas Protegidas (Dipro) cuyo tipo de cambio desde su creación, el 9 de marzo de 2016, fue de Bs 10 y se utilizaba para importaciones prioritarias como alimentos y medicinas.

Con la eliminación de este tipo de cambio, el país volvería a tener un solo precio legal del bolívar frente al resto de las divisas internacionales y sería el Dicom, que solo permitirá a las personas naturales comprar 420 euros trimestrales y 1.680 anuales. En el caso de las personas jurídicas podrán adquirir como máximo 340.000 euros mensuales o su equivalente en otra moneda extranjera.

En una entrevista exclusiva para El Nacional Web, el economista Jesús Casique explicó que la eliminación del Dipro no va a mejorar en nada la situación cambiaria del país porque el gobierno sigue sin entender que hay una fuerte escasez de divisas producto de la caída en las exportaciones petroleras.

“La producción de barriles diarios de petróleo tuvo una disminución en el año 2017 de 649.000. A eso debemos sumarle que el parque industrial está gravemente paralizado por la escasez de divisas. El hecho de que el gobierno elimine el Dipro no representa mayor variación en la política cambiaria porque de fondo sigue el control de cambio y no hay un precio competitivo del bolívar frente a otras divisas”, aseguró.

Casique hizo énfasis en que el Dipro solo atendía algunos sectores de la economía y que, en su mayoría, las entregas eran realizadas de forma discrecional por el gobierno.

“El sector empresarial y el comercio en general tienen mucho tiempo manejando sus costos a dólar paralelo porque ninguno de los dos sistemas oficiales otorgaba divisas a todos los sectores para producir o importar los bienes necesarios. En el caso del Dicom, desde septiembre de 2017 no entregó más divisas a las empresas”, explicó.

El convenio cambiario N° 39 establece que las operaciones de las subastas del Dicom serán entre personas naturales y jurídicas. Por lo que el Estado no tendrá participación en la oferta de divisas como sí ocurría en los sistemas cambiarios anteriores (Cadivi, Sitme y Sicad). El último tipo de cambio al que se asignaron divisas a través del Dicom fue de Bs 3.345 por dólar.

“Ninguno de estos experimentos cambiarios producto del control de cambio ha funcionado en la economía venezolana y la gran interrogante es cuál va a ser el nuevo tipo de cambio en el mercado”, aseguró.

Aún se desconoce cuál será el destino de las divisas que el estado otorgaba a través del Dipro, puesto que ni el BCV ni los entes económicos estatales se han referido a su destino. “Hay que esperar a ver cómo va a hacer el gobierno porque ellos todas las cuentas nacionales las calculan a 10 Bs/$. Nos quedará esperar a ver a qué tipo de cambio va a recalcularlas”, dijo Casique.

El experto en finanzas también indicó que va a ser muy extraño que los empresarios vendan divisas en el Dicom porque más bien el sector necesita conseguir dólares para funcionar. “¿Quién va a vender dólares en ese sistema cuando tiene una tasa que es mucho más alta? Yo dudo mucho que algún empresario, más allá de alguno que quiera apoyar el nuevo sistema, vaya a meter dólares u otra moneda internacional en el Dicom”.

La última subasta del Dicom fue suspendida en noviembre de 2017 luego de que el gobierno de Estados Unidos impusiera sanciones contra el gobierno nacional en las cuales se les prohíbe la emisión de bonos en el país norteamericano tanto del Estado venezolano como de Pdvsa. La situación generó que los bancos internacionales no pudieran despachar las divisas de la última subasta por temor a ser sancionados también por el gobierno de EE UU.

A pesar de que el presidente Nicolás Maduro intentó solucionar el problema implementando un sistema de canasta de monedas conformado por divisas distintas al dólar como el euro, la rupia y el yuan, las personas que participaron en la subasta no fueron adjudicadas .

Para el 1° de febrero, el BCV convocó la primera subasta del Dicom luego de 4 meses. Las personas naturales podrán ofertar mínimo 50 euros y las jurídicas 1.000 euros. El precio de referencia para esta subasta será de 3.345 Bs/$, el establecido en la última subasta realizada en septiembre.

 

Venezuela, el país donde los precios suben mientras esperas la cola por Florantonia Singer – El País – 15 de Enero 2017

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Los precios cambian en horas en los establecimientos, mientras los ciudadanos reducen el consumo

Óscar Ortiz tiene 21 años, casi los mismos que la revolución bolivariana. En la víspera de Navidad vivió de cerca la hiperinflación, una enfermedad que han sufrido algunas economías en el mundo, documentada en 57 ocasiones desde el siglo XX, y que en Venezuela venía merodeando como un fantasma desde hace un par de años.

Las referencias de estos episodios en América Latina, los últimos de principios de la década de los noventa del siglo pasado, ya lucen lejanas para un veinteañero como Ortiz. Pero en noviembre la Asamblea Nacional de Venezuela –opositora del régimen de Nicolás Maduro- anunció que el país había entrado oficialmente en ese complicado proceso de empobrecimiento, aunque el Banco Central de Venezuela no ha divulgado indicadores económicos desde 2014. Los economistas consideran que se produce hiperinflación con una subida mensual de precios mayor al 50%.

“Cuando estaba en la cola porque el punto de venta tenía fallas, el dueño del negocio nos dijo que el precio de las cervezas no era ese sino otro más caro y empezó a remarcarlas. Nadie dijo nada. Había leído que en los países en los que pasó eso los precios cambiaban en horas, pero la verdad no pensé que fuera a pasar así”, cuenta el joven estudiante universitario sobre su experiencia del 22 de diciembre, cuando hacía fila en una licorería en Altagracia, una pequeña ciudad en los llanos venezolanos.

La lentitud de los puntos de pago con tarjeta -un mal generalizado en Venezuela por la desinversión en las plataformas tecnológicas ante la restricción de divisas- no solo le hizo perder tiempo, sino también más dinero por la volatilidad de los precios.

En ese momento las cervezas que quería comprar costaban 10.000 bolívares y de un momento a otro pasaron a 13.000, un incremento de casi 30 %. Dos semanas después de la escena, el mismo producto cuesta más de 20.000 bolívares.

El acelerado aumento de precios ha arrasado con los bolsillos de los venezolanos. Es tema de conversación recurrente y motivo de lamentos cada vez que se está frente a un mostrador para pagar. Durante el último mes los venezolanos, 82 % de los cuales vive por debajo de la línea de la pobreza, quedaron aún más rezagados en la carrera contra la hiperinflación.

Maduro nunca se ha referido a la hiperinflación. Sin embargo, este fin de semana su gobierno tomó medidas que de alguna manera reconocen el problema, aunque terminan agravando el profundo desabastecimiento que vive el país. El viernes 5 de enero ordenó a los supermercados a regresar los precios de 50 productos a lo que marcaban el 15 de diciembre, como si se tratara de una máquina del tiempo. El precio de un paquete de galletas María en un supermercado en Caracas, que estaba en 60.000 bolívares, pasó a 10.000 bolívares de un momento a otro, tras la visita de los fiscales del gobierno.

El resultado: el sábado se reportaron enormes colas de gente que quería aprovechar la rebatiña, algunos intentos de saqueo y disturbios y la militarización de los establecimientos. El domingo, muchos supermercados, arrasados por las compras masivas, no abrieron. La imposibilidad de reponer mercancía con este nuevo control de precios vislumbra un enero mucho más complicado para los venezolanos; de mucha mayor escasez de alimentos y en consecuencia, de más hambre.
En noviembre la inflación en Venezuela fue de 56,7 %, según las mediciones que comenzó a hacer en 2017 la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, ante la ausencia de cifras oficiales. Firmas privadas como Ecoanalítica calculan que en diciembre el indicador llegó a 81 % y la variación anual supera el 2.700 %.

Aumentos que se hacen agua

Maduro ha decretado 20 aumentos del salario mínimo desde que llegó al poder en 2013, 6 de ellos se aplicaron durante el último año en un intento infructuoso por correr detrás de la veloz inflación; el más reciente, de 40 %, fue anunciado el propio 31 de diciembre. Pero la caída del poder adquisitivo del salario mínimo es tal que solo permite comprar 5 % de la canasta básica de bienes. Así, los venezolanos corren con una amplia desventaja en la carrera contra la inflación.

Cuando asumió el cargo, una de las primeras promesas de Maduro fue “pulverizar” el dólar paralelo que indirectamente rige parte de la economía ante las restricciones para obtener divisas, tras 14 años de controles de cambio y de precios. Esas políticas, sin embargo, lo que han hecho es diluir bolívar y alimentar la inflación y la escasez de productos.

Los economistas también señalan que la enorme impresión de billetes que hizo el Banco Central de Venezuela durante diciembre, para cubrir el déficit fiscal y el pago de compensaciones y bonos, ha abultado la ya enorme masa monetaria y echado más gasolina a la aguda crisis económica que vive el país sudamericano.

 

Carta abierta al presidente Nicolás Maduro – Academia de Ciencias Económicas – 12 de Enero 2018

Ante la grave situación que aqueja hoy al pueblo venezolano:

En nuestra condición de profesionales de la economía, nos dirigimos a Ud. preocupados por la crisis por la que atraviesa el país. Nos alarma el rápido deterioro que ha experimentado el bienestar de la población desde 2014, particularmente durante el año recién concluido. El ejercicio de la Presidencia de la República, máxima responsabilidad ejecutiva en la conducción de los asuntos públicos, no puede ser ajeno a esta angustia. Esperamos que, consciente de este deterioro, Ud. entienda la imperiosa necesidad de tomar las medidas que permitan superar cuánto antes esta situación.

Su gobierno acaba de entregar a la Securities Exchange Comission (SEC) de los EE.UU. un informe sobre el desempeño de la economía venezolana en 2016. En él se recoge una caída del 16,5% con respecto al año anterior (2015), el tercer año consecutivo de contracción según cifras oficiales. La mayoría de los analistas estiman una reducción adicional del PIB entre el 10 y el 12% para el cierre de 2017, lo que implicaría una contracción del ingreso promedio por habitante del 37% con respecto a 2012, último año en que este indicador experimentó crecimiento. La historia moderna registra reducciones de tal magnitud y tan abruptas, solo en medio de cruentas guerras que devastan la producción y el comercio.

Este colapso de la actividad económica no sorprende al observar los datos sobre inversión que registra el informe que su gobierno remitió a la SEC. La formación bruta de capital fijo cayó en un 38,4% en 2016 y en un 63% con respecto a 2012. Tan bajos niveles de inversión amenazan descapitalizar el aparato productivo doméstico al no poder reponer adecuadamente la depreciación de activos. Ello refleja un ambiente muy adverso a la actividad económica durante su gestión, que se traduce en una reducción de la capacidad productiva de la nación, una caída en la productividad laboral y la ausencia de oportunidades para ponerse al día con los avances tecnológicos por medio de nuevas inversiones.

El informe mencionado registra una brecha entre los ingresos y gastos del sector público consolidado de más del 17% del PIB para 2016 y un déficit promedio del 14% durante los cuatro primeros años de su gobierno. A esto ha contribuido el incremento de la deuda externa, la pérdida de ingresos fiscales de origen petrolero por las distorsiones en el régimen cambiario y la expansión imprudente del gasto público. Como Ud. sabe, esas brechas se han podido cerrar sólo mediante la emisión de dinero sin respaldo por parte del Banco Central de Venezuela (BCV). Según el Instituto Emisor, tal financiamiento –a las empresas públicas no financieras– se multiplicó por 30 durante estos primeros cuatro años de su gobierno, aumentando en 14 veces la Liquidez Monetaria.

Lamentablemente, esta perniciosa práctica se aceleró durante 2017. El BCV informa haber multiplicado el financiamiento referido más de 22 veces a lo largo del año. En total, esta emisión de dinero sin respaldo se ha incrementado 667 veces desde que Ud. asumió el cargo de Presidente, mientras que la liquidez monetaria se ha multiplicado por 162 durante ese período. Es imperativo poner coto a esta emisión inflacionaria si se quiere estabilizar los precios de los bienes y servicios en el mercado doméstico y defender el poder adquisitivo de los venezolanos. Para ello es menester sanear las cuentas públicas de manera de poder reducir su déficit.

Por sus elevadas responsabilidades en la conducción del país Ud. tiene que saber que una expansión de medios de pago de esa magnitud, mientras la oferta agregada decae, repercute en una presión alcista sobre los precios, imposible de contener. Asimismo, que la inflación comprime la capacidad adquisitiva de los asalariados y de todo aquel que perciba una remuneración fija. De hecho, el informe que su gobierno entregó a la SEC revela una caída en el consumo privado del 29,3% entre 2013 y 2016, una reducción del 32,1% por habitante.

 

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La inflación cerró en 2.616% en 2017, según la AN – La Patilla – 8 de Enero 2018

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Venezuela cerró el año 2017 con una inflación acumulada del 2.616 %, según cifras reveladas hoy por la Asamblea Nacional (Parlamento), que calculó en 85 % la inflación del mes de diciembre.

“No hay aumento de salario que pueda combatir esta situación”, dijo durante la presentación Rafael Guzmán, de la Comisión de Finanzas del Parlamento, el único poder del Estado en manos de la oposición, en alusión a los constantes aumentos salariales con los que el Gobierno trata de contrarrestar la explosión de precios.

“Somos el único país en hiperinflación (inflación de más del 50 %) del mundo”, afirmó el diputado opositor.

El Parlamento venezolano es la única institución oficial que publica cifras de inflación, después de que el Banco Central dejara de ofrecer números sobre este y otros indicadores económicos en 2015.

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Durante la rueda de prensa, el presidente de la Comisión de Finanzas, José Guerra, explicó la inflación desbocada por “la impresión de dinero del Banco Central de Venezuela (BCV) para financiar el déficit del Gobierno”.

“El 70 % del déficit del Gobierno venezolano para el año 2017 fue financiado con impresión de dinero”, dijo Guerra, que agregó: “La inflación es distinta a la hiperinflación porque la inflación dentro de todo es normal. Una hiperinflación es insoportable. Es la ruina de un país”.

Según el diputado Guerra -economista de profesión y con una larga trayectoria en el Banco Central a sus espaldas- “estamos hablando de un inflación que puede pasar 10.000 % si el BCV sigue financiando al Gobierno”.

Por su parte, el diputado Guzmán se refirió a la caída libre del bolívar respecto al dólar en el mercado paralelo como una de las causas de que los precios crezcan a diario en el país caribeño, y atribuyó al control de cambio impuesto por el Gobierno chavista desde 2003 como la causa de esta depreciación.

“El Gobierno mantiene control de cambio, es decir sigue entregando dólares a un grupito para que ese grupito siga metiendo esos dólares en el mercado negro: mientras exista control de cambio va a existir mercado negro”, dijo Guzmán.

En virtud del control de cambio, el Gobierno venezolano venía adjudicando dólares a empresas del sector privado a una tasa preferencial muy por debajo del valor de la moneda estadounidense en el mercado libre, que es ilegal en Venezuela.

Los críticos de este sistema lo denuncian como una fuente de corrupción, que permite a quienes obtienen dólares del Estado a tasa preferencial revenderlos en el mercado paralelo y hacer grandes negocios.

Sumido en graves dificultades financieras, el Gobierno venezolano no adjudica dólares ni ninguna otra divisa desde agosto pasado, lo que ha redoblado la presión sobre el precio del dólar en el mercado paralelo. EFE

 

Banco Central se queda con la pensión de los ancianos europeos en Venezuela por Íñigo Narvaiza – Aporrea – 6 de Enero 2018

apo3-logo.pngHasta hace poco mi madre, de nacionalidad española, cobraba su pensión a través de un convenio entre los gobiernos de Venezuela y España. El Banco Central de Venezuela la recibía en Euros y la cambiaba a la tasa oficial para depositarlos a su cuenta en el Banco Exterior de Venezuela. Así, podía cancelar sus medicinas y comida y lograba con apuros pagar el condominio del apartamento donde vive en Caracas, ella cobraba a la tasa oficial pero en la calle, comerciantes y empresas del gobierno le cobraban a la tasa del Dólar Today. Ahora los pensionados venezolanos en España y otros países que no reciben pensión del gobierno de Venezuela desde hace dos años se dan la mano con los pensionados de esos mismos países en Venezuela.

Parece que algunos funcionarios revivieron sus sueños patriotas y revolucionarios para volver a las gestas independentistas de 1810 y han tomado una MUY RENTABLE venganza de retener y desaparecer pensiones, bonos para cubrir viajes (se entregan en agosto) y los aguinaldos de los ancianos españoles. Digo españoles porque son los casos que conozco, incluyendo el de mi madre, aunque me mencionan también la misma situación de franceses e italianos.

Ahora a mi madre, cuando le llegan a pagar el mes después de los reclamos, se lo pagan incompleto. Cuando mi hermana en el banco y en el consulado en Caracas hacía los reclamos que ella, mi madre, ya no puede hacer, llegaban a pagar el mes siguiente de manera incompleta y sin el mes o meses anteriores adeudados. Ya no pagan nada, ni el mes anterior ni el siguiente ni el bono de viaje para alguna emergencia ni los aguinaldos.
El consulado ha mostrado a mi hermana que los pagos ya los hizo el gobierno español, es en el Banco Central donde “desaparecen”.

Los ancianos hoy ven peligrar su vida por la falta de medicinas oportunas, muchos soportando dolores que solo se alivian con fármacos escasos y bachaqueramente costosos. Ven peligrar su especial alimentación cuando sus familiares venezolanos apenas pueden garantizar la básica de sus núcleos familiares, y ven disminuir sus bienes que son poco a poco vendidos para pagar gastos médicos y otras deudas, sin mencionar que acumulan más deudas.

Este es el humanismo de muchos funcionarios del gobierno que parece que esperan una medalla por torturar a ancianos peninsulares. Que no esperen mejor trato de las masas si estas estallan, la Ley Contra el Odio no será suficiente, y siguiendo la tradición que se ha venido implantando de no cumplir leyes, tampoco esa será cumplida, porque lo que hacen se suma a las innumerables actuaciones abominables de corruptos del gobierno y oposición. Ya lo vengo planteando desde los inicios del gobierno de Chávez y mucho antes, la corrupción mata, y los corruptos son asesinos, por eso Bolívar decretó la pena de muerte para ellos. Hasta ahora, en esta guerra económica donde participan personas del gobierno y de la oposición contra el pueblo, solo en las filas del pueblo se han producido muertos, pero tal vez eso cambie.

El fin del bolívar es inminente por Alex Vallenilla – Revista Digital – 27 Agosto 2017

 

Este gobierno no tiene manera de recuperar el valor de la moneda nacional, lo que indica que la dolarización hará su llegada de manera sorpresiva.

El economista Steve Hanke, del Instituto Cato de Washington, sostiene que Venezuela podría poner fin a la crisis económica que azota a todo el país, llevando adelante un proceso de dolarización de la economía, luego que demuestra que se está en la misma situación previa que obligó a Ecuador a llevar adelante el proceso.

Hanke, quien fue también asesor del proceso de dolarización de Ecuador, dice en un reciente artículo, que los índices de miseria de Venezuela y de Ecuador son factores que permitieron determinar en su momento, para el caso del segundo país, que no hay otra solución, sin más remedio, al no poder sostener un sistema de disciplina monetaria propia, debió tomar la brusca medida.

Para 2015, el índice de miseria de Venezuela, según los cálculos del economista es de 214,9 puntos, el más alto del mundo. Actualmente el índice de miseria de Ecuador es tan reducido como 18,9 puntos, país que siempre estuvo por encima de la media de la región.

Actualmente el oficialismo, que mantiene bajo control la administración pública, se encuentra encerrado en materia financiera, con fuertes efectos en la inflación, acción que conlleva a la destrucción del valor del bolívar. El déficit fiscal estatal se cubre con emisión de dinero, así como las pérdidas de Pdvsa por venta de gasolina, sólo la deuda de Pdvsa, representa en el sistema monetario venezolano, al menos 35% de la liquidez.

El Banco Central de Venezuela (BCV), no funciona de manera autónoma, se mantiene bajo el control directo del Poder Ejecutivo, obviando su carácter de ente autónomo y con un decreto fuera del orden constitucional, el mandatario Nicolás Maduro, no permite que la Asamblea Nacional supervise, revise, nombre directores y lleve adelante el trabajo de control que por Ley debe ejercer el Parlamento en el ente monetario venezolano, lo que ha derivado en una desconfianza total de parte de la población, del bolívar y esto es el fundamento de la indetenible alza de precios en todos los sectores.

Por ejemplo, la antigua empresa Firestone, que fue adquirida recientemente por un grupo afín al gobierno, si realiza ajustes de precios indexados al dólar con autorización de los entes encargados de regular los precios, un caucho para un vehículo pequeño ya cotiza los 400 mil bolívares.

La distorsión con el bolívar es tal que el gobierno acumula enormes pérdidas incluso con la emisión de dinero, el papel moneda en el que se imprime billetes de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 bolívares, tiene un valor de 0,65 dólares, que llevados al precio del dólar del mercado libre, cada billete tendría un costo de 7.800 bolívares.

La emisión de dinero por vía electrónica, es un mecanismo que infla una burbuja sobre la base de una deuda, es decir, las pérdidas de Pdvsa, se materializan en el alza de precios de los rubros que consumen los venezolanos, luego que el dinero que recibe prestado por vía electrónica a través de los bancos privados y con certificados del BCV, entran al sistema monetario cuando pagan nóminas, servicios, contratistas y otros, lo que produce de inmediato demanda de divisas y alza de precios nuevamente, destruyendo la economía a su paso y obligando al Ejecutivo a volver a emitir dinero para cubrir las nuevas subidas de precios.

Hanke dice que Venezuela se desliza por la “espiral mortal”, al referirse que si se calcula el Producto Interno Bruto (PIB), ajustado a la inflación, hay una caída dramática, “se ha evaporado, el país ha sido destruido por el chavismo”, por ejemplo, en 2012, el PIB fue de 61,4 mil millones de bolívares, para ese entonces el dólar promediaba 11,02 bolívares, arrojando un PIB en dólares de 5,60 mil millones de dólares, mientras según las estimaciones, de un PIB con al menos 30% de caída, en unos 43 mil millones de bolívares, calculado en 12.000 bolívares por dólar, eso hunde al PIB en divisas a unos 3,6 millones de dólares, con una contundente caída de 99,92% de la producción venezolana, lo que explica claramente que el fin del bolívar, es inminente.

La destructiva hiperinflación por Jose Guerra – Finanzas Digital – 26 de Noviembre 2017

Jose-Guerra1-300x345.jpgLa aceleración del aumento de los precios durante las últimas semanas en Venezuela es impresionante. La frecuencia con la cual se ajustan los precios es diaria, especialmente en bienes importados según aumentan el dólar paralelo y las expectativas de depreciación del bolívar. Adicionalmente, el gobierno incrementó los precios de un conjunto de bienes que se mantenían congelados.

Actualmente son varios los factores que han llevado a una agresiva depreciación de la moneda venezolana frente al dólar en el mercado paralelo de divisas. En primer lugar, la creación exponencial de dinero por parte del BCV para financiar el déficit del gobierno, ha puesto en circulación una masa de bolívares que sale a la calle como un rio crecido para arrasar con los pocos bienes existentes y también para comprar dólares a cualquier cotización que refleje la moneda de los Estados Unidos, que funge como un refugio para quienes optan por proteger sus ahorros ante la hiperinflación.

De esta manera, ha sido el BCV quien ha provisto la liquidez necesaria para que se compren los dólares creándose de esta manera una espiral de depreciaciones del bolívar que luego se transfieren a los costos de producción y de allí a los precios finales de venta. En segundo lugar, debido al pago de la deuda externa, las reservas en divisas del BCV están en el foso con lo cual se han suspendido las asignaciones de dólares mediante las subastas que realizaba el ente emisor. Así, al no haber dólares preferenciales mediante ningún mecanismo, la economía ha quedado en manos de un mercado paralelo del dólar que funciona caóticamente. Por tanto, la demanda de divisas para dotar a la economía de bienes se satisface en buena parte a una tasa de cambio absurda, que refuerza la depreciación del bolívar y la hiperinflación. Al percibir los consumidores que los precios van a aumentar, éstos se tratan de adelantarse a ese aumento y de esta manera se exacerba la inflación.

Desatada el alza incontrolable de los precios, sus primeras víctimas son los más pobres quienes al tener un ingreso fijo sus remuneraciones se rezagan respecto a la inflación. Por tanto, asistimos hoy a una caída sin precedentes de los salarios reales de los trabajadores venezolanos sean estos activos o jubilados, cuyo poder adquisitivo al mermar sostenidamente están condenados a la pobreza. Otra víctima de la hiperinflación son aquellos quienes mantienes sus ahorros en los bancos y reciben intereses que no guardan relación con la inflación, por cuanto el BCV decidió mantener congeladas las tasas de interés para poder financiar al gobierno con dinero barato. Lo que está sucediendo con los ahorristas en Venezuela es una brutal confiscación del patrimonio de quienes confiaron en el bolívar como moneda y hoy han visto el esfuerzo de su trabajo evaporado por la hiperinflación. La respuesta del gobierno ha sido la persecución a los comerciantes y obligarlos a bajar los precios compulsivamente creando más escasez y haciendo que se destruya la cadena de comercialización.

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