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¿Qué quiere hacer el Gobierno con las remesas? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 8 de Mayo 2018

dolar-418x220.jpgEl superintendente de bancos, Antonio Morales, explicó en entrevista concedida a Unión Radio que si las personas que envían dólares desde el exterior a sus familiares en Venezuela “lo hacen a través de los mecanismos establecidos en las casas de cambio no hay ningún problema, lo que pasa es que estaban utilizando la tasa de cambio que no está permitida, que es el dólar ilegal”.

Antonio Morales agregó que “en los próximos días ya se estarán aperturando (sic) las casas de cambio autorizadas legalmente para que operen y se pueda permitir la compra o venta de divisas al precio establecido por el Banco Central de Venezuela que es el de la subasta del Dicom”.

Mayoritariamente quienes envían dinero desde el extranjero a sus familiares en Venezuela venden los dólares a través del siguiente mecanismos: transfieren las divisas a la cuenta en el exterior de un comprador que está en Venezuela y este comprador le deposita a sus familiares los bolívares al tipo de cambio que han acordado.

La magnitud

Gracias a la emigración no es desdeñable el número de familias que se protegen de la hiperinflación con la ayuda que reciben de familiares en el exterior. De acuerdo con un estudio de la firma Datos al cierre de enero de este año 14% de los venezolanos mayores de 18 años (alrededor de tres millones de personas) contestó afirmativamente a la pregunta de si le han enviado dinero desde el extranjero y la mitad de éstos señaló que lo recibe una vez al mes.

El origen de las ayudas desde el extranjero, como es lógico, coincide con la emigración que ha sufrido el país. Datos registra que 42% de las divisas fluye desde Europa y refleja la cantidad de hijos de españoles, portugueses e italianos que decidieron irse de Venezuela para buscar una mejor calidad de vida. Siguen Estados Unidos con 40%, Suramérica 12% y Centroamérica y el Caribe 5%.

Los números sugieren que quienes emigraron a Europa y Estados Unidos ya han logrado estabilizarse y por eso han iniciado el envío de remesas de forma constante. En el mediano plazo debería suceder algo similar con la cantidad de venezolanos que se ha marchado a países de Suramérica como Colombia, Ecuador y Perú.

En la última edición de Migration and Development Brief (reseña sobre migración y desarrollo) el Banco Mundial proyecta que en 2017 el envío de remesas a Venezuela se ubicó en orden de 289 millones de dólares, una cifra bastante baja comparada con, por ejemplo, 5.696 millones de República Dominicana, pero que cuenta con un gran potencial de crecimiento.

Si bien no es fácil determinar la magnitud de la diáspora porque la doble nacionalidad de venezolanos que se han mudado a países como España o Italia complica los cálculos, el estudio de Datos registra que en enero 63 de cada 100 venezolanos afirmó que en los últimos doce meses un familiar se marchó al extranjero.

Y todo apunta a que la salida seguirá este año. Ante la pregunta: ¿Tienes pensado irte de Venezuela en los próximos 12 meses? El 41% de la población mayor de edad responde afirmativamente.

¿Funciona el Dicom?

Cuando los países cuentan con un sistema legal que permite la libre venta de divisas a un tipo de cambio de mercado, la oferta de dólares aumenta gracias a las remesas y la economía se beneficia de una fuente de ingresos que incluso en naciones de Centroamérica ha llegado a superar el monto de las exportaciones.

De esta forma, las remesas pasan a formar parte de los recursos con que cuenta un país para realizar importaciones, estabilizar el tipo de cambio o incrementar sus reservas internacionales.

José Guerra, exgerente de investigaciones económicas del Banco Central y miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, explica que “si no hay control de cambio las personas venden los dólares o euros de las remesas a los bancos del país. A su vez, estos bancos utilizan estas divisas para satisfacer la demanda, por ejemplo, de empresas que necesitan comprar dólares para importar”.

“Es un ingreso de divisas muy ventajoso porque el país que lo recibe no tiene que endeudarse para obtenerlo y es una fuente de estabilidad para el mercado cambiario”, agrega José Guerra.

También puede suceder que el banco central compre parte de los dólares que ingresan por las remesas para cancelar deuda externa o fortalecer las reservas internacionales, algo que también resulta beneficioso para los países.

En Venezuela desde 2003 hay control de cambio y las empresas y los particulares no pueden comprar legalmente todos los dólares que quisieran. El mecanismo permitido, para la compra de montos regulados, es el Dicom y consiste en subastas semanales que realiza el Banco Central.

En lo que va de año el Dicom solo ha vendido 9,9 millones de dólares, una cifra exigua que no satisface la demanda. El tipo de cambio oficial, que resulta de la última subasta, es de 70 mil bolívares por dólar.

La consecuencia de la inoperatividad del sistema es que las empresas y los particulares acuden a un mercado paralelo donde compran a un tipo de cambio muy superior las divisas que el Banco Central no vende (una ley prohíbe divulgar una cotización del dólar distinta a la oficial).

José Guerra indica que “como hay control de cambio las remesas se quedan como transacciones entre privados en el mercado paralelo y no benefician a la economía del país”.

Las perspectivas

La posibilidad de que el Gobierno obligue a los venezolanos en el exterior a vender los dólares que les envían a sus familiares en las casas de cambio autorizadas, y a la tasa del Dicom, no luce despejada. La principal dificultad es la diferencia de precios entre la tasa oficial y la tasa a la que usualmente venden quienes ayudan a sus familiares desde el exterior.

Si bien es previsible que se coloquen controles más férreos en el sistema financiero para lograr este propósito, analistas advierten que el dinero busca el cauce que otorgue un mayor beneficio.

La firma Síntesis Financiera indica en su último reporte que “el flujo de pequeñas remesas que transita por el sistema bancario nacional público y privado ha venido creciendo, y prevemos que este año se ubicará entre mil y mil quinientos millones de dólares. Esas remesas buscan el mejor precio del dólar, los flujos de dinero encuentran el cauce al segmento de mercado que resulte más atractivo”.

 

José Guerra pidió posponer reconversión monetaria por José Silva – El Universal – 29 de Abril 2018

El diputado manifestó que tanto los comercios como el sistema financiero venezolano aún no están preparados para la entrada en vigencia del Bolívar Soberano y que, además, el nuevo cono monetario todavía no se encuentra en el país

jose-guerraEl presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional (AN), diputado José Guerra, pidió al Gobierno nacional postergar la reconversión monetaria prevista para el próximo 4 de junio.

“Por el bien del país lo mejor que puede ocurrir es que se posponga la reconversión monetaria, se consulte bien con el sistema financiero, para estudiar la posibilidad de reprogramarla, y hacer las cosas bien hechas”, dijo el parlamentario en un audio publicado por Unión Radio.

Guerra alegó que para la fecha estipulada no es posible recoger de los bancos y del público “más de 15 mil millones de piezas hoy existentes” en todas las denominaciones de billetes del actual cono monetario y al mismo tiempo tener lista la nueva familia de billetes con unos “5 mil millones de piezas adicionales”.

De igual forma, aseguró que el nuevo cono monetario del ahora Bolívar Soberano (Bs.S.), que suprime tres ceros a la moneda actual, aún no se encuentra en Venezuela, por lo que “no se puede distribuir adecuadamente”, además, mencionó que los comercios y bancos no están listos para la reconversión.

Desde este 1 de mayo, el BCV instruyó reflejar el precio de los productos tanto en el actual bolívar como en el Bolívar Soberano. Esto, según Guerra, traerá el problema de que el mismo producto tendrá dos etiquetas con dos precios distintos.

El diputado señaló que, a diferencia de la anterior reconversión monetaria que entró en vigencia el 1 de enero de 2008, la reconversión de junio de 2018 “se está haciendo en un cuadro de hiperinflación que va a pulverizar el nuevo cono monetario en corto tiempo”.

 

 

Maduro quiere nacionalizar la banca privada después de las elecciones por Ludmila Vinogradoff – ABC – 26 de Abril 2018

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El presidente Nicolás Maduro estaría planeando estatizar la banca privada después de las elecciones anticipadas del 20 de mayo, que busca su reelección, según denuncian trabajadores del Banco Central de Venezuela (BCV) en el portal de noticias de La Patilla.

En un comunicado publicado en la página de «lapatilla.com»’, los trabajadores bancarios que pidieron el anonimato, alertaron sobre la inviabilidad de realizar la reconversión monetaria prevista para el 4 de junio, según anuncios del régimen de Maduro.

La reconversión consiste en eliminar tres ceros a la moneda nacional para ocultar su devaluación y la emisión de nuevos billetes. En el mercado paralelo el dólar se cotiza a 800.000 bolívares y cualquier transacción lleva cifras millonarias. Por comodidad los venezolanos evitan mencionar los millones de las operaciones sino las tres primeras cifras de cualquier importe.

«La reconversión monetaria que adelanta el gobierno es totalmente inviable en los plazos establecidos. Esta situación ya ha sido advertida en diversas instancias por los técnicos calificados que todavía quedan en la institución», señala el documento.

«Por tanto, alertamos al país que el gobierno puede tener en mente crear un caos monetario (la entrada de los nuevos billetes sin los tres ceros) después de las elecciones para inculpar de ello a la banca y de esta manera proceder a la estatización de algunos bancos», añade.

Destacan que «recoger más de quince mil millones piezas monetarias y al mismo tiempo poner en circulación al 4 de junio al menos cinco mil millones de nuevas piezas es imposible»’.

En esta oportunidad, el régimen puso bajo investigación a Banesco por la presunta comisión de conspiración financiera, en una operación denominada «manos de papel»’ que ha denunciado el ministro del Interior, Nestor Reverol, al afirmar que han detenido más de 127 personas por presunto acaparamiento de billetes.

«Esto calza perfectamente con recientes actuaciones del gobierno contra varias entidades bancarias a las cuales les imputa la falta de efectivo y la manipulación del dólar paralelo, cuando la verdad es que no hay efectivo por la falta de impresión de billetes suficientes, debido a la hiperinflación mientras que la depreciación del bolívar obedece al financiamiento que hace el BCV del déficit fiscal», señalan.

Los empleados adscritos a las distintas vicepresidencias del Banco Central, denuncian que se está produciendo una «auténtica estampida laboral» en el instituto emisor como resultado de la hiperinflación y el consecuente rezago de los salarios.

«A ello se agrega un clima hostil de trabajo debido a que el presidente Ramón Lobo ha transformado al BCV en una filial del PSUV, lo que se traduce en persecuciones a los empleados que se sospechan que no comulgan con la ideología comunista». De esta forma, gerencias y departamentos sensibles se están quedando vacíos y desmantelados en vista de que con los actuales niveles salariales es imposible captar personal calificado.

 

Los trabajadores del BCV alertan a la opinión pública del éxodo laboral y del fracaso de la reconversión monetaria – La Patilla – 23 de Abril 2018

 

Mediante un comunicado enviado a la redacción de lapatilla.com, los trabajadores profesionales del Banco Central de Venezuela quieren alertar a la opinión pública de la estampida laboral que sufre esa institución y de la inviabilidad de realizar la reconconversión monetaria en los lapsos establecidos por el régimen de Nicolás Maduro

A continuación, les traemos el comunicado íntegro de los trabajadores profesionales de la primera institución bancaria del país:

Los trabajadores del BCV a la opinión pública

Los trabajadores del BCV adscritos a las distintas vicepresidencias nos dirigimos nuevamente al país para alertar sobre lo siguiente:

1- Como resultado de la hiperinflación que sufre el país y el consecuente rezago de los salarios, se está produciendo una auténtica estampida laboral en el BCV, expresada en renuncia y jubilaciones masivas en las áreas medulares del banco como son las Vicepresidencias de Estudios, Operaciones Nacionales y Operaciones Internacionales. A ello se agrega un clima hostil de trabajo debido a que Ramón Lobo ha transformado al BCV en una filial del PSUV, lo que se traduce en persecuciones a los empleados que se sospechan que no comulgan con la ideología comunista. De esta forma, gerencias y departamentos sensibles se están quedando vacíos y desmantelados en vista de que con los actuales niveles salariales es imposible captar personal calificado.

2- La reconversión monetaria que adelanta el gobierno es totalmente inviable en los plazos establecidos. Esta situación ya ha sido advertida en diversas instancias por los técnicos calificados que todavía quedan en la institución. Recoger más de quince mil millones piezas monetarias y al mismo tiempo poner en circulación al 4 de junio al menos cinco mil millones de nuevas piezas es imposible. Por tanto, alertamos al país que el gobierno puede tener en mente crear un caos monetario después de las elecciones para inculpar de ello a la banca y de esta manera proceder a la estatización de algunos bancos. Esto calza perfectamente con recientes actuaciones del gobierno contra varias entidades bancarias a las cuales les imputa la falta de efectivo y la manipulación del dólar paralelo, cuando la verdad es que no hay efectivo por la falta de impresión de billetes suficientes, debido a la hiperinflación mientras que la depreciación del bolívar obedece al financiamiento que hace el BCV del déficit fiscal.

En Caracas, el 23 de abril de 2018

 

La reconversión monetaria en Venezuela por José Guerra – ProDaVinci – 29 de Marzo 2018

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En Prodavinci hemos estado dando un debate sobre dolarización, reconversión monetaria e hiperinflación, y el diputado José Guerra, economista, exdirector de Investigaciones del Banco Central de Venezuela, profesor asociado de la Escuela de Economía de la UCV y miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, ha querido participar con este texto que a continuación publicamos.
La experiencia de 2007: el bolívar fuerte

Mediante un Decreto Ley del 6 de marzo de 2007, en el marco de una Ley Habilitante, el Presidente Chávez ordenó la realización de una reconversión monetaria consistente en la eliminación de tres ceros a la moneda. Se trató de un proceso que duró nueve meses en una acción de política económica que adoptó el Gobierno Central, ejecutó el BCV y culminó el 31 de diciembre de 2007, con la implantación de una nueva familia de billetes y monedas la cual comenzó a circular el primero de enero de 2008. En ese proceso no hubo traumas en el sentido que tanto los nuevos billetes y monedas, como los anteriores, estuvieron disponibles en los bancos para ser dispensados al público en taquillas y en cajeros automáticos durante los primeros días de enero de 2008. El billete de mayor denominación fue el de Bs 100 equivalente aproximadamente a US$ 46,5 a la tasa oficial de cambio y a US$ 25,0 a la cotización del mercado paralelo de divisas. A la moneda se le denominó bolívar fuerte.

Desde el punto de vista operativo, las autoridades del BCV siguieron los pasos apropiados para llevar adelante la reconversión. Ya en junio se habían diseñado los nuevos billetes y determinado su valor nominal para luego seleccionar en julio a las empresas impresoras, dada las restricciones de la capacidad de producción de la Casa de la Moneda de Venezuela para satisfacer toda la demanda de billetes, debido a que su fábrica solo puede imprimir 450 millones de piezas al año trabajando dos turnos diarios. De esta manera, en vista de los plazos establecidos por las empresas para imprimir los billetes y acuñar las monedas, se realizó la importación y, a la par, avanzaron los trabajos de adaptación de los sistemas de computación del sistema bancario y de otros sectores de la economía a la nueva denominación monetaria. Paralelamente, se ejecutó una intensa campaña comunicacional para dar a conocer los nuevos billetes y las nuevas monedas, así como el cambio en la escala numérica de la moneda. Algo similar se hizo con las máquinas fiscales en los comercios.

En 2007 el BCV no tenía ningún tipo de deuda con empresas proveedoras de piezas monetarias y la República estaba al día en el pago de su deuda externa. El gasto en la impresión de billetes fue significativo al ponerse en circulación a lo largo de 2008 la cantidad de 1.285 millones de piezas lo que significó aproximadamente 47 billetes y monedas por habitante. Para dotar a la economía de los billetes en 2008 el gasto estimado fue de US$ 77 millones.

Sin embargo, es importante destacar que desde 1996 y con énfasis en 2002, en el BCV se estuvo discutiendo la necesidad de implementar una reforma monetaria, en el contexto de un programa económico con el objeto de disminuir la tasa de inflación a un dígito para lo cual una nueva unidad monetaria sería un complemento a ese programa. Finalmente, en 2007, el Ejecutivo Nacional se decantó por una reconversión monetaria en lugar de una reforma monetaria y fiscal de mayor alcance. Leer más de esta entrada

De la reconversión monetaria de 2008 a la del 2018 por Anabella Abadi M./ Carlos García Soto – ProDaVinci – 28 de Marzo 2018

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A diez años del proceso de reconversión monetaria de 2008, el presidente Maduro anunció una nueva reconversión que se basará en la eliminación de tres ceros al valor nominal del “bolívar fuerte” y la utilización de un nuevo nombre: el “bolívar soberano”. La decisión implica, por lo tanto, la sustitución del actual cono monetario.

La reconversión monetaria es una medida típica en economías inflacionarias o hiperinflacionarias, como en el caso de la Alemania de la posguerra en 1948, de la Francia en 1959, y de países en América Latina como Brasil, Bolivia o Argentina en diversos momentos durante varias décadas. En el caso de Venezuela también es el reconocimiento explícito de unos niveles históricos de (hiper)inflación, cuyos indicadores no han sido divulgados oficialmente desde diciembre de 2015.

Sin embargo, una reconversión monetaria, en un proceso hiperinflacionario que no vaya acompañada de otras medidas de reforma económica, en realidad no solventará la crisis.

La reconversión monetaria de 2008

La reconversión monetaria de 2008 fue anunciada en febrero de 2007, mes en el que la inflación mensual fue de 1,37 % y la interanual, febrero 2007/febrero 2006, fue de 20,44 %. La reconversión monetaria de 2008 implicó la reexpresión de la unidad del sistema monetario venezolano, el bolívar, al dividir su valor facial entre 1.000. Esto supuso la emisión de nuevos billetes y monedas y el uso de una nueva denominación: el “bolívar fuerte”.

La implementación de la reconversión se realizó a partir del Decreto-Ley de Reconversión Monetaria, dictado bajo la vigencia de una de las varias Leyes Habilitantes que la Asamblea Nacional aprobó a favor del entonces presidente Chávez (Gaceta Oficial N° 38.638 del 6 de marzo de 2007) y a través de cuatro Resoluciones del BCV sobre (i) la reexpresión monetaria y el “redondeo”, (ii) los cheques, (iii) los aspectos comunicacionales de la reconversión y (iv) la reexpresión de obligaciones y la doble expresión de precios.

La reexpresión de la moneda se haría efectiva a partir del 1 de enero de 2008. Es decir, transcurrieron casi nueve meses desde el momento en que dictó el Decreto-Ley de Reconversión Monetaria y el inicio efectivo del proceso de reconversión.

A través de una nota de prensa del 14 de marzo de 2007 , el BCV informó que “durante al menos seis meses, contados desde el inicio del próximo año, circularán simultáneamente los bolívares actuales y los bolívares fuertes. Luego de finalizada esta etapa de transición, se mantendrá por todo el tiempo necesario el canje, de manera que el público pueda acudir a las instituciones financieras y al propio BCV a cambiar las viejas especies monetarias por las nuevas”. Sin embargo, la coexistencia de monedas se prolongó varios años porque, tal y como el mismo BCV informó mediante Aviso Oficial del 13 de diciembre de 2011, “hasta el 31 de diciembre de 2011, inclusive, podrán circular los billetes y monedas metálicas del viejo cono monetario, de conformidad con lo previsto en la Resolución N° 11-05-01 del 31 de mayo 2011. Por tanto, desde el 1° de enero de 2012, las monedas metálicas y los billetes de la anterior familia no tendrán poder liberatorio”.

Es decir, en diciembre de 2007 había en circulación 6.944,3 millones de monedas y billetes del cono monetario de bolívares que saldría de circulación. Por ejemplo, hasta el 16 de mayo de 2008, cinco meses después de comenzar la reconversión, se había logrado sacar de circulación 84% de los billetes viejos y poner a circular 900 millones de nuevos billetes.

Al momento de anunciar la reconversión monetaria de 2008, el para entonces presidente Chávez señaló que la medida daría “mayor eficiencia al sistema de pagos en el país, consolidará la confianza en la moneda nacional y producirá efectos psicológicos positivos en las expectativas de las personas”. Por eso, la reconversión monetaria de 2008 no sólo supuso que se prometieran objetivos irrealizables, sino que luego, en la realidad, los efectos del proceso mostraron que la reconversión de 2008 fue un fracaso, pues la inflación siguió aumentando de manera progresiva, lo que indica que se fue perdiendo cada vez más confianza en el “bolívar fuerte”.

La reconversión monetaria de 2018: ¿fracaso anunciado?

El presidente Nicolás Maduro anunció que había “tomado la decisión de firmar, anunciar y activar una reconversión monetaria necesaria para la economía venezolana. He decidido reducir tres ceros a la moneda”. En consecuencia, el nuevo cono monetario incluirá billetes equivalentes a 2, 5, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares soberanos, junto con monedas equivalentes a 1 y 0,50 bolívares soberanos.

El régimen general de la reconversión ha sido dictado mediante el Decreto Presidencial N° 3.332, publicado en la Gaceta Oficial N° 41.366 del 22 de marzo de 2018. Este texto es prácticamente una copia al carbón del Decreto-Ley de Reconversión Monetaria de 2007. Este régimen de la reconversión de 2018 se pretende implementar mediante un Decreto Presidencial, aunque se trata de una materia que la Constitución reserva a la ley en el numeral 11 del artículo 132. Sin embargo, en este momento no hay una Ley Habilitante a favor del presidente, la Asamblea Nacional ha sido despojada de sus facultades constitucionales para dictar leyes y la Asamblea Nacional Constituyente no es un órgano facultado en materia legislativa.

Para febrero de 2018, circulaban 18.941,5 millones de monedas y billetes del cono monetario de bolívares fuertes y, según el Decreto Presidencial N° 3.332, quedarán desmonetizados a partir del 4 de junio de 2018. Es decir, en poco más de dos meses, se pretende sacar de circulación 2,7 veces más de monedas y billetes de las que se sacaron de circulación en casi todo el 2008 –e incluso hasta 2011-.

En cuanto al costo de emisión del nuevo cono monetario, el diputado José Guerra estima que el BCV va a gastar alrededor de USD 20 millones para su impresión. Además, se deben considerar los costos operativos para distribuir el nuevo cono monetario y recoger el desmonetizado, además de todas las dificultades que se les generarán a los venezolanos que ya de por sí sufren las consecuencias de una fuerte escasez de monedas y billetes.

La reconversión monetaria no tendrá impacto en el proceso hiperinflacionario que enfrenta el país. Sólo será un cambio cosmético, mientras que el problema de fondo se mantendrá. Si bien la reconversión es la aceptación por parte del Gobierno de la hiperinflación, esto no vaticina la implementación de las medidas que se requieren para detener esta bola de nieve que está creciendo vertiginosamente.

Desconfianza en Venezuela ante los nuevos bolívares de Maduro por Alonso Moleiro – El País – 25 de Marzo 2018

El presidente presentó esta semana los nuevos billetes del sistema monetario, en un intento de controlar la inflación. Analistas consultados no lo ven con buenos ojos
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La reconversión monetaria venezolana, anunciada esta semana por el Gobierno de Nicolás Maduro, ha sido recibida con mucho escepticismo por analistas financieros locales. El anundio se ha dado en medio de un grave cuadro hiperinflacionario y recesivo, y una escasez que está causando estragos en la población.

La cirugía propone la reducción de tres ceros al valor del bolívar y la emisión de un nuevo cono monetario en un momento en que es más que comprobable la escasez de papel moneda en las calles. Maduro ha presentado la medida como un recurso para “estabilizar económicamente al país”, y protegerlo “de los ataques a la moneda, orquestados por sectores imperialistas”.

Analistas consultados opinan que, en los actuales términos, es imposible que una medida como esta pueda surtir por sí sola el efecto sanador que promete el gabinete de Maduro. Peor aún: el cálculo técnico elaborado para instrumentarla, de acuerdo a lo que sostienen economistas como Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica, ha sido adelantado de forma improvisada, sin tomar en cuenta el crecimiento de los precios, y será casi imposible abordarla de forma integral en un plazo tan breve como el próximo 4 de Junio.

Los nuevos billetes presentados, de 20, 50, 100 y 200 bolívares, entrarían a sustituir a los vigentes, que técnicamente no existen en las calles, de 20 mil, 50 mil, 100 mil y 200 mil bolívares. Maduro ya ha anunciado antes dos nuevas emisiones papel moneda, una vez que la inflación terminara devorándose su valor. Estos procesos, que han generado confusiones y desórdenes en las calles, se han adelantado de forma muy precaria e insuficiente.

Grisanti opina que la escasez de papel moneda en Venezuela, guarda relación, también, con la lentitud del aparato estatal para presentar respuestas oportunas en un marco en el cual los precios están fuera de control. “El gobierno camina detrás del aumento de los precios. Esta es una operación cosmética, que no está bien fundamentada, y la inflación van a volver obsoletos estos billetes a la vuelta de pocos meses”.

“Presentar una reconversión en un ambiente tan inestable, con tasas inflacionarias del 80 por ciento mensual, es un absurdo”, afirma Tamara Herrera, directora de la firma Síntesis Financiera, quién no duda en afirmar que el entorno existente creado por Maduro es “completamente esquizofrénico y propiciador del caos.”

Herrera considera muy probable que el gabinete de Maduro haya decidido aceptar los desequilibrios existentes en materia de escasez de billetes, creados por su propio proceder, y que este contexto, en lugar de resolver el problema inflacionario en términos monetarios, intentará producir una situación intermedia en la cual el ahora llamado “Bolívar Soberano” pueda convivir con criptomonedas como el Petro, y monedas comunales que parece estar estimulando en ciertos sectores populares, con el presumible objetivo de romper los mandatos “capitalistas” sobre la economía.

Leonardo Vera, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela, piensa que el gobierno se ha visto forzado a comprimirle ceros al valor del bolívar en virtud de que “los sistemas contables del país no aceptan más dígitos, y eso complica mucho operaciones fundamentales de la economía. Los comerciantes han estado muy preocupados por esa circunstancia, que también perjudica al estado ”

Herrera, afirma que “aquí se abandonó por completo el rol protagónico, la responsabilidad intransferible que tiene el Banco Central de Venezuela para proveer al país de papel moneda”, en un contexto en el cual la institución ha ido perdiendo a sus cuadros técnicos calificados, que han ido emigrando del país, para ser sustituidos por operadores ideologizados y sin discurso económico.

La digitalización, una salida discutible

Sin papel suficiente, incluso para confeccionar chequeras, la solución de Maduro ha consistido en extender entre la población la alternativa de la digitalización de todas las operaciones económicas posibles, una solución que para Herrera sigue siendo completamente discutible: “las plataformas tecnológicas disponibles se están quedando rezagadas y el ancho de banda en Venezuela en los años del chavismo es uno de los más lentos de América Latina”

Para Vera es muy significativo que, como punto de partida, el gobierno de Maduro no tenga un discurso y un diagnóstico público en torno a la inflación como una dolencia que trastorna la vida de los ciudadanos y un mal que es necesario conjurar de inmediato. La sola palabra “inflación” no es empleada nunca por ningún ministro o funcionario chavista.

Una reconversión, explica Vera, es un proceso que se toma un tiempo, que se cumple por etapas en un proceso en el cual los viejos billetes coexisten temporalmente con los que van ingresando a las calles. “Una medida como esta tiene que venir acompañada de un programa antiinflacionario: reorganizar el mercado cambiario; un programa de rescate económico, con ayuda internacional; retomar la disciplina fiscal, poniendo orden urgente en Petróleos de Venezuela, y atacar la caída productiva del país”

 

Maduro anuncia una reconversión monetaria y le quita tres ceros al bolívar por Alonso Moleiro – El País – 23 de Marzo 2018

La medida se concreta en un marco hiperinflacionario que ha disuelto el valor de la moneda

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó activar un proceso de reconversión monetaria destinado a quitarle tres ceros al bolívar, la moneda del país, cuyo valor nominal ha sido triturado y reducido a cero en medio del grave proceso de hiperinflación y contracción económica vigente durante los últimos cuatro años. La medida cobrará vigor, de acuerdo con lo informado, el próximo 4 de junio.

“He tomado la decisión de anunciar, firmar y activar una reconversión monetaria”, afirmó Maduro mientras presentaba los nuevos billetes de 20, 50, 100 y 200 bolívares, en un acto televisado que ha contado con la presencia de sus ministros y colaboradores, así como del directorio del Banco Central de Venezuela. La moneda ha sido bautizada en este tiraje como el “bolívar soberano”.

“Estabilizaremos la vida monetaria de nuestro pueblo”, ha prometido Maduro al anunciar la medida. El mandatario venezolano aseguró además que su Administración propina un golpe a “la guerra económica”, fenómeno que, de acuerdo con la interpretación del chavismo, está alimentando las causas del grave estado de escasez de bienes y servicios en el país, y que incluye la propia existencia de los billetes.

El anuncio de Maduro se materializa mientras la nación cursa un caótico estado de insolvencia de papel moneda, con al menos dos años de existencia, y de una inflación anual que algunos economistas calculan en poco más de 6.000 % en 2017. La falta liquidez, y las restringidas remesas que ofrece diariamente la banca a los usuarios, complican gravemente gestiones comerciales elementales, como el cobro de un cheque o el pago de un estacionamiento, y ha ocasionado oleadas de protestas en muchos poblados del interior del país.

La escasez o total inexistencia de papel moneda ha precipitado la decisión del gobierno de fomentar la digitalización de las gestiones económicas cotidianas y los servicios bancarios, incluyendo los programas de asistencia del gobierno, circunstancia que Maduro se esfuerza en presentar como un logro, y que ha prometido elevar al cien por ciento. Para obtener una chequera en un banco cualquiera –muy escasas, también, en virtud del costo de su composición- , un usuario deberá pagar 200.000 bolívares –1 dólar- y esperar por su llegada cerca de un mes.

Siempre detrás de la inflación, a finales del año pasado el Banco Central de Venezuela había decidido emitir nuevos billetes de 20.000, 50.000, 100.000 y 200.000 bolívares. El colapso económico reinante hizo posible que muchos ciudadanos no vieran estos billetes sino apenas una o dos veces, devorados por la inflación, o desaparecidos bajo la centrífuga de mafias organizadas dentro del propio estado chavista, que los desvían a la frontera con Colombia para garantizarse la compra y el pago de bienes producto del tráfico ilegal de productos, que necesariamente precisan del uso de efectivo.

Hace apenas semanas, Ramón Lobo, presidente del Banco Central de Venezuela, anunciaba, por segunda vez, el lanzamiento de un nuevo billete de 100.000bolívares, con el cual su portador podría pagarse apenas un café pequeño en una barra popular. Un pote con dos litros de leche cuesta en este momento 300.000 bolívares, y la casi totalidad de las transacciones son completadas con dinero plástico y puntos de venta, que en este momento porta casi cualquier vendedor de productos, incluso de forma ambulante.

Después de haber observado una prolongada era de estabilidad y poderío, que había llegado a durar varias décadas, el bolívar venezolano ha sido duramente castigado por los embates económicos y ha conocido las mismas fluctuaciones y caídas de la economía que se han hecho crónicas desde los años 90. Hace diez años, en 2008, el entonces presidente Hugo Chávez había anunciado otra reconversión monetaria, la del Bolívar Fuerte, que terminó siendo sobrepasado y pulverizado por la inflación en unos cinco años.

Maduro ha hecho el anuncio de la reconversión en un acto en el cual se dedicó a ponderar detalladamente los beneficios que para la economía nacional tendría el Petro, la criptomoneda del estado venezolano, cuya vigencia como instrumento de compraventa se concretó este jueves 22. Con el Petro el Gobierno de Maduro aspira a obtener oxígeno fiscal y liquidez que le permitan paliar el duro estado de recesión existente y los vetos internacionales impuestos luego del golpe perpetrado al Poder Legislativo el año pasado.

Aunque casi todos los analistas consideran muerto al Petro luego de los vetos impuestos por la administración de Donald Trump, que prohíben a los agentes comerciales estadounidenses cualquier transacción con Venezuela, el gobierno de Maduro ha decidido seguir adelante con su promoción y difusión. El mandatario anunció la celebración, en Abril, del “segundo evento mundial de tecnologías blockchain y criptomonedas” en la ciudad de Caracas.

Maduro anunció también la creación de cuatro zonas económicas especiales para comercializar bienes y servicios con el Petro. Estas son: la Isla de Margarita; el archipiélago insular caribeño de Los Roques, orientado el turismo premium; la Península de Paraguaná, Puerto Libre de Impuestos, en el estado Falcón; y el eje Ureña- San Antonio, fronterizo con Colombia.

 

Los regalos del BCV a los presidentes del Alba – La Patilla – 5 de Marzo 2018

Nicolás Maduro entregó a los presidentes de los países del Alba un pequeño regalo de parte del Banco Central de Venezuela (BCV): una moneda de oro con la figura de Hugo Chávez para conmemorar el 5to aniversario de su fallecimiento.

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Durante su intervención, el dignatario anunció que para el resto de las delegaciones el ente emisor envió monedas de plata. Todo esto en medio de la peor crisis económica en la historia del país.

“El BCV nos ha enviado un regalo muy bonito. Una moneda que recuerda a nuestro comandante Hugo Chávez. Un regalo muy especial del Banco Central de Venezuela. Vamos a proceder a entregárselo a los jefes de delegación y la moneda de plata al resto de integrantes de las delegaciones”, dijo durante la XV Cumbre del ALBA.

El BCV y el delirio de los ceros por Aurelio F. Concheso – Panampost – 28 de Febrero 2018

Unknown.jpegEl Bolívar nace en 1879 en el Gobierno de Guzmán Blanco. 60 años después, en 1939 se le otorga al Banco Central de Venezuela el monopolio de la emisión de monedas y billetes del signo monetario nacional. Durante los 130 años que trascurren hasta 2008, nunca fue necesaria una variación del cono monetario que eliminara dígitos a esa moneda. Ésta se había mantenido, con altibajos, como mecanismo de preservar el valor de los ahorros ciudadanos. En 2008 el gobierno de Chávez llevó a cabo lo que se llamó una “reforma monetaria” pero que no era otra cosa que quitarle tres ceros a la moneda para facilitar los cálculos económicos y las transacciones bancarias. Para ese momento lo que se denominó eufemísticamente como “Bolívar Fuerte” arrancaba a una tasa de cambio de Bs. 2.30 por dólar.

En escasos, diez años, luego de que a tasa libre el Bolívar (nada) Fuerte se haya depreciado el 99.999% a unos Bs, 230,000 por dólar, se rumora que el BCV esta contemplando de nuevo quitarle tres ceros a la moneda sin, haber hecho absolutamente nada para corregir los desequilibrios que él en su contubernio con el gobierno central ha causado y que ambos siguen profundizando. Pero la noticia no sería esa, sino que quitarle tan solo tres ceros no resolverá absolutamente nada. Al ritmo de hiperinflación en que nos encontramos, y con los tiempos que ser requieren para poner en circulación los billetes de un nuevo cono monetario, sería necesario eliminarle cuando menos cinco ceros a la moneda, para que al día de hoy se regresara una paridad de Bs Fuertes Nuevos o BFN 2.30 por $.

El motivo de todo este revuelo es relativamente sencillo pero difícil de explicar. Las plataformas tecnológicas de los bancos están colapsando por varias razones, la falta de fondos para adecuación tecnológica y sustitución de puntos de venta y cajeros automáticos dañados es una de ellas. Pero el tema más difícil de resolver es que una transacción de, por ejemplo, Bs, 20,000.00 para comprar un huevo o Bs 10,000,00 para pagar un estacionamiento ($0,10 0 $ 0,05) respetivamente, contribuyen a colapsar el sistema. Es decir, hay que ocupar los “bits” de 7 posiciones numéricas para esas insignificantes transacciones. Para transferir cantidades verdaderamente “importantes” como $ 10 o $ 100 se emplean entre 10 y 11 posiciones, multiplique eso por el número de transacciones y se dará cuenta del cuello de botella que enfrenta la banca.

Sin billetes en circulación que ya han descendido a 4.2% de la liquidez total cuando deberían ser el 10%, y con las transacciones por transferencia y débito colapsando, la premura por mochar ceros es comprensible, pero, como suele suceder con las políticas (si es que se pueden llamar así) de la actual administración tiene en si misma la semilla de su propio fracaso.

Mientras el BCV siga aumentando la cantidad de dinero electrónico que imprime de manera exponencial, pasarán pocos meses si no semanas para que el problema vuelva presentarse. Si no o creen, veámonos en el espejo de Zimbawe, el patrón de medida más cercano a nuestra actual situación. La semana del 9 de febrero ya el aumento interanual de liquidez iba por 1,500% y subiendo. No podría ser de otra forma mientras el gobierno siga invitando bonificaciones que se producen de la nada y tienen su déficit en un 17% del PIB. Añádale a eso el déficit de las empresas del estado que el BCV también financia, y tiene un déficit de 30% de la producción nacional de bienes y servicios o PIB, algo inusitado en nuestra historia.

Ante este panorama, quitarle tres o cinco ceros al Bolívar no servirá de mucho. Solo una reforma monetaria integral de la cual mucho hemos hablado, podrá llevar al país a ver una luz al final de este túnel hiperinflacionario que se lleva todo por delante.

 

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