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Inflación de febrero es la menor en poco más de dos años – RunRunes – 4 de Marzo 2020

Inflación de febrero es la menor en poco más de dos años

Ecoanalítica prevé que este año la inflación se ubicará en 2.717% y el Producto Interno Bruto se contraerá en un 10%

El director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, señaló el lunes 2 de marzo que la inflación durante el mes de febrero de 2020 es la más baja que han registrado desde marzo de 2017 en Venezuela, en medio de una espiral hiperinflacionaria.

De acuerdo con la firma, la inflación de febrero fue sustancialmente menor a la de enero, cuando se situó en un 65,4%, según datos que mensualmente publica la Asamblea Nacional.

Por su parte, el Banco Central de Venezuela informó que en 2019 la inflación llegó al 9.585%. El precio de los alimentos se multiplicó por 80 el año pasado y el de los bienes relacionados con la salud, incrementó en un 180%.

En tal sentido, Oliveros aseveró: “Los precios no han dejado de subir, solo crecieron a menor ritmo”. Además, la firma prevé que la inflación este año se ubicará en 2.717% y el Producto Interno Bruto se contraerá en un 10%.

La desaceleración de precios se produce en un contexto donde el tipo de cambio del dólar no oficial se ha mantenido estable en las últimas tres semanas, con una cotización que ronda los 75 mil bolívares.

 

Banco Central de Venezuela: La inflación superó 9.500% en 2019 – El Nacional – 5 de Febrero 2020

La información constituye el segundo reporte de inflación anual que ofrece el organismo después de más de tres años de un silencio informativo

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Para 2019, el Parlamento calculó en 7.374,4% la inflación; un número cercano, aunque inferior, al que ofreció este martes el BCV | Archivo

El Banco Central de Venezuela informó este martes que la inflación cerró en 9.585,50% en 2019. Este dato confirma que la crisis económica que atraviesa esta nación está lejos de ser superada, pese a su enorme riqueza en recursos naturales.

La información constituye el segundo reporte de inflación anual que ofrece el organismo después de más de tres años de un silencio informativo -2016, 2017 y 2018- que rompió en 2019.

El BCV reportó una inflación de 130.060,2%, y casi 180 días después de que concluyó el año al que se referían los datos.

Pero para ese mismo período, el Parlamento, de contundente mayoría opositora y que hace sus propios cálculos en vista de la poca información que ofrece el BCV, situó la inflación en 1.698.844,2%.

Para 2019, el Parlamento calculó en 7.374,4% la inflación; un número cercano, aunque inferior, al que ofreció este martes el BCV.

Los servicios de vivienda, sin incluir la telefonía, se incrementaron 22.045,50% en 2019, de acuerdo con el BCV; los de salud, 17.872,40%.

En tanto que los servicios de transporte se incrementaron 13.032,60% y los alimentos y bebidas no alcohólicas 7.981,40%.

«El país requiere un cambio de modelo»

El economista Jesús Casique señaló que estos datos demuestran que la burbuja que se experimenta en algunas ciudades de Venezuela con los llamados bodegones, que expenden en dólares decenas de productos importados, no representa una palanca que reactivará la economía.

«El país requiere un cambio de modelo, respeto a la propiedad privada, libertad económica y reglas de juego claras que generen confianza», añadió el experto en Twitter.

Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo en el planeta, pero atraviesa desde hace más de un lustro una profunda crisis que se expresa en contracción de la economía, en alta inflación y escasez cíclica de alimentos y medicinas.

El régimen de Nicolás Maduro achaca los problemas de la economía a una presunta guerra económica desde Estados Unidos con el apoyo de un sector de la oposición.

Pero la oposición traslada los problemas de la economía venezolana a las políticas de Maduro y a la caída del bombeo de la estatal petrolera Pdvsa.

La Asamblea Nacional publicó la inflación de 2019: 7.374,4% – El Nacional – 13 de Enero 2020

El diputado Ángel Alvarado advirtió que el aumento de los precios ha causado más exclusión, pues se ha abierto una brecha entre quienes tienen solo bolívares y aquellos que pueden acceder a remesas

Conos monetarios

El precio de los productos y servicios en Venezuela registró una inflación acumulada de 7.374,4% en 2019, indicó este lunes la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

El valor ofrecido es bastante menor que el resultado en 2018, cuando el país entró en un proceso de hiperinflación y la cifra se ubicó en 1.698.488%.

«Nos mantenemos en una senda de alta inflación», afirmó el economista y diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas.

Diferencias sociales por la inflación

A juicio del parlamentario, la hiperinflación significa exclusión. Explicó que esto se debe a que se abre una brecha entre aquellos que tienen bolívares y quienes pueden acceder a remesas.

Alvarado precisó que durante diciembre los precios crecieron 33,1%, a diferencia de noviembre que se ubicó por debajo de 35,8%.

Los dos últimos meses del año presentaron resultados similares, debido a que en la época previa a la Navidad los precios «son muy activos» hasta la semana del 24 de diciembre, de acuerdo con el parlamentario. Después de esa fecha «a veces varían menos».

«Diciembre se comportó igual que noviembre; la diferencia es muy pequeña, pero el golpe viene en enero. Por eso en la primera semana de enero vimos una aceleración de los precios», explicó.

Por categorías, los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentaron 45,5% en diciembre, en tanto que los de bebidas alcohólicas y tabaco subieron 59%, vestido y calzado se incrementó en 39% y hoteles y servicios subió en 60,2%.

Silencio oficial

La Comisión de Finanzas del Parlamento venezolano empezó a ofrecer en enero de 2017 un índice de precios al consumidor, debido a que el Banco Central de Venezuela llevaba más de un año sin publicar la inflación y otros indicadores.

La cámara elabora el índice con base en los precios de una cesta de bienes y servicios representativa del consumo del venezolano, a los que se les asignan unos pesos relativos, manteniendo la metodología que seguía el Banco Central para elaborar la Encuesta de Precios que dejó de publicar durante tres años, aunque en mayo y octubre pasados presentaron algunas cifras, pero no completas.

El último resultado disponible del BCV correspondió a septiembre de 2019. En ese mes se registró una inflación de 52,2%, un salto con respecto a 34,6% que registró en agosto y 19,4% de julio.

El índice de precios acumulado en los primeros 9 meses de 2019 fue de 4.680%, de acuerdo con las cifras del BCV. Esta situación está por encima de la variación acumulada  de 3.326% calculada por el Parlamento venezolano para el mismo período.

Una falsa sensación de prosperidad por Alejandro Grisanti Capriles – RunRunes – 9 de enero 2020

En las últimas conversaciones que he tenido con amigos ha salido repetidas veces el tema de que Venezuela cambió como por arte de magia, que el país está chévere, lleno de bodegones, que ahora encuentras lo que quieras, que abrieron tres restaurantes nuevos en Las Mercedes, que retornó la vida nocturna, y algunos más osados hablan hasta de invertir en el país.

Este pequeño grupo cree que su burbuja no solo produce prosperidad para ellos, sino que de alguna manera le llega al resto de los venezolanos. Justo es decir que la mayoría me cuenta su percepción de mejoría con preocupación porque “cómo vamos a salir de Maduro si logró revertir la crisis y hacer que los venezolanos vivan mejor”. La realidad es que la economía es traicionera, que lo que aparenta ser no es y que, a pesar de que mucha gente cree que no vive en una burbuja porque habla con un taxista, con los que trabajan en su casa o con el caddie que le carga los palos de golf, la crisis sigue latente y afecta a la mayoría de los venezolanos, que en 2019 consumieron menos alimentos y medicinas que en 2018.

Esta falsa sensación de prosperidad me hace recordar la errónea percepción de crisis que había en 2012. En aquella época, como no se encontraba papel sanitario o azúcar en los anaqueles, muchos decían que teníamos un Gobierno sin acceso a divisas, un país en crisis y que entonces era posible derrotar fácilmente a Chávez en las elecciones de octubre. Recuerdo que en enero de ese año escribí que teníamos un Gobierno apertrechado de dólares —con más de US$70.000 millones en activos líquidos— y que esa sensación de crisis no era real. Hoy todos conocemos la historia: Chávez utilizó esos recursos para crear un gran boom de consumo y ganar esas elecciones. Aquellos excesos nos trajeron estas tempestades y fueron la principal semilla de esta crisis económica que hoy cumple siete años.

Para la mayoría de los venezolanos 2019 fue mucho peor que 2018

De acuerdo con cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), en 2019 se cumplieron 24 trimestres consecutivos de contracción económica, con lo que la caída del producto interno bruto (PIB) se acerca a un acumulado de 60% desde que Maduro disfruta del poder. Esta es una de la crisis mas prolongada y mas profunda que un país sin guerra, haya tenido en el hemisferio occidental, y desafortunadamente todo indica que se prolongará por algunos trimestres adicionales.

Sin embargo, como el BCV publica sus cifras por capricho, para ver en profundidad lo que ocurrió en 2019 debemos recurrir a fuentes adicionales de datos, como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otras fuentes del sector privado que gentilmente la compartieron para este artículo.

Justo es decir que, influenciado por una de las principales encuestadoras del país y por la buena campaña que estaba haciendo Henrique Capriles, escribí en varias ocasiones que la probabilidad que la oposición ganara esas elecciones eran altas.Arranquemos con el sector petrolero. De acuerdo con cifras de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la producción petrolera cayó 32,4%, es decir pasó de 1,52 millones de barriles diarios (mb/d) a 1,03 mb/d, lo que representa una caída de 490.000 barriles diarios. De acuerdo con fuentes secundarias, la caída fue aún más profunda, pues en 2019 se produjo 41,3% menos petróleo que en 2018, para pasar de 1,35 mb/d a 0,79 mb/d. Valiéndonos de fuentes secundarias y suponiendo que la caída en la producción se refleja 1:1 en las exportaciones, y utilizando el precio promedio de la cesta venezolana, encontramos que en 2019 Maduro recibió US$13.220 millones menos que en 2018. Con menos divisas en la economía, es imposible que mejore el poder adquisitivo de los venezolanos.

El segundo conjunto de cifras proviene del sector privado, tanto en relación con la comercialización y distribución de productos de consumo masivo como con la producción de los mismos. Para evitar las distorsiones que crean los precios relativos, en una economía en la que el precio del dólar ha subido menos que proporcionalmente que el índice general de precios, les pregunté a dos grandes empresas de distribución y comercialización sobre el comportamiento en número de unidades vendidas. Una de las grandes redes de supermercados me informó que en 2019 vendió 46,4% menos unidades que en 2018.

Si a esta contracción de las ventas le sumamos que la tendencia del sector privado ha sido la reducción en los tamaños de los empaques para poderlos hacer mas accesibles a la menguada capacidad de compra de los consumidores, la contracción en el consumo de los venezolanos de menores recursos es aún mayor. El segundo grupo, que trabaja en el sector de salud, señaló que en 2019 vendió 33,2% menos medicinas que en 2018.

Por último, presento aquí un conjunto de cifras detalladas que solo abarcan el primer semestre de 2019 y que reflejan contracciones importantes si se contrastan con las del primer semestre de 2018. Estas cifras apuntan a una caída de 52,9% en el consumo de proteínas, 63,2% en lácteos, 44,4% en frutas, 52,7% en vegetales y verduras, 52,3% en condimentos y 55,1% en bebidas no alcohólicas.

Estas cifras demuestran inequívocamente que el venezolano promedio continuó reduciendo su consumo de alimentos y medicinas en 2019, en comparación con 2018. El Gobierno viene haciendo un ajuste draconiano (insostenible en el mediano y largo plazo) en la política fiscal y monetaria, pues al hacerse la vista gorda con los controles de precios y de cambio reduce la inflación a cambio de un fuerte incremento en la inequidad y una fuerte contracción en la capacidad de compra. El año 2019 cierra con los mayores niveles de desigualdad entre ricos y pobres, aspecto que está muy marcado geográficamente entre Caracas y el resto del país.

La burbuja del “este de Caracas”

Si bien la extracción ilegal de oro, la venta de las reservas en oro y el aumento de las remesas de la diáspora venezolana a sus familiares han mitigado parte de la contracción en la oferta de dólares del país, estas divisas no llegan a representar 25% de la caída de los ingresos petroleros.La burbuja del “este de Caracas” tiene diferentes orígenes, unos más oscuros y otros más lícitos. Ciertamente, tener un Gobierno menos adverso al sector privado, que comienza a aceptar, así sea informalmente y de forma muy desordenada, las leyes del mercado y que se hace la vista gorda con los controles de precio y de cambio, crea un clima en el que el sector privado (principalmente el comercio y la pequeña y mediana empresa) puede operar mejor y generar utilidades. Muy posiblemente la venta de un menor número de unidades, con menores costos pero con mayores márgenes, esté dando algo de oxígeno y utilidades a las redes de distribución y comercialización. Pero que tan sostenible es esto, y que confianza se puede tener en que Maduro continúe en esta línea. A mi parecer muy poca, y hay que tomar esta aparente flexibilización con mucho cuidado.

Una segunda fuente que alimenta la burbuja es la movilización interna, pues familias con poder adquisitivo que antes hacían vida en el interior del país se han mudado a Caracas en busca de servicios públicos, especialmente agua y electricidad. Pero esto es un juego suma cero. Es decir, que el incremento de ese consumo en el este de la capital, es a costa de una disminución importante del mismo en el interior del país.

No es anecdótico, ver lo destruido que están ciudades como Maracaibo, Barquisimeto o la misma Valencia. Por último, los enchufados y corruptos de siempre, que cuentan con un gran poder de compra de artículos de lujo, y que se han visto obligados a gastar en Caracas sus dineros mal habidos por no poder hacerlo en el resto del mundo debido a las sanciones. Es difícil medir estas dos últimas tendencias, pero ciertamente deben ser parte de la explicación de lo que está ocurriendo.

Este renacer en el este de Caracas, de bodegones, de restaurantes de primera categoría y de Dom Pérignon, mientras que el resto del país se hunde en una crisis muy profunda, exacerba las diferencias entre los ricos y los pobres. Los bodegones llenos de Nutella, y de productos de Costco, me recuerdan las tiendas de turistas en Cuba, donde unos pocos privilegiados con acceso a divisas podían comprar esos productos. Por último, la política que está aplicando el Gobierno puede resumirse en “Caracas (y solo el este de Caracas) es Caracas y el resto, monte y culebra”.

 

 

 

Petro, una estafa al ciudadano que vive de su salario, un SCAM por Alexander Guerrero – Blog Alexander Guerrero – 1 de Enero 2020

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¿Había pensado Usted que el Petro vendría con el mercado negro bajo el supuesto afirmado por el gobierno de ser dinero fiduciario? El Petro en realidad es otra cosa, mas parecido a un SCAM, una estafa y solo dinero paralelo desmaterializado, es decir, digitalizado, veamos esos detalles en esta radiografía a su estructura de valor.

El Petro, un dinero paralelo diseñado para engañar a consumidores de bajos recursos y bolivarizados, los dolarizados no tienen utilidad de un dinero paralelo al Bolívar. De esta manera, el sistema de servidumbre tiene dinero falso y bajo control del Estado, un cuasi-dinero digitalizado, unidad de cuenta, ergo, no es dinero fiduciario.

De partida y por definición de su arquitectura digital, el Petro (que tiene un -supuesto- precio de 30 dólares) no se puede canjear por ninguna otra moneda, tampoco puede efectuar las tres principales características que definen al dinero, sea o no “cripto”.

De acuerdo con las reglas que controlan el cambio/canje/arbitraje del Petro, el Petro habiente -tenedor- vende una ilusión que el gobierno le vende como divisa o valuta, aquella moneda fiduciaria emitida por un país que la respalda por su poder económico, siguiendo la regla de abandono del Patrón Oro, en 1972, por los Estados Unidos.

Sin embargo, sus características principales como dinero, precautelativa, especulativa y transaccional no están entre las características del dinero digital y paralelo con el cual definimos al Petro; por lo tanto, el Petro no califica ni como valuta, ni divisa o dinero fiduciario. Pero, es un emisario político, lleva al público que lo demanda al servilismo del Estado, una señal acerca de su poder coercitivo que ejerce como dueño de una señal electrónica que trata de operar como dinero paralelo digitalizado.

De esta manera, el Estado expresa sin tapujos, en las buenas y en las malas, que el Petro es moneda digital porque el Estado lo impone. El usuario del Petro, que ahora lo utiliza como un “token” o ficha de cambio, sabe que circula electrónicamente bajo control de cambio y no es convertible, no es dinero fiduciario y es propiedad de un Estado.

Revisemos la teoría y política monetaria para aprender más del Petro y el dinero. Observemos el “core” (punto central) del concepto y eso que el Gobierno impone como dinero-divisa: el Petro.

Para calificar como dinero, fiduciario, de curso legal y paralelo, éste debe presentarse como unidad de cambio (transaccional) para adquirir bienes y servicios sin ninguna limitación, también debe poseer la capacidad de ser dispuesto por su propietario como instrumento financiero de ahorro, y por último debe estar disponible para actividades especulativas que representan, igualmente, mecanismos que lo hacen propietario de ese dinero paralelo y hacen que el dinero absolutamente sea convertible por otro dinero o instrumento financiero denominado en cualquier moneda.

Nada de eso posee o caracteriza al Petro, ergo, no es dinero, quizás con el mismo valor intrínseco de una “chapita” de una soda o una polarcita. El cripto-experto del Gobierno dice -y copio- “…los artículos que se pueden comprar con el Medio-Petro no son sólo alimentos y medicinas, también ropa, zapatos y electrodomésticos…” Esa otra restricción del Petro se puede extender a todo el diagrama distributivo de la oferta de bienes en el mercado, tanto por individuos como empresas, bajo acción de la propiedad privada.

Bajo esas condiciones de control de cambio impuesto desde su creación, como dinero paralelo, al no poder intercambiarse por otro dinero, como naturalmente caracteriza operaciones financieras en el mercado monetario en cuanto al dinero (paralelo y no paralelo), de curso legal, nos preguntamos: ¿Qué tendría que hacer un agente económico para tener acceso al Petro?

Supongamos que ese sea su deseo, para obtener una cartera electrónica que le permita hacer transacciones (así como hemos afirmado anteriormente), operaciones transaccionales, ahorro incluyendo su carácter especulativo, el Petro disfruta de fuertes reglas cambiarias. Quien tiene un Petro tendrá que morir disfrazado de Petro, no podrá canjearlo en el mercado por dólares, euros, títulos, bonos, acciones; ergo, no es dinero “digitalizado”, es una “chapita” para un truque por empanadas.

Así, por ejemplo, ¿qué hará el comerciante con los precios que él dispone de bienes para venderle las cosas que necesita y que estan permitidas? ¿Tendrá ese comerciante incentivos e instituciones que le permitan hacer con el Petro lo que hace con otro dinero en circulación, por ejemplo, el Bolívar hiperinflacionado, ¿con su poder de compra destruido? ¿Dividirá su patrimonio en, digamos, una mitad dinero FIAT -dólares bolívares- y la otra mitad en Petros? Si así lo hace ese agente económico inmovilizará más de la mitad de su capital -incluyendo la parte de su patrimonio en Petro-, lo cual significa que la mitad(¡!) de su capital quedará inmovilizada por las reglas cambiarias establecidas en el Petro.

Recapitulemos; una moneda normal la definen tres cualidades: la transaccional, (comprar pan y vino), una segunda, precautelativa (ahorrar, hacer a ese dinero plenamente convertible a otra moneda, reserva internacional) y, una tercera, especulativa, que me permite subastarlo, venderlo, tirarlo al aire y ver si cae de “cara o sello”.

Como se puede ver, el Petro no es dinero contante y sonante, tampoco y mucho menos, fiduciario, por las mismas razones, está sujeto por definición a un férreo control del Estado, su propietario. Tampoco es dinero paralelo porque no ejecuta o no permite que se ejecuten todas las funciones del dinero fiduciario, o FIAT. Entonces, propongamos llamarlo, con exactitud: “DINERO PARALELO” (no Cripto-dinero), sino dinero digitalizado, de circulación restringida, bajo control de cambio.

La reacción del público ha sido de inmediata desconfianza -como todo lo que se siente y proviene del gobierno- a tal grado, que ni a nivel internacional ni nacional se registran en los centros de las cripto-monedas, operaciones y transacciones. El gobierno, en autos de esas limitaciones, ha buscado convertirlo en dinero paralelo digitalizado y en unidad de cuenta como lo propone el segundo decreto al respecto.

En otras palabras, el Petro está sujeto a una regulación que inhibe su cambio, ergo, está bajo control de cambio y, ello, es evidente. El gobierno teme que si lo habilita a cambiarse se devaluará -como dinero paralelo- de inmediato detrás del Bolívar, su pariente principal.

En un largo artículo que publiqué por estos lados y por otros, de los cinco que he escrito sobre el Petro adelanté sus características: un dinero paralelo restringido, no cripto, pero si digitalizado. Por cierto, el Petro no podrá ser cripto-dinero porque su transacción en el mercado abierto está prohibida y si no se comporta como base monetaria que circula en efectivo y digitalizado, no es fiduciario o no es dinero FIAT, como lo es toda moneda impresa y acuñada por un Estado.

Debo acotar que tampoco es “cryptomoney”, entre otros razones porque está en poder y propiedad del Estado. Acotamos firmemente: sólo es cripto-dinero si ese dinero es privado. En este caso es propiedad del Estado con la pretensión de ser divisa sustitutiva de otras divisas (euro, dólar, yen, etc.) y por ello no es cripto-dinero, entre otras tantas características que hemos discutido en esta nota. Recordemos que la condición de privado es sencilla y se entiende como aquello que dice: “hoy es mío y mañana es tuyo” y, en el intercambio, hubo bienes valorados por ambas partes en un cierto punto de equilibrio, que define la relación de precio entre esas dos dineros: el dinero paralelo al Bolívar, perteneciendo al gobierno.

Finalmente, una acotación a algo que el gobierno ha dejado de reflejar en su propaganda acerca del Petro es aquello relacionado con las reservas. Recordemos que el supuesto respaldo al Petro provenía del petróleo y el oro, más otras cosas; no sabemos que lo sea del narcotráfico, pero, dudamos al respecto y esperamos una negativa del gobierno inmediatamente a esta acotación de un posible respaldo del “narcobusiness” al Petro.

En lo que respecta al petróleo como supuesto respaldo, queda afirmar que nadie “con un dedo de frente” creerá que una moneda paralela en propiedad del Estado venezolano, en realidad, estará en el mismo entorno que ha llevado al Bolívar a devaluarse perdiendo más de 123 ceros. Todos sabemos que el bolivar se depreció en un 99% porque el petroleo cayó dos millones de barriles diarios de producción.

Respecto del oro, éste está en manos de bandas criminales que son agentes económicos asociados con hombres del gobierno, civiles y militares. Y, hay muchos indios muertos porque los truhanes del oro llegaron a depredar sus tierras en búsqueda del oro con los más contaminantes y depredadores sistemas de extracción y refinación primaria, creando el síndrome de la Tragedia de los

Con todos estos elementos, el Petro luce y se comporta como una estafa, el engaño lo divulgó al país el superintendente de cripto-monedas, quien destacó, esta semana, que el Petro es un experimento -y así lo creo un experimento de ingeniera social- que quiere crear una mecanismo de pago, unidad de cuenta, sin poseer valor intrínseco. Cualquier tribunal internacional, con este argumento monetario que expongo y desarrollo puede declarar el desaguisado del Petro como una estafa del gobierno, digo, entre otras de tantas estafas.

Por ello habrá mercado negro para el Petro, quien tenga Petros podrá ir al mercado negro a vender con descuento, al portador, y recibir menos dólares de los que muestra el decreto. La devaluación llegará, a raudales, junto con la hiperinflación, lo cual causará un segundo colapso financiero a las finanzas públicas y al Banco Central de Venezuela. Así habrá hiperinflación bolivariana y Petro-inflación.

Definimos al Petro como dinero paralelo no trasferible y bajo control de cambio, como una estafa realizada por el poder coercitivo del Estado armado hasta los dientes… para obligar al ciudadano de menores recursos que será destino de pagos con Petro por parte del gobierno, particularmente salarios y otros pagos no salariales.

Pronostican resaca económica para febrero de 2020 cuando se acabe la explosión de dólares por Didiana Patricia Archila – El Nacional – 12 de Diciembre 2019

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El economista José Toro Hardy aseguró que se está generando una economía subterránea en el país, en la que se desconoce el origen de la masa monetaria que circula y en la que son inciertas las consecuencias que pueda traer.

«Mucho me temo que entre enero y febrero se producirá una gran resaca económica cuando el país despierte del mini boom comercial producto de una dolarización atípica», escribió el economista y profesor José Toro Hardy en Twitter.

En entrevista con El Nacional, Toro Hardy señaló que este «mini boom comercial» es evidente en zonas de alto poder adquisitivo. Tal es el caso de Baruta, Chacao y el norte de Valencia, entre otras.

«Este fenómeno es consecuencia de que se está utilizando el dólar, de la cantidad de productos que se está importando y que se venden en bodegones y automercados. Eso ha movilizado un poco la economía, respecto a años anteriores», indicó.

Los factores de la posible resaca económica

Alertó que para el mes de febrero podría generarse una resaca económica como resultado de esta situación. «No sabemos la sustentabilidad de esto. Primeramente, porque no está determinado el origen de los dólares que lo promueve. Anteriormente en Venezuela, 97% de los dólares que entraban a la economía provenían del sector petrolero, que actualmente está de capa caída y no está aportando divisas al país», dijo.

Toro Hardy reconoció que hay dólares que provienen de la exportaciones no tradicionales y que son totalmente legítimos, así como los que vienen por vía de las remesas. Sin embargo, destacó que la mayoría de esos giros no llegan en dólares, sino mediante una persona con cuenta en el exterior que los compra y da a cambio los bolívares.
«Algunas personas dicen que puede ser de lavado de dinero o de narcotráfico. Otros refieren mecanismos de contrabando de gasolina a Colombia, que genera una gran cantidad de dólares. Esos dólares como no pueden ser bancarizados, se ponen a circular. Se convierten en vía de mercancías que entran del exterior que pareciera un boom que no sabemos cuán sustentable pueda ser. No tengo claro si eso se pueda mantener más allá del mes de febrero», indicó Toro Hardy.

El experto duda si esta masa monetaria será suficiente para reemplazar los ingresos de divisas que proveían de la economía formal.

Recordó además que estacionalmente los meses de enero y febrero son los meses más lentos de la economía.

«Todo esto me lleva a sospechar que puede generarse un cambio o bien que se demande una situación diferente, hacia una dolarización completa de la economía, forzada por las circunstancias«, expresó.
Pero el economista negó que el Banco Central actualmente esté en capacidad de llevar a cabo una dolarización formal, debido a las pocas reservas líquidas que posee la entidad.

Una economía subterránea

José Toro Hardy afirmó que el país se está pasando a una «economía subterránea», en la que se desconoce el origen de los fondos, cómo se alimenta, cómo participan los actores. Así como tampoco hay un Banco Central que tenga el control de la masa monetaria que circula.

Indicó que la contracción económica que se desarrolla en el país desde hace seis años hace que la economía esté asfixiada. «Hay una contracción muy fuerte que, según el Fondo Monetario Internacional, este año es de 35% del producto interno bruto. Si sumamos la que se ha originado en los últimos seis años, la economía se habrá contraído 70% en total del PIB», recordó.
«No tengo claro cómo es la incorporación de esta economía al sistema económico normal. Un cosa está clara: el régimen había dicho que le iba a romper el espinazo al dólar y parece ser que está sucediendo al revés. Pero de una manera muy atípica porque es una dolarización muy poco convencional«, declaró.

La falla de «dolarización»

El economista afirmó que para que una dolarización funcione tiene que dolarizar tanto el ingreso como el gasto de las personas.

«Acá nada más está dolarizado el gasto, porque la mayoría de los venezolanos sigue percibiendo sus ingresos en bolívares», criticó.

Además, aseguró que la gran mayoría de los venezolanos no puede participar de ese «mini boom comercial», lo que genera unas tensiones importantes en el ámbito social.

Así es el fracaso de Nicolás Maduro con la inflación, el petro y la dolarización por Guillermo Ortega – ALnavío – 26 de Noviembre 2019

¿Qué busca Nicolás Maduro con el petro? Cree tener un plan para combatir la hiperinflación y aunque muy pocos creen que lo tiene, lo ha ido ejecutando. A veces da la impresión de que a Nicolás Maduro lo asesora una secta monetarista ingenua. Toda la parafernalia en relación al petro, la criptomoneda, medio de pago que, de tiempo en tiempo, Maduro resucita, parece ser una pieza fundamental en ese plan. En realidad la pregunta no es si tiene un plan, la interrogante fundamental es cuáles son sus posibilidades de éxito.
El petro parece ser una pieza fundamental en el plan de Maduro / Foto: Sunacrip
El petro parece ser una pieza fundamental en el plan de Maduro / Foto: Sunacrip

Desde agosto de 2018, cuando se introdujo el bolívar soberano y se hablaba de aumento de la gasolina, ajuste fiscal y disciplina monetaria, mucho de lo cual quedó en la retórica del momento, el gobierno de Nicolás Maduro ha venido jugando a una fuerte restricción del crédito bancario con el objetivo de reducir la tasa de inflación. Es la recomendación de ese grupo de asesores. Es la tesis fundamental del monetarismo ingenuo, el control de los agregados monetarios traerá como consecuencia el abatimiento de la inflación. La fuerte restricción de caja ha producido una brutal contracción del gasto fiscal que también encaja en el esquema.

La retórica del Plan Real

No es difícil imaginar que algunos de los asesores iniciales del plan de Nicolás Maduro, cuando se hablaba de ajuste fiscal draconiano, coqueteaban de igual manera con el Plan Real brasileño de 1994. Todo es parte del mismo programa. Introducir una unidad de cuenta que ancle las expectativas. Hay que destacar, lo convencieron además de eliminar algunas de las políticas más equivocadas: el control de precios y el cambiario. Trataron de avanzar sin éxito con la eliminación del subsidio a la gasolina e introdujeron algunos nuevos tributos como el reciente impuesto al patrimonio. Pero al final, la caja se ha ajustado por vía de los hechos, con una brutal contracción del gasto, y lo único en firme que queda es la restricción del crédito bancario.

Sin embargo, como en todo experimento monetarista ingenuo, los resultados de nuevo vuelven a porfiar con la doctrina. La tasa de inflación reportada por el Banco Central de Venezuela (BCV) cedió de mayo a julio, con tasas de inflación que llegaron a bordear el 20%, pero los resultados desde agosto apuntan a un recrudecimiento del proceso hiperinflacionario.

Un nuevo episodio

Como se sabe la definición formal de la hiperinflación es en cierta forma arbitraria. Tasa de inflación mensual igual o superior a 50%, sostenida a ese nivel, y un colapso de la demanda de dinero, en otras palabras, en la confianza de la gente en el signo monetario. La definición introducida por Phillip Cagan, el célebre economista norteamericano, en una nota a pie de página de su famoso artículo de 1956, todavía es muy útil para caracterizar esos eventos en que el gobierno monetario colapsa.

La hiperinflación venezolana encaja en esa definición original. Si tomamos el índice de precios, y empezamos a finales de 2017, Venezuela ha experimentado más de dos años con un proceso clásico de hiperinflación. Si en cambio se toma la tasa de cambio del mercado paralelo, la duración ya alcanza tres años. Aun así, no estamos entre los episodios más severos, aunque sí se va a recordar entre los casos más prolongados. Para colocarnos en perspectiva, la hiperinflación en Hungría en 1945 llegó a registrar tasas de inflación promedio diarias de 207% y tuvo una duración de 11 meses. Es la hiperinflación más severa que se conoce. La más prolongada ha sido la nicaragüense de 1986, con cinco años.

El ritual del petro

El gobierno quiere utilizar el petro como parte del ritual del monetarismo ingenuo. Para ello tiene las facultades exclusivas de emisión monetaria. No obstante, el hecho que tenga esa facultad no significa que puede determinar el precio de la moneda. Es un caso de libro de texto. El gobierno entra en diferentes relaciones con los agentes económicos, por ejemplo cobra impuestos y presta algunos servicios, paga proveedores y empleados, realiza transferencias, etc. En la medida que toma dinero del Banco Central y realiza esos pagos, el dinero circula y entonces se determina el nivel de precios. Es un asunto sencillo pera a veces poco comprendido. La inflación es sencillamente un resultado de oferta y demanda. El dinero es un activo para sus demandantes y un pasivo para sus oferentes. Un crecimiento sostenido en la oferta de ese activo conduce a una disminución en su precio.

En el proceso venezolano no hay nada muy diferente y la llegada de los monetaristas implicó que el alto gobierno ya no hablase más de inflación inducida. Al final se comprendió que el exceso de oferta monetaria sobre la demanda real de dinero, tiene mucho que ver con la inflación. Con el arribo de los monetaristas el acento se alejó de los controles y el énfasis se colocó en el control de los agregados monetarios.El Plan Real de Fernando Henrique Cardoso en Brasil no funcionó por arte de magia / Foto: WC

El Plan Real de Fernando Henrique Cardoso en Brasil no funcionó por arte de magia / Foto: WC

La determinación del precio de la moneda

El petro comenzó siendo un ejercicio en ese mundo esotérico de las criptomonedas. En ese ambiente existe de todo, desde estafas hasta algoritmos muy interesantes y útiles que pueden resolver muchos problemas prácticos, pero quienes comenzaron a asesorar al gobierno en el diseño de la estrategia antinflacionaria vieron en ese instrumento la misma narrativa que se utilizó en el Plan Real brasileño: la introducción de una unidad de cuenta que permitiese anclar las expectativas.

El objetivo es sustituir al bolívar por otro instrumento de pago y al mismo tiempo anclar las expectativas con una moneda que en teoría mantiene su valor en dólares. El gobierno pretende que sea el petro. Pero como suele suceder, en un mercado no es posible controlar cantidades y precios al mismo tiempo. El gobierno pretende que su precio sea fijo, pero de nuevo el resultado final es un asunto de oferta y demanda. Al igual que no puede contener sus necesidades de financiamiento en bolívares, lo mismo va a pasar con los petros.

Es cierto que tiene muchas formas como para imponer en principio su uso. Puede pagar en petros y al mismo tiempo aceptarlos como forma de pago, para cancelar impuestos, vender algunos activos y aceptar petros. Lo que no puede hacer es obligar a los agentes a mantener petros como reserva de valor. Si emite demasiados petros, y tiene un amplio margen para hacerlo, en teoría hasta más de siete veces el tamaño actual de la economía venezolana, el resultado previsible es que el precio caiga en la misma forma en que lo ha hecho el precio del bolívar.

No basta con proclamar que tenga respaldo petrolero. La promesa en sí misma, que está débilmente documentada, es hecha por un gobierno que ha repudiado todas sus otras deudas. Es una de las tantas promesas incumplidas de un gobierno que tiene una reputación muy precaria. Además, no importa el respaldo que tenga, depende al final de cuántos petros puedan emitirse. Si se aceptase la proclama que hay un límite en monto de emisión, ese límite es demasiado laxo.

A veces se cree que el proceso de hiperinflación puede acabar por muerte natural en la medida que el gobierno no consigue más incautos que demanden la moneda que emite. Se produce un total proceso de sustitución por otra moneda y sencillamente no hay más impuesto inflacionario que recaudar. Pero eso depende del poder que tenga el gobierno para obligar a los agentes económicos a aceptar la moneda como forma de pago. Población particularmente débil es todo el universo de empleados públicos, pensionados y proveedores que no tienen otra forma de cobrar sus deudas. La duración depende de forma crucial de ese elemento.

Cualquiera que se haya acercado a un cursito de teoría monetaria, sabe que el dinero tiene tres funciones básicas: unidad de cuenta, medio de intercambio y reserva de valor. El abuso de la emisión monetaria hace que el bolívar pierda valor y pierda esos tres atributos. Pierde su condición de medio de pago por cuanto no existen instrumentos eficientes para realizar transacciones, no hay denominaciones adecuadas y tampoco es reserva de valor por cuanto la inflación hace que sea imposible mantenerlo por mucho tiempo.

Ese proceso de dolarización forzada que estamos viviendo es una consecuencia directa de una política monetaria que financió masivamente al gobierno. No es algo que pueda valorarse como positivo, sino un desplazamiento de una moneda por otra.

Hoy tenemos una situación, donde conviven varias monedas, dos de ellas, el bolívar y el petro, emitidas por el mismo actor. El gobierno todavía abusa de su poder de pagar a algunos de sus acreedores con bolívares, con lo cual sigue deteriorando el poder de compra de los que adquieren bolívares. Ahora pretende hacerlo de forma masiva, con una moneda que en teoría mantiene su poder de compra, pero en la práctica continúa abusando de su poder de emisión.

Un programa de estabilización

Una gran lección en materia de estabilización es que el solo control del agregado monetario no basta. No hay plan antinflacionario sin tres componentes básicos. Ajuste fiscal que permita reducir de forma ostensible las necesidades de financiamiento monetario. Anclaje de expectativas que permitan detener la inercia en la fijación de precios y un tremendo esfuerzo de venta. Es difícil determinar la combinación exacta porque recuperar la demanda de dinero siempre es un asunto de fe. Pero no hay plan de estabilización que haya funcionado sin la presencia de esos tres componentes. El Plan Real brasileño, ejecutado por Fernando Henrique Cardoso en 1994, no funcionó por un ejercicio de magia. Se introdujo una unidad de cuenta virtual que luego terminó por sustituir la moneda original, ello permitió anclar las expectativas y recuperar la demanda de dinero. Detrás había un plan ordenado de ajuste fiscal.

El gobierno sigue teniendo una brecha muy importante de financiamiento y en realidad no hay arreglo monetario que solucione de forma mágica ese problema. Suele suceder con esos ejercicios de monetarismo ingenuo que efectivamente el control monetario funciona, pero la caída en el nivel de precios no es permanente. La tasa de inflación termina repuntando. Es lo que se observa en los resultados de septiembre y octubre. Incluso si el gobierno adoptara una especie de patrón oro, en cualquiera de sus variantes, la promesa tendría muy corta duración.

De las tres condiciones que debe tener un plan antinflacionario, el gobierno en realidad no tiene ninguna. No tiene suficiente ajuste fiscal. Tampoco tiene algo que ancle las expectativas y su esfuerzo de venta es sólo una retórica confusa.

BCV: la exprimidora oficial del oro venezolano por Lisseth Boon y Lorena Meléndez – RunRunes – 24 de Octubre 2019

BCV: la exprimidora oficial del oro venezolano

La fuga del oro venezolano no solo ocurre por rutas del contrabando sino también por vías institucionales.

Valiéndose de sus competencias en la comercialización del oro y como custodio de las reservas internacionales, el Banco Central de Venezuela está dilapidando los recursos de la Nación hasta alcanzar mínimos históricos en un contexto de sequía financiera y de hiperinflación.

Hasta 2013, Venezuela estaba entre los primeros 30 países del mundo con mayores reservas de oro monetario, pero en cuestión de cinco años se han ido desvaneciendo gracias a los manejos del BCV. Controlado por figuras del entorno de Nicolás Maduro, el otrora organismo autónomo se ha convertido en el eje de un ecosistema sobre el cual pesan sospechas de lavado de dinero, sanciones y negocios millonarios que también han incluido recursos auríferos extraídos del controversial Arco Minero del Orinoco.

Este reportaje de Runrun.es en alianza con Connectas y el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) revela los mecanismos de los cuales se vale el BCV para obtener recursos alternativos y lograr liquidez tras el desmantelamiento de la industria petrolera como principal fuente de ingresos de Venezuela

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Dólar paralelo sobrepasó los 26.000 bolívares este lunes por  Karina Villarreal – El Nacional – 28 de Octubre 2019

El precio del dólar mantiene la tendencia al alza, como consecuencia de una inyección de 800 millardos de bolívares en el flujo monetario

dólar

El precio del dólar se mantuvo relativamente estable desde inicios del mes

El precio del dólar paralelo alcanzó un promedio de 26.102,20 bolívares este lunes. Esto representa un incremento de 3.034, 33 bolívares con respecto al cierre de la jornada del viernes 25 de octubre, cuando se ubicó en 23.067,87 bolívares.

En el transcurso de una semana, la divisa estadounidense presentó un alza equivalente a 8.005,89 bolívares, pues el lunes 21 de octubre se cotizó en 18.096,31 en una jornada de descenso que se había mantenido desde inicios del mes, con algunos altibajos.

La tendencia ascendente comenzó a llamar la atención desde el miércoles pasado, cuando el dólar superó la barrera de los 20.000 bolívares.

La tasa de cambio del Banco Central de Venezuela sobrepasó esa cifra el viernes, al ubicarse en 20.454,31 bolívares. Y continúo con alza este lunes al cerrar en 21.659,92 bolívares.

Inyección de dinero

Ante el abrupto incremento en el precio del dólar, Asdrúbal Oliveros explicó el viernes, que el causante del alza fue la inyección de 800 millardos de bolívares en el flujo monetario, por parte del régimen de Nicolás Maduro.

«La fórmula se repite: el Ejecutivo inyecta órdenes de pago por casi 800 millardos de bolívares, en apenas dos días, y el tipo de cambio reacciona con fuerza», escribió en Twitter.

Monitor Dólar Paralelo Venezuela@monitordolarvzl

Actualización del Día 28/10/2019 1:00 PM Bs 26.102,20. El valor asciende 6,97 % con respecto a la publicación anterior, es decir Bs. 1.701,77@enparalelovzla tiene únicamente un compromiso informativo; brindamos l precio del dólar según diferentes entidades de importancia.

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¿Cómo impacta la resolución del BCV sobre el dólar y los créditos comerciales? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 25 de Octubre 2019

¿Cómo impacta la resolución del BCV sobre el dólar y los créditos comerciales?
El Banco Central de Venezuela publicó en la Gaceta Oficial 41.742, correspondiente al 21 de octubre de 2019, una resolución que afecta a los créditos comerciales: la categoría que abarca dos tercios del total de préstamos porque, entre otros ámbitos, incluye el financiamiento al comercio y los créditos de corto plazo a empresas o particulares.

La medida del Banco Central entra en vigencia el lunes 28 de octubre y relaciona lo que las empresas y los particulares deberán pagar a la banca por los créditos comerciales que se otorguen a partir de esa fecha, con la fluctuación que tenga el precio del dólar en el mercado oficial.

Para relacionar los créditos comerciales con la fluctuación del tipo de cambio el Banco Central publicará diariamente el Índice de Inversión, un indicador que aumentará en proporción a como lo haga el precio del dólar. El Índice se formará tras dividir el tipo de cambio del día entre un valor base y multiplicarlo por cien.

Además, el Banco Central crea la Unidad de Valor de Crédito Comercial que surgirá tras dividir el monto del crédito entre el Índice de Inversión. De esta forma, el capital del crédito y los intereses serán expresados en esta unidad. Al momento de realizar el cálculo inicial de los intereses, los bancos deberán emplear una tasa anual que deberá ubicarse entre 4% y 6% anual.

El aspecto clave es que la resolución tiene como consecuencia que el monto a pagar por capital e intereses aumenta si el precio del dólar sube en el mercado oficial y se mantiene igual si el dólar desciende.

Cálculos efectuados en la tesorería de un banco, a manera de ejemplo, indican que si una empresa recibe un préstamo de un millón de bolívares por un plazo de 30 días, a la tasa anual de 6% y en esas cuatro semanas el precio del dólar aumenta 25%, la empresa deberá pagar por capital e intereses un millón 256 mil 276 bolívares, es decir, el costo del crédito se dispara a una tasa anual de 307%.

Las consecuencias

Con esta medida el Banco Central busca acabar con la entrega de créditos para la compra de dólares, a fin de disminuir la demanda de divisas y estabilizar el tipo de cambio, algo que admite en la resolución al señalar que intenta reducir “el impacto en el valor de la moneda ocasionado por operaciones de arbitraje cambiario”.

Pero la resolución afecta a todos los créditos que se otorgan bajo la categoría de comerciales, por lo tanto, impacta a comercios que necesitan reponer mercancía o empresas que requieren comprar materia prima o repuestos con un préstamo de corto plazo.

Banqueros consultados explican que si el precio del dólar aumenta –algo que tiene una alta posibilidad porque el Banco Central financia al Gobierno creando bolívares que ingresan a la economía y se dirigen a la compra de divisas–, muy pocas empresas estarán en condiciones de generar ingresos suficientes para cancelar los créditos.

Además las empresas y los comercios tendrán una gran incertidumbre para calcular el precio de sus productos, en un entorno donde una disparada del dólar catapulta lo que tienen que cancelar a los bancos por capital e intereses de los préstamos que reciban.

Entre el 1 de julio y el 5 de agosto, el precio del dólar en el mercado oficial se disparó 78% gracias a que el Banco Central impulsó la demanda de divisas creando bolívares para financiar al Gobierno en momentos en que la oferta de dólares es ínfima, tras el descenso de la producción de petróleo.

Si el Banco Central tiene éxito y logra estabilizar el tipo de cambio, la banca sufrirá un impacto considerable en sus ingresos: en el ejemplo utilizado anteriormente, si el precio del dólar no aumenta la empresa que recibió un préstamo de un millón de bolívares solo pagaría una tasa de interés anual de 6%, en momentos en que la inflación acumulada en los primeros nueve meses del año es de 4.679%.

Banqueros explican que el resultado será una mayor contracción del crédito porque si el precio del dólar aumenta las empresas tendrán grandes dificultades para pagar capital e intereses; y si el dólar se mantiene estable, los bancos sufrirán una fuerte caída de sus ingresos y no tendrán mayor incentivo para prestar.

La mayor contracción del crédito profundizaría la recesión en momentos en que la economía acumula una caída de 57,6% entre el primer trimestre de 2013 y el primer trimestre de 2019.

Proteger el activo en dólares

El analista financiero Leonardo Buniak considera que la medida del Banco Central tiene una consecuencia que debe ser analizada: “En 2017, el activo de la banca en dólares equivalía a 12.120 millones y al cierre de septiembre a solo 259 millones al tipo de cambio oficial. Por lo tanto, al indexar la cartera de créditos comerciales al dólar se evitará que continúe el descenso del activo en términos de divisas”.

“Lo más probable es que la banca se concentre en este crédito comercial, que va a estar indexado al dólar, exigiendo colaterales en divisas. Para las empresas habrá un riesgo de caer en sobreendeudamiento si el dólar se dispara, algo que podría elevar la morosidad”, dice Buniak.

Agrega que “el resto de los préstamos, como el financiamiento al consumo mediante las tarjetas de créditos, prácticamente va a desaparecer porque no habrá mayor incentivo para otorgarlos”.

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