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Sistema eléctrico del país continúa frágil y suma fallas, advierten expertos por María Victoria Fermín K. – Efecto Cocuyo – 8 de Julio 2020

Las circunstancias que condujeron a los apagones de 2019 en Venezuela no se han superado. El sistema eléctrico continúa frágil y suma averías, aseguran expertos.

La noche del lunes 6 de julio un fuerte bajón de luzseguido de cortes del servicio en varios estados del país, removió recuerdos de la crisis del año pasado.

En Caracas, usuarios de las redes sociales reportaron ver un destello en el cerro El Ávila. Una explosión.

De acuerdo a la información extraoficial que maneja la Asociación Venezolana de Ingenieros Eléctricos, Mecánicos y Profesiones Afines (Aviem) esa noche hubo una falla en un tendido eléctrico ubicado a la altura de Sebucán y que forma parte del anillo de Caracas.

Específicamente en una estructura, “en la que confluyen líneas eléctricas aéreas y desde allí parten cables subterráneos en 230 kV para alimentar la subestación Convento. Se presume que allí sucedió la falla”, dijo uno de sus miembros.

La avería ocasionó que se desconectaran unidades de generación en las plantas Barcazas, Tacoa, Picure  y otras subiendo hacia Los Teques como la planta José María España. También resultaron afectadas las centrales térmicas La Raisa e India Urquía en Los Valles del Tuy y La Raiza.

Falla en simultáneo

La fuente, que prefirió mantener su nombre en reserva, explicó que en simultáneo se desconectó una de las líneas del sistema 765 kV que alimentan las subestaciones San Gerónimo y La Arenosa. “Y arrastró el sistema 400, causando la salida de la planta Centro a La Arenosa, de la subestación Yaracuy y tuvo un efecto cascada”.

Los dos eventos habrían estado relacionados. “Creemos que estuvieron conectadas, una arrastró a la otra”, dijo aunque desconocen cuál afectó a cuál.

Ese 6 de julio, a las 10:00 p. m., la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) solo alcanzó a decir que hubo “un evento” en el sistema eléctrico que estaba afectando el suministro “en algunas zonas de nuestra Capital y los estados de Centroccidente“.

Tras 50 minutos indicaron que “gracias al rápido accionar por parte del personal operativo”, habían logrado recuperar “más del 90 % de las cargas afectadas” en Distrito Capital.

A la afectación en la región suroccidental del país —que incluye los Andes, Barinas, Alto Apure y el sur del Lago de Maracaibo— se suma la salida de servicio de la recientemente reactivada Central Hidroeléctrica Fabricio Ojeda (La Vueltosa).

“Son aproximadamente 220 MW que pierde la región. Significa un incremento brutal de los racionamientos allí, porque la capacidad ahora fuera de servicio representa mas de un tercio de la demanda”, dijo el ingeniero eléctrico que conversó con Efecto Cocuyo.

Sistema semioperativo

El experto insistió en que en la actualidad Corpoelec no tiene capacidad de respuesta para atender la situación de emergencia que se atraviesa. Esto, en cuanto a equipos y recurso humano.

Aviem estima que de unos 45.000 trabajadores que llegó a tener la corporación, en la actualidad cuentan con unos 12 mil empleados, de los cuales escasamente de 2.000 a 3.000 son técnicos especializados.

El especialista advirtió que por esta razón Corpoelec cayó en una semioperatividad. Explicó que cuando ocurren esas fallas la respuesta será más o menos rápida de acuerdo a la configuración del sistema eléctrico en el momento, pero además, a veces les toca a los técnicos ir personalmente a reactivar una subestación “y eso toma tiempo”.

A esto se suma la falta de generación local de energía para atender ciudades como Caracas o Maracaibo (en el estado Zulia). “Esto implica una mayor dificultad para sincronizar la alimentación eléctrica que viene del bajo Caroní porque se hace casi en manual”.

Añadió que “la situación del 2019 no se ha superado, persiste y se ha profundizado fragilidad del sistema. Han incrementado el numero de fallas de transmisión y distribución”. Además, reiteró que los equipos son viejos,” están golpeados y si se le sigue dando matraca es como una lámina que tiene una fisura y se le golpea contra el piso, nunca se sabe cuando esa fisura se va a abrir”.

Aumentan apagones en los Andes al quedar fuera de servicio La Vueltosa por Nataly Angulo – El Pitazo – 5 de Julio 2020

Apenas 25 días estuvo operativa la Central Hidroeléctrica Fabricio Ojeda, que fue reactivada por Corpoelec el 8 de junio, luego de permanecer cuatro meses parada por falta de agua

La Central Hidroeléctrica Fabricio Ojeda está paralizada | Foto: Archivo.

  

Mérida.- La Central Hidroeléctrica Fabricio Ojeda, conocida como La Vueltosa, quedó el viernes 3 de julio fuera de servicio y los racionamientos en los Andes se incrementaron hasta a 14 horas diarias, según el reporte de los usuarios.

La Gerencia de Servicios Públicos de la Corporación para la Protección del estado Mérida informó en sus redes sociales sobre la paralización de la central hidroeléctrica, que aportaba 227 megavatios al sistema eléctrico.

«Estimados merideños, desde ayer -viernes 3 de julio- la Hidroeléctrica Fabricio Ojeda está fuera de servicio, la cual suministra un porcentaje importante de energía a nuestro estado. Este inconveniente nos ha generado que los tiempos sin energía eléctrica en los circuitos sean más altos en comparación con los últimos días. Estamos trabajando en resolver el problema», se lee en un mensaje publicado en la cuenta de Instagram de la corporación dirigida por Jehyson Guzmán.

La unidad 3 de La Vueltosa -la única operativa- apenas estuvo 25 días en funcionamiento desde que las autoridades de Corpoelec lograron reactivarla, el 8 de junio, luego de estar cuatro meses paralizada por el bajo nivel de agua en el embalse.

En esta oportunidad, el embalse está sobre los 290 metros sobre el nivel del mar, la cota mínima en la que pueden operar las turbinas, según fuentes del sector.

Entonces, Freddy Brito, ministro de Energía Eléctrica, celebró la reactivación de la central y la consideró como una «victoria en materia de generación eléctrica.

A menos de un mes de esa «victoria», la central vuelve a paralizarse y la duración de los apagones en los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas y el Alto Apure aumentan.

Fuentes ligadas a la estatal informaron que Corpoelec ya contactó a los ingenieros que repararán el daño en la central que, hasta ahora, se desconoce. «Esta semana irán los mismos ingenieros que contrataron para ejecutar el arranque a principios de junio», contó al fuente.

Con la salida de La Vueltosa, los andinos se quejan de los duraderos apagones que se registran dos veces al día y alcanzan entre cinco y siete horas en cada bloque, según reportan los usuarios en las redes sociales.

Así vive Barquisimeto el colapso de servicios en Venezuela por Lirio Pérez Petit – El Estimulo – 24 de Junio 2020

Barquisimeto, la cuarta ciudad más populosa de Venezuela, la mejor planificada y capital musical del país, conjuga los males provocados por el colapso nacional de los servicios. Sus empecinados habitantes luchan a diario en busca de un cambio.

Barquisimeto, la del cuatro y el corrío, la cuna de Dudamel, Aquiles Machado y don Alirio Díaz. La cuarta ciudad más grande Venezuela era referencia por su planificación urbana, con zonas separadas de uso industrial, comercial y residencial. Esta urbe que es un tablero cuadriculado, de direcciones imperdibles de calles y carreras numeradas, hoy sobrevive al colapso que arrastra al país entero.

Ahora, habitar la capital musical de Venezuela es un ejercicio agotador: sin agua, sin gas doméstico, sin gasolina y sin luz hasta por varios días.

Del crepúsculo a la penumbra

Desde el apagón de marzo de 2019, Barquisimeto padece interrupciones del servicio eléctrico que, al principio, fueron advertidas y medianamente planificadas. Pero en las últimas semanas alcanzan hasta doce horas ininterrumpidamente. Las consecuencias para niños, adultos mayores y enfermos, para comerciantes empeñados en subsistir y para la vida doméstica, se miden en dinero, pero también en saldo emocional: angustia, impotencia y pánico. Cada vez ronda más la idea de cuándo será el día en que se quedarán esperando el golpe de la breakera, que avisa que “llegó la luz”, porque se habrá ido indefinidamente. El riesgo lo han advertido especialistas del sector.

En centros de salud tanto públicos como privados tienen plantas alimentadas por combustible, o dependen de termoeléctricas que les permiten mantener activas áreas prioritarias, como algunos pabellones y unidades de cuidados intensivos. Aunque la gobernadora Carmen Meléndez afirmó que “sin luz podemos vivir, pero sin agua no”, la bomba eléctrica que hace llegar el agua a los últimos pisos del Hospital Central Universitario Dr. Antonio María Pineda de Barquisimeto no la acompaña en su apreciación. Se dañó y con agua en recipientes subidos a tracción humana se asea a los pacientes y se lava las manos el personal asistencial.

Sin respiro

Pero en las casas también hay enfermos. La señora “Yola” tiene 88 años de edad y una condición respiratoria que la fatiga. Tendría alivio con un concentrador de oxígeno, pero ese equipo funciona con electricidad y en Cabudare (ciudad “hermana” de Barquisimeto), donde vive, hay hasta tres cortes diarios; entonces, necesitaría una planta, que tampoco tiene, ni mucho menos gasolina para hacerla funcionar.

Otra opción serían los cilindros de oxígeno medicinal. Las empresas de suministros médicos los “recargan” por 30 dólares y, dependiendo de cómo el médico lo indique, puede durar un máximo de cuatro días; o sea, la familia debe disponer de unos 200 dólares al mes para eso. No tienen ese dinero ni el cilindro vacío, y es que las empresas ya no los alquilan. Esto, debido a que personas sin escrúpulos se los llevaban y no los devolvían, porque son de uso lucrativo en talleres de refrigeración y latonería automotriz para soldadura. Queda procurar que Yola se mantenga calmada y rezar para que sus dedos no se tornen azules por falta de saturación de oxígeno.

Vivir cerca de hospitales se convirtió en una bendición para quienes habitan las casas “donde nunca se va la luz” y quieren ayudar a familiares que solo pueden llegar hasta allá caminando, porque tienen vehículos varados sin combustible.

Los propietarios de minoristas de alimentos han debido hacer grandes desembolsos en plantas generadoras, inversores de energía, puntos de venta inalámbricos, baterías, servicios de internet y otros malabarismos para mantener los negocios, satisfacer la demanda y conservar plazas de trabajo. Simón Salas, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lara, asegura que son esfuerzos muy grandes que, lamentablemente, inciden en todo: costos operativos y de bienes y servicios al público.

Vivir contra reloj

Una feria de verduras por kilo (iniciativa del cooperativismo con sello larense) abre hasta las 3:00 p.m., según el más reciente decreto de la “cuarentena”, ahora radicalizada. Pero el personal se va antes, “para que no nos agarre el toque de queda”. Parecía que “nos perdonarían”, pero un parpadeo indica que empezó otra tanda sin electricidad. Quejidos, gritos y hasta maldiciones al unísono. La cajera pide que se separen en dos colas quienes van a pagar con dólares en efectivo y quienes lo harán con tarjetas. La planta solo da como media hora de vida al punto. Una tarjeta “no pasa”.

  • ¿Intento otra vez?
  • Sí, hazlo (y ligo que el banco no me vaya a debitar dos veces el monto).
  • Nada, ¿vuelvo a tratar?
  • Sí, por última vez.

Se frota el chip en el cabello, le pone un cartoncito debajo a la tarjeta y “¡pasó!”

  • Clave, chica.
  • (Detesto ese tratamiento, pero, en fin). Yo quiero marcarla.
  • Es que si muevo el punto se le afloja la pila y se apaga. Y el banco no volvió a repararlos ni tiene nuevos.

Todos en la cola supieron mi clave, pero coroné los vegetales y frutas de la semana. Poquito, para que no se dañen con los apagones los que van en la nevera.

Patria racionada

En algunas zonas, alrededor de las 7:00 p.m., empieza la “ración de patria”. En sectores del este, se escucha el ruido de las plantas que algunos privilegiados tienen y se percibe el olor a gasolina quemada. Si los datos de los teléfonos siguen activos, se lee en Twitter que El Manzano -población montañosa al sur de Barquisimeto, tras cruzar el puente Macuto sobre el río Turbio- nunca se apaga, porque “ahí viven enchufados”.

También, que la FAES se llevó detenidos a seis habitantes de los populares bloques de la urbanización Antonio José de Sucre, en el centro-norte de la ciudad, por cacerolear durante un apagón. Al día siguiente, el ruido de las sirenas de las patrullas y de las escopetas de perdigones les indicaba que volvieron para abortar cualquier otro intento de protesta intradomiciliaria. Los muchachos siguen recluidos en la sede de la Policía Nacional Bolivariana, al oeste de Barquisimeto.

Faes detuvo a Renzo Prieto Coronavirus Vargas Periodista Darvinson Rojas

Dormir sería la opción, pero el sobrepensamiento, los zancudos y el calor no dejan. En 2015, el ingeniero electricista larense Luis Vásquez Corro advirtió públicamente el riesgo de apagón, debido al estado en que se encontraba la hidroeléctrica Guri, y se lo llevó preso el SEBIN (la policía política del chavismo)

¿Y si su declaración está vigente pero ni él ni otro especialista lo dicen por miedo a que los encarcelen? ¿Y si la luz no vuelve en días o semanas? Queda pasar el insomnio mirando las agujas del reloj y contando las horas para que el pitido de los reguladores de voltaje avise que regresó la energía y esperar un rato a que se estabilice para revisar cuáles electrodomésticos se habrán dañado y encender los aires acondicionados y ventiladores que sobrevivieron.

Lara verdeoliva

Hasta julio de 2017, la incompleta gestión de Alfredo Ramos en la alcaldía trató de hacerla la “ciudad ideal”, con una etiqueta en redes #MeGustaBQTO, que resultó de encuestar a los foráneos y preguntarles qué era lo primero que pensaban al escuchar el nombre de la capital del estado Lara.

Desde el año 2000, la conducción del estado quedó en manos militares: dos períodos del comandante de la Aviación Luis Reyes Reyes, “comprometido con el progreso”; dos del maestro técnico del Ejército Henri Falcón, que pasó de rojo a azul por las “cuentas claras” y el “progresismo”; y ahora la almiranta en jefe Carmen Meléndez, con quien supuestamente “llegó la esperanza a Lara”.

Muchos esperan, más bien, un viraje del timón. Los barquisimetanos añoran la época de Enelbar (Energía Eléctrica de Barquisimeto, sustituida por la centralizada Corpoelec). En ese entonces, “se pagaba el recibo de luz en taquilla” y su imagen corporativa era un bombillo amarillo de bulbo, simpático, cuyo nombre usaban las madres para regañar a los hijos:

“Tienes todas las luces prendidas, ¿tú crees que somos socios de Kilovatico?”.

Colapso eléctrico se profundiza en cuarentena y acentúa el aislamiento por Carlos Seijas Meneses – TalCual – 31 de Mayo 2020

Fallas energía eléctrica - luz

El colapso del sistema eléctrico nacional se ha profundizado desde que Nicolás Maduro decretó el estado de alarma el 13 de marzo por el coronavirus, con al menos 19.090 interrupciones del servicio en todo el país hasta el 30 de abril, cifra que representa el 65,7% del total registrado en el primer cuatrimestre de 2020 y que además supera las 18.221 fallas que se reportaron en los 12 meses de 2017


Imagínese por unos minutos que, para evitar la propagación de una enfermedad que puede generar severas consecuencias y que no tiene por los momentos una cura, usted es obligado a confinarse de manera indefinida en una casa que no tiene luz, agua potable ni manera de rellenar el tanque y los tobos. Tampoco tiene gas para cocinar y por supuesto no lo salva una cocina eléctrica. Además, no hay señal telefónica, por ende no puede mantenerse informado del acontecer nacional e internacional, distraerse, ni comunicarse con su familia y amigos, a quienes no ve desde que el gobierno impuso una cuarentena.

En estas circunstancias muchos venezolanos, sobre todo los que viven en el occidente del país, están encerrados en sus casas. En el mejor de los casos, tendrán por pocas horas algunos servicios, pero casi nunca o nunca todos a la vez.

El 24 de mayo fue la primera vez en más de seis meses que Karina Figueroa, una joven de 27 años de edad que reside en el Distrito Capital, pudo volver a ver por una videollamada a su papá, que vive en Santa Bárbara del Zulia, una parroquia del municipio Colón ubicado al sur de la entidad, donde es oriundo.

«Por fin pude verlo por videollamada y casi lloro. Mi papá vive en un pueblo olvidado del Zulia y nunca tiene luz. Qué país», expresa Figueroa, que ha estado mucho más preocupada por su padre desde que el gobierno confirmó, en marzo, los primeros casos de coronavirus en el país. Él trabaja en el Hospital de Santa Bárbara, uno de los dos centros centinelas designados para atender casos de covid-19 en el Zulia.

En este estado del occidente de Venezuela, otrora potencia petrolera, la luz se fue al menos unas 4.365 veces desde el 13 de marzo, cuando Nicolás Maduro decretó el estado de alarma, hasta el 30 de abril. Según el Comité de Afectados por Apagones, los zulianos pasaron al menos 1.038 horas sin electricidad durante los dos primeros meses del confinamiento.

Desde el 17 de marzo el gobierno de Maduro ha impuesto una cuarentena en un país que, tras dos décadas de mala gestión, corrupción y falta de mantenimiento, sufre a cada instante, incluso por varios días seguidos, cortes de luz.

Para rematar, estas fallas han tenido un efecto devastador no solo en el suministro de agua potable sino también en los servicios de telecomunicaciones, lo que ha aislado aún más a una población precisamente en un contexto de aislamiento.

Figueroa cuenta que puede pasar hasta 15 días sin tener una conversación estable con su padre por mensaje, más allá del hola y de la bendición. «Incluso pasa que mientras estoy hablando con él, de repente deja de aparecer el doble check de Whatsapp (que significa que el mensaje fue entregado al destinatario) y solamente aparece uno (que solo fue enviado) porque se le va la señal telefónica, y recibe el mensaje o me doy cuenta de que le marcó el otro check días después», agrega.

«Las fallas eléctricas han terminado de distanciar a las familias», afirma Aixa López, presidente del Comité de Afectados por Apagones.

«No tener luz es un distanciamiento. Sin luz no nos podemos comunicar bien. En el interior la gente trata de rendir la poca batería que logra cargar durante las pocas horas que tiene electricidad para casos de emergencia, y no puede ni siquiera hablar con su familia, mantener una conversación fluida, sino breve».

La experta asegura que las fallas eléctricas se han incrementado desde que el gobierno decretó el estado de alarma el 13 de marzo luego de que confirmara los primeros casos de coronavirus en el país.

Entre el 13 de marzo y el 30 de abril hubo al menos 19.090 interrupciones del servicio eléctrico en todo el país, cifra que supera las 18.221 fallas que se reportaron en los 12 meses de 2017 y que representa 65,7% del total registrado en el primer cuatrimestre de 2020 de 29.053.

Las fallas totales, parciales, bajones y apagones han provocado que, en una Venezuela sin poder adquisitivo ni ahorros, y en medio de una cuarentena que ha reducido los ingresos, se dañen alimentos perecederos, como hortalizas, verduras, leche, queso, carne y pollo, así como también aparatos electrónicos y electrodomésticos.

El Comité de Afectados por Apagones contabiliza al menos 7.290 equipos dañados entre el 15 de marzo y el 20 de mayo, de los cuales 3.015 son computadoras, 2.026 aires acondicionados, 851 neveras, 532 microondas, 493 lavadoras, 241 puntos de venta, 107 ventiladores y 25 secadoras.

«La poca comida que tiene la gente se daña por falta de frío, y no hay poder adquisitivo para reparar o comprar un electrodoméstico», dice López.

Señala que la situación empeoró en mayo, sobre todo en los estados Táchira, Barinas y Zulia, que sigue siendo la entidad más golpeada por el colapso del sistema eléctrico nacional.

El occidente a oscuras

Durante los 12 primeros días de mayo, el Zulia pasó hasta 18 horas diarias sin electricidad, en promedio.

En Machiques de Perijá, un municipio ganadero de la costa occidental del lago de Maracaibo, quitan la luz dos veces al día entre siete y ochos horas, aproximadamente. Los comercios cerrados por la falta de electricidad y por la cuarentena terminan de darle el aspecto de pueblo fantasma. La población queda a oscuras y sin señal telefónica ni servicio de Internet. «Es terrible, muy dramático todo. Y el calor es infernal», dice un habitante de la zona.

La única luz que alumbra al municipio Catatumbo es la del Relámpago del Catatumbo. En la noche del 20 de mayo hubo una protesta en el pueblo luego de que los habitantes pasaran más de 30 horas sin electricidad. Los manifestantes supuestamente incendiaron el vehículo del representante de Corpoelec y director de Servicios Públicos de la Alcaldía de Catatumbo, Eduardo Sánchez, y formaron un círculo alrededor del fuego. Las llamas y algunas linternas de unos pocos teléfonos eran lo único que iluminaban a las personas. La calle y el resto del pueblo detrás de ellos estaban completamente sumidos en la penumbra.

13 personas, entre ellos 12 hombres y una mujer, fueron detenidas, informó el alcalde Wilmer Ariza.

La presidente del Comité de Afectados por Apagones denuncia que el gobierno, en vez de dar soluciones, lo que hace es reprimir y detener a las personas que protestan por las fallas en el servicio eléctrico. «Lo que exigen es tener un servicio de calidad. Las fallas afectan también otros servicios. Es injusto y nosotros lo condenamos y rechazamos».

De acuerdo con la Asociación Venezolana de Ingenieros Electricistas, Mecánicos y Profesiones Afines (Aviem), las 11 plantas termoeléctricas y las cuatro hidráulicas ubicadas en Barinas, Mérida, Trujillo, Táchira, el Sur del Lago de Maracaibo en Zulia y Alto Apure apenas están suministrando 10% de la energía que requiere la región suroccidental. Además, el desarrollo hidroeléctrico de Los Andes está totalmente apagado. Esto significa que la demanda de la región depende casi enteramente del bajo Caroní, al sur de Venezuela.

Pero de los aproximadamente 10.000 megavatios de capacidad instalada del Guri, Caruachi y Macagua, solo se dispone actualmente de entre 7.000 y 8.000 megavatios, según Aviem. Por esta caída de la generación el gobierno ha aplicado fuertes racionamientos en el occidente del país.

«El gobierno está haciendo una administración de carga en el occidente del país, en otras palabras, está haciendo fuertes racionamientos en Los Andes (Mérida, Táchira y Trujillo), Barinas, Portuguesa, el sur de Zulia y en el sur de Apure», afirma el ingeniero Winston Cabas, presidente de la asociación Aviem del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

«Maduro no lo anuncia porque si lo hace estaría reconociendo la real crisis de nuestro sistema eléctrico nacional».

Sindicalistas del sector eléctrico, que solicitaron el anonimato, aseguran que el gobierno raciona la electricidad para mantener el centro de poder y capitales de estados más emblemáticos con servicio, aunque para esto sacrifique mayormente los sectores rurales del país.

En el Táchira los cortes eléctricos duran hasta 21 horas. El Estado solo les suministra tres horas diarias de luz.

«Resulta frustrante la situación con el servicio eléctrico aquí en nuestro estado Táchira, porque a pesar de que hay un horario de distribución de cargas, no se cumple», dice Jetssy Alcedo, vicepresidente de la ONG Construyendo Conciencias. «Un día de trabajo para nosotros es totalmente impredecible. Debemos adaptarnos a los horarios en los que se cuenta con el servicio eléctrico y de Internet. Hay noches que se convierten en días«.

«Otro detalle es que en algunas zonas, aparte de la electricidad, se corta la señal móvil y el Internet quedando totalmente incomunicados, por lo que se dificulta aún más la comunicación y llevar a cabo las actividades».

En el sector José Félix Ribas de San Rafael de El Piñal, en el municipio Fernández Feo al sur del Táchira, los datos también fallan. Prácticamente no funcionan, por lo que algunos habitantes de la zona, que necesitan conectarse a Internet para sus labores y las tareas de sus hijos, han recurrido a un vecino que ofrece Wifi colombiano, reseña una nota publicada por el diario tachirense La Nación.

Al este del Táchira, en San Rafael de Mucuchíes, un pequeño pueblo del páramo merideño, la luz se va dos veces al día por seis o siete horas, según Duilia Barreto, habitante del sector. «En los pueblos se sufre duro y también tenemos problemas con la gasolina y el gas. Y los precios de comida ni hablar», señala.

«En San Rafael la señal telefónica falla mucho y cuando se va la luz se cae Cantv», asegura Barreto.

En todo el estado Mérida pasan en promedio 10 horas diarias sin luz. Entre el 13 de marzo y el 12 de mayo, esta entidad andina estuvo al menos 817 horas sin el servicio, según los reportes registrados por el Comité de Afectados por Apagones.

Un poco más al sur, en la parroquia Santa Inés, en el municipio Barinas, las fallas eléctricas duran de seis a doce horas diarias, cuenta Silvio García, residente. «Esta es la peor calamidad que estamos viviendo en el estado Barinas, sin exagerar. Quedamos en el limbo sin señal telefónica, agua, gas, gasolina y sin televisión. Estamos casi como los indios: con señales de humo».

En esta entidad pasaron en promedio 714 horas sin luz entre mediados de marzo y mediados de mayo.

Cabas sostiene que el sistema eléctrico nacional es vulnerable, frágil e inestable, producto de, entre otras cosas, la falta de generación termoeléctrica en Venezuela.

Indica que en el país hay, aproximadamente, 35.000 megavatios instalados, de los cuales 17.000 son termoeléctricos y 18.000 hidroeléctricos. De esos megavatios termoeléctricos instalados, solo hay disponible entre 2.000 y 3.000 megavatios.

«Esto es producto de la falta de mantenimiento, la corrupción y de que Pdvsa no está produciendo los combustibles que el país necesita para la operación de las plantas termoeléctricas. Esto hay que decirlo hasta la saciedad. Esto hace que haya un déficit de generación en todo lo largo y ancho del país».

El presidente de Aviem, en el exilio desde que el gobierno lo persiguió en 2019 por haber denunciado la crisis del sistema eléctrico, sostiene que el deterioro del parque termoeléctrico e hidroeléctrico nacional, la caída en la generación del bajo Caroní y las fallas en las líneas de transmisión son factores que hacen que el sistema eléctrico venezolano sea, reitera, frágil e inestable.

«En cualquier momento puede ocurrir un apagón, y Corpoelec no va a tener la capacidad técnica para superarlo».

Según el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), 61% de la población está de acuerdo con un eventual aumento en las tarifas de servicios, y 56,7% aprueba que las empresas prestadoras dejen de estar en manos del Estado y sean privatizadas.

95,7% de los venezolanos reportan fallas eléctricas recurrentes – El Nacional – 12 de Mayo 2020

Más de 47% de la población no tiene acceso regular al gas doméstico

fallas eléctricas

Foto: Archivo

La Comisión de Expertos de la Salud para hacer frente a la pandemia de coronavirus informó que 95,7% de los venezolanos reportó fallas recurrentes en el servicio de energía eléctrica en el país durante abril y la primera semana de mayo. Esta información se basa en los datos obtenido por medio de una encuesta.

91,7% de los encuestados indicó que en su localidad ocurren cortes frecuentes de electricidad, otro 4% reportó que las fallas de luz duran más de 24 horas, varias veces a la semana. Solo 4,3% aseguró tener suministro constante de energía.

Gas doméstico

De igual manera, se reportaron dificultades en el abastecimiento de gas doméstico.

47,2% de los encuestados aseguró no tener acceso regular al servicio de gas doméstico, otro 26,8% afirmó que la distribución en su localidad se realiza entre una y dos veces por mes. Otro 21% dijo tener servicio semanal de gas.

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🇻🇪 La falta de jabón en los centros médicos se ubica en un 70%, mientras que la carencia de gel antibacterial es 85%, según la encuesta nacional sobre el impacto de COVID-19 en Venezuela.

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🇻🇪 Más del 94,4 % de los ciudadanos reportan fallas en el servicio de transporte, por ausencia, pocas unidades y precios inaccesibles. Los estados más afectados son Amazonas, Trujillo, Cojedes, Barinas y Sucre.

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Fallas eléctricas en Venezuela causan contratiempos en mejoradores de crudo de Pdvsa por Emely Marcano – El Nacional – 8 de Mayo 2020

Pdvsa ha retrasado los planes para activar los mejoradores de Petromonagas y Petrocedeño, detenidos durante mucho tiempo, para servir como plantas de mezcla debido a la caída en los precios mundiales del petróleo

Cortes de electricidad en Venezuela causan contratiempos en mejoradores de crudo de Pdvsa
Foto: Reuters

El crudo extrapesado de la zona petrolera más grande de Venezuela, la Faja Petrolífera del Orinoco, debe mezclarse con crudos más ligeros antes de ser exportado. Esas operaciones tienen lugar en cuatro mejoradores y una instalación de mezcla cerca de la terminal de Jose, en el este del país y el principal puerto petrolero de la nación.

A inicios de esta semana, el mejorador Petropiar, parte de una empresa conjunta entre Pdvsa y Chevron Corp, con sede en Estados Unidos, dejó de producir crudo sintético mejorado debido a un corte de energía. El mismo está operando como una instalación de mezcla menos compleja, dijeron las fuentes que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato.

Petropiar operó gran parte del 2019 como una instalación de mezcla, pero Pdvsa reanudó las operaciones de actualización a principios de este año.

Además, Pdvsa ha retrasado los planes para activar los mejoradores de Petromonagas y Petrocedeño, detenidos durante mucho tiempo, para servir como plantas de mezcla debido a la caída en los precios mundiales del petróleo. Esto como resultado de una caída en la demanda ante el brote de coronavirus, según un documento interno de Pdvsa visto por Reuters.

Petrocedeño, una empresa conjunta entre Pdvsa, Total de Francia y Equinor de Noruega, estaba programada para reiniciar operaciones en mayo y se suponía que Petromonagas lo haría en julio.

Petromonagas es una empresa conjunta entre Pdvsa y Rosneft de Rusia. En marzo vendió sus activos venezolanos a una firma estatal rusa no identificada

Pdvsa produce 700.000 barriles por día

Los contratiempos se producen cuando la producción de crudo de Venezuela ha caído por debajo de 700.000 barriles por día (bpd) en las últimas semanas; una disminución de más del 20% con respecto a inicios de año. Esto debido a la intensificación de las sanciones de Estados Unidos y la caída de los precios.

Ni Pdvsa ni ninguno de sus socios respondieron a las solicitudes de comentarios.

Mientras tanto, la instalación de mezcla de Sinovensa, una empresa conjunta entre Pdvsa y China National Petroleum Corp que produce crudo Merey 16, el grado insignia de Venezuela, se detuvo durante varios días esta semana, según el documento de Pdvsa y una persona familiarizada con el asunto.

Una segunda fuente dijo a Reuters que la planta reanudó operaciones, pero a niveles limitados, procesando solo 72.000 bpd de crudo. La interrupción se produjo cuando el proyecto Sinovensa, en la Faja, detuvo la producción por daños relacionados con incendios en una estación de bombeo responsable del transporte de su crudo.

Los cortes de energía complican aún más producción de crudo en Venezuela – La Nacion – 7 de Mayo 2020

La industria petrolera venezolana viene sufriendo años de trastornos por los desmanejos de la empresa, de la economía en general, y la caída internacional de los precios
La industria petrolera venezolana viene sufriendo años de trastornos por los desmanejos de la empresa, de la economía en general, y la caída internacional de los precios Crédito: BBC Mundo

CARACAS.- Los cortes de energía en el país y una caída en los precios del petróleo causaron contratiempos en los planes de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) de producir más crudo mejorado, según revela un documento y otras fuentes de la empresa.

El crudo extrapesado de la zona petrolera más grande de Venezuela , la Faja Petrolífera del Orinoco, debe mezclarse con crudos más ligeros antes de ser exportado. Esas operaciones tienen lugar en cuatro mejoradores y una instalación de mezcla cerca de la terminal de José, el principal puerto petrolero del país.

A comienzos de esta semana, el mejorador Petropiar , parte de una empresa conjunta entre Pdvsa y Chevron Corp, con sede en Estados Unidos, dejó de producir crudo sintético mejorado debido a un corte de energía y está operando como una instalación de mezcla menos compleja , dijeron las fuentes que hablaron bajo condición de anonimato

Petropiar operó gran parte del 2019 como una instalación de mezcla, pero Pdvsa reanudó las operaciones de actualización a principios de este año.

Además, Pdvsa retrasó los planes para activar los mejoradores de Petromonagas y Petrocedeño , detenidos durante mucho tiempo, para servir como plantas de mezcla debido a la caída en los precios mundiales del petróleo, como resultado de una caída en la demanda ante el brote de coronavirus, según un documento interno de Pdvsa.

Maduro debió cambiar recientemente la conducción del Ministerio de Petróleo y la presidencia de Pdvsa por el mal desempeño de este sector clave de la economía del país
Maduro debió cambiar recientemente la conducción del Ministerio de Petróleo y la presidencia de Pdvsa por el mal desempeño de este sector clave de la economía del país Crédito: BBC Mundo

Petrocedeño, una empresa conjunta entre Pdvsa, Total de Francia y Equinor de Noruega, estaba programada para reiniciar operaciones en mayo y se suponía que Petromonagas lo haría en julio. Petromonagas es una empresa conjunta entre Pdvsa y Rosneft de Rusia, que en marzo vendió sus activos venezolanos a una firma estatal rusa no identificada.

Los contratiempos se producen cuando la producción de crudo de Venezuela cayó por debajo de 700.000 barriles por día (bpd) en las últimas semanas , una disminución de más del 20% con respecto a principios de año, debido a la intensificación de las sanciones de Estados Unidos y la caída de los precios.

Mientras tanto, la instalación de mezcla de Sinovensa, una empresa conjunta entre Pdvsa y China National Petroleum Corp que produce crudo Merey 16, el grado insignia de Venezuela, se detuvo durante varios días esta semana, según una fuente.

Otra fuente dijo que la planta reanudó operaciones, pero a niveles limitados, procesando sólo 72.000 bpd de crudo. La interrupción se produjo cuando el proyecto Sinovensa, en la Faja, detuvo la producción por daños relacionados con incendios en una estación de bombeo responsable del transporte de su crudo.

Maduro usa la excusa del golpismo para encubrir la crisis eléctrica que deja a Venezuela en la oscuridad por Zenaida Amador – ALnavío – 5 de Mayo 2020

Este martes 5 de mayo 17 estados de Venezuela fueron afectados por una falla eléctrica y la respuesta oficial no se hizo esperar: hubo un ataque a las líneas de transmisión. Lo dice el régimen de Maduro a horas del intento frustrado de incursión terrorista contra Venezuela. Y es que las recientes operaciones de civiles y militares que buscaban montar una acción contra Nicolás Maduro, las cuales fueron desarticuladas y expuestas por el régimen, no solo le han abierto al chavismo las puertas para una nueva arremetida contra la disidencia, sino que le han vuelto a dar excusas para seguir en la permanente estrategia de no asumir responsabilidades por la crisis nacional.
En Venezuela la crisis eléctrica va de mal en peor / Foto: WC
En Venezuela la crisis eléctrica va de mal en peor / Foto: WC

La búsqueda de un culpable a quien endilgarle los males del país ha sido la fórmula utilizada una y otra vez por el régimen para encubrir su negligencia y el fallo del modelo que ha intentado imponer a lo largo de dos décadas. “Debemos denunciar que el Sistema Eléctrico Nacional sufrió un ataque a sus líneas de transmisión de la troncal 765, justamente horas después del intento frustrado de incursión terrorista contra Venezuela”, señaló Delcy Rodríguez, la vicepresidenta Ejecutiva de Nicolás Maduro para salir al paso al nuevo apagón nacional.

Pero sus argumentos se caen solos. A lo largo de marzo se reportaron 580 protestas en el país, de las cuales 46 fueron por reclamos ciudadanos motivados por las fallas eléctricas, según los datos recopilados por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

Esta tendencia a manifestarse siguió presente en abril, sin importar que el país se encuentra en cuarentena desde mediados de marzo como medida para contener la expansión de la Covid-19. Este lunes 4 de mayo fue asesinado un estudiante de 21 años en el estado andino de Mérida cuando protestaba, junto a otros vecinos de su comunidad, por la falta de electricidad.

Varios sectores de Mérida sumaron unas 223 horas sin servicio eléctrico en abril, según la asociación civil Promedeum, que se ocupa de la promoción, educación y defensa de los derechos humanos en esa entidad. Solo en la capital del estado, según su registro, los cortes de electricidad aumentaron 190% en abril con relación a lo reportado en marzo.

Un sistema que se cae a pedazos

La economía venezolana es hoy 65% más pequeña de lo que fue en 2013 debido a un ciclo recesivo histórico, a lo largo de estos últimos años alrededor de 5 millones de venezolanos han emigrado a otras naciones y desde el 13 de marzo el país se encuentra en un estado de parálisis general por la cuarentena, pero aun en este contexto las fallas eléctricas no solo son recurrentes, sino que van en aumento.

Una consulta pública que desde el inicio de la cuarentena realiza la Asamblea Nacional muestra que al 18 de marzo el 86,1% de los consultados experimentaba fallas en el suministro eléctrico, un problema que fue en aumento hasta que al 4 de mayo alcanzó a 96,1% de los consultados. Es decir que con una menor demanda de energía, pues la economía está paralizada en un 90%, el sistema carece de capacidad para atender las necesidades mínimas de la población.

Solo durante 2019 hubo 87.260 fallas eléctricas, incluyendo un ciclo de megapagones de alcance nacional que se prolongaron por más de 100 horas, y durante los dos primeros meses de 2020 el registro llegaba a 10.033 fallas, según el Comité de Afectados por los Apagones.

En la actualidad el país se encuentra en lo que se considera el ciclo seco, de mayor calor y sequía, uno de los puntos más críticos para el sistema eléctrico. A inicios de marzo la Asociación Venezolana de Ingenieros Eléctricos y Mecánicos ya había advertido sobre la precariedad del sistema y el riesgo de que se presentaran mayores y más graves apagones.

De igual forma lo hicieron voceros de la Federación de Trabajadores Eléctricos quienes advirtieron que el régimen de Maduro había puesto a cargo de algunas labores de mantenimiento del sector a personal de la Milicia, que es un cuerpo civil armado.

Tras los mega apagones del primer trimestre de 2019, el régimen de Maduro nunca ofreció detalles de lo ocurrido, que entonces también atribuyó a sabotaje y a ataques eletromagnéticos, ni rindió cuenta de las obras supuestamente realizadas para restablecer las unidades de generación hidroeléctrica afectadas. La precariedad del sistema y las fallas recurrentes parecen hablar con más claridad que los reportes oficiales.

Lo cierto es que durante los primeros 15 años del chavismo se malversaron alrededor de 25.000 millones de dólares originalmente destinados a la inversión eléctrica, lo que dejó al sector vulnerable para la etapa del desplome de los ingresos petroleros que se vive desde 2013 a la fecha. ¿Un ataque insurgente?

Marzo, mes oscuro para Venezuela por Pedro Eduardo Leal – Venepress – 15 de Marzo 2020

En 2019, significó el apagón más grande de la historia del país; 2020, cuarentena por Covid-19

Marzo, mes oscuro para Venezuela

El 7 de marzo de 2019, es una fecha que quedó marcada en Venezuela por registrar el inicio del apagón más grande de la historia de la nación petrolera y que dejó atrapado a los venezolanos en casa. A escasos días de conmemorarse un año del caos eléctrico, el país vuelve a la cuarentena voluntaria ante la llegada del coronavirus, pandemia originaria en Wuhan, China, al territorio nacional. 

 

Coincidencias y diferencias entre sendas emergencias

Como la oscuridad, el coronavirus llegó al país sin aviso, aunque en ambas circunstancias expertos advirtieron con anticipación los riesgos que sendos fenómenos representaban para el país, la administración de Nicolás Maduro no tomó medidas preventivas. 

Antes blackout absoluto del país, ingenieros eléctricos y organizaciones no gubernamentales habían señalado que la desinversión en el sistema eléctrico, encabezada por el desfalco de Derwick Associate, implicarían el colapso definitivo del Sistema Eléctrico Nacional. 

Al producirse el apagón, producto de la inacción del Estado, la respuesta desde Miraflores fue señalar a terceros de sabotaje y apostar a la eterna matriz de desestabilización incriminando a la oposición venezolana. 

En el caso del aterrizaje en el país de pacientes contagiados de Covid-19, también médicos y gremios de la salud han enfatizado que el sistema de salud del país no está en condiciones para atender una pandemia. 

El llamado hasta el momento desde la administración oficial ha sido de no politizar la situación. Pese a ello no se han escapado Nicolás Maduro y demás voceros rojos de incriminar carencias sanitarias a las sanciones económicas que impuestas por Donald Trump sobre funcionarios chavistas y entes públicos y privados que oxigenen al  madurismo. 


Hospitales en estado crítico de salud 

Venezolanos acuartelados 

En ambos episodios de contingencia nacional, los ciudadanos han visto limitado su movilidad. En 2019, la restricción del servicio eléctrico y las secuelas de esto: escasez de aguas, limitaciones en operaciones bancarias, entre otras; obligó a los venezolanos a mantenerse en sus hogares. Los primeros días del apagón, las ciudades registraban un toque de queda no oficial. Solo prestaban servicios automercados, farmacias y sitios que contaran con plantas eléctricas. 

Hoy, los riesgos de salud pública han obligado a quienes ostentan el poder en Miraflores a decretar Estado de Alarma Constitucional, para contar de este modo con las potestades necesarias para suspender las garantías que hicieran falta en el marco de la lucha para frenar el virus nacido en China a finales de 2019. 

Miranda, el estado hasta la fecha con más casos de contagios confirmados en el país, ha limitado vía decreto la actividad comercial, medida que muy probablmente se extienda en el resto de la geografía nacional.

El interior del país, cada vez más parecido a un retrato de Casas Muertas, la insigne obra de Miguel Otero Silva.  

Pérdidas económicas  

Según balance del Comité de Afectados por los Apagones más de 50 millones dólares representó para el país, la crisis eléctrica registrada en 2019, lo que contribuyó a que el Producto Interno Bruto nacional (PIB) se contrajera 35% para ese año.

Aunque aún los entendidos, parece ser muy pronto para estimar las consecuencias financieras del Coronavirus en un país que acumula seis años en depresión económica; Asdrúbal Oliveros, economista, ha advertido que tendrá un fuerte impacto en el sector privado que se mantiene de pie en el país.

Pandemia y depresión económica en Venezuela

Asdrúbal R. Oliveros

@aroliveros

Otro aspecto: muchas familias dependen de la ayuda de familiares en el exterior. Pero con el mundo paralizado y mercados laborales flexibles, ese flujo de ayuda disminuye y crea más vulnerabilidad.

Asdrúbal R. Oliveros

@aroliveros

Es cierto que Vzla vive una depresión económica sin precedentes, pero está crisis puede profundizarla más, pues afecta enormemente la capacidad de acción del poco sector privado que está de pie. Todavía es prematuro ver los alcances, pero puede ser grave.

Mercados desabastecidos 
 

Entre las principales secuelas de la falla eléctrica se enumera el aceleramiento a la dolarización de facta que existe en la nación suramericana. Los venezolanos, en las horas posteriores al apagón pudieron, ante la escasez casi absoluta de bolívares en efectivo, los altos costos y las limitaciones en las operaciones bancarias digitales, se vieron obligados a pagar en moneda extranjera para abastecerse.

Hoy, con el dólar como moneda de libre cambio, es rutina la venta en divisas de guantes, tapabocas y otros artículos necesarios para frenar el contagio de Covid-19, así como alimentos e insumos de primera necesidad.

En ambas y delicadas situaciones, los mercados han sido focos de compras nerviosas y con el paso del tiempo el desabastecimiento se ha puesto, mientras reina la incertidumbre de la próxima reposición de inventario. 

En cuanto a la distribución de alimentos en Venezuela, Edisón Arciniega, director ejecutivo de Ciudadanía en Acción, advirtió en el pasado reciente que Venezuela en los últimos meses mantenía “abastecimiento artificial”, debido a la poca capacidad de compra que representa hoy el poder adquisitivo de los venezolanos. 

El Clap como instrumento de control social

Es por ello, que ante la emergencia que hoy mantiene a la República en cuarentena, quede en evidencia que los mercados no tienen capacidad de reposición de inventario inmediata.

Venezuela en riesgos inminente de nuevo apagón nacional – Yo Soy Venezolano – 5 de Marzo 2020

Un grupo no gubernamental advirtió el jueves los riesgos de un nuevo apagón nacional ante la llegada de la temporada de sequía en Venezuela, donde en 2019 las fallas eléctricas sumaron 87.000, casi el doble que el año previo.

La nación OPEP sufrió en 2019 al menos seis grandes apagones nacionales, en fallas atribuidas por el Gobierno del presiente Nicolás Maduro a sabotajes y ataques de la oposición, mientras expertos señalan que los cortes son consecuencia de años de desinversiones en la infraestructura y equipos.

“Ya viene el ciclo seco y el problema se va a agudizar”, dijo Aixa López, presidente del Comité de Afectados por los Apagones, creado en 2010 y con representantes en los 23 estados de la nación sudamericana.

La principal hidroeléctrica del país, Guri, genera unos 5.600 megavatios pese a que tiene capacidad para 14.000, mientras las termoeléctricas apenas si están operativas, explicó.

En el país “van a seguir los apagones porque no se ha hecho nada” por mejorar la generación y distribución de energía, agregó López en una rueda de prensa que se hizo en un salón a oscuras por una falla que se registró en el servicio eléctrico en zonas del norte de Caracas.

En 2019 las fallas reportadas por usuarios al Comité fueron 87.267 y en los dos primeros meses de este año ya suman más de 10.000, en interrupciones que pueden extenderse desde algunas hora y hasta varios días, aseguró López. Las fallas eléctricas en 2018 fueron 46.566, según el Comité.

Andreina Yépez, de 43 años, una maestra en el estado Táchira, en la frontera con Colombia, dijo que “vivo en estrés por los apagones. Mis hijos ya no pueden ni hacer las tareas porque siempre estamos sin electricidad. A diario son ocho horas sin luz (…) Estamos agobiados”.

El Ministerio de Información no respondió de inmediato una solicitud de comentario.

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