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Apagones en Venezuela: los ciudadanos que se ven obligados a migrar a Caracas desde Zulia por Gustavo Ocando – BBC News – 10 de Octubre 2019

hombre lee a la luz de un mecheroVenezuela sufrió cortes eléctricos en todo el país que golpearon especialmente durante los meses de verano.

Paola Villalobos, una venezolana de 30 años, nacida en Maracaibo, a 700 kilómetros de la capital de su país, siente que Caracas “es otro mundo”.

Sus amigos le burlan por siquiera mencionarlo. Ella siente, igual, que proviene hasta de otro país, uno notoriamente más agraviado.

Se mudó hace tres meses a la capital, centro del poder político en Venezuela, hastiada de la crisis eléctrica, que en su ciudad empeoró dramáticamente desde los apagones nacionales de marzo y abril pasado.

Maracaibo y la mitad de los poblados de su estado, Zulia, experimentan desde hace seis meses interrupciones eléctricas programadas que duran al menos 12 horas cada día. En ocasiones, los cortes se prolongan por 18 o 20 horas.

Así, colapsan los servicios públicos, como el agua potable y el gas doméstico. Fallan las líneas telefónicas, se apagan los semáforos, se anulan las conexiones de internet y se dificultan los pagos electrónicos en los comercios..

“Los caraqueños me dicen que estoy loca, que esto es igual un caos, pero el deterioro del país se siente un poco menos aquí“, dice Paola, dedicada a la administración de cuentas empresariales en redes sociales.

Calor sofocante

El calor zuliano roza regularmente los 35 grados centígrados. Es sofocante en los períodos sin electricidad por la imposibilidad de encender aparatos de aire acondicionado o ventiladores en hogares y sitios de trabajo.

La cotidianidad resulta tortuosa para los ciudadanos del estado Zulia, muchos de los cuales han optado por movilizarse temporal o definitivamente a Caracas en busca de un mejor clima y de servicios públicos más óptimos.

Paola, por ejemplo, halló mejores condiciones de vida en su nuevo hogar en el municipio Libertador de la capital: el servicio de agua potable es constante; halla alimentos y artículos a precios más económicos que en Maracaibo; y, sobre todo,goza de electricidad sin mayores interrupciones.

En Caracas, pese a que también se ha visto afectada por graves apagones que se han prolongado durante días, se encuentran con relativa facilidad agencias bancarias cuyos cajeros automáticos dispensan dinero en efectivo. Es una normalidad atípica para ciudades afectadas por apagones y escasez, como Maracaibo.

Paola acostumbraba a madrugar con su novio dentro de su camioneta a las afueras de las gasolineras por hasta ocho horas para poder verter 30 litros de combustible en el tanque.

Aprovechaba, entonces, para cargar su teléfono y disfrutar del aire acondicionado del vehículo mientras estaba en marcha su turno de racionamiento eléctrico.

Así de precaria se tornó su día a día.

“Hoy, estoy trabajando y puedo continuar mi vida. Veo Caracas como otro mundo“, afirma. “No digo que no la estén llevando mal acá, pero comparado con el interior de Venezuela, Caracas sigue estando dentro de una burbuja”.

mujer frente a mural
Paola Villalobos afirma que en Caracas halla lo que no encontró en su natal Maracaibo: electricidad, agua potable, alimentos más económicos. FOTO: CORTESÍA

Fenómeno nuevo

La movilización de una porción de los 3.7 millones de habitantes del Zulia, el más poblado de los 23 estados venezolanos, puede determinarse empíricamente.

Saber hacia dónde viajó y por cuánto tiempo una determinada cantidad de venezolanos dentro del mismo país es difícil, por no decir imposible. No existe información oficial que registre ese fenómeno migratorio.

Organismos como el Instituto Nacional de Estadísticas, el Sistema Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería, y terminales aéreos o terrestres solo difunden cifras de las movilizaciones internas en Venezuela en épocas vacacionales, como Semana Santa o el período de receso escolar.

Investigadores de procesos migratorios apuntan que la mudanza de zulianos a otros estados dentro de Venezuela por la agudización de los cortes eléctricos está lejos de ser anecdótica.

Mujer en sillón sentada, bebé sobre colchónUna familia improvisa un dormitorio afuera de la casa para huir del calor durante un corte eléctrico que duró más de 40 horas en Maracaibo este verano

Claudia Vargas, socióloga, politóloga y profesora de la Universidad Central de Venezuela, indica que esas migraciones son cada vez más abundantes.

“La movilización (interna en Venezuela) se da por mejorar condiciones básicas de vida”, manifiesta. Su análisis, acota, es más cualitativo que cuantitativo.

Vargas lo cree un fenómeno demográfico “nuevo” en el país.

“La gente siempre se ha movido en Venezuela, pero por razones distintas a las de ahora, como por estudios, cambio o traslado del empleo, no para sobrevivir o tener acceso a servicios básicos. Eso es nuevo”, explica.

Sostiene que las motivaciones de la migración de estados como Zulia al Distrito Capital son similares a las hay detrás de las migraciones hacia el extranjero.

La salud es catapulta

Zulia es, de lejos, el estado más afectado por los apagones en Venezuela.

La región ha experimentado 26.509 fallas eléctricas entre enero y agosto de este año, según el Comité de Afectados por los Apagones, una asociación civil que registra de manera independiente las interrupciones del servicio en Venezuela.

En el siguiente escalafón está Táchira, con 2.083 cortes en el mismo período.

Apagón

Zulia depende casi exclusivamente de la generación eléctrica de la central hidroeléctrica Simón Bolívar, mejor conocido como “El Guri”, principal pulmón eléctrico de Venezuela.

Es la región más alejada de la represa, a 1.000 kilómetros de distancia.

Depende de ella mediante un sistema interconectado cuyas líneas de transmisión, tendidas a través de los estados del norte y occidente del país, presentan averías y sobrecargas constantes.

El gobierno nacional, en ocasiones, ha atribuido tales fallas a sabotajes internos y externos.

Las autoridades han admitido que las 13 plantas generadoras del Zulia producen un promedio de 115 a 130 megavatios, que apenas representan un 5% de la demanda de 2.200 megavatios para 3,7 millones de habitantes.

Son niveles similares a los generados en los años 60 del siglo pasado.

Eso sumado a la falta de acceso a servicios sanitarios ,hace que aumenten las migraciones internas.

Pacientes

Evelyne Lampe, paciente oncológico de 49 años, difícilmente pegaba un ojo durante las noches de racionamiento eléctrico en Maracaibo.

Tendida dentro de una hamaca, dormía afuera de su vivienda en el sector La Pícola, procurando aire fresco. El humo y el ruido de la planta generadora instalada por su vecino para sobrellevar los apagones boicoteaban su descanso.

Como colofón, vivió un corte eléctrico de 30 segundos en su más reciente operación en un Centro de Diagnóstico Integral. Ella estuvo consciente.

Su doctor ya le había hecho incisiones en su pecho cuando el quirófano quedó en tinieblas.

VenezuelaResponsables de los gobiernos nacional y regional han dejado entrever que la crisis eléctrica en Zulia está por acabarse,

“Maracaibo se acabó, no sé qué pasó. Salí corriendo de allí”, dice, hoy en Caracas, más reposada de su convalecencia.

Viajó a la capital hace unas semanas con sus dos hijos pequeños gracias al aventón de un vecino. Vive junto a sus tíos y no tiene deseos de regresar.

“Mis hijos lloran todos los días por el calor invivible que hay en Zulia. Aquí en Caracas no pasa nada. He podido dormir de nuevo”, afirma.

Mejoría “a corto plazo”

Responsables de los gobiernos nacional y regional han dejado entrever que la crisis eléctrica en Zulia está por acabarse, seis meses después de su agravamiento.

Omar Prieto, gobernador del estado y hombre leal al chavismo, declaró a finales de agosto que el “esquema de administración de carga” -como llama el gobierno al plan de racionamiento- se eliminaría por completo la semana siguiente.

Un día después, sin embargo, matizó al decir que un anuncio como ese solo corresponde al presidente Nicolás Maduro.

“Estamos esperanzados y optimistas de que pronto tendremos estabilidad en el sistema eléctrico“, dijo el gobernador a finales de agosto.

Los cortes eléctricos, mientras, persisten.

VeenzuelaMuchos venezolanos están resignados a pasar las noches sin electricidad.

BBC Mundo no obtuvo respuesta positiva a su solicitud de entrevistas a voceros del gobierno local. Corpoelec y el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica no contestaron a la petición reiterada de conversar con el ministro Freddy Brito sobre los trabajos para mejorar el servicio en el Zulia.

Brito prometió a inicios de septiembre que la situación eléctrica del estado Zulia mejoraría a corto plazo.

La esperanza gubernamental recae puntualmente en los trabajos de recuperación de tres de las siete turbinas de Termozulia, un complejo termoeléctrico inaugurado durante el gobierno de Hugo Chávez, pero que en ningún momento operó de manera continua ni satisfactoria.

También se apuesta a la reconexión de líneas lacustres que garanticen la transmisión de energía a la costa occidental del Lago de Maracaibo y la Guajira desde la central hidroeléctrica Simón Bolívar, mejor conocida como El Guri.

Vidas reseteadas

El intenso calor y las noches de desvelos también forzaron el viaje de Lucía, docente jubilada de 78 años, recientemente diagnosticada de cáncer.

Para recuperarse, se mudó en marzo pasado desde Ciudad Ojeda, en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, a casa de una de sus hijas en Caracas, donde las temperaturas mínimas son hasta 20 grados centígrados inferiores que en Zulia.

Ángel, su esposo y también profesor en retiro, se le sumó dos meses luego al empeorar de su hipertensión. No quiso mudarse antes por temor a que la delincuencia desmantelara su vivienda al verla deshabitada.

“No tenemos fecha de regreso”, advierte su hijo Alfonso. “Es increíble, pero con la situación actual de falta de luz y agua, es imposible regresar”.

Karem González, quien migró hace seis meses a Caracas junto a su madre, afectada de salud, está igual de desilusionada ante la idea de volver a Maracaibo.

Cree que su ciudad natal no mejorará. Teme, en cambio, que lo padecido por el Zulia se propague al resto del país, al igual que sus propios habitantes.

“Estoy comenzando mi vida de cero”, cuenta. “Aunque no me fui del país, se siente como si lo hubiera hecho”.

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Los números que la dictadura de maduro no presentó en la ONU – Asamblea Nacional – 28 de Septiembre 2019

Apagón afectó al menos diez estados del país – Panorama – 20 de Septiembre 2019

RACIONAMIENTO ELECTRICO DESPUES DE LA RECUPERACION DEL GURI-18 DE OCTRUBREDIGITAL-JOSE ANGEL NUNEZ29-03-19

Una nueva falla eléctrica se produjo a las 3:10 de la tarde de este viernes 20 de septiembre, un evento que causó un apagón en al menos diez estados del país y el Distrito Capital.

Usuarios de Carabobo, Aragua, Guárico, Mérida, Anzoátegui, Lara, Coro, Miranda, Nueva Esparta y Zulia han reportado la falla eléctrica. Se trata de un nuevo episodio con el frágil sistema eléctrico del país que desde el 7 de marzo opera con severas deficiencias.

Pasadas las 7:40 pm en Maracaibo algunas comunidades reportaban que ya tenían de nuevo luz, como por ejemplo Altos de La Vanega, Padilla, Cuatricentenario y algunas zonas del norte de la capital zuliana.

Persisten fallas de servicio eléctrico en la Gran Caracas por Emely Marcano – El Nacional – 12 de Septiembre 2019

Entre los sectores afectados están El Cafetal, Colinas de Bello Monte, El Hatillo, Los Naranjos, Terrazas del Ávila, La California Norte, Santa Fe, La Almeda y Casco Central de Chacao

Sin Luz varias zonas de Caracas y Miranda
Foto: Archivo

Entre los sectores afectados están El Cafetal, Colinas de Bello Monte, El Hatillo, Los Naranjos, Terrazas del Ávila, La California Norte, Santa Fe, La Alameda y el casco central de Chacao.

Usuarios de Twitter también reportaron fallan en las telecomunicaciones.

Desde que comenzó la semana ha habido fallas en el suministro eléctrico en zonas de la Gran Caracas.

CORPOELEC Informa@CORPOELECinfo

se registra avería en la Parroquia El Recreo afectando los sectores: Bello Monte, Colinas de Bello Monte, Las Delicias, San Antonio, Sabana Grande. Personal operativo al tanto para restablecer el servicio eléctrico. @FBritoMaestre

CORPOELEC Informa@CORPOELECinfo

se registra avería en el Municipio Los Salias Parroquia San Antonio Los Altos afectando los sectores: Casco Central, El Sitio, San Juan, El Limón, La Anunciación, La Rosaleda. Personal Operativo al tanto de la situación para restablecer el servicio eléctrico @FBritoMaestre

Lohena Reverón

@lareveron10

Cuarto día de apagones en zonas de reportan en El Cafetal, Colinas de Bello Monte, El Hatillo, Los Naranjos, Terrazas del Ávila, La California Norte, Santa Fe, La Almeda y casco central de Chacao. 2:15pm.

rosa maria@rosi_c_g

Por lo que estamos viviendo en ya nos estamos hemanando mas’ con el Zulia!! Hasta hoy jueves van tres días que nos falta la luz por largas horas, mañana, tarde o noche. Y nadie explica nada. Ahora me pregunto? El gobierno de fiesta por regreso a clases.

Apagones sin explicación – Editorial El Nacional – 24 de Agosto 2019

Los apagones nacionales y regionales han tenido la virtud de poner a volar la imaginación de los burócratas de la dictadura en el área de las explicaciones. Las velas salen de las gavetas junto con los análisis de los empleados de la electricidad que se afanan en encontrar a los culpables del desaguisado. Pero, detalle curioso, en relación con el último de ellos, que se cebó en el Distrito Capital y en once estados de la república, han enmudecido.

No es para menos. Se acabó el protagonismo de las iguanas malvadas. La falta de pruebas en relación con los ataques terroristas que ponían en jaque el suministro de energía, ha obligado a que cesen las acusaciones sobre un malvado complot para dejarnos a oscuras. Quizá el llamado Estado Mayor Eléctrico y la alta oficialidad sugirieron que se buscara una excusa que no los dejara tan mal parados, es decir, como inútiles perseguidores de bandas caracterizadas por su omnipotencia. Silencio sepulcral en este sentido.

Pero insistieron en la búsqueda de justificaciones, siendo la más reciente aquella que hablaba de un ataque electromagnético provocado por las fuerzas del imperialismo. Pensaron en un motivo supertécnico, en algo salido de los archivos de la ciencia ficción que dejaría convencido al estupefacto auditorio, pera nadie les creyó. Al contrario, la abundancia de burlas demostró que, en el plan de buscar la paja en hombros ajenos sin advertir la viga que entorpece la visión del ojo propio, era preferible aferrarse a la explicación de las iguanas.

Se le ha secado el cerebro que funcionaba con agilidad después de cada apagón. Las interpretaciones estrambóticas les han pasado factura, hasta el punto de conducirlos a una mudez tan lóbrega como las oscuranas que trataron de dilucidar sin éxito. Se quedaron sin argumentos, de tanto gastar los anteriores en términos totalmente infructuosos. Ahora no les queda más remedio que reconocer su incapacidad, su gusto por la improvisación y el desconocimiento supino que han demostrado en el manejo de un área vital para la sociedad.  Pero no lo harán: callarán por un tiempo, mientras encuentran una nueva linternita que les permita correr la arruga.

Excusa electromagnética – Editorial El Nacional – 29 de Julio 2019

Las explicaciones insólitas que han dado sobre la crisis eléctrica no son nuevas. Vienen de lejos y han crecido en necedad, hasta el extremo de inventar una “conspiración electromagnética” que convirtió a Venezuela en redonda oscurana. Recuerden a la iguana del principio de una penumbra ya antigua, sorprendidos lectores, a aquel torvo reptil que se comía los cables a través de los cuales circulaba la energía. ¡Qué bicho tan tenebroso, capaz de cambiar la dieta vegetal por ingredientes de goma y acero para fastidiarnos la vida!

Pero el relato se enriqueció debido a que los organismos de seguridad, después de laboriosas pesquisas, sospecharon del vínculo que la temida bestia comecables tenía con el tenebroso imperialismo. Como era probable que el reptil de apariencia prehistórica actuara en connivencia con las fuerzas del Pentágono, es decir, con elementos contrarios al avance de la historia hacia el socialismo, llegaron al extremo de denunciar una conjura de escala mundial que perfeccionaba el camuflaje de sus agentes aparentemente inofensivos y afilaba sus colmillos hasta convertirlos en armas letales.

Fue tal el estremecimiento que el hallazgo de los sabuesos produjo que el usurpador se apresuró a crear un Estado Mayor Eléctrico que se ocupara de los bichos y de los humanos que los habían instruido. No sabemos si crearon regimientos antiiguanas, o si solicitaron la ayuda de los agentes cubanos para que los aconsejaran en la zoológica cruzada, pero seguramente la novedad de la conspiración los sumió en una perplejidad de la cual no han salido. O, mejor dicho, de la cual acaban de salir, debido a que por fin descubrieron que la falta de luz no obedecía a la maldad de las iguanas, sino a unas fulminaciones electromagnéticas que seguramente manejan en complicidad los representantes del Grupo de Lima y los halcones de la Casa Blanca.

Gran explicación, suponen sus creadores, extraordinaria manera de escurrir el bulto, debe sentir el intrépido ministro de Información que la desembuchó, porque los pone frente a un adversario realmente temible, quizá imbatible. Pero, a la vez, absurdo camino para llegar a una meta accesible y creíble. ¿Cómo van a combatir contra armas que no existen? ¿Cómo vuelan en la guerra de las galaxias en barquitos de anime, en peroles de cartón, en cohetes de cartón piedra? ¿Cómo bañarán de luz las tinieblas, de acuerdo con lo que  prometen después de sus análisis de inteligencia, cuando no existe nada más penumbroso que la explicación que han encontrado? Por desdicha, la ridiculez de la explicación no solo incumbe a quienes la vienen haciendo, sino al pueblo que la recibe sin siquiera pestañear.

El ingeniero Cabello y el ingeniero Cabas – Editorial El Nacional – 26 de Julio 2019

El ingeniero electricista Winston Cabas, partiendo de sus conocimientos profesionales y de sus obligaciones de ciudadano, ha adelantado informes sobre la crisis de luz y de suministro de energía que sufre Venezuela. Ha ofrecido relaciones meticulosas, gracias a las cuales pudo anticipar el retorno de los apagones que se han convertido en parte de la rutina venezolana, y en especial del ocurrido hace poco, de proporciones nacionales.

Debido a tal advertencia, el presidente de la autocalificada asamblea nacional constituyente y primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, ordenó que se le investigara por la relación que podía tener con los ataques que, según pregona el oficialismo, ha sufrido el sistema eléctrico debido a acciones terroristas.

Como la palabra del ingeniero y capitán Cabello es ley, los cuerpos de seguridad del Estado buscaron al ingeniero Cabas en su domicilio para someterlo a interrogatorios, pero no lo encontraron. Sin embargo, no se fueron con las manos vacías:  se llevaron al hijo del profesional solicitado, que dicho sea de paso es presidente de la Asociación Venezolana de Ingenieros Electricistas, Mecánicos y Profesionales Afines.

Si se buscaba una evidencia indiscutible de arbitrariedad, un testimonio voluminoso del daño que pueden hacer a la sociedad  los personalismos más groseros, una vulneración de mayor envergadura del ejercicio profesional y de la autonomía de criterios, con ella hemos topado. Es tan grande su magnitud, su deplorable exhibición, que no deja de llamar la atención el hecho de que no se ocultara por razones de vergüenza, por la necesidad de maquillar las miserias de un régimen prolijo en mostrarlas y necesitado de recato en la angustiosa situación que vive.

Sucedió todo lo contrario, como se sabe, pues la persecución del ingeniero Cabas se hizo con clarines y timbales, con fanfarrias de prólogo, para que supiéramos, sin posibilidad de duda, quién tiene la sartén por el mango, o el mazo amenazante sobre las cabezas de los venezolanos que un mandoncito altanero maneja según su capricho.

La Asociación Venezolana de Ingenieros Electricistas, Mecánicos y Profesiones Afines ha publicado un comunicado para protestar ante la persecución del ingeniero Cabas, pero también para referirse a las causas de la crisis eléctrica: pésima gerencia, medidas improvisadas, parches condenados al fracaso, carencias serias de personal calificado, descuido en el mantenimiento de las plantas generadoras de energía, improvisación y, por supuesto, corrupción administrativa de la grande.

¿Están mintiendo o exagerando estos especialistas? ¿Forman parte del designio terrorista que pregona el régimen usurpador? ¿Van a ser perseguidos por los sabuesos del ingeniero y capitán Cabello? Si consideramos la estatura del deterioro institucional y el predominio de mandarinatos obscenos como el que ahora nos ocupa, no terminamos la nota  editorial  con  preguntas retóricas.

Intermittent Blackouts Continue as Venezuela Recovers Power Supply – Latin American Herald Tribune – 25 de Julio 2019

The electric power supply in Venezuela, controlled by the state-run Corpoelec firm, as of Tuesday morning had been working for close to 20 hours with intermittent outages, while some areas remained completely in the dark during that time due to the general blackout that occurred Monday afternoon.

At around 9:00 am Tuesday, another power cut left almost all Caracas without electricity for 10 minutes. Other slight outages have occurred in more than 10 of the 24 Venezuelan states over the past few hours.

The Nicolas Maduro regime announced on Twitter the partial restoration of electricity in nine regions and said it is working to get the country back to normal.

These reports have been refuted by hundreds of social-media users reporting the continued electrical blackouts in such areas as Falcon in the west and the oil-rich state of Zulia on the Colombian border, which have been in the dark for almost 20 hours.

In the cases of Trujillo and Merida in the west, electricity service was reconnected before dawn Tuesday and disconnected hours later: both are still without power. In other states the recovery has been partial, with lights on in some communities and lights off in others.

The Chavista leader announced a day off for workers and students this Tuesday in order to help the reconnection process, and asked people to stay home except in cases of emergency.

The subway system in Caracas, which daily provides transport for hundreds of thousands of passengers, remains immobilized “due to the electric energy failure.”

The blackout, which affected at least 16 of the 24 states, occurred at 4:40 pm Monday and was due, according to Chavistas, to an “electromagnetic attack” on the principal hydroelectric plant in the country.

The country with the largest proven reserves of petroleum has not seen a power outage of this magnitude since last March, though breakdowns in the service occur daily in some regions, above all in the west and in border regions.

Once again, power failures have brought multiple problems like disconnected mobile phones, interruptions in the drinking-water supply, paralyzed sales in some stores and no more Internet.

El cuarto apagón eléctrico profundiza la recesión económica por Daniel Lozano / Diego Santander – El Mundo – 23 de Julio 2019

ACOMPAÑA CRÓNICA: <HIT>VENEZUELA</HIT> CRISIS - AME9139. CARACAS...
Vista de una carretera iluminada por los vehículos que la transitan durante un apagón, en Caracas. 

Los venezolanos saben muy bien, para su desgracia, cómo comienza esta historia, pero nunca cuándo acaba. La oscuridad irrumpe de golpe y todo comienza a fallar como si fuera el laboratorio del fin del mundo: sin luz, sin agua, sin internet, sin teléfonos, sin metro, con los transportes colapsados y el alma en un puño.

La organización Netblocks calculó ayer, a los pocos minutos del primer apagón, que sólo el 6% contaba con conexión a Internet. Hoy, 20 horas después, ese porcentaje ha subido hasta el 40%. Algunas zonas han recuperado la energía eléctrica, pero en la mayoría de los estados de Venezuela la luz va y viene.

El cuarto megaapagón nacional llegó tras avisar durante días, con bajones eléctricos y pequeños apagones por todos lados. El propio presidente Nicolás Maduro lo advirtió en marzo, tras el primer colapso: compren velas. En el país de las desgracias no pasa un día sin que haya una nueva que sumar, incluso varias a la vez: el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado que se quedó corto en sus expectativas y que la recesión económica en Venezuela será del 35% y no del 25%, como pensaban hace dos meses.

Una bienvenida a oscuras que no esperaban los participantes del Foro de Sao Paulo, llegados hasta Caracas para solidarizarse con su aliado bolivariano. El gobierno de Maduro declaró el día no laborable tras dos horas de silencio, durante las cuales decidió exhibir su explicación más antiimperialista, al gusto de sus invitados: un nuevo ataque electromagnético de origen desconocido, porque nadie ha visto ni naves ni cañones. El chavismo también denunció entre marzo y abril la existencia de ataques cibernéticos desde Estados Unidos, pese a que los problemas eléctricos se le amontonan a la revolución desde hace más de una década.

Como si se tratase de un capítulo más de la guerra de las galaxias y de los imperios, el chavismo se parapetó detrás de una explicación que no solo no aceptan expertos ni técnicos ni los países vecinos, tampoco Naciones Unidas: “El desvío de recursos, la corrupción y la falta de mantenimiento en la infraestructura pública, así como la subinversión” conforman las causas del deterioro en el servicio eléctrico, sentenció el reciente informe de Michele Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos y ex presidenta socialista de Chile.

Las excusas gubernamentales y de los seguidores chavistas, quienes se hicieron eco de una supuesta tecnología imperialista conformada por fuentes de energía en la atmósfera venezolana que habrían liberado rayos gamma para producir una radiación sincotrónica, que a su vez generarían las famosas ondas electromagnéticas, chocaron una vez contra la realidad, mucho más sencilla.

UNA INVESTIGACIÓN

La oposición se hizo eco de las explicaciones del ingeniero Winston Cabas, quien insistió previamente en que el sistema eléctrico nacional colapsaría nuevamente, en esta ocasión por culpa de las fallas en una de las líneas de 765.000 kilovoltios. Diosdado Cabello, número dos de la revolución, aprovechó para culpar a la oposición y para reclamar una investigación contra el ingeniero.

“No se necesita ser un ingeniero de alta calificación para saber que el sistema eléctrico de Venezuela viene mal”, añadió José Aguilar, uno de los principales expertos del país, quien sostiene que en el último mes se han perdido más de 600 MW térmicos. “O se raciona más o habrá más apagones”, sentenció el ingeniero.

Intentaron esconder la tragedia con racionamientos en todo el país, pero el fracaso es evidente: destruyeron el sistema eléctrico nacional y no tienen respuestas”, apuntó Juan Guaidó, presidente encargado por el Parlamento.

El gobierno también recomendó a la gente que no saliera de sus hogares, pese a lo cual cerca de 2.000 personas participan hoy en la sesión de calle convocada por el Parlamento democrático en Caracas. “La nevera se me dañó el mes pasado y la reparé porque mi hijo me mandó el dinero. Estoy angustiada porque se me vuelva a dañar con estos bajones y yo no tengo para arreglarla. No podemos vivir en esta incertidumbre, un día con luz y el otro sin luz. Por eso vine a protestar. ¿Otro ataque electromagnético? El único que nos ataca es Maduro, todo los días, por eso se tiene que ir”, explicó a EL MUNDO Magaly Alfonzo, 61 años, quien fue acogida por un familiar en Caracas al no encontrar transporte hasta su casa en los Valles del Tuy, cercanos a la capital.

Los lamentos se repitieron por miles, en cada esquina del país. Desde el primer megaapagón del 7 de marzo, hay zonas del país, como los estados de Zulia y Táchira, fronterizos con Brasil, que no han recobrado nunca la normalidad, sumando tantas horas a oscuras como con luz.

La lucha por volver a casa, odisea urbana en la Venezuela de los apagones por Francesco Manetto – El País – 24 de Julio 2019

El fallo eléctrico colapsa las vías de Caracas mientras los vecinos buscan la forma de regresar a sus hogares y abastecerse

Peatones esperan el autobús que los llevaría a la urbanización El Cafetal, en Caracas. 

El primer indicio es el teléfono: cruzar la plaza de Altamira, que en realidad se llama plaza de Francia, y perder la conexión. Pero a veces ocurre, incluso en pleno municipio de Chacao, una burbuja dentro de la burbuja que es Caracas. La segunda señal son los semáforos apagados. Uno puede estar roto, dos pueden ser una casualidad, tres son casi una evidencia. Pasadas las cuatro y media de la tarde, cuando aún faltan dos horas para el atardecer, el apagón y sus efectos comienzan a asomarse a la capital venezolana. Quienes están en el trabajo o en cualquier espacio cerrado son los primeros en notarlo. Una fracción de segundo. Los que están en la calle tardan algo más. Poco tiempo, en cualquier caso.

La odisea de la multitud que se traslada en transporte público es distinta. Junto a una estación de metro, que acaba de suspender el servicio, decenas, cientos de personas cruzan en silencio la plaza Brión en Chacaíto y se dirigen hacia la calzada en busca de alguna “camioneta por puesto”, pequeños autobuses, a menudos informales, que conectan los barrios de una ciudad con una superficie que es casi ocho veces la de Barcelona.

Son las siete de la tarde y Carlos Morales acaba de cerrar el quiosco en el que trabaja vendiendo pan. Pagará entre 2.000 y 2.500 bolívares, que equivalen a cerca de 20 céntimos de dólar, para llegar a Guatire, a las afueras de Caracas. Lo mismo cuesta trasladarse al barrio de Petare. Algo menos, unos 700, ir a la urbanización de El Cafetal. Luis Pérez, abogado, es el primero de la fila. Tras él esperan unas veinte personas. “Si no llega [el autobús] tendré que caminar kilómetros a oscuras”, apunta. Lamenta que los venezolanos aún no se hayan levantado ante el régimen chavista. “Es por la represión”, asegura. No obstante, también se muestra muy crítico con Juan Guaidó, rival político de Maduro, y la oposición.

Todos los que este lunes centraban sus esfuerzos en volver a sus hogares lo hacían con una pesadilla en la retina: el apagón que el pasado 7 de marzo sumió a Venezuela en la oscuridad durante casi una semana. Esos días dejaron tras sí saqueos, cortes de suministro de agua, la parálisis de los hospitales y nuevas protestas. Después vinieron cuatro más. Esa, “pesadilla”, es la palabra que emplea Alejandra García, una joven que trabaja en la compañía de transporte Buenaventura. Desde el parque de Miranda, en el este de la capital, el trayecto a Guatire, una especie de ciudad dormitorio, sale algo más caro, 3.000 bolívares. En medio de la noche cerrada, se acerca una pareja de agentes de la Policía de Chacao. Tras un cacheo a este reportero, se despiden con educación.

En la cercana urbanización de La Carlota, donde el pasado 30 de abril un grupo de uniformados liderados por Juan Guaidó y Leopoldo López intentó un alzamiento militar contra Maduro, algunos vecinos se dedican a otra prioridad: abastecerse ante la incertidumbre. Lo hacen en el puesto callejero de Edgar Rosales, un comerciante de 43 años que todavía no ha cerrado. Iluminadas por celulares y mecheros, Rosa Montani, quien vive de vender tabletas de chocolate que fabrica en su casa, y Rina Cedeño curiosean entre cajas de verduras. Un kilo de tomates cuesta 13.000 bolívares, 1,2 dólares. El salario mínimo asciende a 40.000.

De vez en cuando, en medio del silencio del apagón, se oye alguna sirena. Los caraqueños con más suerte escuchan el zumbido de un generador eléctrico.

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