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Maduro solicita investigar a obispos Antonio López Castillo y Víctor Hugo Basabe por “delitos de odio” – La Patilla – 15 de Enero 2018

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro pidió este lunes a la Fiscalía y al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) investigar a los obispos Antonio López Castillo y Víctor Hugo Basabe por posibles “delitos de odio” durante homilías de la Divina Pastora el pasado domingo, durante su memoria y cuenta desde la ANC.

“El pueblo tiene fe, a pesar de la malediciencia de los llamados curas de la iglesia católica, de los llamados arzobispos, uno de los nos llamó a todos nosotros peste, llamó al pueblo chavista peste, y habría que ver Fiscal General, presidente del TSJ a investigar si las palabras emitidas por uno de estos personajes no representan verdaderos delitos de odio, como sucedió durante la guarimba de 2017”, afirmó.

 

El “Ángel de la Muerte” revolucionario por Rubén Dario Bustillos Rávago – Noticias Venezuela – 11 de Enero 2018

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El Dr. Josef Mengele, mejor conocido como el “Ángel de la Muerte” durante la segunda guerra mundial, se enrolo en 1938 en la SS hitleriana y después de ser herido en el frente ruso, fue asignado a los campos de exterminios de judíos de Auschwitz en Polonia.

Las deportaciones, arrestos y persecuciones Nazis fueron dirigidas contra todos los miembros de las familias judíasy gitanas europeas, sin distingo de edad, sexo o posición social. Durante el holocausto, en los campos de exterminio nazis, acabaron con la vida de 6.5 millones de judíos.

Muchos niños enfrentaban hambre, enfermedades oresultaban discapacitados durante el trabajo forzado y otros traumas por haber presenciado el asesinato de sus padres, hermanos y/o parientes, antes de ser enviados a las cámaras de gas.

El Dr. Josef Mengele aprovechó su estadía en los campos de la muerte para ejecutar una serie de experimentos con los niños gemelos, convirtiéndose en el símbolo de la “Solución Final” de Adolfo Hitler.

En los denominados campos médicos, el famoso “Ángelde la Muerte”, torturaba a niños judíos, gitanos, sanos y/o con Síndrome de Down, atraso mental o cualquier otra enfermedad.

Los “Pacientes” eran colocados en cámaras de presión; experimentaban con nuevos medicamentos, eran castrados, congelados, se les amputaban miembrosy expuestos a varios otros traumas psíquicos y físicos, para tomar nota de sus reacciones o resultados hasta su muerte.

Al final de la guerra, Mengele desapareció y se cree que vivió sus últimos años de vida en la selva amazónica del Brasil.

El “Ángel de la Muerte” de la revolución.

Jorge Rodríguez Gómez, cuyo padre, Jorge Antonio Rodríguez, quien comandó una banda de delincuentes que secuestró al industrial norteamericano Frank William Niehous y cobro un rescate de 20 millones de dólares yno lo libero, durante los 19 años que ha estado inmerso en casi todos los cargos importantes de la llamada revolución, ha alcanzado méritos propios suficientes para ser identificado como el “Ángel de la Muerte” de la revolución.

El Dr. Rodriguez fue introducido en el negocio de las máquinas electorales de la empresa Smartmatic del CNE, por Alfredo Anzola, amante de su hermana DelcyEloína. A mediados de abril del 2008. Anzola se enfrentó a Jorge Rodríguez quien le exigía un aumento de las “coimas” por los captahuellas. En lo acalorado de la discusión, el representante de Smartmatic amenazó con publicar documentos comprometedores para el régimen. Al día siguiente, en extrañas circunstancias, el avión privado en que viajaba Anzola, se estrelló contra una casa en Maiquetía donde perecieron todos sus ocupantes y cinco habitantes de la zona.

A los hermanos Rodríguez Gómez se les ha señalado de muchísimos crímenes siendo el más grave el ser cómplices del haber convertido nuestro territorio nacional en un gigantesco Campo de Concentración en donde mantienen secuestrados a 30 millones de venezolanos a quienes tienen sometidos a un exterminio general por hambre y falta de medicinas, donde los niños y ancianos están muriendo por cientos de miles.

(http://www.circozuela.com/2017/12/nyt-ninos-mueren-de-hambre-mientras.html)

Para completar su récord curricular, la actual presidenta de la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, ANC, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, recientemente manifestó que:”La dignidad es un complejo capitalista que un buen siquiatra como mi hermano sabe extirpar…”evidenciando que el siquiatra Rodríguez está experimentando sus macabros conocimientos con la población venezolana para someterla “extirpándole”, lo único que la sostiene en pie en contra del régimendelincuencial, como es su dignidad, como lo hacía suhomónimo en la Alemania Nazi, el “Ángel de la Muerte”Dr. Josef Mengele.

Para detener las acciones criminales que están siendo ejecutadas en contra del pueblo venezolano por esa banda de delincuentes, es necesaria su detención, neutralización o eliminación física. Y ello solo será posible con la ayuda de una fuerza armada internacional tal y como lo sostiene el prestigioso profesor Ricardo Hausmann.

Esto es lo que puede ocurrir en Venezuela por Robert Evan Ellis – El Diario de Caracas – 11 de Enero 2018

38686349_303Desde que Maduro se mantiene en el poder, o ser expulsado por otros miembros del gobierno y la élite militar, o los militares restauraran el orden luego de breve período de violencia, hasta el caos y la desintegración de Venezuela, son los cuatro escenarios que prevé el profesor de Investigación de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de EEUU, Robert Evan Ellis. A continuación el análisis completo…

El arresto por parte del gobierno venezolano al ex-ministro de Petróleo, Eulogio del Pino, y al ex-jefe de Petróleos de Venezuela (PdVSA) Nelson Martínez, a fines de noviembre de 2017, así como el despido del ex-titular de PdVSA, Rafael Ramírez, como embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas; sugieren que la crisis en Venezuela podría estar entrando en una nueva y peligrosa etapa en la que los chavistas, aunque parecen fortalecer su mano, están comenzando a “comerse entre ellos”, sin un deseo de cambiar a los líderes y a las élites militares, de cuya continua tolerancia depende la supervivencia del gobierno de Maduro. Los acontecimientos en Venezuela en las últimas semanas sugieren que el régimen de Maduro ha mejorado su posición, ganando una serie de contiendas simbólicamente importantes, a medida que las divisiones en la oposición se hacen más profundas. La victoria inesperada del partido gobernante en 18 de los 23 estados venezolanos en las pasadas elecciones regionales, ampliamente denunciadas como fraudulentas, y su victoria de 308 de los 335 escaños en las elecciones municipales de diciembre, luego de que partidos clave de la oposición boicotearan la elección, desmoralizaron aún más y dividieron las filas de la oposición. Incluso antes de los reveses de noviembre-diciembre de 2017, la oposición se había sentido frustrada por su incapacidad para asegurar el cambio político a través de protestas callejeras masivas y sostenidas o la presión de la comunidad internacional a través del Grupo Lima de 12 naciones. Ni la oposición, ni la comunidad internacional, pudieron bloquear la elección y la instalación de una Asamblea Constituyente – inconstitucional– en agosto de 2017, que parece destinada a reescribir la Constitución para proporcionar un barniz legal al Estado autoritario creado gradualmente por Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez. Leer más de esta entrada

La tragedia de la oposición venezolana por Tomás Straka – Nueva Sociedad – Noviembre 2017

El campo opositor al gobierno de Nicolás Maduro está más dividido que nunca. Lo que ayer era motivo de unidad, hoy lo es de ruptura. ¿Cómo pudo, en medio de la crisis, ganar espacio el chavismo?

Las elecciones regionales del 15 de octubre fueron una catástrofe para la oposición. Pocas veces en la historia un evento electoral ha logrado consecuencias tan contundentes: nada menos que la práctica destrucción del perdedor. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza de partidos que con relativo éxito se había venido enfrentado a Nicolás Maduro, ahora está disuelta en los hechos y los partidos que la integraban, cada uno con una interpretación distinta de lo ocurrido, se han reagrupado en tres grandes bloques más o menos enfrentados entre sí. Los candidatos que hasta la víspera punteaban en las encuestas, se desdibujaron hasta el punto de que nadie los considera seriamente para los comicios del 2018, y la población opositora, que aún es mayoría, se hunde en la desesperanza y no sabe si resignarse y acomodarse como pueda con el gobierno o encontrar un modo para mudarse al exterior.

¿Cómo fue posible una hecatombe de tal dimensión? ¿Cómo, después de cuatro meses de protestas que prácticamente paralizaron el país, con un rechazo de alrededor del 80% de los venezolanos, las sanciones y condenas internacionales, la peor crisis económica de la historia del país y la posibilidad cierta de un default en el cortísimo plazo, Maduro puede cantar una victoria y encima una de esa dimensión? Lo que se pueda responder a estas preguntas es clave tanto para entender la cambiante situación venezolana como para extraer lecciones de utilidad para el análisis político. El modo en que cada bando jugó sus cartas, en el que uno supo reconcentrar sus fuerzas y mientras el otro las dispersó, la importancia de los discursos y de los líderes para crear sentido en la población ante hechos que la conmueven, y el papel de las apariencias para tomar o mantenerse en el poder, quedan de manifiesto en la cadena de acontecimientos y decisiones que desembocaron en el 15 de octubre.

Comencemos con las apariencias. El tamaño y la continuidad en el tiempo de las protestas le hizo pensar a muchos que el régimen estaba cerca de caer. Pero la verdad es que salvo la disidencia de la fiscal Luisa Ortega Díaz, el bloque gubernamental no se rompió, al menos no de forma visible o en todo caso capaz de obligarlo a aceptar los reclamos de la oposición (cronograma electoral, liberación de los presos políticos, apertura de un canal humanitario).

Por el contrario, mientras la policía, la Guardia Nacional y los llamados «colectivos», lograban el control, aunque no sin grandes esfuerzos, de una sociedad cansada después de más tres meses de protestas y más de un centenar de muertos; Maduro tomó la delantera con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. A partir de ese momento la lucha fue por evitar su instalación, hecho en el que se obtuvieron enormes triunfos como el referéndum simbólico del 16 de julio y la condena de muchos países a la iniciativa, pero que le permitió al gobierno llevar la batuta de los debates.

Y es acá donde lo de los discursos entroncan con las apariencias: Maduro no tenía ninguna razón para echarla atrás, aún cuando hizo un par de amagos, como el de proponer su posposición si los opositores se unían a ella. Pero todo indica que la dirigencia opositora estaba segura de que lograría detener la convocatoria y, hasta donde se ve, no se prepararon para la eventualidad de que se instalara finalmente. Además, el rechazo a la Constituyente era altísimo por lo que era casi imposible participar sin ofender a sus seguidores y una larga lista de promesas incumplidas durante los diálogos sostenidos antes de la crisis, desaconsejaban hacer caso a Maduro.

Pero el juego de las apariencias y los discursos que les dan sentido tuvo otro flanco: acaso para hacer reconcentrar la movilización contra la Constituyente, se dijo que si se instalaba, el gobierno tendría poderes absolutos. Eso significaba dos cosas: que de antemano le reconocía este poder con el hecho de que lograra reunirse y, por lo tanto, que si esos ocurría, ya estaba todo perdido. Pues bien, eso fue lo que ocurrió, y el discurso opositor funcionó como una soga atada a su propio cuello.

El 30 de julio, cuando el Consejo Nacional Electoral dijo que ocho millones de venezolanos votaron por la Constituyente (en el referéndum del 16 de julio, se calculó que habían sido siete), la dirigencia, básicamente no dijo nada contundente. Ahora carece de plan para avanzar. A lo sumo, que las cifras sólo podían explicarse por un monumental fraude. Días después, la empresa que procesa los datos, Smartmatic, dijo que habían sido manipulados, lo que venía a ser un aval para esa tesis. Pero ya se había convocado a las elecciones de gobernadores y eso abría una disyuntiva: o participar pese a todas las dudas por el árbitro electoral, o abstenerse y arriesgarse a perder espacios, dejando todas las gobernaciones en manos del gobierno. Se decidió –la verdad que con razones de peso—la segunda opción, pero es evidente que muchos electores vieron una incongruencia en aquello: ¿cómo se le pide al electorado que participe en unas elecciones organizadas por quienes ellos mismos a los que han acusado de fraudulentos? Aunque hubo líderes que llamaron a la abstención no hacía falta demasiado esfuerzo para que la duda se sembrara, sobre todo si en vez de explicar los riesgos y las razones por los que valía la pena enfrentarlos, se prefirió el discurso triunfalista de que se ganaría sino todas, casi todas las gobernaciones.

Acá es donde Maduro terminó de demostrar que era mejor jugador. Mientras en los circuitos electorales dominados por la oposición la gente decidía no votar y tal vez el peso de la emigración a gran escala de la clase media empezaba a sentirse, el gobierno desarrolló una eficiente máquina cooptación de votos a través de sus canales para distribución de ayudas – en especial de comida—, y de la organización disciplinada de su militancia. Hay quienes hablan de un sistema como el del PRI: un autoritarismo electoral en el que no es necesario hacer un fraude masivo sino sumar muchas formas de ventajismo distintas para ganar siempre, siendo o no mayoría. Estas formas van desde el traslado a último momento de votantes de la opositora clase media a otros centros lejos de sus hogares o en sitios que consideren peligrosos, a emplear los consejos que distribuyen alimentos para movilizar votantes.

El resultado fue el nocaut del 15 de octubre: diecinueve gobernaciones en manos del gobierno y cinco en las de la oposición. Nuevamente se habló de fraude, pero rápidamente se señaló como culpable a la abstención, lo que da a entender que la victoria del gobierno fue meridianamente limpia o, lo que es lo mismo, un reconocimiento de la derrota por parte de la oposición. Como guinda del postre, cuatro de los cinco gobernadores opositores electos se juramentaron ante la Asamblea Nacional Constituyente que esa misma oposición había declarado ilegítima. En lo subsiguiente las diferencias que todos sabían que anidaban en la MUD se revelaron con fuerza, para dividirse en tres bloques: el de los partidos socialdemócratas Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, que han preferido actuar dentro de los límites que permite el régimen (aunque algunos hablan de simple connivencia con el poder); en el otro extremo, el del partido liberal Vente Venezuela y el socialdemócrata Alianza Bravo Pueblo de los líderes María Corina Machado y Antonio Ledezma, que reunidos en la alianza Soy Venezuela plantean una resistencia sin concesiones; y el que en el centro tienen los partidos Primero Justicia (centro), Voluntad Popular (socialdemócrata) y La Causa Radical (Causa R, socialista), que se presentan como los herederos de la MUD en una nueva alianza, Venezuela está Primero.

Aunque el rechazo mayoritario de la población, la situación económica desastrosa que va a empeorar y las sanciones internacionales no le ponen fácil el panorama a Maduro, la tragedia de la oposición venezolana ha hecho que las discusiones se concentran en la posibilidad de que Maduro se postule para la reelección el año que viene o de que el Partido Socialista Unido de Venezuela opte por una renovación con el joven Héctor Rodríguez, figura promisoria en el chavismo que acaba de ganar el muy estratégico Estado Mirando, que básicamente agrupa al hinterland de Caracas y, según parece, está subiendo en las encuestas. Se da por descartado que otras figuras, por las razones que sean, tengan un chance real. El desastre vivido por la oposición venezolana probablemente se convierta en un modelo de estudio. Pero precisamente porque demuestra que en política las cosas no son lo que parecen ser y que los relatos que se hacen de ellas pueden tener un peso fundamental. El juego sigue y aún hay cartas bajo la manga. Tal vez la experiencia le haya enseñado algunas cosas al jugador de oposición.

Almagro exige sanciones “cada vez más duras” contra el Gobierno de Maduro – Noticiero Digital – 4 de Enero 2018

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El secretario general de la OEA, Luis Almagro, pidió a la comunidad internacional sanciones “cada vez más duras” contra el Gobierno y el sistema económico venezolano para forzar al presidente Nicolás Maduro a unas “negociaciones serias” que permitan un proceso electoral con garantías.
“El camino diplomático que queda por delante es el camino de las sanciones y creo que tiene que haber sanciones cada vez más duras que permitan que el régimen venezolano estructure y permita un proceso electoral claro, la construcción de un sistema electoral garantista”, dijo a un grupo reducido de medios, entre ellos Efe.

“Aún hay espacio para la vía diplomática, que en este momento implicaría negociaciones serias para la democratización y el aumento de sanciones contra los personeros (representantes) del régimen y/o el aparato económico y financiero”, explicó el excanciller uruguayo, una de las voces más críticas contra el Gobierno de Maduro.

Almagro, al frente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) desde mayo de 2015, ya se había pronunciado anteriormente a favor de las sanciones a Venezuela aplicadas por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

Su opinión es que las sanciones de la comunidad internacional, incluidos los países americanos, son la única vía diplomática que queda para que Maduro se vea forzado a aceptar un proceso electoral con garantías y observación internacional.

Este año deben celebrarse en Venezuela elecciones presidenciales, pero no hay certeza sobre la fecha.
“Hoy Venezuela más que elecciones necesita un proceso electoral nuevo que le permita edificar un sistema garantista que nos permita realizar por ejemplo una observación internacional seria”, consideró Almagro.

“Hoy el sistema electoral de Venezuela después de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y la desvinculación de la empresa (Smartmatic, encargada del recuento de votos) es prácticamente incontrolable, y eso lo han podido ver quienes participaron en el proceso de la Constituyente, en las elecciones regionales y en las elecciones a alcaldes”, agregó.

Almagro subrayó que ese nuevo sistema electoral que reclama debe permitir votar a los venezolanos que viven fuera del país.
“Si hay algo que nos da una dimensión de la crisis que hay en Venezuela es la migración de cuatro millones de venezolanos en los últimos años, eso es muy claro, es una migración más alta que la que ha habido de Medio Oriente a Europa en este tiempo”, indicó.

Una solución sin la oposición por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 3 de Enero 2018

Caricatura LMA 1990 - Con Nombre.jpgDel reciente artículo de Ricardo Hausmann (ver El día D para Venezuela, por Ricardo Hausmann https://www.project-syndicate.org/commentary/venezuela-catastrophe-military-intervention-by-ricardo-hausmann-2018-01/spanish) extraemos este importante párrafo que amerita un necesario comentario en Venezuela:

“Si se trata de soluciones, por qué no considerar la siguiente: la Asamblea Nacional podría destituir a Maduro y al narcotraficante de su vicepresidente, Tareck El Aissami, sancionado por la OFAC y a quien el gobierno estadounidense le ha embargado más de US$ 500 millones. Dado este vacío de poder, la Asamblea, nombraría de forma constitucional a un nuevo gobierno, el que a su vez podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos. Esta fuerza liberaría a Venezuela de la misma forma en que canadienses, australianos, británicos y estadounidenses liberaron a Europa en 1944-1945. Más cerca de casa, esto sería semejante a la liberación de Panamá de la opresión de Manuel Noriega por parte de Estados Unidos, la que marcó el inicio de su democracia y del crecimiento económico más rápido de América Latina.” (subrayado nuestro)

Ese fue precisamente el mandato del 16J y el respaldo que le dio la comunidad internacional a los venezolanos y al convocante de esa Consulta Popular, la Asamblea Nacional, el 5 de julio de 2017. Lo que dice Hausmann allí no es de ninguna manera escandaloso, en especial por lo de la frase “podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos”, ya que lo coloca como una posibilidad –entre muchas- de acción de un eventual gobierno que claramente sería inmediatamente perseguido por el régimen una vez fuera designado.

Esa era la solución “de librito”. La manera constitucional de hacer efectivo el mandato del 16J era continuar con el procedimiento de sucesión establecido en la Constitución luego del Acuerdo del 9 de enero de 2017 pero la Asamblea “le tuvo miedo al cuero” como lo indiqué en mi nota a los tres días de esa fecha (ver El tigre y el cuero de la Asamblea Nacional, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/01/el-tigre-y-el-cuero-de-la-asamblea.html). ¿Qué le hará pensar al profesor Hausmann que las cosas han cambiado?

Efectivamente esa pudo ser una solución desde el año 2016 cuando se instalo la Asamblea Nacional con mayoría opositora, lo seguía siendo el 2017 y todavía lo es en el 2018. Pero por diversas causas el liderazgo político de la Asamblea Nacional ignoró la posibilidad todos esos años. El 2016 porque se enfrascaron en la solución del Referendo Revocatorio y el 2017 porque la evidencia sugiere que negociaron con el régimen para un estado de cohabitación, y ahora el 2018 porque desean “competir” en una carrera presidencial suicida con el régimen, sin cambiar las condiciones electorales y con una Asamblea Nacional Constituyente que seguiría mandando, aun cuando en el supuesto negado llegaran a ganar esas elecciones.

La pregunta correcta no es como salir del régimen constitucionalmente. Efectivamente esa sería una vía si existiera una real voluntad política en la coalición opositora oficial, que se entrompara realmente con el régimen y diera los pasos correctos obedeciendo el mandato que el pueblo les dio el 6D-2015 y el 16J-2017. Pero no lo harán, y ese es el problema que tenemos aquí. La pregunta correcta es cual sería una propuesta para salir del régimen sin la oposición, manteniendo la solución igualmente constitucional.

Pero supongamos que se atreven a hacerlo. Dados esos pasos que explica el profesor Hausmann, Julio Borges como Presidente de la Asamblea Nacional y en la línea de sucesión, debería ser investido como Presidente Constitucional República con el mandato de llamar a elecciones en 30 días. Sin embargo, ese supuesto de “podría solicitar asistencia militar…” no podría cumplirse porque el régimen no le dejaría el tiempo suficiente para tomar tal decisión ya que lo pondría preso y cerraría la Asamblea Nacional. Estaría clarísimo que ese hipotético gobierno debería escaparse y exiliarse para constituirse como gobierno venezolano legítimo y constitucional en el exilio inmediatamente de tomada esa decisión y desde allí hacer efectiva esa sugerencia del profesor Hausmann.

Pero el liderazgo político de la MUD no tiene la más mínima intención de hacer eso, así tenga todo el respaldo internacional que nadie haya tenido. Entonces nuestra hipótesis para una solución tiene como premisa fundamental que no podemos contar con ese liderazgo político tal y cual está constituido, como representante de los intereses opositores venezolanos. La solución teórica del profesor Hausmann se cae porque quienes tendrían la obligación de llevarla a cabo habrían puesto sus propios intereses por encima de los intereses del país, como ya lo han demostrado estos últimos dos años. Y ese es en realidad el problema serio que enfrentamos.

Entonces, ¿qué hacemos? Ustedes me dirán “usted lo que quiere es que nos coma el tigre” como decía aquella vieja canción. Y yo les diría, que cualquier solución que implique a cualquiera de esos factores políticos que están negociando en República Dominicana está destinada al fracaso para salir del régimen de esa manera. Tenemos que proponer una solución diferente que no los implique.

El 28 de Octubre de 2017 desde la Alianza Nacional Constituyente hicimos una propuesta que sugería que esos factores políticos tomaran una decisión a favor de una solución constitucional de consulta al pueblo venezolano (ver La solución reside en el pueblo soberano, en http://ancoficial.blogspot.com/2017/10/la-solucion-reside-en-el-pueblo-soberano.html). Fue inútil pero necesario. Pero debíamos primero solicitarles formalmente a ellos que se procediera como está establecido constitucionalmente. Esto nos convenció que la solución no pasa por esta oposición entregada, y que debemos accionar desde los factores de la Sociedad Civil.

Desde ese momento la Alianza Nacional Constituyente ha venido proponiendo que sea el pueblo en Consulta Popular quien decida el curso de solución esta crisis política, sugiriendo unas preguntas muy concretas a hacerle al pueblo venezolano, y que el pueblo decida, logrando que régimen permita la consulta (sin CNE como ocurrió el 16J) con todas las garantías internacionales, y acate la voz del pueblo en paz. ¿Cómo logramos eso? Fortaleciendo y convenciendo a todos los sectores de esa solución a lo largo y ancho del país, pero especialmente a la comunidad internacional fuera del país.

Esa sería la verdadera solución negociada que se lograría al presionar lo suficiente desde afuera al régimen para que sea el pueblo de Venezuela quien decida el curso de su propia historia. Sería una solución sin la oposición oficial, que evitaría que esta negocie espacios de participación ni de convivencia parea sobrevivir. Eso que lo decida el pueblo en Consulta Popular.

Si de República Dominicana salen “acuerdos” para correr la arruga de la crisis con unas elecciones presidenciales, lo que pasará es que esto se alargará más, ya que el régimen se consolidará sin resolver los principales problemas, y el desastre irremediablemente terminará estallando posteriormente en la cara de todos, llevándose por el medio a todo el mundo, al gobierno y a su oposición oficial. Todavía están a tiempo para rectificar…

 

PDVSA y las negociaciones en el chavismo por José E. Rodríguez Rojas – Aragua en red – 30 de Diciembre 2017

1510601870946En este artículo buscamos analizar el marco de las negociaciones que rodearon la entrega de PDVSA a los militares y las implicaciones de esta decisión. Estas negociaciones son parte de una recomposición de fuerzas que aparentemente pone fin al movimiento al que hemos llamado chavismo y da nacimiento a otro integrado por los actores políticos fieles al actual presidente, que algunos analistas denominan madurismo. Oswaldo Ramírez, politólogo y miembro de la consultora ORC, entrevistado por CNN Dinero, señala que en el chavismo se venía gestando un movimiento liderado por Rafael Ramírez quien había sido previamente marginado y enviado a un exilio dorado al exterior. Este movimiento estaba orientado a reclutar a todos los huérfanos y viudos de Hugo Chávez, que no fueron incorporados por Maduro en posiciones de poder. El ex presidente de PDVSA estaba en el proceso de lanzamiento de éste nuevo movimiento chavista, lo que no agradó al que en este momento cuenta con la aprobación del conglomerado chavista. En sus actividades Ramírez buscaba además posicionarse como candidato en las venideras elecciones presidenciales. Ante las iniciativas y aspiraciones del antiguo hombre de confianza de Chávez, el régimen de Maduro optó por ordenar a la fiscalía una investigación en su contra con el propósito de destruirlo políticamente.

Paralelamente al plan de cerrarle el paso al movimiento liderado por Rafael Ramírez, el régimen se concentró en un proceso de construcción de nuevas lealtades conformando las bases de una corriente que podríamos llamar “madurismo”. Con ese propósito, el régimen procedió a reforzar en el frente gubernamental a aquellos actores políticos que han mostrado mayor fidelidad a Maduro como Delsy Rodriguez, designándola al frente de la Asamblea Constituyente (ANC), Tareck El Aissami como Vicepresidente y Jorge Rodríguez como Ministro de Comunicaciones y responsable de las negociaciones en la República Dominicana.

Apunta Oswaldo Ramírez que en este contexto el régimen decide adelantar las elecciones presidenciales con miras a realizarlas en el primer cuatrimestre del próximo año, lanzando a Nicolás Maduro como candidato. Se busca así evitar que el evento electoral se lleve a cabo en el segundo semestre del año, cuando la mayoría de los analistas económicos prevén un default o cesación de pagos de la deuda externa, con todas sus traumáticas implicaciones para el gobierno y el país. En la actualidad el régimen realiza gestiones para obtener entre 2500 y 3500 millardos de dólares a fin de incrementar el gasto público, aumentar la frecuencia de llegada de los CLAP y ampliar los beneficios de las llamadas Misiones; dándole así a los operadores políticos la capacidad de generar incentivos, a través de los diversos beneficios que genera el carnet de la patria, a fin de que la población vuelva a afiliarse con Maduro.

Con el propósito de garantizar el apoyo de Diosdado Cabello a la candidatura de Maduro, se le entrega PDVSA a militares afectos a él y de este modo el régimen integra a Cabello al entorno de los fieles a la figura presidencial, superando el antagonismo entre ambos, que ha señalado entre otros, Henrique Capriles. Ello implicó la designación del General Manuel Quevedo al frente de PDVSA, lo cual fue acompañado por la decisión de sustituir a 60 ejecutivos de la empresa estatal por militares. Quevedo y los militares que lo acompañan no tienen ningún conocimiento de petróleo, ni formación en el área gerencial o de negocios.

Como lo señaló Eddie Ramírez en un artículo sobre el tema, desde su creación PDVSA ha sido dirigida en algunos periodos por militares que han mostrado competencia y buen desempeño, pero eran profesionales que poseían formación gerencial y experiencia. Este no es el caso de Quevedo cuyo único background es su fidelidad al régimen y su desempeño reprimiendo las manifestaciones de la oposición a sangre y fuego.

La impericia de los militares designados agravará la crítica situación de la empresa petrolera estatal según Francisco Monaldi, experto petrolero de la Universidad Rice de Texas. Señala Monaldi que existe preocupación entre los socios de PDVSA por los nombramientos señalados y sus repercusiones sobre la empresa, que viene desde hace años declinando su producción. Esta preocupación la comparten sectores cercanos al gobierno como la firma Torino Capital, asesora de UNASUR y del gobierno de Maduro, la cual expresa en un informe reciente que “observamos un riesgo considerable de que la reestructuración y toma de PDVSA por sectores menos profesionalizados perpetuará la caída de la producción…”. Adicionalmente a ello, apunta Monaldi, las sanciones de los Estados Unidos contribuirán a complicar el desempeño de la empresa y agudizar su deterioro.

Los analistas económicos prevén que la empresa estatal continuará el declive de su producción en el año 2018. La firma Torino Capital señala que la producción se reducirá de 1,83 millones de barriles diarios en noviembre del 2017 a 1,39 millones de barriles diarios en diciembre del 2018, lo cual implicará un descenso de 442.000 barriles diarios. Esto provocará una reducción de los ingresos en divisas, lo que disminuirá las importaciones en un 34%, según algunas consultoras, agudizando la escasez de productos que agobia a la población y hará imposible cumplir con los compromisos financieros en el segundo semestre de 2018, aumentando las posibilidades de un default o cesación de pagos.

Con la decisión de militarizar la dirección de PDVSA, el régimen demuestra que tiene poco interés en el declive productivo de la empresa y las implicaciones que ello pueda tener en los ingresos del país y el bienestar de la población. Subordina todo a su decisión de atornillarse en el poder.

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