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Diosdado Cabello lanza nuevas amenazas para retirar la inmunidad a parlamentarios opositores por Ymarú Rojas – ABC – 24 de Mayo 2019

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello
El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello – REUTERS

Desde el 7 de mayo, el Tribunal Supremo de Justicia ha solicitado a la Asamblea Constituyente retirarles la inmunidad a 14 parlamentarios por «traicionar la patria»

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, lanzó anoche nuevas amenazas contra los diputados del Parlamento venezolano para que sean procesados judicialmente por estar involucrados en el fallido levantamiento cívico-militar liderado por el presidente interino, Juan Guaidó, contra Nicolás Maduro en la madrugada del 30 de abril.

En su programa semanal, el segundo hombre más fuerte dentro de las filas chavistas, reveló que una fuente le ha dicho que «ya entraron otros diputados más a la lista de los que hay que allanarles la inmunidad parlamentaria. Acá no puede haber impunidad».

Para Cabello «la oposición se acabará» en Venezuela. Y es que el objetivo del régimen ha sido en las últimas semanas desmantelar completamente la Asamblea Nacional, controlada desde 2015 por los rivales de Maduro, hasta diciembre de 2020, año en el que se renovarán todos los escaños. «Las mafias más nunca van a gobernar este país […] Hasta que toda la investigación del 30 de abril quede aclarada, quien esté preso permanecerá así», sentenció.

Luego del intento de golpe de Estado, la dirigencia opositora se ha visto acorralada por la justicia del régimen venezolano, y en especial por la Asamblea Constituyente, considerada por los parlamentarios opositores como un ente inconstitucional e ilegítimo, ya que fue creada en 2017 por Maduro para despojar al Poder Legislativo de sus funciones.

Desde el 7 de mayo, el Tribunal Supremo de Justicia ha solicitado a la Constituyente retirarles la inmunidad a 14 parlamentarios por «traicionar la patria» y «usurpar poderes». De momento, cuatro se encuentran en legaciones ubicadas en Caracas, uno se encuentra asilado en Colombia y otro en clandestinidad.

Esta semana, Maduro anunció la convocatoria para adelantar las elecciones de la Asamblea Nacional con el pretexto de «legitimar la única institución que no se ha legitimado en los últimos cinco años», y por esa razón ha decidido medirse electoralmente con la oposición para «ver quién tiene al pueblo, para ver quién tiene los votos, para ver quién gana».

A esto, Guaidó, quien es además el líder del Parlamento, condenó el anuncio del líder chavista: «¿De verdad el usurpador se atreve a ponerse en la boca la palabra “elecciones” después de que su dictadura y el CNE (ente comicial) decidieran quitarle al pueblo de Amazonas el derecho a ser representado hasta el sol de hoy?»

 

Una propuesta indecorosa por Marianella Salazar – El Nacional – 22 de Mayo 2019

Marianella Salazar

El usurpador tira la parada en “las oposiciones” a ver quién la agarra y cae en el juego de participar en unas elecciones legislativas, como ya lo hizo en mayo de 2018 Henri Falcón, en la farsa electoral donde sirvió de esquirol para darle viso de legalidad a una reelección presidencial en la que 80% de la población demostró su repulsa unánime.

En su intento desesperado de disolver al único poder legítimo en Venezuela lanza esa propuesta indecorosa de hacer elecciones legislativas. Maduro se comporta como lo que es, un dictadorzuelo que hace mal uso del poder, que persigue, secuestra, encarcela, tortura, logra que se asilen en embajadas o abandonen el país a más de 30 diputados, entre ellos, el primer vicepresidente del Parlamento, Edgar Zambrano, quien  se negó a  bajarse de su automóvil para ser detenido y de forma brutal fue arrastrado en una grúa hasta su sitio de reclusión. Así el usurpador le demuestra al mundo que es capaz de ejecutar cualquier acto de barbarie.

En su intento por aislar y aniquilar a Juan Guaidó -que se mantiene como la esperanza de todos los venezolanos y la única oportunidad de cambiar ésta trágica historia-, pretende recortarle su mandato y se “bypassea” la Constitución al intentar adelantar las elecciones legislativas con el concurso de un tramposo Consejo Nacional Electoral, que fue capaz, entre otras muchas tropelías, de arrebatarle descaradamente la Gobernación del estado Bolívar al dirigente político Andrés Velásquez.

El régimen viene desconociendo al Poder Legislativo (no podemos olvidar cómo impidieron la incorporación de los diputados electos y proclamados por el estado Amazonas), irrespeta la inmunidad parlamentaria, para eso cuenta con el auxilio de un Tribunal Supremo de Justicia en manos de un ex presidiario que autoriza enjuiciar a los diputados sin la aprobación de la Asamblea Nacional, que tiene en exclusividad esa competencia. Además de las atrocidades judiciales, los diputados están siendo víctimas -incluso en sus residencias- de actos de repudio por parte de grupos paramilitares conocidos como colectivos, unos facinerosos cargados de odio que son capaces de los actos más abominables y viles. También se les impide el acceso a la sede del Capitolio, como lo hacen con la prensa y los empleados de la Asamblea, a quienes se les niega el paso con prácticas rocambolescas, como las supuestas desactivación de bombas, con la toma por parte de contingentes de la GNB, o con la violencia verbal o física de sus colectivos.

Es toda una odisea, sortear esos desafueros para sesionar en la cámara, como lo hicieron ayer los  valientes diputados, encabezados por su presidente Juan Guaidó, para  rechazar el fraude electoral del 20 de mayo  de 2018 que ha provocado la crisis política, social y económica más devastadora y sin precedentes en la historia del país.

El intento de usurpar el Poder Legislativo empeora la situación del tambaleante dictador, le ocasiona un alto costo político que solo refuerza el clamor de su salida inmediata. En cualquier tipo de negociación su desalojo del poder es la única opción para salvar al país de la debacle que ha producido. Maduro y sus secuaces, cada vez más crueles y erráticos  no dejan otra alternativa que el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Elecciones libres y transparentes en Venezuela por Daniela Urosa – El País – 21 de Mayo 2019

El sistema electoral venezolano carece de mínimas garantías para celebrar comicios que reflejen la real voluntad de la ciudadanía

Nicolás Maduro, el pasado día 20 en Caracas.
Nicolás Maduro, el pasado día 20 en Caracas. MARVIN RECINOS AFP

Nicolás Maduro ha propuesto un adelanto de las elecciones parlamentarias sin justificación constitucional ni legal alguna para ello. En tal sentido, expresó “asumir un reto” –acudir a elecciones parlamentarias- que nadie le ha propuesto. Si algún reto tiene Maduro es cesar en el ejercicio ilegítimo de la Presidencia de la República, lo que permitiría instalar un gobierno de transición y llamar a elecciones presidenciales.

1. Condiciones institucionales: es fundamental el restablecimiento de la independencia de poderes y el fortalecimiento de las instituciones que participan en los procesos comiciales, en especial (i) eliminación de la asamblea nacional constituyente instaladainconstitucionalmente en julio de 2017 y que usurpa funciones del poder electoral; (ii) designación de nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), árbitro electoral cuyas autoridades fueron ilegalmente designadas y carecen de independencia para garantizar elecciones libres y transparentes; (iii) designación de nuevos magistrados de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, la cual ejerce la jurisdicción electoral en Venezuela pero sus Magistrados no cuentan con independencia judicial. (iv) Designación de nuevos magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,Sala que ha sido el principal instrumento político del actual autoritarismo en Venezuela.

2. Condiciones materiales: no es posible pensar en elecciones en Venezuela mientras no se garanticen los derechos fundamentales de contenido político, en especial, (i) el derecho a la participación política y derecho al ejercicio de cargos públicos, violados por la inhabilitación y privación de libertad de líderes políticos y la ilegalización de partidos opositores y (ii) El derecho al sufragio de los venezolanos en el exterior, injustamente restringido por el CNE, al exigir residencia legal en el exterior para votar.

3. Condiciones electorales (stricto sensu): reforzando las reglas del juego electoral en Venezuela, en particular (i) depuración del registro electoral, (ii) presencia de misiones de observación electoral internacional, (iii) auditoría del sistema de votación electrónica, (iv) competitividad electoral durante la campaña electoral, (v) prohibición del voto asistido y del “carnet de la patria”, que se han traducido en vejaciones ilegítimas al secreto del voto, mediante la coacción de electores a cambio de comida y medicinas.

El restablecimiento de estas condiciones de integridad electoral es condición previa a la realización de cualquier elección en Venezuela y al pleno restablecimiento de la democracia y el Estado de Derecho en nuestro país.

Daniela Urosa es profesora de Derecho Constitucional y Derecho Administrativo en Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela. Este artículo ha sido elaborado por Agenda Pública para El País.

“Las recientes acciones de Maduro muestran que tiene miedo”: Américo de Grazia por Jesus Mesa – El Espectador – 9 de Mayo 2019

El diputado venezolano, al que esta semana le fue levantado el fuero parlamentario junto con nueve de sus compañeros, habló con El Espectador horas antes de su ingreso a la embajada de Italia en Caracas, en donde busco refugio para evitar ser capturado por el gobierno chavista.

Américo de Grazia, diputado de la Asamblea Nacional venezolana. / EFE

Esta semana, el gobierno de Nicolás Maduro, a través de la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente, tomó las primeras represalias contra la oposición a raíz del fallido alzamiento militar del pasado 30 de abril y ordenó el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de diez diputados del Parlamento. Una decisión que les quita el fuero parlamentario y que ha sido condenada por varios países y organismos internacionales, entre ellos las Naciones Unidas.

“Con esta acción no pretendo ser héroe, ni mártir. Sólo quiero ser útil a mí país”, dijo De Grazia sobre su ingreso a la embajada italiana.

Horas antes de que ingresará a la embajada italiana, De Grazia habló con El Espectador y afirmó, entre varias cosas, que esta ofensiva del gobierno en contra de la oposición muestra la fragilidad en la que se encuentra el gobierno chavista tras las presiones ejercidas en su contra.

El Espectador: ¿Los tomó por sorpresa esta ofensiva de Maduro?

Américo de Grazia: No. Estas amenazas son recurrentes desde que ganamos la Asamblea Nacional en 2015. Esto no es de hoy. Las presiones en contra de nosotros son sistemáticas. Tenemos una medida de desacato, la cual no existe, desde 2016. Tenemos los sueldos y los presupuestos suspendidos. A muchos de nosotros, como en mi caso, nos han quitado el pasaporte e incluso expropiado propiedades. En el pasado les tocó a diputados como Freddy Guevara y hoy nos tocó a nosotros.

EE: ¿Cómo entiende este accionar por parte del gobierno de Maduro?

EE: ¿La oposición queda golpeada con esto?

A. de G.: De hecho, esta persecución hace que nos cohesionemos más en la necesidad de una unidad nacional, más allá de las diferencias políticas. Que nos unamos en torno a la única institución legítima en Venezuela, que es la Asamblea Nacional.

EE: ¿Cómo se enteraron de que les habían retirado la inmunidad parlamentaria a los diputados?

A. de G.: La noticia la recibimos en plena sesión de la Cámara, en la Asamblea Nacional. De hecho, estábamos discutiendo sobre el allanamiento de la inmunidad parlamentaria del diputado Edgar Zambrano. Ahora con esto estamos tomando todas las precauciones, pues ahora que Maduro está golpeado es más peligroso, porque pierden el poco pudor institucional que les quedaba.

EE: Ya que habla de Edgar Zambrano, ¿qué piensan hacer ahora sobre su caso?

A. de G.: Esperamos que la comunidad internacional medie en la liberación de Edgar Zambrano, primer vicepresidente del Parlamento, pero también en la situación de todos los diputados de la Asamblea Nacional que estamos siendo perseguidos. Pero tampoco queremos hacernos falsas ilusiones, pues el asunto es bastante complejo.

EE: El pasado 30 de abril se vivió una jornada que para muchos fue agridulce. ¿Cómo está Venezuela a ocho días de lo ocurrido ese día?

A. de G.: El ambiente que se vive hoy en el país es tenso, agresivo. Ha habido muertos en manifestaciones y las protestas continúan, pero los hechos que movilizan la propuesta no son las convocatorias de Guaidó o de la oposición, sino las carencias básicas de los venezolanos. No hay luz, no hay agua ni transporte.

EE: Pero no solo ese día, sino en varias ocasiones se ha dicho que el final de Maduro está cerca…

A. de G.: Y lo está. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero ahora tenemos un fuerte respaldo internacional, el liderazgo de Juan Guaidó, que no teníamos, y el control de la principal filial petrolera de PDVSA en Estados Unidos. Además, las fracturas en el círculo de Maduro son cada vez más evidentes.

EE: ¿Seguirán legislando en la Asamblea Nacional a pesar de las amenazas por parte del gobierno?

A. de G.: Pensamos seguir en la lucha con todas las previsiones y precauciones. Yo vivo con amenazas permanentes, pero ahora no puedo andar de bandera. Nos cuidaremos lo más que podamos, con prudencia.

EE: ¿Prudencia significa que no cuestionarán más a Maduro?

A. de G.: Para nada. Que seamos más precavidos no significa que dejemos de hacer nuestro trabajo, que es y será defender los intereses de los venezolanos.

Ataque al Congreso: ¿El principio del fin? por Diego García-Sayan – El País – 17 de Mayo 2019

En Venezuela, las acciones del Tribunal Supremo contra el Legislativo violentan la separación de poderes esencial a cualquier democracia

Édgar Zambrano, vicepresidente de la Asamblea Nacional, y Juan Guaidó.
Édgar Zambrano, vicepresidente de la Asamblea Nacional, y Juan Guaidó. F. PARRA AFP

La última arremetida contra varios diputados del legislativo de Venezuela, la detención de su vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN), Édgar Zambrano, y el impedimento el martes a los diputados —con un pretexto baladí— de ingresar al , tiene algo de déjà vu, por lo que hay en ello de reiteración en el atropello contra la democracia. Lo que viene ocurriendo tiene particular gravedad y pone de relieve tres asuntos.

Segundo, un sistema judicial y de ministerio público cuyas últimos visos de independencia frente al Ejecutivo se han esfumado por completo en las últimas dos semanas. Se recubre, ahora, de torpes formalidades el zarpazo contra una inmunidad parlamentaria que ya se encuentra liquidada. Con celeridad digna de mejor causa, e indudable atropello de las normas constitucionales sobre esa inmunidad, inmediatamente después de la acusación por el disciplinado Fiscal General Tarek William Saab, la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia emitió las sentencias N° 17, 18 y 19 de 2, 7 y 8 de mayo contra varios diputados y con base en las cuales fue detenido el 8 de mayo el vicepresidente de la Asamblea Nacional.

Las acciones del Tribunal Supremo contra el Legislativo violentan la separación de poderes esencial a cualquier democracia —contenida en el artículo 136 constitucional— así como la disposición que establece que los diputados no pueden ser procesados sin la “previa autorización de la Asamblea Nacional para que pueda ordenarse su detención y continuar su enjuiciamiento”.

Tercero, un impacto en la comunidad internacional que ahonda el aislamiento del régimen y abre el abanico de quienes buscan una solución democrática a la crisis institucional en Venezuela. Cierto que una Organización de Estados Americanos (OEA) en crisis y debilitada por errores en su conducción, no es hoy el foro de la fuerza y legitimidad que dio aprobación el 2001 a la fundamental Carta Democrática Interamericana.

Pero es sintomático que en la sesión del Consejo Permanente de este lunes se haya aprobado por consenso una resolución que rechaza estos ataques a los miembros del legislativo. Países que han procurado cuidado en el pasado cercano vertebrar una difícil posición de distancia/equilibrio —México, República Dominicana o Uruguay— no se opusieron a esa firme condena.

En paralelo, destacan en este contexto de “situación límite” importantes movimientos de piezas en el escenario global apuntando hacia una salida pacífica y negociada de la situación. No es irrelevante el dinamismo que se avizora desde la Unión Europea, el papel de Noruega —país curtido en procesos de mediación y solución de conflictos— y los diálogos que ya viene impulsando, contactos entre Elliot Abrams con integrantes del régimen de Maduro y los “buenos oficios” de algunos ante actores ineludibles como Rusia, Cuba y China para quienes el colapso de las instituciones en Venezuela no puede ser para nada indiferente.

El terror rojo aplaude y delira en la Asamblea Constituyente de Maduro y Cabello por Juan Carlos Zapata – KonZapata – 3 de Abril 2019

Pedro Carreño sacó pecho mientras aplaudía. Y María León batió palmas como ninguna. Es ella la que apuntaba que era poco allanarle la inmunidad parlamentaria a Guaidó. Fue ella la que suscitó que se pidiera a gritos paredón para Guaidó. Así los constituyentes de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, corearon la palabra que no es palabra. Es un concepto. Una línea de acción. Es amenaza. Es sangre. Es Stalin. Es Fidel Castro. Es Cuba. Y es, ahora, Venezuela.
Diosdado Cabello no se contiene / Foto: Psuv
Diosdado Cabello no se contiene / Foto: Psuv

La primera vez que en televisión se escuchó “paredón” fue a raíz de la condena pública que hizo Hugo Chávez del general Raúl Isaías Baduel. El héroe del retorno de Chávez al poder en abril de 2002, cinco años más tarde, en 2007, ya no era héroe, no era el compadre, no era el amigo, no era el cuarto hombre del juramento bolivariano, no era el jefe del Ejército, ni el ministro de la Defensa. Baduel era entonces el traidor, era el corrupto. Baduel había cometido un pecado. Oponerse a la reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez. Y allí, en un Aló Presidente, estaba Chávez, dando cuenta de él, y el público que le hacía comparsa, gritaba paredón, paredón, paredón. Paredón para Baduel. Y Chávez, dejaba pasar, dejaba gritar. No gritaba paredón pero le complacía que los otros lo hicieran. A la postre, Baduel no fue fusilado aunque a la postre es como si lo hubiera sido. Baduel se convirtió en un preso político de Chávez y Nicolás Maduro, y también de Diosdado Cabello.

A Cabello ahora nadie lo usa contra Guaidó. El cree en lo que hace y dice, y en cómo lo dice. Y cómo asume el lenguaje y los códigos del totalitarismo rojo implacable que persigue, mata, reprime, tortura, ejecuta y no deja espacios a la disidencia. “Lo que sí puede esperar la derecha perversa, terrorista y asesina, es que más temprano que tarde tendrá que pagar ante esta Constitución y la ley todos los males que le ha hecho a nuestro pueblo”, dijo Cabello. Un Cabello convencido igual que María León, vieja militante comunista, de la ortodoxia comunista, que solo tuvo que hacerle un click a la memoria, a su memoria roja, para conectar con los crímenes de Stalin y los crímenes del castrismo en Cuba. De la misma Cuba que es apoyo clave y fundamental para Maduro. La misma Cuba de los tribunales populares, que es lo que ahora María León solicita sean activados y decidan el destino de Guaidó.

Y es Cabello quien aparece otra vez en escena. En esta escena de la Asamblea Constituyente que enfila baterías contra Guaidó. Chávez lo usó contra Baduel. Y Cabello asumió el rol de insultarlo y vejarlo. Decía, por ejemplo, que en abril de 2002 Baduel había “arrancado empujado”, y esta era una forma de desdeñar lo que el general había hecho por Chávez y había hecho en contra de aquellos que lo habían echado del poder.

A Cabello ahora nadie lo usa contra Guaidó. El cree en lo que hace y dice, y en cómo lo dice. Y cómo asume el lenguaje y los códigos del totalitarismo rojo implacable que persigue, mata, reprime, tortura, ejecuta y no deja espacios a la disidencia. “Lo que sí puede esperar la derecha perversa, terrorista y asesina, es que más temprano que tarde tendrá que pagar ante esta Constitución y la ley todos los males que le ha hecho a nuestro pueblo”, dijo Cabello. Un Cabello convencido igual que María León, vieja militante comunista, de la ortodoxia comunista, que solo tuvo que hacerle un click a la memoria, a su memoria roja, para conectar con los crímenes de Stalin y los crímenes del castrismo en Cuba. De la misma Cuba que es apoyo clave y fundamental para Maduro. La misma Cuba de los tribunales populares, que es lo que ahora María León solicita sean activados y decidan el destino de Guaidó. El paredón sería una posibilidad. Al fin y al cabo, a Guaidó hay que borrarlo de la realidad y la historia.

Es la continuación del terror rojo. Un terror que ya es de Estado, y que se vio en la matanza de los indios pemones en la frontera con Brasil, y se ve en la actuación de los colectivos paramilitares armados, y se ve en la actuación de los cuerpos policiales, de lo que ha tomado nota la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michell Bachelet, según expuso en el reciente informe sobre Venezuela. Ese es el mismo terror rojo del que tomó nota ayer martes mismo la Asamblea Nacional que aprobó un acuerdo en el que deja constancia de que es terrorismo de Estado la actuación de los colectivos.

De modo que no hay diferencia entre lo que hacen los colectivos en la calle en medio de la noche y lo que gritan los constituyentes de Maduro y Cabello a plena luz del día y ante las cámaras de televisión. Y no hay diferencia entre el paredón de Baduel y el paredón que solicitan para Guaidó. No hay diferencia entre la justicia chavista que le aplicaron a Baduel y la justicia que le aplican a Guaidó. Y no hay necesidad de que te demuestres si eres culpable o no. No hay necesidad de que el juicio sea justo o no. No hay necesidad de cumplir con los procedimientos. Porque de antemano estás condenado. Ya estás allanado. Ya estás preso. Eres traidor. Eres asesino. Eres terrorista. Eres un agente del imperialismo. Y no eres ni siquiera venezolano. No lo eres como María León ni como Diosdado Cabello ni siquiera como Nicolás Maduro.

En el tratamiento totalitario, lo demás es una formalidad. Y solo es cuestión de tiempo para que toquen a tu puerta, lo cual hace click con la operación tun tun que se inventó Cabello en las protestas de 2017, que es la misma operación tun tun aplicada por los esbirros de Stalin y los esbirros de Fidel Castro y Ramiro Valdés. ¿Qué diferencia hay entre una y otras? ¿Qué diferencia hay entre que toquen a tu puerta y te lleven al paredón? Un discurso de María León y una sentencia de Diosdado Cabello.

La dictadura de Maduro ordena el “paredón” para Guaidó por Zenaida Amador – ALnavío – 3 de Abril 2019

En una sesión cargada de acalorados discursos y consignas revolucionarias, los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro aprobaron la remoción de la inmunidad parlamentaria de Juan Guaidó, a fin de que pueda avanzar un juicio penal en su contra y que finalmente vaya preso o, como llegaron a gritar en la sesión, enfrente el “paredón”. Se trata de un nuevo intento ilegal del régimen de Maduro por anular políticamente a Guaidó y así cerrar los últimos resquicios democráticos que quedan en el país.
Maduro acusa a Guaidó de ser miembro de una célula terrorista / Foto: @NicolasMaduro
Maduro acusa a Guaidó de ser miembro de una célula terrorista / Foto: @NicolasMaduro

En la última semana Nicolás Maduro le ha subido el tono a la presión contra Juan Guaidó. Lo ha acusado de ser miembro de una célula terrorista, de estar detrás de los ataques al sistema eléctrico nacional, de encubrir planes magnicidas, de robar dineros públicos y de traición a la patria. La razón es que Maduro no está dispuesto a ceder el poder y ha decidido utilizar toda su artillería para tal fin, lo que implica no sólo neutralizar a Guaidó sino acabar con la Asamblea Nacional (AN).

Para ello ha recurrido a las instituciones y a los funcionarios que ha impuesto de manera irregular, como el contralor general, el fiscal general, el propio Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), sin dejar de ejecutar en paralelo acciones de amedrentamiento y persecución a través de cuerpos policiales especiales y grupos civiles armados.

Alerta internacional

El Presidente de la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, Dip. Francisco Sucre desea dirigirse a la opinión pública nacional e internacional para alertar a la Sociedad Internacional sobre la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que despoja de su inmunidad parlamentaria al Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente Encargado de Venezuela, Dip. Juan Guaidó y los actos de amedrentamiento e intimidación que está sufriendo de parte de Grupos Armados paraestatales vinculados a Nicolás Maduro y a su régimen usurpador y forajido.

Solicitamos a todos los pueblos y gobiernos en el mundo, amantes de la libertad, que permanezcan alertas y solidarios con la causa venezolana y dispuestos a elevar aún más la presión sobre el régimen forajido y usurpador de Nicolás Maduro que pretende perpetuarse en el poder a toda costa, aun cuando ello signifique la violación sistemática de los Derechos Humanos de nuestro pueblo y a iniciar acciones de violencia contra la disidencia política y de criminalización de la misma que alteren la paz de Venezuela, de América y el mundo.

Este martes dio un paso más en el camino hacia el eventual encarcelamiento de Guaidó, porque necesita quitarle la inmunidad parlamentaria de la que goza como diputado de la Asamblea Nacional en atención a lo solicitado por el TSJ para enjuiciarlo. La ANC se dio a la tarea de analizar el tema y celebró una sesión cargada de simbolismos y discursos revolucionarios para cumplir la tarea encomendada por Maduro.

María León, integrante de la ANC, interrogó a sus compañeros acerca de qué debía ocurrirle a Guaidó por “traicionar” a la patria, ya que a su juicio allanarle la inmunidad parlamentaria luce “poco” como castigo. La respuesta fue un coro de voces que gritaba “¡paredón, paredón, paredón!”, lo que entusiasmó a León para sugerir que en la nueva Constitución se deben crear tribunales populares para que el pueblo decida “qué hacer con los que traicionan a la patria”, pues “quien traiciona la patria no merece llamarse venezolano”.

De forma unánime se aprobó el Decreto Constituyente que autoriza la continuación de la investigación penal contra el diputado Juan Guaidó por parte del TSJ lo que, según Diosdado Cabello, presidente de la ANC, permitirá “buscar la paz en Venezuela”.

Pero, en realidad, ¿qué significa todo esto en medio de la crisis política venezolana?

Lo primero que se debe tomar en cuenta es que, en medio de una crisis institucional sin precedentes en la historia contemporánea del país, la AN se mantiene como la única institución legítima que queda en Venezuela.

Juan Guaidó no sólo es el presidente de la AN, sino que además asumió las facultades ejecutivas de la República para propiciar el cese de la usurpación de la Presidencia de Venezuela, dar paso a un Gobierno de transición y convocar a elecciones libres que restituyan el hilo democrático en el país tomando en cuenta que el período constitucional de Gobierno de Maduro culminó en enero y que, aun así, emprendió un segundo mandato por vías írritas.

Por ley la AN ha debido aprobar los nombramientos de los jueces del TSJ, del fiscal y del contralor, pero no ha sido así porque Maduro, en su intento por anularla porque no tiene su control político, creó su propia Asamblea Nacional Constituyente, que hace las veces de un cuerpo legislativo y, en simultáneo, avanza en la creación de una nueva Constitución a la medida de las necesidades políticas de Maduro.

Por ello, la ANC no tiene facultades para allanarle la inmunidad parlamentaria a Guaidó. De hecho, no es legal el allanamiento de la inmunidad parlamentaria para enjuiciar a un diputado sin autorización previa de la Asamblea Nacional.

Además, el artículo 138 de la Constitución indica que “toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos”. Pero aunque la medida es ilegal eso no indica que no se aplicará.

¿Por qué esta arremetida?

La reciente embestida de Maduro es su respuesta a las acciones que viene desplegando Guaidó en el país para reconectar el descontento popular con la lucha política, en un intento por ejercer mayor presión social sobre los grupos de poder que permiten el sostenimiento de Maduro, como es el caso de la Fuerza Armada.

En línea con esto Guaidó ha convocado, desde el 6 de abril, a las primeras fases de la llamada “Operación Libertad” de la mano con todos los sectores de la vida nacional para exigir el cese de la usurpación por parte de Maduro, lo que implica paralizaciones de actividades, principalmente del personal que trabaja en entidades públicas, protestas de pequeña y gran escala, hasta dar paso a una gran movilización de calle que en algún momento se identificó como “la toma de Caracas”.

Desde las filas del chavismo se ha señalado que esto es un golpe de Estado velado, por lo que Maduro convocó en paralelo a la “Gran Operación en Defensa de la Libertad”, que viene acompañada por sus “Cuadrillas de paz”, donde conviven grupos irregulares y círculos de civiles armados, cuya misión es contener las protestas.

En este contrapunteo Maduro avanza en su intento por neutralizar a Guaidó y ya ha arrestado a miembros de su círculo más cercano.Guaidó: Tengo “el compromiso con Venezuela de seguir adelante pase lo que pase” / Foto: @jguaido

Guaidó: Tengo “el compromiso con Venezuela de seguir adelante pase lo que pase” / Foto: @jguaido

No en vano Fabiana Rosales, esposa de Juan Guaidó quien se encuentra en medio de una gira internacional, señaló que la vida de su marido “corre peligro”. No obstante, ratificó que en esta lucha por la democracia “no hay vuelta atrás”.

Guaidó, por su parte, respondió a la decisión de la ANC señalando que tiene “el compromiso con Venezuela de seguir adelante pase lo que pase”. Así que reiteró el llamado para que todos salgan a las calles a manifestar, especialmente ahora ante el colapso de los servicios públicos, porque esto “es una respuesta política de unos cobardes que no le pueden dar respuesta al agua, a la luz”.

¿Se atreverá Maduro?

En la coyuntura actual no es descartable que en los próximos días Maduro pueda arriesgarse a encarcelarlo, como ha hecho con muchos otros líderes opositores, aun cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares de protección sobre Guaidó y gobiernos como el de Estados Unidos han dejado claro que tomarán acciones contundentes en caso de que se actúe sobre Guaidó y su familia.

Se trataría de la última frontera por cruzar para Maduro en su estrategia de aniquilar los últimos resquicios democráticos que quedan en el país, pero con ello escalaría la crisis venezolana a otro nivel en la geopolítica global.

Por eso el planteamiento de Guaidó fue contundente ante el riesgo de ser encarcelado: “Si se atreven a secuestrar al presidente de la República, si dan el golpe de Estado, tendrán que responder también ante los 60 países del mundo que me reconocen”.

El chavismo retira la inmunidad a Guaidó y lo despoja de protección ante un juicio por Florantonia Singer – El País – 3 de Abril 2019

El Parlamento afín a Maduro allana el camino para su posible arresto. El presidente de la Asamblea Nacional responde: “Si se atreven a secuestrarme, la orden para el pueblo de Venezuela es seguir movilizados”

Juan Guaidó (centro) alzan sus manos en una sesión de la Asamblea Nacional venezolana. FERNANDO LLANO (AP) / VÍDEO: ATLAS
El chavismo dio otro paso para cercar a Juan Guaidó. La Asamblea Nacional Constituyente, el Parlamento paralelo que actúa como un brazo legislativo de Nicolás Maduro, aprobó este martes el levantamiento de la inmunidad parlamentaria del líder de la oposición, que el pasado 23 de enero se juramentó como presidente encargado de Venezuela y desafió al régimen con una transición política respaldado por Estados Unidos y 50 países.

“Para que haya justicia en nuestro país y sea garantía de la paz hay que darle continuidad a la solicitud de la sala plena del Tribunal Supremo de Justicia”, dijo Diosdado Cabello, presidente de esa institución. “Se ha autorizado formalmente al Tribunal Supremo la continuación del juicio y la investigación penal contra Juan Guaidó”.

Además, Guaidó volvió a llamar a los ciudadanos a participar este sábado en una masiva protesta en todo el país, que ha explicado como un simulacro de la llamada Operación Libertad con la que pretende presionar a Nicolás Maduro para que salga de Miraflores. “Pase lo que pase, seguimos”, aseguró. “Si el régimen se atreve a secuestrarme, la orden para el pueblo de Venezuela es seguir movilizados en la calles hasta el cese de la usurpación. Señores de la Fuerza Armada Nacional: permitir mi secuestro es ponerse en contra de la República”, ha rematado.

La persecución desde el aparato judicial del chavismo ha sido en cámara lenta. A finales de enero se ordenó el congelamiento de sus bienes y cuentas y se le prohibió la salida del país. La semana pasada la Contraloría, organismo encargado de fiscalizar las finanzas públicas, lo inhabilitó para ejercer cargos públicos por 15 años. El lunes el Supremo dictó una sentencia en la que solicita a la Asamblea Nacional Constituyente revocar la inmunidad parlamentaria del líder político por haber “quebrantado” una sentencia de prohibición de salida de Venezuela, lo que lo despojaría de cualquier protección frente a un posible juicio y arresto, y le impuso una multa por 200 unidades tributarias (unos 3 euros). La víspera

La comunidad internacional que ha dado respaldo a Guaidó se ha anticipado a los planes del chavismo rechazando la medida. El ministro de exteriores español, Josep Borrell, escribió este martes en su cuenta de Twitter: “España continúa demandando que se respeten la libertad e integridad física del presidente encargado, que se restauren las competencias de la legítima Asamblea Nacional de Venezuela y que se preserve el fuero de los diputados”.

Maduro ha señalado a Guaidó como responsable de la durísima crisis eléctrica vive al país desde principios de marzo, acusándole de ser parte de un ataque al sistema diseñado en Estados Unidos, que ha obligado a aplicar un racionamiento y que también costó la salida del ministro de la cartera anunciada el lunes.

Jurídicamente, el procedimiento que intenta el chavismo está fuera de la norma constitucional, según varios intérpretes de la Ley Fundamental. Esa lectura establece que solo la Asamblea Nacional que dirige el propio Guaidó está facultada para retirar el fuero del que gozan los diputados y algunos altos funcionarios. Para los juristas se trata de un acto de usurpación de poderes públicos por parte del Supremo y de la Constituyente que se suma al bloqueo judicial que ha hecho el chavismo del Parlamento desde que quedó en manos de la oposición en 2015. El Parlamento del chavismo, electo en julio de 2017 en unos comicios señalados por fraude y que no fueron reconocidos por la oposición ni la comunidad internacional, no podría entonces emprender este proceso. Pero el aparato oficialista aún mantiene el control de los poderes fácticos.

No se conocen las sentencias que recogen los presuntos delitos por los que se enjuiciaría a Guaidó. Pero el chavismo ha señalado que sería por la violación de la prohibición de salida del país, cuando salió el pasado 23 de febrero hacia Colombia, realizó una gira por países sudamericanos y regresó por el aeropuerto Internacional Simón Bolívar sin ser detenido. Otros portavoces lo han acusado de traición a la patria, apropiación indebida de bienes de la nación y de usurpación de funciones. Este último señalamiento es el mismo con el que Guaidó ha desafiado Maduro, tras continuar en el cargo de presidente de la República luego de las elecciones del 20 de mayo pasado, que se celebraron sin observación internacional independiente.

En el debate se exigieron ser más severos. “Es muy poco el allanamiento [levantamiento de la inmunidad], porque no es constitucional quitarnos el agua y la luz. ¿Cómo se trata a los traidores de la patria? No merecen llamarse venezolanos. Yo pediría hacer tribunales populares, que el pueblo diga qué hacer con quien traiciona la patria”, dijo la diputada constituyente María León. “A Guaidó le espera un resort en Tocorón [cárcel del centro del país]”, amenazó el chavista Gilberto Pinto.

Basta: Juan Guaidó no se “autoproclamó” por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 10 de Marzo 2019

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Insisten en repetir algunos periodistas y medios de comunicación, que Juan Guaidó se habría “autoproclamado” como Encargado de la Presidencia de la República de Venezuela. Insisten, contrariando el sustento legal y político que demuestra exactamente lo contrario: que, lejos de autoproclamarse, Guaidó, obligado por sus responsabilidades como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, sin abandonar esa posición, debió asumir, además, el cargo de Presidente Encargado de la República Bolivariana de Venezuela.

Resumiré a continuación lo que juristas de la talla de Allan Brewer Carías han explicado con claridad y rigor irrebatibles. El punto de partida que se pretende seguir desconociendo, es que el 10 de enero de 2019, Venezuela se quedó sin un presidente elegido de forma constitucional, para el período 2019-2025. Fue así porque las elecciones del 20 de mayo fueron ilegales, ilegítimas y fraudulentas. El primer lugar, no fueron convocadas por el Consejo Nacional Electoral, como ordena la Constitución, sino por la Asamblea Nacional Constituyente, a su vez, organismo también ilegal, ilegítimo y fraudulento. Quienes repiten que Guaidó se ‘autoproclamó’ olvidan que Smartmatic, empresa responsable del sistema electrónico de votación, denunció que los resultados presentados por el Consejo Nacional Electoral no se correspondían con lo contabilizado por sus máquinas. Se infló la votación para ocultar la enorme abstención que se produjo, en rechazo a una convocatoria fuera de la ley, por lo tanto, írrita y sin efecto alguno.

La propia Asamblea Nacional, cuando Guaidó todavía no era su presidente, declaró “inexistente” la supuesta reelección de Maduro. El 22 de mayo de 2018, dos días después de escenificada la farsa, el documento emitido por la Asamblea Nacional advertía que el proceso “incumplió todas las garantías electorales reconocidas en Tratados y Acuerdos de Derechos Humanos, así como en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley Orgánica de los Procesos Electorales, tomando en cuenta la ausencia efectiva del Estado de Derecho; la parcialidad del árbitro electoral; la violación de las garantías efectivas para el ejercicio del derecho al sufragio y para el derecho a optar a cargos de elección popular; la inexistencia de controles efectivos en contra de los actos de corrupción electoral perpetrados por el propio Gobierno; la sistemática violación a la libertad de expresión, aunada a la parcialidad de los medios de comunicación social controlados por el Gobierno, y la ausencia de mecanismos efectivos y transparentes de observación electoral”.

La Asamblea Nacional señaló, además, que bajo el amparo de los artículos 333 y 350 de la Constitución Nacional, el electorado “decidió rechazar, desconocer y no convalidar” la farsa, a pesar de toda la presión que el gobierno hizo, a través de la estructura burocrático-paramilitar, que intentó obligar a los ciudadanos a participar en la farsa. El 20 de mayo se puso en evidencia el inmenso rechazo político que la farsa provocó en la sociedad venezolana.

Ese 22 de mayo quedaron establecidos los fundamentos de lo que vendría después: Uno: La Asamblea declaró inexistente la farsa realizada el 20 de mayo de 2018. Dos: Desconoció los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral sobre la supuesta reelección de Maduro; Tres: Desconoció cualquier acto de proclamación y juramentación. Nuevamente, el 13 de noviembre de 2018, la Asamblea Nacional ratificó que, a partir del 10 de enero de 2019, Maduro continuaría la usurpación, pues al no haber sido elegido, todos sus actos serían ineficaces.

Ante estas violaciones, inéditas en la historia de Venezuela, la Asamblea Nacional se vio obligada a actuar y aplicar de forma analógica, lo establecido en el artículo 233 de la Constitución, que dice: “cuando se produzca una falta absoluta del presidente electo antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente se encargará de la Presidencia de la República el presidente de la Asamblea Nacional”.

Maduro, desprovisto de toda legitimidad, comete otro acto ilegal más: se juramentó, el 10 de enero, ante otra entidad ilegítima, el Tribunal Supremo de Justicia, evento que, por sí mismo, reconoce su imposibilidad de cumplir con el requisito exigido por la Constitución, de juramentarse ante la Asamblea Nacional. Ese mismo día, la Asamblea Nacional se declaró en emergencia, como consecuencia de la ruptura del hijo constitucional. En su intervención Guaidó advirtió que no había en Venezuela, ni jefe de Estado ni comandante en jefe de la Fuerza Armada.

A continuación, el 15 de enero, la Asamblea Nacional, “única autoridad legítima y representante del pueblo venezolano”, tomó decisiones para restablecer el orden constitucional: declaró formalmente la usurpación de la Presidencia de la República por parte de Nicolás Maduro Moros, reputó como nulos los supuestos actos emanados del gobierno, y adoptó medidas para cesar la usurpación, dar inicio a una transición y hacer posible la convocatoria a unas elecciones libres.

Insisto: hablar de “autoproclamación” equivale a desinformar. También es un modo de sumarse a la campaña de Maduro para desconocer la legitimidad de Guaidó. Y, todavía más, es ofrecer argumentos a los robots de Putin contratados por el gobierno de Maduro, para inundar las redes de mensajes que repiten la frase “Guaidó autoproclamado”.

El cese de la usurpación por Fernando Mires – Blog Polis -1 de Marzo 2019

Ningún opositor puede no estar de acuerdo con el “cese de la usurpación”. El punto es que la palabra “cese” implica o bien una acción voluntaria desde el poder o una fuerza propia o extraña que la desencadene, una que nadie logra precisar cuál es (Adriana Morán)

El tema de la usurpación está puesto en el centro del actual discurso político de la oposición venezolana. De acuerdo a ese tema la dictadura no solo es de facto, además es de origen. Ese origen reside, según muchos opositores, en las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 (20-M) cuando el grueso de la MUD decidió no participar debido a que la elección no contaba con el mínimo de garantías constitucionales.

Desde el punto de vista del gobierno -escribo gobierno porque Maduro ocupa el lugar del gobierno- la usurpación no existe. Su argumentación es que el adelanto de las elecciones presidenciales correspondía a una petición anterior de la propia MUD (lo que es cierto), que las garantías eran las mismas de los comicios anteriores y que si la oposición decidió no presentarse, fue responsabilidad suya (lo que desde un punto de vista jurídico formal, también es cierto). Fue esa una entre tantas razones por las cuales una parte minoritaria de la oposición planteó a su debido tiempo que, pese a todas las irregularidades, había que dar la batalla electoral, denunciar los fraudes desde dentro de la campaña, y movilizar a la mayoría absoluta en contra del gobierno. Esa batalla, como es sabido, no se dio y la oposición se condenó a la inacción durante un largo periodo.

1.      La primera usurpación

¿Entonces no hubo usurpación? Mi respuesta es: claro que la hubo, pero esa usurpación tuvo lugar antes de las presidenciales del 20-M. Visto así, el 20-M habría sido solo la prolongación de una usurpación que la precede. Esa usurpación, la de origen, tuvo lugar el 30 de Julio (30-J) cuando Maduro llamó a sustituir a la Asamblea Nacional (AN) por la Asamblea Constituyente (AC) en una de las elecciones más fraudulentas que conoce el historial latinoamericano. Ese día ocurrió un fraude no de miles, sino de millones de votos, hecho denunciado por la propia empresa Smartmatic. Ese día tuvo lugar la usurpación del poder legislativo por el ejecutivo. Ese día el régimen dio los pasos que separan a un gobierno autoritario (o dictadura de hecho) de una dictadura en forma. Y ese día Maduro tendió una trampa a la oposición, una de la cual todavía no logra salir.

Recordemos: El fraude del 30-J avalado por la CNE fue una respuesta al plebiscito simbólico realizado por la oposición el 16 de Julio de 2017 (16-J) en torno a tres puntos de la unidad. Pero – y esta era la trampa- además de elegir a la AC, el fraude perseguía otro objetivo: notificar a la oposición de que ya no tenía más sentido votar. Con ello Maduro pretendió (y logró) desactivar la bomba atómica del adversario, puesta a prueba en las elecciones del 6-D-15: el voto. Así protegió su talón de Aquiles: el de ser solo presidente de una extrema minoría. La oposición, como se sabe, pisó la trampa y con ello contribuyó a destruir -haciendo el juego a Maduro- la voluntad de voto del pueblo ciudadano.

Las elecciones del 20-M si bien como todas las que ha hecho Maduro fueron fraudulentas, no constituyeron un fraude jurídico de mega-dimensión como ese con que hicieron ganar a la AC el 30-J. Pese a que algunas de las razones que llevaron a la abstención son entendibles (líderes en prisión e inhabilitados, adelantamiento de fecha que impedía realizar primarias, y otras más) el hecho inocultable fue que la oposición, al acudir a las conversaciones pre-electorales de Santo Domingo sin haber levantado previamente una candidatura unitaria (Capriles la exigía a gritos) cedió espacios al adversario perdiendo la oportunidad de su vida para imponer su mayoría al régimen. Los resultados son conocidos: la oposición, sin tener otra vía fuera de la electoral cayó en el abismo de la nada, su organización central, la MUD, fue desmantelada por sus propios partidos y, no por último, apareció un flanco para que los sectores más extremistas (“la secta”) ejercieran una hegemonía que desde la abstención del 2005 no tenían. Entre mayo de 2018 y febrero de 2019 la oposición vivió en el limbo. Aparte de crear un remedo universitario de la MUD llamado Frente Amplio (que no era ni frente ni amplio) no hizo nada más.

2.      La juramentación

El 23 de enero de 2019 en cambio, comenzó a ser escrito otro capítulo en la larguísima historia de la oposición venezolana. Ese día el presidente de la AN, Juan Guaidó, decidió juramentarse como presidente de la república frente a una imponente multitud que lo ovacionaba con entusiasmo y devoción.

Es necesario consignar que no todos los opositores venezolanos estuvieron al comienzo de acuerdo con el propósito de la juramentación. Quienes no estaban de acuerdo veían en esa juramentación solo un acto simbólico -en el hecho lo fue- cuyo propósito era crear un poder ficticio frente a un poder armado. Sin embargo, cuando tuvo lugar la juramentación de Guaidó, fue apoyada por toda la nación opositora. Tres razones explican esa unanimidad.

Primero, el acto de juramentación no fue solo presidencial. Fue un acto de reconocimiento mutuo entre una ciudadanía que había encontrado a su líder, y el líder, Guaidó -un hombre de hablar directo- dispuesto a jugárselo todo por su pueblo.

Segundo: Guaidó juramentó en nombre de la AN, elegida electoralmente por la ciudadanía, y por lo mismo estaba en condiciones de asegurar la continuidad politica, democrática, constitucional, pacífica y electoral trazada por la MUD en sus mejores tiempos.

Tercero: no solo quienes juraron, sino también quienes nos ocupamos con el acontecer venezolano, incluyendo a la mayoría de los gobernantes latinoamericanos y europeos, suponíamos que si Guaidó accedió a juramentarse fue no solo porque contaba con un inmenso apoyo internacional, sino porque tenía -o creía tener- a su lado, a importantes sectores del ejército. Lamentablemente no era así. Eso quiere decir que Guaidó cuando juramentó lo hizo sobre la base de una simple hipótesis. Una a ser verificada el día 23 de febrero, el día D, el supuesto día de la llegada triunfante de la ayuda internacional humanitaria.

Cierto, cuando algunos oficiales sin mando de tropa -sobre todo el general “pollo” Carvajal- cambiaron de bando, no pocos imaginamos estar frente al comienzo de un gran quiebre histórico. Pero ese quiebre no tuvo lugar. Maduro demostró por el contrario que “la costra” militar y para-militar (lumpen militarmente organizado) es más sólida de lo que suponía la hipótesis sobre la cual se fundamentaba la juramentación de Guaidó.

3. Los tres puntos de Guaidó

Volvamos ahora al 23 de enero. Ese día, Guaidó trazó una ruta de tres puntos: Cese de la usurpación – Periodo de transición – Elecciones libres.

Esa triada pareció en un momento, lógica. Primero hay que derribar al gobierno para luego iniciar un periodo de transición en el que participen todas las fuerzas vivas de la nación y culminar con elecciones libres –sin ese CNE- desde donde surgiría un gobierno democrático. Había, sin embargo, un problema. El problema estaba en el orden de los factores el que en política, a diferencia de las matemáticas, sí altera el producto.

Por supuesto, no hay nadie en la oposición que no quiera terminar con el régimen de Maduro. El problema en este caso es “como”. Y bien, el primer punto no dice nada sobre ese “como”. No obstante, podemos intentar una reflexión.¿Cuáles son las posibilidades efectivas y no fantasiosas de cese del gobierno? Hay dos que no dependen de la oposición: o una muy improbable renuncia del dictador o un golpe de estado al interior del régimen, uno que deponga a Maduro y ponga en su lugar a otro representante del chavismo, probablemente un militar. Pero además hay dos que sí dependen de la oposición y por lo mismo en ellas hay que centrarse: o una insurrección popular que provoque el quiebre del régimen o una invasión externa.

Una insurrección popular significaría repetir las versiones de la “salida” del 2014 y la fase útima de las manifestaciones del 2017 (hora cero, marcha sin retorno) es decir, dejaría librada la alternativa a valientes estudiantes luchando en contra de criminales armados hasta los dientes. De más está decirlo, una nueva “salida” es la que más conviene al régimen. No quedaría entonces más que pensar en una dimensión internacional. ¿Desde dónde?

Si tomamos en cuenta que los gobiernos de Europa, sumándose a ellos Canadá y los latinoamericanos de “derecha” organizados en el Grupo de Lima se han pronunciado en contra de una intervención militar, solo quedaría la alternativa de una invasión militar que ha sugerido pero nunca prometido Trump. Y bien, aparte de que esta es solo una hipótesis –y en política jamás hay que actuar por hipótesis- hay razones e indicios de que esa posibilidad es, por el momento, efímera.

Una operación-Venezuela nunca podría ser igual a una operación-Panamá. Se trataría en este caso de una de mediana a gran intensidad, en cierto modo similar a la de Irak del segundo Bush. Pues bien, en ese tipo de operaciones EE UU nunca ha estado solo. Todo lo contrario: ha formado coaliciones internacionales en nombre de las cuales ha actuado. Pero en el caso de Venezuela, ya conocidas las posiciones de la UE, de Canadá y del Grupo de Lima, EE UU debería actuar sin ningún respaldo internacional. ¿Va a hacer eso Trump sabiendo que la importancia geopolítica de Venezuela no se aproxima en nada a la de Irak? Pero aún si así fuera ¿No tiene ya suficientes problemas con el fracaso de las conversaciones nucleares con Kim-Jong-Un, con las disputas sobre proyectiles de mediano alcance con Putin, con la acusación constitucional emprendida por 16 estados acerca del uso de fondos de emergencia para construir el muro anti-mexicano, con desavenencias dentro de su propio partido y con elecciones a la vista? Tendría que ser loco. Lo más probable entonces es que Trump termine alineado con la EU y el Grupo de Lima en el creciente clamor por elecciones libres en Venezuela

  1. La lucha por elecciones libres

¿Por elecciones libres y no por el fin de la usurpación? No se trata de eso. De lo que sí se trata es de hacer una leve corrección a la ruta planteada originariamente por Guaidó (al fin y al cabo no la recibió de Jehová) Esa corrección puede ser sintetizada en una sola frase: no el fin de la usurpación es una vía para realizar elecciones libres sino la lucha por elecciones libres es una vía para poner fin a la usurpación. ¿Elecciones libres con Maduro?

Conozco la pregunta. Ha llegado el momento de aclarar. Aquí no se ha escrito solo elecciones libres -las que de por sí nunca Maduro va a conceder gratis- sino algo distinto: lucha por elecciones libresEl acento entonces no debe ser puesto en la palabra elecciones sino en la palabra lucha. Eso significa que esa lucha debe ser realizada bajo el supuesto de que esa sería la última concesión que Maduro podría realizar pues él y los suyos saben que con elecciones libres terminaría para siempre su vida política. Se trata por lo tanto de poner a Maduro entre la espada y la pared. En ese sentido la lucha por elecciones libres es mucho más radical que la lucha en contra de una usurpación a secas. O dicho para que hasta el más cabeza de piedra entienda: la lucha por elecciones libres es exactamente igual a la lucha en contra de la usurpación, con la diferencia de que la primera tiene un contenido político-universal que la segunda no posee.

Plantear en primer lugar el cese la usurpación y solo en tercer lugar la lucha por elecciones libres, lleva a restar más que a sumar pues la casi totalidad de las naciones democráticas que repudia a Maduro no están por una salida militar pero todas, todas sin excepción, están dispuestas no solo a apoyar a la oposición venezolana en una lucha por elecciones libres sino a participar en la arena internacional en función de ese objetivo. A la inversa, el veto de las dictaduras de China y Rusia a la proposición norteamericana en la ONU relativa a apoyar elecciones libres en Venezuela mostró claramente lo que está en juego a nivel internacional. La lucha por elecciones libres, bajo esas condiciones, puede convertir a Venezuela en un símbolo de la lucha mundial por la democracia.

Por otra parte ya está demostrado: el régimen teme mucho menos a la confrontación física que a la confrontación electoral. En la primera puede incluso ganar. En la segunda solo puede perder.

Creo entonces que no hay como equivocarse: El orden lógico de los factores debe ser: Lucha por elecciones libres – Cese de la usurpación – Transición hacia la democracia.

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