elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: ANC

¿Momento de negociar o de presionar? por Eddie A. Ramírez S. – RunRunes – 15 de Enero 2019

download

A pesar de los errores cometidos y de la falta de unidad, nuestros dirigentes lograron que el mundo democrático tenga contra las cuerdas a la narcodictadura. Esto fue posible por la participación de actores con diferentes estrategias. Las protestas en las calles ocasionaron represiones brutales que promovieron el rechazo mundial. Negarse a participar en las farsas electorales de la Asamblea Constituyente y en la presidencial de mayo fue fundamental para contribuir a deslegitimar a Maduro. Las gestiones realizadas ante gobiernos democráticos y las denuncias ante la Corte Penal Internacional dieron resultados. Desde luego, la valiente actuación de Almagro al frente de la Secretaría General de la OEA ha sido determinante.

Los logros obtenidos evidencian que no tenían sentido las descalificaciones entre los propios dirigentes, ni en contra de ellos. La dictadura está en sus estertores, pero todavía cuenta con suficientes recursos para prolongar su agonía e incluso, si los demócratas no actuamos con sensatez, podría tomar un segundo aire. Ojalá no caigamos en el triunfalismo del 12 de abril del 2002. ¿ Cuál debe ser el siguiente paso? ¿Continuar presionando desde el exterior? ¿Intensificar las protestas de calle? ¿ Negociar la salida del régimen?

Un requisito necesario, pero no suficiente es la unidad de la oposición. No es obligatorio que todos tengan la misma estrategia. Basta que tengan la voluntad de sacar a Maduro lo antes posible. Cuando se tienen fortalezas, pero el contendor todavía no está fuera de combate, es el mejor momento para negociar.

Sin embargo, este tipo de dictadura no cede por las buenas.

Esta realidad obliga a seguir operando en tres frentes: intensificar las protestas de calle, continuar con la labor de informar a los gobiernos democráticos para no perder ese valioso apoyo e iniciar negociaciones con el régimen. No se puede pretender que se constituya algo así como la Santísima Trinidad , es decir tres personas y un solo dios. Lo que procede es que no se descalifique a ninguno de los actores que participan en esos tres frentes.

Sin duda a muchos les da piquiña la negociación. Argumentos de que no se negocia con malandros y que estos solo buscan ganar tiempo hay que tomarlos en cuenta. Desde luego que negociar con bandidos es incómodo, por decir lo menos, pero cuando los mismos cuentan con el apoyo de las armas y ocupan el poder ejecutivo, aunque sea ilegalmente, no hay otra opción a menos de que la oposición cuente con mayores recursos. Sin embargo, para lograr que cedan en lo fundamental es necesaria intensificar la presión de calle y la internacional, además de un cambio de actitud de la Fuerza Armada.

Para lograr los resultados deseados, es imprescindible que el país perciba que los tres frentes son válidos. Al respecto, la dirigencia tiene que promover esa visión. La valiente y admirada María Corina y el consecuente luchador Ledezma pueden aportar mucho a este entendimiento.

Para concretar el cambio, la Asamblea Nacional debe contar con el apoyo de los demócratas. Desde luego Juan Guaidó es digno de admiración y de respaldo. A estas alturas el régimen ya no puede encarcelarlo, tampoco a los diputados y, si lo hace, se estaría suicidando en lugar de intentar una posible transición que le sea favorable. Su reciente secuestro momentáneo por esbirros del Sebin fue para amedrentarlo, pero les salió el tiro por la culata.

Sin duda que hay un vacío en el artículo 233 de la Constitución, que no prevé un caso inédito como el acontecido, pero es indudable que el espíritu de la ley es que ante la ausencia de un presidente por las razones que sea, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir la presidencia de la República con carácter provisional, pero esto requerirá una negociación. Este escenario es posible, pero la Fuerza Armada debe inclinar la balanza hacia la democracia. Estamos seguros de que habrá un desenlace feliz, para lo cual todos debemos aportar una dosis de sensatez.

Como (había) en botica: La Asociación Civil Gente del Petróleo y el sindicato Unapetrol emitieron un mensaje de “apoyo a la declaratoria de la Asamblea Nacional de la usurpación de la presidencia de la República por parte de Nicolás Maduro y la decisión de esa Asamblea y de su presidente de asumir las responsabilidades del Poder Ejecutivo … El diputado Juan Guaidó asume con valentía una importante responsabilidad con el respaldo de la Constitución…”. Por su parte el Consejo Exterior de la Venezuela Libre( (Cevelibre), acordó “Pedir al liderazgo político y de la sociedad civil apoyar los esfuerzos del presidente Guaidó, de la Asamblea Nacional y del Tribunal Supremo de Justicia legítimo… Solicitar a los soldados venezolanos y a su oficialidad acatar al presidente Guaidó, quien constitucionalmente es el nuevo comandante en jefe de la FAN.. “. También el Frente Institucional Militar acordó “El irrestricto reconocimiento al Diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez como Presidente Encargado del Ejecutivo Nacional”. La detención por poco tiempo de las periodistas Beatriz Adrián y Osmary Hernández fue otro atropello del Sebin ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

Nicolás Maduro anuncia nuevo salario mínimo de 18.000 bolívares – ProDaVinci – 14 de Enero 2019

El lunes 14 de enero de 2019, Nicolás Maduro anunció nuevo salario mínimo que pasa de 4.500 a 18.000 bolívares soberanos a partir del 15 de enero. Maduro también anunció que el valor de la unidad de cuenta petro pasó de 9.000 a 36.000 bolívares.

La variación nominal del salario mínimo anunciada es de 300%. La Asamblea Nacional (AN) reportó una inflación de 141,75% en diciembre, y el 2018 cerró con una inflación de 1.689.488,2%.

Desde el 17 de agosto de 2018, cuando Maduro anunció el Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, el salario mínimo nominal ha aumentado 900%. Desde agosto a diciembre de ese año, los precios aumentaron en 4.783%, de acuerdo a las cifras de la AN, lo que representa una caída de poder de compra de 79,52% del salario mínimo.

Dashboard 1 (17).png

Maduro decretó nuevo aumento salarial – El Nacional – 14 de Enero 2019

El anuncio lo hizo durante la presentación de su memoria y cuenta ante la asamblea nacional constituyente

Nicolás Maduro decretó este lunes un aumento del salario mínimo integral para los trabajadores.

El salario mínimo aumentó de 4.500 bolívares a 18.000 bolívares, mientras que el bono de alimentación, situado en  Bs 450,  quedó en 1.800, lo que equivaldría a un total de 19.800 bolívares.

Maduro anunció el incremento del salario mínimo integral en una transmisión en vivo ante la asamblea nacional constituyente, donde hizo la presentación de su memoria y cuenta. Además, indicó que a partir del 15 de enero se adaptarán todas las tablas salariales.

Este incremento representa al menos 300% más en comparación con el último anuncio que hizo a principios de diciembre.

En el año 2018, Maduro anunció cinco aumentos salariales. El primero de ellos fue en el mes de enero, el segundo en marzo, el tercero en el mes de abril, el cuarto en junio y el quinto en noviembre.

La gran estafa llamada Hugo Chávez por Xabier Coscojuela – Deia – 14 de Enero 2019

download.jpg
EL pasado 7 de diciembre se cumplieron 20 años del primer triunfo electoral de Hugo Chávez. Ese día, la mayoría de los venezolanos que fue a votar lo hizo por quien ofrecía convertir la democracia representativa en participativa, acabar con la corrupción y reducir la desigualdad social.

Veinte años después, se puede afirmar, sin ninguna duda, que la “revolución” encabezada por el hoy difunto Hugo Chávez es un fraude descomunal que ha provocado una auténtica catástrofe en todos los aspectos de la vida venezolana.

La democracia participativa no pasó de ser un enunciado para captar incautos, pero lo peor es que el chavismo acabó con la democracia en el país. Hoy vivimos bajo un gobierno autoritario, que utiliza los tribunales, el Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía, para burlarse de la voluntad popular, perseguir y encarcelar a los opositores. Los derechos políticos están confiscados y dependen de los caprichos de Nicolás Maduro y la camarilla que lo acompaña.

La voluntad popular fue burlada y desconocida a partir de diciembre de 2015, cuando los venezolanos le dieron la mayoría calificada a la oposición en la Asamblea Nacional. Después, impidieron el referéndum revocatorio en 2016, convocaron una Asamblea Constituyente violando la Constitución y le robaron el triunfo a Andrés Velásquez en Bolívar.

Posteriormente, adelantaron las elecciones presidenciales luego de inhabilitar a varios candidatos y no cumplir el acuerdo suscrito con quienes participaron en esos comicios celebrados en mayo pasado. Este golpe de Estado ha sido dado a plazos, con la total complicidad del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el alto mando militar, corresponsables de todo el desastre que vive el país.

En materia de corrupción lograron lo que parecía imposible: superar, y por bastante, a la que se produjo durante los gobiernos de Acción Democrática y Copei. Una buena parte de quienes han ocupado posiciones relevantes en el gobierno durante estos veinte años han robado con premeditación, alevosía e impunidad. Y lo siguen haciendo.

Lo que se viene revelando en el exterior, lo que ha sido denunciado en Venezuela por periodistas y diputados, da cuenta de que vivimos, también, en una cleptocracia. Cualquier oportunidad es buena para robar, malversar, dilapidar, derrochar. El país disfrutó el mayor ingreso petrolero de la historia y no fueron capaces de resolver ni mejorar ninguno de los problemas existentes, todo lo contrario.

El sistema sanitario está por el suelo. Enfermedades erradicadas o muy controladas han vuelto a aparecer causando estragos en algunos estados. Los hospitales y centros de salud no cuentan con lo indispensable y quienes allí trabajan reciben salarios de hambre.

En la educación la situación no es mejor. Fuga de profesores a todos los niveles, lo que genera una pérdida de la calidad de la enseñanza. Todo ello provocado por unos salarios de hambre. La mejor palanca para lograr la equidad social está inoperante.

De la economía no hay mucho que agregar. Todos los venezolanos viven a diario el desastre, la hecatombe que han provocado con sus políticas de expropiaciones, ataques a la propiedad privada, pillaje y corrupción. Lograron lo que parecía imposible: tener a la gallina de los huevos de oro -Pdvsa- al borde de la quiebra.

Después del 10 de enero por Trino Márquez – La Patilla – 10 de Enero 2019

download

Después del 10 de enero Maduro sólo podrá sostenerse en el poder sobre la base de la represión, el miedo, la amenaza, el chantaje y la extorsión. Nunca a partir del consenso o la persuasión. Carecerá de la legitimidad de origen que a duras penas obtuvo con su cuestionado triunfo sobre Henrique Capriles en 2013, apenas un mes después de la muerte de Chávez. Esa reñida y discutida victoria le dio un revestimiento de legitimidad  de origen frente al país y ante la comunidad internacional. Había logrado llegar a Miraflores mediante el voto popular en unas votaciones a las cuales concurrieron quince millones de personas, más de 70% del patrón electoral, con un contrincante que pocos meses antes se había medido con Chávez y, según palabras del propio caudillo, lo había obligado a emplearse a fondo durante la dura campaña electoral. En la cita de abril de 2013 habían participado todos los partidos políticos opositores. Fue una competencia desequilibrada porque Maduro no se separó de la presidencia de la República y utilizó todos los recursos del poder para favorecer su opción. Sin embargo, casi no había presos políticos y las inhabilitaciones eran escasas.

Todo esto cambio de forma radical en 2018. La convocatoria fue apresurada y a través de la Asamblea Constituyente, órgano espurio que no fue reconocido por el país, ni por los países democráticos del mundo. El llamado fue concertado para el 20 de mayo (al principio la cita se había fijado para marzo), cuando la fecha constitucional para la transmisión de mando es el 10 de enero y las elecciones presidenciales se realizan tradicionalmente en diciembre. Maduro intentaba eludir el costo de la crisis económica y, especialmente, de la hiperinflación, proceso que había comenzado de forma oficial en noviembre de 2017. Buscaba, también, impedir que la oposición tuviese el tiempo necesario para escoger un candidato unitario mediante el método de las primarias. Inhabilitó a   los principales partidos de la oposición y apresó o inhabilitó a los dirigentes políticos fundamentales. Entre ellos a Capriles, Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma. Mantuvo, sin ningún tipo de modificaciones, la cúpula madurista del CNE, con Tibisay Lucena a la cabeza. Esa fue su respuesta insolente a la ronda de negociaciones dirigida por Rodríguez Zapatero, que se había dado en República Dominicana a finales de 2017.

La candidatura de Henri Falcón en representación de un reducido número de organizaciones, no logró convencer al conjunto de la oposición de que participara en la contienda comicial, ni pudo darle legitimidad a esas elecciones. La abstención fue muy elevada. El gobierno trató de abultar las cifras oficiales.   Maduro salió del 20-M tan desprestigiado, impopular y, más grave aún para él, aislado internacionalmente, que como había acudido a la contienda.

A partir de mayo la ruina del país se aceleró. La hiperinflación sigue su ritmo arrollador. El deterioro generalizado continúa. La estampida de los venezolanos hacia el exterior no cesa. El éxodo se trasformó en un problema regional de enormes proporciones. Maduro asume su segundo mandato con niveles de rechazo e impopularidad muy altos. Su base social de apoyo se redujo a menos de 20% de la población. Se sostiene en el poder porque la cúpula militar, a la cual le entregó el país, decidió respaldarlo para que continúe en Miraflores. Los militares se quedaron con Pdvsa, el Arco Minero, las empresas de Guayana, la distribución de alimentos, la gerencia de la inmensa mayoría de las empresas estatizadas, el contrabando de extracción de la gasolina y el acceso a los dólares preferenciales que aún el gobierno otorga, a cambio de serles leal al mandatario. Así es el intercambio.

Rusia y China representan sus principales aliados internacionales. Pueden agregarse Turquía e Irán. También, Cuba, Bolivia y Nicaragua, aunque estos últimos son socios menores, poco importantes en la  geopolítica mundial.

Luego del 10-E la infame y disparatada política de Maduro contará con esos soportes fundamentales: las Fuerzas Armadas, en el plano interno; Rusia y China en el marco de las relaciones internacionales. La República civil y soberana habrá desaparecido. Habremos quedado en manos de los militares, al igual que con los caudillos del siglo XIX y las dictaduras de Gómez y Pérez Jiménez, en el siglo XX. La soberanía nacional se habrá perdido. Los verdaderos dueños de Venezuela no seremos los ciudadanos, sino los militares, los chinos y los rusos. A estos se le deberá cada barril de petróleo que se extraiga del subsuelo, o cada onza de oro que se produzca en el Arco Minero. A cambio de la renuncia a la soberanía y el endeudamiento, habrá  el respaldo militar que  el régimen requiere para perpetuarse en el poder.

Nicolás Maduro seguramente no modificará su disparatado rumbo durante los próximos años. No tiene el coraje ni la claridad para emprender los cambios que permitan recuperar la economía. Permanecerá en Miraflores hasta que los militares decidan lo contrario; o los Estados Unidos, en conversaciones con los chinos, los rusos y los militares patriotas, acuerden parar la destrucción nacional, porque se hayan convencido de que la ruina de Venezuela los perjudica a todos.

Siguiente al bate, TSJ Legítimo por Luis Manuel Aguana – TIC’S y Derechos Humanos – 9 de Enero 2019

caricatura-lma-1990-con-ppv

No supe si reír o llorar al leer el Proyecto de “LEY DEL ESTATUTO QUE RIGE LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y EL ESTABLECIMIENTO DE LA VIGENCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA” que circuló por las redes el día 8 de Enero (ver completo en https://tinyurl.com/ydbyeb87). Lamentablemente no se sabe si esta es una versión oficial o no porque los ciudadanos Diputados no lo publicaron en la página oficial de la Asamblea Nacional, lo que ciertamente considero un irrespeto a quienes los eligieron, habida cuenta que somos nosotros los venezolanos quienes terminaremos pagando los platos rotos de lo que ellos terminen decidiendo allí.

Digo reír por la ingenuidad (¿o malicia deliberada?) que supondría tienen los diputados al creer de verdad en la posibilidad de la aplicación de un instrumento como ese en el marco de una tiranía, presumiendo que el régimen conviviría con esos deseos democráticos en Venezuela solo comparables con una fantasía de Walt Disney. Y digo llorar porque de nuevo la Asamblea Nacional volvió a caer en el mismo error del 5 de enero de 2016 al decir que sacaría al régimen en 6 meses, dándole chance al régimen para el otro día declararla en desacato, perdiendo la oportunidad inmejorable de tomar las decisiones inmediatas que necesitaban los venezolanos con la mayoría calificada que tenían ese día. De nuevo el 5 de Enero de 2019 volvió a pasar lo mismo.

Y luego esas emociones se transforman en rabia porque no sé si esto está pasando deliberadamente a causa de los factores que están operando bajo la nomina del régimen y de sus testaferros para neutralizar y/o retrasar los legítimos esfuerzos de venezolanos que desde adentro y fuera de esa Asamblea Nacional tienen para salir de inmediato de esta tiranía. El resultado neto es que lograron que la Asamblea se exponga con eso a una aplanadora que deberá llegar en el brevísimo plazo.

¿Por qué digo todo esto? Algunos dirán “que mezquino es este tipo” que no acepta los esfuerzos de la Asamblea para sacarnos de esta crisis con el menor costo posible. No. Los Diputados les vendieron con ese Proyecto de Ley a los venezolanos un espejito de ilusiones. Primero al manipular “vacío de poder” con “usurpación” y luego con ese Consejo Nacional para la Transición Democrática, en lugar de asumir, como les correspondía el mismo día 8 de Enero, las riendas de la transición, designando a un Presidente como les ordenaba taxativamente el Articulo 233 constitucional, aduciendo que esa norma fue diseñada para situaciones de normalidad institucional, en las cuales las decisiones de la Asamblea Nacional son respetadas y acatadas por quienes ejercen el poder de la fuerza bajo el imperio de la Ley: la Fuerza Armada Nacional y los órganos de seguridad del Estado”.

En otras palabras, como nosotros no tenemos la fuerza no nos corresponde aplicar la Constitución. ¿¡Qué vaina es esa!? Pues esa fue la salida. Y ya partir del 10 de Enero la Asamblea Nacional pretende que con incentivos que se crearán lograrán que “los funcionarios civiles y militares desobedezcan a quien usurpa el ejercicio de la Presidencia desde el 10 de enero de 2019, y obedezcan las decisiones dictadas por la Asamblea Nacional en el marco del presente Estatuto”. ¿Sera que viven en Narnia los Diputados?

Y mientras los ciudadanos Diputados discuten ese país de fantasía donde ellos conviven sin problemas con una tiranía y se recuperan pacíficamente nuestros derechos secuestrados, el régimen ya está proponiendo en la ilegitima Constituyente disolver la Asamblea Nacional (ver Constituyente Gerardo Márquez propone a la ANC disolver el Parlamento venezolano, en http://efectococuyo.com/politica/constituyente-gerardo-marquez-propone-a-la-anc-disolver-el-parlamento-venezolano/).

Pero eso no ocurrirá así como dice el Sr Márquez de la ANC, sino como dice el que está manejando realmente el cobre de lo que pasará con esa Constituyente, Hermann Escarrá: El presidente de la Comisión Constitucional de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Hermann Escarrá, aseguró que el órgano chavista no tiene planteado disolver la Asamblea Nacional (AN) y adelantó que el proyecto de nueva Constitución estaría listo para finales de febrero” (ver Proyecto de nueva Constitución estaría listo en febrero”, en http://efectococuyo.com/principales/proyecto-de-nueva-constitucion-estaria-listo-en-febrero-segun-hermann-escarra/).

En otras palabras, no necesitan disolver la Asamblea Nacional con un Decreto de la ANC. Eso lo haría la nueva Constitución comunista de Escarrá, que estaría lista a más tardar en Marzo. ¿Cómo? Con la renovación de todos los Poderes Públicos dejando únicamente a Maduro como ocurrió con Chávez en 1999 ¿Y ustedes creen que Guaidó y el resto de los Diputados logren con ese Estatuto parar eso antes de ese tiempo? Ese Estatuto sería historia junto con la Asamblea que lo aprobó tan rápido como espabila un loco con agua fría.

¿Qué hubiera pasado si los Diputados el 8 de Enero, en lugar de  meternos por ese camino de piedras que no nos conducirá a ningún lado, hubieran designado a Juan Guaidó como Presidente de la Republica? El régimen hubiera reaccionado inmediatamente poniéndolo preso. Si, preso. Pero sería UN PRESIDENTE CONSTITUCIONAL LEGITIMO PRESO que tendría que llamar al pueblo para que le acompañe a las calles desde el mismo Hemiciclo del Parlamento. ¿Y por cuánto tiempo creen ustedes que duraría esa situación nacional e internacionalmente? Aquí no estamos hablando de cualquier dirigente político, sería un Presidente preso. Veremos si Maduro lo hace y comprobaríamos de verdad-verdad la cosa dentro de las Fuerzas Armadas. Eso cambiaría en un instante todo el escenario político en Venezuela.

Y aun están a tiempo de hacerlo. Pero como decían los viejos, Juan Guaidó o cualquiera que hubieran puesto como Presidente de la Asamblea Nacional no se gobierna solo, lo gobiernan las fuerzas que lo pusieron allí. ¿Pero están López en VP, Borges en PJ y Ramos en AD dispuestos a hacer eso? Primero muertos antes que ese muchacho sea Presidente antes que ellos. Y por supuesto tampoco desean un desenlace rápido. Quieren “elecciones” para ellos, unas que el régimen nunca dará, agravando nuestra situación país hasta que caigamos en la desesperanza y el fracaso, y nos destroce la tiranía. ¿Los vamos a dejar?

Ese Estatuto secuestra el Art. 333 para la Asamblea Nacional quedándose ella como la única capaz de manejar la Transición: “…el Estatuto establece el régimen transitorio que, con base en el artículo 333 constitucional, regirá a los Poderes Públicos mientras se mantiene la usurpación de la Presidencia de la República. Asimismo, esta Asamblea Nacional, como único representante de la soberanía que reside en el pueblo conforme al artículo 5 de la Constitución, puede adoptar las decisiones orientadas a la aplicación del señalado artículo 333”. Rechazamos esa interpretación mediatizada. No es para la Asamblea Nacional ni para ningún órgano del Poder Público para quien fue escrito ese Artículo en la Constitución. FUE HECHO PARA TODOS LOS VENEZOLANOS INVESTIDOS O NO DE AUTORIDAD.

De una interpretación realizada por juristas independientes que aportan para la Alianza Nacional Constituyente-ANCO, se desprende la siguiente opinión jurídica que me permito hacer pública dada la gravedad de la situación planteada: “El procedimiento de restablecimiento (constitucional) es inevitablemente popular. Su activación no proviene de un órgano, sino de ciudadanos “investidos o no de autoridad”. Una interpretación en contrario, esto es, sostener que se requiera de un Decreto Ejecutivo, de un Acuerdo Legislativo o una sentencia para su activación, confiscaría la necesaria autonomía que requiere esta acción extrema y urgente confiada constitucionalmente al pueblo venezolano, haciéndola depender, para su materialización, de voluntades particulares, acuerdos políticos y/o formalidades paralizantes”.

Léase bien, de los ciudadanos. Somos todos nosotros los venezolanos, y ellos en la Asamblea Nacional. Pero también a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia legitimo en el exilio, todos, a quienes corresponde ese restablecimiento constitucional y del Estado de Derecho en Venezuela. La Asamblea Nacional no puede regular ni secuestrar eso, ni meternos a todos por un solo callejón para seguir lo que ellos digan y aún mas para retrasar lo que inevitablemente tiene que pasar en Venezuela que no es otra cosa que la recuperación de la libertad.

Si la Asamblea Nacional por cualquier motivo que sea, por las ambiciones de los partidos, por el dinero de quienes sobornan Diputados, por los sapos encubiertos en las filas opositoras, o por lo que sea, conspira por la desaparición de esa Institución, aquellos que sabemos que lo hacen, debemos seguir trabajando por la restitución del orden constitucional porque estamos investidos por la Constitución para hacerlo. El siguiente al bate es el TSJ legítimo. Veamos si la saca de jonrón antes que nos lleven presos a todos…

El nuevo escenario de confrontación venezolano por Ociel Alí López – Nueva Sociedad – Diciembre 2018

Maduro asumirá nuevamente el gobierno con una oposición fragmentada y una situación económica y política fuera de todo control. Las tensiones geopolíticas se suman al precario estado del país. En el chavismo, aparecen voces disidentes. El 10 de enero, cuando Maduro vuelva a ponerse la banda presidencial, se evidenciará el nuevo escenario de confrontación.

El nuevo escenario de confrontación venezolano

Nicolás Maduro tomará posesión de su segundo mandato en una situación paradojal. Resultó elegido, pero sin competencia en la arena electoral y política. Su partido maneja 20 de las 24 gobernaciones, 310 de las 335 alcaldías y la totalidad de la Asamblea Nacional Constituyente. Además, el Plan de Recuperación Económica que encaminara semanas después de su triunfo electoral del 20 de mayo se ha disuelto sin resultados tangibles de mejoría. La hiperinflación, la caída del PIB y el resto de los indicadores económicos muestran que el empeoramiento del país no parece haberse detenido después de cuatro meses de ejecución. Así, Maduro llega nuevamente al gobierno sin mucho que plantear, debido a que su principal ofrecimiento electoral, un programa para la recuperación económica, fracasó entre la elección del 20 de mayo y su toma de posesión. Esto lo deja sin capacidad de producir expectativas de que pueda controlar la caótica situación económica en el sexenio próximo.

Si los esquemas económicos de Maduro se muestran agotados, la oposición aparece extremadamente derrotada y atomizada. Carece de fuerzas para llamar a movilizaciones. Hasta el discurso de la ayuda humanitaria ha venido cediendo. Solo les queda esperar una salida de fuerzas que la subdivide más a ella misma. Las sanciones económicas también afectan al empresariado que la sostiene. Con el panorama opositor, la salida de Maduro, que algunos voceros de gobiernos vecinos consideran «inminente», solo puede esperarse a partir de una intervención militar interna o externa.

El auge de los gobiernos de derecha en la región, encabezados ahora por Brasil, ha subido el tono de las declaraciones. No solo califican de ilegítimo al gobierno de Maduro, sino que han planteado de manera pública algunos modos de intervención –incluso por la vía militar–. ¿Están dispuestos Colombia y Brasil a asistir a una guerra con Venezuela?

La tensión se acrecienta con el movimiento de fichas de Rusia, que envió este diciembre por algunos días los bombarderos estratégicos TU-160 en visita oficial a Venezuela; esto fue antecedido por el otorgamiento de créditos en el orden de los 6.000 millones de dólares. China ya había otorgado créditos por 5.000 millones exclusivamente para ser invertidos en la industria petrolera venezolana, cuya producción continúa mermando, incluso con el aumento de los precios petroleros.

Ante el posicionamiento de Rusia y China y la visita del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan a Caracas, no se vislumbra con claridad la posición de Estados Unidos. Las sanciones que ha venido aplicando Donald Trump contra funcionarios venezolanos han terminado aferrándolos más en el poder. Además, las sanciones que se han lanzado contra la actividad económica venezolana del petróleo, el oro y las criptomonedas afectan a todo el país y no parecen debilitar a Maduro, sino darle argumentación a su lógica política.

10 de enero: nuevo acontecimiento

El 20 de diciembre se reunió en Bogotá el Grupo de Lima, compuesto por viceministros y coordinadores nacionales de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía. Salvo México, el resto de los países aseguraron que no reconocerán la investidura de Maduro para su nuevo periodo debido a que no cumple los «mínimos estándares democráticos». Sin embargo, no aclararon si llevarán a cabo alguna acción conjunta de las que se vienen rumorando, como el retiro de embajadores o las sanciones económicas.

Con más detalle, el vicepresidente electo de Brasil, el general Hamilton Mourao –quien fuera encargado militar de la embajada en Venezuela–, vaticinó un golpe de Estado en el que «Naciones Unidas tendrá que intervenir através de las tropas de paz. (…) Allí está el papel de Brasil: liderar las tropas de paz». Veremos si luego de su asunción en el cargo, a partir del 1º de enero, mantiene esta línea dura.

Hay que advertir que la posición de la Unión Europea comienza a ser diferente de la de estos países. Tras un año de sanciones, la organización del Viejo Continente está gestionando la creación de un «grupo de contacto internacional» que facilite el diálogo, motorizado por España, cuyo canciller ha declarado que dicho grupo debe estar lleno de «buena voluntad», como una manera de demostrar que quiere producir otro tipo de relaciones con Maduro que no pase por una política de sanciones.

Como vemos, las paradojas sobre Venezuela no se le presentan solo a Maduro, sino al mundo entero. Eso es lo que probablemente ha llevado a Estados Unidos a no apresurar una decisión terminante sobre el 10 de enero.

Ante esta complejidad geopolítica y el movimiento de fichas de las potencias mundiales sobre Venezuela, ¿le importa al mundo la legitimidad de Maduro o priman otros intereses? ¿Habrá un debilitamiento de la democracia y un aumento de la crisis social ante la presión internacional?

Otros seis años con Maduro (2019-2015)

El Grupo de Lima y Estados Unidos desconocen la elección de Maduro, en la que no participaron el grueso de factores de oposición, aunque hubo un par de líderes opositores inscriptos en la contienda (Henry Falcón, participante de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática y Javier Bertucci, del partido evangélico Esperanza por el Cambio). Lo cierto es que, a pesar de las trabas técnicas y judiciales que impusieron las instituciones del Estado venezolano, como inhabilitaciones de candidatos y partidos políticos, la decisión de no participar en la contienda fue una opción política y estratégica de los partidos y líderes opositores ante la falta de una alternativa de acción. Esto ha llevado al debilitamiento y la división entre los que no quieren dejar el camino abierto a Maduro en el terreno institucional y quienes se niegan a volver a participar hasta tanto no cambie la institucionalidad total y Maduro deje el poder, lo que parece muy alejado de la realidad.

Por su parte, para Maduro la situación política es muy clara. Viene de ganar con 67% unas elecciones presidenciales y va a mandar durante los próximos seis años. Lo que parece no tener claro es cómo puede gobernar un país totalmente descontrolado en su economía y con una situación de crisis social creciente.

La oposición no vislumbra una salida alternativa y tiene una nueva prueba de fuego el 5 de enero, cuando debe decidir, por consenso según acuerdos preestablecidos desde 2015, la directiva de la Asamblea Nacional que controla con mayoría sólida. Para este año le correspondería presidirla al partido más radical, Voluntad Popular, que además de tener sus principales líderes encarcelados, se opone a dialogar o tener cualquier acercamiento al gobierno y llama «entreguista» y «colaboracionista» a cualquiera que intente dialogar o participar en comicios. Mientras tanto, la otra parte de la oposición considera que, de tomar la Asamblea Nacional, este partido solo generaría mayor confrontación y terminaría unificando al chavismo. De no ponerse de acuerdo para la fecha, la oposición venezolana acabaría por diluirse.

La decisión de Estados Unidos de encarcelar a Alejandro Andrade, importante militar chavista que había aceptado la figura de «testigo protegido», lanza un mensaje directo a los militares venezolanos, que ahora pueden desconfiar de algún pacto secreto con el país del Norte para diseñar una salida de facto. Esto endurece aún más el mando militar chavista y consolida su lealtad hacia el presidente Maduro.

¿Puede haber otra salida a Maduro?

En un momento en que la oposición es prácticamente inexistente y no hay una política efectiva por parte de Estados Unidos y sus aliados en la región para derrocar a Maduro, el único escenario plausible es su perpetuación hasta que termine su mandato en 2025, a menos que el chavismo –como fuerza popular y militar– se divida o se levante contra él. Este no es un escenario muy probable debido al control interno de Maduro y su principal aliado, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y hombre fuerte que controla el partido de gobierno y las Fuerzas Armadas. No obstante, han sido muchas las voces que se han alzado frente a la línea oficial desde el triunfo de Maduro en mayo de este año. Ministros, partidos aliados, sectores sociales que incluyen barrios enteros y sectores campesinos se han venido levantando por diversas demandas. De hecho, ha habido alguna purga interna hacia varios de ellos. Los más politizados han desistido de una línea confrontacional y han quedado en una zona de «crítica obediente» pero que genera mucho debate y expectativa.

Por el contrario, en sectores populares donde ha ganado el chavismo, las manifestaciones por agua, gas doméstico, comida y transporte se vienen ampliando en las últimas semanas. Estas protestas se producen de forma descoordinada pero adquieren paulatinamente un mayor grado de intensidad. Algunas de ellas han sido reprimidas por las fuerzas del orden.

Resulta improbable que estas escaramuzas terminen en un gran levantamiento en los próximos meses, y mucho menos de cara al 10 de enero (fecha en que el chavismo se unificará aún más), pero es un escenario probable que el chavismo no llegue unido al final del sexenio y que se acentúe el descontento de los sectores populares contra la forma de gobierno del nuevo establishment, que ha estado perturbado por muchos casos de corrupción, mal manejo de recursos e improductividad en la reconocida industria petrolera.

Nada de esto es justificación suficiente para decretar la ilegitimidad de Maduro. Primero, porque el decreto de ilegitimidad de los países vecinos y Estados Unidos parece no hacer mella en el gobierno como tal e incluso puede fortalecerlo. Pero también porque este tipo de escándalos no existen solo en Venezuela, sino también en otros países de la región y nunca se forman grupos de países para declarar su ilegitimidad. Imaginemos que el peronismo o el Partido de los Trabajadores (PT) no asistieran a las elecciones en sus respectivos países: ¿podría declararse la ilegitimidad de los gobiernos que provengan de ese tipo de elecciones al que una de las fuerzas principales no asiste? ¿Es esta una razón de peso para intervenir militarmente un país?

Lo más preocupante es que el afianzamiento de la confrontación geopolítica entre China, Rusia y Estados Unidos haga de Venezuela un país donde la legitimidad de las decisiones del gobierno, la crisis social y la propia democracia sean consideraciones de segundo plano en relación con las presiones internacionales que recibe. Esto está por verse en los próximos meses.

La oposición venezolana apela al Ejército para frenar a Maduro por Alonso Moleiro – El País – 6 de Enero 2019

El nuevo jefe del Parlamento declara ilegítimo al mandatario

Juan Guaidó, nuevo presidente de la Asamblea venezolana.
Juan Guaidó, nuevo presidente de la Asamblea venezolana. REUTERS

La Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición al régimen de Nicolás Maduro, eligió ayer a su nuevo presidente, Juan Guaidó, de Voluntad Popular, el partido del dirigente Leopoldo López, en prisión domiciliaria. Guaidó declaró “ilegítimo” al mandatario y consideró “rota o usurpada la cadena de mando” en las Fuerzas Armadas —principal sostén de Maduro—, a la que pidió apoyar los esfuerzos para “restablecer la democracia” en el país. La diputada Delsa Solórzano negaba más tarde que el pedido de apoyo a la Fuerza Armada sea para “dar un golpe de Estado”.

Guaidó fue presidente de la comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional durante dos años y es un duro crítico de Maduro. A su despacho le tocó adelantar parte de las investigaciones de los múltiples casos de corrupción del chavismo, todos los cuales han sido engavetados por el control que tiene Miraflores del resto de las instituciones del país. Zambrano y González son dos diputados de línea moderada.

La nueva dirección del Parlamento se constituye pocos días antes de la toma de posesión Nicolás Maduro, el próximo 10 de enero. Maduro fue proclamado ganador por el Consejo Nacional Electoral, controlado por el chavismo, en las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo. Los comicios fueron boicoteados por la oposición y desconocidas por la mayoría de la comunidad internacional.

En su discurso inaugural, Guaidó reconoció que los partidos opositores “tienen una deuda con la nación”, por no haber logrado el objetivo de restaurar el orden constitucional, y se trazó tres objetivos: el cese de la usurpación, un gobierno de transición y la posterior convocatoria a elecciones libres para atender la crisis humanitaria en el país. Guaidó dijo que Maduro encabezará, a partir de este 10 de enero, “un gobierno ilegítimo”; le llamó “dictador” y afirmó que su régimen político es “miserable”. El dirigente hizo un llamamiento “a la lucha para todos los ciudadanos que sientan que esta miseria no es la única forma de vivir” e incluye a “los militares, que también son ciudadanos y padecen los mismos problemas y sus sueldos no dan para vivir”.

Después de que la oposición consiguiera hacerse con la mayoría de los escaños de la Asamblea, el Tribunal Supremo la declaró en desacato, por lo que sus actos son considerados nulos y Maduro no acude a la Cámara desde 2016. Como contrapoder, el mandatario estableció una Asamblea Constituyente bajo su control pero que no ha hecho ningún avance en la reforma de la Constitución que justificó su creación.

Muy temprano en la mañana, antes de que la ceremonia se desarrollara, funcionarios del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia), la policía política del chavismo, tomaron las instalaciones del Palacio Federal Legislativo e informaron que hallaron una granada en la entrada del Hemiciclo. La noticia causó cierto revuelo inicial, pero no produjo mayores consecuencias. Alfonso Marquina, integrante de la directiva saliente, ni siquiera se animó a confirmar la información.

Se calienta la agenda política nacional e internacional sobre el gobierno de Nicolás Maduro por Zenaida Amador – ALnavío – 3 de Enero 2019

Más allá de las salidas milagrosas -que muchos añoran- para resolver los problemas de forma inmediata, en el caso de Venezuela todo se cocina a fuego lento. Dos décadas de chavismo así lo confirman. De allí que la esperada, temida y cuestionada fecha del 10 de enero luzca como una más de las piedras en el camino a recorrer en 2019 para perfilar el futuro del país.
Nicolás Maduro trabaja en una nueva Constitución a su medida / Foto: PSUV
Nicolás Maduro trabaja en una nueva Constitución a su medida / Foto: PSUV

Antes del 10 de enero, cuando cesa el período constitucional de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela y comienza un segundo mandato en entredicho, ya habrá corrido mucha agua en la agenda política nacional e internacional sobre Venezuela sin que ello implique que se producirá un cambio en el sistema.

El 5 de enero es el primer punto clave, con la instalación del nuevo período de sesiones de la Asamblea Nacional (AN) con cambio en su directiva. Se espera que Juan Guaidó, diputado de Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López), llegue a la presidencia del Parlamento y desde allí impulse un proceso de cambio.

“Guaidó asumirá la vanguardia en un momento político de tan alta trascendencia, en el que las decisiones que tomemos como liderazgos marcarán el futuro del país ante una dictadura que ha asumido la fuerza como su sostén para mantener el poder y ante la cual se debe asumir una salida urgente”, señaló Voluntad Popular al confirmarlo como su apuesta.

Nicolás Maduro se ha provisto de una Asamblea Nacional Constituyente y ya trabaja en una nueva Constitución a su medida para limar los restos de legalidad que todavía persisten en el país

Según varios abogados constitucionales, dado el vacío que existe en el país con la reelección de Nicolás Maduro el pasado 20 de mayo en un proceso que no fue convocado por las vías regulares y cuyos resultados son desconocidos nacional e internacionalmente, una vez que cese su primer período de gobierno ya no habrá un presidente electo que pueda asumir la Jefatura de Estado, por lo que el rol del presidente de la Asamblea Nacional cobra mayor valor.

En el artículo 233 de la Constitución vigente en Venezuela se indica que “cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”.

Aunque así lo establece la Carta Magna venezolana, instrumentarlo es más que complejo, en especial porque el resto de los poderes públicos responden directamente a los lineamientos del Gobierno y de su partido (PSUV), y porque la institucionalidad democrática ha sido desdibujada tras cuatro lustros de labor abrasiva del chavismo.

No en vano, Nicolás Maduro se ha provisto de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y ya trabaja en una nueva Constitución a su medida para limar los restos de legalidad que todavía persisten en el país. Además, ha hecho alarde del poderío militar que lo respalda (incluso de aliados extranjeros como Rusia) y a la Fuerza Armada Nacional le ha dado mensajes muy claros: “Máxima lealtad con el pueblo y con la revolución por encima de cualquier intriga, de cualquier traidor que surja”.
Se espera que el diputado Juan Guaidó presida la Asamblea Nacional / Foto: Voluntad Popular

Diosdado Cabello, presidente de la ANC, ya llamó a una movilización nacional de sus seguidores a Caracas para blindar el proceso. Anunció que habrá “una serie de actos que comenzarán antes del 10 de enero” con los cuales “nosotros tomaremos Caracas con nuestra gente”.

Aunque los partidos políticos de la oposición no han hecho pública su agenda, ya los gremios y sindicatos lanzaron su amenaza de calentar la calle. El 8 de enero es la fecha fijada para reactivar las luchas en defensa de los contratos colectivos y las escalas salariales de los trabajadores que el gobierno de Maduro ha desconocido y aplanado.

Por su parte la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) celebrará su asamblea plenaria del 7 al 12 de enero y se espera un pronunciamiento contundente sobre la ilegitimidad del gobierno de Maduro a partir del 10 de enero.

El tablero internacional

“No hay posibilidad de que Gobierno alguno diga ninguna palabra desde el extranjero para conocer, reconocer o desconocer lo que es la legitimidad constitucional y democrática del Gobierno que voy a presidir desde el 10 de enero”, señaló Maduro recientemente a través de los medios estatales ante el obvio rechazo internacional a su segundo mandato.

Más de 20 naciones desconocieron su reelección y, en consecuencia, se espera que lo desconozcan como presidente desde el 10 de enero. En este sentido, Iván Duque, presidente de Colombia, ya afirmó que su país no tendrá un embajador en Venezuela, porque “no podemos tener un embajador ante un gobierno dictatorial que no reconocemos”.

El Grupo de Lima se reunirá este 4 de enero para fijar posición sobre la situación venezolana y también está prevista, aunque sin fecha definida, una reunión entre instancias de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos

Jair Bolsonaro, quien recién asumió la Presidencia de Brasil, claramente indicó que echará por tierra todas las alianzas que sus antecesores del Partido de los Trabajadores forjaron con la “izquierda bolivariana” y no ha dudado en referirse al mandatario venezolano como el dictador Nicolás Maduro.

El Grupo de Lima se reunirá este 4 de enero para fijar posición sobre la situación venezolana y también está prevista, aunque sin fecha definida, una reunión entre instancias de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos para entablar un diálogo político sobre la crisis de Venezuela y su impacto global.

En paralelo, Estados Unidos está presionando para convocar con prontitud al Consejo Permanente de la OEA para fijar posición sobre el caso venezolano y definir acciones ante la crisis humanitaria del país, que es la principal causa de la diáspora venezolana. Además, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, emprendió gira por Suramérica para alinear posiciones sobre Venezuela y no se descarta una nueva oleada de sanciones contra el gobierno de Maduro.El Grupo de Lima se reunirá este 4 de enero para fijar posición / Foto: Cancillería Perú

Todo esto se traducirá en mayor presión internacional sobre Nicolás Maduro y sus funcionarios, a la par del coctel de desestabilización interna y la agudización de la crisis económica por la ausencia de correctivos por parte de las autoridades. Enero comienza activo y jugando al desgaste, pero sin la garantía de que los cambios esperados se produzcan a corto plazo.

A %d blogueros les gusta esto: