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Buques de Irán: llega a aguas de Venezuela el primero de los barcos iraníes enviados con gasolina – BBC News – 24 de Mayo 2020

Un buque petrolero
Venezuela busca que al menos cinco buques petroleros de Irán abastezcan de combustible al país.

El Fortune, el primero de los cinco tanqueros iraníes enviados con gasolina para Venezuela, ya se encuentra en aguas venezolanas, según informó la televisión estatal del país sudamericano.

El ministro de Defensa venezolano ya anunció el pasado miércoles que la Armada de su país escoltaría los buques cuando se encontraran en su Zona Económica Exclusiva.

El anuncio del envío de los buques había despertado especulaciones sobre una posible respuesta de Estados Unidos, cuyas sanciones pesan tanto sobre Venezuela como sobre Irán y que tiene desplegada una misión naval contra el narcotráfico en aguas del Mar Caribe.

Teherán había advertido que cualquier maniobra hostil de Washington tendría consecuencias y el presidente iraní, Hassan Rohani, dijo en un comunicado: “Esperamos que Estados Unidos no cometa ningún error”.

Se estima que la flotilla de buques transporta alrededor de un millón y medio de barriles de gasolina adquiridos por el gobierno de Nicolás Maduro.

Pero no se ha dado información de cuál será su destino final.

Estación de PDVSADerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionVenezuela atraviesa por una grave escases de combustibles, a pesar de ser una nación rica en petróleo.

Venezuela sufre una escasez severa de combustible después de que la mala gestión de la petrolera estatal llevara al colapso de sus refinerías.

E problema se agravó después de que en marzo Washington sancionara a la multinacional rusa Rosneft, que entregaba gasolina a Venezuela a cambio de crudo.

El gobierno impuso poco después un estricto racionamiento bajo control de la Guardia Nacional que ha obligado a los venezolanos a hacer largas colas.

Estados Unidos considera Irán uno de los países patrocinadores del terrorismo y a Nicolás Maduro un gobernante ilegítimo, por lo que ha impuesto en los últimos años sanciones contra ambos gobiernos.

El Departamento de Estado cree que la petrolera estatal venezolana, PDVSA, está pagando “con toneladas de oro” los servicios iraníes.

Ubicación del Fortune
El sitio Marine Traffic ubicaba en últimas horas al Fortune cerca de las costas de Venezuela.

Para Irán, cuya economía se resiente por el efecto de las sanciones y el gran impacto que ha tenido allí la pandemia de covid-19, el oro venezolano le permitiría obtener fácilmente liquidez.

Los expertos calculan que el envío de gasolina iraní deberá servir para cubrir el consumo nacional en época de cuarentena durante 1 ó 2 meses, pero advierten que no será una solución definitiva al problema de la escasez de combustible en Venezuela.

Por qué Maduro pide ayuda de Irán

Ya en la época del fallecido expresidente Hugo Chávez, la Venezuela socialista construyó una buena relación con la República Islámica.

David Smilde, analista del centro de análisis Washington Office of Latin America, le dijo a BBC Mundo que “la cooperación es natural porque ambos se ven como socios estratégicos en un mundo multipolar y los dos son estados forajidos para Estados Unidos”.

“Si es cierto que Venezuela está pagando en oro, tiene sentido que Irán arriesgue varios buques y su carga, ya que está desesperadamente necesitada de ingresos debido a las sanciones“, indica por su parte el periodista de la BBC Kasra Naji.

Venezuela atraviesa una de las peores crisis económicas de la historia reciente.

hombre cargando aguaLa crisis también ha dejado sin agua a muchos en Venezuela.

Su Producto Interno Bruto ha caído más del 50% desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013 y millones de venezolanos han abandonado su país. El coronavirus y la caída de los precios del crudo no han hecho sino empeorar las cosas para la nación petrolera.

La mala gestión y la corrupción en la petrolera estatal en los últimos años llevaron al colapso a sus refineríaslo que hizo desaparecer la producción local de gasolina.

Durante meses, el gobierno venezolano sorteó este problema entregando petróleo crudo a cambio de gasolina a sus clientes, principalmente la compañía de mayoría rusa Rosneft.

Estación de gasolinaLa gasolina está estrictamente racionada en Venezuela.

Pero la Administración Trump lanzó en febrero y marzo dos rondas de sanciones contra las filiales de Rosneft que comercializaban el crudo venezolano en los mercados internacionales

Hasta que a finales de marzo, Rosneft anunció por sorpresa su salida de Venezuela. Un funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. le dijo a BBC Mundo entonces que “se trataba de un intento de proteger sus activos de las sanciones”.

Antonio de la Cruz, experto de la consultora Inter American Trends, cree que “entre los accionistas de Rosneft hay socios privados muy importantes que no podían poner en peligro la compañía por hacer negocios con Maduro y a Vladímir Putin no le quedó más remedio que tomar esa decisión“.

Desde entonces, la gasolina está estrictamente racionada en Venezuela y la gente debe pasar la noche en enormes colas para conseguir no más de 30 litros.

“Maduro intenta ahora que los iraníes llenen el vacío que dejó Rosneft”, indica De la Cruz.

Caracas agoniza de sed por la rotura de su acueducto por Ludmila Vinogradoff – ABC – 19 de Mayo 2020

La Venezuela petrolera se hunde en el colapso total por la falla de los servicios públicos, no hay agua, ni gasolina, ni electricidad, ni gas, ni buena telefonía

La escasez de agua llegó a las narices de Nicolás Maduro. A pocos metros del Palacio de Miraflores, los vecinos de La Pastora, El Silencio y el Calvario se saltan la cuarentena para pelearse por una cubeta de agua en la calle sin la esperanza de que se normalice pronto el suministro en sus hogares.

Hace quince días se rompió la planta de tratamiento del acueducto capitalino, Tuy II, dejando a los caraqueños sedientos por la falta de agua. Para compensar la escasez el régimen compró 250 camiones cisternas chinos que comenzaron hoy a abastecer a la ciudad de más de cuatro millones de habitantes. Lo que preocupa a los venezolanos es que el régimen en lugar de invertir en el mantenimiento del acueducto y cuidar de sus embalses prefiere comprar camiones a China para improvisar la emergencia y no enfrentar el problema con soluciones estructurales y duraderas.

Desde hace unos dos años la capital venezolana sufre de racionamiento de agua con un suministro de un día a la semana o cada quince días como el resto del país, pero ahora llegó al colapso porque la avería tardará más de un mes en repararse, en el mejor de los casos y en el peor varios meses.

A la crisis de agua se suman la falta de gasolina, de electricidad, de butano en bombonas, de internet y telefonía. Las riñas que se presentan en las colas por un poco de agua han dejado varios heridos. Y las de gasolina se han saldado con dos fallecidos que han sido arrollados por los conductores desesperados. Al colapso de los servicios también se unirá la falta de gas directo residencial e industrial.

A través de su cuenta de twitter el director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela, Eudis Girot advirtió que el sistema de distribución de gas colapsará en los próximos días, pese a que Venezuela es el país con una de las mayores reservas del mundo, algo de lo que se jactaba Nicolás Maduro. La debacle de la estatal Petróleos de Venezuela no termina. Tras la caída de la producción a niveles mínimos históricos, el endeudamiento, la pérdida de prestigio internacional y la escasez de gasolina también se sumará la carestía de gas. «Planta de fraccionamiento criogénico José (norte de Anzoátegui) que surte gas doméstico a todo el país está paralizada. Largas colas de camiones para cargar combustible. Se recomienda al pueblo uso racional del gas. Situación dramática, plantas de extracción operan al mínimo», escribió Eudis Girot.

 

El incierto regreso del suministro de agua a la Gran Caracas por José Gregorio Silva – eldiario – 18 de Mayo 2020

La explosión que se produjo en el Sistema Tuy II, y que dejó sin servicio de agua a zonas de Miranda y parte del Distrito Capital, ha producido jornadas de protestas en diferentes zonas. Hasta el momento no existe un panorama claro de cuándo se reactivará el servicio.

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Desde el 14 de mayo habitantes de Miranda y parte de Distrito Capital esperan, con incertidumbre, que se reactive el suministro de agua, luego de que ese mismo día una explosión en la estación de bombeo Taguacita, en el municipio mirandino Independencia, interrumpiera el servicio, que de por sí ya presentaba fallas.

El ministro de Interior, Justicia y Paz del régimen, Néstor Reverol, previó para el domingo 17 de mayo la normalización del bombeo de agua a las entidades afectadas, objetivo que no se cumplió. De momento Hidrocapital no ha especificado cuándo se restablecerá el servicio.

El alcalde del municipio El Hatillo, Elías Sayegh, puntualizó a través de su cuenta en Twitter, que desde Hidrocapital le notificaron que el próximo ciclo de bombeo de agua comienza el 20 de mayo, por lo que ese día su jurisdicción debería recibir agua.

¿Qué sucedió?

En horas de la tarde del jueves 14 de mayo  ocurrió una explosión en la estación de bombeo Taguacita lo que ocasionó que se incendiaran los paneles de control y el fuego dañó las celdas de alimentación eléctrica en 50%.

Este evento provocó una parada total del Sistema Tuy II que se encarga de suministrar agua a Miranda y las zonas del norte de Caracas.

Añadió que es “imposible” que desde la alcaldía puedan llevar agua mediante el uso de cisternas a cada uno de los más de 120.000 habitantes de El Hatillo, esto a propósito de las 250 cisternas que, según Reverol, se movilizarán especialmente en las zonas afectadas por la emergencia para llevar el servicio a las áreas que no tienen agua.

Suministro de agua por cisterna en El Hatillo. Foto: Elías Sayegh 

La falla del suministro de agua se da en un contexto donde los casos por Covid-19 en Venezuela comienzan a reportar cifras de dos dígitos. Solo en las últimas 48 horas se registraron 82 nuevos contagios (15,16% de los casos totales) de los cuales 63 fueron en Distrito Capital.

Esta situación dificulta el constante lavado de manos con agua y jabón para poder hacerle frente a la pandemia.

Vecinos de la avenida Andrés Bello en Caracas —quienes reportan semanas sin el servicio— acudieron el 17 de mayo a una tubería rota que se encontraba en las adyacencias de su comunidad para poder abastecerse de agua.

Ese mismo día se presentó una situación similar, pero en Palo Verde, cuando habitantes del sector se aproximaron a una tubería rota que se encuentra frente a la iglesia de San Rafael. Allí se surtieron con tobos, cubetas y cualquier otro objeto que le sirviera para abastecerse. En el municipio Urdaneta, estado Miranda, vecinos cerraron la carretera Charallave-Cúa a la altura de la pasarela de Los Rosales para protestar por las fallas en el suministro de agua. Aunque trabajadores de Hidrocapital les aseguraron que el servicio se normalizaría dentro de las siguientes ocho horas, la manifestación no cesó.

La noche del 17 de mayo se reportaron cacerolazos en zonas como Parque Central, Bellas Artes y Las Palmas en vista de las interrupciones del servicio de luz y, ahora, del suministro de agua.

Este 18 de mayo habitantes de la urbanización Simón Rodríguez y Pinto Salinas aseguraron que llevan ocho días sin agua desde que se rompió una tubería entre los bloques 20 y 21 del sector.

Alza en las tarifasEl coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, Carlos Julio Rojas, instó a no pagar las tarifas de Hidrocapital como medida de protesta por la falta de agua. Detalló que algunos ciudadanos capitalinos no han visto el servicio de agua potable desde que inició la cuarentena (el 16 de marzo).

Mediante nota de prensa tildó de “inaudito” que Hidrocapital realizara un incremento del servicio en hasta 19.000%. Detalló que en la parroquia Candelaria, de Distrito Capital, un apartamento que pagaba 1.200 bolívares por el agua potable, ahora en mayo una factura cercana a 40.000 bolívares, el equivalente a 10% del salario mínimo.

Irregularidades en el suministro de agua

A través de las redes sociales, vecinos de la parroquia San Bernardino denunciaron que los choferes de los camiones cisterna cerraban el paso del agua para ellos abastecerse y luego vender el agua.

Otras de las quejas que expresaron fue el cobro en dólares de las cisternas. Los montos oscilan entre 50 y 150 dólares por camión.

Foto: Evelyn Vásquez F

Una advertencia

Luego de que se registrara la explosión en la estación de bombeo, Reverol detalló que llegaron 252 “supercisternas” al país, gracias a un convenio con China, para abastecer a 188 municipios en todo el territorio nacional que presentan fallas con el servicio.

Añadió que entre los meses de junio, julio y agosto se espera que llegue otro lote de estos equipos para completar las 1.000 unidades.

Entretanto, la ministra para la Atención de las Aguas, Evelyn Vásquez, notificó a través de Twitter que ya pusieron en funcionamiento dos grupos de bombeo de agua en la estación de Taguacita para el restablecimiento progresivo del servicio.

En medio de la pandemia originada por el Covid-19, la escasez de gasolina y los constantes apagones, los venezolanos se adentran a lo que parece una crisis de mayor envergadura: las prolongadas fallas en el suministro de agua potable.

Entérese hasta cuando estará sin agua Caracas y Miranda – El Parroquiano – 15 de Mayo 2020

Este jueves, en horas de la tarde, un acto de sabotaje produjo una explosión en el Sistema Tuy II que suministra de agua a Caracas, y afectará el suministro a varios sectores de la región capital y el estado Miranda, informó el ministro de Relaciones Interiores y Justicia y Paz, Néstor Reverol.

Efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia, hicieron acto de presencia en la estación para las debidas investigaciones.
El hecho tuvo lugar en la estación de bombeo Taguacita, municipio independencia del estado Miranda, donde una explosión incendió los paneles de control y afectó las celdas de alimentación eléctrica en un 50%, que gracias a la intervención oportuna de los bomberos no fue mayor.
Es Sistema Tuy II Tuy abastece al estado Miranda y la parte norte de Caracas, estas zonas estarán sin servicio de agua hasta el día domingo. 

Paralizado bombeo de agua hacia Caracas por falla en el Sistema Tuy II – El Nacional – 14 de Mayo 2020

El concejal de El Hatillo Jesús Fernández dijo que Hidrocapital está trabajando para solucionar la falla

Tuy Caracas
Foto Archivo

El bombeo de agua hacia Caracas está paralizado este jueves luego de que una falla eléctrica provocó una parada total del Sistema Tuy II, informó Jesús Fernández, concejal y director de Vialidad, Transporte y Enlace con los Servicios Públicos del municipio El Hatillo.

«Hace minutos Hidrocapital nos informó que debido a una fuerte fluctuación eléctrica el Sistema Tuy II, que suministra agua al Alimentador Norte y al Alimentador Sur, tuvo una parada total y no está enviando agua hacia Caracas», indicó Fernández en su cuenta de Twitter.

Afirmó que Hidrocapital ya está trabajando en solucionar la falla para retomar el ciclo de agua hacia la capital lo más pronto posible.

Jesús A. Fernández@jss_fernandez

| 💦 Hace minutos Hidrocapital nos informó que debido a una fuerte fluctuación eléctrica, el sistema que suministra agua al y al , tuvo una parada total y no está envían agua hacia .

La escasez del agua en el país ha continuado en medio de la pandemia a pesar de que es esencial para la principal actividad que evita la propagación del coronavirus: lavarse las manos con jabón.

Este jueves en la mañana un grupo de personas protestó en la carretera vieja Ocumare-Charallave por la falta de agua. Los afectados, residentes de la urbanización Santa Rosa Plaza I y II en Lander, cerraron dicha vía.

En Maracay residentes de la urbanización Base Aragua denunciaron que Hidrocentro está cobrando tarifas exorbitantes por el agua: hablan de aumentos que superan los 60 millones de bolívares por edificio.

«Queremos pedir a Hidrocentro, la alcaldía y la gobernación que evalúen las tarifas de Hidrocentro. Hicieron un incremento muy exorbitante: en mayo pasamos de 200.000 bolívares a más de 63 millones por edificio», dijo uno de los afectados.

¿Es posible una tregua política entre Guaidó y Maduro para encarar el coronavirus? por Ysrrael Camero – ALnavío – 11 de Abril 2020

La pandemia del Covid-19 no sólo ha cambiado las prioridades de los más diversos gobiernos, conduciendo a los ciudadanos a un confinamiento inédito en todo el mundo, sino que obliga a alterar sustancialmente la toma de decisiones de los líderes políticos venezolanos, se encuentren al servicio del régimen autoritario chavista o del gobierno interino de Juan Guaidó.
Juan Guaidó se ha pronunciado a favor del acuerdo para afrontar la pandemia / Foto: CCN
Juan Guaidó se ha pronunciado a favor del acuerdo para afrontar la pandemia / Foto: CCN

En situaciones límite, toca optar por la vida, y una pandemia global frente a la cual la sociedad venezolana no tiene herramientas efectivas de respuesta es, claramente, una situación límite.

Hemos visto acciones y pronunciamientos, en actores internacionales, en actores políticos venezolanos y en actores de la sociedad civil que se han venido moviendo en la dirección de priorizar, de manera perentoria, una imperativa respuesta al nuevo maremoto que llega a la empobrecida sociedad venezolana. Es decidir a favor de la gente, del más vulnerable y desasistido.

Un maremoto de estas dimensiones tiene que alterar la dinámica de la confrontación política frente al caso venezolano. Condicionar políticamente una respuesta robusta a una crisis humanitaria que se profundiza hora a hora no puede ser una opción. Acá vemos con claridad la distancia que existe entre los tiempos de la sociedad y los tiempos de la política.

En varios artículos anteriores del diario ALnavío se ha venido exponiendo la profundidad y extensión de la emergencia humanitaria compleja que sufren los venezolanos desde hace varios años. También se ha señalado lo vulnerable que es la sociedad venezolana hoy, desde un punto de vista estructural, para enfrentar físicamente un virus de las características del Covid-19.

Pero se hace necesario traer a colación algunas cifras que muestran que Venezuela tiene la peor situación sanitaria del continente americano. Con apenas 12.000 camas, el sistema de salud venezolano no puede atender el número de enfermos derivado de esta epidemia, lo que se hace más evidente al señalar que apenas se cuenta con 17 unidades de cuidado intensivo y tres respiradores. Todo esto para una población que supera los 25 millones de personas.

Siguiendo los resultados de la Encuesta Nacional Impacto Covid-19, realizada por la Comisión de Expertos de la Salud para hacer frente a la pandemia, nombrados por la Asamblea Nacional, la mayor parte de los hospitales no cuenta con servicio regular de agua potable, mucho menos con algo tan básico como jabón, ni hablar de los insumos. Para el 8 de abril no se cuenta con tapabocas en cerca de la mitad de los establecimientos que prestan servicios de salud (45%), ni guantes en siete de cada 10, ni jabón en ocho de cada 10 establecimientos.

La emergencia humanitaria compleja, y la crisis de un Estado que no tiene capacidad para brindar servicios básicos, generan una condición masiva de vulnerabilidad que puede potenciar la tragedia del coronavirus en Venezuela. El confinamiento social, que ha sido la respuesta dominante, y efectiva, de la mayor parte de los países, es una opción demasiado costosa para los hogares venezolanos, más del 91% de los venezolanos no tiene ahorros suficientes para detener su actividad laborar y aislarse.

El contraste entre las cifras que muestra el régimen de Nicolás Maduro y los números de países similares de la región, como Colombia y Perú, no reflejan sino la incapacidad del Estado venezolano para realizar una medición fidedigna del estado de salud de sus ciudadanos. Es un signo que desnuda su debilidad, no su fortaleza. Para el 8 de abril reconocen la existencia de 167 casos de coronavirus, 27 en el Distrito Federal y 61 en el estado Miranda, con dos casos fatales.

Un maremoto de estas dimensiones tiene que alterar la dinámica de la confrontación política frente al caso venezolano. Condicionar políticamente una respuesta robusta a una crisis humanitaria que se profundiza hora a hora no puede ser una opción. Acá vemos con claridad la distancia que existe entre los tiempos de la sociedad y los tiempos de la política.

Efectivamente, la destrucción de las capacidades de respuesta, sanitaria e inmunológica, de la sociedad venezolana tiene a unos responsables concretos en la elite chavista que hoy usurpa el control de los restos del aparato estatal venezolano. Desde un punto de vista sistémico, es lógico que, sin un cambio en el poder, en la manera en que este funciona, y en la manera en que se distribuye, es decir sin un cambio político, no se podrá fortalecer la capacidad de los venezolanos para desarrollarse plenamente. Pero la respuesta a la pandemia no puede esperar a la realización de este cambio político.

Centro de Comunicación Nacional

@Presidencia_VE

Resultados de la encuesta sobre el impacto de Covid-19 en Venezuela.

09/04/2020

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El principal responsable y los otros actores

Todo actor que tenga la capacidad de facilitar a los venezolanos el acceso a una atención sanitaria en medio de esta calamidad pública debe hacerlo. El principal responsable es aquel que tiene el control efectivo de los aparatos del Estado, es Nicolás Maduro y sus equipos. Pero la acción de otros actores, facilitando el acceso a los recursos necesarios para atender la emergencia, es un imperativo que ha de trascender la confrontación política actual.

Justamente porque la salud de la población, la vida de los ciudadanos, es el imperativo político superior. Esto cambia el funcionamiento de la política, pero no lo elimina, y la respuesta tiene consecuencias políticas ineludibles, de las cuales habrá que hacerse cargo, pero el primer paso ha de ser una tregua. La necesaria tregua política requiere de un acuerdo de mínimos entre los actores reales, internos y externos, que ponga en primer lugar la atención a la emergencia.

Esta tregua sería un paso para la construcción de canales de cooperación, dentro y fuera del país, centrados en el tema humanitario, que presionen sobre políticas previas que hoy lucen difíciles de mantener imperturbables.

Aunque las sanciones internacionales, desde sus inicios, se han centrado en personas concretas, y excluyen explícitamente el acceso a los recursos necesarios para alimentos y medicinas, el sobrecumplimiento de las mismas ha podido ser un factor que dificulta una respuesta efectiva a la crisis. El llamado de Michelle Bachelet, que ha sido crítica con la violación sistemática de los Derechos Humanos del régimen de Maduro, a una revisión de las sanciones internacionales apunta en esa dirección.Maduro no cuenta con los recursos para enfrentar la crisis del coronavirus / Foto: Prensa Madro

El trabajo que han realizado dirigentes como el diputado Miguel Pizarro, como comisionado para la Organización de las Naciones Unidas y agente especial para la Ayuda Humanitaria de la AN, y el doctor Julio Castro, para evitar la politización de la ayuda humanitaria es un factor imprescindible que seguramente será acompañado por otros.

Las gestiones realizadas tienen impacto efectivo, como lo muestra la llegada, desde la Oficina de las Naciones Unidas de Asuntos Humanitarios (OCHA), de 90 toneladas de suministros sanitarios, incluyendo 28.000 equipos de protección personal para los trabajadores sanitarios, concentradores de oxígeno, etc. Es loable, aunque resulta todavía insuficiente.

Desde la sociedad civil también emergen llamados de alerta que interpelan a los actores políticos. La campaña de Acuerdos por la gente que impulsa una gran cantidad de organizaciones sociales, así como líderes sociales y de opinión de los más diversos orígenes, incluye 14 recomendaciones de acción a los actores políticos ubicados a ambos lados de la confrontación actual. Estas recomendaciones empiezan justamente por la obligación de enmarcar cualquier respuesta dentro del absoluto respeto a los Derechos Humanos.

La respuesta común a la pandemia, que requiere de esta tregua política, y de la creación de mecanismos de coordinación, con la colaboración de organismos multilaterales, finalmente, podría ayudar a todos los venezolanos a volver a encontrarnos en la empresa de construir una vida común.

En el mejor de los casos, esto nos debe llevar a acercarnos a la construcción de un conjunto, progresivo y realista, de acuerdos políticos entre partes. Es acá donde las declaraciones de Luis Vicente León, y lo dicho en una entrevista por el diputado José Guerra, así como los esfuerzos de otros dirigentes, son un camino para recuperar la sindéresis y la vocación de convivencia. Es la decisión de apostar por la vida. De eso se trata.

Estrategia de Venezuela en un mundo descarbonizado por Daniel García – Marzo 2020

Resumen

El cambio de consumo de fuentes energéticas para minimizar el cambio climático implica la necesidad de diversificar las economías en los países productores de hidrocarburos, debido al descenso de demanda de este tipo de combustibles en un mundo descarbonizado.

Venezuela se encuentra bajo una grave crisis socioeconómica, con una deuda de 160 millardos de $ (180% PIB), con una caída global del PIB en los últimos años del 70%, un nivel de reservas en divisas de unos 6000 millones de $, una inflación del 9500% y una producción de petróleo de 730 mil barriles por día

El sistema de salud se encuentra en situación crítica, el suministro de agua y electricidad presentan graves problemas debido a falta de inversión y mantenimiento, lo que ha mantenido al país bajo continuos cortes de suministro. La agroindustria que anteriormente suplía más del 80% de la demanda interna, actualmente debido a las políticas llevadas a cabo por el régimen, no cubre ni el 20%. El país está considerado como uno de los más inseguros del mundo, en el año 2019 el número de asesinatos fue de 16505 (5286 realizados por los cuerpos de seguridad del régimen), es decir 60.3 muertes por cada 100 mil habitantes, la mayor tasa del planeta. La hiperinflación aunada a la restricción de importaciones ha originado un déficit de alimentos y medicinas, lo que ha llevado al gobierno interino a decretar la emergencia alimenticia y sanitaria, lo cual ha sido negado por el régimen impidiendo la recepción de ayuda internacional.

La industria siderúrgica está completamente parada, en el área petroquímica el complejo de El Tablazo se encuentra paralizado por falta de materia prima, el sistema nacional de refinación de 1300 mbdc apenas procesa unos 150 mbdc, con todas sus unidades de conversión media y profunda fuera de servicio y requiriendo mantenimiento mayor, al igual que las plantas de servicios auxiliares. La producción de crudo se encuentra a niveles mínimos históricos (730 mbdc), la misma procede en su mayor parte de las empresas mixtas, la producción propia de Petróleos de Venezuela S.A. se estima en unos 150 mbdc. El rescate de la plataforma industrial requerirá de cientos de millardos de dólares en inversiones, así como de personal técnico y nuevas tecnologías.

Ante esta situación Venezuela requiere del apoyo de los entes financieros multilaterales, la renegociación de la deuda y de la inversión privada nacional e internacional para el rescate de los distintos sectores económicos del país y aprovechar la ventana temporal de alta demanda petrolera.

Las reservas de recursos naturales (petróleo, gas, minerales) le permiten al país poder iniciar la diversificación de su economía, para lo cual deberá resolver los problemas de seguridad, y suministro de servicios al tiempo de desarrollar un plan de incentivos económicos y nuevas leyes que le aseguren a los inversores privados nacionales y foráneos las bases legales y fiscales de sus inversiones en las distintas áreas económicas del país, con objeto de lograr el rescate de éstas y el logro del desarrollo armónico del país para poder afrontar con éxito un futuro descarbonizado. En el análisis sobre la estrategia a seguir se presenta en la situación del país y las posibles áreas para impulsar el desarrollo nacional.

El pueblo venezolano debe entender que solo a través de la creación de valor se puede lograr alcanzar las metas. El apoyo de los sindicatos, organizaciones empresariales y políticas, así como de la ciudadanía en general son necesarios.

Para leer el informe abrir el siguiente enlace :

rescate venezuela f

 

Could the Coronavirus Topple Nicolas Maduro’s Regime in Venezuela? by Ciara Nugent – Time – 20 de Marzo 2020 

Police officers in Caracas, Venezuela enforce Nicolás Maduro’s nationwide quarantine order to contain the coronavirus, on March 18, 2020.

The new coronavirus pandemic is a crisis for all countries. But in Venezuela, it could be a catastrophe.

COVID-19’s arrival in Venezuela, with 42 cases reported since March 14, comes six years into one of the worst economic collapses in modern history. The economy has contracted by more than 65% since 2013. One in three Venezuelans don’t have enough food to meet nutritional requirements. Doctors in the country’s crippled health system lack basic supplies like gloves and running water. As a result of all this, experts say the death rate in Venezuela will likely be far higher than the estimated global average of 3%.

To make matters worse, an oil price war and fears of a global recession have this week driven the price of oil – which makes up 98% of Venezuela’s export earnings – to an 18 year-low of $24 per barrel, less than half of what it was in February.

The situation poses an “unprecedented challenge” for Nicolás Maduro, the authoritarian leader who has clung to power since 2014, says Diego Moya Ocampos, principal Americas analyst at risk consultancy IHS Markit.

Maduro has cemented his position over the last year, using the security forces’ unwavering support to see off a challenge from Juan Guaidó, the parliamentary leader whom 50 mostly western countries recognized as Venezuela’s rightful president in early 2019.

The man who currently occupies the presidential palace is scrambling to respond to the new crises. As the number of confirmed COVID-19 cases topped 30 on March 16, he ordered a nationwide quarantine to stop the spread. The following day, in a shock move, he appealed for a $5 billion loan from the International Monetary Fund, an institution his Socialist party has long railed against. The IMF quickly declined, saying there is “no clarity on [international] recognition” of Maduro’s regime.

The next few weeks and months will likely be a volatile time for Venezuela. Will the humanitarian crisis push the country further down the path to becoming a failed state? Or might it finally topple the Maduro regime?

Here’s what to know about how coronavirus could impact the country and its leadership:

Why are doctors worried about the coronavirus in Venezuela?

Because both the spread and the mortality rate of the coronavirus are likely to be worse in Venezuela than elsewhere, according to Kathleen Page, a professor of medicine specializing in infectious disease at Johns Hopkins University in Baltimore and Latin America director at the Johns Hopkins Center for Clinical Global Health Education.

Though Maduro has imposed a quarantine earlier on in its outbreak than European countries, Page says she’s not sure it will be successful. “Even with an authoritarian government, there’s only so much order they can impose in a place like Venezuela where – unlike in China’s lockdown – people can’t survive that long in their homes,” she says. Local media have reported people, including the elderly who are at higher risk from the virus, breaking quarantine to work or get food. “Maduro doesn’t deliver food to my house,” a 68 year-old told news site cronica.uno

The gradual collapse of Venezuela’s water system, which has left many homes without running water, in particular poses a huge threat to its ability to contain the coronavirus. People will be forced to leave home regularly to get water, possibly congregating at water trucks or stores. The lack of water access will also hasten the spread of the disease by leaving people less able to regularly wash their hands, which health officials say is a key line of defense against the virus.

Once people are sick, hospitals may not be able to do that much to help, because the cash-strapped health system is suffering severe shortages of even basic supplies. Already, a lack of vaccines has led to the resurgence of preventable diseases like malaria and measles. Where the U.S. and other developed countries are concerned about a possible shortage of ventilators, needed to treat severe cases of COVID-19, two thirds of Venezuelan doctors say they do not have gloves, soap, masks, goggles or scrubs, according to local NGO Medicos Unidos. Only a quarter have reliable running water.

“For those who are critically ill, it’s hard for me to imagine, given the current situation, that going to hospital will make it any better,” Page says. “I fear that Venezuela is going to have one of the highest mortality in the world from this disease.”

Fears over Venezuela’s vulnerability to COVID-19 could prompt a new wave of people attempting to flee the country – following almost 4.5 million who have done so since 2015. They will face new obstacles. Both Colombia and Brazil have closed their borders with Venezuela to people in an attempt to slow the spread of the virus.

Is Venezuela’s economy prepared for the coronavirus and an oil price drop?

No. An economic crisis, powered by mismanagement, corruption, previous oil price declines and the impact of U.S. sanction, has already left Venezuela’s economy in tatters. Annual revenue from tax has fallen below $2 billion. While the country has the world’s largest proven oil reserves, the last year has seen the “implosion” of its oil sector, says Raul Gallegos, director for the Andean region at Control Risks and author of Crude Nation: How Oil Riches Ruined Venezuela. Graft and mismanagement are largely to blame for a 70% decline in production to around 700,000 barrels of oil per day

In the Wake of the Coronavirus, Here’s Why Americans Are Hoarding Toilet Paper
Our panic buying represents one thing we can control

Maduro has managed to stem some of the damage with a series of pragmatic moves. In 2019 he relaxed currency controls and restrictions on imports, breathing some life into the economy. That has increased living standards for the elite who can access U.S. dollars in places like the capital, Caracas. In the oil sector, the regime has stabilized decline by tacitly ceding greater operating control to foreign companies, including Chevron as well as Chinese and Russian entities.

But the new shocks of COVID-19 and the oil price drop will likely put a stop to those limited improvements. The economy had been set to contract by around 13% in 2020, according to forecasts by Oxford Economics, compared to a 40% contraction in 2019. “It would not be surprising if we were reaching those levels again this year,” Gallegos says. “It’s certainly going to be rough.”

What will that mean for the Maduro regime?

For Gallegos, the most likely outcome of this crisis will be a crackdown on dissent by security forces. Quarantine measures may become a justification to prevent people from gathering for anti-government protest. On March 19, the national guard placed a doctor who spoke out about the poor conditions in his hospital under house arrest, accusing him of inciting “hate and anxiety” among the community. “The government will gain a new level of control under this crisis,” Gallegos says, “The freedoms that the Venezuelan people lose, they’re not going to get back in the short term.”

In another sense, though, Maduro’s regime will likely give up some of its control of Venezuela. According to investigators at Insight Crime,organized crime groups have grown at an exponential rate in recent years. The embattled government has allowed illicit industries including drug trafficking and illegal gold mining to thrive in order to buy support among the elite and institutions including the military.

The more pressure the government is under – as oil revenues dry up and social crises grow –, the more powerful the gangs and Colombian rebel groups that run those illicit activities become, security analysts say. Non-state groups even exercise territorial control in some parts of the country.

Is there any chance of a return to democracy?

It’s unlikely. The support of Venezuela’s powerful military has been crucial to Maduro’s survival in office amid his country’s downfallAnalysts and the opposition say the upper ranks benefit from a vast network of corruption that works to bolster the status quo. As long as that support continues, Maduro will remain in power, even as his operational grip on his territory and the oil industry unravels.

But things are shifting fast — and it’s possible Maduro might yet lose the military’s support, according to Moya-Ocampos, the risk analyst. Maduro’s unsuccessful appeal to the IMF suggests that China and Russia, his main international backers, are privately also refusing to give significant aid, he says. “It will have signaled to the military that there is no finance coming in internationally without the opposition at the table.” If they stage a takeover, it would give opposition leader and would-be interim president Juan Guaido his long-desired window of opportunity to make the case for fresh elections.

For the military to take such action, though, would require a “trigger,” – and it will likely be nothing to celebrate. “We’re talking about massive casualties from the coronavirus, the collapse of the health system, and a surge in civil unrest in the form of looting,” Moya-Ocampos says. “If the military act, it will not be driven by altruistic efforts to restore democracy. It will be a matter of survival.”

Coronavirus: 3 cosas que cambiaron en Venezuela en el último año por Daniel García Marco – BBC News – 20 de Marzo 2020

Hombre vendiendo ajo
Ahora, el dólar se encuentra por todas partes en Venezuela.

Cuando regresé a Caracas el 6 de marzo, un año después de mi última visita, lo primero que me sorprendió fue encontrar jabón en el baño del aeropuerto.

Durante los dos años que viví en Venezuela, los baños públicos de estaciones de servicio, bares, restaurantes me parecieron siempre un reflejo íntimo de un país en crisis. Con mis amigos siempre hablaba de que debían ser de los peores de la región.

Me temo que no hay un ranking oficial.

Entonces era casi imposible encontrar agua para despejar la poceta o lavarme las manos. Del jabón ni hablar. Siempre portaba por ello conmigo un gel antibacterial que me aportaba entonces, como ahora, una falsa sensación de higiene.

Por eso, encontrar un baño reformado en el aeropuerto, bien iluminado, con agua y con jabón para lavarme las manos fue un pequeño shock. Un detalle anecdótico que ahora, días después, con la crisis del coronavirus y las necesidades de higiene que exige, vuelve a mi memoria.

Porque ese problema de no encontrar agua y jabón que yo enfrenté esos años me sigue afectando a mí y a los venezolanos, a los que se les pide ahora lavarse las manos constantemente en medio de una cuarentena que me obliga a quedarme en el país por tiempo indefinido.

El agua corriente permanente sigue siendo un lujo para gran parte del país. El jabón tiene un precio prohibitivo para muchos (a casi US$1 al cambio, el salario mínimo es de unos US$4) al igual que otros productos de higiene.

Hombre en silla de ruedas en un hospital de VenezuelaVenezuela quiere evitar que su ya precario sistema de salud colapse a causa del brote de coronavirus.

Tras años de feroz carencia, quise ver en ese baño un símbolo de la distensión de la que me habían hablado y de la que había leído en los últimos meses.

Poco después del baño, antes de recoger mi maleta, hice unas compras en el duty-free, donde se admite el pago por Zelle, una cómoda plataforma de pagos digitales en dólares entre bancos de Estados Unidos que da aire tanto a los que pagamos como al sector privado venezolano que nos cobra en moneda norteamericana.

Esa fue la primera y principal novedad que me encontré en Venezuela un año después de mi última visita: el dólar está en casi todas las partes.

Cuando llegué al país por primera vez en 2016, mostrar un billete de un dólar era un riesgo. Hacer un pago alto en moneda estadounidense en lugar de en bolívares, una operación clandestina e ilegal.

Dólares y trueques

Hace unos días fui a Petare, el barrio popular más grande de América Latina. Allí me encontré a un hombre que vendía cabezas de ajo sobre un paño blanco en el suelo y entre autobuses. En su mano, un buen fajo de billetes de US$1.

“Petare es puro dólar”, me dice Manuela, que sufre como todos aquellos que siguen recibiendo un pago en bolívares. Hace poco hizo un trueque: entregó un paquete de lentejas a cambio de dos pastillas caseras de jabón. Otra vez el jabón.

Aparato para verificar la autenticidad de los billetes de dólares.
Algunas tiendas en Venezuela incluso cuentan con aparatos para verificar la autenticidad de los billetes de dólares.

El dólar no es, por tanto, algo exclusivo de la clase media o alta de Caracas que repatria capital, recibe remesas o cobra sus servicios en la divisa extranjera.

La cantidad de billetes que uno posee marca la diferencia en un país que ha asumido una dolarización de facto e irregular.

Es parte de la liberalización de una economía que cada vez tiene menos ingresos por un petróleo que vende por debajo del precio de producción. Y que está cercada también por las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Los restaurantes, las tiendas, los supermercados (y hasta el vendedor de ajos) aceptan -y prefieren- dólares en efectivo o por transferencia.

De camino del aeropuerto a la ciudad me sorprendieron nuevos letreros luminosos que en mi tiempo o no estaban o no lucían en la noche: Ubiipagos, Credicard, Carropago, Cryptia… Empresas dedicadas al pago electrónico, móvil, interbancario o a las criptomonedas en un país en el que el valor de la divisa oficial, el bolívar, se desvaneció en los últimos años por la hiperinflación.

Pero si tengo que elegir un objeto que defina el momento de la economía venezolana es el aparato para verificar la autenticidad de los billetes de dólares.

Por él pasan las caras de George Washington en lugar de la de Simón Bolívar.

Paquetes de Harina Pan.
En los anaqueles de los supermercados venezolanos ahora abundan los paquetes de harina de maíz PAN.

Como parte de la liberalización del gobierno, el sector privado es ahora capaz de importar libremente y aquí viene la segunda cosa que ha cambiado: en los supermercados encuentro productos que no vi nunca durante mis años en Venezuela.

Abundan los paquetes amarillos de harina de maíz PAN, la más usada para cocinar las tradicionales arepas, pero también la pasta de dientes Colgate ocupa el lugar que antes era para algunas falsificaciones chinas.

Nunca, incluidos estos primeros días de cuarentena, vi los supermercados tan surtidos.

Las marcas internacionales regresan a Venezuela como en los buenos tiempos: champú, pañales y leche de fórmula como la que traía para donar cuando salía el país.

Medio sueldo por una pasta dental

El problema, claro, es el precio. Una pasta de dientes cuesta el equivalente a US$2 cuando el salario mínimo mensual es de unos US$4 al cambio. Un paquete de 30 pañales cuesta unos US$8. Es decir, son solo son accesibles para aquellos que tienen moneda estadounidense, lo que amenaza con aumentar aún más la brecha de desigualdad en el país socialista.

Ir a un supermercado de clase media en Caracas supone gastar una cifra muy parecida a la que pago en Miami, donde vivo ahora.

De esa clase media y alta, los dólares gotean hacia abajo.

Más que una burbuja económica, en Venezuela hay un repunte de consumo en ciertos nichos de mercado, me dijo Luis Vicente León, economista y director de la consultora Datanálisis.

Una de las razones es la apertura económica del gobierno, que le dio más aire al sector privado y que se tradujo en el fin del control de cambio y de precios, entre otras cosas.

Zelle
Zelle es una plataforma de pagos digitales en dólares entre bancos de Estados Unidos.

León asegura que las sanciones de Estados Unidos provocaron que el gobierno de Maduro cediera control y aceptara una apertura que ha tenido un efecto secundario: darle oxígeno al Ejecutivo que Washington desea cambiar.

Este martes, y en medio de la crisis por el coronavirus, Maduro incluso pidió ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo despreciado por la llamada revolución bolivariana que inició Hugo Chávez hace 20 años.

Para León, otro factor para explicar ese momento económico es que los sectores que siempre tuvieron poder adquisitivo perdieron la “vergüenza” y ahora exhiben con menos pudor sus rentas en un país donde la crisis sigue siendo muy visible.

Junto a los nuevos cafés y los bodegones con marcas internacionales también vi, camino de la costa del Caribe, carteles que decían “Se Vende Leña”, indicativo de la falta de gas para un sector de la población.

Según Datanálisis, un 35% de la población dice ahora estar “bien”. Por supuesto, siempre en comparación con el pasado reciente.

Y eso lo vi en mi primer fin de semana en Caracas. Había más gente en la calle distrayéndose. Un amigo de Petare me envió un video de una gran fiesta al aire libre. Cientos de personas bailando al ritmo de la canción “Bandoleros”, de Don Omar y Tego Calderón, a las 8:00 de la mañana del domingo 8 de marzo tras una larga noche de rumba.

Más novedoso fue que ese sábado 7 de marzo miles de personas se reunieran para asistir en el anfiteatro Concha Acústica a un concierto gratuito al aire libre de la Orquesta Sinfónica Ayacucho.

“Es otra visión de la vida en un país complicado como éste. La gente está tratando de distraerse”, me dice Zaira, una de las asistentes a un concierto que le recordó cómo era en el añorado pasado la vibrante vida cultural y social de Caracas.

Un quiosco en el que se ha puesto papel film a modo de ventanillaEl consumo repuntaba en Venezuela… hasta que llegó el coronavirus.

Cambio

Ese estado de ánimo fue la tercera novedad que vi en Venezuela.

Pero todo cambió en días. El coronavirus llegó y con él, la cuarentena. Se acabaron las marchas de protesta de la oposición y los conciertos.

De nuevo, los venezolanos recluidos. Muchos llevan años así por el temor a la violencia y por la crisis.

Y el panorama es sombrío. La capacidad de ingresos del gobierno, ya muy mermada, cae por el desplome de los precios del petróleo y eso afectará a quienes viven de los subsidios.

Y también afectará al mermado sistema de salud que ahora vivirá una nueva prueba con la pandemia.

El dólar seguirá, pero es de prever que ese pequeño boom de consumo acabe y que el sector privado importador se vea afectado por la crisis económica global y se repliegue otra vez.

Aquellos que habían ganado cierto oxígeno volverán a estar más ocupados en lavarse las manos que en acudir a un concierto.

Y para muchos otros, el problema será el de siempre: conseguir agua y jabón.

Socialismo desde adentro: un viaje por el interior de Venezuela por Antonella Marty – Panampost – 2 de Diciembre 2019

“Disculpe, señorita. No tenemos queso, puede ser solo un poquito de jamón porque tampoco nos queda tanto”

“Pongan al gobierno a cargo del desierto del Sahara y lo único que obtendrán es escasez de arena”. (Youtube)

Hace algunos días regresé de una gira de conferencias en Caracas y distintas zonas del interior de aquel país tan destrozado por las garras del socialismo. Un país que se ha convertido en la zona de las despedidas más dolorosas de la región, con un éxodo migratorio nunca antes visto y un caso de totalitarismo al que se le suman las peores mafias criminales antioccidentales del mundo: Venezuela.

Me ha tocado recorrer muchas calles en el interior del país, y lo he hecho en horas prudentes, ya que a partir de cierto horario hay una especie de toque de queda y, ante la inseguridad, ya nadie sale de su casa. Las calles de Caracas, de Mérida, de Puerto Cabello, de Naguanagua, entre otras, son sitios que reflejan los claros resultados de la ideología que más daño le ha hecho a la humanidad: el socialismo. En aquellas zonas se observa una devastación absoluta generada tras veinte años de populismo; zonas a las que parecen haberles pasado varias guerras mundiales por encima. Las fachadas de las casas están deterioradas, no hay colores, no hay materiales nuevos, todo es precario y todo se encuentra en mal estado.

Son muchos los detalles que uno puede llevarse de estas complejas visitas. Al pisar en el primer instante el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Una vez aterriza el avión de Copa Airlines, se pueden experimentar con claridad los resultados de las malas políticas socialistas: un aeropuerto internacional que otrora fue la cabeza aérea de América Latina, y que en pleno siglo XXI se ha convertido en un aeropuerto vacío que ya no recibe aerolíneas internacionales (solo Copa Airlines) y de resto algunas aerolíneas internas como Laser, Avior o Conviasa. Esto muestra que Venezuela se ha aislado del mundo y ha decidido acercarse a muy pocos países con los que se vincula de una manera casi carnal: Irán, Turquía, Rusia, China y Cuba. Todos ellos con grandes intereses en territorio venezolano. Respecto de la fuerte relación que tiene el régimen incluso con el terrorismo islámico, se observa que este aeropuerto cuenta con algo que se llama “Centro Islámico de Venezuela”. Aquí cabe recordar que hoy operan más de cinco campos de Hizbulá en el territorio venezolano.

Además, tuve la posibilidad de visitar otro aeropuerto: El Vigía, que queda a unos 45 minutos de Mérida, una tierra bella, repleta de paisajes naturales inigualables, pero que padece de manera todavía más cruda los nefastos resultados del chavismo. Este aeropuerto se ha convertido en un cementerio de avionetas con patentes provenientes de México. ¿Qué significa esto? Sí, lo que pensamos. Avionetas que utilizan los grupos narcotraficantes y luego dejan abandonadas allí, como sucede también con cientos de pistas ilegales que existen a lo largo del país. Mérida es la ciudad de una de las grandes cabezas del régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello: Tareck El Aissami, el capo de la corporación sirio-venezolana desde donde se manejan las grandes redes del narcotráfico que se desenvuelve dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela. En estas ciudades opera incluso el cartel de Sinaloa, más precisamente en el estado Zulia, dentro de la Sierra de Perijá: el narcotráfico internacional hoy opera libremente en suelo venezolano con el total aval del régimen que forma parte central de aquella red que lo sostiene.

Al aterrizar en El Vigía, luego de ver aquel cementerio de avionetas narco y una gigantografía algo desgastada y sin color de Maduro, busqué el bus transfer que me llevaría hasta la ciudad de Mérida (no tuve que buscar mucho porque tan solo hay uno). A este bus le toma aproximadamente una hora arrancar, ya que debe esperar que se llene con pasajeros de varios vuelos, debido a que, como no hay gasolina, no pueden hacer muchos viajes a la vez, motivo por el cual tampoco hay viajes individuales como remises o taxis, todo por la falta de gasolina. De todos modos, este transporte deja a todos los pasajeros en un mismo punto de la ciudad de Mérida. Le consulté al conductor si había chance de que me dejara más cerca del hotel donde me hospedaría y su respuesta fue la siguiente: “Si nos alcanza la gasolina puedo llevarte, solo si nos alcanza”.

Y aquí está el otro gran problema del país petrolero: la escasez de gasolina. Como lo dijo en su momento el economista Milton Friedman: “Pongan al gobierno a cargo del desierto del Sahara y lo único que obtendrán es escasez de arena”.

Pero resulta altamente preocupante esta situación. He contemplado con mis propios ojos filas de más de treinta cuadras para poder cargar algo de gasolina y, lo peor, es que esas filas no son ni para el momento ni para cargar en el mismo día: son para mañana o pasado, nadie sabe cuándo vuelven a abrir los surtidores.

Jorge, un trabajador de la ciudad de Mérida, me contó lo siguiente: “Yo he llegado a pedir un día entero en el trabajo, una vez por semana, para poder hacer la fila para cargar gasolina. En esos días no produzco, no genero ingresos y paso el día entero en una fila, expuesto a la inseguridad”. En ciudades como Valencia (Carabobo) incluso se puede estar en una fila por más de diez horas esperando para cargar gasolina.

Además de este gran problema —que acarrea otros tantos como la imposibilidad de transportarse uno, de transportar productos para venta, de transportar a personas enfermas en ambulancias (aunque a hospitales carentes de insumos necesarios)— puede observarse otro que es la complejidad del uso de las telecomunicaciones ante la falta de señal y cobertura en todo el país. En Venezuela es casi imposible la comunicación telefónica y lo mismo sucede con el Internet (tengamos en cuenta que solo funciona el 3G y con suerte).

Los problemas que se refieren a la infraestructura y a los servicios públicos del país abundan por doquier. La infraestructura está plenamente quebrada, los puentes que no están caídos se encuentran cerrados porque están a punto de caerse ante la falta de mantenimiento e inversión. Todos los servicios públicos han colapsado en Venezuela: no hay casi agua potable, no hay acceso al gas y la electricidad se corta constantemente o se dan las típicas bajas de tensión cada dos horas.

La señora Mercedes, quien vive en la urbanización Los Caobos y con quien tuve la oportunidad de conversar, me contó con lágrimas en los ojos y un claro cansancio cómo funciona el racionamiento del agua en el condominio de aquella zona de Caracas en el que vive: “A nosotros nos hacen un aviso diario por un grupo de WhatsApp que tenemos los que vivimos en el condominio y nuestro conserje. En ese grupo el administrador del edificio nos avisa todos los días de qué hora a qué hora tendremos agua. Casi siempre hay un total de una hora de agua por día y en esa hora uno tiene que hacer todas las tareas que requieran agua, como lavar ropa, lavar platos y bañarnos. Suele haber media hora en la mañana, casi siempre de 6 a 6:30 a. m., así que uno tiene que despertarse temprano para aprovechar el agua del día, y luego nos dan otra media hora, generalmente, entre las 19 y las 19:30 p. m. A veces el agua no llega y se vacía todo el tanque, y a veces pasamos hasta dos días o tres días sin agua en todo el condominio, pero el racionamiento es algo de todos los días”.

La situación de la falta de luz también es altamente preocupante. De hecho, una de mis primeras conferencias en el estado Carabobo (Puerto Cabello) la di sin luz y con más de treinta grados de calor.

Por su parte, el profesor Gil, de la Universidad de los Andes, me dijo lo siguiente al respecto de la falta de electricidad: “En mi casa no se va la luz, a veces llega”. En Maracaibo lo más común es que la gente tenga un máximo de cinco a seis horas diarias de luz en sus hogares, lo mismo sucede en estados como Carabobo, donde el calor es agobiante y hay que sobrellevarlo sin ventiladores y sin aire acondicionado.

También me ha tocado ir a varias panaderías o algunos restaurantes (muchos de ellos con menús de comida bastante limitados ante la escasez de ciertos alimentos). En todos los sitios a los que he ido falta papel higiénico (por lo que uno siempre debe viajar con rollos encima), no hay sistemas para bajar la cadena del baño y, entonces, en muchos de aquellos baños solo hay baldes grandes con agua vieja que uno tiene que abrir y meter un balde más pequeño para botarlo en el inodoro y así hacer bajar el agua. Solo encontré dos o tres lugares con papel higiénico en Venezuela, y todos ellos tenían los baños con candado y con cajas en las que, de algún modo, se atesora el papel higiénico bajo llave.

En el viaje a Mérida tuve la oportunidad de conversar en el bus con el señor Alberto, quien se dedica a hacer trabajos de mecánica de automóviles. Me contó que ya no sale a la calle a protestar ante la falta de servicios públicos o ante la situación política del país porque está muy defraudado con como se han dado los últimos desenlaces: “Los jóvenes que protestaban ya se fueron del país, nosotros ya no podemos protestar, nos tuvimos que acostumbrar. Además, si uno molesta mucho llegan las fuerzas especiales y…”. En aquellos puntos suspensivos el señor Alberto hace una seña con la mano: la seña de un arma con el dedo pulgar y el dedo índice levantados.

Por otra parte, la señora Adela, a quien conocí en una de mis conferencias, me contó todo el proceso que llevan adelante para conseguir comida en el interior — partamos de lo siguiente: el salario promedio en Venezuela es de 50.000 bolívares, es decir, de dos dólares mensuales—: “Nosotros salimos de Mérida a Cúcuta (Colombia) en bus para comprar comida. Sale el bus en la medianoche, pasamos más de diez alcabalas con fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y llegamos a las 4 de la madrugada a Cúcuta. Ahí esperamos hasta las 7 de la mañana que es cuando abre el mercado, compramos y tenemos que esperar con las bolsas a que salga otro bus que regresa recién a las 9 de la noche. Igual, al regresar a Venezuela, al pasar por la frontera, la GNB del régimen revisan todo lo que traemos y nos quitan buena parte de la comida o de los dólares que podemos conseguir. Nuestros ahorros ya no son en bolívares ni en dólares, son en alimento. Por ejemplo, el arroz cuesta más de 60.000 bolívares, eso es más de 2 dólares, es decir, un salario promedio no nos alcanza para comprar una bolsa de arroz, entonces tenemos que rebuscárnosla”.

El problema de la escasez de alimentos es claramente visible y mucho más en el interior de Venezuela. En mi caso, me tocó ir a un modesto bar en el interior del país y al pedir un sándwich de jamón y queso el camarero me respondió lo siguiente: “Disculpe, señorita. No tenemos queso, puede ser solo un poquito de jamón porque tampoco nos queda tanto”. A todo esto le respondo que sí, que por supuesto, que no pasa nada, pero que si podía poner un poco de mayonesa al sándwich. La respuesta del señor que atendía el bar fue la siguiente: “Es que tampoco tenemos mayonesa, pero puedo ver si queda algo de mantequilla”. Esta es la realidad de las consecuencias del socialismo.

De todas maneras, esto no es todo. Algo que me impacto fuertemente fue la visita al estado Carabobo, un territorio gobernado por el chavista Rafael Alejandro Lacava, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Este joven gobernador parece tener una obsesión con el Conde Drácula: él mismo se hace llamar “Drácula”, se transporta en un automóvil negro con la imagen de un vampiro (al automóvil lo llama el “Dracumóvil”), celebra fiestas mensuales a las que llama “Dracufest” y allí vende cervezas a las que denominó “Dracubeer”. Todas las ciudades del estado Carabobo están repletas con el símbolo de un murciélago que representa al gobernador Lacava. Los peajes tienen una imagen inmensa de un murciélago, las patrullas policiales también y el número telefónico de la policía de Carabobo es 0-800 3722852 (es decir, 0-800 DRÁCULA). Todo esto en un estado que se está cayendo a pedazos y donde vivir se hace cada día más difícil.

Esto es Venezuela, un país con algunos de los paisajes más bellos de toda América Latina e incluso del mundo. Un país que en otro momento fue rico, próspero y lo tuvo todo, pero que hace veinte años, luego de largas décadas de socialismo vegetariano, cayó en las garras del peor socialismo carnívoro que ha visto nuestro hemisferio: el chavismo.

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