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Socialismo desde adentro: un viaje por el interior de Venezuela por Antonella Marty – Panampost – 2 de Diciembre 2019

“Disculpe, señorita. No tenemos queso, puede ser solo un poquito de jamón porque tampoco nos queda tanto”

“Pongan al gobierno a cargo del desierto del Sahara y lo único que obtendrán es escasez de arena”. (Youtube)

Hace algunos días regresé de una gira de conferencias en Caracas y distintas zonas del interior de aquel país tan destrozado por las garras del socialismo. Un país que se ha convertido en la zona de las despedidas más dolorosas de la región, con un éxodo migratorio nunca antes visto y un caso de totalitarismo al que se le suman las peores mafias criminales antioccidentales del mundo: Venezuela.

Me ha tocado recorrer muchas calles en el interior del país, y lo he hecho en horas prudentes, ya que a partir de cierto horario hay una especie de toque de queda y, ante la inseguridad, ya nadie sale de su casa. Las calles de Caracas, de Mérida, de Puerto Cabello, de Naguanagua, entre otras, son sitios que reflejan los claros resultados de la ideología que más daño le ha hecho a la humanidad: el socialismo. En aquellas zonas se observa una devastación absoluta generada tras veinte años de populismo; zonas a las que parecen haberles pasado varias guerras mundiales por encima. Las fachadas de las casas están deterioradas, no hay colores, no hay materiales nuevos, todo es precario y todo se encuentra en mal estado.

Son muchos los detalles que uno puede llevarse de estas complejas visitas. Al pisar en el primer instante el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Una vez aterriza el avión de Copa Airlines, se pueden experimentar con claridad los resultados de las malas políticas socialistas: un aeropuerto internacional que otrora fue la cabeza aérea de América Latina, y que en pleno siglo XXI se ha convertido en un aeropuerto vacío que ya no recibe aerolíneas internacionales (solo Copa Airlines) y de resto algunas aerolíneas internas como Laser, Avior o Conviasa. Esto muestra que Venezuela se ha aislado del mundo y ha decidido acercarse a muy pocos países con los que se vincula de una manera casi carnal: Irán, Turquía, Rusia, China y Cuba. Todos ellos con grandes intereses en territorio venezolano. Respecto de la fuerte relación que tiene el régimen incluso con el terrorismo islámico, se observa que este aeropuerto cuenta con algo que se llama “Centro Islámico de Venezuela”. Aquí cabe recordar que hoy operan más de cinco campos de Hizbulá en el territorio venezolano.

Además, tuve la posibilidad de visitar otro aeropuerto: El Vigía, que queda a unos 45 minutos de Mérida, una tierra bella, repleta de paisajes naturales inigualables, pero que padece de manera todavía más cruda los nefastos resultados del chavismo. Este aeropuerto se ha convertido en un cementerio de avionetas con patentes provenientes de México. ¿Qué significa esto? Sí, lo que pensamos. Avionetas que utilizan los grupos narcotraficantes y luego dejan abandonadas allí, como sucede también con cientos de pistas ilegales que existen a lo largo del país. Mérida es la ciudad de una de las grandes cabezas del régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello: Tareck El Aissami, el capo de la corporación sirio-venezolana desde donde se manejan las grandes redes del narcotráfico que se desenvuelve dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela. En estas ciudades opera incluso el cartel de Sinaloa, más precisamente en el estado Zulia, dentro de la Sierra de Perijá: el narcotráfico internacional hoy opera libremente en suelo venezolano con el total aval del régimen que forma parte central de aquella red que lo sostiene.

Al aterrizar en El Vigía, luego de ver aquel cementerio de avionetas narco y una gigantografía algo desgastada y sin color de Maduro, busqué el bus transfer que me llevaría hasta la ciudad de Mérida (no tuve que buscar mucho porque tan solo hay uno). A este bus le toma aproximadamente una hora arrancar, ya que debe esperar que se llene con pasajeros de varios vuelos, debido a que, como no hay gasolina, no pueden hacer muchos viajes a la vez, motivo por el cual tampoco hay viajes individuales como remises o taxis, todo por la falta de gasolina. De todos modos, este transporte deja a todos los pasajeros en un mismo punto de la ciudad de Mérida. Le consulté al conductor si había chance de que me dejara más cerca del hotel donde me hospedaría y su respuesta fue la siguiente: “Si nos alcanza la gasolina puedo llevarte, solo si nos alcanza”.

Y aquí está el otro gran problema del país petrolero: la escasez de gasolina. Como lo dijo en su momento el economista Milton Friedman: “Pongan al gobierno a cargo del desierto del Sahara y lo único que obtendrán es escasez de arena”.

Pero resulta altamente preocupante esta situación. He contemplado con mis propios ojos filas de más de treinta cuadras para poder cargar algo de gasolina y, lo peor, es que esas filas no son ni para el momento ni para cargar en el mismo día: son para mañana o pasado, nadie sabe cuándo vuelven a abrir los surtidores.

Jorge, un trabajador de la ciudad de Mérida, me contó lo siguiente: “Yo he llegado a pedir un día entero en el trabajo, una vez por semana, para poder hacer la fila para cargar gasolina. En esos días no produzco, no genero ingresos y paso el día entero en una fila, expuesto a la inseguridad”. En ciudades como Valencia (Carabobo) incluso se puede estar en una fila por más de diez horas esperando para cargar gasolina.

Además de este gran problema —que acarrea otros tantos como la imposibilidad de transportarse uno, de transportar productos para venta, de transportar a personas enfermas en ambulancias (aunque a hospitales carentes de insumos necesarios)— puede observarse otro que es la complejidad del uso de las telecomunicaciones ante la falta de señal y cobertura en todo el país. En Venezuela es casi imposible la comunicación telefónica y lo mismo sucede con el Internet (tengamos en cuenta que solo funciona el 3G y con suerte).

Los problemas que se refieren a la infraestructura y a los servicios públicos del país abundan por doquier. La infraestructura está plenamente quebrada, los puentes que no están caídos se encuentran cerrados porque están a punto de caerse ante la falta de mantenimiento e inversión. Todos los servicios públicos han colapsado en Venezuela: no hay casi agua potable, no hay acceso al gas y la electricidad se corta constantemente o se dan las típicas bajas de tensión cada dos horas.

La señora Mercedes, quien vive en la urbanización Los Caobos y con quien tuve la oportunidad de conversar, me contó con lágrimas en los ojos y un claro cansancio cómo funciona el racionamiento del agua en el condominio de aquella zona de Caracas en el que vive: “A nosotros nos hacen un aviso diario por un grupo de WhatsApp que tenemos los que vivimos en el condominio y nuestro conserje. En ese grupo el administrador del edificio nos avisa todos los días de qué hora a qué hora tendremos agua. Casi siempre hay un total de una hora de agua por día y en esa hora uno tiene que hacer todas las tareas que requieran agua, como lavar ropa, lavar platos y bañarnos. Suele haber media hora en la mañana, casi siempre de 6 a 6:30 a. m., así que uno tiene que despertarse temprano para aprovechar el agua del día, y luego nos dan otra media hora, generalmente, entre las 19 y las 19:30 p. m. A veces el agua no llega y se vacía todo el tanque, y a veces pasamos hasta dos días o tres días sin agua en todo el condominio, pero el racionamiento es algo de todos los días”.

La situación de la falta de luz también es altamente preocupante. De hecho, una de mis primeras conferencias en el estado Carabobo (Puerto Cabello) la di sin luz y con más de treinta grados de calor.

Por su parte, el profesor Gil, de la Universidad de los Andes, me dijo lo siguiente al respecto de la falta de electricidad: “En mi casa no se va la luz, a veces llega”. En Maracaibo lo más común es que la gente tenga un máximo de cinco a seis horas diarias de luz en sus hogares, lo mismo sucede en estados como Carabobo, donde el calor es agobiante y hay que sobrellevarlo sin ventiladores y sin aire acondicionado.

También me ha tocado ir a varias panaderías o algunos restaurantes (muchos de ellos con menús de comida bastante limitados ante la escasez de ciertos alimentos). En todos los sitios a los que he ido falta papel higiénico (por lo que uno siempre debe viajar con rollos encima), no hay sistemas para bajar la cadena del baño y, entonces, en muchos de aquellos baños solo hay baldes grandes con agua vieja que uno tiene que abrir y meter un balde más pequeño para botarlo en el inodoro y así hacer bajar el agua. Solo encontré dos o tres lugares con papel higiénico en Venezuela, y todos ellos tenían los baños con candado y con cajas en las que, de algún modo, se atesora el papel higiénico bajo llave.

En el viaje a Mérida tuve la oportunidad de conversar en el bus con el señor Alberto, quien se dedica a hacer trabajos de mecánica de automóviles. Me contó que ya no sale a la calle a protestar ante la falta de servicios públicos o ante la situación política del país porque está muy defraudado con como se han dado los últimos desenlaces: “Los jóvenes que protestaban ya se fueron del país, nosotros ya no podemos protestar, nos tuvimos que acostumbrar. Además, si uno molesta mucho llegan las fuerzas especiales y…”. En aquellos puntos suspensivos el señor Alberto hace una seña con la mano: la seña de un arma con el dedo pulgar y el dedo índice levantados.

Por otra parte, la señora Adela, a quien conocí en una de mis conferencias, me contó todo el proceso que llevan adelante para conseguir comida en el interior — partamos de lo siguiente: el salario promedio en Venezuela es de 50.000 bolívares, es decir, de dos dólares mensuales—: “Nosotros salimos de Mérida a Cúcuta (Colombia) en bus para comprar comida. Sale el bus en la medianoche, pasamos más de diez alcabalas con fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y llegamos a las 4 de la madrugada a Cúcuta. Ahí esperamos hasta las 7 de la mañana que es cuando abre el mercado, compramos y tenemos que esperar con las bolsas a que salga otro bus que regresa recién a las 9 de la noche. Igual, al regresar a Venezuela, al pasar por la frontera, la GNB del régimen revisan todo lo que traemos y nos quitan buena parte de la comida o de los dólares que podemos conseguir. Nuestros ahorros ya no son en bolívares ni en dólares, son en alimento. Por ejemplo, el arroz cuesta más de 60.000 bolívares, eso es más de 2 dólares, es decir, un salario promedio no nos alcanza para comprar una bolsa de arroz, entonces tenemos que rebuscárnosla”.

El problema de la escasez de alimentos es claramente visible y mucho más en el interior de Venezuela. En mi caso, me tocó ir a un modesto bar en el interior del país y al pedir un sándwich de jamón y queso el camarero me respondió lo siguiente: “Disculpe, señorita. No tenemos queso, puede ser solo un poquito de jamón porque tampoco nos queda tanto”. A todo esto le respondo que sí, que por supuesto, que no pasa nada, pero que si podía poner un poco de mayonesa al sándwich. La respuesta del señor que atendía el bar fue la siguiente: “Es que tampoco tenemos mayonesa, pero puedo ver si queda algo de mantequilla”. Esta es la realidad de las consecuencias del socialismo.

De todas maneras, esto no es todo. Algo que me impacto fuertemente fue la visita al estado Carabobo, un territorio gobernado por el chavista Rafael Alejandro Lacava, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Este joven gobernador parece tener una obsesión con el Conde Drácula: él mismo se hace llamar “Drácula”, se transporta en un automóvil negro con la imagen de un vampiro (al automóvil lo llama el “Dracumóvil”), celebra fiestas mensuales a las que llama “Dracufest” y allí vende cervezas a las que denominó “Dracubeer”. Todas las ciudades del estado Carabobo están repletas con el símbolo de un murciélago que representa al gobernador Lacava. Los peajes tienen una imagen inmensa de un murciélago, las patrullas policiales también y el número telefónico de la policía de Carabobo es 0-800 3722852 (es decir, 0-800 DRÁCULA). Todo esto en un estado que se está cayendo a pedazos y donde vivir se hace cada día más difícil.

Esto es Venezuela, un país con algunos de los paisajes más bellos de toda América Latina e incluso del mundo. Un país que en otro momento fue rico, próspero y lo tuvo todo, pero que hace veinte años, luego de largas décadas de socialismo vegetariano, cayó en las garras del peor socialismo carnívoro que ha visto nuestro hemisferio: el chavismo.

Se derrumba el sistema de agua en Venezuela por Anatoly Kurmanaev e Isayen Herrera – The New York Times – 19 de octubre 2019

Para comprender hasta qué punto se ha deteriorado, The New York Times realizó pruebas y encontró niveles peligrosos de bacterias.
La casa de ladrillos en las afueras de la capital de Venezuela está llena de bañeras, jarras, ollas, y tobos. El agua que contienen debe durar a una familia de ocho personas durante una semana, pero no es suficiente para lavarse o enjuagarse con frecuencia, por lo que la cocina está llena de ollas grasientas y el olor rancio a orine predomina en casa.
Y ningún intento de tratar el agua, lo que hace que la diarrea y los vómitos ocurran regularmente.
“Prácticamente vivimos en el baño”, dijo la madre de la familia, Yarelis Pinto. Su hija embarazada, Yarielys, estaba sentada cerca, pálida e indiferente, recuperándose de su último episodio de diarrea a solo un mes del parto.

En Venezuela, una economía en ruinas y el colapso de la infraestructura estatal básica significa que el agua llega de manera irregular, y beberla es una apuesta cada vez más riesgosa. Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa actual de mortalidad infantil por diarrea en Venezuela, que está estrechamente relacionada con la calidad del agua, es seis (6) veces mayor que hace 15 años.

El gobierno dejó de publicar datos oficiales de salud pública:

Pero el gobierno dejó de publicar datos oficiales de salud pública hace años.
Así que The New York Times encargó a los investigadores de la Universidad Central de Venezuela para que efectuaran el estudio de calidad del agua que habían realizado regularmente para el acueducto Metropolitano desde 1992 hasta 1999.
Los científicos descubrieron que cerca de un millón de residentes estaban expuestos a aguas contaminados. Esto los pone en riesgo de contraer virus transmitidos por el agua que podrían enfermarlos y amenazar la vida de los niños y los más vulnerables.
“Esta es una epidemia potencial”, dijo José María De Viana, quien dirigió el servicio de agua de Caracas, Hidrocapital, hasta 1999. “Es muy grave. Es inaceptable “.
En el último estudio, se tomaron 40 muestras de los principales sistemas de agua de la capital y se analizaron para detectar bacterias y cloro, lo que mantiene el agua segura. El estudio también probó las fuentes de agua alternativas utilizadas por los residentes de la ciudad durante los cortes de suministro.
Un tercio de las muestras no cumplió con las normas nacionales.

El gobierno no ha emitido ningún alerta de saneamiento:

Esto debería haber requerido que Hidrocapital emitiera una alerta de saneamiento, de acuerdo con las propias regulaciones internas de la empresa. Pero el gobierno de Venezuela no ha emitido ninguna alerta al menos desde que el Partido Socialista del presidente Nicolás Maduro asumió el poder hace 20 años.

“El mayor riesgo para la salud que vemos en este momento es el agua: agua y saneamiento”, dijo el jefe de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Francesco Rocca, a periodistas extranjeros esta semana, refiriéndose a Venezuela.

La economía estancada de Venezuela cayó en picada en 2014, cuando un colapso en los ingresos de exportación de petróleo de la nación expuso el fracaso de las desastrosas políticas de control de precios y divisas de Maduro. La economía ha explotado desde entonces, con Venezuela perdiendo dos tercios de su producto interno bruto y al menos el 10 por ciento de su población.
Los portavoces de Hidrocapital, el ministerio de agua de Venezuela y el ministerio de información no respondieron preguntas sobre la calidad del agua potable en la capital.
 
Los riesgos que plantea la mala calidad del agua son particularmente amenazantes para una población debilitada por la escasez de alimentos y medicamentos. Pero el problema atraviesa la división social, política y geográfica de la capital, afectando a comunidades y barrios pobres, áreas que apoyan a la oposición y a los leales al gobierno.
En Terrazas del Ávila, un barrio de clase media cuya agua, según el estudio, estaba contaminada con bacterias fecales, los residentes compran jarras de empresas privadas para cocinar o beber, dijo Juan Carlos Castro, un médico y líder de la comunidad.

“Esto no es agua potable”, dijo sobre su agua del grifo. “Es un peligro para la salud pública”.

Pero comprar agua es un lujo en los barrios marginales vecinos, donde muchos sobreviven con el salario mínimo de Venezuela de $ 8 al mes.
Durante los apagones regulares y los cortes de agua, la familia de Aleyda Sabino en el barrio pobre de Carapita camina hacia un arroyo cercano para obtener agua. Tiene una enfermedad renal y está bajo la orden del médico de beber mucha agua todos los días. Ella trata de hacerlo, aunque beber del arroyo a menudo provoca fiebre, vómitos y diarrea.

“Siento que me enfermaré si bebo el agua y enfermaré si no lo hago”, dijo. Hervir el agua requiere gas para cocinar, otro lujo que es inaccesible para muchos.

En general, el nuevo estudio mostró una disminución significativa en la calidad del agua de la ciudad en las últimas dos décadas.
Construido con los ingresos del petróleo por los gobiernos anteriores, el sistema público de agua de Caracas fue una vez una hazaña de ingeniería, bombeando 5 millones de galones de agua por segundo a miles de pies hacia el valle de montaña de la ciudad a través de acueductos complejos y cientos de millas de tuberías.
El sistema era parte de una amplia inversión en infraestructura pública. El gas de cocción de la ciudad, su deslumbrante metro salpicado de arte vanguardista, sus autopistas elevadas y sus rascacielos de viviendas públicas fueron ejemplos de modernidad en el continente descuidado y volátil.
Foto: Meridith Kohut for The New York Times
 
Pero mientras que el resto de Sudamérica realizó mejoras dramáticas en el acceso al agua potable en las últimas dos décadas, los avances de Venezuela se vieron afectados por la falta inversión, la mala gestión y seis años consecutivos de una economía bajando en espiral.
El colapso de los servicios de agua se ha acelerado en los  dos últimos años, según encuestas realizadas por universidades y organizaciones no gubernamentales. Durante ese tiempo, los cortes de energía, los cortes de agua, la escasez de productos químicos y el éxodo masivo de personal calificado sacudieron a los servicios públicos de agua en su núcleo.
Ahora, el Banco Interamericano de Desarrollo estima que solo el 30% de los venezolanos tiene acceso regular al agua potable, en comparación con el 60% en 2000.

“No ha habido un deterioro de esta magnitud y duración en la región en la historia reciente”, dijo Sergio Campos, el principal experto en agua del Banco de Desarrollo.

El estudio del agua encargado por The Times mostró que el sistema principal de suministro de agua, que proporciona alrededor del 60% del agua de la capital, se vio especialmente comprometido. Más de la mitad de las muestras tomadas del sistema de agua principal tenían cloro insuficiente; Casi dos tercios de las muestras tenían niveles de bacterias que excedían las regulaciones.
Las autoridades venezolanas no han publicado ningún dato de salud pública desde al menos 2017. Pero la evidencia basada en encuestas recopilada por grupos locales de defensa de la salud muestra una correlación entre la disminución del suministro de agua del país y el aumento de enfermedades transmitidas por el agua.
La incidencia de hepatitis A, una infección hepática, aumentó 150 veces más de lo normal en Terrazas del Ávila, vecindario de clase media, luego de un corte de agua prolongado en marzo, dijo el Dr. Castro.
En los barrios bajos cercanos, procurar, limpiar y almacenar suficiente agua potable es una lucha diaria, y un juego de azar de alto riesgo.
En marzo, cuando un gran apagón dejó a muchos sin agua, cientos de personas llevaron sus jarras de agua al río Guaire, lleno de aguas residuales. En el barrio marginal de Petare, en el este, los residentes emboscan camiones de agua para obligarlos a descargar en sus vecindarios.
En el barrio de chabolas de San Isidro, el agua fluyó durante dos (2) días en septiembre por primera vez en seis (6) meses. Salió oscuro con el lodo que se acumulaba en las tuberías vacías.
El estudio encontró un exceso de bacterias en la mayoría de las fuentes de agua alternativas muestreadas utilizadas por los residentes de Caracas, como manantiales de montaña, agua que se vende en tiendas y cisternas de agua.
La Sra. Pinto, madre de cinco hijos que vive en el barrio de chabolas de San Isidro, compró agua que pensó que era más segura hasta 2017. Ya no puede permitírselo, ya que no tiene ingresos y sobrevive gracias a la comida que su ex esposo trae para sus hijos.
Cuando las bañeras de la Sra. Pinto se secan, su familia camina penosamente hacia un arroyo cercano con jarras para llenar. Los vecinos más afortunados pagan por el acceso a un sistema casero compuesto por millas de mangueras interconectadas que transportan agua desde una colina cercana.

“Cuando bebo el agua, siento repulsión”, dijo la Sra. Pinto.

Los vómitos y la diarrea suelen deprimir a sus cinco hijos, y los frecuentes episodios de enfermedades dificultan la tarea de los adultos. Solo uno de los cuatro adultos en la casa trabajaba, ganando $ 8 al mes limpiando pisos.
Pero no tienen otra opción, dijo. “Tenemos que consumir lo que tenemos”.
Los investigadores del estudio dicen que los altos niveles de bacterias en las muestras probablemente son causados ​​por el cloro insuficiente y el suministro inestable. Estos problemas han sido causados ​​por la falta crónica de mantenimiento, la mala gestión y la recesión económica, dicen.
La crisis económica ha cerrado la única planta de cloro de Venezuela durante meses, dijo un gerente de la planta, quien habló bajo condición de anonimato por temor a represalias. Y los apagones eléctricos frecuentes permiten que las bacterias se acumulen en tuberías vacías, dicen los gerentes de la empresa.
Varios de los peores resultados del estudio salieron mejor cuando se recolectaron y analizaron nuevas muestras varias semanas después, lo que implica que la calidad del agua de Caracas varía mucho según la disponibilidad de cloro y el rendimiento de la tubería en un día en particular.
Las fallas eléctricas y la falta de mantenimiento han reducido gradualmente el complejo sistema de agua de la ciudad al mínimo. Las bombas de agua, las plantas de tratamiento, las estaciones de inyección de cloro y los depósitos enteros han sido abandonados debido a que el estado se quedó sin dinero y trabajadores calificados, de acuerdo con siete gerentes actuales y actuales de Hidrocapital que solicitaron el anonimato por temor a represalias.
Dorka López hasta 2015 gestionó una planta de tratamiento de agua que atiende a unas 220,000 personas en la ciudad satélite de La Guaira, la capital del Estado Vargas. El proceso de purificación de cinco etapas de la planta se redujo a sólo uno, inyección de cloro, después de que un deslizamiento de tierra dañó la planta en 2013, dijo. No se hizo ningún intento por repararlo.
Gradualmente, la planta dejó de probar incluso la calidad del agua que se suponía que debía tratar, dijo. El personal trajo su propia agua potable al trabajo.

“Ya no estábamos tratando el agua, simplemente enviándola”, dijo.

Déjanos saber de tus impresiones sobre el contenido de este artículo, recuerda que tu opinión es muy importante para nosotros. Comparte esta información si consideras que puede añadir valor a la lucha que Baruta junto con otros municipios, viene librando para exigir nuestros derechos fundamentales.

Bachelet en Venezuela: Hablan los especialistas en derechos humanos por Indira Rojas y Luisa Salomón – ProDaVinci – 18 de Junio 2019

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Por primera vez en la historia, un alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos visita Venezuela. Michelle Bachelet estará en Caracas desde el miércoles 19 hasta el viernes 21 de junio de 2019 para evaluar las condiciones del país, que atraviesa una emergencia humanitaria compleja.

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, anunció una visita a Venezuela desde el 19 hasta el 21 de junio de 2019. Es la primera visita formal de un alto comisionado para evaluar las violaciones a los derechos humanos en el país.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos monitorea las violaciones a los derechos humanos en Venezuela desde 2014. El organismo publicó dos informes sobre las violaciones en 2017 y 2018, y Bachelet hizo un reporte oral este año sobre la situación venezolana. Entre el 11 y 22 de marzo de 2019, un equipo de la Oficina del Alto Comisionado visitó Venezuela para evaluar la situación del país.

La visita de Bachelet es la última fase para completar uno de sus primeros mandatos como alta comisionada: presentar un informe detallado sobre el caso de Venezuela, que deberá entregar la primera semana de julio ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Prodavinci consultó a expertos y defensores de derechos humanos sobre qué debería ver Bachelet para entender la situación del país si tuvieran la oportunidad de compartir unas horas con ella. Los expertos señalaron los principales temas y casos que debería abordar la alta comisionada durante su visita.

Michelle Bachelet es médico cirujana especializada en Pediatría y Salud Pública. Fue la primera mujer presidenta de Chile y ocupó el puesto dos veces (2006-2010 y 2014-2018). Ha tenido varios cargos en organizaciones internacionales: presidió el Grupo Consultivo sobre el Nivel Mínimo de Protección Social (OMS-OIT), fue la primera directora de ONU Mujeres, presidenta de la Alianza para la Salud de la Madre, el recién nacido y el niño; y fue copresidenta del Grupo Directivo de Alto Nivel de la iniciativa Todas las Mujeres, Todos los Niños.

Es la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desde el 1 de septiembre de 2018. Es la séptima comisionada

“Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico, lengua, religión o cualquier otra condición. Entre los derechos humanos se incluyen el derecho a la vida y a la libertad; a no estar sometido ni a esclavitud ni a torturas; a la libertad de opinión y de expresión; a la educación y al trabajo, entre otros muchos. Estos derechos corresponden a todas las personas, sin discriminación alguna”.

Organización de las Naciones Unidas.

Forced to Bathe With a Bucket of Water, Juan Guaido Soldiers On by Patricia Laya/Andrew Rosati and Daniel Cancel – Bloomberg – 7 de Junio 2019

  • New Venezuelan elections could come in 6-9 months, he says
  • Opposition leader doesn’t support any forms of sanction relief
Guaido speaks in Caracas on June 6.
Guaido speaks in Caracas on June 6. Photographer: Adriana Loureiro Fernandez/Bloomberg

On Thursday, Juan Guaido woke up and doused himself with a bucket of water.

It was his shower. Like millions of Venezuelans, the man who dozens of countries recognize as the legitimate leader of his broken country can’t rely on the taps to run. “It’s one of the things I hate most,” the 35-year-old lawmaker said in an interview. “It’s a symbol of poverty, and during much of my life I had to do it.”

And yet, he was for the most part characteristically upbeat, exuding that can-do spirit that his followers love and his detractors find naive, as he talked about how Venezuela would have to tolerate much more suffering in order to topple Nicolas Maduro’s autocratic regime. Despite the pain, he said, the U.S. shouldn’t ease up on the sanctions that are deepening the worst economic crisis in the country’s history.

“It’s going to get worse” before things turn, he warned.

Ultimately, he insisted, the opposition movement, rekindled after he became leader of the National Assembly in January, would succeed. New elections could be held in six or nine months because the pressure simply won’t let up on Maduro’s closest collaborators to break ranks, he said.

Failed Uprising

Considering the current state of affairs, those proclamations sounded excessively optimistic, even by Guaido’s standards. After he botched a military uprising in late April, his movement lost momentum. Many of his closest allies are either detained, taking refuge at foreign embassies or in exile.

Even Guaido himself, a man who the U.S. has worked hard to protect, has been on the run, changing locations every few weeks to keep one step ahead of Maduro’s security forces. On Thursday, Guaido gave the interview from a barren office with a pitch-dark entrance closely guarded by burly bodyguards in a building in Eastern Caracas. Between calls and meetings he sat at a table and watched a video of his 2-year-old daughter.

Over an impromptu lunch served in Styrofoam containers, he defended the opposition’s strategy and dismissed critics who have complained the bid to oust Maduro is losing momentum, or even stalling.

“We have to push forward,” Guaido said. “Their persecution has not made a difference in doing politics, but it has made it more complex and much harder to do in terms of getting support in the streets.”

‘Guaido Effect’

Early in the year, the “Guaido Effect” sent real estate prices soaring and stocks rallying on expectations that Maduro was on his way out. That didn’t last, and Guaido’s approval rating in opinions polls has dropped by about 5 percentage points since February to 56.5%. While it’s something to pay attention to, it’s worth noting he wasn’t even in the running months ago, he said, and Maduro is at historic lows.

Guaido has received unprecedented support from the Trump administration, which has issued sanctions against individuals, the oil industry, the gold trade and the central bank. The lawmaker stressed, though, that the blame for the misery in Venezuela — 24-hour lines to buy gasoline, food rotting from blackouts, widespread hunger — rests squarely with Maduro. Any lifting of sanctions to help end the suffering would only “normalize” the crisis.

Among the world powers not backing him are China and Russia, major Venezuelan creditors. Guaido said that recent declarations by both nations showed a softening in their stance and signaled a willingness to find a solution.

He didn’t seem to be bothered by a report that U.S. Secretary of State Mike Pompeo blamed opposition infighting for impeding progress in removing Maduro and predicted that if he falls, as many as 40 people will vie for the presidency.

“We’re united in the desire and need to get rid of Maduro,” Guaido said. “If 40 people want to compete for the presidency, they’re welcome to. That’s democracy.”

La crisis humanitaria se expande y se hace más profunda por Zenaida Amador – ALnavío – 16 de Abril 2019

La reaparición de enfermedades, las fallas alimenticias, la ausencia de medicamentos y la profundización de la crisis económica pintan un panorama sombrío para Venezuela. En esta serie de entregas ALnavío analiza a fondo la paralización de una de las naciones más ricas del mundo.
La escasez de agua aumenta los riesgos de enfermedades / Foto: Provea
La escasez de agua aumenta los riesgos de enfermedades / Foto: Provea

Venezuela enfrenta una emergencia humanitaria compleja desde 2015 que responde a multiplicidad de causas, pero que afecta gravemente todos los órdenes de la vida y que, dada su profundidad, requiere de una respuesta internacional. Sólo recientemente el mundo entendió la magnitud de la crisis y por eso se encendieron las alarmas, se hicieron gestiones para enviar ayuda humanitaria al país y muchos siguen presionando para que se produzca un desmontaje del modelo de gestión que tras 20 años en el poder condujo a la nación a esta circunstancia.

Y es comprensible este afán, pues está claro que en la medida en que la situación se prolongue mayor será el deterioro y, en consecuencia, peores las condiciones sanitarias y de salud, lo que amenaza con el contagio internacional de enfermedades que muchos países incluso consideraban erradicadas.

El estudio “Crisis humanitaria de Venezuela, resurgimiento de enfermedades transmitidas por vectores y su implicación en la propagación en la región: una reseña y un llamado a la acción”, que fue liderado por investigadores de la Universidad de Glasgow, advierte que se podría generar “una epidemia de proporciones sin precedentes” en América del Sur por el brote de enfermedades mortales en Venezuela

En este sentido, recientemente se divulgó el estudio “Crisis humanitaria de Venezuela, resurgimiento de enfermedades transmitidas por vectores y su implicación en la propagación en la región: una reseña y un llamado a la acción”, que fue liderado por investigadores de la Universidad de Glasgow, donde se advierte que se podría generar “una epidemia de proporciones sin precedentes” en América del Sur por el brote de enfermedades mortales en Venezuela.

La alerta se activa dado el alto volumen de emigrantes venezolanos de los últimos años, que la agencia de la ONU para los refugiados ubica en 3,7 millones. Según la OEA, sin un cambio significativo que pueda revertir la crisis económica, política y social en Venezuela, “el número total de migrantes y refugiados podría llegar a estar entre 5,39 y 5,75 millones a finales del año 2019”.

El citado estudio detectó, entre otras cosas, el incremento de epidemias de enfermedades graves tales como malaria, enfermedad de Chagas, leishmaniasis, zika y dengue, y su propagación continua a países vecinos, aunque sobre datos imprecisos. “Lamentablemente, hoy en día las instituciones gubernamentales venezolanas pudiesen estar activamente ocultando datos relacionados a la salud pública”.

Tapar el sol

Esta semana el régimen de Nicolás Maduro aseguró en la ONU que son falsos estos señalamientos, pues “en Venezuela sí hay vacunas” y “la situación de la malaria, el sarampión y la difteria ha mejorado sensiblemente por nuestra cooperación con la Organización Panamericana de la Salud”.

Sin embargo, eso no es lo que reportan varias Organizaciones No Gubernamentales que les hacen seguimiento a los indicadores de salud en Venezuela luego de que en 2015 el gobierno de Maduro decidiera omitir los reportes epidemiológicos y demás estadísticas de interés. Tales investigaciones indican que la malaria dejó de estar en áreas remotas para extenderse a zonas urbanas y periurbanas, con presencia en todo el territorio nacional. En la actualidad Venezuela concentra 60% de los casos de esta enfermedad en América Latina.

Estas ONG, donde se cuentan Codevida, Senos Ayuda, Provea y el Observatorio Venezolano de la Salud, también revelan que, entre 2017 y 2018 los casos de sarampión aumentaron de 727 a 5.332 confirmados, sobre 7.370 sospechosos en total, con 64 defunciones. Entre las causas se cuentan las bajas coberturas de vacunación.

La Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), realizada por las principales universidades del país, detectó en 2017 que 54% de los niños no había recibido la primera dosis contra sarampión y a 30% le faltaba las vacunas contra la difteria.Existe una grave escasez de medicamentos / Foto: WC

Pero los problemas van más allá. La infraestructura hospitalaria también colapsa, las existencias de equipos, medicamentos y reactivos están en mínimos, por ello 18,7 millones de personas no tienen garantías de acceso a diagnósticos ni a tratamientos, en este grupo se cuentan al menos 7,4 millones de personas hipertensas y 2,4 millones con diabetes.

Cuesta arriba

El desmejoramiento de los servicios de salud se agudizó con el desplome de los ingresos de la nación desde 2013. La firma Torino Capital estima que los ingresos en divisas de Venezuela en 2019 podrían llegar a tan sólo 10.473 millones de dólares, 67% menos que en 2018 y 86% menos que en 2013, lo que hace temer una agudización de la crisis.

La falta de divisas es una de las principales causas de desmantelamiento de la producción de medicamentos en Venezuela. Cálculos de la Cámara de la Industria Farmacéutica (Cifar) indican que el sector pasó de producir 714 millones de unidades promedio en 2014 a menos de 200 millones de unidades en 2018.

Hay una amplia gama de medicamentos que no se producen en el país y que, sin divisas, ya no se importan. A fines de 2018 se estimaba en 79,9% la escasez de medicamentos para controlar la hipertensión, en 83,3% para diabetes, 85% para diarreas y 95,6% para infecciones respiratorias agudas. En el mejor de los casos los ciudadanos han recurrido a sistemas de compras en el exterior o a vías informales para poder traer las medicinas al país, muchas de las cuales son de alto costo o para tratamientos crónicos, y en el peor, las personas fallecen por falta de tratamientos.

Precaria alimentación

En el último año y medio Venezuela ha experimentado un proceso hiperinflacionario, cuyo impacto directo se ha reflejado en el empobrecimiento de la nación. Datos de Encovi indican que cerca de 90% de los hogares venezolanos viven en situación de pobreza medida por ingresos, lo que termina por agravar el cuadro de salud.

En el caso del sistema educativo, un estudio preparado en octubre de 2018 por organizaciones como la Fundación Agua Clara, determinó que planteles de todos los niveles educativos (básica, media, diversificada y universitaria) también sufren las consecuencias por deficiencias en el servicio de agua, por problemas sanitarios y por inundaciones por efecto de las lluvias.

“El derecho humano al acceso, disponibilidad y utilización de los alimentos, en la cantidad y calidad necesaria para un consumo adecuado, se ha hecho imposible para la mayoría de los venezolanos, trayendo como consecuencia un acelerado deterioro nutricional de la población, siendo más afectados los niños y niñas, las embarazadas, las personas de edad, las personas en condiciones crónicas de salud y las personas que se encuentran recluidas o en zonas de difícil acceso geográfico”, señala el reporte Derecho a la alimentaciónpreparado en diciembre pasado por la Fundación Bengoa, Observatorio Venezolano de la Salud y la Red Agroalimentaria de Venezuela.

Allí se determina que 94% de la población venezolana no cuenta con ingresos suficientes para pagar los precios de una canasta de alimentos y de servicios básicos por las extremas condiciones de privación económica.

En consecuencia, entre 2016 y 2018 subió de 5% a 11,5% la porción de la población subalimentada en Venezuela “y la desnutrición aguda global alcanzó porcentajes de emergencia en niños menores de 5 años y embarazadas de parroquias pobres”. Según este reporte, la combinación de emergencias en alimentación y salud disminuye las probabilidades de que los niños más pequeños y las embarazadas que sufren de desnutrición severa tengan oportunidad de sobrevivir.

Problemas sanitarios

Antes de que en marzo de 2019 colapsara el sistema eléctrico, que es clave para el bombeo de agua a las tuberías, ya 82% de la población no recibía el líquido de forma continua. Pero el problema va más allá de los hogares: 75% de los centros hospitalarios de salud pública nacional no tienen suministro continuo de agua y 25% dejó de recibirlo.

En el caso del sistema educativo, un estudio preparado en octubre de 2018 por organizaciones como la Fundación Agua Clara, determinó que planteles de todos los niveles educativos (básica, media, diversificada y universitaria) también sufren las consecuencias por deficiencias en el servicio de agua, por problemas sanitarios y por inundaciones por efecto de las lluvias.Las personas fallecen en los hospitales públicos por falta de tratamiento / Foto: WC

Lo más grave de esta investigación fueron los hallazgos sobre las condiciones de potabilización del agua en Venezuela: “no hay agua potable en el país”.

La escasez de agua hoy es más aguda que al cierre de 2018 y, dada la crisis, crecen aún más las dudas sobre su calidad. Para mejorar su potabilidad a los venezolanos les resta hervir el líquido, pero las fallas eléctricas a nivel nacional y el hecho de que 64% de la población no recibe gas limitan esta opción y aumentan los riesgos de enfermedades.

Porque no hay agua en Caracas? – Informe ProDaVinci – 8 de Abril 2019

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Caracas debería tener agua corriente siempre. Hay fuentes suficientes y dos alternativas para el suministro: el bombeo, cuando el agua sube hasta la ciudad; o por gravedad, que no requiere electricidad, para contingencias como fallas eléctricas y terremotos. Cuando ocurrieron los apagones de marzo de 2019, todos los embalses que envían agua por gravedad estaban vacíos, dicen los expertos. La falta de agua es un problema de gestión, mantenimiento e inversión, no de diseño hidráulico.

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Para acceder al Informe completo abrir el siguiente enlace:

http://factor.prodavinci.com/porquenohayaguaencaracas/index.html?introducci%C3%B3n

Se trancó el juego por Eugenio Montoro – ImpactoCNA – 9 de Abril 2019

Así dicen los jugadores de dominó cuando nadie puede jugar más fichas. El juego se detiene, se “tranca” como si fuera un motor al que alguien con una palanca obliga a que se detenga. Así está Venezuela, trancada por todas partes.

Si vamos a un hospital público veremos algunos médicos y enfermeras haciendo lo que pueden para aliviar a una población raquítica y enferma, pero sin equipos, ni materiales, ni medicinas. Tragando duro en la rutina diaria de decirle a los familiares del paciente que compren una lista de cosas para poder realizarle la operación. ¿Que impide que esto funcione bien? Pues que no hay presupuesto ¿y por qué no hay presupuesto?.

Si hacemos algún recorrido en carro por cualquier carretera del país veremos huecos a montón, algunos enormes, sin iluminación, sin rayas de orientación ni señales. Una lotería tomar carretera. En muchos sitios es peligroso por los malandros, los asaltantes y la ausencia de vigilancia. Miles de improvisados reductores de velocidad colocados sin señales que causan accidentes a diario. ¿Por qué tanto mal en las carreteras? Pues porque no hay presupuesto ¿y por qué no hay presupuesto?

El agua potable es otro problema recurrente. En muchos lugares el racionamiento es diario. Bañarse con “totuma”, es decir sin agua corriente ayudado con alguna cacerola o envase pequeño que sirve para mojarnos, se ha convertido en cosa común hasta en las grandes ciudades. Por su parte, la electricidad ha roto todos los récords mundiales al mal servicio. Vivir en penumbras se ha convertido en rutina. Ni hablar de las escuelas y liceos. Rotos, sucios, con poca asistencia y recursos. ¿Por qué todo esto esta tan mal? Pues porque no hay presupuesto ¿y por qué no hay presupuesto?

Ya no se trata de echarle solo la culpa al funcionario de turno responsable por algún servicio. Aunque pusiéramos directores de hospitales, gerentes de hidrológicas o gerentes de electricidad de mucha competencia, y aunque ellos quisieran arreglar el asunto, no lo podrían hacer por falta de presupuesto.

Todo el aparataje de servicio público está en una situación precaria y sin que se pueda revertir, pues se requiere un dinero que no existe. Esa es la razón que se encuentra después de cualquier análisis simple y explica la paralización del país. Lo brutal del asunto es que esta paralización pública es producto de otra paralización creada por el mismo régimen, por una parte, por el mal uso del dinero y, por la otra, por su ineficiencia gerencial.

El mal uso del dinero está desplegado en muchas facetas, regalos a otros países, inicio de proyectos que no se terminan, comisiones por compras y contratos, robo, contrabando de extracción, sobrefacturaciones y otros muchos actos propios de delincuentes.

En cuanto a la ineficiencia gerencial es principalmente creada al colocar en puestos de empresas públicas y empresas expropiadas a personas leales, pero sin experiencia ni competencia para la posición. Este grupo debería ser parte de los grandes generadores de dinero, pero, en la práctica, se convierten en empresas que solo dan cuantiosas pérdidas.

Allí está la combinación mortal que causa la parálisis. No se genera riqueza ni dinero real que la represente y lo poco que entra se malgasta. El régimen actúa como un padre borracho que no produce un carajo y además le quita el sueldo a la hija para comprar caña. Así no hay forma de echar adelante una familia y mucho menos un país.

Hay que salir de estos malandros y todos debemos contribuir a que suceda. Ya no se trata de algo que les pasa a los otros, esta calamidad nos toca a la puerta y está tan cerca que es inevitable reaccionar.

El proceso de salir del régimen es irreversible y va muy bien. Dicen que el quiebre está ya cercano. Es la hora del remate.

Venezuela: vivo en el infierno por Beatriz Sogbe – Blog Grupo Avila – 7 de Abril 2019

No hay otro infierno para el hombre más que la maldad de sus semejantes
Marqués de Sade
Hace unos años no entendía como los cubanos podían sobrevivir con $ 10 al mes. No tenía sentido que nadie pueda sobrevivir con esa suma. Ahora lo entiendo. Estas notas no son para los venezolanos, ni los cubanos. Son para aquellos que están en otros países y no entienden ese sin sentido. Para que sean tolerantes con los venezolanos que tuvieron que emigrar y los entiendan. Y para que reflexionen sobre lo que es vivir, día tras día, en un infierno.
I
¿Como lo hacen? ¿Cómo se vive con $ 10? Se busca doblegar al individuo con un subsidio. El opresor entrega un poco de comida (no mucha y cero proteínas), algunos medicamentos, unos servicios muy baratos pero pésimos, les entregan viviendas a unos pocos (no a todos, pero siempre queda la esperanza de que alguna vez les darán alguna) y la gente -entre abnegada y entregada-, los recibe. No tienen otra opción. Es recibirlos o morir. Cambian las prioridades. Es preferible dos kilos de arroz que el efectivo. Con el dinero nunca se sabe si lograrás el bien deseado. Con el arroz en la mano, al menos llevas algo de comer a tu casa.
Hace quince días pasamos cinco días continuos,  sin el servicio de energía eléctrica. Casi se perdió la cuenta de las horas de desvelo.  Después de ese primer evento han ocurrido una sucesión de “apagones” que nos han hecho no solo muy complicada la existencia, sino la convivencia. No tener energía eléctrica se traduce en que no hay telefonía, ni fija, ni celular. Tampoco cocina el que tiene cocinilla eléctrica. Y como el agua llega por bombeo tampoco la hay. El que puede obtener agua es a través de un camión cisterna. A precios impagables. Y siempre se duda de su calidad sanitaria. Pero después de quince días eso poco importa. No sirven los ascensores, con lo cual aquel que vive en un piso quince debe acarrear, en baldes y a oscuras, el agua para los baños, aseo y preparar algo de comer. Significa levantarse una mañana y no salir agua de los grifos y volver -como en el pasado-, a buscar agua con un cántaro al rio. Solo que no hay ríos, ni pozos. Se secaron al no preservar los bosques. Solo queda la  huella de la destrucción por la furia de la extracción del oro y el diamante.  Por las calles las alimañas se asoman por los alcantarillados. Roedores hambrientos en busca de la comida que no corre por los desagües. Lo cotidiano se vuelve un infierno. Es como pasar, de un instante a otro, a la Edad de Piedra.
Si una persona tiene una emergencia. No hay manera de llamar a una ambulancia, ni a la policía, ni a los bomberos. No hay atención en los centros hospitalarios porque los pocos que tienen plantas eléctricas, luego de tantos días colapsan. De esta manera muchas personas no pueden hacerse diálisis, los neonatos no pueden estar en sus incubadoras  y los que requieren respiradores artificiales agonizan. Se desconoce el número de fallecidos. Y también está vedado morir. Porque no hay certificados de defunción, ni cavas donde colocar los muertos. Los sepultureros no tienen como llegar. Los cementerios fueron clausurados, en esos días.
No hay gasolina porque las estaciones de gasolina no pueden expenderlo. Tampoco hay efectivo, ni cajeros automáticos. No hay puntos de venta, ni forma de comprar nada. Solo efectivo o dólares. Lo que ayer valía un precio astronómico pasa a valer cinco veces más, al día siguiente. Vale más un kilo de carne que una obra de arte.
Nuestros familiares en el exterior se desesperan. No tienen forma de saber como se encuentran sus seres queridos. Que en su mayoría son personas de la tercera edad. Sin embargo, aparece algo no previsto: la solidaridad. Hay identificación entre los pares. Y el que no tiene muestras de repugnancia nos repugna.
II
El panorama general es desolador. No hay servicio de Metro y escaso transporte público. La gente, abnegada y silenciosa, camina hacia sus trabajos. Generalmente lleva unos botellones vacíos, con la esperanza de llevar un poco de agua potable, desde sus sitios de trabajo, a la casa. Pero lo más llamativo es la actitud de las personas. Andan sin esperanzas, sin animo. La postura corporal los delata. Son autómatas. Los mas desesperados hurgan, afanosamente, en la basura. Se atraviesa la ciudad para llegar a las centrales de las operadoras de los móviles con la esperanza, desde ese lugar, de dar una fe de vida a nuestros seres queridos, en el exterior.  Todos los comercios están cerrados. La ausencia de información  de lo que está pasando desespera y exaspera. Las pilas de los radios se agotan. Las velas se acaban. Los víveres perecederos en el refrigerador se descomponen. No hay hielo. La gente quema la basura porque el servicio de aseo no funciona. La ciudad se tiñe de un cielo grisáceo y un sol rojizo que presagia muerte. Cuando al fin regresa el servicio llueven las malas noticias. Los amigos que fallecieron. Hacemos contabilidad de cuantos electrodomésticos han sobrevivido a la hecatombe.  Y nadie se alegra. Solo hay desesperación y rabia. Los bruscos cambios de voltaje anuncian que eso solo será el comienzo de la antesala de un purgatorio. Que se sabe cuando se inicia, pero nunca cuando finaliza. Y los milagros no existen.
III
Luego de un segundo apagón se crean chats vecinales para enumerar como están las cosas en cada zona. Y aunque la energía eléctrica regresa, de forma intermitente,  nunca volvió el agua. Porque esta depende del bombeo. Y como son equipos viejos, sin mantenimiento y cuya vida útil se cumplió hace muchos años, funcionan de manera precaria. Entonces se siente la inutilidad del chat porque esos Alcaldes nunca pueden resolver nada. ¿Para que querrán ser Alcaldes quien no tiene una ambulancia, ni un carro de bomberos, ni un camión cisterna?  Ni siquiera tienen el poder -o la voluntad-, de demoler una construcción ilegal, en un bien patrimonial. Se volvieron en unos personajes decorativos.
IV
Para el escribidor significa no tener ordenador. Escribir a mano, para dejar testimonio de que con  la falta de práctica ahora tenemos una letra maltrecha e ilegible,  que al releerla ni nosotros entendemos. Aún así queremos dejar testimonio del infierno porque algo nos dice que estamos viviendo un momento estelar. Ojala no nos ocurra como aquella película del cubano Tomás Gutiérrez Alea: Memorias del subdesarrollo. Un intelectual que se quedó en la maltrecha isla porque presentía que algo iba a pasar. Y nunca pasó nada.
Hay dos refugios en los que tratamos de protegernos: la lectura y el jardín. La lectura se hace pesada. No estamos acostumbrados a una luz difusa y debemos salir al exterior. Las noches son penosas. No hay disfrute de las estrellas o las luciérnagas fugaces, sino desesperación, de cuándo volverá la energía. Y cuando vuelve es una ansiedad porque no sabemos en qué momento se volverá a ir. Entonces viene la segunda parte: conectar los interruptores, lavar la ropa, asear los baños. Es comienzo del período de sequia. Hay calma. No hay vientos, pero si zancudos y calor. La oscuridad, profunda y tenebrosa,  no es melancolía sino temor. De repente se ve un sector iluminado. Al rato, la zona iluminada se vuelve a apagar. Se pierden las esperanzas que pronto nos llegará la energía.  Y entonces vienen las conjeturas. ¿A quién estarán matando? ¿Quién estará muriendo?¿Que estará pasando? Se piensa en los hospitalizados, en los presos políticos, en la desesperación de sus familiares.  En los ancianos que no pueden tener acceso a sus medicamentos. La incertidumbre también mata.
V
Cambiamos de opinión. En la mañana decidimos trabajar afanosos en el jardín. Pero este languidece. Los pájaros no cantan, solo emiten gemidos. Solo hay zamuros merodeando. Un jardinero sin agua esta condenado a ver morir las plantas que con tanto amor hemos cuidado. El aguacate cargado se secó. Y nuestro amado jazmín también. Ya no emitirá más su embriagante aroma. Solo queda su leñoso tallo chamuscado. El jardinero se limita entonces a recoger hojas secas y a observar, con pasmoso dolor, que el fruto de años de esfuerzo, se desvanece en unos días. Es otra tortura, al igual que mirar el Ávila quemándose por diferentes frentes. En las noches ese fuego quema la vista.
La energía eléctrica va y viene. Han pasado quince días. No hay agua todavía. No hay internet. El desprecio de los gobernantes ofende más que el odio. Y el sometido lo sabe. ¿Qué clase de gente es esta que no le importa el dolor de sus semejantes? ¿Son como Nerón que disfrutó de una Roma incendiándose?. Solo piensan en la permanencia, cueste lo que cueste. ¿Y esto no es una guerra? ¿O sí lo es?  Finalmente concluyo: vivo en un infierno.

Maduro anuncia el inicio de 30 días de racionamiento eléctrico en Venezuela por Alonso Moleiro – El País – 1 de Abril 2019

La medida se toma tras los apagones que dejaron sin luz ni agua al país desde el 7 de marzo

Una protesta por la falta de agua potable y electricidad en Caracas. En vídeo, Nicolás Maduro anuncia el comienzo de un racionamiento eléctrico. MIGUEL GUTIÉRREZ EFE | VÍDEO:ATLAS

Nicolás Maduro anunció este domingo un plan de racionamiento eléctrico de 30 días debido a los apagones masivos que se producen desde el pasado 7 de marzo. En tres semanas, Venezuela sufrió tres cortes de luz que afectaron a la mayor parte del país y se prolongaron durante varios días. El Gobierno, que atribuye los fallos a unos ataques diseñados para desestabilizar el ya muy tenso clima político, busca controlar una red eléctrica aquejada por la mala gestión y la desinversión.

El mandatario informó de que ha puesto en marcha “un plan de 30 días para ir a un régimen de administración de carga, de equilibrio entre el proceso de generación, los procesos seguros de transmisión y los procesos de servicio y consumo en todo el país, poniendo énfasis en garantizar el servicio de agua”. La falta de agua se convirtió precisamente, en medio de los apagones, en otra de las disfunciones que sumieron al país en el caos.

De momento, no se conocen los detalles de este plan, que entró en vigor hoy mismo, esto es, cómo articulará la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) el racionamiento de energía. Lo que sí ha quedado fijada es una reducción paralela de las horas de trabajo. “El Gobierno bolivariano ha decidido mantener suspendidas las actividades escolares y se establece una jornada laboral diaria hasta las dos de la tarde en instituciones públicas y privadas”, continuó Maduro.

Mientras tanto, la situación, insostenible para millones de venezolanos, ha derivado en una jornada de protestas, una de las herramientas de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional reconocido como mandatario interino por más de 50 países, para redoblar la presión sobre el régimen. Algunas de las movilizaciones fueron reprimidas por miembros de los colectivos, grupos de civiles armados que actúan como fuerzas de choque del Gobierno. El político convocó una nueva asamblea para mañana. “Nos vemos en las calles”, manifestó Guaidó a través de Twitter. “Ponemos el pecho con ustedes y junto a ustedes. No podrán con nosotros”.

¿Cuáles son las propuestas del Plan País para recuperar el servicio eléctrico y de agua potable? por Luisa Salomón – ProDaVinci – 30 de Marzo 2019

 

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El jueves 28 de marzo de 2019 era el cuarto día del segundo apagón nacional, pero en la sede del Colegio de Ingenieros en Caracas más de 200 personas atendieron la convocatoria del diputado Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y  presidente encargado de la República, para la presentación de la sección del Plan País dedicada a los servicios públicos.

El Plan País es el conjunto de políticas públicas diseñadas por la Asamblea Nacional y expertos en distintas áreas para atender la crisis venezolana en un nuevo gobierno. Los parlamentarios ya habían presentado la primera parte del proyecto, dedicada al área social (pobreza, alimentación y salud), el área económica y la industria petrolera.

“El Plan País viene a abrir las puertas a los mejores expertos, a la descentralización, a la inversión privada para ayudar al sistema, a ponerle la luz a usted en Maracaibo, que están sufriendo muchísimo”, dijo Guaidó en su discurso durante el acto en el Colegio de Ingenieros.

Recuperar el suministro de agua

En el primer panel, dedicado al sistema de agua, participaron los ingenieros José Miguel Divasson, Norberto Bausson y Ángela González, quienes expusieron medidas para mejorar el servicio en el país. Los tres ingenieros coincidieron en que es posible recuperar la infraestructura del sector, que sigue siendo robusta a pesar de 20 años sin un manejo adecuado.

“Solo un 55% de la infraestructura hidráulica del país está operativa. El 45% restante, que ya estaba construido para el año 1998, en estos momentos no está operativo. No está operativo en algunos casos por razones mecánicas, otras simplemente por razones de que el personal adecuado no existe y, por supuesto, tenemos muchos problemas en las fuentes”, explicó el ingeniero Divasson.

Destacó que el servicio debe atenderse desde muchos factores: institucionalizar las empresas hídricas, recuperar personal capacitado para manejarlas, mantenimiento a la infraestructura, invertir en equipamiento para trabajar. El objetivo -explicó- es lograr un servicio de agua que cumpla con tres características:

1. Continuidad: un servicio de agua sin interrupciones.

2. Calidad: agua potable que cumpla con las normativas sanitarias para su consumo.

3. Equitativo: servicio para todas las regiones del país, urbanas o rurales.

El ingeniero Bausson señaló que para cumplir este objetivo se han planteado un “plan de acciones urgentes” que contempla las prioridades de recuperación del suministro con impacto en los primeros 90 días.

Bausson explicó que en Venezuela hay más de 80 plantas de tratamiento que podrían suministrar unos 125.000 litros por segundo al país, aproximadamente 300 litros a cada ciudadano. Como están en condiciones de deterioro y operadas por personal no capacitado, el plan de acciones urgentes contempla tres metas inmediatas:

1. Rehabilitar la infraestructura: “Aquí no vamos a llegar haciendo obras nuevas, primero vamos a rehabilitar lo que tenemos. Eso que está destruido lo tenemos que reconstruir”.

2. Meta inicial de suministro: garantizar 50 litros de agua por persona, por día. “Distribuir el agua que tenemos de la mejor forma, lo más equitativa posible”.

3. Meta complementaria: los 50 litros persona/día deben ser agua potable, de calidad. “Eso es complicado, pero lo vamos a lograr. ¿Es complicado por qué? Porque el efecto país nos ha dado durísimo en el tratamiento de las aguas. ¿Qué es el efecto país? Las empresas que producen las sustancias químicas, destruidas. Las empresas que tienen que trabajar dentro de las empresas de tratamiento, destruidas. Todo lo que hace falta para que sea potable, que en estos momentos prácticamente no es una prioridad del gobierno”.

La ingeniero González planteó que una vez se logren los 50 litros persona/día, el Plan País contempla que el agua sea un “elemento de apoyo al progreso”. Para ello, realizan un plan de desarrollo del sector que busca lograr el suministro e 200 litros por persona, por día. Aunque no es una posibilidad inmediata, la ingeniero González señaló que es importante planificar los proyectos, los recursos necesarios, porque son procesos que toman tiempo.

El Plan País, explicó la ingeniero González, establece que el sector agua sea operado por empresas descentralizadas, económicamente viables, eficientes, que operen con tecnología de punta y sean ambientalmente sustentables. Un ente rector que se encargue de la planificación, una superintendencia a la que los usuarios puedan recurrir a formalizar quejas y, también, usuarios organizados en mesas técnicas para hacer contraloría social. “Necesitamos una institucionalidad que ahorita no existe, que está en la ley, pero nunca se ha cumplido”.

La crisis de agua, aunque estructural, se agudizó este mes debido a la crisis en el sector eléctrico: dos apagones, uno el 7 de marzo y otro el 25 de marzo, afectaron a más de 20 estados del país por varios días.

“La suerte del servicio de agua potable está asociada con la suerte del servicio eléctrico, en estos días nos hemos dado cuenta de eso. Todos los grandes sistemas de Venezuela están asociados o requieren servicio eléctrico para funcionar y, más o menos, unos 20-22 millones de habitantes no pueden tener agua sin energía eléctrica”.

Rescatar la infraestructura eléctrica

El segundo panel del evento abordó las medidas planteadas para recuperar el sistema eléctrico nacional. Los invitados fueron los ingenieros Manuel Guevara, Winston Babas y los diputados a la Asamblea Nacional, también ingenieros, Jorge Millán y Enrique Márquez.

Las propuestas del sector eléctrico parten del mismo punto que las hídricas: rescatar la infraestructura existente. El ingeniero Guevara recordó que en Venezuela hay más de 140.000 kilómetros de líneas de distribución, más de 30.000 kilómetros en líneas de transmisión y una capacidad instalada en generación de 34.000 megavatios. “La parte que está disponible apenas alcanza a 11.000 o 12.000 MW, no sabemos exactamente a cuánto porque no hay información”.

El ingeniero Guevara afirmó que “el sistema puede ser recuperado”, a pesar de que el país ya tiene más de 12 años de crisis eléctrica “evidente” que habría alcanzado este año su clímax con los apagones generales. “Esta crisis eléctrica no comenzó ahora (…) Ya en el 2010 Chávez decretó una emergencia eléctrica, a través de la cual se robaron miles de millones de dólares en equipos que nunca estuvieron bien. En el 2017 también tuvimos un racionamiento brutal, si ustedes recuerdan, en que el gobierno dejó de trabajar por muchísimos días”.

Explicó que la reparación es posible, pero que debe abarcar los problemas de toda la cadena: generación, transmisión, distribución y comercialización. “No puedes resolver una y dejar las otras. Si no resuelves la cadena completa, la luz no llega”.

El ingeniero Winston Cabas señaló que en materia eléctrica es necesario aplicar una serie de medidas:

1. Informar a la población sobre la situación del sistema eléctrico nacional.

2. Reprofesionalizar el sector con apoyo de las universidades, academia de Ingeniería, al Colegio de Ingenieros y establecer planes para captar personal formado y capaz.

3. Empezar a atender el sistema eléctrico desde el Zulia. “No puede ser que tengan instalados casi 3.000 megavatios termoeléctricos y no están disponibles”.

4. Atender Planta Centro para liberar al sistema de transmisión y que llegue energía a los Andes.

5. Volver a utilizar orimulsión como combustible para satisfacer la demanda de Caracas. “Es factible convertir las calderas en Tacoa para que suministren el servicio eléctrico a Caracas”.

Ambos especialistas destacaron que la producción insuficiente de combustible para las termoeléctricas y la corrupción en la adjudicación de proyectos eléctricos son otros factores que llevaron al país a la crisis actual. Por esta razón, el ingeniero Cabas consideró que las soluciones planteadas en el Plan País solo podrán empezar a implementarse cuando haya un cambio de modelo político.

El diputado Enrique Márquez, quien es ingeniero eléctrico, explicó que la recuperación del sector requiere un plan inmediato con varios componentes.

Planteó activar todas las termoeléctricas del país: “Hay un plan específico que hemos preparado para que arrancando desde el primer día, acumulado en las siguientes semanas, podamos rescatar hasta 4.866 megavatios (…) El primer año vamos a incorporar nuevos megavatios. En Termozulia vamos a incorporar unos 360 megavatios. En total, termoeléctrico solamente, unos 5.226 megavatios a un costo de 2.000 millones de dólares aproximadamente”.

Otro de los componentes del plan establece la intervención de las plantas termoeléctricas en el país: en la región central Termocarabobo y Planta Centro; la planta José Félix Ribas en Aragua, la planta José María España; Tacoa en Vargas; Termozulia y Rafael Urdaneta en Zulia; las plantas Josefa Camejo y Cardón de Falcón; y en los Andes la planta Luis Zambrano. En el estado Nueva Esparta contemplan activar las plantas Luisa Cáceres de Arismendi y Juan Bautista Arismendi que, en conjunto, podrían generar 290 megavatios y darle autonomía de Guri a la entidad.

En hidroelectricidad, el plan contempla iniciar mantenimiento en Guri desde el primer día para recuperar 1.500 megavatios “en un tramo de tiempo relativamente pequeño a un costo inferior a los 800 millones de dólares”. Además, estiman recuperar la central hidroeléctrica La Vueltosa en la región andina.

Las leyes

El diputado e ingeniero industrial Jorge Millán cerró el panel con una exposición sobre los aspectos legislativos del plan. Esto contempla un cambio de leyes para crear un nuevo modelo del sector eléctrico que pase de un sistema “politizado, centralizado, cerrado a un modelo que sea descentralizado, que cada región tenga garantías de suministro”.

El modelo planteado por el Plan País establece que el sector se divida en cuatro áreas: generación, que debe ser abierta; el sistema de transmisión en una sola empresa (podría ser pública o en concesión a privados); la distribución y la comercialización.

Además de descentralizado, con participación privada, el sistema debe ser sostenible. “Tiene que ser un sistema que tenga tarifas para los que puedan pagar y que el Estado tenga un fondo de subsidios, para que quienes no puedan pagar la electricidad tengan garantizado por parte del Estado su electricidad necesaria”.

El diputado Millán explicó que el nuevo modelo también establece la separación de la parte política-eléctrica, que debe dirigirse desde el ministerio; las regulaciones debe manejarlas una comisión reguladora y un ente de gestión que maneje el área técnica y la interacción de los actores.

La diputada Nora Bracho, presidenta de la Comisión de Servicios de la Asamblea Nacional, entregó a Guaidó la propuesta del Plan País.

En el discurso de cierre del evento, Guaidó dijo que está trabajando con el Banco Interamericano de Desarrollo en “un potencial préstamo” para tener los recursos que permitan la recuperación del sector y destacó la importancia del personal capacitado para ese proceso de reconstrucción.

“Solidaridad a los trabajadores de Corpoelec, que están siendo perseguidos, están siendo hostigados, los pocos técnicos calificados que todavía nos quedan. La mayoría se fue, emigró, eran muy capacitados y son un personal muy apreciado en el mundo, como pasó con PDVSA en su momento. Esa va a ser un pilar fundamental de la reconstrucción del sistema eléctrico y de agua del país”.

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