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Crisis migratoria no para: Colombia registra 1,6 millones de venezolanos por Sabrina Martín – PanamPost – 26 de Diciembre 2019

Los venezolanos continúan abandonando su país al no encontrarse en el 2019 solución a la usurpación de Maduro en el poder.

Según Migración Colombia, 719.189 están de forma regular en el país y 911.714 son irregulares. (EFE)

Mientras la crisis económica, política y social se profundiza en Venezuela, la estampida migratoria no para, a tal punto que ya en Colombia la cifra actualizada es de 1,6 millones de venezolanos en ese país.

A pocos días de que se termine el año 2019, Migración Colombia publicó un informe en el que hasta el 31 de octubre la cantidad de venezolanos habría aumentado. Según el organismo, 719 189 están de forma regular en el país y 911 714 son irregulares.

Publimetro Colombia

@PublimetroCol

La cifra de los migrantes venezolanos que vive en el país
Muchos creen que podrían ser máshttps://www.publimetro.co/co/noticias/2019/12/25/la-cifra-los-migrantes-venezolanos-vive-pais.html 

La cifra de los migrantes venezolanos que vive en el país

Muchos creen que podrían ser más.

Para presentar la cifra, Migración Colombia cruzó los registros administrativos del Sistema de Información de Registro de Extranjeros (SIRE), del Permiso Especial de Permanencia (PEP), las entradas migratorias y el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos (RAMV).

Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) también señaló que más de 4,5 millones de venezolanos han huido de la devastadora crisis de su país.

“Mientras no haya una solución política interna estable en Venezuela, la gente que se siente en situaciones de carencias extremas va a seguir saliendo a razón de entre 4 000 y 5 000 diarios. Nosotros tenemos que prepararnos como región para un fenómeno de migración forzada que presiona las estructuras públicas de atención en salud, en educación y sobre todo la capacidad de oferta de trabajo”, señaló Eduardo Stein, representante especial para Venezuela de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Acnur.

Puntualizó que “si los flujos (de migrantes venezolanos) siguen como van, podríamos llegar a finales de 2020 a cerca de 6,4 millones de personas. O sea, sí superaría las cifras del fenómeno sirio. Con dos diferencias importantes. La gente está saliendo de un país que no está en guerra y de un país que tiene las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo”, sentenció.

Si se profundiza la crisis en Venezuela y Nicolás Maduro se mantiene en el poder, lo más probable es que la cifra de emigrantes se multiplique y con ello también lo haga la cantidad de niños abandonados en el país.

David Smolansky, coordinador en la Organización de Estados Americanos (OEA) para la crisis de refugiados venezolanos, señaló que según las proyecciones, el 2019 cerrará con cinco millones de refugiados venezolanos y que para finales del año próximo la cifra podría aumentar a unos ocho millones.

“La migración forzada venezolana es la más grande de la región y la segunda del mundo, solo superada por la de Siria (…) pero después de estar en Bruselas entendí que para nosotros la salida de Maduro es elemental, pero no significa que para el resto del mundo lo sea”, aseveró.

Las declaraciones de Smolansky coinciden con las de Eduardo Stein, representante especial conjunto de la Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur), quien señaló que a medida que se profundiza la grave crisis económica, política y social en Venezuela, también aumenta el flujo de migrantes.

Crisis venezolana se invisibiliza

En una entrevista para la agencia de noticias Deutsche Welle, Olga Sarrado, portavoz de Acnur mostró preocupación porque el éxodo venezolano se profundiza y pareciera que la solución para el país se aleja cada vez más.

Sarrado reveló que se trata del «desplazamiento interno más grande de la historia reciente de América Latina», el cual podría superar en 2020 los 6,5 millones de refugiados venezolanos en el mundo.

Hasta ahora solo se ha logrado recaudar el 30 % de todo el dinero que se necesita para cubrir las necesidades de los más de cuatro millones de venezolanos que han huido de la dictadura liderada por Nicolás Maduro.

«Hay cerca de 3 000 a 5 000 venezolanos que continúan saliendo cada día de su país, y cada vez en una situación de mayor vulnerabilidad, con más necesidades de acceso a la salud, a los alimentos y a la educación, y con altos niveles de trauma y estrés por la inseguridad y la violencia que están dejando atrás», señaló.

«Lo que nos preocupa es que, a pesar de la magnitud que tiene, se está invisibilizando. Los países en la región han mostrado una gran generosidad al abrir sus puertas, y hay una voluntad política para acoger a los venezolanos, a fin de que tengan sus derechos básicos cubiertos, pero se necesita más apoyo de la comunidad internacional, no solo para los venezolanos, sino también para los países que los están recibiendo, para que puedan mantener esa solidaridad», señaló.

En la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela Acnur especifica que para cubrir los requerimientos básicos de los refugiados se necesitan 737 611 378 de dólares, y que hasta el momento solo se ha cubierto el 30 %.

Migración venezolana: 4.500 kilómetros entre el abandono y la oportunidad por Greta Granados de Orbegoso – Banco Mundial – 26 de Noviembre 2019

 

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Un vendedor ambulante venezolano en las calles de Lima (Perú).


La migración venezolana continúa. A noviembre de 2019, según ACNUR, más de 4,6 millones de personas han salido del país y el 80% de ellas está en otros países latinoamericanos. ¿Cómo pueden las comunidades receptoras aprovechar este potencial?

¿Cuantos kilómetros estás dispuesto a caminar para escapar del hambre? Para los venezolanos, no hay distancia suficiente para alejarse del colapso económico y social de su país.

Latinoamérica ha vivido una larga historia de flujos migratorios, sin embargo, hoy atraviesa un éxodo sin precedentes: desde 2016, más de 4,6 millones de mujeres, hombres y niños han salido de Venezuela en busca de un futuro mejor, según cifras de la agencia de refugiados ACNUR.

La migración venezolana es la mayor movilización humana de la historia reciente de la región. Los migrantes huyen de la crisis humanitaria y económica que ha deteriorado la seguridad ciudadana y los estándares de vida en ese país.

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Según la ACNUR, cada día entre 4.000 y 5.000 venezolanos salen del país, la mayoría a pie, a un destino incierto, pero con la esperanza de un mejor futuro para sus familias. Su movilización está cambiando el rostro de América Latina y el Caribe para siempre.

Entre los principales países de acogida se encuentran Colombia, Perú y Ecuador:

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Históricamente, la región ha vivido grandes flujos migratorios, sobre todo en la primera mitad del siglo XX: italianos y españoles en Argentina, japoneses en Brasil, chinos en Perú; mientras que a partir los 60 se han visto incontables migraciones intrarregionales y hacia Estados Unidos, especialmente desde Centroamérica.

Pero la migración venezolana presenta diversas particularidades. Debido a su magnitud, está generando una enorme presión en los países receptores, sobre todo en materia de salud, educación y empleo, los que han respondido con controles más estrictos.

Mitos y realidades

La crítica situación provocada por esta oleada ha llevado a 11 países de la región a aumentar los requisitos de ingreso a los migrantes y refugiados venezolanos, lo que no detiene el flujo, pero sí su regularización.

Uno de ellos es Perú. Ya son unos 870.000 los migrantes venezolanos que han atravesado 4.500 kilómetros para llegar a ese país, y según un nuevo informe del Banco Mundial las soluciones empiezan por la integración de los migrantes y el aprovechamiento de su potencial para impulsar nuevas oportunidades.

Sin embargo, existen muchos mitos en relación con los venezolanos en Perú que alimentan una creciente xenofobia e impiden su inclusión: “Si cerramos las fronteras no entran más”; “Todos los venezolanos que están en mi país son delincuentes”; “Mi país no puede albergar tanta gente”; “Los venezolanos nos vienen a quitar el trabajo”.

“Las percepciones negativas hacia la población venezolana son más dominantes en el Perú que en otros países receptores, y son susceptibles de acrecentarse”, expone el estudio, basándose en encuestas de opinión presentadas en el Proyecto de Opinión Pública de Latinoamérica de la Universidad de Vanderbilt.

De acuerdo con el mismo estudio – que forma parte de una serie sobre la migración venezolana en América Latina y el Caribe elaborada por las especialistas del Banco Mundial Paula Rossiasco y María Dávalos – la población venezolana en Perú es principalmente joven (alrededor del 42% tiene entre 18 y 29 años) y proviene en su mayoría de zonas urbanas. Está compuesta de grupos familiares, incluyendo a unos 117 mil niños. También está altamente calificada: el 57% de los venezolanos en edad de trabajar en el Perú tienen estudios superiores, y de ellos, la mitad ha completado su carrera universitaria.

¿Cómo aprovechar este potencial?

Se ha estimado que, de insertar a estos migrantes en el mercado formal, el valor agregado de la productividad laboral en Perú podría incrementarse un 3,2 %. Aun cuando los migrantes venezolanos están en el sector informal – el 50% de ellos trabaja en el área de servicios – y reciben salarios menores que los trabajadores locales, podrían generar un ingreso fiscal neto de unos 2.256 millones de soles anuales (unos 670 millones de dólares) gracias al aumento de la demanda agregada y el recaudo de impuestos. Esto equivale a más del 12 % del presupuesto público del sector salud del país para 2019.

Esto es dinero contante y sonante que usarían para comprar bienes y contratar servicios en el Perú, contribuyendo al crecimiento del país.

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¿En que trabajan los venezolanos en el Perú?

“Hola hija, ¿cómo amaneciste?” La relación de Paola Soto con sus familiares es meramente virtual. A tres países de distancia, su padre la saluda todas las mañanas por Whatsapp. Desde hace más de un año y medio esta médica cirujana huyó de su Venezuela natal y con mucha perseverancia logró insertarse en el mercado laboral peruano.

La policlínica donde atiende es una mixtura de nacionalidades. Atiende junto a médicos cubanos, enfermeras peruanas y profesionales colombianos. Todos los estudios y la experiencia profesional de Paola están puestos al servicio de la salud de quienes hoy atiende.


World Bank Group

Para aprovechar los beneficios de la migración, como la experiencia y estudios de Paola, la integración entre peruanos y venezolanos debe estar en el centro de la agenda de política pública, según las expertas.

El estudio resalta que Perú debe diseñar e implementar una respuesta multisectorial que incluya:

  • Adaptar el sistema institucional y legal para facilitar la integración de migrantes y refugiados.
  • Ampliar la oferta de servicios para todos en las principales áreas receptoras.
  • Brindar mayor apoyo a la población migrante más vulnerable.
  • Combatir los mitos que refuerzan la discriminación y la xenofobia.

Este éxodo es inevitable. Nunca tanta gente había abandonado su país en tan poco tiempo. Sin embargo, Latinoamérica puede transformar esta crisis en una oportunidad.

“Venezuela superaría en 2020 el fenómeno migratorio sirio” por Santiago Torrado – El País – 26 de Noviembre 2019

Eduardo Stein, representante especial de ACNUR y OIM para los refugiados venezolanos, proyecta que habrá 6,4 millones de migrantes de este país a finales del próximo año

eduardo stein venezuela
Eduardo Stein en una visita a un centro de atención a migrantes venezolanos en Cúcuta, Colombia, en octubre de 2018. SANTIAGO ESCOBAR-JARAMILLO ACNUR

“América Latina no volverá a ser la misma”, proclama el exvicepresidente guatemalteco Eduardo Stein. Como representante especial para Venezuela de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) es el responsable de coordinar esfuerzos para atender una emergencia migratoria sin precedentes en la región. Más de 4,5 millones de venezolanos han huido de la devastadora crisis de su país, de los cuales 1,5 millones han encontrado refugio en la vecina Colombia, por mucho el principal destino, seguido de Perú (860.000), Chile (371.000) y Ecuador (330.000). Ningún país puede enfrentar solo este éxodo”, valora Stein (Ciudad de Guatemala, 1945) en una charla con EL PAÍS durante su reciente visita a Bogotá para lanzar un plan regional ante las crecientes necesidades humanitarias de los refugiados y migrantes venezolanos en América Latina y el Caribe, así como las comunidades que los acogen.

Pregunta. Usted es el enviado especial para atender uno de los flujos de personas más grandes del mundo. ¿Cuál es la gravedad de esa emergencia migratoria?

Respuesta. América Latina está experimentando el mayor flujo migratorio forzado de toda su historia, ni en los periodos de las guerras de independencia, ni en tragedias de desastres naturales, hemos enfrentado un fenómeno de este tamaño. Los gobiernos empezaron a reaccionar en primer lugar con una enorme generosidad, acogiendo a la población venezolana que salía y sigue saliendo, pero llegando ya a niveles de saturación donde sus presupuestos nacionales y sus capacidades institucionales están agotados. Nos estamos enfrentando a un fenómeno de transformaciones profundas en toda la región. América Latina no volverá a ser la misma después de lo que estamos experimentando.

P. Y el flujo sigue

R. Mientras no haya una solución política interna estable en Venezuela, la gente que se siente en situaciones de carencias extremas va a seguir saliendo a razón de entre 4.000 y 5.000 diarios. Nosotros tenemos que prepararnos como región para un fenómeno de migración forzada que presiona las estructuras públicas de atención en salud, en educación y sobre todo la capacidad de oferta de trabajo. Y eso afecta directamente a comunidades domésticas en cada uno de los países. Lo que se ve indispensable es la necesidad de concertación regional. Solos nos debilitamos. La integración se vuelve una necesidad muy grande.

P. ¿Cuánto dinero requiere una emergencia migratoria de este tipo?

R. En ACNUR y OIM hicimos un esfuerzo a finales de 2018, en consulta con los gobiernos, para preparar un plan regional de respuesta a las necesidades de refugio y migración forzada. Se llegó a una cifra de 732 millones de dólares para 2019, de lo cual se ha logrado recaudar un 52% a la fecha. Pero el flujo de gente es indetenible y cada vez sale más gente en condiciones de precariedad extrema, comparada por ejemplo con 2015, cuando la mayoría eran profesionales de alto nivel que se pudieron insertar muy rápidamente en los países vecinos. Argentina, por ejemplo, ocupó casi inmediatamente cerca de mil ingenieros de petróleo que salieron de PDVSA [Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima]. En cambio, ahora se trata de población con necesidades extremas, y vulnerabilidades muy grandes. Para 2020 el plan de respuesta humanitaria y de desarrollo contempla 1.350 millones de dólares, y hemos logrado interesar de una manera más amplia y profunda a los Estados miembros de la Unión Europea, que ha sido un contribuyente muy importante.

P. Son cifras que desbordan la capacidad de respuesta de cualquier país suramericano. Colombia, por mucho el principal destino, ha pedido reiteradamente mayor cooperación internacional. ¿Se está produciendo?

R. Los tiempos de negociación política en las diferentes mesas que se han creado para buscar una salida a la crisis interna de Venezuela no son equivalentes a los tiempos humanitarios. Las necesidades humanitarias no pueden esperar. Y por eso no solo las autoridades colombianas, sino de todos los países que se han coaligado en el llamado Proceso de Quito están insistiendo en la urgencia de esa ayuda humanitaria para por lo menos enfrentar las primeras exigencias de esa crisis. Algunos países han impuesto un tipo de visa que lo que ha hecho es disminuir el flujo de ingresos legales, pero aumentar los cruces irregulares, lo cual coloca a esta población en una vulnerabilidad mayor, porque tienen que recurrir a bandas criminales transfronterizas para lograr estos cruces. Hay un nivel de urgencia por lo brusca y súbita de esta crisis. Pero también hay necesidades de carácter estructural, de inversión en las comunidades de acogida. Esto es esencial. La clave está en generar empleo para todos, no solo venezolanos y venezolanas.

P. Colombia parece cada vez más sola en su postura de acogida y flexibilidad migratoria.

R. Quiero destacar el valor intrínseco del Proceso de Quito, como un espacio para compartir experiencias exitosas sobre todo en el tema de la regularización y documentación. En la medida en que se regulariza un migrante o una persona en solicitud de refugio, descienden los riesgos de abuso y de violación a sus derechos humanos fundamentales. Lo que piden todos los gobiernos es poder arribar a mecanismos de concertación que permitan sobre todo alcanzar esa regularización.

P. ¿Qué le parece el comportamiento de las sociedades de acogida? ¿Teme que los latinoamericanos pierdan la paciencia y surjan brotes de xenofobia?

R. Esos brotes se han dado, se están dando. Pero afortunadamente hasta ahora han sido pocos. Es curioso cómo nos admiran desde afuera de América Latina en ese esfuerzo de concertación, solidaridad y apertura. La región se ha organizado para innovar en los temas más fundamentales de atención, no solo a la crisis especifica venezolana sino en general a nuestras necesidades integrales de desarrollo. El Proceso de Quito está produciendo resultados de entendimiento regional incluso en temas educativos, superando los esquemas que ya existían de convalidación de títulos profesionales.

P. Más allá de que pueda haber un cambio en Venezuela que altere las tendencias migratorias, es un fenómeno de inmensas magnitudes. ¿Cuáles son los escenarios que manejan para el próximo año?

R. A juzgar por crisis en otras regiones del mundo, esta población en números importantes ya no regresa a su país sino que echa raíces en el país de destino. Pero el retorno tarda por lo menos dos años o tres años, sino más. O sea, tenemos que estar preparados para atender todavía elementos de urgencia humanitaria por lo menos por los próximos dos años. Por eso hemos hecho este plan para el año 2020 en la espera de que la absorción o la inserción sociolaboral de los que ya salieron pueda caminar a los ritmos que los gobiernos estarían esperando lograr en los próximos meses.

P. ¿El próximo año los desplazados de Venezuela van a superar en número a los de Siria?

R. Si los flujos siguen como van, podríamos llegar a finales de 2020 a cerca de 6,4 millones de personas. O sea, sí superaría las cifras del fenómeno sirio. Con dos diferencias importantes. La gente está saliendo de un país que no está en guerra y de un país que tiene las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo.

P. ¿Qué enseñanzas le han quedado de este año largo en el cargo?

R. Se logró concitar un apoyo internacional para los momentos de emergencia humanitaria, que es el cruce y las semanas subsiguientes. También afloró con mucha fuerza la necesidad de invertir en las comunidades de acogida en términos integrales. Si no se genera empleo para todos, esas poblaciones inmediatamente se molestan con lo que entienden ser una mayor atención a los “fuereños”, por decirlo de alguna manera, que a los locales. Colombia ha sido un experimento muy notable, pues identificaron con mucha rapidez problemas de tipo jurídico o reglamentario que necesitaban modificar para agilizar la prestación de servicios básicos a la población que sigue llegando.

Venezuela entre una diáspora interna y externa por Bethania García – Venepress – 14 de Noviembre 2019

Cuatro años han sido más que suficiente para demostrar que la crisis venezolana ha hecho que los ciudadanos dejen su lugar de natalidad

Venezuela entre una diáspora interna y externaLa diáspora venezolana es uno de los temas que más se ha manifestado durante los últimos años en la región, por lo que organismos internacionales han buscado las ditisntas maneras de establecer mecanismos para regularizarla sin que sea perjudicial para quienes salieron huyendo de la administración de Nicolás Maduro. 

Actualmente son más de cuatro millones de venezolanos que han emigrado a causa de la crisis humanitaria que existe en el país y se estima que para el año 2020, esta cifra alcance los 6,5 millones, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). 

Sin embargo, no necesariamente ha existido una mudanza hacia el exterior, puesto que también, dentro de la misma nación los ciudadanos buscan la manera de substitr trasladandose de un estado a otro.

Y ahora la pregunta está en quienes quedan en Venezuela: ¿Prefieren estar dentro o fuera del país? y en tal caso de quedarse ¿se cambiarían de lugar para una mejor sobrevivencia a la crisis?

Tras las encuestas de Consultores 21, se pudieron conocer las respuestas. 

¿Quedarse o irse?

Se ha proporcionado un cambio, ciertamente las personas buscan irse de Venezuela pero la opción de quedarse todavía la supera, pero solo por diez por ciento para el año 2019, mientras que para el 2015 la diferencia era de 48%. 

¿Mudanza dentro de Venezuela?

La razón principal por la que los ciudadanos se mudan y cambian de Estado es el trabajo y justamente en la capital, Caracas, puesto que es el centro de las operaciones económicas, empresas y servicios.

¿Y ahora?

Estos porcentajes pueden y están en todas las perspectivas de transformarse, pero para su incremento, la crisis de hace cuatro años es totalmente diferente a la que se tiene y se tendrá para el 2020. 

El futuro es incierto y aún con una que otra ayuda internacional, se necesita de mucho más para reducir el éxodo masivo.

Si Maduro no sale, éxodo venezolano llegará a ocho millones en 2020 por Sabrina Martín – PanamPost – 31 de Octubre 2019

David Smolansky: “A Maduro no le importa que la cantidad de refugiados llegue a 12 millones y el país quede vacío”.

Aunque para los venezolanos la salida de Maduro es elemental pareciera que para el resto del mundo no es así (Acnur)

Para diciembre de 2020 la cifra de venezolanos en el exilio podría superar los ocho millones si en el país suramericano no se da un cambio político.

David Smolansky, coordinador en la Organización de Estados Americanos (OEA) para la crisis de refugiados venezolanos, señaló que según las proyecciones el 2019 cerrará con cinco millones de refugiados venezolanos y que para finales del año próximo la cifra podría aumentar a unos ocho millones

David Smolansky

@dsmolansky

A los migrantes y refugiados venezolanos: nunca, jamás, dejemos de decir qué nos obligó a abandonar nuestro país. No fue una guerra convencional ni una catástrofe natural, es una tiranía que promueve hambre, violencia y coartación de libertades. La solución es una nación libre.

“A Maduro no le importa que la cantidad de refugiados llegue a 12 millones y el país quede vacío, debemos insistir en que la migración forzosa sólo se detendrá con la salida de Maduro del poder”, indicó Smolansky.

El representante del Gobierno de Juan Guaidó señaló que aunque para los venezolanos la salida de Maduro es elemental pareciera que para el resto del mundo no es así.

“La migración forzada venezolana es la más grande de la región y la segunda del mundo, sólo superada por la Siria (…) pero después de estar en Bruselas entendí que para nosotros la salida de Maduro es elemental pero no significa que para el resto del mundo lo sea”, aseveró.

Las declaraciones de Smolansky coinciden con las de Eduardo Stein, representante especial conjunto de la Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur), quien señaló que a medida que se profundiza la grave crisis económica, política y social en Venezuela; también aumentará el flujo de migrantes.

“La región de América Latina y el Caribe se encuentra ante una situación sin precedentes. El alcance y la complejidad de la crisis tiene repercusiones mundiales, incluyendo al continente europeo y que, incluso, puede hacer peligrar la estabilidad actual”, señaló Stein.

El representante de Acnur se mostró pesimista ante un cambio en el país suramericano y advirtió que la situación migratoria va a empeorar.

“No hay visos de que esto vaya a terminar, eso es lo que dice la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, por lo que es de gran preocupación esta situación de vulnerabilidad a la que pueden estar expuestos”, indicó.

Por su parte, William Spindler, vocero de Acnur para el tema de los refugiados migrantes venezolanos en América Latina remarcó que “si la tendencia continúa y va al mismo ritmo que en estos momentos”, esa cifra récord de migrantes venezolanos “equivaldría a la mayor crisis de desplazados en el mundo”.

El ministro peruano de Relaciones Exteriores, Gustavo Meza-Cuadra, advirtió en una entrevista que la crisis de migrantes venezolanos que afecta a la región latinoamericana tiene «un impacto global», por lo que también pidió a la comunidad internacional movilizarse para hacerle frente.

Mientras la crisis se profundiza y el régimen de Nicolás Maduro se mantiene en el poder convirtiéndose en una amenaza para la estabilidad regional; miles de venezolanos deciden huir de los efectos causados por el socialismo y la dictadura.

Centro de Comunicación Nacional

@Presidencia_VE

Holmes Trujillo: “Crisis migratoria seguirá mientras el régimen dictatorial de Maduro siga en el poder” https://pvenezuela.com/es/internacional/holmes-trujillo-crisis-migratoria-seguira-mientras-el-regimen-dictatorial-de-maduro-siga-en-el-poder/ 

«La gente va a seguir marchándose porque están tratando de buscar comida y medicinas», dijo a PanAm Post el sociólogo Tomás Páez, coordinador del Observatorio de la Diáspora Venezolana.

Tomás Páez señaló para el PanAm Post la necesidad de establecer una estrategia global que «vaya coordinando esfuerzos para evitar que las decisiones en algún país influyan en los restantes».

«Va a ser necesario crear una estrategia conjunta entre países, igual que va a ser necesario seguir ejerciendo presión para que las cosas cambien en Venezuela que es la única manera de evitar el fenómeno migratorio», señaló.

El especialista aclaró que hasta ahora los países solo están atacando las consecuencias (la migración) de la dictadura, situación que no resolverá el problema de raíz; aseveró que «para evitar la migración es necesario sacar a Nicolás Maduro (y al chavismo) del poder».
De acuerdo con Páez, la única forma efectiva de frenar la crisis migratoria de venezolanos es que en dicho país cese el socialismo y cambien las condiciones humanitarias.

La comunidad internacional recauda 120 millones para el éxodo venezolano por Alvaro Sanchez – El País – 29 de Octubre 2019

La ONU cree que la cifra de venezolanos que dejan el país podría superar la de Siria el año que viene

exodo venezolano
La jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini, en Bruselas, este martes. JOHN THYS AFP

No era una conferencia de donantes, pero ante una crisis migratoria de la magnitud de la venezolana, —la mayor del planeta que no tiene como origen una guerra o un desastre natural— el flujo de dinero siempre es bienvenido. La bautizada como Conferencia Internacional de Solidaridad con Venezuela, auspiciada por la UE, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones, ha terminado este martes con 120 millones de euros más comprometidos para paliar las consecuencias del éxodo. “Es un esfuerzo notable”, ha destacado la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini.

Las previsiones futuras no son mucho mejores. El enviado especial de la ONU, el guatemalteco Eduardo Stein, estima que en 2020 el número de venezolanos desplazados podría superar los 5,6 millones de Siria y elevarse hasta los 6,5 millones. El equivalente a toda la población de Paraguay en un país que ronda los 30 millones de habitantes.

La UE ve el encuentro de estos dos últimos días en Bruselas como un impulso para poner el foco en Venezuela y no repetir errores del pasado. “Como europeos lo sabemos muy bien. Si hubiéramos invertido un poco para apoyar la crisis de los refugiados sirios u otras crisis de migrantes al principio del proceso, no solo habríamos salvado vidas, sino que habríamos ahorrado dinero”, lamentó la Alta Representante de Política Exterior de la UE. Bruselas teme la desestabilización de un destino de inversiones europeas como Latinoamérica o que se derive una parte de la emigración al Viejo continente en un momento en que las fuerzas de extrema derecha tratan de mantener el tema en el epicentro del tablero político para rentabilizarlo electoralmente.

En un encuentro con periodistas en Bruselas, fuentes estadounidenses calificaron la conferencia de “éxito” al trasladar a los venezolanos el mensaje de que no están solos y reconocer las raíces políticas de la crisis. EE UU combina una política de mano dura con el régimen de Nicolás Maduro, contra el que aplica sanciones para asfixiar su economía, con un apoyo puntual a organizaciones humanitarias locales. Pese a que la crisis se ha enquistado y la proclamación de Juan Guaidó no ha servido para apartar a Maduro del poder, Washington se felicita de que 56 países hayan reconocido a Guaidó.

Venezuela no estaba invitada al evento, pero desde Caracas se ha observado con recelos que en él participen “Gobiernos que bloquean la economía venezolana, generan sufrimiento y migración, roban recursos y amenazan con aislar y atacar a Venezuela”, en palabras del ministro de Exteriores de Maduro, Jorge Arreaza, dedicadas a EE UU.

Con la crisis sin visos de resolverse a corto plazo, la ONU ha advertido de que las necesidades de financiación serán mayores. Stein calcula en cerca de 1.500 millones la cantidad necesaria en 2020 para atender a los millones de venezolanos que han huido ante la penuria económica. La suma dobla la que la ONU pidió el año pasado, aún incompleta al haberse recaudado hasta ahora algo más de la mitad. “Los desafíos en 2020 serán aún mayores que en 2019”, advirtió.

La crisis de los desplazados venezolanos por Federica Mogherini/Filippo Grandi/Antonio Vitorino – El País – 28 de Octubre 2019

La masiva salida de refugiados y migrantes requiere una alianza mundial inclusiva y solidaria

Opositores venezolano se manifiestan en Caracas el pasado jueves.
Opositores venezolano se manifiestan en Caracas el pasado jueves. FEDERICO PARRA AFP

Durante décadas, Venezuela fue un país de acogida para las personas refugiadas y un destino para los migrantes atraídos por su auge económico en los sectores petrolero, agrícola y manufacturero. Ahora su población está mermando. La huida que se produce ante nuestros ojos es el resultado de la inestabilidad política, la creciente inseguridad y las violaciones de los derechos humanos, todo ello agravado por el colapso económico del país.

Más del 80% de los 4,5 millones de refugiados y migrantes venezolanos han permanecido en la región, acogidos por países de América Latina y el Caribe. No están confinados en campamentos, sino que viven en pueblos y ciudades, donde conviven con la población local. Los países vecinos de Venezuela apelaron a sus largas tradiciones de generosidad y solidaridad, implementando políticas y mecanismos que facilitan la movilidad, la asistencia humanitaria y el acceso a los servicios sociales en toda América Latina. Sin embargo, muchas de las comunidades de acogida, especialmente en las zonas fronterizas más apartadas, se enfrentan a enormes presiones por las nuevas llegadas. La capacidad de los países y las comunidades de acogida está llegando a su límite. Las escuelas están desbordadas y los centros de salud y la disponibilidad de viviendas están en un punto crítico. El uso irresponsable de las redes sociales y las declaraciones radicales de algunos políticos están alimentando los sentimientos xenófobos.

En las últimas décadas, América Latina y el Caribe han disfrutado de un notable crecimiento económico y estabilidad política. Mientras las desigualdades han aumentado en todo el mundo, este continente se ha vuelto más igualitario y justo. Pero tal progreso podría revertirse. Esta crisis ya está teniendo consecuencias desestabilizadoras en toda la región, y cualquier trastorno importante en cualquier parte de América Latina repercutiría mucho más allá de las fronteras regionales.

América Latina no puede enfrentar sola esta crisis. No puede ser abandonada por Europa, que tiene fuertes y profundos vínculos con Venezuela, y tampoco por las Naciones Unidas. Unimos nuestras fuerzas porque nadie puede abordar la crisis sin apoyo. Para responder a la crisis de refugiados y migrantes venezolanos se requiere una alianza mundial inclusiva, y toda la comunidad internacional, más allá de los países de acogida en la región, debe asumir su parte de responsabilidad y solidaridad. Se necesita una mayor participación de las instituciones financieras internacionales, los actores de desarrollo y el sector privado para apoyar los servicios y promover oportunidades económicas para los refugiados y migrantes y las zonas de acogida locales.

Ese es el objetivo de la Conferencia Internacional de Solidaridad de la Comisión Europea, ACNUR y OIM organizada conjuntamente que empieza hoy en Bruselas. Queremos crear conciencia sobre la situación, reafirmar la solidaridad internacional con los países y las comunidades de acogida e instar a una mayor cooperación técnica y financiera internacional con la región. En los últimos años, nuestras organizaciones han asumido un papel de liderazgo para responder a las necesidades de los venezolanos desplazados. La UE y sus Estados miembros ya han movilizado más de 170 millones de euros y están a la vanguardia de la respuesta regional, apoyando el Proceso de Quito. ACNUR y OIM están trabajando con más de 200 organizaciones de la sociedad civil, humanitarias y de desarrollo en las Américas para poner en marcha un plan de respuesta integral de 738 millones de dólares (665 millones de euros), que hasta ahora ha sido financiado en un 48%.

Con la conferencia, reafirmaremos nuestro compromiso para proteger y brindar asistencia a los refugiados y migrantes venezolanos, apoyar los esfuerzos de los Gobiernos de los países que los acogen y abordar la necesidad de una integración sostenible de los venezolanos en las comunidades de acogida. Asimismo, instaremos a renovar los esfuerzos para alcanzar una solución política en Venezuela, que es la precondición necesaria para que su pueblo pueda reconstruir su vida a su regreso.

Con esta Conferencia Internacional de Solidaridad queremos enviar un fuerte mensaje a los refugiados y migrantes venezolanos y a quienes los acogen en América Latina y el Caribe, que el mundo no los ha olvidado y que los apoyaremos en este momento de necesidad.

Federica Mogherini es alta representante y vicepresidenta de la Comisión Europea; Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y António Vitorino, director general de la Organización Internacional para las Migraciones.

La ONU advierte de la escalada del éxodo venezolano: 6,5 millones en 2020 por Daniel Gómez – ALnavío – 28 de Octubre 2019

“No hay visos de que la crisis migratoria vaya a terminar”, advierte en Bruselas Eduardo Stein, enviado especial para Venezuela de Acnur y la Organización Internacional para las Migraciones.

Aumenta la vulnerabilidad de los venezolanos en América Latina / Foto: Acnur
Aumenta la vulnerabilidad de los venezolanos en América Latina / Foto: Acnur

Aumentará el éxodo venezolano. Y con el éxodo, aumentarán las necesidades de los desplazados, los problemas en los países de América Latina, así como los casos de xenofobia.

Lo advierte Eduardo Stein, enviado especial para Venezuela de la agencia para los Refugiados de Naciones Unidas (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones, en el foro mundial sobre el éxodo que este lunes y martes la Unión Europea junto a la ONU celebra en Bruselas,

“Esta crisis hace peligrar la estabilidad regional. Es acuciante la necesidad de una respuesta coordinada y avalada por la comunidad internacional”, dice Stein. Y lo dice porque:

– De 4,5 millones de migrantes pasaremos a 6,5 millones en un año.

– Casi 85% se quedarán en América Latina.

– No hay visos de que la crisis migratoria vaya a terminar.

– Y la vulnerabilidad de la población aumenta.

– Es preocupante el número de refugiados en grandísima dificultad.

– Lo niveles de xenofobia aumentan.

– Las perspectivas de integración son cada vez menores.

– Hay más barreras sociales y culturales.

– Preocupa la violencia de género.

– Hay familias que se separan.

– Hay niños abandonados.

– Caminantes que se exponen a largas rutas y peligrosos caminos.

Stein también advierte:

– De no encontrarse una solución política continuarán los problemas.

– Los gobiernos de acogida necesitan ayuda.

La ONU proyecta 5 millones de inmigrantes venezolanos para finales de 2019 por Ludmila Vinogradoff – ABC – 28 de Octubre 2019

En Bruselas la comunidad internacional debatirá este lunes cómo ayudar al imparable éxodo de venezolanos que huyen del régimen Maduro

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Se acelera el éxodo en Venezuela y va a más sin parar. Las Naciones Unidas han sonado las alarmas, alertando que para finales de 2019 se proyecta un incremento de 5 millones de venezolanos de migrantes y refugiados después de alcanzar la cifra oficial 4,5 millones alrededor del mundo.

La proyección del aumento migratorio la anunció el embajador Walter Stevens, líder de la delegación de la UE ante ONU en Ginebra, señalando que «esta es la crisis de refugiados y migrantes más grave y de mayor crecimiento en la historia de América Latina, al menos en la historia reciente. Y esto probablemente se está convirtiendo también en una de las mayores crisis de desplazamiento externo en el mundo».

Por otro lado, en sus declaraciones a la cadena de televisión Voz de América, William Spindler, portavoz de ACNUR dijo que es difícil saber en qué momento se actualizarán las cifras, pero que lo que tienen confirmado es que son 4,5 millones de refugiados y migrantes venezolanos alrededor del mundo, y son unas cifras mínimas, pues son registradas por autoridades de otros países.

Reiteró Spindler que se debe tener en cuenta que hay venezolanos que se unen a los que «ya viven fuera de su país, posiblemente alcancemos la cifra de cinco millones a finales de este año y si las tendencias continúan, la cifras continuarán aumentando».

«Aunque todavía no sabemos si esta tendencia se va a mantener o no en el año 2020», explicó el vocero de ACNUR, en conversación vía Skype, desde Bruselas.

«Estamos especulando porque simplemente estamos hablando de las tendencias actuales», y señaló que se debe tener en cuenta que las cifras llegan de los diferentes gobiernos y no de forma periódica.

Lo cierto es que el éxodo de venezolanos se acelera y no hay manera de detenerlo pese a los intentos internacionales de sancionar al régimen Nicolás. La comunidad internacional debatirá este lunes y el martes en Bruselas cómo ayudar a los países de América Latina que acogen a los millones de venezolanos que huyen de su país por la crisis política y humanitaria.

El comisionado presidencial de Juan Guaidó para los inmigrantes ante la OEA, David Smolansky, dijo a ABC que el objetivo es lograr el estatus de refugiados para los migrantes venezolanos, lo que aliviaría su situación en otros países. Y ese estatus lo otorga el país receptor de los migrantes.

En efecto la Asamblea Nacional venezolana acordó esta semana otorgar a sus connacionales el estatus de refugiados.

ACNUR pidió 738 millones de dólares en 2019 para atender a la crisis migratoria venezolana en la región, pero los fondos no se han recibido con la misma intensidad del éxodo.

De los 4,5 millones hasta ahora registrados oficialmente, sólo dieciséis países de América Latina y el Caribe han recibido la mayor parte, de 3 millones 700 mil migrantes y refugiados, explicó Eduardo Spindler, alto comisionado de la ONU para la situación de venezolanos.

La crisis económica, política y social que ha creado el régimen de Nicolás Maduro ha empujado a los venezolanos a emigrar al exterior, escapando principalmente de la hambruna, la destrucción del tejido empresarial y de una inflación de 200.000% que el FMI proyecta para este año.

 

Bruselas busca ayuda internacional para evitar que Latinoamérica cierre el paso al éxodo venezolano por Bernardo De Miguel – El País – 27 de Octubre 2019

La UE cree que el flujo migratorio puede desestabilizar una zona donde algunos países europeos, entre ellos España, cuentan con importantes intereses económicos

Inmigrantes venezolanos esperan ante la oficina de migración ecuatoriana en el puente internacional de Rumichaca, en la frontera entre Ecuador y Colombia.
Inmigrantes venezolanos esperan ante la oficina de migración ecuatoriana en el puente internacional de Rumichaca, en la frontera entre Ecuador y Colombia. LUIS ROBAYO AFP

El éxodo en Venezuela no cesa. Y en los países de acogida, la factura social y económica se dispara. Con el objetivo de movilizar a la comunidad internacional y canalizar recursos hacia Colombia y el resto de Estados vecinos, la Comisión Europea, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones celebran este lunes y martes en Bruselas una Conferencia Internacional de Solidaridad. La iniciativa, que cuenta con más de 500 participantes registrados, ha sido impulsada por Federica Mogherini, Alta Representante de Política Exterior de la UE. Tanto Europa como Naciones Unidas temen que varios países cierren sus fronteras al paso de venezolanos, lo que podría agravar la situación interna de Venezuela y dejar a muchas de las personas que emigran sin la protección necesaria, expuestos a redes de paso ilegal.

Sin embargo, fuentes del departamento de Mogherini  reconocen que la cita en Bruselas “no responde solo a una preocupación humanitaria sino también a un razón pragmática”. La UE cree que el imparable flujo migratorio venezolano puede desestabilizar una zona donde algunos países europeos, entre ellos España, cuentan con importantes intereses económicos. Y que el bloqueo fronterizo en torno a Venezuela, si llega a completarse, derivaría parte del flujo migratorio hacia el Viejo continente, dado que alrededor de un millón de venezolanos tienen doble nacionalidad con pasaporte europeo. “Hay muchas vías por las que nos puede llegar el impacto”, avisa una fuente comunitaria.

La cumbre de alto nivel en Bruselas refleja también el fiasco de la ofensiva internacional que intentó zanjar la crisis de Venezuela mediante el apoyo a Juan Guaidó para derribar a Nicolás Maduro. La estrategia liderada por EE UU y secundada con matices por la mayoría de los países europeos, incluida España, no ha logrado ningún cambio tangible. Y la crisis se ha enquistado peligrosamente sin aparente solución a la vista.

El ministro español de Exteriores en funciones, Josep Borrell, que tomará el relevo de Mogherini al frente de la diplomacia comunitaria, ya señaló durante su audiencia para el cargo ante el Parlamento Europeo a comienzos de mes el callejón sin salida en el que se encuentra la estrategia occidental. “Venezuela está viviendo una crisis humanitaria sin precedentes y todos los intentos de diálogo, incluso los apoyados por Mogherini, han fracasado y han dado oxigeno al régimen”, afirmó.

La situación de los países de acogida

“La solidaridad de los países vecinos ha sido extraordinaria, pero no están preparados para soportar una crisis de estas dimensiones”, señalaba el viernes Eduardo Stein, representante especial de ACNUR y OIM para Venezuela, durante un encuentro con la prensa en Bruselas. Stein advertía que los países de acogida “están bajo presión, con la estructura institucional sobrecargada, la provisión de servicios desbordada y los presupuestos exhaustos”.

Solo las llegadas a Colombia, 1,4 millones, superan con creces la crisis migratoria de 2015 que colocó contra las cuerdas al Gobierno alemán de Angela Merkel, tensionó la Unión Europea y provocó la reintroducción de controles fronterizos entre varios socios de la zona Schengen. En los países que rodean a Venezuela, el riesgo de una reacción contra emigrantes y refugiados también es cada vez más evidente, según ACNUR, y puede acabar provocando una crisis política o un cerrojazo fronterizo como el que adoptó Europa frente a Siria tras el acuerdo con Turquía en 2016.

“Empezamos a ver signos de xenofobia”, señala Stein. “La población local se resiente y acusa a sus gobiernos de prestar demasiada atención a los emigrantes mientras desatienden a sus ciudadanos”. añade. Stein asegura que las acusaciones no son veraces, pero la presión sobre los servicios esenciales alienta las quejas.

Necesidades básicas como la sanidad, la educación o la vivienda están saturadas en las zonas donde se concentra la migración. “La atención en salud a migrantes venezolanos creció de 125 casos en 2014 a casi 25.000 en 2017 y a más de 18.000 atenciones en los primeros meses de 2018”, señala un informe del Banco Mundial sobre el impacto de la migración venezolana en Colombia, en base a datos de las autoridades colombianas.

La Comisión Europea subraya, además, que la gestión de la crisis se enfrenta a un desafío de nueva escala, porque ya no basta con atender a los recién llegados sino que los países de acogida deben prepararse para asimilarlos durante mucho tiempo o de manera casi permanente. Bruselas quiere que la ayuda internacional también se adapte a ese nuevo escenario, en el que la crisis ya no solo es muy aguda sino también crónica. “No queremos un apoyo de emergencia sino estructural”, advierten fuentes comunitarias en vísperas de la Conferencia.

LA FACTURA SE HA DOBLADO EN SOLO UN AÑO

La Conferencia Internacional de Solidaridad con la crisis migratoria venezolana no pretende ser un cónclave de donantes al uso, con un objetivo concreto de recaudación. Pero la Comisión Europea anima a que los países participantes “anuncien compromisos” de solidaridad que muestren a los venezolanos y a los países de acogida “que no están solos” ante una crisis de enormes dimensiones.

“Esta conferencia debe ser la primera muestra de solidaridad internacional”, señala Eduardo Stein, representante especial de ACNUR y OIM para Venezuela. Stein asegura que los cálculos sobre las necesidades financieras del plan de solidaridad “se están actualizando” y podrían presentarse en las próximas semanas en el marco de una de las reuniones del llamado Proceso de Quito, la iniciativa de los países de la zona para abordar la crisis migratoria.

Pero Stein ya adelanta que “el número de personas con necesidad de protección se ha doblado. Y las cifras sobre necesidades financieras calculadas hace un año también pueden haberse doblado”.

ACNUR lanzó el año pasado un llamamiento adicional de contribuciones para obtener 46 millones de dólares, con objeto de financiar las acciones de política de asilo en ocho de los países con mayor número de potenciales refugiados venezolanos. El objetivo de financiación de ACNUR para este año se sitúa en 158,2 milones de dólares, de los que ya tiene cubiertos el 74%. El número de países donde ha aumentando sensiblemente la llegada de venezolanos se ha doblado hasta 16.

El ministro español de Asuntos exteriores, Josep Borrell, que tiene previsto intervenir en la Conferencia el lunes por la tarde, ya ha anunciado una aportación española de 50 millones de euros durante los próximos tres años, que se suma a los 14 millones de contribución de los últimos dos años. La aportación de la UE ronda los 120 millones.

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