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Partidos fuera de la MUD rechazaron “instrucciones” del Grupo de Lima sobre presidenciales por Andrea Tosta – El Pitazo – 14 de Febrero 2018

Las agrupaciones políticas no incluidas en la MUD apoyarán a “cualquier” candidato que se postule en los comicios presidenciales del 22 de abril. Para estos partidos, la abstención es un “suicidio” que concuerda con la estrategia del gobierno de Nicolás Maduro

 

Representantes de los partidos políticos Movimiento al Socialismo (MAS), Avanzada Progresista (AP), Copei, Vanguardia Popular y Soluciones aseveraron que para las elecciones presidenciales apoyarán una candidatura unitaria que resulte de un consenso entre las filas opositoras. Como vocero de las agrupaciones, el secretario general del MAS, Felipe Mujica, apuntó que es deber de los venezolanos decidir el curso de la contienda electoral, pero no lo es de países de la región que han manifestado su abierto rechazo a la convocatoria del Consejo Nacional Electoral (CNE).

“No podemos asumir que cualquier grupo de opinión internacional pretenda dar instrucciones sobre cómo se conduce la política aquí”, dijo Mujica. El secretario general de MAS cuestionó una posible acción de las naciones americanas ante un escenario en el que un candidato adverso a Nicolás Maduro resulte electo: “¿Qué va a hacer el Grupo de Lima? ¿Va a decir que se equivocó? Eso no se hace en política”. No obstante, Mujica manifestó su respeto por el interés de la comunidad internacional en los próximos comicios para la elección presidencial para el periodo 2019-2025. “Ojalá esa solidaridad se mantenga”, agregó.

El Grupo de Lima, conformado por 14 países del continente americano, aseguró el pasado 13 de enero que no reconocerá los resultados del proceso electoral para escoger al Primer Mandatario de Venezuela. La canciller de Perú, Cayetana Aljovín, manifestó su rechazo al adelanto de los comicios adoptado de forma unilateral por el CNE, sin haber logrado un acuerdo entre la oposición venezolana y el Gobierno de Maduro y sin garantías electorales, como la presencia de observadores internacionales. “Unas elecciones que no cumplen con estas condiciones carecen de toda legitimidad y credibilidad”, destacó, y exhortó al Ejecutivo a reconsiderar la convocatoria y presentar un nuevo calendario electoral.

Por el contrario, el representante del MAS aseguró que las naciones no pueden “pretender imponer una conducta” frente a la participación en el proceso. Los cinco partidos están dispuestos a sumarse a las elecciones pautadas para el 22 de abril, que catalogó como “una convocatoria salvaje”. Las toldas estuvieron también presentes en los comicios municipales del 10 de diciembre de 2017, donde se registró ventajismo del partido de Gobierno y coacción para el voto a través del carnet de la patria.

“Hay una clara posibilidad de ganar si hacemos las cosas con estrategia”, dijo Mujica, que consiste en presentar una candidatura unitaria y única que represente a la oposición venezolana, producto de un acuerdo político que provenga de “todos los sectores de la sociedad”.

Para Mujica, la participación opositora con un candidato unitario es “necesaria porque los venezolanos no tenemos un camino distinto para solucionar la crisis”. Hizo un llamado a la reflexión en este punto. Aún no tienen nombres en la palestra. “Cualquiera”, soltó. La candidatura del exgobernador de Lara y miembro de AP, Henri Falcón, la catalogó como una “precandidatura” que se ponderará con los demás candidatos que manifiesten su deseo de lanzarse a las presidenciales.

Para los partidos, la abstención es un “suicidio” que concuerda con la estrategia del gobierno de Nicolás Maduro. “Si la decisión de algunos es no participar, la jugada del Gobierno saldrá perfecta: habrá dividido a la oposición”, apuntó el representante del MAS.

 

Actuar para ganar por Simón García – Blog Polis – 10 de Febrero 2018

En Santo Domingo el gobierno hundió la posibilidad de elecciones libres y mantuvo la operación para quedarse en Miraflores por cualquier medio. Ese intento producirá más hambre, muerte, destrucción y ruina. Todos pagaremos con sangre y calamidades el bloqueo de unas elecciones democráticas, a menos que el 22 de abril irrumpa masivamente el país descontento.

Llamar ahora a la abstención es apartarse del sentido que tuvo no avalar las ventajistas condiciones oficialistas. Pero rechazarlas no conduce automáticamente a suponer, contra evidencias, que abstención tumbe dictaduras, ni a ignorar – también contra ellas – que la trampa oculta del gobierno es lograr convertir la mayoritaria oposición social en minoría electoral. No votar ayuda a ese plan.

Algunos sectores opositores argumentan de buena fe que votar es legitimar. Pero ese no es un criterio suficiente. Nuestra abstención no evitó que se eligiera la Asamblea Constituyente ni que funcionara como una realidad. Las dictaduras no se legitiman en el voto, sino en las armas, los tribunales y la minoría que manda autocráticamente.. ¿Incurriremos en esa confusión en las elecciones presidenciales?

No votar, especialmente sin día después, es una entrega voluntaria del país a la dictadura. El imperativo moral de la oposición es crear condiciones y sumar fuerzas para rescatar la democracia y salvar al país del hambre. Votar es una acción de enfrentamiento, de lucha, de rebeldía y deslegitimación. ¿Quedarse en casa que es?
Las encuestas indican que el 70 % de la población quiere votar y en su mayoría rechazará el modelo y la gestión de este gobierno. ¿A nombre de cual objetivo pueden las fuerzas opositoras, en medio de enfermos y sectores populares luchando por vivir, llamarlos a que rindan su derecho al voto, en vez de trabajar por aumentar este porcentaje, elevar su participación activa y preparar al país para derrotar la trampa y ganarle al fraude?

Los hoy abstencionistas son necesarios y hay que oírlos, persuadirlos. Favorecer que expresen sus puntos de vista sin descalificar a quienes consideran que el gobierno no es invencible. Su propia base popular, recibiendo bonos a costa de humillaciones, quiere ejercer el voto castigo y en su rebeldía ofrece un punto de encuentro entre fuerzas que han sido el sostén de los dos polos que se han enfrentado inútilmente estos años.
El madurismo es la forma inhumana, ilegal y violenta de ejercer el poder. Maduro no expresa a todo el chavismo y al borde del precipicio, pretende arrastrar tras de si a toda la sociedad. Maduro, debilitado internamente y aislado internacionalmente se agarrará de la abstención para manotear duro a los opositores, aumentar la desmoralización y perpetrar su fraude con menores costos.

Participar en estas elecciones será un desafío complicado para la MUD y las fuerzas democráticas fuera de ella. Si alcanza el primer milagro, seleccionar un candidato unitario, debe rodearlo del mayor respaldo de partidos, instituciones y organizaciones de la sociedad civil. Y mostrar mucha amplitud, más conexión popular y más ganas de actuar para ganar.

Esto es lo que puede ocurrir en Venezuela por Robert Evan Ellis – El Diario de Caracas – 11 de Febrero 2018

robert_evan_ellis_2.jpgDesde que Maduro se mantiene en el poder, o ser expulsado por otros miembros del gobierno y la élite militar, o los militares restauraran el orden luego de breve período de violencia, hasta el caos y la desintegración de Venezuela, son los cuatro escenarios que prevé el profesor de Investigación de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de EEUU, Robert Evan Ellis.

El arresto por parte del gobierno venezolano al ex-ministro de Petróleo, Eulogio del Pino, y al ex-jefe de Petróleos de Venezuela (PdVSA) Nelson Martínez, a fines de noviembre de 2017, así como el despido del ex-titular de PdVSA, Rafael Ramírez, como embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas; sugieren que la crisis en Venezuela podría estar entrando en una nueva y peligrosa etapa en la que los chavistas, aunque parecen fortalecer su mano, están comenzando a “comerse entre ellos”, sin un deseo de cambiar a los líderes y a las élites militares, de cuya continua tolerancia depende la supervivencia del gobierno de Maduro. Los acontecimientos en Venezuela en las últimas semanas sugieren que el régimen de Maduro ha mejorado su posición, ganando una serie de contiendas simbólicamente importantes, a medida que las divisiones en la oposición se hacen más profundas. La victoria inesperada del partido gobernante en 18 de los 23 estados venezolanos en las pasadas elecciones regionales, ampliamente denunciadas como fraudulentas, y su victoria de 308 de los 335 escaños en las elecciones municipales de diciembre, luego de que partidos clave de la oposición boicotearan la elección, desmoralizaron aún más y dividieron las filas de la oposición. Incluso antes de los reveses de noviembre-diciembre de 2017, la oposición se había sentido frustrada por su incapacidad para asegurar el cambio político a través de protestas callejeras masivas y sostenidas o la presión de la comunidad internacional a través del Grupo Lima de 12 naciones. Ni la oposición, ni la comunidad internacional, pudieron bloquear la elección y la instalación de una Asamblea Constituyente – inconstitucional– en agosto de 2017, que parece destinada a reescribir la Constitución para proporcionar un barniz legal al Estado autoritario creado gradualmente por Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez. Leer más de esta entrada

¿Elecciones ya? por Luis Vicente León – ProDaVinci – 28 de Enero 2018

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La decisión de adelantar las elecciones presidenciales no es una sorpresa. Es obvio que mientras más rápido ocurran, mejor para el gobierno. Primero porque evita el paso de un tiempo que será demoledor en materia económica, con una crisis de hiperinflación e hiperdevaluación como la que estamos viviendo y segundo porque la convocatoria inmediata encuentra a una oposición descolocada, desestructurada y fracturada, que difícilmente podrá articularse para enfrentar unida una elección presidencial o una convocatoria de abstención masiva.

El debate opositor empieza por discutir si se debe o no participar en la elección pese a no tener garantías de competitividad y transparencia. El problema se amplifica cuando cada grupo interno de la oposición intente desarrollar su estrategia, independientemente del otro. No hay duda que habrá participación de opositores en esta elección. No sabemos si la MUD decidirá participar o no, pero más allá de la oposición formal, saldrán al ruedo candidatos irreverentes o outsiders que representarán una oferta electoral alternativa, por lo que resulta difícil imaginar una llamado unitario a la abstención.

Por otra parte, luce poco probable que los abstencionistas tengan una posición pasiva. Lo más probable es que estos grupos convoquen a la protesta a través de la abstención y la campaña ataque no sólo al gobierno sino a la oposición que decida participar. Y esta es una campaña aún más dura, demoledora y divisionista, con lo que se reduce la oportunidad de triunfo de la oposición que participa, mientras en paralelo los abstencionistas tampoco logran enviar su mensaje de protesta masiva. El peor escenario.

Ahora, si parece tan claro que al gobierno le conviene una elección adelantada, ¿por qué esperó tanto para convocarla? La hipótesis que lo explica es que esta era una pieza clave de negociación del gobierno. Es una de las joyas que podía colocar sobre la mesa para conseguir algunas cosas que le eran más importantes. Una de ellas sería el reconocimiento de la ANC y la flexibilización de las sanciones, que no sólo afectan el desenvolvimiento económico del gobierno sino que genera presiones internas en el chavismo, especialmente ese que todavía no está en las listas de castigo y se encuentra en una encrucijada:

1. Respaldar a Maduro en una vía hostil a la oposición y a la comunidad internacional, que los tira automáticamente a la ruta castrista de aislamiento permanente y riesgos personales de futuro o…

2. Plantear una división interna que intente el revisionismo del chavismo, más similar al peronismo y trate de reconectar a la gente con otra figura distinta a Maduro que represente mejor el “legado” de Chávez, quien mantiene todavía niveles de respaldo popular relevante.

Pero con las negociaciones trancadas alrededor de la ANC y las sanciones europeas ya lanzadas y en expansión, el atractivo del gobierno para convocar la elección se amplifica e incluso podría servir como último cartucho para presionar a la oposición (o parte de ella) a negociar. Incluso sacrificando elementos fundamentales y éticos, para evitar el barranco de llevar al país al primitivismo político y económico total, el gobierno, lejos de ponerse en mayor peligro, podría fortalecerse frente a una población más pobre y más dependiente de las migajas.

Es muy claro, mientras el gobierno perciba que su costo por tirarse una elección no competitiva, sin cambios en las condiciones electorales y sin ningún respaldo internacional es menor que ceder aspectos vitales en la negociación y arriesgar con eso su permanencia en el poder e incrementar sus costos de salida, es obvio lo que hará… o mejor dicho lo que ya está haciendo.

Calle ciega por ​​​Leonardo Padrón – Caraota Digital – 25 de Enero 2018

Calle-ciega-1.jpgHenos aquí: en la última calle de nuestra actual coyuntura histórica. Y resulta escalofriante descubrir que es una calle ciega. Pareciéramos atrapados en una emboscada perfecta. Si aceptamos ir a las elecciones presidenciales en estas absurdas condiciones, la victoria de Maduro está garantizada. Obviamente, no por su popularidad, que es bastante precaria, sino por las muchas tretas ya aceitadas y al acecho y por el sistemático desmantelamiento de la creencia del venezolano en la institución del voto. Y si decidimos ignorar la convocatoria, salirnos de esa calle, no asistir a la refriega electoral, el régimen replicará el diseño del 30 de julio del 2017, donde fue a votar en solitario para instaurar el monumental fraude de la ANC. E incluso así, jugando solo en el tablero, se vio obligado a mentir descaradamente, pues el número de votantes en los centros electorales era tan escaso que a ellos mismos les daba vergüenza.

El hecho es que durante los últimos años, dado su estruendoso fracaso como gobierno, la dictadura se preparó para el decisivo evento electoral en forma casi milimétrica. Primero se dedicó a minar la credibilidad de los ciudadanos en el sistema electoral “más confiable del mundo”. Tibisay Lucena, entonces, se convirtió en el preclaro símbolo de la estafa a un país entero. Verla caminado -al ras de la oscura medianoche- por la baranda más televisada de la historia solo nos trae nefastos recuerdos. Por eso el régimen hace punto de honor la presencia de Lucena en el CNE, así sea extremando la resistencia de su mermada salud. Su sola imagen es un arma de desestabilización del ánimo de la población electoral. Mientras más Tibisay, menos votos. Así de simple. Como esa otra ecuación que parece decir: mientras más diálogo, menos confianza. Mientras más redes sociales, más confusión. Mientras más cerca estamos del final, más lejos nos ponemos. Habitamos el reino de la paradoja. Es una serpiente girando sobre su propio eje. Y en la piel de esa serpiente está nuestro destino.

Pues bien, una vez que el régimen logró que la abstención se convirtiera en la respuesta masiva del ciudadano; atomizada en veinte fragmentos la oposición; inhabilitados, presos o en el exilio sus líderes tradicionales; asesinados literal y públicamente los focos de resistencia armada; construida una estructura de alimentación que sojuzga la voluntad del pueblo, entonces el régimen más repudiado en nuestra historia republicana convoca a elecciones presidenciales. Ellos conocen el rechazo que generan. Lo sienten en los juegos de pelota, en las iglesias y procesiones religiosas, en los aviones y restaurantes, en los sindicatos y fábricas, en urbanizaciones y barriadas, en poblados remotos y hasta en las entrañas de PDVSA, de las Fuerzas Armadas y de su propio partido político. Pero he aquí el chiste cruel: el régimen que tanta muerte, hambre y ruina le ha traído a los venezolanos tiene todas las condiciones para “revalidarse” electoralmente. Claro, son las condiciones que ellos mismos han ido tejiendo siniestra y aviesamente, centímetro a centímetro, durante largos años.

El gran dilema es qué hacer. Todas las opciones parecen dar error. Ir a elecciones con el mismo CNE -a estas alturas del agravio- es suicida. Sin duda, en otras ocasiones parecía haber condiciones ligeramente menos grotescas y abusivas, pero igual fueron escamoteadas el mismo día de las elecciones. Es un modus operandi probado y eficiente. Ya la mesa del diálogo estalló en añicos, sobre todo al levantarse el canciller de México quien era la voz con más ascendencia en el grupo de intermediarios. A su vez, la escalofriante Masacre de El Junquito está demasiado fresca, sigue goteando sangre en nuestra memoria colectiva, generalmente tan proclive al olvido o a las sustituciones.

Así estamos. Si votamos, perdemos por trampa. Si no votamos, perdemos por ausencia. ¿Cómo romper el cerco de esta calle ciega? El reloj está corriendo. La cuenta regresiva suena su tic tac sobre nuestro futuro. ¿Es la aparición de un outsider que nunca ha estado en la arena política la solución? Sorprende que ya algunos miembros de ciertos partidos políticos de oposición asomen esa carta. Quizás tienen muy claro que es imposible -en tan corto tiempo- revertir la matriz de rechazo que hoy tiene el liderazgo opositor. Estamos sumergidos en un dilema shakesperiano. ¿Votar o no votar? ¿Votar en qué condiciones y por quién? Y si no votamos, ¿qué se hace? La comunidad internacional está escandalizada ante esta propuesta del régimen que parece agarrar -¡una vez más!- fuera de base a la oposición. Es, quizás, el momento más crucial de nuestro penosa crisis como país. Se necesita coherencia, extrema reflexión y carácter. La decisión que tome la oposición debe ser estrictamente consensuada y profundamente firme. Por favor, lancen a la basura sus aspiraciones personales. No es posible que ya un partido como AD se desboque en anunciar su disposición a revalidar su tarjeta electoral, actuando en solitario. Ya algunos políticos han levantado su mano autoproclamándose como candidatos a la contienda, como si eso bastara para revertir el campo minado que tenemos por delante. No lo olviden, señores de la política: el país es el país y sus 30 millones de almas en estado de desesperación. No hay ego que supere ese diagnóstico. Es nuestra hora más menguada. No podemos entregarle seis años más a la dictadura. Sería la lápida definitiva de la esperanza.

El reloj avanza. Abril se acerca a toda velocidad.

Padre Ugalde: Lo peor que se puede hacer es perpetuar seis años más “el infierno que estamos viviendo” por Emily De Nobrega – Caraota Digital – 26 de Enero 2018

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 El teólogo e historiador jesuita venezolano, Luis Ugalde, cuestionó este viernes la decisión del Gobierno de Nicolás Maduro de adelantar para antes de abril de este año las elecciones presidenciales, advirtiendo que no es posible “seguir en el mismo infierno”, por lo que hizo un llamado a la población a no abstenerse de votar.

Creo interpretar a la inmensa mayoría de los venezolanos, al decir que el peor servicio que se le puede hacer a Venezuela es perpetuar seis años más el infierno que estamos viviendo” , destacó Ugalde durante una entrevista en el programa radial La fuerza es la unión.

Resaltó durante la transmisión que los venezolanos no deben aceptar mecanismos de chantaje de cara a los comicios presidenciales. “No hay que aceptar las elecciones dictatoriales con coacciones, chantajes, cajas clap, etc”.

Ugalde aseveró que estas elecciones son “absurdas” porque realizan una votación en abril y el presidente Nicolás Maduro, si es derrotado, “tiene que mandar en el país desde abril hasta el año que viene. Esa es parte de la trampa”.

Aseguró que se trata de una convocatoria “anticonstitucional, que solo busca garantizar y perpetuar la prolongación de este infierno, y por ello nadie se puede abstener”.

En tal sentido hizo un llamado a “mantener la unidad, hace falta una increíble movilización de todos los sectores, no solo es posible sino es necesario”.

Dictanarquia y charlataneria por Antonio A. Herrera-Vaillant – El Universal – 11 de Enero 2018

 

Antonio-A-Herrera-VaillantEl régimen y algunos “opositores” coinciden en promover derrotismo, abstención y emigración, pintándonos un régimen prácticamente invencible y una oposición cómplice.

La “dictanarquía” que padecemos es tan irresponsable y grotesca, y su remate se hace tan urgente, que para describirla no hay que recurrir a mitos, exageraciones o aderezos.

Un bolo propalado por ambos lados nos presenta a unas fuerzas armadas como bloque monolítico dentro de una dictadura totalitaria, obviando que eso implica eficiencia, orden, control e inflexible disciplina. Mas esa torpe amalgama de improvisación, chapucería, corrupción, y delincuencia desatada a todo nivel inexorablemente lleva a esas mismas fuerzas mercenarias a ser “leales” hasta el mero día en que dejen de serlo.

Otra “boutade” derrotista es atribuir el desplome de la economía a un deliberado y maquiavélico plan de someter a toda la población por hambre: Planteamiento insólito en un medio altamente parasitario que regala combustible, adicto hace décadas a todo tipo de subsidio petrolero – con un disparatado régimen que hasta hace nada quemó billones en divisas para alegres viajeros.

Esas dádivas son apenas deditos en el dique del deslave económico que viene: No compran docilidad, lealtad ni simpatías duraderas. Improvisar saqueos, “Petros”, “CLAPs”, y un atajo de medidas descabelladas son solo pancadas de ahogado en un desesperado intento de contener una conmoción social que a diario crece cual bola de nieve.

La arraigada práctica de buscar “culpables” ajenos a fallas propias abarca a esos charlatanes que en la oposición presumen de dirigentes, analistas o forjadores de opinión y luego culpan a otros por lo que se hace o deja de hacer ante el drama actual de Venezuela.

Hacen perfecto juego al régimen dividiendo, debilitando y desacreditando al movimiento democrático quienes hacen demagogia opositora señalando sin prueba alguna a importantes dirigentes – tan desarmados como ellos – por traidores, acomodaticios o cómplices cuando buscan salidas incruentas al drama actual.

Todo experto en delincuencia recomienda que una víctima inerme evite enfrentamientos violentos con un criminal armado y sin escrúpulos. Lo mismo ocurre cuando en la política se ejerce el arte de lo posible para evitar o postergar confrontaciones desventajosas.

El movimiento democrático venezolano responsable viene agotando todas las vías para buscarle a la nación una salida pacífica, democrática, constitucional y electoral. Su eventual fracaso solo puede satisfacer a charlatanes tan insensatos como la propia “dictanarquía”.

 

La salida sigue siendo electoral por Trino Márquez – La Patilla – 13 de Diciembre 2017

UnknownEl acuerdo de los partidos políticos más importantes de la oposición de no participar en las elecciones del 10 de diciembre fue un error muy costoso, que debe enmendarse lo más pronto posible. Sin combatir, se le entregó al régimen la cabeza del Poder Municipal, el alcalde, en la inmensa mayoría del país. Se desperdició una nueva oportunidad de confrontar al gobierno en el terreno electoral. Luego de la derrota del domingo 10 de diciembre, se llegará a República Dominicana en unas condiciones de debilidad extrema, incluso en el área de las exigencias electorales.

Ese descalabro, producido en gran medida por la abstención de los sectores democráticos, ha alimentado la frustración y el desaliento. Ahora será más difícil animar la gente para que asuma con entusiasmo el inmenso reto de derrotar a Nicolás Maduro en los futuros y, probablemente, cercanos comicios presidenciales. La dirigencia opositora, sin proponérselo, se alió con el gobierno para restarle importancia al voto como instrumento de lucha política y fuente para el cambio de los poderes públicos. ¿Cómo explicar que un atleta que no compitió en la carrera de cinco mil metros porque se sentía mal, al rato quiera participar en el maratón olímpico?

La idea de que la ruta electoral quedó cancelada luego de la elección de la Constituyente, y las elecciones de gobernadores y alcaldes, ha venido tomando fuerza. El régimen se proyecta como invencible e invulnerable. Esta percepción confunde planos diferentes. Es cierto que el gobierno y su instrumento político fundamental, el PSUV, han pervertido el sufragio. La gente elige a los representantes del oficialismo a partir del miedo y la extorsión. El control de los centros de votación les permite abultar las cifras de votantes a su favor y cometer toda clase de delitos electorales –como el perpetrado por Luis Motta Domíguez- con total impunidad. El ventajismo tiene que ser enfrentado con demandas para que se cumpla la ley electoral y, sobre todo, con una organización espartana por parte de los opositores. Asistir a una contienda electoral sin cuidar cada detalle de la elección, resulta un craso error de ingenuidad. La única forma de desmontar las trampas del régimen es organizando un maquinaria capaz de contrarrestar las artimañas.

A los abstencionistas les admito que la lucha no es sólo electoral, pero ¡ojo!, también es electoral. ¿Por qué? Porque las elecciones, más que una oportunidad para legitimar al régimen, como sugieren quienes se oponen a acudir a los comicios, es un escenario para mostrar la ineficiencia, la corrupción y el autoritarismo y del régimen. Piensen en la oposición cubana. Más oprobiosa que esa miserable y añeja dictadura no hay en América Latina. Yo quisiera saber si a la oposición isleña le ofrecieran concurrir a unas elecciones, saldrían con el cuento de que van a atornillar al Partido Comunista Cubano y al senil Raúl Castro. Desde luego que no. Participarían aunque no fueran esos unos comicios competitivos, ni transparentes, ni equilibrados, pero que constituirían una excelente oportunidad para entrar en contacto con el castigado pueblo cubano, para hablar de sus problemas y organizarlo. La distorsión en Venezuela reside en que no estamos utilizando las elecciones para nada distinto a buscar votos, a pesar de que el país se hunde en la miseria y la ruina.

Si Nicolás Maduro logra atenuar un poco las sanciones financieras internacionales, resulta altamente probable que convoque las elecciones presidenciales el primer semestre del año entrante. Julio Borges ha dicho que la MUD está preparada para realizar los comicios primarios de inmediato y encarar la candidatura de Maduro. Esperemos que su opinión refleje la realidad, pero hasta el momento no existe ningún indicio que permita ser tan optimista. Independientemente de lo que decida el régimen acerca de la fecha, la dirigencia opositora está obligada a resolver sus diferencias internas, unificarse en torno a una estrategia que incluya la selección del líder que será candidato presidencial, el programa de gobierno que se les presentará a los venezolanos y la plataforma organizativa que encarará a las huestes maduristas. Ese conjunto de decisiones hay que adoptarlas al despuntar 2018.

La recuperación de las elecciones como alternativa válida para combatir el régimen supone presentarle a la nación un plan realista e integral de objetivos e instrumentos. De lo contrario, los comicios serán vistos por la inmensa mayoría de la gente, no solo por los abstencionistas, como una carta al Niño Jesús.

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