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Maduro denuncia un nuevo plan para asesinarlo por Florantonia Singer – El País – 27 de Junio 2019

A menos de dos meses del alzamiento frustrado del 30 de abril, en respaldo a Juan Guaidó, el chavismo arrecia las detenciones de militares por supuestas conspiraciones

Nicolás Maduro, en el palacio de Miraflores. FOTO: AFP VIDEO: PRESIDENCIA DE VENEZULA

El régimen de Nicolás Maduro ha denunciado este miércoles un supuesto nuevo intento de asesinarlo y sacarlo del poder por la fuerza que ha sido frustrado por sus fuerzas de seguridad. “Hemos revelado, desmantelado y capturado a una banda fascista de terroristas que planearon un golpe de Estado contra la sociedad y la democracia venezolana. Han sido capturados, tras las rejas, con pruebas claras después de seguir a este grupo de delincuentes”, dijo Maduro en una transmisión televisada.

El funcionario chavista mostró vídeos tomados de forma secreta durante conversaciones de los supuestos conspiradores, entre los que, aseguró, están el líder opositor Juan Guaidó y líderes políticos de Chile, Colombia y Estados Unidos. Según su versión, el plan incluía asesinar a Maduro y a otros dirigentes como Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituye, el parlamento paralelo aliado del chavismo.

El pasado viernes, horas antes que la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, abandonara el país, fueron detenidos sin órdenes judiciales cuatro oficiales de la Fuerza Armada Nacional, los coroneles retirados de la Aviación Miguel Castillo Cedeño y Francisco Torres Escalona; el capitán de corbeta, Rafael Acosta Arévalo; el general de brigada de la Aviación, Miguel Sisco Mora, director del Servicio Autónomo del Aeropuerto del Estado de Aragua; y dos funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), los policías José Valladares y Miguel Ibarreto. Sus familiares denunciaron las desapariciones en vídeos o testimonios escritos e indicaron que los hombres fueron capturados por personal del Sebin en distintas zonas de Venezuela.

El fantasma de la conspiración persigue a Maduro desde hace tiempo. En los últimos dos años más de un centenar de militares ha sido apresados. En agosto pasado, durante un acto militar en Caracas, explotaron sin generar daños dos drones con los que supuestamente intentarían darle un atentado. Las dudas sobre la lealtad de su Fuerza Armada Nacional se han disparado en medio del resquebrajamiento de sus apoyos, a raíz del choque de poderes que se ha desencadenó en enero cuando Juan Guaidó se juramentó como presidente interino con el reconocimiento de más de 50 naciones y comenzó su cruzada por la transición a la que insistentemente ha llamado a los militares a sumarse.

El líder del chavismo parece estar en arenas movedizas. En enero ocurrió un alzamiento de militares de bajo rango en Caracas que logró ser controlado. El 30 de abril una operación militar frustrada en apoyo a Guaidó, en la que se logró la liberación de Leopoldo López de su prisión domiciliaria, y que fue planificada por el jefe de Inteligencia del chavismo, Manuel Cristopher Figuera, exdirector del Sebin, hoy en el exilio en EE UU, se convirtió en el más importante quiebre que ha sufrido en sus cuadros de fuerza. Menos de dos meses después, este supuesto nuevo intento de golpe vuelve a tambalear su seguridad.

El clima de desconfianza se ha enrarecido aún más con la suspensión del tradicional desfile militar del Día del Ejercito, que se celebró el pasado lunes en conmemoración de los 198 años de la Batalla de Carabobo. Maduro encabezó un breve acto junto con su cúpula política, desde un podio alejado de los soldados, en el que anunció que para el 2020 llevará a cuatro millones su cuerpo de milicianos.

Ataque a Guaidó

Juan Guaidó desestimó las acusaciones de Maduro de su participación en el supuesto plan magnicida y denunció el intento de secuestro de miembros de su equipo, quienes fueron interceptados por civiles armados en motos, cuando se desplazaban esta mañana por la autopista Francisco Fajardo, en Caracas. El propio Guaidó medió con los sujetos, quienes supuestamente le dijeron que tenían órdenes de llevarlos a la Dirección de Contrainteligencia Militar. “Que le quede claro al régimen que no nos van a intimidar. Una vez que el grupo de civiles armados interceptó a mi equipo, encaramos la situación y logramos que desistieran de ejecutar la orden que les dieron. Exhorto a los funcionarios policiales y militares a no seguir obedeciendo órdenes de un disociado”, dijo el opositor.

Maduro está paranoico y no confía ni en su propia casa por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 27 de Junio 2019

A Maduro le queda eso. El terror. Que tampoco es que sea un elemento nuevo en el esquema que lo sostiene en el poder. Por ello este miércoles anuncia que será implacable contra la oposición si intentan derrocarlo. “Seríamos implacables”. La verdad es que Maduro parece un hombre acorralado. Porque hasta en su propia casa se conspira contra él.
Contra Maduro conspiran hasta en el Palacio de Miraflores / Foto: Presidencia
Contra Maduro conspiran hasta en el Palacio de Miraflores / Foto: Presidencia

Nicolás Maduro debe ser uno de los mandatarios más custodiados del mundo. Tiene dos organismos de inteligencia formales, el Sebin y el DGCIM. Tiene uno nuevo -que no existe como estructura-, como secuela de los hechos del 30 de abril, el cual convoca cada día al Palacio de Miraflores con el fin de seguir de forma directa las incidencias de las últimas horas. En estas reuniones participan miembros de la inteligencia cubana, que también es otro aparato que lo protege. Si no bastara con ello, Maduro cuenta con apoyo de inteligencia rusa y también con respaldo chino; el aporte de los chinos sería más por la vía de equipos sofisticados. También cuenta con los activistas del PSUV que reciben entrenamiento militar y de cómo espiar a los vecinos. Son los llamados cooperantes. Informantes. En Venezuela se les llama sapos.

El régimen de Maduro espía, graba, filma, sigue, a militares, empresarios, a boliburgueses, testaferros de figuras del régimen, a políticos opositores, a políticos chavistas, a políticos del chavismo disidente, a ministros, funcionarios, gobernadores, a gente común en barrios y urbanizaciones. El espionaje de Maduro, organizado por La Habana, llega a Colombia, España, República Dominicana y Estados Unidos, donde se registran los grupos más activos de la oposición.

El régimen de Maduro espía, graba, filma, sigue, a militares, empresarios, a boliburgueses, testaferros de figuras del régimen, a políticos opositores, a políticos chavistas, a políticos del chavismo disidente, a ministros, funcionarios, gobernadores, a gente común en barrios y urbanizaciones. El espionaje de Maduro, organizado por La Habana, llega a Colombia, España, República Dominicana y Estados Unidos, donde se registran los grupos más activos de la oposición. Maduro sigue la pauta del cerebro de la inteligencia cubana, Ramiro Valdés, que la inteligencia no es un frente amplio, que en ella participan los militantes más convencidos del proceso político, porque ello garantiza que nada se mueva en Venezuela -como tampoco en Cuba– sin que los espías lo sepan.

Y, sin embargo, Maduro parece un hombre acorralado. Cuenta con toda esa estructura y no puede evitar que se conspire en casa. Conspiran en la Casa Militar. O sea, en la Guardia Presidencial. Conspiran en la casa del Poder Judicial. Conspiran en la casa de gobierno, el Palacio de Miraflores. Conspiran en los fuertes, en las sedes militares. Conspiran militares, conspiran políticos de la oposición, conspiran empresarios, pero conspiran también los magistrados de Maduro, los boliburgueses que hicieron dinero con Hugo Chávez y Maduro; conspiran los testaferros, conspiran ministros, conspiran ahora también los chavistas disidentes, conspiran desde los organismos de inteligencia, desde el Sebin y el DGCIM, y hasta conspira la familia.

Esto explica la paranoia de Maduro. Explica por qué celebra el Día del Ejército en la madrugada. Explica por qué no puede purgar al general Vladimir Padrino López ni de la Fuerza Armada ni del Ministerio de la Defensa. Por qué tiene que seguir recorriendo camino con el presidente del Tribunal Supremo de JusticiaMaikel Moreno, factor clave en la fallida megaconspiración del 30 de abril. Esto explica muchas cosas. Que tenga que apelar a la filigrana política hacia los militares pues no puede confiar ni en los más allegados. No puede confiar en el jefe de la contrainteligencia militar, general Iván Hernández Dala, también comprometido en la megaconspiración, y no sólo esto, sino que era un comprometido que actuaba desde Casa Militar, desde la casa de gobierno, desde el Palacio de Miraflores.Maduro no sabía que Cristopher Figuera era amigo de Rafael Ramírez / Foto: WC

Maduro no sabía que Cristopher Figuera era amigo de Rafael Ramírez / Foto: WC

Maduro tiene que apelar a eso. Al terror. El mensaje de ser implacable lo dirige contra la oposición. Pero el mensaje es hacia todos. Pues ocurre que está en manos de todos. A muchos de los que quisiera barrer del entorno más cercano, son los que controlan los grupos de poder que lo tienen cercado: los grupos de Padrino López, Tareck El Aissami, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, su esposa, Cilia Flores, Maikel Moreno, el boliburgués Raúl Gorrín, e inclusive Diosdado Cabello, que fue el que más hizo por salvarlo los días previos y el mismo 30 de abril.

Maduro entiende que la conspiración no se detiene. La del 30 de abril dejó secuelas. Más represión contra militares. Militares muertos. Y dejó otras consecuencias: militares implicados que no se desconectaron de la megaconspiración o diseñaron su propia operación. De allí las nuevas aprehensiones, las nuevas persecuciones, y que se diga que había un golpe montado para el 23 y el 24 de junio, ésta la fecha del acto del Ejército que se celebró de madrugada en el Panteón Nacional de Caracas y no a plena luz de día, como es lo usual, en el Campo de Carabobo, el lugar donde se produjo la Batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela de España, el 24 de junio de 1821. Cuando se le dijo a un general que le encontrara una explicación a este extraño evento a oscuras, respondió. “Cobardes”.

¿De verdad pensaba Maduro que iban a atentar contra él? ¿O acaso los cuerpos de inteligencia los están poniendo más nervioso? ¿O los grupos de poder aprovechan el 30 de abril para arremeter contra adversarios internos?

También es verosímil pensar que Maduro hace lo posible por conjurar “algo” que está en marcha en la Fuerza Armada. Los militares, hemos dicho en ALnavío, no quieren el golpe de Estado, pero están perdiendo la paciencia. Los eventos cada vez son más seguidos.

Maduro ahora tiene otro problema encima. Confirmar hasta dónde familiares de su mujer, Cilia Flores, estaban comprometidos en la megaconspiración. En las filtraciones publicadas por el diario ALnavío se da cuenta de hermanos, de hijos. Los Flores se acostumbraron a viajar por el mundo. Los Flores se acostumbraron al disfrute. Vivir encerrados en Venezuela no es una opción. Algunos de los Flores tienen como tarea marcar boliburgueses, advertirlos de lo que hacen, y de que sean leales al chavismo y a Maduro y a la propia Cilia Flores. Pero estos Flores no se pueden multiplicar, no tienen el don de la ubicuidad para mantener controlados a los tantos testaferros y boliburgueses que quieren el cambio porque Maduro se les ha convertido en un poder incómodo.

Maduro, además, acaba de descubrir otra realidad. El chavismo disidente está conspirando. Cuando Maduro designó como jefe del Sebin al general Manuel Cristopher Figuera, tal vez desconocía los nexos con el exZar de PDVSARafael Ramírez. Cristopher Figuera, cuya formación en inteligencia le viene de los cubanos, fue uno de los líderes de la megaconspiración. Y es amigo de Ramírez. Este lo defiende, y cree en todo lo que ha soltado el exjefe del Sebin que ahora se encuentra bajo protección de los Estados Unidos. Ramírez, por su lado, no sólo es un purgado de Maduro sino también un perseguido. Ramírez ha dicho que conoce a la Fuerza Armada. Le ha hecho llamados a la Fuerza Armada para que dé el paso y deje solo a Maduro. Ramírez señala que el hecho de que Cristopher Figuera aparezca en la megaconspiración, “siembra una gran duda con respecto a la situación en el seno del Ejército”. Esto lo escribió Ramírez hace casi dos meses y los recientes acontecimientos así lo confirman. Ramírez vive en Italia, escondido. Pero se ve que tiene el brazo largo.Cabello apostó a la espera. Maduro lo sabe. Por ahora tiene que observarlo / Foto: PSUV

Cabello apostó a la espera. Maduro lo sabe. Por ahora tiene que observarlo / Foto: PSUV

Maduro sabe todo esto y al saberlo, estará pensando en el factor Diosdado Cabello. Es verdad, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente salvó a Maduro el 30 de abril como lo ha salvado todo este tiempo, desde 2013, desde que se montó en la Presidencia. Pero Cabello tiene su propio juego. Y Maduro, por más agradecido que esté con el que llaman el segundo hombre del régimen, sigue desconfiando de él. Lo que pasa es que no ha podido purgar a Cabello. Ramírez no estaba en la lista de los primeros purgados. Era Cabello. Sólo que Ramírez, basado en el poder que significa ser presidente de la entonces muy poderosa Petróleos de Venezuela, se enfrentó a Maduro, mientras que Cabello apostó a la espera. Maduro lo sabe. Por ahora tiene que observarlo. Como los observa a todos. Sin confiar en nadie. Ni en la familia. Ni en su propia casa.

Exjefe de Inteligencia de Maduro, el nuevo testigo protegido de EEUU por Sabrina Martín – PanamPost – 25 de Junio 2019

Luego de dos meses huyendo de la dictadura, Cristopher Figuera reveló cómo Venezuela se convirtió en un Estado criminal.

El Gobierno de Estados Unidos tiene en su poder una pieza clave contra Nicolás Maduro. El general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, quien fue jefe de Inteligencia del chavismo, viajó a ese país para revelar los secretos de la dictadura venezolana.

Figuera tiene todas las evidencias que implican a Maduro en negocios ilegales y relaciones con el terrorismo; además, de cómo se manejan los cubanos en el entorno del régimen.

@marcorubio

By far the single best (and most accurate) article yet on the events leading up to in https://www.washingtonpost.com/world/the_americas/maduros-ex-spy-chief-lands-in-us-armed-with-allegations-against-venezuelan-government/2019/06/24/b20ad508-9477-11e9-956a-88c291ab5c38_story.html 

Maduro’s ex-spy chief lands in U.S. armed with allegations against Venezuelan government

Gen. Manuel Ricardo Cristopher Figuera emerged from hiding in Colombia to allege Cubans in the palace, foreign fighters in the countryside and rot in Maduro’s inner circle.

washingtonpost.com

Luego de dos meses huyendo de la dictadura, protegido por organismos de seguridad internacional, el exjefe de inteligencia reveló cómo Venezuela se convirtió en un Estado criminal.

Como jefe de la policía política, Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Figuera lideró una agencia acusada de detenciones arbitrarias y torturas. Era uno de los cinco oficiales venezolanos sancionados por la administración de Trump en febrero, pero tras respaldar al presidente (e) Juan Guaidó, la comunidad internacional le retiró las sanciones.

Figuera, de 55 años, dijo en entrevista al diario estadounidense The Washington Post cómo se fraguó el levantamiento contra Maduro, por el cual el exjefe de inteligencia tuvo que mantenerse en la clandestinidad y por el cual ahora es una pieza clave para Estados Unidos.

Los negocios criminales de Maduro

El exjefe del Sebin reveló lo que es un secreto a voces: Maduro y su familia son «la cabeza de una empresa criminal».

«Nicolito», el hijo de Maduro, habría sido cómplice de la creación de una compañía que compra oro de mineros artesanales al sur de Venezuela y luego lo vende a precios elevados al Banco Central de Venezuela.

Figuera también informó que comprobó casos de lavado de dinero que involucran a Tareck El Aissami, que es ahora el ministro de industrias de Maduro y que ha sido sancionado y culpado en Estados Unidos por narcotráfico. Además, está vinculado a casos de terrorismo como facilitador de documentos de identidad a terroristas islámicos y ciudadanos iraníes.

Otro descubrimiento de Figuera es la presencia de grupos terroristas e irregulares que operan en Venezuela bajo la mirada complaciente del régimen. Menciona al Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrilla colombiana, que promete ser la primera línea de defensa en caso de una intervención militar para derrocar a Maduro. Dijo que descubrió «que los casos de narcotráfico y de guerrillas no debían ser tocados».

Habló del ya conocido grupo islámico Hizbulá, que mantiene operación en el estado Aragua, Nueva Esparta y Caracas; todos ellos ligados a negocios ilícitos para financiar operaciones en el Medio Oriente.

El chavismo tiene su ejército privado

Cristopher Figuera también informó sobre la existencia de ejércitos privados y paralelos para funcionarios del régimen. Tal es el caso de la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, quien habría entrenado a prisioneros para su defensa.

Video insertado

Juan Carlos Franco 💎@Francojuanky

Desafiante declaración de presos de Iris Varela

Asimismo, Figuera señaló que Maduro cuenta con su equipo de seguridad personal conformado por unos 20 cubanos, y además tiene «tres psicólogos» que se encargan de analizar los discursos del régimen y su impacto; información que confirma los reportajes periodísticos y las afirmaciones de Estados Unidos sobre que la dictadura cubana tiene una fuerte influencia sobre Maduro, además de 20 000 efectivos de inteligencia en Venezuela.

Presos inocentes

Figuera confesó que tiene una «deuda con la gente que sigue en la cárcel». Admite que hay presos inocentes y que «no logró sensibilizar a Maduro».

Hay que recordar que exjefe de Inteligencia fue la cabeza de la policía política de Maduro que aún mantiene tras las rejas a 688 presos políticos. Ese organismo es responsable de que más de 8 700 personas estén sujetas a procesos penales injustos bajo medidas cautelares.

Ver imagen en Twitter

Gonzalo Himiob S.

@HimiobSantome

Al día de hoy registramos en el @ForoPenal 688 en . Y más de 8700 personas siguen sujetas a procesos penales injustos bajo medidas cautelares.

Cómo se fraguó el levantamiento contra Maduro

El exjefe de inteligencia relató cómo se llevó a cabo el levantamiento infructuoso contra el régimen, llamado Operación Libertad. Explicó que un hombre clave fue César Omaña, un médico aventurero y empresario de 39 años que tenía relación con el chavismo y la oposición, y quien empezó a engranar una conspiración contra la dictadura.

El plan era voltear la posición del chavista e ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y que este reconociera a Juan Guaidó como presidente, desarticulando a Maduro y maquillando un levantamiento en un acto de «democracia».

Video insertado

Maikel Moreno, presidente del chavista TSJ, «sacaría una sentencia que recuperaría la autoridad de la Asamblea Nacional controlada por la oposición. La asamblea que ya reconoció a Guaidó como presidente interino. Maduro sería forzado a salir», explica el Washington Post.

«Moreno se quedaría como jefe de Justicia en un Gobierno transicional. Pero personas involucradas en las conversaciones dicen que Moreno también estaba pidiendo decenas de millones de dólares para ‘asegurar’ votos en la corte y crear su propia red de seguridad. Figuera dijo que interceptó conversaciones de WhatsApp que indicaban que el total de efectivo que pedía Moreno llegaba a los 100 millones de dólares», relata el diario estadounidense.

Según Figuera, tanto él como Omaña fueron sorprendidos por una afirmación que hizo Moreno el 23 de abril mientras mantenían una reunión en la mansión de este en Caracas. Fue allí donde el presidente del TSJ sugirió que debía ser él, y no Guaidó, el presidente de Venezuela.

Posteriormente, el 27 de abril, Figuera se encontró con Moreno y con Vladimir Padrino, ministro de Defensa de Maduro. Al parecer, ambos estaban muy nerviosos y con pocas intenciones de continuar con el plan para sacar a Maduro del poder.

Relata el exfuncionario de Inteligencia que fue él el responsable de adelantar el levantamiento para el 30 de abril, pues se enteró que se realizaría un «ataque sanguinario» contra la oposición que saldría a marchar el 1 de mayo.

«Figuera y el resto de los conspiradores dicen que recibieron confirmación de que Moreno estaba listo para sacar la sentencia el 30 de abril. Pero después de ver el escepticismo de Padrino, comenzó a hablar con otros líderes militares, insistiendo que el plan tenía que adelantarse. Y se adelantó, pero en las horas tempranas del 30 de abril también comenzó a derrumbarse», relata el Washington Post.

La huída

Luego de que Maduro conociera que Figuera estaba implicado en el levantamiento cívico-militar, habría contactado a su esposa, quien se encontraba en Miami y viajó a Washington para reunirse con funcionarios del Gobierno de Donald Trump. Hay que recordar que Estados Unidos ofreció retirar las sanciones a aquéllos funcionarios chavistas que decidan sumarse a la lucha por la democracia.

«Figuera, contactando a militares en la zona, escapó del país, llegando a la ciudad fronteriza de Cúcuta el 2 de mayo, donde lo recibieron miembros del servicio secreto colombiano. Al día siguiente se reunió en Bogotá con oficiales de EE. UU.», relató el diario estadounidense.

El exjefe de inteligencia de Maduro llega a EE.UU. con acusaciones en contra del gobierno venezolano por Anthony Faiola – The Washington Post – 24 de Junio 2019

BOGOTÁ, Colombia — En un palacio que según algunos dicen está ocupado por conspiradores, oportunistas y malhechores, el presidente venezolano Nicolás Maduro podía al menos contar con la lealtad de un hombre: el Gen. Manuel Ricardo Cristopher Figuera.

El musculoso hombre de 55 años cargaba el sello rojo de los verdaderos creyentes de la revolución, cultivado durante una década como jefe de seguridad de Hugo Chávez, el padre del estado socialista de Venezuela y mentor de Maduro. Estudió el arte de la inteligencia con los maestros de la Cuba comunista. Llegó al clímax de su poder en octubre, con su nombramiento como cabeza de la policía de inteligencia de Maduro: la temida SEBIN.

Y mientras Juan Guaidó, el líder de la oposición respaldado por EE.UU., anunció su levantamiento para sacar a Maduro el 30 de abril, Figuera surgió como un conspirador sorpresa y, mientras el levantamiento fallaba, como un hombre repentinamente corriendo por su vida a las manos de operadores de EE.UU. en la vecina Colombia.

Después de dos meses escondido en la capital colombiana, protegido a toda hora por efectivos de seguridad, Figuera llega a Estados Unidos el lunes armado con un tesoro: secretos de Maduro. Los negocios ilegales de oro. Las células de Hezbollah operando en Venezuela. El nivel de la influencia cubana dentro del palacio presidencial de Miraflores.

El levantamiento falló, y Maduro sigue en el poder. Pero Figuera no se arrepiente de haberse volteado en contra de su jefe. “Yo estoy orgulloso de lo que hice”, dijo la semana pasada desde el cuarto de un hotel en el centro de Bogotá. “Por ahora el régimen nos sacó una morena. Pero eso puede cambiar rápidamente”.

Ésta es la historia de cómo la oposición volteó a un hombre que se creía era imposible de voltear, y la información que está ahora compartiendo con los estadounidenses. Está basada en semanas de entrevistas con más de una docena de participantes, líderes de la oposición y oficiales de EE.UU., incluyendo 12 horas de entrevistas exclusivas con Figuera, sus primeras con un periódico masivo, y por mucho las más exhaustivas.

La oposición y los americanos han celebrado una parcial victoria con la deserción de Figuera; evidencia, dicen, de que han sido efectivos y que su esfuerzo se mantiene vigente incluso después del levantamiento fallido.

Pero como jefe del SEBIN, Figuera lideró una agencia acusada de detenciones arbitrarias y torturas. Era uno de cinco oficiales venezolanos sancionados por la administración de Trump en febrero. Su camino ilustra los intercambios morales que los opositores de Maduro han estado dispuestos a hacer en su esfuerzo de remover a Maduro.

Figuera defiende su trabajo para avanzar al chavismo. Pero dice que se arrepiente de algunos de los excesos.

“Tengo una gran deuda con la gente que sigue en la cárcel”, dijo Figuera reteniendo lágrimas. “La gente que se le murió familia y no los pudieron ni ver. Eso me quiebra”.

Continuó, “hay mucha gente ahí que es inocente, y yo tengo una deuda con ellos. No se hizo todo lo que se pudo. Yo pensé en algún momento que podría sensibilizar a Maduro”.

“No pude”

El gato y el ratón

En la templada noche caraqueña del 28 de marzo, los conspiradores en contra de Maduro se lanzaron a su apuesta más riesgosa. César Omaña, un médico aventurero y empresario de 39 años nacido en Venezuela, entró a la torre de oficinas del SEBIN con la misión de reclutar a su jefe.

Omaña, basado en Miami, estaba viviendo en medio de dos mundos. Era amigo cercano de una de las hijas de Chávez y otros oficiales de alto rango leales a Maduro, así como miembros clave de la oposición. Diferente a otros empresarios venezolanos involucrados en la conspiración, no ha sido procesado por crímenes y no tiene sanciones de EE.UU. en su contra. Pero estaba perturbado por el colapso del país bajo Maduro.

Juan Guaidó, presidente de la asamblea nacional de Venezuela que está liderada por la oposición, y el líder de la oposición Leopoldo López, reciben a simpatizantes durante el levantamiento del 30 de abril. (Cristian Hernandez/AFP/Getty Images)

Desde noviembre, Omaña también había estado en contacto con oficiales estadounidenses, de acuerdo con Omaña y oficiales de EE.UU. Más recientemente, había establecido contacto regular, incluso una creciente amistad, con el líder de la oposición Leopoldo López, el más famoso preso político de Venezuela y mentor de Guaidó.

Omaña estaba nervioso de enfrentarse a Figuera.

“Era el tercer hombre más poderoso del país”, dijo, sentado junto al general en Bogotá la semana pasada en una cachucha negra Top Gun y zapatos de Yohji Yamamoto. “Podría haberme arrestado y ya”.

Figuera estaba en el radar de los americanos. Sanciones congelaron sus propiedades en EEUU—que dijo que no tiene—y se le prohibió a americanos hacer negocios con él. Oficiales americanos han dicho públicamente que a los leales a Maduro que se voltearan se les podría levantar las sanciones.

Omaña y Figuera comenzaron a hablar como en un juego de gato y ratón, cada uno intentando descubrir qué sabía y quería el otro.

“Le dije: ‘dime algo que yo no sepa’”, dijo Figuera.

Omaña le comenzó a hablar del plan de oposición que aún estaba en construcción.

“Hablamos de Sudáfrica y Mandela. Y eventualmente hablamos de un plan inicial, una ley de reconciliación. Convencer a Maduro de irse”.

“Yo le dije que estaba listo para ver salir a Maduro”, dijo Figuera.

“Y yo dije, ‘Sí, estás viendo el tablero de juego pero no estás jugando’”, dijo Omaña. “Y eso como que rompió el hielo…¨

“Y ahí comenzó la conspiración”.

Un plan para voltear al Tribunal Supremo de Justicia

En ese momento, otro grupo de conspiradores ya había de hecho florecido.

En febrero, miembros de un grupo de empresarios venezolanos, incluyendo el magnate Raúl Gorrín, que fue sancionado por Washington y procesado por cargos de lavado de dinero, abordaron a los americanos con un plan. La clave: voltear a miembros leales del gobierno de Maduro, incluyendo el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno.

Los hombres fungieron como interlocutores entre la administración y miembros del régimen, y estaban ansiosos de mejorar sus situaciones con Estados Unidos, a donde estaban acostumbrados a enviar a sus hijos a estudiar y a sus esposas a hacer compras de fin de semana.

De acuerdo con un oficial de la administración de Trump, les dijeron que si eran exitosos, algunas sanciones como las prohibiciones de viajar a EE.UU. podrían ser revertidas. La administración no podía intervenir con el Departamento de Justicia para levantar cargos pero podría enviar una recomendación a favor de los que cooperaran.

“Lo único que podemos hacer es argumentarlo al DOJ”, dijo el oficial que, como otros, hablaron en condición de anonimidad para poder discutir políticas sensibles.

Gorrín no respondió a una solicitud de comentario.

Los empresarios estaban trabajando en convencer al jefe del Tribunal Supremo de Justicia de voltearse contra Maduro. Su plan, de acuerdo con varias personas involucradas: Moreno sacaría una sentencia que recuperaría la autoridad de la Asamblea Nacional controlada por la oposición. La asamblea que ya reconoció a Guaidó como presidente interino. Maduro sería forzado a salir.

Oficiales de Washington estaban siendo informados regularmente del progreso de la conspiración, según algunas personas involucradas en la situación, y estaban ofreciendo “consejos” sobre próximos pasos. Pero la conspiración per se, dijeron oficiales de EE.UU. y venezolanos que participaron, fue “hecha en casa” en Venezuela.

Moreno se quedaría como jefe de justicia en un gobierno transicional. Pero personas involucradas en las conversaciones dicen que Moreno también estaba pidiendo decenas de millones de dólares para “asegurar” votos en la corte y crear su propia red de seguridad. Figuera dijo que interceptó conversaciones de Whatsapp que indicaban que el total de efectivo que pedía Moreno llegaba a los $100 millones de dólares.

Uno de los empresarios involucrados en la oferta dijo que los oficiales de EE.UU. sabían del soborno. Dijo que los americanos no aprobaron la idea, pero tampoco la rechazaron.

Dos miembros de alto rango del gobierno de EEUU lo negaron. Fue solamente después de que el levantamiento del 30 de abril se disipara, uno dijo, que Washington supo sobre la demanda de Moreno de dinero.

Hoy, dicen, dependen menos de interlocutores, y han estado avanzando en establecer contactos más directos dentro del régimen.

Hezbollah, ELN y el lavado de dinero

Después de su reunión con Omaña, Figuera sintió un rayo de esperanza. Había trabajado por años en inteligencia militar. Pero su nuevo trabajo como jefe del SEBIN, dijo, había abierto sus ojos al alcance de la podredumbre dentro del gobierno de Maduro.

“Nunca vi la situación del país y la corrupción del gobierno tan de cerca como la vi en mis últimos seis meses”, dijo. “Entendí que Maduro es la cabeza de una empresa criminal. Su propia familia está involucrada”.

Figuera había comenzado a investigar a una compañía creada por un asistente del hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, que tiene 29 años. Había establecido un monopolio comprando oro de mineros artesanales al sur del país a precios de vaca flaca, para venderlo a precios elevados al Banco Central. Figuera estaba preparado para llevar la información a Maduro pero, dijo, un oficial cercano al presidente le recomendó no hacerlo.

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El Gen. Manuel Ricardo Cristopher Figuera fotografiado en una ubicación desconocida tras su llegada a EE.UU. el 24 de Junio de 2019. (Josh Ritchie/For The Washington Post)

Figuera dijo que comprobó casos de lavado de dinero que involucraban al entonces vicepresidente Tareck El Aissami, que es ahora el ministro de industrias de Maduro y que ha sido sancionado y culpado en Estados Unidos de narcotráfico. El Aissami ha negado públicamente las alegaciones. Ni él ni los otros oficiales nombrados por Figuera para este artículo respondieron a solicitudes de comentario enviadas al ministerio de comunicaciones. The Washington Post no pudo confirmar las alegaciones de Figuera independientemente.

Figuera dijo que obtuvo inteligencia que indicaba que grupos irregulares estaban operando en Venezuela bajo el brazo protector del gobierno, entre ellos miembros del grupo guerrillero colombiano ELN, activo en áreas mineras en el estado sur de Bolívar, prometiendo proveer una primera línea de defensa en caso de una invasión a Venezuela.

Dijo que obtuvo inteligencia de que Hezbollah tenía operaciones en Maracay, Nueva Esparta y Caracas, aparentemente ligado a negocios ilícitos para financiar operaciones en el Medio Oriente.

“Descubrí que los casos de narcotráfico y de guerrillas no debían ser tocados”, dijo.

Raúl Castro en el teléfono

Pero las operaciones internas del gobierno disfuncional dividido entre oficiales en guerra eran lo que le causaban el más grande desespero.

Recordó una reunión con Iris Varela, la ministra de prisiones de Maduro, y Vladimir Padrino López, su ministro de defensa. Varela estaba pidiendo 30.000 rifles para inaugurar su propio ejército privado.

“Dijo que tenía entrenados a varios prisioneros”, agregó Figuera. “Que ella era su comandante”.

Maduro mientras tanto confiaba su seguridad personal en 15 a 20 cubanos. Algunos eran guardias militares, Figuera dijo. Pero tres cubanos, “los psicólogos” eran asesores especiales que analizaban los discursos de Maduro y su impacto en el público.

Figuera se reunía con Maduro varias veces a la semana, con el gabinete. Pero cuando solicitó una reunión privada con él este año, entendió que tenía que pasar por “Aldo”, un cubano.

“Y yo dije, ‘¿ya va cómo?’. Yo soy su jefe de inteligencia y tengo que pasar por un cubano para poderme reunir con él?”

Apagones paralizaron el territorio venezolano en marzo. Figuera y otros oficiales estaban en una reunión con Maduro cuando Raúl Castro llamó. Maduro agarró el teléfono y se fue a una esquina del cuarto para hablar con el expresidente de Cuba.

Cuando terminó la llamada, Figuera dijo, Maduro parecía aliviado. Castro había prometido enviar un equipo de técnicos cubanos para ayudar a resolver el problema.

“Raúl era como un asesor para Maduro”, dijo Figuera. “Si estaba en cualquier reunión, podía ser interrumpida si Castro llamaba”.

En abril, Figuera envió un mensaje a Maduro en un maletín. Sólo Maduro y él sabían la clave. En la carta describió la situación del país como deplorable y le sugirió que llamara a elecciones.

Maduro le envió un mensaje de texto al día siguiente.

“Me llamó cobarde. Derrotista”, Figuera dijo. “Ése fue el punto de quiebre, tenía que actuar”.

‘Maduro estaba muy nervioso’

En los días después de la visita de Omaña, Figuera comenzó a reunirse con el principal aliado de Omaña en la oposición. Desde 2014, Leopoldo López había estado entre casa por cárcel y una celda. Obtener acceso no fue un problema; como jefe del SEBIN, Figuera era su carcelero.

Figuera supo del plan del levantamiento del 1° de mayo. Moreno sacaría una sentencia reconociendo los poderes de la Asamblea Nacional. Padrino, ministro de defensa, apoyaría la sentencia y forzaría a Maduro a salir.

Según Figuera, los conspiradores se pusieron nombres en código. Figuera, un afro-venezolano, era la “Pantera negra”. Omaña era “Superman”. Mauricio Claver-Carone, el director para Latinoamérica del Consejo de Seguridad Nacional, era “Comeniños”.

Pero se acercaba el 1° de mayo y Figuera comenzó a preocuparse. En una reunión el 23 de abril en la mansión de Moreno en Caracas, el jefe de justicia parecía dubitativo. Sorprendió a Figuera y a Omaña sugiriendo que él, en vez de Guaidó, debía ser presidente.

El 27 de abril, Figuera se encontró con Moreno y Padrino en la casa de Padrino.

“Fue una conversación corta”, dijo Figuera. “Ellos se miraban el uno al otro. Estaban nerviosos”.

Figuera llamó a Padrino al día siguiente para asegurarse a sí mismo que el jefe de defensa seguía dispuesto. Pero Padrino estaba viendo la película de “Avengers: Endgame” en el cine, dijo, y “no quería hablar”.

Ni Moreno ni Padrino respondieron a solicitudes de comentario.


El Ministro de Defensa Vladimir Padrino López ofrece un discurso en Caracas en febrero con los retratos de Simón Bolívar y Hugo Chávez de fondo. (Yuri Cortez/AFP/Getty Images)

Oficiales de la oposición han dicho que adelantaron la fecha de la operación un día porque obtuvieron información de que Guaidó podía ir preso. Pero Figuera dijo que él fue el que aceleró el cronograma. El 29 de abril, Figuera dijo, supo que los temidos colectivos de Maduro estaban preparando un ataque “sanguinario” en contra de la protesta del 1° de Mayo.

Le informó a Padrino del nuevo cronograma.

“Loco”, le respondió Padrino. “¿Y la sentencia? ¿Cómo lo vas a hacer?”

“Pendiente. Eso viene”, Figuera respondió. “Si no el 1° de mayo va a ser fuerte… Hay que movernos rápido”.

Figuera y el resto de los conspiradores dicen que recibieron confirmación de que Moreno estaba listo para sacar la sentencia el 30 de abril. Pero después de que vio el escepticismo de Padrino, comenzó a hablar con otros líderes militares, insistiendo que el plan tenía que adelantarse. Y se adelantó, pero en las horas tempranas de abril 30 también comenzó a derrumbarse.

Guaidó firmó un indulto para liberar a López de su casa por cárcel. Guaidó y López hicieron su aparición triunfante en la madrugada al lado de la base militar de La Carlota en Caracas, donde llamaron a la gente a unirse.

Figuera comenzó a moverse por Caracas para ver quién se estaba uniendo.

Su teléfono sonó. Era su jefe.

“Maduro estaba muy nervioso”, dijo Figuera. “Me preguntaba una y otra vez: ‘¿qué es lo que está pasando?’”.

Finalmente como a las 6:30 de la mañana, Maduro le dijo a Figuera que se presentara en la prisión del Helicoide.

Dijo que llamó a su esposa y le dijo que iba a tener que entregarse.

Todavía un chavista de corazón

Barbara Reinefeld, la esposa de Figuera, estaba con su familia en Miami cuando sonó su teléfono inteligente. Su esposo le contó del fallido plan y sobre la orden final de Maduro.

Ella insistió que no se entregara. Que cruzara la frontera.

Dos meses antes, Reinefeld había sido contactada por dos personas que dijeron que eran del FBI, durante un viaje a San Juan, Puerto Rico. La entrevistaron, dijo, y le proporcionaron un sistema de comunicación encubierto. Figuera bendijo el canal directo, dijo, pero no tuvo personalmente comunicación directa con los americanos.

Pero después de la llamada de su esposo el 30 de abril, a Reinefeld la contactaron venezolanos en Miami, uno de ellos primo de Guaidó. Un oficial de la administración de Trump sabía sobre el levantamiento, dijeron, y había ofrecido reunirse con ella en Washington.

Voló a Washington el 1° de mayo y recibió confirmación de que su esposo estaría seguro cuando llegara a Colombia. Figuera, contactando a militares en la zona, escapó del país, llegando a la ciudad fronteriza de Cúcuta el 2 de mayo, donde lo recibieron miembros del servicio secreto colombiano.

Al día siguiente se reunió en Bogotá con oficiales de EE.UU.

Moreno, Padrino y otros oficiales leales a Maduro han alegado públicamente que no fueron parte de la conspiración. Dos días después del 30 de abril, Padrino, al lado de Maduro, pareció sugerir que la oposición había intentado “comprarlos”.

“No nos vengan a comprar con una oferta falsa… como si uno no tuviera dignidad”, dijo. Aparentemente refiriéndose a Figuera, dijo: “Esos que han caído en vender sus almas dejan de ser soldados. No pueden estar entre nosotros”.

Menos de una semana después de su llegada a Colombia, las autoridades oficialmente levantaron las sanciones en contra de Figuera.

Figuera dice que sus primeras reuniones e interrogatorios con oficiales han sido complicados. Ha reconocido a Guaidó como presidente legítimo, pero sigue siendo, de corazón, chavista. Él y otros temían que su vida estaba bajo amenaza de guerrillas colombianas alineadas con el gobierno venezolano. La semana pasada, Omaña aterrizó en Bogotá para ayudar a negociar el pasaje seguro de Figuera a Estados Unidos.

Figuera es producto del gobierno socialista que ha servido por años. Dice que se arrepiente de algunas de sus acciones, pero no todas, bajo él.

“Si yo te dijera que soy la Madre Teresa de Calcuta, no me tomarías en serio. Sería sospechoso”, dijo.

Felipe González regaña a Juan Guaidó desde Madrid por Daniel Gómez – ALnavío – 24 de Junio 2019

Fue un regaño y también una lección. De uno que ejerció como Presidente 14 años, a otro que es mandatario encagado desde hace apenas seis meses. Un regaño y una lección de un “viejo político”, como se define Felipe González, de 77 años, a otro joven como Juan Guaidó, de 35.

“Ruego a Guaidó que no señale un día D y una hora H para que se produzca algo” / Foto: ALN
“Ruego a Guaidó que no señale un día D y una hora H para que se produzca algo” / Foto: ALN

El cantante Bertín Osborne, moderador en el diálogo que mantuvieron el escritor Mario Vargas Llosa y el expresidente español Felipe González en el Foro Atlántico celebrado este lunes en Madrid, hizo suya la frustración que sienten muchos venezolanos con la siguiente pregunta.

– Estamos tremendamente preocupados por Venezuela. Es un sinvivir. Vemos cómo la gente se harta, vuelve a las calles, mueren unos cuantos y, de repente, todo vuelve a una normalidad horrorosa. ¿Por qué hay euforia y optimismo cuando parece que todo va a caer, pero todo vuelve a estar como estaba antes de las marchas? ¿Por qué hay esos altos y bajos en la situación venezolana?, preguntó Osborne.

González fue quien respondió. Y, de paso, dejó un regaño y una lección para el Presidente Encargado de Venezuela, Juan Guaidó. Un regaño y una lección de uno que fue Presidente 14 años, a otro que lleva siendo mandatario encargado seis meses. Un regaño y una lección de un “viejo político”, como se define González, de 77 años, a otro nuevo como es Guaidó, de apenas 35. Un regaño y una lección desde lejos porque uno está en Madrid y el otro en Caracas.

– Ruego a Guaidó que no señale un día D y una hora H para que se produzca algo. Un señalamiento produce frustración porque parece que, si algo no pasó, es que no pasará. Esto es un proceso y hay otras iniciativas sobrevenidas, comentó González.

El 23 de febrero y el 30 de abril son fechas que quedarán grabadas a fuego en la retina de los venezolanos. El primero porque fue el día que marcó Guaidó para la entrega de ayuda humanitaria desde la frontera con Colombia. Una ayuda que nunca entró, pese a las altas expectativas generadas por el mandatario y su equipo.

El 30 de abril fue el fallido alzamiento contra Maduro. Fue el fallido plan de la Operación Libertad que Guaidó decidió adelantar 24 horas para tomar por sorpresa al régimen. No ocurrió tal cosa y lo único reseñable de aquella operación fue la liberación de Leopoldo López, ahora huésped en la residencia del embajador español en Caracas, Jesús Silva.

Entrevista con Juan Guaidó: «Yo soy el primer interesado en aclarar lo que ha sucedido en Cúcuta con el dinero» por Gabriela Ponte – ABC – 21 de Junio 2019

Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela
Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela – Efe

El presidente encargado de Venezuela sale al paso de las presuntas irregularidades en las donaciones para apoyar a los militares disidentes

Salir a dar la cara en menos de 24 horas fue la primera señal de que el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, no iba a dejar pasar por alto el polémico artículo publicado que denunciaba un entramado de corrupción en Cúcuta. El digital «Panam Post» publicó una información donde daba cuentas del supuesto desvío de fondos por 90.000 dólares por parte de los dos representantes de Guaidó encargados de coordinar el tema de los militares que desertaban del régimen de Nicolás Maduro. Guaidó atiende vía telefónica a ABC después de presentar una de las vertientes del Plan País en la Universidad Metropolitana en Caracas, para aclarar las acusaciones sobre el caso de Cúcuta, la gira política interna y las divisiones dentro de la oposición.

Se ha generado una gran polémica tras las informaciones sobre la malversación de fondos por parte de sus delegados en Colombia. ¿Qué ha pasado con esos fondos? ¿Cuál es la versión oficial del presidente Guaidó?

Como todos saben, hay una emergencia en Venezuela. Hemos estado desde principios de año recogiendo insumos, comida, medicinas para poder atenderla. El 23 de febrero se suscitó una situación inédita con los militares que desertaron a Cúcuta y se pusieron del lado de la Constitución y a favor del cambio en Venezuela. Ellos se han adscrito a un convenio que hicimos con Colombia para regularizar su estatus. Fue un proceso de adaptación rápido porque Acnur y el Gobierno colombiano ayudaron, pero llegó un punto que la situación se saturó porque hay más de 900 militares, en total, más de 1.600 personas si contamos con sus familiares. Esto nos obligó a buscar ayuda para atenderles. Y nos llevó a nombrar a dos personas. Actualmente estamos llevando a cabo una investigación sobre el manejo administrativo de esos fondos, incluso ayer (por el martes) fue a la Fiscalía la investigación colombiana, que incluso solicitamos por lo importante que es para nosotros la transparencia. Yo soy el primer interesado. A estas dos personas las separamos de su cargo y están en proceso de investigación.

Se le ha reprochado que haya tardado mucho en pronunciarse sobre lo que ha pasado en Cúcuta…

Porque es una una investigación que ya está en curso.

¿Qué criterios se siguieron para otorgar la administración de fondos a Kevin Rojas y a Rosana Barrera?

Son dos activistas y estaban en ese momento perseguidos. Forman parte del equipo operativo del estado Táchira. Su función era atender a un porcentaje de entre 104 y 140 militares, cooperar con ellos en su atención: hospedaje y comida.

¿Por qué no eligió a personas con mayor legitimidad, como diputados que viven exiliados en Colombia, y sí a estos dos activistas?

Primero, porque eran funciones netamente operativos; y después, porque los diputados ya tenían otras funciones, en materia de salud, de recaudación, de alimentación…

Se habla de que supuestamente se podrían haber apropiado de 90.000 dólares.

Ese es el manejo total de los fondos destinado a los militares para hospedaje y alimentación. Sobre esa cifra se está haciendo la investigación para que haya absoluta transparencia.

Usted ha afirmado que ese dinero procede de donaciones realizadas por particulares para apoyar la lucha de la oposición.

Exacto.

¿Cuáles son las medidas que ha tomado para esclarecer esta situación?

Retiramos a estas dos personas del cargo, mandamos la investigación a la Fiscalía colombiana, le pedimos a Transparencia Internacional que hiciera una auditoria no solamente del tema de manejo de la asistencia a los militares, si no de todo lo que tenga que ver con la ayuda humanitaria, en general. Estamos en proceso para designar un Contralor especial de cara al cese de la usurpación. También remitimos la investigación a la comisión de contraloría de la Asamblea Nacional venezolana. Hay que diferenciarse de lo que fue el régimen que desfalcó 330.000 millones de dólares.

Un mes y medio después del levantamiento cívico-militar del 30 de abril, ¿puede decirnos que pasó aquel día? ¿Se había realmente negociado la salida de Maduro como se dice?

Desde el 5 de enero (cuando Guaidó fue nombrado presidente de la Asamblea Nacional) nosotros venimos diciendo que vamos a negociar con funcionarios, civiles y militares, que estén de acuerdo con el respeto a la Constitución, con el cese de la usurpación y la celebración de elecciones libres. Para nosotros es importante la presión interna, la calle, la función de las Fuerzas Armadas de cara a la transición. Lo que pasó el 30 de abril es un reflejo de todos esos ingredientes: de Fuerzas Armadas descontentas, de la decisión de Christopher Figuera (responsable del Servicio de Inteligencia Bolivariana), de la gente que salió a respaldar en las calles esa iniciativa de los militares, de funcionarios que quieren ponerse del lado de la Constitución y del cese de la usurpación. Lo que sucedió el 30 de abril fue ejemplo de eso. Y a todas luces faltan más para seguir el proceso de cambio en Venezuela.

¿Pero se había negociado la salida de Maduro?

Ahora hay una transición para el cese de la usurpación para tener elecciones libres. Todavía hay una dictadura. Muchos de los funcionarios y militares que están todavía en esta fase de la Operación Libertad, y estamos trabajando en incorporar muchos más para lograr el cese de la usurpación.

Hay quienes aseguran que la liberación de Leopoldo López de su arreto domiciliario un día antes de los previsto perjudicó lo que estaba previsto para el 1 de mayo.

Los que tienen hoy capacidad de mover tropas militares son los militares. Hoy todavía vivimos en una dictadura. Y mi función como presidente encargado es precisamente reclamar las competencias, entre ellas la de comandante de las fuerzas armadas. Estamos trabajando en eso. Que se pongan del lado de la constitución. Los que toman la decisión a priori de mover a los militares funcionarios son los militares.

¿Por qué su equipo continua en las negociaciones en Oslo aún cuando no se ha llegado a ningún acuerdo?

En estos momentos no estamos en Oslo. Para nosotros el Grupo de Lima, el Grupo de Contacto, EE.UU. e incluso la reunión de Estocolmo son herramientas para la presión internacional. Lo que parece un consenso mundial de que debe haber una solución política al conflicto venezolano. No podemos ver estas negociaciones como cosas aisladas, sería un error de los venezolanos de cara a la salida de Maduro del poder.

¿Es cierto que usted está haciendo campaña política en el interior del país de cara a unas próximas elecciones?

No habrá próximas elecciones sin el cese de la usurpación y para eso debe haber agitación, movilización en la calle y presión ciudadana. Ese es el objetivo de la visita por cada uno de los Estados. Además, los acompañamos en la tragedia cotidiana que estamos viviendo los venezolanos: dos semanas sin repostar combustible, se pierden cosechas, no hay señal telefónica, se va la electricidad dos y tres veces al día.

La Alta Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, llegó ayer a Venezuela para una visita y se espera una reunión con ella y su equipo mañana viernes. ¿Qué le va a transmitir?

Estamos muy contentos de reunirnos con la Alta Comisionada. En el informe preliminar que presentó su oficina hace unos meses ya era muy contundente la visibilización de la crisis humanitaria. Ayer Acnur dijo que la crisis de refugiados de venezolanos en el mundo es la más grave, incluso por encima de Siria. Queremos aproximar soluciones de cara a la violación de derechos humanos, a la crisis alimentaria y de salud, a la persecución política, entre otras cosas.

 

El chavismo lleva a 22 diputados al exilio, la clandestinidad o la cárcel en el último mes por Alonso Moleiro – El País – 18 de Junio 2019

Dirigentes como Richard Blanco, José Guerra o Tomás Guanipa huyen del país por el acoso a la oposición venezolana. El Gobierno libera a Gilber Caro

El diputado opositor Richard Blanco, en 2017.
El diputado opositor Richard Blanco, en 2017. EFE

Mientras el Gobierno de Nicolás Maduro busca nuevos escenarios para el diálogo en Europa y se apresta a atender la visita de la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, el Ejecutivo mueve sus fichas para intentar dejar sin oxígeno a la oposición venezolana en el frente interno y consolidar sus posiciones de poder. Un total de 22 diputados de la Asamblea Nacional –que fue declarada en desacato por el chavismo en 2017–, incluyendo algunos suplentes, han tenido que pedir asilo político en Embajadas, han sido encarcelados o se han exiliado del país. Al mismo tiempo, este lunes el régimen ha liberado al parlamentario Gilber Caro, que había sido detenido el pasado 26 de abril.

Richard Blanco, uno de los 14 diputados vinculados por la justicia venezolana con el plan fallido de la oposición venezolana para forzar la renuncia de Maduro, ha huido este lunes a Colombia tras pasar más de un mes refugiado en la Embajada de Argentina en Caracas. “Nadie me silenciará. Por eso decidí cruzar la frontera”, publicó en su cuenta de Twitter, junto con una fotografía donde se le ve caminando por una trocha, como se conocen a los pasos informales.

Los parlamentarios Tomás Guanipa y José Guerra, de Primero Justicia, y Liliana Hernández, de Un Nuevo Tiempo, también han abandonado el país, después de que la policía política tomara sus residencias. Sobre ellos pende una sentencia judicial por la quedarían desaforados de su inmunidad parlamentaria. El Supremo venezolano aún no ha emitido ningún comunicado oficial al respecto.

Guanipa es secretario general de Primero Justicia y segundo dirigente de este partido después de Julio Borges, su coordinador general, quién se encuentra exiliado en Bogotá y es el representante de Guaidó ante el Grupo de Lima. Guerra es un economista de activa presencia en el Parlamento venezolano. La activista Liliana Hernández mantiene relaciones fluidas con los disímiles sectores opositores y lleva adelante importantes tareas en el área logística.

Poco antes de este embate político, el sistema judicial del chavismo ya había emitido resoluciones en contra de los parlamentarios Juan Andrés Mejías, Sergio Vergara, Carlos Paparoni, Américo de Grazia, María Magallanes y Edgar Zambrano, acusados de estar presentes con López y Guaidó durante la ofensiva de la madrugada del 30 de abril. También ha sido señalado y está siendo buscado Miguel Pizarro, joven y carismático diputado de Primero Justicia, cuyo paradero se desconoce.

De Grazia y Magallanes, militantes de Causa Radical, un partido de izquierda de origen sindical, pidieron asilo en la Embajada de Italia en Caracas. Mejía, secretario político encargado de Voluntad Popular, se encuentra en la clandestinidad. El socialdemócrata moderado Zambrano –de los pocos que mantenía algunas relaciones personales con dirigentes chavistas–, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y militante de Acción Democrática, ha sido llevado a prisión con un polémico procedimiento por el cual su automóvil fue remolcado por una grúa, debido a que se negaba a entregarse a la policía.

En términos más amplios, la lista de dirigentes opositores que han sido reprimidos, encarcelados o forzados a salir del país asciende, de acuerdo con diversas fuentes consultadas, a unas 70 personas. Incluye a personajes tan emblemáticos como Julio Borges, Antonio Ledezma, Carlos Vecchio, David Smolansky, Ramón Muchacho, Juan Requessens y Freddy Guevara; y a los diputados Ismael García, Gaby Arellano, Rosmit Mantilla, Simón Calzadilla, Adriana D’Elia, Dinorah Figuera, Freddy Superlano, José Manuel Olivares y Roberto Marrero, asistente personal de Juan Guaidó.

El acoso del Gobierno de Maduro ha lastimado seriamente la estructura dirigente y el aparato logístico de la oposición venezolana y el Parlamento, si bien algunos de sus miembros sostienen que el cuórum legislativo se mantiene vigente y se puede continuar trabajando en iniciativas políticas.

El juez militar que cazaba a supuestos “traidores” al chavismo fue acusado de “traidor” y ahora comparte la cárcel con sus víctimas por Sebastiana Barráez Infobae – 16 de Junio 2019

El coronel de la Guardia Nacional Ramón Alí Peñalver Vásquez fue enviado a la sede de la DGCIM y expulsado de la Fuerza Armada, sospechado de haber participado en la insurreción del 30A

Ramón Alí Peñalver Vásquez

Ramón Alí Peñalver Vásquez

Cuando el coronel de la Guardia Nacional Ramón Alí Peñalver Vásquez llegó hace una semanas en calidad de detenido a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Caracas, la reacción de oficiales presos fue de protestaMuchos son sus víctimas; están allí porque él los envió a la cárcel siendo Juez Militar. Los custodios debieron trasladarlo a un área distinta de los inmundos sótanos que sirven de cárcel a muchos militares imputados por conspiración contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Peñalver Vásquez fue un verdugo en el Tribunal Militar de Vargas, en el Tribunal Militar 2° de juicio de Maracay (Aragua) y en la Corte Marcial. Ahora cayó en desgracia porque los cuerpos de Inteligencia lo acusan de estar involucrado en los sucesos de la Operación Libertad del 30 de Abril, que lideró Juan Guaidó en las inmediaciones de la base aérea La Carlota.

Le aplicaron al coronel lo mismo que permitió que le hicieran a varios de los militares cuyas causas él sentenció. Lo allanaron sin orden previa, lo detuvieron sin que así lo decidiera juez alguno, lo incomunicaron por unos días, le abrieron un expediente con actas fabricadas. Y para colmo, Nicolás Maduro lo expulsó de la Fuerza Armada y lo degradó “por traición a la patria”.

Lo consideró indigno de pertenecer a la FANB “por haber violentado con su conducta los valores y principios que representan a la institución militar”. El decreto indica que la decisión “implica necesariamente la pérdida del grado y condecoraciones nacionales“.

Le abrieron una investigación penal “a los fines de determinar la existencia de los elementos de modo, tiempo y lugar que permitan precisar el tipo de responsabilidad”. Según consideró Maduro el oficial, junto a un general, fueron contactados por sectores de oposición para llevar a cabo un intento de rebelión el 30 de abril.

 

Casos emblemáticos

Son muchos los expedientes que durante años tuvo en sus manos el ahora coronel Peñalver Vásquez, actuando al servicio de la justicia militar, sin cumplir con los mínimos derechos de los imputados. Como evidencia de eso es el general del Ejército Ángel Omar Vivas Perdomo, quien narra lo que ocurrió la mañana del día miércoles 28 de abril del año 2010. “Luego de haber enfrentado una investigación penal militar que duró más de dos años, me encontraba en el Fuerte Militar Tiuna, en la sala de audiencias de la Corte Marcial de la República, sentado en el banquillo de los acusados escuchando al “Juez” Militar, Mayor de la Guardia Nacional Ramón Alí Peñalver, ordenar llevarme a Juicio Militar en el Consejo de Guerra de Caracas acusándome de haber cometido los delitos militares de insubordinación, desobediencia y falta al decoro”.

Estaba ahí, dice, “por haberme opuesto en el año 2007, cuando todavía era un General en servicio activo, a que Hugo Chávez, primer Procónsul cubano en Venezuela, impusiera el lema cubano “patria, socialismo o muerte” a la entonces FAN venezolana. Por oponerme a lo que fue la punta del iceberg de toda la tragedia que vive Venezuela hoy”.

La historia del general Vivas se resume en que fue detenido, incomunicado, torturado, violentado sus derechos y negado el debido proceso judicial.

Golpe Azul

Peñalver, quien ascendió a coronel de número 46, según resolución 014724 del 29 de junio 2016, manejó otro caso simbólico, el del Golpe Azul, como se llamó a la supuesta planificación de una rebelión donde fundamentalmente participarían oficiales de la Fuerza Aérea Militar y que se habría planificado el 12 de febrero de 2015.

El 12 de enero de 2017 los coroneles José Lucindo De LaCadena Toledo y Ramón Alí Peñalver, así como el Tcnel. (AV) Willelvis Soto, como jueces del Tribunal Militar Segundo de Juicio Accidental de Maracay, sentenciaron a cinco militares y tres civiles, señalados de participar en ese supuesto golpe de Estado contra Nicolás Maduro.

De cinco a ocho años de prisión fueron condenados los primeros tenientes Henry Javier Salazar Moncada, Carlos José Esqueda Martínez, Petter Alexander Moreno Guevara, Ricardo José Antich Zapata y Luis Hernando Lugo Calderón, por los presuntos delitos de instigación a la rebelión y contra el decoro militar.

Además de tres civiles: Pedro Rafael Maury Bolívar, taxista, Luis Rafael Colmenares Pacheco, cajero de banco, y Jesús Enrique Salazar Mendoza, carpintero.

Hay jueces, fiscales y defensores públicos militares que actúan desde el poder con la mayor crueldad, sin respeto por la carrera, la libertad, la familia, los bienes o simplemente los derechos de los militares detenidos, sintiéndose protegidos porque obedecen los caprichos del poder de turno, sin asumir que en un escenario como el que vive Venezuela con la administración de justicia, cualquier día puede caer bajo sospecha y entrar en la misma centrífuga que antes ayuda a mantener en funcionamiento.

La revolución es un trapiche que va exprimiendo y desechando personas. No importa cuánto le sirvan, aunque lo hagan por años, basta una sospecha para entrar en desgracia y el victimario se convierte en víctima como ha sucedido con el juez Peñalver Vásquez.

Los militares de Venezuela prefieren el acuerdo político pero pueden perder la paciencia por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 17 de Junio 2019

¿Qué es lo que sostiene a Maduro en el poder? No hay quien dé otra respuesta que no sea ésta, la Fuerza Armada. Cierto, pero qué hace que la Fuerza Armada se mantenga al lado de Nicolás Maduro, que lo respalde, que lo apoye. Un diputado de Venezuela, de los más destacados del espectro opositor, ofrece esta respuesta. Que los militares no quieren dar el golpe de Estado. No quieren esa vía. No quieren volver a esa fórmula. Les aterra verse en esta foto: la de la Junta Militar. Prefieren la salida política.
Los militares venezolanos prefieren la salida política a dar un golpe de Estado / Foto: FANB
Los militares venezolanos prefieren la salida política a dar un golpe de Estado / Foto: FANB

El parlamentario mira hacia atrás. Hacia la megaconspiración del 30 de abril. La que fracasó para echar a Maduro del poder. Algunos militares se inclinaban por la fórmula planteada desde el Tribunal Supremo de Justicia. Una sentencia que dictara el cese de funciones de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y de allí en adelante se desencadenaban los eventos que terminarían con Maduro fuera del país. Pero todo terminó mal. Y porque terminó mal, ahora tienen el antecedente de lo que no se debe hacer.

Señala el diputado que la Fuerza Armada prefiere la salida política. La negociación. Y esto Cuba lo sabe. Y esto explica por qué Cuba aparece hoy en casi todos los esfuerzos porque se logre un acuerdo. Cuba interpreta que si no se llega a un pacto político, los militares pueden perder la paciencia. Hay condiciones para que la pierdan.

El diputado señala. La clave está en el discurso del general Vladimir Padrino López. Es verdad que Cuba actuó. Es verdad que Rusia actuó. Es verdad que los rusos le dieron garantías a Maduro. Y que el intermediario del mensaje ruso fue Padrino López, el factor de Moscú dentro del poder que controla a Venezuela. Pero eso no fue lo determinante. Rusia son palabras y promesas. Y la Fuerza Armada posee lo concreto, las armas, el Ejército, “los hierros”, los componentes. Lo que hizo reflexionar a Padrino López y al resto de los militares fue la puesta en escena de la operación. Fue el desarrollo de los acontecimientos. Padrino López calificó aquello de muchachada. Y lo repitió varias veces. Una muchachada es algo que no es serio. Es una aventura. Y tiene que ver con Juan Guaidó. Y tiene que ver con Leopoldo López. Por la forma como aparecieron y actuaron.

La expresión del general, que también es ministro de la Defensa, es un mensaje directo a Guaidó y a López. Esto señala el diputado: Padrino López les está diciendo que no son confiables. El régimen siempre ha visto a Guaidó como un muchacho, y así lo considera y se ha referido sobre él, Nicolás Maduro.

Señala el diputado que la Fuerza Armada prefiere la salida política. La negociación. Y esto Cuba lo sabe. Y esto explica por qué Cuba aparece hoy en casi todos los esfuerzos porque se logre un acuerdo. Cuba interpreta que si no se llega a un pacto político, los militares pueden perder la paciencia. Hay condiciones para que la pierdan.

Por ello, señala el diputado, la Fuerza Armada está forzando una salida política, y de allí que se asegure que los militares le solicitaron a Maduro que negocie. La Fuerza Armada, puntualiza, apoya la negociación que comenzó en Noruega y apoya lo que esta semana se dio en Estocolmo. Todo eso, antes que el golpe. No quieren la palabra junta militar. No quieren esa foto.

¿Está Juan Guaidó tan debilitado como dicen? por María Teresa Romero  – PanamPost – 14 de Junio 2019

Después del 30 de abril, no son pocos los que aseguran que Guaidó ha fallado. No obstante, la ardua lucha por la libertad de Venezuela está lejos de haberse estancado

Juan Guaidó en Charallave, Venezuela. (Foto: EFE)

Muchos dentro y fuera de Venezuela piensan que luego del fallido levantamiento cívico militar del pasado 30 de abril, el gobierno del presidente encargado Juan Guaidó quedó tan debilitado y el régimen usurpador de Nicolás Maduro tan fortalecido, que  la lucha democrática se estancó, mientras que la dictadura mafiosa se entronizó. No obstante, a mi modo de ver, esta es una lectura limitada y estática, que no toma en cuenta  la compleja y muy dinámica situación venezolana actual que tiende más bien a favorecer, pese al revés táctico de abril, al proceso de cambio emprendido en enero de este 2019.

Es cierto que el dictador Maduro continúa en el poder, que el ansiado quiebre militar dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas no ha sido sustancial, y que las fuerzas de seguridad oficialistas –que cuentan con gran apoyo cubano-  están  utilizando  hoy más que nunca la represión en contra de los mismos militares que se les han volteado, así como hacia los líderes cívicos y políticos democráticos. Según la prestigiosa ONG Foro Penal, actualmente  hay 773 presos militares, políticos y de derechos humanos en  las cárceles venezolanas, muchos de ellos con visibles señas de tortura de todo tipo.

En particular, Maduro ha ido en contra de los integrantes demócratas de la Asamblea Nacional. De hecho, al momento de escribir estas líneas aún se desconoce el paradero del primer vicepresidente de la AN, Edgar Zambrano, secuestrado el 8 de mayo por el Servicio Bolivariano de Inteligencia  Nacional (Sebin), ente que llevó a cabo la acción valiéndose de una sentencia del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia, y luego refrendada por la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente.  A través de estos organismos al servicio absoluto del régimen,  se continúa allanando la inmunidad parlamentaria de diputados. En la actualidad, al menos 31 diputados han sido obligados a abandonar su curul y se encuentran encarcelados o en la clandestinidad, en el exilio o desaparecidos.

Es obvio que el régimen busca acabar con la base legítima del gobierno encargado pero sin meter preso a su presidente Juan Guaidó, al menos por ahora.  Por eso,  incluso, ha lanzado la propuesta de adelantar las elecciones parlamentarias que oficialmente corresponden para el 6 de diciembre de 2020.

No obstante lo anterior, ni Nicolás Maduro y su dividida cúpula militar están tan fuertes como parece, ni el gobierno del presidente (E) Juan Guaidó está tan débil como hacen creer los del régimen y también muchos interesados de la oposición.  Por el contrario: al menos tres factores del contexto nacional tienden  a favorecer la posición del presidente Guaidó y a debilitar la del dictador Maduro. Estos factores, estrechamente vinculados entre sí, son los siguientes.

La economía está en el suelo y no deja de deteriorarse

Para los economistas, «la contracción de la economía venezolana es inédita, es raro ver un país con una contracción así sin haber pasado por una guerra o desastre natural».  Tomemos cifras del propio Banco Central de Venezuela (BCV)  que es una  institución al servicio absoluto de Nicolás Maduro y que por más de tres años no había publicado ninguna cifra económica y que en días recientes lo hizo, según dicen expertos,  presionado por Rusia y China que buscan que el régimen emprenda reformas económicas en virtud que la profundización de la crisis venezolana afectará  no solo sus intereses, sino también los de sus clientes regionales. Solo con el apoyo del FMI podrían cobrar sus deudas.

El reciente informe del BCV admite que en Venezuela ha ocurrido una catástrofe económica de magnitudes colosales que, además, se ubica antes del inicio de las sanciones comerciales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos a la industria petrolera venezolana. Así, ese informe indica que entre el tercer trimestre de 2013 y el tercer trimestre de 2018 la producción total del país cayó en 52 %, el sector petrolero se contrajo en 47,4 %, la industria 76,2 %, la construcción 95% y el comercio 79 %. Y por otra parte la tasa de inflación pasó de 181 % en 2015 a 130 000 % en 2018.

Aun cuando estas cifras siguen siendo maquilladas y difieren de manera significativa de las que presentan entes como el FMI o la AN venezolana, demuestran que sigue en marcha el estrangulamiento financiero al régimen que, diga lo que diga, sí le importa y le es necesario para mantenerse en el tiempo.

El catastrófico deterioro social aumenta  y por ende el descontento popular

El impacto de la crisis  económica es devastadora en la sociedad venezolana y en especial en los más vulnerables. Tomemos como ejemplo solo el caso de los niños. Los expertos insisten en que  el país está en riesgo de perder una generación y hasta hablan de genocidio infantil. Señalan que la crisis ha afectado la formación de los niños, generando malnutrición, pobreza, abandono y en varios casos su muerte.  Solo entre 2014 y 2015 murieron 290 niños y a inicios del presente junio murieron 6 niños en el hospital de niños J M de Los Ríos, el más grande hospital público de Caracas, mientras esperaban trasplantes de médula ósea.

En las últimas semanas, el deterioro económico y social del país se ha ahondado de manera alarmante porque el régimen castrochavista ha casi inmovilizado al país con fallas en el suministro de gasolina. La empresa estatal PDVSA mantiene cerradas más de 500 estaciones por falta de combustibles. La escasez de gasolina y también de gas ha agudizado la emergencia humanitaria, que de por sí es ya bastante compleja,  y está impactando el transporte y la comida. Los que visitan el interior del país reportan pueblos fantasmas, donde cada vez son más escasos los lugares para comprar comida y donde casi no transitan vehículos.  En todo el país se incrementó el caos en el transporte público por la falta de unidades en circulación. Lo más preocupante es que según los propios trabajadores de Petróleos de Venezuela, las existencias de gasolina se agotarán en un mes.

Y en su afán de esconder esta y otras situaciones de deterioro y emergencia social, Maduro continúa cerrando medios de comunicación, censurando periodistas, y limitando cada vez más  la conexión a internet donde ya existe un bloqueo sistemático.  Al tiempo, se ha detectado una fuerte corriente de  desinformación y manipulación de noticias por las redes sociales. El oficialismo ha aumentado considerablemente en las últimas semanas la  ofensiva propagandista y de noticias falsas en contra de la oposición y del gobierno del presidente Guaidó.

A pesar de todo lo anterior,  Guaidó continúa firme movilizándose por toda Venezuela bajo la llamada Operación Libertad y la gente, desesperada, acude en masas a los mítines y concentraciones. Es impresionante. Las actividades continúan en particular en el interior del país,  pese a que las circunstancias antes descritas han mermado la capacidad de movilización  del propio Guaidó y su equipo, así como la de la población en general. Pero es que el pueblo se encuentra muy descontento y ven a Guaidó como  el único líder que es capaz de  revertir la situación de una forma pacífica. Ello quedó evidenciado en las más recientes encuestas de opinión pública.

De acuerdo al sondeo de junio de la encuestadora Datanalisis, la evaluación negativa sobre Maduro creció hasta el 84,1 % en mayo de este año.  En cuanto a popularidad, mientras la de Maduro apenas alcanzaba el 9,4 % en abril, la de Guaidó pasó de un 37,3 % en febrero a un 40,8 % en abril. Es más, ante la pregunta «si se convocaran nuevas elecciones presidenciales el próximo domingo, ¿por quién votaría?”, la compañía reveló que en febrero el 77,2 % de los encuestados elegiría a Juan Guaidó contra un 22,8% por Maduro. Pero ya para el mes de abril, la situación se habría incrementado a favor de Guaidó y un 81,2%  de los encuestados votaría por él.

 La situación militar tiende a complejizarse

Los propios sucesos del pasado 30 de abril cuando sucedió el fallido levantamiento cívico-militar para la salida de Nicolás Maduro del poder, ponen de manifiesto que las divisiones dentro de la cúpula cívico-militar que sostiene al régimen son fuertes aunque aún no se haya dado una ruptura aún entre ellas. Y cada día salen a la luz pública más evidencias de que en esa conspiración contra Maduro participaron altos oficiales y civiles del régimen.

En esa operación fallida actuaron gente supuestamente tan leal a Maduro como Manuel Ricardo Christopher Figuera, el general del Sebin que actualmente se encuentra escondido en Colombia y que es buscado por el régimen por haber puesto en libertad al líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López. Desde Colombia, por cierto, este general no sólo ha puesto en evidencia la situación de descontento y fragmentación que vive el sector militar y ha asegurado  que  continúa existiendo lo que llama una «megaconspiración» contra el madurismo, sino que también le ha dicho públicamente  al ministro de la Defensa,  Vladimir Padrino López, que es ya la hora de actuar para la reconstrucción del país, y la gobernanza y  reordenamiento del Estado. Apelando al liderazgo militar de López, le  ha solicitad que dirija el proceso de la transición democrática dada su importante influencia en los soldados en todos los grados.

Por otra parte, la persecución,  prisión e inhumana  represión y tortura que ha emprendido Maduro contra los militares tras el levantamiento del 30A, ha causado mucho malestar en ese sector. Varios han huido y otros han  desertado. El más reciente caso fue el del general de división (Av) Carlos Antonio Seijas García,  ex Director del Centro de los Servicios Logísticos de la Defensa Aeroespacial Integral de la Fuerza Aérea Venezolana.

La  situación militar es, pues, otro factor que está perjudicando a Maduro  y no por casualidad  este último mes les ha otorgado a los militares mayores beneficios y públicamente les ha solicitado lealtad. Y tal vez por esa incierta y compleja realidad militar es que el gobierno actual de Cuba ha invitado a la isla  esta primera semana de junio a Diosdado Cabello. ¿No será, como ya advierten algunos analistas que los cubanos están pensando en sustituir a Maduro por Cabello para así garantizar  la permanencia de la revolución venezolana?

La presión externa sigue y se fortalece

Pese a la sorpresa inmediata, después del 30 de abril el cerco de presión internacional diplomático en torno a Maduro se ha fortalecido, y esto constituye un factor fundamental cuando no se cuenta con la fuerza de las armas. Si bien esos sucesos de abril no dieron al traste con Maduro, sí sirvieron para demostrarle al mundo que la naturaleza totalitaria y criminal del régimen (y sus vínculos con Cuba, Rusia y China, entre otros) es más fuerte de lo que se pensaba. Ello está obligando a una mayor actuación política y diplomática por parte del gobierno de los Estados Unidos y de los demás aliados de Guaidó.

Lo anterior quedó demostrado en la más reciente declaración del Grupo de Lima, mucho más contundente que todas las anteriores (y recordemos que las declaraciones no son meras palabras, sino que conllevan compromisos),  así como en  las diversas conversaciones entre actores claves e intentos de mediación como el de Oslo. En todos ellos ha salido favorecida la posición política del presidente encargado  en cuanto a la ruta trazada (no puede haber elecciones presidenciales sin la salida de Maduro del poder). Tanto así que hasta el Grupo Internacional de Contacto –con una posición diferente y alineada a la del madurismo- se ha venido aproximando a la del Grupo de Lima.

La ardua lucha por la libertad de Venezuela, pues, está lejos de haberse estancado y a su nueva etapa (es decir, después del 30 de abril) Juan Guaidó llega mejor posicionado de lo que creen o desean algunos.

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