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Verdugos con toga por Trino Márquez – La Patilla – 7 de Septiembre 2016

ThumbnailTrinoMarquezLa respuesta del régimen ante su aislamiento e impopularidad, puestas de manifiesto con la fenomenal marcha del 1-S y el cacerolazo en Villa Rosa, ha sido en tres planos distintos y complementarios.

El primero es el bufo. Aquí la cómica va desde la negación de la grandiosidad de la concentración hasta la revelación de golpes de Estado fantasiosos. Sin que se le moviera un músculo de la cara, José Vicente Rangel trazó la línea: no había más de 30.000 personas. Entrar a discutir sobre la cifra carece de sentido. Convierte al interlocutor en un lunático que gira en la misma esfera del negador. Si apenas se movilizaron unos cuantos miles de ciudadanos, ¿por qué los rojos no convocan el referendo revocatorio ya para terminar de liquidar la oposición? Su triunfo les garantizaría eternizarse en el poder. Así de fácil. Se nota la manipulación. Los golpes develados representan el otro lado caricaturesco del sainete. Según el guion, sectores radicalizados de la MUD intentaban derrocar al Gobierno sin la participación de los militares –¡verdadero milagro!-, con un fusil de alta precisión y unas cuantas municiones. El campamento desde el cual se incursionaría en Miraflores se encontraba a quinientos metros del palacio de gobierno. Semejantes majaderías las dijo el ministro Néstor Reverol sin ningún rubor, en rueda de prensa el viernes 2 de septiembre.

Este lado burlesco de la historia tiene un vértice trágico: la represión desaforada. La paranoia del régimen se ha traducido en una cacería contra dirigentes opositores. La jauría está formada por los miembros del Sebin y otros cuerpos de seguridad del Estado. La víctima preferida es la militancia de Voluntad Popular. A Daniel Ceballos, Yon Goicoechea y Léster Teledo, este último clandestino, se les ha aplicado ácido. Al grupo hay que añadir a Francisco Márquez y a Gabriel San Miguel, secuestrados desde hace varios meses. El objetivo consiste en pulverizar una joven organización con arraigo popular, cuyo fundador y líder emblemático, Leopoldo López, fue condenado a catorce años de prisión. La onda represiva alcanzó a dirigentes de otras organizaciones: Carlos Melo, Avanzada Progresista, y al editor de Reporte Confidencial, Braulio Jatar Alonso, a quien se le cobra el haber cumplido con su obligación de periodista: informar y mostrar con videos lo ocurrido en Villa Rosa, donde Nicolás Maduro fue acorralado por unas señoras armadas de cacerolas vacías, pues comida no se consigue en Margarita. El patético espectáculo brindado por el primer mandatario a pocos días de la Cumbre de los No Alineados, evidenció de nuevo la penosa condición de un gobernante despreciado por el pueblo y desconectado de todo contacto con la realidad. Difícil va a resultarles a los gobernantes de los No Alineados tomarse una foto con un personaje tan desacreditado, que ni siquiera ha podido asumir la presidencia, meramente protocolar, de Mercosur.

El tercer plano de la respuesta se expresa en el uso de la Sala Constitucional del TSJ como ariete para demoler la Asamblea Nacional. Las últimas resoluciones del máximo tribunal se plantean derogar en los hechos al cuerpo legislativo y desconocer la soberanía popular, principio rector de la democracia. Los magistrados de la SC son unos comisarios del PSUV. De sus siete integrantes, solo uno reúne las condiciones formales mínimas, no entro a considerar su probidad y honorabilidad, para integrar el organismo. La mayoría son exmilitantes del partido oficial que acompañaron a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro en diferentes momentos de sus respectivos mandatos. Su compromiso no es con la magistratura, y mucho menos con la justicia, sino con el proyecto hegemónico puesto en movimiento el 2 de febrero de 1998, cuando Chávez llegó a Miraflores. Los juristas del terror conforman una de las dos piezas fundamentales sobre las que se asienta la dominación del régimen, a pesar de su ilegitimidad. El otro soporte reside en el Alto Mando.

A partir del desconocimiento de la autoridad de la Asamblea, es decir, de la soberanía popular, se ha abierto el camino para que se instale en Venezuela un régimen de facto. Una autocracia sin maquillaje. Conviene recordarles a sus cómplices que los tiempos cambiaron en América Latina y en la mayoría de los países del planeta. El modelo de Cuba es irrepetible Las dictaduras no se sostienen en el mundo interconectado de la globalización. Todavía en Chile y Argentina se condenan y castigan delitos cometidos hace más de cuatro décadas. Verdugos con toga: ahora la Historia no absuelve.

Los tumbos del becerro por Marianella Salazar – El Nacional – 7 de Septiembre 2016

1007_20130330PnhpdlLa descomunal movilización del 1S ha significado un hito en el proceso que guía la lenta y dolorosa recuperación de la democracia en Venezuela. De manera impecable, el raudal popular venció uno a uno los inmorales obstáculos con los que el narcorrégimen agonizante pretendió impedir lo que todos sabemos desde hace tiempo: que la revolución perdió la calle, que el rechazo a Maduro y la cúpula de hampones que lo acompaña es superior a 90% de la población. Intentaron llenar la avenida Bolívar, que resultó inmensa para recibir a las milicias uniformadas de franelas rojas y a los pocos simpatizantes que por inercia pululan en el chavismo, quizás motivados por la promesa de una bolsa con harina PAN o un carapacho de pollo.

El contraste de las dos convocatorias no pudo ser peor para el régimen; se mostró que hay un país entero unido a favor de una salida constitucional a la crisis de hambruna y gobernabilidad que padecemos, impecablemente pacífica y firme en su mensaje a instituciones carcomidas por la corrupción.

Las imágenes de la grandiosa marcha que desbordó Caracas salieron al mundo para conmover incluso a quienes habían volteado convenientemente hacia otro lado, como el presidente colombiano Juan Manuel Santos, que se lanzó un pronunciamiento contundente a favor del reclamo de los venezolanos de hacer el referéndum revocatorio este año.

Maduro acusa otro golpe inesperado después de la batuqueada propinada en la isla de Margarita por gente del pueblo, al día siguiente de la Toma de Caracas. La negación de Maduro al asistir a la supuesta remodelación de un barrio popular en el sector de Villa Rosa no pudo ser peor, allí fue recibido por un pueblo que espontáneamente salió iracundo a repudiarlo indignado. En su ceguera de poder, pensó que lo aclamaban y decidió salir de la caravana presidencial, que con camionetas y ambulancias, rodeadas de esbirros, humillaba a un pueblo enardecido que, además de no tener agua ni electricidad, sufre la misma crisis de inseguridad, hambre y salud del resto de los venezolanos.

Familias enteras, cacerola en mano, salieron valientemente a la calle, desafiando los anillos de seguridad, para espetarle en la cara sus justos reclamos. Insultos y groserías que salían del alma de la gente calificaban su incapacidad para gobernar. Los videos se hicieron virales en las redes sociales y durante más de 12 horas fue la noticia más vista en el mundo. Los gritos de ¡becerro!, ¡becerro!, aderezados con todo tipo de vulgaridades sacaron de quicio a Maduro; obnubilado, no tuvo mejor idea que confrontar físicamente a la gente, a mujeres mayores, a quienes, según testigos presenciales, no solo agredió físicamente, sino que intentó desarmar de sus ollas, desesperado como estaba ante la cayapa de patria y la atónita mirada de la Casa Militar.

Huyendo y corriendo, como los cobardes, el deshonroso comandante en jefe de la FANB se retiró aterrorizado, desnudo ante un pueblo que le perdió el miedo y, sobre todo, el respeto que nunca supo ganarse. Como los becerros alebrestados en el llano terminó dando tumbos a lo loco para dejarse arrear por los cabestreros, como lo hacen con él los dictadores cubanos, que conscientes de la inminente caída de su hombre en Venezuela se aseguran otro proveedor de petróleo, estable como el de Rusia y lo dejan guindado de la brocha.

Los espontáneos sucesos en Villa Rosa llenan de euforia a quienes sufren lo indecible con un régimen opresor al servicio de su megalomanía, tienen algo de iniciático y liberador, que se acerca como un tsunami de libertad, que se aproxima a toda velocidad, sin freno posible.

Las 30.000 de José Vicente por Vladimir Villegas – El Nacional – 6 de Septiembre 2016

Unknown-1Las manifestaciones populares del pasado jueves 1° de septiembre se dieron, salvo escaramuzas muy menores y abusos de autoridad para impedir la llegada de manifestantes a Caracas, en medio de un clima de paz y civismo absolutamente acorde con la naturaleza de los venezolanos y con la serenidad necesaria que nos evite el trago amargo de la confrontación violenta.

Hay que saber leer lo que pasó ese día y, más que eso, hay que tener sincera voluntad de leerlo en forma correcta. Vimos dos concentraciones. Una, inmensa, arrolladora, que tomó varias avenidas de la zona metropolitana, incluidos sectores del supuestamente inexpugnable municipio Libertador. Otra, en la avenida Bolívar, sin la fuerza y la contundencia que en el pasado casi que reciente mostraba un chavismo que realmente tenía el control de la calle, un indiscutible respaldo popular que hoy apenas es una sombra, un recuerdo de lo que fue y ya no es.

José Vicente Rangel, tal vez en un acto de autocompasión, se atrevió a minimizar las dimensiones de la Toma de Caracas, creyendo tal vez que de esa manera pudiera insuflar ánimo a una dirigencia seguramente estremecida por las dimensiones de calle que mostró, más que la Mesa de Unidad Democrática, el descontento popular frente a una manera de gobernar que luce agotada, y cuyos resultados han sido precisamente el principal convocante de la protesta. Eso tienen que leerlo, mi estimado José Vicente, tanto el presidente Nicolás Maduro como quienes lo rodean, entre ellos tú, que dada tu experiencia y olfato político, sabes muy bien cuándo un país se ha decido por el cambio. ¿O acaso no es una señal concreta lo ocurrido en Villa Rosa, un sector popular de Nueva Esparta?

Pudiera entenderse, José Vicente, que en medio de la emoción de un discurso, y ante la clara evidencia de que el 1° de septiembre reveló el tamaño del repudio a la actual gestión de gobierno, hayas optado por minimizar, por tapar, como quien tapa el sol con un dedo, el impacto que significa verificar en vivo y en directo la debacle social y política de un movimiento como el que lideró hasta su muerte Hugo Chávez. Lo que no se entendería es que en privado no le adviertas, con la autoridad que tienes en el seno del chavismo, al presidente y al resto del liderazgo pesuvista, sobre las consecuencias de ignorar olímpicamente lo que pasó ese día en la calle.

El 1S supera en importancia y magnitud al 6D, y una fuerza política como el PSUV tiene que admitirlo y asimilarlo para tratar de corregir el rumbo equivocado, con miras a preservar su futuro político. Ciertamente, es risible que digan que el pasado jueves solo salieron a marchar contra el gobierno unas 30.000 personas. Lo grave sería, mi estimado José Vicente, que terminen por creerlo y por hacérselo creer a sus seguidores. Estaríamos ante un terrible caso de disociación, mal que, por cierto, en más de una oportunidad el chavismo se lo atribuyó a la oposición con alguna razón. No se trata de echar números y contar cuadras. Lo evidente no necesita explicación, solo la reacción adecuada.

La relación del gobierno en su conjunto, con ese descontento, más que con la MUD, se sigue dando desde la descalificación, desde la represión, desde la arbitrariedad y otras muy diversas formas de maltrato. ¿Adónde puede llevar semejante actitud? ¿Hasta donde una mayoría de la sociedad, agotada, sedienta de cambio de sus condiciones de vida, puede soportar que, una fuerza hoy minoritaria a todas luces, siga gobernando de espaldas a la realidad y con dudoso apego a la Constitución y a las leyes?

Lo mejor para una fuerza política que ha perdido su conexión con las mayorías es actuar con la vista puesta, más que en la inmediata preservación del poder, en el futuro, en su reingeniería, en una necesaria e impostergable revisión de todos sus errores, y sobre todo en la construcción de un nuevo liderazgo que le permita atravesar exitosamente el accidentado camino que tiene por delante. Puede comenzar a hacerlo ahora, con decisión y espíritu autocrítico, o seguir corriendo la arruga, como se hizo con la postergación de las decisiones económicas que seguramente habrían evitado que el país cayera en el atolladero político y social donde se encuentra. ¿No es así, José Vicente?

El cacerolazo de Villa Rosa por Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 6 de Septiembre 2016

asdrubalaguiarEs probable que lo ocurrido hace pocas horas en la población satélite de isla de Margarita, Villa Rosa, durante visita que dispensa Nicolás Maduro un día después de la llamada Toma de Caracas, fije el parteaguas de su trágico derrumbe.

Pocos habitantes, audaces e indignados, en sitio aledaño a una cancha deportiva, desafían al mandatario. Le golpean cacerolas a su paso.

El caso es que el pueblo pierde el miedo, a pesar de la represión y el terrorismo de Estado que se incrementan. Y este, Maduro, haciéndose el jaquetón y bocaza de oficio, opta por bajarse del vehículo presidencial. Camina por las calles de dicha comarca. Sus habitantes le propinan el severo cacerolazo al grito de ¡libertad! Y como toro herido de muerte, en plena faena muge y patea rabioso. Confronta directamente a quienes le abuchean y no hacen cesar el ruido sobre las pailas que lo ensordecen.

No es ni será el primero ni el último de los políticos que viva una hora menguada, antes de volver por sus fueros. Sin embargo, el cacerolazo de Villa Rosa sugiere algo más. Es revelador, es anunciador.

En vísperas de realizarse en isla de Margarita la Cumbre de los No Alineados –anhelada por Maduro y sobre todo por Raúl Castro– y disponerla como suerte de salvavidas, dentro de la marejada del desprestigio internacional que abraza al gobierno venezolano, el abrebocas es el drama del rechazo popular a Maduro, ese que sus áulicos le ocultan y que aquel, a la vez, se resiste a reconocer. El desencuentro de Villa Rosa corre ahora como pólvora ardiente entre los agentes de seguridad y las avanzadas de los gobernantes y dignatarios que se harán presentes en isla de Margarita. Es y será la comidilla.

Como el Rey Desnudo de Hans Christian Andersen –¡Pero si va desnudo!, grita un niño en plena manifestación–, Nicolás se descubre engañado por los pícaros y charlatanes del entorno –los Cabello, los Rodríguez, los Flores, los Rangel– a quienes encomienda comprar tela y confeccionarle un traje digno de su condición, como líder de multitudes imaginarias; pero estos se quedan con el oro y el moro antes de que finalice la bochornosa trama y la policía política, como hiena al acecho, allane casas, encarcele pobladores.

El cuento –ignorado, ¡qué duda cabe!, por el atribulado inquilino del Palacio de Miraflores– tiene su moraleja: la mentira, como política de Estado, de ordinario fabricada por hombres bajos, aduladores viles, delatores pérfidos, malvados enormes, políticos falaces que usan y se sirven del gendarme de ocasión –copio los giros de Picornell– siempre pisa sobre lodo cenagoso: me refiero a la mentira y no solo a su mayor víctima.

Al concluir la Toma de Caracas y la paralela concentración oficialista del pasado 1S, al teniente Cabello no se le ocurre –¡oh genialidad!– sino usar una vieja foto de archivo que hace correr entre los suyos, para ocultarle a Maduro su barranco: perdió la calle y es enjuta, macilenta, la reunión que le organizan sus funcionarios en la avenida Bolívar.

El otrora vicepresidente, enfermo del oído y de vista corta por nonagenario, allí presente, confunde el velorio oficial con el deslave o tsunami de sus adversarios en la zona este de la capital: “En la marcha opositora solo hay 30.000 personas”, dice José Vicente Rangel. Y es esa la cifra exacta de la militancia disgregada que ocupa el régimen y tiene ante sí, en el tercio de una vía pública que mide 1.300 m por 42 m de ancho.

¿Cómo falsearle a Maduro o no darse cuenta este de que el país, cuyas gentes no le respetan y hasta le desprecian con hilaridad, logran pleno en 3 arterias que suman 18 km?

Los habitantes de Villa Rosa, gente inocente, afectada por el hambre y la falta de medicinas –como el niño de Andersen y en la fábula que se dice la inspira El conde Lucanor, escrito por Juan Miguel en el siglo XIV– le espetan a Maduro que está desnudo; le toman por los hombros y a ruido batiente le despiertan de su sueño dionisíaco. De allí que al toparse con lo real su primera reacción sea el intento de irse a los puños al ritmo de las cacerolas: todos recordamos al diputado, hoy presidente, que se lía a golpes en la Asamblea y, más luego, gobernante, los ofrece a su coterráneo, Álvaro Uribe Vélez.

Nadie puede predecir cuál y cómo será el desenlace venezolano. Lo veraz es que el gobierno agoniza en terapia, enfermo de aislamiento y cerebralmente cadáver. El invento modélico del socialismo del siglo XXI –el intento de acabar a la democracia para instaurar una revolución marxista mediante los votos de la propia democracia– está siendo enterrado por obra de su mendacidad raizal. El Cronos de la revolución, que se engulle a sus hijos luego de asesinar a su padre, a la libertad, regurgita con fuerza, enloquecido con las cacerolas de Villa Rosa.

Salir de Maduro por la vía democrática es una necesidad urgente para los venezolanos por Francisco Suniaga – The New York Times – 5 de Septiembre 2016

29856venezuela_1sept_protest_reuters__641x427Miles de venezolanos marcharon en Caracas, el jueves pasado, para expresar su insatisfacción por el colapso económico del país y la crisis del liderazgo político.

CARACAS – Hace un mes la oposición venezolana convocó a una marcha llamada la “Toma de Caracas”. El primer indicio de que no iba a ser un evento cualquiera vino del propio gobierno. Días antes de la manifestación el 1 de septiembre ordenó que se desplegaran miembros de la Guardia Nacional en puntos estratégicos de la ciudad, armados y protegidos con sacos de arena y tanquetas como si esperaran una invasión extranjera.

También cerró el espacio aéreo a los aviones privados, drones incluidos, arrestó arbitrariamente a líderes opositores y, como cierre, el día de la manifestación bloqueó los accesos a Caracas –línea dura que se acentuó durante el fin de semana con nuevas detenciones de opositores y periodistas independientes–.

Con esas medidas el gobierno convirtió en paro general lo que solo era una marcha. Los venezolanos recogieron el guante, pasaron por encima de todos los obstáculos e hicieron historia para demostrar que son mayoría y que reclaman la realización de un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, tal como está establecido en la constitución.

Impedir ese referendo, que pondría fin al proyecto chavista tras 17 años en el poder, ha sido la principal meta política del gobierno de Maduro desde el 6 de diciembre del año pasado, cuando recibió una contundente derrota en las elecciones legislativas. Los obstáculos formales para su celebración, colocados desde el Consejo Nacional Electoral (CNE), ente oficial electoral controlado por el Gobierno, han sido muchos pero la oposición los ha ido superando, uno a uno.

La marcha del jueves pasado fue convocada con el objetivo de presionar al CNE para que fije el cronograma de su realización. La marcha fue un gran éxito. Pero no solo por sus enormes proporciones y su carácter no violento, sino también por el efecto que causó en los partidarios de Chávez: ratificó el rechazo mayoritario del gobierno y así materializó el fantasma de su derrota definitiva.

Han surgido algunas críticas desde las filas opositoras: se trata de gente –por suerte muy poca– que aspiraba obtener mayores logros con la movilización. Radicales con déjà vu del “Chávez vete ya” que condujo al catastrófico golpe de abril de 2002.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), organización que agrupa a la oposición venezolana, ha tenido la dura tarea de tratar de derrotar democráticamente al gobierno de Maduro, al tiempo que debe librar una esgrima agotadora con sus propios radicales. Son los que nunca entendieron el calado social del chavismo, la complejidad de la situación venezolana y la necesidad de resolver el entuerto sin que Venezuela se convierta en Siria. El camino escogido para hacerlo, que cumple con los requisitos de ser electoral, democrático, pacífico y constitucional, es el más largo y engorroso, pero no hay otro salvo esperar las elecciones de 2018.

La pregunta obvia sería, ¿y por qué no esperar? Hay varias razones para apurar la marcha: amén de una severa crisis política, que traba el mecanismo de toma de decisiones colectivas, Venezuela vive una crisis económica y social que llega a niveles de humanitaria. El Secretario General de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro ha debido saltarse ciertas formas diplomáticas, inherentes a su autoridad, para diagnosticar y llamar la atención de la comunidad internacional sobre las dimensiones del problema.

Su informe de la situación venezolana es una buena fuente para conocer en detalle las calamidades que a diario enfrentan sus ciudadanos. Citando al Fondo Monetario Internacional (FMI), Almagro estima que en 2016, Venezuela tendría una reducción adicional del PIB de 8 por ciento, una inflación de 700 por ciento, un déficit fiscal de 17 por ciento y acumulará 130 mil millones de dólares en una deuda externa que ejerce un peso importante en sus finanzas.

El efecto de estos números sobre el ciudadano es devastador –escasez, hambre, deterioro del sistema de salud– y facilita entender por qué salir de Maduro es una necesidad urgente.

Pero no hay atajos y sería nefasto que se intentaran. Lo que queda es forzar por vías democráticas, como la movilización masiva, la voluntad del gobierno. Nuevas acciones anunciadas por la MUD tienen el mismo cariz y objetivo: obligarlo a que fije el cronograma que permita la realización del revocatorio este año.

Las fechas son cruciales. La norma pauta que si el referendo se celebra después de transcurrida la mitad de su gobierno (10 de enero de 2017), y Maduro sale derrotado, no se convocarían nuevas elecciones sino que el vicepresidente terminaría el mandato, que se extiende hasta enero de 2019.

Por eso es crucial para la oposición que el referendo se celebre en 2016, para obligar a nuevas elecciones, asumir el poder ejecutivo y producir el cambio político que permita tomar las decisiones urgentes en materia económica y social. Cambio que debería conducir a una refundación del sistema político. Un nuevo marco que haga posible una democracia moderna y abierta en todos los sentidos, con garantías plenas para las minorías.

El gobierno de Maduro está fragmentado, lo que explica muchas de sus decisiones disparatadas, y no acepta entregarse sin antes tener una vía de escape. Muchos de sus altos funcionarios y jefes políticos (varios de ellos militares activos al mismo tiempo) saben que son responsables de delitos que van desde el tráfico de drogas hasta el robo de los dineros públicos, pasando por abusos a los Derechos Humanos.

Eventualmente deberán ser juzgados –dentro de los estándares de justicia transicional internacional–, pero mientras eso ocurre serán un obstáculo serio a una salida como el revocatorio.

El camino al restablecimiento democrático escogido por la oposición venezolana es muy angosto, sinuoso y está minado. Las movilizaciones de la oposición –en el cierre del acto del 1 de septiembre se anunciaron nuevas marchas– tienen el potencial para lograr el objetivo de convocar el referendo revocatorio este año.

Hará falta que su dirigencia tenga habilidad para iluminar al santo sin que las velas lo quemen, y sin que el milagro de recuperar a Venezuela y convertirla en una democracia moderna y próspera, llegue tarde.

Francisco Suniaga es un escritor venezolano autor de “La otra isla”. Su novela más reciente es “Esta gente”.

La Caída en Villa Rosa por Sebastián Boccanegra – TalCual – 5 de Septiembre 2016

El presidente Maduro viene demostrando que no está conectado con lo que sucede en el país. Su discurso del pasado jueves y lo ocurrido en Villa Rosa lo comprueba
El pasado sábado hacía zapping en la TV y me encontré con la transmisión de La Caída, excelente película alemana que narra los últimos días de Adolfo Hitler. Ya la había visto, pero no dudé en hacerlo de nuevo, sobre todo porque me impresionó la desconexión que mostraban del líder nazi con la realidad. Salvando las distancias, esa misma falta de sintonía se puede apreciar en los dirigentes del proceso bolivariano.

El discurso de Maduro del pasado jueves es una muestra de lo que decimos. Según su visión de las cosas, quienes marcharon el jueves apoyando el llamado de la MUD fueron los sifrinos del este caraqueño. Gente que no es pueblo, según la definición chavista. El oeste sigue fiel a la “revolución”. La verdad es todo lo contrario. En diciembre pasado todas las parroquias del municipio Libertador menos cuatro votaron mayoritariamente por la MUD. 27,44% fue la diferencia global en ese municipio a favor de la MUD.

Esa desconexión con la realidad que se vive en el país llevó al presidente Maduro a pasear por Villa Rosa, en el estado Nueva Esparta. Un articulista de aporrea.org, portal para nada opositor, da luces sobre cuáles fueron las razones que llevaron a parte de sus habitantes a cacerolear a Maduro. Además de la escasez, inflación e inseguridad que existe en todo el país, a los habitantes de la isla les llega el agua de vez en cuando y de vaina. Así tienen dos años. Con ese calorón y sin agua los ánimos no pueden estar sino caldeados.

A lo anterior se agrega que el turismo vivió su peor temporada este año, motor fundido antes de arrancar. Lo peor es que Maduro fue a entregar unas viviendas “nuevas” cuando las construyó Jaime Lusinchi, no hechas en “revolución”. El respeto que todo presidente merece se perdió. Mantener un buen contacto con la realidad es vital para cualquier persona, más si esa persona es el presidente de un país.

Sin calle no hay el revocatorio por Xabier Coscojuela – TalCual – 5 de Septiembre 2016

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Analistas señalan que el Gobierno está cerrando todos los espacios de participación política. La magnitud de la marcha opositora determinará en buena medida la respuesta que dan
No es el final de la lucha. Solo significa otro eslabón en la cadena que ha venido recorriendo el sector opositor del país en su intento por lograr la salida del presidente Nicolás Maduro del poder. La manifestación del 1 de septiembre es parte de la estrategia para presionar al poder en busca de una solución a la difícil coyuntura política que vive el país.

Una salida establecida en la Constitución y que fue puesta en práctica en el año 2004, cuando la correlación de fuerzas estaba más favorable al Gobierno y quien lo encabezaba era el líder del movimiento chavista.

La expectativa generada entre los venezolanos por la Toma de Caracas, independientemente de su posición política, pero sobre todo la disposición que están demostrando muchos a participar en el evento y la reacción gubernamental con detenciones indiscriminadas, amenazas a quienes participen en el acto y represión generalizada es un triunfo para los opositores, consideran los analistas consultados. Leer más de esta entrada

¿Quién es el viejito hijo de su madre? por Claudio Nazoa – El Nacional – 5 de Septiembre 2016

claudio-nazoa-1444685445Para un columnista, es difícil escribir temas que estén adecuados al día a día. Siempre le queda la duda de sí ha escrito o no el tema que el lector está esperando.

Hoy, por ejemplo, podría hablar de las tres increíbles y pacíficas marchas de la oposición, realizadas el mismo día para converger en tres puntos diferentes: avenidas Francisco de Miranda, Río de Janeiro y Libertador. Sin embargo, no haré comentarios al respecto, ya que todo el mundo sabe lo maravillosas y apoteósicas que resultaron.

Lo que sí quiero hacer es felicitar a los amigos de la MUD, en especial a Henrique Capriles quien, literalmente, se jugó el pellejo de su rostro en esta jornada.

Por otro lado, la semana pasada escuchamos a un ser que no voy a nombrar, diciendo: “Algunos dicen, pobrecito es un viejito. ¡Pero bien coño e’ madre que es ese viejito! Bien perverso y bien malvado que es ese viejito”. Realmente no sé a quién se refería Idi Amin Dadá, perdón, ¿cómo es que se llama quién dijo tamaña grosería? ¿A quién le dedicaría esa pública mentada de madre y esos improperios? Las mentadas de madre son muy buenas, pero en privado, y no en labios de un mandatario.

Imagino que Idi se refería al viejito que dirige el imperialismito que hoy subyuga a Venezuela. Si no fue así, hacía referencia a su hermano (el hermanito del viejito del imperialismito, quien también está viejito). Por cierto, ese es sí es un viejito bien hijo de su madre, más vivo que el carrizo y ahora amiguísimo del imperialismo yanqui, al que Idi odia tanto.

Por aquí tenemos otro viejito que a lo mejor se sintió aludido. Este viejito es un zorro viejo. No es amigo de nadie. Tiene cara de malo. Ha estado siempre cerca del gobierno, sea dictadura o democracia. Idi Amin debería tener mucho cuidado con él, porque sea lo que sea, y aunque duela reconocerlo, es inteligente y astuto, muchísimo más que el propio Idi.

Por último, quiero felicitar a un joven inteligente y dinámico, líder de la oposición. Este joven brillante, con su verbo locuaz, agudo y oportuno, logró el 1S, junto con otros destacadísimos líderes democráticos, aglutinar en una marcha por la democracia a cientos de miles de jóvenes venezolanos quienes, lamentablemente, no han conocido la verdadera democracia en 17 fatídicos años.

El joven a quien me refiero tiene tanto carisma e inteligencia que parece un viejito de tanto que sabe. Saludemos y felicitemos a este joven llamado Ramos Allup.

La victoria de la Venezuela democrática por Ana Forero – Blog Cesar Miguel Rondón – 2 de Septiembre 2016

Para hacer un balance de la histórica jornada de ayer, deberíamos partir de cuáles eran las expectativas de los diversos sectores para el final del día. En el caso de la minoría gobernante, por ejemplo, lo ideal era que la violencia se hubiese desatado desde muy temprano. Esa violencia que tanto denunciaron desde Nicolás Maduro hasta Diosdado Cabello, pasando por Aristóbulo Istúriz y demás prominentes dirigentes del régimen. Esa violencia tempranera les hubiese permitido, entre tantas locuras, suprimirle la inmunidad parlamentaria a todos los diputados de la oposición. Lo cual hubiese supuesto, de hecho, el cierre de la Asamblea Nacional. Una medida tan drástica como esa les hubiese permitido, además, profundizar el Estado de Excepción; quizá hubiésemos terminado anoche con un toque de queda y la militarización total del país. Esto les permitiría eliminar por completo la posibilidad del referéndum revocatorio y el país entraría, definitivamente, en un estado de caos marcado por la violencia y la represión de la oposición. Así, por fin en largos meses, Nicolás Maduro podría dormir como el niño que pregonó alguna vez.

Pero eso no ocurrió.

La oposición, el país democrático, la Venezuela democrática salió a la calle desde muy temprano, superando todas las barreras, todos los obstáculos que impuso de manera arbitraria y abusiva el régimen. La ciudad de Caracas se desparramó en multitudes. Venían gentes inclusive del Municipio Libertador, tal y como lo leímos en la reseña de Efecto Cocuyo. De manera que las calles literalmente se desbordaron. Se desbordó la Libertador, se desbordó la Miranda, se desbordó la Río de Janeiro. Y se desbordaron en una festividad cívica sumamente emocionante y contagiosa. Era la fiesta del porvenir. Los que estaban allí lucían eufóricos porque habían recuperado la ciudadanía ante un régimen torpe y absurdo. Por ello, cuando hoy la prensa oficialista -estilo Ultimas Noticias y el Correo del Orinoco– habla de la “victoria de la paz” como una victoria del régimen, hay que denunciar que esto es falso, que es una mentira nauseabunda. Ellos deseaban, claramente, que se hubiese impuesto lo otro. Lo que Maduro llama el odio, el golpismo.

Tan es mentira que los discursos penosísimos que se oyeron en esa tarima de la Avenida Bolívar, dan cuenta de un régimen que está en los estertores. Desde el discurso lastimero de Rangel, advirtiendo que solo había 30 mil personas en la marcha opositora (lo cual es bueno que lo siga repitiendo para quede en evidencia su incapacidad para atinar con la realidad del país), hasta Maduro enloquecido ante la figura de Ramos Allup, como bien reseñan en Konzapata.com. Tanta es la pérdida de cordura que hasta le mentó la madre al Presidente de la Asamblea Nacional con todas sus letras y sus eñes. Creo que es el primer Presidente de la República que pierde tan ostensiblemente los cabales. El primero que se disminuye y rebaja a insultar así a un opositor en un acto público. Vaya merito el del señor Maduro.

Por otra parte, ya que hablamos del acto de ayer, solo hay que ver las fotografías de estos dos diarios oficialistas -Ultimas Noticias y el Correo del Orinoco- para percatarnos de cómo el photoshop fue aplicado en grande. Con este instrumento se llenan espacios que evidentemente estuvieron vacíos. Bastaba acercarse a las inmediaciones de la Bolívar para notarlo. Además de esos autobuses que hasta en tres filas parquearon en las cercanías. Porque esos autobuses sí pudieron pasar sin ningún inconveniente.

Cuando digo que el gobierno es mendaz, lo afirmo no solo por lo que se gritó en esa tarima, sino por lo que se dijo después que es mucho más grave. Nicolás Maduro, según publica Analitica.com, se reunió con lo que aquí definen como el Alto Mando Político Revolucionario Bolivariano, en Miraflores, para evaluar, la “exitosa” movilización oficialista en la Avenida Bolívar. ¿Y qué se reveló en esta reunión? Dijo Maduro: “En la zona norte de Caracas hallaron un campamento de paramilitares a 500 metros del Palacio de Miraflores, y también han sido capturados “importantes dirigentes de la derecha golpista con explosivos”. No ahondemos en detalles, pero con toda la paranoia que exhibe el régimen, en un estado absolutamente militarizado, que a escasísimos 500 metros del palacio de gobierno aparezca un campamento de paramilitares es como el colmo de la ineficiencia y la piratería. Señor presidente, le sugiero que despida desde ya a todos los generales que lo rodean porque ninguno sirve para absolutamente nada. Usted está en alto riesgo con esos militares a su alrededor.

Al finalizar la jornada surgieron unas cuantas escaramuzas. Fui testigo de la emoción que se vivió en la mañana en la Francisco de Miranda, en las inmediaciones de Plaza Altamira. Era una fiesta cívica extraordinaria. Y pude pasar al final de la tarde por la misma plaza justo cuando una treintena de facinerosos intentaban montar guarimbas y alborotar el ambiente. Pudo llegar la fuerza pública, curiosamente la misma policía de Miranda, no la Guardia Nacional, y bastó la lluvia para que toda la vehemencia y rabia de estos supuestos manifestantes opositores se dispersará por completo. ¿Quiénes son? ¿Quiénes eran? No lo sé. Pero por lo que pude ver no eran los mismos que estuvieron en la mañana. ¿Infiltrados acaso? Quien quita. ¿Personas que se sintieron defraudadas por el final de la jornada organizada por la MUD? También, quizá. En todo caso, bastaba leer la rabia de algunos en el twitter, que como estaban allí en el teclado y no fueron a la marcha no pudieron contagiarse de la belleza y la emoción y el maravilloso espíritu de civismo que reinó en la calle. A lo mejor están muy lejos del país para poder haber venido y uno los entiende perfectamente y se conduele de tan injusta y lamentable circunstancia.

Es bueno tomar en cuenta todos estos elementos a la hora de hacer el balance de la jornada de ayer. Jornada importantísima, sin duda el punto de inflexión que hacía falta. Fue un triunfo extraordinario de la Venezuela democrática. Hugo Chávez era muy hábil para convertir derrotas en victorias. Y gracias a esa habilidad le arrebató no pocos triunfos a la oposición. No deje usted que le arrebaten la hermosísima victoria que tuvo ayer la Venezuela democrática.

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