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Antonio Ledezma: “Hay que sustituir a Maduro y la Asamblea tiene la palabra” por Orlando Avendaño – Panampost – 16 de Julio 2018

“Este es un momento de relanzar la lucha cívica”, dijo el exalcalde metropolitano de Caracas

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El líder de la alianza Soy Venezuela envió un sólido mensaje a los venezolanos. (Archivo)

Se cumple un año de una de las mayores muestras de rebeldía de la sociedad venezolana; y, al mismo tiempo, de una de las mayores estafas de gran parte de la dirigencia presuntamente opositora.

A propósito de ello, algunos políticos hablaron. Recordaron el 16 de julio del año pasado, día en que se celebró el plebiscito en contra de la tiranía de Nicolás Maduro. En el acto, más de siete millones de venezolanos alzaron su voz.

El dirigente de la alianza Soy Venezuela, exalcalde y expreso político, Antonio Ledezma, publicó un mensaje. En él, además de recordar el dieciséis de julio, plantea una ruta para lograr la salida del dictador Maduro. Según dice, la Asamblea Nacional debe jugar un papel esencial en esa ruta.

“Hoy 16 de julio es un día histórico para todos los venezolanos. Un día inolvidable. Y por eso, es ocasión para rendirle un tributo al valeroso pueblo venezolano. El gran protagonista de esa jornada, épica, que deja un punto significativo marcado en la historia de Venezuela y de nuestro continente”, dice Ledezma.

“A ese pueblo, que salió a las calles el 16 de julio del año 2017, y un reconocimiento a los miles de venezolanos que, por razones que todos conocemos, han tenido que huir de la tragedia, del martirio, que sobrellevan millones de compatriotas, deambulando”, agrega.

Luego, el líder de Soy Venezuela y jefe del partido Alianza Bravo Pueblo, recuerda muchos de los atropellos de la dictadura chavista contra la ciudadanía: las manifestaciones, la crisis humanitaria o la muerte de Franklin Brito, cuya protesta de huelga de hambre, por una propiedad que le expropiaron, lo llevó a la muerte. También, mencionó el asesinato de Óscar Pérez y su grupo de rebeldes.

“Es una hora de reconocimiento y de homenaje póstumo a los estudiantes, a los escuderos. A las mujeres y hombres, muchachas y muchachos de todos los sectores de Venezuela, que murieron en marcha. Que fueron arrinconados por el oprobio y por la ignominia”, dice.

Por último, Antonio Ledezma propone a los venezolanos, remar en la misma dirección.

“¿Es que acaso es muy difícil comprender que lo urgente es salir primero de la dictadura para luego hablar de elecciones presidenciales y candidaturas? Es la hora en la que todos tenemos que estar comprometidos en luchar para desalojar al dictador del poder. Para vencer a las mafias”.

El exalcalde metropolitano de Caracas, asegura que se debe continuar la ruta esbozada en el plebiscito del año pasado: hay que sustituir al dictador, exigir a los militares acompañar a la sociedad y renovar las instituciones chavistas.

“Este es un momento de relanzar la lucha cívica. Al lado del pueblo y con el único compromiso de hacer resplandecer de nuevo la luz de la paz, del progreso y la esperanza”, espeta Antonio Ledezma.

Y, en su cuenta de Twitter, el dirigente señaló su senda: “1. Cubrir vacante de Maduro. 2. Designar nuevos poderes públicos. 3. FAN debe acatar Constitución Nacional. 3. Intervención humanitaria para desarrollar concepto de responsabilidad de proteger. La Asamblea Nacional tiene la palabra”.

Hace una clara referencia al enjuiciamiento del Tribunal Supremo de Justicia contra Nicolás Maduro, y la responsabilidad de los diputados de suplir la ausencia que deja el dictador.

Es, entonces, otra de las voces que se alza para presionar al Parlamento. Que le exigen que admita el juicio y, en consecuencia, proceda a nombrar un Gobierno de transición, que sea apoyado por lo que él llama “intervención humanitaria”.

Dos consultas y una fotografía por Luis Manuel Aguana – Blog TIC’s y Derechos Humanos – 1 de Junio 2018

Caricatura LMA 1990 - Con Nombre.jpgEn contraposición al viejo dicho popular “no aclares porque enredas” me voy a atrever a hacerlo porque creo que es importante explicar insistentemente, aunque sea en cada presentación, reunión, correo, servilleta de restaurant, mensaje de celular o en cualquier pasillo, porque razón la Consulta Popular que estamos proponiendo no tiene nada que ver con lo que pasó el 16J, aunque tengan el mismo nombre. ¿Y porque otra consulta si ya hicimos una el 16 de Julio? nos repite la gente como un mantra, incluso para desechar la propuesta sin discutirla.

Creo que la mejor explicación se puede dar utilizando un símil. Lo que pasa en el país es como una gran película que ahora está pasando a mas de 30 cuadros por segundo –muy rápido- y que comenzó hace 20 años. Una consulta sería una fotografía que hacemos de esa película, que congela en una sola imagen el estado político de ese momento. Y vaya que la diferencia entre los momentos políticos del país a la fecha 16J-2017, al país de ahora mismo son abismales teniendo en cuenta la velocidad del desarrollo de los acontecimientos políticos actuales. En consecuencia, las fotografías de ambos momentos son muy diferentes.

Describamos un poco la fotografía a Junio de 2017. La gente en la calle, el régimen arrinconado y bajo la lupa de todo el planeta porque estaba asesinando muchachos. Explicaba el año pasado después del 16J (ver ¿Qué parte de la pregunta No. 3 no entendió la MUD, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/07/que-parte-de-la-pregunta-no-3-no.html), que para parar la convocatoria inconstitucional de Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente, la Alianza Nacional Constituyente-ANCO le propuso a la MUD una salida de ese callejón a través de una propuesta concreta: un Referendo Consultivo sin el CNE conducido por la sociedad civil y fundamentado en el Artículo 71 constitucional, para preguntarle al pueblo si quería o no una Constituyente convocada desde el gobierno. Forzados, ahorcados y sin respuestas para una población muriendo en las calles, accedieron a la petición.

El momento político –la fotografía- de ese entonces indicaba que la respuesta que debía manifestar la sociedad civil ante ese robo de nuestra prerrogativa constitucional de convocarnos en Asamblea Constituyente, era convocarnos como se establecía en el texto constitucional. La Asamblea Nacional aplicando la constitución nos convocó utilizando uno “los medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político” establecidos en el Artículo 70 constitucional: la Consulta Popular. Esta fue una salida políticamente hábil ya que el pueblo puede perfectamente convocarse a sí mismo para ejercer, como en efecto lo hizo, su participación en los grandes temas del país, manifestándose claramente en lo político.

Sin embargo, esa Consulta no estaba en la hoja de ruta de la MUD, ni de los partidos presentes en la Asamblea Nacional en ese entonces. Ellos querían que el régimen llamara a elecciones y la consulta que propusimos tenía el atractivo para ellos de sacar a la gente de las calles –efecto colateral- y de obligar al régimen a negociar elecciones, que era lo que en realidad querían (no de designar un Gobierno de Unión Nacional como les ordenó el soberano en la pregunta No. 3 del 16J). Pero la jugada les salió mal porque al no cumplir con el pueblo, pero tampoco conseguir las elecciones que buscaban en República Dominicana, así como el resto de las demandas, crearon un estado de decepción contrario en la población del cual todavía no han podido salir.

Si los Diputados hubieran cumplido con la Consulta del 16J, el juego sería otro ahora, pero no contaron con que la expresión popular del 16J fuera inesperadamente contundente. La sentencia política del pueblo fue extraordinaria, tanto que motivó el respaldo unánime de la comunidad internacional. Si la Asamblea Nacional hubiera cumplido era imposible que los militares no hubieran respaldado ese Gobierno de Unión Nacional designado. El pueblo hubiera salido en masa a las calles a respaldar cualquier decisión que la Asamblea tomara, así de simple. Esos son los momentos que los políticos deben “oler” por simple olfato político. Pero tienen las narices tapadas por ambiciones mezquinas. Ese fue el mismo momento que Henrique Capriles desperdició cuando el CNE nos robó las elecciones del 14A-2013 y el candidato nos mando a bailar salsa y tocar cacerolas.

La ventana se cerró…otra vez y se desperdició el momento. Es increíble cómo se han desperdiciado esos momentos fotográficos del país. Con razón Diosdado Cabello se burla de la oposición oficial en todos sus programas de televisión; y siempre está, por supuesto que con la pequeña ayuda de los sistemas de inteligencia sofisticados pagados por el Estado, muchos pasos adelante de estos ineptos. Disculpen pero no hay forma de decirlo de otra manera.

Esa fue la fotografía de la Consulta Popular del 16J. Si bien es cierto que el mandato de la pregunta No. 3 sigue vigente, el momento político NO, porque no se aprovechó. Entonces hay que volver a crear las condiciones para que el pueblo se exprese ante la situación del aquí y el ahora y proceder inmediatamente en consecuencia del resultado, utilizando el momento político de este momento.

El 16J preguntamos al pueblo si rechazaba y desconocía “la Constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela”. No había llegado el 30J-2017. Pues bien, la rechazamos y la desconocimos, por lo tanto es írrita por mandato popular. Pero más allá de eso, Maduro siguió adelante y el 30J-2017 la impuso, y ahora está tomando decisiones que nos afectan directamente; por lo que es necesario ahora desconocerla y desmontarla de la misma manera: por mandato popular. Se hace necesario preguntar directamente eso al depositario de la soberanía.

Pero preguntar también la conveniencia o no de convocarnos para un verdadero proceso Constituyente por iniciativa del pueblo soberano, para restituir nuestro derecho conculcado por Maduro, al convocar al Constituyente sin tener la cualidad para hacerlo. Y en caso de proceder, consultarle al pueblo si autoriza o no la designación por parte de los ciudadanos Constituyentes de un Gobierno de Unión Nacional, tal y como se le preguntara en otra fotografía política anterior.

Ya con esos razonamientos se podría justificar un segundo proceso de Consulta Popular. Sin embargo, la Consulta Popular tiene varias formas de interpretarse de acuerdo a como se pretenda aplicar: a) Como una forma de lucha No Violenta; b) Como manera o método de organizar a la sociedad civil para esa lucha; c) Como mecanismo de unificación de la sociedad para un propósito común: combatir al régimen. Veamos.

  • a) Como una forma de lucha No-Violenta. Efectivamente, basándonos en el Artículo 70 constitucional podemos promover todo tipo de consulta, contabilizada por los ciudadanos, para discutir las materias que nos atañen como país. Nadie nos puede impedir eso constitucionalmente. Cualquier cosa que haga el régimen en detrimento de los ciudadanos podemos consultarlo de acuerdo al alcance del problema: nacional, estatal y municipal. Usemos organizadamente ese mecanismo y demostremos si es verdad o no que es el pueblo quien manda como decía el Comandante Galáctico. Nunca habrá numéricamente más gente en la calles protestando, que haciendo una cola para manifestar pacíficamente y en las urnas su desacuerdo en lo político. ¡Ese fue el éxito del 16J! En esto último no hay riesgo para la 3ra y 4ta edad, personas con discapacidad, personas que trabajan y no pueden salir a las calles a protestar abiertamente, etc…(para una explicación más completa de esto ver Caída Inevitable, en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/03/caida-inevitable.html).
  • b) Como manera o método de organizar a la sociedad civil para esa lucha. La sociedad civil es la que más ha salido perjudicada por la desorganización y la falta de estrategia del liderazgo político. ¿Por qué no organizarnos para generar un sistema permanente de respuesta a los atropellos del régimen? La Consulta Popular organizada puede ser una respuesta permanente de la sociedad civil en todos los órdenes para articular un método de lucha permanente. En eso nos podrían acompañar perfectamente los empresarios, sindicatos, gremios, etc., que han salido afectados por las decisiones de la delincuencia gubernamental;
  • c) Como mecanismo de unificación de la sociedad para un propósito común: combatir al régimen. Un sistema permanente de Consultas Populares que corra transversal a cualquier grupo social, los unificaría en un solo propósito. Los empresarios y trabajadores podrían acordar consultas de corte nacional en relación a la inflación y salarios. Esas herramientas son pacificas y constituyen una respuesta contundente en contra de decisiones que los perjudican como grupos sociales.

Pero lo más importante es que una Consulta Popular que englobe las líneas maestras de lo que percibamos como los principales problemas nacionales, le da objetivamente a todo el mundo –nacional e internacionalmente- la respuesta acerca de lo que los venezolanos realmente queremos, no lo que los políticos dicen que queremos. Si eso lo establecemos entre todos, la comunidad internacional y todo el mundo nos ayudará a conseguir eso. Nosotros propusimos esas preguntas en nuestra comunicación a la Asamblea Nacional (ver http://ancoficial.blogspot.com/2018/04/carta-la-asamblea-nacional-16-04-2018.html).

Mientras lo que queramos no esté definido seguiremos dando tumbos sin dirección y más aun si el liderazgo político se encuentra completamente descabezado y sin estrategia para la lucha. Definamos entonces la consulta que necesitamos hacer como pueblo y procedamos. “No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va”, afirmaba Séneca (4 a.C. – 65 d.C.). Si ya tenemos el viento de la comunidad internacional a nuestro favor, es hora de definir hacia donde deseamos ir. ¿Y quién mejor que el pueblo soberano para responderlo? ¡Que el pueblo venezolano decida!…

Una solución sin la oposición por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 3 de Enero 2018

Caricatura LMA 1990 - Con Nombre.jpgDel reciente artículo de Ricardo Hausmann (ver El día D para Venezuela, por Ricardo Hausmann https://www.project-syndicate.org/commentary/venezuela-catastrophe-military-intervention-by-ricardo-hausmann-2018-01/spanish) extraemos este importante párrafo que amerita un necesario comentario en Venezuela:

“Si se trata de soluciones, por qué no considerar la siguiente: la Asamblea Nacional podría destituir a Maduro y al narcotraficante de su vicepresidente, Tareck El Aissami, sancionado por la OFAC y a quien el gobierno estadounidense le ha embargado más de US$ 500 millones. Dado este vacío de poder, la Asamblea, nombraría de forma constitucional a un nuevo gobierno, el que a su vez podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos. Esta fuerza liberaría a Venezuela de la misma forma en que canadienses, australianos, británicos y estadounidenses liberaron a Europa en 1944-1945. Más cerca de casa, esto sería semejante a la liberación de Panamá de la opresión de Manuel Noriega por parte de Estados Unidos, la que marcó el inicio de su democracia y del crecimiento económico más rápido de América Latina.” (subrayado nuestro)

Ese fue precisamente el mandato del 16J y el respaldo que le dio la comunidad internacional a los venezolanos y al convocante de esa Consulta Popular, la Asamblea Nacional, el 5 de julio de 2017. Lo que dice Hausmann allí no es de ninguna manera escandaloso, en especial por lo de la frase “podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos”, ya que lo coloca como una posibilidad –entre muchas- de acción de un eventual gobierno que claramente sería inmediatamente perseguido por el régimen una vez fuera designado.

Esa era la solución “de librito”. La manera constitucional de hacer efectivo el mandato del 16J era continuar con el procedimiento de sucesión establecido en la Constitución luego del Acuerdo del 9 de enero de 2017 pero la Asamblea “le tuvo miedo al cuero” como lo indiqué en mi nota a los tres días de esa fecha (ver El tigre y el cuero de la Asamblea Nacional, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/01/el-tigre-y-el-cuero-de-la-asamblea.html). ¿Qué le hará pensar al profesor Hausmann que las cosas han cambiado?

Efectivamente esa pudo ser una solución desde el año 2016 cuando se instalo la Asamblea Nacional con mayoría opositora, lo seguía siendo el 2017 y todavía lo es en el 2018. Pero por diversas causas el liderazgo político de la Asamblea Nacional ignoró la posibilidad todos esos años. El 2016 porque se enfrascaron en la solución del Referendo Revocatorio y el 2017 porque la evidencia sugiere que negociaron con el régimen para un estado de cohabitación, y ahora el 2018 porque desean “competir” en una carrera presidencial suicida con el régimen, sin cambiar las condiciones electorales y con una Asamblea Nacional Constituyente que seguiría mandando, aun cuando en el supuesto negado llegaran a ganar esas elecciones.

La pregunta correcta no es como salir del régimen constitucionalmente. Efectivamente esa sería una vía si existiera una real voluntad política en la coalición opositora oficial, que se entrompara realmente con el régimen y diera los pasos correctos obedeciendo el mandato que el pueblo les dio el 6D-2015 y el 16J-2017. Pero no lo harán, y ese es el problema que tenemos aquí. La pregunta correcta es cual sería una propuesta para salir del régimen sin la oposición, manteniendo la solución igualmente constitucional.

Pero supongamos que se atreven a hacerlo. Dados esos pasos que explica el profesor Hausmann, Julio Borges como Presidente de la Asamblea Nacional y en la línea de sucesión, debería ser investido como Presidente Constitucional República con el mandato de llamar a elecciones en 30 días. Sin embargo, ese supuesto de “podría solicitar asistencia militar…” no podría cumplirse porque el régimen no le dejaría el tiempo suficiente para tomar tal decisión ya que lo pondría preso y cerraría la Asamblea Nacional. Estaría clarísimo que ese hipotético gobierno debería escaparse y exiliarse para constituirse como gobierno venezolano legítimo y constitucional en el exilio inmediatamente de tomada esa decisión y desde allí hacer efectiva esa sugerencia del profesor Hausmann.

Pero el liderazgo político de la MUD no tiene la más mínima intención de hacer eso, así tenga todo el respaldo internacional que nadie haya tenido. Entonces nuestra hipótesis para una solución tiene como premisa fundamental que no podemos contar con ese liderazgo político tal y cual está constituido, como representante de los intereses opositores venezolanos. La solución teórica del profesor Hausmann se cae porque quienes tendrían la obligación de llevarla a cabo habrían puesto sus propios intereses por encima de los intereses del país, como ya lo han demostrado estos últimos dos años. Y ese es en realidad el problema serio que enfrentamos.

Entonces, ¿qué hacemos? Ustedes me dirán “usted lo que quiere es que nos coma el tigre” como decía aquella vieja canción. Y yo les diría, que cualquier solución que implique a cualquiera de esos factores políticos que están negociando en República Dominicana está destinada al fracaso para salir del régimen de esa manera. Tenemos que proponer una solución diferente que no los implique.

El 28 de Octubre de 2017 desde la Alianza Nacional Constituyente hicimos una propuesta que sugería que esos factores políticos tomaran una decisión a favor de una solución constitucional de consulta al pueblo venezolano (ver La solución reside en el pueblo soberano, en http://ancoficial.blogspot.com/2017/10/la-solucion-reside-en-el-pueblo-soberano.html). Fue inútil pero necesario. Pero debíamos primero solicitarles formalmente a ellos que se procediera como está establecido constitucionalmente. Esto nos convenció que la solución no pasa por esta oposición entregada, y que debemos accionar desde los factores de la Sociedad Civil.

Desde ese momento la Alianza Nacional Constituyente ha venido proponiendo que sea el pueblo en Consulta Popular quien decida el curso de solución esta crisis política, sugiriendo unas preguntas muy concretas a hacerle al pueblo venezolano, y que el pueblo decida, logrando que régimen permita la consulta (sin CNE como ocurrió el 16J) con todas las garantías internacionales, y acate la voz del pueblo en paz. ¿Cómo logramos eso? Fortaleciendo y convenciendo a todos los sectores de esa solución a lo largo y ancho del país, pero especialmente a la comunidad internacional fuera del país.

Esa sería la verdadera solución negociada que se lograría al presionar lo suficiente desde afuera al régimen para que sea el pueblo de Venezuela quien decida el curso de su propia historia. Sería una solución sin la oposición oficial, que evitaría que esta negocie espacios de participación ni de convivencia parea sobrevivir. Eso que lo decida el pueblo en Consulta Popular.

Si de República Dominicana salen “acuerdos” para correr la arruga de la crisis con unas elecciones presidenciales, lo que pasará es que esto se alargará más, ya que el régimen se consolidará sin resolver los principales problemas, y el desastre irremediablemente terminará estallando posteriormente en la cara de todos, llevándose por el medio a todo el mundo, al gobierno y a su oposición oficial. Todavía están a tiempo para rectificar…

 

Volver a la calle por Alberto Barrera Tyszka – ProDaVinci – 8 de Octubre 2017

 

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Quizás hay que empezar reconociendo que las elecciones del próximo domingo provocan, en la mayoría de los ciudadanos, algo parecido a un cortocircuito interior, un breve mareo en la conciencia, un beriberi emocional por lo menos. Juntos llevamos casi 2 años haciendo todo lo correcto, todo lo posible, todo lo democráticamente correcto y posible, para ejercer nuestro voto y expresar de manera participativa y protagónica nuestra opinión. Y juntos fracasamos. El oficialismo, de forma tramposa, cobarde y violenta, hizo lo imposible por impedir que hubiera votaciones libres y universales. Peor aún: organizó su propio bingo de los animales para estafar electoralmente al pueblo venezolano. Sí. Así pasó. Y es una historia que genera una frustración enorme, una indignación infinita.

Hay que reconocer y aceptar que duele. Todavía, cada vez que veo y escucho a Tibisay Lucena, me crujen todas las vocales. Se me atasca una rabia en el origen de la lengua. Hasta mi cédula de identidad echa humo. No es fácil pensar en votar, ir a votar de nuevo, después de todo lo que ha pasado, con este mismo CNE, con este mismo gobierno fraudulento. No es nada fácil. Pero esto no es un gobierno democrático. Y las luchas contra los gobiernos no democráticos nunca han sido fáciles. Exigen superar la radicalidad instantánea, manejarse con mayor inteligencia ante el poder del adversario. La indignación es un sentimiento legítimo pero no es una estrategia política. La emoción no es una forma de pensamiento. No es una maniobra. A veces, por el contrario, es un lujo que no podemos darnos.

Después de todo este tiempo de batallas, desde el inicio de la nueva Asamblea Nacional hasta las marchas en la calle de este año, el oficialismo apura unas elecciones regionales. Sabe que es el momento, su mejor oportunidad, para intentar derrotar a la oposición y lograr recuperar un poco de legitimidad internacional. Su mejor aliado, curiosamente, está del otro lado. Para los comicios del próximo domingo, el gobierno depende más de las bases de la oposición que de las bases del chavismo. Por eso promueven la confusión, distribuyen el desánimo, alientan la abstención. Si todos los pensáramos con el miocardio, nadie iría a votar el 15 de octubre. Luchar contra una dictadura obliga pensar de otra manera.

No deja de ser sorprendente la cantidad de artículos, mensajes, tuits… que están circulando, tratando con ansia de convencer a los futuros abstencionistas del domingo. Es un gran desgaste realizar una campaña donde tú mismo eres tu adversario. Quienes sentencian que votar es claudicar, que votar es “negociar con el régimen”, suelen basar sus feroces críticas en el referendo organizado por la propia oposición. Dicen, repiten, agitan la idea de que “el mandato del pueblo el 16 de julio” fue otro. Que no hay que salir de la calle hasta que Maduro se vaya y se acabó. Que no se hable más. Que cada quien coja su esquina y así resolvemos esto rapidito. Los radicales creen que la magia mueve la historia.

El 16 de julio del año 2017 yo solo vi a un pueblo que quería votar. Más aun: un pueblo que se volcó a votar, incluso con la desautorización institucional. Con un CNE opuesto, con un gobierno amenazante, aun con todo esto, una mayoría abrumadora salió a votar. Ese día, el pueblo mismo se convirtió en institución. En una acción inédita le quitó el poder y la legitimidad al oficialismo. Gracias a eso, en gran parte, la Constituyente se convirtió en una parodia que desconocieron demasiados países en el planeta. El mandato del 16 de julio tiene que ver precisamente con eso. Con un pueblo que, a pesar de su frustración y con todas las sospechas sobre el proceso, insiste en el voto. Quiere pronunciarse. Necesita nombrarse y reconocerse como la mayoría.

Es muy fácil ser un súper héroe en Twitter. Pero la vida real es mucho más compleja. Los ciudadanos de Venezuela tenemos demasiados adversarios: la crisis económica, el proyecto totalitario del gobierno, las divisiones del liderazgo opositor, el cansancio, la impotencia, el desespero… No es fácil. No es nada fácil. Pero es lo que toca. Así son las guerras. Y el Estado nos está haciendo la guerra. El Estado nos quiere arrinconar. Callar. Invisibilizar. Paralizar.

Hay que reconocer y aceptar que cuesta. Pero no es una invitación a una rumba. No se trata de decir: vente a votar, qué gozadera. No. El 15 de octubre forma parte de una misma, larga y difícil, jornada ¿Quieres calle? Ahí está. Los métodos de lucha cambian. El próximo domingo hay una gran marcha. Votar también es volver a la calle.

 

Primarias en familia por Carlos Blanco – El Nacional – 13 de Septiembre 2017

 

1483570334697Las elecciones primarias de los partidos de la MUD permanecieron rodeadas de indiferencia hasta el día de su celebración, cuando se constató que la MUD que había entrado en ellas era diferente a la que había salido del horno electoral.

La discusión sobre el número de votantes puede ser irrelevante porque, como suele ocurrir, no conduce a ninguna parte. Para los promotores es “satisfactorio” por estas y aquellas razones, mientras que para los críticos es muy poco cuando se compara, por ejemplo, con la gesta del 16 de julio con casi 8 millones de ciudadanos, o con la abstención brutal de la farsa constituyente del 30 de julio.

Otra cosa es el ambiente que las precedió: desinterés, hastío y desesperanza. La mayoría opositora escogió no votar en esas primarias donde tuvieron lugar. Las causas pueden ser diversas, desde el desacuerdo con el camino escogido hasta considerarlas irrelevantes para la decisión de votar en las elecciones regionales, si es que estas tienen lugar. En todo caso, hay algunas conclusiones que son prominentes: 1) Muchos no asistieron como protesta ante el camino escogido por los partidos de la MUD al incumplir el mandato del 16 de julio por el cual votaron 7,6 millones; 2) Acción Democrática es el partido ganancioso; siempre tuvo en la mira las elecciones regionales y no el cambio inmediato de régimen, y 3) Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo aparecen como los partidos más golpeados.

Resulta una curiosidad histórica que los partidos relativamente nuevos hayan contribuido a organizar una “fiesta electoral” que le preparó la cama a una victoria de AD en el campo de la MUD, de la cual se convierte en primus inter pares. Además, lo que se propuso Chávez y luego los partidos “nuevos”, que era enterrar “el pasado”, no acontece siempre: de cuando en cuando un supuesto cadáver se levanta y les muerde el tobillo.

El caso de Voluntad Popular es lamentable y es producto de una política zigzagueante y ambigua. Tal vez consideraron que el capital político acumulado por el martirio terrible de Leopoldo López era suficiente como para soportar cambios tácticos frecuentes, y no ha sido así. Sea que los amigos de VP no votaron por este partido, sea que se abstuvieron, lo cierto es que la arrogancia política fue castigada. El caso de UNT es el hastío zuliano que buscó una vía de escape con Juan Pablo Guanipa.

Al final habrá que ver qué significan estas primarias que han dejado tantas magulladuras para el destino de las fuerzas democráticas. Por lo pronto, es un episodio más de este camino demasiado doloroso e infinito…

 

Este sábado Sabin Etxea abrió sus puertas a los venezolanos por Iñaki Anasagasti – 9 de Septiembre 2017

unnamed-2.jpgLa coyuntura no es favorable, informativamente hablando, para que lo que está ocurriendo en Venezuela y para que éste país centre las noticias. La dimensión de las mismas son para abrir todos los informativos del mundo. De hecho este sábado Maduro se declaraba dictador para defender la revolución, mejor dicho, la robolución bolivariana, y ha sido una más. Pero ahí está la situación catalana, los huracanes, el terremoto de México, las bombas del dictador coreano, las revueltas raciales en Estados Unidos que le quitan, a la llegada completa de la dictadura en Venezuela su demoledor protagonismo, aunque lo que está ocurriendo allí es muy grave.

Recibí la semana pasada la llamada del líder estudiantil Julen Azpiritxaga, que acababa de salir perseguido de Venezuela ante la persecución policial de la dictadura, para pedirme una sala con el fin de informar sobre lo que está ocurriendo en aquel país. Es uno de los líderes del Movimiento Estudiantil conjunto y deseaba organizar un foro “Venezuela 17”. Ante la premura, gestionamos nos dejaran en Sabin Etxea la sala grande de reuniones que tiene además la posibilidad de proyección de power point y con una acústica formidable. En el futuro buscaremos una sala municipal, para que todos los venezolanos que viven en Euzkadi se sientan concernidos en un lugar neutral porque no queremos se nos diga hacemos partidismo cuando de lo que se trata es de la defensa de la democracia y los derechos humanos, aunque uno de los presentes agradeció se abrieran, sin ningún problema, las puertas de la casa del PNV para el exilio y los emigrantes venezolanos.

Aitzbea Ramos, hija de Guillermo Ramos quien fuera locutor de la clandestinidad Radio Euzkadi que transmitió desde Venezuela, hizo un llamamiento y este sábado nos hemos reunidos unas setenta personas en dicho salón de actos, abriendo la sesión Julen Azpiritxaga que ha contado sus experiencias en los cuatro meses de manifestaciones y muertos en las calles de Caracas. Su preciso y emocionado testimonio ha sido muy aplaudido. Es un chaval de veinte años que lucha por la libertad en su país.

Seguidamente he tomado la palabra para narrarles a los presentes lo hecho en el campo de a presión internacional para mantener viva la llama de la presión y describir las distintas iniciativas que se han tomado y se van a tomar ,como la defensa de Yon Goicoechea, y criticar a Zapatero su desastrosa mediación hecha a su imagen y semejanza. He aludido a las pintadas absolutamente canallas y sin entrañas de Ondarroa y Lekeitio de “Maduro dales duro”, cuando fueron los gobiernos democráticos los que dieron refugio a los miembros de ETA puestos en aquel país por el gobierno de Felipe González, y cuando fue Venezuela la que dio asilo a los gudaris de Ondarroa y Lekeitio.

Seguidamente Carmen Beatriz Fernández, una destacada profesora universitaria de la Universidad de Navarra, venezolana, que nos ha explicado las urgencias del país cuando termine la dictadura y de como el régimen chavista ha malgastado ya tres veces el Plan Marshall que sirvió, tras la guerra mundial, para poner en pie a Europa y ha finalizado el recuento Iker Anzola contando como está organizada la diáspora, los dos millones y medio de venezolanos en el exterior, los 300 vascos que no cobran pensiones, son ya 21 meses, pero podrían cobrar la RGI, la crisis humanitaria no reconocida por el régimen y de como se hacían llegar medicamentos a un centro de la Madre Teresa de Calcuta en Catia La Mar para niños de cuatro discapacitados a través de las tripulaciones de Iberia y como ahora las tripulaciones pernoctan en Dominicana, ante la inseguridad de Venezuela, un niño de los atendidos falleció por falta de medicamentos, en esos quince días sin medicinas.. A todos se nos ha puesto un nudo en la garganta.

Se ha comentado como en las urnas que se pusieron el pasado 16 de julio en Santander, Pamplona, Donosti, Gasteiz y Bilbao hubo 3.000 votantes y de como los estudios sociológicos dicen que solo el 20% de los venezolanos que están en el exterior regresarían a aquel país con lo que la descapitalización de mano de obra cualificada es muy alarmante.

Y, tras estas cuatro intervenciones, ha habido una ronda de preguntas y respuestas siendo el debate muy vivo e interesante del que han salido varios voluntarios para trabajar así como peticiones varias.

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Al final los ponentes nos hemos sacado la fotografía que ilustra este comentario. Está Julen, cuyo aitite fue gudari y llegó a Venezuela en una de las dos barcazas que salieron de Bayona al exilio, la Donibane y la Bigarrena. Estaba Iker Anzola, cuyo aita fue comandante de un batallón del PNV, estaba quien ésto escribe, cuyo aita fue comisario del Batallón Larrazabal y se encontraba Carmen Beatriz de la universidad Simón Bolívar. Es decir, tres descendientes de gudaris acogidos en aquel país, tres ex alumnos de la UCAB y la profesora venezolana.

Eso es Venezuela para Euzkadi. País de acogida en 1939 y hoy país de emigración por culpa de una dictadura y una nación que tiene en Euzkadi unos 3.000 venezolanos que no pueden vivir en aquel país fantástico país malogrado por una dictadura cada vez más sanguinaria..

El round de Maduro por Tomás Straka – Nueva Sociedad – Septiembre 2017

En la larga pelea venezolana siempre puede suceder lo impensable. Maduro acaba de ganarle un round a la oposición.

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A un mes de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, dos situaciones resaltan en la coyuntura crítica de Venezuela: la práctica desaparición de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de la escena política y el carácter cada vez más internacional de la crisis. Aunque lo primero no significa que la alianza de partidos opositores haya dejado de actuar en otros planos, ni que sea imposible su eventual retorno a la palestra, el enfriamiento de la calle y la forma en que los magistrados del Tribunal Supremo nombrados por el parlamento opositor han tenido que irse al exilio –así como lo han hecho la fiscal Luisa Ortega Díaz y algunos de los principales alcaldes opositores– parecen inclinar la balanza hacia el gobierno. De momento, Nicolás Maduro controló la situación y puede anotarse el último round como un punto a favor. Lo cual lleva a la segunda situación: sin grandes desafíos para seguir con su proyecto dentro del país, si algo parece inquietarlo en este momento es la presión exterior, con todo lo que ella suele tener de lenta y acomodaticia.

Este panorama parecía imposible cuando el 16 de julio la alianza opositora logró movilizar a siete millones y medio de personas para que expresaran su rechazo a la convocatoria a la Constituyente. Una manifestación de ese tamaño, dos paros más o menos exitosos y el apoyo de más de 40 gobiernos del mundo parecían darle a la MUD buenas herramientas para, al menos, empujar una negociación en mejores condiciones que las planteadas por Maduro. A ello hay que sumarle que el 30 de julio la afluencia de votantes fue mucho menor que la de 15 días antes: según diversos observadores, habría tenido entre dos y cinco millones y medio de participantes. Aunque el Consejo Nacional Electoral anunció que fueron ocho millones, a los dos días los representantes de Smartmatic, la empresa encargada de la transmisión de los votos, denunciaron que hubo manipulación. Sin embargo, lo ocurrido desde entonces ha sido justo lo contrario de lo que hubiera podido esperarse: la Constituyente se instaló sin grandes resistencias.

Es muy pronto para saber qué fue exactamente lo que pasó, sobre todo porque es un proceso en desarrollo que puede cambiar en cualquier momento. Pero dos cosas parecen estar claras: las movilizaciones y la presión internacional no lograron romper el bloque gubernamental, ni la oposición sabía bien qué hacer ante esa eventualidad. Defecciones como las de Ortega Díaz no se generalizaron y en general el «chavismo opositor» no ha atraído el favor de la población chavista que no apoya a Maduro y que en la actualidad carece de liderazgo visible. Con respecto a lo segundo, salvo que en el futuro, cercano o lejano, se demuestre otra cosa, la MUD no parecía tener algo preparado en el caso de la Constituyente fuera –como en efecto lo fue– finalmente convocada. Se le pidió a la gente que lo diera todo para evitarla, pintándole un armagedón si eso no se lograba. No se logró y, comprensiblemente, cundió el desánimo. Ni en la rueda de prensa que dio el 30 de julio, ni en el acto en el que se presentaron juntos líderes opositores y chavistas disidentes el 5 de agosto, se hicieron declaraciones que indicaran un camino claro a seguir. Por el contrario, el anuncio de que participaría en los comicios regionales de diciembre confundió más a sus seguidores: después de declarar ilegítimo al gobierno y al ente comicial, y de proclamar que lo ocurrido el 30 de julio fue un fraude, participar en las elecciones organizadas por ese mismo gobierno y esa autoridad electoral ha sido visto, como mínimo, como un tácito reconocimiento a ambos, como una rendición. La decisión está respaldada por argumentos tan poderosos como los de no dejarles libres todos los espacios, pero al menos requiere de un mejor tratamiento político.

Por último, el surgimiento de un movimiento insurreccional armado, cuyo debut fue el espectacular asalto al Fuerte Paramacay, en Valencia, uno de los más poderosos de Venezuela, también el 5 de agosto, pareció desvanecerse con la rápida captura de sus líderes. Hasta el momento no ha vuelto a oírse de otra acción similar. Ante este panorama, la siempre útil teoría leninista de la toma del poder nos explica bien por qué Maduro sigue en el palacio de Miraflores: no hay condiciones objetivas para sacarlo de allí –porque aún puede controlar la situación– ni las hay subjetivas –porque quienes quieren hacerlo no parecen tener claro el modo, o si lo tienen, no poseen la capacidad para conseguirlo–. Así, el principal logro de las protestas ha sido la deslegitimación internacional del gobierno. Los resultados de las sanciones suelen verse a largo plazo y a veces no se ven nunca. Si Maduro logra controlar el país por un tiempo relativamente largo, es muy probable que, al final, los otros gobiernos que lo siguen reconociendo como presidente (el desconocimiento es a la Constituyente) puedan terminar entendiéndose con él.

Por supuesto, Maduro no tiene un «seguro de vida nuclear», como Kim Jong-un.Y, en términos económicos, es mucho más débil que Irán o Siria. En este sentido, las sanciones impuestas por Estados Unidos han apuntado quirúrgicamente a impactar en la elite gubernamental –con penalidades a varios personeros sobre sus bienes y posibilidades de negocios en EEUU– o a atacar las finanzas del Estado impidiendo que se contrate más deuda en los mercados norteamericanos o que Citgo, la petrolera propiedad de PDVSA que compra la mayor parte del petróleo venezolano que se envía a EEUU, pueda repatriar los capitales. Donald Trump ha dicho que no descarta una «opción militar» en Venezuela. Fue rápidamente desmentido por otros funcionarios y criticado por la región, muchos no ven probable esta alternativa, pero el viaje de Mike Pence a Sudamérica, básicamente para hablar de Venezuela, demuestra que Washington, de no ocurrir otra cosa que concentre su atención, adoptará nuevas medidas. Maduro, por su parte, quiso aprovechar la declaración de Trump para despertar una ola nacionalista, pero hasta el momento logró pocos resultados. Los problemas económicos y su impopularidad lo distancian demasiado del Fidel Castro de los 60.

Bajo presión internacional, sin apoyo popular ni recursos, Maduro ha logrado mantener compacto el bloque gubernamental, mientras la oposición se muestra errática y sus seguidores, abatidos. Los puntos de este round parecen ser suyos. En lo subsiguiente, todo dependerá de la duración de la pelea o de que alguno de los participantes logre el nocaut con el que cada bando lleva muchos años soñando.

Legitimidad secuestrada por Luis Manuel Aguana – Blog TIC’s y Derechos Humanos – 26 de Agosto 2017

thumbnailluismanuelaguanaCuando me atreví en el 2011 a llamar colaboracionistas a varios dirigentes de la oposición venezolana (ver Los opositores de Vichy, en http://ticsddhh.blogspot.com/2011/09/los-opositores-de-vichy.html) no era común ese calificativo. Sustentaba el señalamiento por las actuaciones que tuvo -y aun sigue teniendo- la dirigencia opositora de abrazarse a las actuaciones del régimen y por la contradicción que significa afirmar que estamos en una dictadura pero actuar como si no lo estuviéramos, causando un grave daño a la lucha de los venezolanos por sacudirnos a este régimen y alargarnos traicioneramente el problema. Esa es la creación de la famosa “disonancia cognitiva” que tiene enfermos a los venezolanos.

Pero ahora al leer el excelente trabajo del profesor Víctor Maldonado (Manual del colaboracionista perfecto http://www.lacabilla.com/ContenidoOpinion/opinion/manual-de-un-colaboracionista-perfecto-por-victor-maldonado/359) se entiende perfectamente que el término también le cabe a aquellos que siguen a fe ciega a esa dirigencia claramente colaboracionista, lo que agrava en modo superlativo el gran problema que ya supone tener dirigentes opositores durmiendo en la misma cama que el régimen.

Pero hay algo que sale de todo este colaboracionismo crónico de aquellos que siguen ciegamente las líneas de esa dirigencia, que está pasando inadvertido a las grandes mayorías ansiosas de encontrar una salida rápida y que en este momento se encuentran decepcionadas por el enfriamiento de las calles y atentas a una nueva evolución del drama de todos los venezolanos pero esta vez de las manos de una dirigencia legítima y coherente. Y es que esos colaboracionistas no solo han enfriado las calles con sus decisiones que favorecen la agenda y los objetivos del régimen, como bien indica la definición del Profesor Maldonado en su artículo, sino que han secuestrado la legitimidad de la oposición en su conjunto y eso tiene importantes repercusiones internacionales ¿Que significa esto?

El único poder legítimo reconocido por la comunidad internacional es la Asamblea Nacional. Y eso no es gratis. La población votó masivamente el 6D-2015 en contra del régimen, no a favor de la oposición. Y eso por fin fue reconocido por los políticos opositores. Pero no han actuado en consecuencia del mandato que recibieron. El 16J, de nuevo, el pueblo le dio un espaldarazo a la Asamblea Nacional, y volvieron a desconocer la voluntad popular al no actuar en consecuencia de las preguntas que ellos mismos formularon en esa consulta popular.

Entonces los venezolanos estamos en el peor de los mundos: le dimos legitimidad a un poder que no ha obedecido su mandato del 6D-2015 ni del 16J-2017, de deshacerse del régimen de forma constitucional, y con ese respaldo popular reconocido en todo el mundo están actuando de forma colaboracionista, y al margen de lo que queremos; sin tener manera de como decirle al mundo formalmente que estos colaboracionistas y sus seguidores nos han secuestrado nuestra legitimidad, realizando actos como declarase en contra que la comunidad internacional nos ayude a resolver el grave problema humanitario de un régimen que nos está matando de hambre. Ciertamente no es el tipo de representante que necesitamos.

¿Qué hacer? Desde mi punto de vista, desconocerlos como desconocemos ahora al régimen de Nicolás Maduro. Lo lamentable es que aun detentan el título de “opositores oficiales” y actualmente son el único poder con el respaldo de la comunidad internacional, dándose el lujo de ir fuera del país, utilizando la legitimidad que les dimos, para solicitar que no sancionen a este régimen hambreador de la población.

No hay duda que entonces la mayoría opositora que no se encuentra en los extremos polarizados, está materialmente secuestrada en su legitimidad como pueblo. Sin embargo ya el pueblo se pronunció en una Consulta Popular el 16J. Y por el hecho que la Asamblea Nacional, órgano ejecutor de ese mandato, no lo haya cumplido, eso no significa que ya es una orden dada a cualquiera que pueda materialmente ejecutarla por encima de esa desobediencia abierta, porque fue el pueblo Depositario de la Soberanía el que se pronunció. No aceptamos, de acuerdo a los Artículos 5, 333 y 350 de nuestra Constitución, el secuestro de nuestra Soberanía provenga de donde provenga.

En este sentido los venezolanos desde el 16 de Julio de 2017 le enviamos un claro mensaje a todo el mundo, y en especial a la comunidad internacional, sin intermediario alguno, para que pueda ser comprendido: 1) Rechazamos y no autorizamos la convocatoria del pueblo soberano para una Asamblea Nacional Constituyente que cambie la constitución de 1999, y menos aun que se tome atribuciones de los Poderes Públicos que no le corresponden. Por lo tanto, todos los actos llevados a cabo por ese fraude constituyente electo con fraude el 30J son nulos; 2) Las Fuerzas Armadas tienen todavía la obligación de actuar con apego a la Constitución de 1999, porque así se los hemos demandado; 3) Los Poderes Públicos deben ser renovados inmediatamente conforme a la Constitución de 1999, en especial el Poder Ejecutivo, por lo que aun sigue pendiente la conformación de un Gobierno de Unión Nacional, y en consecuencia cualquier acto que se haga en apego a ese mandato directo del pueblo de Venezuela es legítimo y no necesita ni a la Asamblea Nacional ni a ningún otro intermediario para hacerlo efectivo. Como siempre dice un buen amigo, no hay que buscar a Dios en los rincones. Esta allí a la vista de todo el mundo para quien lo quiera ver.

Cualquier iniciativa de ayuda de la comunidad internacional para hacer valido ese mandato que el pueblo venezolano expreso claramente el 16J, ya cuenta con la aprobación del pueblo venezolano. De allí que cualquier gobierno extranjero o cualquier ciudadano de otro país que desee ayudarnos a solucionar este grave problema humanitario será bienvenido, no por quienes han usurpado nuestra soberanía o por quienes han secuestrado nuestra legítima representación, sino por el propio pueblo de Venezuela.

En este sentido hay que aclararle a la Presidente del fraude constituyente del 30J, cuando declara que son los voceros de la oposición quienes “…Han pedido la intervención del país, han pedido sanciones financieras y su amo imperial les está dando ese regalo que es perjudicar al pueblo de Venezuela” (ver Delcy Rodríguez reaccionó por nuevas sanciones impuestas por EE UU http://www.el-nacional.com/noticias/gobierno/delcy-rodriguez-reacciono-por-nuevas-sanciones-impuestas-por_200542), que no son ellos quienes han pedido ayuda sino nosotros, los 7,5 millones de venezolanos cuando directamente ordenamos un mandato de cambio que aun continúa pendiente, y que poco a poco la comunidad internacional está comprendiendo las verdaderas razones por las que todavía no se ha cumplido.

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