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El Supremo venezolano investiga pagos de 1.000 millones de dólares del chavismo a partidos como Podemos por Carlos Cuesta – OK Diario – 18 de Enero 2020

El Supremo venezolano investiga pagos de 1.000 millones de dólares del chavismo a partidos como Podemos

Miguel Martín Tortabú

El Tribunal Supremo venezolano avanza en su investigación a Podemos por la financiación recibida de narcodictaduras. Ya ha analizado 17.000 documentos probatorios de los pagos a la formación morada y otros partidos de extrema izquierda extranjeros, y, según sus propias explicaciones, ha encontrado el rastro de abonos por valor de mil millones de dólares del chavismo destinados a crear partidos de extrema izquierda como Podemos.

La información ha sido confirmada por el presidente del Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, Miguel Ángel Martín Tortabú. Y él personalmente afirma que “nosotros revisamos casi 17.000 elementos probatorios” en el análisis de los pagos procedentes de Venezuela. Se trata de contratos abonados a empresas afines al chavismo y no ejecutados, informes encargados a organizaciones de tipo político carentes de sentido, pagos por labores de consultoría, etc. Y en ellos se pueden llegar a sumar “mil millones de dólares” cuyos conceptos no se han cumplido o son totalmente superfluos.

“Hay banqueros y organizaciones peligrosas que hay que revisar, no sólo venezolanas, porque estoy hablando no sólo de dinero venezolano, sino que se está utilizando dinero sospechoso que va a otros sitios. En el caso de Odebrecht, nosotros encontramos que hay dinero en Andorra, dinero que llegó a España, a bancos españoles, dinero que fue a Estados Unidos —millones de dólares llegaron a EEEU—, dinero que fue a paraísos fiscales en el Caribe, dinero que fue a República Dominicana. Es decir, nos encontramos con un entramado criminal donde no sólo está involucrado Nicolás Maduro. Él no es el único, es un entramado grande”, señala Martín Tortabú.

Todo ese material será sumado en breve a una línea de investigación conjunta formada entre el Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, la Fiscalía General de Bolivia y las autoridades brasileñas. Una línea que puede llegar a contar con un país más: España.

Y es que Vox se ha sumado a esta iniciativa y no está dispuesto a que el caso por la financiación ilegal de Podemos quede tapado, ni en España, ni por la nueva fiscal general y los deseos de Pedro Sánchez. El partido de Santiago Abascal ya ha presentado denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción contra la formación de Pablo Iglesias por financiación ilegal procedente de narcodictaduras, tal y como adelantó OKDIARIO.

La acción de Vox pretende que, si la fiscal general Dolores Delgado opta por no secundar el caso y negar la acusación, será el propio partido de Abascal el que emule lo ocurrido con el 1-O y los golpistas separatistas y se persone como acusación popular para exigir llegar hasta el final en los cobros de la cúpula de Podemos procedentes de dictaduras extranjeras.

Y esa investigación a los fundadores de Podemos y su estructura de apoyo se suma a la mencionada del Tribunal Supremo Venezolano en el exilio y las autoridades brasileñas, que han cerrado un pacto de colaboración para relanzar esta investigación y llegar hasta el final en las cuentas de la cúpula de Podemos.

Bolivia parte de un posible delito de malversación de fondos públicos realizado por el Gobierno de Evo Morales y quiere saber el destino exacto de ese dinero bajo el convencimiento de que ha sido dirigido a fomentar sus apoyos políticos en su país y en el extranjero: en concreto, y en este caso, en España, por medio de pagos a quienes posteriormente fundaron Podemos.

Maduro dio a Rusia e Irán la explotación de torio, un mineral para misiles por Sabrina Martín – Panampost – 17 de Enero 2020

El diputado Américo De Grazia informó que soldados rusos e iraníes de Hezbolá, estarían a cargo de la explotación del mineral en el parque nacional Canaima

De Grazia advirtió que desde Venezuela, sobre todo desde el Arco Minero existe un financiamiento al terrorismo. (oro información)

El régimen de Nicolás Maduro otorgó a Rusia e Irán la explotación exclusiva del torio en Venezuela, un mineral estratégico para la construcción de misiles con el que se estaría financiando el terrorismo internacional.

El diputado Américo De Grazia informó que tanto soldados rusos como iraníes de Hezbolá estarían a cargo de la explotación de dicho mineral en el parque nacional Canaima, declarado por la Unesco como patrimonio de la humanidad; esto a cambio de apoyo al régimen de Nicolás Maduro.

Americo De Grazia

@AmericoDeGrazia

Cómo opera las FAN de Padrino López el ? con una “empresa” llamada CAMIMPEG (compañía anónima militar de minería, petróleo y gas); encargada de asignar operaciones ilícitas, para que los grupos criminales exploten minerales.

Americo De Grazia

@AmericoDeGrazia

Salvo el Torio, mineral estratégico para la construcción de misiles, cuya explotación exclusiva está reservada para los Rusos, con soldados; y los Iraníes, con Hezbolá. Dónde, en el parque nacional Canaima, declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

De Grazia advirtió que desde Venezuela, sobre todo desde el Arco Minero existe un financiamiento al terrorismo, situación que se habría convertido en un «seguro de vida» para la tiranía.

Hay que recordar que en noviembre de 2019 el régimen de Maduro firmó un acuerdo con Irán que según Joseph M. Humire, especialista en Seguridad regional, podría convertirse en una amenaza mundial.

«Yo no he podido descubrir qué están haciendo con la nanotecnología, pero puedo especular que sería utilizado más por un programa de armamento, contando desde misiles hasta armas de destrucción masiva, no lo puedo asegurar, pero creo que es por esa dirección es que hay que mirar, porque Irán tiene la capacidad de hacerlo, hay que recordar que el Departamento del Tesoro los llamó Los Reyes del doble uso», enfatizó.

El país suramericano tiene 300 000 toneladas en dos yacimientos de torio, el más grande está en el Cerro Impacto en el Amazonas y el segundo en El Baúl, en el estado Cojedes en el centro occidente del país.

Para nadie es un secreto que Maduro ha otorgado minas a potencias extranjeras a cambio de respaldo político, militar y de inteligencia.

El pasado 4 de diciembre se conoció la presencia de un numeroso grupo de militares rusos que habría llegado al estado Bolívar en Venezuela, la cual podría estar relacionada con el Arco Minero del país.

Nueva masacre en el Arco Minero

La Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco es un área rica en recursos minerales que el Gobierno de Nicolás Maduro pretende explotar. Ocupa mayoritariamente el norte del estado Bolívar y en menor proporción el noreste del estado Amazonas y parte del estado Delta Amacuro. Cuenta con 7 000 toneladas de reservas de oro, cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita y otros minerales.

Sin embargo, ahora la tiranía de Maduro estaría interesada en desplazar a los pranes (líderes carcelarios) del poderío de algunas minas, para entregarle el control de las mismas a la guerrilla colombiana ELN a cambio de «complicidad, lealtad política y el compromiso de sostenerlos en el poder».

Americo De Grazia

@AmericoDeGrazia

ELN & Pranes, se enfrentan en El Manteco, por el control de las minas de la zona. Víctimas directas e inocentes, de estos enfrentamientos? Los campesinos y productores del sector. Rol de las FAN? cómplices de los guerrilleros.

Americo De Grazia

@AmericoDeGrazia

Qué persigue la entregándoles las minas al ELN y desplazando a los Pranes? Complicidad, lealtad política y el compromiso de sostenerlos en el poder. A cambio de qué? De compartir dividendos, producto del Oro, diamante, coltán.

El diputado De Grazia denunció este viernes 17 de enero una nueva masacre por el control del oro entre el ELN y los pranes. Dijo que se presume que hay 20 muertos.

Según el periodista holandés los militares venezolanos están clandestinamente involucrados en la industria ilegal del oro, apoyando a las pandillas a cambio de una parte de sus ganancias. “Los mineros pagan dinero de extorsión, conocido como ‘vacuna’, a los pranes o líderes carcelarios, a cambio de que se les permita trabajar”, señala el reportaje.

Disparos en las piernas y otras torturas: cómo opera la mafia chavista del oro en Venezuela por Demian Bio – Infobae – 18 de Enero 2020

Un video publicado el viernes en redes sociales ilustra el alcance de las prácticas implementadas por estos grupos irregulares, los cuales cuentan con la complicidad del régimen de Nicolás Maduro. El rol de la minería ilegal en sus finanzas y los pasos de la oposición y la comunidad internacional para limitar su comercio

“Pon la pata, dale” ordena una voz anónima que porta una pistola. La pierna no se apoya en el suelo, pero igualmente recibe un disparo. “Dale, el otro”, exige la voz. Y uno tras otro, cuatro jóvenes enfrentan el mismo desenlace en menos de 30 segundos.

Las imágenes, compartidas el viernes por el diputado venezolano Américo de Grazia, ilustran las violentas prácticas de las distintas mafias que -con el beneplácito y complicidad del régimen de Nicolás Maduro- controlan la minería ilegal de oro en Venezuela.

Las sanciones a la comercialización del petróleo -implementadas en 2019 por Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros actores internacionales de peso- han exacerbado las limitaciones financieras de un régimen que ha sumido a Venezuela en una crisis sin precedentes para un país que no está en guerra. Ellas implican la prohibición de la importación por parte de empresas estadounidenses, y de realizar transacciones que involucren petróleo venezolano en la divisa del país.

En consecuencia, la mayor parte del comercio de este recurso que todavía se realiza involucra a los pocos aliados que conserva el régimen: Rusia, China y Cuba. Pero los envíos suelen tener el propósito de reducir las amplias deudas que el régimen tiene con estos países, más que generar efectivo fresco. De hecho, Bloomberg reportó el viernes que las reservas líquidas del país se encuentran por debajo de los USD 1.000 millones. Las reservas internacionales, en tanto, están en su nivel más bajo en 30 años.

Por esta razón, la extracción irregular de oro ha pasado a tener un rol preponderante en la economía chavista. El mineral se encuentra presente en el área conocida como el Arco Minero del Orinoco, ubicada en la región centro-sur del país. Tiene una superficie de más de 100.000 kilómetros cuadrados y se extiende desde la zona fronteriza con Guyana hasta aquella que limita con Colombia.

En 2016, Maduro anunció la creación del “Plan de Oro”, mediante el cual aseguró se explotarían los recursos presentes en el área, algo que permitiría obtener un beneficio estimado de USD 5.000 millones por año a partir de 2019. Eso no sucedió.

Nicolás Maduro sostiene una barra de oro durante una reunión con representantes del sector minero en Puerto Ordaz, Venezuela (Reuters)

Nicolás Maduro sostiene una barra de oro durante una reunión con representantes del sector minero en Puerto Ordaz, Venezuela (Reuters)

Ante la falta de infraestructura -tanto física como legal- los agentes del régimen han estimulado la minería a pequeña escala, una actividad que, además de tener efectos nocivos para el medio ambiente, plantea peligros para aquellos involucrados en la extracción física del mineral en dos áreas: por los perjuicios de salud que acarrea la tarea en sí, y por el hecho de tener que someterse a las bandas criminales que las controlan.

En diálogo con Infobae, De Grazia explicó que las imágenes corresponden a un castigo aplicado por grupos criminales -conocidos también como pranes- en control de una mina. “(Los disparos) son una forma de penitencia que le ponen a los mineros cuando estiman que ‘se comió la luz roja’: esto significa que haya reportado menos oro del que se suponía había producido, o alguna otra falta, menor o mayor”.

En este caso particular, estimó que la falta “no debió haber sido grave porque los disparos fueron en las piernas”. “Si hubiera sido más grave, les hubieran tirado a las manos y en otros casos los podrían haber matado”. “Una persona a la que le dan un tiro no puede trabajar más en esa mina. Y no lo hacen solo para castigar a quien comete una falta, sino para que los demás entiendan como se pagan”.

El diputado explicó que, pese a subyugar a los mineros, las bandas no tienen dificultades para reemplazarlos. “Cuando matan a uno llegan 10. Es una de las pocas maneras de subsistencia que existen en el área. Hay gente que llega de Venezuela, Brasil, Colombia, Guyana, gente de pueblos indígenas”, detalló. E indicó que la alternativa, sobre todo para este último grupo, son los “cambalaches”: es decir, vertederos de basura.

El vínculo con el régimen, explicó De Grazia, se da a través de la llamada Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas, o Camimpeg. “No te puedes meter sin su aval”, dijo. Además, CNN reportó que numerosos militares tienen presencia en compañías que refinan el oro extraído en las minas, lo que contribuye a ilustrar el vínculo entre estos grupos.

Una vez operativos, los grupos criminales toman el control del área, al punto de asumir atribuciones que normalmente le corresponden a un Estado, como lo es el monopolio de la fuerza.

Una mina en el Callao. Foto: Reuters

Una mina en el Callao. Foto: Reuters

Según consignó The New York Times, Maduro ha decidido canalizar los recursos del régimen hacia la capital en detrimento de las zonas rurales, lo que ha llevado a que, en distintos casos, oficiales de policía abandonen sus destacamentos para buscar maneras de subsistir. El medio describe el caso de los habitantes del pueblo de Parmana que, al verse rebasados por el crimen, recurrieron a una guerrilla colombiana en control de una mina de oro cercana para que les proveyera protección.

Sin embargo, el vacío de poder implica también la posibilidad de que los distintos grupos peleen entre sí para expandir sus áreas de influencia, y la cantidad de minas que tienen bajo su control.

El mismo viernes se reportó que miembros del Ejército de Liberación Nacional, una guerrilla colombiana con presencia en Venezuela, se enfrentaron con una banda por el control de una mina ubicada cerca de El Manteco, en el municipio Piar de Bolívar. De acuerdo a El Pitazo, que recogió testimonios de vecinos del lugar, ocho personas habrían muerto a manos del ELN.

De Grazia echó luz sobre el episodio: “La zona esta controlada por un pran llamado ‘El Ciego’, pero el régimen decidió sustituirlo por el ELN. Para poder hacerlo tienen que matarlos. De eso se trató lo que ocurrió en la mañana del viernes”.

Pero hay zonas que también están vedadas a los grupos criminales. Según indicó De Grazia, estas son aquellas donde tienen intereses Rusia e Irán. “Además de oro, en el cinturón hay presencia de un mineral llamado torio. Este se usa para la fabricación de misiles y es de administración exclusiva y está monopolizado por los rusos e iraníes”, aseguró.

No obstante, el chavismo tiene su foco puesto en el oro. Y expertos aseguran que, una vez extraído, puede tomar uno de dos caminos: uno esser comercializado por el régimen. El otro es desconocido.

Con respecto al primero, se han documentado envíos de oro a Turquía a cambio de efectivo que se usado para comprar alimentos. Sólo en 2018 el chavismo vendió 73 toneladas de oro venezolano a los Emiratos Árabes Unidos y Turquía

Y pese a que Estados Unidos impuso sanciones a su comercio, a lo largo de 2019 el régimen logró evadirlas en distintas ocasiones y concretar ventas en los Emiratos Árabes Unidos, Uganda y Turquía.

Por ello, con el objetivo de continuar cerrando el cerco, el presidente encargado Juan Guaidó solicitó oficialmente a la Unión Europea que catalogue al oro como “oro de sangre” para evitar que “financie al paraestado”. “Es parte de lo que podemos hacer más efectivo, ¿para qué? Para que no alimenten al paraestado”, sostuvo Guaidó, que destacó que la oposición busca que “ese tráfico de oro se transforme en vacunas para los niños de nuestros hospitales (…) en tratamientos médicos”.

En tanto, sobre el segundo se explayó la periodista de investigación Lisseth Boon, quien en un foro sobre la minería ilegal en Venezuela organizado en diciembre por el Atlantic Council, un think tank ubicado en Washington D.C, explicó que “organizaciones sin fines de lucro calculan que un promedio de 80 toneladas de oro al año se están fugando de Venezuela, por caminos irregulares, sin ningún tipo de rendimiento de cuentas“.

A su vez, explicó que las rutas del contrabando tienen dos destinos: las Islas Aruba, Bonaire y Curazao, en el caribe y, por tierra, mediante las fronteras con Colombia y Brasil. Según cifras de Transparencia Venezuela, el 30 por ciento de la producción de oro se destina a estos propósitos.

A juzgar por las cifras disponibles, la combinación del efecto de las sanciones y los niveles de producción alcanzados no son suficientes para satisfacer las necesidades financieras del régimen. Desde que Maduro está a la cabeza del régimen, las reservas de oro han disminuido en un 60 por ciento, graficó Boon. Y la evidencia indica que la tendencia continuará en esta dirección.

Alacranes y alimañas por Trino Márquez – Blog Polis – 17 de Enero 2020

Perder la AN sería una catástrofe que se sumaría a la precariedad en la que se encuentra la oposición desde que se debilitaron los partidos, los sindicatos y todas las demás organizaciones de la sociedad civil. Lo másconveniente es anticiparse a la treta y tener la respuesta adecuada para atenuar su efecto negativo. Hay que evitar que las alimañas sigan actuando con impunidad.

El 2020 comenzó a todo vapor. Nicolás Maduro enfiló la nave contra la oposición parlamentaria. Asedio, emboscadas, agresiones físicas, disparos. El régimen perpetró el asalto a la Asamblea Nacional, concebido y diseñado a finales del año pasado. La operación alacrán se convirtió en operación alimaña. El gobierno logró torcerles el brazo a un grupo de parlamentarios que hasta hace poco habían militado en Primero Justicia y Voluntad Popular, pero que luego optaron por resolver su propio déficit personal, olvidarse de sus organizaciones y electores, y valerse de unos argumentos de ocasión para justificar la felonía.
Hasta ahora, al gobierno no le han salido los planes como esperaba. La mayoría de parlamentarios que apoyan a Juan Guaidó se ha mantenido cohesionada en torno al reelecto Presidente de la Asamblea Nacional. Esos diputados han demostrado un  enorme coraje y compromiso con sus votantes. Se han ganado de nuevo el apoyo y el respeto de la nación y de los factores internacionales que respaldan a la oposición venezolana. En cambio, el triunvirato presidido de Luis Parra no levanta vuelo. Ningún país democrático se ha pronunciado a su favor. Por allí hubo una lánguida declaración del gobierno ruso diciendo que esa directiva era legítima. Lo mismo hizo Cuba, el eterno chulo del madurismo. Pero más allá de ese estrecho círculo de incondicionales, nadie los toma en serio, ni dentro ni fuera del país. Son demasiado chambones. Forman la comparsa de un régimen que necesita dividir y agredir para mantenerse mandando. En la presentación de la Memoria y Cuenta ante la asamblea constituyente, el propio Maduro los ignoró. No les dio ninguna relevancia. Solo representan un lastre con el cual hay que cargar y utilizar cuando convenga.
La decisión del TSJ, bufete de Miraflores, de pedirle a Parra que presente el Acta firmada por la ‘mayoría’ de los diputados que votaron por él en la sesión del 5 de enero, hay que verla con cuidado. Podría ser una treta dirigida a revestir al triunvirato de cierta legitimidad. Es posible  que la Sala Constitucional, con el material que le entregue Luis Parra, resuelva que la sesión de ese día fue legal, que se ajustó a los extremos exigidos por la Constitución y el Reglamento Interior y de Debates, y, por lo tanto, que la junta directiva y la asamblea nacional surgida de ese acto son totalmente legítimas. El TSJ estaría expidiendo la partida de nacimiento del triunvirato de la AN madurista. Si esta fuera la jugada, ese grupo de parlamentarios quedaría facultado para designar el Comité de Postulaciones, nombrar un nuevo CNE, y este podría convocar las elecciones parlamentarias contempladas para 2020, en el menor tiempo posible. Todo cubierto con el manto de legalidad proporcionado por Maikel Moreno y allegados.
Si este lúgubre vaticinio se cumple, la oposición quedará entrampada en la recurrente discusión entre electoralistas y abstencionistas. Esta fractura se ensanchara a medida que avance el cronograma electoral. La manera de detener esta marcha hacia el abismo reside en preverla con suficiente anticipación. Estar conscientes de que esos comicios pueden efectuarse en cualquier momento de este año. Lo único taxativo que establece la Constitución es que la próxima Asamblea debe instalarse el 5 de enero de 2021. Para llamar a elecciones cuando se le antoje, al gobierno le basta con exhibir el maquillaje legal que le proporcione el TSJ y el nuevo CNE, el soporte de la cúpula militar, los grupos paramilitares (llamados de forma eufemística colectivos) y la milicia, y la disposición de usar de forma obscena la maquinaria gubernamental. Los demás que se acoplen o se abstengan; peor para ellos.
El régimen ha demostrado carecer de límites a la hora de ejecutar operaciones arteras. Perder la AN sería una catástrofe que se sumaría a la precariedad en la que se encuentra la oposición desde que se debilitaron los partidos, los sindicatos y todas las demás organizaciones de la sociedad civil. Lo más conveniente es anticiparse a la treta y tener la respuesta adecuada para atenuar su efecto negativo. Hay que evitar que las alimañas sigan actuando con impunidad.

Telesur cambiará de nombre y será operado desde Miami – El Nacional – 17 de Enero 2020

Leopoldo Castillo explicó que el canal estará financiado principalmente por el gobierno de Estados Unidos y otros Estados democráticos de América Latina

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El periodista Leopoldo Castillo, presidente de esta directiva, informó que la propuesta es que el canal cambie de nombre y se sustituya por otra opción con contenido nuevo.

«Que no sea simplemente un instrumento para meter el socialismo del siglo XXI en los países. Debe ser una opción con valores democráticos, los valores de libertad, los valores de progreso», indicó Castillo en una entrevista para VOA Noticias.

Castillo explicó que el canal estará financiado principalmente por el gobierno de Estados Unidos y otros Estados democráticos de América Latina.

Esta directiva designada por Guaidó, compuesta por Castillo y Larissa Patiño, no percibe ninguna remuneración monetaria por su trabajo.

En 30 días la nueva directiva de Telesur deberá presentar ante la Presidencia Interina un plan de trabajo para comenzar operaciones en los próximos meses.

El nuevo canal firmará un acuerdo con los países de la región para trasmitir la señal y contará con corresponsales en toda América.

«Vamos a ir ensamblando las informaciones y los programas que nos envíen de América», agregó Castillo.

Cobijas, atún enlatado y fe en Dios – cómo sobreviven los venezolanos que huyen por Andrea Castillo – Los Angeles Times – 16 de Enero 2020

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A través de la lluvia y el viento, los migrantes venezolanos hacen el peligroso viaje a través de una meseta helada conocida como El Páramo de Berlín para llegar a Bucaramanga, Colombia.

Los ricos fueron los primeros en irse. Enviaron sus ahorros al extranjero y se subieron a vuelos internacionales.

La clase media fue la siguiente en salir. Se subieron a los autobuses, a veces viajando durante días a través de varios países.

Los pobres se quedaron.

Se quedaron cuando la economía se derrumbó, los alimentos escasearon, la escasez de medicamentos se volvió mortal y la electricidad se cortó durante días. Pero finalmente ellos también comenzaron a salir de Venezuela.

Simplemente se fueron.

La salida de la gente que huye a pie comenzó lentamente en 2017, con los jóvenes que esperaban encontrar trabajo y enviar dinero a casa.

Para el 2019, las mujeres y los niños, los enfermos y los ancianos también habían decidido arriesgarse, expandiendo un éxodo que ya es una de las mayores migraciones en masa de la historia moderna.

Se estima que cada día huyen unas 5.000 personas.

La salida más popular es a través de la ciudad fronteriza de Cúcuta en Colombia. Luego viene una de las partes más difíciles del viaje: un pasaje de 125 millas que sube a más de 9.000 pies de altura, hasta una larga y helada meseta llamada El Páramo de Berlín, antes de descender a la suave y verde ciudad de Bucaramanga.

El Times se propuso documentar el viaje, con un reportero y un fotógrafo compartiendo la experiencia durante cinco días, junto al río de gente. Ninguna historia por sí sola lograría captar la magnitud de la crisis.

Por eso el plan era observar desde los refugios instalados por buenos samaritanos a lo largo de la carretera.

El viaje comenzó un lunes por la mañana del pasado mes de mayo en las afueras de Cúcuta en una estación de la Cruz Roja, donde un trabajador se paró frente a un grupo de migrantes y les habló de un hombre de 21 años que había muerto de hipotermia mientras intentaba cruzar la meseta.

“No se los cuento para que se asusten. Se los cuento para que tengan cuidado y entiendan que estas tragedias han pasado”.

Cuando preguntó a dónde se dirigía la gente, gritaron destinos en Colombia – “¡Bogotá!” “¡Medellín!” “¡Cali!” – y más allá – “¡Ecuador!” “¡Perú!”

Llevaban mantas, colchas y mochilas caseras, folletos de la Cruz Roja, salchichas cocidas, galletas, agua embotellada y atún enlatado. Pero sobre todo, llevaban una profunda fe en Dios.

Valentina Durán llevaba a su hijo de un mes.

Samuel nació el 2 de abril en Cúcuta cuando Durán, de 22 años, huía por segunda vez a Colombia.

La primera vez fue en 2016. Durante los dos años siguientes, trabajó en una fábrica de ropa en la ciudad industrial de Cali, enviando lo que podía a sus padres y a los dos niños pequeños que había dejado a su cargo.

Cuando su hija se enfermó de neumonía el año pasado, Durán regresó a su ciudad natal de Maracay y apenas la reconoció. El dinero en efectivo que enviaba apenas alcanzaba y los estantes de las bodegas estaban vacíos.

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Un policía colombiano vigila a los venezolanos que cruzan la frontera de San Antonio del Táchira a Colombia a través de caminos ilegales cerca del puente internacional Simón Bolívar.

Seis meses después, regresó a Colombia e inmediatamente dio a luz.

Una mujer en el hospital la escuchó decir a los médicos que ella y Samuel no tenían hogar y se ofreció a acogerlos.

Se quedaron unas semanas antes de que Durán decidiera que era hora de volver a salir en busca de un trabajo. El autobús costaría unos 60 dólares, pero ella no tenía esa cantidad.

Por eso, ahora estaba cargando a su hijo por la Ruta 55, mirando una cinta de asfalto que desaparecía entre las montañas.

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A nueve millas de la frontera con Venezuela, Valentina Durán se detiene a descansar con su hijo Samuel después de sentirse mareada.

A nueve millas de la frontera, Durán se sintió mareada. Le habían diagnosticado baja presión sanguínea y desnutrición.

El sol del mediodía golpeaba. Los camiones de carga pasaban zumbando, levantando una nube de polvo que se les pegaba en la piel. El niño soltó un gemido.

“Ya, amor, ya. No llores”.

Se sentó a un lado de la carretera bajo la sombra de un gran árbol con Samuel envuelto en una manta de lana en su regazo.

Durán buscó en su pequeña mochila una botella de agua, llenó cuidadosamente la tapa y se la puso en los labios.

Bucaramanga estaba a 116 millas de distancia.

Unas eran las cosas que la gente llevaba consigo. Pero también estaban las cosas que la gente había dejado atrás – los barrios en los que crecieron, los abuelos que ayudaron a criarlos, las tumbas de aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de salir.

Leidy Paredes y María Colmenares dejaron cuatro niños cada una.

Las dos mujeres, ambas madres solteras de unos treinta años, vivían en el mismo barrio de Maracay. Paredes dejó a sus hijos con su madre. Colmenares dejó a cada uno de ellos con un vecino diferente.

Su plan original era llegar a Bogotá, donde Paredes tenía un primo que había prometido enviarle un pasaje de autobús. Como nunca llegó el dinero para el pasaje, decidieron buscar trabajo en Bucaramanga.

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Leidy Paredes envía mensajes a amigos y familiares en Venezuela mientras otros migrantes cargan sus teléfonos en una estación de la Cruz Roja cerca de Cúcuta, Colombia.

A la mayoría de la gente le toma unas 50 horas caminar hasta allí desde la frontera. Conducir toma cinco.

Los caminantes hacen todo lo que pueden para que alguien los lleve. Agitan sus manos o banderas venezolanas. Levantan los dedos mostrando cuántos asientos necesitan. Les suplican a los conductores que los lleven.

Viajando el lunes con siete personas que conocieron en la carretera, Paredes y Colmenares descansaban en la orilla de la carretera, donde saltaban y reían.

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Mientras camina por la Ruta 55, Leidy Paredes le hace señas a un camión que no la quiso llevar.

Los camiones pasaban rápidamente frente a ellos.

Finalmente, alrededor de la 1 p.m., un autobús local se detuvo y el conductor hizo señas a su grupo para que subieran. Las dos mujeres se pusieron contentas.

Cuando el autobús pasó por delante de uno de los camiones que las había ignorado, Paredes levantó su dedo medio y se rio.

“Tenemos que reír, hermana”, le dijo Colmenares. “porque si no ríes lloras”.

Quince minutos después, la ruta del autobús terminó. El viaje les había ahorrado 45 minutos de caminata.

La vista desde la autopista explota en un collage de montañas ondulantes, valles exuberantes y ríos caudalosos.

Edgar Blanco y su hijo Leonardo, de 13 años, rara vez levantaban la vista para admirar el paisaje. Se concentraron en la única línea blanca que marca el borde exterior derecho de la carretera.

Sus pensamientos viajaban a la deriva, llevándolos a Venezuela, al estruendo del hambre en sus estómagos, o a Marvy -la esposa de Blanco y madre de Leonardo- que se había adelantado ese lunes por la tarde en un camión de plataforma.

Pero la línea blanca siempre estaba ahí. Era su vía escape.

Todo lo que tenían que hacer era seguirla.

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Leonardo Pereira, de 13 años y su padre, Edgar Blanco, de 46, caminan en la oscuridad hacia un refugio para dormir, en su primera parada nocturna en Colombia en el viaje que hacen a Quito, Ecuador.

Blanco conocía bien la ruta. Había viajado a solo a Ecuador en 2018, caminando y haciendo autostop para cubrir 1.000 millas en 11 días.

En Quito, la capital, ganaba 120 dólares a la semana trabajando en la construcción y enviaba a casa lo que podía. Lejos de su familia, la soledad le roía el alma.

Siete meses después, cuando Venezuela se había deteriorado hasta el punto de que sus remesas ya no cubrían ni siquiera el costo de los alimentos, volvió a casa a buscar a su esposa e hijo.

El cielo se tornó negro mientras él y Leonardo caminaban bajo las estrellas. El chirrido de los grillos y el silbido ocasional de Blanco rompían el silencio. Los camiones pasaban sin que nadie los viera.

Mantenían un ritmo rápido, esperando que su impulso los llevara pronto sobre el temido Páramo de Berlín.

“El Páramo es el más bravo que hay”, dijo Blanco.

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Niños venezolanos duermen bajo delgadas lonas de plástico en un campamento en Bochalema, Colombia, después de llegar con sus familias a pie.
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Jóvenes migrantes toman un baño antes de continuar su camino.

Cuando los dos llegaron a un campamento en Bochalema justo antes de las 8 p.m., Marvy los estaba esperando. Blanco se dobló sobre el pequeño cuerpo de su esposa mientras se abrazaban.

A su alrededor, otros viajeros colocaron finas mantas sobre la tierra en medio de la charla acerca de dolores de espalda, ampollas y el frío. A la mañana siguiente, la gente se bañó en el río.

Bucaramanga estaba todavía a 95 millas de distancia. Pero Blanco y su familia volvieron a estar juntos.

Lo más pesado que llevaban los viajeros eran sus historias de dolor.

Ana María Fonseca Pérez tenía sólo 40 años, pero ya conocía el tipo de pérdida que algunas personas no experimentan nunca en toda su vida.

Su esposo, José Tomás Hernández Durán, sufría de diabetes y dependía de las inyecciones diarias de insulina. Un día en 2017, el medicamento se agotó. Su familia buscó por todas partes, pero todas las farmacias estaban agotadas.

Murió poco más de un mes después a los 44 años.

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Ana María Fonseca Pérez y su sobrina Francesca Huerta Pérez, de 4 años, caminan por la Ruta 55, seguidas por otros seis familiares y amigos. Fonseca salió de Venezuela después de que su esposo e hijo murieron. “Vine aquí para poder olvidar”, dijo.

Luego, en abril de este año, su hijo Sergio Manuel Fonseca Pérez estaba entrenando con la guardia nacional cuando sufrió apendicitis y fue llevado al hospital.

Los apagones generalizados hicieron imposible su operación. Antes de que se restableciera la electricidad, había muerto.

En esta mañana de martes, esa madre caminaba con su hija de 15 años, un sobrino, dos sobrinas y tres amigos.

Una de las sobrinas, Francesca Huerta Pérez, de 4 años, veía a las vacas en un pasto cercano y le ladraba a un perro encadenado.

Se asomó a través de una valla que rodeaba una escuela primaria, donde niños y niñas con uniformes azules y blancos impecables, miraban a la pequeña que vestía un sucio suéter rosa que le quedaba grande.

“Llévanos”, le dijo a nadie en particular. “No quiero caminar demasiado”.

Otro hijo ya había llegado a Perú y le envió a Fonseca un mensaje advirtiéndole que el viaje era difícil.

“No vas a llegar”, le dijo.

Pero Fonseca había llegado a la conclusión de que no tenía más remedio que intentarlo.

“Yo vine aquí para poder olvidar”, dijo.

Martha Duque observaba a los migrantes desde su ventana.

A finales de 2017, el flujo de personas a través de Pamplona – su ciudad de 60.000 habitantes, situada a 48 millas de la frontera venezolana – se había hecho tan grande que Duque no podía ignorar su situación, especialmente cuando llovía.

“Me dio mucho pesar ver a la gente mojándose”, dijo. “Y nadie les abría una puerta”.

Así que empezó a permitir que algunos hombres durmieran en su garaje cada noche. Pronto comenzó a recibir a mujeres y niños en el interior de su casa.

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Decenas de venezolanos hacen cola frente a la casa de estuco de seis dormitorios y dos pisos de Martha Duque en Pamplona, Colombia, que ella ha convertido en un refugio para migrantes.

Algunos llegaban con hipotermia, así que Duque los envolvía en mantas y los calentaba con secadores de pelo. Algunas le decían que habían sido asaltadas sexualmente por los camioneros.

La operación de ayuda creció a partir de ahí, convirtiéndose en un pilar de una infraestructura siempre cambiante de refugios nocturnos, paradas de descanso y estaciones de la Cruz Roja.

A las 6 de la tarde del martes, las oscuras nubes de lluvia cubrían el cielo. Docenas de viajeros cansados se sentaron encima de sus pertenencias, esperando entrar en la casa de estuco de seis habitaciones y dos pisos.

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Martha Duque prepara comida para docenas de venezolanos que esperan afuera de su casa convertida en refugio.
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En 2017, comenzó a permitir que algunos hombres durmieran en su cochera cada noche. Pronto comenzó a dar la bienvenida a las mujeres y los niños en el interior de la casa. Duque vive arriba con su esposo e hijo, junto con nueve voluntarios – todos venezolanos que decidieron quedarse y ayudar a otros.

Duque, de 65 años, salió a saludarlos. Pidió que todos los que tuvieran hambre se pusieran en fila para que ella pudiera repartir tazones de pollo y arroz. La comida se agotó rápidamente antes de que muchos pudieran comer.

En ese momento, los trabajadores de un grupo de ayuda llegaron con pan de una panadería local. Ayudaron a Duque a mezclar leche, maicena y azúcar en una bebida caliente y espesa conocida como colada de maizena.

Los niños lloraban en una oficina convertida en dormitorio. Los sofás se apartaban y se colocaban esteras de plástico en la sala, cuyas paredes blancas estaban salpicadas con las huellas de los niños.

Duque se ubicó en el piso de arriba, donde ella, su esposo y su hijo viven con nueve voluntarios, todos venezolanos que decidieron quedarse y ayudar a otros.

En el piso de abajo, más de cinco docenas de personas durmieron hombro a hombro.

Una sudadera con capucha gris, era delgada y de algodón, pero resultó ser la prenda más abrigadora que Josué Moreno y Ángel Verde poseían después de haber sido robados en la frontera.

Durante días, los dos adolescentes -amigos de la ciudad de Valencia-, habían estado cambiando de ropa cada pocas horas.

Dormían bajo la lluvia el martes por la noche en una acera de Pamplona.

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Josué Moreno, izquierda, lleva la sudadera con capucha que comparte con su amigo Ángel Verde. La sudadera era la prenda más abrigadora que ambos aún poseían después de haber sido asaltados en la frontera entre Colombia y Venezuela. La intercambiaban llevándola unas cuantas horas cada uno.

A la mañana siguiente todavía lloviznaba mientras se acurrucaban fuera de un remolque de la Cruz Roja, temblando bajo una lona negra en una larga fila de personas que esperaban que alguien abriera una puerta y los dejara entrar.

Cuando Josué llegó al frente de la línea, discutió con los trabajadores por su falta de identificación -que le habían robado- antes de que cedieran y le dijeran que esperara a que lo llamaran por su nombre.

Él y Ángel no habían comido nada en más de un día cuando les entregaron tazones de carne de res desmenuzada y arroz que devoraron. La ayuda que recibieron también incluía comida enlatada, botellas de agua y una manta.

Cuando estuvieron listos para salir, el valle se llenó de niebla, y el consenso entre los migrantes fue que sería más seguro esperar hasta la mañana para seguir adelante.

Los dos muchachos regresaron a Pamplona y se instalaron para otra noche en la acera. Josué se puso la sudadera con capucha sobre su camiseta rosa y desplegó la manta para compartirla con su amigo.

La peligrosa meseta estaba ya a 22 millas de distancia.

“He caminado mucho para devolverme”, dijo Josué.

Cuando Hugo Chávez se convirtió en presidente de Venezuela en 1999, Eva Alfaro Aldana lo celebró junto con gran parte del país.

Al principio, el líder socialista cumplió sus promesas de elevar los niveles de vida, expandiendo el control del gobierno sobre las enormes reservas de petróleo de Venezuela durante un auge sin precedentes de los precios del petróleo canalizando mucho dinero hacia programas sociales.

Alfaro era propietaria de una casa y ganaba lo suficiente en un supermercado local como para vivir cómodamente con su hijo, Luis Mario Fuenmayor Alfaro.

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Eva Alfaro Aldana, de 61 años, rellena sus zapatillas, que son dos tallas más grandes, con papel higiénico.

Pero entonces los precios del petróleo cayeron y el experimento social comenzó a desbaratarse. Después de la muerte de Chávez en 2013 y de la toma de posesión de su sucesor, Nicolás Maduro, el país se sumió en una profunda recesión.

Alfaro se aferró al sueño hasta 2015, cuando hombres armados irrumpieron en su casa y dispararon a su hijo en la mano y la pierna.

Pronto su trabajo en el supermercado desapareció. A los 61 años, barría las tiendas en busca de monedas, mientras que Fuenmayor, de 30 años, que antes comerciaba productos electrónicos, ahora vendía cigarrillos sueltos. Para sobrevivir escarbaban en los contenedores de basura buscando comida.

Ahora Venezuela estaba 68 millas detrás de ellos. Era jueves por la tarde y llevaban cuatro días caminando.

Alfaro decidió cambiar sus zapatos gastados por un par de su hijo. Eran dos tallas más grandes, así que rellenó las puntas con papel higiénico.

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Luis Mario Fuenmayor Alfaro ayuda a Liliana Mendoza, izquierda, y a su madre, Eva Alfaro Aldana a subir una última colina antes de llegar a una estación de la Cruz Roja en La Laguna, Colombia.

Los dos estaban descansando en un pedazo de césped cerca de la autopista cuando un todoterreno negro se detuvo y cuatro hombres se bajaron.

Uno se presentó como Wilmer Azuaje. Dijo que había sido un legislador de la oposición en Venezuela y que el gobierno de Maduro lo había encarcelado y torturado antes de que lograra huir a Colombia a principios de 2019.

Ahora trabajaba con una organización benéfica para los venezolanos, explicó mientras sus compañeros les daban a Alfaro y a su hijo pan y botellas de agua, que devoraron con rapidez.

Uno de los hombres levantó un teléfono para grabar un video, diciendo que iban a mostrar el material a los políticos en Washington.

Azuaje le pidió a Alfaro que explicara en cámara por qué huyó.

“Yo no tengo nada en Venezuela”, dijo, rompiendo en lágrimas. “Ni siquiera una casa a donde regresar”.

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El político venezolano Wilmer Azuaje consuela a Eva Alfaro Aldana mientras llora al explicarle por qué huyó de Venezuela.

“O tratamos de llegar a otro país o nos morimos”, dijo su hijo “Lo que estamos haciendo en Venezuela es muriendo de hambre. ¿Cómo vamos a pagar un pasaporte si ni siquiera tenemos para comer? No estamos saliendo, estamos escapando”.

Azuaje trató de consolarlos.

“Esto va a cambiar. Créame”, dijo. “Con la fe en Dios, vas a regresar”.

El Páramo de Berlín se encuentra a 10.500 pies sobre el nivel del mar y se extiende a lo largo de 27 desoladas millas, un paisaje formado por el aire enrarecido debido a la altura, la lluvia helada y los vientos cortantes.

Cuando los caminantes llegan a la meseta, han escuchado rumores de muertes de migrantes y relatos sobre la locura de tratar de atravesarla a pie.

“Busque el dinero para viajar seguro”, dice la advertencia en un mapa repartido por los grupos de ayuda.

Nelly Briseño no tenía dinero – mientras que otros dormían bajo los porches, ella había gastado sus últimos pesos para compartir una habitación con cuatro amigos en un hostal en La Laguna, a 70 millas del viaje y el último pueblo antes de la meseta.

Pero sí tenía atún.

Las latas de pescado, distribuidas por la Cruz Roja, se han convertido en una moneda de cambio importante aquí.

Poco después de que Briseño y sus amigos comenzaran a caminar de nuevo el viernes por la mañana, un camión vacío con lonas negras que cubrían un marco de madera se detuvo frente a ellos.

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Yosmary Aular, de 37 años, reconforta a su hijo Brian Pineda, de 13 años, minutos después de haberle rogado que los dejara subir a un camión que transportaba migrantes a través de La fría meseta. El camionero cobró 1.000 pesos, unos 30 centavos, y ella se quedó sin dinero. Se negó a dejarlos subir al principio, pero luego cedió.

El conductor pidió a cada uno de ellos tres latas de atún. Explicó que estaba infringiendo las leyes de tránsito al transportarlos, por lo que más tarde vendería las latas para obtener una ganancia.

El conductor se detuvo para recoger más migrantes. Los dejó a unos kilómetros en otra estación de la Cruz Roja y les dijo que lo esperaran mientras él volvía a buscar a los rezagados.

Cuando regresó con otras dos docenas de personas, explicó que el viaje a través de la meseta le costaría a cada uno de ellos 1.000 pesos, o 30 centavos de dólar. Esta vez, no aceptó el atún.

“Todo es un negocio”, dijo.

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Los venezolanos evitan una noche fría y sin refugio haciendo autostop en la parte trasera de un camión de carga a través de una meseta helada. Algunos se ven obligados a permanecer de pie durante los 90 minutos del viaje por falta de espacio.

La gente lo rodeaba, suplicando. Ofrecieron todas sus latas. Pero él no cedió.

Los que tenían dinero lo juntaron y le pagaron al conductor. Pero una mujer con los ojos muy abiertos que viajaba con su hijo y su sobrina de 13 años le rogó que los dejara subir. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras expresaba su temor de quedarse atrapada de nuevo en el frío durante la noche.

“Por favor”, dijo.

Finalmente, el conductor cedió. Les dijo a sus 40 pasajeros que se mantuvieran callados en caso de que la policía lo detuviera.

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Un pequeño es subido a la parte trasera de un camión mientras los migrantes se apresuran a hacer autostop en el frígido Páramo de Berlín en su peligroso viaje para escapar de Venezuela a través de Colombia.

Mientras el camión avanzaba, el frío se colaba entre las lonas. Los pasajeros pudieron ver los pastos de las vacas y la carretera vacía.

Nadie habló. Los únicos sonidos eran el tambaleo del motor, el bocinazo ocasional, el golpeteo de los ganchos de metal que aseguraban una lona y la tos constante de una mujer.

Al mediodía, el granizo comenzó a golpear la lona. Diez minutos después, el camión se detuvo. La parte más temida del viaje -el cruce de la meseta- había durado una hora y media.

Entonces el conductor, que había parecido tan indiferente a la difícil situación de los viajeros, se despidió de ellos mientras bajaban del camión.

“Dios los bendiga y los proteja”, dijo.

Todavía estaban a 28 millas de Bucaramanga, pero ahora todo era cuesta abajo.

En los últimos cinco años de decadencia de Venezuela, más de 4 millones de personas han huido del país. Con 29 millones todavía allí, el éxodo podría continuar fácilmente durante años.

Y números incalculables pasarán por Cúcuta, donde Valentina Durán, Edgar Blanco, Ana María Fonseca Pérez y los demás iniciaron su viaje.

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Las madres que sostienen a sus hijos observan cómo otros desembarcan del camión que los transportó a través de la fría meseta.

Cada día más enfermeras, maestros, mecánicos, obreros de la construcción, peluqueros y comerciantes llegan al río Táchira y cruzan puentes construidos con cantos rodados, sacos de arena y ramas de árboles a través de los cañones y subiendo por las orillas hasta la ciudad.

Se detienen para almorzar en un comedor de beneficencia. Se dirigen a la Cruz Roja y se conectan a Facebook o WhatsApp para que sus familiares sepan que han llegado hasta aquí.

Esperan sus turnos para hacerse revisiones médicas y recibir atún, galletas saladas y agua. Asisten a las conferencias sobre los peligros que se avecinan.

Luego se levantan de sus asientos y se dirigen a la carretera.

Algunos se detienen fuera del edificio para examinar los mensajes que otros caminantes han dejado en una de las paredes de estuco, transformándola en un monumento a Venezuela.

“Sé que estamos pasando por un momento súper difícil, pero también sé que con la ayuda de nuestro Papito Dios saldremos adelante”.

“Dejando a nuestra familia – esposa, hijos, hermanos- con el corazón roto”.

“Pronto volveremos a ti, mi país querido, con el favor de Dios”.

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Un grupo de venezolanos cruza la frontera de San Antonio del Táchira a Colombia por caminos ilegales cerca del puente internacional Simón Bolívar. Cada día, 5.000 personas huyen del país.

¿Quién es Goyo Noriega, el compradiputados? por Frank Thomas – Venepress – 17 de Enero 2020

El 5 de enero, el parlamentario figuró en la plancha liderada por Luis Parra

1579271369_Goyo_Noriega.jpgEn 2016 José Gregorio “Goyo” Noriega fue electo como diputado por el estado Sucre, representando al partido Voluntad Popular (VP), con 111.646 votos en la circunscripción 3. Sus inicios como dirigente político están en la izquierda venezolana. Fue profesor de la Universidad de Oriente (UDO).

Durante los años 90 perteneció a la Unión de Jóvenes Revolucionarios del estado Sucre y después pasó a las filas de Bandera Roja. Más tarde, ingresó al partido de centroizquierda Un Nuevo Tiempo (UNT), donde fue secretario general del municipio Sucre, fue electo como diputado suplente en 2010 por la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

En 2014 fue expulsado de UNT por no apoyar a Robert Alcalá, de Acción Democrática, en sus aspiraciones a la Gobernación de Sucre. Voluntad Popular lo aceptó en sus filas y lo postuló como candidato a la Asamblea Nacional, donde integró la Comisión de Defensa. También, se encargó de recoger firmas en su estado para activar un referendo revocatorio en contra Nicolás Maduro Moros.

“Vendió la voluntad del pueblo sucrense”

Tras su vinculación con la “operación alacrán”, que buscaba comprar diputados para que negaran su voto a la reelección del presidente encargado Juan Guaidó como líder del Parlamento, para el período 2020-2021, la legisladora Manuela Bolívar sentenció que Noriega “vendió la voluntad del pueblo sucrense”.

Manuela Bolívar@manuelabolivar

Lamentable la decisión de Goyo Noriega. Vendió la voluntad del pueblo sucrense quien votó por el Para impulsar la libertad en Vzla. Hoy se vende al régimen, se entrega al asesino. Dios lo perdone.

Operación Alacrán

Este viernes, Noriega fue acusado por el diputado Alfonso Marquina, de intentar sobornarlo para que no legitimara a Juan Guaidó como presidente del Parlamento. Según detalló el legislador aurinegro, tras presentar el audio de una conversación con el segundo vicepresidente de la junta directiva paralela de la AN, la suma que habría sido pagada a los diputados para que no respaldaran a la junta directiva legítima del Capitolio,  superó los 700.000 dólares. Noriega reveló haber pedido inicialmente para esta operación, 1.200.000 dólares.

Su trabajo en la AN

Desde el 2016, Noriega denunció los problemas del agua en Sucre, que se acrecentaron ese año con el fenómeno metereológico denominado “El Niño”.

“El gobierno tiene que dejar las mentiras, como en la cumbre climática de Río de Janeiro cuando se dijo que Venezuela no tenía problemas con el acceso al agua, por eso propongo declarar el estado de emergencia por el acceso al agua en el país. No verlo solo como servicio público sino como un problema de salud”, José Gregorio Noriega.

Fue incluido el 26 de enero de 2016 en la comisión de diputados que se reuniría con el entonces vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, para evaluar el decreto de emergencia económica que Nicolás Maduro promulgó ese año.

Voluntad Popular y Sucre

El partido de Leopoldo López no ha tenido suerte con los representantes del estado Sucre. Antes de Noriega, el secretario general de la entidad era Hernán Núñez, quien en 2013 expresó su apoyo al gobierno y al presidente Chávez.

VP emitió un comunicado en el que anunció la expulsión de Núñez del partido. “Al declarar que rompe lazos con la MUD, de manera inmediata asume romper lazos con nuestra organización, en consecuencia, el ENA le informa al país que el diputado Hernán Núñez queda automáticamente fuera de toda militancia partidista, conforme a nuestros estatutos”.

Operación Alacrán habría pagado $700.000 a diputados por Frank Thomas – Venepress – 17 de Enero 2020

El parlamentario Alfonso Marquina reveló un audio en el que se escucha una conversación con su homólogo José Gregorio Noriega

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El diputado de la Asamblea Nacional, Alfonso Marquina, sacó a la luz pública, este viernes, un audio en el que, presuntamente, se escucha una conversación con el parlamentario José Gregorio Noriega, miembro de la directiva paralela del Parlamento, quien estaría tratando de comprar su voto para que no respaldara a Juan Guaidó el pasado 5 de enero.

En el audio se revela la suma que habría sido pagada a los diputados, un total de 700.000 dólares para votar en contra de la ratificación de Guaidó. A pesar que Noriega revela haber pedido 1.200.000 dólares al inicio.

También, se escucha que para ese momento estaba conformada parcialmente la plancha presentada el 5 de enero, con los cargos de presidente y vicepresidentes ya designados. “El secretario, bueno, si tú quieres nombrarlo”, se escucha en el audio. Lo que significaría que la inclusión de Negal Morales, aún no estaba sobre la mesa.

“Eso que decía Noriega en el audio que quería hacer el régimen, lo estamos viendo en este momento”

#17Ene | Diputado @DipMarquina: Hacer publico esto, que llegamos a pensar no tener que utilizar, para que conozcan la verdad http://bit.ly/2FZtCcj 

#17Ene | Diputado @DipMarquina: También se hablaba que era necesario, por parte del régimen, tomar medidas contra aquellos que no aceptaran las amenazas http://bit.ly/2FZtCcj 

#17Ene | Diputado @DipMarquina: Somos venezolanos honestos y nuestro compromiso con Venezuela supera cualquier monto que nos puedan ofrecer http://bit.ly/2FZtCcj 

#17Ene | Diputado @DipMarquina: El día 11 de diciembre en una reunión de diputados hicimos observaciones e intervenciones para mejorar, uno de los personajes nefastos al escuchar mi intervención pensaron que yo estaba hecho de la misma “calaña” https://bit.ly/2FZtCcj 

#17Ene | Diputado @DipMarquina: Lo importante era determinar quienes eran los operadores, quienes dirigían esta operación (…) lo fundamental era protegerse, era preferible darle largas a las pretensiones del régimen que decirles que no

La oposición denuncia el fraude del chavismo que arrebató a Juan Guaidó la Asamblea Nacional por Alonso Moleiro – El País – 17 de Enero 2020

Los opositores muestran pruebas de que Luis Parra no contaba con los votos suficientes en la sesión legislativa para autoproclamarse presidente del Parlamento

Juan Guaido
Juan Guaidó, antes de una sesión de la Asamblea Nacional, el pasado 15 de enero. YURI CORTEZ AFP

Venezuela es, desde el pasado 5 de enero, un país con dos Parlamentos —tres, con la chavista Asamblea Nacional Constituyente— y donde impera un desgobierno generalizado. Las maniobras del oficialismo encarnado por Nicolás Maduro para despojar a la oposición del poder obtenido en las urnas en 2015 han propiciado una situación cada vez más insostenible. Las irregularidades con las que dan por buena la autoproclamación del opositor disidente Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional, se topan con la convicción e insistencia de Juan Guaidó y sus afines de que la elección de Parra fue fraudulenta.

Los miembros del equipo político que acompaña a Guaidó, reconocido como presidente de la Asamblea Nacional y mandatario interino de Venezuela por cerca de 60 países, afirman tener la lista de asistencia a la sesión que Luis Parra ha dado por extraviada. Este documento, que ha sido dado a conocer este viernes, atestigua que el diputado disidente opositor habría sido electo sin el quórum reglamentario. El acta solo incluye la firma de 58 diputados, por lo que, en consecuencia, no podría ser reconocido como presidente de la Asamblea Nacional. La oposición asegura que disponía ese día de 88 votos.

El Tribunal Supremo de Justicia ha emitido una resolución en la cual ordena a Parra mostrar el acta para dirimir la pugna y habilitarlo como presidente del Legislativo. Aunque con toda claridad están detrás de la maniobra de promoción de Luis Parra, como se viene afirmando desde el pasado diciembre, los dirigentes del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hacen un esfuerzo por mostrarse distantes y retratar la querella como el síntoma de una pugna menuda de una oposición que no está lista para gobernar el país. Ya en navidades, el diputado Francisco Torrealba, del PSUV, declaró que “habría sorpresas” en la elección de la directiva legislativa.

“El acta existe. Está firmada por un director de debates accidental, porque el cobarde del presidente saliente [Guaidó] y los dos vicepresidentes, no quisieron entrar a instalar la sesión”. Torrealba ha dejado entrever que la crisis de la Asamblea Nacional puede traducirse en la figura constitucional de la “omisión legislativa” y que, de persistir, será el Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el chavismo, quien designe a los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral y abra las puertas a las elecciones parlamentarias de este año, tal y como Maduro tiene planificado.

El chavismo argumenta que el pasado 5 de enero estaban dentro del hemiciclo 151 de los 167 diputados que forman parte del Parlamento y que, con 81 votos, Parra quedó electo presidente del Legislativo. El chavismo solapa deliberadamente “votos a favor” con el quórum, que incluye a los diputados opositores que sí pudieron pasar. La Guardia Nacional impidió entrar a la Asamblea a 25 diputados, incluido Guaidó, el día de la elección de Parra.

“El artículo 11 del Reglamento de Interior y de Debates estipula que es el presidente en funciones quien instala la sesión. Por eso, no dejan pasar a Guaidó: sabían que iban a perder. Nunca hubo sesión; el presidente no la pudo instalar porque unos militares le impidieron la entrada”, afirma el diputado opositor Stalin González.

Guaidó, por su parte, celebró su reelección en una sesión paralela en la sede del diario El Nacional con el apoyo de 100 diputados. De ellos, 88 eran principales y 12 suplentes. Algunos de estos ocupan los escaños de los opositores disidentes ausentes. Hay 30 diputados opositores adicionales en el exilio. La directiva de la Asamblea quiso darles el derecho al voto y el chavismo se opuso tenazmente. En la sesión de este miércoles 15, Guaidó concitó el apoyo de 92, ocho menos que los 100 anunciados. No asistieron por razones logísticas –dificultades para trasladarse a Caracas- o por motivos de salud, como fue el caso de William Barrientos, Héctor Vargas y Chaím Bucaram. A Julio César Reyes el chavismo le expropió su finca y no se pudo trasladar a la capital; Ismael León y Gilberto Sojo tienen nuevas acusaciones judiciales.

Luego de su discutida elección, el pasado 5 de enero, los periodistas preguntaron a Parra, que tiene escoltas militares y ya ocupa el despacho de la Presidencia de la Asamblea Nacional, por el quórum legislativo y los votos. Este respondió que su investidura se ha concretado gracias a “una mayoría evidente” de los presentes. En la oposición temen que el golpe definitivo al parlamento se concrete si Parra muestra cualquier lista de votación, aunque sea una forjada, y el TSJ, controlado por Maduro, sentencie a su favor. Eso habilitaría teóricamente al Ministerio Público a proceder penalmente en contra de Guaidó por usurpación de funciones. Henri Ramos Allup, veterano dirigente opositor de Acción Democrática, ha declarado que si Parra tiene el quórum y los votos para presidir la Asamblea Nacional, lo único que tiene que hacer es convocar a una plenaria y dejar pasar a los diputados. Tal cosa no ha ocurrido, ni la semana pasada ni esta.

La maniobra chavista para comprar la voluntad de los diputados opositores y evitar la reelección de Juan Guaidó, lo que se ha denominado como Operación Alacrán, se ha venido denunciado desde finales del año pasado por los diputados opositores que se negaron al ofrecimiento. Este viernes, el equipo de Guaidó hizo público un audio en el que se muestra a un disidente afín a Parra tratando de sobornar al diputado opositor Alfonso Marquina. Parra y un grupo de diputados opositores disidentes están envueltos en un caso de corrupción que destapó el portal de investigación Armando.info. Según las revelaciones, el autoproclamado presidente de la Asamblea Nacional está envuelto a empresarios corruptos cercanos a Nicolás Maduro, relacionados con los subsidios de comida, conocidos como CLAP.

Desde el 5 de enero parece estar en vigor, sin decretarlo y con la total anuencia de las Fuerzas Armadas venezolanas, una decisión para impedir Guaidó entrar al Palacio Legislativo de Caracas. Esto se puso en evidencia el pasado domingo 5; el martes 7, momento en el cual logró entrar por la fuerza venciendo la resistencia de una línea de soldados, y muy especialmente a partir del miércoles 15.

El anuncio del número dos del chavismo Diosdado Cabello de que sus simpatizantes —muchos de ellos de los grupos civiles armados, conocidos como colectivos— no se alejen de la sede de la Asamblea Nacional echa de momento por tierra cualquier conjetura numérica en favor o en contra de una u otra tendencia. En un esfuerzo por aparentar equidistancia y legitimidad institucional, Luis Parra aseguró este miércoles, a través de un comunicado, que condenaba la actuación del chavismo. Un nuevo ejemplo que ilustra un país con dos Parlamentos y un desgobierno.

El audio que revela cómo el diputado José Noriega intentó sobornar a Alfonso Marquina – El Nacional – 17 de Enero 2020

Al diputado miembro de la Comisión de Finanzas de la AN le ofrecieron un pago de 700.000 dólares si votaba a favor de la junta directiva de Luis Parra

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Alfonso Marquina, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Lara, dio a conocer este viernes en una rueda de prensa un audio que revela cómo el parlamentario José Noriega intentó sobornarlo para que no apoyara a Juan Guaidó el pasado 5 de enero.

En el audio, Noriega le contó a Marquina que luego de debatir la cantidad de dinero, se acordó un pago de 700.000 dólares para votar a favor de la junta directiva de Luis Parra.

Asimismo, Noriega le explicó que en la mesa estaba una propuesta para que fuera Marquina quien ejerciera la presidencia de la AN. Sin embargo, consideraron que sería «sospechoso» por su activa participación política al lado de Guaidó.

Noriega dijo en el audio que incluso se reunieron con Nicolás Maduro para discutir cómo se debería realizar la toma de la AN. Agregó que para ese momento se encontraban tratando de quebrar a más diputados.

«Mi integridad y la de mi familia está en peligro. Tuvimos que poner en resguardo a varios parlamentarios. Si algo nos ocurre a los diputados de la Unidad, el único responsable es quien dirige la Operación Alacrán», precisó Marquina.

Marquina aseguró que también cuentan con información sobre presuntos procesos judiciales a varios legisladores. Se les imputaría el delito de asalto al centinela.

“Si algo nos sucede a los diputados de la bancada democrática, el único responsable es quien dirige la Operación Alacrán”, concluyó.

José Gregorio Noriega fue militante por más de seis años en Voluntad Popular.

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