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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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La salida sigue siendo electoral por Trino Márquez – La Patilla – 13 de Diciembre 2017

UnknownEl acuerdo de los partidos políticos más importantes de la oposición de no participar en las elecciones del 10 de diciembre fue un error muy costoso, que debe enmendarse lo más pronto posible. Sin combatir, se le entregó al régimen la cabeza del Poder Municipal, el alcalde, en la inmensa mayoría del país. Se desperdició una nueva oportunidad de confrontar al gobierno en el terreno electoral. Luego de la derrota del domingo 10 de diciembre, se llegará a República Dominicana en unas condiciones de debilidad extrema, incluso en el área de las exigencias electorales.

Ese descalabro, producido en gran medida por la abstención de los sectores democráticos, ha alimentado la frustración y el desaliento. Ahora será más difícil animar la gente para que asuma con entusiasmo el inmenso reto de derrotar a Nicolás Maduro en los futuros y, probablemente, cercanos comicios presidenciales. La dirigencia opositora, sin proponérselo, se alió con el gobierno para restarle importancia al voto como instrumento de lucha política y fuente para el cambio de los poderes públicos. ¿Cómo explicar que un atleta que no compitió en la carrera de cinco mil metros porque se sentía mal, al rato quiera participar en el maratón olímpico?

La idea de que la ruta electoral quedó cancelada luego de la elección de la Constituyente, y las elecciones de gobernadores y alcaldes, ha venido tomando fuerza. El régimen se proyecta como invencible e invulnerable. Esta percepción confunde planos diferentes. Es cierto que el gobierno y su instrumento político fundamental, el PSUV, han pervertido el sufragio. La gente elige a los representantes del oficialismo a partir del miedo y la extorsión. El control de los centros de votación les permite abultar las cifras de votantes a su favor y cometer toda clase de delitos electorales –como el perpetrado por Luis Motta Domíguez- con total impunidad. El ventajismo tiene que ser enfrentado con demandas para que se cumpla la ley electoral y, sobre todo, con una organización espartana por parte de los opositores. Asistir a una contienda electoral sin cuidar cada detalle de la elección, resulta un craso error de ingenuidad. La única forma de desmontar las trampas del régimen es organizando un maquinaria capaz de contrarrestar las artimañas.

A los abstencionistas les admito que la lucha no es sólo electoral, pero ¡ojo!, también es electoral. ¿Por qué? Porque las elecciones, más que una oportunidad para legitimar al régimen, como sugieren quienes se oponen a acudir a los comicios, es un escenario para mostrar la ineficiencia, la corrupción y el autoritarismo y del régimen. Piensen en la oposición cubana. Más oprobiosa que esa miserable y añeja dictadura no hay en América Latina. Yo quisiera saber si a la oposición isleña le ofrecieran concurrir a unas elecciones, saldrían con el cuento de que van a atornillar al Partido Comunista Cubano y al senil Raúl Castro. Desde luego que no. Participarían aunque no fueran esos unos comicios competitivos, ni transparentes, ni equilibrados, pero que constituirían una excelente oportunidad para entrar en contacto con el castigado pueblo cubano, para hablar de sus problemas y organizarlo. La distorsión en Venezuela reside en que no estamos utilizando las elecciones para nada distinto a buscar votos, a pesar de que el país se hunde en la miseria y la ruina.

Si Nicolás Maduro logra atenuar un poco las sanciones financieras internacionales, resulta altamente probable que convoque las elecciones presidenciales el primer semestre del año entrante. Julio Borges ha dicho que la MUD está preparada para realizar los comicios primarios de inmediato y encarar la candidatura de Maduro. Esperemos que su opinión refleje la realidad, pero hasta el momento no existe ningún indicio que permita ser tan optimista. Independientemente de lo que decida el régimen acerca de la fecha, la dirigencia opositora está obligada a resolver sus diferencias internas, unificarse en torno a una estrategia que incluya la selección del líder que será candidato presidencial, el programa de gobierno que se les presentará a los venezolanos y la plataforma organizativa que encarará a las huestes maduristas. Ese conjunto de decisiones hay que adoptarlas al despuntar 2018.

La recuperación de las elecciones como alternativa válida para combatir el régimen supone presentarle a la nación un plan realista e integral de objetivos e instrumentos. De lo contrario, los comicios serán vistos por la inmensa mayoría de la gente, no solo por los abstencionistas, como una carta al Niño Jesús.

Y mandó a matar al niño por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 14 de Diciembre 2017

LuisUgaldeColOpi-848x478Los evangelios de los días navideños y de la infancia de Jesús están llenos de simbolismos que los liberan de los estrechos barrotes de tiempo y espacio y les dan especial significación para la condición y sentido humano de todos los tiempos y pueblos. Tienen gran fuerza inspiradora y luz para la humanidad que a tientas se busca a sí misma.

Herodes mandó matar al niño anónimo, nacido en los márgenes del pueblo de Belén. ¿Qué le había hecho ese niño al rey que nunca lo había visto? Herodes era el poder y el niño naciente el anti-poder, sin fuerza, ni prestigio; pura necesidad, como todo niño, con el único poder de hacerse querer. Por el contrario, para el rey dominante el poder lo es todo y el niño nada.

Todo reino de este mundo es poder que domina y se impone. Pero ese niño de Belén un día dirá que no es cierto, porque en el mundo también está actuando un reino que no es de este mundo, que no tiene ejércitos, ni espadas, ni tanques, que es una semilla mínima que germina y se hace árbol que acoge y no oprime. Toda persona experimenta esta verdad íntima donde resuena la paz del encuentro, el reconocimiento de los otros como nos-otros, la justicia que no aplasta sino que va llenando la búsqueda humana y la capacidad de domar el poder y ponerlo al servicio de la vida.

Ese niño dirá que la eterna búsqueda humana de realización plena no es vana ilusión, sino verdad. El deseo de ser como Dios y de alcanzar el cielo con la mano, el paraíso para cuya conquista se hicieron revoluciones y corrieron torrentes de sangre y de sueños, tienen un camino distinto: estamos llamados a ser como dioses, pero sin ejércitos, ni armas, ni dominación que destruye al otro, sino dioses como dios-amor, cuyo rostro humano es ese niño de Belén y de todos los niños. Por eso Herodes los mandó a matar.

Hoy en Venezuela el poder está matando a los niños, a los débiles, a los que claman por medicinas y comida, a los que quieren convertir los tanques en arados para la siembra y los bombarderos en escuelas para el bien. Ese niño se atreverá a decir que lo que buscamos todos, lo encuentra el que da su vida al otro, para que la tengan ambos. Dirá que Dios es amor y que nadie tiene más amor que el que da la vida. Por eso él -Hijo del Hombre e Hijo de Dios- es vida, porque da su vida…

Nos dice también que nunca nadie ha visto a Dios, pero donde unos ayudan a otros ahí está Dios (1Juan 4, 12). Que en definitiva gana la vida quien tiende la mano al hambriento, al sediento, al enfermo, al preso, al perseguido y desterrado… y trabaja para arrancar de raíz esas negaciones (Mateo 25). Así nos encontramos con Dios-amor y nos encontramos “nos-otros”.

Ese niño reconoce que los humanos nos matamos unos a otros como lobos (como lo dirá Hobbes 1.630 años después), pero también somos portadores de la semilla, el deseo y la capacidad de hacernos hermanos. Sin esa hermandad, sin esa fraternidad, que reconoce y ama al otro como a uno mismo, nada es posible, ni familia, ni empresa, ni nación, ni la humanidad realmente humana.

El poder auto-absolutizado ayer y hoy manda a matar al niño y desterrar el amor. Es lo que vivimos trágicamente en Venezuela, en esta “revolución” que empezó con deseo de construir el paraíso de fraternidad, pensando que el camino era destruir a la otra mitad del país y repartir la infinita herencia petrolera. La verdad de nuestra Navidad es que el omnipotente gobierno se derrumba porque con él mueren los niños, se llenan las cárceles, se derrumban los hospitales y se van errantes los jóvenes. El fracasado gobierno que en el saqueo petrolero se ha robado (según confesión de ellos) no menos de USA$ 30.000 millones (al cambio libre actual Bs. 3.000.000.000.000.000), se roba la vida de millones de niños, de enfermos, de hambrientos y la alegría de miles de escuelas y de empresas productivas. Según confiesan los que fueron poderosos ministros y vicepresidentes, esos 30.000 millones de dólares, con otros robos, corrupciones e ineptitudes, superaron US$ 130.000 millones. Pero Herodes se aferra al poder, y para atornillarse en el infierno actual manda matar al Niño que es verdad, camino y vida.

¡Feliz Navidad! donde todo puede faltar menos Esperanza y Amor.

Soluciones para rescatar Pdvsa por Ramón Castro Pimentel – La Patilla – 12 de Diciembre 2017

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La debacle de Pdvsa ya no es solo un problema de los venezolanos sino un asunto de importancia internacional. Caída de la producción, creciente corrupción, mínima capacidad de refinación, purgas políticas, entre otros factores, influyen en la destrucción de la que fue una de las principales petroleras del mundo. Un experimentado profesional de la antigua Pdvsa ofrece su punto de vista para rescatarla. Lo hace de forma sencilla pero con un profundo conocimiento de esta industria.

El petróleo ha sido, es y será el mejor y quizás único recurso viable para lograr el desarrollo de la población venezolana, entendiendo por ello la satisfacción de las necesidades básicas de su gran mayoría.

Es incuestionable para demócratas y comunistas que la industria petrolera actual ha llegado a un nivel de deterioro que hace inviable el Estado venezolano a mediano y largo plazo ya que los niveles de exploración, producción, refinación, transporte y mercadeo no permiten satisfacer sus necesidades. Existen suficientes análisis, estudios y justificaciones técnicas que avalan esta posición.

Las acciones que a continuación expondré están expresadas en lenguaje coloquial y venezolano ya que considero que la mayor falla de los tecnócratas ha sido nuestra incapacidad de trasmitirle a los ciudadanos las bondades de nuestras propuestas y sobre todo tomando en consideración que, hoy más que nunca, es imperativo emocionar al pueblo.

Zapatero a tus zapatos. Siendo socialmente responsable, Petróleos de Venezuela debe dedicarse estrictamente a las funciones que fueron establecidas en su constitución como empresa mercantil. En tal sentido, es imprescindible adecuar todo el estamento jurídico para lograr ese cometido. De esta manera cada quien podrá ser evaluado en virtud de sus ejecuciones y se maximizarán los beneficios al Estado venezolano que continuará siendo el único propietario de las acciones de Pdvsa.

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Mediante un referéndum se debe proponer que los dividendos que produzca Pdvsa sean distribuidos entre todos los venezolanos otorgándoles a cada uno de ellos una acción preferencial e intransferible. Su producto en dinero podrá ser utilizado para el pago de alimentos, impuestos, medicinas y hospitales, cancelación a bancos por compra de viviendas y todas aquellas erogaciones que sean necesarias para la subsistencia familiar reemplazando los subsidios directos e indirectos hoy día otorgados.

No me des, ponme donde hay. El petróleo debemos sembrarlo. Hay que aprovechar las ventajas geográficas, tecnológicas y de producción que desarrollará la industria petrolera venezolana para que, obteniendo el precio justo por sus productos, pueda priorizar la entrega de ellos dentro de Venezuela para lograr el desarrollo al máximo de la industria petroquímica y de la industrialización de los hidrocarburos líquidos y gaseosos, maximizando así la generación de empleos en nuestro país.

El crimen nunca paga. Es imperativo la revisión de los contratos lesivos al interés nacional así como la revisión y adecuación de todo el sistema de contratación de Pdvsa para adecuarlo a los tiempos modernos de inversión y crecimiento que permitan el logro de los objetivos de la Pdvsa y la Venezuela del futuro.

No todo palo sirve para cuchara. Es necesario ejecutar un agresivo programa de personal, que permita solventar las injusticias cometidas y atraer las mejores capacidades profesionales dentro y fuera de Venezuela, con o sin experiencia en Pdvsa. para devolverle su musculo técnico, gerencial y meritocratico, adecuándolo a las nuevas realidades y cumplir los objetivos trazados a corto mediano y largo plazo.

Las anteriores acciones serán implantadas armónicamente a través de todas las herramientas tecnocráticas que poseemos hoy día e invito a los auténticos venezolanos a debatir estas ideas.

*Ramón Castro Pimentel es un administrador de empresas venezolano, especialista en las áreas de Mercadeo y Asuntos Públicos, con 35 años de experiencia en la antigua gerencia de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Es profesor jubilado en las cátedras de Mercadotecnia de la Escuela de Administración y Contaduría y en el Posgrado de Administración de Hidrocarburos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fue presidente de la Corporación Consultora de Petróleo de la UCV entre 1999 y 2009.

 

Aportes para entender el interregno por Pedro Villaroel – FACES – Diciembre 2017

 

“Los movimientos totalitarios usan y abusan de las libertades democráticas con el fin de abolirlas”_ Hannah Arendt_

Los venezolanos asistimos no a una época de crisis sino a una crisis epocal. Crisis que se manifiesta por un extravío de los fundamentos y valores que constituyen la voluntad histórica de cambio en la nación venezolana.

Este fenómeno ha sido una constante en el proceso de constitución del ser venezolano, asimilado al ethos cultural europeo, a través de la conquista española y, posteriormente, por la incorporación y asimilación de los elementos constituyentes del modelo civilizacional francés, producto de su revolución y su legado filosófico por la élite mantuana criolla, que deriva en fractura, desarraigo y desencuentro con los fundamentos iniciáticos de nuestra razón primera.

Esto marca sin duda una propensión a recurrir permanentemente a elementos externos que nos den razones para poder entender nuestros desencuentros de existencia.

En otras palabras, el conflicto permanente entre los problemas derivados de nuestra existencia, de nuestro ser y nuestras emociones y los componentes de fundamento, de orden y raciocinio por el otro lado.

Nuestro acercamiento a la racionalidad que constituye el mundo moderno es entonces epidérmico. Es un acercamiento de externalidad, carente de mundo interior, de una subjetividad producida y sanforizada en la modernidad. Hemos transitado un periplo de constitución y reconstitución permanente de nuestro existenciario. Una especie de mito sisifico de un eterno comenzar, de un eterno partir de cero, de una ahistoricidad aterradora. Todo se constituye a partir de algo que no se sabe dónde comenzó y por ende, dónde terminará. Momento clave en la aparición de una constante cultural casi arquetípica del cómo vaya viniendo vamos viendo.

Trato de auscultar la imposibilidad de encuentro entre las formas aluvionales de existencia propias de nuestro entorno y la cultura occidental a la que irremediablemente pertenecemos. Esta fractura pudiera advertirnos el contraste entre razón y voluntad ciega natural, entre fundamento y emoción, entre política y estética.

Nosotros, muy a la venezolana, tenemos una característica forma de estar sin ser, muy parecida a lo que hace unas décadas atrás planteó nuestro dramaturgo José Ignacio Cabrujas, una concepción de hotel, de campamento, de desarraigo estructural.

He planteado una forma de estar y no una forma de ser, hago la distinción porque nuestro acercamiento a la modernidad es de carácter óntico y no ontológico. Nosotros nos hemos acercado al mundo moderno a través de sus productos y no de su esencia.

Este cuento largo, esta reflexión previa, tiene como propósito permitir asirme de elementos de comprensión de los fenómenos que estamos atravesando en este interregno y desde allí observar los comportamientos y las acciones de los distintos actores y el liderazgo político propios de la Venezuela de este momento, para poder entender desde dónde intentan construir social y políticamente un bloque mayoritario aquellos factores que constituyen polos antagónicos.
La dirigencia política opositora luce aislada, prescinde de la experiencia emocional y social del alma y el ser venezolano, no conecta, no construye tampoco una posibilidad de conexión con el ideario emocional, con la sociedad venezolana actual, no transita en su día a día social. La ausencia de esta conexión produce una incapacidad de constituir elementos racionales esperanzadores.

El oficialismo por su parte, conecta eficientemente con el producto más elaborado y mejor desarrollado de los últimos años: la pobreza. Su conexión emocional es retórica, su verdadera razón es de carácter técnico, utilitario e instrumental, prescinde del factor humano o humanitario. Son grandes administradores de la necesidad creada, con propósito definido de control político y social de la gran masa. Su arquitectura de dominio se desarrolla e instrumenta a través del carnet de la patria, las bolsas clap y los puntos rojos.

La expresión electoral en el lado opositor es de ausencia de mensaje, de relato articulador con las necesidades fundamentales del venezolano. Por tanto es abstracto, una especie de nebulosa, de limbo, que trasmite una sensación de incertidumbre, de ambivalencia, de abandono y vacío.

Por el lado oficialista cada evento electoral es una nueva oportunidad para la apertura del granero, del pan y el circo. Se abre la bodega, valga decir los puntos rojos. Es un día de festín condicionado claro está, por el voto y su instrumento, el carnet de la patria. La masa se mueve en busca de alimento, el voto se convierte en mercancía imprescindible para asegurarse unas horas de alimento. No hay mensaje ni relato, hay control político, se impone un estado de vigilancia total.

La lógica que caracteriza el accionar de estas propuestas antagónicas son cara y contracara de una herencia cultural que reproduce permanentemente un modo de relación con el ciudadano caracterizado por la agresión, por la asfixia, por el irrespeto y el engaño que se traduce en limitar la participación de estos en el desarrollo de su entorno y sus formas de vida.

La referencia a esta crisis epocal como un interregno, es `precisamente con el propósito de dibujar un poderoso movimiento del sustrato de nuestro fundamento cultural. Esto implica la erosión de las prácticas políticas, de las formas de relación con el otro, de la convivencia, de la cosmovisión, de la representación, de la sensibilidad, de las formas de organización social e institucional. En fin, de todo aquello que compone el hábitat humano de este tiempo.

Míseras navidades por Mario Villegas – Quinto Día – 12 de Diciembre 2017

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Aún en los tiempos de la más oscura pobreza, jamás en nuestra mesa navideña faltó una hallaca, un modesto regalo en nuestro arbolito, ni un sencillo estreno para que cada quien recibiera el año con ropita nueva. Todo a punta de grandes sacrificios de padres muy abnegados, y de limitadísimos ingresos económicos.

La tradición ha sido heredada y proseguida en el tiempo. Las generaciones subsiguientes la hemos replicado para que, siempre en modesta medida, nuestros hijos disfruten de unas merecidas festividades navideñas y de fin de año, en la más amplia unión familiar.

Pese a las adversidades, todos los años hemos hecho las hallacas y compartido estas, no solo con la familia, sino que incluso unas cuantas han sido destinadas cada año a determinadas amistades. Hemos hecho nuestros regalitos e intercambios familiares, y comprado a los hijos menores sus estrenos.

Pero desde el año pasado, todo eso se acabó. Por primera vez, en mi casa no hicimos hallacas en 2016 (ni para los amigos, ni para nosotros), no hubo estrenos, menos aún regalos. Y, por supuesto, este año 2017 tampoco los habrá.

Esto, que parece la realidad circunstancial de una familia en particular, es la triste realidad de millones y millones de familias que en la Venezuela de hoy sufren los embates de una feroz guerra económica, declarada y conducida contra el pueblo por el alto mando político, instalado en el Palacio de Miraflores.

Guerra económica que no empezó el presidente Nicolás Maduro, es verdad, puesto que su indiscutible autoría corresponde al fallecido presidente Hugo Chávez, pero que él ha profundizado en su empecinamiento de no cambiar de raíz las nefastas políticas económicas que heredó, y que han conducido al fenomenal desastre que estamos sufriendo. Tal vez desastre sea un calificativo benevolente, porque lo que la inmensa mayoría de los venezolanos estamos soportando se asemeja a un verdadero infierno, económico y social.

Un infierno que tiene a millones de seres humanos pasando el trabajo parejo. Hemos pasado a ser un pueblo que se muere de hambre en los basureros, y de mengua en los hospitales, tras la borrachera de quienes desde la opulencia del poder, despilfarraron (y algunos se robaron) la descomunal riqueza petrolera que, en mala hora para el país, les tocó administrar.

Muy pocas son las familias que comen tres veces al día y, en caso de hacerlo, se han visto forzadas a reducir la calidad y la cantidad de sus alimentos. Muchísimas son las que comen dos o menos veces al día, lo cual se traduce en una progresiva desnutrición, especialmente en la población infantil.

Si la gente no tiene cómo resolver la papa diaria, ¿de dónde carrizo va a sacar los recursos para preparar y comerse una hallaquita en familia, durante estas navidades y año nuevo? Ni qué decir de los estrenos y de los regalos, cuyos precios se han disparado a niveles estratosféricos, inalcanzables para el común.

No parece exagerado decir que las de 2017 serán de las más miserables navidades que le haya tocado sufrir a una inmensa porción de los venezolanos de hoy.

En contraste, se destapan ahora gigantescas corruptelas, mil veces denunciadas desde la oposición e ignoradas olímpicamente por el gobierno, las cuales han deparado miles de millones de dólares a mafias rojo-rojitas, enriquecidas al amparo de complicidades en la cúspide del poder.

¡Qué rostro tan feo el que verdaderamente tiene la revolución bonita!

¿Y aún así hay quienes quieren que el pueblo se abstenga de votar este domingo, en las elecciones de alcaldes?

 

Secuestrados y muertos por Asdrúbal Aguiar – RunRunes – 10 de Diciembre 2017

asdrubalaguiarMás allá de mis desacuerdos sobre la conducta de algunos actores de la oposición venezolana, los condenables por su colusión desenfadada con la narco-dictadura de Nicolás Maduro, no me siento con autoridad para criticar los tropiezos del conjunto de la Unidad y hasta el presente. Tacharla, sin más, equivale tanto – que nadie lo hace – como demonizar a la oposición cubana que no logra deslastrarse de su tragedia comunista tras casi 60 años; o acaso preguntarse sobre el absurdo, como lo es la unidad y organicidad de lucha de los pueblos que sufrieran los rigores del totalitarismo tras la Cortina de Hierro, mientras duró.

Todo secuestrado o rehén es un ser inhábil, mediatizado, urgido de comprensión y necesitado de tutela, hasta superar su condición de minusválido. Y los actores y pueblos que sufren las dictaduras, como en Venezuela, son, a fin de cuentas, eso, secuestrados, sufrientes.

No dialoga, menos negocia políticamente, entonces, quien se encuentra tras las rejas o con un arma sobre la sien; sólo adhiere, acepta. Y quien, aún así, dice negociar –como lo hace la MUD con la dictadura venezolana en Santo Domingo– sólo simula, burlonamente; ya que que lo pertinente, en la circunstancia, es la negociación policial, la que realiza el guardián del orden –léase la comunidad internacional– con el secuestrador, para salvar a la víctima, al secuestrado, sin pedirle a ésta que se salve por sí sola y ante su mirada.

No exagero. Quienes lo crean, por ignorancia, por falta de memoria, por moralmente reblandecidos, les dejo a mano los “honrosos antecedentes” de esa dictadura que representan los hermanitos Jorge y Delcy Rodríguez; a la que ayudan o por la que median ante la oposición venezolana y el mundo el presidente de la otrora Hispaniola, Danilo Medina, y el expresidente español, Rodríguez Zapatero.

Cahiers de doléances

Se inician con el Pacto de Hugo Chávez con las FARC, que incide en la conformación de su narco-gobierno y en el incremento demencial de las muertes por homicidio como en la corrupción del mundo militar y policial venezolano (1999), y siguen con la confiscación de fundos agrícolas y pecuarios (2001); la Masacre del 11 de abril o Masacre de Miraflores (2002); las Listas Tascón y Maisanta, declarando la “muerte civil” de millones de venezolanos (2003-2004); el despido de 20.000 trabajadores de PDVSA y la expulsión de sus familias de las casas que habitan en los campos petroleros, lo que lleva a la quiebra actual de la industria (2003); la represión popular por las firmas que peticionan el referendo revocatorio (2004); el caso de soldados calcinados en Fuerte Mara (2004); la Masacre de Turumbán, Estado Bolívar (2006); las inhabilitaciones políticas impuestas por la Contraloría contra la oposición (2007, 2008); la condena arbitraria e ilegal de los comisarios de la PM, entre ellos Iván Simonovis (2010); la Masacre de El Rodeo y el pacto de Diosdado Cabello con los “pranes” (2011); la extradición de Makled y el descubrimiento del Cartel de los Soles (2011); las declaraciones de los magistrados Aponte Aponte y Velásquez Alvaray, advirtiendo la colusión del Ejecutivo con el narcotráfico (2012); la tragedia de Amuay (2012); el caso de las narco-maletas de Air France (2013); la Masacre de febrero o del Día de la Juventud (2014); la expulsión masiva de la población civil colombiana, mediante una inconstitucional suspensión de garantías (2015); la Masacre de Barlovento (2016); la Masacre de los Escuderos (2017).

Y si no les basta, recuerden las once (11) sentencias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que declaran internacionalmente responsable por violaciones al régimen de Venezuela, palmariamente desacatadas y objetos de burla por éste, desde el Caso Apitz y otros (2008) hasta el Caso RCTV (2015). O la zaga de exilados o de presos políticos – suman 645 según la OEA – como los alcaldes, Leopoldo, Ledezma, Ceballos, Guevara, y párese de contar.

Se obvian, por su extensión sideral, cuya punta de iceberg emerge recién con los casos de PDVSA y ODEBRECHT, la enunciación del cúmulo continuado de delitos de corrupción que arrancan con la financiación electoral de la banca española (2002); el caso del FONDEN (2005-2013), que dilapida más de 116 mil millones de dólares, en una línea de comportamiento consustancial al propio régimen. Se inaugura con los escándalos de CAVENDES y el Plan Bolívar 2000; pasa por los casos Nóbrega y Smarmatic (2003-2004); de Juan Barreto en la Alcaldía Metropolitana (2004-2008), Cabello con el Puente Nigale, y Antonini Wilson (2006-2007), el mismo Cabello durante su gobierno en Miranda (2009), pasando por los bonos argentinos (2007), Derwick, Andrade y la Tesorería Nacional, Bancos de Madrid y Andorra, con Aguilera y Rafael Ramírez a la cabeza, entre 2011 y 2015. Son centenares de miles de millones de dólares los que suman ese albañal de peculados, deslaves de impudicia.

Claman al cielo, finalmente, los asesinatos “de Estado”, en no pocos casos originados en la mutación del mismo como narco-empresa criminal y que los silencia, los tira a la fosa común que confunde despojos. Tanto que, cuando se abran los expedientes hasta las piedras llorarán.

El fiscal Danilo Anderson, Antonio López Castillo y Juan Carlos Sánchez (2004); el ex fiscal nacional de aduanas, Gamal Richani, quien investiga a Makled, cabeza visible del narcotráfico oficial (2005); Arturo Erlich y Freddy Farfán, tras el “extravío” de 45 millones de dólares pertenecientes a FOGADE (2006 y 2009); los sindicalistas del régimen Richard Gallardo y Luis Hernández (2008); el periodista Orel Zambrano y el veterinario Francisco Larrazábal, testigos en contra de Makled (2009); el gobernador de Guárico, William Lara (2010); Lina Ron (2011); Nelly Calles Rivas, jefe del PSUV en el Estado Sucre (2011); el ex gobernador apureño y capitán Jesús Aguilarte (2012); la embajadora Olga Fonseca (2012); el General Wilmer Moreno, sub director de inteligencia militar (2012); la familia Pérez Pacheco, en Falcón (2013); el diputado Omar Guararima, jefe del PSUV en el Estado Anzoátegui (2013); Juan Montoya, jefe del colectivo Secretariado Revolucionario (2014); el estudiante Bassil Da Costa (2014); el Capitán Eliecer Otaiza, ex jefe de la policía política (2014); el diputado Robert Serra (2014); José Miguel Odremán, líder del colectivo 5 de marzo (2014); y la consiguiente investigación de Diosdado Cabello y otros generales por parte de la DEA (2015).

“Estamos dispuestos a negociar y evitar una cacería de brujas”, recomienda un líder insospechado, de buena fe, por rehén y a pesar de los pesares. ¡Dios!

 

Lo que no se puede aceptar en Santo Domingo por Gustavo Tarre Briceño – El Nacional – 12 de Diciembre 2017

1498215235207.jpgEl próximo 15 de diciembre, la oposición y el gobierno se vuelven a reunir en República Dominicana. Poco se sabe de los resultados de la primera ronda de conversaciones. Lo que sí conocemos es la condición que el gobierno ha puesto ante el futuro electoral inmediato: No habrá elecciones si no se levantan las sanciones al gobierno de Venezuela y a algunas de sus más connotadas figuras.

Así lo declararon los hermanos Rodríguez, jefes del equipo negociador del gobierno y las informaciones que se filtran señalan que el problema de las sanciones es, junto con el reconocimiento de la asamblea constituyente, la petición central del gobierno de Nicolás Maduro.

Estos dos puntos son inaceptables.

Las sanciones en contra de personeros del gobierno, por violación de derechos humanos y por narcotráfico, no están en la mesa de negociación y no puede la oposición ni siquiera aceptar que sean tema de discusión. ¿Puede algún opositor poner en duda la responsabilidad de los jerarcas del gobierno sancionados por los asesinatos, las torturas, los encarcelamientos arbitrarios y las violaciones reiteradas de las garantías constitucionales más elementales?

¿Puede algún negociador representante de las fuerzas democráticas salir en defensa de altos funcionarios cuya participación en el tráfico de drogas ha sido plenamente demostrada? La respuesta solo puede ser un no rotundo, contundente y categórico.

Hay sanciones en contra de Pdvsa y de instituciones financieras del gobierno venezolano. Estas han sido dictadas por diferentes países por las conductas antidemocráticas asumidas por Nicolás Maduro y sus secuaces. El levantamiento este tipo de sanciones solo puede producirse cuando Venezuela vuelva a ser una democracia. Entiéndase bien: no se trata de promesas sino de realidades.

Cuando en Venezuela no existan presos políticos, cuando la separación de poderes vuelva a existir, cuando tengamos libertad de prensa, cuando cesen los procesos electorales cargados de fraude y extorsión, cuando el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Moral Republicano y el Consejo Nacional Electoral dejen de ser apéndices del PSUV, cuando los principales líderes opositores dejen de estar inhabilitados. Cuando todo esto ocurra, los países democráticos del mundo levantarán las sanciones.

El riesgo que corren los negociadores es pagar por adelantado. El gobierno quiere que la oposición pida al mundo levantar las sanciones a cambio de acuerdos que “abran el camino” hacia un CNE imparcial y hacia una Asamblea Nacional en pleno ejercicio de sus facultades constitucionales y que permitan también la llegada de la ayuda humanitaria y la libertad de algunos presos.

¡Ojo! Allí está la trampa. No pueden los negociadores de la oposición olvidar que están sentados frente a un atajo de pillos que ya han demostrado estar dispuestos a incumplir cualquier compromiso, una vez que hayan obtenido lo que buscaban.

Ya vimos cómo incumplieron todo lo acordado en la Mesa de Negociación y Acuerdos de los años 2002 y 2003, y cómo lo volvieron a hacer el año pasado con la complicidad del mismo Rodríguez Zapatero que sigue fungiendo de “mediador”. En esas dos oportunidades el chavismo y el madurismo se burlaron de Jimmy Carter y de César Gaviria primero y nada menos que del Vaticano en la segunda oportunidad. De la misma forma se burlarán de los cancilleres que acompañan esta ronda de negociación.

A la oposición le van a ofrecer el oro y el moro: “Pidan ustedes al mundo el levantamiento de las sanciones, firmen un ‘acuerdo de gobernabilidad’ y nosotros nos comprometemos a integrar una autoridad electoral imparcial, a soltar los presos y a reconocer la Asamblea Nacional”. Una vez producido el llamado a la comunidad internacional para que levante las sanciones, vendrán por parte del gobierno las excusas, demoras y dilaciones que terminen descartando todo lo ofrecido, burlándose de los cancilleres como ya lo hicieron antes con los otros “garantes” de buena fe.

En consecuencia: ni una palabra a favor de levantar las sanciones a los narcopillos, ni a los violadores de derechos humanos ni a las instituciones gubernamentales de la dictadura.

Lo segundo que es inaceptable se refiere a la asamblea constituyente. El gobierno ofrecerá moderación por parte de ese organismo espurio. Dirán que se limitará a la redacción de un proyecto de Constitución, que procurará coexistir en armonía con la Asamblea Nacional dentro de un respeto mutuo. ¡Mentira podrida! La asamblea constituyente es el instrumento que le permite a Nicolás Maduro transformar una minoría chantajeada de electores en una mayoría de gobernadores y alcaldes, pasar por encima de la Constitución vigente y dar “legitimidad” y apariencia de legalidad a una dictadura. La oposición no puede dar validez, bajo ninguna forma, a una Asamblea convocada en violación de la Constitución, elegida mediante un sistema electoral fascista, producto de un fraude electoral descomunal y que usurpa poderes supraconstitucionales.

Soy un firme creyente en la necesidad de negociar. Aun con delincuentes. Pero creo también que se negocia hasta donde lo permita la ética, el derecho y la realidad política. Negociar no es claudicar. Negociar es demostrar firmeza aunque ello conduzca al fracaso de la negociación. En todo caso, los fracasados nunca serán los que se niegan a arrodillarse sino los que pretenden arrodillarlos.

Los negociadores en Santo Domingo, que representan lo que queda de la Mesa de la Unidad Democrática, tienen el próximo viernes la posibilidad de recuperar la coherencia y la credibilidad que el liderazgo de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional ha perdido; pueden volver a ser lo que una vez fueron: los conductores de la sociedad democrática venezolana. También puede ocurrir que se dejen engañar y engatusar nuevamente: Eso no se lo perdonaría nunca el pueblo venezolano y serán juzgados con implacable severidad por la historia. Allí está el reto para Leopoldo López, preso de conciencia y líder de un partido descabezado por la narcodictadura; para Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional y fundador del partido en el que milita Juan Pablo Guanipa; y para Henry Ramos Allup, guardián de la herencia de Leonardo Ruiz Pineda, Andrés Eloy Blanco, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni.

 

Del crepúsculo al amanecer por Carlos Raúl Hernández – El Universal – 10 de Diciembre 2017

TW3AAVuJ_400x400.jpgUna persona se puede preguntar dos cosas que al final son una: ¿por qué contra el sentido común y cualquier ejemplo sobre la tierra, el gobierno crea el caos en la economía, -hiperinflación, hiperdevaluación, hiperdesempleo- pese a sus infernales efectos sociales, si como cualquier autoritarismo colectivista, su retórica es (era) populismo? ¿Por qué misterio no hace nada para detener los inmensos sufrimientos de las masivas víctimas populares y no aplica el tratamiento universal e infalible, la penicilina contra la estupidez económica? ¿Cómo es que un grupo decide conscientemente convertir su país en Haití o en una república subsahariana? Pero las incógnitas tiende a desentrañarlas el verdadero ductor de la economía, de las estrategias que cumplen sus asistentes, los ministros nominales del gabinete: el señor Alfredo Serrano Mancilla, militante de Podemos que decidió dejar España y venir a hacer la América.

Tuvo gran influencia en el gobierno de Correa, siempre tras el trono, -los ecuatorianos lo culpan de los adefesios que casi (?) quiebran el país dolarizado-, y también en el de Evo Morales. Su pensamiento no tiene que ver con el mundo real, sino con las más afiebradas elucubraciones económicas polpotianas o maoístas. Hace un par de años reconocía que casi 100% del ingreso en Venezuela era del Estado -tanto como en la extinta Unión Soviética o Cuba- pero le molestaba que los bancos y el comercio privado todavía “capturaban una parte de la renta”. Había que salir de ellos, aunque las distribuidoras de alimentos que Chávez expropió devinieran literalmente en pozos sépticos, criaderos de gusanos; y que los bancos estatales pierdan mil o mil quinientas veces su capital, Pdvsa esté muerta y ya sea prácticamente propiedad de los acreedores.

Andropov: el santo olvidado
Serrano procura aniquilar las restantes distribuidoras de alimentos y que todo pase a control estatal. El resultado: hambre pareja, paliada por las cuevas de Alí Baba de los CLAPs, pero no importa: llegaríamos al socialismo primero que Cuba o Norcorea. Un pensamiento tan aterrador como el cementerio de vampiros ideológicos que resucitan detrás de Salma Hayek en Abierto hasta el amanecer, la dadaísta cinta de Robert Rodríguez. China es otra vez un imperio que incluso disputa Latinoamérica a los gringos, gracias a una economía de mercado abierto que rompió todos los récords de crecimiento desde la Revolución Industrial. ¿Cómo entonces el pensamiento anacrónico se apodera de una nación moderna? El sentido común hizo que Yuri Andropov, nada menos que el jefe de la KGB, secretario general del Partido Comunista Soviético, iniciara en 1982 un proyecto para liberalizar la economía.

Es el injustamente no reconocido padre de lo que con Gorbachov se llamó Perestroika, vio a tiempo lo que hacían los chinos y lo entendió. Muere cuando tenía apenas año y medio en el poder y con él su proyecto económico, al parecer inspirado en el de Augusto Pinochet. Su plan era una especie de stalinismo neoliberal (jaja) una dictadura militar férrea que ilegalizaría al Partido Comunista para imponer la modernización, la economía de mercado y a posteriori, quién sabe, la democracia. Posiblemente de sobrevivir Andropov, una incólume Unión Soviética disputaría hoy la hegemonía mundial con EEUU y China. Pero el vampiro del socialismo anacrónico resucita en Venezuela donde impone la economía política de la destrucción, que ni siquiera cuaja definitivamente en Ecuador, Bolivia ni Nicaragua, pero, colonialismo al revés, sí en las desordenadas cabezas de los indignados españoles y en Pablo Iglesias.

Colonialismo al revés
El socialismo del siglo XXI, resucitación del socialismo feudal -frase de Marx- en la Venezuela democrática, nace de un golpe de Estado y lo encabeza un militar extraño al debate ecuménico de las ideas que desencadenan personajes tan diferentes y tan parecidos como Reagan, Deng Xiaoping, Thatcher, Felipe González, Andropov- Gorbachov y Pinochet. No es un hombre de época, como éstos. Salido de un cuartel lo rodea la ultraizquierda cavernaria que no entendía el eurosocialismo, el eurocomunismo ni el socialismo de mercado. En 1999 el operador económico es Jorge Giordani a quien desde su época de profesor universitario, en los medios de la izquierda se le conocía como “el albanés” (Albania fue y es uno de los rincones más retrógrados, olvidados y primitivos del comunismo) y es el padre de la teoría que hoy nos devuelve Serrano: empobrecer a la gente para darle de comer en la mano.

Samuel Huntington en un viejo libro expuso que mientras más miserable sea la sociedad menos tiempo tendrá para combatir el estatus que provoca esa miseria y más deberá dedicarse a conseguir proteínas. Con el ascenso de Serrano sacan de juego unos supuestos modernizadores encabezados por el fallido criptocandidato presidencial Rafael Ramírez -descabezado antes de arrancar- que amagaron con reformas económicas, y Serrano nos trae de regreso desde Europa los delirios de empobrece y triunfarás. En Venezuela se imponen los experimentos sociales de Podemos, un infortunio no porque los aleteos up to today de Ramírez fueran confiables, sino porque se atornillan las racionalizaciones que conducen a la Albania de Giordani. Chávez colonizó Podemos pero, ironías, el almirante Serrano nos trae de vuelta la ideología que lo poseyó.

Navidad sombría por Ramón Peña – La Patilla – 10 de Diciembre 2017

La alegría navideña de los venezolanos se suma a la lista de víctimas de este régimen. Pareciera que para estos herederos de la centenaria revolución bolchevique, no basta el control de la vida material de los ciudadanos, debe agregarse también la regulación de sus estados de ánimo. Así ocurría en la Rusia soviética, donde el desestímulo para mejorar las condiciones de vida se expresaba en las caras de resignación y conformismo que exhibían sus ciudadanos.

Nunca antes, en un mes de diciembre, el desconsuelo se había adueñado de tantos hogares en nuestro país. Una navidad donde la zozobra ha sustituido a la alegría. Una fiesta tradicional de epifanía cristiana hundida y para muchas familias rebajada hasta su desaparición. La elaboración de las hallacas, ancestral motivo de regocijo, es hoy causa de angustia por lo inalcanzable de sus ingredientes. Los juguetes de los niños, los regalos y la ropa de estreno, otras tradiciones frustradas por una voraz hiperinflación, reforzada por la imposición brutal de controles de precios que han provocado el cierre de fábricas y comercios y empeorado la disponibilidad de esos bienes.

El reencuentro navideño de familias dispersas en la geografía nacional, es también fuente de incertidumbre; apenas se cuenta con el treinta por ciento de la flota nacional de aviones y de medios de transporte público interurbano. Como alternativa, queda desplazarse por carreteras maltrechas, un verdadero reto a la inseguridad, sujeto a la anuencia de decenas de alcabalas temidas como si fuesen emboscadas.

Es el colofón de un año infausto, de hambre, violencia, muerte, luto y represión que se despide y cede paso a un nuevo año carente de promesas. Serán muy contados los hogares que en la medianoche del 31/12, hagan coro con aquel jocoso porro colombiano que popularizara el mexicano Tony Camargo: ‘Yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas…’

Criptomoneda, criptopolítica por Héctor E. Schamis – El País – 10 de Diciembre 2017

Maduro anunció la creación del Petro, criptomoneda con la cual espera “avanzar en materia de soberanía monetaria, hacer transacciones financieras y vencer el bloqueo financiero”. El Petro estará respaldado por las reservas de crudo, oro y diamantes, agregó. Con ello se busca eludir las sanciones internacionales y acceder a fuentes de crédito alternativas.

La criptomonedas son monedas virtuales y privadas que funcionan sin intermediación. Las transacciones se realizan directamente entre el comprador y el vendedor, y el valor de la moneda se determina por la oferta y la demanda, sin respaldo ni regulación de autoridad monetaria alguna, es decir, sin Banco Central. Su cotización, entonces, depende de su credibilidad, funcionando como medio de pago e instrumento de inversión al mismo tiempo.

Asombra por cierto la súbita conversión del chavismo al dogma económico liberal. Hayek, por ejemplo, estaría muy a favor de las criptomonedas. En The Denationalization of Money, de 1976, aboga por un mercado de dineros privados basado en la competencia de las diferentes denominaciones. La demanda convergería sobre el dinero de reputación más robusta, continúa el argumento, lo cual redundaría en estabilidad de precios.
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