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Benigno Alarcón: “Guaidó y la Asamblea Nacional deben tomar la iniciativa en lo electoral” por Elvia Gómez – El Ucabista – 15 de Enero 2020

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El director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB señala que el liderazgo opositor debe reacomodar su estrategia y prepararse para las elecciones parlamentarias, aun con Nicolás Maduro en el poder. “El corto plazo no funciona y el inmediatismo fracasó”, dice respecto a las lecciones que dejó 2019

Para tratar de hacer más sencilla la explicación de circunstancias políticas nacionales plagadas de complejidades, Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la Universidad Católica Andrés Bello, apela a la metáfora de una partida de ajedrez, un juego de mesa basado en la estrategia.

“Si antes de empezar el juego me piden que renuncie a mis torres, mis alfiles y mi reina, ya voy al juego en desventaja. Yo quiero jugar con mis piezas completas, entonces, ¿por qué renunciar a la vía electoral? En la historia de las transiciones en el mundo ha quedado demostrado que las elecciones son la reina del juego, no un peón. El 70% de las transiciones políticas se han producido por un jaque con la reina”.

El CEPyG y el equipo que dirige Alarcón han venido estudiando los procesos de transiciones políticas en el mundo. En noviembre de 2018 recopilaron en el libro Consolidación de una transición democrática, once propuestas para sacar adelante un nuevo gobierno democrático. En este contexto, en noviembre pasado y por tercer año consecutivo, el Centro de Estudios Políticos presentó los escenarios con las Perspectivas para Venezuela 2020, evaluación que se basa, entre otros estudios, en las mediciones periódicas que hace la encuestadora Delphos en exclusiva para esta institución.

Esa encuesta, recalca el profesor Benigno Alarcón, evidencia que los venezolanos siguen teniendo un alto interés por participar en elecciones, pero “el mantra” impulsado por Juan Guaidó el 23 de enero de 2019 “se ha convertido en un bumerán” que atenta contra la necesaria reformulación del discurso político, que debe dirigirse ahora a un llamado a la lucha electoral como primer paso, aunque Nicolás Maduro siga en Miraflores.

“Si los chilenos hubieran insistido en que para ir a elecciones, primero Augusto Pinochet tenía que irse, a lo mejor todavía estaría gobernando. Ellos plantearon al inicio la salida de Pinochet, constituyente y elecciones libres; pero las cosas no pasaron en ese orden. Primero hubo un referendo, después elecciones y después modificaron la constitución. Pinochet salió como resultado de la elección, no antes”.

Por la experiencia chilena y la realidad nacional, Benigno Alarcón invita a “ser menos dogmáticos y más prácticos”, aunque apostilla que sabe que la dirigencia de oposición entiende también que deben modificar la estrategia.

“Juan Guaidó sigue teniendo la confianza de la gente, lo que ha caído son la esperanza y las expectativas, que eran muy altas. Él está en un buen momento para reformular el discurso, para explicar que el momento del jaque mate ya pasó, que las piezas que necesitábamos ya no las tenemos y que ahora vamos a jugar de otra manera. La gente estará dispuesta a aceptar eso y no lo va a atacar. Hay que entender que el tablero es dinámico y que lo electoral no se construye de la noche a la mañana. Es necesario hablar desde ya de lo electoral, porque hace falta tener organización y estructura. Las condiciones electorales tenemos que construirlas y concurrir a las elecciones de la Asamblea Nacional debe fortalecernos para ir a elecciones presidenciales, porque el dominio de una institución nunca va a ser una desventaja. Es mejor tener la Asamblea Nacional y la calle, en lugar de tener solamente la calle”.

Mantener la ofensiva

El intento fallido por parte de la fracción del PSUV de hacerse por la fuerza con el control de la Asamblea Nacional al inicio de 2020, ha ganado un mayor reconocimiento internacional para el sector que lidera Guaidó. De allí que Alarcón respalda que esa mayoría parlamentaria debe proceder a nombrar, de inmediato, el Comité de Postulaciones para iniciar el proceso para elegir un nuevo CNE.

Opina que “Guaidó tiene una segunda oportunidad infrecuente” y que le conviene recoger el aprendizaje de lo que salió mal en 2019 y corregir el rumbo en 2020. Por eso, aconseja que la ofensiva política demostrada en enero se mantenga en el terreno electoral.

“A los nuevos rectores que designe la AN, seguramente el gobierno de Maduro los va a desconocer, pero los va a reconocer el resto del mundo, y si tratan de nombrar otro CNE, usando al TSJ, estarán fuera de la Constitución y nadie se los va a reconocer. Entonces, lo que le toca a la Asamblea Nacional es avanzar en el proceso y que esos rectores le pongan fecha a las elecciones parlamentarias que la Constitución dice que deben realizarse este año. Para eso se requieren unos seis meses de preparación. Esas ya no serían unas elecciones que controla el gobierno sino las nuevas autoridades designadas por la AN”.

Según los estudios demoscópicos del CEPyG, las razones que los votantes alegan para justificar una posible abstención son de carácter político, como la desconfianza en los rectores del CNE, y no de naturaleza técnico-electoral.

“La estrategia que se anunció el año pasado –cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres– no se puede convertir en una camisa de fuerza. Ese mantra nos ha hecho mucho daño, porque ahora la gente pone como excusa para no ir a votar en las elecciones parlamentarias que no ha cesado la usurpación. Una de las funciones de un líder es ser pedagógico y debe explicarle a la gente que la estrategia debe ser dinámica. El paso 1 ya no puede ser el primero, porque las cosas cambiaron y hay que jugar distinto. Si la AN toma la iniciativa y designa rectores que gocen de la confianza de la gente, por lo menos quita uno de los obstáculos para ir la elección, porque, quizás, el obstáculo que representa Maduro en el poder no lo van a poder quitar”.

Lecciones aprendidas

Entre los aprendizajes que el 2019 dejó sobre Venezuela, Benigno Alarcón menciona seis como particularmente importantes:

“Un posible proceso de transición no puede dejarse en manos de terceros, sean Marines o la comunidad internacional”.
“Es muy difícil que el sector militar se divida como corporación”.
“Desde 1974 la mayoría de los procesos de transición son sociales, de abajo hacia arriba, no impuestos por una cúpula”.
“no hay que ‘quemar’ la protesta de calle como forma de lucha”.
“El corto plazo no funciona y el inmediatismo fracasó”.
“Las sanciones y el aislamiento no ayudan a la democratización”.
Ante esto, cree fundamental que los venezolanos se apoderen y empoderen del proceso de cambio político, porque “los terceros harán solo lo que a ellos les resulte rentable, somos nosotros los que tenemos que resolver este problema”.

“Nuestra última encuesta indica que la gente sigue estando dispuesta a la protesta en niveles tan altos como 2017, pero se ha vuelto más selectiva. La gente asiste a las protestas que tienen objetivos claros, que sirven para algo. Un 30% de la gente dice que está dispuesta a manifestar y para producir los procesos de transición lo que se necesita es un 3% de población movilizada”.

Su evaluación de la actitud de la comunidad internacional hacia Venezuela en 2020 apunta a que también hará ajustes según los aprendizajes.

“La comunidad internacional va a mantener la exigencia de realizar elecciones parlamentarias y presidenciales. Ni Europa, ni América Latina ni EEUU van a soltar esa bandera. Ellos también han aprendido que poner a la gente en situación de sobrevivencia, producto de las sanciones y el aislamiento, no ayuda a la democratización. Cuando la gente tiene que sobrevivir no lucha políticamente, al contrario, se encierra en resolver su vida. Como consecuencia de ese aprendizaje, lo humanitario se va a separar de lo político y ya no se van a imponer los mismos condicionamientos, salvo que la ayuda no la maneje el gobierno de Maduro ni se use con propósitos de control político”.

Construir identidad política

Consultado sobre la exacerbación del tranfuguismo en la política nacional y el aprovechamiento que el gobierno y el PSUV hacen del debilitamiento del compromiso dentro de la alianza de oposición, Benigno Alarcón menciona un análisis hecho por Francis Fukuyama en su libro State-Building, en el que aborda la corrupción y la construcción de identidad política.

“Me da tranquilidad ver que fueron tan pocos los diputados que pactaron con el PSUV. Creo que por la reacción internacional, el gobierno va a tratar de desdibujar ese asunto como una pelea entre opositores. Me parece que todos los que se prestaron a esta maniobra van a terminar como chivos expiatorios y se van a quedar solos. Pero el tema de la identidad política no es menor. Creo que uno de los problemas que estamos teniendo en la política es que si no se entiende cómo funcionan esas identidades va a haber problemas para construirla hacia dentro del partido y para poder desmontar otras identidades que son las que tienen que ver con un Estado impersonal del que habla Fukuyama”.

Alarcón recuerda que la conclusión del capítulo dedicado a los partidos políticos venezolanos –contenido en el libro Consolidación de una transición democrática– es precisamente que no existen.

“Esa conclusión es demoledora, pero cierta: en Venezuela no hay partidos políticos. Eso hay que tomárselo muy en serio y los partidos tienen que empezar a revisarse, buscar mecanismos para superar sus debilidades y construir verdaderos partidos que tengan una causa que los una, que tengan sus cuadros formados, que busquen tocar las bases sociales y no ser solo una franquicia que busca ganar elecciones. Nosotros estamos pensando en que hay que hacer una transición, pero quiénes van a dirigir esa transición. Para dirigirla necesitamos políticos formados. Yo no dudo de que si hubiera una transición en Venezuela vamos a contar con lo mejor de la burocracia, porque aquí hay técnicos muy buenos para lo que haga falta –agua, electricidad, petróleo– pero al proceso hay que darle gobernabilidad. Podemos tener a los mejores tecnócratas y el gobierno se puede caer, como ya nos ha pasado, porque no hay individuos que sepan darle viabilidad política a todo aquello. Entonces, es fundamental entender que nosotros necesitamos fortalecer nuestro sistema de partidos políticos y que ellos se tienen que tomar muy en serio eso. También creo que hay un espacio abierto para gente que quiera montar en serio partidos políticos que reúnan condiciones de partidos, no solamente ser un logotipo”.

Economía de piratas por Ramón Peña – América 2.1 – 20 de Enero 2020

venezuela.jpgLa erosión de nuestras reservas internacionales, por corrupción e incompetencia, de US$42 millardos en 2011 a US$6,6 millardos en 2019; la hecatombe de la industria petrolera y las empresas básicas de Guayana; el empequeñecimiento de la producción interna, agrícola y manufacturera, y la migración de millardos de dólares (US$ 25 millardos solo en 2012) en connivencia con los responsables del control de cambio durante 16 años, han sido las vertientes del inmenso desfalco y el agotamiento patrimonial de la Nación.

Nuestra economía hoy es el fantasma de lo que era hace veinte años. El ingreso per cápita nominal de los venezolanos se igualó en 2019 con el de Honduras. El régimen, para su sobrevivencia, ante la desmantelada estructura tradicional de la economía nacional, recurre a un andamiaje de actividades piratas, ilegales, en las que el Estado es accionista.

Esa nueva economía estatal incorpora, como fuente de ingreso, el contrabando de oro no monetario, cuyo monto anual se estima en mas de US$ 3 millardos; el contrabando abierto de gasolina que supera US$ 2.5 millardos; el trafico de estupefacientes de origen colombiano de unas 105 toneladas al año; el retorno de capitales fichados por el Departamento del Tesoro estadounidense y la sobre facturación de las importaciones.

Esta diversificación delincuencial de la economía suma recursos que han evitado el colapso del régimen, permite un abastecimiento parcial con importaciones no reportadas, libres de arancel, y es la fuente de los dólares que desprolijamente circulan en nuestras transacciones.

A la balanza externa se agregan las remesas que envían millones de venezolanos, no contabilizada por el BCV, estimadas entre US$ 3 y 4 millardos anuales.

De perdurar este régimen, continuará la caída del ingreso, seguirá achicándose el tamaño de nuestra economía, se reducirá cada día la disponibilidad de recursos y no existe indicio que permita sugerir futuro alguno de bienestar para nuestra sociedad.

 

Juan Guaidó y el nombramiento de Leopoldo Castillo por Jose Miguel – IF Revista Digital – 15 de Enero 2020

¿Qué significa el nombramiento de Leopoldo Castillo como Presidente de Telesur? ¿Qué busca Guaidó, la MUD-FA y la izquierda venezolana?

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El Centro de Comunicación Nacional de la Presidencia (E) de Venezuela anunció lo siguiente:

Centro de Comunicación Nacional

@Presidencia_VE

ATENCIÓN | Presidente (E) de Venezuela, @jguaido, designa a Leopoldo Castillo como presidente y a Larissa Patiño como coordinadora de la Comisión para la Reestructuración de Telesur para recuperar la señal y colocarla al servicio de la democracia en la región

En medio de una crisis y con un país en manos de terroristas, quienes controlan el monopolio de “la oposición” en Venezuela se reparten cargos, tal cual Hugo Chávez lo hacía desde el poder. La izquierda, sin importar su color, funciona igual y siempre ha sido así en todas partes del mundo.

Este hecho amerita una alarma, un llamado de atención.

La izquierda podrá tener todo el dinero -saqueado- del mundo, el narcotráfico y el terrorismo podrá financiar todos sus movimientos y -más aún- la corrupción y sus testaferros, pero hay algo que no pueden comprar, pero que sí pueden manipular: la matriz de opinión.

No importa cuán poderoso sea un régimen, un grupo terrorista, un cartel político, todos necesitan que la opinión pública les juegue a favor y esto -en Venezuela- está a la orden del día.


¿Qué significa el nombramiento de Leopoldo Castillo como Presidente de Telesur?

Para los venezolanos en medio de una crisis humanitaria, significa hambre, desespero y el desperdicio de recursos y tiempo que pudieron ser destinados para aliviar su tragedia. Para los venezolanos de bien, significa un show, un espectáculo montado por quienes -con apenas un año “en el poder”- ya se comportan como todo aquello que “dicen enfrentar”.

Para un venezolano fanatizado por los palangres de la MUD-FA, especialmente esos que hacen matriz de opinión desde Miami en medios financiados por corruptos, significa “el rescate de un espacio”; un espacio que nunca ha sido del venezolano de bien.

Pero para le venezolano racional, para el que sabe que la izquierda hace todo de manera premeditada y planificada, esto tiene un significado: van por la matriz de opinión en el extranjero.


El nombramiento de Leopoldo Castillo como Presidente de Telesur, significa una cosa: que la izquierda va por la matriz de opinión en el exterior.José Miguel

¿Qué busca Guaidó, la MUD-FA y la izquierda venezolana?

Descubrir sus intenciones es fácil: van por la matriz de opinión de los venezolanos en el exterior.

¿Y eso qué significa? Hace ya varios años que la MUD-FA descubrió que, si quieren seguir siendo de utilidad para el Grupo Terrorista PSUV, necesitan exportar su trabajo. Lo comenzaron haciendo con sus funcionarios en el exilio, sí, en ese que todos sabemos que es un exilio dorado.

La MUD-FA descubrió que para poder negociar con quienes los venezolanos queremos derrocar, necesitan tener un “con qué”, necesitan ser útiles. Los venezolanos hemos sido testigos de cómo los funcionarios exiliados de la MUD-FA solo han servido para una cosa: obstruir cualquier acción contundente de la Comunidad Internacional contra el chavismo.

Pero la MUD-FA descubrió algo adicional: los venezolanos en el exterior no entran dentro de su telaraña de manipulaciones mediáticas; los venezolanos en el exterior cuestionan.

Así que fue necesario exportar a otros agentes: Los “periodistas”. Y lo vemos en medios como El Venezolano TV en Miami y todo el trabajo mediático que hacen para lavarle las mentiras a la izquierda MUD-FA y servirlas a los venezolanos en el exterior, en forma de “noticias”.

Lo que busca la MUD-FA es simple: influir en la opinión pública de los venezolanos en el exterior.


No subestimemos la importancia que los ciudadanos tenemos, para los planes de la izquierda. Pueden tener todos los recursos del mundo, pueden sentirse poderosos; pero si la matriz de opinión no les está a favor, se quedan sin bastón y caen de golpe.

 

Los audios que prueban cómo se hacen los “negocios” en Venezuela por Alexis Paredes – IF Revista Digital – 18 de Enero 2020

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El pasado 12 de diciembre, se dio una conversación telefónica entre los diputados José Noriega y Alfonso Marquina. Este viernes 17 de enero, Marquina presentó audios que prueban cómo Noriega intentó “sobornarlo”. Se habla de 700 mil dólares.


Centro de Comunicación Nacional

@Presidencia_VE

El @DipMarquina revela audio del intento de soborno, ofrecido por el miembro de la fracción Psuv-Clap José “Goyo” Noriega, para que cediera su apoyo al Pdte (E) de Venezuela y de la , @jguaido. https://www.youtube.com/watch?v=MipPmXLRe6c&feature=youtu.be 

Al leer esta noticia tenemos dos opciones. La primera es actuar como lo haría la masa: aceptar las “pruebas” que presentan en una mesa de políticos -en la que están Stalin González y Henry Ramos Allup, ¡Nada más y nada menos!- y decir ¡Amén!.

La segunda es actuar como lo harían unos ciudadanos responsables y con un poco de sentido común: cuestionarnos todo.

Empecemos

Si la conversación fue el día 12 de diciembre, ¿Por qué esperaron 5 semanas para publicarla? ¿Necesitaban editar dicha conversación? ¿Por qué el audio no está completo y solo muestran una parte? ¿Por qué cuando habla Marquina parece que estuviera interrogando al otro, y aún así ese otro siguió la conversación? ¿Por qué el tono tan natural entre ambos? ¿1.200.000? ¿700.000? ¿Así de fácil se digieren esas cifras entre los políticos?

Vienen enseguida a mi mente las palabras de Yon Goicochea: “No nos vamos a vender por dos lochas”, eso lo sabemos. Porque los casos Derwick, Helsinge Inc, Gorrín, Odebrecht y alguno que se me escapa no han sido por “dos lochas”. La corrupción y falta de transparencia no es propia del chavismo. Por poner un solo ejemplo, el interinato no solo quiso tapar, sino que ni siquiera explica que pasó con los implicados del cucutazo. ¡Están tan embarrados como el propio chavismo!

Hacer negocios en cualquier país del mundo implica visión, estudio, inversión, trabajo, perseverancia. En Venezuela no. Bajo el sistema socialista solo debes conocer a las personas correctas y, quizás, hasta esperar una llamada. Una razón más para sepultar al socialismo para siempre y refundar basados en principios a la nueva República de Venezuela.

“Hacer negocios en cualquier país del mundo implica visión, estudio, inversión, trabajo, perseverancia. En Venezuela no. Bajo el sistema socialista solo debes conocer a las personas correctas y, quizás, hasta esperar una llamada.”Alexis Paredes

Nuestros presos políticos por Luis Betancourt Oteyza – El Nacional – 18 de Enero 2020

«La fe es tal vez más fuerte que la realidad:

la fe crea la realidad«

Menahem Begin

Hoy me quiero hacer eco en una campaña necesaria iniciada hace varias semanas por mi hermano mayor Guillermo, publicista sin remedio, y opacada por los últimos acontecimientos ocurridos alrededor de la Asamblea Nacional, donde Venezuela con Guaidó a la cabeza ha cosechado importantes triunfos a la par que Maduro iguales derrotas, por lo que se hace más urgente retomarla, y me refiero a recordar y reclamar por nuestros presos políticos.

¿Qué es un preso político? Es un ciudadano privado de su derecho natural a la libertad, por sus ideas o acciones políticas, sin haber sido acusado o cometido falta o delito identificado en las leyes -tipificado-, por un régimen o gobierno que actúa despóticamente y en desconocimiento de la ley y los derechos ciudadanos.

Esa caracterización intentada es la que distingue a 388 venezolanos, según cifras del Foro Penal Venezolano, que dirigen con enorme valentía los abogados Alfredo Romero y Gonzalo Himiob, a quienes debemos mucho hasta ahora; de estos 388 seres, 370 son varones y 18 son hembras, 270 son civiles y 118 militares, activos y retirados -sí, esos militares que tantos bobalicones reclaman neciamente: «dónde están tus militares…»-; esa cifra, dada por el Foro Penal a principios de enero, representa la más alta de nuestra historia, que no es gloriosa desde el siglo XX, con Gómez y Pérez Jiménez en el escenario oprobioso de las dictaduras modernas que nos hemos gastado. Pero, además de los récords, representa una culpa casi colectiva por no mantenerlos en nuestra mente y vista de todos los días, porque ellos viven y sufren, con sus familias, todos nuestros días y no de vez en cuando.

Están repartidos en distintas ergástulas de la tiranía castrochavista que representa el sátrapa de Nicolás Maduro, con adláteres civiles y militares de monta. Está el Sebin, que muchos piensan que es una organización, no institución, exclusivamente para hacer y mantener presos políticos, dirigida por no importa quién, pero bajo el mando de un general sumiso a Maduro.

También tenemos eso que llaman degecim o DGCIM, antro bajo la férula de otro vergonzoso oficial del ejército de apellidos Hernández Dala, donde, según recientes noticias, se construyen más sótanos para albergar más calabozos en los que secuestrar a más oficiales dignos de nuestras FAN. Los recursos que se niegan para nuestros hospitales y escuelas se van a esas nuevas maravillas de la ingeniería militar de la barbarie y vergüenza. También hay que agregar a Fuerte Tiuna, que contiene una prisión de nueva data, de mucha seguridad y custodia para aquellos que piensan en unas FAN al servicio de Venezuela y no de la Cuba castrista.

No sé si hay otros antros y puede que existan recodos donde se esconden presos, al menos circunstancialmente, de momento, frescos o veteranos, mientras se interrogan y torturan – recordemos al capitán de fragata Rafael Acosta Arévalo, entre otros- pero no son de fácil ubicación e identificación. No importa, no son motivo de nuestra curiosidad porque nada bueno agregarían a la maldad de la satrapía para con los venezolanos.

No es un tema de estadísticas ni inventario, sino otro motivo de nuestra rebelión libertaria. Hay que derrocar la tiranía que nos oprime para rescatar nuestra libertad y dignidad de herederos de los próceres que nos dieron la nacionalidad y el orgullo de ser venezolanos, lo que implica y se manifiesta con la liberación, muy humana, de los presos políticos. Hay que forzar esa liberación de la tiranía de cualquier forma: con presiones nacionales e internacionales o con acciones heroicas contra las sedes donde quiera que los mantengan, con acciones civiles, civicomilitares o militares. Sé que es difícil, pero no imposible. En nuestras luchas juveniles por la dignidad de la UCV contra los hoy secuaces del tirano, repetíamos que «lo difícil nos costaría algo y lo imposible solo un poco más», y así fuimos liberando facultad tras facultad de las manos terroristas y subversivas del extremismo ya al servicio de la Cuba de Fidel.

Ahora ¡manos a la obra!, que nuestros presos políticos, civiles y militares, esperan por nosotros, compañeros civiles y militares.

Alacranes y alimañas por Trino Márquez – Blog Polis – 17 de Enero 2020

Perder la AN sería una catástrofe que se sumaría a la precariedad en la que se encuentra la oposición desde que se debilitaron los partidos, los sindicatos y todas las demás organizaciones de la sociedad civil. Lo másconveniente es anticiparse a la treta y tener la respuesta adecuada para atenuar su efecto negativo. Hay que evitar que las alimañas sigan actuando con impunidad.

El 2020 comenzó a todo vapor. Nicolás Maduro enfiló la nave contra la oposición parlamentaria. Asedio, emboscadas, agresiones físicas, disparos. El régimen perpetró el asalto a la Asamblea Nacional, concebido y diseñado a finales del año pasado. La operación alacrán se convirtió en operación alimaña. El gobierno logró torcerles el brazo a un grupo de parlamentarios que hasta hace poco habían militado en Primero Justicia y Voluntad Popular, pero que luego optaron por resolver su propio déficit personal, olvidarse de sus organizaciones y electores, y valerse de unos argumentos de ocasión para justificar la felonía.
Hasta ahora, al gobierno no le han salido los planes como esperaba. La mayoría de parlamentarios que apoyan a Juan Guaidó se ha mantenido cohesionada en torno al reelecto Presidente de la Asamblea Nacional. Esos diputados han demostrado un  enorme coraje y compromiso con sus votantes. Se han ganado de nuevo el apoyo y el respeto de la nación y de los factores internacionales que respaldan a la oposición venezolana. En cambio, el triunvirato presidido de Luis Parra no levanta vuelo. Ningún país democrático se ha pronunciado a su favor. Por allí hubo una lánguida declaración del gobierno ruso diciendo que esa directiva era legítima. Lo mismo hizo Cuba, el eterno chulo del madurismo. Pero más allá de ese estrecho círculo de incondicionales, nadie los toma en serio, ni dentro ni fuera del país. Son demasiado chambones. Forman la comparsa de un régimen que necesita dividir y agredir para mantenerse mandando. En la presentación de la Memoria y Cuenta ante la asamblea constituyente, el propio Maduro los ignoró. No les dio ninguna relevancia. Solo representan un lastre con el cual hay que cargar y utilizar cuando convenga.
La decisión del TSJ, bufete de Miraflores, de pedirle a Parra que presente el Acta firmada por la ‘mayoría’ de los diputados que votaron por él en la sesión del 5 de enero, hay que verla con cuidado. Podría ser una treta dirigida a revestir al triunvirato de cierta legitimidad. Es posible  que la Sala Constitucional, con el material que le entregue Luis Parra, resuelva que la sesión de ese día fue legal, que se ajustó a los extremos exigidos por la Constitución y el Reglamento Interior y de Debates, y, por lo tanto, que la junta directiva y la asamblea nacional surgida de ese acto son totalmente legítimas. El TSJ estaría expidiendo la partida de nacimiento del triunvirato de la AN madurista. Si esta fuera la jugada, ese grupo de parlamentarios quedaría facultado para designar el Comité de Postulaciones, nombrar un nuevo CNE, y este podría convocar las elecciones parlamentarias contempladas para 2020, en el menor tiempo posible. Todo cubierto con el manto de legalidad proporcionado por Maikel Moreno y allegados.
Si este lúgubre vaticinio se cumple, la oposición quedará entrampada en la recurrente discusión entre electoralistas y abstencionistas. Esta fractura se ensanchara a medida que avance el cronograma electoral. La manera de detener esta marcha hacia el abismo reside en preverla con suficiente anticipación. Estar conscientes de que esos comicios pueden efectuarse en cualquier momento de este año. Lo único taxativo que establece la Constitución es que la próxima Asamblea debe instalarse el 5 de enero de 2021. Para llamar a elecciones cuando se le antoje, al gobierno le basta con exhibir el maquillaje legal que le proporcione el TSJ y el nuevo CNE, el soporte de la cúpula militar, los grupos paramilitares (llamados de forma eufemística colectivos) y la milicia, y la disposición de usar de forma obscena la maquinaria gubernamental. Los demás que se acoplen o se abstengan; peor para ellos.
El régimen ha demostrado carecer de límites a la hora de ejecutar operaciones arteras. Perder la AN sería una catástrofe que se sumaría a la precariedad en la que se encuentra la oposición desde que se debilitaron los partidos, los sindicatos y todas las demás organizaciones de la sociedad civil. Lo más conveniente es anticiparse a la treta y tener la respuesta adecuada para atenuar su efecto negativo. Hay que evitar que las alimañas sigan actuando con impunidad.

Diosdado Cabello vuelve a imponer la línea radical en Venezuela por Pedro Benítez – ALnavío – 17 de Enero 2020

Sin prurito alguno Diosdado Cabello ha felicitado a los colectivos que hostigaron a los diputados opositores, maestros y periodistas el miércoles pasado en las inmediaciones del Palacio Federal Legislativo en Caracas. De paso dejó claro que la Asamblea Nacional de mayoría opositora allí no sesionará porque “no tienen mucho que hacer aquí”. Eso pese a lo que diga el Parlamento Europeo. Allí y en los alrededores manda él. De modo que sin haber ganado una elección ni siquiera en el PSUV, Cabello le impone su política a Nicolás Maduro, a la FAN y a Venezuela entera.
Diosdado Cabello siempre ha sido partidario de la línea dura contra la oposición / Foto: PSUV
Diosdado Cabello siempre ha sido partidario de la línea dura contra la oposición / Foto: PSUV

Con motivo del día del maestro, el presidente de la Asamblea Nacional (AN)Juan Guaidó, convocó el pasado miércoles una sesión especial que no pudo efectuarse, por estar el Palacio Federal Legislativo (sede tradicional del Poder Legislativo venezolano) tomado militarmente y además rodeado en sus adyacencias por grupos de civiles armados afectos al oficialismo (los colectivos paramilitares), los cuales hostigaron violentamente, y a plena luz del día, a una comisión de diputados que se acercó al lugar, así como a los maestros y profesores que se presentaron.

Dentro del recinto se supone que sesionaba la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que preside Diosdado Cabello, quien no tardó (ni dudó) en felicitar a los colectivos por su actuación ese día: “Me siento orgulloso de ustedes”. “Defensores de estos espacios de la revolución bolivariana”.

A diferencia de lo ocurrido los días 5 y 7 de enero, cuando eran exclusivamente funcionarios de la Guardia Nacional (GNB) quienes custodiaban la sede parlamentaria, y decidían qué diputados podían o no entrar, en esta ocasión eran estos grupos de choque los que pistola en mano esperaban a los diputados opositores en la calle.

Con esta estratagema (que no es nueva, desde hace 20 años se aplica de cuando en cuando) el régimen chavista le ahorró a los militares otra desagradable confrontación pública y los aleja del foco de la atención. El trabajo sucio lo volvieron a efectuar los colectivos.

Cabello concita más odio entre los opositores e infunde más temor en las filas del chavismo que el propio Maduro. Esto es algo que evidentemente lo llena de un especial orgullo.

Y si en aquellos días previos fue el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, quien salió a dar la cara por la GNB, felicitando por su cuenta de Twitter a sus oficiales y personal de tropa, en esta ocasión la felicitación vino de Diosdado Cabello.

Obviamente con esto no mejora la imagen internacional del régimen de Nicolás Maduro en el resto del mundo. La operación de imponer por las malas a un nuevo presidente de la Asamblea Nacional, por encima de la mayoría de los diputados que claramente sigue respaldando a Juan Guaidó, le salió mal a Maduro por donde se le mire. Sólo ha sido recocida por Rusia (el directamente interesado) y hasta este momento por gobiernos afines como Nicaragua, Cuba o China; además de alejar a posibles aliados como México y Argentina. De paso volvió a mover al Parlamento Europeo en su contra y le regaló una bombona de oxígeno a Guaidó.

Impedir por la fuerza de las armas que la AN sesione normalmente, brindar un nuevo espectáculo de violencia, es recordarle al mundo que en Venezuela hay una dictadura implacable. Es ponerse nuevamente en la primera plana de todos los medios del mundo. La lógica indica que esto a Maduro no le interesa. Él no es Kim Jong-un, ni tiene armas atómicas. Está al frente de un país devastado, y un régimen con graves problemas internos.

Sin embargo, una teoría dice que esto en realidad a él no le importa para nada. Que está dispuesto a pagar ese coste y de hecho lo ha venido haciendo desde 2017 sin haber perdido el poder. No obstante, si la experiencia enseña algo es que la imagen que da ante el mundo como jefe de Estado (de hecho) sí le debería importar, y mucho. Le importaba a su antecesor y padre político, quien gastó enormes sumas de dinero y esfuerzo personal en rodearse de aliados internacionales y justificar su revolución “pacífica, pero armada”.

Desde hace décadas casi todos los regímenes dictatoriales o autocráticos intentan darse algún viso de legitimidad y sumarse aliados. El propio Maduro lo hizo al llegar a la Presidencia. Luego de las elecciones de marzo de 2013 que el candidato opositor de entonces Henrique Capriles impugnó, Maduro corrió antes los aliados, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, José Mujica, Rafael Correa y toda Unasur, para que le dispensaran con el agua bendita del reconocimiento internacional.

Pero si a Maduro se supone que este tipo de cosas debería preocuparle, a quien tienen sin cuidado es a Diosdado Cabello. Después de todo él no es el Presidente. Aspira a serlo después de Maduro.

Se puede dar (y de hecho se da) ciertas licencias. Como Maduro no ejerce el poder absoluto en el régimen chavista, sino que está al frente de una coalición de intereses (esto es clave entenderlo) siempre termina por una razón u otra necesitando del apoyo de Cabello. Maduro quiso montar su propio partido político en 2018 con los hermanos Rodríguez y no pudo. Terminó necesitando al PSUV donde reina Diosdado Cabello.

A partir de 2013 entre los dos ha habido una competencia para ver quién es más radical o profiere la declaración más provocadora. Maduro nunca puede quedarse por detrás. Los dos le hablan a la misma base chavista. A los mismos grupos de interés. Que este estilo político haya sido desastroso para Venezuela es algo que por lo visto no les preocupa en lo más mínimo.

Desde ese espacio de influencia Cabello se las ha arreglado para imponer su estilo radical como está ocurriendo hoy en Caracas. Eso pese a que es un dirigente que no ha demostrado tener votos ni apoyo en las encuestas.

Concita más odio entre los opositores e infunde más temor en las filas del chavismo que el propio Maduro. Esto es algo que evidentemente lo llena de un especial orgullo.

En la primera elección de las autoridades del PSUV en 2008 no fue electo como principal, sino que quedó como suplente muy por debajo de figuras como Mario Silva o Vanessa Davies. Este resultado ratificaba el poco aprecio que las bases del movimiento oficialista le tenían por entonces. El fallecido diputado oficialista Luis Tascón popularizó la expresión “derecha endógena” para referirse a un grupo que desde las altas esferas del gobierno se había dedicado a acumular poder y dinero. El presunto líder de esa élite era Diosdado Cabello que además aspiraba a ser era el jefe del chavismo sin Chávez.Cabello felicitó a los colectivos por el ataque a la Asamblea Nacional / Foto: Provea

Sin embargo, el expresidente Hugo Chávez lo impuso como vicepresidente del partido, cargo que ocupa hasta el día de hoy.

De éste aprendió que en política no hay adversario sino enemigos y con ellos nunca se transa, no se negocia, no se acuerda nada. Siempre lo recuerda como una parte esencial del legado del exmandatario para delirio de los grupos más radicales del chavismo.

Diosdado Cabello es de la tesis que si las cosas salen mal (como la reciente operación contra la AN) no hay que retroceder. Por el contrario, hay que radicalizarse más. Llevarse por delante a quien se tenga que llevar. Desde la época en que el expresidente Chávez todavía estaba vivo, ha sido el partidario de la línea dura contra la oposición. Es el del discurso de la confrontación.

Maduro y su grupo siempre han desconfiado de él y con motivos. De hecho maquinaron en La Habana en 2012 para cerrarle el ascenso a la sucesión presidencial. Recelan de su influencia entre los militares y de sus evidentes ansias de poder y protagonismo. Pero Cabello ha sido hábil. No ha dejado de respaldar a Maduro. No lo ha hecho cuando varios de sus más antiguos amigos han caído en desgracia o desertado del régimen (como el general Miguel Rodríguez Torres). Lo apoyó contra Rafael Ramírez. Entre los dos hay un juego del gato y el ratón donde no está claro quién es el gato y quién es el ratón.

Pero tampoco deja de aprovecharse de oportunidades para incrementar su poder o protagonismo. Si la operación de Maduro para ponerle la mano a la Asamblea por medio del renegado opositor Luis Parra hubiera resultado, allí hubiera ido a presentar su Memoria y Cuenta, allí estaría ya aprobando las reformas legales necesarias para que los rusos se sintieran cómodos de operar en el sector petrolero venezolano y allí estaría haciendo los amagues para designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), para a continuación convocar elecciones parlamentarias. Si para el mundo el problema era la Asamblea, pues ya la tenía en su puño.

En ese escenario el perdedor era Diosdado Cabello. La ANC y él perdían protagonismo. Ya no eran necesarias.

Pero la operación le salió mal a Maduro, y Diosdado Cabello ha visto la oportunidad de meterse otra vez por una rendija. Maduro lo vuelve a necesitar. Su enemigo íntimo. Cosas del poder.

Diosdado Cabello le ha vuelto a imponer a Maduro, y al general Padrino López (por cierto) su línea radical. Seguir estirando la liga.

El «Petro»: un experimento de control social por Roberto Casanova y Sary Levy – La Patilla – 17 de Enero 2020

Nicolas Maduro muestra el “libro blanco” del petro el 1 de octubre de 2018. REUTERS/Carlos Garcia Rawling

I

Imaginemos la siguiente situación. Muchas personas comienzan a recibir, con cierta periodicidad, ciertos montos de Petros en sus «monederos virtuales». El efecto de tal hecho será, desde luego, contagioso y muchas personas más estarán dispuestas a integrarse a este sistema de subsidios directos. La mayoría de tales personas querrá usar esos ingresos para adquirir productos diversos. Se encontrará, sin embargo, ante la circunstancia de que sus Petros solo serían recibidos como medio de pago por algunos comercios, aquellos que habrían aceptado instalar los dispositivos de autentificación biométrica del cliente asociados a esa moneda. Ello ocasionará la aparición de largas colas en algunos negocios y la disminución de consumidores en otros.

En este contexto el incentivo de otros comercios, cuya clientela se ha visto mermada, sería sumarse también al sistema. Sobre todo porque los Petros podrían, en principio, ser convertidos en Bolívares y las transacciones habituales ?adquirir insumos, pagar servicios y nómina o, incluso, comprar divisas? podrían seguir realizándose. Al incorporase al sistema se evitaría, además, posibles represalias gubernamentales o chantajes de funcionarios. Todo el asunto se convertiría en un molestoso trámite adicional para la actividad productiva. El Petro sería solo una unidad de cuenta.

Por otra parte, a pesar de que el régimen socialista ha anunciado que la cantidad circulante de Petros obedecería a unas supuestas reglas es de prever que éstas no se cumplirán. Después de todo el financiamiento fiscal mediante emisiones monetarias, prohibido constitucionalmente, ha venido siendo abiertamente utilizado por el Banco Central. Así pues la cantidad de Petros en circulación crecería de manera discrecional. El Banco Central crearía la masa virtual de esa moneda que el gobierno le ordenase y la emisión sin respaldo de Bolívares, causa básica de la hiperinflación, mutaría en emisión desmesurada de Petros, con similares consecuencias negativas para la estabilidad económica.

En estas circunstancias, la desconfianza ante el bolívar sería endosada al Petro, aunque éste, a diferencia de aquél, podría preservar en parte su valor mientras el Banco Central lo ajustase a la cotización internacional del barril de petróleo, algo que, por supuesto, no está garantizado. La crisis de la moneda nacional ?llámese Bolívar o Petro?continuaría y la dolarización de las transacciones seguiría expandiéndose.

¿Qué sentido tendría entonces el empeño gubernamental en forzar la introducción de este instrumento de pago virtual? ¿Sería solo un negocio para proveedores del sistema y algunos funcionarios públicos? No sería nada nuevo en realidad ¿Una forma de evadir las sanciones internacionales? Esto es lo que muchos han pensado, sin preocuparse demasiado por el asunto o burlándose de la ignorancia gubernamental en materia económica. Pero ¿son las cosas realmente así?

II

Imaginemos ahora una variante de la situación anterior. Los Petros no son convertibles en Bolívares. ¿Qué haría un comerciante en estas condiciones? El miedo a perder clientela o a recibir la visita de funcionarios gubernamentales persistiría, pero a ello se agregarían otros problemas. ¿Cómo compraría a sus proveedores, nacionales e internacionales? ¿Cómo pagaría su nómina?

Para un comerciante el hecho de que sus ingresos por venta sean canalizados a través de un «monedero virtual», en un sistema controlado por el gobierno socialista, sería fuente inagotable de incertidumbre y temores. Sería, para decirlo en términos gráficos, como si la caja registradora de su negocio estuviese a cargo de un empleado público. El asunto es que si un comercio no acepta integrarse al llamado ecosistema Petro puede ir quedando aislado del proceso económico y correr el riesgo de quebrar. Se vería obligado entonces, para sobrevivir, a pedir a sus empleados y a sus proveedores se integrasen también al ecosistema Petro. Los propios comerciantes estarían así, paradójicamente, promoviendo el desarrollo del sistema que los oprime.

El Petro, sin embargo, sería teóricamente convertible en divisas o criptomonedas. Pero cabe preguntarse, ¿quién estaría dispuesto, en los mercados internacionales, a entregar divisas o criptomonedas a cambio de Petros? Solo algunos de los pocos que quieren hacer negocios en Venezuela. ¿Tendría entonces el Banco Central las reservas necesarias para satisfacer la demanda de quienes deseasen cambiar sus Petros en divisas? No: dicho organismo vive, como es sabido, una aguda crisis en materia de reservas internacionales. Luego, por la vía de los hechos, los Petros serían no solo no convertibles en Bolívares sino tampoco en criptomonedas o divisas. O, para ser más precisos, lo serían solo para la casta de privilegiados o «enchufados» que el gobierno revolucionario, como todo régimen socialista, ha creado. Sin mencionar aquéllos que actúan de inextricables formas con el propósito de legitimar capitales.

Así, aunque es de esperar que la demanda de divisas por parte de muchos comerciantes y de personas se mantuviese, sus posibilidades prácticas para acceder a ellas se verían limitadas. El gobierno socialista aspiraría a disminuir de esta forma la presión sobre el tipo de cambio.

III

Imaginemos, finalmente, una ampliación y profundización de la situación previa. Todas las transacciones internas ?compra y venta de productos y servicios, pago de nómina, pago de impuestos, compra de gasolina, tarifas y servicios públicos? pasarían a ser realizadas en Petros. De igual manera, todos los activos que los ciudadanos posean serían denominados en Petros, así como los estados financieros y la información bancaria. En otras palabras, sin anuncio oficial, el Petro sustituiría al Bolívar.

El Petro no tiene presencia física pero debe quedar claro que no es una criptomoneda. Una criptomoneda, por definición, no posee respaldo en activos físicos y la confianza en ella deriva de la robustez y la transparencia de la tecnología que la sustente (tipo blockchain); su emisión la realizan los propios agentes económicos, de manera distribuida y descentralizada, mediante plataformas abiertas, auditables e independientes de bancos centrales y gobiernos; por analogía a una mina, existe una cantidad determinada de cada criptomoneda y cada unidad de ellas debe ser buscada mediante un proceso que se ha dado en llamar «minar».

El Petro sería una moneda virtual cuyo uso dentro del territorio nacional no solo será forzoso sino que estará canalizado por una plataforma controlada por una dictadura política y económica.

Se trataría de una moneda cuya emisión no tiene costo alguno y cuyo señoreaje (es decir, las ganancias obtenidas por el monopolio en la creación de una moneda y el mantenimiento de divisas y otros activos valiosos) se haría infinito para el Banco Central y, por tanto, para el gobierno socialista.

En este contexto sucedería que los activos de las personas y las empresas no perderían, supuestamente, su valor mientras la relación del Petro con el precio del petróleo se mantuviese. Pero esto solo es teoría. En la medida en que los Petros no son realmente convertibles en divisas o criptomonedas los activos, en términos de éstas, pierden todo su valor y el arbitraje en su canje sería elevado y creciente. Sería, para ilustrar el punto, como si el mercado local pasase a funcionar con billetes de Monopolio: dentro del juego, los billetes tienen todo su valor, fuera del mismo, no tienen ninguno.

Pero el comercio internacional requiere divisas. Estas se venderían fundamentalmente de manera informal, pues no habría incentivos para hacerlo a través del ecosistema Petro. Así, el tipo de cambio implícito que se generaría entre el Petro y las divisas convertibles sería elevadísimo e inaccesible para la mayoría de la población.

Todo esto, en definitiva, apunta a la transformación autoritaria de nuestra economía en una economía dual, una economía constituida por un sector que funcionaría en Petros no convertibles y otra que lo hará mediante divisas. Cualquier parecido con el sistema establecido en Cuba, a partir del llamado «Período Especial» que se produjo luego de la desaparición de la URSS, no es, por supuesto, casualidad.

IV

¿Cómo operará esta economía dual? No es fácil prever todas las dinámicas que se desencadenarían. La economía, como la vida, siempre se abrirá camino. De todos modos, algunas cosas pueden anticiparse.

Una parte de la población quedará presa de la moneda no convertible, recibiendo y gastando la totalidad o buena parte de sus ingresos en Petros, a través de sus «monederos virtuales». Esos Petros serán utilizados tan pronto fueran recibidos, no solo porque muy probablemente su valor se depreciará en el tiempo, sino porque sus receptores no querrán mantener saldos en una denominación no convertible.

El otro segmento de la economía, en el que se incluirían empresas asociadas al ámbito internacional, tendría acceso a divisas y naturalmente podrá beneficiarse del diferencial. El funcionamiento en divisas de una parte de la economía nacional continuará. Seguirán entrando montos poco significativos, con respecto al tamaño de la economía, de divisas legítimas, asociadas a remesas, ahorros, ingresos por venta, etc. También lo harán montos desconocidos de divisas proveniente de actividades ilícitas, provenientes del narcotráfico y otros negocios turbios. De igual modo la demanda de divisas, para salvaguardar el patrimonio y para la compra de insumos y productos terminados, se mantendrá. Lo novedoso podrá ser el traspaso de Petros del «monedero virtual» de una persona o empresa al de otra, a cambio de divisas pagadas informalmente. Esos traspasos serán percibidos como riesgosos y, por tanto, la cotización paralela del Petro en términos del dólar u otras divisas será elevada.

En este sentido, el mercado paralelo de divisas no desaparecerá y el impacto permanente de la devaluación de la moneda nacional ?Petro o Bolívar? sobre los costos y precios nacionales continuará. Habrá pues inflación en Petros. No sería de extrañar que, ante ese hecho, se reactivase el sistema de controles de precios, con sus nefastas consecuencias.

Así la dualidad monetaria se replicará en toda la economía, distorsionando aún más su dinámica, entorpeciendo la medición de su eficiencia y competitividad y dificultando la integración de los sectores económicos en los mercados internacionales.

De manera progresiva y artera, el socialismo del siglo XXI, con base en nuevas tecnologías, está dando forma a la dimensión monetaria del sistema de control social cuya implementación es su máxima aspiración.

As Maduro hangs on, US may rethink Venezuela oil sector waivers: Fuel for Thought – S&P Platts – 16 de Enero 2020

After nearly a year of sanctions on Venezuelan oil exports have failed to force President Nicolas Maduro from office, the US may effectively remove Chevron and other US companies from the South American nation, potentially quickening the collapse of the country’s oil sector.

The Trump administration may let a waiver allowing Chevron, Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes and Weatherford International to continue certain work with PDVSA, outside of US sanctions, expire on January 22.

In October, the US Treasury Department extended that waiver, known as General License 8D, for three months. It was the second extension of that waiver, initially issued in January 2019, when the bulk of US sanctions on Venezuelan oil flows went into effect.

The waiver has been extended based on the argument that the presence of US companies is necessary to prevent the complete collapse of Venezuela’s oil sector, easing an expected recovery once Maduro was forced out of power.

But analysts with ClearView Energy Partners believe that Maduro’s persistent hold on power and his latest efforts to take over the National Assembly weaken the argument for allowing the waiver to stay in place. And, with a US presidential race approaching, the Trump administration may be “increasingly wary of the appearance of going soft on Maduro by offering sanctions leniency,” they said.

Some analysts believe that Venezuela’s oil output, which averaged 700,000 b/d in November, could plunge below 300,000 b/d if the waiver is allowed to expire, making this option an attractive one to Trump administration officials eager to ratchet up pressure on the Maduro regime.

Venezuela oil output

But this move will also come with a cost for the Trump administration and may, ultimately, prove ineffective.

Any decline in production may be short-lived if Rosneft, or another Russian or Chinese company, takes control of Chevron’s Venezuelan assets.

Analysts estimate that if Rosneft were to take over Chevron’s operations it could return output to current levels within 45 days.

Chevron, which has cautioned that ending the waiver could leave a post-Maduro government with an irrevocably damaged oil sector, has recently pushed the argument that an expired waiver would simply benefit Chinese and Russian companies, sources said.

“If Chevron is forced to leave Venezuela, non-US companies will fill the void and oil production will continue,” Ray Fohr, a Chevron spokesman, told S&P Global Platts this week.

Refiners move on
With the status of the waiver unclear, Elliott Abrams, State’s special representative for Venezuela, told reporters in Washington that the Maduro regime’s efforts to undermine democracy would be met with severe penalties from the Trump administration.

“We are looking at additional sanctions, personal sanctions, economic sanctions that we think will bring more pressure yet on the regime,” Abrams said.

Sanctions have become a frequent tool of reprimand for the Trump administration, with prohibitions on trade with Iran and North Korea and threats on more.

But US oil sanctions on Venezuela will soon be a year old and US refiners have moved on, importing their last Venezuelan barrel in May, according to the US Energy Information Administration. Yet Venezuelan President Nicolas Maduro remains in power.

Sanctions, analysts believe, may have run their course and the Trump administration may have limited options.

“There isn’t much more room for the administration to ratchet up sanctions against Venezuela, and increased sanctions would anyway be unlikely to spark Maduro’s fall,” said Lisa Viscidi, director of the Inter-American Dialogue’s energy, climate change and extractive industries program.

Analysts believe the next steps may include: new sanctions, targeting specific entities and individuals; an end of sanctions waivers; and legislation by the US Congress.

Secondary sanctions on the table
Analysts have long said the most significant action would be the imposition of secondary sanctions, with the US prohibiting all petroleum trade with PDVSA, Venezuela’s state-owned oil company, modeled after secondary sanctions the US has imposed on Iranian crude oil exports.

Secondary sanctions are “on the table,” Viscidi said.

Similarly, the US could directly sanction Rosneft, the Russian oil company currently facilitating the bulk of Venezuela’s petroleum exports.

Back in August, a senior Trump administration official told S&P Global Platts that the US was prepared to sanction Rosneft if it continued to trade crude oil and fuel with PDVSA.

But analysts believe the administration has been hesitant to impose sanctions on Rosneft, in addition to imposing broader secondary sanctions, because of the impact such a move may have on the larger global market.

“Of course the Trump administration has the option to apply secondary sanctions and target Rosneft, but it has proven to be very sensitive to the global repercussions that could entail,” said David Voght, managing director of IPD Latin America. “Rosneft is clearly bolstering Venezuelan exports, and consequently supporting production, but the company claims that it is doing so within the structure of US sanctions.”

Abrams with State told reporters that roughly 70% of current Venezuelan oil trade is currently handled by Russian companies, including marketing, financing and facilitating ship-to-ship transfers of oil in order to complicate surveillance.

Viscidi said with administration efforts failing to oust Maduro from office, the US Congress is likely to get more involved. One effort may be the Venezuelan Contracting Restriction Act (S. 1151) which was introduced by Senator Rick Scott, a Florida Republican, in April.

The bill would prohibit companies operating in Venezuela from contracting with the US government, forcing international oil companies operating in Venezuela to choose between Venezuela and access to the US market. Viscidi said she expects the bill will resurface sometime in 2020.

El daño antropológico a los venezolanos por Rafael Uzcátegui – TalCual – 15 de Enero 2020

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Los amigos jesuitas ligados al Centro Gumilla, en la búsqueda de una categoría que pueda sintetizar la situación actual de los venezolanos, han utilizado “daño antropológico” para describir la profundidad de su deterioro. La frase no es original, pues ha sido desarrollada en Cuba para precisar la profundidad de la intervención estatal en las relaciones sociales y la psiquis de sus habitantes.

Raúl Fornet-Betancourt afirma que hay un daño antropológico cuando además del deterioro en los órdenes social, político y cultural existe, fundamentalmente, un daño a la condición humana como tal. Una lectora de nombre Nora publicó, en la columna de opinión del periódico uruguayo El País, que “Se habla de daño antropológico cuando la persona deja de sentir aprecio por su propia vida, cuando pierde la conciencia de sí misma como obrera de su destino y se abandona a los dictámenes con que la someten fuerzas de dominación obligándola a hacer y pensar de una manera dirigida. Más aún, cuando se la obliga a dejar de pensar”. Por su parte, cavilando sobre su propia experiencia, Dagoberto Valdés Hernández lo ejemplifica como el cubano al que le han bloqueado una gran parcela de su libertad interior y que ve sistemáticamente suplantada su responsabilidad individual por el paternalismo de Estado, transformándose en un perpetuo adolescente cívico. “Sufre un bloqueo -asegura-, el peor de todos, que es el embargo de proyectos de vida independiente sin los que se desmigaja el alma humana y se fomenta un desaliento existencial”. Por su parte Francisco Javier Muller citando el libro de Luis Aguilar León, “Cuba y su futuro”, agrupa 6 tipos de daños antropológicos específicos: 1) El servilismo, 2) El miedo a la represión, 3) El miedo al cambio, 4) La falta de voluntad política y de responsabilidad cívica, 5) La desesperanza, el desarraigo y el exilio dentro del país (insilio) y 6) La crisis ética.

En su adaptación a nuestro contexto los pensadores del Gumilla han orbitado en torno a la implosión del proyecto de vida de la mayoría de los venezolanos, de cómo su manera de ser, estar y proyectarse en el territorio se ha trastocado irreversiblemente para mal.
Sobre este asunto la diferencia entre Chávez y Maduro es que el primero focalizó la extensión del daño a sus adversarios, instaurando la discriminación como política de Estado, mientras el segundo “socializó” el daño antropológico a toda la población, incluyendo a sus propios seguidores. Y esto lo descubren amargamente la quinta oleada migratoria compuesta por funcionarios y militantes del chavismo, o funcionarias como Alejandra Benitez tuiteando sobre la evaporación de sus sueños como consecuencia del aislamiento internacional de la dictadura. El resto del país, la mayoría, ha enterrado sus ensoñaciones en las profundidades del congelador.

No solamente los destinos individuales han sido trastocados, sino la propia imagen que los venezolanos tenían de sí mismos, su identidad, los referentes que le daban sentido como país. El chavismo demolió la historia, colocando en su lugar no el “hombre nuevo” sino una gran desolación. Conversando con Margarita López Maya concluíamos que una tarea urgente, de tantas pendientes, es la reconstrucción de la memoria -en mayúsculas y minúsculas- para intentar verter contenido en ese gran signo de interrogación de cuál será el imaginario de los venezolanos de la transición. A falta de una narrativa, poder comenzar el trabajo desde los márgenes, con tres imaginarios que, aun con todo lo que ha pasado, pudieran convocar a los nacidos en esta ribera del Arauca tricolor: La memoria deportiva, la memoria gastronómica y la memoria musical.

A diferencia de los topos del Arco Minero, apenas estamos excavando en la superficie de la extensión y profundidad de la ruptura de nuestro tejido asociativo. Pero la contemplación y el discernimiento deberán ir aparejados de la propuesta y la acción. A pesar del retroceso del pensamiento académico y el exilio de la mayoría de los intelectuales. Y con todo el debilitamiento de la sociedad civil y la casi desaparición de los hilos subterráneos de apoyo mutuo.

(*) Coordinador General de Provea

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