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“En Venezuela: Cuba sí, Trump no” por Diego Arria – La Patilla – 20 de Agosto 2017

thumbnaildiegoarria.jpgCuba tiene hoy en Venezuela sesenta mil efectivos, algunos de ellos médicos y entrenadores deportivos, pero todos agentes de inteligencia y seguridad

Durante los diez años de la guerra de independencia en Venezuela, unos 22 mil soldados españoles llegaron para combatir al ejercito libertador de Simón Bolívar. Doscientos años más tarde, Cuba tiene hoy en Venezuela sesenta mil efectivos, algunos de ellos médicos y entrenadores deportivos, pero todos agentes de inteligencia y seguridad.

Contingente complementado por oficiales militares que dirigen la represión y tortura de disidentes, y que tutelan la fuerza armada venezolana al igual que los servicios policiales, de identificación, de inteligencia y de registros. En suma: Cuba hoy es el equivalente a la “Potencia Ocupante” de Venezuela

Semejante realidad representa la mayor ocupación extranjera en toda nuestra historia, convirtiendo a Venezuela en su colonia, a la que le exprime diariamente 100 mil barriles de petróleo. Sin duda, la más exitosa iniciativa del llamado ”internacionalismo cubano”, lograda sin disparar un solo tiro, gracias a Hugo Chávez, que les entregó nuestro país, en el mayor acto de traición a la patria.

La ocupación cubana no ha generado mayores protestas, ni siquiera del vecino del norte que, por más de medio siglo, los ha mantenido inquietos. Del mismo modo, tampoco los asentamientos de narco guerrilleros de las FARC y del ELN en puntos estratégicos de nuestra frontera con Colombia que, gracias a una asociación perversa y criminal con jerarcas civiles y militares de la narco tiranía venezolana iniciada al llegar Hugo Chávez a la presidencia, han venido convirtiendo al país en el sitio de paso más importante para el tráfico de drogas; al punto de ser calificada Venezuela como “la mayor autopista de la droga del planeta”. Y la más segura, gracias a la protección militar y policial.

El próximo capítulo de esta desgracia será que con las FARC legitimadas y empoderadas como el partido político con más recursos del continente, unidas a sus pares venezolanos, pueden darle paso a la recreación de la Gran Colombia, pero del Narcotráfico. El tráfico de armas, sumado al lavado de dinero, a las prácticas corruptas y al terrorismo, se han convertido en amenazas reales para todo el continente, no solo para Estados Unidos.

En medio de esta trágica situación, surge la inesperada declaración del Presidente Donald Trump de que todas las opciones en el caso de Venezuela estaban abiertas, y que podía “incluir acciones militares, porque en Venezuela su gente sufría y moría”. Trump no venía de jugar golf, sino de una reunión con su Consejo Nacional de Seguridad donde, evidentemente, ni siquiera el caso de Corea del Norte logró evitar discutir la situación venezolana.

Esta declaración sigue a la del Director de la CIA, que denunció la presencia en Venezuela de grupos asociados al terrorismo, que representa un peligro para la seguridad de los Estados Unidos. De hecho, la reciente visita del Vicepresidente Mike Pence a la Argentina, Chile, Colombia y Perú, estuvo centrada en el peligro que representa el gobierno chavista para toda la región. Pence intentó auscultar la disposición de estos gobiernos a acompañar a Estados Unidos en acciones dirigidas a sancionar con mayor contundencia al régimen de Caracas, sin que se excluyan acciones de carácter militar, que no significan obligatoriamente invasiones ni bombardeos. El nivel de precisión alcanzado por la tecnología militar y los recursos cibernéticos bélicos no requieren movilización de tropas para neutralizar fuerzas adversas.

Nunca antes un presidente norteamericano se había pronunciado de manera tan categórica. Ni George W. Bush, ni Bill Clinton, ni Barack Obama. Pero el hecho de levantar la opción militar para rescatar la libertad y desalojar la ocupación cubana, los carteles de las drogas y otros grupos altamente peligrosos, que operan bajo la protección del régimen, desató una reacción de rechazo. Antonio Sánchez, filósofo chileno-venezolano, dijo algo muy cierto: “Cuba sí puede y tiene derecho de oprimir a Venezuela, pero a los yanquis les está vedado el derecho de asistir a su liberación”.

“Cuba sí, yanquis no”, está implícito en la censura a Trump, pero creo muchas de ellas obedecen más a estar en contra del presidente norteamericano que por el contenido de su declaración, o por falta de interés real a la suerte de mi país.

Algunos destacan que Trump, al mencionar la opción militar, fortalece al régimen de Maduro. Los mismos argumentaban antes que aplicar sanciones tendría el mismo efecto. Ambos argumentos son absolutamente falsos, como lo reflejan las encuestas. Los venezolanos, no necesariamente todos sus políticos, apoyarían cualquier medida que nos permita ser libres de nuevo, ante la inminente perpetuación de una narco tiranía militarizada que no dejará el poder ni normal, ni pacíficamente, y menos aún con elecciones.

Solo ingenuos pueden imaginar que los jerarcas civiles y militares culpables de crímenes de lesa humanidad se marcharán gracias a elecciones, y que los sesenta mil ocupantes cubanos en el país están de adorno, y mucho menos los narcotraficantes y los asociados a causas terroristas.

He participado en discusiones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en representación de mi país sobre la tragedia en la Antigua Yugoslavia, donde prevaleció la espera, las negociaciones, y la asistencia humanitaria. Al final, esa tragedia tuvo una salida militar, tras haberle costado la vida a más de 200 mil bosniacos, la violación de 20 mil de sus mujeres y la erradicación de sus hogares a más de un millón de personas.

Admito que mi apreciación sobre la desgracia de mi país y de nuestra gente la hago más como un ciudadano, que le duele ver sufrir a su gente, que como un diplomático que ha visto en primera fila cómo han sufrido otros pueblos por la desidia, la indiferencia y la complicidad de otros.

Entiendo que a muchos no les agrade Trump, pero como venezolano valoro su solidaridad al demostrar tener un sentido real de la urgencia de atender nuestra desgracia. Replicar a Cuba con petróleo y narcos sería una tragedia para todos, incluyendo a los que hoy por adversar al presidente de los Estados Unidos marginan el hecho de que lo que está en juego no es Trump, sino Venezuela. Esto se traduce en: Para ocupantes tenemos a Cuba.

 

Mi General sea varon por Rubén Dario Bustillos Rávago – Frente Institucional Militar – 20 de Agosto 2017

¿Como es eso de que Ud. nos llama de nuevo al servicio militar para defender la patria y que todos estamos obligados a enfrentar al enemigo? Pero si Ud. Mismo, no hace mucho, montado en un inmenso tanque de guerra ruso, uniformado de gala con todas las condecoraciones como sinónimo de su masculinidad, y parado al frente de sus tropas, civiles y militares. ¿Se acuerda?, le reiteraba a su Comandante en Jefe, una vez más, que estaban listos para la guerra en contra del Imperio, por la Patria, el Socialismo y la Muerte, y de paso nos señalaba al resto de los que no estábamos en ese acto, como los enemigos de la patria, a quienes nos calificó de vendidos y ahora dice que el enemigo no somos nosotros sino los gringos a los cuales estamos obligados a enfrentar. Y todo eso, porque el Sr. Trump, presidente “legitimo” de Los Estados Unidos de Norteamérica dijo que la “opción” militar no estaba descartada en contra del narco-terrorista dictador, corrupto y violador de los derechos humanos de los venezolanos. La primera pregunta que se me viene a la mente, mi general, es: ¿Es Ud. un narcotraficante, terrorista, corrupto, violador de los derechos humanos de los venezolanos? ¿Si la respuesta es negativa, entonces porque no cumple con su obligación de combatirlos en vez de protegerlos? A menos que Ud. efectivamente sea uno de esos integrantes del “Cartel de los Soles”, quienes como un buen Capo, como Pablo Escobar Gavidia, quiera morir con las botas puestas.

La verdad, mi General, es que no entiendo. Todavía no se ha secado la sangre, regada en todas las calles de Venezuela, de los 135 muchachos que salieron a defender la patria con solo un escudo de cartón y Ud. mando a sus esbirros a que los quebraran con tanquetas y fusiles que le república puso en sus manos para su salvaguarda, porque supuestamente eran considerados enemigos del estado. Las mazmorras de las policías políticas Sebin, Policía Nacional Bolivariana, Contrainteligencia Militar, y de sus esbirros favoritos, la Guardia Nacional Bolivariana, están repletas de miles de detenidos, mientras a los civiles menos afortunados los tribunales militares los han condenados a la pena máxima por supuesta traición a la patria y aun así Ud. pretende reclutarnos para su causa.

Pero lo peor, mi General, es que Ud. tiene el valor de llamarnos a servirles de escudos humanos para cubrirle su retirada hacia el paraíso en donde su familia y el dinero esperan para disfrutar sin temor el producto del saqueo de las arcas públicas y el narcotráfico.

Pero si le voy a decirle una cosa, mi General, esta vez no estoy dispuesto a obedecer sus órdenes que, como reserva activa, me pliegue a su servicio, mientras Ud. se monta en su avión y se va lejos o llegan los gringos y Ud. se rinde. Porque, según sus estudios, los generales no mueren en este tipo de guerra, ¿verdad? Son sus oficiales superiores y subalternos quienes, con sus tropas, flaquitos y hambrientos, quienes morirán, como unos pendejos, cuando se acerquen a los soldados gringos pidiéndoles algo de comer inmolándose por la revolución. O al menos eso es lo que Ud. espera.

Hace algunos años que luche en contra de los invasores cubanos que pretendieron quitarnos la patria para disfrutar de nuestras riquezas y cuando los expulsamos del país, salí con mi banderita de siete estrellas a celebrar haber ganado la guerra. Es tanto el orgullo que siento por ello que todavía la llevo en la solapa de mi traje civil.

Se acuerda Ud. mi general, la última parte de aquel juramento que los soldados hacemos de defender la Patria y sus instituciones, hasta perder la vida: “… si no, que Dios y la Patria os demande”. Ud. mi general, juro en vano así que asuma su barranco.

En esta oportunidad también estoy anotado a ganador, mi General. Y estoy seguro de ganar esta guerra también. Así que cuénteme entre sus enemigos pues estoy del lado de los buenos. Siempre lo he estado. De tal manera que le aconsejo, que cuando mis aliados (los gringos) lo derroten a Ud. y a su camarilla de narcotraficantes, corruptos, vende patria y a las 72 horas, cuando el conflicto termine y si usted logra sobrevivir le pido que sea varón y tenga un poco de dignidad; cumpla con la última palabra del eslogan que tanto repitió: Patria, Socialismo o MUERTE. Pues La Patria la perdimos hace 18 años cuando Ud. se la entregó a los cubanos y El Socialismo solo trajo miseria y muerte al pueblo venezolano de manera que me permito sugerirle, mi General, que haga como los oficiales japoneses al final de la II Guerra Mundial, SUICIDESE, pues los pueblos no perdonan.

Por mi parte, mi General, no tenga la menor duda de que, como hombre de honor, saldré a celebrar la victoria por la que tanto he esperado, esta vez con dos banderitas, una tricolor con siete estrellas y otra con 53, dándoles vivas a nuestros aliados que, en solo 3 días, espero yo, nos ayudaran a conseguir la libertad que no pudimos lograr en 18 largos años.

El Cnel. (Ej.) Rubén Darío Bustillos Rávago es Secretario de Organización del Frente Institucional Militar, FIM.

 

 

 

Mar de leva por Ramón Peña – La Patilla – 20 de Agosto 2017

La justicia se hizo a la mar huyendo de la injusticia. La Fiscal General de la República logró evadir el asedio de los sabuesos del hampa oficial. Se salvó, como esos testigos que saben mucho y buscan protección para no ser decapitados por la mafia. El cabo de San Román, el punto más septentrional de nuestra tierra firme, desde donde en las noches claras se atisban las luces de la isla de Aruba, se convirtió para la Fiscal en cabo de Buena Esperanza. Ya no la alcanzan las amenazas de esa perturbadora fémina del aquelarre revolucionario, musa de los pranes, quien con su odio espontáneo le había ofrecido un traje fucsia para su enrejado destino. Para provocar mayor ansiedad en los predios revolucionarios de Alí Baba, la Fiscal no viaja sola, además de su esposo el diputado, la acompaña también un fiscal anti corrupción, probablemente con un pen drive bien documentado.

Este régimen pasará a la historia, más como un escandaloso caso judicial que como un fenómeno político por la suma y dimensión de sus delitos: corrupción, cuantificada en más de 350 mil millones de dólares, participación activa en narcotráfico, asociación con bandas forajidas como las Farc y otras organizaciones terroristas, acumulación de fraudes y trampas electorales, y muchos otros. Su huella moral –o inmoral- será superior a todo su despropósito en el plano político.

Por eso es significativa la fuga de la Fiscal, como lo ha sido la de testigos de cargo que ya han solicitado refugio en Estados Unidos y otros países, a cambio de evidenciar fechorías de todo orden. Vivimos una dictadura, pero de tan bajo pelaje, que comparada con las tiranías militares de la segunda mitad del siglo XX en Argentina, Brasil, Chile, Perú o Uruguay, éstas se nos antojan cada vez mas presentables.

Los brazos abiertos de Mike Pence por Rafael Poleo – Revista Zeta – 18 de Agosto 2017

Rqcp1o1e_400x400Cerrada la solución política a lo que objetivamente se presenta como un colapso general de la nación, Venezuela tiene hoy planteada la posibilidad real de una intervención externa que reestablecería en ese país el modelo de vida occidental. Lo único que podría evitar el trauma de una intervención sería un significativo cambio de actitud por parte del régimen castro-madurista. Ese cambio tendría que facilitar la atención urgente a las penurias que sufre la población y propiciar la normalización de la política hasta la realización de elecciones propiamente tales. Si este cambio por vía política no se produce, la intervención será, lamentablemente, inevitable, como lo son las intervenciones quirúrgicas cuando la medicina ha fracasado. La intervención pudiera no ser directamente militar, pero por lo menos estará respaldada y garantizado su éxito por el poderío de la primera potencia militar del planeta, quizás con presencia simbólica de otras naciones interesadas en participar del auge que, con efecto activador sobre todo la región, se producirá en Venezuela en cuanto este país tenga un gobierno legítimo y estable.

El modesto nivel intelectual de nuestros esperpénticos mandatarios -gobernantes no puede llamárseles-, es la principal dificultad para que el caso se resuelva por la vía política. Pero ese nivel corresponde al de la población en general, instruida, para su más fácil explotación, en beisbol y otras disciplinas viles y envilecedoras, lejos de la Moral y Cívica donde generaciones anteriores aprendimos cómo funciona una nación, de la Geopolítica que hoy ni los generales conocen, de la Economía que en esa ignorancia es manejada por sujetos rapaces y de la Historia donde son normales las intervenciones como la que hoy lamentablemente se nos plantea. Sólo en una sociedad así de obtusa puede prosperar, como ha prosperado, la campaña del G2 cubano para promover la abstención electoral, independientemente de que en el campo democrático repugnen las aberradas aspiraciones de dirigentes de medio pelo que no resisten un examen más allá de la epidermis, como son los que en el momento crítico y aprovechando la ola abstencionista se han salido de la Unidad porque ésta no es propicia a sus infundamentadas pretensiones. Si la intervención extranjera se produce, se deberá la ignorancia oceánica de los mandatarios, la ambición desproporcionada de caciques sin indios en la aporreada MUD, y la ausencia de información y criterio político en una población estupidizada por la cerveza y el deporte profesional, que en el mundo de hoy son el opio del pueblo.

Cumplido este sincero desahogo con el cual espero espantar a tantos lectores extraviados en un texto que no está escrito para ellos, veamos lo de la invasión que no deja dormir a Padrino & Co.

En su momento dije que el movimiento -tan equivocado como ingenuo y generoso-, que emergió el 4 de febrero de 1992, se perdió el día que la carencia paterna de Hugo Chávez la llenó Fidel Castro. Esta pérdida quedó confirmada cuando el chavismo pactó con los dos únicos enemigos reales de la Civilización Occidental, aquellos que pueden destruirla y con los cuales, por tanto, la tolerancia no es posible: el fundamentalismo islámico y el narcotráfico. Por añadidura, pretendió extender su dislate por todo el subcontinente. Momento llegaría en que para los factores reales de poder en esta parte del mundo se hiciera necesario aplastar, por cualquier medio, el movimiento que de otro modo hubieran tolerado. Y estamos hablando de política real, de relaciones de poder, de lo que ha movido, mueve y seguirá moviendo la Historia.

Por supuesto, en el Caso Venezuela el rol fundamental corresponde a Estados Unidos, porque estamos en su falda y no podemos mudarnos para el Mar Negro. Este país donde hoy vivo en asilo político, venía reposando como el gigante dormido de que habló el almirante Yamamoto después de Pearl Harbor, operación que él mismo diseñó y ejecutó. A los oficiales que celebraban el éxito de la batalla les enfrió con la reflexión de que ella había despertado un gigante dormido cuya terrible cólera se conocería en los años siguientes. Ese día de Pearl Harbor el eje perdió la guerra. Churchill, en sus Memorias, lo expresa así: “Esa noche dormí el sueño de los salvados”.

De la somnolencia, a Estados Unidos le despertó el fenómeno Trump, proyecto cuidadosamente elaborado en los cenáculos donde se decide el rumbo de esta gigantesca maquinaria. El caso es que mientras Tillerson teje, Trump muestra el garrote. Después viene Pence con un bálsamo que en el fondo dice: “Ya oíste al jefe. Mejor para tí será que nos pongamos de acuerdo antes de que se le vayan los tapones”. Teatro del más alto nivel. La política en los tiempos del internet.

Pero en el complejo equilibrio de poderes que mueve la maquinaria imperial hay quienes detestan las artes escénicas. Los ejemplos de Grenada, donde los cubanos demostraron su capacidad para evacuar territorios con la velocidad del rayo, y Panamá, cuya analogía con Venezuela escalofría, van ganando terreno en las alturas a medida que los resultados del procedimiento diplomático se disuelven en la primitividad del interlocutor chavista. Como si el cardenal Urosa tratara de convencer a Maduro hablándole en latín.

Pero no es totalmente imposible que estos sociópatas que nos gobiernan entren en razón. El Comando Sur deja filtrar aquello de que a las seis horas de haber recibido un tuit de Trump el alto gobierno venezolano estará alojado en un portaaviones americano. Maduro, Cabello, Al Aissami, Aristóbulo y Padrino saben que esto es así y suponen lo que significaría para ellos. América Latina y Europa lo aplaudiría y luego se lanzarían a echar a los chinos de Guayana y comerse la ración que Exxon-Mobil les deje de la madre de todo este zaperoco, que es el bolsón energético hallado en las bocas del Orinoco, lo máximo en macro-negocios que hoy se presenta en la paralizada economía global.

Cada noche, Mike Pence llama a Trump para contarle cómo va la vaina, y los dos se ríen. El que sigue con cara de palo es el Pentágono, que necesita calentar los músculos. Al oído, el espíritu de mi abuela barloventeña me susurra: “Donde ronca tigre no hay burro con reumatismo”.

 

La cagastogracia por Laureano Márquez – La Patilla – 18 de Agosto 2017

laureano-marquez-opinion-640x330Tomás Camba es un joven venezolano que acaba de ganarse una beca para asistir a uno de los campamentos de ciencia más importantes de la organización Stardom Up, en los Estados Unidos. Se fue de Venezuela a los doce años -tiene 14- y han descubierto en él habilidades extraordinarias para la ingeniería. Tomás tiene diseños para teléfonos que funcionan con energía eólica, entre otras ideas que han llamado la atención de la gente de ciencia por allá, donde esas cosas importan. Es de esperar que este niño haga grandes cosas en el terreno de la ingeniería. Es nuestro, lo produjimos nosotros, pero difícilmente vuelva, dado lo que se atisba en el horizonte.

Este país nuestro tiene una increíble capacidad para producir gente talentosa en todas las áreas de la ciencia y las artes, gente que tarde o temprano debe salir del país para triunfar. Somos un semillero de inteligencia que no aprovechamos, porque inteligencia y honestidad son en estos tiempos, la principal amenaza para quienes nos gobiernan. La pregunta su hace ineludible: ¿cómo en un país que tiene tanta gente brillante los peores siguen en el poder? Federico Vegas habla, en un extraordinario texto escrito en el portal Prodavinci, de la “cagastocracia”, que él deriva de “kakistocracia”, el gobierno de los peores.

Esta cagastocracia nuestra surge de dos variantes que aunan esfuerzos: la extraordinaria incapacidad intelectual y la repugnante condición moral. No es solo, pues, la increíble habilidad para demoler con absoluta falta de sentido común todo lo que alguna vez funcionó en el país, en un constante pulso entre incapacidad y corrupción -que vienen a ser los únicos motores que ha encendido el régimen-, sino también el estado de bajeza moral que detentan los líderes de la cagastocracia en su proceder: no existe freno alguno para perversidades de toda naturaleza, para la crueldad y para la violación de cuanto principio ético la humanidad conoce. Estos 18 años de entrenamiento en la ruindad, rinden en estos tiempos sus más acabados frutos.

Me refugio en este joven, repito su nombre: se llama Tomás Camba. Cada vez que por causa suya nombren a Venezuela, será para bien, para que el mundo nos vea como gente inteligente. En medio de esta debacle, seguiré sintiendo que el país que fue capaz de producirlo a él, tiene esperanza y redención, que lo bueno sigue allí, esperando su momento, su oportunidad de brillar, de construir ese país que esta en nuestros sueños, de bondad, inteligencia, desarrollo, cultura y -sobre todo- libertad. Inevitable pensar, cuando se ve el talento juvenil en acción, en todos los que perdieron la vida en estos tiempos, asesinados, también en los torturados y encarcelados con saña cruel, por quien no tiene sensibilidad alguna para reconocer lo noble y lo bello.

Me invade la misma angustia de Vegas por la inutilidad de cuanto se escribe. La palabra y los argumentos solo son provechosos cuando queda un rastro de pensamiento en el destinatario. Razón tiene Alberto Barrera cuando señala que más que mediadores necesitamos traductores. Las palabras son cascarones vacíos. En el diccionario del poder, las palabras cambian de significado cada vez que usan, fluctúan, se devalúan también.

Cumplo otra semana con mi compromiso de escritura, ya sin rastro de humor, en espera de la próxima jugada de la cagastocracia que nos rige.

 

¿Y después de la depresión? por ​​​​​​​ Leonardo Padrón – Caraota Digital – 17 de Agosto 2017

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Andamos con el ánimo devastado. Tratando de entender cómo lamernos las heridas. Porque son demasiadas. La tormenta ha sido tan larga y feroz que solo nos rodean escombros. No hay un árbol de pie en la faena por la democracia. La dictadura lanza graznidos de victoria. Mientras, sus manos chorrean sangre de venezolanos de todas las edades. El final de este tumultuoso capítulo de protestas que se inició en abril del 2017 exhibe cadáveres demasiado jóvenes, gente herida para siempre y hogares destruidos. Una de sus primeras consecuencias es la nueva y brutal estampida de emigrantes. Muchos con el cuerpo aun lleno de perdigones están hoy armando la maleta del mientras tanto o el más nunca. Deambulan resignados entre el hogar y el pasaporte, con el horizonte tapiado de bombas lacrimógenas. En gran parte de la sociedad civil ondea el humo de la depresión. En los círculos familiares y chats vecinales solo se habla de desánimo y frustración. Sobra quien le endose la factura de este terremoto a la MUD, uno de nuestros culpables preferidos. Sin duda, la coalición opositora tiene una gran responsabilidad en el tamaño de nuestro desaliento. Ellos mismos no lograron entender la naturaleza amoral del enemigo. Ni siquiera en sus pensamientos más maliciosos (que escasearon, lamentablemente) avistaron que la dictadura sería capaz de asesinar a más de 150 personas con tanta desvergüenza. Quizás es hora de entender que estamos lidiando contra un cártel internacional cuya principal droga es el poder. Algo inédito. En países como Colombia o México los carteles de la droga han permeado la clase política y el mundo empresarial, pero ninguno se ha hecho dueño de un país entero. Venezuela es la mercancía. Ellos, los dealers.

Piedras contra balas. Escudos caseros contra francotiradores. La constitución versus la aberración. El voto versus la trampa. Así nos ha tocado enfrentar a esta dictadura que ha convertido a la bajeza en su primer mandamiento. Los relatos de ensañamiento y maldad contra tantos venezolanos superan cualquier capacidad de asombro. Una batalla desigual, asimétrica, cuyo único soporte ha sido el tesón de millones que empuñaron el gentilicio como gasolina. Este capítulo, qué duda cabe, lo ganó la barbarie.

Otro nuevo capítulo se nos presenta en el horizonte inmediato: la elección de gobernadores. Y entonces, desde el fango de la frustración y el desánimo, buena parte del país esgrime su indignación. ¿Para qué elecciones si igual nos robarán cualquier triunfo? ¿Cómo competir, desde nuestra ética colectiva, contra seres humanos entrenados para la estafa? Hace apenas una semana pensé en la figura del laberinto. Allí andamos, extraviados, sin brújula. La dirigencia opositora no tiene, ni por accidente, ese talento para la jugada aviesa, no sabe de vilezas, la atolondran las emboscadas. Sus pecados son otros. Como ese fraude semántico que terminó siendo la tan publicitada hora cero.

En los códigos del mundo de la droga, todo aquel que pretende abandonar la maquinaria o redimir su destino, será perseguido implacablemente hasta que pague su “traición”. Lo que ocurre hoy con la fiscal general Luisa Ortega Díaz nos recuerda ese turbio sacramento. Ver a Iris Varela salivando odio frente a las cámaras y prometiéndole a su ex camarada que vestirá el color fucsia de las presidiarias fue solo el tráiler de lo que hoy le ocurre: allanan su casa, convierten al esposo en delincuente, encarcelan a su doméstica. Van por ella. Como van por todos nosotros.

Tengo días pensando en la próxima celada que nos han montado. Uno podría evitar la posibilidad de tropezarse de nuevo con la misma piedra. Pero es quedarse demasiado quieto. Es mucho silencio para tanta tragedia en desarrollo. Y, a fin de cuentas, no se trata de claudicar. Seguimos siendo una descomunal, inocultable mayoría. Pero hoy tenemos una resaca tan profunda que estamos fuera de base, aturdidos, llenos de impotencia y despecho. Por eso ellos decidieron anticipar las elecciones regionales. Porque saben que muchos opositores castigarán a sus líderes con la abstención. En este fangoso ajedrez, es el momento perfecto del régimen para fingir ante el mundo que, al fin y al cabo, también hace elecciones. Buscará lavar su rostro, tan salpicado de sangre.

Me pregunto, siendo el escenario electoral el único donde somos mejores y mayoría, ¿les regalamos la jugada? ¿Nos rendimos de una buena vez? ¿Dejamos el país entero en sus manos?. Cierto, pasa que nosotros no somos asesinos, ni torturadores, ni gente resentida y sudorosa a venganza. No sabemos ser así. Somos ciudadanos demócratas, civiles que creemos en las leyes, las elecciones y la constitución. Quizás toca seguirle mostrando al mundo y a nosotros mismos lo que mejor sabemos hacer: insistir, persistir, resistir. Desde el lenguaje de la civilidad. Desde todas las letras de la democracia. Ellos seguirán delinquiendo. Seguirán encarcelando gente. Haciendo rastrillo las leyes. Saqueando las arcas del país. Desesperados por su supervivencia, sin importar lo que eso implique en términos delictivos. ¿Y nosotros? ¿El país? ¿Entregamos lo que queda? ¿Sin levantar una sola pared, sin ofrecer resistencia? En esta ocasión nos tocaría volver al terreno donde poseemos nuestra mejor arma, la que tiene millones de “balas”: el voto. Lo sé. Van a jugar sucio de nuevo. Van a inhabilitar a todo el que les apetezca. Van a cambiar las reglas de juego cada media hora. Y nosotros, en cambio, jugaremos limpio. El mundo observa cada vez más de cerca. Están cada vez más desenmascarados. La oposición, sí, está llena de espasmos y cicatrices. Hay cruces de muerte en las veredas. Pero somos millones. No se nos puede olvidar. Se trata de insistir en el triunfo de la lógica. O de la historia.

Después de la depresión, toca insistir. Lo otro es la muerte del país. Y su mordisco negro.

Plenipotenciaria Impotente por Luis Ugalde – El Universal – 19 de Agosto 2017

8La Asamblea Dictatorial Constituida se ha autoproclamado “plenipotenciaria”. Saben que es mentira, pues no la convocó el pueblo y viola la vigente Constitución. El Ejecutivo, el Electoral y el Judicial se apresuraron a hacerle genuflexión de súbditos; exigirá que también se arrodillen gobernadores, alcaldes, candidatos e instituciones. La ANC ilegítima se proclama y actúa como poder dictatorial“plenipotenciario”, con todas las armas para reprimir y nula legitimidad.

Por otra parte ha quedado en evidencia la impotencia de la ANC para resolver los gravísimos problemas vitales de la población venezolana:el desabastecimiento dramático, la miseria creciente, la mortal carencia de medicinas vitales, la improductividad, la inseguridad, la corrupción…. Una muestra fue el lamentable debate “constituyente” sobre las soluciones económicas: un torneo verbal de buenos deseos bloqueados por sus trasnochados dogmatismos ideológicos. La Asamblea dictatorial fue puesta para no cambiar el muy desacertado modelo reinante, impotente para resolver esos problemas pero con fuerza represiva para imponerse a una población empobrecida. El tiempo juega en contra de esta dictadura pues la vida de los venezolanos se endurece y se desborda la riada del éxodo obligado. Frente a esto la Venezuela democrática, que somos casi todos, y los demócratas internacionales, debemos aferrarnos a la única Constitución legítima vigente e inventar con creatividad la salida de esta ratonera inhumana.

Para cualquier observador sereno Venezuela no tiene salida sin una negociación para establecer un gobierno democrático de unión nacional. Nuevo gobierno ya, es el clamor de la doliente población. Gobierno de una unidad superior de las fuerzas democráticas que incluya las aspiraciones razonables de la población en 1998, ahora con miseria agravada. Si actuara ética y racionalmente, el propio Maduro abriría esa puerta de salvación, pero ya ha demostrado que prefiere atrincherarse al modo cubano, ahondando a la vez la miseria socioeconómica y la represión dictatorial. No olvidemos que en 1957 cuando consideraron indeseable la dictadura de marcos Pérez Jiménez, las Fuerzas Armadas le quitaron el apoyo y Larrazábal, como su representante, abrió el país a la democracia, sin un solo tiro. Así ha ocurrido en una decena de países hispanos en las últimas décadas. No tenemos otra alternativa. Con las dictaduras no basta tener razón moral, es necesario sumar y unir fuerzas para obligarlas a rendirse.

Las votaciones de julio (16 y 30) de este año pusieron más en evidencia ante nosotros y el mundo el carácter dictatorial y tramposo del régimen en contraste con la voluntad y capacidades democráticas de la población. Ello ha traído el repudio de todos los países democráticos que rechazan la tiranía y la miseria que viven los venezolanos, reprimidos y cercados.

Nuevo Gobierno ya

No estamos hablando de un gobierno paralelo, sin los recursos del Estado y sin capacidad de acción, sino de un gobierno de unidad nacido de una negociación nacional e internacional que sustituya al actual gobierno atrincherado contra toda solución; que arranque de inmediato con masiva ayuda humanitaria (ya no es una necesidad marginal), combinada con una nueva política económica para activar la iniciativa empresarial productiva; con apoyo especial para la producción de alimentos, el servicio de salud, la reconstrucción del tejido social y la solidaridad nacional. Esa dimensión humanitaria necesita varios millardos de dólares y una movilización social solidaria. Las negociaciones y programas para la reconstrucción no pueden esperar a diciembre de 2017, y menos al débil triunfo electoral de algún débil partido parcial en 2018.

El pasado mes de julio el régimen fue claramente derrotado dos veces con votos. Así lo hemos visto los venezolanos y el mundo. Los ciudadanos demócratas y la MUD tuvimos grandes aciertos en las movilizaciones sociales y en la conducción al triunfo. Creo, que lamentablemente, faltó explicar desde ese mismo 30 estos triunfos frente a la dictadura de la ANC. Esta es“plenipotenciaria” para imponer y reprimir e impotente para cambiar el sufrimiento socioeconómico del país, del que es causante.

¿Elecciones en 2017? Frente a la Constituyente usurpadora, los demócratas nos aferramos a la vigente Constitución con voto libre, universal y secreto de gobernadores, alcaldes, legislativos y presidenciales (por el referéndum presidencial robado)… El Régimen con el poder dictatorial de la ANC está decidido a impedirlas: que la oposición se abstenga y le regale 23 gobernaciones, o se divida y vaya disminuida, maniatada y en condiciones tramposas, o con previo sometimiento a la ANC dictatorial. El arbitrario adelanto de las regionales de diciembre a octubre es una maniobra más. Nada nos debe sorprender, ni llevar a renunciar a las elecciones constitucionales. Sabemos que el Régimen no es democrático y estamos actuando en rebeldía apoyados en el artículo 333, Exigimos un CNE que garantice “igualdad, confiablidad, imparcialidad, transparencia” constitucionales (art.293), pero no lo hará. Pero si nos movilizamos y organizamos unidos, superaremos las trampas (como en triunfos pasados). La dictadura hará lo posible contra elecciones democráticas y seguirá llenando las cárceles. El hambre y la enfermedad continuarán avanzando, los caminos del exilio desbordándose y el país aislado. Por eso lo más urgente para los venezolanos es un nuevo gobierno de salvación nacional ya, con decidido apoyo internacional que adelante con voluntad, números y organización, la ayuda humanitaria internacional y nacional para que la población no muera y recupere la esperanza democrática.

 

La revolución “Chavista” destruyó a Venezuela por Marinellys Tremamunno – YoInfluyo – 17 de Agosto 2017

1493476462035Contra toda norma y pronóstico, la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro se instaló el pasado viernes 04 de agosto en Caracas. La elección de sus miembros sobrepasó cualquier lógica legal y democrática: fue electa sin participación de la oposición, se convocó pasando por alto el referéndum consultivo necesario para preguntar al pueblo venezolano si quería cambiar su Constitución; el fraude electoral fue evidente en la inconsistencia de los números presentados por el régimen y luego confirmado por la denuncia hecha pública por la propia empresa que tuvo a su cargo la gestión del voto electrónico; e incluso usurpó la sede del Palacio Legislativo, que corresponde por derecho a la Asamblea Nacional democráticamente electa.

Destrucción de Venezuela

Ahora con un pseudo parlamento monocolor y un Consejo Nacional Electoral (CNE) completamente parcializado a favor del gobierno, el neo dictador Nicolás Maduro se prepara para meter mano a los gobiernos regionales: la Constituyente ha decretado la realización de elecciones regionales para el próximo mes de octubre. Un proceso electoral que debía realizarse el pasado mes de diciembre de 2016, pero sin ninguna explicación había sido suspendido por el CNE. Era evidente que en ese momento se quería evitar a toda costa la realización de un proceso realmente democrático. Pero extrañamente, la coalición de oposición (la MUD) ha decidido inscribir a sus candidatos a pesar de la falta de garantías democráticas y, de alguna manera, avala con su presencia este proceso que ha sido convocado por una Constituyente que no ha sido reconocida por al menos veinte países.

Esta decisión de la MUD provocó la fractura de la oposición venezolana. Los partidos Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo decidieron no participar en las elecciones regionales y tomaron distancia de la coalición opositora. ¿La razón? En Venezuela “hay solo dos rutas: la de la dictadura y la de la libertad. La ruta de la dictadura condena a Venezuela a la miseria, al hambre y a la corrupción más asquerosa. Pasa por normalizar la situación en el país, quiere que se convalide y reconozca la Constituyente, que se legitime al fraudulento Consejo Nacional Electoral”, dijo el pasado 10 de agosto en rueda de prensa la coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado, para luego anunciar su separación definitiva de la MUD. “No podemos caer en esa trampa. No podemos dar la espalda al pueblo de Venezuela. No podemos traicionar la lucha que llamamos hace más de 130 días a la calle”, agregó.

Pero ¿quién es María Corina Machado? Es la fundadora de Vente Venezuela, un partido venezolano de centro derecha. Una especie rara en un país en donde la mayoría de los partidos, por no decir casi todos, son de tendencia de izquierda, incluso aquellos que son perseguidos por el régimen. Yo Influyo conversó con María Corina Machado para conocer su visión sobre la crisis que llevó a la destrucción a Venezuela.

Una dictadura moribunda

La crisis se ha acelerado porque “los pilares que le han dado apoyo a este régimen en los últimos tiempos se han ido quebrando uno tras otro: se quebró el respaldo popular, cuando tienes más del 90% del país que pide desesperadamente la salida de Maduro; se quebró el apoyo internacional, cuando ves que hay voces de la comunidad internacional que pasan de la retórica a la acción, imponiendo sanciones a los funcionarios, excluyendo a Venezuela del Mercosur, desconociendo la Asamblea Nacional Constituyente. Incluso se quebró el chavismo, cuando vemos que la Fiscal General (fiel a Hugo Chávez) y muchos otros se separan del régimen”, afirmó María Corina Machado con un particular positivismo y aseguró que en este contexto “la dictadura se derrumbará muy pronto”.

Explicó que Vente Venezuela es el partido más joven del país (nació en el año 2012) y es el único no socialista. Y como defensores de “los derechos del ser humano” indicó que en Venezuela ha llegado la hora de construir una sociedad abierta de emprendedores, de conocimientos y de oportunidades para todos. “Hemos vivido veinte años del populismo más desenfrenado, con una visión centralizadora, estatizadora, controladora al extremo. Somos una sociedad harta de que se le impongan restricciones. Hoy más que nunca tenemos el enorme desafío de dejar atrás los hitos malos del Socialismo del Siglo XXI: el centralismo, el estatismo, el populismo, el clientelismo y el militarismo”.

A nivel internacional, se niega a morir el mito de Hugo Chávez y eso a veces empeña los análisis sobre lo que sucede en Venezuela y no se entiende cómo detrás de la destrucción de Venezuela pueda estar Cuba. ¿Cómo calificas la presencia de Cuba en Venezuela?

Ha sido nefasta porque ha puesto por encima los intereses del régimen (cubano), para permanecer en el poder y apropiarse de los recursos de los venezolanos, a cambio del hambre en nuestro país. Y el mundo tiene que entender que esta catástrofe humanitaria la advertimos durante mucho tiempo. Hugo Chávez, a pesar de estar en la bonanza petrolera más grande de nuestra historia, se dedicó a destruir todo el sector productivo, expropiando, invadiendo fincas, imponiendo controles, apropiándose de los grandes negocios y, paralelamente, sometiendo a toda la sociedad a depender del régimen. Nosotros advertimos todo lo que está ocurriendo hace tiempo y ahora nos hemos convertido en un problema para toda la región.

Considerando que el régimen chavista es un régimen militarista, ¿qué rol deben jugar las Fuerzas Armadas para lograr una transición en Venezuela?

Un rol muy importante. Chávez siempre dijo que esta era una revolución armada y el proprio Maduro el 27 de junio dijo que lo que no lograron con los votos lo iban a conseguir con las armas. Y eso fue lo que paso el 30 de julio, sangre y fuego: en medio de una masacre impusieron una falsa Constituyente. Y hemos visto lo que han sido estos más de 120 días de rebelión popular, en donde hay 132 muchachos asesinados, más de 5 mil heridos, 5 mil detenidos, ha sido brutal la represión. Obviamente lo que exige Venezuela a las Fuerzas Armadas es que bajen sus armas, que desconozcan las órdenes de disparar contra el pueblo desarmado y en legítima rebelión, y que cumplan la Constitución y su conciencia, para acompañar (al pueblo) en la lucha contra la dictadura.

Pero es evidente la presencia cubana dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas. El pasado 05 de julio, durante los actos de celebración del Día de la Independencia de Venezuela, vimos a los militares venezolanos desfilando con los colores de la bandera cubana en su uniforme. Teniendo a Cuba en las entrañas del ejército venezolano, ¿es posible que los militares venezolanos se pongan del lado del pueblo?

Ese es el punto central del problema, porque mucha gente tiende a minimizar que lucha que estamos dando en Venezuela no es sólo contra el régimen militarista y mafioso de Maduro. Es un régimen criminal que tiene vínculos con el narcotráfico, que tiene vínculos incluso con grupos de extremistas islámicos, que tiene vínculos con los carteles mexicanos, con los colombianos y con la guerrilla. La presencia cubana en Venezuela está muy intrincada y no solamente en el ejecutivo, sino también en servicios como notarías, registros, cuerpos de inteligencia del pais y también en la Fuerza Armada (FA). Es algo que se conoce, que se ha denunciado con nombre y apellido desde hace muchos años. Pero, yo estoy convencida que ante la forma como se ha radicalizado el régimen, la forma como se pretende imponer a la fuerza este fraude constituyente, que implica la disolución de la República, la inmensa mayoría de la FA está en contra de esa iniciativa como lo está el resto del país. Además, toda Venezuela está pasando hambre y las familias de esos militares sufren esa realidad.

La hemos visto en medio de las protestas, en primera fila. ¿En qué cree que se fundamenta la fuerza del venezolano, que se mantuvo firme cuatro meses a pesar de la represión?

En su dignidad, no tengo dudas. Fue una fuerte experiencia ver a estos muchachos, que no han conocido otra cosa que este régimen dictatorial y depravado, arriesgar su vida en primera fila. Evidentemente tuvieron en sus casas madres que le transmitieron valores, el amor a la libertad, el amor a Venezuela, la determinación de vivir con libertad individual y dignidad nacional. En Venezuela hay hambre y la gente ha salido a la calle con hambre, pero no solo hambre de alimentos, hay hambre de dignidad. Hoy Venezuela está más unida que nunca y eso hoy tenemos que recordarlo y repetirlo, el mundo lo tiene que entender. No es un país dividido, no es un país polarizado. Somos un país absolutamente unido y decidido a construir un futuro de prosperidad, de justicia, de solidaridad, de cooperación entre todos sus hijos.

Publicó recientemente en su Twitter que el tiempo de la retórica se había acabado y que Venezuela necesita acciones firmes. ¿Cuáles son esas acciones firmes que espera de la comunidad internacional?

Lo primero, que se den a conocer las actividades ilegales del régimen. Además, sanciones individuales muy claras, como ha estado ocurriendo en los últimos tiempos, porque la situación de Venezuela es insoportable y es impostergable la acción.

 

Trece razones para votar por Fernando Mires – Blog Polis – 17 de Agosto 2017

39768fernandomires1640x360En Venezuela, antes de cada elección, surge la misma controversia. Los argumentos son, si no iguales, parecidos. Al final se impone la razón y la mayoría de la oposición vota. Si la oposición gana, todos festejan el triunfo. Esta vez, en cambio, hay algunas variantes. Las anunciadas elecciones regionales que deberían haberse realizado un año atrás, están por venir. Tendrán lugar después de las grandes demostraciones de masas en defensa de la Constitución, iniciadas en abril del 2017. Los ánimos están enervados y no es para menos: el régimen ha asesinado a muchos seres humanos. Casi todos, jóvenes.
La dictadura, ya abiertamente declarada, ha impuesto mediante el fraude más grosero conocido en toda la historia electoral latinoamericana, una asamblea constituyente, fascista y cubana a la vez. El ambiente es propicio para todo tipo de aventuras antipolíticas, y también hay razones que lo explican: la lógica de la fuerza representada en una mafia de poder en alianza con los altos mandos del ejército se ha impuesto por sobre la voluntad de la inmensa mayoría. Bajo estas condiciones ha crecido en el seno de la oposición un abstencionismo políticamente anómico pero a la vez militante; muy destructivo con respecto a la única organización política de oposición que existe en Venezuela: la MUD.
Frente a las amenazas que provienen del régimen y de los divisionistas, los sectores democráticos de la oposición intentan defender los pocos espacios que restan. Como una contribución solidaria a la lucha que ellos libran en condiciones tan adversas, he redactado trece puntos que, en mi opinión, son razones que deben tenerse en cuenta para participar en las elecciones regionales de 2017. Siempre y cuando tengan lugar. Pues bajo una dictadura ejercida por personajes sin principios, seres brutales al servicio de sus propias ansias de poder, todo puede ser posible.

  1. Las elecciones regionales están pautadas en la Constitución. Desconocerlas o renunciar a participar es seguir a la pauta de la dictadura -la que como toda dictadura es antielectoral-. Es faltar a la letra y al espíritu de la Constitución. Es romper con la línea histórica de la oposición. Línea que ha sido definida por sus principales líderes y suscrita por la gran mayoría de sus partidos como pacífica, democrática, constitucional y electoral. La Constitución es la guía, es el programa y es la ruta de la oposición. Sin la Constitución la oposición no existiría. Todo lo que es la oposición se lo debe a la Constitución. La decisión divisionista, derrotista y abstencionista de una parte de la oposición liderada por el grupo VENTE, es anticonstitucional y por lo mismo hace el juego a los planes de la dictadura.
  2. Entre oposición y Constitución hay una relación simbiótica. Todo voto a favor de la oposición es un voto a favor de la Constitución. Por esa misma razón, todo voto a favor de la Constitución es un voto en contra de la constituyente cubana. La principal contradicción política de las próximas regionales deberá ser -siempre y cuando los partidos y candidatos entiendan la esencia del problema-: o Constitución o constituyente. Agitar esa contradicción es más importante que el número de gobernaciones que puedan ser ganadas. Las elecciones, en ese sentido, no son solo un fin sino, además, un medio de agitación política a favor de la Constitución. Convertir a las regionales en un movimiento democrático, popular y constitucionalista es la gran tarea política del momento.
  3. El 16/J la mayoría del pueblo venezolano votó (simbólicamente) en contra de la constituyente, no en contra de las elecciones. Y la razón es elemental: la constituyente fue inventada para evitar las elecciones, sobre todo las regionales, destinadas a privar a la dictadura de todos sus poderes locales. Luego, al votar en contra de la constituyente, los venezolanos votaron a favor de la reivindicación del sufragio universal. Los puntos 2 y 3 tampoco auspician el abstencionismo. Por eso, los que hablan del mandato del 16/J, tergiversan su sentido, tanto en su letra como en su intención. Aparte del rechazo terminante a la constituyente, no hay, en ninguno de los tres puntos del 16/J, un mandato explícito a favor de la abstención electoral.
  4. La Unidad al ir a las elecciones regionales no interrumpe, más bien confirma su continuidad política. La MUD siempre ha sido electoral. Nació y se configuró como una asociación electoral. Que, obligada por las circunstancias, hubiera debido asumir otras funciones, es otro tema. Lo importante es que la MUD ha continuado la línea trazada el año 2007 cuando defendió la Constitución en contra del propio Chávez. Sus más grandes éxitos han sido electorales. Electoral fue el triunfo que robaron a Capriles en las presidenciales del 2013. Electoral fue el grandioso triunfo del 6D. Electorales son las alcaldías y gobernaciones arrancadas a la dictadura. Electorales fueron las grandes manifestaciones por el RR16. La defensa de la AN, elegida electoralmente, fue el punto de partida de las grandes movilizaciones que llevaron a Maduro a imponer la constituyente cubana. Electorales por último fueron las jornadas que llevaron a votar el 16/J en contra de la constituyente. No hay ningún motivo para que la MUD se aparte de la vía electoral, la única que conoce. Romper la vía electoral es romper la oposición. Quienes lo hacen están por cierto en su derecho. Pero para ejercerlo deben presentar una línea política diferente. Y hasta hora, definitivamente, no la tienen. Son como los perros hortelanos de la política: no hacen ni dejan hacer.
  5. Al plantearse en contra de las elecciones, sin ofrecer ninguna otra alternativa, los abstencionistas solo piensan en dos posibilidades: o en una invasión o en un golpe militar. En cualquiera de los dos casos la oposición no tiene ningún papel que jugar. De este modo los abstencionistas no solo exigen la abstención. Además, buscan eliminar a la oposición, sobre todo a la MUD, como sujeto político, condenándola a servir de coro de acciones en las cuales ella no tiene ningún poder de decisión.
  6. Las elecciones se encuentran en perfecta continuidad con las protestas iniciadas en abril del 2017. No hay ningún objetivo surgido durante las protestas del 2017 que no pueda ser revivido durante las campañas electorales que –eventualmente- tendrán lugar. Protestas sin vía electoral al chocar permanentemente con la soldadesca están condenadas a la derrota. Las elecciones, en cambio, abren un nuevo cauce. Mientras las protestas tenían lugar solo en centros urbanos, allí donde hay universidades, las elecciones pueden llevar la protesta hasta los últimos rincones, ampliando el espacio de participación pública. Las elecciones regionales son en ese sentido más radicales que las elecciones presidenciales. Más allá de los resultados, de los fraudes, y de la posibilidad de que sean eliminadas por el régimen, las elecciones permiten abrir un nuevo espacio de confrontación política.
  7. Las elecciones no legitiman al régimen pues el régimen es anti-electoral. Las elecciones solo legitiman a las elecciones. Por eso cabe esperar que la dictadura hará todo lo posible por torpedear, boicotear y, si todo eso no resulta, postergar o incluso eliminar a las elecciones. Si se da ese caso, como es probable que ocurra, no la oposición sino la dictadura habrá perdido legitimidad; si es que le queda algo.
  8. Las elecciones tampoco legitiman al CNE. Todo lo contrario, permiten derrotar al CNE como ya ha ocurrido en otras ocasiones. Por eso quienes arguyen que no irán a las elecciones después del monstruoso fraude del 30/J sacan mal las cuentas. Pues ese CNE no es fraudulento desde el 30/J. Lo ha sido siempre. Incluso, el mayor fraude electoral de su historia no lo cometió el 30/J – en el hecho, una elección interna del PSUV- sino el 14 de abril de 2013 cuando Tibisay Lucena -al negarse a mostrar los cuadernos electorales- reconoció, objetivamente, haber robado las elecciones presidenciales. La oposición aprendió la lección: cuando la votación se convierte en un aluvión y cuando las mesas son vigiladas una por una, el fraude puede ser derrotado. Mesa vigilada es mesa ganada.
  9. La monstruosidad del fraude del 30/J cumplió dos objetivos: el primero: inventar millones de votos para imponer a la constituyente cubana. El segundo: advertir a la oposición de este modo: “nosotros somos tramposos, no tiene sentido que ustedes vayan a las elecciones pues con nuestros fraudes los volveremos a derrotar”. Imposibilitada de ganar las elecciones, la dictadura ha decidido envilecerlas, desmoralizando a la ciudadanía y dividiendo a la oposición en electoralistas y anti-electoralistas. De este modo, si la oposición no acude a votar, la dictadura hará elecciones adjudicándose un triunfo electoral sobre la oposición “anti-electoral”. El problema más grave es que una parte de la oposición –ignoramos su magnitud- ya ha pisado la trampa. Esa parte ha olvidado el principio más elemental de la política: “nunca hagas lo que tu enemigo quiere que tú hagas”
  10. No el 30/J sino el 6/D debe ser el parámetro electoral de la oposición. El 30/J solo demostró los límites que es capaz de traspasar la dictadura cuando la oposición está ausente. El 6/D demostró en cambio lo que puede llegar a alcanzar la oposición cuando participa activamente en las elecciones. Si en las regionales no lo hace, tendrá lugar un segundo 30/J. Que nadie tenga dudas. Los responsables serán los abstencionistas. Nadie más.
  11. La participación electoral bajo dictaduras está avalada por la experiencia de una gran cantidad de movimientos democráticos que han usado todos los espacios para acelerar la caída de los tiranos. No se trata por cierto de reeditar la discusión bizantina acerca de “la dictadura no sale con votos” o a la inversa: “solo con votos sale la dictadura”. Se trata solo de tener presente dos hechos objetivos: El primero dice que siempre los movimientos democráticos han puesto a las elecciones en el primer reglón de la lista de exigencias. El segundo dice que hasta ahora no se conoce ningún caso en la historia en el cual una dictadura haya sido derrotada mediante la abstención electoral.
  12. La mantención de una línea constitucional y por lo mismo electoral ha sido la principal razón que explica por qué la oposición ha concitado en su torno un gran apoyo internacional. Si los asesinatos de tantas personas lograron sensibilizar a la opinión pública mundial no fue por la innegable tragedia del hecho –en Siria son asesinados grandes cantidades de seres humanos día a día y la indignación internacional es muy débil- sino porque quienes cayeron en Venezuela lo hicieron luchando por uno de los sacramentos de la política moderna: el sufragio universal, inscrito en la Constitución de 1999 y negada por la constituyente de la dictadura. Si la oposición decidiera no participar en futuras elecciones, aún argumentando trampas y fraudes, el impacto sobre esa opinión mundial sería más negativo que positivo y, sin duda, la dictadura sabría como manipular a su favor esa situación.

Hay por último una razón en la cual están contenidas todas las demás. Una razón que condiciona a toda otra razón, o –para decirlo con el vocabulario de Freud- una razón sobredeterminante. Esa es la razón ciudadana. Significa, según esa razón, que cuando uno vota no lo hace solo para cumplir un objetivo, o por motivos tácticos o estratégicos, o porque voy a perder o ganar. Uno vota simplemente porque es un deber hacerlo. Que otros van a robar mi voto no me exime del cumplimiento de mi deber. Nadie puede dejarse determinar por la maldad de los otros. El hecho de que Maduro y su mafia sean unos hijos de puta, es problema de ellos, y alguna vez lo pagarán. Pero cuando uno vota, también vota para y por sí mismo. El voto es la dignidad del ciudadano.

Elecciones regionales y el “dilema diabólico” por Allan R. Brewer-Carías – La Patilla – 17 de Agosto 2017

AllanBrewerCariasAbogado.jpgEl Dr. Allan Brewer-Carías presenta hoy su argumentación en contra de la participación de la oposición en unas elecciones regionales convocadas por fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, precisando su postura inicial expuesta en unos tuíts del 3 de agosto de 2017.

La gran burla: Elecciones regionales y el “dilema diabólico” por Allan R. Brewer-Carías en el siguiente enlace :

356553470-La-gran-burla-Elecciones-regionales-y-el-dilema-diabolico-por-Allan-R-Brewer-Carias

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