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Venezuela: conflicto internacional por Carlos Blanco – El Nacional – 15 de Agosto 2018

Carlos Blanco

No implica invasiones pero tampoco evasiones. Los que se hagan los distraídos apoyan al régimen de Maduro.

Según el Manual del Exorcista, Venezuela sufre de “Infestación Demoníaca” por Elizabeth Fuentes – El Cooperante 14 de Agosto 2018

Después de lo que ocurre en el Zulia con los apagones, en el sur del país con las inundaciones,  la inminente quiebra de Pdvsa y el nuevo precio de la gasolina, quizás  los venezolanos tengamos que echar mano de exorcismos, rezos y oraciones, a ver si el asunto funciona y produce un milagro. De allí que la noticia según la cual el exorcista español  José Antonio Fortea sostuvo que Venezuela necesitaba un Exorcismo Magno, nos llevó a indagar un poco más en el tema para ver  cuán difícil puede ser llevarlo a cabo.

Según el Tratado de Demonologia y Manual del Exorcista publicado en el blog del sacerdote y exorcista  argentino  Carlos Spahn, lo que sufre Venezuela se llama Infestación, un fenómeno según el cual  un demonio posee un lugar, una ciudad o un país completo.  “La causa de la Infestación suele ser que en ese lugar se hayan practicado con frecuencia ritos  de santería  o satánicos”, aseguran.  Y como bien demostró el periodista venezolano David Placer en su libro “Los Brujos de Chávez”, la santería fue y  sigue siendo una práctica constante en el Palacio de Miraflores y en todos los centros del poder actual.

“Cuando Chávez ingresó en la santería cubana, cada ministro, cada presidente de empresas públicas, junto a algunos gobernadores, lo acompañaron. Fueron decenas de chavistas a La Habana a iniciarse en esta religión… varios grupos de alta jerarquía siguieron a Chávez en la santería, religión cubana que ahora crece de forma vertiginosa en Venezuela…”, dijo David Placer en una entrevista al Diario 16 de España, donde actualmente reside y trabaja.

Placer aseguró también que Nicolás Maduro  había seguido esos ritos:

“Yo accedí a ingresar en el año 2013  al Palacio de Miraflores, y pude observar restos de rituales muy extraños, como la cabeza de un caimán… la espada de Simón Bolívar estaba en uno de los salones del Palacio, adornada con caramelos, pétalos de rosa con miel, supuestamente para endulzar a los espíritus de Bolívar.  Los propios custodios me confesaron sin pudor que en el Palacio se hacían rituales para que bajaran los espíritus de los libertadores, y se les consultaban toma de decisiones. Cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia, continuaron estos mismos elementos y hoy en día, todos estos elementos fotografiados años atrás, permanecen en el palacio presidencial. El entorno de Maduro lo confirma, una parte del círculo de Maduro es practicante de la santería cubana.”

En el Manual de Exorcismo que utilizan los expertos aprobados por El Vaticano, aseveran algo que, se crea o no en este tipo de actos, coincide  mucho con la situación venezolana:

“Hay que dejar claro que para que el mal tome las riendas de una sociedad  sin traba alguna,  no es preciso que todos los ciudadanos participen de ese mal. Basta con que un cierto tanto por ciento de esos ciudadanos se envilezcan totalmente para que se alcance una masa crítica cuya fuerza arroje a esa sociedad al abismo. Por ejemplo, basta que el 25% de los habitantes de una nación sea completamente subyugada por el mal, para que esa cuarta parte de la población contamine con bastantes de sus ideas a otra cuarta parte. Nunca una sociedad va a sucumbir al 100%. La parte de los totalmente envenenados por una doctrina será siempre muy inferior a la de los parcialmente intoxicados. Y la parte de los que callarán será incluso superior. “

Según el manual, los demonios pueden concentrarse en un lugar determinado:

“En política los demonios nunca son neutrales, analizan la situación y están seguros de cuáles son las personas que más favorecerán sus estrategias. Ellos  saben muy bien que algunas personas tienen el poder de arrastrar a otras personas, bien  por su poder o por su dinero. Y por lo tanto las fuerzas del mal son conscientes de que esas élites son especialmente deseables”.

Para acabar con la Infestación de un país  se necesita el permiso  de las más alta autoridad eclesiástica del lugar. Y deben acudir al menos tres exorcistas, algunos consultores y los asistentes laicos cuyas oraciones ayudarán en el exorcismo.

No obstante, se han dado casos excepcionales  donde ante la imposibilidad de obtener la ayuda o el permiso de la iglesia, los cristianos podrían reunirse y rezar una  oración  llamada  Exorcismos Misionales, que  dice así:
Señor, Dios todopoderoso, misericordioso y omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, expulsa de esta casa  toda influencia de los espíritus malignos.

Padre, en el nombre de Cristo te pido que rompas toda cadena que los demonios tengan sobre esta casa.

Derrama sobre esta casa la preciosísima sangre de tu Hijo. Que su sangre inmaculada y redentora quebrante toda atadura que exista sobre esta casa.

Todo esto te lo pedimos por intercesión de la Santísima Virgen María. San Miguel arcángel, intercede, ven en su ayuda.

En el nombre de Jesús ordeno a todo demonio que pueda tener alguna influencia sobre él, que salga para siempre. Por su flagelación, por su corona de espinas, por su cruz, por su sangre, por su resurrección, ordeno a todo espíritu maligno que salga.

Por el Dios verdadero, por el Dios santo, por el Dios que todo lo puede, te ordeno demonio inmundo que salgas en el nombre de Jesús, mi Salvador y Señor. Amén.

La oración debe ser repetida varios días, durante un cuarto de hora o media hora, seguido del rezo de El Rosario.

De modo que solo nos queda rezar y esperar. Y quizás de aquí a Navidad los demonios salgan corriendo de de Venezuela, el mayor de los milagros.

Del asesinato de Jorge Rodríguez y la tortura a Requesens por Richard Casanova – La Patilla – 11 de Agosto de 2018

Aproximarse hoy al chavismo es asomarse a un mundo retorcido donde se ha desterrado el valor de la vida y los DDHH que antes adornaban la retórica revolucionaria. No es nada nuevo, ni algo que descubrimos con la cobarde arremetida contra Juan Requesens. En efecto, se trata del mismo régimen que exterminó sin piedad a Oscar Pérez, quien ya rendido, suplicaba por su vida pensando en su hijo.  El mismo que -con morbo enfermizo- mató de manera lenta e despiadada a Franklin Brito por defender sus tierras, por protestar y luchar por lo que consideraba su derecho.  Por la misma razón centenares de venezolanos han perdido la vida y miles están tras las rejas o perseguidos. Antes de llegar al gobierno, los que hoy desangran a Venezuela decían que “la represión y el asesinato era una política de Estado”, ahora no hay duda, demuestran que la devastación moral, la ignominia y cobardía pueden ser infinitas cuando el poder se convierte en una perversión. Pero ¿Por qué recordar hoy el asesinato de Jorge Rodríguez?

Primero, su muerte ha sido utilizada para tergiversar la historia, ocultando -por ejemplo- que uno de los torturadores era un “compañero de luchas” convertido en delator o minimizando su participación en actos delictivos como el secuestro de William Niehous, lo cual jamás justifica la violencia con que fue mancillado pero nos sirve la mesa para preguntar ¿Ahora qué puede justificar la inclemente y brutal tortura contra Juan Requesens? ¿Qué justifica lo que han hecho a Leopoldo López, José Manuel Olivares y tantos más que merecen ser mencionados pero jamás habría suficiente espacio? ¿Qué corroe el alma de quien es capaz de amenazar con violar a su madre, asesinar a su hermana y usar sustancias sicotrópicas para “quebrar” a este muchacho? Y digo esto para no hablar de historias horrendas de torturas que hemos conocido, testimonios que nos llevan a los confines de lo imaginable.   Segundo, traemos al recuerdo este asesinato ocurrido el 25 de Julio de 1976 porque la víctima era el padre del engendro que hoy expone públicamente las atrocidades de la dictadura.  Sin duda, se debe estar revolcando en la tumba al ver a su hijo degradado a esbirro, cómplice de delitos de Lesa Humanidad y al servicio de un régimen militarista, vende patria e inmensamente corrupto.  Además, es padre también de una pobre mujer –no de una mujer pobre- que por desafueros de la providencia ejerce la Vicepresidencia de este país bizarro y como su hermano, es la más nítida expresión del resentimiento y la miseria humana.

Si el video donde se muestra a Requesens con claros signos de tortura y en una situación dolorosa fue filtrado a la opinión pública por alguien que estando adentro se siente horrorizado o si fue puesto a rodar deliberadamente para intentar quebrar la moral de la sociedad democrática, es una duda que tengo. Sin embrago, creo que la indignación que ha inspirado nacional e internacionalmente puede terminar generando un efecto contrario.  Estemos claros, la globalización del mundo moderno y los avances de la justicia internacional impiden la barbarie que vimos en la Alemania nazi, en la Rusia de Stalin, en Ruanda o Camboya.  Sin embargo, con sus actuaciones Maduro, Diosdado, los hermanos Rodríguez y demás “revolucionarios” exponen ante el mundo su frágil contextura moral y escaso talante democrático, demuestran que poco se diferencian de Hitler, Pol Pot, Mugabe o Ceaucescu; solo para nombrar a algunos de los grandes genocidas de la historia. Francamente, llamarlos miserables sería un acto de benevolencia.  En fin, desde el asesinato de Jorge Rodríguez una cosa si ha cambiado: a los 2 días del homicidio, los cuatro funcionarios de la DISIP responsables del crimen fueron destituidos, acusados y encarcelados. Hoy, la impunidad es parte del horror y sus hijos son protagonistas de la tragedia.

El silencio de Francisco por Fernando Gonzalo – Blog Polis – 16 de Agosto 2018

La que fue quizá la más vieja Epopeya de liberación de la historia, parte de un acto de solidaridad de Dios.  Estando su pueblo Israel, cautivo en Egipto, dijo Dios a Moisés: “Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto…conozco sus sufrimientos.  Ve; yo te envío para que saques a mi pueblo de Egipto y lo lleves a la tierra prometida”, es decir, a la libertad.  Es así como Israel conoció la identidad de Dios, luchando por su libertad y como Dios se desveló a su pueblo; antes que como Dios creador, como Dios solidario que salva de la opresión.

Del latín solidus, la palabra significa “sólido, compacto”.  Del francés la palabra “solidaridad” supone una “implicación para compartir luchas y cargas, tomando como propias las ajenas. Se dice que en sociedades con un patrimonio de creencias comunes, que generan la cohesión del grupo, la solidaridad es automática.  Por otra parte, hay quienes consideran como sinónimos la “solidaridad universal” y la “caridad cristiana”. Es pues –la solidaridad- una de las actitudes más nobles de la convivencia humana.
El pasado mes de Enero (2018) el Santo Padre, el Papa Francisco, vino de visita a América Latina en misión apostólica (1).  En aquel momento, frente a episodios de violación de Derechos Humanos, en concreto de represión, crímenes y torturas, por parte del régimen contra el pueblo de Venezuela, el Papa guardó silencio.  En esa oportunidad el presidente Maduro había llamado a los obispos “diablos con sotana” y frente a una intensa represión y torturas, expresidentes, periodistas y pueblo se hicieron eco del silencio del Santo Padre.  Jesús María Vivanco, de Human Rights Watch, calificó ese silencio de “impresionante” y el expresidente Pastrana de “intolerable”.
Los Derechos Humanos (DDHH) constituyen hoy un compromiso social de los cristianos, en el entendido que están obligados a promover su práctica real y efectiva.  Diferentes Encíclicas (2) así lo proclaman, y en general el magisterio social de Juan Pablo II, quien dice: “El secreto de la paz verdadera reside en el respeto de los Derechos Humanos” (3).
En Julio 23 de 2018, en IDEA, veintiún expresidentes y exjefes de gobierno emitieron un comunicado expresando preocupación por “el silencio del Estado Vaticano ante las atrocidades que hoy ocurren –en Venezuela y Nicaragua- a manos de gobiernos abiertamente dictatoriales”.  Violaciones sistemáticas de Derechos Humanos “que ofenden el género humano” y que fueron corroboradas por el Comité Internacional de D.H. y de la secretaría de la OEA y el panel de expertos sobre crímenes de lesa humanidad.
Es importante enfatizar que la opción cristiana por los Derechos Humanos, hunde sus raíces en la Biblia; “el imperativo básico de la experiencia religiosa es el de proteger y promover la dignidad humana. El código ético de la práctica de Cristo, se concreta en la valoración absoluta de la persona humana, nunca mediatizable a ninguna otra realidad y a la que todo está subordinado….. la persona es el centro axiológico del universo” (4)
Las encíclicas, antes mencionadas, enfatizan la obligación de trabajar para que los DH tengan total protección jurídica y vinculación política y por su condición ética expresan un ideal pleno universal.  Por ello la creación en Roma (1998) del Tribunal Penal Internacional para juzgar crímenes mayores -incluída la tortura- es manifestación de la voluntad de superar los límites geográficos de los Estados y así garantizar la vigencia de los DH.  Dice Fernando Sabater: “La Declaración Universal de los DDHH, de 1948, es el repertorio fundamental para juzgar los regímenes políticos de cualquier rincón de mundo”.  Ahora, en este trance tan doloroso para sus hermanos latinoamericanos, tiene el Papa Francisco la oportunidad de firmar, esa declaración.  Sería un gesto ejemplar.
Sería un maravilloso acto de solidaridad con los Obispos de Venezuela y de Nicaragua. Desde hace mucho tiempo la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se ha pronunciado firmemente y públicamente al lado del pueblo y de la democracia.  En este año 2018, se registra lo siguiente:
  1. El 17/1/18, por las homilías del día de la Divina Pastora, el presidente Maduro pidió enjuiciar a los obispos Antonio López Castillo y Víctor Hugo Basabe.  En ese momento, la CEV se manifestó: “ellos podrán contar con toda la Iglesia ante las acciones que puedan poner en peligro su integridad de vida”
  2. El 31/3/18, La CEV se manifestó tras los hechos ocurridos en la Comandancia de Policarabobo, donde 68 personas fueron asesinadas, calificando el hecho como “una masacre”
  3. El 14/5/18, se pronunció la CEV: “Clama al cielo el deterioro que sufre el pueblo. …ante problemas humanos de tal magnitud se conduce al país a una catástrofe humanitaria sin precedentes”
  4. El 11/7/18, “Hacemos un fuerte llamado a los gobernantes sobre la crisis que sufre el país y que calificamos como una gran tribulación y sobre la situación de los presos políticos”
  5. El 20/7/18, La CEV envía carta de solidaridad al pueblo y obispos de Nicaragua: “Repudiamos las agresiones violentas, injurias y heridas físicas contra los obispos ….. para amedrentarlos y silenciarlos”
El Santo Padre Francisco siempre nos pide, insistentemente, que recemos por él.  Vamos pues, a rezar por el Papa para que, por la Gracia del Espíritu Santo, decida hacerse solidario del secuestrado pueblo de Venezuela y en contra del oprobioso régimen.
Recemos todos también por Juan Requesens y por todos los presos políticos.
__________________________
(1) Misión apostólica es ir por todo el mundo y predicar el mensaje de Cristo… y el sucesor de Pedro debe continuar haciéndolo, como la piedra sobre la cual el edificio de la Iglesia se apoya “una y otra vez, para siempre”.
(2) Pacem in terris (1963), Redemptor hominis (1979), Sollicitude rei socialis (1987), Christifidelis laici (1988), Centesimus annus (1991)
(3) En la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 1999
(4) Marciano Vidal, “Moral del futuro”, Estella (Navarra) 1999.  Vidal ha escrito también “El camino de la ética cristiana” y “Diccionario de ética teológica”
Fuente: elecciones-net

Un exorcismo “mollejúo” por Eugenio Montoro – 15 de Agosto 2018

UnknownPor estos días circulaba en WhatsApp una noticia donde un cura español, especialista en el oficio, recomendaba un “exorcismo magno” para sacar a los malos espíritus y el bojote de demonios que martirizan a la pobre Venezuela.

Aunque no pudimos leer el artículo completo pues de repente se fue la línea del celular, el cura es famoso por hacer este tipo de cosas raras y fue notorio con el caso de una joven poseída por varios diablos, que le costó varios años de trabajo para sacarlos, y que tuvo una cobertura periodística de detalle.

Para beneficio de los que no conocen del tema y no vieron la horrorosa película, diremos que el exorcismo es una práctica muy antigua en la Iglesia católica y aunque se ha venido a menos, aún se practica. En palabras cortas, se trata que una persona normal empieza a comportarse raro, a hablar diferente, a decir que es un diablo y cosas así. Esto viene a llenar de problemas a la familia y al principio pensar que se le fueron los tapones al familiar y se volvió loco.

Pero algunas familias creyentes en demonios buscan entonces la ayuda de algún cura y a veces ocurre que aparece un cura exorcista que, a través de paciencia, conjuros y rezos, hace que el diablo se marche y la persona vuelva a la normalidad. Los escépticos dicen que se trata de un problema de la mente y que el exorcismo es solo una terapia chapucera, pero en fin, de que vuelan, vuelan,

Aunque toda Venezuela está poseída por estos diablos rojos, el Zulia en general y Maracaibo en particular deben tener varios de los peores, ya que no hay explicación racional para tanta vaina mala junta.

Por ejemplo, desde hace mucho tiempo tenemos racionamiento de electricidad. Con sus variantes, a cada maracucho se le iba la luz por cuatro horas diarias. Cuando ya lo habíamos casi aceptado como forma de vida, ocurre un incendio debajo del puente sobre el lago que resulta ser a consecuencia de un problema en unos cables de transmisión eléctrica.

Desde ese día el racionamiento aumentó de cuatro a veinte horas diarias y nadie tiene mucha idea de cuando volveremos a nuestro mal menor de aquellos deliciosos cortes de apenas cuatro horas. El tráfico por el puente se ha restringido por las reparaciones del pavimento y nadie sabe que se hará con el cable roto, si dejará así o se hará algún parapeto.

La restricción del servicio eléctrico afecta a todos de una manera tan grande que aún estamos por entender la magnitud. Por lo pronto conservar alimentos refrigerados es casi imposible.

 Las comunicaciones también se han visto seriamente afectadas incluyendo los puntos de venta. El suministro de combustible ha pasado de muy malo a peor y hay una sensación de tragedia en hospitales, edificios con ascensores, en todo el comercio y en las pocas empresas que van quedando.

Pero los acontecimientos no detienen a los rojos en su empeño de seguir diciendo estupideces. Resulta que la versión oficial es que este despelote es, otra vez y por enésima vez, producto de un malvado sabotaje. Corpoelec debería oír a la población en las muchas colas, haciendo chistes y burlándose del “sabotaje” que siempre explica todo.

Este sistema de gobierno no funciona. Cualquier presidente sensato renunciaría, pero la posesión demoníaca del fanatismo marxista se lo impide.

Habrá que hacerle un exorcismo a Maracaibo. Uno mollejúo por que la cosa es mollejúa. Y que luego se riegue.

La implosión de la industria petrolera venezolana por Francisco Monaldi – ProDaVinci – 15 de Agosto 2018

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El sector petrolero venezolano está colapsando. La producción está cayendo tan rápido que se ha convertido en un gran riesgo geopolítico para el mercado petrolero. Como más del 90% de las divisas de la economía venezolana dependen de la exportación petrolera, la caída de la producción está empeorando lo que ya es la peor depresión económica de la historia de América Latina. El país está en hiperinflación, y el colapso económico ha generado una masiva crisis humanitaria y de refugiados en la región. Más de dos millones de venezolanos han migrado en los últimos dos años. La “reelección” de Nicolás Maduro fue considerada como ilegítima por la mayoría del hemisferio occidental y Europa, y Estados Unidos y otros países occidentales están aplicando sanciones contra Venezuela. El colapso difícilmente cesará hasta que ocurra una transición política.

Cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia en 1998, la producción petrolera estaba cerca de 3,5 millones de barriles diarios (MMbd). Cuando el presidente Maduro fue elegido por primera vez en abril de 2013, la producción petrolera estaba cerca de 2,7 MMbd; cuando su “reelección” en mayo de 2018, la producción llegaba a la mitad de ese nivel, aproximadamente 1,36 MMbd. El colapso se ha acelerado rápidamente; de hecho, la mayor parte de la caída (aproximadamente 1,25 MMbd) ha ocurrido en los últimos dos años. La producción operada exclusivamente por PDVSA, la empresa petrolera nacional, ha estado cayendo más rápidamente y actualmente se calcula que se encuentra en 600 mil barriles diarios (Mbd), mientras que en el 2016 se encontraba alrededor de 1,5 MMbd, y en 3,1 MMbd para 1998. La producción operada por empresas mixtas, con socios extranjeros, también han ido cayendo recientemente, pero menos intensamente, a 750 Mbd, de 1,1 MMbd en 2016. Incluso la producción operada por las empresas petroleras estatales rusas y chinas han caído, aun cuando estos países le han otorgado un financiamiento importante a PDVSA. El colapso en la producción convencional ha sido más significativo, pero, recientemente, la producción extrapesada también ha estado cayendo. Cerca del 60% de la producción total, alrededor de 800 Mbd, es de petróleo extrapesado, y el país está importando cerca de 125 Mbd de diluyentes para mezclar y reexportar el crudo diluido. Este petróleo pesado se vende a un precio menor que el petróleo más ligero y los márgenes de ganancia en su venta son generalmente más bajos.

Una espiral de la muerte

Menos de la mitad de la producción total de PDVSA, aproximadamente 550 Mbd, generan liquidez. Más de 350 Mbd se consumen en el mercado interno subsidiado, son una pérdida masiva; más de 400 Mbd se utilizan para pagar deudas con Rusia, China y otros acreedores, y alrededor de 50 Mbd se venden a precio subvencionado a Cuba. El colapso del flujo de caja ha resultado en un colapso de la inversión, generando una espiral mortal. Los taladros operativos han caído a 28 en mayo de 2018, un nivel que no se había visto desde la huelga de 2003, menos de la mitad del nivel en 2014-2016 y menos de un cuarto del nivel alcanzado en el pico de producción en los años 90. Asimismo, la producción por taladro es aproximadamente un tercio de lo que era entonces. Se estima que PDVSA debe más de 15 mil millones de dólares a empresas de servicios y socios, además de más de 40 mil millones de dólares en deuda financiera. A excepción de la deuda con Rosneft, la empresa petrolera rusa, PDVSA ha incumplido con todas las demás. Hasta no hace mucho, con pocas excepciones, los acreedores han sido pacientes y no han demandado para cobrar, pero la paciencia está empezando a agostarse. Venezuela y PDVSA incumplieron los pagos de algunos bonos a finales de 2017 y es probable un incumplimiento total en 2018. Los tenedores de bonos se están organizando para desarrollar una estrategia legal para cobrar y algunos proveedores y clientes comenzaron recientemente a tomar acciones legales por incumplimientos del contrato, pero las malas noticias no terminan aquí. Recientemente, a ConocoPhillips le ha sido adjudicado un pago por 2,04 mil millones de dólares de PDVSA, por un tribunal arbitral de la Cámara de Comercio Internacional, como compensación por la expropiación del 2007 de sus bienes en Venezuela. Se movieron rápidamente para embargar los bienes y cargamentos de PDVSA en las islas holandesas del Caribe. Como consecuencia, más del 20% de las exportaciones venezolanas se han entorpecido porque PDVSA dejó de enviar buques petroleros a esas instalaciones y había cerca de 80 buques en aguas venezolanas a finales de mayo, un inventario masivo acumulado. Reuters reportó que las exportaciones venezolanas bajaron a 765 Mbd en la primera mitad de junio de 1,13 Mbd en mayo. Este tipo de problemas legales es probable que incrementen cuando los acreedores con incumplimientos de pagos también intenten obtener bienes, cargamentos y fuentes de ingreso. CITGO, la subsidiaria de refinación de PDVSA en EE. UU, es un posible blanco de litigación.

El peso internacional de las sanciones

El Gobierno estadounidense le impuso sanciones financieras a Venezuela y PDVSA, limitando su capacidad para emitir, reestructurar o refinanciar deudas, vender bienes, incluyendo créditos, o para obtener dividendos de CITGO. Las sanciones le han dificultado a PDVSA la compra de diluyentes en EUA sin pagar de contado, obtener cartas de créditos o acumular atrasos con compañías de servicios. Las sanciones también implican que cualquier programa de ajuste macroeconómico con renegociación de la deuda requiere de la aprobación de Estados Unidos. Este último se ha abstenido de aplicar sanciones petroleras; no han limitado la exportación de diluyentes y productos refinados ni han prohibido la importación petrolera desde Venezuela. Aunque las autoridades estadounidenses han anunciado que estas sanciones están todavía sobre la mesa, parece poco probable que las implementen, especialmente la prohibición de importación. La industria petrolera venezolana se está hundiendo sin estas sanciones, así que ¿por qué aceptarían la culpa del colapso y su impacto en el mercado petrolero, especialmente cuando hay otras prioridades como las sanciones iraníes?

El mercado interno

Aunque el mercado nacional, actualmente por debajo de 400 Mbd, ha colapsado en menos de la mitad de cuando estaba en su pico, sobrepasando el colapso en el PIB, éste aún representa una pérdida masiva para PDVSA. El combustible de transporte y la electricidad son “gratis” y no se llegan a cubrir ni los costos de distribución. Refinerías nacionales están operando a menos de un tercio de su capacidad y Venezuela ha estado importando cada vez más productos para el mercado nacional. La producción del parque refinador nacional a principios de junio estuvo por debajo de 500 Mbd, 144 Mbd menos que el año pasado, y el contrabando a países vecinos continúa. A menos de que el país elimine los subsidios energéticos, al ritmo al que la producción está bajando puede que éste necesite racionar el consumo de energía para mantener un superávit por exportaciones.

Una lucha de supervivencia

La catastrófica situación socioeconómica -el colapso del crecimiento, la hiperinflación, el incremento de pobreza, el crimen desenfrenado y la hambruna- también está jugando un papel en la industria petrolera. Los salarios reales, incluso aquéllos para los trabajadores petroleros “privilegiados”, han colapsado. Los empleados no se presentan en el trabajo, culpando la falta de transporte y la incapacidad de PDVSA de proveerles comida, uniformes y condiciones laborales seguras. Aquéllos que pueden, incluyendo algunos de los mejores ingenieros, se van del país y, en total, han renunciado aproximadamente más de 20 mil empleados en el último año. El robo de equipos se ha convertido en uno de los principales impedimentos para operar. Desde cables y repuestos hasta equipos multimillonarios, todo pareciera estar en riesgo. Los trabajadores han incluso presenciado robos armados dentro de las instalaciones de la industria. La corrupción también está muy presente, no sólo al inflar los costos, sino también al retrasar la ejecución de incluso las tareas más sencillas. En 2017, la administración de Maduro lanzó una campaña anticorrupción, la cual se ha percibido como una purga de origen político, un ajuste de cuentas. Como resultado, los últimos tres presidentes de PDVSA fueron imputados, al igual que más de cien ejecutivos. El ya limitado equipo de profesionales con experiencia ahora ha casi desaparecido. La “solución” de Maduro fue militarizar la industria petrolera. Un general de la Guardia Nacional sin ninguna experiencia relevante fue designado como ministro de Petróleo y el director general de PDVSA.

La remota posibilidad de un plan de recuperación

En junio, el Gobierno anunció un “plan” para incrementar la producción en un millón de barriles diarios en un año. El objetivo es la reactivación de casi mil pozos inactivos usando contratos de servicios. Los detalles son poco claros, pero parece que los contratistas recuperarán costos con los nuevos barriles de producción y recibirán una prima por los barriles adicionales a una base de referencia. Propuestas similares han sido anunciadas en el pasado sin ningún logro concreto y esta vez es poco probable que se generen resultados mucho mejores. La situación de flujo de caja está peor y la compañía carece de recursos humanos para supervisar apropiadamente dicho programa. El Gobierno cambió la ley para darle al ministro de Petróleo poder absoluto para firmar y modificar contratos sin la aprobación de la legislatura controlada por la oposición. Esto podría otorgarles una oportunidad para desarrollar alguna estructura “creativa” que garantice los pagos a los contratistas de maneras que no estaban permitidas anteriormente. Pero, como cabe esperar, dado el registro histórico de decepciones, hay escepticismo sobre la habilidad de PDVSA para implementar el plan.

Las incertidumbres del mercado global

Debido al colapso de la producción, Venezuela está sobrecumpliendo con los cortes de la OPEP en más del 700%. Eso ha ayudado a alcanzar los objetivos de la OPEP de reducir el inventario acumulado, balanceando al mercado petrolero mundial y ejerciendo una presión alcista en el precio del petróleo. Asimismo, es poco probable que Venezuela revierta esa baja pronto. La situación de Venezuela, junto al anuncio de EUA sobre nuevas sanciones a Irán, forzó a la OPEP a revisar el acuerdo con Rusia y otros países no pertenecientes a la OPEC, incrementando el tope de producción.

La caída de producción de petróleo pesado en Venezuela, junto a la de México, ha afectado la oferta de petróleo pesado a las refinerías en la Costa del Golfo de EUA (USGC). Estas refinerías fueron diseñadas para una dieta de petróleo pesado, y han estado buscando alternativas de suministro. Según Platts, USGC importó de Venezuela aproximadamente 249 Mbd de crudo pesado en los primeros cinco meses de 2018, disminuyendo de 530 Mbd en el mismo periodo de 2017 y 659 Mbd en 2016. La exportación del crudo canadiense al área de la USGC ha incrementado de 336 Mdb en enero a 530 Mdb en junio, pero la falta de infraestructura para transporte limita la capacidad de Canadá para cubrir la brecha de suministro. Hasta que se construya el oleoducto de Keystone XL, el cual le proporcionará alrededor de 800 Mdb de petróleo canadiense directamente a la USGC, las importaciones de petróleo pesado desde el medio oriente, particularmente Irak, tendrían que aumentar. Venezuela tiene incentivos para exportar a EUA la mayor cantidad posible de su escasa producción porque es su mercado más rentable y el único que genera flujo de caja significativo. La mayor parte de las exportaciones a Asia, y especialmente a China, están destinadas a pagar las deudas. De hecho, el CSIS informa que, desde marzo, las exportaciones a China han disminuido, mientras que una gran parte de las exportaciones se han enviado a USGC y a la India. Sin embargo, la realidad del colapso de la producción venezolana, junto a las dificultades para obtener diluyentes y los efectos negativos de las sanciones financieras, hace más probable que haya un incremento en la escasez de petróleo pesado en USGC. Como consecuencia, la divergencia de precios entre crudos ligeros y pesados continuaría cayendo, potencialmente reduciendo la rentabilidad de las refinerías de USGC. Reuters informó recientemente que Venezuela no estaba cumpliendo la mayoría de sus compromisos contractuales con sus clientes. En abril, el compromiso de suministro contractual con clientes estadounidenses fue aproximadamente de 600 Mbd y PDVSA ni siquiera cumplió con la mitad. Los compromisos contractuales con India y China también fueron parcialmente incumplidos y sólo los compromisos con Rusia fueron alcanzados. Es particularmente sorprendente que, según Reuters, Venezuela estaba comprando a terceros para cumplir sus compromisos de crudo subvencionado con Cuba, una decisión bastante costosa que sólo puede explicarse por intereses políticos.

Dos caminos divergentes

De cara al futuro, el régimen y la industria petrolera venezolana enfrentan dos caminos radicalmente divergentes. El primero requiere un programa de estabilización macroeconómica con una reestructuración de la deuda y el apoyo del FMI y de la comunidad internacional. También requiere masiva inversión extranjera en la industria petrolera. Para aumentar la producción en aproximadamente 200 Mbd por año, Venezuela necesitaría invertir en promedio cerca de 20 mil millones de dólares al año por una década y el Gobierno venezolano sólo podría financiar una pequeña fracción de ese monto. Para atraer inversiones extranjeras, se necesitaría una reforma petrolera que ofrezca credibilidad institucional y contractual. Tal camino sería impensable sin la cooperación de EUA y otros países occidentales, levantando sanciones a cambio de pasos significativos para reestablecer la democracia constitucional. Sin un plan de esta naturaleza, pareciera casi imposible parar la hiperinflación reanudar el crecimiento económico y recuperar la producción petrolera. Por supuesto, no hay ninguna señal de que el régimen estaría dispuesto a negociar dicho trato, uno que debilitaría su control del poder.

En el otro camino la producción petrolera continúa disminuyendo; los acreedores arrinconan al país, incautando activos, cargamentos y flujos de ingresos; las compañías occidentales tienen un papel decreciente en el sector petrolero; Rusia y China incrementan su rol en la exportación de crudo venezolano y, renuentemente, se convierten en los más grandes operadores de la declinante industria petrolera; el país se aísla políticamente, y el masivo éxodo de inmigrantes a la región continúa.

No pareciera haber mucho espacio para un punto intermedio. Quizás un gran incremento en el precio del petróleo podría hacer menos dramático el segundo escenario. Incluso una transición dentro del régimen, la cual podrían ver como favorable algunos aliado claves, requeriría moverse hacia el primer camino para evitar el segundo. La pregunta, entonces, es ¿puede ser políticamente sustentable el segundo camino? Parece inverosímil, pero no puede ser descartado. La ruta electoral se ha cerrado, las conspiraciones militares contra Maduro han sido decisivamente aplastadas y las presiones internacionales parecen haber tenido poco efecto en el régimen. Por ende, el futuro de Venezuela y su industria petrolera lucen sombrías.

¿Dónde está el fondo?

Hasta hace poco más de un año, la producción de empresas mixtas había demostrado mucha más resiliencia que la de PDVSA. Además, la producción de petróleo extrapesado, con poco riesgo geológico, había compensado parcialmente el brusco descenso en campos petroleros convencionales. Como consecuencia, se esperaba que la disminución de la producción se ralentizara y asintóticamente alcanzara cierto nivel, por ejemplo, 800-900 Mbd, que está cerca de los niveles de la “producción sostenible” de las empresas mixtas. Sin embargo, el año pasado ha puesto a prueba algunos de estos supuestos. La producción de las empresas mixtas está cayendo y la infraestructura para aumentar el crudo extrapesado diluido no ha sido desarrollada. Todos los problemas descritos anteriormente, de recursos humanos, los robos, sanciones, etc., no parecieran tener un fin cercano. Por ende, ciertos analistas han empezado a hacer predicciones apocalípticas: que Venezuela se convertirá en un importador neto de petróleo en 2019, que las refinerías en Venezuela operarán principalmente con petróleo importado, que Venezuela deberá retirarse de la OPEP. El problema con esas proyecciones es que si Venezuela no exporta, no podrá importar nada. Entonces, el país no puede convertirse en un importador neto de petróleo. Así que, el Gobierno tendrá que hacer todo lo que pueda para mantener las exportaciones y cierto flujo de caja. Es una cuestión de supervivencia. Parece poco probable que puedan estabilizar la producción, mucho menos revertir su caída, pero quizás puedan ralentizarla y reducir el consumo interno para permitir más exportaciones. Al ritmo actual de caída, la producción podría alcanzar el umbral de un millón de barriles diarios para el fin de 2018. No está muy claro dónde se encuentra el “fondo” del nivel de producción. Todo apunta hacia abajo, pero el Gobierno deberá reaccionar o si no éste también colapsará.

Francisco Monaldi es profesor y investigador del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad de Rice en Houston, investigador asociado del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia en Nueva York y director fundador del Centro de Energía y Ambiente del IESA en Caracas.

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La frase por Laureano Márquez – TalCual – 14 de Agosto 2018

 


Quedará para la historia como prueba cierta de la barbarie que vivimos: “si esta patria no es nuestra, no será de nadie”. Sin duda es la confesión más clara que se ha hecho de los propósitos verdaderos de quienes se han dado a la tarea de la sistemática destrucción de Venezuela. Detrás de esta frase se aglutinan XX siglos de las peores pulsiones del ser humano. Es, pues, como una síntesis hegeliana en la que el chavismo se reconcilia con su verdad más contundente:

Están aquí para ser los amos, los dueños, para esclavizarnos o para destruirnos si nos resistimos. Pareciera que lo primero no lo han conseguido del todo y están apostando a lo segundo.

La frase da para un seminario en la Escuela de Estudios Políticos. Nos remite, por una parte, a una idea muy antigua: la privatización de lo público, no ya privatizaciones particulares y específicas, sino que todo lo público es propiedad privada de una persona o grupo. En sus orígenes el poder era unipersonal y absoluto. Quien lo detentaba era el amo y señor de los súbditos, dueño de sus vidas y destino. Estamos hablando de lo que Weber llamaría forma tradicional del poder. No hay detrás de la frase una reflexión racional, ni legal. No detentan el poder porque se fundamentan en el derecho, ni mucho menos en la democracia. Son como el señor feudal, dueños de sus siervos. Ejercen el poder porque el país les pertenece. Todo el que no acepte este punto debe ser eliminado, sometido o expulsado. Como en la doctrina del Derecho Divino de los Reyes, en la cual tal como proclamaba Robert Filmer en su obra póstuma publicada en 1680:

  • El poder es sagrado porque viene de Dios y no es creado por el hombre.
  • El poder es absoluto, no puede ser limitado por nada ni por nadie.

En definitiva pues, eso que suele denominarse “patria”, entendida como sinónimo del lugar, el territorio o el país al que uno pertenece, es en el caso de Venezuela, propiedad privada de quienes la manejan en este momento. Esto nos lleva a otra reflexión: desde antiguo, el derecho a la propiedad, como bien lo establece el Derecho Civil, abarca una serie de facultades sobre aquello que se posee.

Tal como señala el profesor Oscar Ochoa en su libro “Bienes y derechos reales. Derecho Civil II (Ediciones de la UCAB, 2008): “La libre disposición de los bienes en manos de su propietario es un atributo esencial del derecho de propiedad. El derecho de disponer, el derecho de libre disposición de disposición plena y total se considera como el “derecho de abusar”, material o jurídicamente. El abusus Ius abutendi es el derecho del propietario de una cosa de conservarla tal como ella es o modificarla, así como el derecho de destruirla materialmente, consumiéndola haciendo de ella un uso o no repetible, abandonarla o enajenarla. Se trata del atributo más completo del propietario, puesto que en ejercicio del mismo puede llegar hasta la destrucción material de la cosa objeto del derecho de propiedad.”

Es de agradecer en todo caso la “honestidad” de la frase, desnuda de todo pudor muestra al régimen tal cual realmente es, sin el maquillaje de la ideología. Cierto es que la frase está hecha también para humillar y acobardar, pero eso no le quita certidumbre. Desde el principio, desde aquella constituyente primera en la que gracias a las peripecias matemáticas con un 52% de los votos obtuvieron el 98% de la representación popular, este propósito de aniquilar la disidencia estaba en los planes.

Pero, por lo que parece, estamos llegando al llegadero: el aviso de la frase nos concierne, si no detenemos el abusus, debemos prepararnos para aceptar con resignación la aniquilación total

Citgo y Crystallex por José Toro Hardy -14 de Agosto 2018

Unknown-1Una escena impactante que quedó profundamente grabada en la memoria colectiva de los venezolanos fue la de aquel mandatario, parado en una esquina de Caracas, vociferando: “¡Exprópiese! ¡exprópiese! ¡exprópiese!”

Un Estado tiene el derecho a expropiar, pero el ejercicio de su soberanía conlleva responsabilidades a nivel nacional e internacional.

Crystallex es uno de esos casos dramáticos. Veamos:

Después de desconocer en el 2002 la venta que hace la minera canadiense Placer Dome de sus intereses en la mina de oro Las Cristinas, el Presidente Chávez le otorga la concesión a Crystallex. Posteriormente la nacionaliza alegando que: “Esos minerales son para los venezolanos, no para las transnacionales”.

Se inicia así un tortuoso proceso de arbitraje ante el CIADI (tribunal de arbitraje del Banco Mundial) que gana Crystallex. Ello conduce a una decisión de una Corte Federal de Washington que permitía a Crystallex apoderarse de los activos del estado venezolano en los EEUU, incluyendo PDV Holding y su subsidiaria Citgo.

El caso se complica porque entonces el 100% de las acciones de CITGO fueron gravadas: 51,1% para garantizar el pago de los bonos de PDVSA cuyo vencimiento se renegoció para el año 2020 y 49,9% en garantía por un préstamo de $ 1.500 millones otorgado por la empresa rusa Rosneft. Por ello, PDVSA ha sido acusada por algunos de insolventarse fraudulentamente.

Ahora, un Juez de Delaware acaba de decidir que siendo Citgo una filial 100% de PDVSA que a su vez pertenece a la República de Venezuela, cabe concluir que Citgo es un “alter ego” de la República y en consecuencia que Crystallex puede proceder a incautar sus activos en compensación por la expropiación de que fue objeto.

Tal decisión será apelada ante una Corte Federal.

Como venezolano y como ex Director de PDVSA deploro profundamente esta situación. La misma es el resultado de las acciones de unas autoridades irresponsables.

*¿Qué está en riesgo?*

CITGO es el principal brazo comercializador del petróleo venezolano. Llegó a disponer de 8 refinerías en el país norteño con capacidad para refinar 1,8 millones de barriles diarios, así como 66 terminales, participación en oleoductos que atravesaban a los EEUU de sur a norte y 15.750 estaciones de servicio (franquicias) abanderadas con la marca CITGO. Esos activos, en conjunto, nos permitían el raro privilegio de poder llevar los crudos venezolanos desde nuestros subsuelo hasta el tanque de gasolina de los automovilistas americanos pasando todo el tiempo por instalaciones venezolanas. Gracias a esa perfecta integración vertical habíamos llegado a controlar el 10% del mercado de gasolina más grande del mundo: el de los EEUU.

Sin embargo, desde su inicio, el actual régimen fue debilitando esa posición. De los 1,8 millones de barriles diarios que exportábamos a los EEUU hoy enviamos menos de 500.000. Nos hemos desprendido de los oleoductos y nos quedan quizá 3 refinerías. Nuestro potencial de refinación cayó a la mitad y de las 15.750 estaciones de servicio quedan menos de 6.000. Aún así, ese país sigue siendo el principal destino de nuestras exportaciones petroleras y, por cierto, de los pocos que aún nos paga en efectivo.

Si la Corte Federal ratifica la decisión del Juez de Delaware, el caso adquirirá dimensiones inimaginables. Sentado ese precedente, hasta la fecha existen más de 20 casos en arbitrajes internacionales que procurarán cobrarse, además de la deuda financiera morosa. Se formaría un concurso de acreedores para disponer de los despojos de Citgo. A la vez los tribunales tendrán que decidir si la entrega en garantía del 51,1% de sus acciones a los tenedores de los bonos 2020 de PDVSA o la del 49,9% de sus restantes acciones a la rusa Rosneft fue una acción fraudulenta con consecuencias penales. Además, incapaz ya de pagar sus deudas, tanto PDVSA como la República caerían en situación de default.

PDVSA quedaría mortalmente herida. Habríamos perdido nuestro principal acceso al mercado. Sería el resultado de las acciones de unos advenedizos dogmáticos que creyeron que con El Capital de Marx bajo el brazo podían hacer y deshacer como les viniera en gana con el destino de Venezuela.

El agente Zapatero y la tortura por Hermann Tertsch – ABC – 14 de Agosto 2018

Hay alarmantes lazos entre España y la criminal dictadura de Maduro

Hermann Tertsch

Llegan terribles nuevas procedentes de Venezuela que nos afectan gravemente a los españoles. Ya no se puede mirar en España hacia otro lado como tantos han hecho tanto tiempo. Son noticias que dicen también mucho sobre lo que pasa en España donde gobierna hoy un hombre, Pedro Sánchez, cuyo principal apoyo político y parlamentario es una franquicia del régimen criminal comunista que ha destruido aquel país hasta unos límites inimaginables. Venezuela sufre sin cesar un dolor de espanto por miedo, violencia, hambre, tortura y privaciones sin fin. Un dolor que no se habría dado en estas dimensiones y con semejante brutalidad sin la implicación de asesores comunistas españoles durante la construcción de la dictadura y sin la increíble pero ya muy constatada implicación como estrecho colaborador de Maduro, el criminal que preside aquel régimen, de un expresidente del gobierno de España. Se trata del socialista Rodríguez Zapatero, cuya influencia en el gobierno de Sánchez también es muy grande. Zapatero es hoy asesor común de Maduro y de nuestro jefe de Gobierno. Y Sánchez está bajo la influencia combinada del asesor de Maduro y de Podemos que debe su existencia y obediencia a aquella dictadura. Ante estos datos, quizás debieran alarmarse un poco más los españoles.

La humillación como forma para destruir al individuo, quebrar a la persona, su voluntad, su autoestima, es tan vieja como el poder y la tiranía. En tiempos modernos todas las dictaduras lo han hecho, aunque los nazis y los comunistas, esos dos gemelos del diablo, son los más afamados especialistas. Los nazis en el poder no existen desde 1945, los comunistas sí y son como siempre maestros de humillación y tortura. El SEBIN, la policía política de la dictadura de Maduro, distribuyó hace tres días unas imágenes del diputado Juan Requesens, detenido en flagrante violación de su inmunidad parlamentaria. En ellas aparece en unos calzoncillos manchados por lo que parecen excrementos y con síntomas de haber sido drogado. Requesens fue detenido ilegalmente en la redada montada por el régimen tras el supuesto atentado contra Maduro el 4 de agosto. El partido de Requesens ha denunciado que, además de drogado, fue amenazado con la ejecución de su familia y la violación de su hermana.

Pues aquí, en lo más turbio y sórdido de las sentinas violentas de un régimen comunista criminal y narcotraficante aparece Zapatero. Porque un compañero de partido del torturado Requesens, Julio Borges, ha acusado al expresidente del Gobierno español de amenazarle con la cárcel si no se plegaba a la voluntad del dictador Maduro. Zapatero llegó hace más de dos años a Venezuela pretendiendo ser un mediador. Pronto la oposición le acusó de ser un agente más de la dictadura de Maduro, que por grandes cantidades de dinero nunca especificadas, defiende al régimen y maniobra para levantar sanciones internacionales a los criminales de la cúpula. Zapatero es el único líder europeo con la impudicia de defender a la narcodictadura. Su mediación se resume en el balance de Felipe González: Ha logrado «multiplicar por seis la cifra de presos políticos». Zapatero dijo el domingo que la acusación de Borges era «una burda calumnia». Pero no son las primeras de este tipo contra él. Hace tiempo presos políticos denunciaron visitas de Zapatero para hacer exigencias que favorecían a la dictadura. Convendría que en España se abra un debate sobre lo que Zapatero hace en Venezuela. Que el socialista Zapatero, considerado agente de un dictador comunista y narcotraficante que tortura a diputados de su parlamento, sea asesor de Sánchez e ídolo de su Gobierno, dice mucho de lo peligrosamente que vivimos los españoles últimamente.

 

Naipaul y Venezuela por Ibsen Martínez – El País – 14 de Agosto 2018

Sir Vidia se interesó por el país sudamericano, a solo 90 millas náuticas de Trinidad y Tóbago, su lugar de origen

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En un libro de juventud, V.S. Naipaul (1932 – 2018) examinó elementos del carácter moral de su país que encuentro semejantes a los del mío. Naipaul visitaba Trinidad luego de una larga ausencia, y experimentaba el temor del reencuentro.

“Sabía que Trinidad carecía de importancia y de creatividad, y que era cínica — dice en The middle passage, escrito en 1960—. Las únicas profesiones eran la abogacía y la medicina porque ninguna otra era necesaria. Se reconocía el poder, pero a nadie se le otorgaba dignidad alguna. A toda persona eminente se le tenía por tortuosa y desdeñable. Vivíamos en una sociedad que se negaba a tener héroes. […]

“Trinidad era un lugar donde una recurrente palabra de agravio era «engreído», expresión de resentimiento ante cualquiera que poseyese una destreza poco común. Tales destrezas no eran requeridas por una sociedad que nada producía, que nunca tuvo que probar su valía y a la que nada exigía ser eficiente. […] La generosidad –la admiración entre iguales— era, por tanto, desconocida; una cualidad que solo conocí en los libros y hallé solo en Inglaterra”.

Se refería Naipaul a Trinidad, y hablaba de ella como luego hablaría de la India, del mundo islámico, de las Indias Occidentales y también, en más de una ocasión, de nuestra América: sin zalamería, con desasida franqueza, sin marco teórico ni idealización ni desengaño. Motivos sobrados para haber merecido en vida el repudio biempensante de la corrección política.

De “cerdo misógino y almanaque de infelices opiniones” lo tacha David Rieff en un tuit que acabo de leer. De su misoginia feroz no tengo duda. Otro juicio me merecen sus opiniones.

“Mis antecedentes son a la vez excesivamente sencillos y excesivamente confusos— declara en su discurso de aceptación del Nobel, en 2001—: nací en Trinidad; una pequeña isla en la desembocadura del gran río de Venezuela, el Orinoco. Así que Trinidad no está estrictamente en Suramérica ni estrictamente en el Caribe”. Son coordenadas que cualquier venezolano también podría hacer suyas: aunque pisemos Terra Firma, me late que no somos del todo suramericanos ni del todo caribeños.

Apropiarnos de ellas me parece más a útil a una literatura “de indagación nacional” – expresión que debo a Christopher Domínguez Michael— que las barrocas coordenadas que daba la inflazón barroca de Arturo Uslar Pietri: “sabemos por los cartógrafos que Venezuela es el castillo de proa de esa rabilarga galeaza que pinta en el mapa la América española”.

Naipaul —Sir Vidia, para nosotros, devotos— se interesó, ¡y mucho!, por Venezuela, no solo por la prelación de nuestra Historia sobre la de su país de origen, sino también porque solo nos separan 90 millas náuticas. Testimonio, entre muchos, del doble flujo cultural entre mi país y Trinidad, propiciado por la cercanía, es la palabra mamagay que en inglés trinitario nombra lo mismo que el español de Venezuela y Colombia: mamar gallo; esto es, tomadura de pelo, evasiva engañosa. Trinidad ha sido refugio de todos los exilios políticos venezolanos desde tiempos coloniales.

Para escribir “La pérdida de El Dorado”, imprescindible portento que narra las vicisitudes arrostradas por Sir Walter Raleigh en nuestra Orinoquia, Sir Vidia aprendió nuestra lengua para adentrarse en las crónicas de Indias, en archivos sevillanos, en memorias virreinales.

Su imaginación se prendió de personajes como Antonio de Berrío, segoviano que combatió en Flandes a las órdenes del Duque de Alba y vino al reino de los chibchas con Jiménez de Quesada, su tío político, de quien heredó el quimérico título de gobernador de El Dorado. Francisco de Miranda mereció de Naipaul largos capítulos en dos de sus libros.

Sir Vidia apreció menos a Miranda como precursor independentista que como superlativo producto atormentado del sistema de castas colonial español. Era canario, un “blanco de orilla”; un descastado, no un aristocrático español de América, como Bolívar.

La condición de súbdito colonial comportó para Miranda, tanto como para Naipaul, un exilio y una privación de la complejidad de la cultura metropolitana que, instintivamente, ambos prefirieron a las discriminatorias y crueles simplicidades de la sociedad colonial.

De su “almanaque de infelices opiniones” espumo una frase, referida a la Argentina, que resume su visión de nuestra América, comarca de pesadillas cuyas gentes, dolorosamente: “no tienen causas, tan solo enemigos”.

Vale la pena rumiarla, como quien descifra un koan budista.

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