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Narcos Se Protegen Entre Ellos Mismos por Américo De Grazia – La Causa R – 8 de Abril 2020

La NarcoDictadura es un complejo entramado criminal con vínculos nacionales e internacionales de droga, terrorismo y contrabando.

Así lo afirma Américo De Grazia, diputado de la Asamblea Nacional por el estado Bolívar, y agrega que Venezuela es un territorio ocupado por Rusia, China, Iran, Cuba y Turquía, donde cohabitan con operadores bélicos, FANB y sus 5 componentes militares, coordinados y penetrados por la élite cúpular del “Cartel de los Soles”, siendo éste, el primer anillo de seguridad.

De este primer anillo, De Grazia asegura que el segundo anillo está compuesto por las FARC y ELN.

«El Tercer anillo de seguridad está integrado por los colectivos armados y los sindicatos criminales que ejercen el control social; fundamentalmente en los sectores populares y más vulnerables de la población venezolana. Evitando su organización y protestas por déficit social» explica el parlamentario.

Asimismo, asegura que el cuarto anillo lo conforman todos los cuerpos de seguridad del Estado y sus derivados.

Estos cuatro anillos de seguridad cuentan con operaciones de inteligencia y contra-inteligencia. «Más sus vínculos y conexiones criminales de carácter internacional, con Hamas, Hezbolá, G2 cubano, cartel de Sinaloa,China y Rusia» con sus técnicas de vigilancia, espionaje, hacking y telecomunicaciones, guerrilla comunicacional, guerra cibernética, rastreo espacial, telemetría, hackeo, antro de espionaje internacional, suministro de pasaporte falsos, lavado de dinero, tráfico de droga, de armas, contrabando de minerales en conflicto, petróleo, bajo el “principio del foro de São Paulo; si es malo para el Imperialismo Yanky, es bueno para nosotros”.

Américo De Grazia asegura que esta es la justificación “ideológica” de los criminales para actuar como lo hacen.

Para el también dirigente nacional de La Causa R, desarticular todo este entramado criminal, supone un trabajo de orfebrería política, militar, económica, social y obviamente internacional. Descartando de entrada el simplismo y las respuestas prefabricadas. «Lo correcto es seguir construyendo el escenario para DERROCARLOS» finalizó.

¡¡¡ Gasolina !!! por José Toro Hardy – Analiticas – 8 de Abril 2020

downloadPido excusas al lector. Voy a romper una vieja norma conforme a la cual, en periodismo,  no se debe escribir en primera persona. No encuentro otra forma de expresar mi frustración. No hay gasolina. De las pocas estaciones de servicio que funcionan en Caracas es la antigua Texaco ubicada al principio de la Avenida Principal de las Mercedes. La cola comienza a kilómetros de distancia en la Avenida Rio de Janeiro a la altura de Caurimare. Con paciencia me resigno a pasar todo el día en esta cola. Ayer intenté la misma aventura, pero me dijeron que sólo suministraban gasolina a “funcionarios”.

Mientas espero fluyen los recuerdos a mi mente. Hace algo más de 20 años, siendo miembro del Directorio de PDVSA, asistí con orgullo a la inauguración de esta misma  Estación de Servicio Texaco, hoy en manos de PDVSA. Como parte de la Apertura Petrolera, habíamos decidido abrir el mercado interno a los inversionistas privados. Para atender adecuadamente nuestro mercado interno hacía falta invertir más de 3.500 millones de dólares en la modernización e instalación de nuevas estaciones de servicio. La suma era considerable y en PDVSA teníamos proyectos de inversión prioritarios. La bomba Texaco fue una de las numerosas que se instalaron.

En aquel entonces, nuestro sistema de refinación estaba integrado por 6 refinerías en Venezuela y 16 en el exterior y estábamos procesando unos dos millones de  barriles diarios de crudo. En 1995 se había concluido, con una inversión superior a los cinco mil millones de dólares, el Proyecto de Adecuación de la Refinería de Cardón (PARC), uno de los mayores del mundo en su especie, que permitía convertir 90.000 barriles diarios de residuales  de bajo valor en productos blancos de elevada calidad que se agregaban al sistema de gasolinas y destilados producidos en el país.

Se procedió entonces a la integración de las refineries de Amuay y Cardón, en lo que se conoció como el Complejo de Refinación de Paraguaná (CPR),  que se transformó en ese momento en el mayor centro de refinación del mundo entero que procesaba unos 955.000 barriles diarios de crudo. Mientras tanto, estábamos realizando fuertes inversiones en las refinerías de El Palito y la de Puerto La Cruz y en las demás del  sistema. En 1997 el suministro de hidrocarburos al mercado interno fue de 669.000 barriles diarios, un 3% más que el año anterior, alcanzando el consumo de gasolina un promedio de 189.000 barriles diarios. Las ventas de diésel/gasóleo se incrementaron en 72.000 b/d, 11% más que el año anterior, en tanto que las ventas de gas licuado fueron de 65.000 barriles por día.

PDVSA había llegado a ser considerada como la segunda mayor empresa petrolera del mundo y una de las más eficientes.

De haberse cumplido las inversiones y contratos ya licitados, suscritos, ratificados por el Congreso Nacional y después por la propia Corte Suprema de Justicia, hoy Venezuela debería estar produciendo más de 5 millones de barriles diarios de petróleo.

Pero, pasó lo que pasó. La revolución llegó a Venezuela y lo destruyó todo en medio de un paroxismo de populismo, corrupción, charlatanería e ineficiencia. Hoy Platts nos informa que producimos apenas unos 600.000 barriles diarios de crudo en lugar de 5 millones.

Y, en medio de esta tragedia, se nos arroja encima el Coronavirus. No hay gasolina porque todas nuestra refinerías están paralizadas, sin que eso tenga nada que ver con la pandemia. Además, hace 5 semanas que no ha llegado ningún cargamento del exterior. Están tratando de reparar la refinería de El Palito, pero como no tienen los repuestos, están canibalizando otras refinerías del sistema. Si lo logran, no sé como harán con los aditivos, que antes eran producidos en esas mismas refinerías que hoy están cerradas.

Y mientras reflexiono en este caos masivo que azota a mi país, me apresto a pasar el resto del día haciendo una interminable cola para surtirme de gasolina en la antigua estación de servicio Texaco en la Avenida Principal de las Mercedes.

The End por Gustavo Tovar-Arroyo – El Nacional – 7 de Abril 2020

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Ni poeta ni documentalista

En estos tiempos de perplejidad e incomprensión, cuando la humanidad para salvarse debe ser inhumana, retraída y cuidadosa del prójimo; cuando tocarse, estrechar manos, abrazarse o besarse puede ser interpretado como un acto criminal; cuando andamos de un lado al otro como enmascarados, la palabra activista se redimensiona y encarece: hay que activarse contra la peste.

En mi caso, por ejemplo, me enorgullece más ser reconocido como activista que como escritor, poeta, documentalista o abogado. Uso la poesía, el escrito, el documental o el derecho como actos que están al servicio y reivindican la libertad. No busco condecoraciones, busco libertades.

El heroísmo silencioso del activista

El activista no tiene descanso, su vida está dedicada a reivindicar derechos, lucha diariamente por ellos no de manera egoísta o individual (aunque por lo general sus esfuerzos lo sean); siempre, en todos los casos, sus reclamos favorecen el bien común. Un activista es un silencioso héroe civilizador o, al menos, sus actos lo son. Vive una soledad de escalofrío.

Ser activista siempre –como todo acto heroico– conlleva una tragedia. Los griegos no se equivocaron, desde entonces todo activista –como héroe– atiborra su espíritu de heridas, frustraciones, de incurables llagas sangrantes. Ni uno se salva, no sería un activista si estuviera exonerado del dolor y la tragedia. Todo heroísmo es trágico.

Todos para uno y uno para todos

Durante estos largos, tristes y devastadores veinte años de dictadura chavista casi cualquier venezolano decente ha sido un activista, algunos con mayor dedicación que otros, pero casi la mayoría de nosotros se ha activado para luchar por la libertad. Pocos no lo han hecho y sin duda esos pocos están vinculados con el crimen y la corrupción chavista, el desdén no existe.

Artistas, pintores, músicos, escritores, empresarios, abogados, ingenieros, estudiantes, obreros, panaderos, twitteros, maestros, enfermeras, doctores, campesinos y un largo etcétera de venezolanidad se ha activado contra el chavismo y, aunque luchamos, no hemos logrado derrocarlos. Ha sido extenuante ver al país devastarse y no poder liberarlo, ¿o no?

El método de la traición

La lucha ha sido feroz y asimétrica, el chavismo –conglomerado mafioso y criminal– una vez que llegó al poder, aparte de emplear los ortodoxos métodos de persecución, prisión, tortura y asesinato político, usó un dinero inimaginable para comprar opositores, doblegarlos y usarlos de manera grosera para sus propios fines dictatoriales y contra la libertad.

Así nos encontramos muchas veces con aberrantes casos de colaboracionismo que tanta náusea y consternación nos causaron. Las traiciones de Ricardo Sánchez, William Ojeda, Claudio Fermín, Felipe Mujica, Henri Falcón, Luis V. León, Luis Parra o José Brito han dificultado muchísimo la lucha, pero ni con ellos a su servicio han podido doblegar nuestro sueño de libertad.

El final de la película

Sin embargo, el activismo venezolano, el decente, el que no se doblega ni se vende, el que lucha día a día, el que resiste y protesta, el que denuncia aquí, allá y acullá, el que ama genuinamente a Venezuela, ha recibido al fin el espaldarazo de los aliados del mundo, quienes de manera universal le han puesto precio a la cabeza de los tiranos Maduro y Cabello. Insisto: al fin.

No solo le han puesto precio, en una acción sin precedentes han desplegado una flota militar de asalto para liberar a Venezuela de la narcotiranía terrorista sea como sea. Es una victoria del activismo ciudadano, es decir, es una victoria tuya, suya, mía: nuestra. El final de la película está escrito y llega su desenlace. Se intuye, se percibe, se siente, está cerca, llega. Lo verás.

The End.

Cuentan los que hacen por Gustavo Roosen – El Nacional – 7 de Abril 2020

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El aplauso a los héroes de esta hora expresa el agradecimiento y la admiración de la sociedad a quienes, en medio de esta crisis, se están ocupando de la atención médica, la seguridad, la información, la producción de los bienes más necesarios, la prestación de servicios básicos. El aplauso es la forma de decir cuánto se aprecia su entrega, su responsabilidad y su generosidad, pero también cuánto se estima su capacidad de hacer, su ejemplo de compromiso. Su trabajo abre diariamente a la sociedad una ventana de esperanza.

Son ellos los que con su trabajo sostienen a la sociedad, incluso cuando la normalidad ha sido sustancialmente afectada. Son los que han asumido algo como su deber y lo cumplen. Aquellos en los cuales podemos confiar, incluso cuando ese valor de la confianza ha sido desfigurado por la conducta de un liderazgo indigno de ese nombre. Su aporte se mide en realizaciones y en servicio efectivo a la sociedad.

No es un secreto que más que por sus recursos naturales, los países que prosperan se distinguen por su capacidad de hacer. En situaciones de crisis, esta condición se hace todavía más apremiante. La única forma de superar las calamidades es precisamente activando la capacidad realizadora de las personas y de la sociedad en su conjunto. Así lo entiende el liderazgo capaz de convocar a la acción de los ciudadanos para superar las situaciones más difíciles.

Vivimos tiempos en los que el liderazgo se mide por su capacidad de hacer, de resolver, de prever, de planificar, de armar equipos, de responder a las urgencias, de tomar decisiones y de ejecutarlas. Es así como lo ha entendido y está actuando buena parte del empresariado venezolano. Los verbos en su vocabulario suenan más a innovar, proponer, coordinar, buscar alianzas, ajustarse a la realidad, asegurar el presente para dar espacio y posibilidad al futuro. No les es fácil la tarea, no solo por la magnitud de la crisis generada por la pandemia, que ha cambiado la visión actual del mundo y sus equilibrios, sino también por la incomprensión de un liderazgo político más preocupado por obtener ganancias de la crisis que por atenderla.

La crisis mundial provocada por el avance del coronavirus está poniendo a prueba nuestro sistema en todos los órdenes. Nos cuestionamos mundialmente por la capacidad del liderazgo, pero también por la capacidad de la sociedad para activarse y actuar. El panorama mundial ofrece más de un ejemplo, tanto de liderazgos soberbios y con pretensiones de autosuficiencia, como de liderazgos conscientes de la magnitud de la amenaza y ocupados por atender aceleradamente una situación que, con razón se reclama ahora, pudo haber sido de algún modo prevista.

Están los liderazgos paralizados por la duda o la dimensión del reto, pero también los que, apoyados en las voces de la ciencia y de la cordura, han asumido su compromiso y puesto en acción todas sus capacidades para activar o crear de urgencia las condiciones necesarias para superar la amenaza. Están quienes mantienen el discurso del aislacionismo o de la culpabilización a otros, y quienes insertan su situación en la realidad de un mundo global, cambiante y en buena medida impredecible. Están, por último, los que apoyan sus decisiones exclusivamente en consideraciones de orden económico y los que atienden la globalidad de los factores que determinan el presente y el futuro de la sociedad.

En el caso de los venezolanos se ha hecho poco para prevenir, para informar y para prepararse. La ausencia de información confiable no puede llamarnos a engaño. Sobre lo que no cabe duda, sin embargo, es sobre la dimensión de la recesión que nos espera, más grande que la prevista y de imprevisibles consecuencias. Ese es nuestro propio virus.

El aplauso a los héroes de esta hora tendría poco valor si no viniese acompañado por un reconocimiento real a la importancia de su trabajo y por la creación de condiciones laborales y de todo orden que les permitan seguir desarrollando su capacidad realizadora para el bien de la sociedad. Son los que hacen.

José Guerra: No quiero ver presos a Cabello y a Maduro sino haciendo política en minoría por Jesús Herrera – Noticiero Digital – 7 de Abril 2020

El diputado en el exilio, José Guerra (PJ – Dtto. Capital), señaló este martes que no quiere ver a Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y los demás funcionarios chavistas presos, sino en la calle, “haciendo política en minoría”, al tiempo de aseverar que hay que hacer una ley de perdón para todos.

“Hay que ser una ley de amnistía general. Una ley de perdón, que no puede ser para nosotros nada más. Tiene que ser para todos y que el Psuv se mantenga. Hay gente que quiere ver a Diosdado Cabello preso, yo no lo quiero ver preso; que quiere ver a Nicolás Maduro en La Haya, yo no lo quiero ver en La Haya; que quieren ver a Jorge Rodríguez en un psiquiátrico, con los locos; yo no lo quiero ver ahí. Yo los quiero ver en las calles, haciendo política en minoría, como lo que son, con las libertades que ellos nos quitaron a nosotros”, precisó.

Entrevistado por Vladimir Villegas en su nuevo programa streaming, Vladimir a la Carta, Guerra insistió en que “nosotros no podemos hacerle a ellos lo que nos hicieron a nosotros” porque, a su juicio, sería negar a la oposición en sí, a la vez que precisó que siempre estará de acuerdo con una salida política a la crisis venezolana.

“Yo creo que hay que buscar una salida, pero entendamos que estamos hablando de gente que se ha burlado del papa, de Noruega, de todos. Sepamos con quién estamos hablando. Es una gente que te da un lápiz para una escuela y pone la cara de Maduro”, aseveró.

Y precisó que, en caso de una salida militar, eso no depende de él, pero “uno nunca sabe”.

“Esa opción no depende de mí, yo estoy por la salida política porque al final la gente va a tener que votar, porque yo no me voy a calar un presidente por una intervención, yo quiero que la gente escoja su presidente”, apuntó.

“Para mi es buscar una negociación política para abrir un espacio y salir de la crisis. Hay que preparar unas elecciones, eso tarda, y hay que combatir el coronavirus”, insistió.

The Pandemic and Democracy by Michael Rowan – Latin American Herald Tribune – 7 de Abril 2020

Michael Rowan, author of the just released How to Prevent Trump from Doing to America What Chavez Did to Venezuela explains how the virus of tribalism that hit hard in Venezuela is worse than the Wuhan virus devastating the U.S.

April is the cruelest month, breeding Lilacs out of the dead land” 
-T.S. Eliot in The Wasteland 

The pandemic of Covid19 raises primal questions about whether democracy can survive a viral attack that has been debilitating it for 20 years: political polarization, tribalism’s stepchild.

Tribes are partial to and exclusive for tribal members. Strangers are considered enemies to be silenced, enslaved or killed. This is the way it was for forty thousand years of the human species on the planet, and still is for the polarizing, tribalizing waves of people here, there and everywhere on the planet.

Government of, by and for all the people in a country, regardless of their place of origin or ethnicity and regardless of whether they identify with the majority or minority of a country’s politics is by definition, democratic. Equal inclusion is the idea of democracy, which Winston Churchill once called “the worst way to govern except for every other way that has been tried.”

Yet all of us in the species called Sapiens – listen up, my friends, we are labeled as wise – should be fully awake to how our species organized governance from time immemorial. Tribalism is in our DNA and is evidenced by human brain organization, speech, behavior and the primordial fear of strangers.

It’s in our histories as well. There is not a country on earth that has no stain of rejecting some humans who happen to exhibit a race, gender, color, creed, language or appearance that is considered to be inferior, inhuman, “untouchable” or not worthy of inclusion with the rest. Historically, tribalism is our legacy.

Democracy is a very new idea of government. It was created only a few hundred years ago as distinct from 40,000 years of tribalism’s presence on the planet. Democracy is obviously a work in progress where it’s practiced; yet only half the people on the planet practice it, some just nominally. The “other half” of humanity lives under authoritarianism, a modern version of tribalism, which stretches back to early humans gathered in caverns lit by one candlepower casting fearsome shadows against the wall.

Today, billions of Sapiens are quarantined at home fearing a tricky plague named Covid-19, which can be transmitted by a person who doesn’t know he has it or show any symptoms. Sequestered at home, this might be the last time we have to think about how we can govern after the worst of the pandemic passes and the dead are hauled out of sight. To begin, let’s recall the polarization that was spreading before the “Chinese virus,” as the U.S. president called it, passed to us when a bat infected one person in a place called Wuhan.

“I think we are in rats’ alley
Where the dead men lost their bones.”

-T. S. Eliot in The Wasteland

A polarizing populist first won election in Venezuela 22 years ago. To many, it appeared to be an isolated case, nothing to worry about, much as Covid-19 seemed when it first appeared in Wuhan and was covered up by politicians afraid of telling President Xi. But Venezuela’s viral polarization was not to be an isolated case. In 2011, the Arab Spring protests combined with Middle East wars and the fear of terrorism produced vast migrations of dark-skinned Muslim strangers to democracies in Europe and elsewhere that evoked racial, ethnic and religious push-back, which in turn yielded elections of polarizing populists in Poland, Austria, the USA, Italy, Britain, Australia, Brazil, India, Australia and elsewhere, while threatening dozens of other democracies around the globe.

Polarization generates dysfunction in democracies. Democracies prosper from law, reason, consensus and collaboration, not polarization. When majorities and minorities of a society are in effect at tribal war with each other, political dysfunction eventually leads to economic dysfunction because government and economy are quintessentially inter-dependent, being inextricably linked through law, facts, and reason, or in a word, civilization. As we well know, tribal chiefs are not constrained by law, facts, reason or anything else: they like to make up stuff and nonsense to amuse TV audiences and keep the chief in power.

Consequently, Venezuela’s “revolution” against the USA included disemboweling the white, educated and wealthy minority population in Venezuela, who were castigated as “squalid” filth, enemies of the state and “puppets” of Washington, which doomed Venezuela’s democracy and eventually its economy. In 20 years, Venezuela plummeted from the first to the last of Latin America’s democracies and from the best to the worst place to live in all the Americas, and it did so in much the same way as those two planes that were flown into New York’s World Trade Center in 2001, with the pilots flying straight into the ground at top speed believing they were doing something really meaningful.

“I will show you fear in a handful of dust.”
–T.S. Eliot in The Wasteland

To Venezuela’s north, the world’s first democracy has been wrestling with polarization and dysfunction for centuries not just decades. The long U.S. history of polarization reaches back to Indian wars, black slavery, lynching, immigrant-bashing, gender and culture wars, it’s nothing new. The U.S. is a heterogenous country but not a “melting pot;” the aspirational statement “We’re all Americans,” is rarely meant.

How will the pandemic influence American politics? Is tribal war the problem or the solution?

When Covid-19 first came to Blue Tribe coastal cities – Seattle, San Francisco, New York – which are considered “sanctuary” cities for rapists and terrorists by the Red Tribe, the virus was characterized by the Red Chief as “a democratic hoax” to make him look bad in an election year, and thus ignored as it ravished American lungs. The Know-Nothing Party was in charge.

The science of pandemics, like that of complex realities such as climate science or economic inequality, is anathema to the Red Chief, who believes in “gut instinct,” a Reality TV show trick that delights and distracts his 70 million Twitter followers but doesn’t wear very well when the deaths from the exponential pandemic are announced the next day. Nevertheless, Red Chief still continues to consume the bulk of oxygen in TV studios while Covid-19 consumes the oxygen in the lungs of humans dying from lack of a ventilator in the richest country in the world.

The epidemiologists say that Covid-19 is especially fatal to the aging population whose health is compromised by underlying medical conditions, but to our great misfortune the worst underlying condition is not found in our hearts, lungs and blood. No, the underlying condition that Covid-19 exploits the most in America is found in the tribal brain, which has the “gut feeling” that self-interest is always superior to community interest, and that fear is smart while empathy is stupid.

But these gut feelings are factually and patently incorrect: Sapiens simply could not have grown from 1 million persons 12,000 years ago to 7.7 billion today without developing civilizations that reduced the irrational fear of strangers and increased the understanding of common interest, effectively and globally. The fact is, civilization is what happened and civilization is what’s now at risk, because to our most powerful tribe, facts don’t count. Such is the underlying condition of Wasteland, our home.

“He who was living is now dead.
We who were living are now dying
With a little patience.” 

-T. S. Eliot in The Wasteland

Háganse los locos, “pónganse de acuerdo” por Alonso Moleiro – La Gran Aldea – 31 de Marzo 2020

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El acuerdo hay que promoverlo, pero la pelota la tienen quienes lo confiscaron. Son ellos los que tienen que consultar a la Academia de Medicina, a la Organización Panamericana de la Salud, informarnos sobre el número de camas, las gestiones pendientes, el dinero del fisco, la ayuda internacional. Son ellos los que deben asumir su responsabilidad en la quiebra sanitaria. Son ellos los que deben trazarle a la nación el diagrama de un acuerdo. Un acuerdo para regresar el mapa político venezolano a la zona de la honradez.

Desembarca el coronavirus en el país y en el debate venezolano comienza a abrirse paso una demanda para que cese la pugna política desmelenada e irracional, en la cual estarían enzarzados el chavismo con la oposición democrática mientras el tejido nacional se sigue deshilachando.

Con el paso de los días aumenta de volumen un clamor para que ambas partes aplacen de momento sus objetivos inmediatos y sean capaces de identificar un camino sensato de coincidencias, con el objeto de atender la emergencia sanitaria que tiene planteada el país con la propagación de la pandemia.

Comienzan a hacerse frecuente, particularmente en las redes sociales, los llamados a “los políticos” para que “se pongan de acuerdo”. Para que olviden momentáneamente sus apetencias menudas, y sepan, responsablemente, priorizar la existencia de lo que, sin dudas, es toda una emergencia nacional.

El planteamiento ha sido adelantado, sobre todo, por dirigentes políticos de la denominada Mesa de Diálogo Nacional y algunos de sus simpatizantes, y ha terminado de tomar cuerpo una vez que fuera defendido de manera inequívoca por el propio Henrique Capriles Radonski.

Aquellas proposiciones parecen recoger una inquietud legítima, compartida y que han surtido algún efecto: El propio Nicolás Maduro ha salido a su encuentro ofreciendo sus gestiones.

¿Con quién nos acordamos?

El alegato que exige prestarle atención responsable y sin fisuras a la pandemia y sus efectos luce inobjetable. Habrá que ponerle reparos, sin embargo, al empeño en retratar la crisis como un antojo intrascendente de políticos, a malquerencias “de uno y otro bando”, o a los embates silvestres de la polarización.

Cada vez que la crisis venezolana nos pide un esfuerzo adicional, cierto sector de las graderías locales se recuesta de la zona más cómoda del activismo: Trazar, a control remoto, un salomónico panorama neutral, en el cual dos sectores con atributos, poder, objetivos e intenciones similares, e igualmente válidas, deben deponer sus actitudes al mismo tiempo para concretar un acuerdo de la mano de la mágica terapia de la negociación política.

“Pónganse de acuerdo”, -¿no estamos en eso?-. Se trata de un hábil artificio, un sofisma que personajes como el Papa Francisco desarrollan con exquisita habilidad cuando tiene que aproximarse al drama nacional sin hacer definiciones de fondo y sin que nada le salpique. Un extravío intelectual que parte de la desencaminada certeza de que lo justo consiste en picarlo todo por la mitad.

Y aunque parezca increíble, en el  punto más desequilibrado y agónico de esta crisis, los mentores del “pónganse de acuerdo por Venezuela” recuestan todos sus emplazamientos sobre el bando equivocado de la discusión: El que no tiene poder, ni instrumentos para poner en vigor acuerdos, y está siendo judicializado, precisamente, por tratar de reimponer en el país la zona institucional del pacto democrático republicano que venían disfrutando los venezolanos desde el 23 de enero de 1958.

Un “acuerdo” no es una solución que se invoca como remedio casero. En Noruega y Barbadosse llevaron adelante las tentativas de negociación y  acuerdos políticos más fundamentadas y depuradas de estos 20 años. De valorar el chavismo, aunque sea por ratos, el valor moral del acuerdo institucional, Juan Guaidó se habría podido sentar sin problemas para quedar reelecto Presidente de la Asamblea Nacional y estaría en desarrollo la amnistía política propuesta por la sociedad democrática.

El acuerdo hay que promoverlo, pero la pelota la tienen quienes lo confiscaron. Lo demás no es sino una tentativa de vivir de la renta del mercadeo nostálgico del acuerdo. El reclamo hay que formulárselo a quienes usurpan el poder y quieren convertir las marramucias electorales y legales es parte del folclor cultural del país. Son ellos los que tienen que consultar a la Academia de Medicina, a la Organización Panamericana de la Salud, informarnos sobre el número de camas, las gestiones pendientes, el dinero del fisco, la ayuda internacional. Son ellos los que deben asumir su responsabilidad en la quiebra sanitaria. Los que se han negado a reconocer la violenta diáspora de médicos de estos años.

Son ellos los que deben trazarle a la nación el diagrama de un acuerdo. Un acuerdo para regresar el mapa político venezolano a la zona de la honradez.  Un acuerdo al que, finalmente, ellos jamás se van a avenir, porque llegaron al poder para romper y confiscar cualquier zona de acuerdos.

La captura de los Narco Terroristas, ¿Quién debería gobernar después? por Jose Miguel – Revista IF Digital – 5 de Abril 2020 

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Dicen que “no debemos contar los pollos antes de nacer”, pero no estoy de acuerdo con eso. Hay una realidad que diferencia al ganador del perdedor: Los ganadores anticipan, los perdedores reaccionan. Por eso, yo me atrevo a anticipar.


Nos “despertamos” en una Venezuela sin Maduro, sin Diosdado, ambos en manos de la justicia Estadounidense junto a su banda de criminales. A unos cuantos no dio tiempo de agarrarlos, pero al menos sabemos que huyen, otros se esconden; solo será cuestión de tiempo para que su destino sea igual al de sus líderes narco-terroristas.

Parece un sueño, pero podría ser una realidad más cercana de lo que creemos. Solo una cosa nos puede convertir ese “sueño” en una pesadilla: Una Venezuela en manos de los funcionarios de la MUD-FA.

Han sido más de 20 años muy difíciles

Como muchas otras naciones, a Venezuela le tocó aprender lo que realmente es el socialismo, viviéndolo en carne propia.

Ya nos sabemos la historia, pero recordar que de ser una nación con vastos recursos, un comunista de Sabaneta se los entregó a los comunistas de la isla de la infelicidad, para convertir a Venezuela en la peor tragedia humanitaria del siglo XXI, es necesario. Así como uno no debe descuidar las cosas que le importan, como la familia, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad, tampoco debemos olvidar quiénes nos han arrebatado estos derechos: los socialistas.

Más de 20 años “resolviendo”, a eso redujo el socialismo nuestras vidas. Más de 20 años contando solo historias sobre miseria, hambre y muerte; más de 20 años viviendo en la infelicidad plena, tratando de contar chistes para “mantener el buen humor que nos caracteriza”, para calmar las penas y para tratar de darle un poco de alegría al alma que sabe exactamente lo que estamos viviendo.

Han sido más de 20 años muy difíciles, y seríamos unos tontos si no aprendemos la lección.


“Así como uno no debe descuidar las cosas que le importan, como la familia, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad, tampoco debemos olvidar quiénes nos han arrebatado estos derechos: los socialistas.”José Miguel

La lección

La lección es simple: crecimos creyendo que existe “el socialismo bueno” y vivimos conociendo lo malo que realmente es.

Algunas otras personas siguen considerando que “no se trata del sistema”, que “es que está mal aplicado” o que “los políticos engañaron a la gente”. A esas personas hay que repetirles hasta el cansancio que los políticos los engañaron para poder aplicar el sistema como les conviene, con el único propósito de concentrar el dinero y el poder en manos de una pila de saqueadores: los políticos de izquierda.

Ha sido igual en todos lados, por mucho que repitan que no. Y los venezolanos hemos perdido tanto, que para la recuperación no deberíamos tener miedo de cambiar paradigmas, de hacer cosas que nunca creímos posibles, de hacerlo todo diferente. Hemos perdido tanto, que en la recuperación deberíamos estar dispuestos a poner todo, sin esperar que nadie venga a darnos nada, porque en libertad uno vive en base a su propia capacidad y es así como se construyen naciones de primer mundo.

La lección es simple: el socialismo es miseria, pobreza, hambre y muerte. ¡Socialismo en Venezuela, nunca más!

¿Quiénes nos pueden estropear la recuperación de Venezuela?

Después de cualquier crisis, hay la posibilidad de salir mejor o peor, todo depende las decisiones que se tomen.

Las decisiones que se deben tomar en Venezuela son radicales, en todos los sentidos. “Decisiones radicales” no significa que “no se puede pensar en los más vulnerables”, pues luego de una crisis humanitaria como la que el socialismo ha causado en Venezuela, “vulnerables” es lo que sobrará en el país. Venezuela necesita decisiones radicales en los sectores como la economía, la seguridad y la educación, y decisiones muy inteligentes en sectores como la salud, donde las cosas no se pueden tomar a la ligera.

Pero esas son las decisiones que deberán tomar quienes dirijan al país, así que los ciudadanos deben estar claros de que si uno, dos o más socialistas son quienes dirigen a la Venezuela post chavismo, entonces la crisis tendrá altas probabilidades de profundizarse. Los ciudadanos deben tener claro que si su apoyo es para que políticos de izquierda, con una supuesta “profunda vocación social”, entonces no se saldrá mejor de la crisis, sino peor.

Y reconocer a los políticos de izquierda en Venezuela es muy fácil -al igual que a los chavistas- pues la mayoría están conglomerados en una organización que agrupa a todos sus partidos: La Mesa de la Unidad Democrática, hoy día Frente Amplio. Sí, esos mismos que han querido hacer “gobierno de alianza nacional” con los Narco Terroristas y que por más de 20 años han gobernado en cohabitación con el chavismo.

No olvidemos que durante todos estos años, la MUD-FA también ha sido gobierno. ¿Las cosas han estado mejor gracias a ellos? ¡No! Entonces, que nada los haga pensar que “estarán mejor” si los socialistas gobiernan al país.

Los únicos que pueden estropearnos la recuperación de Venezuela son los socialistas.


“Los ciudadanos deben tener claro que si su apoyo es para que políticos de izquierda, con “una profunda vocación social”, entonces no se saldrá mejor de la crisis, sino peor.”José Miguel

“Pero no hay otras opciones”

Sí las hay, solo debemos tener la voluntad para verlas y apoyarlas.

Dentro de Venezuela, las comunicaciones y la información que rueda está multiples veces filtrada por el aparato comunicacional de la izquierda y eso incluye al Chavismo y a la MUD-FA.

Han querido hacer lo mismo en el exterior. El chavismo lo hizo en la época de Chávez con Telesur y el boom petrolero usado para comprar apoyo internacional y la MUD-FA lo hace hoy día a través de la figura del Gobierno Encargado -que de “gobierno” y de “encargado” no tiene nada- apalancándose en la red de periodistas de izquierda que hacen vida en el exterior, con medios financiados por enchufados, bolichicos y ahora también -al estilo chavista- con Telesur. Vencer esa barrera comunicacional es lo que no le permite a la mayoría ver que sí, hay otras opciones.

Pero en las redes sociales la cosa es diferente, porque la izquierda tiene la batalla perdida. Basta entrar a las cuentas de todos los funcionarios -chavistas y de la MUD-FA- y notar el desprecio que le tiene la gente cada vez que comparten algo. Y es por eso que nos venden la idea de que “Twitter no es Venezuela”, que “las redes sociales están alejadas de la realidad que se vive en el país” o que “hay que patear calle y barrio, cosas que no se hace detrás de un teclado”.

Es tan cierto que ellos ya no se atreven a “patear calle” ni “recorrer barios” porque ya se ha demostrado que la gente no les cree, como lo es el hecho de que andan detrás de los Guerreros del Teclado, tratando de bloquear sus cuentas y desvirtuar lo que dicen.

Piensen en esto: el tiempo siempre le ha dado la razón a los radicales.

Las otras opciones

Yo voy a dar nombres y les voy a compartir las cuentas de tres personas, dos que estoy seguro que ya las conocen y una persona que no.

Lo voy a hacer con dos propósitos: El primero es que yo soy libertario y me aterra la idea de que luego de salir del chavismo, nos gobierne la MUD-FA. El segundo es que de uno arriesgarse a dar nombres, otros nombres saldrán, y es así como se construyen las otras opciones y los equipos de trabajo.


“Yo soy libertario y me aterra la idea de que luego de salir del chavismo, nos gobierne la MUD-FA”José Miguel

Debería comenzar con las damas, pero lo haré con la persona que seguramente no conocen: Iván Baez. En su cuenta de Twitter lo consiguen como @ivanbaezv(*)

No es figura pública y no tiene porqué serlo, pero hay algo que sí es: empresario -de los buenos-, defensor y promotor de las ideas de libertad, del libre mercado y del sistema capitalista. Es creyente de Dios, con profundos valores occidentales arraigados, como la familia, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad. Al señor Iván Baez lo conozco desde más de 7 años, es Gocho y confío plenamente en que su experiencia y conocimiento, así como su amor por la libertad, le harían mucho bien a Venezuela.

La segunda persona, ya muchos lo conocen: El profesor Juan Carlos Sosa Azpúrua. Lo consiguen en Twitter como @jcsosazpurua(*)

A finales de febrero de 2019, el profesor Juan Carlos Sosa Azpúrua escribió por primera vez para iF Revista Digital, un plan para salir de Maduro: el plan Jaque Mate a Maduro. En ese plan, Juan Carlos le proponía al “Gobierno Encargado” que firmara una alianza con la DEA para que, en un proceso judicial y policial, se llevara a cabo la captura de Maduro, Diosdado y todo el grupo Narco Terrorista que hace vida en Venezuela.

El profesor ha demostrado no solo entender que el problema en Venezuela no se trata de “un mal gobernante” ni de solo “un tirano” o “dictador. El problema en Venezuela es de seguridad nacional, no solo para nuestro país y los países vecinos, sino para los Estados Unidos. Para tal problema, Juan Carlos propuso la solución y hoy día el despliegue de tropas anti-narcóticos de EE.UU. y otros países hacia el pacífico y el Mar Caribe, demuestran que Juan Carlos ha tenido razón.

Y la tercera persona, que muchos conocen, muchos respetan y otros tantos critican es: Maria Corina Machado. En Twitter la consiguen como @MariaCorinaYA(*)

Quiero empezar por el desprecio que le tienen dinosaurios de la MUD-FA como Henry Ramos Allup y Rafael Poleo, sumados a muchos de los “diputados” de la Asamblea Nacional que hacen vida política en la MUD-FA. Estos le han hecho más oposición a Maria Corina Machado que al mismo Maduro y la razón es simple: ella no tiene la misma visión que ellos sobre Venezuela.

Maria Corina Machacho ha cometido muchos errores con los cuales se ha ganado la desconfianza de algunos. Entre el haber formado parte de la MUD y el haber confiado en el sistema democrático como posible salida para Venezuela, algunos lo ven como una especie de “antecedentes penales”, aún cuando ya lleva varios años distanciada de eso que se le acusa. En este punto, les recuerdo que todos los venezolanos hemos participado en múltiples procesos electorales y eso no nos hace “poco confiables”.

Pero Maria Corina Machado tiene algo que otros -como los libertarios que la critican- no: vocación política. Y el resultado de esa vocación política ha sido un trabajo de años, que le ha permitido construir una plataforma en forma de partido político que tiene presencia y militancia a nivel nacional e internacional: Vente Venezuela. Con todas las limitantes para que un partido -que no sea de izquierda- se forme en Venezuela, Maria Corina Machacho lo ha logrado y primero que muchos. Que la palabra “Capitalismo” haya sido la bandera de su campaña es de aplaudir, y que le haya dicho ladrón a Chávez cuando apenas tuvo la oportunidad, habla de su personalidad. No todo en “su pasado” es malo, ¿ah?.

“Ella es de Centro-Derecha”, “Ella no es libertaria”, “Sus opiniones sobre el aborto y la adopción gay son cuestionables”, esas son guerras que yo pelearía en el momento adecuado y en los campos de batalla ideales para eso. Pero hoy, en una Venezuela que necesita deshacerse de una mafia Narco Terrorista, yo prefiero trabajar con las personas en torno a las cosas que tenemos en común y las diferencias académicas las resuelvo en libertad.

Mi posición

Mientras la familia, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad sean los valores en común que comparta con quienes tienen la experiencia para liderar el país hacia condiciones más favorables, que nos permitan darnos el lujo de pelear los asuntos académicos en los terrenos y momentos para ellos, yo voy “all-in” como dicen en Poker.

Estos apenas son tres nombres: un empresario filósofo -Iván Baez, un estratega -Juan Carlos Sosa Azpúrua y un político -Maria Corina Machado.

En mi mundo ideal, los libertarios nos ocuparemos de tener más presencia y peso en el ámbito político y económico de Venezuela, desde todos los ángulos. Para lograrlo, necesitamos construir las condiciones.

Si me van a criticar por dar nombres, que sea con propuestas, no con la necedad de atacar por atacar, solo porque no les gusta.


“En mi mundo ideal, los libertarios nos ocuparemos de tener más presencia y peso en el ámbito político y económico de Venezuela, desde todos los ángulos. Para lograrlo, necesitamos construir las condiciones.José Miguel

(*) Nota: Ninguno de los nombres mencionados ha contribuido ni tenido participación en la redacción de este artículo. Iván Baez es mi amigo, al profesor Juan Carlos Sosa Azpúrua lo conozco solo por internet y con Maria Corina Machado nunca he tenido contacto personal.

Venezuela enfrenta dos virus por Leopoldo Lopez Mendoza – El País – 6 de Abril 2020

El dirigente opositor venezolano, refugiado desde abril de 2019 en la Embajada de España en Caracas, plantea en esta tribuna, la primera que escribe desde entonces, una propuesta a todos los sectores políticos para salir de la grave crisis por la que atraviesa el país

Tres personas con tapabocas caminan frente a un mural de Hugo Chávez, el 3 de marzo en Caracas, Venezuela.
Tres personas con tapabocas caminan frente a un mural de Hugo Chávez, el 3 de marzo en Caracas, Venezuela.RAYNER PEÑA R. / EFE

El esfuerzo por afrontar la crisis del Covid-19 en Venezuela es inseparable de la lucha en contra de la dictadura. No son, como intenta promover el régimen, ámbitos que puedan resolverse separadamente. Ni se podría, tampoco, entregar recursos financieros o de otra índole, a un dictador que roba todo cuanto encuentra a su paso: un poder que ha demostrado su naturaleza delincuente.

No es posible enfrentar la pandemia sin enfrentar al dictador. Y ello, en lo esencial, porque la responsabilidad absoluta de la debacle venezolana es de Nicolás Maduro. A esta hora, cuando los contagios avanzan en todo el país, la dictadura y la pandemia constituyen para los demócratas un único y simultáneo objetivo.

Tanto los sistemas de salud como los servicios públicos y la industria petrolera han sido destruidos y saqueados por el régimen. El país, que por su población debería contar con, al menos, 100.000 camas hospitalarias, no alcanza las 15.000. Es decir, la capacidad está hoy muy por debajo del 20% mínimo necesario. Más alarmante aun, es el dato de la disponibilidad de UCI con respiradores mecánicos: solo 84 en el sector publico y 120 en el privado. Apenas 200 unidades para responder a una enfermedad que ataca el funcionamiento de los pulmones y que si llegara a afectar a la mitad de la población como se estima en la mayoría de los países, se requerirán al menos 150.000 atenciones en cuidados intensivos.

Las denuncias y testimonios de médicos, paramédicos, sindicatos y usuarios de los hospitales son unánimes: el sistema hospitalario venezolano está en ruinas. Muchos no tienen agua -léase bien: hospitales sin agua-, el más elemental e imprescindible recurso para la acción sanitaria y el insumo básico para la recomendación elemental: lavarse las manos. En la mayoría son recurrentes los fallos del servicio eléctrico -léase bien: hospitales sin energía eléctrica-. Todos, absolutamente todos, carecen de los insumos mínimos básicos para atender a los pacientes y para proteger a los profesionales de salud. No hay batas, gorros, guantes, mascarillas, provisiones de alcohol, jabón y demás artículos para evitar la multiplicación acelerada de los contagios. No hay medicamentos -léase bien: hospitales sin medicamentos-. No hay desinfectantes. El único recurso con el que cuentan, es la voluntad de los trabajadores de la salud, que ahora mismo se preguntan cómo harán para salvar las vidas de los enfermos, cuando la mayoría tiene dificultad para llegar a su centro de salud por la falta de combustible que ha paralizado al país durante los últimos días. Han sido las políticas encabezadas por Maduro las que han creado esta hecatombe.

La preocupación que me impulsa a escribir este artículo no se origina solo en la catástrofe del sistema público de salud. En el centro de nuestra angustia está el crecimiento de la precariedad, el cada más acusado deterioro de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos. Tenemos los demócratas de Venezuela y del mundo, que pulsar el botón de alarma, cuando leemos que menos del 7% de la población dispone de agua potable constante, y que casi el 18% no la recibe nunca. Hay que pulsar el botón de alarma cuando leemos que menos del 10% recibe un servicio eléctrico constante. Hay que levantar la voz en todos los escenarios, para decir que solo el 6% de la población tiene acceso garantizado a los alimentos necesarios para vivir. Hay que hacer lo indecible para llamar la atención del mundo, para advertir que, ahora mismo, menos del 1% tiene acceso al combustible. Lo repito: la responsabilidad exclusiva de la casi inexistencia de servicios públicos y de combustibles es del dictador.

Debo agregar que, en nuestro país, el 87% de las familias no tienen el dinero que le permitan quedarse en su casa sin salir a la calle en búsqueda de sustento. Ni un día. No tienen alimentos en sus alacenas, ni desinfectantes, ni jabón, ni agua -insisto en ello-. Al menos dos tercios, tienen una edad biológica que no se corresponde con el tiempo real de vida: sus cuerpos han envejecido, producto del hambre, las enfermedades y las condiciones en las que viven. Un cuerpo desnutrido es campo fértil para el virus.

La primera ola del Covid-19, que tuvo su epicentro en la región asiática, enseñó el papel precioso que la información cumple como una barrera a la enfermedad. La segunda ola, en pleno desarrollo en Europa, ha puesto a prueba las capacidades de respuesta de Gobiernos y sistemas sanitarios. En ello consisten sus principales lecciones. La tercera ola, de la que Venezuela es parte, tiene sus principales focos en América Latina y África, donde la diseminación del virus podría sobrepasar las peores previsiones. Una tercera ola que apenas comienza y que la OMS ha recomendado a los países en desarrollo a “prepararse para lo peor”.

¿Qué acciones ha tomado la dictadura de Nicolás Maduro para responder a la acción del Covid-19? En primer lugar, hacer chistes y minimizar el peligro y crear una falsa expectativa de control. A continuación, mentir: afirmar, con arrogancia, que el Gobierno dispone de todos los recursos necesarios. Luego, aprovechar la coyuntura, para pedirle a su denostado Fondo Monetario Internacional, 5.000 millones de dólares. De seguidas, militarizar el país y convertir la venta de combustible en una -otra- gigantesca red de corrupción y controles políticos, y lo mas grave, ha arreciado la represión metiendo presos a médicos y periodistas que se han atrevido a alzar la voz, así como a muchos miembros del equipo cercano del presidente Guaidó, cuya persecución ha cobrado mayor intensidad durante la pandemia. Nadie puede llamarse a engaño: la narco-dictadura ha convertido el coronavirus en su escudo humano, en su herramienta, en la excusa que necesitaba para prolongar la usurpación, aumentando el control social y la represión.

Maduro se ha fundido con el virus. Son una misma entidad, a la que no es posible conceder una tregua. Hay que combatirla en todos los terrenos, sin descanso. Tenemos la responsabilidad de actuar sin demoras para evitar que la pandemia arrase a Venezuela. El Gobierno Interino, bajo el liderazgo del presidente Juan Guaidó ha planteado una ruta para la solución:

1. Conformar un Gobierno de Emergencia Nacional con representación de todos los sectores del país. Para que sea ajustado a nuestra Constitución y pueda reinsertarse plenamente en la comunidad internacional, no puede ser conducido por imputados con cargos de narcotráfico o terrorismo, ni por violadores de derechos humanos.

2. Delegar en el Consejo de Estado las competencias ejecutivas para atender la emergencia, hasta la celebración de elecciones presidenciales libres.

3. Una vez constituido el Gobierno de Emergencia, se levantarán progresivamente las sanciones.

4. Fortalecer la presencia y capacidad de acción de agencias internacionales humanitarias y de derechos humanos en territorio venezolano.

5. Aprobar una Ley de Garantías que genere los mecanismos para garantizar la estabilidad nacional y la atención y reparación de las víctimas.

6. Ejecutar un plan de emergencia nacional con apoyo humanitario y financiero internacional que permita dotar a los hospitales de insumos médicos, ayuda humanitaria alimentaria, subsidios directos para la población más vulnerable, importación de gasolina y gas para abastecer al país, facilitar el acceso al agua, entre otras prioridades.

7. Realizar elecciones libres en un plazo no mayor de 6 a 12 meses, imprescindibles para resolver la crisis política y retomar el hilo constitucional y democrático de Venezuela.

Esta propuesta es incluyente, goza con amplio apoyo de la comunidad internacional y está dirigida a todos los sectores, tanto a los sectores democráticos y a quienes hacen vida dentro del Estado venezolano, en particular en el ámbito militar, e incluso a aquellos quienes siendo del círculo cercano del dictador y dándose cuenta que este está perdido, decidan evitarle más traumas a nuestro pueblo a cambio de algunos beneficios que la justicia internacional ha manifestado estar de acuerdo en dar.

La propuesta ha recibido el pronto apoyo de Estados Unidos y de países de Europa y América Latina, que ya suman un total de 47 países. Ese Gobierno de emergencia podrá habilitar, muy rápidamente, los recursos financieros necesarios y la ayuda de las agencias internacionales para la enorme tarea que sería necesario abordar.

Pero, debo insistir en esto, es una sola lucha: contra esa entidad única y asesina que conforman la dictadura y la pandemia.

Leopoldo López, político venezolano, encarcelado en 2014, desde abril de 2019 está resguardado en la Embajada de España en Caracas. Es coordinador del Centro de Gobierno de Juan Guaidó.

Viene el lobo por Alberto Rial – El Carabobeño – 5 de Abril 2020

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Capítulo n+1. El Departamento de Justicia (DOJ) de EEUU ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por cualquier información que lleve a la captura del ex presidente Nicolás Maduro, acusado de ser el capo di tutti i capi de una organización criminal, gestada y nutrida en 20 años de chavismo, que se conoce como cartel de los soles. En un afiche del tipo “Se Busca”, con el sello del DOJ en el extremo superior izquierdo y bajo el título de Régimen Corrupto Venezolano, la foto de Maduro ocupa el lugar de privilegio, flanqueada por los retratos del presidente del Tribunal Supremo de Justicia y del ministro de Defensa (estos dos sin recompensa asignada). En la parte inferior izquierda se muestra a 4 capos más, cada uno con un pote de 10 millones de verdes para quien ayude a su detención, y a la derecha de estos, en el mismo nivel jerárquico -por llamarlo de alguna manera- salen los retratos de otros 7 funcionarios y ex funcionarios del régimen (también sin recompensa). Uno de los 4 tasados en 10 palos ya se entregó a los yanquis, por voluntad propia, y está en el Imperio a la orden de las autoridades.

Capitulo n+2. Mike Pompeo, secretario de Estado del gobierno norteamericano, presenta una propuesta para un gobierno de transición en Venezuela. La propuesta contempla la elección de un Consejo de Gobierno por parte de la Asamblea Nacional (diputados chavistas incluidos), el levantamiento de las sanciones, la salida del país de todas las fuerzas militares extranjeras y la celebración de elecciones en un lapso no mayor de un año. Juan Guaidó y Nicolás Maduro se harían a un lado y no podrían formar parte de la nueva administración. Para variar, el chavismo rechazó la propuesta con palabras subidas de tono, mientras que el grupo de Lima y varios países europeos le dieron su respaldo.

Si bien la oferta de Pompeo se podría calificar de generosa –se habló hasta de mantener al alto mando militar en funciones- el régimen no está en condiciones de aceptarla, por razones obvias. Con recompensas millonarias y órdenes de captura sobre sus cabezas, los más altos jerarcas del chavismo y de las FAN (más muchos otros que está buscados por múltiples delitos) quedarían expuestos a que el gobierno de transición se desentienda de ellos y los deje a la suerte de la justicia internacional o, en el peor (o mejor) de los casos, los atrape en territorio venezolano y los envíe a EEUU, a La Haya o donde corresponda.

Capítulo n+3. Para dar el toque épico que faltaba, Donald Trump anuncia el despliegue de un vasto operativo antidrogas en el mar Caribe y las costas americanas del Pacífico para frenar el flujo de narcóticos. Se hace especial mención de Venezuela como plataforma de envío de droga a México y varios países de Centroamérica, desde donde se arregla su traslado posterior a EEUU. Los hierros que se van a incorporar a la fuerza interceptora no son para juegos: barcos y aviones sofisticados de combate y detección, con fuerzas terrestres de apoyo, en número suficiente para que no se les cuelen las avionetas, los jets privados, los yates y los peñeros que llevan años traficando de sur a norte. Con un toque de actualidad, Trump declaró que los carteles venezolanos y mexicanos iban a aprovechar la emergencia del coronavirus para intensificar sus envíos ilícitos.

Los tres eventos anteriores, ocurridos en los últimos 10 días, están claramente encadenados. Primero, el precio a la captura de los capos, luego la oferta bondadosa y finalmente el “big stick” en las aguas y cielos vecinos ¿Qué hará el régimen chavista y cómo será el desenlace? Baste decir que el chavismo y sus amos cubanos la tienen cuesta arriba, porque el lobo viene, de verdad. Y viene arrecho.

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