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¿Llegó la hora de derrotar a Maduro y al Partido Militar? por Ezio Serrano Páez – Konzapata – 18 de Octubre 2018

Para unos, el peor gobierno de la historia republicana se sostiene por la peor oposición de todos los tiempos. Son tal para cual, cultiva la vulgata en tanto se evade la responsabilidad que cada ciudadano tiene con el destino propio y de su nación.
Foto: Alba Ciudad

Un aspecto básico se olvida: el cumplimiento de la Constitución técnicamente hablando, se asegura con el uso legítimo de la fuerza. La Fuerza Armada y los tribunales de justicia constituyen los resortes que deberían activarse cuando un gobierno decide hacer pira de la constitucionalidad.

De manera que, aún reconociendo las inconsistencias del liderazgo opositor, aún admitiendo la existencia de un grupete de pícaros aliados del gobierno, nada puede eximir a la Fuerza Armada de su obligación constitucional pues están renunciando a su razón de ser. Si la vaca no da leche que la lleven al matadero, con el perdón del extremismo vegetariano.

1.- ¿Y por qué no funcionan los resortes?

Para recuperar la Constitución y la democracia debemos derrotar al partido militar. Tomando en cuenta que los cubanos armaron la trampa y mueven los hilos del poder, surge una duda razonable:¿Derrotarlos con las armas? ¿Derrotarlos con votos?

La respuesta es obvia. Hugo Chávez y el chavismo apoyados en las leyendas urbanas de Bolívar, el bolivarianismo, soporte de nuestro imaginario colectivo, y bajo estricta observación facultativa cubana, revivieron el Partido Militar que históricamente ha estrujado al mundo civil venezolano. Una vez convertidos en el brazo armado del Estado-Psuv, se han dedicado a gozar del poder utilizando las armas de la república para hacer efectivo el gran atraco nacional que los atracadores llaman Revolución Bolivariana. Sin duda, es el brazo armado del Estado-partido, lo que realmente sostiene a la dictadura venezolana. Lo demás es pastelería y decorado de una gran torna envenenada.

2.-Radicales y moderados, todos tienen razón.

Para recuperar la Constitución y la democracia debemos derrotar al partido militar. Tomando en cuenta que los cubanos armaron la trampa y mueven los hilos del poder, surge una duda razonable:¿Derrotarlos con las armas? ¿Derrotarlos con votos?La dicotomía así planteada nos lleva a otro nivel pero siempre atrapados por las dicotomías: ¿Invasión o negociación? Lamentable que los venezolanos, encajonados en estos dilemas, se dividan hasta la atomización, como si fuese posible hallarle respuesta fácil a un dilema como el de ser o no ser. Por lo pronto, presumimos que todos tienen algo de razón: ¿Los 60 años de dictadura cubana no dicen nada a los avispados de la negociación? Pero a los radicales cibernéticos también se les puede preguntar: ¿Y dónde están las armas y los combatientes que las van a empuñar? Las dicotomías tienden a simplificar borrando los matices que nos permiten entender.

3.- Bañarse en el Guaire para gobernar

Una nueva oportunidad para derrotar al partido militar alumbra en el túnel. Pero no hay peor ciego que el negado a ver. El próximo mes de diciembre vence el período de gobierno constitucional de Nicolás Maduro. Se le abre un abismo legal que intentará llenar con señuelos: Nueva constitución y referéndum, elecciones municipales, represión y bonos navideños para los siervos de la gleba. Añádanle bastante bla bla. Pero Maduro y el partido militar saben que la pasada elección de mayo es un molesto fardo que no logran descargar. Tal vez sin proponérselo, los abstencionistas minaron el camino de la reelección. Desconocidos los resultados por el mundo entero, tendrá que lanzarse al Guaire para gobernar desde la otra orilla, sin poderse bañar de legalidad.

4.- Con una sesión es suficiente

La Asamblea Nacional que tanto se empeñó en preservar su virginidad constitucional, tiene ante sí la ocasión de actuar de acuerdo a sus competencias. A partir de diciembre no hay presidente en Venezuela, pero más aún: el mundo lo sabe y buena parte de aquél dice estar dispuesto a poner empeño para resolver el caso venezolano. Debe admitirse la merma de esa institución, la represión, su división y pérdida de popularidad le afectan severamente. La AN está herida y por ello la sociedad civil organizada, y todos los dolientes debemos rodear y apoyar a la única entidad legítima que nos representa como nación. Debemos exigirle el cumplimiento de su deber, y en un solo bloque, la nación y su representación, debemos cumplir con la obligación de proclamar el fin del período de Maduro y solicitarle al mundo nos respalden en la realización de elecciones libres y democráticas.Seguramente muchos factores actuarían en contra de esta opción de poder, pero la lista de factores favorables también se puede extender.La Asamblea Nacional tiene en sus manos un arma poderosa Foto: @AsambleaVE

He aquí algunos de estos:

a.-Se muestra un horizonte de corto plazo que puede actuar como señal para activar a toda la sociedad. Esto podría dar esperanza a una sociedad tan golpeada por la desesperanza.

b.-La comunidad internacional recibirá un mensaje único y concreto. Fin de la ambigüedad invasión-negociación. Ya no se podrá afirmar que los venezolanos no sabemos lo que queremos.

c.- La petición de apoyo internacional para salvaguardar un proceso electoral es mucho más “mercadeable” que la petición de invasión para iniciar una guerra.

d.- La sola amenaza de realizar elecciones con apoyo internacional reconocido, es un poderoso factor de negociación que pone en suspenso al gobierno de Maduro.

e.- Nos focalizamos en un solo propósito. Con un solo norte nos inmunizamos frente a los distractores.

f.-La posibilidad de elecciones libres, sin tutelaje oficial, abre una opción al chavismo disidente que desee participar.

g.-Los partidos en paralelo deberían reagruparse o remozarse para convivir en la escena democrática. Finalmente,

h.- La posibilidad de una contienda electoral libre del tutelaje del Partido Militar ofrece la ocasión histórica de cambiar el relato histórico bolivariano. Los civiles podemos defender la libertad cuando los portadores de las armas traicionan su misión. El mito de la soberanía cautiva del poder militar se podría quebrar.

Una poderosa Asamblea Nacional, en reunión extraordinaria, con el apoyo resteado de la sociedad organizada, las academias, los universitarios, los gremios y sindicatos, sus representantes, y toda expresión organizada de la sociedad civil, con una sola y estruendosa sesión que incluya al cuerpo diplomático, insistimos, con una sola sesión, la dictadura de Maduro estaría en jaque. Permitir que el dictador “reasuma” el mando sin siquiera patalear, sería la confirmación del modelo cubano, la consagración de la humillación. En el peor de los escenarios, debemos renovar los votos de la ilegalidad contraídos por Maduro y su partido militar.

¿El crimen nos devorará? por Luis Ugalde S.J. – Notiespartano.com – 18 de Octubre 2018

download.jpgEl horrendo asesinato de Fernando Albán – privado de libertad sin orden de detención, violando la ley y arrastrado y empujado a la muerte en el SEBIN- ha sobrecogido al país y al mundo, que ya venían alarmados con el crimen que anda suelto en Venezuela. Testimonios de alta credibilidad vienen informando de detenciones ilegales, violaciones sistemáticas de procesos judiciales con detenidos incomunicados de sus familiares y abogados, ejecuciones extrajudiciales, órdenes de excarcelación burladas, extorsiones de miles de dólares para salir de la injusta prisión etc. Parece incomprensible que algunos que en otro tiempo reclamaban derechos humanos y que todavía hoy quieren ostentar el título de sus “defensores”, sean los primeros encubridores. Son más que alarmantes las informaciones que llegan sobre militares detenidos, incomunicados y maltratados. No es menos preocupante la persecución selectiva de líderes de partidos que el régimen ha decidido descabezar. Y cínicamente hablan de elecciones libres y de diálogo con esos mismos perseguidos y encarcelados. ¡Dialogar con una pistola al pecho! y con la condición previa de reconocer a una tiranía que se auto-prorroga por seis años más, para castigo de millones de venezolanos.

Pero el crimen no está sólo en las cárceles y en la manipulación de la justicia, sino que se ha generalizado a las diversas áreas económicas, sociales y políticas, donde actúa el gobierno y sus armados, legales e ilegales: contrabando de gandolas en las fronteras, tráfico millonario de droga, robo sistemático en las alcabalas a quienes transportan víveres, chantaje a los comercios, extorsión a quienes necesitan sus documentos, trasiego multimillonario de dólares preferenciales, niños comiendo en la basura… La inseguridad reina entre los productores del campo y los vecinos de la ciudad. Tan grave es el cinismo y la complicidad, que muchas bandas se sienten autorizadas e incluso invitadas a vivir del crimen y del abuso, imitando a los corruptos de más arriba.

El Libertador, cuando ya las tropas enemigas iban en retirada y amanecía la República, decía alarmado “la anarquía nos devorará”. La anarquía y el crimen reinan hoy cuando impunemente se violan los derechos de los otros y se usa la ley para eliminar a los rivales. Hoy de la República no queda sino el nombre y el Estado no es garantía para todo ciudadano, sino sinónimo de abuso y botín privado.

No extraña que al régimen le suenen a denuncia el par de primeros artículos antidictatoriales que definen el alma de la Constitución de 1999:

Artículo 2. “Venezuela se constituye en un estado democrático y social de derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la 1 responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

Artículo 3. “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.

Los hechos hacen que estos artículos suenen a una burla cínica y cruel. En vista de que ni quieren ni pueden convertir en vida la Constitución de 1999, deciden eliminarla e imponer otra constitución tiránica como lápida de la sociedad muerta. Ejecutarán este crimen a no ser que nos pongamos de pie y unidos todas las diversas agrupaciones, asociaciones, organizaciones y partidos, asumiendo el deber ciudadano y la obligación de conciencia de defenderla. Si no queremos que el crimen termine devorando al país, todos tenemos que levantar- como nos lo manda la Constitución en el artículo 333- con una voz unida que clama ¡basta ya!, y actuar de modo eficaz para frenar la muerte en todas sus formas y restablecer el orden constitucional.

Con ello estaremos honrando la memoria y el sacrificio de la vida de Fernando Albán y de muchos más, perseguidos, asesinados y maltratados; de millones a quienes el crimen en sus múltiples formas les ha arrebatado su vida digna, en libertad y justicia. ¡Dios bendiga a Venezuela y nos de ánimo con su “Levántate y camina!”

De la energía y el petróleo, el caso venezolano por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 16 de Octubre 2018

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Herédoto dijo del antiguo Egipto que era “un don del Nilo”, ya que gracias a ese río fue posible el surgimiento de una de las más grandes civilizaciones. Si el historiador hubiese visitado a Venezuela, en tiempos en que era polo de atracción, quizá se hubiese dicho que era un don del petróleo, pues gracias al mismo pasábamos en corto tiempo de tener una población paupérrima y palúdica a una con visos de progresar aceleradamente.

No fue así. Construimos obras y formamos excelentes profesionales, pero no diseñamos un desarrollo sustentable y, en general, no forjamos buenos ciudadanos. Cabe preguntar si hoy , que nuestra producción de crudo es de apenas 1.197.00 barriles por día, los ingresos por su exportación nos permitirán elevar la calidad de vida de nuestra población y lograr el añorado desarrollo. Al respecto, son de obligatoria lectura y asimilación los trabajos de Diego González, Nelson Hernández y Miguel Lara, recogidos por el Observatorio de la Globalización (Celaup-Universidad Metropolitana) en publicación con el título de este artículo.

Nelson Hernández considera inevitable el descenso de la demanda de energía fósil ( petróleo y gas), como consecuencia del surgimiento de fuentes de energía renovables y el creciente temor al calentamiento global. Este distinguido investigador señala que el pico de demanda mundial de combustibles fósiles se alcanzará entre el 2030 y 2035, decayendo gradualmente hasta estabilizarse en apenas 18 millones de barriles diarios de petróleo en el 2100. Lógicamente los precios bajarán y el 60% de las reservas fósiles actuales quedarán bajo tierra.

Para el 2050, según lo que informa Hernández, el 50,7% de la demanda energética será suplida por fuentes no emisoras de CO2. Es decir, que gran parte de nuestras reservas de petróleo pesado y extrapesado no serán explotadas. Hernández pregunta si ante una demanda decreciente vale la pena que el Estado invierta en incrementar el potencial de producción o es más beneficioso privatizar lo relacionado con el petróleo. Además, asoma que la fusión nuclear ( no la fisión) y la solar espacial, por ser fuentes seguras, disponibles, económicas y ambientalmente benignas serán las fuentes de energía del futuro. Hernández presentó otro trabajo sobre tendencias mundiales del sector eléctrico.

Desde el 2006 Diego González nos instruye con sus “Barriles de papel”. En su trabajo sobre nuestra realidad petrolera y perspectivas, el fundador de Coener predica que “ una cosa es tener recursos y aun reservas y otra cosa estar en capacidad real de producirlas y comercializarlas”. Nuestras reservas son grandes, pero no tanto ya que su monto fue establecido “por un capricho presidencial”. Dado el deterioro de Pdvsa, considera que no es rescatable, pero que mientras no se realicen los cambios necesarios en la estructura institucional, debe seguir operando lo que ya está bajo su control directo y que, gradualmente las empresas mixtas asuman la explotación y finalmente Pdvsa se convierta en una administradora del recurso.

González considera que debemos dejar esas falsas premisa de que el petróleo es estratégico y que si privatizamos las operaciones perdemos soberanía. Sostiene que el desarrollo del país no puede solo sustentarse en las divisas petroleras. Estima que las exportaciones requeridas para cubrir los compromisos de la deuda, realizar las importaciones requeridas y cubrir las necesidades de Pdvsa está en los 70.000 millones de dólares La “ventana”que le queda al petróleo será cada vez más estrecha Por eso hay que desarrollarlo con eficiencia e invertir adecuadamente sus recursos. En su trabajo propone la creación de un Ente Regulador de los Hidrocarburos y una Comisión Nacional de Energía.

Sobre la situación de la industria eléctrica en Venezuela, Miguel Lara G. pone en blanco y negro el desastre que los ciudadanos viven a diario. “ El servicio eléctrico se ha convertido en una calamidad social, apuntalado por una única empresa denominada Corpoelec de carácter socialista que sustenta un modelo de gestión centralista, autoritario, estatizado, politizado, burocrático, desprofesionalizado, sin gerencia idónea, inmerso en irregularidades administrativas e insostenible económica y financieramente”.

Lara señala que la capacidad instalada es casi el triple de la demanda, pero que el 80% de la generación térmica no está operativa. Además, las torres de transmisión están en mal estado y colapsando. Por aumento de tomas ilegales y falta de mantenimiento las pérdidas no técnicas pasan del 40% de la energía generada . Se cobra menos del 70% de lo que se factura. Para resolver el problema se requiere un cambio político. El distinguido experto no se limita al diagnóstico, sino que realiza propuestas para la recuperación del sector.

Ojalá nuestros políticos y ciudadanos en general lean estos trabajos

Como (había) en botica: Milada Harakova fue una checa valiente. Enfrentó a los nazis y fue torturada y encarcelada. También a los comunistas. Volvió a ser torturada y fue ahorcada después de un juicio forjado. Cuando regresó la democracia fue reivindicada y la fiscal Ludmila Brozová fue encarcelada. El ministro Jan Massaryk resultaba incómodo para los comunistas checos. Apareció muerto debajo de la ventana del baño de ministerio. Los camaradas dijeron que fue suicidio. Después se comprobó que fue asesinato. Algo muy parecido al caso de Albán. Felicitaciones a nuestra gran pianista y compositora Gabriela Montero, galardonada con el Premio Internacional Beethoven para los derechos humanos, la paz, la libertad, la reducción de la pobreza y la inclusión. Nos alegra la libertad de Saleh y rechazamos su destierro ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Trillonarios de la revolución comunista por Miguel Henrique Otero – Impacto CNA – 6 Octubre 2018

Trillonarios de la revolución comunista

«En ninguna otra economía la brecha entre ricos y pobres ha alcanzado desproporciones semejantes a la de Venezuela. No hay país, donde una banda de delincuentes haya diseñado y ejecutado un saqueo tan ilimitado a sus bienes y riquezas, con el apoyo de una parte de los poderes públicos y el concurso activo del alto mando militar de las Fuerzas Armadas».

En marzo de 2016 ocurrió un hecho que ha resultado de gran significación para la sociedad rumana: fue abierto al público el palacio de 14.000 metros cuadrados, donde el dictador comunista Nicolae Ceaucescu y su esposa Elena, vivieron por 26 años. Ubicado en Bucarest, tiene, entre otras menudencias, 80 habitaciones, una sala de cine, un baño de 90 metros cuadrados para uso exclusivo de la pareja, pisos de mármol, plazas, jardines interiores, lámparas y alfombras que, en la opinión de los expertos, superan por su calidad y por su valor, a las del Palacio de Golestán, en el casco histórico de Teherán.

Un caso muy destacado entre los dictadores comunistas, es el de Mao: llegó a disponer de 52 mansiones distribuidas en la geografía de China. Uno de las características que destaca en la mayoría, es el tamaño de sus habitaciones, donde podían encontrarse varias camas y sofás. Cada mansión contaba con su respectiva red de concubinas, con las que Mao pasaba las tardes. También era común que las invitara a disfrutar de un lujo que estaba prohibido para el resto de los chinos: ver películas norteamericanas, en las salas de cine que eran habituales en estos palacetes siempre custodiados.

La casa de veraneo -una dacha- que Stalin ordenó construir en un bosque de Georgia, frente al lago Ritsa, en 1947, contaba con una sala de billar, una inmensa biblioteca, pisos de madera, alfombras y paredes cubiertas de lujosas cortinas, así como edificios anexos donde vivían y montaban guardia, más de trescientos funcionarios que se ocupaban de su seguridad. Como esta, Stalin tenía otras cuatro casas de veraneo. Como vivía bajo el temor de ser asesinado, no informaba nunca a cuál de ellas viajaría. Las cinco dachas tenían en común, dificultades de acceso, extremas medidas de seguridad y la imposibilidad de llegar a ellas si no se conocía la geografía de los lugares donde habían sido construidas.

Estos tres ejemplos no son excepcionales: en la historia del comunismo ha sido característico que los dictadores y los miembros del partido y el gobierno se enriquezcan, lleven vidas de reyezuelos y escenifiquen sus fantasías, tal como ocurre con los narcotraficantes. Si se piensa bien, que Evo Morales haya ordenado construir un enorme museo en homenaje a sí mismo, recuerda las fantasías de Pablo Escobar volcadas en su finca «La mayoría», ahora convertida en un parque temático. Fidel Castro es otro caso emblemático: la isla Cayo Piedra, donde vivía a menudo, era el lugar para una vida de whisky y champán, langostas, corderos asados, piscina, jacuzzi, casa de huéspedes, chefs, mayordomos, guardaespaldas, vinos de mil dólares por botella y el famoso yate Aquarama II, donde organizaba fiestas interminables con los capitostes de su dictadura.

En todos los casos -en los que habría que sumar el grotesco desbordamiento de propiedades y opulencia en la corte de los Ortega en Nicaragua-, esta riqueza exacerbada, que siempre ha permeado hacia las familias y los principales jefes de esos regímenes, ha contrastado con la pobreza extendida y crónica de sus respectivos países. Se trata del modelo de fondo de las revoluciones comunistas, que se ha reproducido, de modo inexorable, desde hace más de un siglo: se convierte a las sociedades en sociedades de hambre, para que el pequeño grupo que detenta el poder, mantenga un nivel de vida de abundancia y placeres crecientes.

Pero todos estos casos aquí recordados, apenas nos sirven como referencia para describir el fenómeno de los trillonarios de la revolución bolivariana. Su utilidad es escasa, no solo con respecto al tamaño de las riquezas, sino también por las prácticas con las que se construyeron las inmensas fortunas del chavismo-madurismo. Veamos.

La operación del chavismo-madurismo consistió en un asalto masivo y organizado a un país que producía más de tres millones de barriles de petróleo al día, durante los años en que el precio oscilo entre los 120 y los 150 dólares por barril. Economistas que han debatido la cuestión, señalan que la cifra aportada por Jorge Giordani y Héctor Navarro, de 300.000 millones de dólares, debe ser todavía mayor, entre 70 y 80% superior, es decir, que lo robado supera la cifra de 500.000 millones de dólares, obtenidos a través de mecanismos como sobreprecios, compras ficticias, comisiones de porcentajes insólitos, chantajes a empresarios, contrabando de gasolina, de oro y otros metales, robo y venta de cargamentos petroleros, venta de pasaportes, pagos recibidos por la protección de terroristas en territorio venezolano y un sinfín de métodos delictivos, cuyo culmen no es otro que la asociación de civiles y militares a la actividad de narcotráfico, que ha convertido a Venezuela en el puerto de salida hacia el mundo, de droga que se produce en Perú, Ecuador y Colombia.

Esta es la realidad sobre la que cierta izquierda hace silencio -el partido Podemos, por ejemplo-, porque se han beneficiado del dispendio de los dólares petroleros. Ningún antecedente pudo anunciar que un número tan extendido de poderosos, familias, ministros, directivos de empresas estatales, militares de alto rango y muchos otros funcionarios, pudieran hacerse de fortunas cuyo rango está entre las decenas y los miles de millones de dólares. Esto hay que repetirlo una y otra vez: la más oligárquica y enriquecida casta del planeta, la más devota de monedas como el dólar y el euro, la más inescrupulosa, es la de los trillonarios del chavismo y del madurismo.

Y como si aplicara el principio de lo inversamente proporcional, en ninguna otra parte del mundo el empobrecimiento, en dos décadas, ha sido tan acelerado y extremo. En ninguna otra economía la brecha entre ricos y pobres ha alcanzado desproporciones semejantes. No hay país, donde una banda de delincuentes haya diseñado y ejecutado un saqueo tan ilimitado a sus bienes y riquezas, con el apoyo de una parte de los poderes públicos y el concurso activo del alto mando militar de las Fuerzas Armadas.

 

Petro: “Levántate y anda” por José Toro Hardy – Twiter – 16 de Octubre 2018

dTAO0vr1_400x400.jpgPretendiendo quizá emular al Redentor, el mandatario le ordena al Petro: _“Levántate y anda”_. Pero a diferencia de Lázaro, el Petro no reacciona y permanece como un cadáver insepulto. En economía no existen los milagros.

Le recomendaría al gobernante leer aquella famosa obra de Antoine de Saint- Exupéry: “El Principito”. Allí hay profundas lecciones de sabiduría y de filosofía política escritas en forma de cuento para niños. Eso facilita su comprensión.

En particular le aconsejo leer el Capítulo X donde El Principito visita un asteroide cuyo Rey le aconseja: _“Si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”_.

Aquel monarca sabio comprendía que no era prudente dar órdenes irracionales que minaran su autoridad. Si ordenaba al sol ponerse al mediodía el astro no le obedecería. En cambio si daba la misma orden a las 7 pm el sol de inmediato cumpliría sus instrucciones: _“La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables”_.

No es razonable pensar que el Petro pueda tener éxito sencillamente porque contraviene todo lo que la razón y la economía nos enseñan al respecto y lo que la experiencia muestra en relación con las criptomonedas. No reúne sus características.

La base de cualquier criptomoneda es la confianza; mal puede generar confianza un instrumento emitido por un gobierno caracterizado por la más frenética indisciplina fiscal que ha dado al traste con el valor del bolívar y generado la mayor hiperinflación del mundo.

Por ello el gobierno pretende que puede remplazar el elemento confianza con el respaldo imaginario de reservas de petróleo en un campo de la Faja del Orinoco o con reservas de oro y otros minerales. Olvida el régimen que con ello viola expresas disposiciones de la Constitución:

_Artículo 12. “Los yacimientos mineros y de hidrocarburos … pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles”_. No pueden ser dados en garantía.

Esas son algunas de las razones por las cuales la Asamblea Nacional dictaminó la ilegalidad del Petro, al considerar que no es más que un título de deuda pública disfrazado y no avalado por una Ley de Crédito Público. Adicionalmente el gobierno de los EEUU también lo sancionó, lo que liquida sus posibilidades en los mercados internacionales.

En su empeño por imponer a toda costa el Petro, el gobernante pareciera añorar el poder del Kublai Khan -primer emperador chino de la dinastía Yuan y nieto de Gengis Khan- quien impuso en China por primera vez el uso obligatorio del papel moneda (Fiat) que los propios chinos habían inventado en el Siglo VIII. Ante la reticencia de sus súbditos en aceptar aquellos billetes que venían respaldados con el sello del emperador, la única forma de imponer su uso fue cortarles la cabeza a quienes los rechazasen.

La revolución acude a otros mecanismos de presión algo menos drásticos pero que buscan ser coercitivos. Por ejemplo, dice que las líneas aéreas internacionales tendrán que pagar la gasolina en Petros, que se utilizará como forma de pago para el petróleo o que se aplicará para remunerar a los empleados públicos o pagar servicios al Estado e incluso la obtención de pasaportes.

Después de haber destruido el signo monetario venezolano -el Bolívar- el régimen pretende substituirlo. Con esto incurre en otra violación de nuestra Carta Magna que taxativamente señala:

_Artículo 318: “La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el Bolívar”_

Lo cierto es que a la fuerza no lograrán su objetivo. El Petro no volará. No sirve para enfrentar la hiperinflación. Nunca se generalizará su uso para poder cumplir con las tres funciones características de una moneda: a) como medio de pago; b) como depósito de valor y c) como unidad de cuenta o de cambio.

Existe la percepción generalizada de que el interés de imponerlo es para poder lavar dinero producto de la corrupción y la droga o para burlar sanciones de los EEUU. Repito, los mercados no creen en milagros y no es fácil cortarle la cabeza a los súbditos que no acepten el Petro.

Mal, Borrell, muy mal por Luis Ventoso – ABC – 16 de Octubre 2018

Una vez más, asistimos a la insoportable doble moral ideológica

Luis Ventoso

Lastimoso Borrell, abogando por tender puentes de diálogo con un sátrapa que machaca a diario los derechos humanos y que solo ha traído pobreza, miedo y muerte a su país. Se nos apolilla el mito del ministro ponderado, aunque en realidad ya se había hecho astillas días atrás, cuando el supuesto paladín de la lucha contra el nacionalismo declaró que Cataluña es una nación y abogó por la libertad de los golpistas. El club Catamañanas del Correcto Credo se va quedando sin butacas para tanto socio.

 

Venezuela: ¿Un Punto Muerto? por Michael Penfold – ProDaVinci – 14 de Octubre 2018

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En Venezuela, comienza a asentarse con mucha fuerza una idea un tanto fatalista que promulga abiertamente, que debido a la magnitud del colapso económico y social así como al recrudecimiento de la violencia política, no hay nada que hacer en el plano nacional: la tragedia no tiene final. Esta paradoja ha llevado a algunos a pensar que, precisamente cómo en el plano doméstico todos los caminos están cerrados, la única esperanza para Venezuela radica exclusivamente en la esfera internacional. La comunidad internacional se convierte así en la última palanca para el cambio. La lucha se traslada de Caracas a Bogotá, Madrid, Bruselas, Nueva York o Washington.

El resultado de esta apuesta es un tanto curiosa: mientras más sucede afuera menos acontece adentro.

Ciertamente, las probabilidades de cambio en materia política no son explicadas exclusivamente por el desempeño económico y social de un país, pero tampoco son completamente inmunes a ella. Estadísticamente, una estrepitosa caída del ingreso per-capita como la que ha vivido Venezuela durante los últimos cinco años, implicaría para cualquier tipo de régimen político, incluso uno de carácter autoritario, un movimiento en alguna dirección.  Es por ello que actualmente la única pregunta relevante para el caso venezolano es la siguiente: ¿por qué Maduro ha logrado resistir el mayor colapso económico y social que haya experimentado cualquier país occidental sin haber vivido una guerra civil?

Una primera respuesta a esta interrogante está relacionada a la naturaleza del sistema.  Los regímenes hegemónicos autoritarios, como el que padece Venezuela, caracterizado por un férreo control de las instituciones electorales y judiciales, y que además tiene la capacidad de controlar directamente tanto el uso de la represión militar como paraestatal, logran transformarse en sistemas mucho más resistentes al sufrimiento económico y social y por lo tanto pueden esquivar con mayor facilidad un potencial desenlace político. Los autoritarismos de nuevo cuño, que son muy diferentes a las tradicionales dictaduras militares que padeció América Latina en el siglo pasado, parecieran tener acceso a más y mejores recursos para aferrarse al poder aún en tiempos económicamente turbulentos. Rusia, Nicaragua y Turquía son buenos ejemplos de las características de este tipo de sistemas que logran inmunizarse frente a las presiones sociales. Es indudable que algo de este tipo ocurre en Venezuela y que permite responder la interrogante; sin embargo, ninguno de estos casos ha tenido un manejo tan incompetente de la economía y tampoco ninguno ha padecido un colapso económico y social de las magnitudes que hemos experimentado.

Otra razón también puede ser que estos regímenes políticos, indistintamente de su condición autoritaria, no cambian sólo porque comiencen a ser percibidos nacional e internacionalmente como ilegítimos sino porque dejan de enfrentar alternativas. Mucho del esfuerzo actual de la oposición venezolana para modificar la situación política está orientada exclusivamente a la denuncia internacional para borrar cualquier viso de legitimidad del gobierno. Restar legitimidad es necesario (nadie duda que más presión puede ser mejor) pero tampoco pareciera terminar siendo suficiente si no se articula una opción creíble para el cambio en el plano doméstico. El movimiento en ambas dimensiones, tanto internacional como nacional, requiere estar bien articulado. Y la alternativa debe ser localmente creíble para que aquellas fuerzas que dentro del chavismo pueden llegar a temer cualquier salida –pero de cuyo comportamiento depende la posibilidad de transformar esa realidad efectivamente- acepten comenzar a transitar la incertidumbre del cambio.

En el caso venezolano, la oposición optó irracionalmente -aún frente a una ola de ilegalización de los partidos políticos y de una feroz escalada de la represión política por parte del gobierno-, por fragmentarse y como consecuencia de ello a reducir su credibilidad.  La perfecta excusa para justificar la división interna de la oposición han sido los debates fútiles en torno al uso del voto, la negociación política y la protesta social como mecanismos de lucha. Como consecuencia de tan absurda discusión, una oposición dividida ha sido incapaz de movilizar electoralmente a una población desesperada y tampoco es capaz de escalar la protesta social para desestabilizar el sistema. Es triste por obvio: ninguna estrategia opositora puede ser eficaz sin unidad. Y desde que la unidad dejó de operar esto es lo que la población ha aprendido:  sin un acuerdo funcional lo único que se activa es la desesperanza.

Es cierto que existen múltiples otras razones por las cuales en el caso venezolano se mantiene intacto el cambio político: el petróleo, la escala de la corrupción, el uso tecnológico para inducir el control social de la población, el cambio demográfico ocasionado por la diáspora, la intensidad de la represión, el exilio y las limitaciones gubernamentales para comunicar los mensajes políticos. Todos estos factores son verdaderos: ¿pero hay evidencias que en el plano doméstico todo está perdido? ¿Es cierto el supuesto que nada está pasando y que nada va a pasar en Venezuela? ¿Es verdad que Caracas es un factor irrelevante en la ecuación del cambio político del país?

El análisis de la realidad venezolana, que hoy muchos niegan, y que han pasado a sustituirla por el factor internacional, luce más bien fértil. Tres indicios diferentes, que ya han germinado, colocan al país frente a una verdadera encrucijada. Y dada las características de esos acontecimientos, lo que comienza a lucir incierto no es la opacidad que circunda a los diferentes acontecimientos, sino las consecuencias de cualquier alternativa para que todos los actores relevantes (chavistas, militares y opositores), de los cuales depende un quiebre o una posible apertura del sistema, comiencen a explorar seriamente sus opciones.

La primera evidencia dura de que algo está pasando son las mismas fisuras y rupturas dentro del chavismo. Primero Ortega, posteriormente Ramírez, luego Rodríguez Torres y ahora Jaua. La magnitud de esas fricciones poseen cada una de ellas una escala diferente y el sustrato que las motiva también varía de un caso a otro. Las fisuras también son cada vez más notables aunque son mucho menos transparentes en el mundo castrense. ¿Acaso cualquier proceso de transición no supone este tipo de fracturas en la coalición oficialista? ¿Quién las aprovecha?

La segunda evidencia tiene que ver con la ausencia de un mandato constitucional. Maduro no logró su objetivo de extender con el evento electoral del 20M su legitimación de origen para un nuevo periodo presidencial. Esa elección no obtuvo reconocimiento internacional y tampoco fue reconocido por el único grupo de oposición que decidió participar. La abstención fue históricamente la más alta registrada para cualquier comicio presidencial. De modo que en la medida que se acerca el final de su primer periodo, la presión política interna se incrementa pues lo que le resta de legitimidad de origen se va a terminar de evaporar. Maduro puede quedarse, quién lo duda, pero con un ropaje totalmente distinto. Es por ello que el alto gobierno avanza subrepticiamente con la idea de un referéndum constitucional, con la posibilidad de una relegitimación de todos los poderes públicos, pues el oficialismo sabe que lo que enfrenta constitucionalmente no es una restricción imaginaria. Tampoco es casual que en el seno del PSUV se debata incluir en la propuesta constitucional algunas nuevas provisiones relacionadas a reducir el periodo presidencial e incluso de eliminar la reelección. Estos movimientos hacen pensar que hay conciencia en ese mismo alto gobierno, que los riesgos que Maduro decida quedarse en el poder sin resolver este asunto son demasiado grandes. ¿Cómo aprovechar políticamente estas presiones internas?

Finalmente, está el tema económico y petrolero. El abierto fracaso de los recientes anuncios económicos vinculados a la reconversión monetaria, la incapacidad de frenar la escalada hiperinflacionaria y la imposibilidad de frenar el declive de la producción petrolera hacen ver al interior de la coalición oficialista que sin financiamiento externo, sin participación activa del sector privado y sin remover las sanciones económicas internacionales es imposible estabilizar la economía. Pero lo que es cada vez más evidente en el chavismo, es que cualquier esfuerzo por resolver los desequilibrios macroeconómicos y detener el deslave petrolero, pasa por reinstitucionalizar la Asamblea Nacional. Y sin el apoyo del poder legislativo, es imposible reestructurar ni refinanciar la deuda, acceder a recursos internacionales, pasar reformas para levantar la producción nacional y mucho menos abrir con cierta formalidad jurídica el sector petrolero. Y por si fuera poco, los chinos tampoco salieron al rescate financiero. Y no lo hicieron pues saben que sin la Asamblea Nacional no existe ninguna posibilidad de generar gobernabilidad ni estabilidad económica en Venezuela. ¿Cómo apalancar esta fortaleza de la oposición en un proceso de cambio político que no necesariamente va a poder controlar directamente? ¿Cómo convertir a la Asamblea Nacional en el centro de este proceso?

La crudeza de los eventos nacionales van a ir marcando en las próximas semanas los tiempos políticos del país. Es cierto que Maduro, contra todos los pronósticos, ha logrado aferrarse al poder y probablemente siga subsistiendo; pero desde la colina en donde se encuentra, también le es difícil permanecer de forma indefinida. Resistir es una cosa pero gobernar es un asunto muy distinto. La inercia que experimenta una nación en fuga puede permitirle al gobierno mantener la situación actual; pero las rendijas que se vienen abriendo hacen ver que los cimientos son débiles, sobre todo aquellas ranuras que las mismas presiones internas vienen destapando. Es obvio que el gobierno empieza a barajear sus alternativas: ¿Relegitimación de todos los poderes públicos para poder lanzar a Maduro? ¿Sucesión o transición roja?

Ante este panorama, es inexorable que el gobierno trate de mover nuevamente el tablero.

Estados Unidos anticipa la jugada y acepta que el Senador Corker por iniciativa propia venga a Venezuela a través del Grupo de Bostón. No es cualquier visita. Es el tercer hombre en línea de la política exterior norteamericana, aun cuando es un actor que siendo muy influyente en Washington, está de salida debido a que decidió no reelegirse y tampoco es cercano a Trump. En efecto, tanto Trump como Corker parecieran tener visiones muy diferentes sobre las salidas para Venezuela. A pesar de estas discrepancias, Corker representa institucionalmente a un Congreso norteamericano que tiene una política exterior hacia Venezuela -que contrario a los que especulan algunos-, representa una posición compartida tanto por los miembros del partido republicano como demócrata. Y Corker vino a hacer lo que ningún otro oficial norteamericano puede hacer: a pulsar directamente a Maduro para ver de primera mano qué está pensando. Y apenas regresó a los Estados Unidos transmitió públicamente su conclusión: el gobierno venezolano está evaluando algunas opciones que hace cuatro meses atrás hubiese rechazado de plano.

Y los europeos también husmean algo en el ambiente caraqueño. Y la representante de la política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, intenta con el apoyo de Francia, España y Portugal comenzar a explorar, de forma muy incipiente, nuevas posibilidades de mediación y esta vez sin Zapatero. Sin embargo, los europeos saben que para vencer la incredulidad de los venezolanos, y también del resto de la comunidad internacional, cualquier salida negociada para que sea aceptable debe estar precedida por concesiones verdaderamente sustantivas. Ni el inicio ni la culminación de la negociación pueden servir para avalar o firmar una “pax continuista” que no impliquen restaurar tanto el orden democrático como constitucional. Y una parte de la oposición se reacomoda y la otra observa incómoda desde el exilio.

¿Pero puede haber una negociación seria sin unidad? ¿Puede haber una negociación accionable sin que todos los actores del chavismo estén abordo?

¿Estamos realmente en un punto muerto?

Fernando y Lorent: Uno al vacío, el otro al destierro por Ramón Peña – La Patilla – 15 de Octubre 2018

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Fernando Albán, joven concejal, quizás más recordado por su altruismo y su solidaridad cristiana que por su militancia política, se suma a esas muertes que obligan a la dictadura a prestidigitar con torpe inventiva. Los funcionarios, en el compromiso de explicar la muerte violenta de un ciudadano bajo custodia de un organismo de seguridad del Estado, hacen el ridículo en sus contradicciones, notablemente, el Fiscal General, cuyas declaraciones burlan principios elementales del Derecho y de la ciencia forense. Hay un salto al vacío pero no es el voluntario atribuido a Fernando, es el salto a la impunidad, a ese vacío de justicia que ha cebado a este régimen en muerte y prisión de la disidencia. Sin rendición de cuenta alguna, hasta el presente.

Lorent Saleh, desterrado, al apenas pisar tierra madrileña exclamó con voz entrecortada: “¡Hoy después de cuatro años pude ver el amanecer!”. Una emocionada revelación de haber vivido reducido a esa sombra inalterable, que sirve de habitat a quienes son secuestrados por la dictadura en recintos como esa mazmorra explícitamente bautizada La Tumba. Al despotismo no le basta violar el derecho a la libertad de opositores como Lorent; su protocolo de odio prescribe también negar el cielo, el sol, el aire respirable.

Imaginamos que Oscar Wilde, si en lugar de purgar pena en rigurosa prision de la era Victoriana, hubiese caído en manos del Sebin, nunca habría podido escribir en su hermosa Balada de la Cárcel de Reading aquello de “…ese toldo azul que los presos llaman cielo y cada nube que pasa con sus velas de plata…”

La vileza de un régimen sombrío no puede ofrecer más que sombras, dentro o fuera de las cárceles. ¿Cuándo encontraremos, como clamaba el poeta alicantino Miguel Hernández desde su prisión, ese ”rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida…”?

Ellos prometieron el hombre nuevo, el fiscal nuevo, el ministro nuevo, ¿y qué trajeron? por Juan Carlos Zapata – Konzapata – 11 de Octubre 2018

Ellos prometieron la justicia. Y prometieron la transparencia. Y prometieron la imparcialidad. Y prometieron un modelo basado en el humanismo. En el perdón. En la paz. En el amor. En la reconciliación.
Hugo Chávez hizo todo lo contrario de lo que prometió / Foto: Ciudadmerida.info
Hugo Chávez hizo todo lo contrario de lo que prometió / Foto: Ciudadmerida.info

Aquel que llegó al poder, y los llevó a todos al poder, prometió, en consecuencia, casi que la justicia divina para todos. Un país sin violencia. En el que se respetarían los derechos humanos. Donde ya no cabrían la tortura, ni la represión, ni la persecución. Porque, dijo él y repitieron ellos, se acercaba el tiempo nuevo de la democracia verdadera; no aquella del pasado, secuestrada, apuntaron, por los partidos, por los caudillos, por los líderes que habían traicionado al pueblo. Eso dijo y ellos lo repitieron. Lo vocearon en mítines. Lo vociferaron en cadenas nacionales. Lo gritaron por megáfonos. Lo escribieron en panfletos que repartieron por los campos y las ciudades.

Y dijeron que ese tiempo nuevo traería al hombre nuevo. Al policía nuevo. Al ministro nuevo. Al fiscal nuevo. Al mandatario nuevo. Que no ofenderían. Que no insultarían. Que no matarían. Pues escrito está, recordaron, que no matarás, no robarás, no mentirás, no odiarás, no levantarás la mano contra tu prójimo, no lo empujarás, no lo atropellarás, no lo expulsarás, no lo ahogarás, no lo lanzarás al vacío.

Y él se declaró seguidor de un profeta de la paz, y ellos de otros santos varones, pero ellos y él trajeron a los violentos del otro lado de la frontera, a los que practicaban el arte de la vacuna, del secuestro, la extorsión y la muerte.

Y él se declaró seguidor de un profeta de la paz, y ellos de otros santos varones, pero ellos y él trajeron a los violentos del otro lado de la frontera, a los que practicaban el arte de la vacuna, del secuestro, la extorsión y la muerte.

Y él machacaba el discurso de la vida, del planeta de la vida, de la tierra de la vida y para la vida, del aire y el agua para la vida, y él y ellos hundieron las manos en la tierra, escarbaron la tierra, removieron la tierra, destruyeron la tierra buscando el oro y las piedras y los minerales de la vergüenza.

Y juraron que la dicha sería suprema, y alcanzaría para todos en una patria nueva, una patria bonita, sin pobres, sin niños de la calle, sin hambre, sin pestes, sin ancianos desamparados y sin mujeres tristes. Hablaron de una patria plena de riquezas en el país más rico del mundo, una patria soberana sin factores externos en el timón de mando.Hablaron de una patria donde cabrían todos / Foto: Sputnik

Y hablaron de una república de ciudadanos conviviendo sin odios, sin rencores, sin divisiones. Una república orgullosa. Formada. Educada. Sin presos políticos. Sin hombres ni mujeres en el exilio. Una república libre, diferente a aquellas que expulsan en éxodo a los que en ellas viven.

Y dijeron que el tiempo sería eterno. Más allá del tiempo. Más allá del sol. Más allá de los planetas. Con un líder eterno. Libre de las corrupciones. Como ellos, impolutos. Abiertos al juicio público. Al escrutinio popular. Viviendo entre la gente. Dejándose ver y tocar. Queridos y amados. Hacedores del bien. Constructores de una nación potencia. Ejemplo para el mundo. Modelo para el mundo. Por el canto a la paz. A la vida. Al amor. Donde no habría espacio para la guerra, ni las armas, ni las bombas lacrimógenas, ni las protestas, ni las calumnias, ni el humo envenenado. Prometieron el reino. Prometieron un mar de felicidad. Prometieron un valle verde de mieles y leches habitado por hombres libres, sin cárceles, sin barrotes, sin dolores, sin motivos para el suicidio. Ningún suicidio.

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