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A Maduro lo alcanzó el cerco financiero sin un plan para evadirlo por José Manuel Rotondaro – KonZapata – 18 de Febrero 2019

Como reza el proverbio, guerra avisada no mata soldado. Por eso, lo que más sorprende de la reacción del equipo de Nicolás Maduro a las sanciones financieras de Estados Unidos y otros países es que aparentemente han sido sorprendidos por la severidad de las mismas.
A Maduro le fallan los asesores / Foto: nicolasmaduro.org
A Maduro le fallan los asesores / Foto: nicolasmaduro.org

Si, como sostienen algunos, el ‘bloqueo financiero’ arrancó desde 2013 con el deterioro en las calificaciones de riesgo que las agencias especializadas adjudican a la deuda externa venezolana (soberana y de PDVSA), uno supondría que luego de 6 años tendrían todo preparado para la pérdida total de acceso a los mercados financieros del “enemigo”.

Y no me estoy refiriendo a iniciativas como el ‘Petro’, instrumento que aún carece de una utilidad real, a lo interno o a lo externo.

Más bien me refiero al establecimiento de mecanismos que le permitan a Maduro recibir pagos por las exportaciones de petróleo y cancelar las importaciones que son vitales para su supervivencia y la de su equipo, su gobierno.

Asesores expertos en el tema no le faltan a Maduro. Los principales serían los iraníes quienes pese a 4 décadas de bloqueo por parte de los Estados Unidos,han logrado mantener un flujo de ingresos en divisas lo suficiente para evitar un estrangulamiento financiero como el que pareciera estar viviendo Venezuela.

Por el lado de las compras, los cubanos tienen aún más tiempo evadiendo el embargo con esquemas de triangulación altamente flexibles, jugando a una especie de gato y ratón con las autoridades norteamericanas.

Y por último están los jerarcas de la dinastía Kim, ávidos compradores de bienes y productos de lujo para el monarca norcoreano del momento.

Acciones preventivas

De igual manera, la creación del Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden) tuvo entre sus motivaciones ocultas el desviar una porción de las reservas internacionales del BCV hacia activos que carecían de los requisitos que la Ley exige para las colocaciones del BCV. En sus inicios el Fonden comenzó a invertir en activos diferentes y en plazas financieras no tradicionales. Pero lo que pretendía ser un fondo soberano independiente del banco central, terminó convirtiéndose en una piñata saqueada por sus administradores o despilfarrados sus recursos en malas jugadas financieras, como por ejemplo la compra de notas promisorias de Lehman Brothers unos meses antes de su colapso en 2008.

Por supuesto han habido preparaciones. El Banco Central de Venezuela hace más de 10 años redujo sustancialmente los saldos que mantenía directamente en instituciones financieras norteamericanas así como la tenencia directa de deuda del Tesoro de los Estados Unidos, y pasó a canalizar las inversiones de las reservas internacionales a través del Banco Internacional de Pagos de Basilea, especie de banco central de los bancos centrales. Pero esta previsión sirve de poco con las reservas líquidas en mínimos históricos.

Sorprendentemente, el BCV no mostró la misma diligencia diversificando la custodia del oro monetario con la antelación suficiente y ahora se encuentra a la merced de una decisión de su contraparte británico.

De igual manera, la creación del Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden) tuvo entre sus motivaciones ocultas el desviar una porción de las reservas internacionales del BCV hacia activos que carecían de los requisitos que la Ley exige para las colocaciones del BCV. En sus inicios el Fonden comenzó a invertir en activos diferentes y en plazas financieras no tradicionales. Pero lo que pretendía ser un fondo soberano independiente del banco central, terminó convirtiéndose en una piñata saqueada por sus administradores o despilfarrados sus recursos en malas jugadas financieras, como por ejemplo la compra de notas promisorias de Lehman Brothers unos meses antes de su colapso en 2008.

Las alternativas

¿Qué puede hacer el gobierno de Maduro con las medidas en vigencia? Pese a los múltiples vaticinios cuando la crisis financiera internacional de 2008-2009, el dólar de los Estados Unidos continúa siendo la moneda de mayor uso en las transacciones internacionales. Ni siquiera el euro ha podido erosionar significativamente el dominio del dólar en la economía global.

El ejemplo más claro es el fracaso, hasta los momentos, de concretar una iniciativa francesa para crear un mecanismo de transferencias basadas en euros que no toque instituciones o mercados en Estados Unidos. Esta propuesta busca proporcionar a Irán un mecanismo para permitir que las empresas europeas que entraron a ese país luego del levantamiento de las sanciones de la ONU puedan seguir enviando y recibiendo pagos de Irán sin temor a sanciones por los EE.UU.

Pero incluso si ese mecanismo estuviese funcionando, poco le serviría a Maduro dado que una parte significativa de los gobiernos de la eurozona han reconocido a Juan Guaidó como presidente legítimo, y presumiblemente podrían establecer sanciones financieras contra el gobierno de Maduro.

Las otras dos monedas con cierto grado de uso internacional, el yen japonés y la libra esterlina tampoco lucen como soluciones para Maduro, la primera por lo estrecho del ámbito de su uso y la segunda por el alineamiento del gobierno de Theresa May con las acciones de Washington.

Las monedas de los gobiernos ‘amigos’, China, Rusia o Turquía, tienen un uso muy limitado y, en el caso del rublo, las instituciones financieras rusa están sujetas a sanciones por países europeos y EE.UU.

Los riesgos de la estrategia cubana

Una posibilidad, que no debe descartarse que haya sido implementada, es copiar la estrategia cubana de crear empresas en países periféricos a los Estados Unidos, con accionistas desligados aparentemente del sector oficial cubano. Esto le ha permitido a La Habana por un lado adquirir productos que sólo ofrecen empresas en los Estados Unidos y vender el níquel extraído en la isla.

Pero en ambos casos el volumen de transacciones es tan bajo que pasan fácilmente por debajo del radar de la oficina de control de sanciones de los EE.UU. (OFAC) También han tenido un desarrollo gradual, creando relaciones estables con los bancos de los países donde están esas empresas, facilitando la opacidad del propósito real de las empresas.

Pero este modelo presenta un riesgo significativo: puede ocurrir que el testaferro que aparece como accionista o el administrador con poder ilimitado decida apropiarse de los fondos que recibe la empresa. A pesar que se han conocido algunos pocos de este tipo de fraude, los mecanismos a la disposición del régimen cubano para asegurar represalias a quienes actúen de esta manera han evitado que sean comunes. También debe influir la solidez política del régimen de La Habana y la convicción ideológica de los elegidos para desempeñarse en esas funciones.

Pero en el caso de Venezuela, la tentación a apropiarse de las empresas o sus recursos en un entorno de fin de régimen como el que se respira hoy en Venezuela, debe afectar la efectividad del modelo de empresas pantalla.

Eventualmente el gobierno de Maduro encontrará una forma de adquirir los bienes que necesita para su supervivencia, armas y los insumos para producir gasolina, a cambio de la entrega de crudo y oro. La pregunta es si lo hará a tiempo antes de que haya una reacción entre quienes lo mantienen en el poder.

¿Qué está en juego para Iván Duque y Colombia en la presión contra Maduro? por Zenaida Amador – ALnavío – 18 de Febrero 2019

Colombia es clave en el entramado mundial que se teje ante la crisis venezolana. Pero el tono de su participación en el proceso subió la semana pasada con la reunión entre Iván Duque y Donald Trump. Ahora no sólo es el puente para el ingreso de la ayuda humanitaria internacional a Venezuela, sino que se perfila como el escenario para que EEUU exhiba su poderío militar al redoblar el cerco sobre el régimen de Nicolás Maduro. Son tiempos de decisiones históricas.
El tono de Duque contra Maduro sube tras la reunión con Trump / Foto: @IvanDuque
El tono de Duque contra Maduro sube tras la reunión con Trump / Foto: @IvanDuque

1- El vecino incómodo

Iván Duque, que en junio cumple el primer año como presidente, ha tenido que lidiar con lo mismo que todo mandatario: los problemas propios de un país, la resistencia a las estrategias para manejar la economía, los típicos juegos políticos internos, y la herencia del proceso de paz con la guerrilla tras más de 50 años de lucha armada. Esto ya es suficiente para hacer cuesta arriba cualquier gestión gubernamental, pero además a Duque le ha tocado convivir con el vecino incómodo que es Venezuela en el paso al autoritarismo del gobierno de Nicolás Maduro.

La crisis multifactorial venezolana lo afecta, hace ruido en la ciudadanía, entorpece los planes y, lo más grave, constituye un riesgo elevado para la estabilidad de Colombia. De allí que, más allá de la cercanía geográfica e histórica que obliga a Colombia a tener un rol activo frente a Venezuela, el gobierno de Duque se ha visto en la necesidad de actuar frontalmente para contener las implicaciones que el régimen de Maduro trae para su país.

La explosión ocurrida en Bogotá a mediados de enero con autoría del ELN ha permitido una cohesión de los colombianos y es precisamente de allí de donde ha podido asirse Duque para lanzar una línea dura y contundente contra la guerrilla y el régimen de Maduro

En los últimos seis años se ha experimentado una contracción de 86% en la actividad comercial con Venezuela. Eso pesa, pero no es lo más grave.

Al cierre de 2018 Colombia registró 1.174.743 venezolanos en su territorio, con todo lo que en general implica un fenómeno de esta naturaleza, pero especialmente en términos de gastos y de estrategias de seguridad para manejar el flujo constante de personas que, en las más recientes oleadas, llegan sin recursos ni documentos, y con problemas nutricionales y de salud que repercuten en las localidades donde se asientan. Esto ha golpeado con fuerza al gobierno de Duque, pero tampoco es lo peor.

El problema de fondo es la vocación antidemocrática del régimen de Nicolás Maduro y la actitud permisiva frente a los grupos irregulares, las redes de tráfico de drogas y de armas, entre otras prácticas ilícitas que usan el territorio venezolano como centro de operaciones y paso hacia otras naciones. Aunque los funcionarios de Maduro descartan estas actividades, hay múltiples indicios que muestran lo contrario.

Esta situación está en el radar de Washington. De allí el cerco que, de manera progresiva, ha venido tendiendo EEUU sobre figuras clave del chavismo vinculadas a estas actividades.

2- La estabilidad en riesgo

La presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Venezuela es un tema del que todos hablan. Más recientemente se ha denunciado su participación en el proceso ilegal y abrasivo de explotación y extracción de minerales valiosos del sur de Venezuela. Una actividad que el propio régimen de Maduro ha estimulado para evadir las sanciones y el cerco internacional.

“Colombia se ha ofrecido y seguirá ofreciendo su territorio para la llegada de ayuda humanitaria. Impedir su acceso es un crimen de lesa humanidad por parte del dictador Nicolás Maduro”, señaló Duque

“No sólo la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) está en el negocio del oro, también llegó el grupo terrorista Hezbolá que controla sus propias minas”, ha denunciado el diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, Américo de Grazia.

La red de extracción, de la que no hay registros ni controles de ningún tipo, termina generando unos recursos a los que es difícil seguirles el paso, pero todo apunta a que sirven de motor financiero para todos los grupos involucrados, fortaleciéndolos y permitiéndoles reacomodarse para seguir adelante con sus prácticas de crimen organizado.

La actitud de los grupos irregulares ante el proceso de paz en Colombia -que Juan Manuel Santos le legó a Duque-, más los recientes hechos terroristas, como la explosión ocurrida en Bogotá a mediados de enero con autoría del ELN, han permitido una cohesión de los colombianos y es precisamente de allí de donde ha podido asirse Duque para lanzar una línea dura y contundente contra la guerrilla y el régimen de Maduro.

Dentro de Colombia la estrategia ha tenido un rédito positivo para Duque en términos de aceptación popular y de capital político, mientras que en el plano externo le ha dado protagonismo entre los gobiernos de la región.La presencia del ELN en Venezuela es un factor de inestabilidad / Flickr: Silvia Andrea Moreno

3- Alianza estratégica

Colombia se muestra internacionalmente como un aliado estratégico de EEUU en Suramérica, algo que se fortaleció en la medida en que el país pudo resistir al paso de la expansión socialista que tiñó de rojo el mapa de la región gracias al financiamiento de Venezuela durante la bonanza petrolera.

No en vano Colombia alcanzó el grado de socio global de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, lo que le permite contribuir en las operaciones y misiones de la OTAN.

En esta alianza con EEUU, Colombia ha liderado acciones para cercar al régimen venezolano, es uno de los países que impulsó una causa contra Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional e hizo un reconocimiento inmediato a Juan Guaidócomo presidente interino de Venezuela.

Además, es el principal puente para el ingreso de la ayuda humanitaria internacional al territorio venezolano pese a la férrea oposición de Maduro, quien ha desplegado sus fuerzas militares en varios puntos fronterizos para mostrar su determinación de impedir el paso de alimentos y medicinas.

“Colombia se ha ofrecido y seguirá ofreciendo su territorio para la llegada de ayuda humanitaria. Impedir su acceso es un crimen de lesa humanidad por parte del dictador Nicolás Maduro”, señaló Duque.

4- La intervención militar

Pero de manifestar su oposición a Maduro a ser parte de una acción de intervención externa sobre Venezuela hay un trecho. Sin embargo, en la reunión que sostuvo Duque esta semana con Donald Trump en Washington hubo señalamientos que elevan la exposición de Colombia de cara a una eventual acción militar estadounidense.

“Nuestros militares (estadounidenses y colombianos) están muy concentrados y trabajando juntos, vamos a ver cómo funciona”, aseguró Trump, quien al ser interrogado sobre la posibilidad de movilizar 5.000 tropas a Colombia se limitó a responder “ya veremos”

“Nuestros militares (estadounidenses y colombianos) están muy concentrados y trabajando juntos, vamos a ver cómo funciona”, aseguró Trump, quien al ser interrogado por la prensa sobre la posibilidad de movilizar 5.000 tropas a Colombia se limitó a responder “ya veremos”, aunque explicó que “siempre” tiene un plan B, C y D en caso de que Maduro se resista a abandonar el poder.

La intervención militar a Venezuela es una parte del discurso de presión de EEUU sobre Maduro, que para muchos es una opción todavía lejana, pero que sí está sobre la mesa. Incluso Juan Guaidó, al ser consultado al respecto, dijo que este “es un tema obviamente muy polémico, pero haciendo uso de nuestra soberanía, el ejercicio de nuestras competencias, haremos lo necesario”.

Duque se apresuró a aclarar que no hay intenciones de una intervención militar, “lo que hay es un gran movimiento global por la liberación de Venezuela, lo que hay es un gran deseo de llevar ayuda humanitaria para que tantas personas que están padeciendo todos esos horrores de la dictadura y que están sufriendo hambre puedan salir de esa tragedia”. Según dijo, “Maduro siempre ha tratado de crear el fantasma de intervención militar para ganar legitimidad”.

Pero si la tensión sigue creciendo y finalmente el entramado global hace que EEUU decida mover sus fichas a Colombia le tocará asumir una posición teniendo claro el estigma que significa haber facilitado cualquier acción militar contra el Gobierno de otro país. La trascendencia histórica de los hechos que se suceden hoy es difícil de calibrar y no puede ser desestimado el precio que esto puede tener en la política que a futuro se ejecutará en el hemisferio.

Padre Luis Ugalde: “Como llovido del cielo nos cayó Juan Guaidó” – TalCual – 19 de Febrero 2019


El padre Luis Ugalde, exrector de la UCAB, también destacó las cualidades de Juan Guaidó para llevar adelante la transición en Venezuela


“El mejor servicio que pueden hacerle el Gobierno y los militares al país es decidir hacer lo más rápido la transición (…) cada día que pasa mueren miles“, dijo el padre Luis Ugalde, exrector de la Universidad Católica Andrés Bello.

En entrevista concedida el martes 19 de febrero al programa de Román Losinski en el circuito radial Éxitos, Ugalde también destacó las cualidades de Juan Guaidó para llevar adelante la transición.

“Como llovido del cielo nos cayó Juan Guaidó, pero nos cayó porque no es improvisado, lo conocí cuando era estudiante. Hemos tenido la persona y la unidad que el país estaba reclamando”. dijo.

Ugalde subrayó la necesidad de celebrar “elecciones libres”.

“Somos conscientes de que en Venezuela no hay democracia y se viola la Constitución constantemente. Tenemos que tener la decisión de recuperar la democracia y eso pasa por tener elecciones libres“. dijo.

Consideró que la respuesta del Papa Francisco a la petición de Nicolás Maduro de apoyar el diálogo fue clara.

“El Papa le respondió -a Maduro- esa carta y le dijo: ‘mire no es posible un nuevo diálogo porque las promesas en los diálogos anteriores no se han cumplido, han sido una burla”, señaló.

Oxímoron: Transición con chavismo por Luis Manuel Aguana – Blog TIC’s y Derechos Humanos – 17 de Febrero 2019

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Demasiadas señales para ser ignoradas. El chavismo abierto y encubierto desea regresar en sus múltiples facetas al gobierno usando la transición, con la ayuda de la oposición oficial. No, no se asombren. No es una actitud de apartheid político la que estoy tratando de aplicar aquí. Es solo la advertencia de quien siendo un observador externo advierte que no se puede componer un país utilizando quienes fueron los responsables directos de su destrucción. No existe tal cosa como “chavismo democrático”. Eso conceptualmente es un oxímoron, que de acuerdo al RAE significa: “1. m. Ret. Combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en un silencio atronador.

Sin embargo, la oposición oficial, que es como he llamado en esta tribuna a todos aquellos factores políticos que aun se empeñan en hacer oposición bailando pegados con la dictadura, por aquello de que en Venezuela “no podrá existir” una transición sin el gobierno, insisten en tratar de colearnos el chavismo –la tesis de los enclaves autoritarios de Henry Ramos Allup- en la fase “Gobierno de Transición” de la famosa trilogía “Cese de la Usurpación-Gobierno de Transición-Elecciones Libres”. Desde aquí responsablemente les advierto: la mejor manera de comprarse un fracaso seguro durante la transición de Juan Guaidó es meter al chavismo en cualquier fase del proceso. Y tengo la agria impresión de que eso no es gratis. El chavismo ha amasado tanto dinero que bien se pueden comprar no solo un puesto en lo que viene sino el Gobierno de Transición completo si se lo proponen. Y no es solo un decir…

Y la plataforma política que están usando se las proporcionó la MUD en su relanzamiento opositor, con el nombre de Frente Amplio (tan amplio que incluye al chavismo) Venezuela Libre en marzo de 2018, con los dos actos realizados en el Aula Magna de la UCV donde buscando desesperadamente la reconexión con el país, se bañaron de “sociedad” civil coleando al chavismo light en la fiesta de relanzamiento (ver Dos actos, un mismo propósito: el relanzamiento de la MUD, en http://ticsddhh.blogspot.com/2018/03/dos-actos-un-mismo-proposito-el.html).

Sin ir muy lejos e ilustrando el punto anterior, en el acto celebrado en la Sala de Conciertos de la UCV el 14 de febrero, donde diversos sindicatos pidieron al Presidente Encargado Juan Guaidó instalar una “mesa tripartita” para el rescate de las escalas salariales y mejorar las condiciones laborales (ver noticia en http://efectococuyo.com/principales/trabajadores-piden-mesa-tripartita-a-guaido-para-abrir-dialogo-social/) algunos representantes de los trabajadores presentados al público en ese acto forman parte activa de ese chavismo cuya voracidad destruyo a las instituciones que ahora dicen querer rescatar, como en el caso del Metro de Caracas que es un ejemplo que conozco perfectamente. Voluntad Popular como partido organiza dentro de ese Frente amplio ese evento y le entrega al chavismo, encubierto por una lucha por sacar a Maduro, la lucha sindical sin percatarse que le está poniendo la soga al cuello a futuro al Presidente Encargado, ¿qué tal? Mayor estupidez imposible.

Si ese es el ejemplo del resto de los sindicatos y trabajadores de las organizaciones presentados en ese encuentro, el gobierno de Juan Guaidó estaría operando sobre una bomba de tiempo durante la transición. Solamente con eso el Gobierno de Transición estaría montado en un caos laboral. ¿Qué le costaría a los sindicatos del chavismo desestabilizarle el gobierno a Juan Guaidó? Nada, si les dan la apertura desde ahora mismo como lo están haciendo.

Lo que debería pasar es que las autoridades que designe Juan Guaidó en cada institución sean capaces de garantizar elecciones sindicales libres al momento inmediato del “Cese de la usurpación” y que exista una legitima representación de los trabajadores en cada una de esas instituciones, cosa que ha sido imposible desde que Chávez y Maduro llegaron al poder, robándose las elecciones de los trabajadores en cada Empresa e Institución del Estado. De allí que esos sindicatos estén como están ahora. Allí lo que hay es un nido de delincuentes y ladrones que se han llevado el dinero de los trabajadores y a los que nadie le ha podido poner control. La única manera de rescatar esa paz laboral para que exista estabilidad del gobierno de transición es poner en su justa dimensión la representación de los trabajadores.

¿Cuál es ahora la estrategia de aquellos que se sienten perdidos porque el pueblo decidió expulsarlos del gobierno, dándole el respaldo masivo a Guaidó y a una transición inevitable? Infiltrar y hacer inviable lo que viene. Y lo están logrando con la pequeña ayuda de aquellos que creen que sin el chavismo no se puede gobernar. Mas les vale a Juan Guaidó y al G4 de la Asamblea Nacional recapacitar en esa decisión de macro política. El chavismo no puede estar en la transición so pena de hacer ingobernable el país y hacer regresar lo que los venezolanos les ha costado sangre en las calles. Replicaríamos en un santiamén la experiencia de Nicaragua y Daniel Ortega con cualquier representante de ese chavismo que en este momento se encuentre financieramente preparado para asaltar el poder de nuevo. Y hay unos cuantos, comenzando por Rafael Ramírez…

Un ejemplo de la instrumentación de esta política incluyente del chavismo en el Gobierno de Transición lo representa Stalin González de UNT: “Gobierno de Transición en Venezuela incluirá a chavistas y militares” (ver noticia en https://www.cubanet.org/noticias/stalin-gonzalez-gobierno-transicion-venezuela-incluira-chavistas-militares/): “Sí pensamos que el chavismo y los militares deben ser parte de ese gobierno de transición (…) Hay que darle espacio al chavismo, que no es Maduro, porque tiene que haber estabilidad política”, dijo González a la agencia británica”. Esto no es más que la doctrina de la transición de Henry Ramos Allup en acción, que incluye dejar las estructuras del régimen intactas: “…el régimen transicional significa: leyes de perdón y olvido, ley de punto final, comisiones de la verdad, reparación de victimas, procesos especiales –mediatización de la justicia- que es la justicia transicional, y soportamiento y aceptación de lo que se denominan enclaves autoritarios, que son las instituciones del antiguo régimen, para señalarlos de alguna manera, que uno se calaría en un régimen nuevo. Es decir Altos Mandos militares, Tribunal Supremo, etc., etc., etc..” (ver Ramos Allup habla sobre la “transición”, en https://youtu.be/zzudMxJGnVU, min 0:52). Que lamentable ver un joven como González ponerse la piel arrugada de un viejo, en lugar de tener ideas renovadoras y propias de alguien de su generación.

Pero lo realmente terrorífico de esta política en acción fue lo expresado por Francisco Sucre de Voluntad Popular el 12 de febrero en representación de… ¡Juan Guaidó! al momento de reunirse con el Alto Mando italiano en Roma: “Francisco Sucre, delegado enviado Roma en representación del presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó,  sostuvo este martes que el mandatario venezolano Nicolás Maduro, puede participar en unas eventuales nuevas elecciones en el país“El señor Maduro es libre de presentarse en esas elecciones, no como presidente en ejercicio sino como ex presidente de la República. Si lo postula su partido por supuesto lo aceptamos”, dijo el parlamentario durante una conferencia de prensa. “No queremos sustituir una intolerancia con otra intolerancia”, recalcó.” (ver Francisco Sucre: Maduro podría participar en unas eventuales nuevas elecciones, en http://talcualdigital.com/index.php/2019/02/12/francisco-sucre-maduro-podria-participar-en-unas-eventuales-nuevas-elecciones/). De verdad que me gustaría saber que piensa el Presidente Encargado de estas declaraciones.

¿Será que nadie le ha informado a Francisco Sucre que Maduro es convicto a pasarse 18 años y tres meses de prisión por delito de Corrupción Propia y Legitimación de Capitales, tiene doble nacionalidad y de paso esta señalado por narcotráfico por la DEA y el Vice Presidente de los Estados Unidos? (ver Pence: Investigaciones de la DEA apuntan a la narcodictadura de Maduro, en https://www.diariolasamericas.com/eeuu/pence-investigaciones-la-dea-apuntan-la-narcodictadura-maduro-n4171128). ¿Será que nadie le ha dicho a Francisco Sucre que MADURO NO ES NI FUE PRESIDENTE DE LA REPUBLICA y mucho menos ex Presidente porque las elecciones de 2013 y 2018 fueron un fraude? Maduro NO PUEDE PARTICIPAR en ninguna elección ni para concejal porque deberá estar preso para ese entonces. Los casos de González y Sucre fueron motivo de especial atención de mi amigo Antonio Sánchez García en su extraordinario artículo de hoy Tiranía, Crisis y Transición en https://www.lapatilla.com/2019/02/17/tirania-crisis-y-transicion-por-antonio-sanchez-garcia-sangarccs/ que les recomiendo ampliamente.

Entonces, las señales que nos están mandando desde la oposición oficial antes de comenzar la trilogía son muy preocupantes, e imposibles de ignorar. Si algo se debe acelerar, además del “Cese de la Usurpación” que toda Venezuela espera con ansia, es la liberación de Juan Guaidó de toda atadura partidista, como se solía hacer con los Presidentes de la democracia para que tuvieran la libertad de garantizar a todos los venezolanos un gobierno de equilibrio estable. Si Guaidó sigue prisionero de la fauna que hemos descrito, que no siga repitiendo la trilogía porque una transición con chavismo es solo un oxímoron…

Un país, dos presidentes por Tomás Straka – Nueva Sociedad – Febrero 2019

El pasado 2 de febrero se cumplieron 20 años de la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. Sin embargo, fueron pocos los que recordaron la celebración. El país convive hoy con una crisis institucional de dimensiones tan trágicas como rocambolescas. Nicolás Maduro manda desde el Palacio de Miraflores. Juan Guaidó actúa como un presidente en el exilio pero dentro del país. Venezuela tiene dos presidentes, ¿pero tiene alguna salida?

Un país, dos presidentes

El pasado 2 de febrero se cumplieron 20 años de la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. Aunque todo hubiera hecho pensar en una efeméride llena de celebraciones y recuerdos del «Comandante». Pero muy pocos repararon en ella. El chavismo arribó a su vigésimo aniversario en el poder eclipsado por la irrupción de un presidente opositor. Juan Guaidó parece encarnar una inflexión en la ya larga crisis venezolana. Un salto a otro nivel que hace aún más compleja a una situación que para propios y extraños es difícil de entender. Venezuela es hoy un país con dos presidentes, lo que profundiza la escisión de una sociedad sumida en la dicotomía y la polarización desde hace años. Venezuela cuenta con dos presidentes que actúan al mismo tiempo y en la misma ciudad. Uno, Guaidó, reconocido por un vasto segmento de la población y gran parte de la comunidad internacional. El otro, Nicolás Maduro, con el gobierno efectivo del país y sobre todo, hasta el momento, el respaldo de las Fuerzas Armadas. Un presidente que nombra embajadores que son reconocidos por otros Estados y tiene potestad sobre activos venezolanos en el exterior, pero que en Caracas no cuenta ni con un policía para su protección. Y otro al que un sector importante de la sociedad considera un usurpador –y habla explícitamente de «sacarlo del poder»- pero que sigue despachando desde el palacio de Miraflores tomando decisiones que inciden en la vida cotidiana de los venezolanos. Mientras, Guaidó es una especie de presidente en el exilio, solo que dentro de su país.

La situación puede definirse como una verdad líquida llevada al extremo o, más concretamente, como un «realismo mágico» -categoría creada por un venezolano para definir a su entorno y sociedad-. Y, sin embargo, hay algunas cosas que parecen estar quedando claras. En principio, que el régimen inaugurado en 1999 -la «Revolución Bolivariana»-, ha entrado en una fase aguda de crisis. Se ha demostrado, además, que la oposición no solo no estaba muerta como parecía hace apenas un par de meses, sino que se ha mostrado con fuerza para disputarle el poder y, al menos, arrebatarle una parte de él, por ejemplo en la representación ante el mundo y en no pocos de los activos en el exterior. Finalmente, se ha evidenciado que la crisis venezolana ya se internacionalizó, convirtiéndose en una pieza de esta Nueva Guerra Fría de la que han formado parte otras crisis, como las de Ucrania o Siria. El pulso entre Occidente, Rusia y China se ve claramente en Venezuela. Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Israel, Australia, y la mayor parte de los países de Latinoamérica reconocen a Guaidó como presidente. Rusia, mientras tanto, se muestra como una aliada de Maduro. China también lo respalda, pero con posturas bastante más tibias e incluso señales claras de querer seguir negociando con Guaidó, de ganar éste la partida.

Esta franca internacionalización del problema venezolano ha servido para su simplificación. El apoyo de Vladimir Putin a Maduro logró la rápida alineación de países como Georgia y Kosovo con Guaidó, mientras que el profundo involucramiento de Donald Trump con la búsqueda de un cambio de gobierno en Caracas ha servido para que muchos despachen el asunto como un simple caso más de intervencionismo norteamericano. Vastos sectores de la izquierda global se basan en esta única razón para convertir a Maduro en una especie de héroe antimperialista. Desdeñan otros aspectos, como por ejemplo su alianza con el imperialismo ruso aceitada con oro, petróleo y otros recursos. El dilema de escoger entre Trump y Putin es muy complejo. Tampoco se puede obviar que, en este conflicto, las riquezas naturales venezolanas y su valor geoestratégico constituyen una variable importante. Por eso es importante entender que eso no es todo lo que está en juego y que en la complejidad venezolana -en efecto muy «líquida»- hay una enorme gradación de claroscuros.

Venezuela es, en primer lugar, un verdadero problema para la región. A 20 años de iniciado el gobierno, y a doce de proclamado formalmente el socialismo, el panorama es apocalíptico. Hablamos de la economía con el peor desempeño del mundo, que alcanzó una inflación del 1.000.000 % en 2018 y ha sumado una contracción de más de -50% en cinco años (la Gran Depresión fue de un -30% y duró tres años). El sueldo mínimo es de unos 6 dólares mensuales, en tanto que la cesta básica está alrededor de trescientos dólares, según cifras de enero de 2019 del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA). Las familias sobreviven acarreando varios sueldos entre todos, con las cajas de comida que entrega el gobierno y, cada vez más, con el dinero de las remesas que les mandan sus miembros en el exterior. Pero sobreviven muy mal: no es un dato menor que solo entre 2016 y 2017 la pobreza extrema se haya disparado del 23,6% al 61%, según cifras de la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi). Entre otras consecuencias, este descalabro económico y social ha creado la peor crisis migratoria en tiempos de paz de la región, con más de tres millones de venezolanos que han salido al exterior, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Esto significa un 10% de la población, proporción que ya es comparable con las de las naciones sumergidas en conflictos como Colombia, que heredó de sus décadas de violencia más de siete millones de desplazados, o Siria con sus once millones de migrantes.

Por otra parte, Maduro ha hecho bastante para que los países democráticos pongan en cuestión su legitimidad. Una sucesión de decisiones desde el 2013 fueron abonando el camino que lo condujo a la situación actual. En 2012, cuando un Chávez ya enfermo de cáncer se lanzó a su última campaña electoral, los resultados de la cadena de estatizaciones y férreos controles a la economía empezaban a hacerse sentir. La caída de la producción se había compensado con el boom petrolero de 2004-2008, que le reportó a Venezuela alrededor de un billón de dólares. Pero tan pronto los precios bajaron, la situación económica comenzó a empeorar. Por eso, aunque Chávez triunfó sobre Henrique Capriles Radonski por más de diez puntos, en realidad se trataba de un notorio declive con respecto a los treinta puntos de diferencia que había obtenido en 2006. Así, sin el carisma de Chávez y con una situación económica cada vez peor, Maduro -el escogido por Chávez en su última aparición en público- apenas derrotó a Capriles Radonski en 2013 por un 1%, aún muy debatido. Era obvio que pronto se cruzarían las líneas entre chavismo y oposición. Y eso ocurrió en las elecciones parlamentarias de 2015.

El intento de 2014 de derrocar a Maduro con protestas callejeras conocido como «La Salida», terminó en un fracaso con cuarenta y tres muertos y el encarcelamiento del líder opositor Leopoldo López. Pero la represión provocó un daño importante en la reputación del gobierno. La campaña #S.O.S.Venezuela consiguió apoyos de personajes como Madonna y Cher. Después de eso, la oposición redirigió su estrategia a la ruta electoral, con un resultado espectacular: con el 56% de los votos, consiguió la mayoría calificada del parlamento en las elecciones parlamentarias de 2015. La primera respuesta del gobierno fue suprimir en los hechos a la Asamblea Nacional a través de treinta sentencias en las que el Tribunal Supremo de Justicia invalidaba una a una sus disposiciones. Finalmente, en marzo de 2017, le quitó en la práctica la capacidad legislativa a la Asamblea, asumiéndola para sí. La respuesta fueron los cien días de protestas y los disturbios, una de las rebeliones cívicas más largas de la historia.

En medio de la crisis institucional y política, Maduro convocó elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente, que no fueron reconocidas como legítimas por los opositores -que no participaron en las elecciones- ni por varios países, entre ellos muchos de la Unión Europea y Estados Unidos. De hecho, en agosto de 2017 se formó el Grupo de Lima, con el objetivo de luchar por el retorno de una democracia efectiva en Venezuela. Sin embrago, las protestas terminaron disolviéndose, en parte por inconsistencias y divisiones de la dirigencia opositora. Así, un Maduro cada vez más seguro fue a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 con buena parte de los partidos y políticos de oposición inhabilitados –aunque no proscritos−, muchos dirigentes en el exterior y algunos presos. Por eso cuando fue proclamado ganador, ni Estados Unidos, ni la Unión Europea ni catorce países latinoamericanos reconocieron la legitimidad de los comicios. Para ellos, el 10 de enero de 2019 culminaba su gobierno legítimo.

Según la Constitución venezolana, en el caso de faltas absolutas del presidente de la república, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir interinamente el cargo hasta tanto se realicen elecciones. Fue eso lo que alegó Guaidó, un joven y casi desconocido diputado, cuando asumió la presidencia del Parlamento en enero de 2019. Los exilios y las prisiones de los otros grandes líderes de su partido, el socialdemócrata Voluntad Popular (VP) de Leopoldo López, hicieron que la responsabilidad recayera en él. Aunque la estrategia no se debe solo a él ni a su partido, ha sabido desempeñar el papel. En una gran concentración, el 23 de enero -fecha en la que se conmemora el fin de la dictadura militar de 1958- decidió asumir las funciones de la presidencia. Rápidamente reconocido por Estados Unidos y buena parte de América Latina, a la que se le han unido Europa, Canadá y otros países, la situación ha dado un viraje de muchos grados. Es un nuevo round en la inacabable crisis venezolana, cuyo desenlace es difícil de prever. Con todo, no deja de ser revelador el hecho de que, a 20 años de iniciada la Revolución Bolivariana, la noticia sea que un opositor llegue a la presidencia. Una de las dos que actúan hoy en el escindido y atribulado país.

Seis Dólares por José Guerra – Diario 2001 – 17 de Febrero 2019

download.jpgEl salario mínimo en Venezuela es seis dólares, el más bajo del planeta tierra. Para poner esto en contexto es conveniente citar los precios de algunos bienes que conforman la canasta alimentaria en Venezuela expresados en dólares. Un kilogramo de carne cuesta 4 dólares, un kilogramo de queso blanco se adquiere con seis dólares, un kilogramo de arroz vale un dólar, entre otros bienes. Es cierto que la gasolina es gratis y la electricidad literalmente no tiene precio, pero aun así, este salario básico es ridículamente bajo. Tal vez por esos subsidios tan absurdos es que el salario es ínfimo. Pero lo que refleja con mayor claridad la depauperación en que viven los venezolanos es lo siguiente: en 1977 un estudiante de la UCV recibía una beca de Bs 600 mensuales, lo que equivalía a US$ 140, que en dólares actuales, cuarenta y dos años después son al menos US$ 2.500 mensuales. Eso no lo recibe ningún becario en ninguna parte del mundo, salvo en Qatar o en Emiratos Árabes.

El proceso de ruina en Venezuela cuya expresión son esos salarios de hambre, afecta a toda la Administración Pública, así un médico especialista tras más de veinte años de estudios apenas gana US$ 12, un General de la FAN su remuneración integral no pasa de US$ 50 mensuales para citar dos casos emblemáticos. Es claro que trabajar en el sector público en Venezuela se ha convertido en una labor de apostolado. Pero no todos pueden ser apóstoles y por tanto se generan incentivos para la corrupción. Es fácil apreciar funcionarios civiles y militares que con el salario que devengan jamás pueden justificar el modo de vida que llevan. Por ejemplo, no creo que pueda ser justificable que muchos integrantes de la espuria Asamblea Nacional Constituyente, tengan un vehículo cuyo precio excede los US$ 60.000, sin que se conozcan sus bienes de fortuna y muchos de ellos fueron militares golpistas que si llegaron a coronel fue mucho, y que nunca han tenido un trabajo formal o que puedan tener una formación que lo acredite para comprar un automóvil o camioneta por ese precio.

Ese salario de seis dólares mensuales es la expresión de un estado de catástrofe social que sufre el pueblo venezolano y que hace que más del 80% de los hogares viva en situación de pobreza. Obviamente de ello son responsables las devaluaciones sucesivas del bolívar y el cuadro de alta inflación e hiperinflación que sufre Venezuela. De esta manera, para volver a tener un salario decente primero debe producirse un cambio político que desplace a este régimen nefasto y al mismo tiempo avanzar en la aplicación de un programa económico que acabe con la hiperinflación y que propicie un crecimiento acelerado y sostenido de la economía.

Panorama venezolano desde Cuba por Carlos Alberto Montaner – Gentiuno – 17 de Febrero 2019

Raúl Castro y Diaz Canel foto 2

El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (o sea, Raúl Castro) está muy preocupado. Ha hecho publicar en Granma, su tribuna, una “Declaración del Gobierno Revolucionario” con el objeto de “detener la aventura militar imperialista contra Venezuela”.

Los operadores políticos cubanos radicados en Venezuela saben (y así se lo han hecho saber a La Habana) que Nicolás Maduro está liquidado sin remedio. No tienen forma de salvarlo. Juan Guaidó tuvo el respaldo del 87% de los venezolanos, pero, según las encuestas, en los últimos días aumentó más de 3 puntos. Ya exhibe el 90.08 % frente al 3.75% satisfecho con Maduro.

Guaidó buena imagen
Por la otra punta, 51 de las mayores y más acreditadas democracias del planeta reconocen a Guaidó. Asimismo, es el gobernante legítimo de acuerdo con la Constitución del país, mientras la Asamblea Nacional, la única institución oficial del país internacionalmente aceptada, lo ha convertido en “presidente interino”.

La hipótesis que todos manejan (incluido el régimen cubano) es que el 23 de febrero, o antes, cuando lleven la ayuda humanitaria a los venezolanos, el mínimo respaldo que posee Maduro se desmoronará.

En ese punto, la dictadura cubana podrá darle a su colonia la orden de utilizar la violencia, pero Estados Unidos, Brasil, Colombia y otras naciones libres latinoamericanas entrarán en combate junto los demócratas venezolanos e impedirán rápidamente un triunfo de los golpistas de Maduro. Esto acabaría con la infraestructura de las FARC, el ELN y los islamistas.

Ya navega cerca de Venezuela una escuadra estadounidense que incluye un portaviones, mientras en Cartagena fondean decenas de buques de guerra y varios submarinos. Al fin y al cabo, es imprescindible ponerle fin al éxodo de los venezolanos hacia Colombia y Brasil, y eso no se logrará mientras Maduro mantenga el poder secuestrado y la hiperinflación destroce la economía del país.

Raúl Castro no sabe qué hacer. Resistir inútilmente le parece una sangrienta idiotez, pero la vorágine acaso lo arrastre, como le sucedió a Cuba en Granada en 1983. Los rusos no pueden darle protección real a Maduro. Se limitarán a declaraciones retóricas que serán utilizadas por los camaradas de todos los países para reclutar pacifistas ingenuos o acanallados agitando el fantasma de una guerra mundial.

USA China y Rusia
No habrá tal conflicto. El acuerdo tácito entre Moscú y Washington es que “los rusos” actúan en Ucrania o en el Cáucaso y “los americanos” en su inmediata zona de influencia, es decir, en Venezuela y América Latina. A los chinos lo único que les interesa es cobrar los 65.000 millones de dólares adelantados al inútil de Maduro y asegurarse el suministro de materias primas. Si lo logran con Guaidó, excelente. Para pagar y vender cualquiera es bueno.

Ahí no terminan las cuitas de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. El 24 de febrero adoptarán una nueva Constitución mediante un referéndum señalado para ese día. La consulta electoral ya ha sido totalmente deslegitimada por Transparencia Electoral, una institución dirigida por el politólogo argentino Leandro Querido, y por los opositores –entre otros– Rosa María Payá, José Daniel Ferrer y Guillermo Toledo.

Todos, pese a carecer del menor acceso a los medios de comunicación, les han pedido a los cubanos que voten NO a una Constitución que consagra el partido único y posee unos candados legales que hacen imposible modificar ese régimen absurdo. El “aparato” castrista, por su parte, mediante un sistema triple de sondeos constantes, ha logrado saber que una parte sustancial de los cubanos se dispone a votar NO, y la respuesta ha sido brutal: palo y tentetieso.

¿Cómo han conseguido burlar a los cancerberos propagandísticos del régimen? Por algo que, en su momento, señaló Yoani Sánchez: porque la revolución digital es casi imposible de detener, incluso en Cuba. Basta un simple teléfono “inteligente” para que penetren mil mensajes, Facebook, Twitter, Instagram y el resto de las herramientas que sirven para acallar la propaganda de los regímenes totalitarios. Y basta un simple error para que caigan los muros y surjan las “primaveras” liberadoras sin que nadie sepa cómo y sin que nadie sepa cuándo.

Es posible que el fin de la tiranía venezolana afecte a Nicaragua a Bolivia y a Cuba. 

Raúl Castro Evo Morales y Ortega
Esos son los restos del Socialismo del Siglo XXI. ¿Se inmolarán Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel defendiendo la causa perdida de Nicolás Maduro? El último párrafo del análisis-advertencia publicado en Granma asegura que lo harán. Yo los creía más inteligentes.






Mi General sea varon II por Cnel. (Ej) Rubén Dario Bustillos Rávago – Impacto CNA – 12 de Febrero 2019

“… le sugiero recordarle a su jefe, alias “El Usurpador”, lo que el 23 de enero de 1958, le aconsejó el general Llovera Páez al general Pérez Jiménez, antes de tomar el avión, identificado como “La vaca Sagrada”, para huir hacia la República Dominicana: “Marcos, mejor nos vamos compadre, pues te recuerdo que pescuezo no retoña

¿Como es eso de que Ud. nos llama de nuevo al servicio militar para defender la patria? Pero si Ud. Mismo, no hace mucho, montado en un tanque de guerra ruso, uniformado de gala con todas las condecoraciones como sinónimo de su bravura, y parado al frente de sus tropas civiles y militares. ¿Se acuerda?, le reiteraba a su Comandante en Jefe, una vez más, que estaban listos, completos, para confrontar al Imperio, por la Patria, el Socialismo y hasta la muerte misma, y de paso nos señalaba al resto de los que no estábamos allí, como los enemigos de la patria.

La primera pregunta que me viene a la mente, mi general, es: ¿Es Ud. un narcotraficante, terrorista, corrupto, violador de los derechos humanos de los venezolanos? ¿Si la respuesta es negativa, entonces porque los protege en vez de cumplir con su obligación de combatirlos? A menos que Ud. sea integrante del “Cartel de los Soles”, y como Pablo Escobar Gaviria, quiera morir con las botas puestas.

Ud. tiene el valor de llamarnos a servirles de escudos humanos para cubrirle su retirada hacia el paraíso en donde su familia y el dinero robado esperan para disfrutar sin temor el producto del saqueo de las arcas públicas y el narcotráfico.

Le voy a decir una cosa, mi general, no voy a caer en su trampa, mientras Ud. se monta en su avión y se va lejos o cuando suenen los primeros tiros Ud. se rinde. Son algunos de sus Oficiales fanatizados, si acaso le obedecen, quienes, con sus famélicas tropas morirán inútilmente por su comandante en jefe.

Se acuerda Ud. mi general, la última parte de aquel juramento que los soldados hacemos de defender la Patria y sus instituciones, hasta perder la vida: “… si no, que Dios y la Patria os demande”. Ud. mi general, juro en vano, así que asuma su responsabilidad.

Hace algunos años que luché en contra de los invasores cubanos que pretendieron quitarnos el país para robarnos nuestras riquezas naturales y cuando los expulsamos, salí con mi banderita de siete estrellas a celebrar haber ganado la guerra.

En esta oportunidad también estoy anotado a ganador, mi General, así que cuéntame entre sus enemigos pues estoy del lado de los buenos. De tal manera que le aconsejo, que cuando mis aliados lo derroten, que tenga un poco de dignidad; cumpla con la última palabra del eslogan que tanto repitió: Patria, Socialismo o MUERTE. Pues La Patria la perdimos hace 20 años cuando Ud. se la entregó a los cubanos y el Socialismo solo nos trajo miseria y ruina al pueblo venezolano, de manera que me permito reiterarle, mi General, que si acaso no va cumplir su palabra de inmolarse por su revolución y su comandante supremo, por lo menos haga honor a su jerarquía y sea varón, como lo hicieron los oficiales generales japoneses al final de la II Guerra Mundial, hágase el harakiri, pues los pueblos no perdonan una traición y Ud. no va a ser la excepción.

Para concluir, le sugiero recordarle a su jefe, alias “El Usurpador”, lo que el 23 de enero de 1958, le aconsejó el general Llovera Páez al general Pérez Jiménez, antes de tomar el avión, identificado como “La vaca Sagrada”, para huir hacia la República Dominicana: “Marcos, mejor nos vamos compadre, pues te recuerdo que pescuezo no retoña”.

Por mi parte, mi General, no tenga la menor duda de que, saldré a celebrar la victoria por la que tanto he esperado, esta vez con varias banderitas, una tricolor y las mismas siete estrellas de mi patria, y otras con la de los colores que identifican a nuestros aliados democráticos, que, en solo 3 días, espero yo, nos ayudarán a conseguir la libertad que, por culpa suya, no pudimos lograr en 20 largos años.

 

Nicolás Maduro en su laberinto por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 17 de Febrero 2019

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El extraordinario éxito de la concentración, convocada por la oposición democrática, para conmemorar los doscientos cinco años de la Batalla de la Victoria y el Día de la Juventud, el optimismo mostrado por Juan Guaidó en sus palabras al ratificar, con coraje, que la ayuda humanitaria entraría a nuestro territorio el próximo 23 de febrero y que Nicolás Maduro abandonaría el poder, en el menor tiempo posible, obliga a pensar que existe un plan perfectamente diseñado que definiría, en poco tiempo, el destino de Venezuela. Por supuesto, no lo conozco. De todas maneras, creo de interés discutir el desarrollo que han tenido últimamente los posibles escenarios que he planteado, a fin de poder determinar la influencia que cada uno pueda tener en la solución del grave enfrentamiento existente entre el madurismo que controla, aparentemente, los factores de poder a nivel nacional, y una oposición democrática que ha logrado consolidar el apoyo de las grandes mayorías nacionales y un sólido respaldo internacional. Ellos son: la negociación, la salida militar y la intervención militar multilateral. Lamentablemente, la testarudez de Maduro, al no querer aceptar la convocatoria a elecciones generales, amenaza con conducir a Venezuela, indefectiblemente, a un período de violencia de consecuencias impredecibles.

La negociación pareciera no tener mayores posibilidades de éxito. Nicolás Maduro siempre buscó utilizarla, aviesamente, con el único propósito de ganar tiempo y engañar a la comunidad nacional e internacional, aferrándose a propuestas, imposibles de aceptar por la oposición democrática, con el consecuente fracaso de todos los intentos de diálogo. El papa Francisco, respaldado por la Conferencia Episcopal, evidencia esa conducta engañosa, con absoluta claridad, en su última carta en respuesta a una misiva enviada por Nicolás Maduro, mediante la cual le pedía su apoyo para unas nuevas negociaciones. Esta actitud fraudulenta del régimen, ha traído por consecuencia la radicalización de las posiciones políticas, en rechazo a esta forma de solución que hubiera conducido, pacíficamente, a unas elecciones democráticas, justas y equitativas, como solución de la tragedia venezolana. Ante el temor cierto de que puedan surgir hechos de violencia, un sector de la oposición planteó recientemente la realización de un referendo consultivo para que “el soberano” defina si se debe ir o no a elecciones generales. También se ha discutido la posibilidad de constituir un gobierno de unidad nacional entre el madurismo y la oposición democrática. Ambas opciones han sido mayoritariamente rechazadas por la opinión pública.

La salida militar se ha transformado en la alternativa de solución que busca y desea la mayoría de los actores internacionales que tiene intereses vitales en la solución del grave problema venezolano. La razón es muy sencilla. Fracasada la negociación, es la alternativa de más bajo costo para Venezuela y la región. Además, la Fuerza Armada Nacional, históricamente, ha sido un factor fundamental en la solución de las grandes crisis políticas. Justamente, ese es el llamado que nuestro pueblo le hace a los cuadros militares para que colaboren en impulsar un cambio político respaldando el llamado a elecciones generales. También, mis compañeros de armas, deben entender que el destino de nuestra Institución se encuentra en un grave riesgo. A propósito de esta realidad ha circulado un video que muestra a Diosdado Cabello en un mitin organizado por él en la Escuela de Aviación Militar, en el cual los jóvenes cadetes y del PSUV entonan cantos político partidistas y dan vivas a Nicolás Maduro. Ese ejemplo muestra la conducta amoral y cómplice de los altos mandos de estos veinte años, que han realizado todos los esfuerzos para convertir a la Fuerza Armada Nacional en un cuerpo de milicias al servicio de un partido político, olvidando que nuestra organización es una Institución del Estado y no de un gobierno o persona en particular. Afortunadamente, ese esfuerzo ha resultado infructuoso. La prueba está representada por la gran cantidad de profesionales militares detenidos y torturados por oponerse a ese atentado contra el profesionalismo y la institucionalidad.

Los venezolanos se preguntan, angustiados como se encuentran, qué puede estar ocurriendo en el seno de la Fuerza Armada Nacional. Para mí mismo es difícil saberlo. Lo que sí sabemos es que Hugo Chávez dedicó gran parte de su vida profesional y política a la destrucción de los valores y principios tradicionales de la Institución Armada, para controlarla y ponerla al servicio de sus más oscuros intereses. Sin embargo, a pesar de haber obtenido algunos logros, ese esfuerzo no rindió los frutos esperados. Simplemente, no es posible borrar en veinte años, los valores y la forma de pensar arraigados en el profesional militar por más de un siglo. Se ha impuesto la tradición sobre las nuevas ideas. Además, el rotundo fracaso de la gestión de Nicolás Maduro, con su nefasto modelo económico y político planteado, es rechazado por los propios cuadros militares. El único aspecto en el cual se le puede reconocer un éxito importante al régimen chavista-madurista es en el de la conformación de una organización de inteligencia para la represión, que no estratégica ni de combate, para controlar la vida privada de los cuadros militares y sus familiares que les permite ejercer el amedrentamiento y la represión, en particular para aquellos sospechosos de disentir del régimen. Sin embargo, este es un aspecto que se ha debilitado considerablemente, gracias a los efectos de la inmensa crisis nacional, por lo cual creo que, en determinadas circunstancias, importantes sectores de la Fuerza Armada Nacional podrían reaccionar en contra del régimen madurista.

La intervención militar multilateral, se presenta, en este momento, como el escenario más probable. Es curioso, nadie quiere que ocurra porque todos entienden la tragedia que significaría para nuestro pueblo, para Venezuela y para la región, pero la terquedad de Nicolás Maduro y los intereses de la mafia que saqueó a nuestra Patria posiblemente obligarán, en un tiempo relativamente corto, a que la alianza militar constituida por los Estados Unidos, Brasil , Colombia, la mayoría de los países de América y de Europa se decidan a ejercer su fuerza política, económica y militar a fin de quebrar la voluntad de lucha de la debilitada dictadura madurista. Sus supuestos aliados, Rusia y China, actuarán de manera diferente. Rusia amenazará los intereses norteamericanos en el Asia y en Europa buscando obtener beneficios geopolíticos sin intervenir activamente en las acciones militares. China actuará de una manera mucho más discreta. Es posible que emita algunas declaraciones criticando la intervención, pero sus intereses económicos en el mercado norteamericano y en el de un futuro gobierno democrático impedirán cualquier respaldo al régimen madurista. Cuba, se retirará con rapidez de Venezuela. Bolivia y Nicaragua se limitarán a dar altisonantes declaraciones.

¿Y después de que se vayan? por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 16 de Febrero 2019

Adolfo P. Salgueiro

Desde hace semanas no se habla de otra cosa que no sea primero el tema de la encargaduría de Guaidó y ahora el asunto del ingreso de la ayuda humanitaria con los distintos escenarios en que tal evento pueda ocurrir.

Se ha aprobado ya por la Asamblea Nacional una ley que promueve la protección y recuperación de activos de la República con vista a su restitución a las arcas del Estado y/o las víctimas de las expoliaciones. En esta misma semana se han designado juntas administradoras para Pdvsa en su casa matriz y Citgo que opera en Estados Unidos y se ha anunciado que la representación venezolana en Washington (reconocida en la persona del designado Carlos Vecchio) pronto podrá hacer uso de los fondos a nombre de la embajada por cuanto Estados Unidos ha reconocido a Guaidó como legítimo presidente. Por ello se respira un aire de optimismo basado en la creencia de que poco a poco, en un plazo corto o mediano, nuestra Venezuela irá saliendo del pozo en el que está sumida. En estas líneas se aspira a llamar a la realidad cruda, exenta de lo que los gringos denominan “wishfull thinking” y que nosotros decimos “creer en pajaritos preñados”. Este mismo mes acaba de anunciarse una sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya negando la pretensión Estados Unidos de tomar posesión y repartir entre los perjudicados aquellos fondos norteamericanos que fueron incautados por la revolución de Khomeini cuando llegó al poder en 1979.

Lo primero que se hace notar es que todos los temas hasta aquí señalados se refieren exclusivamente al campo del reconocimiento político, o sea, de la cosa pública. Nada se dice del campo de los compromisos del área privada que poco o nada tienen que ver con las soluciones que se puedan convenir en el ámbito de lo público: deuda externa, default, presión de tenedores legítimos de obligaciones válidamente contraídas, sentencias ya definitivamente firmes de tribunales extranjeros cuya jurisdicción fue reconocida por la República, litigios pendientes en marcha, laudos arbitrales definitivamente firmes que condenan a la República a pagos que rondan los 7.000 millones de dólares, embargos dictados por tribunales competentes que afectan activos de la República cuya liberación no es de la competencia ni de quienes aún permanecen usurpando Miraflores ni de quienes legítimamente (pero sin fuerza ejecutiva aún) ejercen la legítima representación de la República. Además, hay que tomar nota de que algunos de los principales acreedores (además de los públicos, que se negocian por otro canal) son empresas privadas de Rusia y China cuyos gobiernos aún mantienen el reconocimiento a Maduro, al que consideran legítimo. No son poca cosa.

No tenemos precisión numérica, pero se manejan cifras totales de 160.000 millones de dólares de los cuales una proporción importante difícil de cuantificar aún escapa al ámbito de la negociación pública. Estos compromisos habrá que afrontarlos.

La forma de salirse de esa suerte es la declaración lisa, llana y sin reservas del “default”, o sea, la cesación de pagos en todos los ámbitos. La primera consecuencia sería el impago de los bonos Pdvsa 2020 cuya garantía colateral es 50,1% de las acciones de Citgo con la inmediata pérdida de control de la empresa y la consecuente suspensión de los flujos de caja que son los que mantienen vivo al régimen actual y seguirían siendo la sangre que alimente al gobierno de transición hasta tanto se acomoden las cargas.

Es por esas razones que se recomienda a quienes en la actualidad están asumiendo las riendas del Estado que designen un equipo de especialistas (no de amigos políticos) que asuman la tarea de revisar y cuantificar todas las obligaciones pendientes tanto del Estado como del sector privado, toda vez que todo plan de pago que se convenga tendrá que recurrir a las reservas casi nulas que hoy tiene el Banco Central y las pocas o muchas que pueda acumular en un futuro que bien pudieran ser embargadas en su camino hacia Venezuela.

Vale la pena recordar el lamentable ejemplo que en circunstancias más o menos similares dio Argentina en 2002 cuando anunció al mundo que dejaba de pagar su deuda externa. El resultado fue la exclusión del país del circuito financiero mundial con consecuencias dramáticas para su población que –a diferencia de Venezuela– nunca dejó de comer. Posteriormente, en 2005 y 2010, el entonces presidente Kirchner, con actitud de guapo de barrio, creyó que había conseguido “reestructurar” parte de la deuda aprobando leyes que aspiraban a dictar las condiciones que –a juro– debían aceptar los acreedores. Consecuencia: Argentina siguió cual paria del circuito financiero con apenas un respiro que le dio Chávez con la chequera revolucionaria que para entonces parecía inagotable.

Final del cuento: Macri asume la jefatura del Estado en 2015 con una Argentina cercada financieramente por todas partes, hasta con su buque escuela de la Armada que había estado embargado en un puerto en Ghana por deudas, los “fondos buitres” de inversionistas sin corazón logrando sentencias y embargos en Nueva York, etc. Resultado: en menos de seis meses tuvo que bajar la cabeza, comerse el tradicionalmente crecido orgullo argentino y convenir el pago a todo el mundo. Solo a partir de allí Argentina consiguió –más o menos– levantar cabeza hasta hoy día, cuando enfrenta nuevos desafíos.

Ahora, paciente lector sabatino, convendrá usted en reconocer que el problema, sin duda, empieza por lograr el cambio de gobierno, pero no es allí que termina sino apenas que arranca la titánica tarea de “desfacer el entuerto”, tal como lo aconsejaba el mítico Don Quijote a su escudero Sancho Panza.

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