elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos en la Categoría: Opinión

Qué Hacer después del 9D – Editorial Venezolanos Siempre – 14 de Diciembre 2018

5ccd1-venezolanossiempre.png

Después del 9D necesariamente se abre un espacio a la reflexión. Muchos celebran como un éxito la elevada abstención, que se acerca al 80%. Celebran los opositores que desde hace tiempo propugnan la política de la no participación electoral, y tienen razones válidas para hacer ese llamado y celebrar. Celebran los integrantes del Frente Amplio, que se han acogido a esa estrategia, suponemos que temporalmente, por no existir condiciones –alegan– para unas elecciones libres. Los que no celebran son obviamente los sectores opositores que decidieron concurrir al proceso, presentando sus candidatos, y que no se vieron favorecidos, ni con el voto, ni con la disminuida asistencia al proceso; y desde luego, tampoco tienen mucho que celebrar los movimientos vecinales que ven amenazadas sus alcaldías, por no contar con funcionarios municipales que apoyen a sus alcaldes.

Pero, ¿Hay realmente motivos para celebrar? Aun descontando la abstención tradicional en procesos electorales, que ronda el 30% desde hace 20 años; y descontando la participación de los que se han ido del país, que es también un número considerable, no cabe duda que la alta abstención del pasado domingo envío un mensaje, fuerte, sonoro, contundente, de rechazo al régimen; y eso debe celebrarse. Pero una vez que pase la celebración, comencemos con las preguntas imprudentes, siendo la básica y principal: ¿Y ahora qué sigue, que vamos a hacer? Sobre eso es que es necesario reflexionar.

No hay forma de discriminar a quiénes, de los que llamaron a abstenerse, obedeció el venezolano; pero lo que es cierto es que pareciera que se rompió un delicado cristal: el venezolano parece haber perdido la confianza en el voto, como mecanismo para dirimir las controversias democráticas, y ese es un mensaje muy negativo. Ese ciudadano que se inhibió de votar el 9D será muy difícil que regrese a las urnas, a menos que reciba de sus dirigentes –partidos y organizaciones de la sociedad civil– un claro mensaje de unidad y que vea un esfuerzo importante de organización. Unidad y organización, dos palabras, dos tareas ineludibles.

Se nos vienen encima dos importantes jornadas políticas; una, es la juramentación del ilegitimo presidente electo en los falsos comicios del 20M, comicios que como país desconocimos al igual que una importante y significativa  porción de la comunidad internacional; y dos, una eventual consulta electoral sobre una “nueva” constitución, que probablemente presentará la igualmente ilegitima Asamblea Nacional Constituyente. ¿Cómo nos presentaremos ante ambos procesos? ¿Nuevamente divididos en pedazos? ¿O estaremos en condiciones de brindar a los venezolanos y el mundo una estrategia única y coherente? Son preguntas acuciantes, que llaman a la reflexión y que no admiten demora.

Qué trajeron los aviones rusos a Venezuela por Juan Carlos Zapata – KonZapata – 12 de Diciembre 2018

La guerra ya llegó. Ya está aquí. Por ahora es verbal. De modo que Nicolás Maduro y Vladímir Putin lo han logrado. Han puesto el asunto en los titulares de la prensa mundial. Hay un foco de atención.

El Cisne Blanco hace ruido mundial / Twitter: @leal_achavez
El Cisne Blanco hace ruido mundial / Twitter: @leal_achavez

A Rusia le interesa. Al gobierno de Nicolás Maduro también. Lo decíamos. Venezuela pasa a ser una especie de base de entrenamiento para los pilotos rusos. Para los pilotos de guerra. Por esos viajes de larga distancia. Y de paso, como han dicho en el gobierno ruso, así se prueban los equipos, esos cazas llamados el Cisne Blanco. Un avión al que, según los analistas, EEUU les teme. Un caza que viene desde los tiempos de la Unión Soviética.

Habían pasado apenas horas desde la reunión en Moscú entre Maduro y Vladímir Putin y ya los aviones tenían plan de vuelo. Porque aterrizaron en Maiquetía tan pronto llegaron Maduro y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López. Todo una operación condicionada a la ayuda de Rusia. Se ve que no hacía falta firmar los nuevos acuerdos pues todo estaba acordado. El ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigu, lo decía: que esperaba que los cazas y los buques rusos siguieran tocando aeropuertos y puertos de Venezuela.

Y aterrizaron los aviones. Y Estados Unidos reaccionó. El secretario de Estado apuntó que dos gobiernos corruptos estaban malgastando el dinero de sus respectivos pueblos. Reacciona el canciller Jorge Arreaza. Y reaccionan en Moscú. El portal pro Putin, Rusia Today, señala: “Desde Rusia califican de “inapropiadas” y “poco diplomáticas” las declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, sobre el envío de los aviones estratégicos rusos Tu-160 a Venezuela. Así lo ha afirmado este martes el secretario de prensa del presidente ruso, Dmitri Peskov. “Por supuesto, esto es poco diplomático”, afirmó el secretario. “Consideramos esto como una declaración absolutamente inapropiada“, agregó. “En cuanto al derroche de fondos, no estamos de acuerdo con esto. Además, no resulta muy apropiadoque un país que podría alimentar a toda África con la mitad de su presupuesto de Defensa haga este tipo de declaraciones”, señaló el secretario de prensa de Putin. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajárova, también contestó a las críticas de Pompeo. “Tan solo fueron dos aviones y el Departamento de Estado ya está histérico” escribió en Facebook la vocera rusa, que instó a “sus colegas” del país norteamericano a “no ponerse tan nerviosos” y a “hacerse ‘grandes de nuevo’ de una vez“.

Habían pasado apenas horas desde la reunión en Moscú entre Maduro y Vladímir Putin y ya los aviones tenían plan de vuelo. Porque aterrizaron en Maiquetía tan pronto llegaron Maduro y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López. Todo una operación condicionada a la ayuda de Rusia. Se ve que no hacía falta firmar los nuevos acuerdos pues todo estaba acordado. El ministro de Defensa de Rusia lo decía: que esperaba que los cazas y los buques rusos siguieran tocando aeropuertos y puertos de Venezuela.

Putin había declarado en Moscú que apoyaría Maduro. Y se mostró en contra de cualquier solución, rechazando la injerencia extranjera. Porque de intervención e injerencia se viene hablando en los últimos tiempos como fórmula de solución para Venezuela. Ahora que se acerca el 10 de enero –fin del periodo presidencial de Maduro- vuelven a sonar los tambores en tal sentido. Y esa declaración de Putin fue lo más resaltante que logró Maduro en la vista que hizo a Moscú la semana pasada. De modo que el envío de los aviones, en este contexto, puede apreciarse como un espaldarazo a Maduro, pero también como una provocación de Rusia, y una jugada en el tablero de la geopolítica global, justo cuando el gobierno de Donald Trump no pasa por los mejores momentos con China y Rusia.

El avión “Tupolev Tu-160 «Cisne blanco» (en ruso: Туполев Ту-160 «Белый лебедь»designación OTANBlackjack​) es un bombardero pesadosupersónico de geometría variabledesarrollado por Túpolev en la Unión Soviética. Fue el último diseño soviético de bombardero estratégico, siendo el avión de combate más pesado y el mayor avión supersónico construido del mundo. Entró en servicio en 1987. Es el avión más potente en el mundo, superando a su análogo de los Estados Unidos, el B-1 Lancer. Tiene varios récords mundiales, como el haber volado 1.000 kilómetros con 30 toneladas de carga útil a una velocidad promedio de 1.720 km/h, y 2000 kilómetros con 275 toneladas de peso a una velocidad media de 1.678 km/h a 11.250 metros de altura. Los rusos lo llaman “Cisne blanco” por su color y suavidad de líneas. Tiene potencial para ser usado hasta el año 2040”.

La anterior cita está tomada de Wikipedia. Y hay que señalar que “las aeronaves rusas cubrieron una distancia de más de 10.000 kilómetros sobre las aguas del océano Atlántico, los mares de Barents, Noruega y el Caribe”, tal como informa Rusia Today. “Que nadie en el mundo tema por la presencia de estos aviones logísticos, bombarderos y caza bombarderos estratégicos que han pisado territorio venezolano”, dijo Padrino López este lunes, pero ya la operación ha generado polémica mundial. De hecho, el ministro agregó: “Queremos decir al pueblo de Venezuela y al mundo entero que así como estamos cooperando en diversas áreas de desarrollo para ambos pueblos también nos estamos preparando para defender a Venezuela hasta el último palmo”.

Igual que EEUU, Colombia ha reaccionado por vía del ministro de Defensa, Guillermo Botero: Colombia “no se deja amedrentar, pero tampoco se deja provocar ni sale a provocar a los vecinos, a ninguno de nuestros vecinos”.

El canciller Jorge Arreaza, en la línea del ministro de la Defensa, rechazó la posición de Pompeo, recordando que Trump “nos amenazó públicamente con una intervención militar”. “Si quieren cooperar, levanten sus sanciones contra Venezuela”, dijo. Por lo pronto, este es el músculo que saca Maduro. El músculo ruso. Rusia no va a provocar una guerra regional. Pero a Putin le gusta jugar a la guerra.

Esto trajeron los aviones rusos. Por ahora la polémica. Por ahora la provocación. Por ahora titulares. Por ahora las fotos de las naves aterrizando en el aeropuerto de Maiquetía. Por ahora los himnos de Rusia y Venezuela sonando en conjunto. Por ahora los pilotos vestidos de naranja recibidos como héroes. Por ahora la expectativa. Por ahora el ruido. El diario El Nacional reporta que “el internacionalista Félix Arellano instó a organismos internacionales hemisféricos a realizar reuniones de emergencia para abordar la situación porque, a su juicio, se está violentando los compromisos de paz en América Latina”.

La crisis de los aviones por Omar González Moreno – La Patilla – 11 de Diciembre 2018

download.jpg
Ni Nicolás Maduro es Fidel Castro, ni Vladimir Putin es Nikita Jruschov, y mucho menos Donald Trump es John F. Kennedy, y a pesar de las distancias de tiempo, espacios, y caracteres, la estrategia a la que está jugando Maduro es copiar al calco la crisis de los misiles en Cuba.
Noticias van y noticias vienen. Maduro fue al Kremlin a pedirle socorro a Putin, y se está hablando de cooperación militar entre el ejército ruso y el venezolano.
Se habla del arribo a Venezuela de un bombardero nuclear ruso a las costas venezolanas; y mientras los rumores cubren en un manto de miedo los manejos de la diplomacia, Maduro le mete más leña al fuego al negociar con los iraníes la adquisición de barcos de guerra.
¡Una locura! Maduro no entiende las dimensiones de sus jugadas; las cercanías de su régimen le da más aliento a sus más enconados críticos en los Estados Unidos y pone en una posición de riesgo a todos y a cada uno de los venezolanos.
Maduro desea convertir a nuestro país en la Ucrania de América Latina, o transformar a nuestra Venezuela en el campo donde germine una nueva guerra fría para el mundo.
La actitud demencial de Maduro por sostenerse en el poder no se detiene en escrúpulos ni a medir las consecuencias de sus actos. El cabecilla del régimen venezolano viene jugando con candela, pero el carbón que apenas estaba enrojecido se está transformando en fuego vivo.
Si los rusos meten sus narices en Latinoamérica, puntualmente en el caso de Venezuela, no es necesario saber de diplomacia o de política exterior para comprender que los norteamericanos defenderán su eje de influencia histórico.
El actual presidente de los EEUU no posee el carácter afable de su antecesor. Donald Trump tampoco es Barack Obama, el mandatario del titán del norte no se quedará de brazos cruzados.
Ahora bien, ¿qué podría hacer? Trump pudiera contraatacar ocupando espacios del eje de influencia de Rusia, o defender su posición en América Latina, esto último implicaría más cercos económicos hacia el régimen de Venezuela y más aislamiento.
En este momento, alrededor de Maduro, se tiende un círculo político muy preocupante para él. Por un lado tiene a un Iván Duque que es un férreo opositor a la izquierda internacional, en Brasil acaba de ocupar la silla del poder un ultranacionalista que está decidido a ponerle un coto al socialismo dentro y fuera de su país.
Más allá, encuentra a una serie de gobiernos democráticos que no comulgan con sus posiciones políticas. Sus únicos aliados son un Evo Morales en Bolivia, que últimamente ha estado más centrado en permanecer en el poder que en ocuparse de temas internacionales, y un Daniel Ortega en Nicaragua que tiene tantas dificultades como el mismo Maduro.
Este aislamiento solo es dosificado por los chinos, a quienes solo le interesa cobrar lo que les deben, los rusos que tienden sus manos a Maduro para utilizarlo como peón en unas jugadas de otras dimensiones, y los iraníes que siempre harán cualquier cosa para incomodar a los gringos.
Maduro lleva al país a un túnel sin salida, a un conflicto donde nadie saldrá vencedor, por lo menos ningún venezolano. ¿Cuál es la salida? Lograr un cambio político en el país antes que se consume este escenario terrorífico.

Ciudadanos con dos alas por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 13 de Diciembre 2018

SJ. Luis Ugalde

Nuestra República está moribunda y no puede levantar vuelo con medias verdades ni con súbditos sumisos y resignados. Tenemos que nacer de nuevo como ciudadanos para quienes “soberanía del pueblo” no sea palabra engañosa del dictador para legitimarse y dominar. Soberanía significa poder del pueblo sobre la vida nacional donde cada venezolano se sienta corresponsable de la construcción de la Venezuela que va a resurgir de las actuales ruinas.

Dos alas para volar. El renacer de Venezuela requiere dos alas: producción y solidaridad, que tienen que remar juntas para que el país levante vuelo. Pero son tan distintas que tienden a rechazarse mutuamente.

Producción. En cinco años el producto interno bruto (PIB) se ha hundido a menos de la mitad; tragedia increíble para cualquier país, y hambre, miseria y éxodo para Venezuela. Ello no es causado por una catástrofe natural o una guerra arrasadora, sino por una demagogia reparticionista y populista del aclamado mesías militar: Venezuela –decía– es un país riquísimo, con las mayores reservas petroleras del mundo. ¿Cómo se explica que el pueblo sea pobre en país tan rico? La respuesta mesiánica gustaba a muchos: porque hay tres bandidos que asaltan nuestro ingreso petrolero: el imperio, los corruptos partidos políticos y la empresa privada de los ricos. Pero yo –continuaba diciendo el mesías– llego como vengador y acabaré con la corrupción, expropiaré a estos asaltadores y repartiré al pueblo lo que es suyo. Arrancaré de raíz la empresa privada, invento diabólico para apropiarse de la sangre y producción del trabajador. ¡Grandes aplausos y luz verde sin control!

En estos veinte años el “socialismo del siglo XXI” ha hecho el trabajo: lLa mayoría de las empresas están cerradas o a 25 % de su capacidad productiva, las instituciones republicanas en ruinas, en quiebra la “Pdvsa del pueblo” y el país en el pódium mundial de la corrupción. Estos “socialistas” demostraron que el liberal Adam Smith tenía razón: la riqueza de las naciones no consiste en la cantidad de oro y plata (petróleo, coltán, esmeraldas…) que poseen, sino la cantidad de bienes y servicios que produce su población. Hoy la producción venezolana es ridículamente pobre, debido a que la prédica revolucionaria sembró la idea de que gobernar es distribuir (sin necesidad de producir) la abundante renta petrolera y estimuló todos los reflejos reparticionistas e improductivos hasta llegar a la ruina total.

Para reconstruir el país, todos esos reflejos condicionados deben ser sustituidos por reflejos, estímulos, capacidades e instituciones para producir la riqueza que no tenemos. Productividad y solidaridad son nuestras primeras necesidades.

Solidaridad. La República no es un conglomerado de individuos, de “yos” yuxtapuestos cada uno en su juego impulsado por su egoísmo. La República surge cuando esos habitantes descubren y deciden formar un “nos-otros”, una unión con voluntad común con raíces en el yo de cada uno. No puede haber solidaridad sin pacto social de derechos iguales y sin instituciones de bien común alimentadas y acatadas por todos. Y que todos sientan la Re-pública como una verdadera riqueza y oportunidad en su vida.

El igualitarismo en economía es romántico y gusta a las utopías laicas y religiosas, que son utopías justamente porque atraen pero no tienen lugar en este mundo. El hecho productivo no es igualador, sino diferenciador. Empeñarse en lo contrario es la causa fundamental del fracaso de todos los socialismos y colectivismos. Es diferenciador porque premia más al que produce más y mejor; todo empeño de pagar y retribuir igual a quienes producen distinto, lo mata. La retribución desigual a producción distinta no es un invento perverso del capitalismo, sino que ya practicaba hace miles de años el hombre primitivo que al salir a cazar, recolectar, pescar o sembrar sabía que a mejor trabajo mejor cosecha. En la retribución diferenciada está el imprescindible estímulo económico. La carencia de estímulos productivos mató la economía soviética y sigue matando la cubana. Los hechos demostraron que los intentos soñadores de suplir los “estímulos materiales” por “estímulos morales” son pecados “contra natura” económica. Fomentar la productividad, inversión, tecnología, creatividad, libre iniciativa y libre mercado, han hecho que la humanidad pase de una modesta subsistencia a la “revolución permanente de las fuerzas productivas”, como diría Marx.

La Venezuela productiva que necesitamos reverdecerá con estímulos económicos y garantías jurídicas a la inversión, a la productividad, y con un matrimonio bien avenido entre formación-educación y sistema productivo. La buena educación es para formar buenos ciudadanos y productores, no para repartir títulos para el ascenso social. Es desacertado seguir hablando y pensando en “fuerza” de trabajo, pues hoy en el siglo XXI la empresa más vale cuanto mejor sea el “talento” de todos sus integrantes, y mejor enlazados estén los talentos de todo su equipo. Con la primitiva mentalidad capitalista del siglo XIX el fracaso y el conflicto social serían insuperables.

Ahora es más fácil de entender que el divorcio entre empresa y educación, radicalizado por este insensato régimen político, trae la ruina para toda la población y todos los sectores sociales. Con las instituciones en ruinas y bajísima productividad pública, a los gobernantes reparticionistas no les duelen las suspensiones de clases, ni las largas colas de millones de personas perdiendo el tiempo en la aventura cotidiana de conseguir los servicios más básicos y elementales.

Liberalismo y solidaridad. Cuando el liberalismo económico no se toma como una básica condición humana sino se ideologiza con el nombre de “neoliberalismo”, se cae en la ilusión de levantar vuelo sin el ala de la solidaridad y se rechaza enfermizamente todo lo que sea Estado social. Es indispensable la solidaridad comprendida y querida (voluntad general) con reconocimiento mutuo entre los diversos miembros y sectores. Voluntad colectiva que se hace realidad en vasos comunicantes, en instituciones verdaderamente solidarias. Por eso cualquier sociedad de economía capitalista inteligente, ha desarrollado instituciones de beneficio común, y entre 35% y 55% de los ingresos individuales van al presupuesto común para garantizar a todos el acceso a los básicos y comunes bienes públicos, como salud, educación, seguridad y múltiples servicios. Ello permite la igualdad de oportunidades que va acompañada de desigual retribución a desigual rendimiento.

Lo que demuestra la historia contemporánea es que las sociedades de liberalismo unilateral o de estatismo igualitario de sello socialista fracasan por su intento de volar con una sola ala. Libertad sí, pero con igualdad de oportunidades y de dignidad humana, nutridas por la siempre renovada fuente espiritual de la fraternidad que alimenta a ambas.

Es un arte difícil combinar una economía capitalista con una sociedad de democracia solidaria, pero imprescindible afirmar ambos componentes de manera que el uno no anule el buen funcionamiento del otro.

La alianza de Putin con Maduro por Trino Márquez – La Patilla -12 de Diciembre 2018

download

Nicolás Maduro se prepara para llegar al 10 de enero en las mejores condiciones posibles. En el plano interno, trata en vano de evitar que  las Navidades y el Año Nuevo estén  signadas  por la desesperanza de los sectores populares y el deterioro provocado por la hiperinflación. Aumenta el sueldo mínimo de forma compulsiva, entrega bonos, promete perniles de cochino, obliga a los comerciantes a rebajar los juguetes, la ropa y los pocos productos electrodomésticos existentes en el país. El triunfo en las elecciones de concejales, a pesar de la enorme abstención, fortaleció su control de las instituciones políticas.

En el nivel internacional, busca consolidar la alianza con las grandes potencias económicas y militares del planeta, gobernadas por regímenes autoritarios. Estrecha los  vínculos con Rusia, China, Turquía e Irán. Intenta pasar a formar parte del juego geopolítico mundial y moverse en el tablero internacional sobre la base de las enormes riquezas petroleras y mineras de la nación. Ya se sabe con suficiente certeza que Venezuela, además de contar con una de las reservas de petróleo y gas más grandes del mundo, posee oro, bauxita, uranio, coltán y otros minerales en abundantes cantidades. El potencial hidroeléctrico y el caudal de agua dulce también son gigantescos. Todas estas riquezas atraen la atención de esos países que ven a Venezuela con codicia. Maduro está sacándoles provecho a esas ventajas para contrarrestar las presiones de la Unión Europea, el Grupo de Lima, el Secretario General de la OEA, los Estados Unidos, los expresidentes iberoamericanos y todos los grupos democráticos preocupados por la forma como se extingue la democracia venezolana.

En el marco de las coaliciones internacionales, los vínculos con Vladimir Putin han ido adquiriendo una relevancia creciente. El autócrata ha venido aumentando la presencia rusa en toda la zona oriental de Europa. Aspira a recrear el dominio que tuvo la antigua Unión Soviética, aunque dentro de un esquema distinto al estatismo económico comunista.  La única líder que lo ha encarado con decisión es la canciller alemana, Ángela Merkel,

En América Latina, la influencia rusa es mucho menor que en Europa oriental. Por esa razón, Venezuela aparece para  Putin como una plataforma desde la cual podría lanzar una ofensiva que proyecte la ascendencia rusa en todo el continente. Está repitiéndose la experiencia de Cuba, aunque con otros rasgos. El Kremlin en aquella época pretendió propagar la revolución comunista, en clara oposición a la economía de mercado y al capitalismo como forma de organizar el sistema productivo.  Para esos fines, no importaba que la isla caribeña fuera un territorio pequeño, poco poblado y cuyo principal producto de exportación era azúcar. Lo relevante era  confrontar las virtudes del socialismo con la decadencia del capitalismo. Se trataba de una lucha geopolítica con aristas ideológicas muy marcadas.

En la actualidad, el conflicto es de otra naturaleza. Es más de   carácter nacional. Putin aspira a recuperar el prestigio, importancia y grandeza  que Rusia tuvo en el pasado. No se intenta reeditar la rivalidad entre el capitalismo y el socialismo, sino de dirimir cuál o cuáles países detentan la supremacía mundial. Es una pelea por la hegemonía planetaria. Putin no se conforma con ser él  y Rusia unos segundones en el escenario mundial. Aspira regresar a la Rusia  de Pedro El Grande o, más contemporáneo, de Stalin.

Vladimir Putin se mete en el patio trasero de los Estados Unidos y reta a Donald Trump, no porque tenga algún grado de afinidad ideológica con Nicolás Maduro, o porque sienta algún grado de simpatía por el mandatario venezolano, quien, por cierto, le debe de parecer un personaje pintoresco. El interés del gobernante ruso reside en valerse del grado de aislamiento, desprestigio y soledad continental de Maduro, quien ni siquiera se atrevió a asistir al discurso inaugural del López Obrador, para  extraer la mayor cantidad posible de los beneficios que puede brindarle un país tan rico como Venezuela. Para esa finalidad, por cierto, los rusos, y también los chinos, podrían valerse de algún civil o militar más eficiente que Maduro.

La presencia de la amenazante aviación rusa en el país, ciertamente constituye un alarde del poderío militar de Putin y una provocación a Trump y a los Estados Unidos. Podría decirse que estamos en presencia de una invasión militar extranjera. No la que quieren quienes desean desplazar a Maduro por la fuerza, sino la de quienes buscan  endosarlo a Miraflores para que siga siendo un obediente peón.

Pero, no hay que encandilarse con las apariencias. Putin ha demostrado que la ideología le importa un bledo. Vemos su cercanía con la Iglesia Ortodoxa, celestina de todos sus desmanes autoritarios.  Pensar que está dispuesto a librar una guerra con Estados Unidos y, digamos, con Colombia, para defender al régimen de Maduro, me parece exagerado. Ladrar no significa estar dispuesto a morder para someter la desgastada economía rusa a una confrontación con la primera potencia militar y económica del globo.  Si el general Padrino López estima que cuenta con Putin para defender “hasta el último palmo” del territorio nacional,  está muy equivocado. Más le conviene pensar en una transición pacífica a parir del 10-E, en la que pueda ser consultado Putin.

Venezuela va a perder Citgo tras violar acuerdos millonarios y caer en default por Sabrina Martín – Panampost – 12 de Diciembre 2018

“Será en el 2019, No falta mucho para que eso ocurra. Los bonistas se pelearán por quedarse con esa empresa. El default se comerá ese activo. Luego vendrán por los tanqueros”, señaló el economista Luis Oliveros.

La empresa canadiense reactivó la demanda, alegando violación de contrato; y ahora el país usramericano enfrenta el posible colapso de un par d acuerdos de 1.400 millones de dólares. (Wikipedia)

“Venezuela va a perder Citgo. Será en el 2019”, así lo afirmó el economista venezolano Luis Oliveros, luego de conocer que el país suramericano violó un acuerdo millonario con la minera canadiense Crystallex International Corp.

“No falta mucho para que eso ocurra. Los bonistas se pelearán por quedarse con esa empresa. El default se comerá ese activo. Luego vendrán por los tanqueros”, señaló Oliveros.

Y es que una vez más Venezuela está al borde de perder Citgo, su principal y más valioso activo en el extranjero, luego de violar un acuerdo con la minera canadiense.

La empresa canadiense reactivó la demanda, alegando violación de contrato, y ahora el país suramericano enfrenta el posible colapso de un par de acuerdos de 1.400 millones de dólares.

Jose Guerra@JoseAGuerra

. Venezuela tiene en default más de $ 7.000 millones en bonos soberanos y de Pdvsa y cree irresponsablemente que puede seguir jugando con los acreedores a quienes no les paga desde hace 14 meses. Podemos perder Citgo y otros activos y será la sola responsabilidad de Maduro

Robert Weigel, abogado de Crystallex, manifestó que Venezuela violó el acuerdo, porque Pdvsa siguió intentando anular una orden judicial que permitía a Crystallex incautar las acciones de la matriz de Citgo.

Pero la minera canadiense no es la única que está detrás de Venezuela para cobrar una millonaria suma, pues el régimen de Nicolás Maduro también habría violado un acuerdo por 1.300 millones de dólares que alcanzó en octubre con Rusoro Mining de Vancouver.

Ahora ambas empresas habían buscado órdenes de tribunales estadounidenses para subastar a la matriz de Citgo, que indirectamente es propiedad de Venezuela a través de Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa).

Y es que ante la escasez de dólares y la crisis económica, Venezuela ha incumplido en decenas de miles de millones de dólares en deuda de bonos; sin embargo, ha querido proteger Citgo, el activo más valioso del Gobierno, ubicado fuera de las fronteras de Venezuela.

El mes pasado, PDVSA realizó un pago de casi USD $1.000 millones a los acreedores con derechos de garantía sobre Citgo, los únicos bonos en los que Venezuela se ha mantenido al corriente.

El economista Luis Oliveros le dijo al PanAm Post que perder Citgo implicaría perder la capacidad de poner y distribuir crudo venezolano en Estados Unidos, debido a que este país es la principal nación que paga con divisas en efectivo.

Para Venezuela, perder Citgo es perder la facilidad de colocar crudo en Estados Unidos, que es el principal comprador de crudo venezolano.

PDV Holding Inc., propiedad de la petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA), es propietaria de Citgo Holding Inc., que a su vez posee Citgo Petroleum Corporation, que tiene tres refinerías y oleoductos en Estados Unidos.

Jose Guerra@JoseAGuerra

. . Cuando Chávez asumió en febrero de 1999 la deuda externa era $30.000 millones y el precio del petróleo $9 por barril. Al morir en marzo 2013 la deuda externa era $100.000 millones y el precio del petróleo $90. Esa es la deuda que hoy no podemos pagar. Quebrados

Citgo puede refinar 749.000 barriles diarios y la refinería de Lake Charles es la sexta refinería más grande en el país norteamericano.

Citgo: el tesoro ante el default

Venezuela ha entrado en default “por todos lados”. Los acreedores que aún esperan por su pago también están detrás de Citgo, tal y como lo estaba Crystallex.

Un reportaje de la BBC reveló que expertos legales y financieros anticipan que ante un impago se iniciará un complicado proceso de maniobras legales para cobrarle a Venezuela.

“Citgo posee tres refinerías en Estados Unidos y sería el principal objeto de deseo de los acreedores”, señalaron los especialistas.

“El más llamativo activo es la empresa de refinación y distribución de combustible basada en Estados Unidos, Citgo, la sexta refinería más grande del país, con instalaciones en los estados de Luisiana, Illinois y Texas y decenas de miles de estaciones de servicio”.

Pero, ante todo esto, el economista Oliveros señaló que “el último que llegue a cobrar, no va a cobrar porque todos los afectados por impago de Venezuela van detrás de Citgo y de los pocos activos que tiene el país en el exterior”, concluyó.

Según Oliveros, conocer cuánto vale Citgo es una discusión constante entre los economistas, pero, según sus estimaciones, si Venezuela hoy decidiera vender Citgo para pagar sus deudas, no recibiría más de USD $4.000 millones, de los cuales la mitad es de Rosneft y la otra mitad para pagar todas las deudas pendientes. A Venezuela le quedaría “muy poco”.

Maduro rechazado en las urnas y en las calles por Armando Durán – El Nacional – 10 de Diciembre 2018

download.jpg
A las 10:30 de la noche del domingo 9 de diciembre, Tibisay Lucena, eficiente agente del régimen en su función como Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), anunció que a esa hora, con 92,30 por ciento de las actas totalizadas, 27,4 por ciento de los 21 millones y tantos electores registrados en ese organismo había ejercido su derecho al voto para elegir a 2.459 concejales. Mentira podrida. Como cualquiera que se paseara por las calles de Caracas o de cualquier otra población venezolana habría comprobado sin ninguna dificultad, este domingo la abstención masiva de electores y la desolación se habían adueñado de todos los colegios electorales, incluso los situados en tradicionales feudos chavistas, como los muy populosos barrios caraqueños del 23 de enero y Petare. Lo cierto fue que, como señala la encuestadora independiente Meganálisis, más del 88 por ciento de los electores, hartos de Nicolás Maduro y de lo que representa, sencillamente se negaron a participar en una nueva y deprimente farsa electoral.
 En mayo había ocurrido lo mismo con la elección presidencial. La supuesta reelección de Maduro, en esa ocasión sin la participación presencial de los partidos de oposición, que tras el fracaso de sus negociaciones con el régimen en la última ronda de negociaciones celebrada como ya era habitual en República Dominicana para modificar las inaceptables condiciones electorales, se vieron obligados a abstenerse de participar en esa “elección”, dio lugar a que los gobiernos democráticos del hemisferios se negaran a reconocer la validez de aquella “consulta” electoral, circunstancia que los coloca, a partir del próximo 10 de enero, día en que oficialmente se inicia el nuevo y espurio período presidencial de Maduro, en el dilema de romper sus relaciones diplomáticas con el excomulgado presidente venezolano o, a pesar de ese justificado desconocimiento, hacerse los locos y dejar las cosas tal cual, como si en Venezuela no pasara nada.
Más allá del hecho en sí, la abstención masiva de los ciudadanos este domingo 9 de diciembre, revela dos aspectos importantes del momento político venezolano.
 Por una parte, que el falso dilema entre votar o no votar, alimentado en vísperas de cualquier elección por el régimen y los partidos colaboracionistas de la presunta oposición, Acción Democrática, Copei y el Movimiento al Socialismo, precisamente los tres principales partidos políticos del antiguo régimen democrático, finalmente ha dejado de ser una disyuntiva real.
Por otra parte, que a los dirigentes que desde hace años han sostenido las posiciones más críticas al régimen, María Corina Machado, Antonio Ledezma y Leopoldo López, que sostenían con firmeza irreductible el argumento de que para votar era preciso primero salir de Maduro y del régimen, se sumaron esta vez Henrique Capriles y Julio Borges, las cabezas más visibles del partido Primero Justicia, y Andrés Velásquez, de la Causa R, para quienes era preciso votar para cambiar de presidente y de régimen.
En términos concretos, esta nueva composición de fuerzas opositoras “radicales”, significa que a partir de ese categórico rechazo al régimen, la división política de los venezolanos ya no responde a razones políticas o ideológicas, sino a elementales razones de supervivencia, y desde esta nueva perspectiva adquiere una dimensión también nueva, que arrincona a Maduro y compañía en el rincón más solitario del espacio político venezolano.
Un hecho que a su vez pone de manifiesto que desde el día de hoy la polarización política se hará muchísimo más dramática, al enfrentarse una mayoría inmensa de ciudadanos, cercana a 90 por ciento de la población, desesperada por la crisis económica y social que sufren, sin precedentes en la historia republicana, a los cuatro gatos atrincherados en los cuarteles que se benefician groseramente de la miseria física y moral en la que el régimen ha hundido, despiadadamente, a Venezuela.
La gravedad de esta situación trató de enfrentarla Maduro al anunciar el pasado 20 de agosto un plan de reordenamiento económico y financiero para normalizar la situación social del país en un plazo de dos años.
Sin la menor duda, ese fue su último y quizá definitivo fracaso, pues tres meses después de haberlo implementado, a pesar de estar en vísperas de estas elecciones municipales y de las Navidades que se avecinan, se sintió obligado a anunciar lo que él calificó de “corrección”, pero que en realidad consistía en una penosa e inevitable confesión de que en apenas en sus primeros 100 días su dichoso plan había ido de mal en peor.
El objetivo de su proyecto era, por supuesto, frenar la galopante hiperinflación que pulverizaba la vida material de los venezolanos. Para ello, Maduro informó aquel 20 de agosto que a partir del primero de septiembre entrarían en vigor diversas medidas diseñadas para alcanzar la ansiada estabilización de la economía nacional. En primer lugar el aumento del salario mínimo algo así como 6 mil por ciento, para situarlo en 1.800 bolívares, llamados ahora bolívares Soberanos. En segundo lugar, se fijó por decreto un nuevo precio del dólar, que en el mercado paralelo había superado el nivel e los 6 millones de bolívares, entonces llamados Fuertes, a 60 bolívares Soberanos. La tercera medida, sin duda la más controversial de todas, fue la decisión de subir el precio de la gasolina, que prácticamente se regalaba a pesar de que era gasolina importada a precios internacionales, porque el derrumbe de la industria petrolera venezolana (de 3.3 millones de barriles diarios que se producían al llegar Chávez al poder apenas se producían ahora 1.1 de millones), también implicaba la paralización de las refinerías nacionales. En términos reales, un irracional subsidio a todos los venezolanos que le costaba al Estado entre 12 y 15 mil millones de dólares al año, sangría que afectaba gravemente las depauperadas finanzas públicas.
 Lamentablemente para Maduro, la supuesta corrección que había decidido aplicar desde el pasado primero de diciembre ha resultado, en estos pocos días, bastante peor que la enfermedad. Los 1.800 bolívares Soberanos del primero de septiembre pasaban ahora, tres meses después, a 4.500; el dólar del primero de septiembre, que costaba entonces 60 bolívares Soberanos, tres meses después, se cotizaba a 280 por dólar y ahora, 10 días más tarde, a las 8 de la mañana del lunes 10 de diciembre, su precio llegaba a 606,74 bolívares Soberanos por dólar. Una realidad que multiplicaba los precios de todo de día en día y diluía minuto a minuto el teórico poder adquisitivo del nuevo salario mínimo. En medio de esta calamidad irremediable, del supuesto y necesario aumento de la gasolina ya nadie habla, y como si esto fuera poco, en las gasolineras del país se suministra gasolina a cambio, no de un precio que no existe desde el primero de septiembre, sino de la buena voluntad del comprador, suerte de inaudita propina de los ciudadanos al Estado cada vez que llena el tanque de su vehículo con gasolina importada.
Las consecuencias de este último disparate del régimen han comenzado a sentirse en estas descompuestas urnas electorales del domingo. Al margen del evidente y rotundo rechazo ciudadano a Maduro y al régimen que él preside, en estos primeros días del “plan de ajustes corregidos”, las pequeñas y medianas empresas que todavía funcionaban, han comenzado a cerrar sus puertas, pues en el marco de un mercado de riguroso control de cambio y de precios, como nadie puede producir ni vender a perdida, mucho menos a importar con dólares que ya comienzan a dejar de ser una referencia y gradualmente asumen en medio habitual de pago pues nadie está dispuesto a tener “bolívares” en sus cuentas bancarias ni debajo de los colchones de su casa, la subida de precios, la escasez de alimentos y medicinas, la dolarización de la economía y del comercio y la delincuencia desatada por la agudización de la crisis coloca a Venezuela a un paso del colapso.
Resulta imposible precisar por ahora la magnitud del desastre por venir. Lo ocurrido el domingo con la abstención casi total de los 22 millones de electores convocados por el régimen y los partidos de la cohabitación es sólo un botón de muestra. No se necesita ser un experto economista para entender la dimensión del problema venezolano. Y sus efectos en el ámbito político. Una auténtica maraña de intereses diversos y complicaciones sin remedio a la vista que le arrebatan a Maduro el muy escaso espacio económico y político de maniobra que le quedaba.
Al día de hoy podemos señalar que mientras Maduro debe vivir acosado por la necesidad urgente de encontrar alguna manera para escapar de su propia trampa, a los venezolanos se le hace más pavorosa la única elección que les presenta el régimen, marcharse del país con lo que lleva puesto o adaptarse a condiciones tan adversas que resultan impracticables.
¿Qué hacer?, esa es la más perentoria pregunta del momento. ¿Y qué ocurrirá en enero? ¿Romperán los gobiernos del hemisferio sus relaciones diplomáticas y comerciales con el gobierno de Maduro reelegido? Y sobre todo, ¿qué se discutirá estos tristes días navideños en el partido oficial del régimen y en los cuarteles, su única base de sustentación? ¡Qué maraña, caballeros!

La triste historia de Venezuela en la OPEP por Juan Antonio Avellaneda – KonZapata – 10 de Diciembre 2018

Venezuela siempre fungió como un árbitro y un conciliador de las diferencias árabes dentro de la OPEP. La opinión de Caracas fue siempre respetada en los 58 años de historia de la OPEP. En estos momentos, cuando la OPEP parece estar encaminada a desaparecer, y las tensiones entre sus miembros árabes se encuentran en niveles de alta tensión, Venezuela juega un papel nulo.
Manuel Quevedo sin peso en la OPEP /Foto: @MQuevedoF

Manuel Quevedo sin peso en la OPEP /Foto: @MQuevedoF

La semana pasada el mundo energético recibió una inesperada y sorpresiva noticia. Saad Al-Kaabi,ministro de Energía de Qatar anunció que su país se retiraba de la OPEP luego de permanecer 57 añosformando parte del bloque. Argumentó que su país se dedicará casi exclusivamente al negocio del Gas Líquido o LNG, tal como se le conoce en los mercados.

La OPEP fue fundada en 1960 por Irán, Iraq, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. Qatar se unió a la Organización en 1961. Este país del Medio Oriente tiene una producción de crudo de 1,5 millones de barriles diarios por lo que los expertos piensan que la salida de la OPEP no ocasionará impactos de relevancia en los precios del petróleo.

La conferencia 175 concluida el pasado viernes demostró la debilidad de la OPEP y el control casiabsoluto de Arabia Saudita. Sin acuerdo claro se concluyó que el recorte de petróleo será consultado con países no-miembros antes de hacerlo oficial.

Sin embargo el componente político de esta salida puede generar eventos que afectarían la estabilidaden el Medio Oriente.

En junio de 2017, Arabia Saudita acusó al gobierno de Doha de estar financiando grupos terroristas chiitas (pro Iran) en la región por lo que decretó un boicot económico contra Qatar. Ambos paísescomparten frontera. Bahrain, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, aliados religiosos de los sauditas,siguieron los pasos aislando a Qatar.

Las tensiones son de tal nivel que equipos deportivos que lleven la publicidad de Qatar Airways si desean jugar en ciudades como Abu Dhabi , Dubai y EL Cairo, entre otras, deben cambiar de uniformeque lleva el logo de la línea área qatarí.

Igualmente, aquellos que lleven la publicidad de Fly Emiratos deben eliminarla si desean jugar en Doha capital de Qatar.

Esta tensión del eje Qatar-Iran vs. Arabia Saudita y sus aliados había sido controlado por la diplomacia internacional. Pero la salida de Qatar de la OPEP crea de nuevos temores dado que Arabia Saudita es el socio principal del bloque petrolero.

La conferencia 175 concluida el pasado viernes demostró la debilidad de la OPEP y el control casiabsoluto de Arabia Saudita. Sin acuerdo claro se concluyó que el recorte de petróleo será consultado con países no-miembros antes de hacerlo oficial.

Es decir, las decisiones de la OPEP deben llevar el visto bueno de Rusia antes de ejecutarse. Es obvio que Arabia Saudita busca un acuerdo con Rusia para manejar los precios del crudo. La OPEP pareciera por lo tanto tener los días contados.

En la conferencia, a los representantes sauditas y de los Emiratos Arabes se les preguntó con insistenciasobre la salida de Qatar, a lo que contestaban lo mismo que anunció Al-Kaabi: que la salida era puramente por motivos de estrategia económica.

Venezuela siempre fingió como un árbitro y un conciliador de las diferencias árabes dentro de la OPEP.La opinión de Caracas fue siempre respetada en los 58 años de historia de la OPEP. En estos momentos, cuando la OPEP parece estar encaminada a desaparecer, y las tensiones entre sus miembros árabes se encuentran en niveles de alta tensión, Venezuela juega un papel nulo. Y ello se notaba en el hecho de que los medios de comunicación no buscaban a la representación de Caracaspara entrevistarlos sobre el tema Qatar. La opinión de Venezuela dentro de la OPEP es de poco peso.La opinión del ministro Manuel Quevedo no se escucha.

Una producción petrolera en decadencia y ya acercándose a niveles de un millón de barriles diarios, más la debilidad mostrada esta semana pasada en Viena, lleva a esta triste conclusión: Venezuela hoy no figura en el mapa energético mundial.

                                                                                Transición por Ramón Peña – La Patilla – 9 de Diciembre 2018

Unknown                                                                                            “Todo revolucionario me ha parecido siempre

algo tan pernicioso como cualquier reaccionario”.

Manuel Cháves Nogales, periodista español, 1937

Los cuarenta años de la Constitución de la España democrática, celebrados este seis de diciembre, promulgada luego de casi cuatro décadas de dictadura de Francisco Franco, evocan un proceso de transición ejemplar. Difícil asunto en un país en el que la Guerra Civil (1936-1939) había sembrado irreconciliable odio entre connacionales, cuyas conciencias estuvieron dominadas por el extremismo de las facciones en contienda. La memoria de más de seiscientos mil muertos, la represión y diáspora durante la tiranía, el poder de la iglesia confesional, la acción de minorias terroristas, presagiaban un nuevo estallido a la muerte del viejo dictador.

No ocurrió tal desenlace. En su lugar, comenzó un proceso complejo de entendimiento cívico que congregó a los agentes de ambos bandos, especialmente a los más radicales, como actores de la negociación. Desde Adolfo Suárez, quien bajo el franquismo fuese la cabeza doctrinaria de la Falange, hasta Santiago Carrillo, Secretario General del Partido Comunista Español. La transición contó con la atinada mediación del Rey Juan Carlos I, la asesoría de reconocidos académicos, todos con la reconciliación de la sociedad española como norte. Las élites políticas fueron fieles intérpretes del deseo de la mayoría y materializaron la concertación en tres instrumentos formales: la Ley de Reforma Política, las primeras elecciones democráticas y la promulgación de una nueva Carta Magna. Asombroso es el progreso social y económico de España desde entonces.

Este hecho histórico es aleccionador para la Venezuela de hoy, urgida de superar su  tragedia. Emular este referente exigiría que quienes gobiernan –civiles y militares- actuasen como una dictadura convencional sensible al interés nacional y no como una banda criminal enquistada en el poder, y que los dirigentes de la oposicion, despojados de tribalismo, actuasen como fuerza unitaria y coherente, representativa de la inmensa mayoría de los venezolanos.

A %d blogueros les gusta esto: