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Toro Hardy: Nuevo aumento repuntará inflación y devaluación del bolívar – El Nacional – 14 de Octubre 2019

El economista alertó que la cúpula chavista está llevando al país un proceso de somalización, término que define la destrucción implacable del Estado

Aumento

El economista José Toro Hardy aseguró que el nuevo aumento de salario decretado por el régimen de Nicolás Maduro solo repuntará la inflación y la devaluación del bolívar.

El ex directivo de Pdvsa destacó la necesidad de incrementar el salario real y no el nominal, respetando la propiedad privada y la seguridad jurídica, estimulando las inversiones y generando confianza.

Recordó que la economía en una ciencia y que el régimen socialista le ha declarado la guerra al no respetar sus leyes y principios.

“Claro que hay que aumentarle el salario real a los trabajadores, hablo del salario real no del nominal. Nada se gana aumentando simplemente el número de bolívares que se les paga si eso se traduce en un aumento más que proporcional de los precios”, indicó en Twitter.

El economista alertó que la cúpula chavista está llevando al país un proceso de somalización, un término que define la destrucción implacable del Estado.

“La ignorancia es la madre del caos, pero cuando a ella se suma la corrupción, la incompetencia y el dogmatismo, estamos hablando de una tragedia que puede conducir a la ruptura del tejido social”, expresó.

Jose Toro Hardy@josetorohardy

Otra vez el régimen insiste en aumentar el salario mínimo en lugar del salario real, que en la actualidad es ridículamente bajo. Otra vez repuntarán la inflación y la devaluación. Otra vez los trabajadores serán engañados y la ignorancia oficial seguirá campeando por sus fueros

Jose Toro Hardy@josetorohardy

La única forma de aumentar el salario real es respetar la propiedad privada y la seguridad jurídica, estimular las inversiones para que crezcan la producción y la productividad, generar un confianza, pasar de una economía de controles a una de estímulos, respetar la democracia

Jose Toro Hardy@josetorohardy

Claro que hay que aumentarle el salario real a los trabajadores, hablo del salario real no del nominal. Nada se gana aumentando simplemente el número de bolívares que se les paga si eso se traduce en un aumento más que proporcional de los precios.

Jose Toro Hardy@josetorohardy

La economía es una ciencia y tiene sus principios y leyes. El régimen le ha declarado la guerra a la ciencia económica y las consecuencias las pagan todos los venezolanos. Se trata de una verdadera guerra económica librada por un grupo de ignorantes

Jose Toro Hardy@josetorohardy

A lo largo de la historia de Venezuela nunca gobierno alguno había logrado una destrucción tan profunda de la economía y de la sociedad

Jose Toro Hardy@josetorohardy

La ignorancia es la madre del caos, pero cuando a ella se suma la corrupción, la incompetencia y el dogmatismo, estamos hablando de una tragedia que puede conducir a la ruptura del tejido social

Jose Toro Hardy@josetorohardy

Esta gente está conduciendo al país a un proceso de somalización

Contrato con el diablo por Carlos Silva – El Nacional – 14 de Octubre 2019

El comandante estratégico operacional, Remigio Ceballos, tan proclive a las declaraciones políticas, no responde aún al planteamiento comprometedor que el 29 de septiembre le formuló Hugo “el Pollo” Carvajal desde la cárcel en Madrid.

@ceofanb ¿Detección de 54 aeronaves estadounidenses en territorio venezolano? Jajaja”, escribió en Twitter el ex jefe de inteligencia, con fama de que “lo sabe todo de todos”.

Y enseguida lanzó este misil que puso otra vez a temblar a más de uno: “Curiosamente, estos radares sirven para detectar aeronaves estadounidenses pero no para detectar aeronaves del narcotráfico auspiciado por Maduro”.

“El Pollo manejaba toda la inteligencia del país, tanto la civil como la militar. Conoce todas la rutas por donde pasa la droga para acabar en Europa y Estados Unidos”, ha dicho la juez Mildred Camero. “Tiene la lista de todos los militares narcotraficantes”.

VTV difundió el lunes declaraciones de Vladimir Padrino López según las cuales 58 aviones de exploración estadounidenses violaron el espacio aéreo venezolano, algo que el ministro de la Defensa atribuyó a la “arrogancia imperial, en su estrategia de asedio”.

Pero Padrino López, afectado también por la risa del Pollo –tal vez tan perturbadora como la del Joker– tampoco respondió por qué el Comando de Defensa Aeroespacial Integral, tan hábil en detectar aeronaves de “inteligencia estratégica”, no capta las del narcotráfico que llevan entre 240.000 y 300.000 toneladas de droga que transitan al año por territorio venezolano.

En su tuit de finales de septiembre el Pollo contó que en 2007 se ordenó capacitar personal en tecnología antiaérea rusa, pero cinco años después el ministro de la Defensa de entonces, que no mencionó por su nombre, decidió que se adquirieran radares chinos. “Debido a ese desorden –añadió– la operatividad y el mantenimiento de los famosos radares se da a duras penas”.

De manera que con la ayuda de la memoria del Pollo –en este caso prodigiosa–, su experiencia como hombre de inteligencia y buena disposición para hablar, podrían quedar al descubierto secretos corrosivos para los jerarcas del régimen.

Carvajal tiene grandes incentivos para colaborar con la justicia, y el ex embajador de Estados Unifos en Caracas William Brownfield ha pedido a su país que converse con el ex jefe de inteligencia por toda la “información de valor” que atesora. El diplomático habló convencido de que “hay que hacer un contrato con el diablo”.

El zar de la economía de Maduro no puede con la economía por Zenaida Amador – ALnavío – 14 de Octubre 2019

La economía venezolana al cierre de 2019 será 60% más pequeña que en 2013. Sólo este año, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB experimentará una contracción de 35%. A la par de esto, el país sigue sumido en un agresivo proceso inflacionario con una variación de precios de 50.100,3% entre octubre de 2018 y septiembre de 2019 y, según la FAO, 6,8 millones de venezolanos padecen hambre. Las proyecciones de organismos internacionales y de firmas privadas indican que el panorama no será diferente en 2020.
Tareck El Aissami: “Estamos en plena fase de recuperación económica” / Foto: Presidencia
Tareck El Aissami: “Estamos en plena fase de recuperación económica” / Foto: Presidencia

Pero Tareck El Aissami, vicepresidente del Área Económica de Nicolás Maduro, opina diferente. “Estamos en plena fase de recuperación económica (…) Estamos generando mayor riqueza y diversificando nuestra economía”, aseguró a finales de agosto.

Vale decir que desde 2018 El Aissami ha trabajado en la búsqueda de opciones para evadir las sanciones internacionales al régimen de Maduro. Eso incluye rutas alternas para los flujos de dinero y de mercancías, así como la identificación de intermediarios y de otras figuras a través de las cuales efectuar las operaciones que buena parte del sistema financiero global le impide.

Más recientemente dijo que “2019 ha sido el año de fuego para forjar nuestro carácter revolucionario de cara a las nuevas victorias de los tiempos futuros”, por lo que augura que “2020 es el año definitivo hacia el despegue y el crecimiento económico real”.

Sus afirmaciones parecen no tener asidero alguno. Así lo sienten los ciudadanos, así lo reflejan las estadísticas disponibles. Pero eso no le importa al régimen.

El Aissami, como Maduro, mantiene el mismo discurso desde mediados de 2018 -cuando asumió el liderazgo del área económica- alternando entre las promesas de un mañana mejor que nunca llega y las acusaciones a mansalva de que los problemas son fruto de la guerra económica, de los ataques de la derecha y del imperialismo, pero jamás su responsabilidad. Su único objetivo es garantizar la sostenibilidad del régimen en el poder.

Protagonista de fracasos

Recién llegado a su nuevo cargo a El Aissami le tocó liderar lo que sería el gran programa de medidas económicas de Maduro, anunciado al país el 17 de agosto de 2018 y que, días más tarde, se complementó con una reconversión monetaria que borró cinco ceros a la moneda.

“La recuperación del poder adquisitivo real del pueblo, el estímulo a la producción nacional, la estabilidad de los precios, son parte de los objetivos del programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica”, afirmó entonces. Ninguno de los puntos se ha cumplido a la fecha porque no se corrigieron los problemas de fondo que, entonces y ahora, mantienen al país en recesión e hiperinflación.

En aquel momento El Aissami asumió la fijación de precios como su bandera. Instaló mesas de trabajo con los empresarios donde les notificaba “precios acordados” que debían poner a los productos y que, en muchos casos, no tomaban en cuenta los costos de producción, por lo que terminaban quedándose en el papel. Para imponerlos tomó medidas radicales, como la ocupación temporal de varios mataderos en el país, lo que dio paso a una aguda escasez de carne.

De forma vehemente ordenó inspecciones, fiscalizaciones y señaló públicamente a diversas empresas y sectores por incumplir los precios acordados. Todo era parte de una gran cortina de humo que no servía para atender ninguno de los graves problemas del país, pero que sí le permitió transitar meses convulsos donde el malestar social ponía al país al borde de un estallido.

Ahora, cuando el sector industrial privado opera al 19% de su capacidad instalada sin garantías de insumos ni de materias primas, cuando el sector comercio y servicios estima que ha perdido cerca de 45% de su tejido y cuando el consumo registra una contracción de 40%, El Aissami permite que -en general- los precios respondan a la dinámica del mercado.

A veces, cuando la circunstancia política lo demanda, el tema vuelve al tapete y hacen amagos de retomar la línea dura. “Señor vicepresidente (El Aissami), lo encargo a usted para que establezca de manera permanente, con información al pueblo, el sistema de precios acordados y justo actualizado; es una orden de pleno cumplimiento y de protección al pueblo”, le recordó Maduro a inicios de septiembre en medio de un evento donde intentaba mostrar en cadena nacional de radio y televisión que el aparato productivo del país sigue activo y que existe capacidad para atender las necesidades alimenticias de la población. El Aissami anotó la instrucción en su cuaderno y hasta allí llegó el tema.

Por más de un año El Aissami también ha estado al frente de varias vueltas de tuerca del fracasado sistema de control cambiario hasta que dio paso al esquema actual, más flexible, pero que ni atiende las necesidades reales de la economía ni termina con las restricciones de fondo. El esquema ha servido para que el régimen venezolano circule parte de los recursos que levanta con la venta de oro y otras operaciones, y para estimular el florecimiento de una economía alternativa e informal, plena de productos importados y de alta gama, que poco o nada tiene que ver con la realidad del país, donde 80% de la población vive en condiciones de pobreza.

El eslabón

Pero desde el punto de vista estratégico, El Aissami ha sido una pieza clave en la coordinación del manejo de la coyuntura de la mano con los aliados de Maduro para darle a su régimen las bocanadas de oxígeno necesarias para sostenerse.

Buena parte de la gestión del oro que se extrae del Arco Minero, de su movilización hacia el Banco Central de Venezuela y de las operaciones que se pactan desde allí, son materias de la Vicepresidencia del Área Económica. Se trata de la nueva fuente de ingresos alternativa de la que nadie rinde cuentas y que sirve para engranar una nueva ingeniería financiera.Según la FAO, 6,8 millones de venezolanos padecen hambre / Foto: EFE

Vale decir que desde 2018 El Aissami ha trabajado en la búsqueda de opciones para evadir las sanciones internacionales al régimen de Maduro. Eso incluye rutas alternas para los flujos de dinero y de mercancías, así como la identificación de intermediarios y de otras figuras a través de las cuales efectuar las operaciones que buena parte del sistema financiero global le impide.

El objetivo ha sido establecer un sistema alterno, preferiblemente a través de Asia y Europa, para compensar el desmantelamiento de las corresponsalías bancarias, apelando también a acuerdos que generen flujos en euros, yuanes o rublos, que el régimen pueda disponer, con baja trazabilidad y control.

En este sentido, ha estado trabajando en conexiones con Rusia, China, India y Turquía. Con esta última gestionó de forma directa los tratos para la venta de oro, donde se han movido más de 1.000 millones de dólares desde inicios de 2018, operaciones que se han traducido en la llegada de productos turcos al mercado y, entre otras cosas, de euros en efectivo para alimentar las mesas cambiarias.

Si bien El Aissami ejerce su rol ante tales interlocutores, está altamente limitado para relacionarse con otros mercados y desempañarse en otros escenarios por las sanciones personales que le han sido impuestas. Es, además, uno de los 10 prófugos más buscados por narcotráfico según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

Venezuela después del huracán Trump por Thays Peñalver – El Nuevo Herald – 13 de Octubre 2019

A solo un par de meses del final del año y tras el bluff intentado contra el régimen de Nicolás Maduro con una amenaza que nunca fue creíble, es evidente que el susto que pretendían se revirtió cohesionando al régimen. Si en vez de tanto asesor de garra hubieran consultado a cualquier transeúnte de Hialeah, habrían comprendido que eso era precisamente lo que necesitaba toda revolución para realizarse, ante un chavismo que en diciembre lo veían caído por mérito propio.

Pero lamentablemente el bluff donde sí funcionó fue en la oposición donde tuvo efectos devastadores, pues a la eterna división entre el sector sospechoso que quiere negociar una cohabitación y la oposición democrática, ahora se añadió otra en el núcleo principal dividiéndose entre quienes creían posible la invasión y quienes sabían que no ocurriría, acusándose mutuamente pero en especial, por no saber como efectuar el llamado a una intervención extranjera.

Requiem por nuestro aluminio por Ramón Peña – La Patilla – 13 de Octubre 2019

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Esta semana, la declaración del Sindicato de Profesionales de Venalum, denunciando la postración absoluta de la empresa, nos trajo a la memoria que, en tiempos mejores, Venezuela fue un actor importante en el mercado mundial del aluminio. Contábamos con capacidad productiva de 650 mil toneladas anuales de aluminio primario y ocupábamos la posición once en ese mercado. Aprovechábamos nuestras envidiables ventajas para desarrollar este producto: hidroelectricidad en Guri, bauxita en los Pijiguaos, transporte fluvial en el Orinoco y modernas plantas de alúmina y aluminio, (Bauxilum, Alcasa y Venalum) todo dentro del Estado Bolívar.

Pero ni la naturaleza ni la ingeniería son a prueba de la capacidad destructiva del socialismo del SXXI. La ignorancia, el proselitismo y la corrupción han arrasado con la que fuera nuestra segunda fuente de divisas después del petróleo. Generalotes y apparatchikspresidiendo la Corporación Venezolana de Guayana y las empresas del aluminio, todos voraces, terminaron reduciendo a cero la producción.

Un hito en el proceso de destrucción fue aquel acto irresponsable de Hugo Chávez en 2010, cuando ordenó apagar la mitad de las celdas de reducción de aluminio para liberar carga a Guri y evitar apagones en Caracas, pese a ser advertido por los ingenieros de las empresas de que las celdas, luego de ocho horas sin fluido eléctrico, eran irrecuperables. Era insuficiente la energía eléctrica porque los proyectos de las represas de Tocoma en el Alto Caroni, contratado por Chávez en 2003 a Nestor Kirchner, y la Vueltosa en los Andes, ambos de costos inflados corrupta y exponencialmente, no habían aportado ni un kilovatio de energía.

Hoy la ruina de nuestro aluminio es total, se perdieron las 1.400 celdas de reducción, hemos retrocedido 60 años, será enorme la inversión para recuperarla.

El fantasma de Chávez junto a sus herederos milicos y civiles, continúan a lomo del mismo caballo llamado Othar. Asi lo bautizó Atila hace 1.500 años.

¿Se asomó la brisa bolivariana? por Adolfo P. Salgueiro – El Nacional – 12 de Octubre 2019

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Una constatación bastante obvia es aquella que revela que los ciclos de la historia política tienen carácter pendular y que los cambios en la dirección del péndulo se producen en intervalos cada vez más breves. Tal fenómeno se está comenzando a constatar en la realidad latinoamericana donde, después de casi una década de predominio, los movimientos políticos relativamente moderados de centro derecha, derecha o centro izquierda –todos esencialmente democráticos– están siendo puestos a prueba por fuerzas que responden a parcialidades fundamentalmente izquierdistas, comunistas, populistas   castrochavistas, Foro de Sao Paulo, etc., poco comprometidos con el respeto al juego democrático y que, muchas veces, valiéndose de la democracia logran atentar contra ella habiendo infiltrado  sus instituciones.
También hay movimientos de derecha que haciendo uso de las mismas herramientas originadas en la democracia buscan idéntico fin de preponderancia generalmente alejados de la práctica de ella (Bolsonaro, Le Pen, Salvini, Vox, etc.). En casi todos los casos la percepción de fracaso de las gestiones de gobiernos desgastados suele ser lo que impulsa al enojo del votante, la reacción y el retorno del péndulo.
Unas veces el relevo se produce según las reglas acordadas y otras se lleva a cabo con ruptura de las mismas. Algo de eso es lo que está ocurriendo en nuestro continente latinoamericano sumido en estas últimas semanas en una vorágine de inestabilidad que ha provocado insólitos comentarios como el del capitán Cabello, quien –con el cinismo que le caracteriza– ha afirmado que pareciera haber “renacido una nueva brisa bolivariana en el continente”.
La inestabilidad presente en las zonas fronterizas colombo-venezolanas, en las que la usurpación que aún despacha desde Miraflores ofrece sin rubor alguno su apoyo a los grupos terroristas infiltrados en nuestro territorio, siembra temor, desestabilización y la alta posibilidad de que un incidente (verdadero o falso) genere la chispa que encienda la mecha de una confrontación internacional armada de alto vuelo entre pueblos hermanos. No es una especulación teórica, sino una realidad palpable diariamente en Táchira, Zulia, Amazonas, Bolívar, Apure, etc.
Los eventos que sacuden a Ecuador ilustran claramente la necesidad impostergable de sincerar una economía que no puede soportar más el desangramiento que producen los subsidios a los combustibles, pero también demuestra que intentarlo desata reacciones –entendibles sí– que se explotan arropándose en el populismo más descarado. Así mismo pasó con el Caracazo de 1989 y pasa hoy en Quito y otras ciudades ecuatorianas donde –de paso– se comenta la presencia de infiltrados venezolanos que , una vez detenidos, revelan su militancia chavista y su condición de agentes pagados para desatar la violencia.
Pocos reconocen que si se solicita un megapréstamo a una institución financiera internacional, resulta razonable que esta aspire a supervisar su utilización. Igual ocurre cuando un banco nos financia la hipoteca de nuestra casa y nos sujeta a limitaciones que le aseguren la recuperación de su préstamo. Si existe alguna otra manera sería bueno que quien tenga la receta la comparta ahorita mismo.
Afortunadamente en Ecuador la represión ha sido moderada, llevada a cabo por fuerzas del orden –no por militares– y sin que se haya agotado la posibilidad del diálogo que ya ha empezado a aflorar. Pensar que los próceres de la “revolución bolivariana” tienen la sinvergüenzura de “condenar los excesos policiales” luce como una muestra de deshonestidad discursiva repugnante aunque no sorpresiva.
En Perú es difícil opinar si la decisión del presidente Vizcarra de disolver el Congreso se ajusta a la Constitución o no. El hecho de que la medida sea apoyada por 90% de la población no la convierte necesariamente en constitucional toda vez que los congresistas –bandidos o no– han sido elegidos por el pueblo en comicios tan transparentes como fueron los que invistieron a Kuzcinsky en la presidencia y a Vizcarra como vicepresidente de la república. Por lo menos en este caso constatamos la fortaleza de las instituciones que han podido aguantar varios golpes fuertes sin haber colapsado.
En Argentina parece ya cantado que el populismo kirchnerista regresará a la Casa Rosada propinando un severo castigo a un Macri que –bien o mal–  tuvo que tomar medidas para reparar lo que el kirchnerismo le dejó como herencia. La consecuencia será el regreso de medidas populistas para que a la vuelta de otros cuatro años haya que intentar volver a reparar el daño.
En Uruguay –el mismo 27 de octubre como en Argentina– hay la posibilidad de que el Frente Amplio de la izquierda gobernante no pueda conseguir reelegirse en la primera vuelta. De ser así es bien posible que la coalición entre el Partido Nacional y el Colorado pueda desalojar a quienes han venido inicialmente coqueteando con el chavismo-madurismo y últimamente se han cuadrado con él sin rubor alguno.
En Bolivia el 20 de este mismo mes de octubre se decidirá si Evo gana en primera vuelta o no. De no ganar existe una esperanza de que las alianzas que se puedan tejer alrededor de Carlos Mesa para la segunda vuelta puedan desalojarlo del poder que ha ejercido ya por tres mandatos, hablando muchas estupideces en materia política pero cometiendo pocas en materia de conducción económica.
De este ajedrez que hemos resumido, los venezolanos tenemos mucho que ganar o que perder. Si ganan los kirchneristas en Argentina , Evo en Bolivia o el Frente Amplio en Uruguay o si tumban a Lenín Moreno en Ecuador, la situación de Venezuela en el Grupo de Lima (con México ya perdido hace un año), o en la OEA donde la representación de Guaidó se apoya en una inestable mayoría, o las decisiones dentro del TIAR, bien pueden complicar el apoyo internacional regional que hasta ahora es elemento determinante para mantener la esperanza del cese de la usurpación.
Como consecuencia de lo anterior, es evidente que Guaidó tiene que apurar al máximo la velocidad para lograr las tres metas que se ha propuesto (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) antes de que cambien para peor las circunstancias exógenas. Para que eso sea posible, quienes comparten, condicionan y limitan la acción del presidente (E) precisan empujar todos en la misma dirección y con la vista puesta en el futuro de la patria y no en el interés inmediato de sus toldas. La cortesía con mis lectores me sugiere destilar optimismo, la razón me hace ser escéptico.

La corporación del mal en América Latina por Miguel Henrique Otero – Red de Noticias – 13 de Octubre 2019

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La principal corporación del mal en América Latina tiene una historia que supera los 60 años. Durante ese período, otras feroces corporaciones aparecieron en distintos países -como la red que, en su momento, constituyeron las dictaduras del Cono Sur y su fallida Operación Cóndor-, pero no lograron mantenerse en el poder por un tiempo tan prolongado como el castrismo en Cuba.

El 1 de enero de 1959 no solo marca el inicio de la creación de la cárcel más grande que ha tenido nuestro continente -casi 110 mil kilómetros cuadrados donde sobreviven encerrados y sometidos a un opresivo sistema de vigilancia, alrededor de 11.8 millones de presos políticos-, sino también, una época marcada por los constantes esfuerzos del castrismo para sacar provecho de las riquezas, las economías y las fragilidades político-sociales del resto de los países del continente.

A comienzos de este año, cuando el castrismo celebró sus seis décadas en el poder, los balances publicados hicieron evidente en qué ha consistido la estrategia de fondo de la corporación: el de crear mecanismos de recolección de lealtades políticas y de dólares, sobre la base de la más falsa y engordada mentira que se haya sido creada y propagada en todo el siglo XX: que en Cuba se estaba produciendo una revolución, gestora de un hombre nuevo, hombre que se liberaría de la dominación imperialista para siempre.

Esa grotesca ficción -reinventada, maquillada, disfrazada de defensa de los derechos humanos o del derecho de los pueblos a su autonomía- ha tenido una eficacia y utilidad extraordinaria. Ha servido para que políticos, centros académicos, intelectuales y oenegés crearan una servidumbre castrista; fue el motor que fundó y diseminó por América Latina movimientos guerrilleros; fue el mecanismo para que, durante todos estos años, “el problema de Cuba” dividiera a los países, de las más diversas maneras. El castrismo, esto hay que reconocerlo, ha logrado ser un núcleo del debate político del continente, y siempre ha contado, cuando menos, con apoyo de fuerzas internacionales, aunque hayan ido declinando con el tiempo.

Pero en el transcurso la corporación ha cambiado de forma sustantiva. De la fuente de ilusiones que fue, especialmente durante los sesenta y los setenta, ha derivado en una considerable estructura delincuencial, que tiene su casa matriz en La Habana, desde donde se dictan los lineamientos a las dos filiales que, ahora mismo, controlan de forma directa: Venezuela y Nicaragua.

Ambas son esenciales para el régimen cubano: la primera constituye su principal fuente de ingresos. Venezuela no solo es proveedora de petróleo subvencionado, maletas de dólares y una cantidad de negocios de incalculable volumen, que recién comienza a ser investigado. El caso de Nicaragua, a su escala, guarda semejanzas: además de importantes negocios, el país bajo la dictadura de Ortega y Murillo, funciona como un aliviadero y estación de paso para militares, asesores, espías y funcionarios, que entran y salen de La Habana a través de Managua, sin registros ni control alguno.

Pero la Corporación del Mal opera bajo otros modelos: tiene franquiciados como los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Lula Da Silva y Dilma Rousseff en Brasil. Tiene cómplices y lobistas políticos como Manuel López Obrador en México y Tabaré Vázquez en Uruguay. Tiene una entidad especializada en el activismo y la propaganda, el Foro de Sao Paulo, que ha mostrado una maléfica habilidad para engatusar a las buenas conciencias de Europa y otras partes del mundo. Los tentáculos de la corporación, luego de seis décadas, se han diseminado por el mundo, hasta los lugares más insospechados como, por ejemplo, entre algunas corrientes del partido Demócrata de Estados Unidos. Estas son solo algunos de los elementos de la cara A de la corporación.

La cara B configura el poderío oscuro de la corporación cubana: alianzas con las narcoguerrillas del ELN y las FARC, operadores del narcotráfico, organizaciones terroristas del Medio Oriente, traficantes de armas y capos de la corrupción que encuentran refugio y protección en ese país.

Tanto en Venezuela como en Nicaragua, la corporación castrista tiene bajo su supervisión directa a los más altos niveles de las fuerzas armadas y de los cuerpos policiales. Son responsables directos de estrategias, diseño de planes de represión y tortura, entrenamiento y de las actividades de inteligencia dirigidas a las propias instituciones armadas. Quienes han permitido este estado de cosas en ambos países, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Rosario Murillo, han traicionado a las leyes, a la soberanía, a los principios esenciales de sus respectivas Patrias.

El objetivo de la Corporación del Mal es inequívoco: mantenerse en el poder, al costo que sea. Por ello no titubea cuando reprime, tortura y mata a los disidentes en su propio país, en Nicaragua y Venezuela, ni le importan las vidas que puedan perderse en las calles de Ecuador, una vez que ha activado el plan para acabar con el gobierno democrático de Lenin Moreno.

Venezuela: autoridad y legitimidad por Antonio Sánchez García – Panampost – 11 de Octubre 2019

Venezuela ha perdido el rumbo: estamos en manos de la clase política más incompetente de nuestra historia reciente

La clase política venezolana debe cambiar con extrema urgencia. (Foto: Flickr)

«Autoritas, non veritas facit legem».

Thomas Hobbes, El Leviatán.

Thomas Hobbes (1588-1679), uno de los más grandes pensadores ingleses de lo político, que comparase al Estado con un bíblico monstruo marino, el Leviatán, tan necesarios ambos, tan descomunales y tan monstruosos como para poder mantener el orden en el caos del universo, supo poner las cosas en su lugar, como Colón cuando para demostrar la redondez de la tierra no se extravió en consideraciones cosmológicas sino que, puesto ante los reyes católicos, puso un huevo de pie con el sencillo expediente de golpear uno de sus extremos sobre la fría lisura de la madera. Hechos, no palabras. Facts, como suelen subrayar los positivistas de lengua inglesa. Y Thomas Hobbes, poniendo los bueyes delante de la carreta escribió: autoritas, non veritas facit legem. La ley es producto de la autoridad, no de la verdad. En otras palabras: la ley es un hecho, no una teoría. Y el Estado, que ha de regirse por esa autoridad, a la que sirve, tampoco es producto ideal de un pensador universal. Obedece a las pugnas, combates e intereses reales que mueven a los hombres.

Lo que incentivó a Marx a desvelar la legalidad y legitimidad del sistema capitalista, en cuya esencia se encuentra, como lo afirmase el más sabio de los filósofos de su tiempos, Georg Wilhelm Friedrich Hegel,  la violencia como la única y verdadera partera de la historia, y a la que los hombres ponen coto creando y administrando un árbitro regulador. Que dura tanto como sirve y es útil, y se desmorona cuando, víctima de su propia incompetencia, cambia de manos y es asumido por quienes han logrado imponer la nueva violencia. Soberano, dijo Carl Schmitt en medio de la más feroz de sus crisis, es quien impone la soberanía. Luego de enfrentar, combatir y vencer al viejo soberano.

Comprendo y es natural que ante la desesperación que causan los embates de los aspirantes a nuevos soberanos, vale decir: a dictadores y tiranos, el espanto que causan las inmundicias de los secretarios generales –contrabandistas, ladrones y mercachifles– y el temor que causa entre los ciudadanos tener que enfrentarlos, las sociedades y los  hombres busquen cobijo en la ley. El grave problema es que cuando quieren hacerlo, la ley ha perdido toda autoritas. Por la corrupción moral que invade a quienes tendrían la obligación de proteger y blindar su autoritas. El edificio del Estado encargado de mantener las cosas en orden se está desmoronando y la primacía vuelve a descansar en los hechos brutos y no en las leyes ideales. Vale decir, en la violencia que las creó y sostuvo y ha sido desplazada por la nueva violencia. Que no se impone porque es buena y positiva, sino porque su verdad es tautológica: puede porque puede, su amenaza mortal es creíble porque mata, como para que sustente una nueva autoritas. Porque la palabra del soberano, como bien dice la ranchera, es la ley. Punto.

Siguiendo mi experiencia y conocimiento, cuestioné la designación de Juan Guaidó porque consideré y continúo considerando que no tenía ni la naturaleza, ni la voluntad ni la vocación de soberanía que la urgencia del problema venezolano reclamaba y que, como lo demuestra la historia, debe combinar inteligencia, voluntad y decisión, los tres ingredientes básicos de un verdadero hombre de Estado. Alguien, más urgido que yo, me replicó de inmediato con la vieja sabiduría de los urgidos: se ara con los bueyes que se tienen. Así, en lugar de bueyes sean carneros impotentes, como resultó el caso.

Como lo acaba de reiterar el constitucionalista, escritor y político venezolano Asdrúbal Aguiar en una interesante entrevista con Napoleón Bravo y que recomiendo ampliamente, los venezolanos no tenemos Estado: sin territorio, ni población, ni gobierno: estamos en medio del océano de la nada.  Como lo vienen advirtiendo analistas internacionales, la democracia venezolana hace ya tiempo que dejó de existir. Y la república misma está en vías de extinción. ¿Por qué razón, a pesar de avisos y advertencias de tanta significación, los dirigentes venezolanos renuncian a actuar y se refugian en el recurso a invocar artículos de leyes que creen poseen el mágico sortilegio de arreglar los entuertos a los que nos compele una tiranía? ¿Por qué se conforman con delegar en una institución carente de toda autoritas, como la llamada Asamblea Nacional, la resolución práctica –no jurídica– de sus problemas? ¿Por qué consideran resuelto el problema porque medio centenar de naciones dan por hecho la legitimidad de un joven diputado, carente de los más elementales atributos de un mandatario real y efectivo? ¿Por qué un pueblo que ha tolerado, sino directamente auspiciado, propiciado y respaldado el desconocimiento y atropello brutal y mortífero del Estado de Derecho y electo luego como presidente constitucional de Venezuela al mayor felón uniformado de su historia contemporánea, insiste en resolver sus problemas con recursos legales y no políticos, factuales?

Venezuela ha perdido el rumbo, y nosotros con ella. Estamos en manos de la clase política más incompetente de nuestra historia reciente. Y no se atisba la emergencia de voluntades dispuestas a poner orden. Dios y los hombres permitan que del fondo de nuestras reservas políticas y morales emerjan quienes sean capaces de recuperar el rumbo. O Venezuela dejará de existir.


Antonio Sánchez García es filósofo, historiador y ensayista.

Auge y caída de la producción petrolera por Eddy Reyes Torres – El Nacional – 12 de Octubre 2019

El petróleo ha tenido su papel entre nosotros desde tiempos inmemoriales. Los primeros conquistadores apreciaron que nuestros indígenas lo utilizaban con fines medicinales, para la iluminación y el calafateo de sus canoas. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557) fue el primero en dejar constancia escrita de ello en su Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Allí, al referirse a la isla de Cubagua, dicho autor nos dice que tiene en la punta del oeste una fuente o manadero de licor, como aceite, que corre por encima del agua del mar, el cual es llamado por los naturales stercus demonis (estiércol del diablo), aunque otros lo llaman petrolio o asfalto. Más adelante, al visitar el área del golfo de Venezuela, el autor hace mención a la existencia de ojos o manantiales de betún que los nativos llaman mene.

Es en 1864 cuando se otorga la primera concesión petrolera en el país. El beneficiario fue el venezolano Manuel Olavarría, quien no obtuvo resultados positivos. Más tarde, en julio de 1914, cerca del pueblo de Mene Grande, en el estado Zulia, el Zumaque 1 dio formalmente inicio a la producción de petróleo en territorio venezolano (264 barriles diarios). Pero será el 14 de diciembre de 1922, momento en que el pozo Barrosos-2 comienza a arrojar sin control, durante 9 días, 100.000 barriles diarios de petróleo, cuando se ratifica ante el mundo el enorme potencial minero de nuestro país. La presencia de las grandes compañías norteamericanas e inglesas fue entonces la secuencia inevitable.

Paso a paso nuestra economía comenzó a recibir las mieles del extraordinario regalo de la naturaleza, aunque junto con ello vino también un mal ineludible: la poca disposición o capacidad del Estado para promover el desarrollo de un sector industrial privado, capaz de competir en el ámbito internacional para inducir así la acumulación de capital y el crecimiento de la producción. Como resultado de lo anterior, los niveles de crecimiento que logramos alcanzar en educación, salud, vialidad, transporte, vivienda, energía eléctrica, empleo público, alimentación, seguridad, cultura y estabilidad económica, entre otros campos, fueron posible gracias a la renta petrolera. La sociedad venezolana se hizo así dependiente del Estado, cuando es este el que debería depender de toda la sociedad.

Lo cierto es que desde que arrancó en forma la extracción del petróleo en nuestro país, esta fue incrementándose en el tiempo de manera sostenida, aunque con ocasionales caídas derivadas de las crisis que han afectado al mercado internacional. Las estadísticas ponen de manifiesto nuestra posición singular y, en ciertos momentos, especialmente ventajosa. Así, en 1929 Venezuela era el segundo país productor de petróleo, por detrás de Estados Unidos. Para 1945, a finales del gobierno de Isaías Medina Angarita, la producción fue de 1.000.000 de barriles diarios y, en 1998, la cifra se elevó a 3.300.000 barriles diarios. En 2011, durante la gestión de Hugo Chávez Frías, la producción bajó a 2.380.000 barriles diarios. Y según el último informe de la OPEP, en el mes de septiembre del presente año, en plena gestión de Nicolás Maduro Moros, el promedio mensual cayó a 680.000 barriles diarios.

A lo largo de ese proceso, la conducta manirrota de la revolución opacó a la del primer gobierno de Pérez: los regalos contantes y sonantes llegaron a todos los puntos de América y a los camaradas revolucionarios esparcidos por todo el orbe. Junto con lo anterior, los estrafalarios endeudamientos con China y Rusia dejaron al de la era democrática –que en propiedad se inició con Carlos Andrés y concluyó con la segunda presidencia de Rafael Caldera– como un inofensivo niño de pecho.

De manera que el régimen revolucionario no aprendió la lección bíblica de José y el faraón de Egipto, contenida en el Génesis, relativa a la conveniencia y necesidad de ahorrar en los años de fertilidad. Por eso hoy tenemos una industria petrolera destruida, con una producción inferior a la que teníamos en 1945, una deuda externa quintuplicada y una economía paralizada.

Con el anterior telón de fondo, el actual presidente de Pdvsa, el mayor general de la Guardia Nacional, Manuel Salvador Quevedo Fernández, tuvo el tupé de declarar recientemente desde Rusia que a finales de este año Venezuela estará produciendo 1.600.000 barriles diarios de petróleo. A este experto militar solo podemos decirle: amanecerá y veremos.

Crónicas Bolivarianas: Bilaterales de Gordito y Gordiflón por Omar J. Estacio – El Informador – 12 de Octubre 2019

Crónicas Bolivarianas: Bilaterales de Gordito y Gordiflón

Gordiflón y Gordito, arribaron a varios acuerdos bilaterales. La noticia nos vino desde Pionyang.

Aparte de malas mañas  ¿qué más pueden intercambiar, comercialmente, Gordito y Gordiflón si han arruinado y arruinan dos naciones enteras? ¿Ah? ¿Qué otro artículo de exportación puede ofrecerle Gordiflón a Gordito, o viceversa, que no sea, asesinar, torturar, encarcelar, reprimir. Violar DD.HH. Entronizarse en el Poder, a la brava o por estelionato. Depredar el medio ambiente – el Arco Minero, pongamos por caso. Desencadenar sequías, apagones, hambrunas. Amamantar terroristas. Guisar con furor de Mesalina. Trasegar los cada día más menguantes ingresos petroleros “¿Tendrás, por ahí, Gordiflón, más dinerillo sucio, para lavártelo, secártelo y planchártelo, otra vez?”.

Si Gordito, puede jactarse que en Norcorea existen, solamente, tres carreteras pavimentadas, Gordiflón se regodea por haber convertido en escombros nuestra magnífica red vial. Si, Gordito dilapida cuatrillones en armas atómicas mientras los norcoreanos mueren de hambre, Gordiflón, en lugar de importar comida, porque acabó con la agricultura, la cría, el comercio, la producción en general, él, y su parentela, se  chorean las escasas divisas con la coartada  de la compra de Kalashnikovs, para enfrentar hipotética invasión gringa.

Por muy desvergonzado que sea un sujeto, ciertas comparaciones ofenden. “Yo, al menos, no soy narcotraficante”, pretendió deslindarse Gordito de semejante bribón. Este último, le replicó: “ Lo de narco tal vez sea verdad, pero jamás he mandado a envenenar a un hermano mío, por parte de padre y madre, ni por celos políticos le he volado los sesos a un tío por consanguinidad, con cohete teledirigido”.  “¡Te le pones en cuatro patas a Raúl Castro!”. “ ¿Y cómo te le has colocado, tú, a Donald J. Trump, so gordito mariposón?” “¡Mariposona será tu agüela, tan cucuteña como su nieto gordiflón!”. “ ¡Ladrón!”, “¡Mira quién lo dice!”

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