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Carta de Pablo Neruda a Miguel Otero Silva (Caracas 1948) – Blog Polis – 12 de Noviembre 2018

IMG_1791.pngUn viajero me trajo tu carta escrita con palabras invisibles, sobre su traje, en sus ojos.

Qué alegre eres, Miguel, qué alegres somos!

Ya no queda en un mundo de úlceras estucadas sino nosotros, indefinidamente alegres.

Veo pasar al cuervo y no me puede hacer daño.

Tú observas al escorpión y limpias tu guitarra.

Vivimos entre las fieras, cantando, y cuando tocamos un hombre, la materia de alguien en quien creíamos, y éste se desmorona como un pastel podrido, tú en tu venezolano patrimonio recoges lo que puede salvarse, mientras que yo defiendo la brasa de la vida.

Qué alegría, Miguel!

¿Tú me preguntarás dónde estoy? Te contaré – dando sólo detalles útiles al Gobierno que en esta costa llena de piedras salvajes se unen el mar y el campo, olas y pinos, águilas y petreles, espumas y praderas.

Has visto desde muy cerca y todo el día cómo vuelan los pájaros del mar? Parece que llevaran las cartas del mundo a sus destinos.

Pasan los alcatraces como barcos del viento, otras aves que vuelan como flechas y traen los mensajes de reyes difuntos, de los príncipes enterrados con hilos de turquesa en las costas andinas y las gaviotas hechas de blancura redonda, que olvidan continuamente sus mensajes.

Qué azul es la vida, Miguel, cuando hemos puesto en ella amor y lucha, palabras que son el pan y el vino, palabras que ellos no pueden deshonrar todavía porque nosotros salimos a la calle con escopeta y cantos.

Están perdidos con nosotros, Miguel.

Qué pueden hacer sino matarnos y aun así les resulta un mal negocio, sólo pueden tratar de alquilar un piso frente a nosotros y seguirnos para aprender a reír y a llorar como nosotros.

Cuando yo escribía versos de amor, que me brotaban por todas partes, y me moría de tristeza, errante, abandonado, royendo el alfabeto, me decían: “Qué grande eres, oh Teócrito!” Yo no soy Teócrito: tomé a la vida, me puse frente a ella, la

besé hasta vencerla, y luego me fuí por los callejones de las minas a ver cómo vivían otros hombres.

Y cuando salí con las manos teñidas de basura y dolores las levanté mostrándolas en las cuerdas de oro, y dije: “Yo no comparto el crimen.”

Tosieron, se disgustaron mucho, me quitaron el saludo, me dejaron de llamar Teócrito, y terminaron por insultarme y mandar toda la policía a encarcelarme, porque no seguía preocupado exclusivamente de asuntos metafísicos.

Pero yo había conquistado la alegría.

Desde entonces me levanté leyendo las cartas que traen las aves del mar desde tan lejos, cartas que vienen mojadas, mensajes que poco a poco voy traduciendo con lentitud y seguridad: soy meticuloso como un ingeniero en este extraño oficio.

Y salgo de repente a la ventana. Es un cuadrado de transparencia, es pura la distancia de hierbas y peñascos, y así voy trabajando entre las cosas que amo: olas, piedras, avispas, con una embriagadora felicidad marina.

Pero a nadie le gusta que estemos alegres, a ti te asignaron un papel bonachón: “Pero no exagere, no se preocupe,” y a mí me quisieron clavar en un insectario, entre las lágrimas, para que éstas me ahogaran y ellos pudieran decir sus discursos en mi tumba.

Yo recuerdo un día en la pampa arenosa del salitre, había quinientos hombres en huelga. Era la tarde abrazadora de Tarapacá. Y cuando los rostros habían recogido toda la arena y el desangrado sol seco del desierto, yo vi llegar a mi corazón, como una copa que odio, la vieja melancolía.

Aquella hora de crisis, en la desolación de los salares, en ese minuto débil de la lucha en que podríamos haber sido vencidos, una niña pequeñita y pálida venida de las minas dijo con una voz valiente en que se juntaban el cristal y el acero un poema tuyo, un viejo poema tuyo que rueda entre los ojos arrugados de todos los obreros y labradores de mi patria, de América.

Y aquel trozo de canto tuyo refulgió de repente en mi boca como una flor purpúrea y bajó hacia mi sangre, llenándola de nuevo con una alegría desbordante, nacida de tu canto.

Y yo pensé no sólo en ti, sino en tu Venezuela amarga.

Hace años, vi un estudiante que tenía en los tobillos la señal de las cadenas que un general le había impuesto, y me contó cómo los encadenados trabajaban en los caminos y los calabozos donde la gente se perdía. Porque así ha sido nuestra América: una llanura con ríos devorantes y constelaciones de mariposas (en algunos sitios, las esmeraldas son espesas como manzanas), pero siempre a lo largo de la noche y de los ríos hay tobillos que sangran, antes cerca del petróleo, hoy cerca del nitrato, en Pisagua, donde un déspota sucio ha enterrado la flor de mi patria para que muera, y él pueda comerciar con los huesos.

Por eso cantas, por eso, para que América deshonrada y herida haga temblar sus mariposas y recoja sus esmeraldas sin la espantosa sangre del castigo, coagulada en las manos de los verdugos y de los mercaderes.

Yo comprendí que alegre estarías, cerca del Orinoco, cantando, seguramente, o bien comprando vino para tu casa, ocupando tu puesto en la lucha y en la alegría, ancho de hombros, como son los poetas de este tiempo – con trajes claros y zapatos de camino -.

Desde entonces, he ido pensando que alguna vez te escribiría, y cuando el viajero llegó, todo lleno de historias tuyas que se le desprendían de todo el traje y que bajo los castaños de mi casa se derramaron, me dije: “Ahora”, y tampoco comencé a escribirte. Pero hoy ha sido demasiado: pasó por mi ventana no sólo un ave del mar, sino millares,

y recogí las cartas que nadie lee y que ellas llevan por las orillas del mundo, hasta perderlas.

Y entonces, en cada una leía palabras tuyas y eran como las que yo escribo y sueño y canto, y entonces decidí enviarte esta carta, que termino aquí para mirar por la ventana el mundo que nos pertenece.

Cubans in Venezuela by Carlos Alberto Montaner -Latin American Herald Tribune -21 de Octubre 2018

Latin American genius Carlos Alberto Montaner on Orlando Avendano’s new book and how the small backward island of Cuba came to control Venezuela. 

Luis Almagro affirms that 22,000 Cubans infiltrated Venezuela. Almagro is the Secretary General of the OAS. He has good sources of information. There is no doubt that the intelligence services and other military branches of Cuba completely control Venezuela.

Nicolás Maduro is just a puppet managed by Havana. That is why Fidel and Raúl Castro chose him. His weakness is his greatest appeal. He has no military training, and the Venezuelan communists think he is an improvised militant. He learned everything he knows about Marxism in a course hurriedly taught in the School of Communist Party Cadres “Ñico López” in Cuba. His esoteric idiocies – he talked to the birds, he saw the image of Chávez on the walls – totally discredited him. However, that is convenient for his masters.

Venezuela’s subordination to Cuba is an act against nature. Venezuela is more than eight times the size of the island. It has three times more inhabitants than Cuba. In its 40 years of democracy, which began approximately one year before the Cuban Revolution, the country developed in every aspect, reaching an economic, social and cultural stage much greater than that of the metropolis that today firmly holds it by the crotch and absorbs a good part of its riches.

In that period, Venezuela created about fifty universities and the Venezuelan intelligentsia went to train in the world’s great cultural centers. The result was that around the year 2000, Venezuela, despite all the mistakes made by its rulers, and despite the widespread corruption that existed, was the preeminent nation in Latin America. It was also a net recipient of immigrants, seduced by the clear opportunities to prosper that the country offered to the influx of foreigners.

It is not the first time that a small, poor and culturally inferior country manages to dominate another infinitely superior one. There are other cases, but the example of Mongolia in the thirteenth century is eloquent. Genghis Khan created an empire, the largest in history, which ran from the Korean peninsula in Asia to the Danube in Europe, including China. How did he do it? He knew how to make war. Their archers shot accurately from their small, but strong horses, that at night were bled by the warriors to feed themselves during the long cavalcades.

Genghis Khan was determined to succeed. He generously rewarded those who submitted to him and was implacable with those who resisted. He used the ancient method of stick and carrots. It’s what all empires have done. He had a primitive and clumsy method of government, but it was not a disorderly horde. Simultaneously, he and his captains impregnated every fertile woman they found attractive. Today there are millions of Europeans endowed with Mongolian genes who do not even know about their ferocious ancestors.

Orlando Avendaño, a young Venezuelan journalist and collaborator of PanAm Post, has written a magnificent book about Venezuela’s submission to Cuba. Its title, Days of Submission, is immediately explained in the subtitle: How the Venezuelan democratic system lost the battle against Fidel.

The book opens with a paradoxical phrase of the French writer Michel Houellebecq as an epigraph. The novelist says: “The summit of human happiness lies in the most absolute submission”.

In its controversial anticipatory fiction, entitled Submission, in the elections of 2022 the French elect as rulers an Islamist party and an Islamist president, knowing that they will impose the implacable Sharia as a national law.

Is there a masochist component of a substantial part of Venezuelans in the relations with Castro’s power? I don’t think so. They submit because of fear. Those who leave the country think that everything is lost, and it is preferable to flee than to resist. The military, like everyone else, are aware that 85% of Venezuelans would like that nightmare to end, but they fear Cuban intelligence, secretly present in all the barracks, where rifles and ammunition are separated to avoid any potential conspiracy.

The Havana regime does not know how to create wealth, but it is an expert in maintaining power. It learned it from the KGB and the Stasi. Even the paradox of the “unhappy collaborator” occurs. He is the anguished insignificant person convinced that what he does is terribly harmful, but insists on it because it is part of the structure of terror (he feels terror and also generates it) and suffers something more powerful than the urgent internal moral judgment: the “esprit de corps”. That feeling of belonging that binds human beings and allows them to become beasts.

Carlos Alberto Montaner is a journalist and writer. Born in 1943 in Cuba and exiled, Montaner is known for his more than 25 books and thousands of articles. PODER magazine estimates that more than six million readers have access to his weekly columns throughout Latin America. He is also a political analyst for CNN en Espanol. In 2012, Foreign Policy magazine named Montaner as one of the fifty most influential intellectuals in the Ibero-American world. His latest novel is A Time for Scoundrels. His latest essay is “The President: A Handbook for Voters and the Elected.” His latest book is a review of Las raíces torcidas de América Latina (The Twisted Roots of Latin America), published by Planeta and available in Amazon, in printed or digital version.

La Franquicia Cubana por Alejandro Terán – Reporte Económico – Agosto 2018

136138Image.jpgUn ex integrante de la Fuerza Aérea Venezolana, acaba de publicar un libro llamado La Franquicia Cubana, una dictadura científica.

Eduardo Hurtado, fue miembro de la FAV donde trabajó en tránsito aéreo y en defensa antiaérea. Luego ingresó al Ejército de Estados Unidos donde estudió Aviónica y Electricidad en Armamento de Helicópteros Apache.  Luego formó parte de una unidad especial de inteligencia geoespacial y más tarde fue a la guerra con el ejército norteamericano por lo que es veterano de guerra de esa fuerza militar.

Con todo ese cuadro de formación, sobre todo en investigación e inteligencia, se sentó y escribió un libro donde explica con lujo de detalles como los hermanos Castros, descubrieron una franquicia para perpetuar en el poder a los presidentes.

-¿Por qué es una dictadura científica?

Es una dictadura científica, porque todo está planificado, todo lo que pasa en Venezuela y América Latina, está planificado. Nada es casualidad, ha sido diseñado en un laboratorio de guerra psicológica, de estrategia, se planifica, se ejecuta, se supervisa, se mide y se planifican acciones en consecuencias de esas reacciones en ese determinado momento.

-¿Lo que pasa en Venezuela está preparado?

Efectivamente.

-¿La crisis económica, la destrucción de las empresas?

Todo eso es un plan de Estado para generar una sociedad adoctrinada porque una sociedad adoctrinada no ofrece resistencia, aplican la teoría del caos, de quebrantar la economía, un ser que no tenga estabilidad es un ser manejable.

-¿Hable un poco de esa Franquicia cubana?

Los cubanos se aproximan a los Estados Unidos cuando Fidel Castro llega al poder pero allí no quieren nada con él, entonces se aproxima a los rusos y aplican el método ruso en su propio país. Esa experiencia de 60 años les permite desarrollar una corporación.
Cuando digo franquicia cubana no me refiero a los cubanos, hablo de los Castros. Al sistema de gobierno castristas.

Fidel Castro, crea el Foro de Sao Paulo y allí al estilo resort, vende esa estrategia de presidencia eterna y a cambio quiero que me compres esa franquicia, te vendo la asesoría, como vas a hacer para lavar dinero, controlar las masas, los medios de comunicación, como dominar la parte de operaciones psicológica.

Además de eso te voy a dar entrenamiento y te voy a prestar personal de inteligencia, de espía, de operaciones psicológicas para que en 20 ó 30 años tú mismo aplicas el método.
Esto va a dirigido a quienes quieren perpetuarse en el poder.

-¿Una de las cosas que hemos observado es que en América Latina ha habido muchas elecciones donde han ganado los supuestos franquiciarios. Pero Cuba nunca hizo elecciones?

Cuba hace elecciones lo que pasa es que siempre gana Fidel pero eso es un protocolo para el mundo. En Venezuela desde el 2006 las elecciones fueron un acto protocolar, al mismo tiempo iba comprando tiempo e iba creando una oposición paralela.

-¿Venezuela está llegando al límite de los 20 años que es cuando la franquicia se vuelve eterna?

Podría ser eterna. Ellos han dado en el clavo, han seguido el manual.

-¿Por qué la llamas dictadura científica?

Porque es como un método científico. Hay un análisis científico. Esa es la estrategia de la Caja China, que con un escándalo tapan otro.
Es como una ruleta que persigue generar incertidumbre. Ahorita han creado un clima de esperanza para seguir hundiendo a la gente en la desesperanza.

-¿Qué objetivo persigue este libro?

Educar y quiero dejar en claro que para resolver un problema primero hay que entenderlo y la oposición no tiene nada claro.

Citó como ejemplo el paro de la semana pasada como respuesta al paquetazo de Maduro, pero la oposición va a convocar a un paro en un país que está parado, de allí que la oposición no tiene claro el objetivo, concluye. Alejandro Terán/Reporte Económico

Admiración, respeto y afecto por Bolivar – «El Bolibar de los vascos» – 1983

Unknown.jpegPalabras del primer lehendakari vasco, José Antonio Agirre, recogidas del libro  “El Bolibar de los vascos”  publicado por el Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

En tierras sujetas a la violen­cia, conocí el alma de América. Errante y solo, sentí la angustia del que todo le falta. Seis meses y medio estuve en países dominados por el nazismo, de los cuales cuatro y medio en Berlín, y en esas horas de incertidumbre, de ansiedad y de angustia, pedí a las almas de América que me instru­yeran. Llevo en mi corazón no sólo la gratitud y la admiración para el hombre que plasmó la más grande empresa de Libertad, sino también una gratitud particu­lar, exclusiva, para los hombres de América y de Venezuela que en ese tiempo de inseguridad y de zo­zobra que he apuntado me ayuda­ron a salvar lo que más quiero: A mi esposa y a mis hijos. Gracias a un diplomático venezolano y gracias al Gobierno y a las autori­dades venezolanas, mi esposa con mis hijos, pudo salir de Europa, como la señora viuda de Guerra, natural de la ciudad de Mérida, la andina ciudad de Venezuela.

No es éste el tema de mi confe­rencia. Quiero apuntar únicamen­te que dentro del alma de todo vasco existe para Bolibar un fondo de profunda admiración, respeto y afecto. Como libertador de pueblos, como fundador de doctrinas magníficas que alum­brarán un día en todo su esplen­dor, porque todavía la doctrina de Bolibar no ha dado todo su rendimiento. Yo os hablo con esta emoción, como vasco, hacia aquel que, sabiendo libertar pueblos, tuvo pensamientos que están ins­criptos en siglos de historia nuestra.

Bolibar. Su época, la del enci­clopedismo, la del liberalismo en la conciencia y en las leyes públi­cas, la de la emancipación de los pueblos sojuzgados. Su empresa, librar media América del yugo es­pañol, reconstituyendo pueblos libres y prósperos.

Empresa digna de quien llevaba sangre vasca en sus venas, conti­nuación de una historia de univer­salidad vasca.

Decir que Bolibar, además de Libertador de América, fue defen­sor de la fe de aquellos naturales, podrá parecer a algunos un con­trasentido.

A este propósito, un recuerdo que además de su actualidad tiene la fuerza de la prueba:

Corrían los años del levanta­miento independentista americano contra la opresión española. Como en tales casos acontece, el poder dominador aprovecha toda clase de recursos y personas para su fin de avasallaje. Entre otros eran aprovechados los eclesiásti­cos que, lejos de ser evangelizadores de una doctrina que es de todos eran propagandistas celosos del poderío español.

Bolibar se dirige a Pío VII, y, en forma personal en veces, otras por medio de embajadas, le ruega con todo el calor de un gobernan­te libertador, que el clero español y españolizante de Venezuela fuera sustituido por clero indíge­na, mejor conocedor del pueblo y más querido de él; que los obispos fueran ocupados por americanos y, en todo caso, provistos desde Roma y no desde Madrid, como acontecía en virtud del regio patronato.

Pío VII comprende rápido la magnitud del hecho expuesto por Bolibar y cruza con él interesantí­sima, cordial y copiosa correspon­dencia, recibe a algunos de sus enviados y se dispone a adoptar medidas en consecuencia. Pero la dominación que no entiende el alto lenguaje de amor que co­mienza a relacionar al Libertador de media América con el Padre de todos los fieles, amenaza con romper con Roma, mueve las Cancillerías europeas, maneja la intriga, sin importarle que con ello ponga en peligro inminente la fe de las nacientes Repúblicas suramericanas. Bolibar, para aquellos «magnánimos defensores de la fe», es masón, hereje y ene­migo de la religión…

Sin embargo, Pío VII da la razón a Bolibar, salta por encima de cuantos obstáculos se le oponen y el sacerdocio elegido desde Roma comienza a penetrar en el pueblo, al que por ser el suyo quiere y comprende.

Es la eterna lucha entre el poder despótico y la razón y el derecho, sin que importe a su ce­guera que de su actitud inicua pierdan la fe pueblos enteros… El caso se ha repetido en muchos pueblos, sin que pueda exceptuar­se a Euzkadi.

 

Historia mundial del comunismo por Elizabeth Burgos – Revista Zeta – 29 de Abril 2018

Unknown.jpegUna obra magistral del francés Thierry Wolton intitulada “Una historia mundial del comunismo”, llegó a su tomo III dedicado a “Los cómplices”, un relato acusatorio del que no escapan escritores como Sartre o Aragon, pero que tangencialmente serviría de acusación a muchos, muchísimos venezolanos que siguen siendo simpatizantes del comunismo.

EL ensayista francés, Thierry Wolton, acaba de ser galardonado con el premio Prix Aujourd’hui por su obra magistral Une Histoire mondiale du Communisme, cuyo tercer tomo, acaba de ser publicado por la Editorial Grasset titulado Les complices (Los Cómplices) en el que analiza las simpatías, incluso, la complicidad, de los intelectuales franceses con un régimen como el comunismo que ha sido culpable del asesinato de millones de seres humanos.

Diez años de investigación, centenas de testigos entrevistados, miles de libros leídos, toda una vida ha invertido Thierry Wolton para dar a la luz pública un inmenso capítulo de la historia contemporánea aún ignorado y que engloba todo un mundo de países que vivieron bajo la tutela del marxismo-leninismo, y países que todavía hoy imponen a su población el régimen totalitario inventado por Lenin y Stalin: China, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua. El primer tomo de la Historia Mundial del Comunismo, “Les bourreaux” (Los verdugos) (Grasset, 2015), versa sobre los dirigentes de los Jemeres Rojos, y los ideólogos del maoísmo y del estalinismo; el segundo tomo “Les victimes” (2015), sobre los millones de muertos en el Gulag y los movimientos de masa comunistas.

El tercer tomo, “Los Cómplices”, trata de todos los países no comunistas en los que, como en Francia, los intelectuales, fascinados por el comunismo, fueron amigos o mantuvieron una actitud complaciente con los regímenes comunistas. Un volumen en el que el autor revela la ausencia de lucidez ante la realidad de la represión masiva y del totalitarismo, hechos evidentes, que dominaban en la URSS, según el axioma de la época: “mejor equivocarse con Jean-Paul Sartre que tener razón con Raymond Aron”, y hoy siguen dominando en China, en Cuba, en Corea del Norte, en Venezuela, como lo denuncia el autor en una reciente entrevista.

El autor atribuye la simpatía particular, “la ceguera de los intelectuales franceses, y en general del mundo hacia la ideología del comunismo” al legado cultural de varios siglos de la Ilustración, a la noción de progreso que le es inherente y que ha nutrido el proyecto comunista. Pero el caso específico de Francia, el autor lo atribuye al hecho de que la mayoría de los intelectuales, como el caso de Sartre, etc., vivieron y continuaron publicando durante la Ocupación alemana, se plegaron al sistema de censura, y en el momento de la Liberación, sufrieron de un complejo de culpabilidad, sintiéndose en la necesidad de buscar la manera de borrar ese pecado original y entonces se sumaron al tren de los vencedores de Stalingrado, del Ejército Rojo, pero también al infierno que ese régimen representaba, mirando hacia otro lado o justificando la necesidad de la represión en aras de salvación de un régimen que proveía la felicidad en la tierra para los desposeídos y profetizaba la igualdad sobre la tierra.

El autor cita nombres como el de Sartre que se dedicó a apoyar a la URSS, a China y a cuanto movimiento terrorista aparecía en el firmamento: las Brigadas Rojas en Italia, los terroristas alemanes, su apoyo incondicional al régimen cubano, etc. Pero los dardos más certeros de Thierry Wolton los dirige al gran poeta Louis Aragon, que considera como el “bellaco de mayor envergadura” al que se le excusa de su complicidad con el estalinismo en tanto que militante del Partido Comunista Francés, bajo el pretexto de que se trata de un gran poeta, mientras que no se le perdonan a Celine, también un gran escritor, sus simpatías con el nazismo y su antisemitismo. El autor se rebela contra esa ley que hoy día se mantiene en vigor, la de dos pesas y dos medidas: a unos se les perdona y a otros no, cuando ambos incurrieron, o en la participación, o en el apoyo a millones de crímenes. Wolton ilustra su relato con citaciones de los escritores identificados con el comunismo, como también, la evolución de muchas personalidades de la política francesa a los que les dedica el capítulo “La ceguedad voluntaria”.

La trilogía de Thierry Wolton abarca 3.500 páginas en total. En las diversas entrevistas que el autor ha acordado, no disimula que su obra fue motivada por la indignación, su fuerza ha sido inspirada por la pasión de dar a conocer hasta dónde puede llegar la sumisión de inteligencias esclarecidas en los supuestos herederos del siglo de las Luces y convertirlas en propagandistas de un sistema asesino. Y hasta dónde puede llegar todavía hoy la negación de un proyecto que cuenta con 80 millones de víctimas, que no sólo sufrieron en carne propia la represión, sino que murieron en una soledad total, sufriendo el escarnio de una propaganda mentirosa que les valió el desprecio y el odio hasta de su propia familia. Pienso en el caso de los exiliados y los combatientes anti-castristas cubanos, tratados de “gusanos” que hasta época muy reciente, fueron ignorados por los organismos de solidaridad internacionales, en particular, por los latinoamericanos. El caso de la ignorancia en relación de la situación venezolana, o el apoyo al chavismo-madurismo de sectores de la izquierda latinoamericana, muchos de los cuales fueron favorecidos por la solidaridad venezolana cuando fueron víctimas de las dictaduras en sus respectivos países, es una prueba de esa ceguera que hoy denuncia Thierry Wolton y que en el caso francés sigue siendo de actualidad, como lo vemos cada día en el apoyo que se le prodiga al régimen de Maduro en los círculos de izquierda. Sin pestañar, Jean-Luc Melanchon y acólitos afirman que los 130 muertos durante las manifestaciones en Venezuela fueron obra de la oposición que está armada con armas de guerra. Que Leopoldo López, ha sido condenado por poseer un arsenal de guerra en su casa. Que los presos políticos, son políticos que han utilizado la violencia contra el Estado por lo que en un régimen democrático, y en Francia, también serían condenados.

La ceguedad y la condescendencia de los políticos demócratas latinoamericanos con respecto al régimen castrista y su inconsciencia al no percatarse de la obra de destrucción que desde el interior obraban los grupos adeptos a La Habana, carcomiendo las frágiles instituciones democráticas que comenzaban a retoñar, son los grandes responsables del retroceso que ha sufrido la democracia en el continente. Que un país como Venezuela, que sufrió una herida profunda en su naciente democracia cuyas consecuencias las está viviendo todavía de manera dramática, decidiera otorgarle a Fidel Castro un borrón y cuenta nueva, como si nada hubieses sucedido, y estableciera relaciones diplomáticas sin oponerle condición alguna, antes por el contrario, se le ofrecieran puertas abiertas, es un hecho que merece reflexión. Un mínimo de coherencia y rigor, son indispensables por parte de quienes tienen en sus manos el destino de los pueblos.

Esperemos que la obra de Thierry Wolton contribuya a reflexionar y a corregir la norma de eximir unas dictaduras y condenar a otras.

En su monumental ensayo en tres tomos sobre la historia del comunismo, Thierry Wolton cuenta sin tapujos un siglo de ideología comunista.

Casas muertas por Miguel Otero Silva – 1955

UnknownEn 1955, Miguel Otero Silva publicó su segundo libro “Casas muertas” donde refleja la entonces situación del país en retraso. Hoy en día, un fragmento de la novela se vuelve viral por la semejanza que tiene en 2017. Quienes lo difunden resaltan la importancia literaria que tuvo hace unos años y lo reafirman actualmente.

*A continuación, el fragmento:*

“`Yo no vi las casas, ni vi las ruinas. Yo sólo vi las llagas de los hombres. Se están derrumbando como las casas, como el país en el que nacimos. No es posible soportar más. A este país se lo han cogido cuatro bárbaros, veinte bárbaros, a punta de lanza y látigo. Se necesita no ser hombre, estar castrado cómo los bueyes, para quedarse callado, resignado y conforme, como si uno estuviera de acuerdo, como si uno fuera cómplice.

Los estudiantes dejaron sus casas y sus libros y sus novias, para hundirse en los calabozos de la Rotunda y del Castillo, para que los mataran de un tiro, para que los mandaran a morirse en Palenque. Sería un crimen dejarlo solos.

Los que mandan son cuatro, veinte, cien, diez mil. Pero los otros, los que soportamos los planazos y bajamos la cabeza, somos tres millones. Yo sí creo que se puede hacer algo. Yo no soy un iluso, ni un poeta del pueblo, sino un llanero que se gana la vida con sus manos, que ha criado becerros, que ha domado caballos. Y sé que se puede hacer algo.

Yo no soy partidario de la guerra civil como sistema, pero en el momento presente Venezuela no tiene otra salida sino echar plomo. El civilismo de los estudiantes terminó en la cárcel. Los hombres dignos que han osado escribir, protestar, pensar, también están en la cárcel, o en el destierro, o en el cementerio. Se tortura, se roba, se mata, se exprime hasta la última gota de sangre del país. Eso es peor que la guerra civil. Y es también una guerra civil en la cual uno solo pega, mientras el otro, que somos casi todos los venezolanos, recibe los golpes.“

“Casas Muertas” de Miguel Otero Silva – 1955

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“Yo no vi las casas, ni vi las ruinas. Yo sólo vi las llagas de los hombres.
Se están derrumbando como las casas, como el país en el que nacimos.”

“No es posible soportar más. A este país se lo han cogido cuatro bárbaros, veinte bárbaros, a punta de lanza y látigo. Se necesita no ser hombre, estar castrado cómo los bueyes, para quedarse callado, resignado y conforme, como si uno estuviera de acuerdo, como si uno fuera cómplice.”

“Los estudiantes dejaron sus casas y sus libros y sus novias, para hundirse en los calabozos de la Rotunda y del Castillo, para que los mataran de un tiro, para que los mandaran a morirse en Palenque. Sería un crimen dejarlo solos.”

“Los que mandan son cuatro, veinte, cien, diez mil. Pero los otros, los que soportamos los planazos y bajamos la cabeza, somos tres millones. Yo sí creo que se puede hacer algo. Yo no soy un iluso, ni un poeta del pueblo, sino un llanero que se gana la vida con sus manos, que ha criado becerros, que ha domado caballos. Y sé que se pueda hacer algo.”

“yo no soy partidario de la guerra civil como sistema, pero en el momento presente Venezuela no tiene otra salida sino echar plomo. El civilismo de los estudiantes terminó en la cárcel. Los hombres dignos que han osado escribir, protestar, pensar, también están en la cárcel, o en el destierro, o en el cementerio. Se tortura, se roba, se mata, se exprime hasta la última gota de sangre del país. Eso es peor que la guerra civil. Y es también una guerra civil en la cual uno solo pega, mientras el otro, que somos casi todos los venezolanos, recibe los golpes.”

Miguel Otero Silva, Casas Muertas. 1955

Hay unos 2 millones de venezolanos esparcidos por 90 países por Carlos Subero – Notiminuto – 26 de Enero 2017

Tienen un elevado nivel de experiencia: 20% son emprendedores, 65% está en laborando empleado o emprendimiento, 14% son estudiantes

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El sociólogo Tomás Páez, autor de La Diáspora venezolana, señala que hay unos 1 millón 800 mil a 2 millones de nacionales esparcidos por unos 90 países del mundo en los cinco continentes y está preparando proyectos para aprovechar el conocimiento de ellos en favor del país.

El proyecto que define como Plataforma de la Diáspora es para tender un puente entre el país y estos emigrantes, que en buena medida están muy calificados desde el punto de vista de la educación.

Páez, que se ha entrevistado en el exterior con unos 3 mil emigrantes venezolanos, se ha encontrado con una población “muy diversa”, particularmente en cuanto a las razones de emigración. Se produce a partir del año 2000, se ha pronunciado en los últimos 6 años y particularmente en 2016. Cerca de la mitad de ellos tienen hijos, están muy integrados al país receptor y se sienten bien. Tienen un elevado nivel de experiencia: 20% son emprendedores, 65% está en laborando empleado o emprendimiento, 14% son estudiantes. Leer más de esta entrada

Enrique Aristeguieta Gramcko: “Maduro es más rechazado que Pérez Jiménez en 1957” por Jolguer Rodríguez Costa – El Nacional – 21 de Agosto 2016

Aristeguieta Gramcko opina que el régimen está muerto pero “insepulto y putrefacto”
El ex parlamentario y miembro de la Junta Patriótica de 1957 califica al actual gobierno como “el primer régimen genocida de nuestra historia”. Para Aristiguieta Gramcko, fue “un error y una injusticia” haber sacado a Carlos Andrés Pérez de la presidencia en su segundo mandato. Sostiene que también fue un error no haber marchado al CNE el 25 de abril de 2013: “Un verdadero líder debe estar dispuesto a arriesgar su vida en determinadas circunstancias”. Señala que el 1º de septiembre “hay que tomar la calle y encarar al régimen, aun corriendo riesgos” pero reconoce que los riesgos de hoy son mayores: “Hoy, la represión, en su forma más brutal, puede venir de muchos sectores: Sebin, GNB, PNB, colectivos, pranes, DIM…”

Enrique-Aristeguieta-Gramcko-Ernesto-Morgado_NACIMA20160820_0043_6—Si “el régimen ya murió” y “lo que no está es bien enterrado”, ¿sería, a decir de Betancourt, un cadáver insepulto?
—Insepulto y putrefacto. Su hedor llega a todos los rincones del mundo.

—¿Quién terminará de enterrarlo?
—Alguien que tenga audacia y patriotismo. Tendrá el apoyo de 90% de los venezolanos. Leer más de esta entrada

El Cambio por Fernando Mires – Diciembre 2015

Este libro es una recopilación de los artículos publicados por Fernando Mires sobre la política venezolana desde la muerte de Hugo Chávez hasta el 6D y puede descargarse en el siguiente enlace:

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Es una recopilación de textos. Dos razones me han llevado a darlos a conocer en forma de libro. La primera es que hay entre todos los textos una unidad de sentido, una que no busqué y fue configurada por su propia dinámica. La segunda es que habiendo sido publicados en diversas fechas, vistos en conjunto dichos textos adquieren el carácter de una crónica. Quizás sea necesario decir algo más sobre esa segunda razón. Leer más de esta entrada

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