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“La paciencia de la región con Venezuela tiene un límite” por Jan Martínez Ahrens – El Pais – 17 de Octubre 2017

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Uno de los cerebros de la diplomacia estadounidense analiza para EL PAÍS la situación en Venezuela, Cuba y México : Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos Políticos,
Thomas Shannon es el gran referente de Latinoamérica dentro del Departamento de Estado. Diplomático de carrera, embajador, subsecretario con George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump, su visión destila años de conocimiento directo del hemisferio. Con ese bagaje, habla con prudencia, pero sin titubeos sobre Venezuela, Cuba, el muro de México, los dreamers y el propio Trump. Es miércoles en Nueva York y Shannon acaba de participar en el Foro de Economía Global, organizado por la Cámara de Comercio España-EE UU y EL PAÍS.

Pregunta. El presidente Trump quiere construir un muro fronterizo con México y que lo paguen los mexicanos. En amplios sectores de México esto se percibe como una agresión.

Respuesta. El presidente no lo entiende como un acto de agresión sino como una manera de asegurar al pueblo americano que, después de décadas de inmigración ilegal, tenemos la capacidad de saber quién está entrando en los EE UU y por qué. No es un rechazo al migrante, sino que queremos tener capacidad de asegurar nuestras fronteras y que la migración sea ordenada, segura y predecible. Entiendo las sensibilidades y las respeto. El asunto, de hecho, tiene su controversia en el Congreso de EE UU.

P. Al Congreso le ha pedido el presidente que financie el muro con México a cambio de regularizar a los dreamers.

R. Hasta cierto punto todos somos dreamers. El propio presidente Trump ha mostrado su cariño y respeto hacia ellos. Pero insisto, necesitamos políticas sostenibles. Si no hay apoyo del Congreso, si estamos gobernando por decreto, todo lo que hace un Ejecutivo puede ser derribado por el próximo. Nuestro sistema empuja al acuerdo en las políticas más importantes. Si queremos tener una estrategia de migración, en este caso para los dreamers, es el Congreso el que debe buscar un pacto. El presidente está en el lugar correcto: está forzando al Congreso a tomar las medidas necesarias.

P. ¿Y en el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte? ¿Qué pasa si fracasa la negociación?

R. Después de décadas de Tratado se han formado unas impresionantes cadenas de valor que realmente conectan los mercados de Norteamérica. Deshacerlas sería obra de Hércules. Por eso los tres países tienen buenas razones para acercarse en la renegociación, y hacerlo con mucha seriedad y con el propósito de tener éxito.

P. Venezuela es el punto más caliente de Latinoamérica. ¿Después de las sanciones, cuál es el siguiente paso de EE UU?

R. Habrá que esperar a ver qué pasa con las elecciones regionales. Pueden representar otro empujón para sentar al Gobierno en la mesa y que busque con la oposición una salida pacífica y democrática a la crisis. Nuestra política y nuestras sanciones tratan de forzar un acuerdo. Dicho metafóricamente: cuando uno está fundiendo acero, necesita mucho calor en el crisol. Pero al final del día son los venezolanos quienes tienen que encontrar una solución. Fue el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero quien dijo que el problema de Venezuela es de convivencia. Y el mismo presidente de la Asamblea, Julio Borges, afirmó una vez que los venezolanos son los que deben decidir si quieren reconciliarse o pelear.

P. ¿Cómo ven la situación de España y lo que está ocurriendo con Cataluña?

R. España es un gran aliado y amigo, un país con quien hemos establecido una relación de beneficio mutuo y nuestro interés es profundizarla, estrecharla. No es mi propósito entrar en temas internos. Pero España unida es más fuerte que una España desunida. Eso no quiere decir que no respetemos la diversidad política, lingüística e histórica. Al norte, nosotros tenemos a Quebec con las mismas ganas y la misma trayectoria. Pero Quebec es más fuerte dentro de Canadá. Y desde nuestro punto de vista, Cataluña también lo es.

P. Pero el presidente de EE UU ha llegado a apelar a la opción militar.

R. El presidente mantuvo una serie de reuniones y llamadas telefónicas con todos los líderes del hemisferio y estos le comunicaron la importancia de la no intervención. Pero lo que el presidente está expresando es que la paciencia de la región tiene un límite. No se trata de una amenaza, sino de decir que Venezuela es un país demasiado importante para dejarlo a la deriva por años. Mire, el pueblo venezolano ha mostrado una resiliencia y una fuerza para superar la adversidad impresionantes, y eso ha permitido al país atravesar momentos de escasez que hubieran causado explosiones en otros lugares. Pero sería un error pensar que la paciencia y capacidad del pueblo venezolano representan la apatía. No es así. Es un país que requiere una solución a su crisis política.

P. ¿Hay peligro de golpe interno por parte de los militares?

R. Desde 1958, las fuerzas armadas venezolanas no se han metido en política doméstica. Y es muy importante que, con todos los problemas que les aquejan, incluidas las acusaciones de corrupción, mantengan una posición institucional y constitucional.

P. Cuba se ha vuelto otro foco de crisis. ¿Por qué han expulsado a diplomáticos cubanos por los ataques sónicos si no saben si fueron ellos los culpables?

R. Tuvimos que expulsar a diplomáticos cubanos para subrayar la importancia del problema. Hemos sufrido unos 50 ataques contra 21 cargos de nuestra embajada. Todo ello ha ocurrido en un país que controla el movimiento de nuestros diplomáticos. Es cierto que no hemos identificado al culpable, pero Cuba es el responsable del bienestar y la seguridad de los diplomáticos. En un Estado como el cubano y con unos servicios de seguridad como los que tiene y que controlan a nuestros cargos, ellos deben saber lo que está pasando. Es difícil que no lo sepan.

P. ¿Y quién podría ser?

R. No lo sabemos.

P. En febrero, Raúl Castro se retira. ¿Temen algún cambio en la relación con EE UU?

R. Si uno lee el último discurso del vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, fue de tono fidelista e indica que dentro del partido comunista hay tendencias. Cualquier persona que quiera sustituir a los Castro tendrá que sustituir a los Castro, es decir, a los dos. Pero este es un tema cubano, no tenemos mayor influencia.

 

Heinz Dieterich: “Venezuela está a un paso del abismo” por Andrea Sosa Cabrios y Denis Düttmann – Clarin – 15 de Septiembre 2017

El prestigioso sociólogo alemán, ex asesor de Hugo Chávez, señala que el gobierno de Nicolás Maduro es hoy una dictadura socialdemócrata. Pero que se está acercando a una dictadura militar.

 

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El sociólogo alemán Heinz Dieterich conserva una boina roja que le regaló Hugo Chávez en 1999. Eran tiempos de cercanía entre el impulsor del “socialismo del siglo XXI” y el entonces presidente venezolano, que adoptó esa idea como impronta. La boina dedicada a Mirna, su pareja, luce intacta en su departamento de Ciudad de México, donde vive desde 1976. La amistad con Chávez, en cambio, se resquebrajó a partir de 2005, cuando Dieterich dijo que en Venezuela en realidad no había socialismo en el sentido histórico del término. A Chávez le molestó. Hoy Dieterich, de 74 años, es duro crítico del presidente Nicolás Maduro, al que considera una “mala imitación” de Chávez, y vaticina para el país un “desenlace catastrófico”.

– ¿Cómo describe lo que está pasando ahora en Venezuela?

-Con la decisión de estrangulamiento financiero de Donald Trump, la situación se acerca a un desenlace catastrófico. Siendo Estados Unidos el centro financiero del mundo, la medida de Trump tiene impactos mucho más allá de la simple posibilidad de contraer nueva deuda vía nuevos bonos. Todas las corporaciones privadas se orientan en lo que hace no sólo Wall Street sino el Tesoro de Estados Unidos. Ni China ni Rusia tienen una logística mundial comparable. Esto es un regreso a los años 60, a la Guerra Fría. Es lo que pasó con el bloqueo de Cuba: o estás con nosotros o eres nuestro enemigo. Maduro y su tropa no entendieron que tenían que buscar la solución negociada. Leer más de esta entrada

“La ‘conquista de espacios’ legitima el secuestro del país e instituciones” por Luis Pico – El Nacional – 13 de Septiembre 2017

El ex embajador Diego Arria considera que la MUD no está en capacidad de lograr la salida del gobierno de Maduro. Fustigó las acciones de la oposición desde 2016 y sostuvo que las primarias fueron un balde de agua fría tras las protestas entre abril y julio
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Diego Arria asegura que hay personas que buscan prevenir que no se apliquen más sanciones contra el gobierno

Para lograr la salida de Nicolás Maduro del poder, quienes pretendan hacerle oposición deben partir del principio de que combaten contra una dictadura militar integrada por narcotraficantes y criminales, sugirió Diego Arria, ex presidente del Consejo de Seguridad de la ONU.

“Pablo Escobar, capo del Cartel de Medellín, nunca fue presidente de Colombia, ni de la Corte Suprema de Justicia, ni ministro de la Defensa, pero Maduro y otros funcionarios como Diosdado Cabello o Maikel Moreno sí ocupan esas posiciones”, dijo Arria en declaraciones para El Nacional Web.

Recalcó la importancia de dejar clara la naturaleza perversa de quienes ostentan el poder pues, a su juicio, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no solo ha actuado a favor del oficialismo sino en detrimento de quienes protestaron entre abril y julio, y de las denuncias que han presentado dirigentes y entidades ante la comunidad internacional.

“No hay oposición sino una serie de posiciones que en su suma no generan un verdadero resultado que beneficie al interés nacional”, agregó. De acuerdo con su criterio, cada partido tiene su propia agenda particular en lugar de volcarse por conseguir un cambio de gobierno.

Primarias en perjuicio de presión internacional

A pesar de que gobiernos, Parlamentos e incluso instancias como la Organización de Estados Americanos (OEA), Mercosur y Unión Europea (UE) desconocen a la asamblea nacional constituyente (ANC), la MUD no estaría sacando provecho a estas acciones.

“Ninguna dictadura permite que haya primarias. Con eso, de manera irresponsable, legitimaron al régimen de Maduro, al Consejo Nacional Electoral y a la propia ANC”, fustigó Arria.

Apenas horas después de que la militancia de la MUD escogiera a sus candidatos para los comicios regionales, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, afirmó que pueden haberse cometido “crímenes contra la humanidad” en Venezuela como parte de las protestas antigubernamentales. Además urgió al Consejo de Derechos Humanos a abrir una investigación internacional.

Por ello, la OEA y la ONU, en una acción sin precedentes, podrían unirse —utilizando también documentos del Ministerio Público— para castigar a quienes hallasen culpables por tales hechos.

Previamente, Estados Unidos decidió sancionar a más de 30 funcionarios venezolanos, incluyendo al propio Maduro, que de esa manera se convirtió en uno de los cuatro mandatarios en todo el mundo castigado por el Departamento del Tesoro.

“A veces los venezolanos se preguntan cuándo los van a ayudar, pero en el exterior existe el enigma de cuándo se van a dejar ayudar, porque entonces si uno se mete, lo critican”, analizó, haciendo referencia el repudio de miembros de la MUD a las sanciones estadounidenses.

Además restó importancia al hecho de que la oposición gane gobernaciones, debido a que considera que no tendrán algún peso en el futuro para presionar al Ejecutivo, que les quitó competencias como el manejo de hospitales, carreteras o policías.

“Con la ‘conquista de espacios’ están legitimando el secuestro del país y sus instituciones. Terminan siendo representaciones sin ninguna capacidad para solucionar los problemas de la gente”, remató.

Deuda con los caídos y presos políticos

Más allá de considerar que la MUD no posee una estrategia que sobrepase de lo electoral para combatir a bandas criminales que ostentan el poder, Arria objetó las acciones emprendidas por la oposición desde 2016, cuando asumió las dos terceras partes de la Asamblea Nacional (AN).

“El Parlamento fue la conquista más grande del pueblo venezolano pero su único legado fue sacar los cuadros de Hugo Chávez, que al final regresaron con la ANC”, consideró.

Recalcó que no removieron a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ni cambiaron a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) para luego defender el referéndum revocatorio, que finalmente nunca se materializó.

Asimismo tampoco sancionaron a los ministros (con la excepción de Néstor Reverol, contra quien ejercieron moción de censura).

“El propósito del pueblo era desmontar y desalojar al régimen”.

A esas acciones sumó el resultado de las protestas que ocurrieron en Venezuela entre abril y julio, que dejaron más de 120 muertos, 5.000 detenidos y casi 2.000 heridos, según cifras de la ONG Foro Penal Venezolano.

Aseguró que se desperdició el esfuerzo de quienes manifestaron y participaron en la consulta popular, que según cifras de organizadores, se acercó a los ocho millones de votantes.

“No cumplieron el mandato. Tenían que convocar una sesión de la AN con el cuerpo diplomático y nombrar a un gobierno de unidad nacional con ministros, rectores del CNE, magistrados del TSJ y embajadores”, sostuvo.

Dudó que Maduro se hubiera atrevido a apresarlos a todos, ya que se hubiera enviado un mensaje al mundo sobre lo que hubiera significado un gobierno legítimo ante otro de corte dictatorial.

En su lugar, solo se designaron 33 magistrados que acabaron perseguidos, refugiados y presos a merced de su propia suerte.

Y es que finalmente se instaló la ANC; fue destituida la fiscal Luisa Ortega Díaz y se allanó la inmunidad de su esposo, Germán Ferrer; el TSJ destituyó y apresó a alcaldes y se abandonaron las calles.

“A los fallecidos, detenidos y torturados se les tiene la deuda pendiente de rescatar al país”.

Sin rencores con Ortega Díaz

En noviembre de 2014, con Ortega Díaz como fiscal general, el Ministerio Público dictó orden de captura contra Arria y otros cinco dirigentes opositores por presuntos planes de magnicidio contra Maduro.

Desde entonces el ex embajador no pudo regresar al país, pues sería inmediatamente encarcelado.

“Estoy exiliado por orden del MP y soy una de sus víctimas, pero lo mío es algo menor ante la posibilidad de tener a una fiscal que dio declaraciones más contundentes que la oposición en 18 años y que goza del reconocimiento internacional”, consideró.

Por ello recomendó aprovechar los documentos y pruebas de corrupción y crímenes del chavismo para que se puedan abrir las investigaciones que sean necesarias.

 

“La ONU tiene que hacerse oír y ayudar en Venezuela” por Daniel Verdú – El País – 11 de Septiembre 2017

El Pontífice pide a Trump que repiense la ley que pretende expulsar a 800.000 ‘dreamers’ y alerta de las consecuencias de obviar el cambio climático

A bordo del avión del Papa 1505131240_096588_1505145799_noticia_fotograma.jpg
El papa Francisco, con un moratón en el pómulo izquierdo y una tirita en la ceja, aparece entre las filas del avión papal. Después de cinco días viajando por Colombia tratando de limar las asperezas que ha suscitado el proceso de paz entre dos sectores completamente divididos de la sociedad, atiende a los periodistas para hablar de otras cuestiones como la crisis de Venezuela, Corea del Norte –donde cree que hay una lucha de intereses que se le escapan- los dreamers o el cambio climático. Media hora después de despegar, algo cansado por una abrumadora agenda y todavía en el espacio aéreo colombiano, responde a la mayoría de preguntas hasta que la rueda de prensa se da por zanjada por el aviso de turbulencias.

El Papa cree que el conflicto entre EE UU y Corea del Norte “se ha calentado demasiado”
Uno de los temas recurrentes del viaje, por su proximidad geográfica, ha sido Venezuela. El Papa se había ya referido en dos ocasiones al conflicto político y la crisis humanitaria que vive el país bajo el régimen de Nicolás Maduro. Además, se vio con un grupo de obispos venezolanos después de la gran misa de Bogotá. Pese a que el portavoz del Vaticano negó que fuera una reunión, los obispos aseguraron que habían sido convocados a ello y lo anunciaron a bombo y platillo en Twitter. Algo que ilustra lo delicada que es la situación para el Vaticano, que hace equilibrismos diplomáticos para no ser instrumentalizado por ninguno de los bandos enfrentados. Aunque, a menudo, eso termine viéndose desde los sectores de la oposición o de la propia jerarquía católica de Venezuela como un síntoma de excesiva tibieza.

Este lunes en el avión se le pidió al Papa si podía ser más contundente y claro con su posición al respecto. “La Santa Sede ha hablado fuerte y claramente ya. Hemos enviado ahí el grupo de trabajo de 4 expresidentes, un nuncio de primer nivel. Hemos hablado con personas, públicamente yo tantas veces en el Angelus, siempre buscando una salida. Ayudando y ofreciendo salidas. La cosa es muy difícil y lo más doloroso es el problema humanitario. Tanta gente que escapa o sufre. Las Naciones Unidades tienen que hacerse oír y ayudar”.

El fin del programa que permite permanecer legalmente en Estados Unidos a los llamados dreamers (soñadores), los inmigrantes sin papeles que llegaron al país siendo menores (unos 800.000), y su consecuente expulsión del país que defiende el presidente Trump, ha sido otro de los temas en los que más se ha explayado el Papa. “Separar a los jóvenes de la familia no da un buen fruto. Espero que esta ley, que viene del Ejecutivo y no del parlamento, sea repensada un poco. El presidente de EE UU se presenta como un hombre provida; y si es un gran provida debe entender que la familia es la pureza de la vida y se debe defender su unidad. Quiero estudiar bien esa ley. Cuando los jóvenes se sienten así, o explotados… al final se sienten sin esperanza. Y acaban en la droga, otras dependencias, suicidio juvenil”, ha señalado.

Trump, un tema recurrente en las entrevistas y ruedas de prensa con Francisco, volvió a salir indirectamente por el asunto del cambio climático. El Pontífice no comprende cómo todavía pueden negarse ciertas evidencias. “Quien niega esto debe acudir a los científicos, que son muy precisos con esto y han dicho qué camino hay que seguir. Todos tenemos una responsabilidad moral. Tenemos que tomarlo en serio. No es algo para bromear. Cada uno tiene su responsabilidad moral, los políticos también. La historia juzgará sus decisiones”, señaló en referencia a los líderes –Trump es el paradigma del autoaislamiento en esa teoría- que no aceptan reducir las emisiones para revertir el calentamiento global. Respecto al mismo asunto echó mano del Antiguo Testamento para concluir: “El hombre es un estúpido. El único animal de la creación que tropieza sobre la misma piedra dos veces”

 

Venezuela necesitará 100.000 millones de dólares para ponerse en marcha – Entrvista a Ricardo Hausman por Gustavo Bazzan – El Clarin – 26 de Agosto 2017

Ricardo-Hausmann-1100x618Ricardo Hausmann es tal vez uno de los venezolanos más respetados en todo el mundo. Fue, entre otras cosas, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, Presidente del Comité de Desarrollo del FMI-Banco Mundial y, entre 1992 y 1993, ministro de Planificación de Venezuela. Hoy enseña en la Kennedy School of Government de la universidad de Harvard y además, brinda asesoramiento a diversos países. Uno de sus temas de estudio preferido es el desarrollo económico.

Pese a esos antecedentes, desde 2013 Hausmann no puede pisar Venezuela. La autodenominada revolución bolivariana lo acusa de traidor a la patria.

El mes pasado, Hausmann publicó un devastador informe sobre la crisis económica pero sobre todo humanitaria que está arrasando a los venezolanos. El título de ese trabajo habla por sí solo: “El colapso de Venezuela no tiene precedentes”.
Su trabajo causó conmoción en la opinión pública mundial. Hausmann junto a otros investigadores recopiló información como para concluir que casi no hay antecedentes en la historia moderna de lo que está ocurriendo en su país, con una caída del PBI cercana al 40% en apenas 4 años, el derrumbe de un 88% en la caída del poder adquisitivo de los trabajadores, el desplome total de las prestaciones de salud, el aumento de la mortandad infantil y serios problemas de alimentación en buena parte de los venezolanos. Sobre este punto, Hausmann afirma que el 74% de los venezolanos perdió, en promedio, 8,6 kilos de peso de manera involuntaria, es decir, por la imposibilidad de procurarse alimentos.

De paso por Sri Lanka, el viernes por la tarde dialogó con Clarín.
– ¿Mirando hacia adelante, ha pensado en qué encontrarán el día que deban empezar a reconstruir Venezuela, el día que, como buena parte del mundo espera, caiga Nicolás Maduro?
– Sí, claro hemos estado trabajando en el día después. Es un grupo grande formado por todas las partes de la oposición. Tenemos claro que para poner en marcha al país hay que recuperar la capacidad de importar. Venezuela necesita recuperar un nivel de importaciones de 35.000 millones de dólares. Lo que ocurrió es que las importaciones de bienes y servicios per cápita cayeron en un 75% en términos reales entre 2012 y 2016 y ese declive ha sido aún mayor en 2017. Para poder importar hay que reestructurar la deuda soberana, no hay otra salida. Y además, por supuesto, vamos a necesitar de todo el apoyo internacional concreto.

– ¿Cuánta plata calcula que necesitará Venezuela para ponerse en movimiento?
– Creemos que la deuda más o menos documentada ronda los 118.000 millones de dólares. Y hay otros 60.000 millones que se acumulan por obligaciones impagas y retrasos diversos. En total, estamos cerca de los 178.000 millones de dólares. Y nuestras exportaciones se han desplomado a 26.000 millones de dólares. Somos el país más endeudado del mundo según la relación entre deuda y exportaciones. Creemos que vamos a necesitar unos 100.000 millones de dólares, la mitad por un shock de liquidez y la otra mitad postergando y reestructurando los pagos de la deuda. Lamentablemente, Venezuela ha sido arrasada y, cuando llegue el momento de iniciar la reconstrucción, será un país terriblemente pobre.

– ¿Cree que las sanciones económicas, como las trabas que impuso Estados Unidos a las transacciones con bonos venezolanos, pueden acelerar un desenlace?
– Hay muchas formas de presión internacional. Gracias a las sanciones contra los jerarcas del gobierno le encontraron cuentas con 500 millones de dólares al vicepresidente Tareck El Aissami. La fiscal general Luisa Ortega Díaz con sus denuncias está provocando la principal ruptura interna en el chavismo. Yo espero que vengan más sanciones. Sin dudas, la última sanción que impuso el gobierno de Estados Unidos tiene mucho sentido. Hoy Venezuela no puede tomar fondos en los mercados financieros y eso le da a la comunidad internacional un argumento que hasta ahora no tiene. Es más efectiva esa sanción que dejar de comprarle petróleo a Venezuela. Fíjese que ya no será posible una colocación como la que hizo Goldman Sachs, que colocó deuda a una tasa del 50% anual.

-¿Apuesta a una fractura interna del régimen?
– Creo que si se acumulan las sanciones, los militares van a tener que decidir si están con la constitución o no. Tenemos el problema de que la cúpula militar está sometida a un mecanismo de supervisión de los cubanos, que los tienen totalmente vigilados. Es una decepción que se hayan convertido en esto.

– Cómo están jugando en esta crisis, a su criterio los gobiernos de Rusia y China?
– Rusia apoyó a la dictadura hasta hace poco, pero desde abril y mayo ha mostrado cierto distanciamiento. Sobre China hay rumores de todo tipo. Lo cierto es que reestructuró la deuda y aceptó posponer pagos y hay versiones de que estarían prestando nuevamente fondos. Pero imagino que deben estar disgustados, porque se han metido irresponsablemente a prestarle a Venezuela, en medio del boom petrolero, cerca de 56.000 millones de dólares. Son préstamos por fuera del presupuesto y sin control del Congreso. No sabemos a dónde fue ese dinero, pero sí sabemos que las obras públicas que se prometieron no están.

-¿Está en juego la propiedad de PDVSA, la petrolera estatal?
La propiedad estatal de PDVSA está garantizada por la constitución. Es cierto que empresas rusas han recibido concesiones muy generosas. Precisamente el estallido de represión de los últimos meses ha sido por las protestas en contra de una decisión del Tribunal Superior de Justicia de dar concesiones mineras y petroleras a los rusos y chinos, sin aprobación de la Asamblea Nacional. El Gobierno trató de hacerse de dinero vendiendo las joyas de la corona.

– Cómo juega el narcotráfico, hay en esa actividad una fuente de fondos para el Gobierno?
– Claro. En Venezuela el narco tomó al Estado y lo controla. Venezuela está controlada por el narco y por Cuba. Cuba le da la tecnología al chavismo para mantener una dictadura sin apoyo del pueblo.

– Usted es partidario de que la oposición compita en las próximas elecciones. ¿Por qué?
Tenemos el problema de que como oposición, nos preparamos para luchar con las reglas de la democracia. Dicho esto, no podemos decirles a los partidos que no participen, porque le estaríamos dando un argumento a la dictadura. Es más movilizador para nosotros participar y obligar a que nos roben el resultado, para debilitarlos y hacerlos más frágiles ante la comunidad internacional.

– ¿Imagina que el final está cerca?
Estoy demasiado involucrado emocionalmente como para pensar que soy bueno haciendo predicciones. La situación económica es catastrófica y ha ingresado en un camino perverso. El país no va a ningún lado, pero el gobierno ha mostrado una capacidad de mantener el control político a través de la masiva represión. Hasta ahora los mecanismos normales no han funcionado.

– Hugo Chávez primero y Nicolás Maduro después, lo consideran un traidor a la patria.
Así es. En septiembre de 2014 recibí la primera acusación, reiterada en octubre de 2015 y diciembre de 2016. Desde 2013 no he vuelto a Venezuela. Me recomiendan no ir. Y por ahora no lo haré. No les voy a dar el gusto de que me silencien.

“Ha habido allanamientos sin orden judicial, desalojos y robos” por Francesco Manetto – El País – 27 de Agosto 2017

Luisa Ortega Díaz, enemigo público número uno del presidente Nicolás Maduro, atiende a EL PAÍS
1503594486_843043_1503641509_noticia_fotogramaLa nueva vida de Luisa Ortega Díaz (Valle de la Pascua, 1958) comenzó hace una semana. La ex fiscal general de Venezuela, convertida en el enemigo público número uno del presidente Nicolás Maduro, aterrizó en Bogotá el pasado día 18 en un vuelo privado tras abandonar Caracas y huir en lancha a la isla de Aruba. Permaneció cuatro días en Colombia bajo protección del Gobierno de Juan Manuel Santos, que además le ofreció asilo, y viajó a Brasil para participar en un encuentro de fiscales de Mercosur sobre corrupción y el caso Odebrecht. Después regresó a Bogotá, donde prepara las denuncias contra el sucesor de Hugo Chávez.

Ortega Díaz es uno de los antiguos altos cargos con más información sobre el régimen y tiene ahora una prioridad: desnudar los engranajes de un sistema del que ella misma formó parte y con el que rompió definitivamente a finales de marzo ante la deriva que culminó el 30 de julio con la elección de una Asamblea Nacional Constituyente. Una de las primeras decisiones de este nuevo Parlamento, que sustituyó al anterior, de mayoría opositora, fue su destitución. Y así empezó, formalmente, su persecución.

La exfiscal, que atiende a EL PAÍS por teléfono, se muestra animada. “Me siento muy fortalecida pese a los ataques que he recibido de parte del Gobierno de Venezuela. Me siento fortalecida porque el apoyo ha sido mayor, sobre todo de las personas, del ciudadano venezolano, que está muy esperanzado de que haya libertades, de que haya democracia, que haya paz, que haya tolerancia, que haya respeto, que haya decencia en Venezuela”, afirma.

Ortega Díaz tiene previsto formular varias acusaciones públicas a partir de las pruebas de las que dispone y promete luchar contra la violación de los derechos humanos. No obstante, en su opinión, la gravísima crisis institucional y económica que azota al país tiene que ver con la corrupción. “La corrupción es lo que tiene a Venezuela sumida en esta crisis de alimentación y de medicinas, porque los dineros que debieron destinarse para resolver a la población el tema de la salud y de la alimentación están en los bolsillos de un grupo que detenta el poder”, asegura.

La antigua responsable del ministerio público, que fue designada en 2007 y confirmada en 2014 por otros siete años, hila además una durísima crítica contra la Administración de justicia. “Seguiré por el mundo denunciando que en Venezuela no hay Estado de derecho, que en Venezuela no hay democracia, no hay libertades y que es imposible que se sancionen a los responsables de los delitos, ya sean de corrupción o contra los derechos humanos, porque no hay justicia tampoco. La justicia se ha acomodado para favorecer a un grupo que quiere perpetuarse en el poder”, argumenta Ortega Díaz, que en varias ocasiones ha acusado a Maduro de traicionar el legado del expresidente Chávez. “Yo no he cambiado, cambiaron otros”, sostiene la exfuncionaria.

Críticas de la MUD

Las palabras de la exfiscal —que huyó junto a su marido, el diputado Germán Ferrer, y dos colaboradores— la sitúan ahora en la primera línea de la oposición a Maduro, a la que se están sumando sectores del chavismo crítico. No obstante, para la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no es fácil olvidar su papel en la investigación de la acusación contra Leopoldo López. Con todo, ella recuerda que ya en el pasado planteó objeciones al Gobierno. Por ejemplo, cuando “el Ministerio de Defensa sacó una resolución identificada con el número 8610, que decía que en las manifestaciones la Fuerza Armada podía utilizar armas de fuego”.

La exfiscal agrega: “Nuestra Constitución dice que en las manifestaciones no se pueden utilizar armas de fuego, sino que tiene que ser proporcional a la violencia de los manifestantes. Si tiran piedras no pueden utilizar armas, por ejemplo. Entonces, yo hice objeción a esa resolución y posteriormente he venido haciendo objeciones a unos operativos que se diseñaron en Venezuela por el tema de seguridad ciudadana que llamaron OLP, Organización para la Liberación del Pueblo, que eran verdaderas represiones para el pueblo pobre”. “Había allanamientos sin orden judicial, desalojaban a las personas de sus hogares, de sus viviendas, les robaban sus propiedades, computadoras, teléfonos, laptops, lo ejecutaban en el marco de esas operaciones. A eso también hice objeciones. Estuve en contra de eso”.

Pero la gota que colmó el vaso, en opinión de Ortega Díaz, fueron los ataques al Parlamento elegido en 2015 y controlado por la oposición. “Querían disolver la Asamblea Nacional, que en definitiva disolvieron con la Constituyente. Tú le consultas al pueblo de Venezuela ‘¿quieres la Constituyente?’ y va a decir que no porque el pueblo de Venezuela quiere que resuelvan los problemas de alimentos, de salud, de seguridad”, razona la exfiscal. “Venezuela tiene uno de los índices de homicidios más altos de la región, 70,1 por cada 100.000 habitantes es la cifra de 2016. Eso es lo que quiere que le resuelvan el pueblo de Venezuela, no una Constituyente que ya tiene como un mes instalada y no ha resuelto nada. ¿Cuál ha sido la solución que ha aportado esta Asamblea Constituyente?”, se pregunta.

Ortega Díaz, que visitará en las próximas semanas distintos países a los que ha sido invitada, confía en cualquier caso en una salida negociada de la crisis venezolana. “Ojalá sea por los caminos de la paz. Sería muy terrible para mi pueblo, para mi país una situación de violencia sería una calamidad más, Dios no lo permita. Que sea por el entendimiento, el diálogo, la negociación, ojalá sea por esa vía”.

Una amenaza más al régimen por Fernando Mires – La Razón – 24 de Agosto 2017

¿Cree que las acusaciones que lanzó la ex fiscal Luisa Ortega pueden tambalear al Gobierno de Maduro? ¿Es Luisa Ortega la mayor amenaza para el régimen?

–Yo creo que es un punto menos en el rápido descenso de legitimidad del régimen. No obstante, no creo que ello produzca, por sí solo, una crisis terminal. Probablemente en la madeja de la corrupción están enredados muchos miembros del alto mando militar y ellos tienen la palabra final. No nos olvidemos de que, desde hace ya tiempo, la dictadura de Maduro es una dictadura militar con una muy delgada fachada civil. No creo que Luisa Ortega Díaz sea por el momento la principal amenaza, aunque no deja de ser un factor de desgaste en una ya desgastada dictadura.

¿Representa Luisa Ortega a los disidentes del chavismo? ¿Quiénes formarían esta corriente y por qué se oponen ahora a Maduro?

–Los representa parcialmente. Pero aquí tenemos que distinguir cuatro esferas en esa disidencia. Uno: los militantes antimaduristas en rebelión formados, sobre todo, por algunos sectores intelectuales. Para ellos, Luisa Ortega es una figura política con formato de líder, representente muy genuina del chavismo de Chávez y, por cierto, promotora de una posibilidad para crear una fuerza política que continúe lo que ellos llaman «el legado de Chávez». Dos: los maduristas descontentos dentro del PSUV, cuya magnitud es difícil de evaluar. Tres: la clientela (empleados del Estado, miembros de las misiones chavistas). Y cuatro: el electorado. Y bien, creo que es en la última esfera, la del electorado, donde el régimen acusará los principales golpes. Razón por la cual, o se verá obligado a suspender las elecciones regionales fijadas para octubre (abriendo un nuevo flanco para ser atacado por la oposición internacional y nacional) o recibirá una derrota apocalíptica que le obligará a negociar su salida.

 

“Voy a seguir luchando en la calle, con mi violín” por Jesús Ruiz Mantilla – El País – 24 de Agosto 2017

El músico símbolo ya de la oposición al chavismo denuncias y torturas durante su encarcelamiento
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Mira que se lo han dejado claro al salir de la cárcel. Mira que le han apaleado, le han destrozado varios instrumentos incluso a golpes, lo han torturado y metido preso… Y aun así, nada de nada. A Wuilly Arteaga, quizás hoy el violinista más famoso en Venezuela, no se lo quitan de la cabeza: “Voy a seguir luchando en la calle, con mi violín”, asegura a EL PAÍS. Se ha recuperado estos días de las palizas y el maltrato sufrido durante internamiento en el destacamento 433 de la Guardia Nacional: un lugar curiosamente llamado El paraíso. Fue detenido y golpeado el 27 de julio y acusado de poseer armas, incitar al desorden y organizarse para delinquir.

Pero en cuanto se ha sentido con fuerzas se ha presentado en calles y plazas de Caracas, así como en los domicilios de compañeros aún presos, para dar ánimo a sus familias y cumplir la promesa que les hizo en las celdas. A sus 23 años se muestra tan cabezota como comprometido con la lucha por devolver a Venezuela la democracia que le va arrebatando a jirones Nicolás Maduro.

Para empezar, Arteaga quiere puntualizar y desmentir una manipulación pública que lanzó el régimen, dejándolo como arrepentido de sus actos. “Se ha distribuido un vídeo que pone en mi boca cosas que yo no he dicho. En el programa de Diosdado Cabello -número dos en el poder-, Con el mazo dando, colocan en mi voz, frase sobre frase que estoy arrepentido por lo que hice y que reconozco la autoridad de Maduro. Yo le digo a todos los venezolanos que más valen los hechos que las palabras que puedan salir de un vídeo manipulado por el primer enemigo del país, que es Diosdado Cabello”.

Arteaga aterrizó en Caracas desde su barrio, Ciudad Tablita, en Valencia, hace tiempo. Allí aprendió a tocar el violín sólo, en un hogar del que cuidaba su madre haciendo arreglos de costura. “Miraba vídeos de Hilary Hahn y luego entré con suerte en un núcleo del Sistema de Orquestas”, comenta. Lo metieron a los pocos días en una orquesta infantil y a los meses era uno de los principales violines de la mejor orquesta del barrio. “Pero me salí, porque no me mostraba de acuerdo en muchas cosas, como que tuviéramos que tocar para el Gobierno”, asegura.

“Creo que el mundo sabe que Venezuela ya no es una democracia. Empezaron a arrebatárnosla hace 18 años, cuando Chávez llegó al poder”
Así que se trasladó a la capital con su violín a tocar en la calle y en el metro. Poco a poco se fue sumando a las protestas. Con música. “Al principio pensé que incomodaría a los muchachos, pero fui comprobando que les hacía bien con mi violín”, asegura. Lo extraño fue, que también parecía calmar los ánimos de las fuerzas encargadas de reprimir las revueltas. “Me ponía a tocar cerca suyo y notaba sus miradas y a veces les veía compungidos, con lágrimas. A los guardias también les gustaba y me animaban a hacerlo”, relata.

Hasta que un día, unos policías motorizados intentaron arrancarle el violín de las manos: “Me aferré a él y me arrastraron. No lo quería soltar”. Fue el primer aviso. El instrumento quedó destrozado pero llegaron otros. Entre ellos, uno que le regalaron en una visita a Washington, ya como figura reconocida de la resistencia. Este era especial. Llevaba el nombre de otro músico caído, meses antes: Armando Cañizales, violinista de 17 años, asesinado de un tiro en la cabeza.

Para Arteaga es una joya que se ha empeñado en recuperar. “Voy a exigir que me lo devuelvan. Lleva su nombre grabado en él”, asegura. La última noticia que tiene del instrumento fueron los golpes que se llevó en la cabeza. “Fue antes de que también me dieran con sus escudos y sus cascos”. Y que lo metieran en un camión donde encima suyo, cuerpo sobre cuerpo, violaron a una muchacha. “Me duele recordarlo, pero fue así. Lo hicieron hasta que se presentó un coronel y al grito de: ¡Dejen ya a esa perra!, les obligó a parar”.

Al principio, los guardias me decían que me callara, luego les gustó y me animaban a cantar
El ambiente ya dentro del destacamento fue a mejor. “Aunque al llegar me dejaron sobre un chorro de agua contaminada, me trataron después con respeto”. A falta de violín, Wuilly les cantaba. “A los presos y a los guardias. Canciones que nos tocan: Alma llanera, Venezuela, el himno de nuestro país, siempre para aunar, no para dividir. Al principio, los guardias me decían que me callara, luego les gustó y me animaban a cantar”, confiesa.

Compareció ante el tribunal. Le acusaron de cargos absurdos: tenencia de armas, incitación al desorden y agavillamiento. “Esto último no sé ni siquiera que es”, afirma el músico. Pero en el Código Penal venezolano, concretamente en su artículo 286, consta como el hecho de que dos o más personas se unan para delinquir.

El pasado 16 de agosto fue liberado con una advertencia: que no saliera a la calle con su violín. No hace caso. Esta semana, regresó a tocar donde la gente pudiera escucharle. Arteaga cree que es la única manera posible de derrocar al régimen: “Creo que el mundo sabe que Venezuela ya no es una democracia. Empezaron a arrebatárnosla hace 18 años, cuando Chávez llegó al poder. Salir de aquí por otras vías que no sea la presión de la calle no es posible. Es la única manera que tenemos para demostrarle al mundo que no reconocemos al Gobierno ni al sistema actual. Qué va a pasar, no lo sé. Pero tengo claro que la lucha continuará”.

 

Moisés Naím: “En Venezuela habrá un cambio de caras, no de régimen” por Francisco Sanz – El Comercio – 20 de Agosto 2017

El columnista y analista político venezolano conversó con El Comercio sobre la crispación política en su país, que también vive una dramática situación de hambre y carestía

De saque, una declaración que revela en esta hora su venezolanidad angustiada: “Veo el panorama en mi país con una incertidumbre solo superada por mi tristeza”.

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De padres originarios de Libia, él mismo nacido en Trípoli (la capital de dicho país norafricano), Moisés Naím partió de allí con su familia cuando solo tenía 3 años y se afincó en Venezuela. “Nunca he regresado a Libia, para todos los efectos prácticos soy venezolano, me crié en Venezuela, mi esposa y mis hijos son venezolanos, mi memoria y mi corazón también”, cuenta el columnista de este Diario y analista político venezolano.

—¿El panorama pinta más sombrío con la instalación de la Asamblea Constituyente?
Pues sí, hay una enorme incertidumbre. Claramente Nicolás Maduro y su gente han decidido quitarse la careta y ser una dictadura dura y pura. Lo que más duele es que el conflicto político está quitando la atención de un hecho atroz.

—¿Cuál es?
Pues que no hay suficiente comida ni medicinas. La gente está pasando hambre y la desnutrición infantil se ha disparado. Un estudio reciente indica que el venezolano, en promedio, ha perdido entre 6 kg y 9 kg respecto a hace 3 años. Las empresas que visten a sus obreros reportan que estos han cambiado hasta dos veces de uniforme debido al adelgazamiento.

—En el sector salud la crisis es espantosa…
Los hospitales reportan tragedias de niños que mueren por falta de medicinas básicas y sencillas. No hay evidencia de que el Gobierno tenga un plan para enfrentar la crisis económica. La obsesión por lo político está distrayendo de la necesidad de dar solución a este sufrimiento inenarrable.

—¿En esta obsesión por lo político, usted cómo cataloga la actuación de la región sobre la crisis venezolana?
Hasta hace poco, los venezolanos no hemos sentido que los políticos de América Latina estaban dispuestos a hacer lo que era decente: denunciar al chavismo. Ello debido a sus propios intereses ideológicos y comerciales. Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Michelle Bachelet, el mismo Humala, callaron mucho. Ha sido una gran tristeza para quienes, como yo, albergamos a refugiados políticos de toda América en los años 80.

—¿Cuánto efecto puede surtir hoy la presión diplomática? No todos creen en ella.
Es importantísimo e indispensable, pero un solo factor no va a cambiar la situación. Venezuela necesita todo: la ayuda diplomática, la presión internacional vía sanciones dirigidas a los responsables, protestas en las calles, aprovechamiento de cualquier espacio político que todavía deje el Gobierno. La lista es larga.

—¿Cuáles son las sanciones que pueden servir y no afectar al venezolano de a pie?
Sería contraproducente prohibir la importación de petróleo por parte de EE.UU. Los embargos y bloqueos económicos no sirven, el ejemplo más claro es Cuba. En cambio, las sanciones inteligentes sí son útiles. Lo han demostrado en Iraq, Irán y Rusia: sanciones directas y sofisticadas de corte financiero a altos cargos del Gobierno.

—¿Venezuela entra ya en la categoría de Estado fallido?
Tiene elementos para ser catalogada así. Hay superficies importantes ingobernadas, donde no hay autoridad y mandan cárteles de narcos, contrabandistas y grupos criminales nacionales y foráneos. Allí reina el caos y el Gobierno ha abdicado de funciones básicas como la seguridad y la alimentación. Entonces, Venezuela es técnicamente un Estado fallido.

—¿Eso lo convierte en un riesgo para la región, como han denunciado hace poco varios cancilleres en Lima?
Absolutamente. Lo que hemos aprendido es que los estados fallidos contagian. Las dolencias y malignidades de un Estado fallido no se contienen en un área, sino que contaminan alrededor. Esta no es la excepción.

—¿Está de acuerdo con las críticas a la oposición por fragmentada y desunida?
Yo tengo poca paciencia con quienes critican a la oposición desde la diáspora o desde Skype y You Tube. La oposición puede haber cometido muchos errores, pero lleva años siendo encarcelada, asesinada y exiliada, y ahí sigue recibiendo palos. En la oposición hay rivales interesados en tener un rol, y que compiten entre sí porque son políticos y por definición tienen ambición de poder.

—¿Cómo toma la opción de la intervención militar sugerida por Donald Trump?
Es una bravuconada sin contenido, un regalo político que le dio Trump a Maduro para victimizarse. Así este puede escudarse en que la tragedia en Venezuela no se debe a su gestión y a los cubanos que lo asesoran, sino a Washington.

—¿Qué supone la última decisión de la Constituyente de atribuirse las facultades del Parlamento?
Es un clavo más para el ataúd de la democracia venezolana. La Asamblea Nacional fue elegida por 14 millones de venezolanos a fines del 2015, mientras que la Constituyente fue convocada por Maduro saltándose varios pasos legales.

—¿Avizora usted el fin del madurismo o es algo lejano?
Creo que va a haber un cambio de caras, pero no un cambio de régimen. Es posible que en los próximos 10 o 12 meses Maduro ya no sea el presidente, o un mandatario con funciones más disminuidas. Otro grupo se pondrá al frente, pero va a ser más de lo mismo.

De locos y narcisos al frente de dos países enemigos

—Donald Trump cumple 7 meses en el poder. ¿Se han visto cumplidos los temores?
Una de las ventajas que tiene Trump es que ha terminado siendo muy transparente. Lo que vemos es lo que es: poco preparado, impetuoso, improvisado, irresponsable, dispuesto a violar normas y leyes. Lo que hemos visto de él en estos siete meses es su esencia.

—Y la esencia no cambia…
No hay ninguna evidencia de que él esté aprendiendo o cambiando. En su narcisismo desenfrenado se aplaude mucho a sí mismo, siente que le va bien; y si le va bien, para qué cambiar.

—¿Qué le preocupa más de lo hecho hasta hoy?
Daños irreversibles como el hecho de llenar el sistema judicial de jueces poco preparados y altamente ideologizados. Son nombramientos que duran muchos años. Además, la disminución del rol de EE.UU. en el mundo, la pérdida de liderazgo y respeto, lo que puede envalentonar a otros países.

—¿Y alguna esperanza?
El nivel de incompetencia e ineptitud de su gestión. Afortunadamente, esto tiene como consecuencia que logre hacer menos cosas de las que promete, como las reformas sanitaria e impositiva. Gracias a Dios no han prosperado.

—Una de sus columnas se llamaba “¿Está loco Trump?”. Le pregunto: ¿Quién está más loco, Trump o Kim Jong-un?
Creo que ambos exhiben conductas que no son normales. Kim mandó matar a su tío –que era su mentor– de una manera atroz, y a su hermanastro. En cuanto a Trump, los psiquiatras utilizan 10 o 12 criterios para tipificar el trastorno de conducta narcisista, y en su caso se aplican todos.

—¿Cree que de la retórica inflamada de ambos se pasará a la acción?
Eso no lo sabe nadie, ni siquiera Trump ni Kim Jong-un. Los expertos tienen dos preocupaciones: que ocurra un accidente y escalen la violencia, y que Corea del Sur –sobre la que apuntan literalmente miles de cañones– sea atacada.

Los emigrantes venezolanos serán “vitales” en la reconstrucción del país por María Rodríguez – Al Navio – 13 de Agosto 2017

2502_23128819719_36a92348c1_k_thumb_675.jpgEl sociólogo Tomás Páez, autor de ‘La Voz de la Diáspora Venezolana’, considera que la Venezuela del futuro ganará con los frutos del éxodo masivo que sufre el país. De los “más de dos millones” que están fuera, “el 20% son empresarios”, matiza el experto. Prefiere calificar esta oleada como “nuevo exilio” y afirma que es especialmente doloroso que el Gobierno silencie las cifras migratorias.

Tomás Páez es sociólogo y autor de La voz de la Diáspora Venezolana, un estudio que forma parte del primer Observatorio que identifica en qué países residen los “más de dos millones de venezolanos que hoy están fuera”, según apunta el experto en una entrevista con el diario ALnavío. Pero la labor de cuantificar y ubicar geográficamente a los venezolanos no es tan sencilla y más después de que el éxodo masivo se ha intensificado en las últimas semanas, antes y después de la celebración de la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro. Solo un dato: cerca de 560.000 ciudadanos venezolanos han solicitado recientemente una tarjeta fronteriza (TMF) para entrar en Colombia, según informaron las autoridades de ese país.

Esta situación ha movilizado a los Gobiernos de América Latina, que estudian y plantean medidas para hacer frente a una oleada migratoria que se estima que siga creciendo. Como en Colombia, Argentina y Brasil, por poner solo unos ejemplos. En este sentido, Christian Kruger, director general de Migración de Colombia, afirmó días antes de la votación de la Constituyente que las autoridades colombianas están en alerta y preparadas para asistir a una llegada masiva de venezolanos, tal como publicó El Nuevo Herald. Por su parte, Argentina ha prometido seguir con los privilegios migratorios que viene concediendo a los venezolanos a pesar de la suspensión indefinida de Venezuela de Mercosur. Y en el Estado brasileño de Roraima, fronterizo con el país que gobierna Maduro, la Justicia Federal pidió que se elimine el cobro de tasas a los venezolanos que buscan residencia temporal huyendo de la “crisis” humanitaria”, según recogió AFP.

“Terminamos hablando de la diáspora, porque Venezuela es un país que se desparramó por todo el mundo”

Toda esta oleada migratoria “impresiona mucho”, sostiene Páez. Por ello, los datos del Observatorio los actualizan “hasta donde nos permite la realidad, que anda a un ritmo muy distinto”.

– ¿Le convence la denominación de “éxodo venezolano” para calificar la crisis migratoria del país?

– No. Cuando terminamos el estudio [de La Voz de la Diáspora Venezolana] empezamos a discutir si era éxodo, nuevo exilio… y al final terminamos hablando de la diáspora, porque es un país que se desparramó por todo el mundo. La última oleada migratoria [de los últimos dos años] pudiera dar la sensación de éxodo, pero seguimos siendo partidarios de diáspora. Quizá nos guste más nuevo exilio que éxodo, por ser precisamente una nueva modalidad de exilio [en esta definición también se incluye la acepción de “expatriación, generalmente por motivos políticos”].

– ¿A qué riesgos se enfrentan los países que están recibiendo esta oleada migratoria de venezolanos?

– No veo que haya riesgos para el país de acogida; al contrario, creo que hay beneficios y un aporte enorme: primero trabajo, después consumo, una nueva cultura, un nuevo punto de vista y nuevos conocimientos. Por ejemplo, Venezuela, como uno de los países que más ha crecido a lo largo de su historia, recibió una poderosísima inmigración de España, Italia, Portugal, Colombia, Argentina, Brasil… que la enriqueció en todos los sentidos, tanto en la capacidad de trabajo como en áreas donde Venezuela no tenía tanto desarrollo.

“Los países latinoamericanos le están devolviendo a Venezuela y a los venezolanos los gestos que este país tuvo para con ellos”

– En las últimas semanas se ha intensificado la migración venezolana a los países limítrofes. Los gobiernos de estas naciones receptoras muestran su preocupación y estudian soluciones [mantener los privilegios migratorios, tasas gratuitas, etc]. ¿Son acertadas las medidas que están tomando?

– Venezuela recibió con los brazos abiertos siempre a toda la emigración del mundo y a la latinoamericana en particular, como por ejemplo en los golpes de Estado del Cono Sur en Argentina, Chile y Uruguay, que se tradujeron en un proceso migratorio. Hoy, en estas horas tan tristes, los países latinoamericanos le están devolviendo a Venezuela y a los venezolanos los gestos que este país tuvo para con ellos, como un espacio siempre abierto.

– ¿Las motivaciones para emigrar antes y ahora son, en el fondo, las mismas?

– Sí. Las dos razones por las cuales la gente se va del país son la inseguridad y la impunidad. Es muy grave cuando pierdes el más importante derecho de propiedad, que es sobre la vida misma. Lo cierto del caso es que nosotros tenemos tantos muertos como ha tenido la guerra de Siria en siete años: 400.000 muertos en la guerra de Siria, y en Venezuela en 17 años más de 350.000 homicidios, que se dice pronto cuando no hay una guerra declarada.

La tercera razón, que también se ha agravado, es el acelerado deterioro económico. Tenemos la inflación más grande del mundo: un profesor universitario hoy, equivalente a catedrático en España, que es mi caso, devenga un salario al cambio de 20 dólares (17 euros). Y a ello se suma la inmensa escasez de absolutamente todo.

– ¿En qué se basan los venezolanos a la hora de elegir el país de acogida?

– En la década de los 60 llegamos a tener un 15% de la población inmigrante en primera generación. Entonces, tienes nexos familiares que te permiten desandar el paso que dieron padres y abuelos. En las primeras oleadas de emigración tuvieron la ventaja de tener la doble nacionalidad.

La última migración, de estos dos años, es más bien por desesperanza, por salir corriendo a buscar en Colombia o Curazao los alimentos y medicinas para familiares. Es otro tipo de migración, que no tiene las mismas condiciones. Pero el hecho de que Unasur haya estado jugando con fronteras más abiertas, que permiten una mayor movilidad, ha hecho posible que hoy tengamos algo insólito, como más de 30.000 venezolanos en Argentina y otros 20.000 en Chile.

– El venezolano que ahora se marcha del país, ¿tiene en mente la idea de regresar algún día?

– Cuando hicimos el estudio preguntamos la disposición a retornar al país y la respuesta de los venezolanos fue: Si las condiciones por las que me fui persisten, ‘no voy a regresar’, en un 80% de los casos. Si las condiciones cambiasen, ese porcentaje va disminuyendo, pero ‘me tendrían que garantizar la seguridad’, que no se hace de un día para otro. Después se sumaría ‘desmontar toda la actividad que he desarrollado en el país de destino’, y que hace que resulte muy difícil el retorno a corto plazo.

– ¿Qué aportan los países de destino a los emigrantes venezolanos?

– Efectivamente no solo quien emigra aporta al país sus capacidades. Recibe del país de acogida muchísimas cosas. Por ejemplo, cuando llegas a España y ves todo lo que ha logrado en transporte público, la limpieza de las ciudades… La España de hoy no es la del año 80. Es una España que han construido los ciudadanos españoles y todos los emigrantes, de respeto, de desarrollo, con los errores que pueda haber. Eso lo recibe también el emigrante. Y en algunos casos el emigrante recibe muchísimo más, por ejemplo, la capacidad tecnológica del país al que emigra. Nuestra gente está estudiando hoy medicina con las nuevas tecnologías desarrolladas en Estados Unidos, país que le está ofreciendo unas condiciones de trabajo y de desarrollo tecnológico que permiten a la persona crecer.

– ¿También es beneficiosa la emigración para el país de origen?

– Claro. Venezuela está ganando hoy un inmenso capital humano. En Venezuela ha habido un deterioro acelerado. Hoy el 60% del parque industrial y el 40% del empresarial han desaparecido. Afortunadamente, los venezolanos que emigran pueden trabajar e investigar en el país receptor y cuando las cosas cambien, esas personas, sin necesidad de retornar a Venezuela, pueden contribuir al desarrollo del país con las nuevas redes sociales y empresariales construidas. Es decir, aprovechar esa red de venezolanos que están fuera para, junto a inversionistas, instituciones y universidades de los países de origen, participar en alianzas estratégicas en el desarrollo de Venezuela.

– Entonces, con esta oleada de emigración, ¿Venezuela gana de cara al futuro?

– Claro. En Venezuela, hoy siete de cada 10 venezolanos están entre la informalidad y el desempleo. No hay inversión ni desarrollo tecnológico. Las universidades están absolutamente asediadas y constreñidas escasamente a dar clase. Y cada vez que un profesor puede dictar fuera un curso en Ecuador, por ejemplo, formando a doctores, lo hace, y es impresionante el número de casos así.

Por eso, de cara al futuro, ese venezolano que está en EEUU tiene nuevas redes, puede participar en nuevos proyectos de investigación, conoce nueva gente que va a ser un tremendo aporte. Venezuela está ganando en know-how de manera impresionante. Eso le va a permitir, cuando las condiciones cambien, producir un salto cuántico en el desarrollo. El estudio de la Diáspora fue concebido precisamente como primera etapa de este proyecto, el de una plataforma para articular a esos más de dos millones de venezolanos que están fuera y a sus nuevas relaciones. Esas redes van a ser vitales para el desarrollo del país.

– De los más de dos millones de venezolanos que están fuera, ¿qué porcentaje son empresarios y dónde están ubicados?

– Son el 20% y sabemos que tienen inversiones en todo el mundo, en Nueva York, en Florida, en Madrid, en Barcelona… Quizás el país que tenga un poco más de porcentaje es Panamá, por ser un centro comercial muy importante de distribución.

– ¿Y en qué áreas ejercen como empresarios?

– En medios de comunicación, consultoría gerencial, informática, telecomunicaciones, en las ingenierías en general, en salud…

– “No existimos en las estadísticas nacionales”, ha afirmado en alguna ocasión. ¿Este punto es especialmente doloroso para los emigrantes venezolanos?

– Sí, porque la estadística es un bien público de la democracia y de la sociedad. Cuando se afecta o se niega el derecho a tener información sobre un fenómeno de esa magnitud, que representa hoy a más del 8% de la población, hay que ser descarado. El Estado venezolano posee la información de los movimientos migratorios en puertos y aeropuertos y también de quiénes son sus pensionados, a los que tiene que pagar y no les está pagando, por cierto [Más de 9.000 jubilados en España llevan 20 meses sin cobrar las pensiones de Venezuela].

Por eso, cuando el silencio es deliberado y consciente indigna más porque es una negación del hecho. Es querer decir que en Venezuela no hay un proceso migratorio cuando obviamente todo el mundo lo sabe.

– ¿Cuál debe ser el papel de los venezolanos en la diáspora?

– Ya se está ejerciendo en muchos terrenos, como en el envío de remesas y de medicinas. Otro elemento es la propia denuncia de la situación en Venezuela en el terreno político. También se está viendo en los medios de comunicación que han tejido redes entre comunicadores venezolanos y no venezolanos y en el desarrollo de liderazgos locales y regionales, que se están formando en Europa y EEUU. Este es el papel del emigrante venezolano en la reconstrucción de Venezuela.

 

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