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“La falta de estrategia coherente de Trump ha hecho a Maduro más fuerte”: Juan González, exasesor de Joe Biden por Daniel García Marco – BBC News – 4 de Agosto 2020

Nicolás Maduro.
Nicolás Maduro se mantiene en el poder pese al desafío de Juan Guaidó, al que apoya Estados Unidos.

Después tres años y medio de política de Donald Trump hacia Venezuela, la más dura de Estados Unidos hacia un gobierno chavista, Nicolás Maduro sigue firme y preparado para unas elecciones legislativas en diciembre que pueden reforzar su poder.

Trump fue el primero en respaldar en enero de 2019 al opositor Juan Guaidó como legítimo presidente de Venezuela; mantuvo “encima de la mesa” todas las opciones, incluso el fantasma de la intervención militar; y el Departamento de Justicia ofreció una recompensa por Maduro, acusado de liderar un cartel que “infestó de drogas” Estados Unidos.

Pero también el Departamento de Estado ofreció un plan de transición por el que retiraría las sanciones y hace unas semanas Trump dejó abierta la posibilidad de un encuentro con Maduro.

Venezuela ha sido el principal foco de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina durante la administración Trump.

Sin el resultado del cambio de gobierno que deseaba.

A menos de 100 días de las elecciones en Estados Unidos, que podrían cambiar la relación de ambos países y dar un nuevo rumbo a la crisis del país sudamericano, en BBC Mundo entrevistamos a Juan González, exasesor del vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca.

Donald Trump y Juan Guaidó.Donald Trump recibió este año a Juan Guaidó en la Casa Blanca.

González, que durante el gobierno de Barack Obama trabajó en el Departamento de Estado para temas relacionados con América Latina y en el Consejo de Seguridad Nacional, critica la política de Trump hacia Venezuela y da pistas de cómo cambiaría si Biden ganara.

Este es un extracto de la entrevista, resumida y editada por motivos de extensión y comprensión.

¿Quién ha ganado y perdido en tres años y medio de política del gobierno de Trump hacia Venezuela?

El gran perdedor ha sido el pueblo venezolano y el cubano. La política hacia toda la región, pero específicamente hacia Venezuela y Cuba, de la administración Trump se tiene que ver desde la perspectiva del sur de Florida y todo está enfocado para la reelección del presidente sin consideración en avances por la democracia en ambos países.

Habla muy duro sobre Venezuela, anuncia sanciones con mucha prensa pero hay una falta de estrategia coherente respecto a esos dos países. Las sanciones unilaterales no funcionan, eso ha sido comprobado, y esta administración demuestra que ha vacilado, cambiado, está totalmente desorganizada en cuanto a la política de estos dos países.

Han pasado tres años y medio y Nicolás Maduro está ahí. Y no sólo eso. Esa política le ha fallado a los venezolanos en Estados Unidos. Hay más de 8.000 cubanos y más de 2.000 venezolanos que están en México esperando recibir consideración de asilo.

La política hacia estos dos países se contradice con la política migratoria, que castiga a estos individuos, ataca al sistema de asilo, donde los venezolanos son el número de peticiones más grande.

¿Quién es el ganador?

La política extrema de parte de quienes quieren mantener un status quo que no ha funcionado para promover la democracia en Cuba en los últimos 50 años.

La situación demográfica de Florida va en una dirección que no favorece a los republicanos y están viendo que la diáspora cubana tiende más a los demócratas, por lo que es una estrategia de los republicanos que necesitan expandir su base de apoyo electoral tratando de cubanizar la política hacia Venezuela.

Juan González.
Juan González sirvió en la Casa Blanca como asesor del vicepresidente Joe Biden.

¿Maduro está más fuerte ahora?

Definitivamente sí.

Ha usado que Estados Unidos está completamente distraído por la epidemia del coronavirus. El tiempo es algo que favorece a los dictadores en todo el mundo y él ha usado este tiempo y la falta de atención continua y de estrategia coherente por parte de esta administración para ir tras Guaidó, la oposición, el nombramiento del CNE (Consejo Nacional Electoral), quitar la legitimidad de la Asamblea Nacional antes de las elecciones de fin de año.

Eso le ha favorecido mucho a Maduro. No ha perdido fuerza en su gobierno.

Con otra administración, con objetivos basados en los intereses de Estados Unidos y por la democracia en estos países, con una política mucho más coherente y sostenida, no sólo basada en sanciones, estaríamos en otro lugar hoy día.

¿Cuál es el principal error en la estrategia, según su opinión?

Hay tres: el primero, el error de que las sanciones son una estrategia. Dos: Venezuela no está en las conversaciones que este gobierno está teniendo con China o Rusia. Estoy convencido de que cuando Trump habla con Xi Jinping (presidente de China) Venezuela nunca es parte de esta conversación.

Y tres, la contradicción de esta administración en temas de democracia porque abraza a individuos corruptos en la región y se alinea con líderes antidemocráticos como Vladimir Putin, Kim Jong-un, Xi Jinping…

¿Tiene este gobierno un interés real en Venezuela?

La política hacia Venezuela y Cuba está definida por fines electorales en el sur de la Florida.

Solo se enfoca en Venezuela cuando se lo pide Mauricio Claver-Carone (del Consejo de Seguridad Nacional, muy duro hacia Cuba y Venezuela) en la Casa Blanca o el sur de la Florida.

El presidente no tiene ningún interés. Cuando un presidente da importancia a un tema se mantiene involucrado, es una prioridad en su diplomacia internacional. Aquí no hay nada que demuestre que le importe otra cosa que no sea su reelección.

Protesta
La política de Trump hacia Venezuela ha movilizado a seguidores de Maduro en Venezuela.

¿Son tan importantes Venezuela y Cuba como para decidir al ganador en Florida en noviembre?

A la base de apoyo en el Partido Republicano los motiva a salir a votar. A la diáspora venezolana o cubana le interesa saber que al presidente le importan estos temas, pero para ellos es más importante que el presidente tenga un plan para el país.

En 2008 y 2012 votaron por Barack Obama porque tenía una visión de los Estados Unidos. Y Biden está por delante ahora (en las encuestas).

En 2015 Obama firmó un decreto que declaraba a Venezuela amenaza para la seguridad nacional y establecía las primeras sanciones. ¿No fue ése el inicio de la escalada entre ambos países?

En la Casa Blanca nuestra perspectiva era que Maduro le iba a echar la culpa a los Estados Unidos hasta cuando se le desamarraran los zapatos para distraer de la situación del país.

Cuando salió la orden ejecutiva en 2015 fue el vicepresidente Biden el que incluyó herramientas para que el Departamento de Justicia fuera tras individuos corruptos y culpables de violaciones de derechos humanos. El cálculo era ir por individuos.

El problema con las sanciones hoy es que son una herramienta con falta de una estrategia más amplia. Para que las sanciones funcionen tienen que ser parte de un sistema más amplio y global para tener impacto.

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El presidente Trump no tiene ningún interés en Venezuela”
Juan González, exasesor de Joe Biden para América Latina

Esa orden ejecutiva contra Venezuela coincidió con el deshielo de las relaciones con Cuba. ¿No hubo una contradicción?

No creo que hubiera contradicción. Lo que pensaban Obama y Biden es que tener relaciones diplomáticas con un país como Cuba no era un regalo para el régimen cubano, sino un acto subversivo para apoyar a los cubanos como protagonistas de su propio futuro. La normalización estaba basada en intereses unilaterales de Estados Unidos en varios sectores, como combatir el narcotráfico.

En las conversaciones con Cuba se hablaba de promover una salida a la crisis en Venezuela. Mientras que para nosotros la estabilidad requería una salida democrática, para Cuba era mantener a Maduro en el poder y no sólo ha sido malo para Venezuela, sino para Cuba y el Caribe, por lo que su cálculo estuvo equivocado.

Obama y Maduro
Maduro fue muy crítico con Barack Obama, pero no tanto como lo ha sido hacia Trump.

¿Qué papel debe jugar Cuba en la solución a la crisis de Venezuela?

Cuba tiene una gran responsabilidad. No es la única. China y Rusia también juegan un papel bastante importante. Por eso tenemos que hablar con Cuba. Cortar las vías de comunicación y cerrarle la puerta limita la posibilidad de promover un futuro democrático para el pueblo venezolano.

En cualquier futura conversación del gobierno de Estados Unidos con Cuba, Venezuela será una parte central.

¿Entonces las políticas de Estados Unidos hacia Venezuela y Cuba deben ir juntas?

Los más de 50 países que apoyan a Guaidó buscan un futuro democrático en el que los venezolanos y no los Estados Unidos decidan su futuro. No Cuba ni Rusia ni China. Si Cuba alinea sus intereses con los de la comunidad internacional, ese es un espacio donde los Estados Unidos pueden cooperar.

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En cualquier futura conversación del gobierno de Estados Unidos con Cuba, Venezuela será una parte central
Juan González, exasesor del vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca

¿Qué cambiaría un gobierno de Biden, si coincide con Trump en el rechazo a Maduro y el apoyo a Guaidó?

La destreza diplomática de Juan Guaidó es que ha sido el campeón del bipartidismo de la política de Estados Unidos hacia Venezuela.

La diplomacia de Biden hacia Venezuela estará basada en los intereses de Estados Unidos y el futuro democrático de Venezuela.

Eso quiere decir en detalle que cuando llegue a la Casa Blanca dará TPS (estatus migratorio de protección especial) a los venezolanos; apoyará una estrategia más amplia hacia la situación humanitaria con sus vecinos, que es un tema regional. Colombia, por ejemplo, está sufriendo por el flujo migratorio de los venezolanos.

Y número tres, él ha dicho que se asegurará que quienes apoyen al régimen o roben no encuentren descanso. Los van a buscar y van a recuperar cada peso robado del pueblo venezolano.

Por último, la diplomacia de Biden será en coordinación con la comunidad internacional y más amplia para presionar al régimen y apoyar la reconstrucción del país.

Cartel de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos.
Cartel de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos ofreciendo US$15 millones a cambio de información que lleve a la captura de Nicolás Maduro.

En 2015 Maduro se vio con Biden y poco después acusó directamente al entonces vicepresidente de estar detrás de los planes para derrocarlo...

Yo estuve allí cuando se encontraron (en Brasil). Maduro quiso buscar un diálogo de alto nivel con la Casa Blanca.

Biden le respondió: ‘Si quiere un diálogo, suelte a los presos políticos, participe en un diálogo real y deberá tomar decisiones difíciles para prever un colapso económico del país. Hasta entonces no tiene que hablar con nosotros, sino con su propio pueblo’.

Después, Biden se reunió con Lilian Tintori (esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López) y fortaleció las sanciones, Maduro lo acusó de tratar de organizar un golpe de Estado que obviamente no estábamos tratando de hacer.

Con lo que está pasando Estados Unidos, ¿sería Venezuela un tema importante de la política exterior de un eventual presidente Biden?

La primera función del presidente Biden será combatir el coronavirus en Estados Unidos y restaurar la economía del país.

Mientras que la administración Trump tiene una política de Guerra Fría (en América Latina) por enfocarse en tres países, Cuba, Venezuela y Nicaragua. Biden reconoce que la prosperidad y seguridad de Estados Unidos están alineadas con las de la región.

¿Retiraría Biden las sanciones a la economía de Venezuela?

Yo no sé. Mi opinión es que hay ciertas sanciones que son buenas y otras que no avanzan nuestros intereses.

Hay que impulsar sanciones inteligentes y coordinadas con otros países para darle a Maduro dos caminos: si toma medidas y demuestra que sigue un camino democrático, eso abre otras opciones; si sigue la radicalización y el ataque en contra de las instituciones que aún existen, es un camino de aumento de presión por parte de la administración Biden.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
EE.UU. considera que Maduro es líder de un cartel de drogas en colaboración con la disidencia de la guerrilla colombiana de las FARC.

En enero de 2021 Biden podría juramentarse y encontrarse con que Guaidó ya no es presidente de la Asamblea Nacional, que se renovará en diciembre en unas elecciones en las que la oposición mayoritaria liderada por Guaidó ya ha dicho que no participará. ¿Será entonces difícil argumentar que es el presidente interino?

Es una de mis grandes preocupaciones. Cuando Trump pierda en noviembre, uno no sabe qué hará hasta enero.

No va de repente a pensar en Venezuela, en cómo formar una estrategia más coherente sobre Venezuela y ese va a ser un periodo clave para el futuro del país.

El CNE (Consejo Nacional Electoral) es leal a Maduro y no va a apoyar elecciones democráticas. Maduro puede argumentar que la oposición ha perdido la Asamblea pero en realidad lo que ha hecho es robarse una elección como en 2018 y eso lleva a más confrontación con Estados Unidos. Sería un error que Maduro cierre la puerta aún más.

¿Cómo imagina el fin de la crisis de Venezuela, que se alarga y se agrava con los años?

Con el camino de Trump hacia Venezuela estaremos teniendo la misma conversación en 50 años, igual que con Cuba.

Con Biden no llegaría el cambio de un día para el otro. Se tienen que apoyar las fuerzas democráticas para conseguir una elección limpia y justa para empoderar a los venezolanos.

Pero una elección no va a resolver los problemas del país, es un esfuerzo generacional de invertir en instituciones democráticas, apoyar la recuperación económica del país y eso va a tomar décadas y décadas de apoyo para que vuelva a ser un país mucho más pluralista de lo que era cuando llegó Hugo Chávez al poder.

Ricardo Cusanno: “Necesitamos construir un acuerdo político, económico y social entre venezolanos” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 2 de Agosto 2020

Ricardo Cusanno* es el presidente más joven que ha tenido Fedecámaras, la organización que reúne a los empresarios venezolanos. Su visión, expuesta en las líneas que siguen, gravita sobre dos ejes principales: la necesidad de procurar acuerdos y consensos políticos y el drama social que tiene a Venezuela en vilo.

En ocasión de la Asamblea Anual 76 de Fedecámaras, se han invitado a panelistas internacionales que pueden contribuir a mirar la crisis del país bajo una mirada más amplia, desprovista de la conflictividad interna y de la pugnacidad política. Uno de ellos es el expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien tiene en su haber una negociación de paz con la guerrilla más antigua del continente. No sólo le valió una distinción de primer orden, el Nobel de la Paz, sino una experiencia y unas capacidades que podremos valorar los venezolanos.

Los empresarios, además, se han planteado una interrogante. “¿Es posible una transición sin inclusión?”. Mark Freeman, fundador y director Ejecutivo del Instituto para Transiciones Integradas, seguramente tiene algo que decir sobre este tema, en un país donde la política no es propiamente dinámica, sino más bien se caracteriza por el inmovilismo, como si fuera una guerra de trincheras.

La reactivación económica más que una aspiración es una necesidad urgente luego de la prolongada hibernación impuesta por la pandemia que adquirió dimensiones globales. La Corporación Andina de Fomento y la Cepal tienen las claves institucionales para superar la crisis.

Algo distintivo de estos años es el daño antropológico que ha causado el modelo totalitario y, particularmente, la destrucción del tejido empresarial. ¿Qué queda en pie del empresariado en Venezuela?

Si vamos a las cifras estadísticas, queda en pie el 40 por ciento de lo que era el aparato productivo venezolano (año 1998, según el INE). Pero, además, según el monitoreo de los distintos gremios, las empresas que quedan trabajan al 30 por ciento de su capacidad instalada. Tienes un sector industrial que tenía 12.000 empresas. Actualmente, apenas sobrepasan las 2.000, con un rasgo distintivo, apenas trabajan al 20 por ciento de su capacidad instalada. El sector construcción (motor de la economía no petrolera), totalmente paralizado (5 por ciento de su capacidad). En Venezuela no se está generando infraestructura para mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Una banca empequeñecida. Hubo un aumento en el gasto social, pero no se aplicaron políticas públicas ni se crearon incentivos para desarrollar la economía. Tienes un empresariado sumamente golpeado, pero con un profundo arraigo, con la voluntad y el deseo de cambiar esta ecuación. Lo importante, lo que quiero resaltar, es que la Venezuela hacia donde vamos nada tiene que ver con la Venezuela de donde venimos, entre otras cosas, porque ya no podemos seguir siendo una sociedad rentista.

Sencillamente, hubo unos incentivos asociados a la renta y cada quien actuó en consecuencia, digamos, hacer y dejar hacer. Pero no vamos a superar esta crisis sin llegar a arreglos políticos, que permitan trazar objetivos consensuados y nuevas políticas públicas. ¿Qué diría alrededor de este planteamiento?

Nuestro lema, en esta asamblea anual, es “Por una nación incluyente y productiva”. Y para lograr ese objetivo necesitamos varias cosas. Una, entendernos y reconocernos como iguales, todos los actores de la sociedad venezolana -políticos en funciones de gobierno o no, las Iglesias, las academias, los estudiantes, los trabajadores y empresarios-. Ese país, en el que los políticos, ejerciendo los símbolos del poder, decidían cuál era el modelo económico, el modelo social, el modelo educativo y sanitario ya no es posible. La estructura económica que soportó esa sociedad ya no existe; no hay producción petrolera, ni tampoco las capacidades que hemos perdido a lo largo de los años. Dos, para que esa Venezuela sea incluyente, necesitamos un modelo que garantice la vigencia de los derechos consagrados en la Constitución, así como el acceso -en igualdad de condiciones- a las oportunidades de desarrollo de nuestras fuerzas vivas. Tres, tenemos que rediseñar esa inclusión. ¿Por qué? Porque la sociedad venezolana, sus ciudadanos, por razones bien fundadas, acarreamos traumas y cicatrices producto de la conflictividad política. La Venezuela que tenemos que construir necesita reconciliarse con el perdón y entender que la paz, la transición y el bienestar tienen un costo. Mientras las heridas abiertas o el odio sigan siendo la fuerza que nos motive para procurar el cambio, difícilmente vamos a tener una nación incluyente y un modelo de desarrollo sustentable en el tiempo. Sobre todo no vamos a tener gobernabilidad.

El Producto Interno Bruto es similar al que teníamos en 1935, y retrocede cada vez más. La pandemia viene a profundizar esa tendencia. ¿Qué haría falta para que se produzca un punto de inflexión y Venezuela pueda retomar la senda del crecimiento? ¿Qué decisiones puntuales se tendrían que anunciar en lo inmediato?

Primero, un acuerdo integral, político, que permita insertar a Venezuela en los organismos económicos de financiamiento internacional para obtener dos cosas. Uno, ayuda humanitaria financiera. Dos, financiamiento para el desarrollo. Todo eso, con el cambio del modelo político y económico, va a generar acciones positivas que reviertan el drama social, así como la confianza que, desde la perspectiva empresarial, necesitamos los empresarios para hacer lo que mejor sabemos hacer: asumir riesgos y endeudarnos para crear puestos de empleo y producción competitiva. Pero si no hay confianza en la inversión, seguridad jurídica, estabilidad política, reinserción en los mercados financieros internacionales, muy difícilmente podamos revertir la profunda crisis que en la que estamos inmersos. Son cinco o seis cosas que van concatenadas y que no se pueden hacer una sin la otra. Por ejemplo, no se puede revertir el drama social, ni se puede institucionalizar el país, si no hay un acuerdo político integral, con lo cual el acuerdo político es condición sine quo non.

No viene al caso discutir cuál sería la fórmula para llegar a ese acuerdo político del cual está hablando. El punto es que si no hay una participación activa de los principales factores de la sociedad venezolana, no hay tal acuerdo: llámese como se llame, sea producto de una negociación o de una consulta electoral. 

Venezuela necesita un acuerdo político, económico y social, que primero se construya para, por y entre venezolanos. El apoyo de la comunidad internacional sirve para generar garantías, espacios de negociación y prestar herramientas, pero no para decidir el destino de los venezolanos. Dicho esto, ese acuerdo debe tener la mayor representación de personas, instituciones y sectores para garantizar la gobernabilidad —sea a través de una transición política negociada o de una consulta electoral, tal como usted lo señala—. No pueden quedar por fuera sectores excluidos que después quieran generar inestabilidad política o quieran regresar buscando venganza. Un poco lo que ocurrió en 1958. Algunos sectores de la izquierda radical y del mundo militar se sintieron excluidos. No vaya a haber, 40 años después, una persona que reúna ambos componentes. Ese acuerdo, además, debe contar con el apoyo decidido del sector militar, entre otras cosas, por el papel —mucho más activo— que actualmente juegan en la vida nacional. Pero también se requiere la participación de la academia, porque de nada sirve un acuerdo político si no tienes un diseño de formación, de educación y de desarrollo.

Tanto en la década de 1980 como en la de 1990, la palabra clave era “confianza”. Diría que, actualmente, la palabra clave es “credibilidad”. Vivimos en un país donde nadie cree en nadie y, en consecuencia, nadie confía en nadie. Así es muy difícil alcanzar una meta, sea en el terreno que sea. 

Las personas que actualmente están en el ejercicio de los símbolos del poder pareciera que no están en capacidad para disminuir la desconfianza y crear credibilidad. Pero también hay una realidad en la forma y el ejercicio del poder, en la forma y el ejercicio de la justicia. Al igual que una ideología que demuestra, en consultas electorales, que quienes ejercen el poder tienen seguidores. Esas personas tienen que formar parte de la Venezuela del mañana. Pero, en algunos casos, tienen que deponer algunas conductas para poder construir una Venezuela donde quepamos todos. Entonces, el cambio no es para “quítate tú para ponerme yo”. Es para diseñar un país distinto, un país nuevo, con un proceso de transición que permita generar estabilidad, que luego tendrá su evolución mediante el ejercicio de la soberanía popular y de la mayor arma que tiene la democracia, que es el voto. Pero el país está tan deteriorado que para llegar a eso necesitamos un proceso de reconstrucción, de sanación y estabilidad.

A mi entender, pareciera que vamos a pasar por un lapso marcado por tres puntos suspensivos. Pero hay derechos fundamentales que se tienen que garantizar desde un comienzo. ¿Cómo se haría eso?

Ahí es donde la comunidad internacional puede prestar un gran apoyo: Naciones Unidas, gobiernos, expresidentes, organizaciones de la sociedad civil. Ahí es donde nos pueden prestar herramientas para que podamos diseñar un modelo incluyente, que nos permita construir una nación sin abusos y de garantías, en la que se generen condiciones para que haya progreso y bienestar para los venezolanos. ¿Cómo llegar hasta ahí? A través de negociaciones. Desde el punto de vista empresarial, no vemos otra vía. Tenemos un ejemplo en la vecina Colombia. De hecho, el expresidente y Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, será ponente en nuestra asamblea anual el 5 de agosto. Ése es un ejemplo de lo difícil que fue llegar a un acuerdo para acabar con 50 años de violencia. No hay acuerdos perfectos, pero se van mejorando día a día. Entonces, para llegar a ese punto, para poder verlo como usted sugiere, la única vía es seguir procurando espacios. Uno de ellos es la salud. Nosotros creemos que a partir de la salud podemos seguir transitando por la senda de los acuerdos. Un segundo espacio para generar acuerdos políticos pudiera ser la economía.

La evidencia empírica es abrumadora. No sólo es la contracción del PIB, que nos ubica en 1935, también es el colapso de la producción petrolera, la destrucción de la capacidad empresarial, tal como la señaló al comienzo o los resultados pavorosos de la encuesta Encovi. Pero esas evidencias no se quieren evaluar. Se insiste en la confrontación, en el disenso, como fórmula de gobierno. 

La gran pregunta es por qué no han reaccionado. Yo creo que hoy, quienes ejercen los símbolos del poder, están frente a la evidencia del fracaso del modelo. No es comparable al fracaso que pudiera asumir un emprendedor que puso en marcha una empresa o un emprendimiento y quebró. No. Aquí estamos ante el fracaso, una vez más, de un dogma histórico. De una ideología, que, en distintos países y a lo largo de la historia, ha fracasado. Pero qué se ha venido a reconocer aquí. Ése es el primer gran escollo a sortear, como ha ocurrido en alguna materia. ¿Quién se imaginaba a un gobierno del socialismo del siglo XXI aceptando, sin control alguno, el uso de la divisa estadounidense? En una segunda fase, si continúa la apertura, nos vamos a encontrar con unas tremendas distorsiones que se han creado a través de los años. Además de una infraestructura totalmente destruida. Las alas radicales no van a oír nada distinto a lo que su dogma les dicta, pero asimismo creo que hay personas que, en materia económica, aspiran a ciertos cambios, a cierta apertura. Hay luchas internas y pugnas ideológicas. Pero el objetivo de mantener el ejercicio del poder -sin importar los errores y omisiones- vuelven a unir a las partes en disputa y eso pone un cerrojo a la puerta de los acuerdos, de los consensos y los cambios que se necesitan en el país.

A lo largo del siglo XX, no pudimos aprovechar al máximo y de forma eficiente el componente financiero provisto por el ingreso petrolero. Sabemos que el petróleo ha perdido significación e importancia en la economía mundial y, por tanto, no tendrá el mismo peso dentro de la economía interna. ¿Cómo podemos inscribirnos en los centros de poder? ¿Qué papel podríamos jugar en el escenario internacional?

Efectivamente, esa realidad que vivíamos, ese apalancamiento a partir de ese chorro de dinero ya no es posible, entre otras cosas, porque se destruyó a la principal industria del país, desviando las formas de gerencia, de excelencia, de meritocracia e investigación que tenía la estructura pública de la empresa petrolera venezolana. Pero también adscribiendo a esa empresa actividades que no son propias de su función. Usted no se imagina a la estadounidense Chevron o a Aramco, la empresa de Arabia Saudita, importando alimentos en contenedores y mucho menos financiando un proyecto político de alcance internacional. Pero el recurso sigue estando allí y hay oportunidad de atraer grandes inversiones que reactiven el aparato productivo. Entonces, no hay que tenerle miedo a la reactivación del sector petrolero, pero sí hay que tenerle pavor, horror, a que esa reactivación a través de la inversión privada sea para tener de nuevo a ese Estado omnipotente y omnipresente, que decide quién sobrevive y quién no en la actividad económica o que hace uso de subsidios para el control social. Tampoco podemos tenerle miedo, y aquí hablo desde la perspectiva empresarial, a ese futuro que ya llegó, a la innovación para que seamos más eficientes y competitivos en un escenario de modernidad. Si el empresario no entiende, eso está condenado al fracaso y no será por culpa del sistema sino de sus propias debilidades y de su incapacidad de adaptación al nuevo modelo productivo de escala mundial.

¿Ustedes están esperando la presencia de voceros del gobierno en esta asamblea anual de Fedecámaras?

A lo que aspiramos nosotros es que oigan nuestras propuestas y a sentarnos con quien tengamos que hacerlo para contribuir a transformar el país. Lo que estamos haciendo es para dar una respuesta a nuestra principal preocupación, que en estos momentos son los ciudadanos. ¿De qué nos sirve tener empresas en medio de un drama humanitario? ¿De qué nos sirve tener empresas con los actuales niveles de desnutrición o cuando los jóvenes siguen viendo las oportunidades fuera de nuestro territorio? Entonces, no nos va a preocupar sentarnos con quien sea y vamos a procurar los acuerdos políticos. En el marco de la Asamblea no estamos esperando a ningún funcionario público, pero en los días subsiguientes vamos a presentar nuestras propuestas como lo hemos hecho a través de los años. Y lo que sí esperamos es que esta vez reaccionen.

Toca hacer país, a todos. No podemos eludir esta responsabilidad y dejar que el tiempo transcurra sin hacer nada. Una forma de hacer país es crear ciudadanía. ¿Qué puede hacer el sector empresarial en ese sentido?

La primera forma de hacer país y crear ciudadanía es asumiendo el compromiso de la inversión y la generación de empleo sustentable y bien remunerado. Si promovemos mejores empresas, mejores condiciones laborales y, sobre todo, mejores bienes y servicios, nosotros estamos construyendo país y dando herramientas para el desarrollo de la gente. Y con respecto a la ciudadanía, siendo más eficientes en el uso de los recursos, en el respeto al medio ambiente, en profundizar la política con respecto al pago de los impuestos, que sean cónsonos con el modelo de desarrollo, no tienen que ser punitivos. Pero también interrelacionándonos no sólo con los trabajadores sino con las comunidades que están en el entorno de las empresas. Definitivamente, esto es un ecosistema donde todos interactuamos. Una segunda forma es asumiendo un vínculo con los 5 millones de venezolanos que emigraron del país. Esos venezolanos, que se fueron a pie, en condiciones muy difíciles, o en primera clase por Maiquetía ganaron tres grandes cosas. Uno, ganaron capacidades en términos de capital, ganaron patrimonio, poco o mucho. Dos, ganaron habilidades profesionales, técnicas y de oficio en entornos más competitivos. Ahí hay una oportunidad de construir país enorme. Tres, crecieron como ciudadanos que saben que tienen que respetar al vecino, que tienen que pagar impuestos, pero que también saben cómo y adónde ir para reclamar sus derechos. La empresa privada puede ser la gran autopista para que haya esa transferencia de capital, de capacidades profesionales y técnicas y de ciudadanía.

*Abogado por la Universidad Santa María, postgrado en derecho corporativo. Expresidente de Conseturismo.

Los vínculos entre Maduro y el Gobierno italiano por Mamela Fiallo Flor – PanamPost – 29 de Julio 2020 

En entrevista con el PanAm Post, el diputado de Lega Nord, Alessandro Pagano, habló sobre cómo el chavismo también se ha infiltrado en el Gobierno italiano

Nicolás Maduro en una reunión con miembros del gabinete en Caracas (Venezuela). (Efe)

Se habla muchos de los vínculos del régimen de Nicolás Maduro en Europa, especialmente, en torno a la figura de Podemos, el partido de Pablo Iglesias, en España. Lo que no se señala tanto y es de igual importancia, es cómo el chavismo también ha penetrado dentro del Gobierno italiano mediante el Movimiento 5 Estrellas (M5E).

El pasado mes de junio, el diario ABC de España reveló cómo los tentáculos del chavismo financiaron al partido de Gobierno italiano. Según la investigación, Maduro —en calidad de canciller—, y Tareck El Aissami fueron los que aprobaron el envío del maletín con 3,9 millones de euros al Consulado de Milán y tenía como destinatario Gianroberto Casaleggio, uno de los fundadores y promotores del movimiento que hoy es el principal partido del Gobierno italiano, junto a Beppe Grillo.

Otros vínculos del chavismo con Italia, más allá de las relaciones con el M5E, es la relación con el contrabando del coltán, también conocido como oro azul. El diputado Américo de Grazia, en conversación con el PanAm Post, señaló directamente a “Nicolasito” Maduro Guerra, el hijo de Maduro, como “El zar del coltán”, y recordó que en 2018 se incautaron cinco toneladas de coltán en el puerto de Trieste en Italia supuestamente proveniente de Venezuela. El proceso fue realizado por la fiscalía de Italia y todavía está bajo el signo de la investigación.

No hay que olvidarse del caso de la multinacional ENI, que está cruzando la fina línea de las sanciones por seguir manteniendo relaciones comerciales con el régimen. La periodista venezolana Maibort Petit denunció que tanto ENI como la empresa española Repsol continúan llevándose crudo de Venezuela.

Para abordar estos tres temas trascendentales, PanAm Post consultó al diputado italiano Alessandro Pagano del partido Lega Nord (Liga Norte), uno de los movimientos opositores más férreos contra el Movimiento 5 Estrella y el comunismo en Europa y América.

La empresa italiana ENI continúa retirando petróleo de Venezuela a pesar de las amenazas de las sanciones estadounidenses, ¿cree que esta empresa debería ser penalizada por negociar petróleo crudo con el régimen de Maduro?

ENI, siendo una multinacional del sector petrolero que opera en todas partes del mundo, tiene con el Estado de Venezuela relaciones consolidadas desde hace muchos años, incluso mucho antes de la llegada del régimen chavista, desde el año 1963. Lo segundo, hasta donde tengo conocimiento, el Estado venezolano tiene una deuda sustancial con ENI de aproximadamente 800 millones de euros y, en consecuencia, esta extracción de petróleo probablemente es parte de los acuerdos de recuperación, aunque parcial, de estas cuentas por cobrar de vieja data.

¿Existe un vínculo entre el régimen de Maduro y el M5E?

Hay un vínculo de años y que ahora también se ha revelado en las noticias. Recientemente, el prestigioso periódico español ABC, un periódico de absoluta seriedad y credibilidad, denunció una financiación oculta de 3,5 millones de euros realizada por el régimen venezolano al M5E. Si se confirmara esta noticia, sería la prueba comprobada de este feeling absoluto que existe entre las dos realidades. Por otro lado, el fundador del M5E, Grillo, ha mostrado gran simpatía por este régimen desde el principio y es evidente la común visión ideológica, referida a una especie de viejo comunismo pauperista.

De hecho, se sabe que el M5E siempre ha promovido el «decrecimiento económico» como un factor necesario, según ellos, para crear una sociedad equilibrada y justa. Exactamente el proyecto cultural y político que sostiene Maduro en Venezuela. Esta visión pauperista común está llevando a Italia a la pobreza y, con estadísticas en mano, basta ver que el número de personas pobres ha aumentado considerablemente desde que el M5E gobierna junto al PD.

¿Cuál es el vínculo entre Italia y el hijo de Maduro? Le dicen «Nicolasito» y es uno de los principales traficantes de coltán ilícito, de hecho, en 2018, en Italia se incautaron cinco toneladas de oro azul supuestamente proveniente de Venezuela. ¿Qué opina?

No puedo dar respuestas precisas sobre este tema, porque siendo, como usted dice, tráfico ilegal, el tribunal competente en Italia ha secretado estos documentos. Tan pronto tengamos la oportunidad de conocer los hechos, a través de los canales de comunicación oficiales, si lo que está diciendo se confirma, verá posiciones muy claras de parte de nuestro partido.

Desde el punto de vista político, esto no nos sorprendería dado que el actual Gobierno italiano, liderado por Conte, apoyado por el M5S y el Partido Demócrata (PD), parece atraído como nunca antes por el régimen venezolano e incluso por el cubano, que sabemos que tiene estrechos lazos con el venezolano. Entonces, más allá de los problemas del coltán, hemos visto que existe un diálogo notable con estos regímenes que no se detuvo durante el período de emergencia del coronavirus en Italia. Como lo puede confirmar la presencia de las dos brigadas médicas cubanas que llegaron a Italia para apoyar esta emergencia. Médicos y paramédicos cubanos llegaron a Italia por invitación del Gobierno Conte y fueron apoyados con una gran propaganda, mientras que la utilidad real habría que comprobarla.

¿Federica Mongherini ayuda a los regímenes de Venezuela y Cuba desde la Unión Europea?

Mogherini, como jefe de política exterior de la Unión Europea en los cinco años anteriores, siempre se caracterizó por su grande simpatía hacia las realidades marcadamente de izquierda. Lo que digo no es nuevo, así que en relación con Maduro y Cuba me parece que Mogherini siempre ha sido muy generosa.

Habla Germán Carrera Damas por Nelson Rivera – Papel Literario El Nacional – 26 de Julio 2020

Reproducimos aquí la entrevista a Germán Carrera Damas publicada el 1 de septiembre de 2019, como parte de la Serie la Venezuela que Viene

Vivimos bajo la sensación generalizada de que Venezuela está al borde de un cambio inminente. Quisiera preguntarle por lo deseable: ¿Nuestro país necesita reconstruirse o requiere de cambios muy profundos, estructurales?

Los venezolanos hemos recorrido, desde 1945, los caminos de La Democracia. No solo como sistema sociopolítico; también como formación social y ciudadana. Igualmente lo habíamos hecho en lo concerniente al ejercicio de La Libertad, tanto en lo político como en lo ético social y en el ejercicio de la ciudadanía. Hoy padecemos un serio deterioro del tejido ético-so- cial, expresión de la deliberada demolición de La República liberal de- mocrática. El privilegio histórico de poder recordar La Democracia nos permitirá hacerla reanudar su curso de manera actualizada y creativa.

A lo largo de estos veinte años, en distintas oportunidades, los sectores democráticos han mostrado dificultades para acordar políticas unitarias frente a la dictadura. ¿Qué explica esta tendencia al des- acuerdo? ¿Son negativos estos des- acuerdos? ¿Hay en nuestras prácticas políticas una tendencia a la confrontación, aún cuando existan objetivos en común?

El ejercicio de La Democracia no solo conlleva el de la libertad de disentir y de intentar compartirla cultivando el ejemplo y la persuasión. Solo que, como en toda escuela, en la de la inconformidad democrática no falta el alumno desaplicado que con- funda la libre obediencia a La Razón con La Sumisión al Despotismo. La Historia, implacable, se encarga de “rasparlos”.

En medios de comunicación y redes sociales viene produciéndose un fenómeno: persistentes manifestaciones de nostalgia hacia el país previo a 1999. ¿Es posible que el deseo de cambio oculte, en alguna medida, un deseo de volver atrás? ¿Es retrógrado el deseo de volver atrás?

Sostengo la certidumbre histórica de que el arma secreta de La Democracia venezolana consiste en que podamos recordarla; y ello como obra propia cuya ejemplaridad alcanzó reconocimiento mundial, mientras otros pueblos la anhelaban o apenas alcanzaban a imaginarla. ¿Sería por- que los venezolanos siempre hemos ido por delante en nuestra historia?

¿Qué reivindicaría del período 1958-1998? ¿Es factible recuperar algunas prácticas de esas cuatro décadas?

Visto en función de La Historia prospectiva, tal período arrancó en 1941-1945 y se halla en la fase crítica de su curso que denomino “La Larga marcha de la sociedad venezolana hacia La Democracia”; respecto de la cual abrigo la certidumbre histórico-prospectiva de que está históricamente cercana su culminación. Ésta habrá de consistir en la conforma- ción de una sociedad genuinamente democrática, puntera en América Latina.

 

¿Hay factores o energías en la cultura política venezolana que nos permitan ser optimistas ante la necesidad de cambio? ¿O es razonable la sospecha de que el deseo de un poder clientelar y distribuidor de subsidios, sigue siendo un paradigma de una par-te importante de la sociedad?

Debemos tener presente la circunstancia de que La Democracia venezolana ya no vive una crisis de instauración sino de desarrollo. En apenas cuatro décadas superamos lo procurado por otras sociedades en muy largo tiempo histórico. Nos corresponde asimilar y perfeccionar lo logrado, actualizándolo y enriqueciéndolo creativamente. Supimos ha- cerlo en 1959-1961; lo estamos haciendo ahora…

 

¿Fuerzas como la polarización, el revanchismo, la dificultad para escuchar opiniones distintas y la fragilidad de los liderazgos, deben preocuparnos? ¿Pueden ser factores que afecten la perspectiva de cambio?

¿Es lo enunciado en la pregunta otra cosa que el curso socio-histórico normal de la formación de una NACION? Más aún de la venezolana, nacida liberal-democrática en 1946-1947 y enfrentada hoy a la tarea de deslastrarse del militarismo arcaizante y del marxismo fósil; zafándose simultáneamente del asedio montado por el terrorismo y la delincuencia internacionales, según lo advertí como miembro de la COPRE en 1984?

Se dice que el desafío que enfrentará Venezuela tras el cambio de régimen es inédito. ¿Comparte Usted esa afirmación? ¿Venezuela debe enfrentarse a lo inédito?

Lo inédito de la situación vivida por La Democracia venezolana es la asimilación de los efectos de la presencia, activa y creciente, de nuevos actores por ella misma generados o suscitados: La Mujer ciudadana; la rescata- da ciudadanía del analfabeta; el ejem- plarmente actualizado ejercicio de la función pastoral de La Iglesia Cristiana católica; la progresiva toma de conciencia del ciudadano-soldado; la maduración sociopolítica de la juventud; el rediseño del liderazgo político; el surgente neo inconformismo del in- telectual. Esto y más, deberá apoyarse en la sanción ejemplarizante, tanto so- cial como jurídica, de las graves faltas cometidas mediante la dilapidación del patrimonio nacional y el desmedro de nuestra comprobada vocación democrática.

España es la guarida del chavismo, una bofetada para la democracia según Moïses Naim por Rafa Latorre – El Mundo – 26 de Julio 2020

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Desde Washington, donde reside, el escritor y analista venezolano Moisés Naím vigila el efecto que la pandemia está teniendo sobre el poder. Lleva la cuenta de aquellos países donde un brote de autoritarismo amenaza la democracia. Le asombra lo violento del contraste entre la gravedad de los desafíos y la talla minúscula del liderazgo mundial. Naím está pendiente de todos aquellos fenómenos relevantes que están produciéndose en este momento y que la enfermedad no deja ver. Entre ellos una plaga de langostas más jóvenes y rápidas de la que no parece haberse enterado nadie. Como opositor al chavismo, asiste con preocupación al viraje de la posición española respecto a Venezuela.

P. ¿Qué tal lleva la pandemia? ¿Ha tenido que lamentar alguna baja personal?

R. Falleció un querido amigo. Otros colegas profesionales también murieron y otros cayeron enfermos. No hay nadie que esté protegido de esto.

P. La muerte lo inunda todo.

R. Y son muertes crueles. Hay muertes serenas y muertes crueles. La idea de estar intubado en un hospital, sabiendo que te estás muriendo y que no puedas hablar con tus seres queridos y que ellos sepan que no se podrán despedir de ti es terrible, de una crueldad enorme.

P. La trampa de este virus se escondía en su aparente baja letalidad. Al final le tienes más miedo a que no haya respiradores que a la enfermedad en sí.

R. Trágicamente creo que va a estar con nosotros un tiempo. América Latina es ahora mismo el principal brote mundial, con los sistemas de salud más precarios y con una situación financiera también muy precaria. América Latina entra en esta crisis con condiciones abrumadoramente malas. Hay una lista de causas preexistentes debilitantes y estamos viendo las consecuencias. Además de eso, en los dos países más grandes del continente, que son México y Brasil, hay presidentes que todavía hoy niegan la importancia, la gravedad, la profundidad y la celeridad de esto. Luego está Estados Unidos. Texas, Arizona, Florida… Si Florida fuera un país sería el cuarto país más infectado del mundo.

P. El mayor desafío para los liderazgos más deficientes.

R. Escribí una columna hace unas semanas que se titulaba Problemas grandes, líderes pequeños. Nos han tocado problemas demoledores, inéditos, para los que hace falta liderazgo, claridad, respeto por la ciencia y poner el interés nacional por encima del interés personal, con líderes que tienen tendencia a lo contrario.

P. Se suele reflexionar sobre cómo nos cambiará el virus pero los problemas políticos que usted señala ya estaban ahí. La pandemia los agrava.

R. Y en algunos casos los revela, porque estaban escondidos a plena vista. La desigualdad se ha manifestado claramente. Estamos viendo cómo años de desprecio y desdén por el gasto público han debilitado los sistemas de salud. Estados Unidos es el país que más gasta, como porcentaje de su economía, y es el que peor cobertura sanitaria tiene. Estados Unidos ha tenido una coexistencia relativamente pacífica con el hecho de que decenas de millones de estadounidenses no tuvieran acceso al sistema de salud.

P. Hay un restricción de las libertades que sólo nos permitimos por la docilidad que da el miedo. La gestión de la pandemia ha exigido la concesión de poderes extraordinarios a los líderes. No sé si todos se merecen ese margen de confianza.

R. He venido siguiendo la politización de la pandemia y qué consecuencias está teniendo sobre el poder. Estoy terminando un manuscrito en el que trato de explicar qué está pasando con el poder en estas circunstancias.

P. ¿Cree que la factura que pagará Donald Trump por la gestión irresponsable de la pandemia le impedirá disfrutar de un segundo mandato?

R. Tal y como aprendimos en las primeras elecciones de Trump y en el referéndum del Brexit, hay que tomar con cautela lo que dicen las encuestas. Sin embargo es lo único que tenemos además de las opiniones y todos los sondeos que se publican en EEUU, todos, aun aquellos que encarga el comité de campaña de Trump, dicen que si las elecciones fuesen hoy, Trump perdería. También sabemos que las cosas pueden cambiar drásticamente. De aquí a noviembre faltan cinco meses, en política son una eternidad y hablamos de alguien dispuesto a todo para retener el poder. Para él, estar en el poder no es sólo la posibilidad de ejecutar un proyecto político, es también una forma de supervivencia financiera. Necesita tener las protecciones que le da la presidencia para no enfrentarse a los litigios que tiene pendientes.

P. Estas elecciones cogen a la izquierda estadounidense en medio de un cisma entre tradicionales e identitarios. Entre quienes ponen la ciudadanía en el centro y quienes trabajan por una atomización de la misma en diferentes identidades agraviadas. Lo vimos en el manifiesto de Harper’s.

R. Estamos viviendo una turbulencia de categorías. ¿Qué significa ser de izquierdas? ¿Trump es de derechas? Trump hace muchas cosas que históricamente eran repudiadas por la derecha. Tenemos una ensalada de categorías y luego la polarización propiciada por las redes sociales y la proliferación de charlatanes. Estamos viviendo la edad dorada de los charlatanes. Siempre existieron pero ahora están digitalizados y globalizados. Asistimos a una capacidad extraordinaria de intervención cibernética de la política.

P. Es muy interesante lo de la digitalización de los charlatanes. Tengo la sensación de que hay chaladuras que triunfan porque los muy jóvenes, en edad de las chaladuras, tienen una pericia digital muy superior a la de sus mayores, de manera que consiguen colocar su mercancía de manera mucho más eficaz en el mercado de las ideas.

R. Eso es exactamente así, pero hay más. Hay una siembra de discordia por parte de agentes políticos furtivos. Los jóvenes son competentes en el Tik Tok o en Twitter y son capaces de hacer mil travesuras, de movilizar mil ideas y de confundir muchas más. Esa es una realidad. Pero al lado hay que incorporar el impacto que están teniendo actores furtivos, que son muchas veces controlados por los gobiernos. Estamos en un mundo tan confundido que lo demencial parece normal. El Washington Post tiene a un redactor dedicado a contarle las mentiras al presidente. Esta semana ha atravesado la barrera de las 20.000 mentiras. Afirmaciones verificablemente falsas. Hay un tipo que miente en la Casa Blanca. Bueno, se asume. Ahora en Estados Unidos estamos divididos entre quienes usan mascarilla y quienes no lo hacen. Ese es el debate. Y a todo esto súmale ahora lo de las identidades. Un punto de inflexión ocurrió en Holanda, cuando las autoridades decidieron que no le iban a preguntar más a los ciudadanos holandeses cuál era su género. Hay razones médicas para preguntarlo, razones de salud pública, para dotar los hospitales, cómo organizar el gasto sanitario. Es preciso saber a cuántas mujeres y a cuántos hombres van a atender. Pero eso ya no lo sabrán porque han decidido que no se le puede preguntar a la población cuál es su sexo.

P. Lo que está en cuestión es si cuando nos quitemos la mascarilla el liberalismo gozará de esa mala salud de hierro de siempre.

R. La pandemia está siendo aprovechada por algunos líderes para concentrar poder. Viktor Orban en Hungría, por ejemplo. Ha aumentado la vigilancia de los ciudadanos, se han restringido algunas libertades mediante la prohibición de protestas, se está ejerciendo una presión polarizante con la que algunos gobiernos exigen a los ciudadanos que se unan en torno a ellos, hemos visto disrupciones electorales para posponer comicios o restringir el sufragio. Hemos asistido a un aumento de la corrupción, del rol de las fuerzas armadas y un debate donde se cuestiona abiertamente la democracia. Se empieza a decir que lo que funciona no es la democracia sino el autoritarismo. Si esto dura mucho tiempo va a socavar la democracia tal y como la hemos conocido.

P. En España el estado de alarma se acompañó de una retórica bélica que sugería que cualquier crítica era indeseable o desleal.

R. Eso está pasando en España y en otros países. Pasó en Filipinas, en México, en Hungría, por supuesto en Rusia. Eso que ha ocurrido en España es una tendencia mundial.

P. Lo que es indudable es que un gobernante se encuentra más cómodo en un estado de alarma, pero la democracia no se inventó para la comodidad del gobernante sino más bien para lo contrario.

R. Lo que no sabemos es cuál es el resultado neto de la pandemia sobre el poder. Es decir, si va a ayudar a consolidar a los que están en el poder o los va a dejar fuera de juego.

P. En su país, Venezuela, Nicolás Maduro no necesitaba una pandemia para comportarse como un tirano.

R. La gran sorpresa es lo que ha tardado el mundo en descubrir que Maduro es un dictador. Maduro lleva actuando autocráticamente desde hace muchos años. Unas veces de una manera muy abierta y otras, muy clandestina. La sorpresa es lo que el mundo ha tardado en descubrir que no hay una equivalencia entre Maduro y las fuerzas de la oposición democrática. En Venezuela hay una dictadura que reprime, suprime, maltrata, asesina. No es equivalente.

P. Quien no lo ha entendido todavía es José Luis Rodríguez Zapatero.

R. Hace ya dos años yo escribí una columna que se titulaba Y Zapatero lo sabe, donde hacía una lista de cosas que estaban sucediendo en Venezuela, que era imposible que Zapatero no conociera y que, si se eso se sabe, es imposible simpatizar con el chavismo. Zapatero nos ha dejado perplejos por su cercanía al régimen. La oposición en Venezuela sabe que cuando está hablando con Zapatero no está hablando con un mediador objetivo, está hablando con un representante de la dictadura.

P. La mediación de Zapatero fracasa en la reunión de la República Dominicana, a partir de ahí es un mero embajador del régimen.

R. Él tiene mucha influencia en Pedro Sánchez y eso explica detalles como que el presidente interino de Venezuela, reconocido por 60 países del mundo, haga un gira por Europa y sea recibido por todos los jefes de Gobierno excepto por el de España. Es un acto diplomático y simbólico, pero muy revelador.

P. Tampoco sabemos a qué vino aquí Delcy Rodríguez. Es uno de esos temas que quedaron sepultados por la pandemia.

R. Los venezolanos de la oposición, de la que formo parte, lamentamos la tolerancia de España para permitir que violadores de los derechos humanos, gente que ha robado fortunas, estén gozando de sus bienes mal habidos y de una total libertad de tránsito. Un país democrático debía ser más solidario.

P. La destrucción de las libertades en Venezuela no fue algo repentino. Fue algo progresivo pero al fin imparable. ¿Cómo ocurre ese proceso de destrucción de la democracia?

R. Escribí una novela titulada Dos espías en Caracas que trata de responder a esa pregunta. ¿Cómo pasó lo de Venezuela? ¿Cómo uno de los países más ricos del mundo es hoy uno de los más pobres? ¿Cómo una de las democracias más viejas de América Latina termina así? Yo me di cuenta muy pronto de que Venezuela estaba siendo muy influida por Cuba y de que la relación entre Fidel Castro y Hugo Chávez generó la ocupación de un país extranjero en Venezuela. Desde hace tiempo exhorto a mis amigos periodistas y académicos para que investiguen eso y siempre regresan con las manos vacías, porque es una operación clandestina del G2 [Dirección de Inteligencia del régimen cubano], que se las arregló muy bien, de manera furtiva, para tener un rol desproporcionado en Venezuela.

P. Mis familiares venezolanos están muy alarmados por el peligro que supone una fuerza como Podemos, tan vinculada a la revolución bolivariana.

R. A mí no me preocupan los gobiernos de coalición. Que haya fuerzas distintas que se unan para gobernar no es el problema. El problema es que alguien como Pablo Iglesias tenga acceso a los secretos de la inteligencia del país. Es alguien que ha estado muy cerca de los regímenes autoritarios de América Latina. Ha estado muy cerca de Venezuela, de Bolivia, se ha lucrado personalmente de las asesorías realizadas a esos gobiernos. Sabemos que tuvo vínculos con Irán. Mi preocupación no es por razones ideológicas sino de seguridad nacional.

P. Seguramente usted reconozca muy bien los tics bolivarianos de Podemos.

R. Los hemos visto permitiendo que España se convierta en la guarida de los ladrones del chavismo y esa es una bofetada para la democracia.

El coordinador de La Causa R en España que creó la Ruta de Bolívar en Madrid por Milagros Socorro – La Gran Aldea – 24 de Julio 2020

🎥El coordinador de La Causa R en España que creó la Ruta de Bolívar en Madrid

Una actividad turística que empezó por necesidad económica, en la actualidad es una manera de levantar fondos para ayudar a paisanos en situación vulnerable en la capital española.

El martes, 21 de julio, la peana de la estatua de Simón Bolívar, en el Parque del Oeste, en Madrid, apareció pintarrajeada. Alguien había escrito “Traidor” y “HDGP”. De inmediato, el venezolano Manuel Rodríguez Álvarez divulgó un mensaje en Twitter para condenar “los actos vandálicos” y mostrar fotografías de la incursión anónima.

Muy rápidamente, el Ayuntamiento de Madrid se puso en contacto con Rodríguez para comunicarle que el monumento sería sometido a trabajos de limpieza. Y, con similar cortesía, él hizo un video para mostrar la efigie remozada y dar las gracias a las autoridades.

No es esta la primera vez que Manuel Rodríguez (Caracas, 15 de mayo de 1968) se ocupa de los asuntos del Libertador en la capital española. Muy por el contrario. Rodríguez, quien se desempeña como coordinador de La Causa R en España y presidente de La Plataforma Ayuda Venezuela, es el entusiasta creador (y guía) de la Ruta de Bolívar en Madrid, un recorrido de dos horas, por dos kilómetros y medio, para señalar puntos relacionados con la peripecia del gran caraqueño, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 237 años.

Las reservaciones se hacen por WhatsApp, por el teléfono: 664.20.00.85. Con eso, y con un aporte de 5 euros, los participantes se apuntan a una caminata con diez estaciones, “Nos paramos en los sitios donde El Libertador vivió, por donde entró a Madrid, donde estudió, donde estuvo preso… incluyendo”, dice Manuel Rodríguez, “una en locales de venezolanos, como Mándalo o La Cacheterie, donde nos tomamos un descanso y una bebida. Así apoyamos a venezolanos emprendedores. No es gran cosa, pero en vez de gastarlo en otro sitio, lo poquito que sea lo gastamos con paisanos”. También puede encontrarse información en la cuenta de FacebookSimón Bolívar en Madrid.

Al preguntarle por su origen, Manuel explica que nació en el hogar de una pareja de gallegos avecindados en Caracas. “Un hogar de clase media, gente trabajadora. Mi padre tenía negocios. Le fue bien. Mi madre, a veces, trabajaba en asuntos de decoración, hacía cortinas y otras cosas. Mis padres nacieron en Galicia, pero se conocieron en Venezuela, donde se enamoraron el uno del otro y los dos del país, tanto que mi padre falleció el año pasado, allá. Nunca quiso regresar a España. Y mi madre lo mismo, no se quiere venir a España, a pesar de la terrible situación allí. Eso da la medida del amor de mis padres hacia el país y el sentimiento de gratitud por todo lo que este les dio”.

-Mi madre -sigue Manuel- llegó a Venezuela siendo una adolescente, porque su padre, mi abuelo, había llegado antes huyendo de la dictadura de Franco. Mi abuelo fue un luchador, un maquis, un personaje que aparece en los libros de memoria histórica de España, un auténtico héroe de la Guerra Civil española. Al triunfo de Franco, ante la posibilidad de ser fusilado, se vio obligado a exiliarse. Creo que heredé de él su espíritu de lucha por la libertad y por la democracia, que me ha sostenido en los momentos más difíciles.

Manuel empezó a trabajar desde muy joven. “Como me iba bien, no me preocupé por ir a la universidad. Pero lo que sí hice, desde muy niño y estimulado por mis padres, fue estudiar la historia de Venezuela. En mi casa estaban muy presentes los libros de Guillermo Morón y de otros historiadores. Entonces no sabía lo cruciales que esas lecturas serían para mí”.

Desde 2013, Manuel Rodríguez es coordinador de La Causa R en España. “Yo no veo”, dice, “en otro partido que no sea La Causa R. Para mí, este es el partido de la gente más honesta, más seria y de valores más afines. Más que un partido, somos un movimiento. Aquí no hay dogmas; aquí lo que hay es lucha, activismo, debate de ideas y búsqueda de lo mejor para Venezuela”.

Al preguntarle en qué consiste su trabajo como coordinador de La Causa R en España, explica: “Mantengo contacto con muchos políticos europeos. He estado, por ejemplo, en el Parlamento Europeo, invitado por Beatriz Becerra, por quien tengo un inmenso aprecio y gratitud por su apoyo a la causa venezolana. La verdad es que he recibido un trato muy amable de los políticos españoles y he encontrado que muchos de ellos se han preocupado genuinamente por Venezuela, por la grave situación que atravesamos. Con esos apoyos, desde mi plataforma ‘Ayuda Venezuela’ hemos recabado ayuda para Venezuela, e impulsado unas 36 mociones, de las cuales la mitad han sido aprobadas en ayuntamientos, en el Congreso, en el Senado y en gobiernos regionales, pidiendo la apertura del canal humanitario y la liberación de los presos políticos. La más importante es la que trabajé, en 2018, junto a Ciudadanos y a otros venezolanos que me ayudaron, como el Chato GuédezFernando GerbasiTomás PáezLéster Toledo y el alcalde Antonio Ledezma, para que el Congreso de España desconociera las elecciones del 20 de mayo en Venezuela. Eso fue un logro muy satisfactorio, porque implicó alinear a las fuerzas políticas opositoras en Venezuela y poner de acuerdo a muchos partidos españoles”.

Manuel se fue de Venezuela en mayo de 2003. Ya lleva más de 17 años en el país de sus padres. “Yo tenía una tienda de decoraciones en Anaco y la situación se estaba empezando a poner fea. Los terribles despidos de PDVSA, las expropiaciones, el discurso de violencia desde el alto gobierno… Me fui a Caracas para participar en las manifestaciones y ahí se me hicieron claras muchas cosas… Una noche pensé que la dictadura chavista duraría 20 o 30 años, y dos semanas después ya estaba en el aeropuerto con un pasaje a Madrid. Llegué con perdigonazos en las piernas y las peores fantasías en el corazón. Desde luego, mis raíces españolas me han facilitado mucho las cosas y vine en una época buena. Ha sido una especie de montaña rusa: Me ha ido muy bien en algunos momentos y en otros, muy mal. Pero ya he empezado otra vez en un trabajo estable”.

La Ruta de Bolívar en Madrid empezó hace cuatro años. “Eran momentos muy difíciles en España, conseguir trabajo era muy cuesta arriba. Tuve que inventarme algo. Y unos queridos amigos, Edgar y Sonsoles, los dueños de Arepa Olé, que sabían que soy un estudioso de la vida de Bolívar, me entusiasmaron para hacer esto. Al principio, el precio del recorrido incluía una arepa aportada por ellos, quienes también me ayudaron con las redes sociales para divulgar la actividad. Pero hace un año y medio, me estabilicé en un trabajo y ahora lo hago para ayudar a venezolanos en situación vulnerable. No es mucho. Vienen entre seis y doce personas. A veces, vienen muy pocos y esto se traduce en una escasa recaudación. Pero yo sigo. En la ruta. En la lucha. Hasta que podamos regresar a Venezuela”.

*Las fotografías y videos fueron facilitadas por la autora, Milagros Socorro, al editor de La Gran Aldea.

John Bolton: «No podemos permitir que Rusia o China abran una base militar en Venezuela» por David Alandete – ABC – 19 de Julio 2020

El consejero de seguridad nacional con Trump fue despedido el 10 de septiembre de 2019
El consejero de seguridad nacional con Trump fue despedido el 10 de septiembre de 2019 – EFE

El ex consejero de seguridad nacional reconoce que la Administración de Trump ha sometido al régimen de Venezuela a mucha presión, pero no ha tenido tanto éxito como quisieran

Durante sus 17 meses como máximo asesor de Donald Trump en materia de seguridad nacional e internacional, John Bolton (Baltimore, 1948) dice que se marcó un objetivo: forzar la caída del chavismo en Venezuela. Este político conservador, veterano de todas las Administraciones republicanas desde Ronald Reagan, cree que Nicolás Maduro estuvo a punto de huir a Cuba el 30 de abril de 2019, pero, según revela a ABC, los cubanos lo impidieron. Tras varias agrias disputas con Trump, dimitió – o según Trump fue despedido– el 10 de septiembre del año pasado, tras boicotear una visita de los talibanes a Washington en la que se había empeñado el presidente. Tras abandonar el cargo, Bolton escribió un libro de memorias titulado «La sala en la que ocurrió» (Simon & Schuster), que la Casa Blanca ha intentado secuestrar sin éxito. Habló con este diario en Washington el jueves.

Dadas las circunstancias actuales en la Casa Blanca ¿cree usted aun que puede haber un cambio de régimen en Venezuela?

Creo que, en última instancia, sí, Maduro será reemplazado. Es algo que tiene que ver más con las condiciones en Venezuela que con quién está en la Casa Blanca. A la oposición la apoya un 90% de la ciudadanía. El régimen está respaldado por unas pocas personas de la élite que se financian con el tráfico de drogas y la extorsión, además de por Cuba y Rusia, que están muy involucradas en ayudar a mantener a Maduro en el poder. Pero creo que es importante que los otros países del hemisferio mantengan la presión económica sobre Maduro. Y creo que eso es todavía más importante aquí en EE.UU., donde existe un amplio apoyo a Guaidó y la oposición entre demócratas y republicanos. Aunque Trump de vez en cuando hable de verse con Maduro, creo que se equivocaría si lo hiciera. Él lo sabe, y por eso no lo ha hecho, hasta ahora.

¿Cree que el presidente lo dice en serio? ¿Cree que se vería con Maduro o es una provocación?

Se ha reunido con Kim Jong-un, el primer presidente estadounidense en hacerlo. Le gusta reunirse con líderes autoritarios, incluso cuando no recibe nada a cambio. Y con eso les da legitimidad. En el caso de Kim Jong-un, legitima a un dictador sanguinario. Creo que sería un error para él verse con Maduro. Y siempre hay un riesgo de que lo haga. Y sí, creo que habla en serio cuando lo dice. Lo bueno es que hemos sido capaces de impedírselo hasta el momento.

Le dedica usted gran parte de su libro al pronunciamiento del 30 de abril de 2019. ¿De verdad creyó usted aquel día que Maduro se montaría en un avión y se marcharía de Venezuela?

Creo que estuvo a punto de hacerlo. Pero este tipo de operaciones está plagadas de riesgos. Creo que muchos de los dirigentes del régimen que estaban negociando con la oposición actuaron de mala fe o se echaron atrás en el último minuto. Pero lo importante es que la oposición a Maduro está tan arraigada que si nos mantenemos fuertes con ellos, firmemente Maduro caerá.

¿Se arrepiente de haber confiado en chavistas como Vladimir Padrino o Maikel Moreno?

No era el único que creía que ellos cumplirían lo prometido. Tampoco diría que me fiaba de ellos. No creo que nadie en la oposición se fíe de ellos. Pero en aquel momento pensábamos que el régimen de Maduro iba a caer, y creímos que se pondrían del lado correcto al menos por su propio interés, por su propia seguridad. Puede que mintieran desde el principio, o puede que se asustaran a medida que avanzaba la jornada. Lo sabremos algún día. Falta saber cuál fue el papel de los cubanos. Estoy seguro de que conoce usted esta historia. Dicen que la esposa [de Maduro] quería irse. Pero los cubanos se lo llevaron a Fuerte Tiuna. Y no le dieron la opción de irse. Para mí, eso pone de relieve la amenaza de los cubanos y los rusos en nuestro continente.

¿Por qué llevó EE.UU. la ayuda humanitaria a Cúcuta en aviones militares?

Cuando la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional brinda asistencia humanitaria en casos de desastres naturales, suele recurrir al transporte militar, dadas las capacidades logísticas de las Fuerzas Armadas. Fue debido a sus capacidades logísticas, no para intimidar con el Ejército.

Recuerdo que el 3 de mayo de 2019, usted fue al Pentágono y dijo abiertamente que estaba allí para repasar planes de intervención militar en Venezuela. ¿Era aquello cierto?

El presidente Trump y yo estábamos de acuerdo en que la opción militar estaba sobre la mesa. No era nuestra primera opción, pero existía. Y los rusos, los chinos y especialmente los cubanos debían saber que no les permitiríamos establecer otra base militar más en este continente. De verdad creo que el grado de oposición a Maduro entre el pueblo venezolano es tan grande, que solo requiere un poco de ayuda del exterior, algo de presión sobre Maduro. Necesitamos seguir así.

Menciona frecuentemente a Rusia. En el tiempo que usted estuvo en la Casa Blanca, el Kremlin se lanzó a salvar a Maduro. ¿Por qué?

Por un lado, creo que tenían cierto interés en el área petrolera, en términos financieros. Eran y siguen siendo hoy, creo, el factor externo más importante de la crisis. Por otro lado, los rusos claramente se dieron cuenta de que una mayor implantación suya en Venezuela podría llevarlos a una posición más fuerte en todo el continente, para causar problemas en América del Sur, en el Caribe, cerca del Canal de Panamá, cerca de Cuba y cerca de Nicaragua. Venezuela, obviamente, es un país mucho más grande, con petróleo, con muchos recursos. Es un objetivo muy tentador para Rusia.

Usted trabajó estrechamente con diplomáticos españoles cuando fue embajador en Naciones Unidas. Conoce España. ¿Por qué cree que el actual Gobierno español no ha tenido un mayor liderazgo para resolver la crisis en Venezuela?

Tanto el Gobierno actual en España como el Gobierno que estuvo en el poder en 2019, desde enero hasta que me fui en septiembre, fue un gobierno de izquierda. Y Maduro, el heredero de Chávez, se presenta a sí mismo como un héroe de la izquierda, aunque de hecho es un autoritario que se impone por la fuerza militar. El Gobierno de izquierda en España fue reacio a asumir un papel más destacado. Y ciertamente trabajamos con ellos muy ampliamente para que asumieran un papel más importante dentro de la UE, precisamente para llevar a la UE a una posición mucho más fuerte. Y en cambio, nos encontramos con que otros gobiernos, como el de Gran Bretaña, que todavía estaba en la UE en ese momento, Italia, Alemania, e incluso Francia, estaban tomando un papel más destacado. Así que creo que la causa fue la ideología del Gobierno español. Me sorprendió y decepcionó, porque para mí hubiera sido de gran ayuda si España hubiera ayudado en el continente americano con algunos de los otros Gobiernos que no eran tan amigos de la oposición venezolana, como el de México. Pero no sucedió así.

Entonces no fueron de ayuda.

Diría que no es que no fueran de ayuda. No quiero dar una impresión errónea de lo que hicieron, pero lo cierto es que no querían tomar la iniciativa para ayudarnos a expulsar a Maduro.

Con el poder diplomático y militar que EE.UU. tiene, con las sanciones, con la implantación de las agencias de inteligencia, ¿cómo es que la presión de este país no ha sido suficiente para culminar la caída de Maduro?

Creo que estuvimos muy cerca el 30 de abril del año pasado. Si algunas cosas hubieran ido de forma diferente en las primeras horas de la mañana, Guaidó ya no sería presidente interino. Aun así, diría que hay dos factores principales. Uno, los ingresos del tráfico ilegal de drogas con ayuda de las guerrillas de las FARC y el ELN. Hemos sometido al régimen a mucha presión, pero no hemos tenido tanto éxito como quisiéramos en la lucha contra el narcotráfico en Colombia, México y otros lugares. Luego está la enorme ayuda financiera que el régimen obtiene de Rusia y China, además de la presencia de las tropas y la inteligencia de Cuba. Esto es importante, porque los cubanos penetraron el ejército venezolano y aunque nosotros y la oposición pensamos que las tropas de base y los militares acabarían apoyando a la oposición, al final no pudieron romper filas con sus generales. La lucha continúa y EE.UU. y otros tienen que aplicar más presión.

¿Qué efecto cree que tuvo la visita de Juan Guaidó a Washington en febrero?

Fue buena para Juan Guaidó y para la oposición. Creo que quedó claro en la recepción que recibió de los miembros de la Cámara y el Senado, que fue bipartidista. Todos lo aplaudieron, tanto republicanos como demócratas. Usted lo sabe por su trabajo sobre la Casa Blanca, la política en EE.UU. es muy partidista. Esta fue una excepción. Y, por lo tanto, creo y espero que le haya otorgado mayor legitimidad a Juan Guaidó para seguir ayudando al pueblo en Venezuela en estos tiempos tan difíciles, y para continuar tratando de derrocar a Maduro.

 

El informe de Bachelet que deja en evidencia violaciones de DD HH en el Arco Minero por Julián Castillo – eldiario – 16 de Julio 2020

En entrevista con El Diario la exembajadora y defensora de Derechos Humanos, María Alejandra Aristeguieta, lamenta que el documento no se refiriera a las recomendaciones que no han sido cumplidas por el régimen de Nicolás Maduro

Michelle Bachelet, alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) volvió a documentar, a través de un nuevo informe, la crisis en materia de derechos fundamentales que se vive en Venezuela.

Resolución 42/25. Contó con el apoyo de Argentina, Australia, Austria, Bahamas, Brasil, Bulgaria, Chile, Croacia, República Checa, Dinamarca, Eslovaquia, España, Hungría, Islandia, Italia, Japón, Perú, Ucrania y Reino Unido.

El texto, dado a conocer el 14 de julio, gira en torno a tres áreas fundamentales: la falta de independencia en el sistema de justicia venezolano, la situación de los Derechos Humanos en el denominado Arco Minero del Orinoco (AMO) y el impacto de la actividad minera en las comunidades indígenas al sur del país.

Maria Alejandra Aristeguieta, exembajadora en Suiza y defensora de DD HH, comenta en exclusiva para El Diario que este documento presenta importantes diferencias con respecto al divulgado a inicios de julio por la Acnudh. Porque evidencia un mayor nivel técnico en su elaboración.

informe Acnudh 14-07-2020 by El Diario on Scribd

Explica que esto es debido a que el anterior texto responde a la resolución 42/4 impulsada por el régimen de Nicolás Maduro con el apoyo de algunos países aliados a su causa; mientras que la más reciente resolución 42/25 fue producto de la presión ejercida por un bloque de países europeos, además de las naciones que integran el Grupo de Lima.

“Son dos resoluciones cuyos orígenes y mandatos son distintos. Los solicitantes son distintos, por lo tanto el equipo tiene que escribir un poco atendiendo a esos intereses. A pesar de esto, el trabajo de la oficina de la Acnudh es documentar con acuciosidad y rigor técnico porque están ahí para promover y defender los derechos humanos”, afirma.

Resolución 42/4. Contó con el apoyo de Angola, Burkina Faso, Camerún, China, Cuba, Egipto, Eritrea, Fiji, Irak, México, Nepal, Pakistán, Filipinas, Ruanda, Sudáfrica, Túnez y Uruguay.

Señala como un hecho positivo que el informe se haya apegado, de forma estricta, a lo que era el mandato del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Considera que en este texto fueron incorporadas algunas de las recomendaciones que organizaciones como el Foro Penal venezolano habían realizado a raíz del documento publicado a principios de julio.

Arco Minero

Foto cortesía

Aristeguieta se muestra complacida con la inclusión del tema del Arco Minero en el informe presentado por Bachelet. Argumenta que esto fue posible gracias a un sostenido y arduo trabajo diplomático.

“Esa fue una acción de diplomacia que se logró hablando con los distintos Estados miembros del Consejo. El razonamiento detrás de esto es que el Arco Minero engloba una serie de irregularidades que no se pueden apreciar desde la distancia, a menos que se coloque el foco sobre ello”, señala.

La exembajadora dice que esta es la primera oportunidad en la que una figura internacional, como la Acnudh, se refiere a la grave situación en materia de DD HH que se está produciendo desde hace años en el AMO. Apunta que anteriormente todas las denuncias realizadas en referencia a lo que ocurría en la zona sur del país eran realizadas por Organizaciones No Gubernamentales defensoras de DD HH y por el gobierno interino a través de sus representantes.

Ubicación. El Arco Minero está conformado por los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro.

Sin embargo, la defensora de DD HH lamenta que en el informe no se especifique quiénes son las personas responsables de que se vulneren los derechos, tanto de los mineros como de los pueblos indígenas que habitan en esa región del país.

“Me hubiese gustado ver, cuando hicieron referencia a los grupos armados, que estos fuesen señalados por sus nombres. Pero decidieron no hacerlo, tal y como ocurrió también con respecto a los grupos criminales que se mencionan en el informe”, agrega.

Pese a esto califica como otro hecho positivo que se haya señalado que el comportamiento de dichos grupos al margen de la ley es similar al visto en los denominados “pranatos”.

Presos políticos

Afirma que no todo lo presentado en el informe es positivo, pues cree que este tiene una serie de “pequeños detalles” que con el tiempo pueden llegar a tener graves implicaciones. Un ejemplo de ello es el uso de las palabras “personas detenidas”, para referirse a aquellos ciudadanos que se encuentran privados de libertad por razones políticas.

Nosotros podemos sobreentender que esos son los presos políticos, pero en la terminología de DD HH el calificativo correcto es ‘personas detenidas arbitrariamente’ o ‘presos políticos’ y al quitarles ese apelativo se podría caer en la narrativa del régimen en la que afirman que en Venezuela no existen presos políticos, sino políticos presos”Maria Alejandra Aristeguieta

Estima necesario que desde la oficina de la Acnudh se informe públicamente el motivo por el cual se optó por no utilizar el término preso político en el informe.

La defensora de DD HH cree que el lenguaje utilizado en el informe viene dado por la política de no confrontación bajo la cual se rige Bachelet. Considera que esta modalidad de presentar sus informes forma parte de una búsqueda de colaboración por parte de la Acnudh con respecto al trabajo que vienen desarrollando en el país.

Aristeguieta no comparte la visión presente en el informe acerca de los supuestos “esfuerzos” llevados a cabo por el Ministerio Público (MP) afín al régimen que se garantice la rendición de cuentas de aquellos funcionarios que han violado DD HH. Considera que, tal y como lo han indicado los representantes de los diversos países que conforman el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, no basta con hacer esfuerzos. Argumenta que lo importante es hacer cumplir la ley, no el “hacer esfuerzos por cumplirla”.

“Impartir justicia no se puede valorar a partir de esfuerzos. La cuestión es que se cumplan las recomendaciones presentes en los informes que ha publicado la Acnudh, además de los tratados en materia de DD HH que han sido firmados y ratificados Venezuela”, afirma de forma tajante.

Torturas

De acuerdo con el informe, Acnudh pudo documentar 16 casos de tortura o malos tratos ocurridos entre junio del año 2019 y mayo de 2020. No obstante, aclaran que dicha cifra podría ser significativamente mayor debido a los patrones de desapariciones forzadas utilizados por las fuerzas de seguridad del Estado.

Detallan que entre los mecanismos de tortura utilizados por los funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) destacan la asfixia con bolsas de plástico y productos químicos, la inmersión de la cabeza del detenido bajo el agua, las descargas eléctricas en los párpados y la violencia sexual en forma de descargas eléctricas en los genitales.

“Las personas detenidas también estuvieron expuestas a bajas temperaturas y/o luz eléctrica constante, esposadas y/o con los ojos vendados durante largos períodos y sometidas a amenazas de muerte contra ellas y sus familiares”, señala el informe.
El texto añade que a raíz de las torturas sufridas, los detenidos desarrollaron problemas psicológicos tales como depresión insomnio, ansiedad, estrés postraumático, e ideas de suicidio.

Independencia del sistema de justicia

Foto cortesía

Otro de los temas centrales del informe presentado por la Acnudh es el concerniente a la falta de independencia del poder judicial en Venezuela. Destacan que esta no es una preocupación reciente, pues en los anteriores informes también se ha hecho mención a esta problemática.

“El Acnudh identificó varios factores que socavan considerablemente la independencia del poder judicial. En particular la inseguridad en la titularidad de los jueces, la inexistencia de un proceso transparente para su designación, la presión política que se ejerce sobre ellos (por ejemplo, en forma de amenazas de despido), la precariedad de sus condiciones de trabajo y las restricciones a su libertad sindical”, se lee en el informe.

En el texto se indica que dichos factores merman la capacidad del Poder Judicial para controlar el ejercicio del poder de otras instituciones, así como para velar por el respeto de los DD HH.

En el informe se evidencia también la preocupación de la Acnudh ante lo que denominan como un uso continuado de la jurisdicción militar para enjuiciar a civiles, situación que contraría el ordenamiento legal venezolano.

Utilizan como ejemplo de esta problemática el caso del dirigente sindical Rubén González, quien fue condenado por un tribunal militar en 2019 a cinco años y nueve meses de cárcel por supuestamente “injuriar a las Fuerzas Armadas”. Indican que el uso de la justicia militar impide la independencia judicial, pues en la jurisdicción penal militar venezolana los fiscales, jueces y abogados son considerados militares en servicio activo, por lo que actúan bajo el principio de obediencia jerárquica.

Recomendaciones

Aristeguieta señala que es fundamental que desde la oficina de la Acnudh se dé un seguimiento a las recomendaciones realizadas, tanto en el presente informe como en los anteriores. Explica que de no hacerlo, tal y como ha venido sucediendo hasta el momento, el régimen de Nicolás Maduro continuará haciendo caso omiso a dichas sugerencias.

¿Qué pasa con toda esta serie de recomendaciones? ¿A dónde van a parar todas esas recomendaciones? ¿Por qué no se le hace seguimiento? ¿Cuál es la instancia que debería hacerle el seguimiento, no debe ser el Consejo?”Maria Alejandra Aristeguieta

Considera que en este informe se pudo haber recordado la larga lista de recomendaciones a las cuales el régimen ha optado por hacer oídos sordos. Es por ello que lamenta que se perdiese dicha oportunidad al no incluirlas en el texto.

Comenta que existe un riesgo muy grande de que debido a la normalización de la crisis que se vive en el país, el tema venezolano deje de estar entre las prioridades de la comunidad internacional. Cree que llegado el caso Venezuela podría ser visto como una nueva Corea del Norte, un Estado fallido al cual solo se le recuerda cuando anualmente se le condena por los crímenes que cometa la dictadura de ese país.

“Hay que evitar que nos quedemos en ese limbo. Hay otros temas en agenda; por ejemplo, hoy el tema a nivel mundial es el coronavirus, no es Venezuela. Hace año y medio el tema en todas partes era Venezuela”, argumenta.

Aristeguieta sostiene que en el ámbito internacional se han logrado grandes avances, por lo que se debe presionar para que no se produzcan informes de poca calidad, tal y como algunos sectores consideraron el presentado a principios de julio. Sostiene que el riesgo que se corre con ese tipo de documentos en entrar en el limbo en el que se encuentran las dictaduras de larga data que aún permanecen en el poder.

Otro factor que puede conspirar en contra del país es la posibilidad de que “de tanto correr la arruga” se produzcan cambios en los gobiernos que apoyan el restablecimiento de la democracia.

“No olvidemos que Maduro y su gente ha estado apostando al desgaste y al cansancio desde el día uno”, concluye.

El tiempo parece ser el enemigo de la causa venezolana. Por ello la defensora de DD HH es enfática en afirmar que se debe continuar trabajando para evitar que el foco de la comunidad internacional deje de alumbrar sobre Venezuela.

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