elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos en la Categoría: Entrevista

Venezuela: ¿por qué no «bajan» de los cerros? por Pablo Stefanoni – Newsletter Nueva Sociedad – Junio 2017

En entrevista exclusiva, el investigador Alejandro Velasco analiza el papel de los sectores populares en las protestas de Venezuela, que ya llevan más de 70 días, con muertos y heridos, en el marco de una multiplicidad de crisis.

J3CV5Ferqt4J.jpg

Mucho se habla, y se escribe, sobre la crisis venezolana pero faltan algunos eslabones. Entre ellos está la pregunta por los sectores populares: ¿participan de las protestas?, ¿cuál es su relación con la oposición?, ¿y con el gobierno de Nicolás Maduro?, ¿quiénes son y cómo operan los famosos «colectivos»? Alejandro Velasco, autor de Barrio Rising. Urban Popular Politics and the Making of Modern Venezuela (2015), responde a algunos de estos interrogantes.

Una de las dudas que aparecen al leer sobre la crisis venezolana es qué factores sostienen a Nicolás Maduro en el poder. Siempre parece estar por caer y no cae, mientras la crisis se agrava. ¿Cuál es su interpretación?

Se combinan varios elementos. Por una parte, está el aparato estatal y la elite chavista. En la medida que vienen cerrándose espacios de maniobra en el plano doméstico e internacional, y tiene que recurrir más y más al autoritarismo, las figuras centrales del gobierno van atrincherándose al percibir una amenaza no solo a su permanencia en el poder sino verdaderamente existencial. Para algunos, es cuestión de principios: ante una oposición envalentonada y con amplio apoyo en el país y en particular en el extranjero, lo que está en juego es el legado de Hugo Chávez, en particular el avance hacia el estado comunal. Más allá de la oposición misma, esto siempre iba a significar una batalla contra la propia Constitución de 1999 –redactada en los comienzos de Chávez–, y con sectores internos del chavismo menos dados a la corriente socialista que a la de democracia participativa, base de esta Carta. De modo que, para los sectores más radicales, de cierta manera es un conflicto bienvenido aunque muy demorado, quizás demasiado para ser exitoso, pero darán la batalla de todas formas. Para otros, no obstante, el interés es más prosaico: los lazos de cuadros claves del chavismo con la corrupción desmedida –sea vinculada con el dólar preferencial o en algunos casos, con el narcotráfico– hace que cualquier salida del poder implique la cárcel, en Venezuela o en el exterior. De modo que la crispación del conflicto, vista en términos existenciales, tiende a cerrar filas, aunque por motivos muy diferentes. Leer más de esta entrada

Aura Palermo “Estamos en un laberinto militarista totalitario, no hay ruta de escape ni a corto ni mediano plazo” – La Cabilla – 13 de Junio 2017

FOTO13062017034538rsz_maxresdefault_2.jpgA través de documentos que, en ningún lugar permanecen ocultos, sino todo lo contrario, accesibles, publicados y hasta vociferados con nomenclaturas , la experta y consultora de riesgo Aura Palermo posee una vasta revisión de una consecutiva y paulatina guía en práctica de lo que puede considerarse como el avance al Estado Comunal y la estocada al fin del orden republicano tal y como se conoce. En este delicado momento, según Palermo, no hay marcha atrás con la consolidación de un proyecto que se forja ante los ojos e incredulidad de todos los nacionales.

-Tu lectura del gobierno ilustra todo un sistema premeditado, casi escrito en un manual. ¿En qué fase estamos ahora?
Esta es la etapa final de la primera fase del Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) 1999-2020, mediante el Decreto de Emergencia Económica (DEE) estado de excepción socialista, no existe improvisación alguna. TODO obedece y apunta a la construcción del “Estado Comunal, Estado de Misiones Socialistas” (el nombre original propuesto por Chávez en el MBR-200, antes de llegar al poder: Estado Federal Zamorano).
De una vez lo diré: el entramado jurídico del socialismo del siglo 21 (Castrista/Chavista) tiene su base en el “Estado social” de la constitución de 1999 y se viene desarrollando, tanto por vía legislativa ordinaria como por vía de habilitantes, y más recientemente, por estar en la etapa final de la primera fase del Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) 1999-2020, mediante el Decreto de Emergencia Económica (DEE) estado de excepción socialista.
Es como un guión que se ha venido cumpliendo cabalmente, de hecho, cualquier persona que se tome el tiempo y la molestia de armar el rompecabezas podrá verlo con absoluta claridad.
El Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) está diseñado en dos etapas, “Etapa de Plata” 1999-2009, y “Etapa de Oro” 2010-2020, actualmente nos encontramos en la finalización no solo de la etapa de oro (2010-2020), sino concluyendo todo el PNSB (Primera fase Transición al Socialismo) para dar el salto adelante a la nueva fase: la transición al comunismo, construcción del Estado Comunal 2020-2030, plan explicado por Chávez, pero aún no publicado, que aplicará la misma gradualidad impuesta por el PNSB.
En 2017 invocan la Asamblea Nacional Constituyente “Bolivariana” (culminando un ciclo constitucional de 20 años del PNSB, que inicio con la campaña por la Asamblea Nacional Constituyente, campaña electoral 1997 de Hugo Chávez, donde el punto intermedio, la reforma del 2007, no era crucial, de hecho, al no pasar, eso no interrumpió la planificación.
Hay algo importante, la gradualidad, que ellos denominan el injerto, el injerto socialista, que consiste en la edificación del comunismo en convivencia con el viejo Estado burgués, aprovechando el modelo heredado. El injerto jurídico y el dominio de la hegemonía cultural son característicos del Estado rentista, donde la prioridad es la captación de la renta por encima de la libertad.
Otro punto importante, la promoción de la crisis para poder avanzar, mediante la generación de caos, este caos en desarrollo no es improvisado, es la buscada implosión de la “crisis orgánica” del viejo modelo, del “bloque histórico”.
La gradualidad, que ellos denominan el injerto, el injerto socialista, que consiste en la edificación del comunismo en convivencia con el viejo Estado burgués, aprovechando el modelo heredado. El injerto jurídico y el dominio de la hegemonía cultural son característicos del Estado rentista, donde la prioridad es la captación de la renta por encima de la libertad

– ¿Es posible truncar la vía hacia el Estado comunal?
Ya nos saltamos todas las vías de escape. Ya se pisó “el punto de no retorno” dentro del sistema, por lo tanto, todo lo que pasa lo realimenta, porque acrecienta justamente el caos que ellos necesitan, porque el diseño del sistema es antifrágil (crece con el caos) y es militarista, por ello recurrentemente en todas las áreas, utilizan la estrategia del caos controlado y la batalla de Santa Inés (ambas en pleno desarrollo en los actuales momentos) para así implosionar el Estado burgués y dar paso al Comunal.

-¿En qué medida la “oposición” – entre comillas, como sueles nombrarla- se vuelca a los designios del Estado-Gobierno?
Uso la expresión “falsa oposición” porque todos los actores provienen del mismo ecosistema del estado rentista: elites, status quo, academias, poderes económicos, políticos, religiosos, medios de comunicación, intelectuales, “gurús/iluminatis” poderes financieros, etc., y no buscan combatirlo, sino ampliar la base del reparto, hacerla más plural, siguen con el esquema de la anterior república, esto es exactamente lo que el estado chavista necesita, una oposición que no podría existir, fuera del estado rentista.
Esta oposición que ahora enfila contra Maduro, porque apunta a un entendimiento con el chavismo democrático, buscan la alternabilidad en el “caño de caimanes”.
Allí vemos como siguen engañando a la gente, llevándola literalmente al matadero, aferrándose a la constitución bolivariana (la base jurídica para la construcción del Estado Comunal, solo que en “la bicha” se llama “Estado Social”), otros llaman, sin saber que hacen juego al caos, a desobediencia civil invocando a los artículos 333 y 350, que solo están allí para la defensa de la revolución.
Tienen diputados en el jarrón chino de la AN, convocan a la calle, pero están en campaña aunque no lo digan, mandan a la gente para que este régimen militarista los asesine sin saber al monstruo a que se enfrentan, haciéndoles creer que luchan por la libertad, cuando la realidad, están siendo usados para sus proyectos personales, haciendo campaña sobre este derramamiento de sangre.
Unos trafican esperanzas con una fulana “transición democrática”, piden elecciones generales sin aclarar que eso precisamente, no está en la constitución que ellos piden respetar, otros solo piden liberación de los presos políticos (no es de los presos políticos, es de Leopoldo López, el heredero del libertador, los demás fueron condenados al olvido colectivo, allí están por ejemplo los Policías Metropolitanos del 11A, el Profesor Santiago Guevara, El general Vivas, muchos más). Piden canal humanitario para continuar chupando divisas a costa de la tragedia humana que viven los ciudadanos de a pie, que somos los únicos que día a día sufrimos la tiranía en carne propia, porque mientras unos mueren de hambre, falta de medicinas, terrorismo de estado, los que deberían estar del lado del pueblo, están del lado del “gobierno”, así se vistan como opositores de corazón son chavistas de bolsillo

– ¿La complicidad es un hecho, o es sencillamente que la oposición se resigna a los giros del Gobierno?
La complicidad es un hecho que ha quedado comprobado en la supuesta incapacidad repetitiva, encallejonada en el electoralismo, sin cambio de estrategia, desde la hecatombe de 2002, incapacidad no solo de detener al régimen en estos 18 años, sino de impedir su avance. Esa no es incapacidad, es adaptación, por lo tanto, cohabitación.
Lo único a lo que no se resigna esta clase política es a un mejor reparto accionario dentro del estado rentista, al que ven como una empresa, no son políticos, son empresarios del rentismo, “corporativismo prebendario” como afirma el profesor Santiago Guevara, preso político del régimen, ignorado sobre todo por la oposición.

-¿Es la Constituyente la última fase para matar a la República tal y como la conocemos? ¿O todavía quedan más etapas de consolidación del comunismo?
Falta la fase de transición al Comunismo, construcción del Estado Comunal 2020-2030 donde veremos la ejecución ya del comunismo en el nuevo estado federal zamorano, como lo denomino Chávez antes de llegar al poder, que no es otra cosa que Estado de Misiones Socialistas, “la tierra prometida” de la religión comunista.
Todo cambiará desde la división política territorial hasta el modo de vida cotidiano de cada uno de los ciudadanos, por ejemplo, la educación será pública bajo un modelo único de pensamiento comunista denominado Sistema Educativo Bolivariano (SEB), el cual está en la agenda de Estado desde 1996, en 2016 el Ministerio del PODER POPULAR para la Educación siendo ministro Adán Chávez, lo expone al país e inicia la transformación del currículo escolar 2016. Con la ANC BOLIVARIANA se busca el carácter constitucional de lo que ellos denominan Proyecto Alterno Simón Rodríguez.

-¿Todo esto es de verdad inevitable?
Todo esto era evitable, pero gracias a la complicidad de la falsa oposición ya el estado comunal es inevitable, el tsunami comunista ya lo tenemos encima, estamos en un laberinto militarista totalitario, no hay ruta de escape ni a corto ni mediano plazo.
-¿Dónde queda la tan nombrada “sociedad civil”, por no decir “pueblo”?
Me remitiré a lo que dice Federico Boccanera, la sociedad civil no existe desde la “cuarta república”, la democracia del 58 degeneró primero en una partitocracia bipolar, que partidizó, no politizó, a todo el país, y luego, degeneró aún más, justo antes del final, en partitocracia (chiripero) netamente anti política, que anti politizó a todo el país, estoy de acuerdo con eso, y también cuando afirma que máximos logros de la sociedad civil fueron “Los Notables”, que guiaron el rumbo para tumbar a CAP 2, haciéndole el juego a la conspiración chavista, muchos de ellos sin saberlo o creyendo que eso era “encausable”. Otro máximo logro de la “sociedad civil” fue la campaña contra Chávez de 2002, guiada por medios, Fedecámaras y la CTV, un desastre de ineptitud total, que terminara reforzando al régimen, sobre todo en la parte militar.

-¿Qué nos depara la segunda mitad de 2017?
Terrorismo de Estado, CAOS (ruptura del sistema), seremos testigos de lo jamás imaginado, el lado más siniestro del horror del PNSB (Misión Zamora), economía de guerra bajo la figura de “periodo económico especial socialista”, siempre en busca de la ruptura histórica.
Este caos insoportable llevará a un diálogo, que llegado a ese punto será recibido con alivio, habrá comenzado lo que Boccanera llama: “la inmaculada transición”, cosa que no detendrá los planes, pues el escenario post-caos, también ha sido previsto.

– Se cumplieron 55 años del Porteñazo. ¿Fue uno de los primeros intentos de llevar a cabo esto que estamos viviendo?
Fue una importante demostración de que el “Plan Venezuela” ya existía como plan subversivo del castrismo, de infiltración de la fuerza armada.

– ¿Estamos en guerra?
Estamos en la Batalla de Santa Inés, que fue una emboscada.

“El gobierno Maduro no tiene salida”: Henrique Capriles – Semana – 3 de Junio 2017

images (2)El Gobernador de Miranda continúa marchando en Venezuela sin máscara ni casco. Expuesto, asegura que estos 60 días de protesta no han sido en vano. Explica lo que espera de la comunidad internacional y sostiene que en el Ejército venezolano las aguas están revueltas.

SEMANA: En una marcha reciente, usted fue agredido por la Guardia Nacional.

HENRIQUE CAPRILES: Fue una emboscada. Me estaban cazando. Los guardias tenían el rostro cubierto y los nombres ocultos, para no ser identificados. Pero yo tengo informantes, y ya sé que un mayor comandó la emboscada. Yo me identifiqué como gobernador y me dijeron: “No me importa quién seas tú”. Luego me dieron con un casco en la cara. En cuestión de segundos comenzaron a golpear a los 17 miembros del equipo, ellos eran más que nosotros. Luego un guardia me apuntó con la escopeta. Y por último, se llevaron máscaras, cascos, teléfonos, radios, relojes, todo.

SEMANA: Usted denunció que podrían ser personas que no son guardias nacionales. El ministro de Interior asegura que hay violentos “disfrazados” de ese cuerpo.

H. C.: Mi denuncia pública, que no ha sido refutada, fue que utilizaron menores de edad que están presos en Maracaibo, para hacer ejercicios de brigadas de choque. No he tenido información de que eso se haya hecho con adultos. De lo que sí tengo información es de que quienes están al frente de la represión criminal son los ‘mala conductas’, gente con antecedentes. Además, han estado graduando guardias nacionales con tres meses de formación nada más.

SEMANA: La violencia va en aumento, ¿se encamina Venezuela hacia una guerra civil?

H. C.: No. Aquí no hay escenario de guerra civil, sino una lucha desigual con unas fuerzas que actúan de manera criminal. En la gran mayoría de los asesinatos están involucrados funcionarios de la Guardia Nacional (GN) o de la Policía Nacional (PN). El escenario de guerra civil fue el que yo evité hace cuatro años cuando el país estaba dividido. Hoy Venezuela quiere cambio frente a una cúpula a la que lo único que le queda es el uso criminal de la fuerza. Dentro de la Fuerza Armada además hay una completa división. Muchísimos militares están en desacuerdo con el gobierno, por la represión y por la ruptura del orden constitucional.

SEMANA: La ONG Control Ciudadano dice que hay un debate entre los militares sobre si deben defender la Constitución o la constituyente propuesta por Maduro.

H. C.: Sí, ese debate ha llegado a los cuarteles. Pero lo cierto es que también hay mucha desinformación. Y eso es adrede. Casi el 40 ciento de los venezolanos no tiene mayor información sobre la convocatoria de Maduro, y eso pasa dentro de los cuarteles. Por eso la prisa del gobierno con la constituyente, con el Consejo Nacional Electoral atropellando el proceso, brincándose normas y procesos. Tienen prisa porque quieren aprovechar el desconocimiento.

SEMANA: Usted ha hablado de militares presos, de más de 80.

H. C.: Hay un montón de militares presos, muchos más que esos 80. No tenemos el detalle de quiénes son ni de dónde están porque no tenemos las listas completas. Están presos por oponerse a la represión. Y eso incluye a miembros de la GN y del Ejército, aunque principalmente del Ejército.

SEMANA: ¿Qué logros han traído 60 días de protestas en las calles?

H. C.: Hay un país que despertó, que dice “no más”. Y eso ha traído logros como el debate en la OEA. Aunque en la reunión de esta semana no se llegó a una resolución, en enero era impensable que casi 20 cancilleres se sentaran a hablar exclusivamente de Venezuela. También es un logro que la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, diga que hay una ruptura del orden constitucional. O que otros voceros que defendían el gobierno hoy denuncien el fraude de Maduro, como el exministro de Interior Miguel Rodríguez Torres, que fue director de la policía política de Chávez. Eso no habría sucedido sin la presión de la calle. Aquí no hay escenario de guerra civil, sino una lucha desigual con unas fuerzas que actúan de manera criminal

SEMANA: ¿Al gobierno se le salió de las manos la violencia represiva con la Guardia Nacional y con los llamados ‘colectivos armados’?

H. C.: No. Creo por el contrario que todo fue premeditado. El objetivo es que el miércoles no haya nadie protestando. Por eso están allanando y sembrando el terror en las zonas residenciales populares. Además, hay una orden nacional para robarles sus equipos a los periodistas, para que no quede registro. La fase dos del Plan Zamora implica el uso de las armas de carácter letal. Fíjese que tras su aplicación se ha disparado el número de muertes y de heridos.

SEMANA: Desde el gobierno se dice que a la oposición se le fue de las manos la “resistencia”, que nadie controla a quienes se enfrentan a la fuerza pública o cometen vandalismo.

H. C.: Eso es mentira porque en todas las quemas de camiones y demás siempre está el gobierno. En todas. Yo siempre lo digo: siempre hay alguien viendo, informando. Por algo quieren quitarle al Ministerio Público la responsabilidad de la investigación penal y dársela a las policías. Los hechos de violencia en movilizaciones opositoras son totalmente aislados.

SEMANA: ¿Deben replantear la oposición la lucha de calle?

H. C.: Hay que replantear algunos términos: tener varios frentes, por ejemplo, convocar no en un solo punto, sino en 20. A su vez, el partido Primero Justicia le propondrá esta semana a la Unidad pasar a una mejor organización con los Comités de Rescate de la Democracia. Tenemos que abarcar más territorio para que no esté todo dirigido o concentrado en Caracas. Vamos a seguir en las calles, pero con nuevas estrategias, que no es bueno hacerlas públicas.

SEMANA: ¿La oposición está preparada para negociar una transición, incluso con cuotas de poder o de impunidad?

H. C.: Eso forma parte de la discusión. En la Asamblea Nacional ya se planteó el tema de las garantías de transición. Ese es el deber ser. Pero la cúpula de gobierno es como un secuestrador que está rodeado y cree que va a poder salir. En esos casos, el secuestrador pide garantías, negocia.

SEMANA: Una de las lecciones del proceso de paz colombiano es que a veces hay que tragar grueso y dejar pasar asuntos, pues el objetivo final es más importante. ¿Pudiera pasar algo así en Venezuela?

H. C.: Son procesos distintos. Allá había guerrilla y gobierno, y el tema de la entrega de armas. Aquí la oposición no tiene armas ni nada que entregarle al gobierno. La oposición está luchando por derechos que están en la Constitución. Es inaceptable plantear esto, como lo pretende Maduro, de “o constituyente o guerra”. Eso es un chantaje. Aquí se trata de respeto a la Constitución, punto.

SEMANA: ¿El objetivo es defender la Constitución o cambiar el gobierno?

H. C.: Ambas. Defender la Constitución y hacer que se respete va a desencadenar un cambio político, que puede ser inmediato si hay voluntad política. Pero si nos ceñimos estrictamente a lo que dice la ley, puede tardar más. La respuesta política frente a la crisis debería ser unas elecciones generales. Esos comicios deben ser libres y democráticos: sin presos políticos ni inhabilitados.

SEMANA: ¿Cómo cree que está jugando la comunidad internacional?

H. C.: Creo que el gobierno se está metiendo en un callejón sin salida, con una comunidad internacional que lo está aislando, sin posibilidad de financiamiento. Hasta Rusia y China están cuestionando. Entonces Venezuela remata bonos para tener algo de caja, como los que compró Goldman Sachs aprovechándose de un país donde hay hambre, represión y un gobierno que asesina gente. Eso no es sostenible en el tiempo. Sin embargo, somos conscientes de que la solución está en nosotros. Lo que le pedimos a la comunidad internacional es que no se preste para que Maduro se lave la cara. Si no hay espacio para el refugio, el gobierno va quedando cada vez más deslegitimado y aislado. Pero, ojo, no le estamos pidiendo al mundo que nos deje sin dinero, no. El tema es para qué se usa. Por ejemplo, estamos haciendo gestiones para que no le vendan material bélico al gobierno.

SEMANA: ¿La política es el medio adecuado para sacar al gobierno del poder?

H. C.: Lo que pasa es que yo soy político y creo en la política. No soy guerrillero ni soldado. Además, la política siempre termina triunfando. Los cambios hay que darlos para que duren. Por eso no quiero golpe ni atajos. Creo en la protesta y en la expresión pacífica, pues lo que se logra con violencia solamente se puede defender con violencia.

 

 

“Hay una intención de castigar y eso configura el delito de tortura” – Entrevista a Liliana Ortega por José Gregorio Meza – Revista SIC – 31 de Mayo 2017

La fundadora y coordinadora general de Cofavic, Liliana Ortega, señala que el uso de la jurisdicción militar para procesar a civiles “lleva al recuerdo de la memoria histórica más terrible de América Latina”

1496004231460-630x421.jpg

“El Estado democrático ha venido desapareciendo, lo que nos pone en riesgo a todos”, dice convencida Liliana Ortega, abogada fundadora y coordinadora de Cofavic, quien señala que los derechos humanos requieren instituciones fuertes y democráticas al servicio de los ciudadanos. “Las víctimas necesitan tener resortes institucionales y esos resortes están muy debilitados en Venezuela”, advierte.

Rechaza que en el país haya bandos enfrentados: “No se puede equiparar la fuerza del Estado a la que tiene la ciudadanía. Aquí lo que hay es una población que está manifestando y por eso es reprimida. El Estado tiene el deber de controlar el orden público, pero debe garantizar los derechos humanos. No hay nada de subversivo que un ciudadano quiera entregar una carta en un ministerio. Las víctimas del Caracazo, por ejemplo, se encadenaron en Miraflores en una protesta simbólica pidiendo la apertura de las fosas clandestinas de La Peste”.

A su juicio, uno de los elementos prioritarios en la construcción de un nuevo país es contrarrestar el odio, la criminalización y la discriminación: “Hablar de la necesidad del reconocimiento del otro crispa los ánimos, pero es necesario porque debemos defender a todas las víctimas”.

Dice que las víctimas están en una situación muy difícil porque se les divide en buenas y malas, lo que ha hecho mucho daño a la sociedad.

¿Qué opina sobre la aplicación de la justicia militar a civiles?

—En Venezuela hay una ruptura del orden constitucional y quizás esto sea lo más claro porque nos coloca en una especie de tutelaje militar. Hay un principio constitucional que no puede ser restringido ni siquiera bajo estado de excepción, que es el debido proceso y una característica fundamental es el derecho al juez natural. Eso está establecido en la Constitución. Aplicar la justicia militar es ponerse de espalda a los estándares internacionales, significa un abandono profundo del Estado de Derecho. Es gravísimo porque es arrebatar las competencias al Ministerio Público. Son sanas esas intervenciones de la fiscal oponiéndose al uso de la justicia militar porque una de sus funciones es la protección de los derechos humanos.

¿Y cómo afecta a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana?

—Le hace mucho daño porque la pone a violar la Constitución. El uso de la jurisdicción militar nos lleva al recuerdo de la memoria histórica más terrible de América Latina, lo ocurrido en los regímenes del Cono Sur. Nos hace daño a toda la sociedad, no solo a quienes están siendo investigados. Es una afrenta a los valores civiles y democráticos.

No pareciera que el gobierno tenga intenciones de rectificar

—Deben darse cuenta de que ese camino es errado. Vemos con mucha preocupación que se utilice el control de orden público para doblegar el ánimo de los manifestantes. Se persigue a quienes ya abandonaron la protesta. Hay una intención de castigar y eso configura el delito de tortura que –de ser probado– es un crimen de lesa humanidad.

¿Esos crímenes pueden ser elevados a la Corte Penal Internacional?

—La obediencia debida no exime cuando se cometen violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Eso debería tenerlo presente cada funcionario. Augusto Pinochet, por ejemplo, fue investigado por cuatro casos de tortura, no por la Corte Penal Internacional. Existe la jurisdicción universal, por lo que independientemente de donde se haya cometido el delito, algunos son considerados crímenes contra la humanidad. Estos crímenes son imprescriptibles, son una condena perpetua para quien los comete no solo de manera directa, sino también para quienes los hayan ideado y prestado los medios para que ocurran.

El gobierno acusa a los manifestantes de ser terroristas.

—En un Estado de Derecho el gobierno no puede acusar a nadie, ni puede presentar pruebas, ni sentenciar. El delito de terrorismo es algo muy grave. Tienen que hacerse investigaciones muy serias para determinar eso.

¿Para usted qué tan crítica es la situación actual?

—Venezuela vive una profunda crisis de derechos humanos, no solo civiles y políticos, sino de acceso a medicamentos y alimentación. Hay una agenda gravemente comprometida cuyo eje transversal es la impunidad.

¿Qué debe hacer la Defensoría del Pueblo?

—El mejor favor que haría en estas circunstancias es cumplir su rol constitucional.

¿La omisión la hace responsable de delitos de lesa humanidad?

—La omisión de cualquier funcionario, sin importar su rango. El ámbito de garantía y protección de derechos humanos no es solo cuando ocurren violaciones a los derechos humanos, es también de prevención. Allí hay una obligación del funcionario: evitar que ocurran violaciones.

¿Que evidencia lo dicho por la fiscal sobre la muerte de Juan Pablo Pernalete?

—La Fiscalía tiene las facultades de investigar. Si retoma sus funciones constitucionales es algo muy importante para la reconstrucción del Estado de Derecho. El Poder Ejecutivo, le guste o no, tiene que acatar las decisiones de los tribunales y de la Fiscalía.

¿El presidente de la República puede cambiar a la fiscal?

—No. Y tampoco puede sustituirla por ningún otro funcionario.

¿Una eventual asamblea constituyente puede destituirla?

—Ese proceso está fuera de la Constitución. Esa convocatoria debe ser consultada al pueblo. La ruptura comenzó con la declaratoria del estado de excepción, pues lo que se hizo no está acorde con lo establecido en la carta magna.

¿Qué es lo más grave que ha ocurrido en este proceso?

—El desconocimiento de la voluntad popular porque la Asamblea Nacional fue electa. Todas las sentencias que han ido menoscabando sus funciones son un golpe muy duro a la Constitución. Esto de crear una fórmula de constituyente que obvie el voto secreto, directo y universal es gravísimo.

¿Cuál es su mayor temor?

—El odio. No hay modo de solventar esta situación sin el reconocimiento del otro. El otro no es un enemigo que hay que aplastar y es más grave cuando la deshumanización proviene del Estado. Preocupa el uso de la fuerza pública contra los manifestantes, las muertes, el no permitir la ayuda a quienes resultan heridos, todos estos efectos provienen de la deshumanización.

¿Teme una explosión social?

—Creo que hay elementos de un enorme descontento social y el gobierno no puede ser impermeable a esta situación, pero los que trabajamos en derechos humanos tenemos que ser optimistas. Debe haber sectores dentro del propio gobierno que no estén cómodos con esta situación y vean violados sus valores. Lo otro es pensar que los valores están de un solo lado y eso no es así.

¿Qué pasos deberían darse para construir una salida?

—Ojalá puedan abrirse mecanismos para una mediación internacional seria que no puede ser impuesta por una de las partes, que sea creíble para ambas, y sobre todo tiene que ser pensada para el bien de la mayoría de los ciudadanos.

La sombra del Caracazo

“En Venezuela hay Caracazos pequeños todos los días, no tiene que ser una explosión social”. La afirmación es de Liliana Ortega, coordinadora general de Cofavic, organización que nació por la masacre ocurrida el 27 y 28 de febrero de 1989, en la que más de 600 personas fueron asesinadas en cuestión de horas.

Su experiencia acumulada de 28 años como defensora de derechos humanos le hace entrever, sin embargo, que no todo está perdido. Confía en que lo que hay es que “sumar más voluntades en todas partes” para solventar el sufrimiento de la gente.

Aunque no cree que pueda suceder un Carachazo, ve dos elementos coincidentes: la frustración de la gente y la sordera del gobierno ante el reclamo del pueblo. “El presidente de la República debe gobernar para todos, por lo que el dolor del otro debe importarle, aunque no sea el suyo. No son solo los muertos, basta que camines por cualquier zona de Caracas y verás a la gente cansada de hacer colas, que no consigue la comida, que le robaron en el autobús, que no encuentra las medicinas”.

“Venezuela ha sido tomada por el crimen organizado” entrevista a Evan Ellis por Evan Romero Castillo – ABC de la Semana – 20 de Mayo 2017

Ya se oyen voces augurando el principio del fin de la autocracia en Venezuela. Pero, ¿y si fuera más bien el preludio de una dictadura declarada en un Estado abiertamente fallido?

evan-ellis.jpg

DW habló al respecto con Evan Ellis.

Dentro y fuera de Venezuela gana terreno la impresión de que los funcionarios a la orden del presidente Nicolás Maduro están acorralados, de que sus infracciones contra la Constitución del país y los derechos humanos universales han traspasado el umbral de lo tolerable en nombre de la “no injerencia en los asuntos internos de una nación”, de que ya no podrían reatar las hebras del hilo constitucional ni siquiera queriéndolo sinceramente, de que este es el principio del fin de la autocracia.

Pero, ¿qué pasaría si ese no fuera el caso, si todo esto fuera más bien el preludio de una dictadura declarada en un Estado abiertamente fallido, si el hecho de estar acorralada fuera precisamente lo que hace más peligrosa a la élite chavista? En entrevista con DW, Evan Ellis presagia un escenario poco esperanzador para Venezuela, arguyendo que lo que allí sucede es inédito en el mundo. Ellis es profesor del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Army War College de Estados Unidos, especializado en la investigación del acontecer latinoamericano.

Estas son sus reflexiones para ABC de la semana.

Eso es inaceptable, negociar con el régimen de Maduro, porque en la economía global moderna, son varios los Gobiernos con ganas de imitar al de Maduro y repetir la tragedia venezolana.

Deutsche Welle: Dr. Ellis, varios analistas coinciden en que las mediaciones diplomáticas en la crisis venezolana deben ser orquestadas por los Gobiernos al sur del Río Bravo y no por Estados Unidos. ¿Qué cabe esperar de los latinoamericanos?

Evan Ellis: Lo que ocurre en Venezuela no es una cuestión de política o de relaciones internacionales, sino un golpe del crimen organizado de gran escala: un grupo de criminales ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería. El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía. De momento no hay cómo liberar a Venezuela, a su gente y a sus recursos de quienes los secuestran a punta de pistola.

Deutsche Welle: Desde hace mucho tiempo se argumenta que la flagrancia con que la élite chavista viola las reglas del juego democrático se debe a que ésta no tiene a dónde huir. Objeto de imputaciones en Estados Unidos por violaciones de derechos humanos, enriquecimiento ilícito y otros delitos, abundan los civiles y los militares que no pueden salir del país sin ser perseguidos por Interpol. Conservar su fortuna mal habida y su libertad depende de que conserven el poder. Dado que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) impide que se realicen elecciones limpias, ¿cree usted que la negociación con el régimen de Maduro para que suelte el timón girará inevitablemente en torno a garantías de amnistía, salvoconductos o acuerdos de no extradición?

Consentir que la impunidad de estos criminales sea objeto de negociación equivaldría a haber dejado sin castigo ciertos desmanes cometidos por los nacionalsocialistas alemanes antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El riesgo de semejante concesión es que sentaría un precedente peligroso: un grupo de criminales explota las necesidades de una población marginada, llega al poder por la vía de las urnas, se apropia de los recursos de la nación y termina saliéndose con la suya porque se le perdonan todos sus delitos.

Eso es inaceptable porque en la economía global moderna son varios los Gobiernos con ganas de imitar al de Maduro y repetir la tragedia venezolana. La gobernanza y el orden globales exigen que, independientemente de lo que pase, los funcionarios del Ejecutivo de Maduro sean procesados judicialmente con toda la dureza de la ley por haber saqueado las arcas del Estado, por haber violado los derechos humanos de su población y por haber pisoteado la Constitución Nacional. Habiendo dicho esto, reconozco que estamos ante un dilema…

Deutsche Welle: En una entrevista televisada a finales de abril, la senadora uruguaya Verónica Alonso, de la formación opositora Partido Nacional, sugirió buscarle una “salida negociada” a la crisis venezolana que incluyera la oferta de un salvoconducto para Maduro. Más de un venezolano debe haber asentido; en las redes sociales no son pocos los que parecen estar a favor de que los mandamases del chavismo se queden con sus botines a cambio de que abandonen el país. Eso suena como un trueque muy odioso, pero así de extrema es la situación…

Evan Ellis: Es casi imposible predecir que la situación venezolana terminará bien porque, aparte del presidente Nicolás Maduro, del segundo “hombre fuerte” del PSUV, Diosdado Cabello, y del vicepresidente de la nación, Tareck El Aissami, hay otros miembros de la cúpula civil y militar del chavismo involucrados en el narcotráfico, en la industria del contrabando y en otros delitos serios. Y todos ellos tienen claro que la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos y otras instancias internacionales poseen evidencias de sobra.

Hugo Carvajal, cónsul general de Venezuela en Aruba, fue detenido en la isla por sus vínculos con las FARC y el narcotráfico (24.7.2014). Leamsy Salazar, jefe de seguridad de Diosdado Cabello, se fue a Estados Unidos y acusó a Cabello de ser el jefe del “Cartel de los Soles” (26.1.2015). Dos sobrinos de la pareja presidencial fueron arrestados en Haití por tráfico de drogas (10.11.2015). Después de estos sucesos, la élite chavista sabe que puede perder sus fortunas y su libertad fácilmente si sale del país o si otro partido llega al poder en Venezuela.

La situación actual de Venezuela no se puede comparar con la de ningún otro Estado iberoamericano, sino con la de países como Zimbabue y Corea del Norte.

Deutsche Welle :Si la sociedad civil venezolana no puede recibir más que apoyo moral desde el extranjero, ¿qué puede hacer por sí misma para librarse de los que usted describe como “secuestradores” del Estado y “ladrones” de su tesorería? ¿Cómo ve usted la situación en Venezuela a corto plazo?

Evan Ellis: El despliegue adicional de cien agentes de contrainteligencia cubanos para detectar indicios de rebelión en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la tendencia de los militares venezolanos a asumir competencias claves como la distribución de alimentos, el hecho de que el Gobierno de Maduro le entregue armamento a cuerpos paramilitares y hable de darle aún más armas a aún más paramilitares… todo eso apunta a que la élite chavista lo tiene todo para ganar si se aferra al poder, cueste lo que cueste, y todo para perder si no lo hace.

Apartando formas de resistencia más agresivas que las vistas hasta ahora, que sin duda desembocarían en una tragedia, no hay muchas otras opciones para sacar al país del atolladero en que está. Pero la población venezolana está desarmada porque así lo establece la Constitución…

Deutsche Welle: Usted sostiene que la crisis político-institucional de Venezuela es algo sin precedentes. ¿De verdad no se puede aspirar a una transición pacífica hacia la democracia como la que tuvo lugar en España y Chile, por citar dos ejemplos?

Evan Ellis: La situación actual de Venezuela no se puede comparar con la de ningún otro Estado iberoamericano, sino con la de países como Zimbabue y Corea del Norte, donde las castas que tomaron control absoluto del Estado son capaces de infligir sufrimiento a sus habitantes hasta el punto en que la única opción que les queda es pasar hambre o luchar. Venezuela es pasar hambre o luchar. Los casos de Zimbabue y Corea del Norte dejan claro que no existe un mecanismo automático que genere movilización e impida la resignación frente a circunstancias terribles e injustas.

La dictadura de las armas – Entrevista a F. Mires – La Razon – 23 de Mayo 2017

39768fernandomires1640x360Fernando Mires/ profesor emérito en Política Internacional de la Universidad de Oldenburg.

-El Gobierno de Maduro mantiene un férreo control y no da signos de que vaya a rectificar. Además, los sectores pobres, la mayoría de la población, no son muy activos en las protestas. ¿Hacia donde conduce la situación actual? ¿Más represión, cambios internos, elecciones anticipadas…?

-En primer lugar, creo que no es tan cierto que la población pobre no participa en las protestas. Sólo en Caracas las manifestaciones llegan a cientos de miles de personas. Han sido las más numerosas de toda la historia del país. Tantos ricos no hay en Caracas. Si se observa las manifestaciones en Brasil en contra de Temer, se puede ver que los sectores más pobres, a pesar de ser activados por el lulismo -que tiene todavía convocatoria popular- o las protestas del cristinismo en Argentina, va a notar que en cuanto a composición social no se ve ninguna diferencia con Venezuela. En los vídeos de las protestas fuera de la capital. Ahí se ve gente pobre, muy pobre. En cuanto a lo del férreo control mantenido por Maduro, es aventurado dar opiniones definitivas. El componente civil del chavismo está muy dividido. Basta leer la revista del chavismo “Aporrea“. Cada vez aumentan las posiciones contrarias al régimen. Cada vez son más los militantes del chavismo que exigen elecciones y no cambio de Constitución. Ex ministros de Chávez se pronuncian públicamente en contra de Maduro. En Venezuela hay un fuerte chavismo antimadurista. La popularidad de Maduro no alcanza al 12% según todas las encuestas. Todos esos son síntomas de que el escudo militar, tarde o temprano, deberá ceder. De eso estoy plenamente convencido.

¿Cree que al Gobierno y a la oposición les interesan mutuamente los episodios de violencia en las protestas para culparse el uno al otro?

–Las cuatro principales demandas de la oposición son constitucionales: Libertad a todos los presos políticos, creación de un cordón humanitario, devolución de las competencias a la Asamblea Nacional y elecciones libres. El movimiento social y político, iniciado por la oposición -pero que va mucho más allá de la oposición- es constitucional y constitucionalista. Sus dirigentes lo han definido como pacífico, democrático, electoral y constitucional. El Gobierno está intentando llevar la confrontación al terreno de la violencia. Y lo hace por la sencilla razón de que en todos los demás terrenos está derrotado. Maduro no tiene el apoyo ni de los representantes de la cultura, ni de las instituciones, ni de las organizaciones civiles, ni de las religiosas. Fuera de las armas (por ahora) no tiene nada.

-¿La convocatoria de una Asamblea Constituyente va a romper el sistema político venezolano?

–La Asamblea Constituyente propuesta por Maduro es una maniobra de última hora para impedir elecciones democráticas en el país. Chávez, en los momentos de mayor gloria, no intentó nada parecido. Maduro intenta refundar la República sin elecciones y sin participación ciudadana. Esa Constituyente propuesta por él es la copia de la Constitución de Mussolini. Es una Constitución fascista-corportativa, mírese por el lado que se la mire. La gran paradoja venezolana es que el sistema institucional está siendo violentado desde el Estado y la oposición (incluyendo a la interchavista) lo está defendiendo. Es una situación muy particular. En la mayoría de las insurrecciones habidas en América Latina ha ocurrido justo al revés.

 

“La Asamblea Constituyente de Maduro será el fin de la república” – Entrevista a Carlos Oteyza por A.Torres Reyes – El País – 20 de Mayo 2017

El historiador y cineasta aboga por alcanzar un amplio pacto social para salir de la crisis
1494947309_433688_1494950255_noticia_normal_recorte1.jpgLa salida de Nicolás Maduro del poder no será suficiente. El historiador y cineasta Carlos Oteyza (Caracas, 1951) está convencido de que será, apenas, el primer paso. El inicio de un largo camino para empezar a salir de la crisis política y económica. Un camino que debe pasar, necesariamente, por dejar de depender del petróleo, fortuna y maldición en Venezuela, y por alcanzar un amplio pacto social. La Asamblea Constituyente que el régimen pretende instalar va, sin embargo, en la dirección contraria y supondría “el fin de la república”. “Los venezolanos estarán en la calle y la van a parar. La única manera de que esto pase será con una dictadura militar”. Leer más de esta entrada

“Es el momento de las grandes verdades” – Entrevista a Luis Ugalde S.J. – Reportero24 – 20 de Mayo 2017

PADRE-LUIS-UGALDE-“Es-el-momento-de-las-grandes-verdades”.png

“El régimen ha llevado la crisis
a un punto sin retorno”

El padre jesuita y exrector de la Universidad Católica Andres Bello cree que el diálogo entre Gobierno y oposición, “tal como se había planteado hasta ahora, está muerto y debe ser enterrado…”.
■ La voz del sacerdote venezolano Luis Ugalde es requerida en su país cada vez que las circunstancias lo ameritan. Se ha ganado su espacio en el acontecer político gracias a la labor durante casi 20 años como rector de la Universidad Católica Andres Bello, una de las grandes casas de estudios superiores del país. Sus palabras, nunca improvisadas, revelan un conocimiento realista y profundo de la nación.

Ugalde, director del Centro de Reflexión y de Planificación Educativa de los Jesuitas e Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, lanza mensajes como dardos sobre lo que está ocurriendo Venezuela.

“Es el momento de las grandes verdades”, dice y arranca con una fecha: “El 30 de marzo quedó claro, si alguien tenía dudas, que Venezuela es una dictadura“. Ese día con un par de sentencias, el Tribunal Supremo de Justicia terminó de quitar las competencias a la Asamblea Nacional (Parlamento), lo que originó una reacción de la Fiscal General, advirtiendo que se había alterado el orden constitucional. Desde ese momento se han profundizado las protestas en el país suramericano.

-En Venezuela se vive un conflicto muy complejo, intensificado luego de que se cerraran las que parecían salidas democráticas para resolver la crisis: ¿Qué podemos esperar en el corto plazo de un conflicto que ya ha generado cerca de 40 muertos?

Estamos en un momento sumamente delicado, con dos temas importantes: emociones desbordadas por razones obvias y segundo, es el momento de grandes verdades. Temas que hace unos meses se discutían porque había dudas, en este momento son verdades evidentes; lo importante es que la emocionalidad no nos lleve a retroceder sobre las grandes verdades adquiridas. Lo que quiero decir con esto es que el 30 de marzo quedó claro, si alguien tenía dudas, que Venezuela es una dictadura en un marco constitucional democrático. El Gobierno es usurpador de una Constitución que sí es democrática, pero el Gobierno es dictatorial.

-¿Cómo está enfrentando el Gobierno este nuevo escenario?

El dictador va a tratar de confundir otra vez para perpetuarse. En esos intentos se plantea ¿qué hago para paralizar a la opinión (pública), dividirla o desactivarla? Como no ha habido nada que les haya resultado, aparecen entonces juristas pagados con la idea: ‘¿por qué no convocas una Constituyente que una vez que se reúna pueda eliminar todo lo constituido?’ Y está el argumento de que si son mayoría (la oposición) participe. Pero resulta que estamos en el artículo 350 (que contempla la desobediencia civil) y toda acción que el dictador haga, incluida la Constituyente, es una acción para reforzar la dictadura. En el pasado esas acciones le funcionaron, pero en este momento la oposición está unida y activada, y no cree en estos anzuelos porque ya los mordió una vez. Naturalmente contra la dictadura siempre se piden elecciones libres pero no cualquier elección.

-En esta lucha que usted señala se ha decantado entre demócratas y un régimen dictatorial: ¿qué papel debe tener El Vaticano, luego de las declaraciones que ha venido dando el Papa sobre Venezuela?

Puede parecer una herejía, pero lo de El Vaticano es secundario, una cosa es la Iglesia y otra El Vaticano. La Iglesia está muy clara y definida con la carta de Pietro Parolín [secretario de Estado del Vaticano] del primero de diciembre donde dejan claro que el diálogo no funcionó. La posición de la Iglesia está recogida en el mejor documento que hayan escrito los obispos venezolanas en su historia, el 13 de enero. Entre las verdades adquiridas está ese documento que es la posición de la Iglesia. El Gobierno está insistiendo en que el Vaticano quiere el diálogo pero los obispos venezolanos no, porque están convertidos en un partido político; ese anzuelo ya no lo muerde nadie.

-¿Y sobre lo que ha dicho el Papa recientemente?

El Papa viene de una visita a Egipto, donde hay dos papas cristianos ortodoxos más el tema de los musulmanes, de esas visitas que se dan cada 300 años. En el avión te van a preguntar de cualquier cosa y ese es el riesgo, entonces sale el tema de Venezuela y la Iglesia y da dos respuestas fundamentales que salieron a medias. Dijo que para el diálogo deben darse condiciones claras porque si no termina en un juego de niños, quiere decirle al Gobierno ‘el país está al borde del precipicio y ustedes se están burlando’ (…) Sobre ese punto del diálogo dijo que la oposición está dividida, pero no a nivel general, está hablando solo en torno al diálogo. Lo cierto es que en los últimos 10 años la oposición no ha estado tan unida y tan activada como ahora. Por eso, no más al llegar a Roma, el Papa aclara lo que había dicho (…) La Iglesia está clara que estamos ante una dictadura.

¿Y la comunidad internacional?

Afortunadamente, los países de América Latina, de Europa y todos los países democráticos, gracias a esa intervención judicial subordinada al Ejecutivo sobre el Poder Legislativo, lo tienen muy claro.

–Los venezolanos se han volcado a las calles contra el Gobierno que quiere perpetuarse. Eso ha dejado al menos 40 muertos. Desde su visión de hombre de fe y de analista político, ¿cuál estrategia debe seguirse en un momento como este donde todos los días uno se pregunta hasta dónde van a llegar?

La gente es muy consciente, a corto plazo estamos pagando un precio humano que es muy doloroso, pero si no hacemos esto ahora, el precio humano puede durar medio siglo como en el caso de Cuba. En este momento hay las condiciones, como nunca antes, de debilitamiento, de desprestigio del Gobierno y de declaración de que esto es dictadura. Entonces hay que procurar el mínimo de víctimas, presionar nacional e internacionalmente y entender que esta es una dictadura militar, no una dictadura apoyada por los militares.

¿Y cómo puede terminar una dictadura militar?

Todas las dictaduras militares terminan cuando el apoyo militar se resquebraja, así terminó el régimen de Pinochet, el de Fujimori y así terminó la transición en España. Lo que nosotros estamos viendo, también lo ven los militares, sus esposas e hijos y sus cuarteles donde no hay comida ni medicinas. Hemos visto episodios esperanzadores de policías y militares que se niegan a reprimir.

-¿Cree que en Venezuela se vive una etapa de desenlace y de cambio?

Sí y no; desenlace significa la construcción de una alternativa, porque si no se sabe construir una alternativa lo que viene puede ser peor a lo que se tiene, pero una cosa esperanzadora que está empezando a ocurrir es que cada vez más estamos hablando no sobre de qué vamos a salir sino en qué vamos a entrar y de qué manera llegamos en condiciones de gobernabilidad y con posibilidades de recuperación. Estamos en la fase de desenlace, sí, pero puede ser corta y nos enteramos al día siguiente, o puede ser larga, pero esto no tiene marcha atrás.

-¿Que sea un desenlace largo o corto puede depender de pronunciamientos como el de la Fiscal General?

Lo de la Fiscal fue realmente decisivo. La Fiscal, que ha sido toda la vida chavista, tomó una decisión contundente y no se trata solo de una persona con nombre y apellido, se trata de una persona con un cargo al cual le compete decir eso y lo ha vuelto a decir un par de veces después. Yo creo que sí se van a dar más pronunciamientos. Hemos vistos algunas muestras; [Gustavo] Dudamel dio unas declaraciones muy buenas y razonadas, otros artistas, exministros. En eso hay que ser amplios y de visión. Uno tiene que admitir que hay un cambio.

-¿Si tuviera la oportunidad qué le diría a quienes integran el Gobierno de Maduro?

Yo conocí a muchos que creían en una serie de principios humanitarios, pero el poder marea de tal manera que uno a veces no sabe si tengan remedio los que de verdad están en el poder; pero a los que puedan escuchar yo les diría que retrocedan a sus años buenos de idealistas, que miren a Venezuela, que miren la situación humana, unos desde la fe, otros de su conciencia, ¿qué les dice su conciencia? y a los militares les diría lo mismo. Llamo a la conciencia y a la no venganza. Tenemos que hacer un país que no sea una réplica pero de otro color.

La conciencia siempre está ahí (…) pero hay momentos trascendentales, por ejemplo, a esos muchachos no los para nadie porque su conciencia les dice que es la hora de jugársela por humanizar al país. Por eso uno ve heroísmos tremendos, muchachos que veía en la universidad, tan frágiles y se vuelven indomables en un reto de este tipo.

-¿Hay espacio para retomar el diálogo entre Gobierno y oposición?

El diálogo está enterrado y los facilitadores que eran nombrados de un solo lado nada más, se acabó. Si mañana hay que abrir negociaciones tienen que ser con otros facilitadores y otras condiciones. El diálogo como se había dado debe estar muerto y enterrado y si no está, hay que enterrarlo.

 

Venezuela tiene “la dictadura más destructiva de la historia latinoamericana”

JulioMariaSanginetti.jpgEl expresidente dijo que en otros gobiernos dictatoriales no se llegó a “este nivel de destrucción del aparato económico y del funcionamiento de la vida normal de la sociedad”.

El expresidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, calificó al gobierno venezolano como “la dictadura más destructiva de toda la historia latinoamericana”.

En una entrevista publicada hoy por Infobae, el primer presidente electo democráticamente en el país tras el régimen cívico-militar del período 1973-1985 consideró que “muchos (dictadores) podrán haber sido terribles desde los puntos de vista político, de las libertades y de los derechos humanos, pero ninguno llegó a este nivel de destrucción del aparato económico y del funcionamiento de la vida normal de la sociedad”.

Sanguinetti dijo que en el país caribeño “el Poder Judicial está subordinado inequívocamente, tanto como que se arrogó en favor del gobierno la facultad de sustituir al Parlamento” y cuando “se armó un gran griterío, el presidente se reunió con su Consejo de Defensa y resolvió retrotraer la decisión de la Justicia, lo cual demuestra que eran empleados suyos”.

El dos veces presidente señaló que se está ante “un poder omnímodo” en el que “el Congreso (parlamento) es desconocido (…) no hay separación de poderes, no hay Estado de Derecho”.

Sobre el futuro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo que “va a pelear hasta el último cartucho” porque no se ve “la voluntad de conciliar”. “A la altura en que han llegado las cosas, creo que Maduro está pensando en su cuello y en la soga con la cual lo podrían colgar. Su horizonte hoy es un exilio en una Cuba donde Raúl Castro va a estar hasta marzo”, indicó. Esto, según Sanguinetti, se debe a que “la carga de pasión, de enfrentamiento, de ilegalidad que le ha impuesto al país le va a generar una oleada que puede ir más allá de la justicia, de la venganza”.

Según el exmandatario, el diálogo entre gobierno y oposición fracasó porque “no han partido de lo esencial: ¿Usted está dispuesto a hacer elecciones? Si me dice que no, no seguimos hablando. Si me dice que sí, vamos a discutir todo: cuándo, cómo, quién vota, quién no, qué partidos sí, qué partido no, que políticos sí. Pero es evidente que el gobierno no está dispuesto a afrontar el veredicto de las urnas porque ya lo hizo por medio de la Asamblea General y tiene un Congreso con dos tercios en contra”.

Evan Ellis: “Venezuela es pasar hambre o luchar” – Deutsche Welle – 5 de Mayo 2017

unnamed-2.jpgYa se oyen voces augurando el principio del fin de la autocracia en Venezuela. Pero, ¿y si fuera más bien el preludio de una dictadura declarada en un Estado abiertamente fallido? DW habló al respecto con Evan Ellis.

Dentro y fuera de Venezuela gana terreno la impresión de que los funcionarios a la orden del presidente Nicolás Maduro están acorralados, de que sus infracciones contra la Constitución del país y los derechos humanos universales han traspasado el umbral de lo tolerable en nombre de la “no injerencia en los asuntos internos de una nación”, de que ya no podrían reatar las hebras del hilo constitucional ni siquiera queriéndolo sinceramente, de que este es el principio del fin de la autocracia.
Pero, ¿qué pasaría si ese no fuera el caso, si todo esto fuera más bien el preludio de una dictadura declarada en un Estado abiertamente fallido, si el hecho de estar acorralada fuera precisamente lo que hace más peligrosa a la élite chavista? En entrevista con DW, Evan Ellis presagia un escenario poco esperanzador para Venezuela, arguyendo que lo que allí sucede es inédito en el mundo. Ellis es profesor del Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Army War College de Estados Unidos, especializado en la investigación del acontecer latinoamericano.

Deutsche Welle: Dr. Ellis, varios analistas coinciden en que las mediaciones diplomáticas en la crisis venezolana deben ser orquestadas por los Gobiernos al sur del Río Bravo y no por Estados Unidos. ¿Qué cabe esperar de los latinoamericanos?
Evan Ellis: Lo que ocurre en Venezuela no es una cuestión de política o de relaciones internacionales, sino un golpe del crimen organizado de gran escala: un grupo de criminales ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería. El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía. De momento no hay cómo liberar a Venezuela, a su gente y a sus recursos de quienes los secuestran a punta de pistola.
Desde hace mucho tiempo se argumenta que la flagrancia con que la élite chavista viola las reglas del juego democrático se debe a que ésta no tiene adónde huir. Objeto de imputaciones en Estados Unidos por violaciones de derechos humanos, enriquecimiento ilícito y otros delitos, abundan los civiles y los militares que no pueden salir del país sin ser perseguidos por Interpol. Conservar su fortuna mal habida y su libertad depende de que conserven el poder.

DW :Dado que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) impide que se realicen elecciones limpias, ¿cree usted que la negociación con el régimen de Maduro para que suelte el timón girará inevitablemente en torno a garantías de amnistía, salvoconductos o acuerdos de no extradición?
Evan Ellis : Consentir que la impunidad de estos criminales sea objeto de negociación equivaldría a haber dejado sin castigo ciertos desmanes cometidos por los nacionalsocialistas alemanes antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El riesgo de semejante concesión es que sentaría un precedente peligroso: un grupo de criminales explota las necesidades de una población marginada, llega al poder por la vía de las urnas, se apropia de los recursos de la nación y termina saliéndose con la suya porque se le perdonan todos sus delitos.
Eso es inaceptable porque en la economía global moderna son varios los Gobiernos con ganas de imitar al de Maduro y repetir la tragedia venezolana. La gobernanza y el orden globales exigen que, independientemente de lo que pase, los funcionarios del Ejecutivo de Maduro sean procesados judicialmente con toda la dureza de la ley por haber saqueado las arcas del Estado, por haber violado los derechos humanos de su población y por haber pisoteado la Constitución Nacional. Habiendo dicho esto, reconozco que estamos ante un dilema…

A %d blogueros les gusta esto: