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¿Necesita radicalizarse la oposición en Venezuela? por Pedro Vargas Núñez – Portfolio – 14 de Enero 2020

El analista Raúl Gallegos asegura que con una oposición débil y unas sanciones de Estados Unidos que no funcionan es difícil un cambio en Venezuela.

Nicolás Maduro

“Consideramos que la salida de Maduro va a ser muy difícil y si hay un cambio va a ser uno en el cual se daría dentro del mismo chavismo para darle relevo a Maduro”, asegura el analista.

Raúl Gallegos, director asociado de la consultora de riesgos Control Risks y uno de los analistas que más conoce la situación en Venezuela, asegura que las circunstancias actuales indican que lo más posible es que Nicolás Maduro no sea desalojado del poder y que, por el contrario, termine su mandato presidencial en el 2025, como lo tiene estipulado por el momento.

Se percibe que la situación se estancó en Venezuela, Guaidó no pudo sacar a Maduro del poder y este último parece más fuerte. ¿Qué opina?

Siempre hemos dicho que es muy difícil sacar a Maduro con las herramientas de las sanciones únicamente. Es muy difícil para la oposición, que es débil porque no tiene control sobre ninguna institución más allá del Congreso, el cual ha sido básicamente anulado por la Corte Suprema, controlada por Maduro.

Es una oposición que es pacífica, que cree en la democracia y que se está enfrentando a un Gobierno que no es pacífico y no cree en la democracia. Por ese lado, consideramos que la salida de Maduro va a ser muy difícil y, si hay un cambio, va a ser uno en el cual se daría dentro del mismo chavismo para darle relevo a Maduro, pero no sacando al chavismo del poder.

Se daría con el chavismo incorporando a ciertos elementos de la oposición para crear la ilusión de inclusión, pero elementos de la oposición que le han hecho el juego al chavismo por mucho tiempo. Un cambio de régimen radical con la salida absoluta del chavismo y la entrada de una oposición totalmente democrática, transparente y amigable con los negocios, va a ser muy difícil.

Eso que usted llama difícil, suena casi que a imposible…

Creemos que incluso este año, si se mantiene la tendencia de la oposición actual con este mismo cuadro de líderes y con el gobierno de Estados Unidos básicamente enfocándose en sanciones, el Gobierno de Maduro, que va a llevar a cabo una serie de elecciones legislativas que a todas luces serán hechas a la medida del chavismo para sacar a la oposición de la mayoría que tiene en el Congreso y recuperarlo, el poder que tiene la oposición en estos momentos en el Congreso termine este año y que Maduro y su gente se van a apalancar más en el poder.

Precisamente, parte de la intención de Maduro es utilizar el Congreso de nuevo para crear una ilusión de legalidad a toda una serie de medidas que quiere adoptar, incluidas darle mayor participación a empresas internacionales en proyectos petroleros, lo que va a ser crucial para que petroleras chinas y rusas se sientan más confiadas de invertir en el sector petrolero venezolano.

Al quedar el legislativo en manos del chavismo otra vez, ¿la salida de Maduro del poder va a ser casi que imposible?

Si nada distinto ocurre sí.

¿Ante este escenario qué puede hacer tanto la oposición como la comunidad internacional para que haya un cambio de régimen en Venezuela?

Es la gran pregunta que es muy difícil responder. Lo único que puedo decir es que es muy difícil llevar a cabo un cambio de manera pacífica cuando tienes un Gobierno que no es pacífico, ni democrático y que tiene toda la intención de meter en prisión a miembros de la oposición y asesinar a personas. Bajo esas circunstancias no hay un balance entre ambas fuerzas.

Lo que tendría que ocurrir es un cambio de liderazgo en la oposición, que sean más radicales en respuesta al hecho de que esta versión de la oposición no ha logrado el éxito. Ya hemos visto algunos incidentes de exmiembros de la guardia y de las fuerzas armadas realizando ataques a algunas bases militares para robar material. Ese tipo de actividad indica que sí hay algunos elementos que se oponen a Maduro que están dispuestos a hacerlo por la fuerza.

Si hubiese en realidad una organización estructurada y estable, un tipo de insurgencia, que no es deseable para nadie, ni lo estoy recomendando, ni mucho menos, pero si eso surgiera cambiaría un poco las reglas del juego porque tendrías a alguien que se opone a Maduro, que sería tanto a más peligroso que el Gobierno, entonces estarías equiparando los poderes que se oponen.

De lo contrario, bajo la actual estrategia de la oposición y Estado Unidos me parece que este es un Gobierno que no está asustado y que no tiene intenciones de ceder poder de ninguna manera porque no se ve realmente amenazada su estabilidad.

¿Entonces la única opción es que la oposición se radicalice y trate de tomarse el poder por la fuerza?

Lo que pasa es que hasta el momento no hemos visto a nadie que tenga ese discurso ni esa intencionalidad, y yo creo que hay que darle crédito a la oposición también porque es gente que cree en las reglas, en la alternatividad en el poder por la vía democrática y eso tiene mucho valor.

Pero el gobierno de Maduro reta tanto al gobierno de Estados Unidos como a la oposición a que hagan algo más, precisamente porque no creen que lo van a hacer.

Y en este escenario, si las sanciones no funcionan como ya se sabía que no iban a funcionar, ¿qué otra estrategia podría adoptar Estados Unidos para presionar la salida de Maduro?

Las opciones siempre han sido las mismas: opción democrática y gradual vía sanciones o una opción mucho más dura que implica cierto nivel de intervención y de actividad bélica. Lo que ocurre es que por el momento no estamos viendo a un gobierno estadounidense que esté dispuesto a intervenir en Venezuela, particularmente durante las elecciones presidenciales de este año. Para tratar de intervenir en un país como Venezuela hay muchas cosas que podrían salir mal y eso tendría un impacto grave para Trump en las elecciones.

No vemos que tenga la intencionalidad de hacerlo antes de las elecciones o después. No son esas las señales que está enviando el gobierno de Trump.

Habrá que ver si después de las elecciones y si es reelecto, en realidad está tan comprometido con llevar algún tipo de cambio en Venezuela que empiece a buscar nuevas alternativas para sacar a Maduro del poder. Pero dudo que tenga la intención que haya algún cambio real y creo que como todo buen político ha calculado que apretarle las tuercas a Maduro es algo que él quiere hacer como política exterior, si no que además tiene beneficios políticos domésticos también. Eso implica que pueda lograr más votos en Florida, que es un Estado muy importante para las elecciones.

Falló la estrategia que los militares se pusieran en contra de Maduro, ¿eso todavía se puede intentar?

Falló porque es muy difícil hacer que los altos y mandos medios de las Fuerzas Armadas se volteen contra Maduro porque toda esta gente está comprometida con el Gobierno por miedo a represalias o porque están involucrados en corrupción y violaciones de derechos humanos, por ejemplo. Entonces tienen que seguir a la fuerza apegados al madurismo. Son personas supremamente comprometidas por diversos motivos, diferentes a las ideas.

¿La dolarización de la economía ha oxigenado a Maduro?

La dolarización se iba a dar por naturaleza. Cuando la población no confía en su moneda busca alternativas y es inevitable para el Gobierno tratar de evitar que se dolarice cuando el bolívar es inservible.

Lo que hace el Gobierno por su lado es ser mucho más pragmático entregándole incluso algunas empresas del Estado a privados que son amigos para que las manejen. Está también optando por no ejercer mayor control en cuanto a regulación de precios y otra serie de medidas que por muchos años han dañado al sector privado, precisamente para darle más oxígeno. El Gobierno está siendo pragmático y flexible porque lo que se quiere en este momento es sobrevivir en el poder y uno de los objetivos es bajarle la presión al sector privado.

No se ve una salida del poder en los próximos años si el statu quo continúa, ¿entonces lo más seguro es que Maduro esté en el poder hasta el 2025, que es cuando termina el periodo presidencial?

Es muy probable que como van las cosas logre terminar el periodo.

Lo que implica que aumente la crisis humanitaria…

Ese va a ser el gran impacto en Colombia. El tema del flujo de Venezolanos entrando al país no va a cesar, vamos a ver más venezolanos en el país. Va a ser muy difícil frenar ese fenómeno. Es una realidad con la que Colombia va a tener que tomar medidas para manejarla de la mejor manera. Nos vamos a tener que acostumbrar.

Luis Parra: Se robaron la lista de asistencia del 5 de enero por  Anaisa Rodríguez – 10 de Enero 2020

Luis Parra, presidente de la AN designado en una cuestionada sesión del 5 de enero, aseguró en entrevista exclusiva con ND que la lista de asistencia de los diputados presentes en la sesión de instalación de la nueva junta directiva del Parlamento fue robada.

“Claro que hubo una votación. Y eso es parte de lo que han tratado de desvirtuar, porque ese día 5 de enero había cámaras, estaba la fracción de AD, UNT, PJ y había el quórum reglamentario. La presencia mínima requerida era de 84 diputados y ese día habían 150 que contamos nosotros, pero se robaron la asistencia después que de fueron y que se terminó el acto parlamentario. Ellos se quedaron hasta lo último de ese acuerdo, le hicimos dos propuestas y le dijimos postulen. Cuéntense voto a voto”.

Parra nos dio la entrevista en la oficina de la presidencia de la AN desde donde está operando. Allí aseguró que no hubo una votación nominal sino que su elección fue por “mayoría evidente”.

“Hay votación nominal y hay votación por mayoría evidente. Tú puedes nada más registrar quien de una u otra manera está en la votación desde el primer periodo de gestión alzando la mano porque es mayoría evidente. Ellos estuvieron allí y tuvieron dos oportunidades. La primera cuando se instaló el secretario por analogía. Tenían que haber presentado su propuesta y decir que querían verificación del quórum y no lo hicieron. Porque sabían que había quórum y segundo si han querido hacer algo importante tenían que presentar la plancha y le dijimos preséntenla. Y luego se negaron y cuando venía la votación tampoco solicitaron la votación nominal, porque los votos estaban allí. La actitud era tratar de montar un show y cuando terminamos le avisaron que ya podía entrar y entonces él busco la manera de entrar, cuando ya habían pasado 45 minutos”.

P: El reglamento de interior y debates de la AN fue modificado en diciembre para permitir el voto virtual de los diputados en el exilio ¿Está usted a favor o en contra del voto virtual? ¿Usted cree que las causas que se le siguen a dichos diputados tienen base jurídica o son parte de una persecución política? ¿Cree usted que con el voto virtual usted obtendría la mayoría?

R: “La Constitución habla del voto de los presentes. No por voto virtual. No por Telegram ni por Whatsapp. De tal manera que esta es nuestra visión. Guaidó tiene una oportunidad para dejar a un lado sus intereses partidistas, de poder, de la cúpula que lo rodea, y que le de la oportunidad a los venezolanos de normalizar su vida. Si él siente que puede hacer algo útil es hablarle por primera vez a la gente con la verdad y que va a dejar que transitemos por el camino de la verdad y la democracia”.

P: ¿Quién le ordenó a la GNB impedir el acceso a la sesión del 5E a diputados inhabilitados por la Contraloría nombrado por la ANC? ¿Usted cree que los diputados inhabilitados no pueden votar en la AN?

R: Parra resaltó aquí que la militarización del Palacio fue gestionada por la directiva de Guaidó y que están trabajando para normalizar el ingreso de la prensa a las sesiones. «Nosotros somos los más interesados en dar a conocer nuestra gestión».

Sobre el voto de los diputados oficialista a su favor. “Nosotros tenemos que decirle a los electores que quien permitió la entrada del Psuv al parlamento fue la junta directiva pasada. Porque, ¿cómo se puede decir que el que vota por ti es bueno y el que vota por el otro es malo? Esto es un falso discurso. Esto es una estafa más, una mentira permanente, una tras otra. Hay que decirle la verdad a la gente. El mayor reto que asumí en campaña fue defender los derechos del pueblo y defender la verdad para que esta constitución que han tratado de destruirla, podamos nosotros colocarlos como la hoja de ruta para construir la revolución y el cambio en el país”

En el caso de la llamada «operación alacrán» denunciada por los diputados José Guerra e Ismael León, Parra respondió: “Que demuestren las pruebas. Aún estamos esperando, porque más allá del chisme del escándalo y señalamientos infundados esto demuestra que hay que actuar con seriedad y responsabilidad, porque la seriedad y la coherencia se la gana uno con sus acciones y este colega (Ismael León) siempre ha sido así toda la vida de aquí para allá porque lo ponen a hacer cosas que termina ridiculizado”.

Dejar a un lado la confrontación e ir a elecciones

Parra, quien se considera militante de Primero Justicia, destacó sentirse muy optimista con esta designación y enfatizó que planean normalizar la situación en el Parlamento. «Estamos cumpliendo con nuestras funciones. El Palacio estaba abandonado y perdido. Debemos decirle al pueblo de Venezuela y al mundo entero que estar aquí todos los días es un avance».

«Sabemos que la confrontación y la polarización no le deja nada al país y antes de profundizar en una agenda legislativa lo más importante es colocar en un primer punto la acción social. Estamos obligados a iniciar el camino nacionalista y a no aceptar tutelaje. Debemos abrir el debate para concluir con esa etapa de polarización».

Asimismo, señaló que desea que haya elecciones parlamentrias “con garantías”. «Es nuestro deber la designación de rectores que realmente estén aquí como lo dice la Constitución: que no formen parte de ninguna parcialidad política, que podamos llevar adelante un proceso electoral con garantía, con observación internacional, con una fecha cierta y que tengamos una Fuerza Armada a la cual reconocemos y que las elecciones sean realizadas con al menos 5 meses de antelación (…)».

La ruta de los 3 golpes quedó agotada

Parra apuntó que desde hace mucho tiempo se dieron cuenta de que la confrontación no iba a acabar con la crisis del país. «La ruta de los 3 golpes quedó agotada. Es una ruta de fracaso, una ruta de estafa. Y que creo que la gente no se conectó con eso después del 30 de abril cuando echaron por un voladero el esfuerzo conjunto. De allí en adelante hemos pedido rectificación».

Reconocimiento a Maduro en la medida de que salga de la polarización

Parra acotó que lo reconocerá a medida de que vea su interés por salir de la polarización. «Más allá de reconocerlo o no, le estamos diciendo a Nicolás Maduro que tiene que volver a respetar la Constitución».

«Todas las iniciativas que de verdad demuestren el interés de disminuir la polarización y acabar con la confrontación, nosotros daremos pasos importantes para la actuación  y a la relación de los poderes».

Guaidó es diputado y debe volver al Parlamento

«Él es un diputado y va a tener acceso permanente, al igual que todos los diputados. Todos deben cumplir sus funciones».

Aseguró que la sesión que tuvo lugar en la sede del diario El Nacional es ilegal. «No hay ningún acto de instalación de la junta directiva que no se haga en el Palacio Legislativo; según la Constitución el único acto que que tiene hora, tiene día y tiene lugar es ese».

«No puede ser en otro lugar  y mucho menos en la sede de un diario privado y es importante decirlo, porque han tratado de manipular que esa sesión se puede hacer segun el reglamento y no es así, las sesiones ordinarias y extraordinarias pueden hacerse en otro lugar, pero luego de haberse juramentando la junta directiva», enfatizó.

Consideró que el peor error de Guaidó fue no hablarle «claro» a sus seguidores y al país. «Fue dejarse tutelar por quienes representan los intereses de un sector muy reducido dentro y fuera del país. El gran error fue no escuchar a la gente y no hablarle con la verdad a la gente».

P: Usted fue señalado por el portal Armando.Info de supuestamente participar en una trama de corrupción para librar de responsabilidad al empresario colombiano / venezolano Carlos Lizcano, dueño de las Tiendas Clap. Usted ha dicho que no conoce al empresario Carlos Lizcano pero se han presentando documento ligando a Lizcano con Roger León, dueño de Agroleón Molinos de San Felipe. ¿Usted conoce a Roger León? ¿Conoce su relación con Lizcano?

«Hemos dicho que presenten las pruebas. Todo fue una olla montada para enlodar nuestro nombre, porque estabamos capitalizando a un grupo de diputados de la provincia y  capitalizando un descontento y decidimos insurgir como diputados de una alternativa democrática que no quiere más confrontación y que apuesta al encuentro nacional».

Benigno Alarcón: El gobierno va a escalar el conflicto en 2020 por Alejandro Ramírez Morón – El Estimulo – 26 de Diciembre 2019

Venezuela llegó a ser una democracia referencial en todo el continente, pero un día llegó la barbarie. Ahora somos un problema planetario y una amenaza para la región. Juan Guaidó se asomó como esperanza pero los rojos han sabido mover las fichas, y hasta parecen repuntar

La crisis política venezolana es realmente peliaguda. Un complejo enrevesamiento de vectores de todo tipo, que van a dar a una espiral de violencia sin parangón. La diáspora para los pelos de punta, y –según Inés Quintero– nada en nuestra historia se le puede parar al lado. Es decir, un país tradicionalmente dictatorial cruzó el oasis de la IV República como si tal cosa, en un santiamén, y acá estamos de nuevo bajo la garra de un caudillo. La situación venezolana está en constante análisis y Benigno Alarcón es uno de sus estudiosos, desde el quehacer político.

La irrupción de Juan Guaidó en la escena política nacional e internacional fue recibida como una bocanada de aire fresco por una población hastiada de lastres de todo tipo. El racionamiento del agua, la falta de Internet, la inflación galopante, el hampa desbordada, y pare usted de contar. Ese largo rosario de males que llevaron el algún momento a su popularidad al cielo del 60%.

«Hay tres sectores en la población: un primer grupo que busca readaptarse; un segundo grupo que quiere emigrar y un tercer grupo que habla de armarse para la lucha»

Benigno Alarcón es el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Su perfil es el de un apasionado voraz del análisis político, y en todo momento está trabajando en el asunto, salga sapo o salga rana. En estos momentos, dirige un diplomado sobre transiciones políticas, en el cual tiene a varios profesores de lujo como invitados.

Tres fases

“Venezuela atraviesa por una crisis política, y las mismas tienen tres fases: escalada, desescalada y estancamiento. Nuestra crisis está, en estos momentos, en una fase de estancamiento. Y la gente suele pensar que un estado de estancamiento debe resolverse rápido, pero esto no es así necesariamente”, comienza por limpiar de polvo y paja la confusión que reina en la opinión pública nacional.

Benigno Alarcón

Y pone un par de ejemplos para exorcizar toda duda: el primero de ellos, es el incordio diplomático entre Venezuela y Guyana por el Esequibo. Es un conflicto que tiene muchos años en la fase de estancamiento, y no se sale del mismo porque ninguna de las dos partes se decide a escalarlo. Venezuela dispone de poderío bélico para hacerlo por la vía de la fuerza, pero no lo hace porque ello le traería la enemistad de todos los países del Caribe, y de algunos otros. Entretanto, Guyana se beneficia del status quo, y apuesta por mantener el asunto en la inacción.

Pero también pasa en el conflicto entre Venezuela y Colombia, por el Golfo, de modo inverso. Acá es Venezuela quien se beneficia del status quo, y ninguna de las dos partes se decide a escalar el conflicto por la vía de la fuerza, porque podría resultar peor. “Es verdad que Colombia lo intentó en un momento con el buque Caldas, pero eso no pasó de ahí”, refiere el entrevistado.

De modo que lo primero que hay que decir es que el gobierno paralelo de Juan Guaidó, podría prolongarse por años, lo mismo que las tensiones con Estados Unidos, y, claro, el régimen opresor que nos ocupa.

Nicolás Maduro tratará de montar unas parlamentarias lo suficientemente creíbles como para que la comunidad internacional no chiste

En 2020 habrá desenlaces

Pero no. “El gobierno va a escalar el conflicto el año que viene, a través de las elecciones parlamentarias”, dispara duro el portavoz, si bien aclara que los politólogos no tienen bolas de cristal, ni varitas mágicas. Esa es, en todo caso, su apuesta como analista.

Benigno Alarcón dice que el régimen de Nicolás Maduro tratará de montar unas parlamentarias lo suficientemente creíbles como para que la comunidad internacional no chiste, pero a la vez generando la bruma que impida a los electores de la oposición concurrir a las urnas.

¿Cómo es esto? Bueno, unas elecciones que vayan a fin de año, que den tiempo de que todos los contendores hagan campaña, en todos los medios, etcétera. Pero evitando las presidenciales, por lo cual, muchos adeptos de Juan Guaidó, no votarán porque no se ha producido el “cese de la usurpación”, verbigracia. El célebre mantra.

Pero, ¿qué hará la oposición si esto pasa? “Bueno, como he dicho, hacer predicciones es difícil, pero lo primero que uno ve es que la oposición puede participar o no participar”, adelanta Benigno Alarcón. Visto de otro modo, la jugada de la oposición podría pasar por exigir las presidenciales como requisito sine qua non para ir acudir a unas parlamentarias, en las cuales podría perder la presidencia del Parlamento, y por lo tanto, ver a Guaidó rodar como una piedra.

Benigno Alarcón

Ahora bien, ¿cómo definir el estancamiento en el cual estamos? ¿Cuáles son los rasgos que lo caracterizan? Uno de ellos, dice la fuente, es que el gobierno podría escalar el conflicto con la fuerza, por ejemplo encarcelando a Juan Guaidó, pero no lo hace porque eso podría traerle más problemas que otra cosa. Otro rasgo es que el status quo beneficia a ambos bandos, y por eso ninguno de los dos se decide a escalar el estancamiento.

Lo cierto es que la soga cada vez aprieta más duro el cuello de los venezolanos, y más allá de eso que llaman “calma chicha”, o sea un prolongado estado de indefinición en lo político, Benigno Alarcón estima que en 2020 tendrán que producirse algunos desenlaces, como ya se dijo más arriba. El experto cree que es bastante improbable que Estados Unidos se decida por una incursión militar, ni en el corto, ni en el mediano plazo, si bien no se atreve a cerrar esa rendija del todo en el análisis. “Luego del fracaso de la invasión a Irak, no creo que Estados Unidos use la fuerza militar en Venezuela. Esto le pondría en contra a América Latina y a toda Europa. Hizo falta el ataque a las Torres Gemelas, no obstante, para que Estados Unidos invadiera Irak”, recuerda el portavoz.

“El gobierno va a escalar el conflicto el año que viene, a través de las elecciones parlamentarias”

Como se dijo, Benigno Alarcón es un trabajador incansable y la politología es su gran pasión. Es un hombre de estatura mediana, bien trajeado, piel cetrina y mirada aristocrática, que siempre resulta desmentida por una sencilla calidez, que envuelve cada uno de sus certeros dardos como analista. Un hombre que hace trabajo de hormiga. Por ello, en el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB a veces la orden es soltar los libros e irse a hacer trabajo de campo.

Crece el descontento

“Recién estamos comenzando una segunda fase de los trabajos de campo, pero tenemos resultados que datan de mayo de este año, y allí vemos que la inconformidad está creciendo. Hay tres sectores que identificamos en la población: un primer grupo que busca readaptarse porque entendió que esto no va a cambiar pronto; un segundo grupo que quiere emigrar, y quizás no todos lo hagan, pero al menos tienen el deseo; y un tercer grupo, que habla de armarse para la lucha, es decir, tomar el camino de la lucha armada”.

Sobre la diáspora, dice que seguirá en ascenso. O sea, sus datos coinciden con los del experto Tomás Páez, y –en efecto- pese a las consideraciones de depauperación de los migrantes, la xenofobia, y todo eso, la gente se seguirá yendo del país. No hay burbuja caraqueña que valga.

En torno a ese grupo que dice estar decidido a tomar las armas, pues confirma que si bien hasta ahora solo uno de los bandos ha estado en poder del acero, eso no quiere decir que el otro no pueda comenzar a armarse, y –eventualmente- producirse un escenario de enfrentamiento de guerrillas urbanas, cosa que puede prolongarse en el tiempo y ser incluso más devastador que una invasión yanqui.

Un caso inédito

Dígase lo que se diga, el apoyo en torno a Juan Guaidó por parte de la comunidad internacional ha sido algo realmente inédito, dice Alarcón. “No se había visto antes nada similar, tal vez en el caso del cese del comunismo en Rusia, y algún otro caso en la OTAN”, calibra el politólogo.

Aún así la cosa pinta color de hormiga, y Nicolás Maduro viene escalando en la región, pese a las arremetidas de Guaidó y su tinglado. Alarcón, más allá de todo fatalismo, aclara que ese bloque de 60 países que se aglutinaron alrededor del interinato podría comenzar a ver mellado su filo, con casos como el de Argentina donde el peronismo volvió a la presidencia, o como consecuencia de los focos de caos que se han verificado en Chile y Ecuador, por ejemplo.

Nuestra crisis está, en estos momentos, en una fase de estancamiento

Puertas adentro, las maquinarias de los partidos lucen debilitadas para el especialista de la UCAB, si bien el PSUV dispone de más dinero para desplegar una red clientelar. “En el caso de la oposición el centro de gravedad sigue siendo Guaidó. Y todo el que se ponga en contra, o hable mal de él, corre un riesgo político alto, porque viene a ser algo así como el aguafiestas”.

Es verdad, expone Benigno Alarcón, que quizás el sistema de los CLAP está debilitado, pero la gradería rojita puede seguir ejerciendo influencia en las bases a través de los mecanismos de control como las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCh), entre otros.

El politólogo conviene en admitir que la oposición, a lo largo de todos estos años le ha buscado siempre la vuelta a la cosa, y se ha sabido reinventar en cada escenario; la resistencia de la prensa ha sido tenaz, también la de la sociedad civil. Y no ha bastado.

Poder de fuego

Consultamos a Benigno Alarcón sobre su lectura de los sucesos de calle del 30 de abril de este año. Considera que atando cabos se puede entender lo que pasó: había una especie de bruma en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), si bien un bando de militares ofreció apoyo a Juan Guaidó.

Y como había esa bruma, se hizo una apuesta, pero se perdió. Es claro, dice, que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, tuvo un rol crucial en esa hora, tal como se desprende de su posterior pronunciamiento junto al alto mando militar.

Cree que la FANB se mantiene en sus trece porque en cualquier país la división de la milicia implica fuego, guerra, pugnas con poder de disparar, y si bien puede haber divisiones al interior de los cuarteles, los militares han apostado por mantener la normalidad, y conservar –además- una cantidad ingente de beneficios que les han sido conferidos por el régimen de Maduro.

Como se ve, la situación en Venezuela dista mucho de ser sencilla. La economía no deja de asfixiar, y Caracas figura en los rankings más serios entre las cinco ciudades más peligrosas del orbe. Hay quien dice que se trata del crimen organizado en el poder, como sostiene María Corina Machado o Alejandro Rebolledo. Pero más allá del Informe Bachelet, ese que retrató a un gobierno violador de derechos humanos, allí está Venezuela con una silla en el Consejo de DDHH de la ONU. ¿En esta película ganan los malos? Eso se sabrá en su debido momento, porque como decía el gran Héctor Lavoe, “todo tiene su final”. Es así.

Leonardo Vera: “Ni el estallido político ni el estallido social generaron el cambio” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 29 de Diciembre 2019

Leonardo Vera: “Ni el estallido político ni el estallido social generaron el cambio”

Ayer: control de cambio y control de precios. Hoy: liberalización de todos los controles. Ayer: la Apertura Petrolera era el mascarón de proa de la privatización. Hoy: el negocio petrolero es un asunto de la geopolítica, Rusia —a través de la empresa Rosneft— coloca el crudo venezolano en los mercados internacionales y actúa como un trading para evadir las sanciones del Imperio. Ayer: la pobreza de ingresos era del 46%. Hoy es del 94%. Ayer: el neoliberalismo redujo la acción del Estado a su mínima expresión. Hoy: —después de las expropiaciones y estatizaciones de las más variadas empresas— la caída del producto interno bruto acumulado desde 2013 es del 62%. Ayer: la banca ganaba muchísimo dinero. Hoy: el crédito desapareció hasta nuevo aviso. Pareciera que quienes manejan la economía venezolana tienen en mente la consigna de Eudomar Santos —aquel personaje de Por estas calles—: «como vaya viniendo, vamos viendo». Y así le dan la vuelta a la tortilla a diestra y siniestra.

Le propongo a Leonardo Vera, profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela, Individuo de Número de la Academia de Ciencias Económicas de Venezuela y profesor invitado de FLACSO, que tenga en cuenta la hermenéutica de Eudomar Santos en cada una de sus respuestas. Vera no se muestra entusiasmado. Su silencio, o más bien su mirada, es una contrapropuesta. Por ahí no vamos a ninguna parte. Para quienes piensan que las alarmas que disparó la crisis económica no tuvieron consecuencias, Vera advierte que las protestas de 2014, 2017 y el episodio de la base aérea de La Carlota son las réplicas de la crisis en la política, mientras que el éxodo imparable de venezolanos que recorren hambrientos América Latina es el estallido social de la crisis. Todo esto ha pasado en nuestras propias narices, pero no hemos querido hacer la conexión porque el fantasma del Caracazo sigue muy activo en el inconsciente social.

La economía venezolana ya es más pequeña que la de República Dominicana. Algo que no deja de ser sorprendente. ¿A qué atribuye este resultado? ¿Al crecimiento que han experimentado algunos países centroamericanos o a la debacle que se ha producido en Venezuela?

Al retroceso que hemos vivido nosotros, cuyo inicio podemos ubicar en el año 2013, año en que Nicolás Maduro llega al poder. Para ese año, Venezuela se encontraba sobre endeudada —entre 2011 y 2017, el país destinó un porcentaje muy alto de sus exportaciones para honrar el servicio de la deuda externa, compuesta por los tenedores de bonos (los mercados internacionales), China, empresas que le prestaron a PDVSA y los Gobiernos de varios países, entre otros, Brasil y Rusia—, esa es la herencia que recibe Maduro. ¿Cuál sería el impacto más severo del endeudamiento? El recorte dramático de las importaciones, que se tradujo en un cuadro generalizado de escasez. Las empresas no pueden importar insumos y bienes de capital y el aparato productivo comienza a derrumbarse. La caída acumulada del PIB, desde 2013, se debe a que las empresas producen cada vez menos y a que cada vez hay menos unidades productivas. Maduro se encontró en un dilema: dejo de pagar deuda o recorto importaciones. Decidió lo segundo y, para 2017, recuerdo, Maduro decía que había pagado más de 70.000 millones de dólares, pero ustedes (los mercados) castigan a Venezuela aunque hemos cumplido todos los compromisos. ¿Quiénes pagaron esa deuda? La población venezolana, las empresas, la producción. El recorte de las importaciones nos fue llevando a esta catástrofe productiva.

Allí hay una primera fuente de la crisis, el proceso de endeudamiento y la forma en que se manejó la deuda. 

Añado el declive del ingreso petrolero, el precio del barril que hoy ronda los 60 dólares. Nunca fue un precio malo para Venezuela, ¿verdad? De hecho, tuvimos varias mini bonanzas a ese precio. El otro argumento que se esgrime son las sanciones. Las primeras fueron contra personas, que no afectan el ritmo de la economía. Después vinieron las sanciones financieras que impedían la emisión de deuda, pero hay que decir que los mercados ya no le estaban prestando a Venezuela. Las sanciones comerciales afectan, porque impiden o limitan las exportaciones de petróleo, pero van a cumplir un año, mientras la crisis de Venezuela ya dura seis años.

Aquí es donde comienzan las grandes paradojas de las variables macroeconómicas. ¿Cómo es que vivimos, por ejemplo, una hiperinflación si no hay demanda, si los venezolanos devengan un salario mensual de seis dólares y la producción ha caído dramáticamente?

Hasta 2017, en Venezuela había demanda, pero no había oferta, entre otras cosas, porque las empresas no producían y no había divisas para las importaciones. Tanto la inflación como el tipo de cambio se dispararon en ese ambiente. Ya tenías el caldo de cultivo para la hiperinflación, que destruyó el consumo. Pero la situación se ha invertido. ¿Qué pasa actualmente? Hay importaciones porque se desmontó el control de cambio, gente que está importando con sus propios recursos, porque ni siquiera hay un mercado oficial. La oferta doméstica sigue siendo muy restringida y la demanda responde a un pequeño nicho de la población que ha podido protegerse, pero, en general, el consumo ha caído dramáticamente. Podemos dividir la crisis en dos etapas. La primera, donde no había oferta, ni importada ni nacional, por el control de cambio y la escasez de divisas; y la segunda donde hay cierta oferta porque no hay control de cambio, pero no hay consumo, porque la hiperinflación destruyó el poder de compra de los venezolanos.

Usted dice que la situación se invirtió. Vamos a utilizar una imagen más coloquial. Se le dio vuelta a la tortilla. Eso no ocurre por arte de gracia. Eso lo hizo alguien, ¿no? Es decir, alguien tomó la sartén por el mango y le dio la vuelta. ¿No hubo allí una decisión de política económica?

Sí, tal vez tenga que ver con la introducción que hiciste. El Gobierno es reactivo, no tiene una propuesta contra la crisis. Simplemente reacciona. La crisis se agudiza con las sanciones y ¿cuál ha sido la respuesta del señor Maduro? Liberar el control de precios y decirles a los privados -y a la población en general-: Busquen ustedes las divisas, yo no tengo. Son libres de hacerlo. En ese sentido hay una especie de flexibilidad tanto en el régimen cambiario como en la formación de los precios y esos son dos cambios muy importantes. Hay más oferta, pero no es porque la agricultura esté floreciendo o porque el empresario industrial esté produciendo más que nunca. No. Está trabajando al 20% de su capacidad instalada (según la encuesta de Conindustria). Es que, sencillamente, el empresario venezolano se ha reciclado y hoy, más que nunca, se ha convertido en un importador. No sabemos si esas importaciones de bienes de consumo están pagando aranceles o IVA, lo cierto es que no hay crisis de papel higiénico o champú; hay oferta, pero no hay demanda.

Demos por hecho que la actitud del Gobierno fue: “Busquen los dólares, yo no tengo, la renta petrolera no alcanza”. Pero de alguna parte tienen que salir esos dólares, ¿no? Y esa es la pregunta que mucha gente se hace. ¿De los venezolanos que ahorraron en dólares desde el colapso del bolívar en 1983? ¿De los tenedores de bonos a quienes les pagaron puntualmente hasta 2017? ¿De las empresas que pagan bonificaciones en dólares? ¿De esa tabla de salvación que son las remesas? Por una u otra vía, nadie sabe cuántos dólares entran al país. 

Quizás no podamos precisar el monto de esos flujos, pero sí podemos aproximarnos a una idea de lo que está pasando. ¿De dónde sacan los dólares los empresarios? Durante años, ellos hicieron inventarios de dólares. ¿Qué garantías ha dado el Gobierno? Trae tus dólares, no vas a tener problemas, vas a poder retomar esos dólares para poder importar. No me voy a meter en tu negocio. Esa es la impresión que tiene el empresario local alrededor del manejo de la política que hace el Gobierno con las divisas. Obviamente, es muy distinta a la que tuvimos antes. A un sector de consumidores también le están llegando las divisas. El técnico que arregla la nevera, el mecánico, el plomero cobran en dólares. La dolarización de facto genera una circulación de divisas hacia sectores de la población que, en otras circunstancias, no tenía acceso a los dólares.

La banca era la encargada de hacer esa circulación: captaba el ahorro de los particulares y se los prestaba a los empresarios. Pero la banca no opera con dólares. Aquí lo que está funcionando es un mecanismo informal. ¿Quién hace las transacciones financieras en Venezuela?

La banca está perdiendo cada día más, por eso se está achicando hasta el punto en que el crédito dejó de ser un negocio. Ni las tarjetas de crédito le sirven al ciudadano común, porque los límites no alcanzan sino para comprar dos o tres cosas. Y para las empresas, las líneas de crédito también son insuficientes. En este momento, la economía está operando sin mercado de crédito y eso es gravísimo. A mí no me preocupa tanto la banca, que sin duda la está pasando mal, sino por el papel que debe cumplir el financiamiento en el consumo, en las inversiones, en el capital de trabajo de las empresas. Es decir, en el movimiento de la economía. Mencionaste el tema de las remesas. En Venezuela no hay un sistema de remesas, no lo hay. Aquí no está Wells Fargo o Western Union, no hay oficinas donde tú puedas retirar 100 dólares que te envió un familiar. ¿Qué hace el familiar que vive en el exterior? Le vende los dólares a un venezolano que tiene cuenta en el exterior y esa persona te hace un depósito en bolívares a tu cuenta.

Lo he visto en Santiago, en Bogotá, en locales donde sacan fotocopias y alquilan minutos de Internet, donde cuelgan un aviso que pone: transacciones a Venezuela. El dependiente de ese local hace la conexión entre la persona que quiere enviar los 100 dólares y la persona que hace el depósito en Venezuela. No es un Western Union o Wells Fargo, pero se parece bastante.  

Pero quien recibe aquí no retira dólares sino bolívares y eso marca una gran diferencia. Eso no es remesa. No es por ahí por donde estarían entrando los dólares, sino por dos vías. Una, el contrabando. Dos, el flujo, cada vez más grande, que opera desde Cúcuta, porque ahí sí puedes ir a una oficina de Wells Fargo o Western Union y con tu pasaporte en la mano decir: Hace cinco minutos un familiar que vive en Santiago o en Quito me depositó 100 dólares y vengo a retirarlos. Ahí te entregan el billete de 100 dólares en la mano. Ese es un flujo que opera todos los días. ¿Cuántas personas cruzan a diario la frontera? ¿20.000? ¿25.000? No lo sé, pero ese mecanismo funciona y por ahí están entrando los billetes verdes.

Pudiera ser que el dependiente del local que opera en Bogotá o Santiago tome los dólares de la persona que quiere enviarle dinero a su familia, lo deposite en una cuenta en dólares del extranjero, una cuenta cuyo titular puede ser un comerciante o un empresario, a quien le sobran los bolívares, pero que necesita los dólares para hacer sus importaciones. A su vez, ese empresario, ese comerciante, deposita los bolívares correspondientes en la cuenta de un banco local señalada por la persona que le quiere enviar dinero a su familia. Y como el Gobierno decidió mirar a otro lado, no pasa nada. ¿Esa vuelta puede funcionar?

Admito que esa vuelta secundaria puede funcionar. Pero estrictamente hablando, no tenemos en Venezuela un mecanismo de remesas. Hubiera sido un mecanismo excelente, un mecanismo de alivio, para poblaciones empobrecidas por una catástrofe económica como la venezolana. Ese mecanismo lo hemos visto trabajando en Centroamérica y en África. Es decir, que se permita las remesas para que las familias puedan obtener divisas.

El mecanismo de las remesas funcionó en Cuba, al menos, hasta el Gobierno de Obama. ¿Por qué no se aplicó en Venezuela? A fin de cuentas, como lo dijo Raúl Castro, “cada vez más somos la misma cosa”. 

Recuerda que esto de liberar la economía es una cosa a la que ellos llegan forzados por las sanciones. ¿Sabes lo que debió costarle a Maduro decir que él no veía mal que el dólar esté circulando en Venezuela? Eso, en primer lugar. Lo otro es que aquí no va a venir ninguna compañía internacional tipo Wells Fargo o Western Union a poner un sistema de remesas si tenemos sanciones. No se arriesgan a hacer eso. Entonces, tenemos un ambiente muy malo para hacer negocios de flujos financieros. Habría que esperar a que se levanten las sanciones, sobre todo las de índole financiera, que son las que nos están perjudicando en ese sentido.

El mecanismo informal de funcionamiento —compro dólares y pongo los bolívares correspondientes al tipo de cambio del día en Venezuela— podría funcionar hasta nuevo aviso. ¿Pero hasta qué punto puede funcionar la economía así?

La verdad es que la crisis venezolana estalló hace tiempo. Si una crisis económica no se atiende a tiempo deriva en una crisis social y política. Sobre todo si tiene las secuelas sociales como las ha tenido en Venezuela.

Como no ha habido estallido social ¿podría haber estallido político?

Ya hubo un estallido político. En 2014, y el Gobierno respondió. En 2017 y 2019, y el Gobierno respondió. Por eso hay más de 400 presos políticos, más de 1.000 muertos y toda esa gente perseguida. A la población venezolana, a la más afectada, no le quedó más remedio que salir del país. Esos 4,5 millones de migrantes que podrían llegar a 6 millones si lo que dice ACNUR es verdad, para finales de 2020, es gente que está saliendo desesperada frente a una situación donde la respuesta política no funcionó. El estallido político no generó el cambio y el estallido social tampoco.

Sí la migración venezolana supera a la de Siria, que ya es mucho decir, el estallido social ya ocurrió. Así que mi pregunta era más que obvia. Pero esto no quiere decir que aquí se hizo borrón y cuenta nueva.

O que esto está tallado en piedra.

Lejos de superarse, la crisis sigue. ¿Aquí no va a haber un punto de inflexión?

Sí, es cierto. La crisis se sigue incubando. Esto de los bodegones y de la dolarización es un espejismo. La mayor parte de la población venezolana la está pasando mal, muy mal. Hay malestar y mientras haya malestar siempre habrá inestabilidad, porque hay una fuerza, digamos, la desesperanza que intenta minar el ánimo colectivo que anhela un cambio. La crisis venezolana demuestra que ese ánimo cambia de la noche a la mañana y quien se ve muy desesperanzado hoy mañana es capaz de hacer cualquier cosa, ¿no? Al extraterrestre Guaidó, por ejemplo, yo no me lo esperaba. Lo que ocurre es que analizamos el presente, nos concentramos en la coyuntura, pero nos cuesta mirar más allá.

Todo espejismo se desvanece y la gente regresa a la realidad, a una crisis sigue fuera de control. ¿Qué podríamos ver más adelante?

Venezuela es una sociedad que se está fragmentando y de eso no hemos hablado. Tenemos dos tipos de clase media. Un médico, por ejemplo, cobra su consulta en dólares, y con 2000 dólares, puede vivir en una ciudad como Caracas. Pero otro sector de la clase media se está empobreciendo. Y esa misma fragmentación también se está produciendo entre los pobres. Un albañil cobra en dólares, pero un empleado del sector servicio se está empobreciendo. Es una situación compleja desde el punto de vista sociológico. En medio de esa fragmentación es muy difícil hablar de promedios. Aquí hay una economía en dólares y nadie sabe si esa economía está creciendo. Pudiera ser, ¿pero quién mide ese crecimiento? ¿Cuál es su cuantía? Nadie lo sabe. También hay una economía en bolívares, mucho más grande, que se va a seguir deteriorando, que va a seguir cayendo.

El ex ministro chavista Rafael Ramírez cargó contra el dictador Nicolás Maduro: “Entregó el futuro de la patria a los intereses transnacionales” – Infobae – 22 de Diciembre 2019

El antiguo presidente de PDVSA en tiempos de Hugo Chávez criticó los negocios con China y Rusia. “Entre escándalo y escándalo, en medio del caos y las escaramuzas habituales con la oposición, el madurismo ha venido entregando los pilares fundamentales de la soberanía”, expresó

Rafael Ramírez, ex hombre fuerte del petróleo venezolano en la época de Hugo Chávez, devenido en opositor del gobierno luego de entrar en conflicto con Nicolás Maduro en 2017
Rafael Ramírez, ex hombre fuerte del petróleo venezolano en la época de Hugo Chávez, devenido en opositor del gobierno luego de entrar en conflicto con Nicolás Maduro en 2017

El ex hombre fuerte del chavismo Rafael Ramírez, devenido ahora en opositor, criticó este domingo con dureza al régimen de Nicolás Maduro en una columna de opinión en la que repasó “el año infausto para la patria” vivido por Venezuela en 2019 y aseguró que el chavismo entregó “el futuro de la patria a los intereses transnacionales”, especialmente chinos y rusos.

“Entre escándalo y escándalo, en medio del caos y las escaramuzas habituales con la oposición, el madurismo ha venido entregando los pilares fundamentales de la soberanía y el futuro de la patria a los intereses transnacionales”, dijo en un un artículo publicado en su sitio web. “El madurismo está dispuesto a entregar la patria y hacer lo que sea para salvar su propia cabeza”, agregó.

Al hablar de estos intereses transnacionalses, el ex embajador de Venezuela ante la ONU y hombre de confianza del fallecido Hugo Chávez comenzó refiriéndose a la venta realizada el 22 de febrero de 2016 del 23,4% de la participación de PDVSA, la petrolera estatal venezolana, en la empresa Petromonagas. El comprador fue Rosneft, petrolera estatal rusa, y la operación se hizo “de espaldas al país, al margen de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, nadie discute, nadie sabe el precio, ni las razones de la entrega”, de acuerdo a Ramírez.

El ex presidente de PDVSA también señaló la entrega del gas del Proyecto Mariscal Sucre, ubicado al norte de Carúpano, a empresas rusas que “no pagarán impuestos”.

Instalaciones de Rosneft, la petrolera estatal rusa que opera en Venezuela

Instalaciones de Rosneft, la petrolera estatal rusa que opera en Venezuela

Luego, Ramírez también se refirió a la cesión del 9,9% de la participación de PDVSA en la empresa Petrosinovensa, pero esta vez entregada a la compañía china CNPC.

“Cuando las transnacionales obtienen esta alta participación en las empresas mixtas, no solo reciben una mayor tajada del mejor negocio del mundo, sino que ahora están en condiciones legales de tomar el control operacional de las empresas, como efectivamente lo hicieron” explicó.

Mencionó, asimismo, la entrega de CANTV, empresa estatal de telecomunicaciones nacionalizada por Chávez, a otra compañía transnacional china, “una reprivatización simple y pura de sus empresas”.

 

Deterioro económico, político y social

“La hiperinflación de 360.000% solo este año, la mega devaluación desde agosto de 2018, cuando el ya devaluado bolívar se depreció de 60 bolívares soberanos por dólar a 48.000 bolívares soberanos por dólar a la fecha; un salario de hambre, de tan solo 3,125 dólares al mes, el más bajo de todo el hemisferio”, catalogó Ramírez en el mismo artículo, a manera de resumen del “infausto” año vivido por Venezuela.

Lamentó, además, el “colapso” de PDVSA, “con una caída de 2.300.000 barriles día de petroleo en apenas 6 años, sin gas, ni gasolina”.

“Estamos frente a un país donde al trabajador le fueron arrebatadas todas las conquistas laborales, se violentaron todas las Convenciones Colectivas de la administración pública, de los obreros, con la mega devaluación se esfumaron las prestaciones sociales, el gobierno hizo la tarea sucia a la burguesía, se apropiaron de los ahorros de los trabajadores, del esfuerzo de toda su vida, ahora canjeadas por papelitos de monopolio o medio petro”, expresó.

En lo social, Ramírez resaltó una pobreza que alcanza el 83% de la población y el hecho de que siete millones de venezolanos requieran “protección humanitaria según el último informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), 1.9 millones que sufren desnutrición aguda, la mortalidad infantil aumentó a niveles de espanto, que el gobierno no se atreve a publicar”.

“Hasta la fecha 4,7 millones de venezolanos han abandonado el país, con proyección de llegar a los 6 millones según el último informe de migraciones de la ACNUR”, se refirió en relación al llamado éxodo venezolano.

Ramírez se encuentra en Europa desde 2017, cuando entró en conflicto con Maduro y fue removido del cargo de embajador de Venezuela ante la ONU. Desde entonces se ha convertido en una voz crítica del régimen al que pertenecía, y ha sido también vinculado con hechos de corrupción en el caso Andorra, de lavado de activos y pago de sobornos, por el Ministerio Público de su país. El chavismo ha intentado arrestarlo, mientras que el ex ministro ha rechazado los cargos y denunciado una presunta venganza de parte del chavismo.

Sobre la situación política y social en su país, destacó también “la permanente violación de la Constitución y las leyes, la ausencia del Estado de Derecho, de la separación de poderes, sin garantías de ningún tipo”, las cárceles “llenas de presos políticos, trabajadores y militares secuestrados”, las familias separadas, los jóvenes desilusionados y los ancianos y niños abandonados a su suerte, en una larga descripción del deterioro en Venezuela.

“Por ello hay que insistir en denunciar una y otra vez lo que sucede en Venezuela, como se ha traicionado la esperanza de todo un pueblo, donde una nueva burguesía surge y se consolida con maduro y el madurismo, quienes han convertido al país en un negocio a la medida de sus necesidades y aspiraciones”, indicó Ramírez. “Han apuñalado el corazón de la patria, traicionado el legado de Chávez y, más allá de eso, el futuro y bienestar de todos los venezolanos, de sus hijos y los hijos de sus hijos”, concluyó.

Antonio Ledezma: «El que se sienta con el régimen está traicionando a los venezolanos» por Gabriela Ponte – ABC – 22 de Diciembre 2019

El exalcalde de Caracas reitera su apoyo a Guaidó, pero propone una agenda negociada para 2020

En dos semanas, los diputados venezolanos tendrán la enorme responsabilidad de nombrar la Junta directiva del último períódo legislativo y disipar así toda la tramoya montada por el régimen para debilitar a la bancada enemiga. La encrucijada del voto terminará definiendo como «traidores» o «leales» a los diputados a la causa contra el régimen de Maduro. Antonio Ledezma (Guárico, 1955), exalcalde de Caracas que huyó a Madrid tras permanecer casi tres años bajo arresto domiciliario, habla con ABC sobre el primer año del Gobierno interino.

En enero se cumple un año de la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino ¿Qué balance hace de su gestión?

Los balances se tienen que hacer con objetividad. Yo diría que comenzamos con euforia con el paso histórico que dio Guaidó al asumir la presidencia de acuerdo a la Constitución y terminamos con frustración. En lo positivo hay que enunciar la gran movilización del país, la estrategia de tres pasos que nos unió en torno a una figura, el respaldo internacional sin precedentes con el apoyo de 56 gobiernos democráticos y el rescate de la empresa petrolera Citgo. En lo negativo no se cumplió con la espectativa del cese de la usurpación. Se cometieron errores con la operación de la entrada de la ayuda humanitaria en febrero y la operación Libertad del 30 de abril al pensar que Maikel Moreno o Padrino López iban a facilitar una transición. Luego nos metimos en el tunel oscuro del diálogo de Noruega y Barbados y se cierra el año con el error táctico de facilitar la incorporación de los diputados chavistas al Parlamento.

¿Qué cree usted que faltó para propiciar la salida de Maduro?

Hubo mucho titubeo para invocar el apoyo internacional. A final de año se aprobó el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), pero ha habido vacilaciones al momento de inclinarse al uso de la fuerza que no es una fuerza convencional la que estamos pidiendo. Es una fuerza multilateral de paz con equipos especializados que nos ayuden a doblegar estas mafias. Apelamos al concepto de «responsabilidad por proteger» de la ONU o a la Convención de Palermo. Pero cuando a un aliado como EE.UU. se le dice no se metan, descartemos la opción de utilizar la fuerza porque nosotros vamos a resolver esto con un acuerdo con el chavismo-madurismo el 30 de abril, por supuesto que no van a hacer uso de ella. Esa solución concertada fue una celada que le montaron a la oposición.

¿Está diciendo que existió un planteamiento por parte de Guaidó para que EE.UU. no usara la fuerza?

El primer escenario fue el del 23 de febrero en Cúcuta donde se habló que se iba a producir un quiebre militar mientras que se entregaba la ayuda humanitaria. Luego vino la supuesta negociación concertada del 30 de abril y eso terminó como ya sabemos. Los países no han descartado el uso de la fuerza, por supuesto no es la primera prioridad. Por eso nosotros reclamamos la solidaridad eficaz de los gobiernos de nuestro continente.

¿Ve a otro líder capaz de asumir el gobierno interino o le reitera el apoyo a Guaidó?

Yo creo que tenemos que fortalecer la estrategia que tenga como base una unidad auténtica, eso es una unidad de propósito que no solo busque la fotografía. Lo que ayuda a unir posiciones es una estrategia acordada y con coherencia que nos permita evitar los saltos al vacío que se cometieron este año. No fue coherente entenderse con los factores del madurismo responsable de esta catástrofe que estamos viviendo. Yo no descarto el diálogo porque es patrimonio de la humanidad pero hay que dialogar cómo, cuándo y a dónde se van. Estono se trata de sustituir a Juan, yo me imagino a Juan ratificado pero con una agenda, por ejemplo, que asuma el artículo 233 de la Constitución (sobre la presidencia) y que sea realmente el presidente de Venezuela, sin sectarismo y sin estar sometido a factores políticos que lo controlan.

Pero el gobierno de Guaidó es un gobierno parlamentario donde las competencias se reparten entre los partidos políticos. ¿Cómo se van a poner de acuerdo si nunca lo han hecho?

No se trata de cuotas de poder sino de cuotas de responsabilidad. Cualquier apetito de poder tiene que ser moderado y pospuesto para que todos unidos podamos lograr el objetivo que es lograr el cese de la usurpación. Por más poder que acumulan las fracciones parlamentarias no deben de excluir a otras.

¿Está en riesgo el futuro de la oposición si Guaidó no logra los votos?

No teníamos por qué haber aceptado a la fracción chavista en la Asamblea si ya habían abandonado sus escaños hace más de dos años. Ellos fueron a comerse desde adentro a la AN y lo advertimos, pero los recibieron con aplausos. Ahora hay que evitar que el régimen dé el zarpazo a la única institución democrática del país y que Maduro no pueda lograr su objetivo de desbancar a Guaidó. Ese sería el puntillazo de la dictadura lo cual sería un gran revez para todos. Nuestra posición es que haya más comunicación con los diputados de fracciones pequeñas que tienen un valor moral. A ellos se les presenta el orden del día sin que haya sido reconocido por el jefe de la fracción porque él no participa de los debates de la Mesa previos a las sesiones, o se modifica el orden del día sin que haya conocimiento de quienes dirigen la fracción. Son esos pequeños detalles que terminan creando grandes problemas. Tiene que haber diálogo entre nosotros mismos.

¿La votación demostrará quiénes son los traidores?

Ya se está viendo. El que se siente con Maduro o con el régimen está traicionando un compromiso que asumió con todos los venezolanos y debería ser sancionados como los que hasta ahora han sido objeto de reprimiendas por la comunidad internacional. Ir a votar en contra de Guaidó no tendría ninguna justificación ante la fórmula que nosotros representamos.

 

Si el Niño Jesús fuera venezolano por Milagros Socorro – La Gran Aldea – 12 de Diciembre 2019

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¿Sabes lo que es llorar y que nadie te resuelva? Es un Niño Jesús que aprenderá a leer pero no terminará la primaria, y ni soñará con la universidad. Es una generación condenada a la pobreza, porque el momento de la vida en que debieron de apertrecharse de recursos internos, de capacidades metabólicas, biológicas, afectivas, se los arrebataron. El Niño Jesús venezolano tiene retardo del crecimiento. Con estas palabras Susana Raffalli nos dibuja la semblanza de un pesebre donde la realidad es abrumadora, y ratifica que el patrón de saqueo que ha hecho el Gobierno con la infancia venezolana sólo es comparable al del Arco Minero.

“Si el niño Jesús naciera este 25 de diciembre en Venezuela, el Estado llegaría al pesebre y le robaría sus primeros mil días”, dice Susana Raffalli, quien antes era experta en nutrición y ahora también es versada en inopia.

Susana Raffalli Arismendi es nutricionista con posgrado en Nutrición Clínica del Centro Médico de Caracas. Tiene maestrías de la Universidad Complutense de Madrid y la Organización Panamericana de la Salud. Pero, sobre todo, tiene una vida de trabajo en el terreno de la seguridad alimentaria (que cuando se invoca es porque ya no lo es). Fue ella quien organizó el regreso de los damnificados a sus comunidades después del tsunami en Indonesia. Ya entonces había hecho un curso en gestión de Emergencia Humanitaria con énfasis en alimentación, impartido por la Cruz Roja española y la Universidad Complutense de Madrid. Luego trabajaría en Acción Contra el Hambre y en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lo que llevó a la incansable caraqueña hasta AngolaAfganistánPakistán, el Sahara Occidental y Colombia.

En fin, de hambre y de pasar trabajos no le echan cuentos a Susana Raffalli, Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos 2018, y asesora de Cáritas de Venezuela. También podría decirse que es asesora de la prensa venezolana, cuyas solicitudes atiende con frecuencia y paciencia dignas de encomio. En 2018 fue distinguida por Americas Quarterly, como una de las 10 Personas Que (Algún Día) Reconstruirán Venezuela.

-Desde 2016, Venezuela padece una emergencia de progresión lenta -dice cuando se le pregunta cómo nos consigue la Navidad de 2019-, que en este punto está enquistada y sin pronóstico. Coexisten los que pueden sobrevivir, aún acostumbrados a las precariedades, con los que están muriendo todos los días. No es que baje el sentido de urgencia, al contrario, Venezuela necesita ayuda con urgencia. Más apoyo y más rápido. La ayuda humanitaria que ha logrado entrar no cubre la escala necesaria. En las emergencias enquistadas y sin pronóstico, las soluciones se alejan del patrón estandarizado.

-¿Cuál es la diferencia entre una emergencia de progresión lenta, esto es creada por alguien, y una catástrofe natural?

-La gran diferencia entre una emergencia de instalación súbita, por lo general, deslaves, terremotos, (también por un derrame petrolero, un incendio) es que esas emergencias matan por shock. Los que mueren sucumben en las primeras horas. Pero, después de eso, al hacer el balance de lo que se cayó, viene la rehabilitación, y en la medida en que el personal humanitario trabaja retorna la normalidad. Eso puede tardar hasta un año o dos, pero se sale. En la emergencia de progresión lenta, más si está enquistada, la gente va entrando en sus propios procesos de desgaste, que se van alejando de la normalidad, es un bienestar propio, aislado de la situación general. Por ejemplo, no es normal que en una emergencia súbita haya desnutrición. Un niño no se desnutre en 72 horas. La desnutrición es un proceso de privación prolongada. Y en estas Navidades 13,5% de los niños menores de cinco años, evaluados por Cáritas, tienen desnutrición grave, incluso con alto riesgo de enfermar y morir.

-La emergencia venezolana no mata por shock, sino…

-Por desgaste. Llega un punto de extenuación en que tienes que lidiar no sólo con los que están a punto de morirse sino con los que se quieren morir porque se sienten desahuciados, desolados. Muertos en vida. Quisiera decirlo de una manera que no suene ridículo por lo grandilocuente. Pero muchos venezolanos andan muertos en vida. En una emergencia llegada a este punto, se tiene que lidiar con las urgencias, pero también con problemas muy complejos que no sabíamos manejar: Suicidiosprostitucióntrata. La misma voluntaria de Cáritas que hasta ahora lidiaba con un niño desnutrido dándole una barra nutricional, según un protocolo previsto para durar seis semanas, ahora debe hacer frente a esos flagelos. Siempre es más fácil, cuando uno trata de ayudar, contar con lo poquito que aporta la persona asistida, pero en la emergencia de Venezuela nos está tocando lidiar con familias ya muy desgastadas, con un músculo de resistencia muy gastado.

“A partir de febrero no hay importación de alimentos y la gente no se puede movilizar por la falta de gasolina. El país está mantenido por las remesas”

Susana Raffalli

-Usted escribió el siguiente tuit: «Junto a Yemen y Siria, se estrena hoy Venezuela en el reporte mundial de necesidades humanitarias. Cerca de 1 de cada 4 venezolanos está en necesidad de ayuda humanitaria urgente, lo confirma ONU. El país se les desmoronó en sus manos».

-Está en el reporte del Panorama Humanitario Mundial, dado a conocer el miércoles 4 de diciembre de este año por Naciones Unidas junto con cientos de ONG. Cuando ponen a Venezuela a la par de Yemen y de Siria, no es porque sus emergencias se parezcan, sino por el número de afectados, por la cantidad de recursos que hay que invertirles, y por las dificultades de acceso a esas personas. En esto, Siria y Yemen son equiparables a Venezuela, donde las familias afectadas todavía pueden moverse para encontrar opciones, aunque sean salidas tan terribles como la prostitución e incluso las prácticas ilegales. Ya vemos, por ejemplo, un movimiento masivo hacia el Arco Minero. En Siria, si sales, te encuentras con minas antipersonales, en áreas de bombardeos o enfrentas una limitación normativa de desplazamiento por el territorio. En Yemen, 46% de los niños desnutridos se pueden morir en dos o tres días. En Venezuela estamos cerca del 15%. En 2017 tuvimos casi 21%. Va al vaivén del gasto público y de las remesas. A partir de febrero no hay importación de alimentos y la gente no se puede movilizar por la falta de gasolina. El país está mantenido por las remesas.

-¿Cuál ha sido el peor año?

-El 2017. La diócesis que peor llegó a estar tuvo 21% de desnutrición, muy por encima del umbral de emergencia. Fue en Machiquesestado Zulia. El segundo fue Vargas. El tercero, Sucre.

-¿Qué pasó en Machiques para que casi un cuarto de los niños fueran condenados a la desnutrición?

-Una coincidencia de hechos funestos: Expropiaciones de grandes fincas ganaderas; la demarcación de las zonas indígenas, que no podían ser trabajadas para la ganadería; y la intensificación del movimiento de fuerzas irregulares en la zona. Las fincas dejaron de contratar peones y la gente se quedó sin medio de vida.

-¿Y en Vargas?

-El deterioro del deslave nunca se terminó de rehabilitar, entonces hay muchas dificultades de acceso al agua potable y al drenaje de aguas negras. En Vargas hay mucha pobreza, mucho cáncer, muchas enfermedades cardiovasculares y, además, siguen estando en una zona de altísimo riesgo de un nuevo deslave.

-¿En Sucre?

-En todos los casos hay un Estado que ha tomado medidas regresivas para el goce del derecho a la alimentación, para obligar a la población a comer de lo que el Estado pone en una “caja”. En alimentación pasamos de una situación de mucha libertad a ninguna libertad. Es un salto atrás en materia de libertad y de Derechos Humanos. Tener alimentos en un mercado es un derecho humano. Hemos pasado de eso a poner una huella dactilar para comprar lo que el Estado quiera. Pero sobre ese mantel ha habido factores que afectan a los diferentes lugares en mayor grado. En Sucre, el factor añadido es la Malaria y las economías ilegales.

-Usted mencionó el reporte de Naciones Unidas. Bueno, por fin se dieron cuenta de que «Las necesidades superan sustancialmente los recursos que tenemos». No se puede decir que sean rápidos para captar la realidad.

-En su viaje a Venezuela, el subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock, admitió con las manos literalmente en la cabeza: «En el reporte decimos que hay siete millones, pero yo sé que son 11». Pero el señor Lowcock sólo vino por unos días. A lo interno del país tenemos un sistema de Naciones Unidas (NNUU) muy resistente a reconocer las verdaderas dimensiones de lo que ocurre y, ni digamos, a interpelar al Gobierno con lo que hay que hacer.

“En la emergencia de Venezuela nos está tocando lidiar con familias ya muy desgastadas, con un músculo de resistencia muy gastado”.

-Usted escribió en Twitter que: «En este país en el que las cosas se pagan con oro, tenemos […] una planta humanitaria prístina enviándonos selfies desde los mejores restaurantes de Caracas…». ¿Se refería a los funcionarios de NNUU en el país?, ¿son, entonces, cómplices?

-Me refería a muchos de ellos. Y sí, lo son. Hacen lo que el Gobierno les permite. Con el argumento de que si hacen algo distinto, el Gobierno los saca. Se supeditan a lo que el Estado dice. El mecanismo por dentro está lleno de fuerzas ideológicas que no están facilitando las cosas. Incluso, hay técnicos de NNUU que insisten en que el número de quienes han emigrado es de 2 millones 400 mil personas, cuando ACNUR dice que son 6 millones. Pero, eso sí, para pedir plata para los que se fueron calculan 3 millones 800 mil.

-La FAO pasó de dar una medalla a Chávez en 2012 y luego a Maduro en 2015 porque, según ellos, Venezuela era “territorio libre de hambre”, y a 2018 dice que hay casi 7 millones de venezolanos que padecen hambre. No puede decirse que sean la mata de la coherencia.

-El aumento de personas en situación de hambre, que estima la FAO, comenzó a incrementarse sostenidamente a partir de 2012, antes, por cierto, de la aplicación de las sanciones. Ese director que le dio una medalla a Maduro está ahora en Cuba. Mientras sigamos en este simulacro según el cual aquí la situación “no es tan grave”, no se van a tomar las medidas necesarias, ni se va a llamar al Gobierno a rectificar. Mientras, se pierden vidas y oportunidades. La ayuda humanitaria no resuelve los problemas, es limitada, subsidiaria y finita. No puede ser permanente. Se supone que, mientras tanto, se va a la causa que está provocando la emergencia. Pero en Venezuela, en vez de resolver, ponen lucecitas en un cerro, se compran todas las casas de una calle o destrozan el sur del país. Cualquier Estado aprovecha la ayuda internacional para recuperar fuerzas, rectificar lo que causó el daño, aquí no. El Estado ha tomado un montón de instancias de sustitución para que hagan lo que él no quiere hacer. Unicef está apoyando al Gobierno en la rehabilitación del acceso al agua y saneamiento; es decir, en lugar de estar vacunando y desparasitando niños, están haciendo lo que le toca al Gobierno.

-La emergencia de Venezuela, entonces, es lenta, es compleja, está enquistada… ¿Qué viene?

-El último factor, el más nefasto, es que en poco tiempo será olvidada. La emergencia de los saharauis se olvidó. Más nadie habló de esa gente. Ahí están hace 40 años. Darfur es una emergencia olvidada. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero ya comenzó el proceso hacia allá. Será olvidada por los donantes internacionales de la ayuda, por la comunidad internacional, por los medios de comunicación, que ya lo hemos empezado a ver. Incluso, olvidada por nosotros mismos. Olvidamos que así no se puede vivir. Ya se instaló la precariedad como una vida normal, y ahora estamos con la narrativa de la resiliencia, de los emprendedores que siguen en el país… que, bueno, que no tenemos agua ni luz pero que… En realidad es una miseria que tengas que atender tu emprendimiento con una planta eléctrica, porque no tenemos tendido eléctrico. El bono en dólares no te libera de un Estado que tortura y que tiene las cárceles llenas de presos políticos. No se puede perder la beligerancia. No se puede perder la percepción de lo anómalo. De la vulneración, del abuso. Se nos olvidó el disfrute del bienestar y cuando las emergencias entran en esa ruta, es muy difícil salir. Así podríamos quedarnos.

“En alimentación pasamos de una situación de mucha libertad a ninguna libertad. Es un salto atrás en materia de libertad y de Derechos Humanos”

Susana Raffalli

-¿Qué son los CLAP?

-Es un mecanismo de penetración, control social y compra de lealtades. Nunca fue un programa alimentario. Es el medio alrededor del cual se articula una vasta red de crimen organizado que lucra con eso. Los CLAP encarnan, materializan, la quinta economía ilegal de Venezuela, después del contrabando de gasolina, el tráfico de estupefacientes, la minería ilegal y la corrupción con diferenciales cambiarios. Su contenido es absolutamente inadecuado en cantidad y calidad. No es inocuo, son alimentos que vienen adulterados. No es consistente con nuestro patrón cultural. Es una aberración. Además, te obligan a pagarlo por adelantado, sin saber lo que te van a poner. Y te lo entrega un miliciano que con la caja te pasa un mensaje ideológico. Nunca debió existir este azote.

-¿Cómo llega el pueblo venezolano a la Navidad?

-Ya no hay un solo pueblo venezolano, sino varios, una Venezuela dentro de otra, nunca tan desigual. Hay una mínima población que llega comprando arbolitoscaña y panettone; y una gran mayoría que no tiene ni para el onoto. Y en el medio están los que llegan comiéndose una hallaca, solos, con la familia en el extranjero. Y si tienen esa hallaca no tienen para zapatos. Llegan desgastados por la precariedad y agotados por sus cuatro o cinco empleos de ínfima calidad.

-¿Cómo sería el Niño Jesús si fuera venezolano?

-Si fuera niña, le faltarían ocho centímetros de estatura. Como es niño, le faltan cinco. Y a ambos les faltan millones de conexiones neuronales, de facultades cognitivas, con un hueco afectivo. El hambre genera un hueco que, si sobreviven, nada habrá de llenarlos, tendrán mil problemas por su insaciable voracidad. ¿Sabes lo que es llorar y que nadie te resuelva? Es un Niño Jesús que aprenderá a leer pero no terminará la primaria, y ni soñará con la universidad. Es una generación condenada a la pobreza, porque el momento de la vida en que debieron de apertrecharse de recursos internos, de capacidades metabólicas, biológicas, afectivas, se los arrebataron. El Niño Jesús venezolano tiene retardo del crecimiento. El Estado llegó al pesebre y robó sus primeros mil días. Más aún, desde la gestación. A Cáritas llegan niños con tres días de nacidos y ya tienen retraso de talla, ya están desnutridos. Es un niño saqueado. El patrón de lo que ha hecho el Gobierno con la infancia es el mismo del Arco Minero.

-¿Y qué figuras deambulan por los cerros de cartón del pesebre?

-Los que se están muriendo, los que se murieron y a los que se les acabó la vida.

Juan Guaidó: “Necesitamos una solución en Venezuela sea como sea” por Javier Lafuente – El País – 16 de Diciembre 2019

El presidente de la Asamblea Nacional, reconocido como mandatario interino por 60 países, reflexiona sobre la situación del país tras un año convulso

juan guaido venezuela
Juan Guaidó, este sábado en su despacho de Caracas. LEO ÁLVAREZ

Hace un año, por estas fechas, Juan Guaidó (La Guaira, 36 años) era prácticamente un político desconocido incluso en Venezuela. Sabía, no obstante, que el 5 de enero sería elegido presidente de la Asamblea Nacional y aquello desencadenaría una ola de acontecimientos que pondrían durante meses en jaque al Gobierno de Nicolás Maduro. El dirigente de Voluntad Popular, el partido fundado por Leopoldo López, se proclamó el 23 de enero presidente interino de Venezuela y como tal ha sido reconocido por más de 60 países, entre ellos España. Pese a que no se ha cumplido nada del mantra que repitió hasta la saciedad —cese de la usurpación, Gobierno de transición, elecciones libres—Guaidó se muestra optimista durante la entrevista con EL PAÍS, más de una hora de charla en su despacho del edificio que ha convertido en una suerte de sede presidencial. Ha dedicado toda la mañana —y todo diciembre, explica— a reunirse con distintos sectores para tratar de ampliar sus apoyos. Cuando termina la conversación, se despide con una sonrisa y advierte: “Ya verá, va a ser otro año bien interesante, muy movido”.

Pregunta. ¿Me puede definir este 2019 en una palabra?

Respuesta. Lucha, insurgencia podríamos decir. Veníamos de un 2018 inexistente e insurgió un movimiento que pone en jaque en repetidas ocasiones a una dictadura.

P. Mucha gente siente que también ha sido un fracaso.

R. Frustración no es lo mismo que resignación.

P. Digo fracaso, no frustración.

R. Bueno, pero es que ¿cuál es la medida? ¿cuál es la variable? Si es que Maduro está en Miraflores, es una variable absurda para entrar a analizar 2019, cuando veníamos de unas expectativas de menos diez. Si esa es la variable, no solamente sería injusto para mí, sino para la sociedad venezolana, que ha resistido los embates, que mantuvo una movilización, una visibilización de la crisis, que tuvo una ratificación con el informe de la delegación de derechos humanos de Michelle Bachelet.

P. Usted siempre ha repetido que el camino era el cese de la usurpación, un Gobierno de transición y elecciones libres. Ese cese de la usurpación no se ha dado.

R. Pero todo el mundo dice que hay una usurpación en Venezuela. [Maduro] Ejerce su función como dictador, no como presidente electo. Hay terror, hay violaciones de derechos humanos, ecocidio a través del uso y abuso de los recursos del Estado. En 2018 no había expectativas, la palabra no era insurrección, era ilusión. Todo el mundo decía: “Ojalá…”.

P. Pero esa ilusión, ese ojalá, aún se mantiene.

R. No, es distinto. Ahora es cuándo o cómo. La diferencia pareciera sutil, pero es muy distinto. El cuándo implica qué estoy buscando y el cómo, que estoy buscando las herramientas para lograrlo.

P. ¿Qué puede hacer después de un año de muchas promesas y pocos resultados?

R. De nuevo, si medimos el resultado en que Maduro está en la silla de Miraflores ejerciendo como dictador, es injusto. La esperanza del cambio se mantiene. Hoy ya es mi quinto día de reuniones con sectores empresariales, magisteriales, enfermeras, estudiantes universitarios. Es decir, no solo vamos a articular el sector político, vamos a articular todo el país, hace un año no teníamos esa oportunidad. Maduro está en Miraflores y yo estoy libre a pesar de que soy una cantidad de cosas inmencionables. Si la variable es que Maduro sigue en Miraflores, ni discutamos, no hay ni siquiera debate.

P. ¿En qué se ha equivocado?

R. Probablemente subestimamos la capacidad de hacer daño de la dictadura. Creo que faltó el factor Fuerzas Armadas. No ha sido suficiente para lograr vencer el miedo, no solamente de la población sino de la coalición dominante, del círculo interno de la dictadura que se pudiera creer que por momentos están dispuestos a una salida negociada, como en el caso de la mediación de Noruega. Intentamos atraer una transición con factores de poder, en el caso de las Fuerzas Armadas, el 30 de abril, que más allá del hecho fue insuficiente para lograr generar la transición. Hoy vivimos una dictadura que escala niveles indescifrables. Todos los indicadores son de guerra. En Venezuela no hubo bombas, pero se escucha el llanto.

P. Este análisis tan duro lo han repetido en 2014, en 2017. ¿Pensó realmente que tenía menos poder del que realmente tiene?

R. ¿Hablando de Maduro?

P. Sí.

R. Pensamos que podrían haberlo abandonado más rápido. El quebrantamiento de la coalición dominante no ha sido tampoco menor: la fiscal Luisa Ortega, Rafael Ramírez, Hugo Carvajal, Cristopher Figuera, los militares de la Carlota… Seis mil hombres desertaron de las Fuerzas Armadas y lo que hicieron hace unos días fue formalizar que se fueron. El resquebrajamiento de la coalición dominante ha sido mucho más lento de lo que quisiéramos, el reto es ver cómo generamos la presión suficiente para la transición a la democracia en Venezuela. Hay que alinear todas las variables simultáneamente: la presión social, el forzar definiciones, extender los puentes con los que pudieran dar un paso y extender alternativas, incluso al dictador.

P. ¿Qué parte de lo hecho este año es consciente de que ya no le vale?

“Todos los indicadores son de guerra. No hubo bombas, pero se escucha el llanto”

R. Hay que analizar los mensajes hacia las Fuerzas Armadas, hay que mejorarlos, no es que no valgan, sino que hay que buscar alternativas. Hay un escenario donde Maduro decida inmolarse en el poder, a pesar de que su entorno quisiera dar un paso a la transición. Ese escenario es bien complejo porque nos colocaría ante una resistencia que nadie quiere. Los únicos que se están preparando para esto, por cierto, son ellos cuando le entreguen el fusil a la supuesta milicia.

P. La milicia está concebida para una respuesta militar. Usted ha repetido que todas las opciones están sobre la mesa. ¿Descarta la intervención militar, cree que tiene algún sentido?

R. Yo creo que no. Yo no veo una intervención militar formal. Yo creo que hay otra página distinta. Tenemos la posibilidad de elegir un nuevo CNE [Consejo Nacional Electoral], que abriera las puertas a unas elecciones realmente libres. Existió la iniciativa de proponer un Consejo de Estado para que se diera la transición… Poner en la mesa la opción de una intervención, que es el símil de una guerra, no creo que sea positivo, ni es factible. Lo que tenemos que buscar son herramientas para desplazar a la dictadura.

P. A nadie le ha sorprendido que el chavismo haya jugado al desgaste. Pero tampoco parece sorprender que la oposición se haya vuelto a resquebrajar. ¿Por qué han vuelto a caer en los mismos errores?

R. Creo que es dura la apreciación de que se resquebraja la unidad. Se mantiene la mayoría del Parlamento a pesar de que 31 diputados están fuera, uno preso y 30 en el exilio. La dictadura ha buscado sistemáticamente destruirnos, no solo moralmente, sino físicamente. Hay otro espectro de la oposición, no voy a hacer referencia de si son mayoritarios o minoritarios, que están ahora en una supuesta mesa de diálogo. Y luego está el espectro de María Corina Machado, importantísima, con una muy buena voz a nivel internacional, que opta más por una opción de fuerza. El reto va a ser cómo alineamos todos estos grupos.

P. Sí, da la impresión de que el desgaste de la oposición es mayor que el del chavismo. ¿Por qué sigue habiendo esa lucha de poder dentro de la oposición?

R. Es que debo diferir ahí, porque incluso numéricamente, a nivel de opinión pública, el chavismo está en su peor momento en los últimos 20 años y no así la oposición.

P. Se lo pregunto de otra manera, ¿qué le ha defraudado de la oposición?

R. Déjeme ver… Se lo voy a poner de otra manera. ¿Qué me gustaría más? Un mejor esquema comunicacional, una narrativa y una justificación histórica más clara de cara al futuro. Los necesitamos a todos, con los que tenemos hoy no fue suficiente. Incluso necesitamos un sector del chavismo. Quiero más unidad. La percepción de división puede generar daños.

P. Usted fue reconocido como presidente interino por más de 60 países. Ahora mismo, la situación en algunos países de América Latina que son aliados, como Colombia o Chile, es convulsa; Macri ya no está en el poder en Argentina. ¿Cómo siente el apoyo de la comunidad internacional?

R. Lo primero es que hay un gran resentimiento con la dictadura de Maduro por financiar grupos y células violentas en algunos países. La preocupación por Venezuela es mayor.

P. La preocupación puede ser mayor, pero la atención es indudablemente menor.

R. Creo que es un escenario mucho más adverso para él. Lo que sucedió en Bolivia, por ejemplo, no estaba en las cuentas de, probablemente, muchos; Uruguay, con Lacalle Pou; El Salvador, Guatemala, con la llegada del presidente Giammattei…

P. Pero está Argentina, que ha recibido a un ministro [Jorge Rodríguez] en su toma de posesión; México, que no lo ha reconocido como presidente; en la Asamblea de Naciones Unidas quien habló en nombre de Venezuela fue Delcy Rodríguez. Esta semana, el canciller Jorge Arreaza se ha reunido con un secretario de Estado español. ¿Qué le dice todo eso?

R. Vamos a lo práctico. Ellos necesitan de dinero y no van a recibirlo de ninguno de esos países que acaba de nombrar. Ellos necesitan esas fotos, pero el hecho es que no fue Maduro, fueron emisarios. Está solo y desesperado, está buscando alguna foto así sea con un ministro.

P. Eso mismo se le puede aplicar a usted. Si ellos tienen más visibilidad, ustedes menos.

R. Visto desde esa lógica, es cierto. Ahora, lo cierto es que este país está en dictadura, que todo mi círculo cercano está preso, en el exilio, torturado. Nosotros no tenemos la capacidad que tiene la dictadura de manejar los medios públicos, Telesur, invertir en propaganda… Nosotros hemos logrado que se hable de esto en el mundo.

P. ¿De qué les sirve tanto poder virtual?

R. Hay en elementos concretos. Hoy tengo la capacidad de movilización y articulación de los sectores de las fuerzas vivas, de la comunidad internacional, de buscar presión diplomática, de que no se permita que se trafique con oro venezolano para que financien el Estado. Es un elemento fáctico la posibilidad de construir a futuro una cooperación de muchos factores para atender la emergencia de manera inmediata, son factores que no teníamos hace un año y son elementos fácticos.

P. ¿Qué posibilidades hay de que a partir del 5 de enero no siga siendo presidente de la Asamblea Nacional?

R. Bueno, hay una posibilidad. Creo que es muy, muy escasa.

P. No ha habido cese de la usurpación. No ha habido Gobierno de transición. ¿Es hora de pensar en elecciones libres?

R. Lo estamos pensando desde el 5 de enero de este año.

P. Me refiero sin que se cumplan las otras dos variables.

R. Para que sean elecciones libres tiene que haber un árbitro independiente, poder elegir nuestros candidatos, no la dictadura a través de la inhabilitación o la persecución.

P. ¿Estudia la posibilidad de unas elecciones sin que se cumplan las otras dos variables?

R. Hay que tener unas elecciones libres. Sin un nuevo CNE no existe una elección libre. El gran dilema es: ¿es posible poder tener la reinstitucionalización y la garantía de una elección presidencial con Maduro en Miraflores? Eso es un debate en curso.

P. ¿Y usted qué opina?

R. Hoy creo que no. Eso puede cambiar a partir del 5 de enero, con un CNE electo por el Parlamento, un Parlamento en plenas funciones. Hoy con Maduro ahí no habría elecciones libres realmente.

P. Pero si cambiase del CNE…

R. En el terreno de las suposiciones y la especulación, si tenemos un nuevo CNE, todos los candidatos habilitados, los partidos legalizados, un Tribunal Supremo de Justicia imparcial, bueno, eso ya es una transición de por sí.

P. ¿Está abocada Venezuela a un pacto entre las élites políticas?

R. ¿En torno a una solución?

P. Sí.

R. Todos queremos una solución real que ponga fin al conflicto y regrese la normalidad del país, que genere dignidad, que sean los venezolanos quienes puedan expresarse y decir nuestro futuro. Necesitamos una solución sea como sea en Venezuela. Antes, queríamos cambio y lo demostramos en 2015. Hoy lo necesitamos, es un tema de subsistencia, un tema de supervivencia para el venezolano. Yo creo que el país estaría feliz de cualquier solución, sea como sea, con responsabilidad por supuesto.

P. ¿Por qué precipitaron la ofensiva del 30 de abril?

R. Más bien nos tardamos, fue el momento en que tuve la capacidad de mover las Fuerzas Armadas. Nosotros no estamos pidiendo que se rebelen las Fuerzas Armadas o que, digamos, se subleve; por el contrario, que se pongan de acuerdo para que busquemos una elección presidencial libre. En ese momento logramos el respaldo de un grupo importante. Algunos se echaron atrás.

P. ¿De qué sirvió?

R. Lo único que lamento es que no tengamos más hoy para volver a intentar una transición democrática que dé gobernabilidad.

P. Le insisto, más de siete meses después, ¿de qué cree que sirvió?

“Subestimamos la capacidad de hacer daño de la dictadura”

R. De que hablemos de esto hoy, que el mundo sepa que hay un descontento en las Fuerzas Armadas, de que no son monolíticas, de que el director de inteligencia del mismo Maduro está en contra de él. También de que no es suficiente, de que hay que buscar un mayor respaldo para poder producir la transición.

P. Hay quien cree que solo sirvió para lograr la liberación de Leopoldo López.

R. Bueno, eso es una reducción al absurdo.

P. ¿Cómo es su relación con Leopoldo López?

R. Muy buena, muy constructiva en muchos aspectos, en la consciencia de que hoy soy el presidente encargado de Venezuela, el presidente del Parlamento y él el coordinador nacional del partido que fundamos hace ya 10 años.

P. Él también es su padre político, quien le puso donde está. ¿Cuánto influye en usted?

R. Estamos en una situación inédita y quiero procurar gobernabilidad y estabilidad. Mal pudiera yo subyugarme a una persona, dos o tres. Consulto no solamente a Leopoldo, sino a muchos otros líderes de la oposición, a aliados importantes en el mundo.

P. ¿Fue un error cómo se gestionó el intento de ingreso de ayuda humanitaria el 23 de febrero?

R. Fue un error de comunicación, porque la intención era un gesto importante y todavía necesario. Se erró en comunicar esa percepción de que se perdió algo. No podría ser un error buscar ayuda para la gente.

P. ¿Y de gestión? Se terminó quemando un camión del lado opositor, no se ha vuelto a saber nada del dinero recaudado durante el concierto que organizó Richard Branson.

R. Se demostró la vocación totalitaria del régimen y que no están interesados en ayudar sino en controlar.

P. Con los meses trascendieron unas fotos suyas del momento en que cruzó la frontera, con paramilitares colombianos. ¿Cómo explica esas fotos?

R. Muy sencillo. Está cerrada la frontera colombovenezolana, está tomada no solamente por paramilitares, sino por guerrillas, ELN, fuerzas de la FARC. Muchos de los venezolanos tienen que pasar por trochas. Que quieran utilizar eso para vincularme con una cosa u otra, es un absoluto absurdo.

P. Usted cruza la frontera con Colombia, donde sabe que hay paramilitares, donde sabe que ocurre todo lo que dice y le ayuda un tipo que está armado. ¿No le pareció extraño?

R. Lo extraño es que tuve que salir por ahí, yo tuve que haber salido por el aeropuerto, pero estoy perseguido.

P. Usted se apoyó en esa gente para poder cruzar.

R. Evidentemente, no.

P. ¿No le ayudaron?

P. No.

P. Cuesta creer que sabiendo cómo está la trocha, se encuentra con un tipo armado, se hace una foto con él y diga que no colaboró, que no le ayudó a pasar. ¿Se equivocó?

R. Es que a ver, de nuevo, si yo le dijera hoy: “Vamos a cruzar a Colombia. Vámonos a San Antonio y cruzamos el puente Simón Bolívar” y a ti te está persiguiendo el Ejército, los colectivos, la Guardia nacional y todo el aparato represivo del Estado, mira, cualquier poblador en San Antonio, cualquiera, en Ureña, en San Cristóbal, te dice: “No, tranquilo, vente, pasamos por ahí”.

P. ¿Qué pensó cuando se destaparon los recientes casos de corrupción de diputados de la oposición?

R. Mucha tristeza, hemos luchado durante años contra cualquier forma de corrupción. Lo interesante es, y lo celebro, el rechazo inmediato de la sociedad y también en general de la oposición.

P. ¿Qué expectativas tiene de Josep Borrell como jefe de la diplomacia de la Unión Europea?

R. Muchísimas. En general, de Europa esperamos firmeza con respecto a la crisis de Venezuela. También de España, que tradicionalmente ha liderado todo lo que tiene que ver Europa respecto a Iberoamérica.

P. En una entrevista a este diario, Borrell dijo que las sanciones de Estados Unidos están golpeando a la gente de Venezuela.

R. Al final del día, cuando nosotros hablamos de más sanciones nos referimos a herramientas específicas de presión. Maduro no va a tener una epifanía mañana y se va a dar cuenta: “Mira, destruimos Venezuela. Vamos a abrir la compuerta al cambio y a la solución”. ¿Qué espero específicamente? Bueno, que logremos las presiones necesarias para aproximar una solución al conflicto que vive Venezuela. Llamémosle como le queramos llamar. En este caso, pareciera que una de las presiones que pudieron funcionar son las sanciones. Si encontramos otras, bienvenidas sean.

P. ¿No ha pecado de ser un esprínter dentro de un maratón?

R. Yo no hago maratón, pero troto eventualmente. Los maratonistas, una vez pasado el kilómetro 30 llaman a esa fase la muralla o la pared, donde te empiezas a cuestionar: “¿Para qué corrí?” Yo creo que estamos en esa fase en Venezuela.

P. ¿En qué kilómetro?

R. En la última fase. Yo creo que ya hemos corrido mucho.

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