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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Sin taladros no puede haber producción por Aurelio F. Concheso – Costa del Sol FM – 22 de Septiembre 2018

downloadTodas las cadenas televisivas del mundo con empresas petroleras de maletín, u otras hablando de participación de petroleras chinas, pero con cantidades insignificantes de inversion, no pueden esconder el hecho de que el número de taladros operando en Venezuela ha descendido a niveles propios de un país sin reservas petroleras.

El numero de taladros en operación o “rig count” como lo denominan en ingles los analistas, es un termómetro de la vitalidad de una industria petrolera. Podría sonar a perogrullada, pero si no se perfora, no hay como extraer petróleo. Claro que, en una provincia petrolera como Venezuela con 100 años de historia, ya hay decenas de miles de pozos existentes, y el re acondicionamiento de los mismo puede ayudar a levantar la producción. Pero sin la perforación de nuevos pozos no hay como revertir la declinación natural del rendimiento de los yacimientos y a su vez producir suficiente petróleo adicional como para que hay un aumento de los raquíticos ¡,2 millones por día que hoy se extraen.

En estos momentos, el numero de taladros en operación no llega a 25, y conociendo las condiciones que imperan en los campos, mas el abandono de sus puestos por personal calificado, la eficiencia de perforación de estos deja mucho que desear. En comparación, una provincia petrolera con características similares a las de Venezuela y el mismo tiempo de explotación, la cuenca Permian de Texas, en estos momentos tiene 477 taladros operando, produce 3.28 millones de barriles de petróleo, 1,7 de condensados, y 15 billones de pies cúbicos de gas. Las proyecciones son que para el año 2023 el Permian estará produciendo más de 5 millones de barriles, cifra que PDVSA viene anunciando como su meta quinquenal hace más de 20 años, solo para ir en la dirección contraria camino del millón de barriles.

Pero los reservas del Permian palidecen ante las nuestras. Se componen de 28,900 millones de barriles de petróleo y 75 billones de pies cúbicos de gas. A modo de comparación, solamente en campos convencionales fuera de la Faja, Venezuela tiene 44,000 millones de barriles en crudos livianos, medianos y pesados, 55% mas que la cuenca Permian. ¿Por qué esa cuenca es vigorosa, y la nuestra se encuentra en estado menguado? La razón es muy sencilla: falta de inversión y de aplicación de las tecnologías de geociencias y perforación que en los últimos 15 años han posibilitado el renacer de la cuenca Permian. Alla la empresa que va a explotar un campo acude a los mercados financieros privados, tiene donde escoger entre subcontratistas proveedores de taladores y estudios geofísicos y, lo más importante sabe que su esfuerzo y su capital están protegidos por el Imperio de la Ley, y las ventas de producto las puede hacer a precios fijados en mercados transparentes como el NYMEX. De paso sabe cuánto van a ser sus costos de regalías e impuestos sin que cambien arbitrariamente.

Piense usted amigo lector: si usted fuera dueño de unos taladros que valen decenas de millones de dólares, ¿los traería a Venezuela contratados a una empresa de maletín que nunca ha operado un campo petrolero? O, peor ¿los pondría al servicio de PDVSA, una empresa que se encuentra en cesación de pagos de casi todas sus deudas y demandada por incumplimiento de contratos?

Lo cierto es que el país tendría que triplicar o cuadruplicar el número de taladros para ver una estabilización y posterior repunte de la producción petrolera, y solo si nos acercamos al entorno de garantias que existe en el Permian es que tendremos posibilidad de competir con esa cuenca por el servicio de los equipos que hacen falta. Mientras tanto, los anuncios altisonantes serán pura retórica sin resultados prácticos y continuaremos siendo el país de mayores reservas petroleras, pero con la peor gobernabilidad del Mundo.

 

Vuelta a la patria por Ramon Peña – La Patilla – 23 de Septiembre 2018

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Es parte del estilo oficialista reaccionar con chistes o burlas de ordinaria factura ante episodios de la tragedia que viven los venezolanos. Lo hace el Golem gobernante bailando salsa sobre una tarima mientras jóvenes manifestantes son baleados en las calles, o mofándose de la “dieta” forzada de los ciudadanos bautizada con su nombre de pila. Lo hacen con el mismo deleite sus conmilitones en los hegemonizados medios del Estado. No se ha salvado del sarcasmo la emigración masiva de miles de ciudadanos de todas las capas sociales. Un éxodo conmovedor, que la organización mundial para los refugiados, ACNUR, ha calificado  “en la misma escala de la emigración de Siria” y que ha generado una calamidad social en paises de la región.

En esta ocasión se pone en escena una “misión” para repatriar a venezolanos que, supuestamente, partieron seducidos por perversos engaños. Como solución definitiva del asunto, el primer mandatario está solicitando a la ONU $500 millones para comprar aviones y traerlos de vuelta.

El nuevo sainete se ha bautizado con el idilico título de “Vuelta a la Patria”, parodiando el conocido poema de Juan Antonio Pérez Bonalde. Ocurrencia que resume ignorancia y guasonería, porque el bardo caraqueño y su familia también conocieron las durezas del exilio. Primero, huyendo de la fratricida Guerra Federal y, en una segunda oportunidad, cuando el escritor emigró para no claudicar sus convicciones ante el despotismo de Antonio Guzmán Blanco.

Ciertamente, muchos venezolanos emigrados desean eventualmente volver. Nos lo han manifestado aquellos a quienes hemos preguntado. Pero todos exigen una condición: que salgan quienes provocaron la desgracia que los aventó al exterior.  De modo que la ONU podría complacer la petición del régimen, dándole a éste tranquilidad y a los emigrados las condiciones para retornar, pero a un costo bastante inferior a la suma solicitada: fletando un solo avión que salga de Maiquetía sin pasaje de retorno.

Orden de pago a Pablo Iglesias – OK Diario – Septiembre 2018

El nieto del chichero es una excepción por Iñaki Anasagasti – Deia – 23 de Septiembre 2018

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La fotografía tiene aire tropical. Es lógico. Está sacada en el puerto de la entonces Ciudad Trujillo (Santo Domingo), capital de la República Dominicana en diciembre de 1939. Son dieciséis vascos que jamás hubieran pensado que su destino pasaría por América. De los dieciséis, el señor de la txapela, de más edad, era D. Luis Aranguren, un republicano de Bilbao. También podemos ver al Dr. Díaz de Rekarte de ANV, los demás son jelkides, gudaris, del PNV. En la parte derecha abajo, el primero  con el sombrero en la mano, es mi aita, Comisario del Batallón Larrazabal y a su lado Juan Goikoetxea, gudari del Padura, protagonista de lo que voy a contar. Su cuñado Pedro Agirrezabal está asimismo en la fotografía  así  como Zarobe, Juan Martin Alegría, los hermanos Urkidi, y José Mari Barrenetxea. Llegaban a Venezuela con lo puesto, juventud y la idea  clara que terminada la guerra mundial, ya iniciada, volverían pronto a casa. ¿Qué pintaban ellos en el trópico?. Desgraciadamente la mayoría están enterrados en aquella Tierra de Gracia.

Tuvieron que rehacer sus vidas en aquel país tan generoso y en el caso de Juan Goikoetxea, como en otros, triunfaron económica y socialmente. Goikoetxea se fijó cómo en las calles de Caracas, gentes del pueblo voceando  vendían en la calle una bebida blanca a la que llamaban chicha. Un perol de aluminio lleno de aquel aparente brebaje con hielos  flotando  transportados  en un carromato rústico era una de las bebidas del venezolano en la calle  para saciar la sed y alimentarse ya que este producto estaba hecho a base de arroz, leche, a la que se le agrega leche condensada y canela al gusto, quedando una bebida espesa que se bebía fría, con hielo y es muy sabrosa. Yo siempre que podía la tomaba. La vendían los chicheros.

Viendo aquello, Juan Goikoetxea, seguramente la probó, le gustó, la pasteurizó, la  envasó y la vendió comercialmente logrando un gran éxito con su Chicha A-1, cuyos anuncios publicábamos en la revista Euzko Gaztedi del Centro Vasco de Caracas ya que aquel antiguo gudari ayudaba a todas las iniciativas vascas y al Gobierno Vasco en el exilio, como por ejemplo cuando nos quitaron la Delegación de París en la Av. Marceau  y en una semana, tras el llamamiento del Lehendakari Aguirre, hubo que comprar otra en la rue Singer.

Todo ésto para decir que hace dos meses fue noticia el que un joven venezolano, su nieto, había sido el único que se había enriquecido en España. Se trataba de Andoni Goikoetxea, un joven  médico de treinta años que ante la caótica situación de Venezuela cogió el portante y se asentó en Madrid en 2012  donde ejerció la medicina pero su gusanillo empresarial le hizo comprar un local para dar un servicio de venta de hamburguesas y tequeños de forma distinta y ha sido tal el éxito de su iniciativa que hoy factura sesenta millones de euros al año, tiene 50 Goiko Grill abiertas en el estado español, una acaba de inaugurar en Bilbao y pronto en Donosti, los camareros y camareras son venezolanos a los que así ayuda y se va a expandir por toda Europa hasta el punto que un Fondo de Inversión le ha comprado el 80% de la empresa siguiendo él dirigiéndola  y ampliando el negocio. Y no para.

Pero  Andoni  es la excepción y  no la expresión de los miles y hasta millones de venezolanos que huyen del hambre, la inseguridad, las colas, la falta de alimentos, el impago de las pensiones (los pensionistas de Bilbao podrían solidarizarse con sus compatriotas en situación límite que no cobran nada tras una vida de cotización), la libertad de expresión racionada, el encarcelamiento de quien disiente, la inmensa corrupción, un ejército que ha convertido el país en un cuartel, el asentamiento del narcotráfico, la dirección cubana, la hipermillonaria inflación, y sobre todo del venezolano de a pie que ha de soportar una dictadura bolivariana monitoreada desde La Habana y tras haber recibido en tiempos de Chávez los “sabios” consejos de varios dirigentes de Podemos que lloraron a lágrima viva cuando murió aquel militar golpista contra un régimen democrático presidido por Carlos Andrés Pérez.

No es casualidad que los venezolanos no se van a Cuba ni a Corea sino a Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Panamá, Miami, España y Euzkadi. Ya saben cómo es el paraíso socialista de las propuestas de Podemos y en Euzkadi hay ya más venezolanos que exiliados fueron a Venezuela en 1939. Y cada semana vienen en inmenso  y sobrecogedor goteo  huyendo de aquel marasmo hasta el punto que el Lehendakari Urkullu, el 8 de Septiembre, primer Día de la Diáspora, tuvo el generoso impulso de recordarles y comprometerse con ellos de esta manera: ”Envío un afectuoso saludo a la colectividad vasca de Venezuela y a los venezolanos ante la preocupante situación en que se encuentran. Mantenemos una comunicación fluida y, desde nuestras posibilidades, intentaremos seguir ayudándoles. No os vamos a abandonar, como tampoco vosotras y vosotros abandonasteis a quienes llegaron a Venezuela desde Euzkadi”.

El Alderdi Eguna nació en 1977 en Aralar trayendo importada la idea de lo que hacían Acción Democrática y Copei  dos partidos venezolanos en el Parque Los Caobos de Caracas en su fiesta anual. Y aquello tocó la fibra de tal manera  que sigue celebrándose cada año, éste  con la novedad que la ONG Tierra de Gracia, va a tener txozna y el resultado de la venta de sus arepas y tequeños lo empleará en medicamentos para los vascos que sufren la situación de ausencia de medicinas porque Maduro se niega a declarar a Venezuela en situación de crisis humanitaria. El “no os vamos a abandonar” del Lehendakari también va a estar presente el domingo 30 en Foronda.

Nicolás Maduro a La Haya por Héctor E. Schamis – El País – 23 de Septiembre 2018

La Corte Penal Internacional debe actuar

Maduro en una conferencia de prensa, el martes.
Maduro en una conferencia de prensa, el martes. AP
La semana que se inicia tendrá como evento descollante la Asamblea General de Naciones Unidas, UNGA. Todas las tragedias del mundo en una semana y días, para el hemisferio occidental hay una que se destaca sobre cualquier otra: Venezuela. Allí en Nueva York, cinco países latinoamericanos denunciarán al gobierno de Maduro ante la Corte Penal Internacional por la comisión de crímenes de lesa humanidad.

Referirán el caso a la Fiscalía de la Corte, en la terminología técnica. Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, y tal vez alguno más, le solicitarán a la Fiscal que inicie una investigación plena de los responsables de asesinatos y ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, tormentos, violaciones y torturas de carácter sexual, encarcelamientos por razones políticas y el uso de la desaparición forzada como táctica represiva.

Jamás ocurrió denuncia semejante, por ello debe destacarse la valentía de estos cinco presidentes. Debe elogiarse el liderazgo de Iván Duque, sin él ni siquiera habría existido suficiente capacidad de acción colectiva para esta iniciativa. Nada de esto habría sido posible con Santos en la presidencia, quien tenía a Maduro como garante de su proceso de paz con las FARC, nada menos.

Lo de Duque no sorprende. Siendo senador ya había denunciado a Maduro ante la Corte junto a senadores colombianos y chilenos. La denuncia es elemental política de seguridad nacional. Un millón de venezolanos carenciados en alimentación y atención medica han migrado a Colombia, cuya generosa política de brazos abiertos no obstante significa una pesada carga fiscal y de salud pública.

Al mismo tiempo, Venezuela se ha convertido en refugio del ELN y otros grupos delictivos, el narcotráfico entre ellos. Todo lo cual continuará mientras Maduro siga en el poder. El éxodo forzado y la protección de dichas organizaciones criminales también es una estrategia de agresión de la dictadura venezolana hacia Colombia.

La denuncia se hará en base a dos documentos que se enviarán adjuntos: el informe del panel de juristas al Secretario Almagro del 31 de mayo pasado, el cual examina la evidencia presentada en la OEA durante audiencias celebradas en 2017, y el informe del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas del 22 de junio último. Ambos reportes coinciden que existe más que razonable evidencia de la comisión de dichos crímenes y que el Estado no tiene la capacidad ni la voluntad de enjuiciar a los responsables. Por ello exhortan a la Corte Penal Internacional a involucrarse en la materia.

Es decir, a iniciar una investigación criminal acorde. El caso ya está bajo “examen preliminar” lo cual puede no significar demasiado; hay casos que permanecen en dicha condición durante años, sino décadas. Es el lugar perfecto, burocráticamente hablando, para quien no desea realmente investigar el caso.

Esa es la impresión que dio la Fiscal Bensouda en el propio texto de aquel examen preliminar. Allí recurrió a la falacia de equiparar las violaciones cometidas por funcionarios del régimen—quienes actúan en nombre de, y con recursos del, Estado—con acciones de individuos que podrían haber cometido algún crimen contra funcionarios policiales. Con dicha lógica, la Fiscal Bensouda habría suscripto de la tesis de la guerra sucia y los dos demonios, de haber tenido que intervenir en el cono sur en los años setenta. Con ella a cargo, el Plan Cóndor no habría sido investigado jamás.

Inesperadamente, además de lidiar con sus propias contradicciones, la Fiscalía de la Corte tiene que lidiar con John Bolton, el Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, quien ha amenazado a la Corte Penal Internacional con sanciones. No ha detallado qué tipo de sanciones exactamente, pero la Corte tiene ahora un aliciente para aliviar la presión de Washington. Tal vez allí resida la mala fortuna de Maduro.

Es una nueva época. América Latina muestra coraje. Nadie es perfecto en la región en términos de derechos humanos, pero nadie está dispuesto a convivir con el crimen como política de Estado. La dictadura venezolana ya no se sostiene, y la conversación va en dirección de acabar con ella como sea. La palabra “genocidio”, y la obligación de prevenirlo, ya está sobre la mesa. Habrá que conversar y decidir si se trata únicamente de un problema cuantitativo.

Pues, ¿cuántos muertos hacen un genocidio? Hay genocidios con bombas y con cámaras de gas en la historia, lo hemos leído. Pero también han existido genocidios sin plomo, causados por hambre como el Holodomor de Stalin. Maduro pertenece a esta categoría. Es hora, la Corte Penal Internacional debe actuar.

Solidaridad con Venezuela – Asociación Tierra de Gracia – 30 de Septiembre 2018

Organizado por la Asociación Tierra de Gracia y con la colaboración de un grupo de vasco-venezolanos se ha programado una Jornada de Solidaridad con Venezuela el próximo día domingo 30 de Septiembre de 2018, a realizarse en la ocasión del “Alderdi Eguna ” , festividad que celebra todos los años el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

El lugar del evento será en las campas de Foronda en Vitoria (Alava) a partir de las 10 AM donde podrán degustar ricos platillos criollos. Los fondos recaudados serán donados en medicinas a traves de los Centros Vascos de Venezuela.

Asiste y colabora !!

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El Yo acuso de los caminantes por Tulio Hernández – El Nacional – 23 de Septiembre 2018

Tulio Hernández

El primer gran símbolo del éxodo venezolano generado por la catástrofe del socialismo del siglo XXI fue la monumental obra de Cruz-Diez que domina el piso de  partidas en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Era tiempos cuando el grueso de los emigrantes partía en avión y los destinos frecuentes eran Estados Unidos y Europa.

Luego vino el Puente Internacional Simón Bolívar, el que une el Norte de Santander con el Táchira. La imagen aérea del viejo puente atiborrado de punta a punta por venezolanos desesperados intentando atravesar la línea fronteriza se convirtió en símbolo más doloroso aún de la migración. Para ese momento el grueso de los venezolanos partía en autobuses para dirigirse a otras ciudades colombianas o al sur, camino de Ecuador, Chile o Perú.

Pero la imagen del puente también caducó. El nuevo símbolo de la estampida, cada vez más tormentosa, causada por el chavismo, lo constituyen “los caminantes”. Los grupos de venezolanos que transitan a pie por las carreteras colombianas buscando, en muchos casos al azar, cobijo, empleo, alimento y seguridad. Y es que ahora, los de la última oleada, ya no tienen dinero suficiente para partir en avión. Ni en autobús.

II

Una visita que hice a la frontera para participar en la Feria del Libro de Cúcuta terminó colocándome frente a frente con el fenómeno. En asunto de una semana visité el Puente Internacional, pase varios días en Pamplona, la pequeña ciudad de montaña donde pernoctan los nuevos parias, y terminé en Bucaramanga, el destino primero donde los ahuyentados por el apocalipsis toman decisiones sobre su destino final.

Así volví a comprobar que nada como mirar con ojo propio un fenómeno social para comprenderlo en su plenitud. Ni los reportajes televisivos, ni las crónicas de avezados periodistas, logran dar cuenta plena del sufrimiento y el desespero que hace que miles de personas en uso pleno de sus facultades decidan emprender una travesía a pie, que puede tomar entre cinco y siete días, en muchos casos con niños a cuestas, por las carreteras de los Andes colombianos, pasando por alturas superiores a los 3.000 metros y parajes donde las temperaturas pueden bajar hasta los 5 grados bajo cero.

Mientras caminan, de día, los grupos de inmigrantes no transmiten lo titánico de su epopeya. Como buenos venezolanos saludan contentos, hacen señales de victoria, de modo tal que alguien desinformado puede pensar que es gente alegre que anda de excursión. Pero cuando llega la noche, y aún no se vislumbra una ciudad cercana, el frío arrecia, la niebla cae y la oscuridad también, el recuerdo de quienes han muerto por hipotermia genera entre los caminantes miedo, angustia y desazón.

No hay en todo el camino refugios profesionales organizados por institución alguna. Los pocos que vimos en esa semana de idas y vueltas, acompañando a un equipo de jóvenes periodistas de ambos países que por su cuenta y riesgo han venido a registrar el fenómeno, son viviendas precarias de vecinos locales que han asumido, también por su cuenta y riesgo, la tarea de darles cobijo, calor y en lo posible comida a quienes cruzan estas montañas en busca de la esperanza.

La noche del pasado domingo 16 visitamos uno de estos refugios improvisados. De un lado de la carretera, un viejo gallinero acondicionado lo mejor que se puede le da cobijo a mujeres y niños. Al cruzar la calle, en una casa igual modesta dormirán los hombres. Las voluntarias llegan con ropa, frazadas, zapatos. Algunos caminantes tienen los pies levantados al aire con la esperanza de que el frío suture rosetones y ampollas en las plantas. Todos están agradecidos con el apoyo de los colombianos. Dicen que prefieren caminar en Colombia, con el estómago lleno, que estar en sus casas en Venezuela, muriendo de hambre. La escena arruga el corazón. Moviliza las lágrimas. Pero también hincha el pecho de orgullo. Ninguno de los caminantes se rinde. Todos mandan bendiciones a la madre de Maduro.

La madrugada siguiente, mientras acompaño a los voluntarios a despedir a los tres grupos que acamparon en la noche, me siento parte de uno de aquellos documentales en blanco y negro que mostraban las filas largas y silenciosas de republicanos, desdibujados por la niebla, saliendo de España a través de Los Pirineos con sus bártulos a cuestas.

Solo que este filme que ahora veo es a color y quienes huyen del chavismo del siglo XXI son un poco más ruidosos y parecen menos tristes que quienes huían de la guerra que allá ganó el franquismo del siglo XX.

Colombia pedirá a la ONU un fondo humanitario para afrontar la crisis de Venezuela por Francesco Manetto – El País – 23 de Septiembre 2018

Duque se estrena en la Asamblea General con la emergencia migratoria y la lucha antidroga como urgencias

El presidente colombiano, Iván Duque, esta semana durante una conferencia de prensa.
El presidente colombiano, Iván Duque, esta semana durante una conferencia de prensa. JOHN VIZCAINOAFP

La emergencia migratoria de Venezuela y la lucha contra las drogas. El presidente de Colombia, Iván Duque, se estrenará el próximo miércoles en la Asamblea General de Naciones Unidas con una intervención centrada en estas urgencias. Para ambas, que junto al desarrollo del proceso de paz con las FARC marcarán su mandato, propone un enfoque internacional. Duque, que asumió el cargo hace mes y medio, solicitará a la ONU la creación de un fondo multilateral de asistencia humanitaria para afrontar el multitudinario éxodo de venezolanos.

El presidente expondrá, además, su estrategia de lucha contra el narcotráfico, que pasa por una aproximación mundial a este problema. Colombia alcanzó en 2017 un nuevo récord de cultivos de hojas de coca, pasando de 146.000 a 171.000 hectáreas sembradas, y sigue siendo el primer productor y exportador. También la producción potencial de cocaína superó las cantidades de los años anteriores: casi 1.400 toneladas. Precisamente antes de la apertura del período de sesiones en la ONU, Duque participará en un foro sobre drogas convocado por Donald Trump, con quien además se reunirá por separado.

Durante su participación en la Asamblea General en Nueva York abordará también la implementación de los acuerdos de paz con las FARC, logrados por Santos en noviembre de 2016.  “Me referiré a esta voluntad del Gobierno nuestro y a nuestro firme deseo de tener una paz que sea producto de la legalidad, que sea una paz creíble, que sea una paz que se sientan los territorios del país, y que también vaya consigo de ejercer la autoridad para evitar que las economías ilegales sigan sembrando daño en Colombia”, afirmó Duque. El mandatario quiere modificar algunos aspectos de lo pactado, sobre todo en relación con las actividades políticas de los exguerrilleros y la llamada jurisdicción especial para la paz, el tribunal encargado de juzgar los crímenes de más de medio siglo de guerra.

Maduro pide perdón a los venezolanos: “Les había traído sobras de carne de Salt Bae, pero me las comí” – El Chigüire Bipolar – 18 de Septiembre 2018

El día de hoy en cadena nacional, el encargado de manchar los documentos oficiales con salsa tártara, Nicolás Maduro, ofreció disculpas al pueblo venezolano porque, según sus propias palabras, nos había traído abundantes sobras de su cena en el famoso restaurante de Nusr-et “Saltbae”, pero no nos las ofreció porque le dio mucha hambre y se las comió. A los 10 minutos de haber despegado de Estambul.

Maduro, quien literalmente engulló un exquisito corte T-Bone aderezado con arequipe y sal de ajo, pidió excusas al pueblo venezolano por no habernos dejado “ni un pellejito”: “Esto estaba demasiado bueno para que los camaradas y camarados probaran esa delicia, como es un buen corte de carne Tomajon (sic) ¿verdad, Cilia? Pero me dio mucha hambre, siempre que fumo esos cigarrotes marrones me da hambre, cargaba tremendo moncho, ¿así es que le dicen los pavos, no? El chinito chef este que me sirvió y echaba la sal andaba muy contento pasando carne pa’ allá y carne pa’ acá, Maduro prueba esto, Maduro prueba aquello, me dí un atracón de carne que tuve que pedirle a Jaua que me desabrochara los pantalones y los bóxers. Les pido perdón porque traje todo lo que me sobró con intención de ofrecerles, pero me lo comí, todo estaba muy sabroso y lleno de mayonesa. Y fue por protegerlos, porque capaz les hubiera caído pesado”, finalizó Maduro mientras se limpiaba la boca con una Constitución.

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