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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Gritos de “maldito asesino” a Jorge Rodríguez mientras paseaba por México – El País – 21 de Agosto 2017

Uno de los hombres más cercanos a Maduro fue reconocido en la colonia Condesa por un venezolano que lo llamó asesino y criticó que viajara con “dólares bañados en sangre”

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El alcalde venezolano Jorge Rodríguez, hombre fuerte en el gobierno de Nicolás Maduro y hermano de la presidenta de la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, recibió una larga lista de insultos en la elegante colonia de La Condesa, en el centro de la Ciudad de México, cuando un venezolano lo reconoció y siguió por la calle llamándole “asesino”.

Rodríguez estaba acompañado de su madre y sus hijos. Uno de ellos, quien actualmente estudia medicina en la capital mexicana, intentó incluso agredir al joven que los increpaba en la calle Pachuca, pero su padre lo impidió.

El incidente ha hecho recordar las palabras pronunciadas recientemente sobre México por Rodríguez, experto en ganar elecciones para el chavismo, en vísperas de las elecciones a la asamblea nacional constituyente del 30 de julio.

“País más violento y desprestigiado que México no existe. Yo quisiera que el señor Peña Nieto convocara a una constituyente a ver cuántos votos saca”, expresó en rueda de prensa ante las continuas criticas que recibe su gobierno del ejecutivo mexicano.

 

Hospitales sin medicinas en Venezuela por Maolis Castro/Felipe Sánchez – El País – 20 de Agosto 2017

La escasez de fármacos obliga a las ONG a movilizarse para salvar a miles de ciudadanos sin tratamiento

La cura de Ángel Gutiérrez, un niño de cinco años con cáncer, está en el centro de un laberinto político. “Lo que más me angustia es que su tratamiento médico se interrumpa por la crisis que hay en Venezuela”, dice frente al hospital su madre, Marilyn Ochoa, en referencia a la deriva económica e institucional del país sudamericano. “Hasta mi esposo se fue a Colombia para intentar establecerse y poder llevar al niño. Por ahora debemos resistir aquí”. Mientras se remodela la fachada del lugar, el hospital José Manuel de los Ríos —el principal centro de atención para niños de Caracas—, los doctores explican a los padres de los pacientes que no tienen insumos para atender emergencias. “No necesitamos paredes pintadas, sino un quirófano que funcione y medicamentos para los niños”, critica Marilyn.

Según estimaciones de Bank of America Merrill Lynch, Venezuela fue el principal importador de medicinas de América Latina en 2013 con compras por 3.700 millones de dólares (3.150 millones de euros). La caída desde entonces ha sido estrepitosa. El desplome del precio del petróleo a partir de 2014 ha dejado al Gobierno sin divisas para importar productos de primera necesidad ni para distribuir entre la ya de por sí escasa industria farmacéutica venezolana, ahora sin acceso a insumos para producir. De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, entre 2013 y 2015, la disminución de la importación de medicinas fue del 39,1% en el país. La Federación Venezolana Farmacéutica cifraba la escasez de medicamentos el año pasado en el 80%.

El Gobierno impide la entrada de ayuda humanitaria porque, según coinciden críticos del régimen, eso implicaría reconocer la existencia de la crisis. Mucha gente apela a las donaciones internacionales, para lo cual se han movilizado numerosas ONG, al intercambio o la compra de medicinas en el mercado negro como alternativas. Ángel debe trasladarse mensualmente desde la ciudad de San Cristóbal, en el Estado de Táchira (Andes), hasta Caracas para ser atendido en el centro médico. Se trata de un viaje de entre 12 y 24 horas por carretera. “Si no lo hacemos, lo condenaríamos a muerte. En San Cristóbal solo hay un oncólogo pediátrico. No hay insumos médicos, tampoco equipos”, explica la madre.

Su hijo necesita una Gammagrafía con MIBG para evaluar el avance de su enfermedad, un neuroblastoma de alto riesgo —un tumor maligno formado por células nerviosas—. Pero no existen las sustancias indispensables para realizarlo en el hospital. “No se está haciendo en Venezuela por falta de reactivos. Nuestra opción sería hacerlo en Colombia, donde es muy costoso para nuestra familia”, se lamenta Marilyn.

Cerco sanitario

La ONG Una Medicina para Venezuela es una de las que recolecta medicamentos para ayudar a enfermos como Ángel, atrapados en el cerco sanitario. La organización envía las medicinas por medio de compañías locales que deben sortear una sarta de obstáculos en cuyo extremo se encuentra el Seniat, la autoridad aduanera venezolana, dirigida por el hermano de Diosdado Cabello, el número dos del chavismo y hombre fuerte del régimen que desde la elección de la Asamblea Constituyente el 30 de julio ha visto acrecentarse aún más su poder.

Caracas prohíbe el transporte privado de medicinas y alimentos, a lo que se suma la corrupción campante en las aduanas, según explican en una entrevista los venezolanos Vanessa Pineda, presidenta de la ONG, y el cantante Carlos Baute, miembro de la organización. Una vez superadas las numerosas barreras, la red de ayuda debe cuidarse de llamar la atención con grandes almacenamientos so pena de ser acusados de acaparar las medicinas o de contrabando.

La ONG venezolana Codevida se encarga de la distribución sobre el terreno por medio de una droguería telefónica. “La farmacia pasó de recibir 300 llamadas al mes en 2016 a 5.000 este año”, afirman Pineda y Baute. Codevida reúne información sobre las medicinas más demandadas, entre las que se encuentran las necesarias para operaciones de trasplante de órganos, analgésicos para terminales, medicamentos para la esclerosis múltiple, la hepatitis…

“Lo único que no podemos mandar es insulina, porque necesita un control de cadena de frío”, explica Pineda. En el proceso participa una base de 30 voluntarios fijos que gestionan las donaciones, la mayoría de las cuales se tramitan por la página de Facebook o con aportaciones de laboratorios y farmacias.

El médico Carlos Ponte Negretti y otros expertos de la Sociedad Venezolana de Cardiología han coordinado una encuesta sobre la situación de los 43 principales centros de salud del país sudamericano enfocada en la dotación para tratar enfermedades cardiovasculares. Un 75% de los hospitales no tenía ni aspirinas, un fármaco indispensable para el tratamiento de enfermedades del corazón. “Se están atendiendo a pacientes con infartos como se hacía hace 40 años, época en que la incidencia de muertes por este motivo alcanzaba un 15%. Nuestra terapia se ha convertido en contemplativa”, asegura Ponte Negretti.

El Gobierno no divulga cifras de mortalidad desde 2013. Eso dificulta conocer las dimensiones reales de la crisis. Francisco Valencia, presidente de Codevida, está convencido de que las muertes han aumentado por la escasez de medicinas o los fallos en los hospitales. “Ya casi no quedan medicamentos de alto costo. Las personas con cáncer, hemofilia y diabetes no hallan tratamiento. El Gobierno condena a una muerte silenciosa a los pacientes con enfermedades crónicas”.

SIN DORMIR POR MIEDO A UNA RECAÍDA
Beatriz Penín, una traductora de 41 años, encontró la salida a miles de kilómetros de Venezuela. Tras superar un agresivo cáncer de ovarios hace cinco años, “cuando ya empezaban a escasear las medicinas y los servicios médicos”, según cuenta en una llamada telefónica, Beatriz se tropezó con una creciente dificultad para que le practicaran los exámenes de seguimiento de la enfermedad, cuya reaparición es más probable en los primeros años de la recuperación. “Conseguí el contraste (la sustancia para hacer una tomografía) después de un mes de estar buscándola, un mes en el que prácticamente no pude dormir”, recuerda. “Si el examen valía 25.000 bolívares en 2014, en un centro público, a mí me costó unos 77.000 en uno privado el año siguiente (cerca de 10 veces el salario mínimo de la época)”. El temor a una recaída que no pudiera ser diagnosticada la llevó a marcharse a España, el país de su padre, ya fallecido.

Los vínculos entre Maduro y Odebrecht que aceleraron la huida de la fiscal rebelde de Venezuela por Jacobo García/Sally Palomino – El País – 20 de Agosto 2017

Horas antes de escapar en lancha por Aruba y llegar a Colombia denunció la corrupción entre el círculo de Maduro y la constructora brasileña
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Los últimos meses de su vida han sido de película y de película fue también la huida de Venezuela de la fiscal rebelde Luisa Ortega, declarada enemigo público número uno del régimen de Nicolás Maduro.

La mañana del viernes, a la misma hora que en la ciudad mexicana de Puebla comenzaba una reunión con fiscales de todo el continente en la que estaba prevista la participación de Ortega, ella atravesaba a gran velocidad el mar Caribe para recorrer la distancia existente entre la península venezolana de Paraguaná y la isla de Aruba, a casi 30 kilómetros y tres horas de distancia con buen mar.

Cuando llegó el momento de su intervención, la fiscalía mexicana difundió un audio grabado desde un lugar desconocido en el que Ortega denunciaba los vínculos de corrupción entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su entorno, con la constructora brasileña Odebrecht.

Cuando se difundió el audio, Ortega, fiscal general venezolana hasta hace unas semanas, estaba ya a salvo en Aruba donde se preparaba para tomar un vuelo privado que finalmente la dejó a las 15:30 hora local en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, confirmaron autoridades migratorias.

La fiscal que desafió al régimen al oponerse a la Asamblea Constituyente de Maduro aterrizó en Colombia acompañada de su esposo, el diputado oficialista Germán Ferrer y otras dos personas que trabajaban con ella: Gioconda del Carmen González y el fiscal anticorrupción Arturo Vilar.

Ortega: “están muy angustiados porque saben que tenemos el detalle de todas las operaciones y montos”

La situación de Ortega y su marido en Venezuela se había vuelto insostenible desde que fue destituida de su cargo por oponerse a la Constituyente. Además de asaltar sus oficinas y su vivienda, la nueva Asamblea también levantó la inmunidad parlamentaria a su esposo y puso en marcha la maquinaria represiva al pedir que fuera procesado por, supuestamente, formar parte de una red de extorsión que se exigía dinero a delincuentes para evitar que prosperaran las acusaciones.

Con la llegada a Colombia de ambos quedan dos preguntas en el aire ¿huyó o el régimen les abrió la puerta a ella y su marido? ¿Quién organizó el vuelo privado pilotado por dos hombres de nacionalidad colombiana para que llegara a Bogota? Teóricamente, Ortega estaba bajo vigilancia después de que el Gobierno de Nicolás Maduro le prohibiera salir de Venezuela.

A la hora en la que se emite su programa de televisión de la tarde, ya se conocía la huida de Ortega. Pero Maduro, que atacó incluso al director Gustavo Dudamel por criticarlo, no hizo alusión alguna.

Sin embargo, al margen de la cinematográfica escapada, el audio de cinco minutos enviado por Ortega a sus colegas de todo el continente incluía una grave denuncia de quien fuera la mujer más poderosa en el Ministerio Público.

Según reveló Ortega en la grabación, la razón de fondo para la “persecución sistemática” del Gobierno de Maduro hacia ella y su personal de confianza estaría los sobornos de Odebrecht a funcionarios del Gobierno venezolano, dijo a sus colegas.

“Y eso los tiene muy preocupados y angustiados porque saben que tenemos la información y el detalle de todas las operaciones y montos”, afirmó en la grabación difundida durante la Cumbre de Fiscales de América Latina.

“Tenemos el detalle de toda la cooperación, montos y personajes que se enriquecieron y esa investigación involucra al señor Nicolás Maduro y a su entorno”, señaló la mujer más perseguida por el chavismo.

La presencia de Odebrecht en Venezuela no es un tema menor. Durante la etapa de Hugo Chávez Odebrecht se convirtió en la constructora favorita del régimen y en los últimos 20 años ha recibido importantes contratos, coincidiendo con el idilio político entre el entonces presidente de Brasil, Lula da Silva, y el comandante bolivariano.

Según las investigaciones en marcha en Brasil, Venezuela es el segundo país donde la empresa repartió más dinero en sobornos, unos 98 millones de dólares, entre 2006 y 2015, a “funcionarios e intermediarios del Gobierno” para “obtener y retener contratos de obras públicas”.

Actualmente la empresa de Marcelo Odebrecht tiene en marcha 11 importantes proyectos en suelo venezolano entre los cuales se incluyen la línea 5 del Metro de Caracas, la modernización del Aeropuerto de Maiquetía de Caracas, la construcción de una Central Hidroeléctrica, el Metrocable La Dolorita o un puente sobre el Lago de Maracaibo, todos ellos a medio construir.

Sin embargo, las investigaciones emprendidas en Brasil y que han tenido consecuencias en países como Brasil o Peru, donde fue encarcelado los expresidentes Ollanta Humala y Alejandro Toledo o en México- donde el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, tuvo que comparecer ante la Procuraduría, han encontrado un muro de silencio y obstrucción del chavismo que lejos de colaborar persigue a los fiscales que investigación la participación en sobornos.

Según el audio difundido por Ortega 64 fiscales venezolanos especializados en corrupción tienen prohibido salir del país debido al caso Odebrecht. En consecuencia, la exfiscal advirtió a sus colegas que “cualquier información que envíen al Ministerio Público (de Venezuela) servirá para todo lo contrario (…) atentar contra la fuente”, señaló en la grabación.

La exfiscal fue destituida el 5 de agosto de su cargo por la nueva Asamblea Nacional Constituyente, después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aprobara el antejuicio de mérito. El parlamentario Pedro Carreño pidió que se investigara a Ortega Díaz por “atentar, lesionar o amenazar la ética pública y la moral administrativa”, según dijo.

El actual fiscal general de Venezuela y uno de los hombres más cercanos a Maduro, Tarek William Saab, puso a Ortega en la diana al acusarla de ser la “autora intelectual” de las muertes y heridos de las últimas semanas. “Me podrán inventar delitos pero defenderé hasta el último aliento la democracia”, se defendió no obstante ante sus colegas latinoamericanos al explicar las razones de fondo de la persecución.

La llegada de Ortega a Colombia coincide con un papel cada vez más activo de los países de América Latina en contra del viraje totalitario de Maduro. En los últimos meses el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos pasó de ser uno de los principales valedores de Maduro por su contribución al proceso de paz con la guerrilla de las FARC, a exigir el regreso de la democracia. “Maduro tal vez pensaba que, por ayudarnos en el proceso de paz, nos taparíamos los ojos” escribió recientemente en un artículo publicado en EL PAÍS titulado Lloramos por ti, Venezuela.

Paralelamente, México, el país que encabeza la oposición diplomática a los planes de Maduro de disolver la Asamblea opositora, movió ficha en Cuba, principal aliado de Maduro.

El canciller mexicano Luis Videgaray viajó el viernes a La Habana donde se reunió con su homólogo Bruno Rodríguez para presionar al régimen de la isla con un cambio de actitud hacia su socio bolivariano.

 

Moisés Naím: “En Venezuela habrá un cambio de caras, no de régimen” por Francisco Sanz – El Comercio – 20 de Agosto 2017

El columnista y analista político venezolano conversó con El Comercio sobre la crispación política en su país, que también vive una dramática situación de hambre y carestía

De saque, una declaración que revela en esta hora su venezolanidad angustiada: “Veo el panorama en mi país con una incertidumbre solo superada por mi tristeza”.

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De padres originarios de Libia, él mismo nacido en Trípoli (la capital de dicho país norafricano), Moisés Naím partió de allí con su familia cuando solo tenía 3 años y se afincó en Venezuela. “Nunca he regresado a Libia, para todos los efectos prácticos soy venezolano, me crié en Venezuela, mi esposa y mis hijos son venezolanos, mi memoria y mi corazón también”, cuenta el columnista de este Diario y analista político venezolano.

—¿El panorama pinta más sombrío con la instalación de la Asamblea Constituyente?
Pues sí, hay una enorme incertidumbre. Claramente Nicolás Maduro y su gente han decidido quitarse la careta y ser una dictadura dura y pura. Lo que más duele es que el conflicto político está quitando la atención de un hecho atroz.

—¿Cuál es?
Pues que no hay suficiente comida ni medicinas. La gente está pasando hambre y la desnutrición infantil se ha disparado. Un estudio reciente indica que el venezolano, en promedio, ha perdido entre 6 kg y 9 kg respecto a hace 3 años. Las empresas que visten a sus obreros reportan que estos han cambiado hasta dos veces de uniforme debido al adelgazamiento.

—En el sector salud la crisis es espantosa…
Los hospitales reportan tragedias de niños que mueren por falta de medicinas básicas y sencillas. No hay evidencia de que el Gobierno tenga un plan para enfrentar la crisis económica. La obsesión por lo político está distrayendo de la necesidad de dar solución a este sufrimiento inenarrable.

—¿En esta obsesión por lo político, usted cómo cataloga la actuación de la región sobre la crisis venezolana?
Hasta hace poco, los venezolanos no hemos sentido que los políticos de América Latina estaban dispuestos a hacer lo que era decente: denunciar al chavismo. Ello debido a sus propios intereses ideológicos y comerciales. Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Michelle Bachelet, el mismo Humala, callaron mucho. Ha sido una gran tristeza para quienes, como yo, albergamos a refugiados políticos de toda América en los años 80.

—¿Cuánto efecto puede surtir hoy la presión diplomática? No todos creen en ella.
Es importantísimo e indispensable, pero un solo factor no va a cambiar la situación. Venezuela necesita todo: la ayuda diplomática, la presión internacional vía sanciones dirigidas a los responsables, protestas en las calles, aprovechamiento de cualquier espacio político que todavía deje el Gobierno. La lista es larga.

—¿Cuáles son las sanciones que pueden servir y no afectar al venezolano de a pie?
Sería contraproducente prohibir la importación de petróleo por parte de EE.UU. Los embargos y bloqueos económicos no sirven, el ejemplo más claro es Cuba. En cambio, las sanciones inteligentes sí son útiles. Lo han demostrado en Iraq, Irán y Rusia: sanciones directas y sofisticadas de corte financiero a altos cargos del Gobierno.

—¿Venezuela entra ya en la categoría de Estado fallido?
Tiene elementos para ser catalogada así. Hay superficies importantes ingobernadas, donde no hay autoridad y mandan cárteles de narcos, contrabandistas y grupos criminales nacionales y foráneos. Allí reina el caos y el Gobierno ha abdicado de funciones básicas como la seguridad y la alimentación. Entonces, Venezuela es técnicamente un Estado fallido.

—¿Eso lo convierte en un riesgo para la región, como han denunciado hace poco varios cancilleres en Lima?
Absolutamente. Lo que hemos aprendido es que los estados fallidos contagian. Las dolencias y malignidades de un Estado fallido no se contienen en un área, sino que contaminan alrededor. Esta no es la excepción.

—¿Está de acuerdo con las críticas a la oposición por fragmentada y desunida?
Yo tengo poca paciencia con quienes critican a la oposición desde la diáspora o desde Skype y You Tube. La oposición puede haber cometido muchos errores, pero lleva años siendo encarcelada, asesinada y exiliada, y ahí sigue recibiendo palos. En la oposición hay rivales interesados en tener un rol, y que compiten entre sí porque son políticos y por definición tienen ambición de poder.

—¿Cómo toma la opción de la intervención militar sugerida por Donald Trump?
Es una bravuconada sin contenido, un regalo político que le dio Trump a Maduro para victimizarse. Así este puede escudarse en que la tragedia en Venezuela no se debe a su gestión y a los cubanos que lo asesoran, sino a Washington.

—¿Qué supone la última decisión de la Constituyente de atribuirse las facultades del Parlamento?
Es un clavo más para el ataúd de la democracia venezolana. La Asamblea Nacional fue elegida por 14 millones de venezolanos a fines del 2015, mientras que la Constituyente fue convocada por Maduro saltándose varios pasos legales.

—¿Avizora usted el fin del madurismo o es algo lejano?
Creo que va a haber un cambio de caras, pero no un cambio de régimen. Es posible que en los próximos 10 o 12 meses Maduro ya no sea el presidente, o un mandatario con funciones más disminuidas. Otro grupo se pondrá al frente, pero va a ser más de lo mismo.

De locos y narcisos al frente de dos países enemigos

—Donald Trump cumple 7 meses en el poder. ¿Se han visto cumplidos los temores?
Una de las ventajas que tiene Trump es que ha terminado siendo muy transparente. Lo que vemos es lo que es: poco preparado, impetuoso, improvisado, irresponsable, dispuesto a violar normas y leyes. Lo que hemos visto de él en estos siete meses es su esencia.

—Y la esencia no cambia…
No hay ninguna evidencia de que él esté aprendiendo o cambiando. En su narcisismo desenfrenado se aplaude mucho a sí mismo, siente que le va bien; y si le va bien, para qué cambiar.

—¿Qué le preocupa más de lo hecho hasta hoy?
Daños irreversibles como el hecho de llenar el sistema judicial de jueces poco preparados y altamente ideologizados. Son nombramientos que duran muchos años. Además, la disminución del rol de EE.UU. en el mundo, la pérdida de liderazgo y respeto, lo que puede envalentonar a otros países.

—¿Y alguna esperanza?
El nivel de incompetencia e ineptitud de su gestión. Afortunadamente, esto tiene como consecuencia que logre hacer menos cosas de las que promete, como las reformas sanitaria e impositiva. Gracias a Dios no han prosperado.

—Una de sus columnas se llamaba “¿Está loco Trump?”. Le pregunto: ¿Quién está más loco, Trump o Kim Jong-un?
Creo que ambos exhiben conductas que no son normales. Kim mandó matar a su tío –que era su mentor– de una manera atroz, y a su hermanastro. En cuanto a Trump, los psiquiatras utilizan 10 o 12 criterios para tipificar el trastorno de conducta narcisista, y en su caso se aplican todos.

—¿Cree que de la retórica inflamada de ambos se pasará a la acción?
Eso no lo sabe nadie, ni siquiera Trump ni Kim Jong-un. Los expertos tienen dos preocupaciones: que ocurra un accidente y escalen la violencia, y que Corea del Sur –sobre la que apuntan literalmente miles de cañones– sea atacada.

“En Venezuela: Cuba sí, Trump no” por Diego Arria – La Patilla – 20 de Agosto 2017

thumbnaildiegoarria.jpgCuba tiene hoy en Venezuela sesenta mil efectivos, algunos de ellos médicos y entrenadores deportivos, pero todos agentes de inteligencia y seguridad

Durante los diez años de la guerra de independencia en Venezuela, unos 22 mil soldados españoles llegaron para combatir al ejercito libertador de Simón Bolívar. Doscientos años más tarde, Cuba tiene hoy en Venezuela sesenta mil efectivos, algunos de ellos médicos y entrenadores deportivos, pero todos agentes de inteligencia y seguridad.

Contingente complementado por oficiales militares que dirigen la represión y tortura de disidentes, y que tutelan la fuerza armada venezolana al igual que los servicios policiales, de identificación, de inteligencia y de registros. En suma: Cuba hoy es el equivalente a la “Potencia Ocupante” de Venezuela

Semejante realidad representa la mayor ocupación extranjera en toda nuestra historia, convirtiendo a Venezuela en su colonia, a la que le exprime diariamente 100 mil barriles de petróleo. Sin duda, la más exitosa iniciativa del llamado ”internacionalismo cubano”, lograda sin disparar un solo tiro, gracias a Hugo Chávez, que les entregó nuestro país, en el mayor acto de traición a la patria.

La ocupación cubana no ha generado mayores protestas, ni siquiera del vecino del norte que, por más de medio siglo, los ha mantenido inquietos. Del mismo modo, tampoco los asentamientos de narco guerrilleros de las FARC y del ELN en puntos estratégicos de nuestra frontera con Colombia que, gracias a una asociación perversa y criminal con jerarcas civiles y militares de la narco tiranía venezolana iniciada al llegar Hugo Chávez a la presidencia, han venido convirtiendo al país en el sitio de paso más importante para el tráfico de drogas; al punto de ser calificada Venezuela como “la mayor autopista de la droga del planeta”. Y la más segura, gracias a la protección militar y policial.

El próximo capítulo de esta desgracia será que con las FARC legitimadas y empoderadas como el partido político con más recursos del continente, unidas a sus pares venezolanos, pueden darle paso a la recreación de la Gran Colombia, pero del Narcotráfico. El tráfico de armas, sumado al lavado de dinero, a las prácticas corruptas y al terrorismo, se han convertido en amenazas reales para todo el continente, no solo para Estados Unidos.

En medio de esta trágica situación, surge la inesperada declaración del Presidente Donald Trump de que todas las opciones en el caso de Venezuela estaban abiertas, y que podía “incluir acciones militares, porque en Venezuela su gente sufría y moría”. Trump no venía de jugar golf, sino de una reunión con su Consejo Nacional de Seguridad donde, evidentemente, ni siquiera el caso de Corea del Norte logró evitar discutir la situación venezolana.

Esta declaración sigue a la del Director de la CIA, que denunció la presencia en Venezuela de grupos asociados al terrorismo, que representa un peligro para la seguridad de los Estados Unidos. De hecho, la reciente visita del Vicepresidente Mike Pence a la Argentina, Chile, Colombia y Perú, estuvo centrada en el peligro que representa el gobierno chavista para toda la región. Pence intentó auscultar la disposición de estos gobiernos a acompañar a Estados Unidos en acciones dirigidas a sancionar con mayor contundencia al régimen de Caracas, sin que se excluyan acciones de carácter militar, que no significan obligatoriamente invasiones ni bombardeos. El nivel de precisión alcanzado por la tecnología militar y los recursos cibernéticos bélicos no requieren movilización de tropas para neutralizar fuerzas adversas.

Nunca antes un presidente norteamericano se había pronunciado de manera tan categórica. Ni George W. Bush, ni Bill Clinton, ni Barack Obama. Pero el hecho de levantar la opción militar para rescatar la libertad y desalojar la ocupación cubana, los carteles de las drogas y otros grupos altamente peligrosos, que operan bajo la protección del régimen, desató una reacción de rechazo. Antonio Sánchez, filósofo chileno-venezolano, dijo algo muy cierto: “Cuba sí puede y tiene derecho de oprimir a Venezuela, pero a los yanquis les está vedado el derecho de asistir a su liberación”.

“Cuba sí, yanquis no”, está implícito en la censura a Trump, pero creo muchas de ellas obedecen más a estar en contra del presidente norteamericano que por el contenido de su declaración, o por falta de interés real a la suerte de mi país.

Algunos destacan que Trump, al mencionar la opción militar, fortalece al régimen de Maduro. Los mismos argumentaban antes que aplicar sanciones tendría el mismo efecto. Ambos argumentos son absolutamente falsos, como lo reflejan las encuestas. Los venezolanos, no necesariamente todos sus políticos, apoyarían cualquier medida que nos permita ser libres de nuevo, ante la inminente perpetuación de una narco tiranía militarizada que no dejará el poder ni normal, ni pacíficamente, y menos aún con elecciones.

Solo ingenuos pueden imaginar que los jerarcas civiles y militares culpables de crímenes de lesa humanidad se marcharán gracias a elecciones, y que los sesenta mil ocupantes cubanos en el país están de adorno, y mucho menos los narcotraficantes y los asociados a causas terroristas.

He participado en discusiones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en representación de mi país sobre la tragedia en la Antigua Yugoslavia, donde prevaleció la espera, las negociaciones, y la asistencia humanitaria. Al final, esa tragedia tuvo una salida militar, tras haberle costado la vida a más de 200 mil bosniacos, la violación de 20 mil de sus mujeres y la erradicación de sus hogares a más de un millón de personas.

Admito que mi apreciación sobre la desgracia de mi país y de nuestra gente la hago más como un ciudadano, que le duele ver sufrir a su gente, que como un diplomático que ha visto en primera fila cómo han sufrido otros pueblos por la desidia, la indiferencia y la complicidad de otros.

Entiendo que a muchos no les agrade Trump, pero como venezolano valoro su solidaridad al demostrar tener un sentido real de la urgencia de atender nuestra desgracia. Replicar a Cuba con petróleo y narcos sería una tragedia para todos, incluyendo a los que hoy por adversar al presidente de los Estados Unidos marginan el hecho de que lo que está en juego no es Trump, sino Venezuela. Esto se traduce en: Para ocupantes tenemos a Cuba.

 

Mi General sea varon por Rubén Dario Bustillos Rávago – Frente Institucional Militar – 20 de Agosto 2017

¿Como es eso de que Ud. nos llama de nuevo al servicio militar para defender la patria y que todos estamos obligados a enfrentar al enemigo? Pero si Ud. Mismo, no hace mucho, montado en un inmenso tanque de guerra ruso, uniformado de gala con todas las condecoraciones como sinónimo de su masculinidad, y parado al frente de sus tropas, civiles y militares. ¿Se acuerda?, le reiteraba a su Comandante en Jefe, una vez más, que estaban listos para la guerra en contra del Imperio, por la Patria, el Socialismo y la Muerte, y de paso nos señalaba al resto de los que no estábamos en ese acto, como los enemigos de la patria, a quienes nos calificó de vendidos y ahora dice que el enemigo no somos nosotros sino los gringos a los cuales estamos obligados a enfrentar. Y todo eso, porque el Sr. Trump, presidente “legitimo” de Los Estados Unidos de Norteamérica dijo que la “opción” militar no estaba descartada en contra del narco-terrorista dictador, corrupto y violador de los derechos humanos de los venezolanos. La primera pregunta que se me viene a la mente, mi general, es: ¿Es Ud. un narcotraficante, terrorista, corrupto, violador de los derechos humanos de los venezolanos? ¿Si la respuesta es negativa, entonces porque no cumple con su obligación de combatirlos en vez de protegerlos? A menos que Ud. efectivamente sea uno de esos integrantes del “Cartel de los Soles”, quienes como un buen Capo, como Pablo Escobar Gavidia, quiera morir con las botas puestas.

La verdad, mi General, es que no entiendo. Todavía no se ha secado la sangre, regada en todas las calles de Venezuela, de los 135 muchachos que salieron a defender la patria con solo un escudo de cartón y Ud. mando a sus esbirros a que los quebraran con tanquetas y fusiles que le república puso en sus manos para su salvaguarda, porque supuestamente eran considerados enemigos del estado. Las mazmorras de las policías políticas Sebin, Policía Nacional Bolivariana, Contrainteligencia Militar, y de sus esbirros favoritos, la Guardia Nacional Bolivariana, están repletas de miles de detenidos, mientras a los civiles menos afortunados los tribunales militares los han condenados a la pena máxima por supuesta traición a la patria y aun así Ud. pretende reclutarnos para su causa.

Pero lo peor, mi General, es que Ud. tiene el valor de llamarnos a servirles de escudos humanos para cubrirle su retirada hacia el paraíso en donde su familia y el dinero esperan para disfrutar sin temor el producto del saqueo de las arcas públicas y el narcotráfico.

Pero si le voy a decirle una cosa, mi General, esta vez no estoy dispuesto a obedecer sus órdenes que, como reserva activa, me pliegue a su servicio, mientras Ud. se monta en su avión y se va lejos o llegan los gringos y Ud. se rinde. Porque, según sus estudios, los generales no mueren en este tipo de guerra, ¿verdad? Son sus oficiales superiores y subalternos quienes, con sus tropas, flaquitos y hambrientos, quienes morirán, como unos pendejos, cuando se acerquen a los soldados gringos pidiéndoles algo de comer inmolándose por la revolución. O al menos eso es lo que Ud. espera.

Hace algunos años que luche en contra de los invasores cubanos que pretendieron quitarnos la patria para disfrutar de nuestras riquezas y cuando los expulsamos del país, salí con mi banderita de siete estrellas a celebrar haber ganado la guerra. Es tanto el orgullo que siento por ello que todavía la llevo en la solapa de mi traje civil.

Se acuerda Ud. mi general, la última parte de aquel juramento que los soldados hacemos de defender la Patria y sus instituciones, hasta perder la vida: “… si no, que Dios y la Patria os demande”. Ud. mi general, juro en vano así que asuma su barranco.

En esta oportunidad también estoy anotado a ganador, mi General. Y estoy seguro de ganar esta guerra también. Así que cuénteme entre sus enemigos pues estoy del lado de los buenos. Siempre lo he estado. De tal manera que le aconsejo, que cuando mis aliados (los gringos) lo derroten a Ud. y a su camarilla de narcotraficantes, corruptos, vende patria y a las 72 horas, cuando el conflicto termine y si usted logra sobrevivir le pido que sea varón y tenga un poco de dignidad; cumpla con la última palabra del eslogan que tanto repitió: Patria, Socialismo o MUERTE. Pues La Patria la perdimos hace 18 años cuando Ud. se la entregó a los cubanos y El Socialismo solo trajo miseria y muerte al pueblo venezolano de manera que me permito sugerirle, mi General, que haga como los oficiales japoneses al final de la II Guerra Mundial, SUICIDESE, pues los pueblos no perdonan.

Por mi parte, mi General, no tenga la menor duda de que, como hombre de honor, saldré a celebrar la victoria por la que tanto he esperado, esta vez con dos banderitas, una tricolor con siete estrellas y otra con 53, dándoles vivas a nuestros aliados que, en solo 3 días, espero yo, nos ayudaran a conseguir la libertad que no pudimos lograr en 18 largos años.

El Cnel. (Ej.) Rubén Darío Bustillos Rávago es Secretario de Organización del Frente Institucional Militar, FIM.

 

 

 

Mar de leva por Ramón Peña – La Patilla – 20 de Agosto 2017

La justicia se hizo a la mar huyendo de la injusticia. La Fiscal General de la República logró evadir el asedio de los sabuesos del hampa oficial. Se salvó, como esos testigos que saben mucho y buscan protección para no ser decapitados por la mafia. El cabo de San Román, el punto más septentrional de nuestra tierra firme, desde donde en las noches claras se atisban las luces de la isla de Aruba, se convirtió para la Fiscal en cabo de Buena Esperanza. Ya no la alcanzan las amenazas de esa perturbadora fémina del aquelarre revolucionario, musa de los pranes, quien con su odio espontáneo le había ofrecido un traje fucsia para su enrejado destino. Para provocar mayor ansiedad en los predios revolucionarios de Alí Baba, la Fiscal no viaja sola, además de su esposo el diputado, la acompaña también un fiscal anti corrupción, probablemente con un pen drive bien documentado.

Este régimen pasará a la historia, más como un escandaloso caso judicial que como un fenómeno político por la suma y dimensión de sus delitos: corrupción, cuantificada en más de 350 mil millones de dólares, participación activa en narcotráfico, asociación con bandas forajidas como las Farc y otras organizaciones terroristas, acumulación de fraudes y trampas electorales, y muchos otros. Su huella moral –o inmoral- será superior a todo su despropósito en el plano político.

Por eso es significativa la fuga de la Fiscal, como lo ha sido la de testigos de cargo que ya han solicitado refugio en Estados Unidos y otros países, a cambio de evidenciar fechorías de todo orden. Vivimos una dictadura, pero de tan bajo pelaje, que comparada con las tiranías militares de la segunda mitad del siglo XX en Argentina, Brasil, Chile, Perú o Uruguay, éstas se nos antojan cada vez mas presentables.

Los brazos abiertos de Mike Pence por Rafael Poleo – Revista Zeta – 18 de Agosto 2017

Rqcp1o1e_400x400Cerrada la solución política a lo que objetivamente se presenta como un colapso general de la nación, Venezuela tiene hoy planteada la posibilidad real de una intervención externa que reestablecería en ese país el modelo de vida occidental. Lo único que podría evitar el trauma de una intervención sería un significativo cambio de actitud por parte del régimen castro-madurista. Ese cambio tendría que facilitar la atención urgente a las penurias que sufre la población y propiciar la normalización de la política hasta la realización de elecciones propiamente tales. Si este cambio por vía política no se produce, la intervención será, lamentablemente, inevitable, como lo son las intervenciones quirúrgicas cuando la medicina ha fracasado. La intervención pudiera no ser directamente militar, pero por lo menos estará respaldada y garantizado su éxito por el poderío de la primera potencia militar del planeta, quizás con presencia simbólica de otras naciones interesadas en participar del auge que, con efecto activador sobre todo la región, se producirá en Venezuela en cuanto este país tenga un gobierno legítimo y estable.

El modesto nivel intelectual de nuestros esperpénticos mandatarios -gobernantes no puede llamárseles-, es la principal dificultad para que el caso se resuelva por la vía política. Pero ese nivel corresponde al de la población en general, instruida, para su más fácil explotación, en beisbol y otras disciplinas viles y envilecedoras, lejos de la Moral y Cívica donde generaciones anteriores aprendimos cómo funciona una nación, de la Geopolítica que hoy ni los generales conocen, de la Economía que en esa ignorancia es manejada por sujetos rapaces y de la Historia donde son normales las intervenciones como la que hoy lamentablemente se nos plantea. Sólo en una sociedad así de obtusa puede prosperar, como ha prosperado, la campaña del G2 cubano para promover la abstención electoral, independientemente de que en el campo democrático repugnen las aberradas aspiraciones de dirigentes de medio pelo que no resisten un examen más allá de la epidermis, como son los que en el momento crítico y aprovechando la ola abstencionista se han salido de la Unidad porque ésta no es propicia a sus infundamentadas pretensiones. Si la intervención extranjera se produce, se deberá la ignorancia oceánica de los mandatarios, la ambición desproporcionada de caciques sin indios en la aporreada MUD, y la ausencia de información y criterio político en una población estupidizada por la cerveza y el deporte profesional, que en el mundo de hoy son el opio del pueblo.

Cumplido este sincero desahogo con el cual espero espantar a tantos lectores extraviados en un texto que no está escrito para ellos, veamos lo de la invasión que no deja dormir a Padrino & Co.

En su momento dije que el movimiento -tan equivocado como ingenuo y generoso-, que emergió el 4 de febrero de 1992, se perdió el día que la carencia paterna de Hugo Chávez la llenó Fidel Castro. Esta pérdida quedó confirmada cuando el chavismo pactó con los dos únicos enemigos reales de la Civilización Occidental, aquellos que pueden destruirla y con los cuales, por tanto, la tolerancia no es posible: el fundamentalismo islámico y el narcotráfico. Por añadidura, pretendió extender su dislate por todo el subcontinente. Momento llegaría en que para los factores reales de poder en esta parte del mundo se hiciera necesario aplastar, por cualquier medio, el movimiento que de otro modo hubieran tolerado. Y estamos hablando de política real, de relaciones de poder, de lo que ha movido, mueve y seguirá moviendo la Historia.

Por supuesto, en el Caso Venezuela el rol fundamental corresponde a Estados Unidos, porque estamos en su falda y no podemos mudarnos para el Mar Negro. Este país donde hoy vivo en asilo político, venía reposando como el gigante dormido de que habló el almirante Yamamoto después de Pearl Harbor, operación que él mismo diseñó y ejecutó. A los oficiales que celebraban el éxito de la batalla les enfrió con la reflexión de que ella había despertado un gigante dormido cuya terrible cólera se conocería en los años siguientes. Ese día de Pearl Harbor el eje perdió la guerra. Churchill, en sus Memorias, lo expresa así: “Esa noche dormí el sueño de los salvados”.

De la somnolencia, a Estados Unidos le despertó el fenómeno Trump, proyecto cuidadosamente elaborado en los cenáculos donde se decide el rumbo de esta gigantesca maquinaria. El caso es que mientras Tillerson teje, Trump muestra el garrote. Después viene Pence con un bálsamo que en el fondo dice: “Ya oíste al jefe. Mejor para tí será que nos pongamos de acuerdo antes de que se le vayan los tapones”. Teatro del más alto nivel. La política en los tiempos del internet.

Pero en el complejo equilibrio de poderes que mueve la maquinaria imperial hay quienes detestan las artes escénicas. Los ejemplos de Grenada, donde los cubanos demostraron su capacidad para evacuar territorios con la velocidad del rayo, y Panamá, cuya analogía con Venezuela escalofría, van ganando terreno en las alturas a medida que los resultados del procedimiento diplomático se disuelven en la primitividad del interlocutor chavista. Como si el cardenal Urosa tratara de convencer a Maduro hablándole en latín.

Pero no es totalmente imposible que estos sociópatas que nos gobiernan entren en razón. El Comando Sur deja filtrar aquello de que a las seis horas de haber recibido un tuit de Trump el alto gobierno venezolano estará alojado en un portaaviones americano. Maduro, Cabello, Al Aissami, Aristóbulo y Padrino saben que esto es así y suponen lo que significaría para ellos. América Latina y Europa lo aplaudiría y luego se lanzarían a echar a los chinos de Guayana y comerse la ración que Exxon-Mobil les deje de la madre de todo este zaperoco, que es el bolsón energético hallado en las bocas del Orinoco, lo máximo en macro-negocios que hoy se presenta en la paralizada economía global.

Cada noche, Mike Pence llama a Trump para contarle cómo va la vaina, y los dos se ríen. El que sigue con cara de palo es el Pentágono, que necesita calentar los músculos. Al oído, el espíritu de mi abuela barloventeña me susurra: “Donde ronca tigre no hay burro con reumatismo”.

 

La cagastogracia por Laureano Márquez – La Patilla – 18 de Agosto 2017

laureano-marquez-opinion-640x330Tomás Camba es un joven venezolano que acaba de ganarse una beca para asistir a uno de los campamentos de ciencia más importantes de la organización Stardom Up, en los Estados Unidos. Se fue de Venezuela a los doce años -tiene 14- y han descubierto en él habilidades extraordinarias para la ingeniería. Tomás tiene diseños para teléfonos que funcionan con energía eólica, entre otras ideas que han llamado la atención de la gente de ciencia por allá, donde esas cosas importan. Es de esperar que este niño haga grandes cosas en el terreno de la ingeniería. Es nuestro, lo produjimos nosotros, pero difícilmente vuelva, dado lo que se atisba en el horizonte.

Este país nuestro tiene una increíble capacidad para producir gente talentosa en todas las áreas de la ciencia y las artes, gente que tarde o temprano debe salir del país para triunfar. Somos un semillero de inteligencia que no aprovechamos, porque inteligencia y honestidad son en estos tiempos, la principal amenaza para quienes nos gobiernan. La pregunta su hace ineludible: ¿cómo en un país que tiene tanta gente brillante los peores siguen en el poder? Federico Vegas habla, en un extraordinario texto escrito en el portal Prodavinci, de la “cagastocracia”, que él deriva de “kakistocracia”, el gobierno de los peores.

Esta cagastocracia nuestra surge de dos variantes que aunan esfuerzos: la extraordinaria incapacidad intelectual y la repugnante condición moral. No es solo, pues, la increíble habilidad para demoler con absoluta falta de sentido común todo lo que alguna vez funcionó en el país, en un constante pulso entre incapacidad y corrupción -que vienen a ser los únicos motores que ha encendido el régimen-, sino también el estado de bajeza moral que detentan los líderes de la cagastocracia en su proceder: no existe freno alguno para perversidades de toda naturaleza, para la crueldad y para la violación de cuanto principio ético la humanidad conoce. Estos 18 años de entrenamiento en la ruindad, rinden en estos tiempos sus más acabados frutos.

Me refugio en este joven, repito su nombre: se llama Tomás Camba. Cada vez que por causa suya nombren a Venezuela, será para bien, para que el mundo nos vea como gente inteligente. En medio de esta debacle, seguiré sintiendo que el país que fue capaz de producirlo a él, tiene esperanza y redención, que lo bueno sigue allí, esperando su momento, su oportunidad de brillar, de construir ese país que esta en nuestros sueños, de bondad, inteligencia, desarrollo, cultura y -sobre todo- libertad. Inevitable pensar, cuando se ve el talento juvenil en acción, en todos los que perdieron la vida en estos tiempos, asesinados, también en los torturados y encarcelados con saña cruel, por quien no tiene sensibilidad alguna para reconocer lo noble y lo bello.

Me invade la misma angustia de Vegas por la inutilidad de cuanto se escribe. La palabra y los argumentos solo son provechosos cuando queda un rastro de pensamiento en el destinatario. Razón tiene Alberto Barrera cuando señala que más que mediadores necesitamos traductores. Las palabras son cascarones vacíos. En el diccionario del poder, las palabras cambian de significado cada vez que usan, fluctúan, se devalúan también.

Cumplo otra semana con mi compromiso de escritura, ya sin rastro de humor, en espera de la próxima jugada de la cagastocracia que nos rige.

 

¿Y después de la depresión? por ​​​​​​​ Leonardo Padrón – Caraota Digital – 17 de Agosto 2017

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Andamos con el ánimo devastado. Tratando de entender cómo lamernos las heridas. Porque son demasiadas. La tormenta ha sido tan larga y feroz que solo nos rodean escombros. No hay un árbol de pie en la faena por la democracia. La dictadura lanza graznidos de victoria. Mientras, sus manos chorrean sangre de venezolanos de todas las edades. El final de este tumultuoso capítulo de protestas que se inició en abril del 2017 exhibe cadáveres demasiado jóvenes, gente herida para siempre y hogares destruidos. Una de sus primeras consecuencias es la nueva y brutal estampida de emigrantes. Muchos con el cuerpo aun lleno de perdigones están hoy armando la maleta del mientras tanto o el más nunca. Deambulan resignados entre el hogar y el pasaporte, con el horizonte tapiado de bombas lacrimógenas. En gran parte de la sociedad civil ondea el humo de la depresión. En los círculos familiares y chats vecinales solo se habla de desánimo y frustración. Sobra quien le endose la factura de este terremoto a la MUD, uno de nuestros culpables preferidos. Sin duda, la coalición opositora tiene una gran responsabilidad en el tamaño de nuestro desaliento. Ellos mismos no lograron entender la naturaleza amoral del enemigo. Ni siquiera en sus pensamientos más maliciosos (que escasearon, lamentablemente) avistaron que la dictadura sería capaz de asesinar a más de 150 personas con tanta desvergüenza. Quizás es hora de entender que estamos lidiando contra un cártel internacional cuya principal droga es el poder. Algo inédito. En países como Colombia o México los carteles de la droga han permeado la clase política y el mundo empresarial, pero ninguno se ha hecho dueño de un país entero. Venezuela es la mercancía. Ellos, los dealers.

Piedras contra balas. Escudos caseros contra francotiradores. La constitución versus la aberración. El voto versus la trampa. Así nos ha tocado enfrentar a esta dictadura que ha convertido a la bajeza en su primer mandamiento. Los relatos de ensañamiento y maldad contra tantos venezolanos superan cualquier capacidad de asombro. Una batalla desigual, asimétrica, cuyo único soporte ha sido el tesón de millones que empuñaron el gentilicio como gasolina. Este capítulo, qué duda cabe, lo ganó la barbarie.

Otro nuevo capítulo se nos presenta en el horizonte inmediato: la elección de gobernadores. Y entonces, desde el fango de la frustración y el desánimo, buena parte del país esgrime su indignación. ¿Para qué elecciones si igual nos robarán cualquier triunfo? ¿Cómo competir, desde nuestra ética colectiva, contra seres humanos entrenados para la estafa? Hace apenas una semana pensé en la figura del laberinto. Allí andamos, extraviados, sin brújula. La dirigencia opositora no tiene, ni por accidente, ese talento para la jugada aviesa, no sabe de vilezas, la atolondran las emboscadas. Sus pecados son otros. Como ese fraude semántico que terminó siendo la tan publicitada hora cero.

En los códigos del mundo de la droga, todo aquel que pretende abandonar la maquinaria o redimir su destino, será perseguido implacablemente hasta que pague su “traición”. Lo que ocurre hoy con la fiscal general Luisa Ortega Díaz nos recuerda ese turbio sacramento. Ver a Iris Varela salivando odio frente a las cámaras y prometiéndole a su ex camarada que vestirá el color fucsia de las presidiarias fue solo el tráiler de lo que hoy le ocurre: allanan su casa, convierten al esposo en delincuente, encarcelan a su doméstica. Van por ella. Como van por todos nosotros.

Tengo días pensando en la próxima celada que nos han montado. Uno podría evitar la posibilidad de tropezarse de nuevo con la misma piedra. Pero es quedarse demasiado quieto. Es mucho silencio para tanta tragedia en desarrollo. Y, a fin de cuentas, no se trata de claudicar. Seguimos siendo una descomunal, inocultable mayoría. Pero hoy tenemos una resaca tan profunda que estamos fuera de base, aturdidos, llenos de impotencia y despecho. Por eso ellos decidieron anticipar las elecciones regionales. Porque saben que muchos opositores castigarán a sus líderes con la abstención. En este fangoso ajedrez, es el momento perfecto del régimen para fingir ante el mundo que, al fin y al cabo, también hace elecciones. Buscará lavar su rostro, tan salpicado de sangre.

Me pregunto, siendo el escenario electoral el único donde somos mejores y mayoría, ¿les regalamos la jugada? ¿Nos rendimos de una buena vez? ¿Dejamos el país entero en sus manos?. Cierto, pasa que nosotros no somos asesinos, ni torturadores, ni gente resentida y sudorosa a venganza. No sabemos ser así. Somos ciudadanos demócratas, civiles que creemos en las leyes, las elecciones y la constitución. Quizás toca seguirle mostrando al mundo y a nosotros mismos lo que mejor sabemos hacer: insistir, persistir, resistir. Desde el lenguaje de la civilidad. Desde todas las letras de la democracia. Ellos seguirán delinquiendo. Seguirán encarcelando gente. Haciendo rastrillo las leyes. Saqueando las arcas del país. Desesperados por su supervivencia, sin importar lo que eso implique en términos delictivos. ¿Y nosotros? ¿El país? ¿Entregamos lo que queda? ¿Sin levantar una sola pared, sin ofrecer resistencia? En esta ocasión nos tocaría volver al terreno donde poseemos nuestra mejor arma, la que tiene millones de “balas”: el voto. Lo sé. Van a jugar sucio de nuevo. Van a inhabilitar a todo el que les apetezca. Van a cambiar las reglas de juego cada media hora. Y nosotros, en cambio, jugaremos limpio. El mundo observa cada vez más de cerca. Están cada vez más desenmascarados. La oposición, sí, está llena de espasmos y cicatrices. Hay cruces de muerte en las veredas. Pero somos millones. No se nos puede olvidar. Se trata de insistir en el triunfo de la lógica. O de la historia.

Después de la depresión, toca insistir. Lo otro es la muerte del país. Y su mordisco negro.

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