Con el aumento de los casos de Covid-19 en Venezuela también se ha incrementado la cantidad de personas que violan la cuarentena en búsqueda del sustento diario, que cada día se hace más difícil de conseguir.

Esta realidad no es exclusiva para quienes tienen como actividad la economía informal, porque miles de trabajadores y profesionales independientes necesitan generar más ingresos para poder adquirir los alimentos disponibles en el mercado.

Marianella Herrera, médico e investigadora de la Fundación Bengoa y del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), explicó que Venezuela atraviesa una pandemia diferente a la que enfrentan otras naciones latinoamericanas como Colombia, Chile o Ecuador, debido a que el país ya transitaba por una crisis alimentaria previa al Covid-19.

Lamentablemente con la paralización económica que sufre el país, los ingresos de las familias se comprometen más aún. Además esto viene acompañado de una crisis de transporte que altera la disponibilidad y el acceso de componentes fundamentales de la seguridad alimentaria”, indicó Herrera en una entrevista para El Diario.

La nutrióloga señaló que la falta de gasolina y el aumento de costos que esto genera comprometen la cadena de distribución para que los productos básicos lleguen a los hogares de los venezolanos.

Además, hizo énfasis en que esto fortalece la hiperinflación en ese sector y a la par debilita el poder adquisitivo del trabajador.

“Lo digo porque aquí mucha gente vive al día, por ejemplo un médico o un odontólogo necesitan de sus ingresos, es decir, si van a consulta ganan dinero y si no van no ganan nada, ellos son profesionales independientes que también se han visto afectados”, añadió. La investigadora aclaró que la poca disponibilidad de alimentos también afecta a quienes han mantenido una rutina de trabajo a distancia y un salario fijo, debido a que la movilización de esos productos a distintas localidades está limitada.

La ausencia proteínas y vegetales frescos en el mercado reduce la dieta a únicamente el consumo de alimentos procesados que, a largo plazo, tendría consecuencias en la salud.

“Sabemos que mientras mantienes una dieta variada y equilibrada, tienes una nutrición mucho más adecuada, entonces la baja ingesta de los vegetales verdes o con colores reduce el consumo de vitaminas y minerales esenciales en la dieta”, detalló la especialista.

Foto: Javier Cedeño

Inseguridad alimentaria toca a la puerta

Informe mundial sobre las crisis alimentarias, correspondiente al año 2020, ubicó a Venezuela como la cuarta crisis alimentaria más grave del mundo.

De acuerdo con el estudio, 9.300.000 de venezolanos sufren de inseguridad alimentaria. Este resultado fue posible gracias al reporte que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) realizó el año pasado en Venezuela.

Programa Mundial de Alimentos

7,9%

de los venezolanos viven inseguridad alimentaria severa

24.4%

vive en inseguridad alimentaria moderada

“La metodología del programa mundial de alimentos se basa en medir estrategias de supervivencia, aspectos básicos del consumo, aspectos de servicios básicos y los medios de vida, entonces se evalúan esos cuatro aspectos y desde allí si se decide si una familia se encuentra o no en inseguridad alimentaria”, explicó Herrera.

Herrera considera que estas estimaciones pueden haber cambiado desde que inició la cuarentena social. Sin embargo, las organizaciones que pueden medir este impacto están limitadas a la hora de realizar monitoreos porque pueden implicar riesgos para la salud.

Sería ideal tener la talla y el peso de los niños menores de 5 años de edad, porque tendríamos en seguimiento del estado nutricional de la población, pero es dificil conseguir esas cifras. Si las organizaciones intentaran hacer jornadas de medición en sitios estratégicos se podría comprometer la salud del personal”, argumentó.

Otra alternativa para lograr balance general es hacer evaluaciones por vía telefónica, pero también existe la traba de la mala calidad de las señales telefónicas y el costo de las llamadas. “Es una constante carrera de obstáculos este trabajo”.

¿Cómo enfrentar esta realidad?

Una serie iniciativas que ha minimizado el impacto de la crisis alimentaria ha sido la creación de comedores comunitarios, que apoyan a los residentes de sectores populares con una o dos comidas al día.

Aunque la pandemia por Covid-19 ha limitado las actividades en estos comedores, algunos han adoptado la medida de llevar las comidas hasta los hogares.

Para mucha gente esta era la única comida que realizaban en el día y no se las pueden quitar. A quienes el comedor le aportaba 60% de las calorías diarias, ahora puede que les proporcione el 100% y lo que hacen es que dividen esa comida en varias partes”, aseguró la especialista.

Esta medida de distribuir un plato en varias comida, agrega de nutriologa,  le da al venezolano la sensación de comer tres veces al día sin consumir realmente la cantidad necesaria de calorías.

Para quienes dependen únicamente de los que adquieren en el mercado, Herrera recomienda aprovechar al máximo alimentos de bajo costo y alto valor nutricional como las sardinas.

“A pesar de la crisis todavía hay personas que tienen grandes prejuicios con alimentos como la sardina, por asociarlos con la pobreza y resulta que este es un excelente alimento”, añadió.

Sardinas. 100 gramos contienen 208 calorías, 24,62 g de proteínas, 307 mg de sodio, 59,61 g de agua. Además aporta 8,94 mg de vitamina B12, 5,2 mg de vitamina B3 y 4,80 mg de vitamina D.

La especialista asegura que el truco está en preparar los alimentos, en este caso las sardinas, siempre de formas distintas para sacarle el mayor provecho.

“Esto no es algo que estamos inventando nosotros, hay un motivo por el que la comida judía tiene muchas preparaciones con papas y es que aquellos que sobrevivieron en el gueto en Polonia se alimentaron por un largo tiempo de papas”, indicó.

Otra recomendación es aprovechar todas las partes comestibles de los alimentos que en ocasiones las personas desechan como los tallos y hojas de algunas hierbas.

Los factores que conforman la actual crisis alimentaria en Venezuela parecen irreversibles a corto plazo, por lo que la ciudadanía seguirá buscando alternativas para paliar el hambre y superar la inseguridad alimentaria.