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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Unidad o Maduro por Rafael Gallegos – Blog 419 – 25 de Octubre 2019

En 1958 Betancourt, Caldera y Villalba firmaron el Pacto de Punto Fijo. Venían conversando al respecto desde el año anterior en Nueva York. Por encima  de sus diferencias los unía el objetivo común de implantar la democracia en Venezuela.  Y claro que había diferencias. URD y Copei  habían sido partidos legales luego del golpe a Gallegos el 24 de noviembre, y participaron en las “elecciones” de 1952, donde los adecos habían ordenado a su militancia abstenerse. En las postrimerías de la dictadura se unieron bajo el objetivo común  de reimplantar la democracia. Se dieron cuenta que si no lo hacían no podrían acabar con el régimen y mucho menos sostenerse en el poder.

Mandela y Le Clerk eran antípodas. Uno negro y el otro blanco en el país del apartheid.. Uno participó  en acciones violentas y estuvo preso muchos años. El otro fue un implacable ministro del régimen represor. Inconmensurables las humillaciones de que habrán sido objetos los negros. Sin embargo coincidieron en que Suráfrica no podía más, que el único camino era la Unidad. El preso Mandela y el primer ministro Le Clerk conversando a escondidas comenzaron a delinear el nuevo país.  Al final sucedió lo increíble, elecciones, ganó Mandela, tomó el poder y se convirtió en uno de los prohombres de su tiempo.

En los años setenta el joven Presidente español Adolfo Suarez, ex funcionario de Franco, estableció comunicación privada (y secreta) con Santiago Carrillo, el jefe nada menos que del Partido Comunista, factor fundamental en la Guerra Civil y enemigo del régimen franquista. Suárez y Carrillo, dos líderes preclaros, observaron que sin consenso no se podría implantar la democracia en España. Y por negociadores no se les puede acusar de blandengues o cobardes, fueron dos de los tres que permanecieron inmutables en sus puestos cuando el gorila Tejero tiroteó las cortes españolas en 1982.

Hoy en Venezuela sucede lo contrario. La oposición está dividida y aparentemente no se comunica. Por una parte el mayoritario Guaidó, por otra parte María Corina, y un tercer grupo de los partidos que apoyaron a Falcón en las presidenciales del 2018, entre otros. Ese lamentable fraccionamiento, es un gran capital que le ponemos en bandeja de plata al gobierno y éste lo sabe aprovechar. Y miren que el gobierno sí está unido. En Venezuela y en América Latina. Observen el Foro de Sao Paulo y la desmedida respuesta de las “masas” en Chile. O los recientes conflictos de Ecuador y  de Perú. Y todo en pocos días. Estamos en un drama muy serio. Los comunistas de América Latina demuestran que están dispuestos  hasta a “sirianizar” la zona para mantenerse en el poder. Ellos sí están unidos, ¿y nosotros?

Que somos muy  diferentes podrían argumentar los líderes opositores como excusa para no sentarse a conversar. El recordado Jorge Dáger decía que precisamente por ser diferentes es que hay que conversar… “si fuéramos iguales estaríamos en el mismo partido” – finalizaba.

Es muy simple, si se es realmente opositor, hay que ir juntos tras los objetivos comunes.

No se puede repetir la torpeza de la oposición gomecista, cuando por décadas cada caudillo adelantaba fracasadas intentonas, valientes hasta lo temerario pero  vacías de estrategia. Así  fue en el Falke, en el desembarco de Curazao de los jóvenes Gustavo Machado y Otero Silva, en la intentona  de Rafael Barrios en 1929, en la conspiración de Delgado Chalbaud de 1914 y paremos de contar. Juan Vicente Gómez sabía sus movimientos y los esperaba. En su fuero interno se reiría de estos valientes solitarios destinados al fracaso por actuar desunidos.

UNIDAD Y ORIENTACIÓN AL PODER

Guaidó, María Corina y  Falcón, entre otros.  Reunirse, conversar, negociar, buscar similitudes y obviar las diferencias, definir los objetivos comunes y desarrollar estrategias destinadas a lograr el poder.

Yo como ciudadano venezolano exijo a los líderes que se sienten a conversar, a buscar consenso. Es la manera de lograr la sustitución  de este gobierno, implantar la democracia, liberar la economía. Ah! y aprovechar el gigantesco apoyo internacional.

Claro, si alguno no está de acuerdo con esas medidas elementales… no es de oposición y hay que hacerlo saber.

Lo demás es Maduro forever: decrecimiento de un tercio del PIB, sin luz, sin petróleo, sin agua, con sueldos miserables, con hambre, con niños desnutridos, con licuefacción de poderes. La ruta de un ex país al que han convertido en la primera hambruna petrolera de la historia. El mundo asombrado nos observa como un limosnero sentado en un barril.

Por último, los patriotas venezolanos fracasaron en la Primera y Segunda República por estar desunidos. La Puerta se perdió en una ocasión por rivalidades entre Bolívar y Mariño. Los libertadores comenzaron a triunfar cuando se convencieron que solos estaban destinados al fracaso, cuando Bolívar aunó al difícil Páez que había atraído a las masas de Boves, y a duro costo ( fusilamiento de Piar…) agrupó a su alrededor a los orientales, y visualizó que Venezuela para ser libre requería de apoyo internacional.

Sólo, ninguno puede. Se haga lo que se haga debemos hacerlo unidos.  Lo demás, es fracaso y ojalá no imitar el llanto de Boabdil.

Pueblo hambriento solicita Unidad para implantar la Democracia.

“Unidad, Unidad, o la anarquía nos devorará”, Simón Bolívar.

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