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La reinvención del petróleo por Rafael Gallegos – Petroleum Blog 413 – 13 de Septiembre 2019

Al revés del Rey Midas quien todo lo que tocaba se convertía en oro, esta “revolución” se ha transformado en “el Rey Sadim” y todo el oro que toca lo convierte en miseria. Tocaron el agro y lo convirtieron en erial, tocaron el parque industrial y lo convirtieron en parque fantasma, tocaron la educación y la convirtieron en ignorancia y atraso… tocaron a Pdvsa y transformaron el petróleo en hambre. El “toque” a Venezuela ha sido explosivo. El petróleo, otrora pivote de nuestro desarrollo, está jadeando y requiere, al igual que el país, ser reinventado.

HIDROCARBUROS: PÉSIMOS RESULTADOS

Rockefeller dijo que el mejor negocio del mundo era una empresa petrolera bien administrada, y que el segundo mejor negocio del mundo era una empresa petrolera mal administrada. No estaba en sus cálculos  pensar en el escenario de una empresa petrolera quebrada. Si él pudiera observar los resultados de la Pdvsa roja, sorprendido y tal vez desesperado arañaría su tumba. Producción en picada, refinerías destartaladas, personal botado en 2003 (23.000 trabajadores) y hoy en día personal en fuga, y lo peor, la cuantiosa renta petrolera utilizada para destruir a Venezuela.

Nada que ver con la Pdvsa azul, que fue calificada como la segunda empresa petrolera del mundo. Claro, no podemos hacer un ejercicio de inocencia creyendo  que la solución es volver a la Pdvsa azul. En todo caso esa es una nostalgia… irrepetible. Primero porque no se trata de un cuento de hadas. A los resultados positivos los de la nacionalización, los acompañan el petroestado que facilitó  a Chávez un comportamiento monárquico y la creciente marginalidad que no fue casual y hay que estudiar sus porqués. Además, recuperar Pdvsa requeriría la misión imposible de reconstruirla sobre los restos de este desastre que es la Pdvsa roja, contrario al proceso de nacionalización que arrancó de unas transnacionales organizadas, con valores y  con inercia positiva. La Pdvsa roja es una Pdvsa escombro.

Pdvsa no es recuperable; pero ojo, la industria petrolera sí, y más que eso es necesario  reconstruirla y para ello es imperativo reinventarla. Hay muchas ventajas competitivas y comparativas: gigantescas reservas, personal venezolano con vastos conocimientos, tradición hidrocarburífera de más de cien años,  y una infraestructura seguramente averiada pero con posibilidades de reparación. Claro que Venezuela tiene futuro petrolero; pero pasa por una óptica diferente.

NUEVAS PREMISAS

El mundo de los hidrocarburos ha cambiado significativamente en los últimos 20 años. La industria que se planifique tendrá que considerar las nuevas premisas, que destacamos a continuación:

–      Las reservas de hidrocarburos no se van a agotar… El Pico de Hubbert, que planteaba la decadencia de producción de Estados Unidos a partir de 1970, quedó desmentido con la resurrección de la producción norteamericana por efecto del petróleo y gas de lutita. Igual los avances  tecnológicos han permitido cuantiosos descubrimientos, tantos que ahora se habla de Pico de Demanda, es decir que no se agotaran las reservas petroleras, sino que las energías alternas las dejarán en el subsuelo.

–      La producción de hidrocarburos de lutita… Permitieron a Estados Unidos revertir su decadencia y pasar de 6 millones de barriles a 12, creciendo. Un gran cambio geopolítico. Las reservas de gas de lutita superan el volumen convencional. Otros países avanzan en su explotación y los hidrocarburos se han convertido en un mercado de sobreoferta, que obligará a competir más que en los años anteriores. 

–      Las Matrices Energéticas… Por lo menos  hasta el 2040 las proyecciones indican que la demanda de hidrocarburos crecerá paulatinamente. La transición energética ha sido mucho más larga de lo que se consideraba.  

–      El cambio climático… Hace necesario acelerar energías limpias. La industria de los hidrocarburos se ve forzada a desarrollar tecnologías menos contaminantes a lo largo de toda la cadena de valor. Ya se habla, por ejemplo, de enterrar el CO2.

–      La OPEP… No tiene la influencia de antes. Sin embargo en los últimos años ha efectuado recortes que sostienen los precios. Por otra parte los conflictos árabes como el de  Arabia – Irán, o las sanciones norteamericanas a Irán influyen en el alza de precios, claro con el gigantesco riesgo nuclear.   

–      Ex Monopolio… Ya Venezuela no tiene el monopolio energético de América Latina. Presal de Brasil, Vaca Muerta de Argentina, las reservas de México y otros países, dinamizados por las Rondas de Licitación, obligan a los venezolanos  a proyectar seguridad jurídica y diseñar esquemas muy competitivos para atraer las inversiones.  

–      La Faja… En este ambiente la Faja tiene mucha competencia. ¿Será rentable?… depende, de los esquemas de inversión y de la calidad de los proyectos. Canadá para producir que tala el bosque, saca el petróleo con palas, lo envía para procesamiento, le extraen el petróleo a la tierra, la cual regresan a su sitio y vuelven  a sembrar el bosque, y produce más de 3 millones de barriles… si los canadienses pueden, nosotros también.

EL RETO

Es imperativo planificar el rescate de la industria petrolera de manera sistémica. Es decir, desde el pozo hasta la calidad de vida… y sin parchetes. No se trata de llamar unos inversionistas aislados, sino de estudiar el todo y a partir de allí diseñar una estrategia. Es necesario poseer una industria de alta calidad que tenga como Misión: 1.- generar divisas para el desarrollo -no el rentismo- del país, 2.- satisfacer el mercado interno (gas, gasolina, diésel), y 3.- proveer a la industria eléctrica de los insumos necesarios.

Y además, que los Beneficios del Negocio (ISRL, Regalía, Economía Conexa, Responsabilidad Social y Petroquímica) sean orientados hacia el desarrollo sustentable del país. Nada ganamos con una industria de primera si no logramos que sus beneficios impulsen una sociedad próspera. Una industria próspera para un país próspero.

La futura industria de los hidrocarburos requiere de tres “altas”: altas inversiones, alta tecnología y alta gerencia. Por cierto, de las tres adolece la Pdvsa roja.

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