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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

El cuarto apagón eléctrico profundiza la recesión económica por Daniel Lozano / Diego Santander – El Mundo – 23 de Julio 2019

ACOMPAÑA CRÓNICA: <HIT>VENEZUELA</HIT> CRISIS - AME9139. CARACAS...
Vista de una carretera iluminada por los vehículos que la transitan durante un apagón, en Caracas. 

Los venezolanos saben muy bien, para su desgracia, cómo comienza esta historia, pero nunca cuándo acaba. La oscuridad irrumpe de golpe y todo comienza a fallar como si fuera el laboratorio del fin del mundo: sin luz, sin agua, sin internet, sin teléfonos, sin metro, con los transportes colapsados y el alma en un puño.

La organización Netblocks calculó ayer, a los pocos minutos del primer apagón, que sólo el 6% contaba con conexión a Internet. Hoy, 20 horas después, ese porcentaje ha subido hasta el 40%. Algunas zonas han recuperado la energía eléctrica, pero en la mayoría de los estados de Venezuela la luz va y viene.

El cuarto megaapagón nacional llegó tras avisar durante días, con bajones eléctricos y pequeños apagones por todos lados. El propio presidente Nicolás Maduro lo advirtió en marzo, tras el primer colapso: compren velas. En el país de las desgracias no pasa un día sin que haya una nueva que sumar, incluso varias a la vez: el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado que se quedó corto en sus expectativas y que la recesión económica en Venezuela será del 35% y no del 25%, como pensaban hace dos meses.

Una bienvenida a oscuras que no esperaban los participantes del Foro de Sao Paulo, llegados hasta Caracas para solidarizarse con su aliado bolivariano. El gobierno de Maduro declaró el día no laborable tras dos horas de silencio, durante las cuales decidió exhibir su explicación más antiimperialista, al gusto de sus invitados: un nuevo ataque electromagnético de origen desconocido, porque nadie ha visto ni naves ni cañones. El chavismo también denunció entre marzo y abril la existencia de ataques cibernéticos desde Estados Unidos, pese a que los problemas eléctricos se le amontonan a la revolución desde hace más de una década.

Como si se tratase de un capítulo más de la guerra de las galaxias y de los imperios, el chavismo se parapetó detrás de una explicación que no solo no aceptan expertos ni técnicos ni los países vecinos, tampoco Naciones Unidas: “El desvío de recursos, la corrupción y la falta de mantenimiento en la infraestructura pública, así como la subinversión” conforman las causas del deterioro en el servicio eléctrico, sentenció el reciente informe de Michele Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos y ex presidenta socialista de Chile.

Las excusas gubernamentales y de los seguidores chavistas, quienes se hicieron eco de una supuesta tecnología imperialista conformada por fuentes de energía en la atmósfera venezolana que habrían liberado rayos gamma para producir una radiación sincotrónica, que a su vez generarían las famosas ondas electromagnéticas, chocaron una vez contra la realidad, mucho más sencilla.

UNA INVESTIGACIÓN

La oposición se hizo eco de las explicaciones del ingeniero Winston Cabas, quien insistió previamente en que el sistema eléctrico nacional colapsaría nuevamente, en esta ocasión por culpa de las fallas en una de las líneas de 765.000 kilovoltios. Diosdado Cabello, número dos de la revolución, aprovechó para culpar a la oposición y para reclamar una investigación contra el ingeniero.

“No se necesita ser un ingeniero de alta calificación para saber que el sistema eléctrico de Venezuela viene mal”, añadió José Aguilar, uno de los principales expertos del país, quien sostiene que en el último mes se han perdido más de 600 MW térmicos. “O se raciona más o habrá más apagones”, sentenció el ingeniero.

Intentaron esconder la tragedia con racionamientos en todo el país, pero el fracaso es evidente: destruyeron el sistema eléctrico nacional y no tienen respuestas”, apuntó Juan Guaidó, presidente encargado por el Parlamento.

El gobierno también recomendó a la gente que no saliera de sus hogares, pese a lo cual cerca de 2.000 personas participan hoy en la sesión de calle convocada por el Parlamento democrático en Caracas. “La nevera se me dañó el mes pasado y la reparé porque mi hijo me mandó el dinero. Estoy angustiada porque se me vuelva a dañar con estos bajones y yo no tengo para arreglarla. No podemos vivir en esta incertidumbre, un día con luz y el otro sin luz. Por eso vine a protestar. ¿Otro ataque electromagnético? El único que nos ataca es Maduro, todo los días, por eso se tiene que ir”, explicó a EL MUNDO Magaly Alfonzo, 61 años, quien fue acogida por un familiar en Caracas al no encontrar transporte hasta su casa en los Valles del Tuy, cercanos a la capital.

Los lamentos se repitieron por miles, en cada esquina del país. Desde el primer megaapagón del 7 de marzo, hay zonas del país, como los estados de Zulia y Táchira, fronterizos con Brasil, que no han recobrado nunca la normalidad, sumando tantas horas a oscuras como con luz.

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