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La última navidad de Nicolás Maduro por Jorge Eduardo Castro – Panampost – 22 de Diciembre 2018

Entre más presión hay para sacar a Maduro y llevarlo a prisión, más determinación en sus amigos para que se entierren con él los delitos que juntos han cometido, empezando por los cubanos

La última navidad de Nicolás Maduro (V)

En las últimas declaraciones de Maduro esta semana parece un perro envenenado, desesperado y sin saber qué hacer, el dictador se mueve de un lado a otro intentando quitarse esa sensación de muerte que se le ha impregnado especialmente desde el atentado.

A veces cuando habla compensa el miedo gritando y vociferando, pero son solamente gemidos y lamentos quejumbrosos de un hombre próximo a morir.

No hay que ser adivino para pronosticar que aumenta la probabilidad de que esta sea su última navidad, no solamente en Miraflores, sino la última de su vida.

Ivan Duque lo quiere vivo, preso, pero vivo

Ivan Duque es el único que quiere a Maduro vivo, porque lo quiere preso, y lo quiere preso para que revele muchas confesiones que solamente Maduro puede hacer, desde lo que ha sido la invasión cubana en Venezuela, pasando por las miles de actividades narcos y terroristas a las que ha dado refugio y logística para el entramado geopolítico global.

Pero especialmente Ivan Duque quiere que confiese todo lo que amenazó contar de Santos y el proceso con las FARC. El testimonio de Maduro sirve para hacer trizas el Nobel y poner en la cárcel por traición al ex mejor amigo de su precedesor.

Además, Duque quiere a Maduro preso para darle fuerza a su ideal de un mundo globalizado en el marco de organizaciones multilaterales como en la que el presidente colombiano trabajó desde Washington, organizaciones multilaterales como la que percibe puede llegar a ser la Corte Penal Internacional. Duque no solamente intenta poner en la cárcel a un delincuente sino dar un mensaje contundente de que no habría ningún gobernante por encima de la ley internacional.

Así aunque Maduro acuse a Duque, lo cierto es que no es por Duque que se proyecta sobre él la sombra de la muerte inminente que presiente. Sus futuros asesinos no están entre las filas de sus archienemigos que lo quieren preso y delatando complicidades y asumiendo atrocidades, sino son sus amigos y aliados que saben precisamente que es preferible un Maduro bajo tierra que un Maduro tras las rejas.

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