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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Baltasar Garzón, el español que vino a Caracas para arreglar defensa de Maduro en La Haya por José R. Santamaria – El Cooperante – 19 de Febrero 2018

11806255.jpgBaltasar Garzón pretendió ingresar de incógnito al país, pero no contaba con la astucia de otro pasajero del vuelo Bogotá-Carcas – quizás agente secreto del Cuerpo Nacional de Policía, de España- y ¡click! fue captado “manos en la masa” desembarcando en Maiquetía.

¿A qué vino a Caracas? La pregunta reventó las redes sociales y pronto, la misma Internet la respondió, para disgusto del “turista jurídico”: ¡Garzón vino a hacer arreglos, para la defensa de Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional, de La Haya! Defender a su modo, pero a eso vino.

Está fresca la recomendación de “no viajar a Venezuela” expedida a sus nacionales, el 1 de junio del año pasado por la Cancillería española. No se necesitaba ser muy zahorí para deducir que Garzón no había llegado al país a echarse un chapuzón en “Playa Pantaleta”. Vino a guisar.

Defensor “oficioso” de Maduro

Consultamos nuestros archivos y conseguimos al irascible Garzón ¡pero qué delicado!, erigido en defensor no tan oficioso, como se verá, de Nicolás Maduro. Lo hizo en declaraciones a “WRadio”, Colombia, el 4 de septiembre de 2015, reproducidas, entre otros medios de comunicación, por EFE. “Baltasar Garzón, no ve viable denuncia de Colombia contra Maduro en la CPI”, tituló la reputada agencia de noticias, el respectivo boletín informativo.

“Creo, con todo respeto a las demás opiniones, que una denuncia ante la CPI no sería viable. Dentro de los artículos del Estatuto de Roma no veo el encaje muy claro de la situación que se está viviendo y del drama que se están viviendo en la frontera con Venezuela”, manifestó Garzón en una entrevista en WRadio.

Todos los criminales, aun los más repugnantes, tienen derecho a la defensa, lo que incluye no criminalizar a quienes asuman su asistencia letrada. Pero una cosa es dar la cara en estrados y exigir juicio justo para cualquier acusado y otra, hacerlo de manera, subrepticia, clandestina, soterrada, para poder seguir ponderando como adalid justiciero. Gravísimo, si la actuación tras bambalinas agazapa valimiento, verdadero o meramente jactancioso, del letrado. Veamos.

Encuentro con el “Pollo” Carvajal, los narcosobrinos y presuntos integrantes del Cártel de los Soles

A finales de julio de 2016, un jet ejecutivo, valorado en 40 millones de dólares, decoló en el aeropuerto internacional Santiago Mariño que sirve a la isla de Margarita, Venezuela. Sus tres pasajeros, Carlos Eduardo Urbano – propietario de la aeronave, boliburgués, de uña en el rabo, megamillonario, gracias a sus contrataciones con entes del estado Anzoátegui, tiempos de Tarek William SaaB, incluidos – y Abel Torres Serrano, súbito español – cuyo papel en la trama no ha podido ser determinado.

El tercer y último pasajero ¿adivinen? Baltasar Garzón. Los viajeros, fueron recibidos a pie de escalerilla de avión, por una caravana compuesta por decenas de escoltas oficiales, varias camionetas suburbanas blindadas de la gobernación de Nueva Esparta y por Hugo Carvajal, “El Pollo”, incluido en la “OFAC list” por trafricar, no precisamente cotufas. Y de la pista de aterrizaje, directo, sin pasar inmigración ni aduana, a unos apartamentos de lujo colocados a disposición por el entonces, gobernador del estado, Carlos Mata Figueroa, a quien alguna prensa vincula con el Cártel de los Soles.

Los “turistas”, no contaron con la astucia ¡otra vez! del servicio secreto del CPN y del periódico ABC de España. El reportaje por demás acucioso, informó, pelos y señales de la gira.

Infraganti, como fue su encuentro con el legendario “Pollo”, Garzón no pudo desmentirlo. Se limitó a seguir su patrón de conducta. El patrocinio judicial, de personas, impresentables, sin dar la cara, a escondidas, posando de “imparcial”, de “notable”, de cruzado de la lucha anticorrupción y de la tuición de los DDHH ¿Y el tráfico de drogas no es un delito de lesa humanidad?

No obstante, los pretextos de la visita, no pudieron ser más especiosos, torpes, estúpidos, risibles, de no mediar el calibre de los delitos, de por medio. Algo que no habla muy bien, de sus meninges, ni de sus presuntas habilidades de jurista.

Dijo, Garzón, que sus encuentros con el “Pollo” no fueron como su defensor, sino como redactor “independiente” de un pretendido dictamen o informe que cuestionaba “la validez de los procedimientos utilizados por EE.UU para pedir la captura, fuera de su territorio, de supuestos delincuentes”. Menuda independencia, la de quien viaja a Venezuela en medio de semejante parafernalia. Si así, se defiende a sí mismo, sus clientes sabrán lo que les espera.

Al extremo, que el objeto del pretendido informe “independiente”, según el propio Garzón, apuntaría, a proteger, ni más ni menos, que a los narcosobrinos presidenciales, al deslegitimar sus detenciones, en Haití. Por menos que eso, les revocaron lasa visas norteamericanas, a los defensores de Pablo Escobar.

Banco de Andorra: Otra vez, Garzón, tira la piedra y esconde la mano.

Ocurrió, con motivo del congelamiento, en el Banco Privado de Andorra, de la cuenta bancaria de alrededor de 400 millones de dólares, a nombre de empresas del venezolano, Diego Salazar Carreño. De nuevo, Garzón, esta vez en compañía del exprimer ministro francés Dominique de Villepin, no contaron con el seguimiento de los sabuesos del CNP. Unas escuchas telefónicas a los implicados, Nervis Villalobos (exviceministro de petróleo), Fidel Ramírez (hermano de Rafael Ramírez exministro de petróleo y expresidente de Pdvsa), Luis Carlos de León, César Rincón Godoy y Rafael Reiter, todos venezolanos, solicitados por la justicia gringa, dejaron a Garzón y a De Villepine al descubierto.

Audios reveladores de la relación de Baltasar Garzón con el caso Diego Salazar Carreño. La Banca Privada de Andorra contrató al exmagistrado español para desbloquear las cuentas millonarias del primo de Rafael Ramírez, sospechoso de lavado de dinero. Las audiograbaciones del CNP español siguen dando tela para cortar. La investigación por el lavado de dinero en Andorra vincula a Baltasar Garzón, juez inhabilitado de la Audiencia Nacional de España y la citada banda de “bolivarianos”.

Garzón le cobró al BPA, la bicoca de US $ 800 mil dólares –suma incriminadora, por desproporcionada para tal clase de dictámenes- que habría servido a un juez andorrano, evidentemente coludido, de respaldo para descongelar los fondos.

Había demasiado compatriotas, implicado en el affaire y como los venezolanos somos poco fiables en lo que a guardar secretos se refiere, pronto se coló la información: En reunión celebrada en el bufete de Garzón, este último les exigió a los mencionados “angelitos” en presencia de sus letrados venezolanos, españoles y andorranos, diez millones de dólares americanos “¿Y por qué hemos de pagarle a, a usted, señor Garzón tal cantidad, si no es nuestro abogado y, además ya le cobró al BPA, quien fue su contratante?” – respondieron los saqueadores de nuestra Tesorería.

Al final, sintiéndose extorsionados, transaron el asunto: US $ 2.000.000,00. Ladrón que roba ladrón, se habrá dicho, para sus adentros y sus afueras el impertérrito, cobrador de peaje.

Vende valimiento en la Fiscalía y en la presidencia de la Corte Penal de La Haya

Jacques Vergès, fue un letrado francés que se ganó el merecido mote de “Abogado del Diablo”, por sus controvertidas defensas, del nazi, Klaus Barbie, de Carlos Ramírez, “El Chacal” y de una larga ristra de sanguinarios terroristas. Con todo, cuando Vergès murió, el presidente del Colegio de Abogados de París, le pronunció una emotiva oración de fúnebre, a pie de catafalco. Después de todo, el oficio del abogado es eso: abogar y Vergiès lo hacía con vehemencia, gallardía. Daba la cara, sobre todo.

Garzón, se esconde bajo las faldas de la notoriedad que obtuvo al ordenar la captura del tirano Augusto Pinochet. Tira la piedra y esconde la mano. Ahora, en el caso Venezuela/Corte Penal Internacional, vende valimiento, influencias, conchupancias, con el exfiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, otro pillo, quien a su vez, se jacta de “controlar” a la presidenta de dicha Corte, Silvia Fernandez, kirchnerista, como, él, a la actual, Fiscal, Fatou Bensouda, su exsubalterna y al jefe de acusaciones de la mencionada fiscalía, Fabricio Guriglia, argentino, marido de Helen Duffy, abogada defensora del propio Garzón, en sus líos por prevaricato.

En medio de tal maraña pecaminosa, surge la figura de la que se hace llamar, “embajadora de Venzuela ante la Corte Penal Internacional” Haifa El Aissami, hermana del Vicepresidente de Venezuela, cabildera en delictiva e impúdica ante tales instancias. Demasiada “casualidad”, el viaje de Garzon a Caracas, cuatro días antes del anuncio de la Fiscal Besouda, de la apertura del caso Maduro & Cia, en la Fiscalía de la CPI. Que cada cual saque sus conclusiones. Que cada cual haga de su camisa y su reputación, un sayo. Traficar con los caídos en la lucha libertaria de Venezuela, para ganarse unos millones es otra cosa, eso nos lo tomamos y tomaremos en serio, señor Garzón.

 

 

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