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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

La salida ordenada por Eduardo Colmenares Finol – Octubre 2017

Los venezolanos estamos ante una encrucijada decisiva cuando nos acercamos a la última etapa de esta pesadilla sembrada desde la mente extraviada de los supuestos “idealistas” de la revolución, quienes al cabo de casi 20 años han formado, por su manifiesta incompetencia, un verdadero estado fallido donde nada funciona, que unido a su incuestionable prontuario de delincuentes nos han convertido, además, en un estado forajido, rechazado, con un pañuelo en la nariz, por toda la comunidad internacional de naciones respetadas.

El desbarajuste político del PSUV se inició a partir del 2015 cuando la tan promocionada unión     “cívico militar”, establecida por Chávez como una de sus premisas, ha tenido que recurrir a su brazo militar para mantener con vida la maltrecha revolución, hecha añicos políticamente desde entonces, cuando perdieron el apoyo popular. Son las FANB el verdadero problema de la política venezolana de hoy. Sus integrantes han utilizado las armas de la república para defender, no su juramento de hacer respetar la constitución instaurada en 1999, sino para preservar sus propias fechorías y el botín de sus iniquidades. Es entonces racional suponer que el verdadero enemigo que enfrenta la democracia y el pueblo venezolano son sus fuerzas armadas y que nuestro enfoque debe dirigirse a su rescate y reconstrucción hasta lograr el retorno al estado democrático constituido.

El debilitamiento institucional del gobierno ha venido ocurriendo a partir del 2016 cuando tuvo que recurrir a los trucos de la anti política para evitar lo que más temen: votaciones limpias y transparentes, que los deslegitimicen ante los ojos del pueblo y ante la comunidad internacional, al impedir la realización del referéndum revocatorio del Sr. Maduro y las elecciones de gobernadores en el 2016. Nada de esta tragedia resultaba evidente ante los ojos de esa comunidad internacional, cuando todo se ocultaba tras la propaganda de la izquierda internacional y el manejo de la chequera de petrodólares. Solo es cuando se inician las más que justificadas protestas, tanto del 2014 como las del 2017, que despierta la atención internacional ante la aguerrida resistencia de los venezolanos donde resultaron más de 170 muertos, más de 5000 heridos y miles de detenidos, atropellados por unas FANB de espalda a la constitución y a los DD HH más fundamentales.

Hoy, el gobierno y sus FANB lucen acorralados y como mecanismo de defensa han creado todo un andamiaje de la anti política, montando un precario sistema judicial y electoral espurio, a espaldas de una AN legitimada con dos tercios de sus miembros opositores, nombrados en una votación donde participó cerca del 70% del electorado. Para colmo terminan designando un CNE manejado desde el poder por militantes del PSUV y una ANC conformada con los “payasos del circo” nominados a dedo tras un fraude electoral, que quedará desnuda ante los resultados de las elecciones regionales del 15 Oct. Todo lo anterior está siendo soportado solo sobre los hombros de quienes despliegan las armas de la república. Pero si observamos con detenimiento la única persona que verdaderamente ostenta alguna legitimidad de origen, que pueda ser “negociada” dentro de ese cascaron que hoy representa al PSUV, es un inculto y desprestigiado Maduro y nadie más. Ni Cabello, ni El Aissami, ni Padrino, ni Cilia, ni Reverol, ni los Rodriguez, incluyendo todo el alto mando militar, se sustentan en legitimidad alguna y por lo tanto para continuar en el poder dependen del delgado hilo constitucional que sostendría a Maduro como presidente constitucional ¿Qué sucederá entonces?, ¿Desconocerán los militares del alto mando las elecciones presidenciales del 2018, usando la chimba ANC? Lo dudo, si consideramos que la presión internacional ejercida por la ONU, OEA, EE: UU, UE, Canadá y 16 países de América Latina encierran cada día más al régimen, al punto que hoy solo cuentan con el apoyo de Cuba, Bolivia y Nicaragua. Las condiciones internas del país se agravan cada día más, con una hiperinflación del 1.500% anual, con el éxodo de venezolanos haciendo crisis a nivel de los países vecinos, más la presión internacional exigiendo una salida electoral y EE UU, Canada y la UE decretando nuevas impugnaciones sobre personeros del régimen (mayormente militares) incursos en corrupción y narcotráfico.

Entonces cuales son las alternativas que quedan: A groso modo solo dos: Una salida ordenada o una segunda, desordenada, que pudiera consistir en cualquier aventura golpista, o una intervención extranjera, o un alzamiento popular ante el hambre y la frustración de las clases populares de los barrios de Caracas. Empecemos por analizar estas últimas posibilidades. La aventura golpista debería ser un recurso que debe estar en las mentes de los traidores dentro de las FANB, que, contando ahora con el apoyo de la ANC, sueñan en instalar, de una vez por todas, el Estado Totalitario Comunal. Ante el supuesto negado que las fuerzas democráticas sean neutralizadas por las armas, ¿Cuál sería la aceptación internacional de un autogolpe de tal naturaleza? Ninguna. Y si además consideramos que ante este hecho; se hace muy cierta la posibilidad de una intervención extranjera para evitar la instauración de un NARCOESTADO TOTALITARIO, probado y comprobado, que además contaría para hacer sus fechorías, con las mayores reservas de crudo del planeta, situado a solo 250 millas de las costas de los EE. UU. No importa desde donde se mire, esta aventura seguramente estaría encaminada al más rotundo fracaso. Soy de los que no cree en un alzamiento popular. Si en algo no tuvieron éxito las protestas de la resistencia del pasado 2017 fue en lograr la incorporación de las masas que habitan los barrios populares de Caracas, atemorizados como están por las bandas delincuenciales de los colectivos paramilitares.

Como fervientes demócratas, tenemos que apoyar una salida ordenada dentro de los preceptos constitucionales. El fraude contundente en las elecciones del 15 Oct obliga a los venezolanos y al mundo a continuar nuestros esfuerzos en esa dirección, aun cuando la misma oposición luce desarticulada, con buenos lideres pero sin liderazgo ¿Cuáles serían entonces esas posibles salidas ordenadas?

  • Una solución, es la negociación (llámenlo “Dialogo” si desean). Si esa posibilidad se llegara a dar, sería sobre bases formales, conducida con seriedad y bajo la presencia de naciones y facilitadores reconocidos internacionalmente, cuyo único objetivo sea negociar la salida de Maduro a favor de un nuevo gobierno de transición en el más corto plazo, para evitarle mayor padecimiento y dolor a los venezolanos, incluyendo la de aquellos presos y exilados. Ese poder de exigir que Maduro posee hoy, se le estaría agotado para junio del 2018, fecha donde constitucionalmente se debería estar llamando a elecciones presidenciales.
  • Que la AN convoque, con 2/3 de los diputados opositores, conforme al Art 247, a una Asamblea Nacional Constituyente autentica y que el pueblo vote en un referéndum organizado por la sociedad civil (como el 16 Julio) las bases comiciales propuestas por la AN usando como referencia el proyecto del MID, una ONG que se dedica desde hace años a preparar un programa estratégico para hacer del país una democracia moderna.
  • Las elecciones presidenciales previstas en el Art 230 de la constitución. Esta eventualidad aterra a cualquier venezolano, incluida la comunidad internacional.

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