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Semana aciaga para el régimen por Rafael Poleo – Revista Zeta – 14 de Agosto 2017

Rqcp1o1e_400x400Disimulado por medidas efectistas como los alaridos en la Asamblea Constituyente y por la guerra psicológica montada por el G2 cubano en twitter, el régimen castro-madurista recibió esta semana golpes estructurales que a mediano plazo se revelarán letales.

Cada semana, venciendo enormes obstáculos, la Oposición avanza en el arduo trabajo de demoler las bases del régimen castro-madurista -de chavismo no hablemos: ha tiempo eso se fue. De estos obstáculos, el más incómodo es la incomprensión de los impacientes, esos opositores reales o presuntos que, entreverados con los agentes de la propaganda psicológica montada por Cuba, carcomen la moral de la mayoría opositora con una tenacidad que les hace sospechosos de los peores motivos.

Afortunadamente, los perros ladran pero la caravana pasa. El madurismo está sentenciado, sólo que la fecha de ejecución no se ha anunciado. Tiene habilidad táctica, pero lo importante es la estrategia, la cual desde que eran chavismo les viene irremediablemente equivocada. El movimiento del 4F quedó condenado cuando se alineó con los poderes que quieren acabar con la Cultura Occidental, como la Hezbollah, y unió su destino a un poder declinante, el de Cuba. Su tendencia al desastre es irreversible.

La muerte de Chávez -necesaria a los intereses de los hermanos Castro, que requieren obediencia ciega-, abrió espacio en la cúpula a los menos talentosos del tumulto revolucionario. El régimen cambió de chavista a madurista y desde entonces no ha desaprovechado oportunidad de meter la pata, como en el caso de una Asamblea Constituyente que ha entregado a sus enemigos el argumento moral para cerrar el cerco.

Esta semana, dos golpes calculados han envenenado al régimen. El primero es la nueva lista de sancionados económicos con la cual Estados Unidos, al repetir y agregar la indicación de “continuará”, hace saber su determinación de cargarse a todo aquel que no cante la palinodia. Los integrantes de la lista perderán el saco y los cangrejos. Los demás están bajo una persecución minuciosa del Departamento del Tesoro, al cual no hay en el mundo institución financiera ni gobierno que no le entregue la información que solicite. Estados Unidos ha dicho que la lista es larga, pero le faltan verificaciones formales -domicilios, etc. La verdad es que los nombres los va soltando según una estrategia fina que irá carcomiendo la salud del régimen al carcomer la de sus altos capos. Hasta se ha tenido la delicadeza de apartar a los pelagatos designados para la Constituyente, salvo a la cúpula responsable.

El destino de los capos del régimen es la cárcel o pasar el resto de sus vidas a salto de mata. En países donde vivir vale la pena estarán siempre esperando que les echen los ganchos, y no tiene gracia haberse hecho riquísimo para después vivir en Bielorrusia. Su situación se agrava porque, malaconsejados por financieros de medio pelo y abogados chimbos, habían hecho en el propio Estados Unidos inversiones que consideraron encubiertas sin tener en cuenta que, por su implacabilidad tributaria, al Tío Sam en esa materia no hay quien lo engañe. Aún fuera de Estados Unidos la ocultación es imposible, porque todo mercado real tiene con Estados Unidos compromiso de cooperar en estas investigaciones. El resultado es que no hay capo chavista que duerma tranquilo: mírenle las ojeras.

El martes fue un día aciago para los capos acosados. La oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas denunció el uso innecesario de la fuerza contra ciudadanos inermes y concretamente exigió al gobierno seguridad para la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz. El Comisionado de Derechos Humanos de la ONU quiso entrar al país y el acceso le fue impedido. Otra barrabasada para el expediente; pero, ¿qué podía hacer un gobierno cuya conducta en ese sentido es inmostrable?

Ese mismo día, diecisiete países americanos reunidos en Lima condenaron formalmente como una dictadura al gobierno de Venezuela, advirtiendo que no reconocerán compromisos -como créditos y contratos internacionales- que no estén aprobados por la Asamblea Nacional, a la cual reconocen como Poder Legislativo, igual que han hecho Estados Unidos y la Unión Europea. Esta decisión reemplaza con ventaja lo que pudiera haber hecho la OEA. La comparten siete de los ocho países con quienes Venezuela tiene mayor comercio -el otro es China, que, como ha ocurrido en el caso de Corea del Norte, terminará atendiendo al tuercerabos de Washington. Se anota que el chiripero del Caricom votó contra Maduro, excepción de Grenada, que está por recibir su mesada y así decidió unirse a Ortega, Morales y otras sabandijas. No cuentan.

Estos golpes estructurales, letales a mediano plazo, no son visibles para el ciudadano común, pendiente de hechos efectistas y superficiales como la toma del Palacio Legislativo, la detención de alcaldes, el ruleteo de López y Ledezma y los alaridos de una Asamblea Constituyente de la cual ya se verá que es uno de los errores más graves cometidos por el castro-madurismo.

Otro factor de distracción ha sido la guerra psicológica montada por el G2 cubano en las redes sociales, la cual ha llevado al primer plano un detalle meramente procedimental como es la inscripción de partidos y candidatos en el CNE. Esto se relaciona con la fantasía de que este gobierno se puede tumbar con una gran manifestación sobre Miraflores, como si a Raúl Castro le importara matar dos o tres mil venezolanos para conservar su colonia.

A los agentes cubanos en las redes se les puede identificar porque son desconocidos o usan pseudónimo y al régimen lo critican poco o nunca. Distintos moralmente, aunque igualmente dañinos, los casos de personas conocidas que intentaron entrar en el juego político y no pudieron por falta del indispensable vehículo partidista, periodistas al servicio de delincuentes financieros y aficionados que pretenden enmendar la plana a una estrategia movida en los grandes centros de poder del planeta. Lamentablemente, estos sociotipos arrastran a personas de buena fe pero extraños al oficio político y mal informadas porque no leen mis artículos. A éstos, mis excusas porque a veces les canto las cuarenta y mi recomendación de que se suscriban a las páginas web de Zeta y El Nuevo País, que cuestan poco.

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