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“Perros del petróleo” frotan sus manos ante sanciones de Estados Unidos por Fiorella Perfetto – Caraota Digital – 3 de Agosto 2017

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Si Estados Unidos decide suspender las compras de petróleo venezolano, el gobierno del presidente Maduro, hoy sumido en una dura crisis de gobernabilidad y rechazo internacional tras convocar un proceso para reescribir la Carta Magna según sus designios, deberá considerar otras vías para colocar el crudo en un mercado alternativo. Pero las sanciones y la urgencia del país para contar con ese ingreso del cual depende más del 80% de la economía nacional, significaría someterse a las políticas de intermediarios y claro, a la de los sempiternos “aliados” en los negocios petroleros venezolanos

El pasado 27 de mayo se conoció a través de medios internacionales que Venezuela estaría conformando un esquema para colocar en el mercado el petróleo proveniente de Siria, y así evadir las duras sanciones internacionales que pesan sobre este país, como resultado de la violación a los Derechos Humanos, tal y como podría ocurrir con el crudo venezolano, en caso de que Estados Unidos dé un nuevo paso hacia adelante en su propósito de cercar el gobierno de Maduro y hacerlo volver al redil democrático.

El plan, según se conoció entonces, consistiría en una triangulación entre Rusia, Siria y Venezuela: el crudo sirio sería transportado a Rusia y de allí a Venezuela, que lo recibiría con factura como si se tratase de crudo ruso para luego llevarlo a la refinería en Aruba y el combustible resultante sería vendido a Estados Unidos.

El responsable de esta operación sería Wilmer Ruperti, quien en entrevista ofrecida al portal Bloomberg aseguró que el acuerdo nada tenía que ver con aspectos políticos. “Era una solución logística para ganar mucho dinero”, dijo a ese medio. Un representante de Citgo aseguró que la filial de Pdvsa “no está considerando y no considerará importaciones de crudo sirio para abastecer a Citgo Aruba Refinery”.

Según este portal, una gran cantidad de documentos confirman que Venezuela tuvo la intención real de adquirir bajo este esquema el petróleo sirio con un atractivo descuento por medio de una empresa fantasma con jurisdicción rusa, para luego refinarlo y colocarlo en el mercado internacional. De esta manera el Gobierno venezolano podría hacerse del tan ansiado “cash” que requiere para sobrevivir.

Sin embargo, este negocio no es precisamente el acto de un buen samaritano. A los bolsillos del intermediario como en este caso Wilmer Ruperti y otros “empresarios” que han hecho del petróleo su particular mina de oro, irían a parar millones de dólares en ganancia.

Como se recordará, Wilmer Ruperti fue una de las figuras claves para romper el paro petrolero convocado por los trabajadores de la estatal venezolana Pdvsa en el 2002. Usó su flota de cargueros y fletó otros tantos para movilizar el crudo venezolano, pero sus gestiones poco transparentes de la época para activar la industria le llevaron hasta una corte de Inglaterra, en la cual fue encontrado culpable de corrupción y por ello tuvo que pagar 59 millones de dólares.

Por su “apego incondicional” al gobierno chavista primero y al régimen de Maduro después, declaró ser él quien estaba detrás del pago de los bufetes de abogados que defienden los casos de Franqui Francisco Flores de Freitas y Efraín Campo Flores, sobrinos de la primera dama Cilia Flores, quienes fueron hallados culpables de conspirar para introducir en Estados Unidos 800 kilos de droga por un jurado en la corte del Distrito Sur del estado de Nueva York, y se encuentran presos en esa ciudad a la espera de una sentencia.

Días después de esta confesión hecha por Ruperti en una entrevista ofrecida al diario The Wall Street Journal, Pdvsa anunció que Maroil Trading, INC, empresa de Ruperti sería la favorecida en el otorgamiento de un jugoso contrato para desalojar el coque de la refinería de Jose, ubicada al oriente del país. El coque es un derivado sólido que se obtiene tras la refinación del petróleo y que también se comercializa en mercados internacionales.

Entren que caben 100

“Es muy probable que tanto Ruperti como otros comerciantes estén ya preparando las estrategias para de manera irregular vencer el cerco que podría significar estas sanciones, lo que generaría enormes ganancias para estos individuos”, comentó a Caraota Investiga una fuente al interior de la industria petrolera cuya identidad se mantiene en reserva.

“Fue Rafael Ramírez quien inició todo esto del uso de bróker – o intermediarios – como cambio de paradigmas, pero lo cierto es que se trata de una irregularidad que las leyes venezolanas prohíben”.
“Individuos como Ruperti o cualquiera de estos intermediarios o brokers son los que a final de cuentas harán festín de una posible medida sancionatoria de Estados Unidos en contra del petróleo venezolano. Son estos operadores los que se quedan con el grueso de las ganancias en una negociación que de entrada es complicada para Venezuela por tratarse de un petróleo pesado y más costoso para refinar, unido a los precios en un mercado saturado de crudo y la emergencia del Gobierno de contar con efectivo lo antes posible”, completó el entrevistado.

Y es que como Ruperti, existen otros “operadores” en el atractivo negocio petrolero, que están al acecho para emprender un plan parecido al propuesto para Siria, pero esta vez la nación excluida, sería Venezuela.

Uno de ellos es Arturo Sarmiento, quien forma parte de este grupo de comerciantes petroleros. Así lo afirmaba al diario dominicano Hoy, en noviembre de 2006. “Mientras otros estaban parados, yo estaba trabajando”, indicó y agregó que en ese tiempo “uno se convertía en un paria social si se atrevía a trabajar con el gobierno de Chávez”, en relación a su participación como operador del Gobierno para romper el paro petrolero ocurrido en el país en 2002.

Durante la coyuntura, Sarmiento importó gasolina a Venezuela y de allí siguió realizando negocios por medio de la estatal petrolera venezolana Pdvsa.

El negocio del petróleo une “voluntades”

El nombre de Arturo Sarmiento se vincula al de William Hickman y Adrian Nash. Los tres fungieron como representantes de una empresa llamada Free Market Holding, propietaria de otra compañía de nombre Free Market Petroleum, que fue creada en 2003 con el único propósito de comercializar el petróleo venezolano, apenas días después de la crisis que se suscitó por el paro petrolero.

“Hickman es un abogado especializado en la industria energética de EE.UU. con gran experiencia trabajando con las mayores petroleras del mundo. Nash, quien ha estado en negocios en Venezuela por muchos años, también se vinculó con una empresa minera de bauxita en Guayana que fracasó debido principalmente a problemas regulatorios con la CVG”, refiere una nota de Reporte Confidencial de la época.

Rafael Rojas es otro nombre vinculado a esta operación. El venezolano sería “el principal intermediario de la relación entre el ministerio de Energía y Free Market Petroleum en Nueva York. En 1985, Rojas participó en el llamado caso de los ´petroespías´, un notorio escándalo de manejo de información privilegiada en PDVSA”, por el cual Rojas fue puesto preso pero se escapó de la cárcel vestido de mujer”, explicó en el diario El Mundo el veterano periodista José Suárez Núñez.

La agencia de inteligencia financiera Stratfor publicó un reporte en junio de 2003 que sacudió la opinión pública en ese entonces sobre un supuesto contrato entre el ministerio de Energía y Minas y Free Market Petroleum, LLC, constituida en ese agujero negro fiscal que es el estado de Delaware en Estados Unidos. ¿Las razones?, en la trama participó una relevante figura política estadounidense.

No hubo mayor difusión de información oficial al respecto, pero la llave que selló este acuerdo estuvo en manos de Rafael Ramírez, el fallecido ex embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Álvarez y el entonces presidente de Pdvsa Alí Rodríguez Araque, por parte de Venezuela.

Pero medios de todo el orbe cobraron interés en el tema al conocerse que el entonces congresista republicano, ex estrella del fútbol americano y ex candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos en 1996, Jack Kemp, formaba parte de la Junta Directiva de Free Market Petroleum.

Curiosamente el político estadounidense de tendencia republicana defendió su participación en la negociación y dijo tener una gran amistad con el fallecido ex embajador venezolano, el socialista Bernardo Álvarez, dejando claro que en los círculos políticos se tejen relaciones más allá de lo comprensible.

“Varias fuentes aseguraron a Stratfor en Caracas y Washington que Arturo Sarmiento, Rafael Rojas y el embajador de Venezuela en Washington propusieron suministrar crudo venezolano a la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) a través de un intermediario”, reza el informe de la agencia de inteligencia financiera.
Los rusos también juegan, y de qué manera

Años antes de la creación de Free Market Petroleum, Arturo Sarmiento fue conocido por ser un gran importador de whisky. Pero más trascendente aún es el dato que publica Stratfor. “Hace varios años fue el representante venezolano del poderoso grupo Alfa de Rusia, propietario de TNK, la tercera compañía petrolera rusa que recientemente fusionó sus activos en Rusia y Ucrania con BP”.

Poco después, Sarmiento fue despedido del grupo “debido a las dudas sobre cómo hizo negocios”, pero posteriormente se convirtió en el representante venezolano de Crown Resources, una compañía que era propiedad del Grupo Alfa, por lo que recayó sobre él las dudas sobre su conexión con los rusos, información que fue filtrada a través de Wikileaks.

Uno de los documentos habla de la existencia de un grupo llamado “Strawberry” (el Club de la Fresa) en el cual “todo el que sea importante dentro de Pdvsa está en él; allí se tejen todos los negocios de alimentos y petróleo” dice el documento filtrado.

Wikileaks revela además las conexiones entre estas empresarios, Marc Rich, billonario belga comerciante de materias primas y Alexei Kuzmicheva, el también millonario director del Grupo Alfa – para explicar cómo “encaja” Rusia en el andamiaje económico de Venezuela, incluso en negocios que van más allá del oro negro.

Cómo se levantó “la operación”

Lo primero que se hizo notar en las cláusulas del contrato que contrajeron Free Market Petroleum y el ministerio de Energía y petróleo es que el acuerdo violaría el artículo 57 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente, el cual reza que sólo las empresas de propiedad exclusiva del Estado están legalmente facultadas para comercializar crudo venezolano.

Ese no sería el caso de Free Market Petroleum, LLC, cuyo objeto sería servir como intermediaria en la venta del petróleo nada y más y nada menos que a la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR por sus siglas), operación que habitualmente se ejecuta sin necesidad de instancias intermedias.

Pero el contrato contemplaba además la posibilidad de que la compañía negociara el crudo con otros clientes, en caso de fracasar la negociación con el organismo estadounidense, sembrando un peligroso precedente que podría cobrar importancia en la actualidad, en caso de que Estados Unidos suspenda las compras del producto a Venezuela.

El contrato se tranzó el 17 de enero de 2003 por la venta de 50 mil barriles diarios por espacio de tres años, – unos 55 millones de barriles en total – pero no fue sino unos seis meses después que se conoció las condiciones del pacto, altamente favorecedoras para Free Market Petroleum y perjudicial para el Estado venezolano.

Y es que Venezuela tendría que pagar los fletes y vender el barril de crudo unos 2,5 dólares por debajo del valor del WTI (crudo West Texas Intermediate), condiciones que a decir del investigador en temas petroleros José Suárez Núñez, significaría la pérdida de al menos 100 mil dólares diarios para Venezuela, que supuestamente recibiría a cambio unos 1.000 millones de dólares.

En ese entonces, la Asamblea Nacional investigó tal irregularidad, pero sin éxito, luego que los involucrados – entre ellos Rafael Ramírez, ministro de Energía en esas fechas – no acudieran alegando otros compromisos.

“Cuando el Ministerio de Energía y Minas se desentendió del negocio, porque por ley no podía vender petróleo, la negociación fue asumida por Aires Barreto, vicepresidente de Pdvsa y simultáneamente, interventor del departamento de Comercio y Suministro. Después de más de seis meses de silencio alrededor Free Market, el negocio reaparece con fuerte respaldo interno en la corporación petrolera estatal. La compañía cuestionada desde los primeros días del paro petrolero, por haber realizado algunos “guisos” que están sin investigar, coge un segundo aire”, cita Suárez Núñez en una nota difundida en el portal Petrofinanzas.

Unos tres meses después, en octubre de 2003, el ministro Rafael Ramírez anunciaba al país “la suspensión del contrato” por cuanto “la compañía estadounidense no garantiza el préstamo de 1.000 millones de dólares que debía hacer” a cambio del jugoso contrato.

Se avecina un oscuro panorama de aprobarse las sanciones

A efectos de opinión pública, ya se escuchan las vocerías oficiales decir que el tema de la colocación en un mercado alternativo de los más de 700 mil barriles de petróleo venezolano que compra Estados Unidos al país anualmente, es pan comido. Y en esta tónica ya se expresó el ministro de Planificación Ricardo Menéndez quien afirmó en una rueda de prensa ofrecida el pasado 31 de julio que “tenemos relaciones muy fuertes con Rusia, China y la India. Si alguien decide no comprar el petróleo venezolano, existen mercados en el mundo donde se puede colocar”.

Pero, por mejores relaciones que se tengan, colocar en aquellas latitudes el crudo venezolano que se dejará de vender a los Estados Unidos, incrementaría los gastos de transporte y los márgenes de ganancia serían mucho menores, en un mercado saturado de ofertas como el actual. En definitiva, se trata de más de 12 mil millones de dólares al año que entran al país por concepto de venta de petróleo a Estados Unidos que tendrán que lograrse por medio de mercados alternativos.

Además y según explican expertos en el tema cerca de un 40% de los puertos venezolanos estarían en capacidad de recibir embarcaciones como los supercargueros que son las usadas para transportar petróleo a destinos transatlánticos. Así que la opción a considerar por Venezuela sería Europa, un territorio abarrotado de crudo proveniente del oriente medio.

Las alternativas para suplir a un confiable comprador como lo ha sido Estados Unidos no parecen ser muchas y las posibles opciones distan en beneficios para la Nación. Mientras tanto, sobre los venezolanos se cierne la duda y la angustia de que el país deje de recibir recursos provenientes de la venta de crudo, del cual depende más del 80% de la economía nacional. Un panorama que tras la elección de candidatos a integrar la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el presidente Maduro empeora al pasar las horas.

Los efectos adversos han disparado el dólar negro a números históricos y mucho más cuando no existe una oferta oficial de divisas que atienda esta demanda. El mercado doméstico reciente todos los días esta distorsión que la ve reflejada en los cada vez más escasos y costosos alimentos, medicinas y bienes de primera necesidad.

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