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Zoé Valdés: “Las garras de los Castro hicieron añicos a Venezuela” por Luis Leonel León – Diario de las Americas – 25 de Julio 2017

La intelectual cubana exiliada en Paris, advierte que la expansión ideológica del régimen de La Habana continúa siendo un peligro

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Zoé Valdés es una de las escritoras cubanas más leídas y una de las voces más críticas del castrismo. La nada cotidiana, La ficción Fidel, Te di la vida entera, La hija del embajador, Milagro en Miami, son algunos de los títulos que ha escrito y que diseccionan las penas y anhelos de una nación tan vilipendiada por el régimen cubano, como tan incomprendida. En sus libros, donde la poesía y la crudeza van de la mano, Valdés hace posible encontrar las verdades de su isla.

Valdés nació en La Habana en 1959, el mismo año en que Fidel Castro irrumpió en el poder. Reside en París desde hace más de dos décadas. Viajará esta semana a Miami para ofrecer una charla sobre la actualidad sociopolítica de Cuba y Venezuela. Realidades que condena desde su activismo cívico y sobre las que conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS.

¿Cuándo comenzaron a romperse las libertades y la democracia en Venezuela?

Se hicieron añicos desde el día en que los Castro pusieron sus garras encima de su historia y su realidad social y política, o sea, desde que consiguieron colocar a Hugo Chávez en el poder. Ahí se inició la destrucción del país y sus ciudadanos.

Al llegar Chávez al poder usted ya había vivido una dictadura. ¿Vislumbró lo que se avecinaba?

Desde el principio lo vi y lo dije a muchos amigos venezolanos que hoy son antichavistas y antimaduristas, pero que en aquella época veían por los ojos de Chávez y no quisieron oír. No los culpo, nadie escarmienta por cabeza ajena. Pero pudieron haber observado. Sobre todo porque al menos el soso de Castro tenía las armas seductoras para engañar, pero Chávez no tenía nada de agraciado, hablaba como un patán, decía tantas estupideces y barbaridades como cualquier energúmeno. No tantas como las que suelta Maduro, que con este ya se rompió el molde, pero casi empatados andan en su generosa y ostentosa mediocridad.

Cubanos que vivieron en Venezuela alertaron de los peligros del chavismo, la respuesta común era “a nosotros no nos va a pasar lo mismo, no somos Cuba”.

Y no sólo les dijimos a los venezolanos. Yo hablé incluso con cubanos que vivían en Venezuela y me respondieron lo mismo en los primeros años del chavismo: “Venezuela no es Cuba y Chávez no es Castro”. Y ahí tienen. Los pueblos son tozudos, se equivocan, sobre todo cuando les ponen en bandeja de plata una sarta de palabrería hueca que les aviva el sentimentalismo ideológico, y los duermen con “las grandes ideas marxistas y socialistas” de la salud, la educación, el bienestar de un pueblo sin hacer nada, y toda esa paparruchada que les encanta a los pueblos niños, esos que no han crecido, que no saben que en las sociedades hay deberes y derechos, pero primero los deberes.

¿Por qué Venezuela es una dictadura castrista?

Porque allí mandan los Castro. Raúl Castro desde la isla y Ramiro Valdés sobre el terreno. Y hay una enorme cantidad de entrenadores militares y soldados cubanos que operan allí. Venezuela es la prueba más fehaciente de la horrenda injerencia que han mantenido los Castro en varias zonas del planeta, sin que nadie proteste por ello ni se les acuse por semejante desproporción. A los primeros que hay que sacar del poder es a los castristas, a toda la familia Castro que ha inoculado el mal en tantos países del área: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Argentina en la época desastrosa de los Kirchner, y por ahí seguirán. La próxima en caer será Colombia con el soldadito castrista Santos, que le ha proporcionado las facilidades al castrismo mediante la narcoguerrilla.

Que Cuba fuera satélite del imperio soviético muchos lo comprenden. Pero que un país rico como Venezuela sea satélite de una isla subdesarrollada, pocos lo entienden. ¿Por qué suceden estos fenómenos?

Es la pregunta clave que todos debemos hacernos. Y estamos obligados a encontrar la respuesta. Yo tengo la mía: Cuba con sus aliados mundiales es hoy una potencia ideológica. La ideología castrocomunista con su variante islamista ha triunfado en el planeta y seguirá triunfando si no le ponen freno. Recuerda la enorme popularidad del Che Guevara en Siria, Sudán, Yemen, países islamistas de izquierda en su gran mayoría. Cuba supo ir por encima a los soviéticos en materia de expansión, a golpe de simpatía machista-leninista. A todas partes enviaron sus seductores y apuestos agentes que vendían su producto de marketing llamado “revolución socialista”, apoyándose en la maravillosa imagen del país tropical, de palmas, maracas y Sol, de aquellos jóvenes barbudos “eroticones”. En esa trampa cayeron y caen muchos, y los venezolanos no iban a ser menos.

¿Qué semejanzas y diferencias existen entre los mecanismos dictatoriales utilizados en Cuba y Venezuela?

Semejanzas, todas. Matar, matar, matar a todo aquel que disienta es la consigna. Matar con toda impunidad. Después encarcelar, torturar, desaparecer, exilar. Diferencias: la soledad de Cuba no tiene parangón. Incluso hoy muchos venezolanos no reconocen que la verdadera culpable es la Cuba castrista, y hasta ningunean y disminuyen el sufrimiento y lucha de los cubanos. Cuba ha estado y está sola. Los venezolanos hoy cuentan con las herramientas de Internet y las redes sociales que Cuba no tuvo en su época de mayor enfrentamiento al castrismo. Cuba hoy tampoco cuenta con esos medios, y aunque algunos pocos los tienen, el pueblo cubano está robotizado y paralizado mentalmente, acobardado y oportunista en su mayoría. Cuba llegó a un nivel de bajeza que ni siquiera saben qué significa ser libre y no pueden aspirar a lo que no conocen. Si Venezuela sigue por ese camino, alcanzarán ese estado de los cubanos tan “envidiado” por el resto del mundo, desde lejos, siempre desde lejos, nunca in situ.

¿Concuerda con quienes opinan que si el régimen venezolano cae, Cuba no tardará en caer?

Venezuela sólo caerá cuando caiga Cuba. Primero hay que tumbar al castrismo, a toda esa familia horrorosa y a sus esbirros. Entonces el régimen venezolano caerá. Los que están reprimiendo en Venezuela son cubanos castrocomunistas o han sido entrenados por ellos. Hay que acabar con el régimen castrista primero. Y no sólo salvaremos a Venezuela, salvaremos al mundo.

¿Qué deberían hacer los venezolanos para derrocar al régimen?

Pedir ahora mismo que Estados Unidos intervenga militarmente tal como hicieron en Panamá bajo Noriega y en Granada en su momento. No veo otra solución.

¿Y los cubanos?

También debemos pedir la intervención militar, cibleada, o sea, con dianas enfocadas en las zonas donde se reúne el poder supremo. Arrancar el mal de raíz sin daños colaterales. Ya eso es posible. De lo contrario esta majomía se extenderá ad aeternum y arrasarán con el mundo. Ya empezaron con buena parte, Estados Unidos incluido. Su invasión es calculada y lenta, pero muy eficaz. Lo estamos viviendo, inermes y espantados.

 

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