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Vinculante y aplastante: 16J por Fernando M. Fernández – El Universal – 19 de Julio 2017

Más de 7 millones y medio votaron en contra del fraude constituyente. Se duplicó la votación de 1999, cuando se aprobó el actual texto constitucional. Mayor legitimidad es imposible. La votación aplastante también es vinculante (Ver artículo 70 de la Constitución) y obligatoria para todos los poderes públicos y para cada uno de los funcionarios, quienes deben obedecer y acatar al Pueblo soberano en su voluntad y mandato: el repudio y un fuerte NO a la constituyente fraudulenta.

Con la convocatoria fraudulenta a la constituyente a celebrarse el 30 de julio (“30J”) se quiere derogar la Constitución, la cual ya ha sido vaciada en la mayor parte de su contenido a punta de 7 leyes habilitantes y más de 300 Decretos que han creado un Estado paralelo o Estado Dual. Ello ha sido condimentado con 7 estados de excepción y emergencia económica, e incontables sentencias de la Sala Constitucional del TSJ, especialmente las que han anulado todas las actuaciones legislativas y de control parlamentario de la Asamblea Nacional.

El 16J derribó varios mitos: la imprescindibilidad del CNE es uno de ellos (los voluntarios de la sociedad civil hicieron solos y por cuenta propia todo el proceso comicial); también se derribó la falsa creencia de la necesidad del Plan República y el control militar de un acto civil (no hubo incidentes violentos salvo el asesinato cometido por los paramilitares colectivos); igualmente, se demostró que es falsa la infalibilidad de las máquinas de votación automática, falacia destruida por el voto manual (todavía no se sabe cuántos votaron en el simulacro paralelo del PSUV, realizado con unas costosas maquinitas); no hizo falta la Ley Seca; y un largo etcétera.

Además, el 16J salió barato al Estado: nada se gastó del presupuesto nacional y las arcas del tesoro no se resintieron, lo cual es un ejemplo de austeridad frente al dispendioso y corrupto Estado cuyos administradores de estos últimos 18 años no han podido justificar el despilfarro, el saqueo, los sobornos a granel, la corrupción generalizada y el sistema de botín que instauraron y usufructuaron sin límites. Deben rendir cuentas.

Hay quienes dudan del carácter vinculante de esa votación, lo que pasa es que no comparten los valores y normas de la Constitución a la cual consideran “burguesa” por lo que quieren derogarla de forma inconstitucional e ilegítima. El mandato es claro, aplastante y vinculante: ¡NO a la Constituyente!

 

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