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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Orden al buen represor por Vladimir Villegas – Notiminuto – 3 de Julio 2017

Unknown-1Wilmer Azuaje está detenido e incomunicado en el Sebin, en las peores condiciones. Como lo estuvo Nicolás Maduro, a quien vi recluido…

Eso es lo que falta. Que se cree una orden especialmente dedicada a premiar y reconocer el abuso de la fuerza contra manifestantes. Cuidado si falta poco para ello. Mientras tanto se les retribuye con órdenes ya creadas o con distinciones, como la espada del Libertador, sí,de Simón Bolívar, el mismo que hace casi dos siglos aseveró que ” maldito sea el soldado que vuelva las armas de la República contra su pueblo”.
Confieso que me causa indignación y pena ajena todo acto destinado a darle aliento a funcionarios que se dedican a la sistemática violación de derechos humanos. Pero sobre todo me genera dolor, impotencia, rabia y tristeza que víctimas de la represión de ayer, hoy la premien, la estimulen, disfruten con ella, se solacen en el maltrato al preso ya reducido, al estudiante capturado, y poco o nada hagan para evitar que sigan cayendo víctimas fatales de la acción desmedida de uniformados civiles y militares, e incluso paramilitares .Atrocidades, como las bautizara con màs certeza que nadie el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López .
Más allá de la identidad que se pueda o no tener con el presidente del Parlamento en Venzuela o en cualquier lugar del planeta, no genera otra cosa que náuseas ver a un uniformado vejándolo en la sede de ese poder público. Ese empujón a Julio Borges, dado por un coronel encargado de la custodia del Palacio Federal Legislativo, fue un empujón, o como lo dije en mi cuenta de Twitter @vladivillegas, antes de que el pranato digital me la hackeara, una patada contra la democracia, contra el derecho de los ciudadanos a elegir sus diputados. No fue contra una persona en particular. Fue contra lo que representa la institución parlamentaria. En otro país que se precie de ser democrático ese funcionario ya estaría destituido, degradado e incluso procesado. Pero aquí se le aplaude en el canal del Estado y se le condecora.

Esa condecoración es patente de corso para que ningún otro uniformado dude a la hora de hacerle lo mismo al resto de los diputados. Porque con los ciudadanos que protestan hace rato que dejaron de dudar. A tal punto que hasta el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, hubo de subirle volumen a sus moderados reclamos frente al abuso contra detenidos, sobre todo contra jóvenes que apenas transitan de la niñez a la adolescencia y de la adolescencia a la mayoría de edad y que ya han sido rotulados como terroristas.
Es un tiempo gris. La Carta Magna de 1999 está en su lecho de muerte. Su título de Derechos Humanos ya está prácticamente sin signos vitales. No existe debido proceso. Se allana y se detiene sin orden judicial. Para nada valen las boletas de excarcelación. Ni defensores ni fiscales pueden ir a visitar detenidos, salvo que “la autoridad” esté de buenas.La tortura se practica hasta en público. El derecho a la vida se devalúa como el derecho a la protesta pacífica . Y mis amigos del gobierno prefieren ver lunares en el rostro de otros países, pero nada que observan las verrugas que afean la cara de Venezuela ante el mundo. Muchos de ellos, firmantes de la Constitución, hoy callan cuando hace unos años alzaban sus voces para pedir por la libertad de los presos políticos, por la amnistía general y contra maltratos a detenidos, asesinatos de estudiantes y uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes.

Por cierto, en la llamada Cuarta República no pocos de ellos tuvieron en la Fiscalía del Ministerio Público un paño de lágrimas cada vez que algún compañero caía detenido, era desaparecido, asesinado o torturado. Ir a la Fiscalía era parte de la rutina de cualquier militante o dirigente de la izquierda venezolana. Los diputados eran respetados en su fuero parlamentario. Ningún funcionario se atrevía siquiera a tocarlos. Incluso en mis tiempos de diputado electo por Caracas me permitían el acceso a los sótanos de la vieja Disip, en Los Chaguaramos. Hoy el diputado Wilmer Azuaje está detenido e incomunicado en el Sebin , en las peores condiciones. Como lo estuvo Nicolás Maduro, a quien vi recluido en una celda de castigo mejor conocida como “tigrito”.
Ignoran que están criando cuervos que más temprano que tarde tampoco dudarán en sacarles los ojos.

 

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