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Verdugos bolivarianos por Enrique Viloria Vera – Noticiero Digital – 210 de Junio 2017

 

Para no improvisar, recurro nuevamente al DRAE, que informa sobre un par de acepciones del vocablo verdugo: en primer lugar, persona encargada de ejecutar la pena de muerte u otros castigos impuestos por la justicia, en segundo, persona cruel que castiga sin piedad o exige demasiado.

Históricamente, el oficio de verdugo era ejercido por diversas personas, según el caso o la civilización: en Francia era hereditario, los romanos encargaban a los lictores, en Franconia, este rol le tocaba al último vecino recién casado, en otros lugares de Alemania, era encomendado al más reciente ciudadano residenciado en la villa. En otros casos, como en el antiguo Israel, la sentencia de muerte se ejecutaba por todo el pueblo, por los acusadores y por los parientes del condenado, y a veces por los mismos jueces, en España, le correspondía ejecutar la sentencia de muerte a un funcionario público designado por el Ministerio de Justicia. En fin, cada sociedad implementaba su propia y peculiar fórmula para el desempeño de este rol muy poco deseado por los habitantes de la localidad.

Igualmente, la historia registra, sin mucho orgullo, a un conjunto de verdugos destacados. Entre ellos destaca, Charles Henri Sanson hijo, nieto y bisnieto de verdugos. Era bastante diestro decapitando con la espada, pero también había adquirido una singular eficacia en la tarea de administrar las torturas y los suplicios. Sabía arrancarles el labio superior a los blasfemos, quemar a fuego lento a las meretrices, arrancar la lengua a los mentirosos, amputar las manos a los ladrones, fustigar a los pecadores, herrar como ganado a los desertores o flagelar a los menores de edad que habían incurrido en delito grave. Se calcula que cegó la vida a cerca de tres mil personas.

La Revolución Bolivariana también ha realizado su aporte a la Historia Universal de la Vileza, aunque en la Venezuela socialista no está prevista la pena de muerte, los verdugos oficiales – los integrantes de los cuerpos represivos y los colectivos socialistas -, cuentan con licencia para matar a los integrantes de la oposición a la vista de todos, además son felicitados públicamente y premiados en secreto por la alta dirigencia de la dictadura castrista-chavista- madurista.

Estos millares de verdugos motorizados cuentan con su particular padrino, su God Father socialista quien los arma generosamente y los protege de cualquier amenaza proveniente de instituciones nacionales o de organismos internacionales que reclaman insistentemente el respeto a los derechos humanos. Dos chafarotes que se declaran chavistas, revolucionarios, bolivarianos y anti-imperialistas, ya tienen inscrito- por mérito propio- su nombre para ser considerados verdugos distinguidos.

Como particular aporte, la Revolución Bolivariana cuenta también con su corte de verdugas revolucionarias- siempre dispuestas a lo que sea-, con el fin de preservar el poder detentado por los destructores de la Venezuela socialista del siglo XXI. Además, esgrimen un argumento que indica la calaña de las señoras verdugas: ¡Porque me da la gana!       

 

 

    

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