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Oligarquía titánica por Laureano Márquez – Yo Soy Venezolano – 24 de Marzo 2017

UnknownPara estar a tono con los tiempos que corren, me inscribí en un curso de tragedia clásica. En una de las sesiones nos dedicamos al estudio de los titanes, personajes sumamente importantes en la mitología antigua porque, en uno de los diversos mitos griegos sobre la creación, se habla de que el hombre fue formado de las cenizas de los titanes, luego de que Zeus —que no se lo pensaba dos veces para achicharrar al más pintado— los fulminara con un rayo como castigo por haberse jartado a Dionisos. El alma humana que de esa masa cenicienta surgió tiene, pues, en su constitución elementos titánicos y dionisíacos.

El uso que contemporáneamente damos a la palabra titán refiere a una persona capaz de hacer esfuerzos excepcionales, es decir, titánicos. Pero para los griegos significaba otra cosa: según Kerényi, la palabra viene de titainein que significa “sobrepasarse a sí mismo” y no había nada peor para un griego que la desmesura. “Nada en demasía” era su consigna. Qué lástima que los que botaron al mar al celebérrimo Titanic no supieran esto, porque no habrían cometido la soberbia desmesura de retar a los dioses considerándolo “el insumergible”. Amargas son las lecciones que recibimos los hombres cuando nos creemos dioses.

Partiendo de la caracterización que hace López Pedraza, definamos los rasgos distintivos de los titanes:

1.La transgresión del límite y la vocación de omnipotencia. Esa sensación de supremacía los hace sentirse dueños de todo y capaces de cualquier cosa. No hay ley que pueda frenarlos ni principio que no pueda ser violado.
2.El titán es mesiánico: la vida se divide en antes y después de él. Exige confianza, adoración y entrega absoluta: solo él conoce lo que es bueno para todos. Todo el que se le oponga, por tanto, es un traidor, un enemigo, un gusano digno de ser encarcelado, vejado y humillado.
3.El titán es fraudulento: hace promesas que no cumple, hace trampas. Dice cosas como “me cambio el nombre si no logro tal cosa o tal otra”. Es de naturaleza embustera, farsante, embaucadora y pilla. El cinismo es su estado natural.
4.El titán es charlatán: habla, habla y habla para llenar el vacío de su inconsistencia y su carencia de ideas. No se me ocurre ningún ejemplo en este momento, pero se han visto.
5.El titán está, pues, en la frontera de la psicopatía.

Pero los griegos no solo se dedicaron a contar mitos que recogían sus teogonías y cosmogonías, sino que también formularon las bases de la filosofía política de Occidente, entre otros detallitos.

Aristóteles, por ejemplo, realiza una clasificación de las formas de gobierno según estas estuviesen orientadas al beneficio colectivo de la ciudadanía o a beneficio propio de los gobernantes. Una de las peores formas de gobierno, hermana de la tiranía, es la oligarquía.

Como es una degeneración de la aristocracia, es una forma de gobierno ejercida por los ricos más brutos. Los ricos brutos son aquellos cuya fortuna no es producto del esfuerzo sostenido e inteligente de años, sino del privilegio cortoplacista que daba la posibilidad corrupta otorgada por Pericles de que sus compinches obtuviesen dracmas a 10 denarios, mientras en el ágora estaban a más de 3000. Eran, pues, los pericleros dracmáticamente ricos y excepcionalmente brutos.

Sin duda, solo puede ser visto como una fatalidad del destino —de esas que tanto animaban a los autores trágicos griegos— el hecho de que quien alguna vez insurgió en contra de una oligarquía, termine edificando otra oligarquía y, además, titánica. Dura la predestinación de ser a un mismo tiempo rico, bruto y todopoderoso (dura, digo, para el que la padece).

¿Invocar la Carta Democrática Interamericana es traición a la Patria? por José Ignacio Hernández – ProDaVinci – 24 de Marzo 2017

Luego de que el Secretario General de la OEA actualizó su informe sobre Venezuela, el debate en torno a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) se reactivó. Así, la Asamblea Nacional aprobó el Acuerdo en respaldo a la aplicación de la CDI, ante lo cual el Gobierno denunció que ello constituía “traición a la patria”.

¿Solicitar la aplicación de la CDI es traición a la patria?

1. ¿Cuál es la naturaleza jurídica de la Carta?

La CDI fue aprobada como Resolución de la Asamblea General de la OEA, que es el máximo órgano de la institución. Por ello, se ha señalado que la CDI no es un Tratado, lo que ha permitido a algunos sostener que ese instrumento no tiene relevancia jurídica.

Creo que esas conclusiones son erradas.

Desde el punto de vista formal, es cierto que la CDI no es, en sentido estricto, un Tratado. Pero debe reconocerse que la CDI fue aprobada por los Estados miembros de la OEA, de acuerdo con el Tratado constitutivo de esa organización. Se trata de un conjunto de normas aprobadas por Estados, cuyo propósito fundamental es proteger a la democracia como valor fundamental de la OEA.

Por lo tanto, desde un punto de vista material, la CDI es cuando menos equiparable a un Tratado, en el sentido de que se trata de un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el Derecho Internacional. Si bien fue aprobado formalmente como Resolución de la Asamblea General, no puede perderse de vista que la Asamblea General está compuesta por Estados.

Además, mal puede señalarse que la CDI no genera efectos jurídicos. Por el contrario, como todo acto de la Asamblea General, la CDI es de obligatorio cumplimiento para los Estados miembros de la OEA.

Incluso, la propia CDI establece un conjunto de deberes que fueron asumidos voluntariamente por los Estados que suscribieron la Carta. Por lo tanto, esos deberes constituyen verdaderas obligaciones jurídicas que tienen que ser cumplidas por los Estados.

2. ¿La Carta es vinculante para Venezuela?

Venezuela votó a favor de la CDI en 2001. Incluso, propuso entonces algunas modificaciones al proyecto de Carta que fueron aceptadas. Jorge Valero, Embajador y Representante Permanente de Venezuela ante la OEA, en tal sentido, resumió lo anterior diciendo que “nuestra insistencia en que los contenidos participativos de la democracia quedaran reflejados en la Carta Democrática Interamericana, dio sus frutos”.

Por lo tanto, el Estado venezolano, de manera soberana, suscribió la CDI y por ello asumió las diversas obligaciones que la Carta impone a los Estados para proteger a la democracia. Esas obligaciones pueden ser exigibles por los Estados miembros de la OEA y por sus órganos, incluyendo la Secretaría General. Como toda obligación contraída en el Derecho Internacional, las obligaciones que Venezuela asumió al suscribir la CDI deben ser cumplidas.

3. ¿La Carta es incompatible con la Constitución?

Algunos de los que opinan que es traición a la patria solicitar invocar la CDI, señalan que no puede haber autoridad alguna por encima de la Constitución, queriendo señalar con ello que la aplicación de la Carta es incompatible con la Constitución.

Esto no es así.

La CDI, como ya dije, es un acuerdo internacional que promueve los derechos humanos. Lo dice con claridad su artículo 3: el respeto a los derechos humanos es elemento esencial de la democracia. Precisamente, hay que recordar que según el artículo 23 de la Constitución, los tratados, pactos y convenios en materia de derechos humanos tienen jerarquía constitucional y pueden prevalecer incluso sobre la Constitución, cuando contengan un desarrollo más favorable a los derechos humanos.

Con lo cual, la CDI, como acuerdo internacional suscrito por Venezuela en materia de derechos humanos, no solo no es incompatible con la Constitución: es que la Carta tiene rango constitucional, e incluso, prevalece sobre la Constitución, en la medida en que tiene un mejor desarrollo de los derechos humanos en su relación con la democracia.

Esto fue lo que opinó el Gobierno venezolano cuando aprobó la CDI. Así, como vimos, el Gobierno señaló que en sintonía con la Constitución venezolana, la Carta desarrolló la democracia participativa. Con lo cual, Venezuela opinó que la Carta es compatible con la Constitución de 1999.

4. ¿Puede la Asamblea solicitar la aplicación de la Carta?

Aun cuando la CDI es un acuerdo internacional, ella forma parte del Derecho venezolano.

En efecto, la regla establecida en la Constitución es que los acuerdos internacionales no son de directa aplicación en Venezuela, salvo cuando sean incorporados al ordenamiento jurídico venezolano mediante Ley. Una de las excepciones a esa regla la encontramos en el artículo 154 de la Constitución: no requieren Ley los acuerdos internacionales que ejecuten o perfecciones obligaciones preexistentes de la República.

Tal es el caso de la Carta. Como vimos, la CDI ejecuta o perfecciona las obligaciones de Venezuela derivadas de la Carta de la OEA. Con lo cual, la CDI, como acuerdo internacional, no requiere de Ley para su directa aplicación en Venezuela.

¿Qué quiere decir todo lo anterior? Que la CDI forma parte del Derecho venezolano, y que como toda norma del Derecho venezolano, puede ser invocada por la Asamblea Nacional.

5. ¿Solicitar la aplicación de la Carta es traición a la patria?

El Artículo 128 del Código Penal dispone que: “cualquiera que, de acuerdo con país o república extranjera, enemigos exteriores, grupos o asociaciones terroristas, paramilitares, insurgentes o subversivos, conspire contra la integridad del territorio de la patria o contra sus instituciones republicanas, o las hostilice por cualquier medio para alguno de estos fines, será castigado con la pena de presidio de veinte a treinta años”. Este es el llamado delito de traición a la patria, que es un comodín al cual se acude cuando se desea aplicar, por razones políticas, el Derecho Penal.

Ahora bien, la aplicación de la CDI no implica ponerse de acuerdo con países o enemigos extranjeros: implica aplicar el ordenamiento de la OEA, del cual Venezuela forma parte.

Mucho menos la aplicación de la Carta supone conspirar contra la integridad del territorio, hostilizar o conspirar contra las instituciones republicanas. En realidad, la aplicación de la Carta busca exactamente lo contrario: restablecer las instituciones republicanas. Pues como es sabido, sin democracia no hay República.

Pero sin duda, el mejor argumento en contra de calificar como traición a la patria la aplicación de la CDI, es la propia Constitución: los artículos 19, 22 y 23 de la Constitución ratifican la primacía de los derechos humanos, reconociendo la directa y preferente aplicación de los acuerdos internacionales en la materia. La aplicación de la Carta pretende, precisamente, asegura la primacía de los derechos humanos y facilita el mandato del artículo 333 constitucional, de acuerdo con el cual todos están obligados a restablecer la vigencia efectiva de la Constitución.

Aplicar la Carta Democrática Interamericana equivale a defender la Constitución. Y la defensa de la Constitución nunca es traición a la patria. Ya lo dijo hace doscientos años Juan Germán Roscio: la lucha contra el despotismo exige la legítima defensa de la patria, pues la patria es el lugar en el cual el individuo encuentra la garantía de su libertad.

En Venezuela se está desintegrando el tejido de la sociedad – Entrevista a Edgardo Lander – Polis – 24 de Marzo 2017

ex-bollivariano_article_main.jpgEdgardo Lander no es sólo un académico, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela e investigador asociado del Transnational Institute. Es una persona vinculada desde hace años a los movimientos sociales y a la izquierda en su país. Desde ese lugar, afirma que el apoyo incondicional de las izquierdas de la región al chavismo reforzó las tendencias negativas del proceso. Sostiene que las izquierdas a nivel global no han tenido “capacidad de aprender”, que terminan respaldando un “gobierno de mafias” como el de Nicaragua, y que cuando “colapse el modelo venezolano” es posible que simplemente “miren para otro lado”.

–Hace tres años caracterizaste la situación en Venezuela como la “implosión del modelo petrolero rentista”. ¿Ese diagnóstico sigue vigente?
-Lamentablemente, los problemas que pueden caracterizarse como asociados al agotamiento del modelo petrolero rentista se han acentuado. El hecho de que Venezuela ha tenido 100 años de industria petrolera y de estadocentrismo girando en torno a cómo se reparte la renta ha conformado no sólo un modelo de Estado y de partido, sino también una cultura política e imaginarios colectivos de Venezuela como un país rico, de abundancia, y la noción de que la acción política consiste en organizarse para pedirle al Estado. Esa es la lógica permanente. En el proceso bolivariano, a pesar de muchos discursos que aparentaban ir en la dirección contraria, lo que se hizo fue acentuar esto. Desde el punto de vista económico se acentuó esta modalidad colonial de inserción en la organización internacional del trabajo. El colapso de los precios del petróleo simplemente desnudó una cosa que era evidente, cuando uno depende de un commodity cuyos precios necesariamente fluctúan.
–Las críticas a la situación de la democracia en Venezuela se han acentuado tras la asunción de Nicolás Maduro. ¿Por qué es así? ¿Cómo se compara con la situación bajo el gobierno de Hugo Chávez?
-Primero hay que tomar en cuenta qué fue lo que pasó en el tránsito de Chávez a Maduro. Yo soy de la opinión de que la mayoría de los problemas con los que nos encontramos hoy son problemas que venían acumulándose con Chávez. Los análisis de parte de la izquierda venezolana que reivindican la época de Chávez como la época de gloria, en la que todo funcionaba bien y de repente aparece Maduro como un incompetente o un traidor, son explicaciones demasiado maniqueas y que no permiten desentrañar cuáles son las lógicas más estructurales que llevan a la crisis actual. El proceso venezolano, por decirlo muy esquemáticamente, siempre estuvo sustentado sobre dos pilares fundamentales: por un lado, la capacidad extraordinaria de Chávez de comunicar y de liderazgo, que generó una fuerza social; por otro lado, precios del petróleo que llegaron en algunos años a más de 100 dólares el barril. En forma casi simultánea, en 2013, estos dos pilares colapsaron: murió Chávez y los precios del petróleo se vinieron abajo. Y el emperador quedó desnudo. Quedó claro que esto tenía un alto grado de fragilidad, por depender de cosas de las cuales no se podía seguir dependiendo. Además, hay diferencias muy importantes entre el liderazgo de Chávez y el de Maduro. Chávez era un líder con capacidad de dar orientación y sentido, pero también tenía un extraordinario liderazgo dentro del gobierno bolivariano como tal, de manera que cuando él decidía algo, esa era la decisión. Eso genera falta de debates y muchos errores, pero genera también una acción unitaria, direccionada. Maduro no tiene esa capacidad, nunca la ha tenido, y ahora en el gobierno cada quien jala por su lado. Por otra parte, durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarización, quizá porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a más integrantes de las Fuerzas Armadas y darles más privilegios. Se han creado empresas militares, actualmente la tercera parte de los ministros y la mitad de los gobernadores son militares, y están en lugares muy críticos de la gestión pública, donde ha habido mayores niveles de corrupción: la asignación de divisas, los puertos, la distribución de alimentos. El hecho de que estén en manos de militares hace más difícil que sean actividades transparentes, que la sociedad sepa qué es lo que está pasando.
–¿Qué sucedió con los procesos de participación social que promovieron los gobiernos bolivarianos?
-Hoy en Venezuela hay una desarticulación del tejido de la sociedad. Después de una experiencia extraordinariamente rica de organización social, de organización de base, de movimientos en relación a la salud, a las telecomunicaciones, a la tenencia de la tierra urbana, a la alfabetización, que involucró a millones de personas y generó una cultura de confianza, de solidaridad, de tener la capacidad de incidir sobre el propio futuro, uno suponía que en momentos de crisis habría capacidad colectiva de responder, y resulta que no. Por supuesto, hablo en términos muy gruesos, hay lugares donde hay mayor capacidad de autonomía y autogobierno. Pero en términos generales se puede decir que la reacción que se vive hoy es más en términos competitivos, individualistas. De todos modos, creo que quedó una reserva que en algún momento puede salir a flote.
–¿Por qué no pudo mantenerse esa corriente de participación y organización?
-El proceso estuvo atravesado desde el principio por una contradicción muy seria, que es la contradicción entre entender la organización de base como procesos de autogestión y de autonomía, de construcción de tejido social de abajo hacia arriba, y el hecho de que la mayor parte de estas organizaciones fueron producto de políticas públicas, de promoción desde arriba, desde el Estado. Y esa contradicción se jugó de manera diferente en cada experiencia. Donde había experiencia organizativa previa, donde había dirigentes comunales, había una capacidad de confrontar al Estado; no para rechazarlo, sino para negociar. Además, a partir de 2005 hay una transición del proceso bolivariano desde algo muy abierto, desde un proceso de búsqueda de un modelo de sociedad diferente al soviético y al capitalismo liberal, a tomar ya la decisión de que el modelo es socialista, y a una interpretación del socialismo como estatismo. Hubo mucha influencia político-ideológica cubana en esta conversión. Entonces estas organizaciones ya empiezan a ser pensadas en términos de instrumentos dirigidos desde arriba, y empieza a consolidarse una cultura estalinista en relación a la organización popular. Y eso le ha dado obviamente mucha precariedad.
–¿Cómo es la situación de la democracia en términos liberales?
-Obviamente es mucho más grave [durante el gobierno de Maduro], y es más grave porque es un gobierno que ha perdido muchísima legitimidad y que tiene niveles crecientes de rechazo por parte de la población. Y la oposición ha avanzado significativamente. El gobierno tenía hegemonía de todos los poderes públicos hasta que perdió aparatosamente las elecciones (parlamentarias) en diciembre de 2015. Y a partir de allí empezó a responder en términos crecientemente autoritarios. En primer lugar, desconoció la Asamblea, primero desconociendo los resultados de un Estado que le quitaba la mayoría calificada a la oposición en la Asamblea, con razones absolutamente tiradas de los cabellos. Posteriormente, ha habido un franco desconocimiento de la Asamblea como tal, que desde el punto de vista del gobierno no existe, es ilegítima. Y es tan así que hace unos meses era necesario renovar los integrantes del Consejo Nacional Electoral [CNE], y entonces la Corte desconoció a la Asamblea y nombró a los integrantes del CNE, que por supuesto son todos chavistas. Maduro tenía que presentar a comienzos de año una memoria de gestión del año anterior, y como no reconocen a la Asamblea, la memoria se presentó ante la Corte. Lo mismo sucedió con el presupuesto. Teníamos un referéndum revocatorio para el cual se habían cumplido todos los pasos. Debía hacerse en noviembre del año pasado y el CNE resolvió posponerlo, y eso significó matarlo: simplemente ahora no hay referéndum revocatorio. Era constitucionalmente obligatoria la elección de gobernadores en diciembre del año pasado, y simplemente la pospusieron indefinidamente. Entonces estamos en una situación en la que hay una concentración total de poder en el Ejecutivo, no hay Asamblea legislativa, Maduro tiene ya más de un año gobernando por decreto de emergencia autorrenovado, cuando debe ser ratificado por la Asamblea. Estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. En ese contexto, la respuestas que se dan son cada vez más violentas, de los medios y de la oposición, y la reacción del gobierno, ya incapacitado de hacer otra cosa, es la represión de las manifestaciones, los presos políticos. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder.
–¿Qué consecuencias tiene esta situación a largo plazo?
-Yo diría que hay tres cosas que son extraordinariamente preocupantes de las consecuencias de todo esto a mediano y largo plazo. En primer lugar, hay una destrucción del tejido productivo de la sociedad y va a tomar muchísimo tiempo recuperarlo. Recientemente hubo un decreto presidencial de apertura de 112.000 kilómetros cuadrados a la minería transnacional a gran escala en un territorio donde están los hábitats de diez pueblos indígenas, donde están las mayores fuentes de agua del país, en la selva amazónica. En segundo lugar está el tema de cómo la profundidad de esta crisis está desintegrando el tejido de la sociedad, y hoy como sociedad se está peor de lo que se estuvo antes del gobierno de Chávez; esto es algo muy duro de decir, pero efectivamente es lo que se vive en el país. En tercer lugar, cómo se han revertido las condiciones de vida en términos de salud y de alimentación. El gobierno dejó de publicar estadísticas oficiales y hay que confiar en estadísticas de las cámaras empresariales y de algunas universidades, pero estas indican que hay una pérdida sistemática de peso de la población venezolana, algunos cálculos dicen que es de seis kilos por persona. Y eso, por supuesto, tiene consecuencias en desnutrición infantil y tiene efectos a largo plazo. Por último, esto tiene extraordinarias consecuencias en relación a la posibilidad de cualquier imaginario de cambio. La noción de socialismo, de alternativas, está descartada en Venezuela. Se ha instalado la noción de que lo público es necesariamente ineficiente y corrupto. Es un fracaso.
–¿Cómo ves las reacciones de los partidos de izquierda a nivel global, y especialmente en América Latina, respecto de Venezuela?
-Creo que uno de los problemas que ha arrastrado históricamente la izquierda es la extraordinaria dificultad que hemos tenido como izquierda de aprender de la experiencia. Para aprender de la experiencia es absolutamente necesario reflexionar críticamente sobre qué pasa y por qué pasa. Por supuesto, sabemos toda la historia de lo que fue la complicidad de los partidos comunistas del mundo con los horrores del estalinismo, y no por falta de información. No fue que se enteraron después de los crímenes de [Iósif] Stalin, sino que hubo una complicidad que tiene que ver con ese criterio de que como uno es antiimperialista y es un enfrentamiento contra el imperio, vamos a hacernos los locos con que se mató tanta gente, vamos a no hablar de eso. Creo que esa forma de entender la solidaridad como solidaridad incondicional, porque hay un discurso de izquierda o porque haya posturas antiimperialistas, o porque geopolíticamente se expresen contradicciones con los sectores dominantes en el sistema global, lleva a no indagar críticamente sobre cuáles son los procesos que están ocurriendo. Entonces se genera una solidaridad ciega, no crítica, que no solamente tiene la consecuencia de que yo no fui a criticar lo otro, sino que tiene la consecuencia de que activamente se está celebrando muchas de las cosas que terminan siendo extraordinariamente negativas. El llamado hiperliderazgo de Chávez era algo que estaba allí desde el principio. O el modelo productivo extractivista. Lo que hoy conoce la izquierda en su propia cultura sobre las consecuencias de eso estaba ahí. Entonces, ¿cómo no abrir un debate sobre esas cosas, de manera de pensar críticamente y aportar propuestas? No que la izquierda europea venga a decirles a los venezolanos cómo tienen que dirigir la revolución, pero tampoco esta celebración acrítica, justificativa de cualquier cosa. Entonces, los presos políticos no son presos políticos, el deterioro de la economía es producto de la guerra económica y de la acción de la derecha internacional. Eso es cierto, está ahí, pero obviamente no es suficiente para explicar la profundidad de la crisis que estamos viviendo. La izquierda latinoamericana tiene una responsabilidad histórica en relación, por ejemplo, a la situación de Cuba hoy, porque durante muchos años asumió que mientras estuviese el bloqueo de Cuba no se podía criticar a Cuba, pero no criticar a Cuba quería decir no tener la posibilidad de reflexionar críticamente sobre cuál es el proceso que está viviendo la sociedad cubana y cuáles son las posibilidades de diálogo con la sociedad cubana en términos de opciones de salida. Para una gran proporción de la población cubana, el hecho de que se estaba en una especie de callejón sin salida era bastante obvio a nivel individual, pero el gobierno cubano no permitía expresar eso y la izquierda latinoamericana se desentendió, no aportó nada, sino simplemente solidaridad incondicional. El caso más extremo es pretender que el gobierno de Nicaragua es un gobierno revolucionario y parte de los aliados, cuando es un gobierno de mafias, absolutamente corrupto, que desde el punto de vista de los derechos de las mujeres es de los regímenes más opresivos que existen en América Latina, en una alianza total con sectores corruptos de la burguesía, con el alto mando de la iglesia católica, que antes era uno de los grandes enemigos de la revolución nicaragüense. ¿Qué pasa con eso? Que se refuerzan tendencias negativas que hubiera sido posible visibilizar. Pero además, no aprendemos. Si entendemos la lucha por la transformación anticapitalista no como una lucha que pasa allá y vamos a ser solidarios con lo que ellos hacen, sino como una lucha de todos, entonces lo que tú haces mal allá nos está afectando a nosotros también, y también tengo responsabilidad de señalarlo y de aprender de esa experiencia para no repetir lo mismo. Pero no tenemos capacidad de aprender, porque de repente, cuando termine de colapsar el modelo venezolano, vamos a mirar para otra parte. Y eso, como solidaridad, como internacionalismo, como responsabilidad político-intelectual, es desastroso.
–¿Por qué la izquierda adopta estas actitudes?
-Tiene que ver, en parte, con que no hemos terminado de descargar al pensamiento de izquierda de unas concepciones demasiado unidimensionales de qué es lo que está en juego. Si lo que está en juego es el contenido de clase y el antiimperialismo, juzgamos de una manera. Pero si pensamos que la transformación hoy pasa por eso, pero también por una perspectiva crítica feminista, por otras formas de relación con la naturaleza, por pensar que el tema de la democracia no es descartar la democracia burguesa, sino profundizar la democracia; si pensamos que la transformación es multidimensional porque la dominación también es multidimensional, ¿por qué este apoyo acrítico a los gobiernos de izquierda coloca los derechos de los pueblos indígenas en un segundo plano, coloca la devastación ambiental en un segundo plano, coloca la reproducción del patriarcado en un segundo plano? Entonces termina juzgando desde una historia muy monolítica de lo que se supone que es la transformación anticapitalista, que no da cuenta del mundo actual. Y obviamente, ¿de qué nos sirve liberarnos del imperialismo yanqui si establecemos una relación idéntica con China? Hay un problema político, teórico e ideológico, y quizá generacional, de personas para las que esta era su última apuesta por lograr una sociedad alternativa, y se resisten a aceptar que fracasó.

Un Balance trágico de este miserable régimen por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 24 de Marzo 2017

gse_multipart55967El Indice de Desarrollo Humano para 2017 coloca a Venezuela en el puesto número 71. En 1998, cuando Chávez estaba por llegar al poder, la posición de Venezuela en ese índice era la número 45. El país ha bajado 26 escalones en manos del narco-régimen.
Alguien podría decir que ese es solo uno de varios índices internacionales que miden bienestar, calidad de vida y libertad. Pero es que el Índice de Libertad Humana para 2016, preparado por los instituto CATO y FRASER de USA y Canadá tiene a Venezuela en el lugar 154 de 159 países, es decir, en el foso, junto con Siria, Irán, Yemen y Libia.
Y el Índice de Miseria, preparado todos los años por el profesor Steve Hanke de la Universidad de Johns Hopkins, tiene a Venezuela como el país más miserable del mundo, con una puntuación que es casi 8 veces mayor que la del país que ocupa en segundo lugar,.
Y el Índice de Percepción de la Corrupción para 2016 tiene a Venezuela como uno de los diez países más corruptos del mundo y eso se debe al gobierno, el cual tiene todo el poder y el dinero en sus manos.
Y el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial tiene a Venezuela en el puesto 133 en 138 países, es decir, cerca del foso.
Y según la revista FORBES PDVSA es la peor empresa petrolera del mundo
Y en el Índice Mundial de Felicidad para 2017, editado por Jeffrey Sachs, Venezuela es la número 82 entre 155 países, la sociedad menos feliz de América Latina con excepción de Haití. Solo más feliz que los países africanos. En comparación, Paraguay tiene el número 24.
Y en el Índice de Prosperidad LEGATUM Venezuela ocupa la posición 121 entre 149 países, de nuevo, solo por encima de los países africanos
Y en el Índice de Libertad económica del Instituto HERITAGE, Venezuela es el país penúltimo, solo por encima de Corea del Norte, entre 180 países
Y en materia de Gobernanza, Venezuela está entre los peores países del planeta, según el Banco Mundial
Y en materia de libertad de prensa Venezuela está en la posición 139 entre 180 países, según el Índice de Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras
Y en materia de libertad el Índice de FREEDOM HOUSE colocó a Venezuela como el único país sin libertades en el hemisferio Occidental. Cuba ni siquiera figura en el ranking.

Y en el Índice mundial de Innovación e Investigación científica (R&D) para 2016, elaborado por la Universidad de Cornell y un numeroso grupo de colaboradores, Venezuela está entre los nueve últimos países del planeta, solamente por encima de los más atrasados países del África. El número uno, Suiza, tiene un 66% de innovación. Venezuela, un 22%.
¿Será que, como dice la canciller de bolsillo, existe una confabulación mundial en contra del régimen de Nicolás Maduro, en contra de la revolución?
¿O será que el régimen de Nicolás Maduro es corrupto, ineficiente, inepto, mentiroso, abusador, represor y hablador de estupideces?
Me inclino por la segunda explicación.

PP, PSOE y Ciudadanos apoyan el informe Almagro que exige elecciones en Venezuela en un mes – Europa press – 23 de Marzo 2017

PP, PSOE y Ciudadanos apoyan el informe Almagro que exige elecciones en Venezuela en un mes . PP, PSOE y Ciudadanos han mostrado este jueves su respaldo al informe del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que exige la celebración de elecciones generales en Venezuela en un plazo de 30 días.

Diputados de estas tres formaciones han arropado a la oposición venezolana en un acto en el que los distintos partidos agrupados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) han pedido la convocatoria de elecciones este año, la liberación de los presos políticos y el envío de ayuda humanitaria a la población venezolana. Aunque Almagro defiende que se active la Carta Democrática de la OEA para el caso de Venezuela en caso de que la situación no mejore en los próximos 30 días –un proceso que …

Leer mas: http://www.europapress.es/nacional/noticia-pp-psoe-ciudadanos-apoyan-informe-almagro-exige-elecciones-venezuela-mes-20170323124908.html

 

Estaciones de servicio en Caracas y del interior se quedaron sin gasolina por María Fernanda Sojo/Juan Sanoja – El Nacional – 23 de Marzo 2017

Usuarios debieron hacer varias horas de cola en las bombas en las que aún quedaba combustible. Conductores que esperaban en Valencia fueron robados

Pdvsa aseguró que el suministro está garantizado, sin embargo, algunas bombas cerraron
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Las fallas en el suministro de gasolina que se habían estado reportando desde finales de la semana pasada comenzaron a pasar factura. Ayer numerosas estaciones de servicio de Caracas y del interior del país se quedaron sin combustible y debieron cerrar. Las bombas que aún contaban con inventario registraron largas colas de conductores que congestionaron más el tránsito.

“He pasado por todas las bombas de Altamira, Los Palos Grandes y Caurimare y en ninguna tenían gasolina. Me vine para esta porque vi que había gente en cola. Tengo una hora esperando y no sé si pueda llenar el tanque”, dijoun conductor que estaba ayer a las 5:00 de la tarde en la estación de servicios PDV, cercana al CCCT.

La estación era una de las pocas que quedaba operativa a esa hora, sin embargo, uno de los encargados aseguró que se les estaba agotando el combustible. “Yo tengo gasolina porque ayer me surtieron, pero calculó que en dos o tres minutos se me acaba. No creo que pueda atender a todos los que están en cola”.

En las de Las Mercedes las gandolas de Pdvsa tenían más tiempo sin llegar. “A nosotros no nos traen gasolina desde el sábado de la semana pasada. Lo primero que se nos agotó fue la de 95 octanos. La gente hizo cola para llevarse la de 91 y también se acabó”, contó un bombero.

En las del interior se repitió la situación. En las populares estaciones de servicio de Bohío, en la Autopista Regional del Centro y en la bomba Santa Ana, en Naguanagua, Carabobo, se hicieron colas de 200 vehículos que esperaban ser abastecidos.

Varios automóviles se quedaron varados en los alrededores de las gasolineras, lo que generó mayor caos. Además, algunos conductores fueron robados mientras esperaban.

Usuarios de las redes sociales reportaron que en varias ciudades de Miranda, Aragua, Lara, Barinas, Anzoátegui, Nueva Esparta, Bolívar y Monagas, entre otros estados, también había problemas para poner gasolina.

Baja producción. Ayer en la mañana la Dirección de Mercadeo de Pdvsa difundió un comunicado en el que admitían que en las estaciones de servicio de la zona central había bajado el inventario de combustible, aseguraban que se debía a razones climáticas.

En la tarde Ysmel Serrano, vicepresidente de Comercialización y Suministro de Pdvsa, también se refirió a las fallas en el combustible y sus consecuencias, pero dijo que eran cuatro los estados afectados. “Se han generados colas en algunas estaciones de cuatro estados del país, producto del retraso en el cabotaje de la gasolina”, escribió en Twitter.

Además, aseguró que están reforzando los despachos. “Contamos con suficiente gasolina producida en nuestras refinerías, seguiremos redoblando el despachando hasta estabilizar la distribución”.

Sin embargo, Iván Freites, dirigente sindical, afirmó que las fallas en el suministro de combustible se deben a la caída en la producción de las refinerías. Dijo que actualmente solo Amuay está produciendo gasolina. “La planta catalizadora de Amuay produce 40.000 barriles por día, pero se requieren 250.000. El gobierno ya no tiene dinero para importar los componentes que necesitamos para producir el combustible, ni para importar suficiente gasolina terminada”.

 

Expectativas petroleras por Pedro Palma – El Nacional – 23 de Marzo 2017

1476997505407La decisión de la OPEP de reducir su producción con el fin de apuntalar los precios, tomada el 30 de noviembre pasado y acogida días más tarde por Rusia y otros países exportadores, rindió sus frutos. Desde los primeros días de diciembre de 2016 los precios de los crudos marcadores experimentaron sólidos aumentos, elevándose el precio del WTI en más de 17% y el del Brent en 19% con respecto a los niveles de fines de noviembre, haciendo que durante más de 3 meses esos precios se hayan mantenido alrededor de 53 dólares por barril para el primero y 56 dólares para el segundo.

Sin embargo, desde el 7 de marzo pasado, y durante las últimas 2 semanas, los precios se han debilitado, a pesar de los anuncios de altos voceros de Arabia Saudita y de otros representantes de la OPEP sobre su intención de mantener los recortes de producción durante el segundo semestre de 2017. Ello se ha debido, por una parte, a los altos inventarios de crudo en Estados Unidos, los cuales están en niveles próximos al máximo alcanzado en las últimas tres décadas, así como a la reactivación esperada de las exportaciones de petróleo de Libia, que habían bajado debido al cierre de producción de algunos campos por conflictos armados internos, para lo cual están reiniciando operaciones dos de sus principales puertos.

Si bien esos dos factores restrictivos pueden considerarse transitorios y circunstanciales, pudiendo dejar de tener relevancia en el futuro inmediato, hay otro factor de mayor importancia que puede jugar un papel esencial en la estabilidad de los precios internacionales en el corto y mediano plazo. Me refiero a la producción de los crudos de lutitas, o shale oil, en Estados Unidos, la cual se vio severamente constreñida por el desplome de los precios internacionales durante la segunda mitad de 2014 y su ulterior estabilización en niveles muy inferiores a los existentes hasta mediados de ese año. Los altos costos de producción que caracterizaron a estos crudos no convencionales en los inicios de sus operaciones hacían que su extracción solo fuera rentable con elevados precios. Sin embargo, eso ha cambiado substancialmente, pues se ha logrado reducir esos costos de forma apreciable, haciendo que en varias zonas de Estados Unidos hoy sea rentable la extracción de esos crudos con los precios actuales. Eso ha llevado a varios expertos a sostener que si los miembros de la OPEP y otros países productores de crudos convencionales insisten en restringir la producción con el fin de apuntalar los precios, van a ver frustradas las posibilidades de lograr ese objetivo, pues el incremento de la oferta de shale oil lo impediría, pudiendo sufrir estos países reducciones de sus cuotas de mercado en favor de los productores norteamericanos de crudos no convencionales. Por ello, para estos expertos no sería de extrañar que los precios se mantengan en los niveles deprimidos actuales por un tiempo prolongado.

De ser esto cierto, Venezuela podría verse severamente afectada, pues vería frustradas sus esperanzas de que aumente el precio de su cesta petrolera con el fin de incrementar su ingreso de divisas, el cual se ha reducido grandemente, no solo por la debilidad de los precios, sino también por la contracción de la producción de crudos y, en consecuencia, de sus volúmenes de exportación. Adicionalmente, a más largo plazo, hay factores preocupantes que podrían afectar nuestras ventas externas, ya que la posible desregulación de las actividades petroleras en Estados Unidos, anunciada por la nueva administración, así como la conclusión de la construcción del oleoducto Keystone, que llevaría 800.000 barriles de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, a las costas del golfo de México, podrían generar severas limitaciones a las exportaciones venezolanas hacia ese país, nuestro principal mercado tradicional que paga puntualmente el petróleo que nos compra.

Médicos en fuga por Valentina Oropeza – ProDaVinci – 22 de Marzo 2017

El Estado forma gratuitamente a profesionales que prefieren marcharse de Venezuela no solo para buscar una mejor vida sino para escapar de la frustración de ver a sus pacientes sufrir o morir
Cálculos gremiales indican que 16.000 doctores se han marchado de Venezuela en 15 años.

Mario camina ensimismado por un pasillo del hospital público donde estudia Neurocirugía en Caracas. Suda tanto que se detiene a limpiar los cristales de sus lentes cuando una mujer lo aborda para pedirle un informe médico. Sin levantar la mirada, el residente de 28 años de edad la escucha disparar una retahíla de explicaciones hasta que se distrae. Son las cinco de la tarde y acaba de pasar cuatro horas en quirófano. Rebusca en un bolsillo de la bata blanca y encuentra el almuerzo: una galleta de chocolate. Luce cansado y afligido ese miércoles de octubre de 2016. Uno de sus pacientes murió el día anterior. Camina, saluda, opera, pero no deja de pensar en eso.

Tenía 63 años de edad y falleció después de sufrir un accidente cerebrovascular hemorrágico. “Le dio porque no consiguió la pastilla para la hipertensión arterial. Cuando empezó a sentirse mal, no tuvo dinero para pagar un médico privado así que esperó seis meses por una cita con el especialista en el hospital. No se controló y ese fue el resultado”.

El médico, que prefiere mantener su identidad anónima para evitar represalias de sus superiores, ha repasado el caso varias veces, de memoria y en voz alta, y siempre llega a la misma conclusión: “Esa muerte se podía evitar”. El enfermo estaba caquéxico –había perdido mucho peso y vitalidad– y Mario suponía que moriría pronto. A pesar de ello, le propuso a los familiares hacer exámenes de control y lo posible para prolongar su vida. Los parientes le pidieron que desistiera y le dijeron que les salía “más barato” que falleciera; ya no tenían para comer, menos aún para procesar otros estudios que debían hacer en laboratorios privados porque el del hospital carecía de reactivos. Leer más de esta entrada

De Punto Fijo a Punto muerto por Paulina Gamus – Costa del Sol FM – 21 de Marzo 2017

descarga-8-150x150En su afán por borrar la historia de Venezuela anterior a febrero de 1999, y con el deliberado propósito de liquidar a los partidos políticos pilares de cuarenta años de vida democrática; Hugo Chávez y sus corifeos lograron satanizar al Pacto de Punto Fijo con el que se comprometieron, el 31 de octubre de 1958, tres líderes políticos fundamentales: Rómulo Betancourt por Acción Democrática, Rafael Caldera por el Partido Social Cristiano Copei y Jóvito Villalba por Unión Republicana Democrática.

Betancourt y Villalba pertenecían a la llamada generación del 28; estaban inmersos en la lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez desde su adolescencia y ya desde los veinte años de edad sufrieron cárcel y exilio. Ambos se encontraban exiliados por la dictadura de Marcos Pérez Jiménez: Betancourt desde 1948 después del derrocamiento de Rómulo Gallegos y Jóvito Villalba después que le fueran robadas las elecciones en las que compitió contra Pérez Jiménez, en 1952. Caldera pudo permanecer en el país sin ser molestado por el régimen hasta comienzos de 1957, pero unos meses antes del derrocamiento del dictador también salió al exilio. Leer más de esta entrada

La rebelión electoral por Trino Márquez – La Patilla – 22 de Marzo 2017

ThumbnailTrinoMarquezLa estrategia de Nicolás Maduro para mantenerse en el poder tiene en la suspensión de las elecciones en todos los campos de la vida democrática, uno de sus ejes. La UCV lleva casi cinco años sin realizar comicios para elegir las autoridades rectorales. En la CTV no se efectúan consultas desde hace largo tiempo. En otros sindicatos, gremios y federaciones importantes, cuyos procesos electorales deben ser supervisados por el CNE, tampoco se ha llamado a votar. Las elecciones de gobernadores, que debieron haberse efectuado el año pasado, de acuerdo con la Constitución, fueron suspendidas indefinidamente. Inventaron una excusa caza-bobos: que no podían realizarse durante el mismo año el referendo revocatorio y la escogencia de los mandatarios regionales. Las de alcaldes, previstas para 2017, también según la Carta Magna, tampoco se vislumbran en el panorama.

El tránsito hacia una dictadura desembozada pasa por crear la ilusión de que en algún momento en el futuro se consultará la opinión popular, pero teniendo la convicción de que ese veredicto jamás se solicitará. Maduro carece del coraje de Fidel Castro, quien desde el comienzo de la Revolución Cubana dijo con cinismo: elecciones para qué. Había bajado de Sierra Maestra con el firme propósito de adueñarse del poder de forma vitalicia y lo logró gracias al apoyo de la Unión Soviética. Maduro carece del respaldo de un imperio equivalente. Los chinos aún no tienen la estatura mundial que tuvieron los soviéticos durante la Guerra Fría y tampoco lucen muy interesados en mantener un títere en tierras latinoamericanas. Si se desata una presión desde distintos flancos para obligar al régimen a convocar elecciones, no serán los asiáticos quienes salgan en auxilio del autócrata tropical. Tampoco serán los rusos de Putin.

Sabemos que problemas como la inflación, la escasez, el desabastecimiento y la inseguridad personal, no van a resolverse con las elecciones. Pero, sin acudir a las urnas comiciales ninguno de esos dramas podrá solucionarse porque para superarlos hay que cambiar de gobierno, y lo más sano y sensato resulta sustituirlo por la vía electoral. Bien lo dice Luis Almagro, el valiente secretario general de la OEA: las elecciones cambian gobiernos. Su misión fundamental consiste en lograr el tránsito pacífico de un gobierno a otro. Cuando la sustitución no es pacífica, sino violenta, al final, pasada la tempestad, tiene que haber elecciones para que la nueva élite gobernante se legitime y estabilice. Así es que, como de todas maneras habrá comicios, lo mejor es ahorrarse el trago amargo de la violencia. Entonces, el reto de la oposición venezolana consiste en crear la atmósfera que obligue a Maduro a convocar los comicios y encontrarle una salida democrática y soberana a la fenomenal crisis nacional.
Esta atmósfera, lamentablemente, no podrá crearse si no se estimula al mismo tiempo un clima de confrontación y reto a la arrogancia hegemónica de las instituciones del régimen. Ejercer una oposición débil y sumisa solo sirve para que, de vez en cuando, José Vicente Rangel elogie a los dirigentes en su programa dominical por Televen. Sin embargo, en la práctica resulta inofensiva e ineficaz. El CNE, por paradójico que parezca, actúa como el instrumento del régimen para silenciar la voz del pueblo. Si ese cuerpo cediera, acudiría al TSJ, bufete privado de Miraflores.

Si, también de acuerdo con la Constitución, la soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce de manera directa a través del sufragio, ¿por qué no activar el proceso electoral realizando, en primer lugar, unas primarias para escoger los candidatos opositores, y después las elecciones contempladas en la Carta Fundamental, ignoradas por un régimen colocado en contra de la legalidad?

La oposición ejercida por Hugo Chávez y sus seguidores contra los gobiernos democráticos fue tenaz. Tanto, que siempre exaltó el 27-F, fecha trágica para la nación y la democracia, y organizó dos golpes de Estado. Jamás les otorgó concesiones a sus adversarios. En un ambiente diferente y con propósitos diametralmente distintos, la oposición organizada en torno de la MUD posee el derecho y la legitimidad de convocar una consulta nacional para elegir sus candidatos a gobernadores y, llegado el momento, realizar unas elecciones paralelas que desenmascaren la arbitrariedad del régimen.

La presión interna, articulada a la acción internacional, obligarán a Maduro a negociar y ceder. El acatamiento obsecuente a decisiones arbitrarias sólo provoca derrotas y frustración. Los estudiantes de la UCV demostraron en qué consiste la rebelión electoral.

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