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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

La última plataforma de perforación petrolera sale de Venezuela – El Nacional – 7 de Agosto 2020

A medida que la situación en Venezuela se agudizó, los trabajos en el campo Petropiar se vieron afectados por demoras, robos de equipos y las persistentes fallas de energía

Perforación taladros petroleros Venezuela
Archivo

Nabors, contratista estadounidense, informó que desde el lunes cesó sus operaciones en la última plataforma de perforación petrolera que estaba activa en Venezuela, señaló el analista y consultor de energía David Blackmon en un artículo publicado en Forbes.

La plataforma de Nabors había estado operando en el prolífico campo Petropiar a instancias de una empresa conjunta entre Chevron y la estatal Petróleos de Venezuela.

Pero a medida que la situación en Venezuela se agudizaba, los trabajos se vieron afectados por demoras, robos de equipos y las persistentes fallas de energía.

Blackmon señaló que en Venezuela, siendo el país con las mayores reservas petroleras, ninguna empresa está dispuesta a tratar de explorar el territorio debido a las políticas de Nicolás Maduro, que calificó de estúpidas y brutales.

La decisión de Chevron de detener su programa de perforación se produjo meses después de que el gobierno de Donald Trump comenzó a aplicar una nueva ronda de sanciones al régimen venezolano.

“El deterioro en Venezuela no cambia la visión a largo plazo de la empresa sobre sus operaciones en el país. Chevron continuará cumpliendo con sus obligaciones contractuales según lo permitido por las sanciones actuales y la licencia general, con la intención de regresar a sus actividades normales a su debido tiempo”, dijo Ray Fohr, un portavoz de Chevron, a Forbes .

Bernadette Johnson, vicepresidenta de análisis estratégico de Enverus, señaló asimismo que la salida de la plataforma forma parte de las preocupaciones frente a la posibilidad de que el régimen de Maduro pueda apoderarse de ella. “Es desafortunado, pero no inesperado”, comentó.

Sobre el principio democrático y su violación por la Sala Constitucional del TSJ y por el CNE por Allan Brewer Carías – El Nacional – 7 de Agosto 2020

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En junio y julio de 2020 en Venezuela se produjo una de las violaciones más descaradas de la Constitución, por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo –de por sí ilegítima e inconstitucionalmente conformada en diciembre de 2015–, la cual, mediante siete sentencias (Nº 68, 69, 70, 71, 72, 73 y 77) resolvió lo siguiente:

En primer lugar, declaró de nuevo a la Asamblea Nacional en supuesto “desacato” de alguna decisión de la Sala Electoral dictada en 2016, cuando tal “sanción” no existe en el ordenamiento jurídico venezolano respecto de las instituciones; y más grave aún, declaró que todos los actos dictados y por dictar por la Asamblea son nulos y sin ningún valor, desconociendo así la representación de la soberanía popular.

En segundo lugar, nombró a los miembros (rectores) del Consejo Nacional Electoral, con la burda excusa de que la Asamblea Nacional había omitido hacer tales designaciones, violando abiertamente la Constitución:

  • la cual asigna esa facultad exclusivamente a la dicha Asamblea Nacional,
  • que se la asigna como órgano elector de segundo grado,
  • que solo puede efectuar esa elección con la votación de una mayoría de las dos terceras partes de sus miembros, y
  • y que solo puede hacerlo en relación con personas exclusivamente nominadas por un comité de postulaciones integrado por representantes de la sociedad civil y en este caso de las Facultades de Derecho de las universidades autónomas.

La inconstitucionalidad de la Sala Constitucional llegó al extremo, además, de burlarse de la Constitución en cuanto a la exigencia del carácter no partidista de las personas nominadas, escogiendo, al contrario, para ello, a personeros de partidos de gobernó y de exmagistrados del propio Tribunal.

En tercer lugar, la Sala Constitucional secuestró a los principales partidos políticos de oposición (Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular), suspendiendo y desplazando a sus autoridades legítimas, y designándoles sine die unas juntas directivas ad-hoc, para apropiarse de los símbolos e identidad de dichos partidos con el objeto de hacerlos participar falsamente en el ilegítimo proceso electoral para elecciones parlamentarias que el ilegítimo Consejo Nacional Electoral ya convocó para el 6 de diciembre de 2020.

En cuarto lugar, con base no en omisión legislativa porque la Asamblea Nacional hace lustros dictó la Ley Orgánica de los Procesos Electorales, sino en opiniones personales de los solicitantes que consideraron que dicha ley no se ajustaba a los principios constitucionales de representación proporcional, de personificación del voto y de representación indígena, la Sala dio su propia “opinión” acogiendo las observaciones, y procedió, no a anular los artículos por inconstitucionales, sino primero a “desaplicar” las normas de la ley, y segundo, a delegar, sin competencia alguna para ello, en el Consejo Nacional Electoral la potestad de legislar y reformar la Ley de Procesos Electorales, competencia que solo puede ejercer la Asamblea Nacional, es decir, el órgano que ejerce la representación popular.

Para todo ello, la Sala Constitucional recurrió al subterfugio de aplicar el control difuso de constitucionalidad de las leyes que regula el artículo 334 de la Constitución y que solo puede tener efectos en el caso concreto y las partes involucradas en un proceso, procediendo entonces a “desaplicar” un conjunto de normas de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, y hacerlo inconstitucionalmente con carácter erga omnes, es decir, con efectos generales que solo una sentencia de anulación podría hacer. El “vacío legal” que con ello creó la Sala, en todo caso solo podría ser llenado por el legislador (representación popular). Pero no. En este caso, la Sala lo que hizo fue ordenar al Consejo Nacional Electoral inconstitucionalmente nombrado para que procediera a “llenar” dicho vacío mediante Reglamentos.

Y en quinto lugar, el ilegítimo Consejo Nacional Electoral, en ese marco de inconstitucionalidades, cumplió con la inconstitucional delegación que recibió, y procedió a dictar Reglamentos, entre los que destacan dos:

Primero, un reglamento estableciendo un nuevo sistema electoral mediante unas inconstitucionales que denominó “Normas Especiales para las Elecciones Parlamentarias período 2021-2026” –materia, insisto, que solo puede estar regulada en una ley sancionada por la Asamblea Nacional–, llegando incluso al extremo de cambiar el número de diputados que deberán integrar la Asamblea Nacional (de los 167 actuales a 277); manipulando la forma de elección (porcentajes de votación proporcional y de votación nominal); todo, en violación de la Constitución y de la mencionada Ley Orgánica de los Procesos Electorales.

Segundodictando igualmente en forma inconstitucional, un Reglamento especial para regular la elección de la representación indígena en la Asamblea nacional, violando el principio base y central de la democracia representativa establecido en la Constitución, que es el de la elección de representantes (incluidos los diputados) solo mediante votación directa y secreta.

Los artículos 5, 62 y 63 de la Constitución hablan de votación universal, directa y secreta, es decir, por parte de toda la universalidad de electores y no por sectores, en forma de elección directa y no de segundo grado, y en forma secreta y no en asambleas a mano alzada o alguna otra forma pública.

Estos principios en la Constitución solo tienen una y única excepción en materia de elección de diputados, solo en cuanto a la elección universal de los mismos, precisamente en los casos de la elección de los diputados representantes indígenas, al atribuir la misma Constitución dicha elección a las comunidades indígenas (art. 125, 186).

Lo que significa que dicha elección, en todo caso, siempre debe ser directa y secreta. Sin embargo, el Reglamento del Consejo Nacional Electoral violó abiertamente el principio del voto directo y secreto que está en la Constitución, y que no admite excepción, estableciendo la elección de los tres representantes indígenas a la Asamblea Nacional en tres regiones o circunscripciones electorales (integradas por solo 10 entidades federales), no por votación directa de los ciudadanos de los pueblos indígenas, sino mediante un voto indirecto de 2 grados: primer grado, en unas “Asambleas Comunitarias” que no se regulan sino se establece que serán reguladas en un indeterminado “Manual”, en las cuales se designan “a mano alzada” y controladas por supuesto por el Consejo Nacional Electoral, una especie de “delegados” denominados “voceros,” que son los que participan en la elección en segundo grado, de los 3 diputados de la representación indígena, en unas “Asambleas Generales” reunidas en las 10 entidades federales de las 3 regiones de representación indígena. Donde se vota “a mano alzada”, es decir, en público, que es lo más alejado del voto secreto.

Este “sistema electoral” de sufragio “indirecto” y “público” es inconstitucional, quedando viciado el Reglamento del Consejo Nacional Electoral de raíz, en todo su contenido que se destina efectivamente a regularlo; vicios que se multiplican al regularse en el Reglamento inconstitucionales restricciones para ser candidato a la elección de los diputados indígenas, y para su postulación, que deja de ser libre.

En cuanto a las condiciones para ser candidato a diputado indígena, la Constitución es clara al indicar que dicha elección debe realizarse “de acuerdo con lo establecido en la ley electoral, respetando sus tradiciones y costumbres” (art. 186). Y “ley electoral” es ley, y no reglamento, por lo que la exigencia reglamentaria de que los candidatos deben ser “una persona indígena, hablar su idioma” y cumplir con otras condiciones, solo pueden establecerse en una ley y no en un reglamento.

El Reglamento estableció, además, otra disposición que viola el derecho a la participación política que se garantiza a todos los ciudadanos para ejercerse en forma libre en la Constitución (art. 62), al disponer que los candidatos a diputados por la representación indígena solo podrían ser “postulados” por “organizaciones indígenas” (art. 7) sin siquiera definirse cuáles o cómo son las mismas y quienes las pueden conformar.

Ello constituye una limitación intolerable al derecho a la participación política de todos los ciudadanos, quienes conforme lo garantiza el artículo 67 de la Constitución tienen derecho a postularse por iniciativa propia para los cargos de elección popular; lo que implica que personas pertenecientes a las comunidades indígenas puedan por ejemplo postularse por iniciativa propia como candidatos para las elecciones de los diputados en representación de dichas comunidades. Eliminar el derecho a la postulación por iniciativa propia de los ciudadanos viola la Constitución, como también se viola al eliminarse la posibilidad de que grupos de electores puedan hacer dichas postulaciones.

Por otra parte, una restricción en las postulaciones como la que se pretende en el Reglamento, viola abiertamente el derecho de las organizaciones con fines políticos, es decir, de los partidos políticos, las cuales también tienen derecho a concurrir a los procesos electorales postulando candidatos (art. 67); y viola el derecho de las propias comunidades indígenas a establecer organizaciones con fines políticos. No hay en la Constitución norma alguna que limite estos derechos. Ni siquiera tratándose de elección de diputados en representación indígena, respecto de los cuales, si bien la elección de los mismos puede limitarse a que la hagan los pueblos indígenas, la postulación de los candidatos tiene que ser libre conforme a la Constitución.

Lo contrario, es decir, restringir la postulación se traduce en una limitación intolerable que vicia la elección desde la raíz, pues elimina la libertad del voto y hace que la “elección” sea una farsa, al restringirse la escogencia entre las personas postuladas por “ciertas organizaciones que no se identifican en modo alguno, “entubando” la elección desde su inicio.

Es ciertamente casi imposible encontrar en un solo acto administrativo emitido por un órgano del Estado tantos vicios de inconstitucionalidad juntos; ni siquiera si ello hubiese sido el resultado de un ejercicio en alguna clase de una Facultad de Derecho que hubiera exigido a los estudiantes idear un acto con el mayor número de vicio de inconstitucionalidad posible.

En este caso, el Reglamento viola el principio de la reserva legal al pretender regular materias que solo corresponden al legislador; habiendo sido inconstitucional la pretensión de la Sala Constitucional de “delegar” la función de legislar que corresponde exclusivamente a la Asamblea Nacional en un órgano del Estado que es el Consejo Nacional Electoral, que en ningún caso puede dictar actos con rango y valor de ley.

El Reglamento, además, viola la Constitución al establecer un sistema electoral para los diputados de la representación indígena, en forma indirecta y en votación pública, a mano alzada, contrariando abiertamente lo establecido en la Constitución que solo permite para dicha elección que se haga en forma directa y secreta, sin excepción.

El Reglamento, adicionalmente, viola el derecho a la participación política, al restringir las condiciones de elegibilidad de los candidatos a diputados de la representación indígena, que solo la ley electoral sancionada por la Asamblea Nacional podría hacer.

Y el Reglamento, por último, viola el derecho a la libre participación política de las personas a postularse para cargos representativos por iniciativa propia y viola el derecho de los partidos políticos y demás organizaciones políticas para postular candidatos en los procesos electorales, como lo garantiza la Constitución.

En todo caso, y volviendo al marco general del Circo Electoral que se ha querido montar en el país, lo que debe quedar claro es que nada de lo que pueda resultar de las inconstitucionales sentencias de la Sala Constitucional, puede ser reconocido por nadie; pues:

  • ni la designación de los miembros del Consejo Nacional Electoral;
  • ni la emisión por éste de “normas electorales” modificando la Ley Orgánica de Procesos Electorales;
  • ni la fijación de fecha para elecciones parlamentarias;
  • ni el secuestro de los partidos políticos;
  • ni las falsas elecciones que así puedan realizarse,

podrán tener legitimidad alguna en Venezuela.

Las elecciones parlamentarias que puedan resultar de ese Circo Electoral montado para 2020, en todo caso, serán desconocidas en el país, como ya lo han declarado las principales instituciones venezolanas, como la propia Asamblea Nacional, los 27 partidos políticos de la oposición, las Academias Nacionales y la Conferencia Episcopal Venezolana, así como también serán desconocidas por inconstitucionales e ilegítimas en el ámbito internacional, como ya lo han declarado el Grupo de Lima, el Grupo de Contacto, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, el Parlamento Europeo y diversos gobiernos del mundo occidental.

Desconocidas de antemano como se ha declarado las elecciones parlamentarias que puedan realizarse en diciembre de 2020, el resultado es que para enero de 2021, si llegan a realizarse, cuando vaya de instalarse la nueva Asamblea Nacional, lo cierto es que no habrá diputados electos legítimamente para ello, y se planteará entonces, a no dudarlo –ya se ha comenzado a plantear– el tema de si los diputados de la actual Asamblea Nacional están obligados a permanecer en el ejercicio de sus cargo y funciones hasta que sean reemplazados por diputados legítimamente, electos en elecciones libres, justas y confiables.

 

Perú: médicos venezolanos para enfrentar la crisis del coronavirus – Deutsche Welle – 7 de Agosto 2020

La decisión del Gobierno peruano de contratar profesionales de la salud extranjeros que no hayan homologado sus títulos abre las puertas del mercado laboral a los inmigrantes. La medida, sin embargo, no gusta a todos.

    
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Las cifras son elocuentes: desde que comenzó la pandemia del coronavirus en Perú, 110 médicos y cerca de 90 trabajadores de la salud han muerto como consecuencia del COVID-19, y otros 7.000 han sido contagiados. El Colegio Médico incluso gestiona y financia vuelos para trasladar a los galenos que están más graves, con el fin de brindarles una atención que permita salvarles la vida. Es un escenario poco alentador y las autoridades sanitarias de ese país sudamericano lo saben. Por eso, el pasado lunes 3 de agosto el gobierno de Martín Vizcarra autorizó la contratación de médicos extranjeros que no estén colegiados y que, por tanto, no tienen sus títulos homologados.

La decisión abrió la puerta para los miles de médicos venezolanos que, tras emigrar hacia Perú, no han podido ejercer su profesión debido, precisamente, a que no habían podido realizar un trámite que suele ser muy costoso. “Hace unos meses se tomó la decisión de contratar médicos venezolanos, pero debían estar colegiados en Perú. Ahora ya no tienen que estar colegiados, pero sí deben tener sus títulos apostillados (legalizados)”, explica a DW Carlos Scull, representante en Perú del líder opositor Juan Guaidó, reconocido por una cincuentena de países como presidente encargado de Venezuela.

El presidente Martín Vizcarra y el expresidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano.El presidente Martín Vizcarra y el expresidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano.

“Es una idea muy positiva, estimamos que hay alrededor de 3.000 médicos cirujanos venezolanos en Perú y es bueno que ellos se puedan sumar a esta lucha contra el COVID-19”, dice el diplomático. Su representación está trabajando para legalizar los títulos. “Muchos tienen la disposición de moverse a provincias también, con tal de poder ejercer su profesión”, revela Scull, quien cuenta que solo el 20 por ciento de los doctores estaba colegiado. Al quitarse ese requisito, el abanico se abre bastante para los médicos extranjeros.

No todos están felices

Lías Siso, presidenta de la Asociación de Médicos Venezolanos en Perú, una de las entidades que colabora con las gestiones de Scull, explica que ha habido mucho interés por legalizar el título para poder optar a las ofertas de trabajo que se abran en el sistema público de salud peruano. “Es un llamado abierto al personal sanitario en general, cuyo objetivo es cubrir las necesidades que tiene el Estado peruano en el área del COVID”, explica Siso.

“Es una relación ganar-ganar”, apunta Scull. “Los médicos que no están colegiados y no habían podido ejercer han estado trabajando en la economía informal, en algunos casos vendiendo caramelos o en otras áreas que no tienen nada que ver con su formación. Con el coronavirus la situación de los venezolanos en Perú ha sido muy crítica, uno de cada tres se quedó sin empleo por la cuarentena”, detalla. “Pero esto permitirá visibilizar los beneficios de la migración para un país. Se trata de personas que están listas para incorporarse”, agrega.

Pero no todos están tan felices con la medida. El Colegio Médico Peruano dijo que el decreto de urgencia aprobado por el gobierno “promueve el ejercicio ilegal de la profesión”. El decano de la entidad, Miguel Palacios Celi, escribió en Twitter que en Perú “sí hay médicos que quieren trabajar”, pero recordó que desempeñarse en un hospital “es un acto heroico, pero no suicida”, por lo que pidió bioseguridad integral “y que paguen a tiempo”. Lamentó, además, que la medida vulnere el rol del Colegio Médico “como institución de vigilancia ética y deontológica del ejercicio de la medicina”.

Todos ganan

En la práctica, sin embargo, la verdad es que faltan médicos, y la propuesta del gobierno de Vizcarra busca, como dice el decreto, “cerrar una brecha de recursos humanos”. “Lamentablemente, en muchas provincias del interior del país hay hospitales colapsados, no tienen oxígeno y hay médicos que están enfermos, en reposo o que tienen permiso por la edad. Los casos no han dejado de aumentar, no hemos visto descenso en la curva de contagios”, dice Siso. En ese escenario, las manos venezolanas pueden ser de gran ayuda.

El mismo decreto explica que es una medida excepcional y que los profesionales contratados que no hayan homologado sus títulos deberán realizar los trámites para obtener el grado académico y título profesional una vez superada la pandemia. Lo importante, dijo el entonces primer ministro peruano, Pedro Cateriano, es que “ahora todos los médicos residentes en el país se sumarán a esta causa nacional”.

“Esta es una oportunidad para que los médicos venezolanos se puedan incorporar al mercado laboral y muestren su gran capacidad. Muchos países han empezado a ver que en sus flujos migratorios hay personal que pueden ayudar a enfrentar esta crisis. Ellos mejorarán su calidad de vida y podrán formalizarse, accediendo a beneficios que no se tienen en la economía informal, y además tributarán. De verdad acá todos ganan”, asegura confiado Scull. (ers)

Blanca de Pérez, sobria, fuerte y demócrata por Milagros Socorro – La Gran Aldea – 6 de Agosto 2020

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Blanquita de Pérez, como era aludida, fue mucho más que humilde y discreta, rasgos, claro, que ahora deslumbran por contraste. En realidad, fue una mujer de una fortaleza extraordinaria. El 4 de febrero de 1992, cuando Hugo Chávez y los otros conjurados intentaron dar un golpe de Estado, se vieron de frente en La Casona con la esposa del Presidente de la República, una demócrata, que no les tuvo miedo.

Todavía hay espacios de encuentro de los venezolanos. Blanca Rodríguez de Pérez (Rubio, estado Táchira, 1 de enero de 1926 – Caracas, 5 de agosto de 2020) es uno de ellos. Aún ante la avalancha de insultos y terribles descalificaciones de la que ella y su marido, con quien conformó pareja presidencial en dos ocasiones, han sido blanco. A la hora de su muerte, las redes sociales de ordinario signadas por su crispación y escasa generosidad, se han visto repletas de mensajes respetuosos, que destacan su sobriedad y dignidad.

Pero Blanquita de Pérez, como era aludida, fue mucho más que humilde y discreta, rasgos, claro, que ahora deslumbran por contraste. En realidad, fue una mujer de una fortaleza extraordinaria. Su madre murió de cáncer, en 1930, cuando ella tenía apenas cuatro años. Esta tragedia coincide con la ruina económica de la familia, dedicada al cultivo del café, que entonces experimentó un bajón de precio. Abrumado por la pérdida de su esposa y por la venta forzada de sus haciendas, el padre no tarda en desaparecer también. De manera que a los ochos años, era huérfana.

El 10 de junio de 1948, después de seis años de noviazgo con su primo Carlos Andrés, -cuya madre, Julia Rodríguez, era hermana de Manuel Rodríguez, padre de Blanca- contrae matrimonio. Al año siguiente, en 1948, el ejército derroca el gobierno de Rómulo Gallegos, el flamante marido se convierte en perseguido y la residencia de ambos es objeto de frecuentes y abusivas requisas. En junio de 1949, Blanca de Pérez da a luz a su primera hija, Sonia, mientras Pérez estaba preso en la cárcel modelo. Saldría cuando la bebé tenía un mes de nacida, pero no sería la última prisión. En 1952 marchan al exilio en San José de Costa Rica, donde estarían por diez años y donde nacerían varios de sus descendientes. Entre prisionescarrerasexilio y sobresaltostuvieron seis hijos, la última nacida el 1963.

El 2 de diciembre de 1973, Carlos Andrés Pérez ganó las elecciones. Blanca de Pérez se hace visible como la compañera prudente, siempre a la sombra de aquella personalidad magnética, que imantaba a las masas… y a muchas señoras.

-En la época de candidato (1973) -me dijo su hija menor, Carolina, en entrevista hace unos años- era yo quien le llevaba el vaso de agua y, a veces, en la pasión de los discursos gesticulaba sin calcular las distancia y me daba con tal fuerza que yo salía disparada. Viajé mucho con él en avionetas, en carros… Me impresionaba mucho ver cómo las mujeres se le colgaban del cuello a mi papá. Siempre tenía el cuello y los brazos arañados. Eso le encantaba, claro está.

En las tres décadas que van de 1973, cuando Pérez llega a la Presidencia por primera vez y 1993, cuando es sacado de ella por un juicio por malversación, Blanca estuvo a su lado e hizo una importante labor social, que está pendiente por reconocimiento. No solo no avergonzó jamás al país con escándalos ni vinculación con el crimen (bueno, esto, impensable), sino que condujo con acierto y transparencia la Fundación del Niño, donde instrumentó los Hogares de Cuidado Diario, programa diseñado para garantizar la nutrición de los niños en situación de vulnerabilidad, entre los 0 y los 6 años. Y llevó adelante otras iniciativas, de amplio alcance en la población, como el de dotación de máquinas de coser y la Fundación Bandesir, para la asignación de sillas de ruedas y otros soportes para la movilidad, como muletas y equipos ortopédicos. Al mismo tiempo, lidiaba con las enfermedades, algunas muy graves, la de su hija Carolina, quien eventualmente quedó ciega, así como con la vida paralela de su esposo: “Era público y notorio que tenía una amante; incluso nosotros le decíamos que por qué no se divorciaba. Y él nos decía que cómo se nos ocurría, que él no le iba a hacer daño a Blanca, que los andinos no se divorcian”, contó Carolina.

La lealtad de ella nunca declinó. De hecho, el 4 de febrero de 1992, cuando Hugo Chávez y los otros conjurados intentaron dar un golpe de Estado, se vieron de frente en La Casona con la esposa del Presidente de la República, una demócrata, que no les tuvo miedo.

En la residencia de la familia del Presidente se encontraban doña Blanca, su hija Carolina, una tía de la primera dama, la señora Ana Isabel Rodríguez, que tenía 80 años en ese momento, y dos nietos Carlos Andrés, de tres y Jacinto Andrés, de cuatro. Carolina Pérez Rodríguez me contó el episodio. “Cinco minutos después de que mi papá se fuera, empezaron a temblar los vidrios y a sentirse tiros de metralleta, morteros que no estallaron. Tía Ana metió a los niños en el vestier del dormitorio presidencial. Era un batallón de 240 hombres. Estuvieron disparando hasta las 6 de la mañana. A las 4 y media hubo un cese al fuego para recoger los heridos. Mi mamá salió a la puerta con el brazo en cabestrillo, porque se había caído en Navidad y se había fracturado el húmero. Habló con los soldados e hizo entrar a los heridos. Los guardias nuestros se metieron en la antesala de la alcoba presidencial. Mi mamá mandó a ingresar también los heridos de ellos, porque nosotros teníamos un médico que estaba de vista, el doctor Moro. Nos pusimos a cortar las sábanas para hacer vendas. Esa noche no había primeros auxilios. Lo único que teníamos era becerol y brandy. Mi mamá y la administradora de La Casona vendaban a los heridos con instrucciones del doctor. Entre los nuestros y los de ellos eran como 12 heridos. Había un soldado muy joven, que estaba temblando. Mi mamá buscó una toalla y lo arropó.

-Hijo, todo está bien. Deja de temblar. No va a pasar- le dijo la primera dama.

-Señora, por favor, que mi mamá no sepa que yo vine aquí a hacer… esto. Ella nos levantó gracias a una máquina de coser que usted le dio. Yo vine aquí engañado, nos dijeron que veníamos a hacer tiro al blanco.

Según recordó Carolina, a las 3 de la mañana llegó el comandante del Batallón de Custodia, Luciano Bacalao, y conminó a su madre a rendirse. “Si a usted le faltan pantalones, a mí no”, recuerda la hija que dijo su madre, y también que se negó a salir de La Casona “aduciendo que la gente estaba defendiendo La Casona porque nosotros estábamos adentro. Todo había pasado y ellos seguían atacándonos. La acción estaba comandada por el capitán Hernández Behrens”. También se plantó junto a su esposo el 27 de noviembre de ese mismo año, 1992, cuando hicieron el segundo intento de golpe.

Al año siguiente, cuando Pérez salió de la Presidencia, ella estuvo ahí con sus maneras de siempre. Habitó con él la casa devenida en cárcel, sintió el silencio atronador de un teléfono que en los buenos tiempos no paraba de timbrar y caminó con paso liviano por unos salones ahora desiertos y antes abarrotados de visitas y solicitantes.

Ella estaba en su sitio, el 9 de mayo de 2006, cuando Chávez mandó la DIM, la Disip y unos fiscales militares a que le allanaran la casa, para “buscar uniformes y armamento”. Como era su costumbre, atendió a los invasores con sus modales rurales y sus tazas de café en bandeja con pañitos. Ya Carlos Andrés no vivía en la casa de Blanquita, adonde siempre iba a dormir, no importaba en qué correría estuviera. Se habían separado en 1998. Nunca se divorciaron. Él murió la mañana de Navidad de 2010. Ella lo sobrevivió una década, hasta este 5 de agosto, cuando regresó a Rubio para siempre. Le debemos un aplauso de pie.

Un régimen antifragilístico por Laureano Márquez – TalCual – 4 de Agosto 2020

downloadNo es fácil encontrar categorías teóricas que nos ayuden a comprender el proceso político venezolano: la demolición de uno de los países que por sus condiciones materiales podrían considerarse de los más afortunados y prometedores del planeta. Acosado por un modelo político destructor, es difícil entender cómo éste se sostiene, cómo logra fortalecerse mientras peor es su desempeño, cómo logra sobrevivir con el mundo en contra, con sanciones internacionales y una larga lista de etcéteras.
Resulta, pues, que ya hay un desarrollo conceptual que nos permite explicar el fenómeno político venezolano de los últimos tiempos: la antifragilidad. La idea ha sido desarrollada por el escritor libanés-norteamericano Nassim Nicholas Taleb en su libro: Antifrágil: las cosas que se benefician del desorden Creo que la mejor manera de presentar este concepto es como lo hace su propio autor: «Algunas cosas se benefician de los sobresaltos, prosperan y crecen cuando se exponen a la volatilidad, la aleatoriedad, el desorden y los factores estresantes y aman la aventura, el riesgo y la incertidumbre.

Sin embargo, a pesar de la ubicuidad del fenómeno, no hay palabras para lo opuesto a lo frágil, llamémoslo antifrágil. La antifragilidad está más allá de la resiliencia o la solidez. El resiliente resiste los choques y permanece igual, lo antifrágil mejora». El régimen político venezolano es, quizá el más claro ejemplo de antifragilidad aplicada a la política.
Fenómenos, como la corrupción, el irrespeto al ordenamiento constitucional, el fraude electoral, la violación a los derechos humanos y la destrucción de la economía, entre otras situaciones que, en su conjunto o aisladamente, han acabado con los regímenes políticos que los promueven, en Venezuela terminan robusteciendo al poder.
Mucho se dijo –por ejemplo– que, sin dinero, un sistema político populista no podría sostenerse, pues parece que la ausencia de ingresos le hace más fuerte en otras formas de dominación. Cada desastre brinda a la oligarquía gobernante nuevas oportunidades de afianzar su poder.

Si la gente emigra huyendo, se beneficia de las remesas internacionales; si escasea la comida, el control político de la gente que depende de los alimentos repartidos por el gobierno es mayor; si convoca a elecciones y frente a ellas la oposición se abstiene, se beneficia porque le resulta menos complicado ganar, pero si participa, también se beneficia, porque logra legitimar la trampa.
Es que incluso, la crisis del combustible en un país petrolero, ha hecho que el aumento del precio de la gasolina –tan polémico en otros tiempos– se haya dolarizado, como decían los giros de crédito de antes: “sin aviso ni protesto”. Todo lo que para otros regímenes políticos es adversidad, para el de Venezuela es aprovechable, ventajoso, favorable: narcotráfico, guerrilla, terrorismo internacional, etc.
Los propios errores terminan convirtiéndose en una gran ventaja para el régimen venezolano: si falla la electricidad, se logra movilizar a la población contra el “Imperio que ha causado la falla” y entonces cada apagón termina favoreciendo la tesis de la conspiración y del complot internacional, que además sirve de excusa para detener a adversarios políticos que puedan representar incomodidad u obstáculo.
Quizá el más reciente ejemplo de la antifragilidad del régimen es la pandemia del covid-19, que en otras latitudes ha debilitado gobiernos, en Venezuela le vino al régimen como anillo al dedo para aumentar el control social, para convertir el retorno al país en un delito, para encarcelar a periodistas independientes dispuestos a informar, para ayudar a sobrellevar el colapso del combustible y para mantener a la gente recluida e impedida de protestar.

En definitiva, hay gobiernos que se tambalean cuando lo hacen mal, el régimen venezolano se fortalece con cada calamidad, sea ésta provocada por él o producto del azar.

Al enviar un paquete con contenido delicado, se le suele poner una etiqueta que dice: “frágil, manéjese con cuidado”. Venezuela es un paquete que lleva por fuera una etiqueta diferente: “antifrágil, manéjese a los coñazos”. Y ya sabemos quién se la ha colocado.

Uno de los miembros de la autoridad electoral de Venezuela críticos con el chavismo renuncia a su cargo por Alonso Moleiro / Florantonia Singer – El País – 7 de Agosto 2020

Rafael Simón Jiménez afirma que el organismo “es una camisa de fuerza”, pero llama a votar en las legislativas de diciembre

Un cartel del Consejo Nacional Electoral venezolano invita a inscribirse en el censo para votar en las legislativas de diciembre.
Un cartel del Consejo Nacional Electoral venezolano invita a inscribirse en el censo para votar en las legislativas de diciembre.MIGUEL GUTIÉRREZ / EFE

Rafael Simón Jiménez, vicepresidente del recién nombrado Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, renunció sorpresivamente a su cargo este jueves. El dirigente político, vinculado a partidos minoritarios opositores de línea moderada, agrupados en la denominada Mesa de Diálogo Nacional, había participado en las negociaciones con el chavismo para organizar los próximos comicios legislativos del país en los términos impuestos por el Gobierno de Nicolás Maduro, que controla la mayoría del organismo electoral.

Político experimentado con buenas relaciones con la mayoría de la dirigencia opositora tradicional, Jiménez era visto como uno de los pocos dirigentes con la suficiente vocación democrática y autonomía de criterios como para no hacer suyas, con total pasividad, las imposiciones de la burocracia chavista con vistas a los comicios legislativos fijados para diciembre. La convocatoria ha sido criticada por gran parte de la comunidad internacional por la ausencia de garantías y en la mayoría de la oposición ha decidido no participar.

Varios diputados opositores, como Ángel Medina, de Primero Justicia, o William Dávila, de Acción Democrática, han declarado que la decisión de Jiménez envía nuevas señales al país en torno a la poca fiabilidad de estos comicios. “La decisión de renunciar al cargo para el cual fue escogido de manera inconstitucional por el Tribunal Supremo de Justicia expresa la debilidad sobre la cual se intenta montar un árbitro electoral en Venezuela”, dijo Medina. Jiménez será sustituido por el rector incorporado Juan Carlos Delpino, también de la oposición moderada.

La elección de los rectores del actual Consejo Nacional Electoral fue organizada por el Tribunal Supremo de Justicia de forma unilateral, por encima de la autoridad constitucional de la Asamblea Nacional, controlada por las fuerzas críticas al chavismo. Ha sido, sin embargo, el propio Jiménez el que se ha encargado de hacer saber que su salida del Consejo Nacional Electoral obedece a motivos más personales, periféricos, no tan vinculados a las presiones políticas de fondo o la limitación de sus funciones, como muchos creyeron en un primer momento.

“Fue una acumulación de cosas. Siento que soy el mono del circo. Las otras rectoras vienen de una actividad muy discreta y tienen un bajo perfil, el centro de todas las miradas soy yo y eso me lleva a tener posiciones muy claras”, afirmó Jiménez, para quien la autoridad electoral es ahora “una camisa de fuerza”. Al comentar que es difícil para él, en lo personal, guardar el silencio que le impone su cargo, Jiménez agregó que prefería seguir “aportando a la democracia desde el activismo político” e hizo, a pesar de la renuncia, un apasionado llamamiento a la participación de la población a la cita electoral de finales de año.

“Considero que esto es una lucha democrática, y en la lucha contra un régimen como este tenemos que tener exigencias permanentes, pero desde el activismo. La peor forma de hacerlo es desactivándonos y no movilizándonos. Si los abstencionistas dieran algún argumento o propuesta válida, quizás los apoyaría, pero no pasa. Actualmente, mantengo que la abstención es igual a extinción”. A Rafael Simón Jiménez se le estuvo preguntando con insistencia si tiene planes para presentar su nombre como candidato a diputado y, sin descartarlo de plano, afirmó no tener un partido que lo presente.

El último sondeo realizado en julio por la encuestadora Delphos para el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello recoge que, con todo, todavía hay disposición a votar entre los venezolanos. Según la encuesta, el 62,3% de los consultados cree que la oposición debe participar, y el 46,6% iría a votar incluso si Juan Guaidó no va. Solo el 35,4% estaría dispuesto a protestar de nuevo en las calles para forzar un cambio de Gobierno.

La predisposición al voto se mantiene incluso a pesar de que el 41,7% valora muy negativamente al actual CNE. El estudio de Delphos también revela que el 64,7% de los consultados asegura no haber escuchado antes sobre la Mesa de Diálogo Nacional y sus miembros. Los que se identifican como opositores alcanzan el 41,6% de la encuesta, pero se dividen entre quienes apoyan al liderazgo de Juan Guaidó y los que no. Estos últimos son un 16,7%.

Muere el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol tras sufrir un infarto bajo arresto por Alonso Moleiro – El País – 7 de Agosto 2020

Jesús Berardinelli, detenido con acusaciones de corrupción, llevaba dos semanas hospitalizado

Jesus Berardinelli (a la izquierda), quien fuera el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, en una conferencia de prensa, en junio.
Jesus Berardinelli (a la izquierda), quien fuera el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, en una conferencia de prensa, en junio.AFP

El presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), Jesús Berardinelli, falleció el miércoles a causa de un infarto. El dirigente, que tenía dolencias crónicas de diabetes e hipertensión, llevaba dos semanas hospitalizado después de haber sufrido una insuficiencia respiratoria tras ser arrestado el pasado 20 de julio con acusaciones de corrupción. Tenía 61 años.

El dirigente estaba siendo investigado por desviar fondos públicos otorgados por el Estado venezolano a la federación. Unos días antes de su captura, el contralor del régimen bolivariano, Elvis Amoroso, había solicitado suspender las transacciones bancarias adjudicadas a Berardinelli para salvaguardar los recursos de la FVF. Amoroso ha declarado que el procedimiento era personal y solo afectaba al ejecutivo.

Al formalizar los cargos, el Ministerio Público acusó a Berardinelli de falsificación, difamación contra Rafael Dudamel, técnico saliente de la selección nacional, y por malversación de fondos. Fue el presidente de la federación el encargado de contactar al nuevo técnico del combinado nacional de Venezuela, recién nombrado, el portugués José Peseiro. Las acusaciones dirigidas a Berardinelli le habían impedido el derecho al voto en el Consejo Directivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol. Tanto la Conmebol como Peseiro han lamentado públicamente la muerte de Berardinelli

Berardinelli había sustituido a Laureano González de la presidencia de la FVF, quien se había separado del cargo el pasado mes de marzo por motivos de salud. Su muerte deja descabezado, de momento, al ente futbolístico venezolano, que tenía prevista la elección de sus nuevas autoridades para el año 2021. La federación no se ha pronunciado sobre sustitutos, aunque fuentes vinculadas al organismo aseguran que probablemente se acuerde un interinato que permita organizar las elecciones internas.

El arresto y las acusaciones a Berardinelli, si bien parecían fundamentados, han sido interpretados también como un esfuerzo de la burocracia chavista para colonizar definitivamente a la Federación Venezolana de Fútbol, espacio que no controla en su totalidad. El directivo fue en el pasado un personaje cercano al chavismo en su gestión ejecutiva.

Sin embargo, Berardinelli había acusado a Pedro Infante, ministro de Deportes de Maduro, y vicepresidente de la FVF, de estar detrás de una maniobra para atrapar y controlar políticamente a la institución. Una situación similar enfrenta el Gobierno con la Federación Venezolana de Baloncesto. Aunque fuentes vinculadas a la federación interpretan como difícil que Infante presente su nombre como candidato para las elecciones internas, se especula en torno a la posibilidad de que el chavismo busque, en cambio, una opción afín a sus intereses. De momento, se considera que es Laureano González, presidente de la FVF hasta marzo, quien tiene la mayor posibilidad de retornar al cargo. González es un hombre que pertenece a la burocracia de la federación y conserva muy buenas relaciones con el chavismo. Además, ha manifestado estar dispuesto a reasumir sus antiguas funciones.

El panorama del universo federativo futbolístico venezolano luce por ahora muy confuso. Aunque algunos han llegado a temer la posibilidad de una desafiliación por parte de la FIFA, la mayoría de los consultados lo considera muy poco probable. Berardinelli había dicho antes de morir que no había recibido dinero del Estado, sino un patrocinio por la venta de la imagen de la Vinotinto, en los últimos años adjudicado a la estatal Petróleos de Venezuela. Agregó, en una entrevista hecha un mes antes de morir que si el Gobierno de Maduro procedía contra su persona “la FIFA va a intervenir con todos los hierros”.

Berardinelli y Laureano González pasaron años trabajando a la sombra de Rafael Esquivel, el longevo presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, de origen canario, detenido en 2017 por estar vinculado a la red internacional de corrupción vinculada al caso FIFA. La caída de Esquivel los acercó y presentar una lista conjunta para asumir el control de la federación.

“La falta de estrategia coherente de Trump ha hecho a Maduro más fuerte”: Juan González, exasesor de Joe Biden por Daniel García Marco – BBC News – 4 de Agosto 2020

Nicolás Maduro.
Nicolás Maduro se mantiene en el poder pese al desafío de Juan Guaidó, al que apoya Estados Unidos.

Después tres años y medio de política de Donald Trump hacia Venezuela, la más dura de Estados Unidos hacia un gobierno chavista, Nicolás Maduro sigue firme y preparado para unas elecciones legislativas en diciembre que pueden reforzar su poder.

Trump fue el primero en respaldar en enero de 2019 al opositor Juan Guaidó como legítimo presidente de Venezuela; mantuvo “encima de la mesa” todas las opciones, incluso el fantasma de la intervención militar; y el Departamento de Justicia ofreció una recompensa por Maduro, acusado de liderar un cartel que “infestó de drogas” Estados Unidos.

Pero también el Departamento de Estado ofreció un plan de transición por el que retiraría las sanciones y hace unas semanas Trump dejó abierta la posibilidad de un encuentro con Maduro.

Venezuela ha sido el principal foco de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina durante la administración Trump.

Sin el resultado del cambio de gobierno que deseaba.

A menos de 100 días de las elecciones en Estados Unidos, que podrían cambiar la relación de ambos países y dar un nuevo rumbo a la crisis del país sudamericano, en BBC Mundo entrevistamos a Juan González, exasesor del vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca.

Donald Trump y Juan Guaidó.Donald Trump recibió este año a Juan Guaidó en la Casa Blanca.

González, que durante el gobierno de Barack Obama trabajó en el Departamento de Estado para temas relacionados con América Latina y en el Consejo de Seguridad Nacional, critica la política de Trump hacia Venezuela y da pistas de cómo cambiaría si Biden ganara.

Este es un extracto de la entrevista, resumida y editada por motivos de extensión y comprensión.

¿Quién ha ganado y perdido en tres años y medio de política del gobierno de Trump hacia Venezuela?

El gran perdedor ha sido el pueblo venezolano y el cubano. La política hacia toda la región, pero específicamente hacia Venezuela y Cuba, de la administración Trump se tiene que ver desde la perspectiva del sur de Florida y todo está enfocado para la reelección del presidente sin consideración en avances por la democracia en ambos países.

Habla muy duro sobre Venezuela, anuncia sanciones con mucha prensa pero hay una falta de estrategia coherente respecto a esos dos países. Las sanciones unilaterales no funcionan, eso ha sido comprobado, y esta administración demuestra que ha vacilado, cambiado, está totalmente desorganizada en cuanto a la política de estos dos países.

Han pasado tres años y medio y Nicolás Maduro está ahí. Y no sólo eso. Esa política le ha fallado a los venezolanos en Estados Unidos. Hay más de 8.000 cubanos y más de 2.000 venezolanos que están en México esperando recibir consideración de asilo.

La política hacia estos dos países se contradice con la política migratoria, que castiga a estos individuos, ataca al sistema de asilo, donde los venezolanos son el número de peticiones más grande.

¿Quién es el ganador?

La política extrema de parte de quienes quieren mantener un status quo que no ha funcionado para promover la democracia en Cuba en los últimos 50 años.

La situación demográfica de Florida va en una dirección que no favorece a los republicanos y están viendo que la diáspora cubana tiende más a los demócratas, por lo que es una estrategia de los republicanos que necesitan expandir su base de apoyo electoral tratando de cubanizar la política hacia Venezuela.

Juan González.
Juan González sirvió en la Casa Blanca como asesor del vicepresidente Joe Biden.

¿Maduro está más fuerte ahora?

Definitivamente sí.

Ha usado que Estados Unidos está completamente distraído por la epidemia del coronavirus. El tiempo es algo que favorece a los dictadores en todo el mundo y él ha usado este tiempo y la falta de atención continua y de estrategia coherente por parte de esta administración para ir tras Guaidó, la oposición, el nombramiento del CNE (Consejo Nacional Electoral), quitar la legitimidad de la Asamblea Nacional antes de las elecciones de fin de año.

Eso le ha favorecido mucho a Maduro. No ha perdido fuerza en su gobierno.

Con otra administración, con objetivos basados en los intereses de Estados Unidos y por la democracia en estos países, con una política mucho más coherente y sostenida, no sólo basada en sanciones, estaríamos en otro lugar hoy día.

¿Cuál es el principal error en la estrategia, según su opinión?

Hay tres: el primero, el error de que las sanciones son una estrategia. Dos: Venezuela no está en las conversaciones que este gobierno está teniendo con China o Rusia. Estoy convencido de que cuando Trump habla con Xi Jinping (presidente de China) Venezuela nunca es parte de esta conversación.

Y tres, la contradicción de esta administración en temas de democracia porque abraza a individuos corruptos en la región y se alinea con líderes antidemocráticos como Vladimir Putin, Kim Jong-un, Xi Jinping…

¿Tiene este gobierno un interés real en Venezuela?

La política hacia Venezuela y Cuba está definida por fines electorales en el sur de la Florida.

Solo se enfoca en Venezuela cuando se lo pide Mauricio Claver-Carone (del Consejo de Seguridad Nacional, muy duro hacia Cuba y Venezuela) en la Casa Blanca o el sur de la Florida.

El presidente no tiene ningún interés. Cuando un presidente da importancia a un tema se mantiene involucrado, es una prioridad en su diplomacia internacional. Aquí no hay nada que demuestre que le importe otra cosa que no sea su reelección.

Protesta
La política de Trump hacia Venezuela ha movilizado a seguidores de Maduro en Venezuela.

¿Son tan importantes Venezuela y Cuba como para decidir al ganador en Florida en noviembre?

A la base de apoyo en el Partido Republicano los motiva a salir a votar. A la diáspora venezolana o cubana le interesa saber que al presidente le importan estos temas, pero para ellos es más importante que el presidente tenga un plan para el país.

En 2008 y 2012 votaron por Barack Obama porque tenía una visión de los Estados Unidos. Y Biden está por delante ahora (en las encuestas).

En 2015 Obama firmó un decreto que declaraba a Venezuela amenaza para la seguridad nacional y establecía las primeras sanciones. ¿No fue ése el inicio de la escalada entre ambos países?

En la Casa Blanca nuestra perspectiva era que Maduro le iba a echar la culpa a los Estados Unidos hasta cuando se le desamarraran los zapatos para distraer de la situación del país.

Cuando salió la orden ejecutiva en 2015 fue el vicepresidente Biden el que incluyó herramientas para que el Departamento de Justicia fuera tras individuos corruptos y culpables de violaciones de derechos humanos. El cálculo era ir por individuos.

El problema con las sanciones hoy es que son una herramienta con falta de una estrategia más amplia. Para que las sanciones funcionen tienen que ser parte de un sistema más amplio y global para tener impacto.

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El presidente Trump no tiene ningún interés en Venezuela”
Juan González, exasesor de Joe Biden para América Latina

Esa orden ejecutiva contra Venezuela coincidió con el deshielo de las relaciones con Cuba. ¿No hubo una contradicción?

No creo que hubiera contradicción. Lo que pensaban Obama y Biden es que tener relaciones diplomáticas con un país como Cuba no era un regalo para el régimen cubano, sino un acto subversivo para apoyar a los cubanos como protagonistas de su propio futuro. La normalización estaba basada en intereses unilaterales de Estados Unidos en varios sectores, como combatir el narcotráfico.

En las conversaciones con Cuba se hablaba de promover una salida a la crisis en Venezuela. Mientras que para nosotros la estabilidad requería una salida democrática, para Cuba era mantener a Maduro en el poder y no sólo ha sido malo para Venezuela, sino para Cuba y el Caribe, por lo que su cálculo estuvo equivocado.

Obama y Maduro
Maduro fue muy crítico con Barack Obama, pero no tanto como lo ha sido hacia Trump.

¿Qué papel debe jugar Cuba en la solución a la crisis de Venezuela?

Cuba tiene una gran responsabilidad. No es la única. China y Rusia también juegan un papel bastante importante. Por eso tenemos que hablar con Cuba. Cortar las vías de comunicación y cerrarle la puerta limita la posibilidad de promover un futuro democrático para el pueblo venezolano.

En cualquier futura conversación del gobierno de Estados Unidos con Cuba, Venezuela será una parte central.

¿Entonces las políticas de Estados Unidos hacia Venezuela y Cuba deben ir juntas?

Los más de 50 países que apoyan a Guaidó buscan un futuro democrático en el que los venezolanos y no los Estados Unidos decidan su futuro. No Cuba ni Rusia ni China. Si Cuba alinea sus intereses con los de la comunidad internacional, ese es un espacio donde los Estados Unidos pueden cooperar.

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En cualquier futura conversación del gobierno de Estados Unidos con Cuba, Venezuela será una parte central
Juan González, exasesor del vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca

¿Qué cambiaría un gobierno de Biden, si coincide con Trump en el rechazo a Maduro y el apoyo a Guaidó?

La destreza diplomática de Juan Guaidó es que ha sido el campeón del bipartidismo de la política de Estados Unidos hacia Venezuela.

La diplomacia de Biden hacia Venezuela estará basada en los intereses de Estados Unidos y el futuro democrático de Venezuela.

Eso quiere decir en detalle que cuando llegue a la Casa Blanca dará TPS (estatus migratorio de protección especial) a los venezolanos; apoyará una estrategia más amplia hacia la situación humanitaria con sus vecinos, que es un tema regional. Colombia, por ejemplo, está sufriendo por el flujo migratorio de los venezolanos.

Y número tres, él ha dicho que se asegurará que quienes apoyen al régimen o roben no encuentren descanso. Los van a buscar y van a recuperar cada peso robado del pueblo venezolano.

Por último, la diplomacia de Biden será en coordinación con la comunidad internacional y más amplia para presionar al régimen y apoyar la reconstrucción del país.

Cartel de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos.
Cartel de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos ofreciendo US$15 millones a cambio de información que lleve a la captura de Nicolás Maduro.

En 2015 Maduro se vio con Biden y poco después acusó directamente al entonces vicepresidente de estar detrás de los planes para derrocarlo...

Yo estuve allí cuando se encontraron (en Brasil). Maduro quiso buscar un diálogo de alto nivel con la Casa Blanca.

Biden le respondió: ‘Si quiere un diálogo, suelte a los presos políticos, participe en un diálogo real y deberá tomar decisiones difíciles para prever un colapso económico del país. Hasta entonces no tiene que hablar con nosotros, sino con su propio pueblo’.

Después, Biden se reunió con Lilian Tintori (esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López) y fortaleció las sanciones, Maduro lo acusó de tratar de organizar un golpe de Estado que obviamente no estábamos tratando de hacer.

Con lo que está pasando Estados Unidos, ¿sería Venezuela un tema importante de la política exterior de un eventual presidente Biden?

La primera función del presidente Biden será combatir el coronavirus en Estados Unidos y restaurar la economía del país.

Mientras que la administración Trump tiene una política de Guerra Fría (en América Latina) por enfocarse en tres países, Cuba, Venezuela y Nicaragua. Biden reconoce que la prosperidad y seguridad de Estados Unidos están alineadas con las de la región.

¿Retiraría Biden las sanciones a la economía de Venezuela?

Yo no sé. Mi opinión es que hay ciertas sanciones que son buenas y otras que no avanzan nuestros intereses.

Hay que impulsar sanciones inteligentes y coordinadas con otros países para darle a Maduro dos caminos: si toma medidas y demuestra que sigue un camino democrático, eso abre otras opciones; si sigue la radicalización y el ataque en contra de las instituciones que aún existen, es un camino de aumento de presión por parte de la administración Biden.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
EE.UU. considera que Maduro es líder de un cartel de drogas en colaboración con la disidencia de la guerrilla colombiana de las FARC.

En enero de 2021 Biden podría juramentarse y encontrarse con que Guaidó ya no es presidente de la Asamblea Nacional, que se renovará en diciembre en unas elecciones en las que la oposición mayoritaria liderada por Guaidó ya ha dicho que no participará. ¿Será entonces difícil argumentar que es el presidente interino?

Es una de mis grandes preocupaciones. Cuando Trump pierda en noviembre, uno no sabe qué hará hasta enero.

No va de repente a pensar en Venezuela, en cómo formar una estrategia más coherente sobre Venezuela y ese va a ser un periodo clave para el futuro del país.

El CNE (Consejo Nacional Electoral) es leal a Maduro y no va a apoyar elecciones democráticas. Maduro puede argumentar que la oposición ha perdido la Asamblea pero en realidad lo que ha hecho es robarse una elección como en 2018 y eso lleva a más confrontación con Estados Unidos. Sería un error que Maduro cierre la puerta aún más.

¿Cómo imagina el fin de la crisis de Venezuela, que se alarga y se agrava con los años?

Con el camino de Trump hacia Venezuela estaremos teniendo la misma conversación en 50 años, igual que con Cuba.

Con Biden no llegaría el cambio de un día para el otro. Se tienen que apoyar las fuerzas democráticas para conseguir una elección limpia y justa para empoderar a los venezolanos.

Pero una elección no va a resolver los problemas del país, es un esfuerzo generacional de invertir en instituciones democráticas, apoyar la recuperación económica del país y eso va a tomar décadas y décadas de apoyo para que vuelva a ser un país mucho más pluralista de lo que era cuando llegó Hugo Chávez al poder.

José Luis “El Puma” Rodríguez: “Me decepcioné de muchas personas e ideologías, prefiero hablar de Cristo” – Infobae – 6 de Agosto 2020

El músico venezolano, cuyas declaraciones contra el chavismo han generado gran repercusión, declaró en una entrevista con la presentadora argentina Susana Giménez que se sintió “varado en el mar con esto de defender a alguien”

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“El Puma” Rodríguez y Susana Giménez, sobre la política y Dios

Durante una conversación en vivo con la celebridad argentina Susana Giménez realizada a través de Instagram, el artista venezolano José Luis “El Puma” Rodríguez, quien ha criticado en numerosas ocasiones al régimen chavista en su país, aseguró este jueves estar “decepcionado” de muchas personas e ideologías. “Entonces ni la izquierda, ni la derecha, ni el centro”, expresó.

El cantante y actor se mantuvo prudente en sus comentarios sobre política en medio de la pandemia de coronavirus que está golpeando al mundo y explicó que prefiere “hablar de Cristo y de lo que puede hacer el ser humano con Dios”.

En un momento del diálogo, la famosa actriz y presentadora de televisión hizo alusión a varios periodistas que se destacan por sus cuestionamientos al accionar de los gobernantes en la Argentina, “tipos que se atreven a todo, que no le tienen miedo a nada y creen en lo que el pueblo necesita: saber la verdad”.

“Totalmente, no quiero entrar en el área de la política porque no nos interesa. O sí nos interesa pero la miramos de soslayo”, respondió el músico, que en reiteradas ocasiones ha dedicado fuertes palabras contra el régimen chavista en su país natal.

En agosto de 2019, Susana Giménez recibió a “El Puma” en su programa de televisión en Buenos Aires y hablaron de su doble trasplante de pulmón en 2017

Y continuó: “A mí me apasiona pero me di cuenta que estaba varado en el mar con esto de tender la mano por alguien o defender a alguien. Porque me decepcioné de muchas personas, de ideologías. Entonces ni la izquierda, la derecha o el centro. El hombre se vende y tiene un precio. Entonces no me meto más en eso. Voy a hablar de Dios, de Cristo, y de lo que puede hacer el ser humano con Dios. Sin Dios es prácticamente imposible”.

Susana Giménez recordó la enfermedad pulmonar que en 2019 estuvo a punto de costarle la vida a Rodríguez y su impresionante recuperación, acompañado del fortalecimiento en sus creencias religiosas. “La fe es todo. Mueve montañas y es verdad ese dicho. Tu fe puede salvarte. A vos te salvó tu fe también, de todo lo que pasaste. Y me dijiste ‘quedate tranquila que de esto no me voy a morir’. Y yo pensé ‘qué bárbaro este hombre, Dios mío’. Y la fe es así. Y hay mucha gente que la pierde porque a veces no se les cumplen las cosas, pero bueno, hay que insistir. Yo ahora últimamente rezo todas las noches, algo que no hacía antes. Y me hace bien”.

“Orar es conversar con Dios. Como si fuera tu papá”, le explicó “El Puma”, desde su hogar en Miami, a Susana Giménez, que se mantiene aislada en Uruguay por temor a la pandemia del coronavirus.

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